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INDEPENDENCIA O EMANCIPACIÓN

La historia tiene su sello de clase según quien escribe y con qué finalidad lo hace. A
estas alturas del siglo XXI y cuando la mayoría de la población latinoamericana van tomando
conciencia de su historia y su realidad y sobre todo cuando están enrumbándose por nuevos
senderos hacia su verdadera emancipación e independencia, para nadie es novedad que a lo
largo de la vida colonial y republicana hubo una historia oficial y una historia real; la primera para
ensalzar la grandeza de su historia protagonizados por “personajes ilustres” cuyos objetivos no
era otra cosa que , según ellos, construir una patria libre y soberana; mientras que la segunda
fue invisibilizado, ignorado, olvidado o tergiversado su rol por estar ligados a las masas incultas,
analfabetos o iletradas.

Los historiadores oficiales o conservadores hacen énfasis sobre las grandes


personalidades que han escrito la historia de manera sesgada y son los herederos y
continuadores del sistema económico-social injusto que en su momento se aprovecharon de la
independencia disfrazados de patriotismo y libertarios, mientras que los historiadores del otro
lado de la orilla izquierda lo escriben sobre los logros, sobre el rol y la esperanza de las masas
populares y sus líderes patriotas.

En la educación secundaria aún se habla de emancipación e independencia como


dos etapas secuenciales de lucha contra el dominio español y esta es una visión sesgada de
nuestra historia oficial hasta hoy en los textos escolares. A la luz de un análisis objetivo y
dialéctico, la emancipación y la independencia son dos hechos que forman parte de un mismo
proceso: la soberanía nacional. Apelando al diccionario, por independencia debemos entender
cuando un país no es subordinado ni dependiente de otro, y la emancipación es liberar a uno de
la tutela o de la servidumbre, salir de la sujeción o dependencia en que se estaba.

Nuestro proceso de independencia en América Latina no resolvió nada en lo esencial. La


élite criolla independentista aprovechó de la marginación y postración que ellos mismos
causaron por su condición de explotadores durante tres siglos e interesadamente usaron como
bandera de lucha para ganarse el apoyo necesario del pueblo. Aprovecharon esos problemas
sociales para dirigir la independencia de España y que en el plano interno solo sirvió para
mantener el dominio de las oligarquías criollas pero en plano externo se sujetaron a los dominios
de Inglaterra y posteriormente de EE.UU.
Es incuestionable que la lucha por la independencia de España era el objetivo
político principal de la oligarquía criolla, lucha que efectivamente se logra formalmente con
la victoria patriótica de Antonio José de Sucre en la batalla de Ayacucho el 9 de diciembre de
1824. En cambio, la emancipación era el objetivo de los criollos patriotas y del pueblo que
lamentablemente no se logró con la independencia por la debilidad organizacional de las masas,
por el atraso político y por la falta de claridad ideológica y de conciencia . La emancipación
encarna la conquista por el pueblo de la igualdad social de los indios, de los negros,
de los mulatos, de los mestizos y de los criollos con visión de patria; es la conquista
del acceso a una vida mejor, del derecho a la tierra, el derecho a la educación, del
derecho al trabajo digno, del reconocimiento de los derechos de la población y de la
abolición de la explotación en todas sus formas, los cuales lamentablemente no se
logran en absoluto con la independencia. Hubo independencia de España pero no hubo
emancipación.

Los criollos independistas levantaron la bandera de la igualdad, la justicia y la libertad


para atraer al pueblo hacia sus filas y ganarlos para su causa. La independencia es el
proyecto de la oligarquía criolla cuyo objetivo era zafarse del dominio colonial español
pero sin hacer o promover cambios sociales ya que ellos no necesitaban emanciparse
por el hecho de ser libres, y no solo libres, sino explotadores de negros, indios y
mestizos. La verdadera emancipación es de los marginados, de los excluidos, del pueblo, de
una minoría ínfima de criollos patriotas y revolucionarios que sufrieron atentados contra su vida,
exiliados o han sido asesinados.

