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La justicia como e uidad:

polítlca, no meta ís1ca

jor-IN RAW/Ls
Harvclrcl U/-z z'-z,*e†'_s*z'ty

n este artículo comentaré, en términos generales, cómo entiendo


actualmente la concepción de la justicia que denominara «justi-
cia c__o_nlo__e_cj_qi__§l__:¿1_Ú_<`:l_¡›> (presentada en mi libro /l T/Jcory 0f]z¿.s'tz`ce).'
En1pt'eiiiclio_iestt1 tarea porque puede parecer que dicha concepción de-
pende de pretensiones filosóficas que quisiera evitar, por ejemplo, pre-
tensiones de valide'/. universal o pretensiones en cuanto a la identidad y
la naturaleza esencial de las personas. Mi propósito es explicar por qué
no es este el caso. Primero expondrá cuál es la tarea de la filosofía poli-
tica en el mundo contemporáneo y luego examinará brevemente de qué
manera las intuiciones básicas esbo2.a_das en la justicia como equidad se
combinan y conforman una concepción política de la justicia aplicable a
una democracia constitucional. En el curso de la exposición elucidaré
cómo y por que esta concepción de .la justicia evita ciertas pretensiones
filosóficas y metafísicas. Brevemente, la idea es que en una clemocracia
constitucional la concepción pública de la justicia debería ser tan inde-
pendiente como fuera posible de las doctrinas filosóficas y religiosas. En
consecuencia, para formular dicha concepción, aplicamos el principio
de la tolerancia a la filosofía misma: la concepción pública de la justicia
ha de ser política, no
W-U 'M-íèï
De a-liiihenl título de este articulo-._
_`_Qu1siera dejar de.lado la posibilidad de que el texto de A Theory of
Iustíce suscite lecturas diferentes de la que presento en este lugar. Es
cierto que en algunos aspectos he cambiado mis perspectivas y, sin
duda, en ciertos otros, mis perspectivas han cambiado en sentidos que
todavía no he percibiclo§Í›Reconozco, por otra parte, que ciertas de-

1. Rawls, /l T/Jcory c›f]u.rtz'ce, Cambridge MA, i'Iarvard University Press, 1971.


«"“:;> Varios cambios, 0 cliferencias dc énfasis, resultan evidentes en tres conferencias
. \. . . . . .
titulacfas «Kantmn Constructivlsm in Moral Theory: The Dewey Lectures 1980», jrmrrml
of P/Jz`lr›.s'r›pby, 77, 1980. Por ejemplo, la descripción de lo que denominó «bienes pri-
marios» fue revisada de modo que claramente dependa de una particular concepción de
las personas y sus intereses de orden más alto; por esta razón, la descripción no es una
mera tesis psicológica, sociológica o histórica (véanse págs. 526 y sig.). Se encuentra también
a lo largo de estas conferencias un énfasis más explícito' en la función de la concepción de
la persona, así como en la idea de que la justificación de una concepción de- la justicia es
una tarea social- práctica y no un problema epistemológico o metafísico (véanse págs. 518
y sig.). Conectado a ello, se introduce la idea de-«constructivismo ltantiano», especialmen-
te en la tercera conferencia. Debe destacarse, no obstante, que esta idea no se presenta
como si perteneciera a Kant: el adjetivo <<kantiano›› indica analogía, no identidad, esto es,
las suficientes semejanzas en los aspectos 'fundamentales como para que el adjetivo resul-
te apropiado. Estos aspectos fundamentales son ciertos rasgos estructurales y elementos
de contenido de la justicia como equidad, tales como la distinción entre lo Racional y lo
ficiencias en la exposición y algunos pasajes oscuros y amhiguos de /-.lt
TZf›r.›r››j› Q/°]u.r!z'r:e invitan a la confusión; pero creo que estos problemas
no deben preocuparnos y no me ocu_part'± de ellos más que en unas po-
cas indicaciones a pie de página. Para nuestros propósitos, es suficiente,
en primer lugar, mostrar de que manera una concepciófi de la justicia
con la estructura y el contenido de la justicia como equidad puede ser
considerada política y no metafísica y, en segundo lugar, explicar por
que del.›eriamos promover la aplicación de esta concepción de la justicia
a la estructura de una sociedad democrática.

Un aspecto que no aclaró .lo suficiente en A 'li'/acory 0/']'zz.s'1f¿'c'(: es que la


justicia como equidad pretende ser una concepción política de la justicia.
Si bif-¬~1"1 una concepci_ón_ politica de la justicia es por supuesto una con-
cepción moral, es una concepcion moral_clesptmalgla“_a__t_nfi ambito espec1l:1co
ds `äii.i¬i|iïfii¢ìÍéiïì§ïÍÍ1,`¿iš,jLi_a§titasi.Qaes .aolíricas,,saç±ìa1_ç,s,y ecc›11ó11ii'&ë1š. ` I-¿in pal.--
ticula r, la justicia como equidad fue co11c_e_l3_i_d:¿1_jF>±t_ra___s¿e_rji¿iplicad_zi` ia lo que
`clëñ"o1`n"i'i*1'aifalii Ã<<estructura básica» de una moderna democracia constitu-
Cii__o_ií liëiïliãiëifeišiiiiiiìieš wcióiiiifiiiiciióiiiiilišïmi-z
régi-
m en democifiitico':l§"'ciiä`iìiiió"§irióisi iinrca"lIÍìi`l<'2ïëš`t`ì*`ï.ïìï'tlÍ`íìF'íí" l`t`iä§iÉii››
cóiiij§`i'iÉÉii`cle`ltíš"`pii*iiì'c'ipalesiiiiisifiitiiicióiiëšiiijóióliificrts, sociales y económicas
de una sociedad democrática y la manera en que se articulan en un sis-
tema unificado de coopcración social. La posibilidad de que la justicia
como equidad sea ampliada hasta convertirse en una concepción politica
general aplicable a distintos tipos de sociedad bajo diversas condicio-
nes sociales e históricas, o la posibilidad de que sea extendida hasta con-
vertirse en una concepción moral general, constituyen problemas entera-
mente diferenres. Evito p ronunciarme en estas cuestiones más amplias.
También debe señalarse que la justicia como equidad no constituye
la aplicación de una concepción moral general a la estructura básica
de la sociedad, como si esta estructura fuera simplemente un caso más
al que aquella concepción moral general es aplicada." sentido, la 1

j_c_*_i_tt_.n<_:_or1_'jt_`o equidad difiere de las doctrinas morales ii:_i'i.idi.cióiiiÃlesÍqii_e'


gen.eral111e.n \L"-¡J -¬.'¢1I -;l'.I¡.'b¦- ¡.f.¡¡¡'q.; ¦,¢,1_1 ..,.r~¡4\\I-I ¡\^| I*_'›\lP¡Fl"r'¡.lI Pp -' -¡I 0"¢\ -'Í I- 1.-'¢""' `."'¢-
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H "_ __ *_ mi 1 †1

lfšmzotmlvle, la prioridad del derecho, la función de la concepción de las personas como


personas libres e iguales, y demás. Las semejanzas en rasgos estructurales y de contenido
no' deben ser entendiclas como similitudes con la perspectiva lcantiana en cuestiones de
episte111olt›_±;í±1 y metafísica. 'f"inalmente, quiero destacar que el titulo de estas lecturas,
«Kantian Ct1›nstt'\.1ctìvis|n in Moral Theory», invita a confusiones; puesto que la concep-
ción de la justicia discutida es una concepción politica, un mejor titulo habría sido «Kan-
tian (..Íonstrucrivism in Political Philosophy». La posibilidad de que el constructivismo
resulte razonable para la filosofía moral es una cuestión diferente y más general.
3. /l fi"/;›f.'r›r_v r›/']z:_rt:'c'f.', § 1 e 1'ndicc; véase también <<".[`he .Basic Structure as Subject»,
en A. Goldman yj. Kim (comps), Va/:fer and Mm-afs, Dordrecht, 1978, págs. 47-71.
4. Véase <<'l.`he Basic Structure as Sul.¬›ject››, págs. 48-So.
ejemplo conocido, pues el principio de la utilidad, en cualquiera de sus
formas, pretende regir todo tipo de ámbito, desde las acciones indivi-
duales hasta las relaciones internacionales. El aspectoesencial es el si-
guiente: como problema politico práctico, _11i1'1g11m1 concepción moral
general, puede ofrecer una base públicamente reconocida a partir de la
cual elaborar una concepción de la justicia en un lf1`.stado democrático
moderno. l¿i.ncont_ramos las condiciones históricas y sociales de la emer-
gencia de este Estado en las guerras de religión posteriores a la Refor-
ma y el consiguiente desarrollo del principio de la tolerancia, así como
en la expansión de-Íla forma constitucional de gobierno y las institucio-
nes de las economías de mercado industriales. lfislias condiciones afecta-
ron profundamente los requerimientos que una concepción politica de
la justicia debe observar para resultar aceptable: ante todo, debe dar ca-
bida a una diversidad de doctrinas, a la pluralidad de concepciones del
bien conflictivas, e incluso inconmensurables, que suscriben los miem-
bros de las sociedades democráti cas existentes.
f*`inal.mente, para concluir estos comentarios introductorios,.dado
que pretende ser una concepción política de la justicia para una socie-
*il11 Cl Cl*-`m0C '-'á fÍCf1› 12' al I-1.ë.ïÍ f'-`~'§`l 1-.!..Í.S.-ll,ë._F,Éi__..l-?_.';ÍS? .'.-iii--.iÍÉÉÉ.':.i.lÃ.ÉÍi{«Í "
vamente_iclea§__j_jw¿ig_vtis _¿a_§;_tj_aig:.1c.las en las instituciones po-
ciiiswclieun 1'ógi111cn _ con al d em
'mpC1bl'i§iis:_g_lçHsiii_§e_tación¿ La justicia como equidad es una concep-
'ëi'ó'ii politica, en parte, porque tiene su origen dentro de una determina-
da tradición política. Tenemos la expectativa de que esta concepción
politica pueda ser respaldada, al menos, por lo que llamamos un «con-
senso superpuesto›>, esto es, un consenso que incluye todas las doctrinas
filosóficas y religiosas que normalmente se desarrollan y ganan adeptos
en una sociedad democrática constitucional más o menos justaf

II

Existen, por supuesto, diferentes maneras de entender la filosofía


politica; autores de diferentes épocas, enfrentados a diferentes circuns-
tancias politicas y sociales, conciben su labor de diferentes maneras. En-
tiendo que «la justicia como equidad» es una concepción politica de la
justicia razonable, sistemática y practicable en una democracia constitu-
cional, una concepción que ofrece una alternativa al utilitarismo impe-
rante en nuestra tradición de pensamiento político. S_t1__pj_.'i_¿nera tarea es
...--›-L

dotar a los principios _e_op__s_.§_t_itt¿§_ion±1.lr2s y a los clet°ecl1_p_s_yl__lj_beiiiÍide_s__


cas de un__a,,l.g_;1se_,_n1_a_s___segtnja,y__aceptal1l_ç_qt1e llique el uttlitarismo parece
-------¬r:¬f›¢-w-¬-'°"""""'( ' "' . "' ""'¬"-H*-1-ro--¢›.-.¦......,_¬_,,__*___“'_`_ _” H .¡__...........-u--¢"""""_"

¿p_ej1_n1i1ti,t;. ' La necesidad de esta concepción politica se entiende de la si-


guien te manera.
9. Esta idea fue presentada en /l T/:feory.oƒ]u.r¿z`¿'e, págs. 387-388, como una manera
de debilitar las condiciones que hacian a la razonabilidad dela desobediencia civil en una
sociedad democrática relativamente justa. Aquí es utilizada en un contexto más amplio.
6. /l T/¿mary ofjzfstífc, Prefacio, pág. `viii.
Hay períodos, en ocasiones muy largos, en la historia de toda socie-
dad durante los cuales ciertas cuestiones fundamentales desencadenan
agudas y decisivas disputas políticas, y parece difícil, si no imposible,
encontrar una base comparticla de acuerdo político. Más aún, ciertas
cuestiones pueden revelarse intratables y no ser nunca totalmente escla-
recidas. Una de las tareas de la filosofía politica en una soiciedad demo-
crática consiste en concentrarse en ese tipo de cuestiones e intentar des-
cubrir una base de acuerdo subyacente y una manera públicamente
aceptable de resolver las divergencias; O, si los desacuerdos no pueden
ser resueltos, como probablemente ocurra, quizá se pueda lograr que la
divergencia de opinión sea lo suficientemente acotada como para man-
tener la cooperación politica en base al respeto mutuof'
La trayectoria del pensamiento democrático a*¿l“qHl¿trg_o___cle_l_os dos úl_¿
timos siglos muestra claramente que no existe un acuerdo en cuanto a la
val

iiiiáiiiefáieifiúqtne las instituciones básicas de una sociedad democrática de-


berian ser articuladas para determinar y asegurar los derechos y las
libertades básicas delos ciudadanos y, a la vez, dar respuesta a las de-
mandas de igualdad democrática cuando los ciudadanos son concebi-
dos como personas libres e iguales (como se expone en los últimos tres
párrafos de la sección IIÍI). ___........-__________..___-_.__....__.._.-._....._l._____._______.___..__'
Nos hallamos frente a un arofundo des
==1¢U<=r<10 su la m=1flsffl «ls f.s.'f1li.?at,lf2§_1±fa.l9.1tss,,s1s._.1a_lil;ae:a1s1..t..ls isa=i1slad
H la sociecl¿_1_cl. Esquemáticam ente, ijiioclietn os
¡u
iclesiaciiieiiclóiicióiiioii conflicto en el interior de la propia
tradición democrática, entre la corriente asociada co11'i~]§l¿ocltie',)t]1.1e asig-
na mayor importancia a lo que Constant .llamara «las lilinii-ì`i?ta'c'les de los
modernos» (libertad de pensamiento y conciencia, determinados dere-
chos básicos de la per_s_gna_y____l_a propiedad y el imperio de la ley) y la tra-
dición asociada confiišousserlujjqtte asigna mayor importancia a lo que
Constant ,llamara <<lasiiilil5'¿ì¡'i¿fšiic'les de los antiguos» (idénticas libertades
políticas y los valores de la vida pública)l Este conocido y estilizado con-
traste, aunque poco preciso en términos históricos, puede ser útil para
delimitar ideas.
justicia como equidad procura _r§_s__9_l__\¿ç_§,_Sil...§Q.!2!f1...Éí3_.i...f9_...§å!}..É.åÍ..(åÍ.....f:"Éil-§fÍ'.§
s§'ffi›Ífiïfi`ë'šÍöÍš›?š`›iàonien do dos 1›r1aei210S de iusfi-
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sifl <1U@ alien ,la .reaat¢.i,±§i±.;'¿1.%;±t§iL¿¿¿ciaasta;§;ïaaì:,1:a1;1;¿b;“_eí;å¿1.-r-1.fi3Íš1tïaea¬1ié


