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UNIVERSIDAD NACIONAL FEDERICO VILLARREAL

FACULTAD DE ADMINISTRACIÓN
ESCUELA PROFESIONAL DE NEGOCIOS INTERNACIONALES

TEMA:
“Resumen del Caso CLAE”

CURSO:
ANÁLISIS DE DECISIONES
PROFESOR:
Dr. Nicanor Asmat Vega
ALUMNA:
 Elizabeth Christina Gómez Durand

CICLO: 7 mo

AULA: C2-3

TURNO: Noche

2018
RESUMEN “EL CASO CLAE”

Con un capital social de 100 mil soles, Carlos Manrique Carreño constituyó en
febrero de 1978 el Centro Latinoamericano de Asesoramiento Empresarial (CLAE),
una empresa dirigida a brindar servicios de asesoría, consultoría y administración
de empresas, pero que en la práctica se dedicó a la intermediación financiera en el
ámbito de la banca paralela. Esta entidad comenzó con sus operaciones en el sector
financiero a pesar de no ser reconocida legalmente para participar en dicho
mercado.

En sus inicios, CLAE no salió de su campo de acción, pero las ganancias que
generaba por sus servicios de asesoría eran escasas o nulas, por lo que, a
mediados del 1980, Carlos Manrique, su fundador, decide cambiar de rumbo y entra
al negocio de la captación de dinero ofreciendo altos retornos, lo cual no fue la única
razón para que la empresa de Manrique se hiciese popular y exitosa, sino también
el contexto económico de la época fue propicio para que así fuera.

El llamado Centro Latinoamericano de Asesoramiento Empresarial (CLAE) logró por


varios años en el Perú lo que ningún banco o financiera podía hacer, pagar 100%
de intereses sobre los depósitos, lo cual parecía a simple vista un negocio redondo
donde miles de peruanos depositaron su dinero entre los cuales había jubilados,
cesantes, miembros retirados de las fuerzas armadas y policiales, políticos,
empresarios, artistas, futbolistas, empleados, obreros y hasta amas de casa. Con
semejante rentabilidad ninguna actividad bancaria podía competir. Eran las épocas
de “las vacas gordas” donde Manrique cumplía con sus clientes, lo que le permitió
tener buena imagen ante ellos, que eran más de la mitad del país. El “negocio”
estaba en que pagaba puntualmente los intereses a sus clientes antiguos, con el
dinero que captaba de nuevos ahorristas. Así pues rápidamente fue consolidándose
en el mercado llegando a tener 20 locales a nivel nacional (17 en Lima, en Chiclayo,
Trujillo y Tacna).

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“Con el primer gobierno de Alan García la inflación alcanzó niveles astronómicos,
las tasas de interés estaban controladas y ahorrar en un banco significaba perder
dinero porque el interés que se ofrecía siempre resultaba negativo en cualquier
plazo. Esto fue clave para que la aventura de CLAE avance”, explica Carlos
Contreras Carranza, profesor de Historia Económica de la PUCP.

Debido al auge y popularidad que tuvo CLAE, cada vez más personas se acercaban
a depositar su dinero y ahorros en esta entidad pensando en el gran retorno que
obtendrían en el futuro. CLAE siguió creciendo y se hizo una empresa importante
en Perú, pues contaba con aproximadamente el 40% de liquidez del sistema
financiero y tenía muchísima influencia en la economía de los peruanos en ese
entonces.

Sin embargo, saltaba a la vista que había algo malo en CLAE ¿Cómo es que CLAE
pudo pagar esos altísimos intereses a sus inversionistas?

El tipo de esquema fraudulento que utilizaba CLAE era el Esquema Ponzi, o de


Pirámide. El esquema Ponzi es una operación fraudulenta de inversión que implica
el pago de intereses a los inversores de su propio dinero invertido o del dinero de
nuevos inversores. Esta estafa consiste en un proceso en el que las ganancias que
obtienen los primeros inversionistas son generadas gracias al dinero aportado por
ellos mismos o por otros nuevos inversores que caen engañados por las promesas
de obtener, en algunos casos, grandes beneficios. El sistema funciona solamente
si crece la cantidad de nuevas víctimas.

