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ANÁLISIS DEL PROYECTO DE

LEY DE INTERRUPCIÓN VOLUNTARIA DEL EMBARAZO

(Expte. CD 22/18, en revisión Senado — media sanción 14.6.2018)


Julio de 2018

I. Resumen ejecutivo: debe rechazarse, pues todo su diseño promueve el


aborto, atentando gravemente contra la vida y otros derechos ..................... 2
II. Consideraciones generales sobre el Proyecto con media sanción ................. 6
III. Consideraciones particulares sobre el Proyecto con media sanción ............. 8
1. ¿Sobre qué ser estamos debatiendo? La ciencia y el ser humano vivo ........... 8
2. ¿Es legítimo acabar con la vida de un ser humano no agresor? ..................... 9
3. El Proyecto consagra el derecho irrestricto al aborto hasta la semana 14,
conculcando la vida y estableciendo un corte temporal arbitrario ................. 9
4. El aborto legal es contrario al sistema constitucional y de tratados, que
consagran el derecho a la vida y exigen su protección legal ........................... 10
5. El artículo 75.23 de la Constitución y la obligación del Congreso de dictar
una ley de protección social integral del niño no nacido................................ 14
6. El no nacido es persona para la Corte Suprema y la Cámara de Casación ..... 14
7. El fallo “F., A.L.” y diversos errores que favorecen el aborto ......................... 15
8. El Proyecto permite acceder fácilmente al aborto hasta el parto al ampliar
la causal de peligro para la salud .................................................................... 19
9. El Proyecto discrimina, admitiendo el aborto eugenésico.............................. 22
10. Los mecanismos para abortar que prescribe el Proyecto de ley ..................... 23
11. El Proyecto admite que una menor de 12 años o menos aborte acompañada
por un referente afectivo y que una de 13 años pueda requerir un aborto .... 24
12. El Proyecto restringe al mínimo el derecho a la objeción de conciencia,
abriendo la puerta a la amenaza penal y a la discriminación laboral.............. 26
13. El Proyecto crea delitos de los profesionales de salud y directivos ................ 28
14. El Proyecto obliga a todo hospital y prohíbe la objeción de las instituciones
en virtud de su ideario, pudiendo llegarse a la clausura del establecimiento 31
15. El Proyecto modifica el Código Penal, habilitando el aborto sin trabas ......... 34
16. Otros problemas del Proyecto: competencia provincial, los padres y otros
asuntos ........................................................................................................... 36
17. El Proyecto opta por la peor opción e impide alternativas al aborto en las
Consejerías y al momento del consentimiento informado ............................. 36
18. Hay alternativas (existen proyectos de leyes inclusivas y superadoras sobre
adopción, protección a la madre, etc.) y el rechazo del Proyecto como
Conclusión ..................................................................................................... 37
IV. Anexo: texto del Proyecto de Ley de IVE con media sanción ........................ 39
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 2

I. RESUMEN EJECUTIVO: DEBE RECHAZARSE, PUES TODO SU DISEÑO PROMUEVE EL


ABORTO, ATENTANDO GRAVEMENTE CONTRA LA VIDA Y OTROS DERECHOS

El Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo con media sanción


(en adelante, PMS), votado el 14 de junio de 2018 por la Cámara de Diputados del
Congreso de la Nación Argentina, que pasó en revisión al Senado como Expediente
22/18, es más extremo y nocivo en su consagración del aborto que los proyectos an-
teriores (entre ellos, el 0230-D-2018, el principal, que contó con la firma de 71 dipu-
tados). Por esto, conculca la vida y otros derechos fundamentales involucrados de
manera más contundente que los proyectos en los cuales se basó.
En efecto, el Proyecto no trata de una ley de despenalización de la mujer que
realiza un aborto, sino que establece el aborto como un súper-derecho, un dere-
cho supra-constitucional, con características que no posee ningún derecho
constitucional o derecho humano. Puede afirmarse que está configurada como
una “ley de fomento del aborto”, por la cantidad de elementos que prevé para
asegurar que la práctica se realizará, y que se hará inmediatamente, incluyendo
solamente medidas que conduzcan a la realización del aborto en tiempo récord,
junto a la eliminación de cualquier alternativa al mismo que pudiera surgir.
Todo lo anterior queda de manifiesto en el mismo texto de la norma, configurando
un conjunto inaceptable de disposiciones negatorias de preceptos de la Constitución
y de los tratados internacionales con jerarquía suprema, y que contrarían la integri-
dad del orden jurídico, careciendo además de la razonabilidad y sentido común que
deben regir los actos públicos, y en especial las leyes nacionales. Así puede verse en
la acumulación de aspectos contrarios a diversos derechos fundamentales que
surgen nítidos de sus diferentes artículos.
La suma de defectos del Proyecto conduce a postular que corresponde el re-
chazo completo por parte de la Cámara revisora, el Honorable Senado.
Algunos de estos elementos más relevantes se detallan en el siguiente listado
(el texto del Proyecto, renumerado tras la media sanción figura como Anexo de este
Análisis, en págs. 39-44; allí puede compulsarse su articulado, comprobándose los
distintos elementos que aquí se analizan):
• la regla no será más el derecho a vivir de la persona no nacida, sino el derecho
de la persona gestante a decidir si requiere o no la destrucción del ser conce-
bido; en Argentina vivir o morir dependerá de la mera voluntad de un ter-
cero (arts. 5, 6 y 10 del Proyecto);
• el amado tendrá derechos, el no deseado no será tratado como persona; el
querer de alguien con poder efectivo en el caso se configura en el Proyecto
como decisivo para dar o negar estatuto de persona a otro individuo; se dis-
criminará por su origen a los seres humanos no nacidos, dando máxima co-
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bertura al no nacido deseado, y máxima vulnerabilidad al no querido, siendo