Í-1Í1§';'i-_ifYš'S dëililišiiiilisfirusiøles.l2šisìs_a§,_.,,;ls,v.Iatsaszìeçlta§l.;,.,.r,§ss,L111¢91.,¢SPsCífi~
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mejor que otros PfinciP1asa@.1aaa;a__¢_@a_@..@s ';;'1¿1
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l idea de ciudiiicláiriiósiiidieiiiiióicifáfiiciósijiiióóiisiicleii'ados personas libres


»nn

i]`_ÍE›' Ejiiieiïlelšeiiiiósitiiiii risieiieisuet'ë"rìñ'iñ`ã`d`šì"`d`iš`p`o"ši'ciì3`ñ`cl'e“la"¬e'š` -


tiriuctura básica, ciertas formas institucionales, son más apropiadas para
realizar los valores de la libertad y la igualdad cuando los ciudadanos

7- il-bid-. Piïgä- S3?-'$31 Acerca de la función que una concepción de la justicia de-
sempeña en la reducción de la divergencia de opiniones, vean.-se págs. 44 y sig., 53, 314 y 564.
Sigo la versión en español de este principio que ofrece jorge Vigil Rubio. Véase
J. Rawls, So/are [ar Zz'/:¢:››'¿ade_s', Barcelona, Paidós, 1990, pág. 33. [N. del T.]
son concebidos como personas dotadas de las capacidades morales que
los habilitan para participar de la sociedad, entendida como un sistema
equitativo de cooperación mutuamente ventajoso. Estos _ç1_ps__p1:i1'1cipios -I-Ibi

clemjtlsticirt estipulan que: ii-iii

(lb Toda persona tiene igual derecho a un régimen plenamente su-


ficiente de libertades básicas iguales, que sea compatible con un régi-
mep_sim.ilar de libertades para todos.
“cab Las desigualdades sociales y económicas deben satisfacer dos
condiciones: primero, deben estar ligadas a empleos y funciones abier-
tos a todos, bajo condiciones de igualdad de oportunidades; y segundo,
deben beneficiar a los miembros menos favorecidos de la sociedad.

Cada uno de estos principios se aplica a diferentes ámbitos de la es-


tructura básica; y ambos atienden no sólo a los derechos, libertades y
oportunidades básicas, sino también a las demandas de igualdad; mien-
tras que la segunda parte del segundo principio subraya la importancia
de estas garantías institucionales." En conjunto, cuando se asigna la
prioridad al primero de ellos, los principios regulan las instituciones bá-
sicas que realizan estos valores.” Pero estos detalles, aunque importan-
tes, no pueden ser analizados en este lugar.
Ahora debemos preguntarnos: ¿Cómo puede la filosofía política en__- l
I|
contrar una base compartida para resolver una cuestión tan fundamen- r'.

tal como la de definir el conjunto de instituciones que aseguren la liber-


tad y la igualdad democráticas? Quizá lo máximo que se pueda hacer es
reducir el espectro de desacuerdos. Incluso las convicciones firmemen-
te sostenidas cambian gradualmente: la tolerancia religiosa es actual-
mente aceptada, y los argumentos a favor de la persecución ya no son
sostenidos abiertamente; de modo semejante, la esclavitud es rechazada
porque se la considera inherentemente injusta, y aunque muchas de las
consecuencias de la esclavitud posiblemente persistan en políticas so-
ciales y actitudes encubiertas, nadie pretende defenderla. Reunimos es-
tas convicciones establecidas (como el apoyo a la tolerancia religiosa y el
rechazo de la esclavitud), y con las ideas y principios básicos implíci-
tos en ellas, procuramos elaborar una concepción política de la justicia,
coherentemente formulada. Estas convicciones provisoriamente firmes
deben ser teniclas en cuenta por toda concepción de la justicia que pre-
tenda ser razonable. Cpm,eri_,ga_mqsj pq_es_ considerando la cultura úbli
al lr' I-ffil J-I nu -In A fl..Ln-.1 ¿¡,_)¡¿ ,l.-Q) ..l.|'¡_.l ?¡¢¡f|›\.¡- _¡¿,,~¡r¡_|g_¿ ¢¡`,|.|i¡\.-¿saul-AlA4LH-1-l¡qn¡_¡_¿¿_¿¡¡¡¡-.-,¡¡.¡r`¦_. “_-ía-_b¿¿;¡R-.-;¡¡_~¿..__-¿.'
U

....¢,L.,.eíta1al,9..v,sara.aar.r.iti_a....§ls,,...ifalsas....if...t2.tia.smi.a§
..12áSi<10S iffiplísi; 1
tamentereconqçidos. Esperamos formular estas ideas y principios con 'I

nf

8. La formulación de estos principios difiere. de la expuesta en /1 Theory ofjus-


Mc@ y sigue la ofrecida en «The Basic Liberties and their Priority», Tamzer Lt'¿°turcir fm
Hrmzan Values, Salt Lake City, pág. 5. Las razones de estos cambios se discuten en las
págs. 46-55. ` ' .
9. La importancia de estas garantíasse discute en «The Basic Liberties and their
Priority», 'ƒismner Lecrmza', págs. 40-41.
suficiente claridad para que puedan ser articulados en una concepción
política de la justicia, compatible con nuestras convicciones más firmes:
112Dir-.<:,L|.a.-..¢1.<2.¢ì-111«f~›=1.-..f~| LH:--Un11--11011¢.¢=12eìe11-._1i1el.ít,¡.s¿1_,,sl.t¿,.!_.=f1._J.a=§;Fí.§2i*M P=“-'==1_-_§.s1'
aceptable debe estar ._ , _ _
'~1cue__rcloco11 nuestras convicciones ii-iiiiiÍ,3wfii'|n_es
--__¢_.¿,.¢\@-› uu'-asc-0:01 0 la-I .mp-¡mph-Q@ 0-Inn tiny@-1 ong-p-__.-___ 'V-I-un-_ ._-¢.¬f ..._
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il...a cultura política pública puede albergar opiniones c1'1c<.›nt1_':acl as en
un nivel m uy prolunclo. .Ello se manifiesta en una controversia tan per-
sistente como la que se desarrolla en torno a la forma institucional más
adecuacla para realizar la libertad y la igualdad. lÉÍ`,sto sugiere que si pre-
. ° ! . '

11211 dem OS- s11¢:o..11..t_Ifa!f .L1 H


__ GUI'
__. “___ _.,` Q.-0-¡If-11 -An- .U1 _ i ¬\¡-¡J vu gn. g-f -un-¡rv 'll '10 a.c_:.u.«;i=..rtl.<..v . |.>.1. 1.l:›,l,1s<'. ›_ f;!_el><f;ra.os....l1.a:l_la1: urna.
W -P- "" . '-G-' zas. 1, y -III U" 'U "' 0- --Í" “'-

""fi"n"ánera c;le__ o,¡;ga_11_i,gç;¿1,1;_l_gs____id_eas y__|osjprincip_i_o_s_Mcpp_oç_i en una concep-


cionj_us_ti__g_i_a,__,pgl¿_[t_ip_t1___g_l_e,__1jpgr1eiir;1_Iquelas posturas en conflictt'_›i'_pq_e-_
i1lai'iiÍse.i_§j_§{_i__s,,tg_s bajo otra luz__. Una concepcniipoiliiitiiicái noiiiecesiitiiiiisiefiilna
""c'i°ei1"ciió11 o1figiiiáli;i ilóáistiá q ue a rticule ciertas intuicion fa milia res de
manera que pueda reconocerse que se combinan en una forma novedo-
sa. Sin embargo, dicha concepción puede ir más lejos: puede organizar
nuestras intuiciones familiares por medio de una idea intuitiva más fun-
damental dentro de la cual todas las demás ideas y principios puedan ser
conectados y relacionados sistemáticamente. Para la justicia como equi-
,.f±.l.ì.1_fšl.,=,_ $13111?? .Y±*.EÍ,$.>T_!23__t2§_ ì'ii'¡`¿l
f`=i-fìiiiïiiïi*/¿¿ïÍi¢l¿`iiÍáiiÍfi.¡ìif"
¡ Q*-llìì.$i¿i.fi.i1';i t.i.e1.1e....q.t1,e,Ja._so.c_ie.tll.a.§ Cfill-De'
*;__,_r=¬1<:i-<†'›fl S0@i111M9¿3_§_;†,§;_,,,_13_f;_¶;§9,115§S libres iswles. ÍšÍÍ¿:1ìÍ.Í,ÍiiÍiÍšÍ1i§§åìi`Ís
¿l5fÍÍ!Íi.iÍ.Íl§§ifffli§ifšl;1e:i:a,d,«;.,_st±sea.ti§š.iì§Âiïiì'iï_`ll`5§§ì.~šfišÍIiÍìÍ'§!.lìl ilFil@ Hfl!-!<;2.!:_<-¿lts?.Rele-i.ce I-0
iffiiiiiidamental es que una concepción de la j usiticiiai "ciiiiiii_pli1,':-i su cometido
sólo si encuentra una forma razonable de reunir dentro de una perspec-
¡" tiva coherente las bases de acuerdo más profundamente arraigadas en la
l cultura política pública de un regimen constitucional y si resulta acepta-
ble para sus convicciones más firmes.
Supongamos que la justicia como equidad cumpliera su propósito y
que hallár-amos una concepción política públicamente aceptable. En-
tonces esta concepción brinelaría un punto de vista públicamente reco-
nocido desde el cual cada ciudadano podría examinar ante los de-má '
sus instituciones políticas y sociales son justas 0 no. C;-racias a ella, im1-"T"Jf cn.fi
ciudadanos podrían apreciar las razones válidas y suficientes, pública-
mente reconocidas entre ellos. Las principales instittnciones de la socie-
dad y la forma en que se articulan en un sistema de cooperación social
podrían ser evaluaclas de la misma manera por cada ciudadano, cual-
quiera que sea su posición social o sus intereses particulares. Debemos
tener en cuenta que, desde esta perspectiva, la justificación no es sim-
plemente un argumento válido derivado de premisas establecidas, sean
o no verdaderas. En todo caso, .la justificación se ofrece a quienes no es-
tán acuerdo con nosotros; por lo tanto, debe siempre proceder de
cierto consenso, es decir, de premisas que nosotros y los demás recono-
cemos públicamente como premisas verdaderas; o, mejor todavía, que

to. _/il il'/Jt'r;›'j,› r›f]zf.rf¡(:c, págs. zo-2.1, .-1.8-sr. 12,0-12.1.


públicamente reconocemos como premisas aceptables para alcafl'/-1-If UH
acuerdo práctico en torno a las cuestiones fundgimenrales de la justicia
politica. 1.LL!1'_1_g_§___poir descontado c1u_e_ este acuerdo debe ~;__ç-'~_1°_j_n_[_o__z_*j1m\filO Y
alcanzado, sin la atnenzlza ni el uso de la lifiei-*Ã-,iipióiii-cin-cli:±1danos tjtlejçii
pnnmnn-...¢-J""""--'flflw-fliu-h"H_-“_`-__-"” 'Í' """"""'---_ _
con sicl<f1':¿1g1,_13_翶§_s,Q n aS_l1l“› res `ë"íšÍì'ìï*“`"""`”"""""""_"""""""`““““W****mi*
El proposito de la justicia como equiçlaçl 133,. @¡1mn¢@3, práerico y no
metafísico o epistemológico: se presenta no como una concepcion i' ver -
dadera de la justicia › sino como una con Cepción que puede constituir lar
base de un acuerdo político, voluntario e informado, entre ciudadanos
considerados personas libres e iguales. ,lÍf,§_tç____a,g_1_,1_e__1_;g]_Q_,,__ç:u__a11do está_só_l_i-
damente lìundado en actitudes sociales y políticas públicas promuev¬C G1 F1* un-.|-I-IrÚ'_

¬.