La oligarquía criolla llama al pueblo, a los llaneros, a los gauchos, a los indígenas, a los
mestizos y a los negros esclavos, les hacen ofertas engañosas de libertad y de igualdad
logrando incorporar a la lucha independentista y cuando esta triunfa, entonces los criollos dejan
abandonados a los que les apoyaron y vuelven a someterlos en un nuevo sistema de dominación
disfrazado de normas republicanas declarativos o formales pero nada en los hechos reales.
Buena cantidad de tierras fértiles y libres son repartidas entre los criollos y mestizos adinerados
que lo toman como herencia y otras extensas tierras son ofrecidas para una nueva colonización
europea y norteamericana donde la masa de indígenas son nuevamente convertidos en peones
de las haciendas y de las minas.
La independencia del Perú se obtuvo para unos en 1821 y para otros en 1824, mientras
que la emancipación, es decir, la conquista de la justicia, la igualdad y el bienestar social que es
el clamor y la esperanza del pueblo, que hasta ahora no fue resuelta por la independencia a
pesar de las numerosas luchas populares y los cambios de gobierno, sigue siendo una tarea
pendiente. Emancipación e independencia son dos hechos complementarios de un solo proceso.

A manera de conclusión; a pesar de los resultados limitados y frustrados y a su fracaso


en muchos aspectos, la independencia política se logró mal que bien: nuestros países dejaron
de ser colonias de España para orientarse como repúblicas libres y soberanas. La
independencia quedó en manos de la oligarquía criolla y en caudillos traidores que
abandonaron el proyecto unitario de la Patria grande que los libertadores habían luchado
fragmentándose en patrias chicas, oligárquicas, aisladas y enfrentadas entre unos y otros siendo
devorados fácilmente por nuevas potencias. El resultado de la independencia se fue diluyendo
en las siguientes décadas para caer en una nueva forma de dependencia (neocolonial)
cuando los países latinoamericanos, unos tras otros, son sometidos a las garras de las nuevas
potencias capitalistas dueñas del mundo, primero de Inglaterra y posteriormente de Estados
Unidos.
Lo que no se logró en ningún caso con la independencia fue la emancipación, es decir,
la reivindicación de las masas populares de la explotación, de la servidumbre, y de la exclusión
de la vida política, económica y cultural de la sociedad. A pesar que el pueblo luchó décadas y
décadas para arrancar algunos derechos emancipadores, oportunistamente la oligarquía criolla
levantó las banderas de justicia e igualdad social para atraer de manera engañosa a las masas y
formar parte de los ejércitos patriotas y victoriosos pero que posterior a la independencia, la
explotación se reforzó bajo nuevas formas. No solo fue muy poco lo que se logró arrancar a la
oligarquía dueña y usufructuaria de la independencia, sino que a dos siglos de iniciada la lucha
independentista el pueblo sigue viviendo en medio de la discriminación social, la injusticia, la
pobreza y reclamando como nunca una nueva emancipación.
La independencia no apuntaba a profundos cambios económicos y sociales, sólo fue el
reemplazo o la expulsión de los virreyes, las instituciones coloniales y funcionarios impuestos por
la corona española.
Existe una diferencia entre la independencia y la emancipación como proyectos que
expresaban los deseos de sectores sociales no sólo distintos sino que entrarían en una pugna
abierta y cruenta: La oligarquía criolla terrateniente y los indígenas.
La independencia se constituía en el objetivo directo de la oligarquía criolla, un objetivo
político, obtener el reconocimiento de la independencia por parte de España. La emancipación
por la debilidad y el atraso político e ideológico de las masas populares no podría ser
caracterizado con claridad como objetivo de los sectores dominados por los españoles, éstos
son explotados directamente por esa oligarquía criolla independentista, pero ese proyecto no
deja de expresarse en el desarrollo de un conflicto como deseo, lo que llevó a estos grupos a
estar de un lado y de otro durante la guerra. La dominación social a la que estaban sujetos por
parte de la oligarquía criolla llevó a identificar a los criollos como los principales enemigos,
porque eran evidentemente los antagonistas directos de clase, haciendo de la lucha de los
primeros años una revolución profundamente social.
Al lado de la guerra de independencia se dio una verdadera revolución que expresaba
los deseos de los sectores más empobrecidos de la sociedad, éstos se rebelaron contra todo el
orden vigente generando una ola de violencia proporcional a la recibida durante siglos de
explotación. Fue una época de ejercicio de las ansias emancipadoras del pueblo que identificó a
los blancos criollos como el enemigo de clase inmediato. Razón por lo que fueron excluidos y
hasta prohibidos su presencia en la plaza mayor de Lima, cuando San Martin proclamara la
independencia del Perú. Cita Bibliog…….. ver Virgilio Roel.
Lo que se quería era independencia para los blancos criollos sin emancipación
para los sectores subalternos.
El cambio de virreinato a república y con la emancipación era la oportunidad para los
indígenas de convertirse en verdaderos ciudadanos, con iguales derechos que cualquier otro
grupo que formaba parte del Perú. Sin embargo, el cambio nominal de estatus -porque sí se les
llamó ciudadanos- no trastocó su condición de grupo segregado y excluido de cualquier proyecto
estatal.