la existencia o no de amor externo la fuente del derecho a existir o de la
condena a morir (arts. 1, 3, 5, 7, 8 y 12 PMS);
• se consagra y garantiza un derecho absoluto a abortar quirúrgica o quí-
micamente hasta las 14 semanas inclusive (arts. 5 y 6 PMS, sobre derecho a
abortar; 3 y 7, sobre derecho y no punición, y 11, 13, 14, 15 y 16, sobre dere-
cho y cobertura); si algo se consagra como un derecho, es porque es conside-
rado de manera positiva, como algo bueno, deseable o requerible;
• se crea un derecho absoluto a abortar hasta los 9 meses de embarazo in-
clusive, con la sola salvaguarda de una declaración de violación o la invoca-
ción de un mero riesgo para vida o la salud, considerada como bienestar físico,
psíquico y social, a lo que se suma cuando haya diagnóstico de inviabilidad ex-
trauterina del no nacido (arts. 3, 5, 6, 7, 11, 13, 14, 15 y 16 PMS); se amplían
de este modo de manera exponencial las causales de abortos no punibles del
Código Penal, al abandonar la exigencia de peligro específico a la vida o la salud fí-
sica, como se entendió al adoptar el actual Código, y se elimina la exigencia
vigente de que ese peligro no pueda ser evitado por otros medios (art. 86, inc. 1,
Código Penal).
• sigue presente la posibilidad de abortar a concebidos con deficiencias, co-
mo el síndrome de Down y otros, al detectarlos en la semana 12 y, hasta los
9 meses, puesto que son alegables como causas de angustia que pueden pro-
vocar “riesgos en la salud psíquica o social de la persona gestante” (arts. 3 y 7
PMS);
• se contradice la Constitución Nacional, tanto en su cuerpo, como en tra-
tados internacionales con jerarquía constitucional, al ignorar al no naci-
do como sujeto de derechos y establecer la desprotección absoluta de su
derecho a la vida en las primeras 14 semanas y su desprotección relativa de
la semana 15 al nacimiento, y estableciendo diversos medios jurídicos y fácti-
cos para garantizar su destrucción (arts. 2, 3, 5, 6, 7, 8, 10, 11, 12, 13, 14, 15,
16 y 23 PMS);
• se prevé el aborto por los siguientes medios farmacéuticos o quirúrgicos,
a saber: (a) misoprostol, (b) mefepristona (píldora RU-486) + misoprostol,
(c) aspiración por vacío, (d) dilatación y evacuación (tras 12-14 semanas), y
(e) dilatación y curetaje cortante (admitido, no recomendado); luego de las 20
semanas, como en el aborto con medicamentos el feto se expulsa vivo, se pre-
vé su muerte por inyección de cloruro de potasio o de digoxina, para provo-
car un paro cardíaco (art. 16 PMS, al remitir a todas las formas de aborto que
recomienda la OMS);
• los profesionales de la salud (lo cual abarca un amplio abanico de profesio-
nes y especialidades) cargan con la obligación básica de garantizar el acce-
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so al aborto y no pueden negarse a realizarlo si deben intervenir directa-


mente (arts. 14 y 15 PMS sobre la obligación; art. 2, delito de dilación y obs-
trucción);
• los directivos de establecimientos sanitarios, incluso privados confesiona-
les, son obligados a garantizar la práctica del aborto, bajo amenaza de
sanciones penales y administrativas y de responsabilidad civil (arts. 13 PMS
sobre obligación; art. 2, delito; y remisiones a las Leyes 17.132 y 26.529);
• se prohíbe dar cualquier consejo personal, ético o axiológico a la persona
que pide abortar, u ofrecer alternativas al aborto, sea en el procedimiento de
consentimiento informado o en la consejería pre aborto; siempre se debe po-
tenciar la “autonomía en la toma de decisiones”, en el sentido de fomentar el
aborto (arts. 8, 12 y 14 PMS);
• se admite que menores de 13 años requieran un aborto contra la voluntad
de los padres, con el concurso del médico (art. 9 PMS);
• si se (mal) entendiera que el aborto medicamentoso no compromete la salud
ni pone en riesgo la persona, las menores de más de 13 años podrían exigir
un aborto sin conocimiento de sus padres (art. 9 PMS);
• quienes no son progenitores pueden consentir el aborto incluso de me-
nores de 12 o menos años, como parientes políticos, “referentes afectivos” u
otras personas “de la comunidad” (que podría incluir a su abusador) (art. 9
PMS, remitiendo al Decreto 415/06);
• se excluye la intervención de los jueces en todo lo relativo a la eliminación
de los seres concebidos (arts. 3, 7 y 13 PMS);
• se establece un plazo de 5 días improrrogables para el aborto a partir del re-
querimiento por la mujer embarazada (art. 11 PMS);
• se introduce algo inédito y sumamente grave, redactado además con peligrosa
vaguedad: sanción de hasta 1 año de cárcel y doble tiempo de inhabilita-
ción al profesional o directivo que dilate injustificadamente, entorpezca
o se niegue a hacer un aborto (art. 2 PMS, intr. un art. 85 bis al Código Pe-
nal);
• se introduce una agravante, que sanciona con cárcel de 1 a 3 años al profe-
sional sanitario o directivo si, en virtud de haber dilatado, entorpecido o
negado un aborto, se hubiera generado un perjuicio a la vida o la salud de la
gestante (art. 2 PMS, introduciendo art. 85 bis del Código Penal); la ambi-
güedad viola el principio de legalidad; además, muchos médicos podrán ser
encarcelados por negarse a hacer mañana lo que sería un delito hacer
hoy;
• al crear esas obligaciones de los médicos y otros profesionales y directivos,
junto a las nuevas figuras delictivas, se abre la puerta a responsabilidades ci-
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viles y administrativas de los médicos por no realizar el aborto, haber dila-


