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Universidad de Costa Rica

Escuela de Filosofía
Curso: Introducción a la Ética F 5504
Profesor: Carlos Alberto Rodríguez
Estudiante: Edwin Josué Brenes Cambronero
Carné: B51187
II Ciclo, 2017
Comentario acerca de ¿De qué va la Ética? De Javier Sádaba

De manera general y personal debo decir que el texto fue de gran agrado y
aportó bastante a la conceptualización de ética, así como también a la comprensión
de otros detalles y conceptos que se desprenden o están ligados a la ética y la
moral. El texto expone con gran claridad y facilidad, por lo cual es realmente
agradable realizar la lectura.

Ahora con lo que es propiamente los temas tratados en la lectura haré un


comentario acerca del cómo vemos el buen actuar en nuestra sociedad, ya que al
parecer tenemos una tendencia a creer que se actúa correctamente de una manera
superficial y que en lo que está más de cada una de las acciones humanas o mejor
dicho en los más profundo de nuestra existencia no es necesariamente un buen
proceder y es por ello que podemos distinguirnos de una forma “racional” del resto
de los animales, por la vía o la capacidad de reconocer por si mismos si nuestras
acciones con buenas o no, eso justamente nos permite hablar de ética.

Y cuando señalo lo del comportamiento tendencial es porque cuando se dice


algo, adrede esto es creído y tomado como una verdad rotunda sin antes analizar
que es todo aquello realmente, pues como bien lo expone el autor del texto;
aludiendo a lo dicho por Nietzsche, señala que no es correcto afirmar que toda
acción humana, por buena, que sea lleva implícita la satisfacción personal tenga
como implicación directa un egoísmo y por ende repercuta en una mala acción. De
manera bastante sencilla se entiende que el actuar de manera correcta o ser ético
no tiene que implicar el privarse de placeres o el gozo propio, ya que el bien en por
sí mismo debería crear la satisfacción en quien lo practica.
De esta manera podemos entender por la moral como el gozo humano tal
cual es y existe en función del buen accionar, la deliberación del cómo vivir y una
postura en la forma de ser. Pero entonces surge acá el cuestionamiento planteado
por Javier Sádaba que dicta ¿por qué actuamos moralmente? Y la respuesta mora
en el hecho mismo que la ética y la moral están en nuestra manera real de concebir
el mundo y el no considerar a este como una ilusión desde una postura determinista.

Es justamente el determinismo un enemigo de la ética según el autor y con


argumentos suficientes y entendibles lo demuestra, pues no es correcto afirmar que
el humano es biológicamente bueno o malo, que el buen actuar es determinado por
las conductas portadas en nuestros genes. Por el contrario, a esta idea determinista,
sabemos que los seres humanos somos regulados por el medio de donde hablamos
de factores tanto biológicos, cognitivos, sociales, culturales y somos influenciados
por todo un sistema, crecemos siendo aprendiendo de la educación formal e
informal, el buen actuar es cuestión de autonomía y toma de decisiones de una
manera responsable, en palabras de Javier Sádaba, “no somos robots”.

Después es expuesto también otro enemigo ético, el relativismo moral,


curiosamente en la cotidianidad es algo muy frecuente, es incluso hasta cierto punto
común escuchar comentarios donde se da el relativismo moral como un argumento
sólido ante un tema ético. El decir que el buen actuar o nuestros principios están
limitados a un determinado contexto es desde mi punto de vista una buena excusa
para esquivar los prejuicios que se pueden emitir por cometer malas acciones, una
astuta manera de persuadir.

Esto al final desemboca en creer que no existen los principios universales y


con ello afirma entonces que no existe la ética, pues la ética se fundamenta en
dichos principios. No es posible que algunas acciones inconcebibles sean
aceptadas argumentando que, si no son entendidas, es porque no estamos
inmersos en un determinado contexto. Esto queda claro como una falsedad, cuando
el discurso relativista cae en una contradicción, pues el afirmar que lo bueno o lo
malo se reduce a la moral de cada sociedad sería una verdad relativa, vista como
principio universal en sí misma, entonces ¿es un principio universal que afirma que
un mismo principio puede ser relativo a una sociedad? De aquí surge tal
contradicción.

Justamente la característica inherente en la ética es que se mide por igual a


todos y todas, tomando los principios universales para determinar las buenas
acciones. Cabe señalar aquí entonces una marcada diferencia entre la ética y la
moral, la moral es la característica de la vida humana del decidir por realizar las
acciones correctas, mientras que la ética es aquello que nos señala el buen
accionar, nos provee de principios y normas. Tanto la ética, como la moral, son
cuestiones que son aprendidas, no podemos pretender que todo ser nace con una
especie de chip insertado que le dicta las decisiones a tomar, por el contrario, es un
asunto que se da gracias al aprendizaje que adquirimos en convivencia donde nos
inculcan los valores morales y los deberes éticos.

Creo que este es el objetivo de la lectura, lograr comprender porque hay


posturas que no son válidas para tomar decisiones correctas y, sobre todo que
nuestro buen actuar está también condicionado a diversos factores y no solo a las
características biológicas de la persona y que incluso al final los valores morales
asumidos como responsabilidades y por la misma autonomía de cada uno son los
que transcienden en el accionar de cada uno. Finalmente, la importancia de
reconocer que actuar éticamente no es dejar de sentir la satisfacción o el gozo
personal, sino más bien reconocer esto como una virtud y por ello se dice que la
felicidad es el fin último del buen accionar.

Bibliografía

Javier Sádaba. (2004). ¿De qué va la Ética? en Ética contada con sencillez. Madrid:
Maeva.