Así pues, en caso del CLAE este esquema consistía en instar a las personas a que
depositaran su dinero, ofreciéndoles altas tasas de interés para que su dinero
creciera en un tiempo determinado, pero con la condición de que esta persona
trajera a 10 personas más que invirtieran el mismo monto. Es así, que el
inversionista recibía el monto pactado más los intereses ganados (el dinero provenía
de lo que las 10 personas anteriores invirtieron y de las demás que invirtieron
después de él). Entonces, para que estas 10 personas que trajo el primer
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inversionista ganaran dinero, estos también debían conseguir que más gente
invirtiera. Es así que CLAE cumplía con el pago puntual de los intereses de los
depósitos a través de letras o pagarés, lo que contribuyó a que se corra la voz entre
el público sobre este “eficiente y beneficioso” sistema y gracias a que seguían
llegando más inversionistas, el nivel de ingresos y contratos fueron
incrementándose rápidamente (se captaba en promedio US$200 millones cada
año).

Fue tanto el interés por ser parte de CLAE que muchas personas se prestaban
dinero de los bancos dejando en aval sus propiedades para invertir su dinero,
poniendo en riesgo sus propiedades y otros bienes más. Pero como esto era un
estafa, sólo los primeros inversionistas se beneficiaban realmente de este sistema,
los últimos en llegar eran los que solían salir perjudicados porque se volvía difícil
pagarles y mientras pasaban los años. Llegó un momento en que la pirámide se
hizo insostenible porque era muy grande y se hizo difícil de administrar, lo cual hizo
que la estructura de pago se cayera pese a que Manrique invertía el dinero de los
claeístas en la bolsa, empresas o los prestaba a terceras personas. Su institución
ya no podía reunir las exorbitantes sumas para cancelar los pagarés de sus más de
200 mil inversionistas: su sistema de pirámide había colapsado.

CLAE operó en el mercado financiero peruano durante 26 años sin recibir quejas o
reclamos por parte de sus acreedores, ya que esta entidad aparentaba ser sólida,
puesto que había diversificado sus negocios en distintos rubros, teniendo CLAE
club, CLAE Shop Center, AeroCLAE y el Banco de Comercio.

De acuerdo con la investigación del sociólogo Luis Pflúcker Moreno, los años de
brillo de CLAE fueron entre 1989 y 1992, periodo en el que la empresa de Manrique
ya no suscribía decenas de contratos por depósitos, sino miles hasta llegar a
concentrar cientos de millones de dólares.

CLAE logró mover hasta más de US$640 millones sin rendir cuenta a nadie. No
obstante, con un cambio en el marco normativo durante el gobierno de Alberto
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Fujimori, la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS) a través de su jefe Luis
Cortavarría buscó tardíamente formalizar a la institución en 1992. Manrique Carreño
no pudo demostrar el estado real de las finanzas de su entidad ni cumplir con los
requisitos que se le pedía, y el 29 de abril de 1993 el Gobierno decidió intervenirla.
En esta intervención se encontró que CLAE, como era una entidad que funcionaba
informalmente, no separaba una parte de los depósitos que recibía para dejarlos en
el Banco de la Reserva, como lo hacen los demás bancos por mandato de ley. Lo
cual explica cómo es que CLAE pudo pagar las tasas de interés más altas del
mercado durante tantos años. Posteriormente, se disolvió el 16 de mayo de 1994
por orden de la Corte Suprema.

Durante 26 años, CLAE captó alrededor de 1177 millones de soles y 91 millones de


dólares que pertenecieron a 209773 inversionistas y en esos casi 13 trece meses
que duró la intervención estatal, solo se encontraron cerca de US$36 millones en
las bóvedas de la entidad.

Cabe mencionar que Carlos Manrique, conocía cuáles habían sido las operaciones
que su empresa realizaba hasta entonces y también de su ilegalidad en el Perú.
Asimismo, se puede afirmar que el Gobierno Peruano no cumplió con su rol como
ente protector del bienestar de los ciudadanos, ya que tardó mucho tiempo en tomar
las medidas necesarias para frenar las operaciones de CLAE, la expansión de la
pirámide y la acumulación del dinero mal captado.

Se inició una persecución judicial a los responsables de la administración de CLAE,


con lo cual, Carlos Manrique fue denunciado penalmente por los delitos de fraude,
banca paralela, estafa y falsedad de información financiera. A pesar de darse a la
fuga viajando al extranjero, Manrique fue detenido y recluido en la cárcel de Miami
para luego ser extraditado al Perú y ser juzgado por la justicia peruana para cumplir
su condena en el país. Carlos Manrique fue detenido en 1995. También fue
condenado al pago de 493 millones de soles de reparación, monto que nunca
canceló. Salió en libertad en el 2001, tras acogerse al beneficio de reducción de

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pena, pero volvió a ser encarcelado durante seis meses en junio del 2008, por recibir
dinero y ofrecer pagar altos intereses.