tado el procedimiento, o procurado disuadir a la interesada (arts. 2 y 15 PMS);
• se establecen importantes limitaciones a la objeción de conciencia, exi-
giendo su declaración previa y por escrito, revelando sus creencias contra el
derecho a la protección de datos sensibles, y su inscripción en un registro en
el hospital y en el ministerio, abriendo así paso a discriminaciones laborales
(arts. 15 y 17 PMS);
• se prohíbe que el objetor se niegue a abortar si se considerara que la vi-
da o la salud (también psíquica y social) están en peligro y requieren
atención “de manera inmediata e impostergable” (plazo, 5 días desde el re-
querimiento), con las penas de cárcel e inhabilitación ya expuestas (arts. 2, 11
y 15 PMS);
• de manera irrazonable y desproporcionada, se obliga a todo establecimien-
to de salud a realizar abortos, sin discriminar tipo o especialidad, dedicación,
etc. (art. 13 PMS);
• se obliga a todos los hospitales privados a realizar abortos quirúrgicos y
farmacéuticos, siendo la única prestación absolutamente obligatoria en el
país, con cárcel para los directivos que lo “dilaten u obstaculicen” (arts. 2 y 13
PMS);
• se prohíbe la objeción de conciencia institucional o por motivos de idea-
rio fundacional de las instituciones privadas, incluso religiosas, que deben ga-
rantizar la realización del aborto, violentando el derecho a asociarse y las li-
bertades de pensamiento, de religión y de conciencia, etc. (art. 15 PMS);
• se limita la derivación a otro establecimiento, admitiéndola sólo “en el ca-
so excepcional de ser necesaria”; además, la institución derivante queda como
responsable de garantizar que se realice el aborto en la institución receptora;
se trata de una obligación de cumplimiento imposible…, estando siempre la
amenaza de cárcel por dilación u obstaculización… (arts. 2 y 13 PMS);
• encubiertamente se prevé la sanción de clausura temporal o definitiva de
las clínicas privadas por negarse a hacer abortos (art. 13 PMS, con remisión
al art. 21 de la Ley 26.529, que a su vez reenvía al Tít. VIII de la Ley 17.132);
• se impone a todo el sector público de salud y a obra social o cobertura
pública o privada la prestación gratuita del aborto, incluyendo el mismo y
todo lo adyacente en el Plan Médico Obligatorio — PMO (art. 16 PMS);
• se prevé una pena mínima, de hasta un año de prisión, al médico y la persona
gestante que aborten fuera de las amplísimas posibilidades previstas (es-
to podría incluir, p. ej., abortar para “vender órganos”, hacer experimentacio-
nes, etc.) (arts. 1 y 4 PMS, modificando los arts. 85 y 88 del Código Penal);
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• se elimina la figura de homicidio preterintencional para el médico, si la


muerte fuera consecuencia de la realización de un “aborto legal” a la mu-
jer que prestó consentimiento (art. 1 PMS, mod. el art. 85 del Código Penal);
• se pretende evitar el control judicial de la ley declarando que es una aplica-
ción de la Constitución y los tratados, junto a una paradójica afirmación de
garantizar derechos que claramente conculca, como la vida, la dignidad, la di-
versidad corporal, la libertad de creencias y pensamiento y la no discrimina-
ción (art. 6 PMS);
• todo lo anterior viola el respeto debido al ser humano, que es tal desde la
concepción, como ha sostenido la Academia Nacional de Medicina, y vulnera
la dignidad debida al mismo y a sus derechos fundamentales, como han decla-
rado la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales y la Academia Na-
cional de Ciencias Morales y Políticas.
En virtud de todo lo anterior, el Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria
del Embarazo, con media sanción de la Cámara de Diputados, sólo puede me-
recer ser rechazado por el Honorable Senado de la Nación, Cámara revisora.

II. CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL PROYECTO CON MEDIA SANCIÓN

El Proyecto con media sanción de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo


NO PUEDE NI DEBE ser aprobado dado que no supera un mínimo test de cons-
titucionalidad y de convencionalidad, al atentar contra principios y derechos de
nuestra Constitución Nacional y de los Tratados Internacionales de Derechos Huma-
nos, siendo sustancialmente discriminatorio de la persona en virtud de su origen,
además de altamente represivo contra la profesión médica y otros profesionales
de la salud.
El Proyecto con media sanción es más pro aborto y más contrario al derecho
a la vida y a las libertades individuales y colectivas de opinión, conciencia y
religión que los proyectos originales que fueron objeto de análisis en las rondas de
disertantes, y en especial del Proyecto 0230-D-2018, el principal. Este Proyecto tenía
13 artículos, mientras el nuevo tiene 25, de los cuales hay 16 artículos nuevos que no
se encontraban en el Proyecto presentado en marzo. De esta manera, el Proyecto
con media sanción, ahonda en las causales de muerte de los niños por nacer y
sólo incluye acciones que conduzcan a la realización del aborto en tiempo ré-
cord, es funcional a acciones eugenésicas, obliga a diversos terceros que no
quieren participar de los abortos, recrea los delitos de pensamiento y penaliza
la libertad de acción, persigue a objetores de conciencia, criminaliza a los pro-
fesionales de la salud, prohíbe actuar de acuerdo al ideario de las instituciones
y prevé la clausura de hospitales, y se desentiende al fin de cuentas del bienes-
tar físico y emocional de las mujeres.
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De aprobarse, contrariamente a lo que algunos alegan, el Congreso de la Na-