C, lis šììffiijäiciióiiieis"hcleinitjiióqjcl
i iiiimrióufij ii e n de m o -
'° ' *` ""~'i*"`**-'-F0'-*~'1 -....¬..|.-.--¬¢......-...s-.|tw.|'?"-°*";r«.›¡.\r\:¬-1-fu-v=DIH"-'~I'›-¢'----Í'~---g:o~-›---- -f-¿›-= -'--"""`°"--4 l
j_1___1s__l;_o_.
Para asegurar este acuerdo proçu 1_~;ç1mc›s, en la medida de lo
posible, evitar las cuestiones controvertidas, sean filosóficas, morales o
religiosas. Procedemos de esta manera, no porque estas cuestiones sean
irrelevantes o porque las encaremos con indiferencia,"' sino porque cree-
mos que son muy importantes y reconocemos que no exiSE€ 1.11121 f01`ÚT'¡-1
de resolverlas politicamente,,,,,l:¿,;},¿_§inica_alternativa al principio de la tole-
.1;e!as.ia ss sl smr1ss..,.fsst9sft.â.EiE..°,Flsï 1
justicìii"ë'öiìì'ó`i'ëEjÍi'-i'd ad clelib erz1cl'§iiiå'e'i¿i"i¡É=.ïi"'š""" ""
L eirnanece en la stlpeirficie, filo-
sóficamente hab.lanc.lo. Dadas las profundas diferencias en las creencias
y concepciones del bien, al menos desde la Reliorma, clebemos recono-
cer que, al igual que en cuestiones morales y religiosas, no se puede lle-
gar a un acuerdo en las cuestiones básicas de la filosofia sin la violación
estatal de las libertades básicas. ,_'_¢_0mQ___bp¿'¡_S_q¿¿_¢¿[çl¿;_¿i_,_v_e
- 3

d:=1.cl__a'cercav_c_lf_†“
_... . . -..._ Lin
.. . orden
. metaliísico
....... ..,. m Pm,I 11`1df-`l3¿"f11Cl1@-'11'-§.ï'›'“Í?PUcdC›
' - ' - ~ _ - ~ 3 \
I

mi entender, pr'opo17iciona1"una' base p1'ácticawy compartida para <::l:_.~3__b_o-


...,..| .-›~¬.›,.....H›---r--...,_,_,.,,,_~_-__“'_:'”_ ¡`"b_~"_* _ .. .- ... Í 1

,1_j_a_'1_r una concepcion politica de


_ . ----¬-II-ufl-I---:|1.~a--nnilir-14114-I;-.,
1-uf
p..q-~_¢'-un-I

Procu ramos, por lo tanto, dejar de lado, siempre que sea p0SllDl€› 1215
controversias filosóficas, y buscar las formas de evitar los problemas me-
talfísicos de larga data. De esta manera, en lo que he llamado «construc-
tivismo kantiano», tratamos de evitar el problema ¿le la verdad y la con-
troversia entre realismo y subjetivismo en cuanto al stzztzzs de los valores
morales y políticos. Esta forma de constructivismo no afirma ni niega es-
tas doctrinas.” En cambio, reformula ideas de la tradición del contrato
Social para obtener una concepción práctica de la objetividad y la justi-
ficación fundada en el acuerdo público, al¢¿1n-¿ado tras un proceso de
debida reflexión. p_1__f_Qpó_spi_t9_re_s'_e_l_a.cuerdo
libre, la reconciliación a tra-
,___vés dela razón, ., pública Y
.. - › cleljiníijsrniój
' . ¬ ` "" “ii”
moc oi (`conÍío ve1Éerrió`š="ëií“"liiwsiec-
clon V), una concepción de la persona desde una perspectiva politica,
por ejemplo, la concepción delos ciudadanos como perS01'121S lìbl-'$5 ¢
lguales, no necesita implicar, creo, cuestio nes de psicologia filosófica o

11. lbid., págs. 580-583.


11. Ibid., págs. 2.14-115, ' _
. 13 - Acerca del constructivismo
_ ~ lcantiano . vé ' especialmente la tercera conferen-
_- ase
que se encuentra en <<l\ant1an_C.onstruct1v1sI¬n in Ivloral Theory».
`- ` - s ' ¬I _ 1 r ' ` i . . _
una doctrina metafísica de la m1t:1_utal_eza del yo. Ninguna perspectiva po-
lítica que dependa de estas cuestiones profundas e irresueltas puede ser-
vir como concepción pública de la justicia en un Estado democrático
constitucional. Como he señalado, debemos aplicar el principio de la to-
lerancia a la filosofia misma. La expectativa es que, gracias _a este méto-
do de elusión, como podríamos llamarlo, las diferencias existentes entre
posiciones políticas encontradas puedan al menos ser moderadas, si no
enteramente removidas, de modo que sea posible mantener la coopera-
ción social en base al respeto mutuo. O, si esto implica abrigar demasia-
das ex1»ecwriv21S,_¢1..a1.ét9.sl.sla;:si2_ss§_t.a_..aases.._a.s.t±aii;.í±11_a=¿.s9as.saìr_;ls
sus f<>1“m=1› ¢\fld<> sl mi flsPi@._<;;1'_,-ila_1i_L1r<:ras.-ss@fs-ifi,s9l,_§s...11aelei
llë§,`±i`i*""ëi"(iiì'"`ë`ii't"ëji*i`Éiim ientoh ii s_t_
1.°ica`s' y las"i:es'tiri_ccioiìiesjicliehriiiestro mundo so_§i_:;1_l. Hasta que no nos dis-
po`11g`iì'i'iìos“`±1""¿fó'iiiEël5`i'irjicóiiiioijsjejijjiójtlria”lojšriijiij, el en tendimiento público
será imposible de alcanzar.

III

Revisemos brevemente algunas de las ideas básicas que conforman


la justicia como equidad para rnostrar que ellas pertenecen a una con-
cepción política de la justicia. Como señ ale más arriba, la idea organiza-
dora fundamental de la justicia como equidad dentro
.--...._..__'________'__ ________¡__,_________,___`_______....-...................,...`.._. .,.W..,._.__,_.___._,___,_...-_:_..._.;....___,_,_,›,____¡_____Í__________
de la cual
“___” _____'___
las otras
`_________`_______Í__:_,____. _.....Í-
1 ideas básicas se conectan de forma sistematica ešla idea de-"lei sociedad
.,--
[_-_ "_
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I n¡.g-0.-.¢›--1-I
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como sistema equitativo de cooperación entre personas libres e ifvuales.


'I-'--al--I- ø¢-¢--m\-=-~'l-V-- "-""""*°-*.10-I-'H-'-*'-'*"-"' '-v--øqm. un ofa,| ¡¡,¿_,., -g__,,¿,-“.,,.›¡.¡_,_.›|. -.\ ,.4 ¢.f.-un -..vb-1' v* -I----`f""'*' """'“" "' " "H" "'“' *""“*' '“"" """'*" " "' ›-- -"--1 - °'- ------- ""-' --vn-1.-:nc-.\.n|I.¢'b`\. ¡Í

\ ' ”
La j usticia como equidad parte de esta idea, que supone implicita en la
cultura pública de una sociedad democrática."* En su pensamiento poli-
tico y en la discusión de los asuntos públicos, los ciudadanos no ven el
orden social como un orden natural fijo ni como una jerarquía institu-
cional justificada en base a valores religiosos o aristocráticos. impor-
tante clestacar que desde otros puntos de vista, por ejemplo, el de la mo-
ralidad personal, el de los miembros de una asociación o el de una
doctrina religiosa o filosófica, diversos aspectos del mundo y de la rela-
ción que cada uno mantiene con él pueden ser considerados de diferen-
te manera. Estos otros puntos de vista no deben ser introducidos en la
discusión politica acerca de las bases constitucionales y los problemas
fundamentales de la jt1sti_çia¿____
Podemos especificarjseñalando tres de
i]›-_ø_..¡\.¡« `.. v Q
›. ¡_ ___..,_¡__ .¢.¢.,_. ,,.. ..._ ua.

¿ Í . . nn...

la cooperación se distinguede la mera actividad socialmente


coo riillnada; por ejemplo, de la actividad coordinada mediante órdenes

14. Aunque fl "l"/Ji-:r››~y 0/']u_rtz`ce presenta esta idea en sus primeras páginas, no des-
taca, como lìaggo aqui y en «Kantian (_¬.onstru~;:tivism in Moral Tlieoty», que las ideas bá-
sicas de la justicia como equidad se consideran implícitas o latentes en la cultura pública
de una sociedad democrática.
iinpai'ticlas por una autoridad central. La cooperación está guiada por
reglas y procedimientos públicamente reconocidos que quienes coope-
ran a__ceptan y consideran adecuados para regular su conducta;
la cooperación implica la idea de términos equitativos de coo-
peración: trata de términos que todo participante puede razonable-
mente :aceptar siempre que, de la misma manera, los acepten los demás.
Estos términos equitativos de cooperación implican la idea de recipro-
cidad: todas las personas que' participan en el sistema de cooperación y
que cumplen sus obligaciones según lo requieren las reglas y procedi-
mientos recibirán un beneficio determinado en base a un criterio ade-
cuado de medición. Una concepción política de la justicia define los tér-
minos equitativos de cooperación. Dado que el principal ámbito de la
justicia es la estructura básica de la sociedad, estos términos equitativos
se expresan en principios que definen los derechos y deberes básicos
dentro de sus principales instituciones y que regulan las disposiciones
básicas de justicia a lo largo del tiempo, de manera que los beneficios
producidos por el esfuerzo de todos sean correctamente adquiridos y
distr_j_buidos de generación en generación; -
fc) la idea de cooperación social requiere una idea del bien o de la
vei1\ta`ja racional de cada participante. La idea del bien representa el
objetivo que procuran alcanzar quienes participan en el sistema de coo-
peración, sean individuos, familias, asociaciones o incluso gobiernos,
cuando el esquema es considerado desde su propio punto de vista.

___Coi1sidereii1o_s'_al}o_r_±_i la iclea de persoi1a\'_ïfExiste1i, por supuesto, dis-


tintósjiišjáeuótóside ilaflnafújfáleåii'-litim±1i1a”É1`ue p ucderi ser considerados
especialmente significativos. aspecto que se destaque dependerá del
punto de vista que adoptemos. Testimonio de ello son las expresiones
/voz:-zo polz'¿'z'cu_r y /øomo r2'fcorzorrzz'cz¿_r, /somo Zzrría-*†z.s" y /nor'/zo fa/aer. Dado
que nuestra descripción de la justicia como equidad parte de la idea de
que la sociedad debe ser concebida como un sistema equitativo de coo-
peración, adoptamos una concepción de la persona que se ajusta a esta
idea. Desde la antigüedad, el concepto de persona ha sido entendido,
tanto en la filosofia como en el derecho, como el concepto de un indivi-
duo que puede participar o desem_pei"iar cierto rol en la vida social y, por
lo tanto, ejercitar y respetar sus diversos derechos y deberes. Entonces,
decimos que una persona es alguien que puede ser un ciudadano esto 1 ¿fu?
*fm . _ _ _ _ -- .siii
“.'“""""- -_--..~"'¦'¬' ~-v"~'~--H-ff'I-H-~""› .`¢'\" ^-.~-- 1-HA -¬›-A ..,..¡.`-t-._s1u-4*;-'i'\'l".' ` 'I¢'.'I.I¢v\*J4¡i'\'. 1-'¦' -'.«'..-.'\té ›-1 neck-.H ¡'.¦¢"›-'Q-f..u;r'¢ ".'\..1`1.f---'I-\"›\'\"-H--'H'-W- 'I ""' *-`f` "" ' .›*," "J 7 ' '\-"\›'~ 7'- r'fl'¡"i:""""”'"".'yJ
' 0

Debemos destacar que toda concepción de la persona es una concepción nor-


iiiativif; de carácter legal, político, moral, filosófico o religioso, según la perspectiva de
que forme parte. En este caso, la concepción de la persona es una concepción moral, que
parte de nuestras concepciones cotidianas de las personas como unidades básicas de pen-
Sflmiento, deliberación y responsabilidad, y se adapta a una concepción política de la jus-
ticia y no a una doctrina moral comprensiva. Es, efectivamente, gina concepciór) politica
-dr-1a-p==a<;.›aa..,r.,__~=-1 sas, <?-_i<<>Hf<=†+†<,f.i0› ww soflssrsiófl ¿sl sits@maza.-._Eri.s;@.a_Sss.s.sasif1› “ei
concepciónde la persona no debe_confun,dirs_e___con,_la_gles,,ç;i_°_ipciói1 de la naturaleza hu-
UI-|III¬lU"II'cu--.-.-.j..,...,......-..›-vi-EH.-.-...~.¡¿..f.._:-. .\,_,, .__ ;¡__. _...› :-. .U U' ' I - ...........,›_' ` _ F _` _ . ` Q . ' ' . I ~ ` Ú. ” . - _ . ' Í * .W_-1-_.'__“_r-__¡.¡

_ ,11_1<1,,§j,{_§_l,`__cjt_i_i;-.~__p_li'ecen las ciencias naturales y la teoria social. Vease-«Kantian Constructivism


in ivima 'i'i-ia».-,,», ¡s=i,±,s.'s;¿'i.'.';';;;., “ "
es, un miembro normal y coii'rjfi__et¿1_i¿11_f;';l1J;¢_C-Sïlllï-ÍïåLl7Jiïf.'H,. Cl@ 1-11121 Sociedad:
diiiïiip t_e_'t_§__¬¿i_;_ig__s_ti_§{¿dg.EZ-Ñ. gregaiiiios la frase «duran te toda su vida» porque
jciiiiiji:fcieil3ii11<)s la sociedad como un sistema de cooperación m ás o menos
completo y autosuficiente, que reúne totlas las necesidadrrs y actividades
de la vida desde el nacimiento hasta la nu_|eir¡ïe. Una sociedad no
,
una ¬"'- -'-'Á-~«;¢.\'.°' I¦I\'. '.-it '-\\¬~. ,im-.-ifg..,¡-4..¡¡..,,_-¡“,¬,¡,~f¿f_,¬,¢.¡.¡.'¢~¢..-;..¡. ...a-,,,_ .¬“'
I .P
asociación con propositos mas limitados; los ciudadanos no se unen a la
W-""""""""""“~¬-........._____._ ___- _____.______b__'__ "__ '__-_ _.. -_ __" r ¬ _ _". “__ »¢fln

sociedad vojliitiiitriifiziüñïeiiflte sinoqtie"n`ac"ëíñ"y"clE'š`is1rrólliiri sus vidas dentro