En cuanto a las consecuencias fuera de CLAE, la disolución de esta entidad generó


un pánico financiero que afectó al mercado financiero peruano porque la gente ya
no confiaba en las entidades financieras a pesar que estas estaban formalmente
constituidas. Las personas preferían retirar sus depósitos de los bancos debido al
temor que les generó cuando se enteraron que CLAE había sido cerrado por el
Estado, por lo que, en los bancos, los depósitos de dinero disminuyeron
drásticamente.

En cuanto a los afectados, fueron más de 160,000 ahorristas que invirtieron en esta
entidad con la finalidad de tener ganancias de manera rápida y fácil sin tener
conocimiento de cómo se invertía su dinero y, dados los acontecimientos, no
solamente perdieron su dinero invertido sino que pusieron en riesgo la propiedad de
sus inmuebles y otros bienes. Por ello, estas personas crearon la Asociación
Cristiana de Claeistas con la finalidad de reclamar por sus aportes a través de dicha
asociación pero hasta ahora ninguna entidad estatal les brinda una solución factible
para recuperar su dinero. Cabe mencionar que se registraron muchos casos de
suicidios y de paros cardíacos debido a las fuertes pérdidas de dinero.

Asimismo, otra consecuencia fue el aumento del desempleo porque se despidió a


todo el personal que laboraba en CLAE sin darle los beneficios sociales que les
pertenecía como la compensación por tiempo de servicios y otros. Por este motivo,
se realizaron marchas y protestas para que se les pueda recompensar y reconocer
económicamente todos los años que habían servido y trabajado en dicha entidad,
sin embargo, hasta ahora no se les ha reconocido ningún derecho.

LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD

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Sin embargo, el día 10 de enero despertó esa esperanza: el presidente de la
Comisión Liquidadora del CLAE, Jorge Pinto Rivero, informó que una primera lista
para iniciar las devoluciones está disponible en www.claeliquidacion.com. La
verificación se puede hacer con el DNI y los retiros en el Scotiabank.

Si bien se darán montos de hasta S/500 al principio, se indicó que las cantidades
irán subiendo de acuerdo a la cantidad de los ahorros que cada cliente de CLAE
aportó.

Para conocer el impacto de esta información –que era difícil de creer- este Diario
conversó con algunos exclaeístas.

Hay historias de personas que tuvieron que dormir con frazadas afuera de la
institución para pedir su dinero, otras que entraron en depresión y no quieren a
volver a oír esas siglas y algunas más a las que se les fue la vida esperando. Solo
incluimos las que decidieron poner sus nombres.

TESTIMONIOS

► “En el 92 todos hablaban de CLAE en mi trabajo”. Manuel de los Heros.

Manuel de los Heros trabajaba en 1992 en Centromin y no había conversación en


la que alguien no mencionara a CLAE. “Hablaban de los intereses que ganaban los
que apostaban por la entidad. Yo invertí S/8.000 aproximadamente”, recuerda.

Dice que recuperó una parte muy pequeña, pero que conoció casos de amigos que
perdieron demasiado dinero. “Compañeros de trabajo invirtieron allí toda su
liquidación, muchos eran adultos mayores”, añade.

Con la noticia del inicio de las devoluciones, De los Heros cree que es muy tarde,.
“Conocidos se suicidaron al enterarse de la noticia [de su embargo] y otros tuvieron
que rogarle a las empresas para que los vuelvan a contratar”, cuenta.

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► “Quería un departamento, pero perdí US$7.000 con CLAE”. Ascanio Salas.

Ascanio Salas no tiene miedo en decir que perdió US$7.000 con CLAE, una cifra
bastante grande para el año 1992, fecha en la que llevó su dinero a la entidad con
la promesa de grandes intereses.

“Quería comprarme un departamento e invertí en CLAE, y justo unos días que sea
intervenido había metido US$3.000 más. Eso me causó muchos problemas y tardé
en recuperarme”, cuenta.

Salas dice que tuvo problemas en casa que ahora recuerda con gracia. “No sé
cuántas veces mi esposa puso mi maleta en la puerta de la casa por haber perdido
el dinero”. Durante años mantuvo un juicio contra CLAE sin ningún avance, ahora
con el anuncio de la devolución espera recuperarme aunque sea una parte de lo
invertido.

► "Mi padre perdió todo y jamás lo recuperará; murió hace unos años". Margot
Palomino.

Margot Palomino recuerda que su padre y madre metieron mucho dinero a CLAE.
Sin embargo, su madre fue advertida en 1992 por un amigo de la familia -que
tenía un alto rango militar- que algo podía pasar con la institución. Entonces, ella
retiró su dinero, pero su padre no lo hizo.