ción cometería un gravísimo atentado al derecho a la vida y a las restantes li-
bertades individuales y colectivas, que quedará en los anales de su historia.
El Proyecto con media sanción crea y legaliza, lisa y llanamente, un Dere-
cho al Aborto, ya que NO es una simple despenalización de una conducta. Más
aún, no se trata de una mera “legalización”, sino que se está queriendo crear un “sú-
per-derecho”, con características diferentes y superiores a cualquier otro derecho
constitucional o derecho humano. En efecto, no se trata sólo de despenalizar y libe-
ralizar una conducta, sino de hacerla de prestación obligatoria, y no sólo para el
Estado, sino para cualquier tercero que brinde servicios de salud (sea hospital,
obra social o prepaga), a los que además se fuerza a practicar el aborto, con un
plazo perentorio de 5 días, con prohibición de intervención de juez y defensa
alguna, y con la sanción de prisión al médico o personal de salud que dilate,
obstaculice o se niegue a la realización de un aborto, agravándose la pena si la
persona por nacer permaneciera viva, si esto fuere considerado generador de un
perjuicio a la salud psíquica o social de la madre.
En el debate parlamentario y social muchos han dicho que no quieren el aborto,
que no es algo bueno, que es la última opción… Pero lo cierto es que el Proyecto con
media sanción configura al aborto como algo bueno y deseable, imperioso, que
debe proporcionarse por el Estado y por los particulares, en un plazo muy bre-
ve, sin discusiones, sin trabas, bajo amenaza de sanciones penales, que pueden
además irse acumulando contra determinados miembros del personal de salud.
Bajo el ropaje de la conveniencia de no sancionar con la cárcel al aborto que ha
sido realizado en situaciones de vida ciertamente dramáticas (v.gr., en embarazos
producto de violaciones, o en embarazos en situaciones de marginalidad y vulnerabi-
lidad extremas, etc.), se pretende instaurar el derecho a abortar de manera uni-
versal, irrestricta, gratuita, y obligatoria para terceros. En los hechos, este dere-
cho generalizado al aborto NO soluciona aquellas situaciones, sino que genera una
afrenta directa a los derechos humanos, y en primer lugar al derecho básico a existir.
Si el punto central hubiera sido discutir realmente la despenalización del aborto
para ciertas situaciones, bastaría con agregar al Código Penal una excepción para ca-
sos de clara vulnerabilidad y falta de libertad plena, con autorización al juez de con-
donar una posible pena. Sin embargo, se ha elaborado algo muy diferente, armando
una estructura que tiene por objeto declarado el garantizar el aborto como de-
recho irrestricto hasta la semana 14 de gestación, y prácticamente sin cortapisas
también desde la semana 15 a los 9 meses de embarazo, para lo cual sólo bastará que
se declare que el embarazo ha sido fruto de una violación o que se corre riesgo a la
salud psíquica o social, cualquiera sea lo que esto pudiera llegar a incluir en concre-
to.
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En consecuencia, en la República Argentina a partir de ahora se tiene derecho a


la vida si se es querido; si no se es amado no se pueden ejercer los derechos co-
mo persona, pasando a ser considerado y tratado como una mera cosa, o como “per-
sona en categoría de descartable”. La vida pasa a ser un bien disponible por el
otro. Sólo tendrán derecho a vivir aquellos afortunados que su madre quiera que
vivan, a los otros sólo les queda el descarte. Se pretende así hacer ley de la Nación el
absurdo de que en Argentina sea más fácil disponer sobre el nacer o el eliminar a una
persona que sobre la compra de un bien registrable o sobre la cancelación de un pa-
quete de viaje.

III. CONSIDERACIONES PARTICULARES SOBRE EL PROYECTO CON MEDIA SANCIÓN

Habiendo realizado en el Apartado I una visión sintética de los problemas cen-


trales del Proyecto de Ley de Interrupción del Embarazo, y consideraciones generales
en el Apartado II, en este segmento III se van a tratar con algún detalle algunos pro-
blemas fundamentales que genera el Proyecto con media sanción.

1. ¿Sobre qué ser estamos debatiendo? La ciencia y el ser humano vivo

En la ciencia no hay dudas de que lo que se denomina embrión y luego fe-


to es un ser con vida humana, no de otro tipo. Esto no puede ser discutido seria-
mente por nadie: así ha sido afirmado innúmeras veces en las distintas exposiciones
de médicos, científicos y académicos que participaron en las Audiencias públicas,
contando además con la autoridad de una vasta literatura científica que los avala.
En este sentido, la Academia Nacional de Medicina, en su declaración del 22 de
marzo de 2018, indicó que el niño por nacer, científica y biológicamente, es un
ser humano cuya existencia comienza al momento de su concepción, y que des-
truir a un embrión o feto humano significa impedir el nacimiento de un ser humano.
La ciencia también ha demostrado que existe una diferenciación absoluta entre
el ser concebido y su madre; Genética y Embriología enseñan que, desde la fertiliza-
ción o fusión de los gametos, se da lugar a un nuevo individuo, con un ADN humano
propio, distinto del de sus progenitores, e incluso grupo sanguíneo diferente, al cual
sólo le resta tiempo, cobijo y alimento para llegar a ser adulto. Ergo, lo que el Dere-
cho denomina “persona por nacer” es un ser humano distinto que su madre.
Y, aun cuando hubiese duda respecto a si la persona por nacer es o no persona
humana, única e irrepetible, por el principio pro homine debería estarse a la opinión
más favorable a la vida y, por tanto, al deber de abstenerse del aborto. Ante la duda
sobre si lo que se va a dañar es o no un ser humano, el Derecho impone la prudencia
y la abstención; esta exigencia de prudencia básica es requerible para cualquier ac-
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ción humana en la cual se duda si se producirá o no un daño a otra persona. In dubio,