En el presente América Latina y el Perú se encaminan al segundo bicentenario con un


doble reto: concluir la verdadera independencia que apenas dejó magros resultados y lograr una
verdadera emancipación.
Qué lugar ocupa hoy en día la emancipación?, ¿dónde podemos ubicarla en el curso de los
gobiernos democráticos y progresistas de nuestro continente?; tomando los casos de Lula en
Brasil, Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia.
Podemos ubicarla de tres formas, la primera, antes de la llegada de estos gobiernos por medio
del voto popular cuando la sociedad empieza a reclamar y tomar conciencia de que el cambio ya
no iba a estar en los gobiernos neoliberales que gobernaron en la mayor parte del continente
durante los 90, ni en los gobiernos de facto de fines de los 70 y comienzos de los 80 que
operaron bajo el Plan Cóndor, en ambos casos bajo la aceptación y control de los Estados
Unidos; la segunda forma, la podemos ubicar cuando se toman las primeras medidas de
gobierno y se plantean políticas de igualdad social, poniendo, por sobre todas las cosas, en
primer lugar, el acceso gratuito a la educación y a la salud.

Y la tercera es la combinación de la primera y segunda forma como parte de una nueva


emancipación que se encamine hacia una nueva independencia y en una nueva búsqueda de
unidad del continente, pero esta vez como lo pensaron los hombres y revolucionarios que
marcaron el camino de la emancipación que dio lugar a la independencia del continente para
luego ser traicionados por las clases altas que sólo buscaron su propio beneficio, y que finalizó
con la división de un continente en pequeñas estancias a manos de unos pocos dueños locales
o empresas extranjeras que se ocuparon, y aún lo hacen, de llevarse toda la producción y
ganancia para sus países, quitándoles las tierras a los habitantes originarios y explotando en
condiciones inhumanas a los trabajadores de Nuestra América.

La independencia apuntaba a profundos cambios económicos y sociales?, ¿o sólo fue el