,,¡., _.-vo--. _ .-...,.,..¡ . .-~_.,.¡.....
. . -.¢.u..
. . H. _ _,-_“__`_h_-_.._'~' -
, L
I H” '_H"_,_"_,_'."L_~. ..._ ___,_,.. _. ,. 0 . .¬, ,,, .__
_ __,___ . ,_ _ ,, , 10.- qu» _. , .- .- -..
i -.v -i.-~ _ _;-.,,\ -14-rI'\l0'*›-¡I
i \- _ «-- 0 i-¡Ira-...opa
- .. --i.›,....,..n-›I----VII"-""'-l1IIIUIUf¡
OI-v-quo;-›. -.-0 - '

d e el l--1 0 tv I

Dado que nos situamos dentro de la tt:-.u_li_ción de pensamiento de-


inocrático, con cebimos a los ciudadanos como personas libres iguales.
La idea básica es que en virtud de sus poderes morales y los poderes co-
nectados de la razón, pensamiento y juicio, los hombres son libres. La
posesión de estas facultades en el grado requerido paraser miembros
completamente cooperativos de una sociedad, hace que las personas
sean igua.les."; Esta concepción puede ser elaborada de la siguiente ma-
1¬<=r›1- C-OM» lasPsfs@lisa_ras.sl.,sr.,_ra1:,tì.s.ìi>;1_ií,,i1l,a1a!_“C119@ sn UH ~*i.-flsllrl
É*-ii!-.1.i,tatuirnQs.,._,l.f_zs.tçl "C5-
O fisfiffflfiìlsitâ,san. 1.<).f›ïr
af'
_ .I a ,i_;,l,.<;;a.,,,<,,l,<;_rQ_<›i.?s!f¢1sión. s0,<;1Í=;i1v <;l,§†,S,j1=1,_1j¶;:§§l__l_Í=Íï-
H-

gi.-1_A_i.ji?igl_ga
: _ sen tido....de....l.a.. j_us__|:i ci a_ _y_ la _ capa cidad _ d_ _ ,el a bo _i_'j _i¿'i__1_.j' ¡ii iia
C0" f-'fiilës¡.ó.11›,_.slf-f;l, l:i§~l_a. _«i*!¶;-tl ì,!',`úi1ü,¬*=t¡¢i,=i1fsšf§1vi±i Í,ë'iì`išiì¶i,'¿fiì"1ìi"¿l.i.†¿1,e'._,ç;11 ff.-H -
'i`il'iÉi~"iiWi1¡_'›licar
› y actuar en base. a la concepción pública de la justicia que
É

te un
la ctwiope el jejiitejiiiidiiclówii en"jsjei1 tido estrecho,
Sirï<`5""ë`¿'¬`ì'fi“ó`Tïíi"iì"É¿›j11¢¢i›¢iófl li1.!a11.:
Ds
este modo, una concepción del bien normalmente consiste en iinesique-
ma más o menos determinado de fines últimos, es decir, fines que de-
seamos rea_li.'z.tu.¬ por su propio valor, así como en vínculos con otras
personas y .lealtades a diversos grupos y asociaciones. Estos vínculos y
lealtades dan lugar a afectos y devociones, y las personas y asociaciones
que son objeto de estos sentimientos también forman parte de nuestra
concepción del bien. Más aún, debemos incluir en dicha concepción la
visión de nuestra re.lac.ión con el mundo (religiosa, filosófica y moral.) ;
una visión a través de la cual entendemos el sentido, el valor y la impor-
tancia de nuestros fines y vinculos.
Además de poseer estos dos poderes morales, las personas efectiva-
mente suscriben, en todo momento, una particular concepción del bien
que procuran alcanzar. Puesto que comenzamos con la idea de la socie-
dad como sistema equitativo de cooperación, suponemos que las perso-
nas como ciudadanos poseen todas las capacidades que les permiten ser
miembros normales y plenamente cooperativos de una sociedad. Esto
no implica, por supuesto, que nadie sufre enfermedades y accidentes;
tales desgracias son esperables en el curso ordinario de la vida y debe-
mos preverlas y procurar su prevención. Pero, en función de nuestros

16. /-1 T/:u.›ory of]u.r¿z'c'e, § 77.


propósitos en este trabajo, dejo de lado por el momento la posibilidad
de que estas incapaci dades, transitorias o permanentes, o los desórdenes
mentales, sean tan severos que impidan a las personas ser miembros
normales y plenarnen te cooperativos de la sociedad.
Ahora bien, la concepción que atribuye a las personas estos dos po-
deres morales y' que, por lo tanto, postula su libertad e igualdad, es tam-
bién una idea intuitiva básica que se supone implícita en la cultura pú-
blica de una sociedad clemocrática. Adviértase que, sin embargo, se
elabora mediante diversas idea.li'¿aciones y simplificaciones. Estas ope-
raciones se orientan a lograr una visión clara y ordenada de lo que, para
nosotros, constituye la cuestión fundamental de .la justicia politica: ¿Cuál
f ,l,fts.m1,¢¢asif§.H iuëtisi21,.,la-šís..a§ì.s_s,u,atl.a,,12.at.a,._¢SPs¢ifiCaff 108 fë`f1"'ï`i¡`-7'
U-1-Ing åqli-ID-V ¡ar '.,¢pI-L U~t\ »hit "W ÉIJ. ¡Oti Hlllflfl n-lUInn¡¢~.nn.|,y,-¢¡_¶..¡nr.g.¡¡¡~¡._,*,..,,"¡¡.- 9..

1.1Q.s.s..e_s±19.P@f11CiÓasss.i¿L_S9,E1's,,_fç_ì,L.1.ç,ì1151dt-'W105 lilãïså
1 ] _-

!,ss›,.rt¿32_ìsfi1,¢0QP@f'fl¿li55§i3'ïïìïï5 Sofiisêlfi-tfl_,,fi¢1
l_o_lz11'go die¬`iÍi`i:iiiz1 ivicla__\en_t_e__r_a_P Esta cuestióniirepjiiiesieiiijitiiflii-l¬`eje" critica
libeiriiliiailamaiiìšiióifiiacia en los siglos xvn y ïxvnr, de la crítica de los socia-
listas a la democracia constitucional liberal en los siglos xl)-t y mt', y del
conflicto actual entre el liberalismo y el co1ise|rvadut'ismo en torno a los
derechos de propiedacl privada y a la legitimidad (como opuesta a la
efectividad) de las políticas sociales asociadas con lo que se ha llamado
el «estado de bienestar». /

IV
_~.-_¿¢.-...-.-¡nt-4›.....~,.¢.;..-›¬--III*¬IIr L'v'I"'°¬“*"'¢-"""'*""~*'I-~wv¢.-¬›-...~.....¬... -1---.«.-tw .. _... .. -...-..._ ...H »...- ._ _..--_ ..›'¬.,. ..«..-...--›-›.-›.. ;-›--....- .- .........~¬f-¢-.---0""--›Ir 7 .

{_¿§§_l_;_o_r¿¿1__me oct1_pQ_____cl_e__la___¿gl_e21¿ de posicion orr1g1nal:" Se introduce


esta idea para determinar que concepción tradicional de la justicia, o
cuál de sus variantes, ofrece lt__›_§_i_p\1ri11cipios más apropiados pa*t'_:«._'_1\_,__r*_,_ç,-;-_gt.l_i__z=¢¬t._r
y la igualdad iicióim ur_1___ ¦
ma»-aqui@atae;ale;,Í.Íš_<.àšå1ås,ì:šisÍiï;àast-__assia<;l.=f1sa1s§...lì!2.!.ïsš,rlas Siendo
éste nuestro propósito, ¿p_o_,1j__gtie_ui_npt“ro';cl_it1cii'la idea de ljiiiihjšióisiciótì oriåì-
\
contribuye ella a
V Conside1'emjóisWiiiieva11ieiiie'"lamiidieamdieiLiiicló`ö'j5`ë`ÉaÉióii"'social.__' ¿Cómo
1.'
deben ser determinados los términos equitativos de cooperacióiiiiåwiiilöeill
- .
i \ ' 1 ¢
"`“*”'*"Hv--1ua¡sal^-**"*"'*“**¡*"*lI›I-nwu1Ur¡q- .uni-lr.-=¬|uN01*-fl1rr":'W'ff~n›un¢-nu-r-v›.u›¡.nn¢-un-su-i-1-nu; . -- u-I-4.»-¬.¢.|.n.¢\.s.ua.'u›±¢..›u' o¡«u¢¬s-¿._.....-._--en-u.. .-tu dfiwfi

b en ser estab ec1 os pot alguna autoridad externa, distinta de las perso-
_ L d
` - I . ' _ . a n _

nas que cooperan? ¿Están, por ejemplo, establecidos en las leyes de


Dios? ¿O las personas deben reconocer que estos criterios son equitati-›
l ,-
vos en relacion a un orden moral previo e independiente? Por ejemplo,
¿son reconocidos de la manera en que lo requiere la ley natural o un rei-
'no de valores captados a través de la intuición racional? ¿O estos térmi-
mos son establecidos mediante' un compromiso entre esas mismas perso-
nas realizado a la luz de lo que consideran su ventaja recíprocz1_?W§,egp:¿¿¿
1 .
,t
ff-f§PH@ãE?? ,<:i.óa_.<ris::._l_f1
. ' `
Puesto que la justicia como equidad reforrnula la doctrina del con-

17. Ibíd., § 4, cap. 3 eíndice. ø


A
trato social, responde positivainente a la últiiiia de las preguntas ante-
riores: :.1l."ir1nz-.i que los términos equitaifivos de coi'.›peiación son acorda~
dos por quienes participan cn ella, esto es, por ciudadanos libres e igua-
les que nacen en la sociedad en que transcuri*en sus vidas. Pero su
acuerdo, como cualquier acuerdo valido, debe ser l_oi'|nt1l1~1tlo bajo con-
diciones apropiadas. En particulai°, las personas, libreš; e iguales, deben
alcamzaif el acuerdo en circunstancias equitativas, y n`in,§_=,t.1na de ellas
debe contar con mayor poder de negociación que las demás. Además,
p rácticas coino las amena*/.as o el uso de la lfueraza, el engaño y el fraude,
deben excluidas.
Íl:'-lfasta el momento, todo marcha sin p roli›lemas. Las consideraciones
anteriores son habitualmente reconocidas en la vida cotidiana. lÉ>ero los
acuerdos en la vida cotidiana son rc.ali:«:›.»1dos en una situación más o me-
nos claramente delfinida, inserta en el marco institucional de la estructu-
ra bíisica. Nuestra tarea, sin embargo, es extender la idea de acuerdo
para que también abarque al proceso de definición de los principios que
regularíin el inarco básico. Aquí encontramos _i.ina__ç_l,i_ljict_§_l_t_a§l_Iç1Jtie`clelìe
entren tatm-«ctialt1tiie.1:~.-concepción.....política..___de.._la _j_usticia _que _i7eciiiiif;i`iiiiii la
ìelssw; Sasi_,=fl,s!.,atetssi.ta.i,i :›s1>« La <t'ifiw1f=1<-el fa «i-=*f21i=i el<21¬_s`,i,1*1fl?±›;
_ encon tiai.-..al g ú nt. pu n to...cl.e__,_¿fis t a, , a p_ar.taclo..... de ,',.y., no ,glis_i:o_rs_ion_acl o o r, la
caracteris_ti_ç_a_s,__y_,ciigcu ns tan cias- p a_ i.:tic.ula r.es'.,clel. m a tico b :fisico oi1inicoin~
_ _ ,..._ .-.- ,- ._ . .. .. . . ` ,_ _ H' ____ , ,_ ,_._-,HH--.-.1.\1

p rensivo, a partir del cual Se pueda alcanzar un acuerdo equitativo en tre


~------2---_---_»-.....` ..¡....__..,. . ..,,_,, ....{.....__.,. ,.. .............¡......................'... .sf-~-._.
....-.¡.........,-..:,. _.---.-»---“'-
pci~;c›rias' 'consit eiac as libres e iguales. ls¿¿i,.p.os.ii;i_9__i_1_,_t›i.igingil, con el con
i'iii¶¬Í_ia sl@ 'C211fÄ1ì*'f`ffï*ïšfìss=t.ai!s,,sls,a.91a,ii .é..,4.sl,,_i<s,1a§š!§ï;lïa::is1i:rc›r.1i±1rií,i1t<:;i.=›;ei.sansfi-
`_i”:iiye este punto de vista.'i__Lt1__-iÍi!ëÓ.!1..l?.9,if__,l__a__cua|.,__la_ posición original
abstraerse clefy no ser a_l.iecAtacla__poi.', las coiitiifigeiicitis del mundo social,-
iísisiffšiijii ¿ls i1¢i§ijii5`fiiií2.si-
pios de justicia políticaentre personas libres
vfšfiij±1i`±1$'ic1ë”ii ìj¿¿§f,¿,.%;§¿;,i¡i; i_;g51'-fätiät“'qtis ti'i±l¢ï¬¿›t1“ti±i>isiasiaitst' su 1-gas ai-ï.›Aitif6'r^at±1^iiïa§¿¿¿#jç_s
in fi¡Íïiiïfì¿iiiÉilfs_1¢,_,saal,§iÉiiÉíìïlilìïiöiìiïišii5iiiiÉ5iÉÍiiÉï¿5m¿l¿'f¿ÍÍï'¿l`5fi"5ïìïšiišOsia-
_ cs_,____}i§__to,i_,i_ç¡asjjymnattiia es ricuinu ativas. Listas ventajas conLing,en tes e in-
lluencias accidentales cleliipasado no deberían afectar el acuerdo relati-
vo a los principios que regularán las instituciones de la estructura
basica.
Aqui enfrentamos una segunda clifictiltacl que, sin embargo, es sólo
aparente. Veamos: de lo que hemos dicho resulta claro que la posición
original debe entendida como un mecanismo de representación y, en
consecuencia, cualquier acuerdo que realicen las partes debe ser consj.-
d o h ipo té t ico`Íy"ì*i'Í"19'e“i*`ö`“"ëÉÍiïïóiiceis jwjiffiiefsifiiiÍjiiiheülióswiiicfi os
liipoitióiiiiicios no s`on"iob.lig±1torios, ¿cuál es la importancia de la posición
original? La respuesta está implícita en lo que ya sc ha dicho: su impor-
tancia reside en la función que deseinpeñariilos diversos aspectos de la
posición original como mecanismo de representación. Así, _±¿;_e____i_j_i_i-_i_.1L1iei°e
que las partes se encuentrensirnetricainente situadas para que sean re-
piieseiiitiiiiiiiviislittleNciiticlaiïlaiiiiós libtiesie iš;tial`eis"cj`i"iëi'¿ilci.1na`iiiÄ"ii`ii"a'cuei'i:lo
~“_--,.¡,|InIiJ.1fi"“'II~ul1I-fi||¡|¡g¡¡.¡..`¡“¡,..-¿ ¡¿,_,,_,4,-_,.¬.¡¡..|¢- . uv f-1 Iv-HI-.n\'¢ u›.|_.“ .. . A . -vn.O- Q- 1- I. 1.- 0 0-fllonulnlc-›n-Ita; o .-.n -H -un ¡-1 - 1.. H - ;f_, I-
¡,...-..¡¡¢-no
`Ó'___Ohl-¢I_I±I¡gO¡-nun;-bï¡'¡*'¢-"'¡'__'“ï fifififififififi nd-'-vêf'-NJ'-'~"'"" ' "' ""'.R›. ¡"'“"-'-°'-

18. lbid., § 1...iindice.