"Mi padre se deprimió mucho cuando se enteró de la estafa. Nunca recuperó la


plata, hace unos años falleció", dice Palomino.

Ella también recuerda que como su madre hubo un círculo pequeño de personas
que supo con antelación que CLAE desaparecería y tuvo la oportunidad de retirar
sus ahorros.

► "Boté los papeles que certificaban mis ahorros en CLAE". Blanca Reyna.

Blanca Reyna se animó a invertir un poco de dinero en CLAE tres años antes de
la catásfrofe que se llevó consigo miles de ahorros de los peruanos. "Tenía

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amistades que habían ganado dinero con CLAE, por entonces se pagaban buenos
intereses y como la oficina principal estaba cerca a mi trabajo, fui a averiguar".

Reyna puso al principio S/3.000 y efectivamente ganó buenos intereses. Luego


metió S/.1.000 más y hasta ahora no los ha vuelto a ver. "Ya boté los papeles que
tenía de CLAE, jamás creí que se iba a poder recuperar ese dinero".

Ella cree que felizmente no perdió mucho dinero, pero sí conoce el caso de amigos
suyos que invirtieron dinero de su liquidación, cantidades muy grandes. "Se del caso
de una persona que falleció mientras esperaba recuperar", finaliza.

Pero quién era Carlos Manrique:

Hace 35 años, Carlos Manrique ingresó a la entonces Escuela Normal de La


Cantuta para estudiar la carrera de maestro, con especialidad en matemáticas y
literatura. Muy pronto se convirtió en un líder, a pesar de que no era propiamente
un político y rechazaba los métodos violentos, las paralizaciones y marchas, tan de
moda en aquella época. Renán Gorriti, su condiscípulo en aquellos años, conservó
este material fotográfico y cuenta cómo, el ahora controvertido ex presidente de
Clae, empezó a disfrutar de la popularidad.

Un esmirriado y más bien bajo estudiante de matemáticas y literatura, se convirtió


a poco de ingresar en un popular líder estudiantil en la entonces Escuela Normal
Superior de La Cantuta. Comenzaba la década del 60 y el cusqueño Carlos
Manrique Carreño, siempre con terno y corbata, tocaba el acordeón y obtenía
buenas notas.

Católico a ultranza, militaba en la Unión Nacional de Estudiantes Católicos (UNEC),


enfrentada en aquel entonces con los izquierdistas agrupados en el FER y
capitaneados por Gustavo Espinoza Montesinos, que después se convertiría en
líder del Partido Comunista pro-soviético, secretario general de la CGTP y diputado
en la década del 80.
Renán Gorriti, condiscípulo de Manrique y también dirigente estudiantil en aquel
entonces, recuerda que Maximiliano Durand Araujo, que había ingresado un año
antes que ellos, era un derechista que simpatizaba con el socialcristianismo y
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apoyaba a Manrique, su compañero de piso. Durand se convirtió luego en uno de
los líderes máximos de Sendero Luminoso, y su principal dirigente en Europa.

Leal con sus amigos, Manrique defendió a Durand varias veces, dice Gorriti:
cuando faltó a un trabajo comunal y debía recibir una sanción, cuando lo
encontraron ebrio en la universidad o cuando hizo ingresar de contrabando a su
hermano en su habitación.
Así, Manrique tuvo que lidiar con el Tribunal de Honor que imponía sanciones por
mala conducta, y que presidía el cañetano Anastacio Vega, hoy congresista de
Cambio 90.
Manrique ingresó en 1960 y fue el único estudiante cachimbo al que no raparon,
relata Gorriti. El pidió expresamente conservar el cabello porque enseñaba en la
nocturna del Guadalupe. El emprendedor Manrique también daba clases
particulares de contabilidad, tocaba y vendía acordeones para hacerse de algún
dinero y pagar sus estudios. Pero además ayudaba a los estudiantes provincianos,
en particular a los ancashinos, que lo veneraban.

Estaba siempre en campaña, y aunque era enemigo de las huelgas y la violencia


en una época de efervescencia, llegó a la presidencia de la Federación de
Estudiantes de La Cantuta en 1963, con el apoyo de los apristas, interesados en
cerrar el paso a los comunistas. Antes -narra Gorriti-, Manrique había integrado la
directiva de la Federación de Estudiantes del Perú (FEP) que presidía el
sanmarquino Max Hernández Camarero, entonces radical dirigente izquierdista, y
hoy afamado siquiatra. Pero Carlos Manrique renunció al cargo de Secretario de
Prensa en la FEP.