reemplazo o la expulsión de los virreyes, las instituciones coloniales y funcionarios impuestos por
la corona española?
Existe una diferencia entre la independencia y la emancipación como proyectos que
expresaban los deseos de sectores sociales no sólo distintos sino que entrarían en una pugna
abierta y cruenta: La oligarquía criolla terrateniente y los indígenas.
La independencia se constituía en el objetivo directo de la oligarquía criolla, un objetivo
político, obtener el reconocimiento de la independencia por parte de España. La emancipación
por la debilidad y el atraso político e ideológico de las masas populares no podría ser
caracterizado con claridad como objetivo de los sectores dominados por los españoles, éstos
son explotados directamente por esa oligarquía criolla independentista, pero ese proyecto no
deja de expresarse en el desarrollo de un conflicto como deseo, lo que llevó a estos grupos a
estar de un lado y de otro durante la guerra. La dominación social a la que estaban sujetos por
parte de la oligarquía criolla llevó a identificar a los criollos como los principales enemigos,
porque eran evidentemente los antagonistas directos de clase, haciendo de la lucha de los
primeros años una revolución profundamente social.
Al lado de la guerra de independencia se dio una verdadera revolución que expresaba
los deseos de los sectores más empobrecidos de la sociedad, éstos se rebelaron contra todo el
orden vigente generando una ola de violencia proporcional a la recibida durante siglos de
explotación. Fue una época de ejercicio de las ansias emancipadoras del pueblo que identificó a
los blancos criollos como el enemigo de clase inmediato. Razón por lo que fueron excluidos y
hasta prohibidos su presencia en la plaza mayor de Lima, cuando San Martin proclamara la
independencia del Perú. Cita Bibliog…….. ver Virgilio Roel.
Lo que se quería era independencia para los blancos criollos sin emancipación
para los sectores subalternos.
El cambio de virreinato a república y con la emancipación era la oportunidad para los
indígenas de convertirse en verdaderos ciudadanos, con iguales derechos que cualquier otro
grupo que formaba parte del Perú. Sin embargo, el cambio nominal de estatus -porque sí se les
llamó ciudadanos- no trastocó su condición de grupo segregado y excluido de cualquier proyecto
estatal.
José Martí. Nuestra América, Ed. Nuestra América, Buenos Aires, p. 19.
2 Guerra Vilaboy, Sergio. El dilema de la independencia, Ed. Cs. Sociales, La Habana, 2007, p. 22.
3 “(…) los pueblos de varias provincias de América en la desesperación con el exceso de tributo, injusticias y
toda su suerte de abusos, se han sublevado en diversos períodos, más sin conseguir el alivio que buscaban,
porque viniendo a someterse al fin, han aumentado más bien sus calamidades (…) Caracas se levantó por los
años 1750, Quito en 1764, México trataba de su independencia con Inglaterra en 1773. El Perú estuvo
sublevado en marzo de 1781, y en el mes de junio de ese propio año, el reino de Santa Fe en rebelión, expulsó
al virrey y tropas europeas, quedándose el pueblo dueño del país (…)” Francisco de Miranda en: Bohóruqez
Morán, Carmen, Francisco de Miranda. Precursor de las independencias de la América Latina, Ed. El perro y la
rana, Caracas, 2006, p. 160.
4 Cabe mencionar el lugar que le da Bernardo de Monteagudo a las mujeres americanas durante el largo
camino hacia la independencia del continente: “(…) Americanas: os ruego por la patria que desea ser libre
imiteís estos ejemplos de heroísmo y coadyuvéis a esta obra con vuestros hijos; mostrad el interés que tenéis
en la suerte futura de vuestros hijos, que sin duda serán desgraciados si la América no es libre … viva la
exclamación que hacía en nuestra época una peruana sensible ¡¡¡libertad, libertad sagrada, yo seguiré tus
pasos hasta el sepulcro mismo!!! y al lado de los héroes de la patria mostrará el bello sexo de la América del
Sud el interés con que desea expirar el último tirano, o rendir el supremo aliento antes que ver frustrado el voto
de las almas fuertes” (diciembre de 1811) En: Monteagudo, B. Horizontes políticos, Ed. Aterramar, Buenos Aires,
2008, p. 34.
5 “Desde el punto de vista militar, Miranda llegó incluso a describir la estrategia que a su juicio se adaptaban
mejor al contexto americano, estimando que con doce o quince mil hombres y quince “navíos de línea”, el
objetivo podía ser alcanzado. Para despertar aun más el interés de los británicos, concluye la propuesta con una
idea largamente acariciada por Inglaterra: “la posibilidad de formar sin mayor dificultad un Canal de navegación
en el Istmo de Panamá, que facilite el comercio de la China y del Mar del Sur con innumerables ventajas para la
Inglaterra, América…”, en: Monteagudo, op. cit., p. 162.
6 Lynch, John. San Martín. Soldado argentino, héroe americano, Ed. Crítica, Barcelona, 2009, p. 63.
7 Guerra Vilaboy, Sergio, op. cit., pp. 228-229.