pro homine. In dubio, pro vita.
Por el contrario, quienes sostienen el Proyecto con media sanción no han
logrado contrarrestar el argumento científico. Quienes pretendan el aborto como
derecho tienen la carga de la prueba de demostrar que no hay un ser distinto, o que
el ser que hay en el vientre materno no es humano. Es realmente sorprendente,
además, que en el momento de la historia que nos encontramos y en un tema de vital
importancia como el aquí debatido, se quiera obviar esta respuesta básica. En este
terreno no pueden confrontar y, por eso, se ha pretendido llevar la discusión al
plano religioso, de la opinión de personas de los medios, de estadísticas, etc.
Sin embargo, el tema del aborto no puede soslayar el punto científico. Y si
la ciencia dice que tras la concepción hay un ser con vida humana, es inaceptable
sostener la existencia de un derecho a eliminar a ese ser humano.
Recapitulemos: se trata de un ser, no de la nada. Se discute sobre el aborto,
porque hay un “algo”, no un vacío. Ese algo, ese ser, ¿es un mineral? Evidentemente
no. ¿Se trata de un vegetal? Tampoco. ¿Es un animal? Sí. ¿De qué especie? Los cien-
tíficos dicen que tiene cromosomas y ADN humano. Ese ser, ese algo, por tanto,
es un ser humano. Y, como se verá en el punto siguiente, para el Derecho todo
ser humano es persona, y merece la dignidad y la protección como tal.

2. ¿Es legítimo acabar con la vida de un ser humano no agresor?

El derecho a la vida es el primer derecho humano. Sin vida no hay titularidad ni


ejercicio de otros derechos: es la conditio sine qua non para cualquiera de ellos. Por ello,
un ataque eficaz al derecho a la vida, como lo es el aborto, constituye un ataque a la
persona misma, al sujeto del derecho.
Se puede quitar legítimamente la vida de otro, cuando se trata de un injusto
agresor actual que atenta contra uno o contra terceros de una manera tal que el re-
chazo del ataque que pueda generar su muerte sea racionalmente idóneo, necesario y
proporcionado.
Naturalmente, no es éste el caso del aborto de un ser humano no nacido. Nun-
ca la persona por nacer puede ser considerada un injusto agresor actual, sino, por el
contrario, un ser inocente. Disponer del mismo, disponer de un ser humano, solo
puede ser mantenido desde una visión utilitarista.

3. El Proyecto consagra el derecho irrestricto al aborto hasta la semana 14, concul-


cando la vida y estableciendo un corte temporal arbitrario

Contrariamente al respeto debido al ser humano concebido, el Proyecto con


media sanción establece el derecho irrestricto de abortar hasta la semana 14 de ges-
tación, sin ningún requerimiento más que el deseo. Lo configura como un derecho
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urgente, que veda intervención al juez, que impone penas de prisión al que intente
obstaculizarlo… Es el aborto como un método anticonceptivo de última instan-
cia, un aborto sin necesidad de expresar causa alguna. Esta “privación de la vida
arbitrariamente” es algo vedado expresamente por el art. 4.1 de la Convención Ame-
ricana sobre Derechos Humanos, como se verá.
El corte temporal en la semana 14 es absolutamente injustificado. El pro-
yecto de ley discrimina a las personas según su grado de desarrollo.
Es una decisión muy grave, que desprotege a los más vulnerables. Tutela un
supuesto derecho de los fuertes frente al verdadero derecho de los débiles.
Además, no hay razones válidas para establecer esa semana y no otra an-
tes o después. Debe tenerse en cuenta, en este sentido, que en esa etapa el niño ya
tiene un desarrollo importante (v.gr., tiene un corazón que late, tubo neural, esquele-
to y músculos, pies y manos, etc.).
Las distinciones de etapas en el desarrollo de la gestación del ser humano (ci-
goto, embrión, feto) sólo pueden tener un interés para el estudio, al igual que las
clasificaciones del individuo ya nacido como niño, adolescente, adulto, anciano. Pero
esas denominaciones no pueden tener la consecuencia de privar a lo concebido de lo
que es: desde el comienzo, un ser humano con vida.
En este sentido, no permitir el aborto en semanas posteriores da cuenta de la
irrazonabilidad y arbitrariedad intrínseca del proyecto. Si el argumento es la libertad
de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo y se considera que el feto no es un ser
humano vivo, diferente a su madre, entonces para ser consecuentes debería permitir-
se abortar libremente hasta el último día de embarazo; pero esto es inaceptable, in-
cluso para la mayoría de las personas que están a favor de la despenalización del
aborto.
No obstante, es claro que el niño por nacer es un ser único e irrepetible,
con ADN propio y, por tanto, no es un mero órgano de la madre. Ese punto es
central para rebatir el argumento de que el aborto se funda en el derecho de la mujer
a disponer de su cuerpo. En el aborto la mujer no dispone de su cuerpo, sino que dis-
pone del cuerpo de otro.