_t_;_(_2ti_§l_i_w(¿i_g1_r_1_g;j§.;__c-_ç|_t_i_it_g_i_t_iYt-is.
Además, doy por supuesto que una de
nuestras convicciones es ésfii: el hecho de que ocupemos una posición
social particular no es una buena razón para que propongamos, o es-
peremos que los demas acepten, una concepción de la justicia que be-
neficie a quienes se encuentran en esa posición. Para elaborar esta con-
cepción en la posición original, no se permite a las partes que conozca
su posición social; la misma idea se extiende a otras cuestiones (el gé-
nero, la pertenencia étnica, los atributos naturales como la fuerza, S hn*J
|' :-4
~.¬-_.;~-f -'-Q,=_"- "'=" '?-f
I

inteligencia, etc.). Cuando decimos que las partes actúan tras un velo F1
J
'.
r
Ir

de ignorancia, nos referimos metafóricamente a estos limites de la in-


I.

.|
I
1

formación. De este modo, la___p_Q_s_ició11 original es__simpleinente un me-


canismo de rep res_entación: su
^
iaaiisirsari- '\

t:=ii`iv`-iimenteii`si`tÍí`a`d`a'š", bajo concli.c`i`oii1es_"qi:i:i¿~;


res trin n " fo'r`1ín`a ` ad e`<`iü'ái"d ii," jjiiië _n as

WWÍiiisiiiclos dificultades mencionadas, pues, son superaclas cuando en-


tendemos la posición original coino un mecanismo de representación: ri*-9-..-I-

esto es, una posición que define las condiciones que consideramos E
2
equitativas para que los representantes de ciudadanos libres e iguales
definan los términos de cooperación social rectores de la estructura bá-
sica de la sociedad; y puesto que también establece las restricciones, -. .- .-

que consideramos aceptables, a las razones que las partes pueden ale- ì_.u.-_

gar para favorecer un acuerdo antes que otro, la concepción de la jus-


ticia que se adoptará se identifica con la concepción de la justicia que
consideramos ---ac¡ziz'y a/:›0m-- equitativa y apoyada en las mejores ra-
zones. Procuramos establecer las restricciones a las razones de manera
tal que resulte perfectamente evidente a quéacuerdo llegarían las par-
tes que representan a los ciudadanos. Aun cuando se aleguen múltiples
razones a favor y en contra de cada concepción de la justicia, segura-
mente se alcanzará un equilibrio global de razones que favorezca ine-
quívocamente a una concepción frente a las demás. .CiQ.L139a..1.21.É?Éi,iii?.i§.inO
ta_<:i.ó.n,.,.la..¡dsa.,.sl,.s.la...i?.§2§,i.§ÍÉU
Original Sí'-W, 091110 1Íi.si.<l..ìó.ͧfš
..,..I;efl§::ç_i,ó_i1__p`_§ib_l1i_ça_yj,_a_n,to`e›sclai'ecin1ienitoii“iÑósi` y formu-
lar lo que pensamos, tinriiiiiieïlcjiiieiiešifeiiios en condiciones de ver clara-
mente qué es lo que requiere la justicia cuando la sociedades concebi-
da como un esquema de cooperación entre ciudadanos libres e iguales
a lo largo del tiempo, de generación en generación. La posición origi-
nal sirve de iclea unificadora gracias a la cual todas nuestras conviccio-
nes, cualquiera que sea su nivel de generalidad, son articuladas de
modo que se alcance un acuerdo más amplio y un mayor autoesclareci-
Iïuento.
PHff-1 sonC1uir= iiarsslas.ìrr1_Q.s._ea.i,.@ads.,l_s,t>,.<§¿sj,š2,a__9±1ísia==1_l___PQffiU@
i*P~i'›*ï~°11f¢“1¢fl-La--HO-taxisre.»†.ua,.,.i;aiaìa0 mfi~iO1'_i?_fl".iìai,.s1flb0f==112...ììHi=i .ssïïsšïi
_§_{§_Q_p_olitica de la justicia a ser apliciicllifaiiliài Westi'ticitiira_basiicii
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"'“"° °'*-'¬-- -------¿-----~---¿....._..,-....-..-. --.----- -----~-----“-"""""""""" """""'¬'---------__...._..__ ___,_,.. , ___,_,¡----"'-_“'J

1.11?L1_lL.lM.š1___ftii1damen
tal de la sociedad coino un sistema
f_¶¶{_§ de cooperación en tre"iciiiiclialiliiiiiiifiišliiiöiïš`i'd'e`fiïi`Elóišilibiëis i
les_. Existen, no obstante, ciertos peligros implícitos en el uso de esta
ii:ie:.i. Como mecanismo de representación, su i;1l1:›sl:racción puede genc-
rar confusiones. En particular, puede parecer que la descifi_pción de las
partes presupone una particular concepción rnetafísica de la persona;
por ejemplo, que la naturaleza esencial de las personas independien-
te de, y anterior a, sus atributos contingentes, incltiyei¬ido sus fines últi-
mos, sus víncu los e, incluso, su carácter como un todo. (fireo que esto es
una ilusión que tiene lugar cuando no se ve la posición original como
un mecanismo de representación. El velo de la igi'1orar1cia, por mencio-
nar u.na característica sobresaliente de esta posición, no posee implica-
ciones metafísicas con respecto a la nattiiraleza del yo; no implica que
yo sea ontológicamente previo a los atributos de las personas que las
partes tienen prohibido conocer. Podemos, por asi decirlo, ingresar en
esta posición en cualquier momento con el simple hecho de iniciar un
proceso de reflexión, orientado a establecer los principios de justicia,
que encuentre sujeto a las restricciones mencionadas. Cuando, de
esta manera, siinulainos encontrarnos en la posición original, nuestro
|'az.t¬›na1niento no nos compromete con una doci: rin a metafísica de la n a-
turaleza de.l yo en mayor medida que nuestra actuación en una obra de
teatro, digamos en el papel de _i\/l'.¢zcè¢*1.'/9' o Ísfztiy 1\/fm;/act/:›, nos obliga a
pensar que realmente somos un rey o una reina involucrados en una lu-
cha desesperada por el poder p'olitico:` Debemos tener presente que es-
tamos intentando elucidar de que manera puede ser expuesta la idea de
[la sociedad como un sistema equitativo de cooperación social con el
proposito de especificar los principios más apropiados para realizar las
instii:uciones de la libertad y la igualdad cuando los ciudadanos son con-
cebidos como personas libres e iguales.
*i

Más arriba señale que la iclea de la posición original y la clescripci_ón


de las partes puede conducirnos a pensar que se presupone una doctri-
na metafísica de la persona. Si bien sostuve que esta interpretación es
incorrecta, no basta con desautorizar las doctrinas metafísi cas porque, a
pesar de nuestras intenciones, ellas pueden seguir iinplicadas. Para re-
futar las observaciones de esta naturaleza, debemos»discutirlas en .deta-
lle y mostrar que no tienen asi.dero. No puedo hacer eso en este lugar.
Puedo, noobstante, esbozar una descripción de la concepción polí-
tica de la persona; es decir, la concepción de la persona como ciudada-
no iinplícita en la idea de la posición original y su mecanismo cie repre-
sentación.__lf_j¡i_§_a_ entender qué significa sostenei' ~ïjl\;_1_¢†' __L1.U.ê1,,__<;once¡3ciói1 de
la peifsoii =-1 es Politica, ¢1@I;_ç_131Q.s,,_r.e.i1si,dei±ai;..rie...rii1ii±,i11aa,stasesii†¢`i>iï*<2sen_-
__ fl-
-L ”' "

f=1¢1<>S:. .1 la,.p,Qa.¢,i0a,,,0;igin ia
Fej:i'eser1tzici<5i1 de su liberi:ad parece despertar la sospecha que la
idea de la posición origin;;t| presupone una doctrina metafísica. Dado
que se supone que los ciudadanos se ven a_,s_i___ini,sin<ns como individ_uos
=*¢“""'“"`-N-unneI»2¶~v›,-¢,_L-¢-Hv=¬-.-If-H-1-ua-<u¢.v.\-4-mi ww ~n-\\-n-=-:- -'f-\. _ *___ I __ _,"_ _.¬...¢............... .....,-.,.,,..¬--›...,_, ¬›
“lil2_i¿g§_ñen_'1trge¬s_di_mensi`on'es, examino cada una de ellas e indico por qué
la,,f;.a.i1,ss,i:›.,sì_iêaasla,.12 .Pvf-1-li ii,<¿ffi`4-f~ïfiï*
En primer lt1g:;if,ii›_li_l2_i¿est_enme_l se_i1ti§lp de que se
conciben a sí n1is1n_§¿§_,y__¿1_lpfsmdic.§i1_Ãsicon1o itlr›t-aiclios iclieiilaucapiiicifliiidmniió-
H lliil:dfšÍ}Íi=å1`iišÍšÍ`!.Íil§ÄiifiÍÍiii?*I C011Cfíií5"fÍl'ëlÍl§iišiiï”lï`§f5"ï5'ïiiï¡'ii¿1i5iÉlëiïïíi`"¿iiiÉ,
cómo parte de su ciiifiiiieijåiciiióiiìiiipolitica, se vean a si mismos inclefinida-
mente aferrados a la prosecución de una particular concepción del bien.
Antes bien, como ciudadanos, se consideran capaces de revisar y modi-
ficar esta concepción en base a fundamentos razonables y racionales, y
pueden hacerlo si asi lo clesean. Como personas libres, los ciudadanos
exigen el derecho de que su persona sea considerada independiente de
tocla concepción particular del bien y de su esquema de fines últimos;
exigen no ser identificados con ellos. Dada su capacidad moral para ela-
borar, revisar y perseguir racionalmente una concepción del bien, los
cambios que en ella se producen a lo largo del tiempo no afectan su
identidad pública como personas libres. Por ejemplo, cuando los ciu-
dadanos se convierten de religión o, simplemente, abandonan la fe, no
dejan de ser, por cuestiones de justicia politica, las inismas personas que
eran antes. No pierden lo que podriamos llamar su identidad pública, su
identidad como cuestión de ley básica. En general, mantienen las mis-
mas libertades y obligaciones fundamentales, cuentan con las mismas
propiedades y pueden formular los mismos reclamos que antes, a menos
que estos reclamos se encuentren conectados con su filiación religiosa
previa. Podemos imaginar una sociedad (de hecho, la historia ofrece nu-
merosos ejemplos) en la cual los derechos básicos y los reclamos válidos
dependen de la filiación religiosa y dela clase social. l-isa sociedad posee
una concepción política de la persona enteramente clistinta. Carece de una
concepción igualitaria de la ciudadania, pues esta concepción supone
que la sociedad es un sistema equitativo de cooperación entre ciudada-
nos libres e iguales.
Resulta esencial destacar que, en sus asuntos personales o en la vida
interna de las asociaciones a las que están afiliados, los ciudadanos pue-
den concebir sus preferencias y fines últimos de una maneraimuy dife-
rente de la involucrada en la concepción política. Los ciudadanos pue-
den tener, y normalmente tienen en todo momento, afectos, devociones
y lealtades de los cuales creen que no podrían, ni deberían, desprender-
se para evaluarlos objetivamente desde la perspectiva de su valor pura-