Renán Gorriti rememora que Manrique tenía una pasión casi enfermiza por la
publicidad, por destacar, por ser reconocido. Copó los periódicos murales de La
Cantuta y en su campaña para la presidencia de la federación, pidió un mimeógrafo
de prueba a una compañía que los vendía, imprimió su propaganda y luego lo
devolvió.
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Gorriti no sólo era compañero de Manrique en La Cantuta sino también fue su vecino
en la calle Borgoño, en Pueblo Libre. Allí conoció a su madre, doña Celia Carreño,
una maestra de escuela muy recta y dominante, de mucha personalidad.

Tomando un café que le invitaba doña Celia, Gorriti escuchaba los sermones que
recibía Carlos, indicándole que debería ser correcto en la vida.
En el barrio corrían una serie de chismes sobre Manrique: que era homosexual, que
prestaba dinero, que era un agiotista, refiere Gorriti. Pero ninguno tenía sustento
sólido.

Manrique era admirador de la obra de Antonio Encinas e hizo su tesis de maestro


con ese tema. Respetaba mucho a Walter Peñaloza, que fue rector de La Cantuta.
Hace 7 años -cuenta Gorriti- vi a Manrique haciendo su cola para cobrar el sueldo,
o la propina, de maestro, vestido discretamente. Después se lo volvió a encontrar
en una ceremonia, cuando ya era un hombre famoso. Conversaron de los tiempos
idos, de Chosica, de su madre. "Cuídate de los sobones y los oportunistas que te
rodean", le dijo al despedirse Gorriti.

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CONCLUSIONES:

 El egoísmo en el caso CLAE dejo a muchas personas afectadas, les quito los
ahorros que arduamente pudieron conseguir, y estamos hablando de cifras
inmensas, por lo que todo el problema llego a tal punto que varias personas,
clientes de CLAE, optaron sin duda por el suicidio.

 Cuando CLAE estaba en su etapa de crecimiento desmesurado, su


popularidad logro cegar a su público objetivo: jubiladas, cesantes, miembros
retirados de las fuerzas armadas y policiales, políticos, empresarios; con las
creencias de que el retorno de inversión sería de un 100% si seguían las
políticas piramidales establecidas por la organización.

 CLAE no supo reaccionar frente a tanta demanda e inversión por parte de


sus clientes, y en vez de ver por ellos, y frenar las inversiones al ver que ya
no contaba con la posibilidad de otorgarles lo prometido, opto y sin medida
alguna de seguir hasta el punto de ser intervenida y clausurada por La Corte
Suprema del Perú. Y lo que se logró al ser clausurada fue la fuga de su
creador y principal responsable Carlos Manrique.

 En este hecho podemos ver como el señor Manrique decide en ningún


momento hacerse responsable por el daño cometido a sus fieles clientes, sin
promesas de devolución de inversión de cada uno de ellos, todo lo contrario
huye y no da la cara, sin duda es un caso donde la ética en esencia no está
presente.

 La moral y la ética están relacionadas en la toma de decisiones. Si no


tenemos principios morales entonces es difícil aplicar la ética en el momento
de decisión.
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RECOMENDACIONES:

 La ética para los negocios nos indica que vamos a tener que hacernos
responsables por las decisiones que tomemos.

 La ética para los negocios, también permite al empresario ver cada situación
ocasionada por su negocio, estudiarla de manera completa, para ver lo que
ocasiona en el medio ambiente, ya sean puntos negativos como positivos, y
de esa manera ver que se puede hacer al respecto, si se debe solucionar, si
se debe mejorar, o si se debe seguir así.

 Se debería promover la responsabilidad social empresarial dentro de las


organizaciones.

 Mayor control de parte del Estado para regular este tipo de organizaciones.

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BIBLIOGRAFÍA:

 http://www.taringa.net/posts/economia-negocios/16662033/Estafa-de-CLAE-
A-20-anos-de-la-cruda-realidad.html (Consulta: Abril del 2015)
 http://elcomercio.pe/noticias/clae-242883 (Consulta: Abril del 2015)
 http://www.caretas.com.pe/1378/estafador/estafador.html (Consulta: Abril del
2015)
 http://www.monografias.com/trabajos-pdf4/tiro-defensivo-asociacion-
riesgos-aspectos-legales/tiro-defensivo-asociacion-riesgos-aspectos-
legales.pdf (Consulta: Abril del 2015)
 http://www.fisica3.net/2007/09/clae-aun-hay-quien-no-aprende.html
(Consulta: Abril del 2015)

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