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PLAN DE LA OBRA XXIII

y cuerpo, cuya importancia básica en el Álgebra moderna que-


da bien puesta de relieve en el texto posterior del mismo tipo de letra.
  El capítulo II se dedica al número real y al número complejo. Siempre en busca del
método de mejor comprensión intuitiva, es decir, más próximo a los conceptos usua-
les en la práctica, se introduce el número real. (§ 7 ) mediante sucesiones monótonas
contiguas, por ser generalización inmediata de las aproximaciones decimales con que
se está acostumbrado a dar como resueltas ecuaciones del tipo de la pitagórica, cuyo
examen y la conexa existencia de segmentos inconmensurables juzgamos es el me-
jor exordio, tanto histórica como racionalmente, para justificar la introducción del
nuevo concepto. Sin embargo, también se consideran los otros métodos que existen
para “completar” la recta racional. En el número complejo se llega sólo a la radica-
ción (§ 10 ), dejando para el capítulo XI introducir naturalmente, por prolongación
analítica, las definiciones de potenciación y logaritmación cualesquiera. Al final del
capítulo II, su nota I sobre plenitud y unicidad de los números reales sirve para
que al tratar en la nota II del infinito matemático, se dé la demostración que nos
parece más natural de no-numerabilidad del continuo, mostrando bien que si qui-
siéramos circunscribirnos a considerar conjuntos numerables, habríamos de renun-
ciar a “completar” la recta. En la nota III sobre sistemas hipercomplejos, se marca
bien cómo se pasa de los espacios “vectoriales” a los conjuntos “numéricos”, situando
adecuadamente el teorema final de la Aritmética y la importancia de los cuaternios.
  En el capítulo III se ha tratado el Análisis combinatorio (§ 11 ) lo más rápida-
mente posible, dejando para la nota I de final de capítulo estudiar los grupos de
sustituciones entre permutaciones. La fórmula de Leibniz sobre potencia de un
polinomio (§ 12 ), se da con todo el detalle que merecen sus aplicaciones posterio-
res, pues el descuidarlo ahora dificulta luego manejar por ejemplo la fórmula de
Taylor en varias variables. Por su importancia fundamental y cada día mayor
en el estudio de las modernas teorías físicas, creemos imprescindible el estudio
de los sistemas de ecuaciones lineales (§ 15  ) en todos los casos, sobre todo el teo-
rema de Rouché-Frobenius, con su conexo cálculo de matrices (§ 14 ). Previamen-
te se consideran el planteamiento, la transformación y la equivalencia de ecua-
ciones, tratando de evitar el descuido usual con que se tratan estas cuestiones.
  El capítulo IV, sobre algoritmo algebraico, está encarado en forma bastante nueva
respecto a lo que suele hacerse en los textos anteriormente aparecidos en castella-
no. Después del § 16, destinado al principio de identidad y operaciones racionales,
se insiste (§ 17 ) en el fundamental concepto de irreducibilidad en un campo racio-
nal y los teoremas de la divisibilidad algebraica que de ahí se deducen. Luego se
hace la distinción esencial de la divisibilidad algebraica’ entre polinomios de “una”
o “más” variables, aclarada en ambos casos con adecuados ejemplos elementa-
les, y mediante la introducción del concepto de ideal se desarrolla el primer caso,
en forma completamente paralela a la divisibilidad numérica, mientras se seña-
lan las nuevas circunstancias del segundo. Se da una detallada demostración del
teorema fundamental del Álgebra (§ 18 ) por el método de la disminución del mó-
dulo y se pasa a la resolución por radicales de las ecuaciones elementales (§ 19 ).
  Al dar el criterio general de convergencia, se introducen las sucesiones regula-
res (de Cauchy o de Cantor) como método para definir el número real, indicando
sus ventajas teóricas y sus inconvenientes didácticos. Se tratan con cuidado los
casos singulares de límites de potencias, con ejemplos de todos ellos, distinguien-
do bien los casos de oscilación de los de indeterminación. Los criterios clásicos de
convergencia de las series de términos positivos se sistematizan bien, mediante
los criterios de comparación de primera y de segunda especie, sin olvidar el que se
deduce de la comparación de primera especie con la serie armónica generalizada