Para las primeras. dos dimensiones, .véase «Kantian Constructivism», pági-


nas 544-545. (Para la tercera dimensión. véase z'r:fi'¿z., nota zi.) La descripción de las dos pri-
meras dimensiones que se halla en esas conferencias está desarrollada más abajo; aqui soy
más explícito en la distinción entre la «identidad pública» y la «identidad no pública o
moral». Introduzco el término <<moral›› en la segunda frase para indicar que las 'concepcio-
nes clel bien que las personas sostienen son normalmente un elemento esencial de'su per-
sonalidad no pública_(o no política) y contienen importantes elementos morales, aunque
incluyen también otros elementos. filosóficos y religiosos. El término <<motal›› debería ser
entendido en este sentido. Agradezco a Elizabeth Anderson haber discutido esta distin-
ción. , _' ` -
mente racional. Puede parccerles simplemente inconcebible que sus per-
sonas esten separadas de ciertas convicciones religiosas, lïiiilosóliicas y mo-
rales, o de ciertas preÍ.7e|,'encias y lealtades dur.adcras. ilfflåstas convicciones
y' prelfieifencias son parte de lo que podriamos llamar su «identidad no pú-
blica». ÍlÍš'.l|as contribuyen a or,gai1i:r.-.11' y dar lforma al estilo de vida de una
persona, a la manera en que cada cual se ve a si misino desenvolviéndose
en el mundo social. Creemos que si de pronto caiifecierfatnos de estas pre-
lierencias y convicciones particulares quedaríamos desorientados y seria-
mos incapaces de segL'iii° actuando. De hecho, podriamos pensar que ya
no tiene sentido se,¢__†,uir viviendo. Pero nuestras concepciones del bien
cambian con el paso del tiempo, a menudo con lentitud, pero en ocasio-
nes de liorma abrupta. Cuando estos cambios son abruptos, solemos de-
cir que ya no somos la misma _pcrsona. Sabemos lo que esto significa: nos
reÍfcri_mos a una inflexión o reversión p rofin nda en nuestros fines últimos
y en nuestro carácter. En el camino a Damasco, Saúl de Tarso se con-
vierte en 'Pablo el Apóstol. No se produce ningun cambio en nuestra
identidad pública o politica, ni en nuestra identidad personal tal como
este concepto es entendido por ciertos [filósofos de la mente.
j Los ciuda§lanps___s_'e ven a sí__inis1p_o_s como personas .libres en un se-
gundo aspecto: se consicleran l"1___ientes aut()gene1'i1c;las de reclamos válidos.
I _" . _¡¡..,¡' -_¡.«\ _¡¬ -H-.-Se n -1.-›IIf'- 'II"I"I'bI I--I'¢"~¡f¢1›I-un A-1 .-1.-. -1.;-1.10;-un-.._¡-..,.¿ ..- 1 1-. .¬o¢¬ vi-.a,-.l'v*l'¡-*`--0 '"\'-' -" N" \`\I |..¡.¡ _._,,,;__\,«_`_`_¡_-¡,¡.¡¡__.,,-¡¡.__›__¡'¿..-,¡¡.`¿¿-,,¢|.|¡.¡¡¡.¡,,,¢,\¡Q-Q-i¡¡¡¿.,..--, \q¡›¿.¡'-¡_;Li_.'›¡-¡,¿-,I

ÃL..os ciudadanos consideran que sus reclamos tienen un peso propio, in-
c'lepe_1j_icli§;nten1ente de que se deriven delos deberes y obligaciones espe;
cil: icad os po r un' l`š2í"j'ï§išEi'E`i`ïí'§`”`j¿ïö`i*“"ìE.*`j?å'1'Íi1 plo, de l._c;_›_s
.¡, _ '
ob.li<-vaciones hacia la sociedaicli"Íïaiia iniieisitfr¿§§i"`p'iiZïfj§'óši`ios-'intam-
¡¡,¡' ...cu 'I\.-....¢/1.-1%-d-fJnss¢.-.|,1,¿v ¡ ` ¡ øì ¡ J d ¡ ¡ _ _,-¡.-_.. “Q-.¡_...a an-I...-,Q `,.;j

bieii debemos suponer que son autogeneraclos los reclamos que los ciu-
dadanos consideran fundados en deberes y obligaciones basados en la
concepción del bien y la doctrina moral que sostienen en su propia vida.
Esto resulta razonable en una concepción política de la justicia elabora-
da para una democracia constitucional, pues, siem p re que las concepcio-
nes del bien y las doctrinas morales que los ciudadanos sostienen sean
compatibles con la concepción pública de justicia, estos deberes y obli-
gaciones son autogenerados clescle el punto de vista politico.
Cuando describimos el sentido en que los ciudadanos se consideran
libres, estamos describiendo la manera en que los ciudadanos se piensan
a si mismos en una sociedad democrática cuando sui*gci1 problemas de
justicia política. El hecho de que este aspecto pertenece a una concep-
ción politica particular resulta claro en el contraste con una concepción
politica diferente, en la cual la gente no se consiclera fuente autogenera-
da de reclamos xfálidos. Antes bien, sus reclamos no tienen peso a menos
que deriven de los deberes y obligaciones hacia la sociedad o de sus ro-
les adscritos en una jerarquía social' justificada por valores religiosos o
aristocráticos. Para tomar un caso extremo, los esclavos no son conside-
rados fuente de reclamos, ni siquiera de reclamos basados en los debe-
res y ob|i_g-aciones sociales. Las leyes que prohiben el maltrato y el abu-
so los esclavos no se fundamentan en sus reclamos, sino en reclamos
[formulados por sus amos o en los intereses generales de la sociedad (que
no incluyen los intereses de los esclavos). Los esclavos se encuentran,
para decirlo de alguna manera, socialmente muertos: no son reconoci-
dos como personas en ningún sen tido.1°_Í,lfÉ.stç;__con_t,i†a_s,te,,n1u_estr_a,_ p__or_ ,qué
el hecho de con§eb`i_r__a__l_os___ciudadanoscomo peifscwijias res
en virtud eii-
E"
rÍ.%1!_fe§.,
fee,Ejesa',5s1;s's;;“¿¡.ss,aaíiä1¿Bï;;;:r«;ï±ì隣í±-ï;”ìä)ii1?-
te cl§;_f__,L__1..l11=11___1_2_aijt_i_§ul:«1r concepción política de la persona. Esta c<.›i1ce|>cióii"i"
de la persona se iijisei. fa`"Éiì"`Íi'iïa"'c'on cepciióvn
da sociedad como un sistema de cooper'-a§_i._gf¿n_,_*_cpy*_¬
O, fƒì' ._-un-¡I-nui@

ifiiembros son personas libres e ivuales. . ¬ L


il-_A¬¡íø¿p-J- .± |-1-ïfiì-fl

1: 1 111»
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¡_ ¿.11-.~.I-1-44--"""'_'_;""" ""°"'*"'¬““~`\-›.n-ns.-. .¢-ni.. ..-1-.: . _. 1 ¢ _ - 5 - .N-.. ¿. ¬. - -- 1'"I›\- '

tei'rniiiiiai-rïlo por el hecho de quese_conS_içle_rap 3.§;iis't'im'i'iÉ_"li¿,›i`re


i›<›,i-esbi lala-1 fa'111
juzgados sus diversos re_clamo_s.*' Esquemiitiicanïieiiate, cleinitro deiL1n'1`n:.1i'-
co institiiiciióinåilmijiiiiisitoiiymeóii“un índice equitativo de bienes primarios
(como lo requieren los principios de justicia), los ciudadanos se consi-
deran capaces de ajustar sus propósitos y aspiraciones a la luz de lo que
razonablemente creen que pueden hacer para realizarlos. l\/las aún, se
consideran capaces de restringir sus reclamos en cuestiones dejusticia
en [función de lo permitido por los principios públicamente reconoci-
dos. Los ciudadanos reconocen, entonces, que el peso de sus reclamos
no está determinado por la solidez y la intensidad psicológica de sus an-
helos y deseos (en oposición a sus necesidades como ciudadanos), aun-
que sus anhelos y deseos sean racionales desde su propio punto de vis-
ta. El procedimiento es igual al anterior: partimos de la iclea básica de la
sociedad como sistema equitativo de cooperación y en base a ella ela-
boramos una concepción de la justicia política. Esta concepción implica
que si los ciudadanos son personas que pueden participar en un sistema
de cooperación social durante tocla su vida, también pueden asumir la
responsabilidad por sus fines: esto es, son capaces de ajustar sus [fines de
rnanera que puedan perseguidos empleando los medios que razonable-
mente pueden esperar adquirir, cladas sus perspectivas y su situación en
121 S0<:i<±f¢1›1C1- 90.1' 195 films, ssfå ïmPlï¢ì_É.-'H
vi
pp "la cL1ltt_¿r:1 politica pública y__l;_1_
'_ 1'" " *“"""'°*\-|...¬-_ , ,_,__'_,_.. - -I f- -- -----'--~ ---°' ° '^ " *I-I--H-vflfflç-M-H-f--¡vioun-~››.}2¬-1:.-1-in--\....h.a-.~ 4-----...-

,9<>1?¢f=P¢iÓfi l>¢*1ífi<-fs .,ls.,Ps1†.SQ11a.a,i:r,i<:al,ssets


ïdsfl Y 1*? flifi-es
de laisocpiedaidicomo un sistema equitativo de coopie1:'aic_1on'.W ii
'Lï'i*i"t"öš"pifiiicipales de esta sec-
ción y de las dos secciones precedentes:
Primero, en la sección III los individuos fueron considerados perso-
nas libres e iguales en virtud de que cuentan, en grado suficiente, con las
dos capacidades de la personalidad moral (y los poderes conectados de
la razón, pensamiento y juicio): el sentido de la justicia y la capacidad
de elaborar una concepción del bien. Estas capacidades fueron asociadas

zo. Para la idea de muerte social, ver Orlando Patterson, .S`la.ve:jy and Sor:z`aZ.Deat/J,
Cambridge MA, Harvard University Press, -1982., esp. págs. 5-9, 38-45, 337. -
2.1. Véase «Social Unity and Primary Goods», en Amartya Sen y Bernard \){/illiams
(comps.), Utz`[z'tar{anz'sr:›2 and Beyond, Cambridge, Cambridge University Press, E982, § IV,
pags. 167-170. i
a los dos elementos principales de la idea de coopeifi-.1ciói'i: la idea de tér-
minos equitativos de cooperación y la idea del bien o de la ventaja ra-
cional de cada participante.
Segtindo, en esta sección (V), examinamos itres aspectos en que las
personas son consicleradas libres; también señalamos qiie en la culitura
poli tica pública de los i,'egíinenes clemocráticos constiiïliicionales, los ciu-
dadanos se conciben a si mismos libres en estos sentidos.
Tercero, puesto que la cuestión de cuál. la concepción de la justi-
cia politica más apropiada para realizar, a traves de las instituciones
básicas, los valores de la .libertad y la igualdad ha dado liig-ai' a una
pitoliincla controversia dentro de la misma tradición democrática, el
propósito de la justicia como equidad es resolver esta disputa partiendo
de la idea de la sociedad como sistema equitativo de cooperación, cuyos
i'éi'minos son acordados por los propios ciiidad:.1nos, considerados per-
sonas libres iguales. E11 la-sección IV, vimos por que esta aproxima-
ción, cuando consideramos que la estructura basic:-i de la sociedad el
objeto primario de la justicia, nos conduce a la idea de la posición ori_e,i--
nal coino mecanismo de i.'epi.'esentación.

P in H _' N \
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iiïiiiiilfïiiïliíii<:<2›i*i1<1›.-ima, .i_-í1i>.<,:.i.;_-iT_i1i.,f§1 ,iii .<?.i;%i.,1,. iìiii?


lis”SM' -Mi li-MÍ*-ïïififi-`i-i_í.1`sèiiïiiiöfi Filél Ci Li?
d aa n__o_Dc_piƒp,_o___,ti,ii a, perso n.a_ .l_i_b e.,igiLi al. _,i.ii1.,id_f::.il,J.11 Q1;11l.,C1,L_1§i†, p__i;_e_ :ti-
de la totalidad de la vida, sino que constituye un
i*i`cepció'ni"`pöl`i
t`iÍ<`ì`a""c'.l¿-`-ì""lì`¿i' 'ijïìišt eiiapliicifiii ii" la ies-
tructu ra básica “de Deb'ë:1'nos subrayar este"i.'asgo";"toclo"razo-
i'i'i_i'iniieiä`tóicjiiieii '.lóMcle'scoi1ozc±i será incompatible con el liberalismo como
doctrina politica. En este sentido, debemos recordar que el liberalismo
supone que en un Estado democrático constitucional es inevitable que
prolilferen concepciones del bien conlïlictivas e inconmensurables. .Éste
es el rasgo que caracteriza a la cultura moderna desde la Reforma. Toda
concepción politica de la justicia que pretenda ser viable sin descansar
en el uso autocrático del poder estatal debe reconocer este hecho social
como un dato fundamental. Esito no significa, por cierto, que esta con-
cepción nunca pueda imponer restricciones coactivas a los individuos y
las asociaciones; pero si supone que, cuando son impuestas, las restric-
ciones se clerivan directa o indirectamente de las exigencias que la jus-
1 I
›IIIIl¡\~

ticia política impone para su cum jyliinieiitoifffl

:1¿:.".` _ Por ejemplo, las Iglesias se ven restringidas por el principio de igual libertad
J - n 1 " I n 1 a 0 1 I
de conciencia y deben contormairse al principio de la tolerancia. Asimismo, las univer-
sidades se ven restringidas por lo que se requiere para mantener la igualdad de opor-
tunidades, y el derecho de los padres se ve limitado por lo que necesario para man-
.En_.c_@i1se<_;i_.i.s.*:_ii.ìi__<;i¿iniciei.2.i.11,i1íi.<iei..1_a;«-L.co11€si?C'..i&Í›i.1§.-lfr-"i -l=1_.i2s*¿t'§§>Di=.1-_ï9.i;§:-ïs__1Zf-11
$l;'«.-_i.,. .§{--1;s-2-*sU?-¡llišislei.,_±i_it!3.a._9.9i1i;si?_<;.i.<íi1_.i;le.la..ius_iici.a__e.>§.i2.lÍs.i.Ee.111ì¢!lÉFf l29l¡fÍCë.-
Por lo tanto, la concepción de la persona también politica. Como seña-
le en la sección anterior, las personas pueden aceptar esta concepción y
recu rri r a ella cuando discuten problemas de justicia politica, sin compro-
meterse, en otros aspectos de sus vidas, con los ideales omnicomprensivos
lirecuentemente asociados con el liberalismo, por ejemplo, los ideales de
la au tonomia o la individualidad. La falta de compromiso con estos idea-
les y, ciertamente, con cualquier ideal comprensivo particular, es un ifasgo
lfundamental del liberalismo como doctrina política. Sucede que cual-
quiera de estos ideales omnicom p rcnsivos es incompatible con otras con-
cepciones del bien, con formas de vida personal, moral y religiosa consis-
tentes con la justicia y que, por lo tanto, se desarrollan en i_1na sociedad
democrática. Por ser ideales morales omnicomprensivos, la autonomía y
la individualidad resultan inadecuadas para integrar una concepción po-
litica de la justicia. Tal como los form ularan Kant y_l. S. Mill, estos ideales
omnicomprensivos, a pesar de su importancia en el pensamiento liberal,
resultan prohibitivamente abarcativos cuando se presentan como el único
fundamento adecuado de un régimen constitucional.” Así concebido, el
liberalismo se convierte en una doctrina particular más.
l¿Í.s_t_a__gQi3_ç__l_t_isión exige ciertos co1nei'i_t_z-_i_i:_i.o___s__:_i_i_c__›§_i__gnÍlÍÍC21, 1301' CÍCFÍO., l
que los liberalismos deilïainit y lvlillpnciçcoiistitiiyaiii concepc__i_o__nes__m_o,_ij,a_; ¦
¡.-_§_.¡§-DI'§`¿.--,¡-IDA' $6 0"'-'--'“--"'."'.-'.-"""*iIIiii§-_--__-_ ,§Q.._-_, '¡._,gq¡-nqflnndu:-_0u-_-Iuí-ïqgíp-nnfinunu--il-F1-fl-oøwwung -¡_-__..`¡¡5¡-¡I-U: -unn ya-0010'
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es apiopiacas, que nos puedan guiai en el _enlp.laza_n3_ie__i1Lo ç;lei,in_§'titi¿¿


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C;____~¿____leinoc`rá_tiicas. .Pië`fö'ïö`ñ"`s'ó`l5'Él'o"šÍ_c'_:;óì1r;_em,p_e_i_o_ge_s__i_†±ntre otras y, ______ J

sonSsCUëìï`<5`ii-iïiš5lÃéÍ'ii1ÍáiìÍiè.šl'_ë;ï.¿I:ši,šÍ<ïšì.§šì_aae§iLQsáfis1a§._ass_.iaiïìïfiïìiïfl' .- “zi
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ei1___'_i._1__1_"_i`___i_°_«í;g_i_ip_ç:11 democrático i'el:it_iï§1_n1§te justo. í


_¿,_-La-.