4. El aborto legal es contrario al sistema constitucional y de tratados, que consagran


el derecho a la vida y exigen su protección legal

En consonancia con lo sostenido por la ciencia, para el sistema constitucional y


legal argentino la existencia de la persona humana comienza desde el momento
mismo de la concepción. No existe modo de compatibilizar esto con la consagra-
ción de un derecho irrestricto al aborto durante 14 semanas, y a su extensión casi sin
cortapisas mediante causales amplísimas hasta el término del embarazo.
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No hay ningún tratado vinculante para la Argentina que obligue al Estado a re-
conocer un supuesto derecho al aborto. En verdad, precisamente lo contrario, esto
es, la tutela y protección legal del derecho a la vida del ser humano no nacido
es lo que imponen los tratados internacionales de derechos humanos suscriptos
por nuestro país a los cuales se ha otorgado jerarquía constitucional desde la reforma
de 1994 (cfr. art. 75, inc. 22, de la Constitución Nacional). Ni un tratado habla de
“derecho a abortar”; casi todos hablan de “derecho a la vida”, y algunos significati-
vamente exponen de manera expresa que se tiene ese derecho “desde la concepción”;
y sin embargo, sorprendentemente el resultado quiere ser que hay un derecho al
aborto y que no hay un derecho a la vida.
En este sentido, la Convención sobre Derechos del Niño, de la ONU, establece
que “se entiende por niño todo ser humano menor de dieciocho años de edad” (art. 1)
(énfasis añadido). Si alguna duda quedara, al ratificar tal Convención la Argentina
realizó una declaración interpretativa (conf. Ley 23.849, art. 2), en la cual señaló que,
con relación al art. 1 de la Convención, “la REPUBLICA ARGENTINA declara que el
mismo debe interpretarse en el sentido que se entiende por niño todo ser humano
desde el momento de su concepción y hasta los 18 años de edad” (énfasis añadido). Quitar
valor a dicha declaración por no llamarse “reserva”, es desconocer tanto el Derecho
internacional como el Derecho interno argentino. En todo caso, así fue elevada al
rango constitucional, “en las condiciones de su vigencia” para nosotros (art. 75, inc.
22, CN), esto es, incluyendo tal declaración interpretativa. Además, el Preámbulo de
tal Convención, de carácter normativo para el Derecho internacional (Convención de
Viena sobre el Derecho de los Tratados —CVDT—, art. 31, inc. 2), en su párrafo 9º
establece que el niño “necesita protección y cuidados especiales, incluso la debida
protección legal, tanto antes como después del nacimiento” (énfasis añadido).
La Convención Americana sobre Derechos Humanos, por su parte, dispone que
todo ser humano es persona (art. 1.2); que toda persona tiene derecho al reconoci-
miento de su personalidad jurídica (art. 3) y que todos tienen derecho a que se
respete su vida, siendo la regla la protección legal de tal derecho desde la con-
cepción, sin que nadie pueda ser privado de la vida arbitrariamente (art. 4.1).
A este respecto, se ha hablado bastante de la sentencia Corte I.D.H., Artavia
Murillo y otros v. Costa Rica, Sentencia de 28 de noviembre de 2012 (Excepciones pre-
liminares, fondo, reparaciones y costas), Serie C No. 257. Debe señalarse que la
misma fue contra otro país, no siéndole aplicable a Argentina más que como un ar-
gumento de autoridad, no de obligación. Por otra parte, su holding está firmado por
tres jueces, de los siete que conforman el tribunal. Pero lo importante finca en otros
puntos: el fallo se refiere a un tema distinto al del aborto, cual es el de la fecundación
in vitro. Esa resolución no brindó la protección del art. 4.1 al embrión no implantado
y admitió la fecundación extracorpórea, pero en el caso de aborto estamos hablando
siempre de seres concebidos ya implantados, sean embriones o instancias posteriores
de desarrollo. Por lo tanto, la sentencia no avala un derecho a terminar con la vida de
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 12

seres humanos concebidos en el seno materno, eliminándolos o desimplantándolos


de alguna manera. En ningún lugar de la sentencia se dice que esté avalado el aborto
a demanda, o que el aborto a demanda no contradiga el art. 4.1 de la CADH.
La obligación de considerar a todo ser humano como persona, y la consi-
guiente protección del derecho a la vida de todo ser humano, puede encontrarse
también en otros tratados constitucionalizados por nuestro país, como la Declaración
Universal de Derechos Humanos (art. 3), la Declaración Americana de Derechos y
Deberes del Hombre (art. I) y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
(art. 6).
¿Las normas anteriormente citadas reconocen, individualmente o en su
conjunto, a todo ser humano como persona? Sí. ¿Todos reconocen el derecho a
la vida de todo ser humano? Sí. ¿Algunos de los mismos reconocen la existen-
cia del ser humano desde la concepción? Sí. ¿Las normas mencionadas obligan,
individualmente o en su conjunto, a proteger legalmente al ser humano no na-
cido? Si.
¿Existe alguna norma en el Derecho internacional, entre las mencionadas ante-
riormente u otras, que obliguen a Argentina a legalizar el aborto? No. Ningún tra-
tado vinculante para el país menciona al aborto como un derecho.
¿Esas normas de tutela del derecho a la vida obligan a sancionar penalmente a
una mujer por la realización de cualquier aborto? No se desprende necesariamente
esa conclusión; ni que la protección penal deba ser con sanción de prisión; podría
haber sanciones diferentes a la amenaza de cárcel para la mujer que aborta
(¿trabajo comunitario por un tiempo acotado, que no le insuma más de un
quinto de su tiempo laboral semanal, por ejemplo?), con inclusión quizá de la
potestad judicial de perdonar totalmente la pena; e incluso esas normas po-
drían albergar la despenalización a la mujer que aborta, cuanto menos en algu-
nos casos, aunque siempre sin considerar que tal acción sea un derecho, y
siempre disponiendo algún tipo de medios legales de protección legal eficaz de
los derechos del ser humano no nacido.
¿Puede válidamente afirmarse que estas normas de derechos humanos sólo
protegen al ser humano concebido, aún no nacido, si es deseado, pudiendo ser elimi-
nado en caso contrario? Tal respuesta no reviste congruencia jurídica, y carece de
seriedad. Los derechos humanos son algo a proteger, de manera seria e integral; no
son un elemento que se titulariza si los demás consideran que vale la pena recono-
cerlo en un momento determinado, y de lo cual se carece si los otros no quieren re-
conocerlo, o le deniegan la personalidad jurídica.
¿Esas normas permiten que la misma existencia de un ser humano pueda de-
pender de la voluntad de otro, si sus “intereses son divergentes”? ¿Permiten
que se prive arbitrariamente de la vida? No. Justamente los derechos humanos
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 13