E n este régiiiieiiif moi7ale*shc”ó`i"fi apoyan siisuiiiïis -


tiruciones básicas pueden incluir los liberalismos de la individualidad y
la autonomía; y posiblemente estos liberalismos sean las más prominen-
tes doctrinas que participan del consenso superpuesto, es decir, iina ins-
tancia en la cual, como señale más arriba, doctrinas diferentes, e incluso
conflictivas, afirman la base públicamente compartida de las institucio-
nes políticas. Los liberalismos de Kant y Mill gozan de cierta preemi-
nencia histórica: son dos de las primeras y más importantes concepcio-
nes filosóficas que se adhirieron a la inoderna democracia constitucional
y que desarrollaron sus ideas subyacentes; y puede suceder también que
las sociedades en las cuales los ideales de la autonomía y la individua-
lidad son ampliamente aceptados s_e_ encuentren entre las sociedades
mejor gobernadas y más arn1oniosasQ'_*)_

tener la salud física y el desarrollo intelectual y moral de sus hijos. Porque las' Iglesias,
las universidades y los padres ejercen su autoridad dentro de la estructura básica,
deben reconocer las restricciones que esta estructura impone para mantener la justicia;
23. En el caso de Kant, véase T/Je Fr-›ur:datz'ons of ll/Ietap/J;vs:'c±' of Moral: y T/Je
Crz'tz'qz¢f: of Practical R-casan. En el caso de Mill, véase On Li/øerty, particularmente el
cap. 3. i ° ' ' I i
r_'i".z1.«,`,;› Esta rellexión se concentra en los liberalismos de Kant y Mill, pero para el caso
de la"ci.iltur:a norteamericana deberíamos tener en cuenta las importantes concepciones
_ï _ _ ±Érí¶ í

.._.Ei1,,_çont1_~z1st_e§p¿l liberalismo copio doct,|;in_a__nj_1o_riil*,cg1¿111q§§_fiͧÃ_ÍÃ-i


la justicia como ecjuidad se propone ofrecer pn_a___c_o11c_C.12.Ción,¡3_o_Ht_ic_a
de la“j'iištici':;1`ši'iÉ'iFiì'i`š'ši'tl;-1 en l±1šTcl`eÉìs'i11tÍÍitivas básicas de la cL1ltu_g;_±1__ p_,úl'›_li-
_“` -_ -¡J $u.'~- 1.- _ -00011-me -0 l Q... 1-_-uu--¡¡..-¡,¡ .-¡¡._, __ -.__._ ___ ¡_ -_ , - ¬_' '.-- --,,~,-,.|_¢-_-no-«nun-ø _ -----n-f ¢ -- Ji..-_I¢_p-¿nu-¬-I .ahi ï

ca cie Líiïåi cemociacia _cot1s'ti`trt_ci§p¿al'f“Stiponemos que estas ideas pueden


unt-I
I

.self iifirmaidaisipior cada una de las doctrinas morales opuestas que circu-
lan en una sociedad democrática raz.onahlemente justa. De esta manera,
lacomo equit.l±1_d__p_ro_ct.1ra identificar el núcleo de un con__s,e.n_so
aa:›.«;;_1;j51usS.t5;ïït;§1ë&'í;;.;,ì:taS.,¡.ar¬.¿;.†1iït†'rfi't"s;“s†:¿ís1ï'-ssattt1i;t1;asï;'§ï§š1Lliìšìišffàr_t.i.<;_ri-
l==11'S,¢ -..Como ,1,.1.1:1. a_.. _c_:. c.z.n_..<.:. c-: p.ci.ó...r±,rp.o.lit_i.ca.,,.s;lc..,_l_fi i,L.1fs.ti.t;_i.a. _.. .1.:§-t§:,t1__1_,I;=;11"4 äufíf-`ìf2Hf@S
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p_;±.u'.a__;;Ls.eg.ura1;.-Lu1_régi.n1e13_-cQ.L1sULLLCLQD-šl.L.Í,__L_!§_tp. Esto es todo lo que po-


demos esperar, aunque también todo lo que necesitamos.” Debemos
señalar, no obstante, que cuando la justicia como equidacl efectivamen-
te regula las instituciones de una sociedad, se realiza, al mismo tiempo,
el valor de la autonomía. En este sentido, la justicia como equidad si-
milar a los .liberalismos de Kant y l\/lill, pero, a dilferencia de ellos, el va-
lor de la autonomia [forma parte de una concepción política de la justi-
cia, y no de una cloctrina moral comprensiva.
Puede parecer que, asi entendida, la aceptación pública de la justi-
cia como equidad es sólo una medida prudencial; ello implicaría que
quienes afirman esta concepción no hacen más que adoptar un †;›mclus
z;z'w3†z¢l¿ que permite a los grupos que convergen en el consenso super-
puesto perseguir su concepción del bien`-sujetos a ciertas restricciones
que cada cual considera adecuadas 0 ventajosas dadas las circunstancias.
La idea de consenso superpuesto puede parecer esencialmente hobbe-
siana. Pero propongo dos observaciones en contra de este argumento.
Primero, la justicia como equidad es una concepción moral: -integra con-
cepciones de la persona y la sociedad y conceptos de la equidad y el de-
recho, así como principios de justicia y las virtudes a través de las cuales
los principios se materializar: en el carácter humano y regulan la vida
politica y social. Esta concepción de la justicia ofrece una descripción de
las virtudes cooperativas adecuada para una doctrina política dadas las
condiciones y requerimientos de un régimen constitucional. No deja de
ser una concepción moral por estar restringida a la estructura básica
de la sociedad, puesto que esta restricción es lo que le permite servir de
concepción política en las actuales circunstancias. Es así que, en un con-
senso superpuesto (como aquí se lo entiende), la concepción de la justi-
cia como equidad no es considerada un mero morían' vz'z›e/-zcfí.
Segundo, en este consenso cada una de las doctrinas filosóficas, re-
ligiosas y morales comprensivas ace_pta la justicia como equidad a su
propio modo; esto es, cada doctrina comprensiva llega, por sí misma, a
aceptar las razones públicas de la justicia definidas por la justicia como

de la individualidad democrática expresada en los trabajos de Emerson, Thoreau y Wliit-


man. Véase George Karel), «Democratic Individuality and the Claims of Politics», P0111-
.fƒcaí T/Jeorjv, vol. 12., agosto de 1984.
25. Para la idea del núcleo de un consenso superpuesto, veáse /l T/Jeory 0f]¿¢rtz`cc,
último pairr. de § 55. A
equidad. Poclríamos decir que reconocen sus conceptos, principios y
virtudes como teoremas en los cuales coinciden. Pero esto no significar
que los puntos de coincidencia dejen de ser morales o que constituyan
simples medios. Porque, en general, estos conceptos, principios y virtu-
des son aceptados por cada cual como si pertenecieran a una doctrina fi-
losóI:'ica, religiosa o moral más comprensiva. Algunos podrian incluso
aceptar la justicia como equidad como una concepción moral natural
que puede sostenerse a si misma. Suscriben esta concepción de la justi-
cia como una base r:.1zonal'_›le para la cooperación politica y social, -y afir-
man que tan .natural y fundamental como los conceptos y principios
de la honestidad y la confianza mutua, y las virtudes de la cooperación
<-:H la vid=-1 <:0ti¢li-M1 21es!;r.i.aas...q:t1e..c.o.mee.tss11-..t;11,.±!13._.f±19D§42šì9._'e11±
12..*"±-I.ÉR.'.~.!_"<>`l.-?.ì'§_9 dil.¡:.ÉJ;I§1?_.st1...§.1,1.a_11.to,.a..la..ne_c.r:si_sl.a.sl.,_.,l.a...ne_t.l1.i11.e_11.<:.i.a,-.J.a,_ë,!j11t?..l.l!§_1,;1Cl
1,)._cL1;i.p.c1__g_1'_lí<_j.-,iwfiiiiclamentaciones
,.. _1__ ___ ___-adicionales. Estas diferencias
.._.._.__________ ___, 1 no obstaiiiif-
___..
tg-_j_,__11t) son incompatib con el c_:g_p_se11so_ e_1_1_l____`t_o1'_n_o ala justicia como
equidad hconioiconciepición politica de la justicia.
-1-'lb-Inn;--GN!›.¡10---puma-1.-..p-44-u_4›~.I-.01-IA-4'-'----I---.-Q-1--M "“°"" ' -'“""_"'- ."""""“"" '~""“¬.s-f---5--«cn-Q..-'II-'.'.l IU* "Í """
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fi>¿-¿' Q) ,J 0. /fx/we.-Í 0,!--Z/ ¿ff? <f1':f'› ii: t'.›-'›.›i_,\~_-;,-_-_=±.,;.
Para concluir, me propongo considerarla forma en que la unidad y
la estabilidad sociales pueden ser entendiclas por el liberalismo como
doctrina politica (en oposición a las concepciones morales comprensi-
vas).“"('
....U.11†«1,....C..l.<>*....l.as ,nn ás -pr.ofun.d.as.- dis tincio nes.._en t_1j__c-;, __las___c_o_1;1__ç_:_epQ_i_ gp_es___p_oli-
...ti..tr=f1S d@___1=1___i
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_... _. <_.ï-ïl.1.§:1S
.--- sii-_.1s±:__,se1j,1_§.i.@.a.tsa....t1aa
- ..-L?.1'.~'1`f=\1ïClfld fl@
f_.'()n_§_;_1;-:_p_(:io1"1es dc_l___b_i_e_nopuestas e inc_l_uspL ipepn_1p§j11sprt1bles con aqtie-
_c_¡pç__sostienen
ue no existlevnhiiåsi..._que
C.L__._ una única conce ›cii`óiiWcl'el"l§'iie11
........,__¬,__....,._.____._,..,___¬_,l__. . if

q¿1__e____ç_l_ç-;_b___c¿:_ ser reconocida _por todas las _p_e_1;'.€`z_f..>.m.1s_, en lamedida en que


-..--...-.---.--.-¢¬.,.¢-›-¬~~--:-›-~~~~~~~ -.,-.. .¬¬¬¬,.....,,.,,..,..,.,...,..,.›.~«---~›¬*-f--- ' O '-~-'-**--"H-I 1-' ¬¬¬¬¬ -...,,.,_:,,__.;,,,_______"M_-___ __-'_____;,

sean plenamente racionales, __I___,a§_'§_ç¿n§_ep_§;_Q_p_§_§_,_que se situan a t|1fl±1_do


de._es,ta d,_istÍif_i'c'_iÉ5'iì" difieren en varios aspectos lunclamentales_de las que
"'_ï ¬n-ul@ -1 uí-ïug,-_
-" -_""'-""ï' I-'U-1101-u-u-_q¡,.¢-qu:-.-1--Q-›\ø|I-uf »bn-unynfilnøncfn-un OIIIII-flhlr-I'-mi--.;-\\-¡Q-.--.Oh H-w-›¡0-.11-s-W ¬..¢--\¢,I-;gn¡-IO-'U-I\¦«\l-¡` ` Q '.""'."'¡ ""'"\N'l Fl ' “U .' ' '-0-"

g@-5i.t.ú_a.11_¿1, __Q,rrQ,__Rl,at_ón y Aristóteles, y la tradición cristiana representa Q


-1

C ,=u>.Qc§_a.a._š§s,s'§t.ía>f. s.›,,,.<;1.sl,,.b.i.
al
.ilaicioi
_ IZšst¿1f›..s_Q11s.s12sis2.a.sä§-.ï<>fl
__ teleolo ` '.sïC«1=>_X._ë9.5fÍ<f1'
'_ .L@11 fluc las instiwil
"""""'¢-III-u-I-o-II'-1-0-_;-1-0--“'-I