son algo “resistente”, que protege de manera superior a la persona contra el Estado
y contra terceros, y aún contra las leyes de una nación.
Reconocido todo lo anterior, y retomando la primera pregunta, ¿exigen esas
normas que se reconozca y consagre el derecho a la realización del aborto, ga-
rantizándolo con diversos elementos de Derecho administrativo, e incluso con ame-
nazas penales? Desde luego que no; afirmar lo contrario excede cualquier lectura de
buena fe de los textos de los tratados que Argentina ratificó y que elevó al rango de
estatura constitucional.
En el contexto del debate parlamentario sobre el aborto, donde una y otra vez
se niegan las expresiones claras de los tratados a los que se ha dado jerarquía consti-
tucional, que reconocen el derecho a la vida y exigen para el mismo la protección
legal, debe recordarse que todas las anteriores normas deben “interpretarse de
buena fe conforme al sentido corriente que haya de atribuirse a los términos
del tratado en el contexto de éstos y teniendo en cuenta su objeto y fin” (CV Dere-
cho de los Tratados, art. 31, inc. 1). No se puede, por tanto, poner por encima de
la letra de los tratados internacionales a los que se obligó el Estado argentino,
a interpretaciones de comités que desnaturalizan las cláusulas de los tratados.
A esto debe además sumarse que las declaraciones de esos cuerpos internacionales
no son obligatorias para el país.
A partir de la Constitución y los tratados, entonces, cualquier distinción entre
“ser humano” y “persona” se vuelve contraria a los principios más elementa-
les. Todo ser humano es persona para el Derecho y merece su reconocimiento
y garantía.
Que desde la concepción hay persona para el Derecho también lo reconoce,
en forma expresa, nuestro Código Civil y Comercial de 2015 (art. 19). Además, debe
recordarse que toda persona por nacer tiene, de acuerdo al Código Civil y Co-
mercial y a otras leyes, el derecho de adquirir derechos y de ejercer acciones
judiciales por medio de sus representantes. Este Proyecto con media sanción nie-
ga al niño no deseado el derecho a la vida, y a la vez lo priva de siquiera poder defen-
der ese derecho a través de sus representantes naturales o legales (cfr. art. 59 del
Código Civil y Comercial, y art. 7, Ley 26.061).
Por lo tanto, si para nuestro sistema hay ser humano vivo desde la concepción,
deben aplicarse a la persona por nacer todas las normas protectorias del derecho a la
vida, tanto de nuestro Derecho interno como de los tratados de derechos humanos
suscriptos por nuestro país que tienen jerarquía constitucional (art. 75, inc. 22, de la
Constitución Nacional). Estos tratados imponen que los Estados establezcan su pro-
tección por ley, garantizando en la máxima medida posible su supervivencia, y vedan
a la vez que alguien pueda ser privado de su vida arbitrariamente, por mera decisión
de un tercero.
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 14

5. El artículo 75.23 de la Constitución y la obligación del Congreso de dictar una


ley de protección social integral del niño no nacido

Por otra parte, nuestra Constitución Nacional en su propio articulado contiene


una norma específica de gran claridad protectoria para los niños no nacidos. En efec-
to, en la reforma constitucional de 1994 se impuso al Congreso la siguiente obliga-
ción:
“Dictar un régimen de seguridad social especial e integral en protec-
ción del niño en situación de desamparo, desde el embarazo hasta la finalización
del periodo de enseñanza elemental, y de la madre durante el embarazo y
el tiempo de lactancia” (art. 75, inc. 23; énfasis añadido).

Nótese, en primer lugar, que la Constitución, en su corpus, denomina “niño”


al ser humano concebido aún no nacido.
En segundo término, si el Congreso tiene la obligación de legislar un régimen
integral “en protección del niño desde el embarazo” (algo en lo cual se encuentra en
mora), ¿puede entonces legítimamente dictar un régimen general de desprotección
y facilitación de su destrucción? Se impone la conclusión negativa.
La Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires se pro-
nunció en el mismo sentido en su Declaración del 20 de marzo de 2018, indicando
que los proyectos de aborto son inconstitucionales porque violan el derecho intrínse-
co a la vida consagrado en las normas de jerarquía constitucional indicadas en el
apartado anterior, y porque la Constitución garantiza el derecho a la vida desde
el embarazo (art. 75, inc. 23), al promover por parte del Congreso de la Nación
medidas de acción positiva a favor del niño y de la madre, evitando en todo caso su
“desamparo”. La Academia destacó que en ello cabe un régimen asistencial público
que proteja ambas vidas y, a la vez, otorgue a la madre la posibilidad de entregarlo en
adopción, previendo un régimen legal regulatorio de tales situaciones.