,_€_-`._Í...O.l1C~:s...so1:1....justas....e-n--l.a--nr1.ed»i,dav-e11....q11c_..elÃe.ctl.\fi3,-1L`.1.l€ìê!,1.l='S-;L_l?..'§.`Q_l1lLE?-T§{.€2.Lì-..$'-1%,@
Asimismo, desdeila época clásica, la tradición dominante parece
haber sostenido que no existe más que una única concepción del bien, y
que el propósito de la filosofía moral, junto con la teología y .la metafísi-
ca, es definir su naturaleza. EL_u_ti_litar_isn__1_o clçisiìco pertenece a esta tradi- HF- -- --› -¢¢-›-0-o-I-Q-. .M D-Qu-I_|Innn-u

<;1.a_a.,__;±.±,.a.sQ.a_1ra.§t.<.a.sl...l.i12s_rMismo GS Coassrsiáil Pslffiff-rsL1@jS1112s>: l


-U1-Ia-vfl-Il-Q-llulhuwlulu-II-Iiluq.-..¡,,--¡ | ¡_ '-

ne.__1t1._e.aìs1:..casi.a.....<_:ì.<_~ï±.......1.H§tltitÍ¡..e§_-.tiQ,a.c§ del.,,Lv.ì,ei1__f;i1:2.12_fl.i.9f_i§'flS s l
1as:an.m.sa..§s±;f±l21s§›_›_ssé.s.., s.s_al_.s9a?12stì.l¬2ls,s9ta.. la...P_ls.aa,¿1a.¢,t911a.1ir1a.¢1,, _E1.Í¢
.lo.s__:~,`›__e__1_"es humanos. En consecuencia, el liberalismo supone que una ca-
;'"":----~=-"""'¬"" . › . ' , .
racteristica lundamental de la cultura de una sociedad democratica es

16. Esta explicación de la unidadsocial se encuentra en «Social Unity and Primary


Goods», esp. pájgs. 160-161, 17o-173, 183. ,
que los ciudadanos afirman una pluralidad de concepciones del bien
conlilictivas e inconmensurables. El l.ibcralismo como doctrina.politica
sostiene que la cuestión que la tradición dominante se ha empeñado en
resolver no tiene respuesta en la plfácltictl; esto no tiene una respues-
ta que adecue a la concepción política de la justicia ,de una sociedad
clemocrtilïica. F n esta sociedad, toda concepción politilca teleoló;;f,.i_<__:a__`l'1:=1
Q-rnllu-¬
. -øwov-.ø-f¡¡-,-_`_' r I. '_-'_ _. ¡__ '__ I-__,_,. 4 ¢¡ .,_.-....-.¡.` ,_. ,¡.- __, `.`..,.-.,, _", ..¿...¢.¡n_-¡- . '-

de ser excluida: no |.¬›1,1ede`n'i:,1i¿| ticrtwpeiifseiiiiiliacriertlo ¡.›t'il§il'1_c¿›"-eiiiiintióiiiìo ailtl


'Íi,,§f-lišašflfšrl bis-¬¬ <1U@ '==“'-if 1ä_s§s-'1,f!,= i '
f_<l_-¿¿i,gj_i_ç,g__¿j_1}_',1__1_;;~_1_"_1~t"g-:,
la ÄIf{eIÍo1:n¿__a_ y sus consecuencias consti- -_-øq-_.í|.`_.,¡ __ ._-_-

.t1.1ye1"1_.,¢;1___Q_¿~_j__ge__n,l.1_iS1;¶íKí§Q...$.l..¢.;_..s2§__[_Qs__supuestos liberales. Haslia las guerras


de ¡religión de los siglos xvi y xvn, los tieiïiiiliiiiiós equitativos de coopera-
ción social estaban estrictamente delimitados: se c<.msicleraba imposible
la cooperación social. en base al respeto mutuo entre personas con dis-
tintas creencias 1'el,igios±1s; o, siguien do los terminos aquí empleados, en-
tre personas que afirman ideas del bien lfundamentalmente dilfercn tes.
En consecuencia, una de las raices históricas del liberalismo fue el desa-
rrollo de diversas doctrinas que promovían la tolerancia religiosa. Uno
de los propósitos de la justicia como equidad reconocer las condicio-
nes sociales que estimu.laron el surgimiento de estas doctrinas como las
«circunstancias subjetivas» de la justicia y luego deliinir las implicacio-
nes del principio de la toleranciaïf' tal co__1_§n_o_$lf_ue form u_-
lado por Constant, 'l_f`oc_quevil_l_e- y l\/lì_1"~l__l en el siiitrlióiiiiiiifiii,-"iicepta l;1'mp;liiii'i'iilwi-
¿1s¿;11'3J. 9Í_
al
f-.`.L..l.l,l,':.' F1' dem(l¢,.lÍÍfl.t.lÉ.ìl...ÉÉÉ.9El.É.l;ÍÉ'.Él' Siemp '76 que* li”-"i 5LÍJHFIÉ5t¿Í.z.,i.¡_Í¢~ͧl?É-Íiåf_ .l.F?5
.l Í leci
cl o _ _p_t"____.lho_'sh ú _pii:i'ii`c“i'jfii ió-si iisti os
. U n a de
las rareasmiclielimliibeira.l,is1noV cioinioiimclióicitiiiinaMi|j›olittica es contestar"åi'i'liiï__'_si-
, .-. _. . . , . .` 1... ›u , I _ \I'.ø\.
. , ¬ -..-¡U--1 r`f'1°.`\" _. . - 1 I f*'\¬ - unnqn
! _ I fin*-v
I I. U-b.¦.w|.nd I pr ¢_¡$n-q.¡,,p-
. ,~¡¿,¡¬ _ ,_ ¡ _ « . . \ ¢ n ± puroflflflflfl -]c›¡¢.f-n-u_gwu¡-,,.”r"-,., _. vu .-,¢.. _.-.up-cv g

| gu_iente___prequnta: ¿Lomo debe ser e11ten"iil'i"'clt1 la uni social tc-“:_;_1i_qe11c' Q


"" 4" omflxìl- ' ¬-'on-I4.¡_¡-. " -. I_~I4flIUlà-Iq._.-
un-Il-1 gq 1; q..-nn... 3 p...-p -¡unn 1-lo ut--fl' 'HO
.,±¡...,¡¢-ø-..4¢ ¡I ¢›---¢<-1- -91010" 1 ai J: 0.D.n¡¡¡(,I01-il* ¡rI"'Ú " J”. '-" '_' ,

en cuenta que no puede


I uúsu-atun-II-I r-I
tin acuerdo p"¿___i_co
'.93 UIQI-v Lv
e;_1_†'1___t_o'\1§1ff_1_g¶)__,_ar una
-19 1 ., 1 U. 'I f .. I' - Ñ. . _ I 1 11» 19 Q 1» 1" 9 , ¡__.,,.,¡, _ J, _@

ó_p__ic§;1 icleaic el bien y que siempie en contt arcmos una p,lu__1fa_,e,g.g,g1,_ 1

CL*-f.l§_C 'ì;.¿¿íl5l,€äš'?_`
Y S liliiiëoffiíiiiiiëfiìlø $11.-1€..-1-21- -111.1ì_¢_1lí=_1_$i-al
social sea _c_:on__c_e,bib_le,__¿bajo..c1t1É,_$?o11 dicio__nes_ resu_,lt_a posible?
En la justicia como equidad, la unic_lad social se__'e1n__t_i_e_n__cl_e_j_g_a_1._j_l_:_i_e_.n,__cl,t›
asi¿ft ¿s11;¿;s¡;'¿'1's's“¿ts't;r;;13'a'fsac';¿iczsssjj ;j;;;-,f,;¿c;1i;;tg_;cs§'¿"¿c'c¿1spmayasH aat1-@ U'

1'
p'ëi~š'o'iä"±i'š`1.íalÉÍHÍÍÍÉÍÍuiiiiiiiiiçliiicihsocial y la leailitiiicluéfliei los cit_'_iÉil7.-1`tlÉí'iTEiš
.'¬-° "¡IIP¢"' "N PI""¢-›Ihvq¢¬ -su .¡..-“,.-¡-un-1 nu-----nnrflfl AI -na -¬,`u¡«¢- \Q¿<I¡..-
Í

-.-1 p II-INI' --Q-¢ o- .,¬ , --H---fr--I '-› - ` ,_ `, H, ,.,.,..¢¢`-..;¬....-¬ .¢-#111* """"'_" “__ 'U'-'-la--un-u-ïq-1-¡.-qnufl---u¡

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Í

. \\ . .-¡.f. _ .. V-_ -__. _--___

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en el hecho de c1t1e_'_tocl_Q§,_iicej.$-
tan. p úbl ican1en_\;_e__u,11a _o,__n_cep,ción.politi ca v dela .j us_l.Í.Í_ (Í .¡,if<.!....Q.L!.§?.,!.1.<i.f§š.';,'_-ls.-lil ` ,¬ ...--------›..........,,_______________] ______'_________'___________ 1 ___ I _ . 1›-um

t1'\.1ctu_i_.':¿1 _btisip_a de___la socieclad.f];¿,l'_co_n_ce|¬›¡:t›


li ' ce justicia es"'iñ`c e`p'eñ'¿flic:111'e~ _ _ -_' .-_
- H I- .Ia-II ¢.¢-... ,. --_ .uf ›¢"" -'-_. H"-. ...U u_u.- Q»-q-un Q --0----m . . _-H.-. ...g-9----vw ¢-.-,.¡-1-Q

de, y previo a, el concepto del bien en el sentido de que sus principios


,..,, . ... .,,,.,,... .,,.,. ,.....,-.-.-..-o.,.,.¬.- ,.,.. ./~-tt-~-~n -~ , ..t . .....`..--....-m....-..,¬._-¬-».-.-.....-_-----a-----n-1-1-¬u|u-ani-*I'*"!" nvfq:rf*ƒH§_~:-~--n-_:-vil--f¿¡,....-¬ø -I ---"""'

1ìiiìÍi`iÍšiì1;llš1i§Lssiz1Íss12Ãsi.@_fiL.s§;;s!sl 1?.stt¬.¬iS
ib!s§`.ë Ufiïi <=*š1I1'U ff'-1HI
básica justa y sus instituciones lïnclanientales establecen el marco den-
tro del cual pueden promoverse las concepciones del bien. En otro lu-
gt-11', denominó a esta ¡relación entre .la concepción de la justicia y las con-

a7. La distinción entre las circunstancias objetivas y las circunstancias subjetivas de


la justicia se presenta en /l` T/)¢'m'_v of]¿:.s'tz'¢*f:, págs. 1:›.6-127. La importancia de la función
de las circunstancias objetivas es destacada en «Kantian Constructivism», págs. 5.|.o-542.
cepciones del bien «la prioridad del derecho». Creo que esta prioridad
es caracteristica del liberalismo como doctrina politica y constituye un
rasgo esencial de toda concepción razonable de la justicia aplicable a
un Estado democrático. De este modo, para entender de que forma es po- 1
I

sible lograr la unidad social en las condiciones históricas de una sociedad


democrática, partimos de nuestra idea intuitiva básica de la cooperación
social., una idea que forma parte de la cultura pública de una sociedad
democrática, y llegamos a una concepción pública de la justicia ccnnp
(U
base de la_ ii
iiiiiiiiiinifliisiliiiiiiismo, la estabilidad de esta unidad depende fundamentalmen-
te del contenido de las doctrinas filosóficas, religiosas y morales dis-
ponibles que convergen en el consenso superpuesto. Por eje1111plo,_fis_u_-
poniendo que la concepción politica pública fuera la 'usticia como
_equ1Élad, 1mag_1nemos"que los ciudadanos afirman unaÍle estastires pers-
`p l info ias
ireligiosas, y"iš`üš'"cÉ-iincepciones referidas a la fe conducen al principio de
'lla tolerancia y respaldan la idea fundamental de la socie'.Jr_.¿,l____a___c_l___<_;g_i1__}_t:_›_ unes-
ìquema de cooperación entre personas libres e iguales ;(l_a segppdajlzi sus-
¡cribe como consecuencia de una concep,ç_i_óp___1_no1ral. lil'›eiiiil_¿Éo1np1'ensiva,
ƒcomo la de Kant o l\/l.1_l,l; mlen tras quella tercera_]suscr1l.'›e la justicia como
l\<-:quidad no como derivación de algun§i"ö”t`fZi"'iclocttina, sino como una
:concepción en si misma suficiente para expresar valores quenormal-
mente son más importantes que cualquier otro valor que se les oponga,
al menos bajo condiciones razonablemente favorables. Este consenso
superpuesto parece mucho más estable que un consenso que se base en
perspectivas que expresan escepticismo e indiferencia hacia los valores
filosóficos, religiosos y morales, o que considere la aceptación de los
principios de la justicia como un simple y prudente rvzodus vz'z1e›za.'z' dado
el equilibrio existente de fuerzas sociales. Por supuesto, existen muchas
otras posibilidades.
La 'fortaleza de una concepción como la justicia como equidad
descansa en el hecho de que las doctrinas más comprensivas que se desa-
rrollan y ganan adeptos en una sociedad democrática regulada por sus
principios pueden converger en un consenso superpuesto más o menos
estable. Pero, obviamente, este razonamiento es altamente especulativo
y señala cuestiones que son poco entendidas, puesto queel hecho de
que las doctrinas comprensivas puedan desarrollarse y ganar adeptos
Clcpencle en parte de las condiciones sociales y, más todavia, de si estas
condiciones están reguladas por la concepción pública de la justicia.
Por ello nos vernos obligados a considerar en cierto momento los efec-
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mantiene igual, una conciepcióniiisieiriiimásiNo menos estable según el 'gra-
Cl0 en que las condiciones que promueve permitan eldesarrollo de doc'-
trinas filosóficas, religiosas y morales comprensivas que pueden consti-
tuir un consenso superpuesto estable. No pueclo profundizar en estas
observaciones referidas a la estabilidad en este lugar. Basta con señalar
que, en una sociedad caracteri*z.ada por profundas divisiones entre con-
cepciones del bien conflictivas e inconmensurables, la justicia como
,equidad nos permite concebir de -que forma la unidad social puede lle-
gar a concretarse y, a la vez, ser estable.

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