6. El no nacido es persona para la Corte Suprema y la Cámara de Casación

Conviene subrayar que la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha reconocido


a la persona por nacer como verdadera persona humana, distinta a su madre. Se trata
del fallo “Elvira Sánchez c/ Ministerio de Justicia y DDHH”, Fallos 330:2304 (2007).
En dicha sentencia la Corte reconoció a la señora Sánchez doble indemnización,
una por María del Carmen Pérez, su hija secuestrada y muerta por la represión,
y otra por su nieta nonata, asesinada en conjunto con aquella. La Corte contó
para ello con los votos de Lorenzetti, Fayt, Petracchi, Maqueda y Argibay (mayoría),
más Zaffaroni y Highton de Nolasco (en concordancia, por su propio voto).
Algo relacionado con el caso “Sánchez” ha hecho también este año la Cámara
Federal de Casación Penal en la sentencia sobre la tragedia de Once (8 de mayo de
2018, caso “Córdoba, Marcos Antonio”). En este caso resolvió condenar por 52 ho-
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 15

micidios, siendo que fallecieron 51 personas ya nacidas, una de ellas embarazada, y


un niño en situación gestante. La sentencia lleva la firma de los camaristas Riggi,
Gemignani y Mahiques.
Asimismo, cabe considerar el fallo del Tribunal de Casación Penal de la Provin-
cia de Buenos Aires en el famoso caso “Píparo” (causa “Silva, Miguel Angel”, 2015).
Tal sentencia fue relativa a la muerte de un bebé a causa de las lesiones recibidas
estando en el seno de su madre, en ocasión del intento de asesinato de la misma en
una salidera bancaria. El bebé fue extraído del vientre materno con intensión de sal-
var su vida, y falleció días después; en virtud de esto se condenó a los autores y cóm-
plices por homicidio en ocasión de robo, considerando la protección de la persona
desde el momento de su concepción, a partir de los tratados internacionales firmados
por el país.
En sintonía con esto, toda la jurisprudencia civil, administrativa y penal nacio-
nal reconoce la personalidad, la subjetividad, del ser humano no nacido, dándole dis-
tintos efectos jurídicos, según los temas de que se trate: sucesiones, responsabilidad
por daños físicos al no nacido, o por muerte del nasciturus, sanciones por mala praxis,
delito de aborto preterintencional, etc.
En conclusión, estos tres tribunales de altísima instancia han tratado como
personas, con diversos efectos según lo que se tratara en cada causa, a los no
nacidos. Así, el hecho de no nacer con vida no es óbice para postrera protección
penal o administrativa, justamente cuando la parte que se busca exculpar en un pro-
ceso es aquella que le ha causado la muerte, aspecto del cual no puede prevalecerse.

7. El fallo “F., A.L.” y diversos errores que favorecen el aborto

¿Y el caso CSJN; “F., A. L. s/ medida autosatisfactiva”, Fallos 335:197 (2012)?


Ese caso ha dado lugar a no pocos equívocos, conteniendo a su vez una serie de erro-
res, algunos de los cuales se procurará exponer sucintamente aquí. Brevitatis causae,
en ese fallo se discutió el art. 86, inc. 2, del Código Penal, dilucidando si la causal de
no punición por haber realizado un aborto tras un embarazo producido por una vio-
lación o atentado al pudor se aplicaba sólo cuando la mujer era “idiota o demente”,
según dice el Código Penal, o en caso de cualquier mujer. El tema dio lugar a una
discusión de muchas décadas, y la Corte se decantó por admitir la opción amplia. El
propósito original del Código de 1921, cuando se lo discutió, fue dar lugar al aborto
eugenésico, evitando la descendencia de personas con capacidades diferentes. Así
consta en las actas y dictámenes de la comisión del Senado, cuando el proyecto pasó
por dicha Cámara. En el caso “F., A. L.” la Corte entendió que había que aplicarlo al
aborto que se realizara sobre toda mujer que hubiera sufrido una violación, llamado
aborto sentimental.
Ahora bien, esta sentencia ha dado lugar a varios errores.
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 16

El artículo 86 del Código Penal contiene en su primera parte la sanción penal al


médico, farmacéutico, etc., que realice un aborto. La segunda declara que dos tipos
de abortos no tendrán pena. En el primer inciso declara sin pena al aborto que se
realiza en virtud de la existencia de un peligro para la vida o la salud de la madre que
no puede evitarse por otros medios. Y el segundo inciso, por su parte, ofrece la mate-
ria sobre la que recayó el caso “F., A. L.”.
Este segundo inciso, relativo aborto en caso de violación, contiene una
excusa absolutoria o causal de no punición. Un delito es una acción típica, antiju-
rídica y culpable y sancionada con una pena. Contiene, por tanto, cinco elementos: la
acción, la tipificación en una norma penal, la contradicción con el orden jurídico, la
culpabilidad del agente y la previsión de una sanción de carácter penal. Si confluye
una causa de legitimación, falta el tercer elemento, pues deja de ser una acción anti-
jurídica, y se obraría en ejercicio de un derecho o estando justificado. Si hay una
excusa absolutoria, se elimina el quinto elemento, la pena, subsistiendo los
cuatro anteriores: se trata de que el sistema jurídico ha considerado que de-
terminadas conductas no van a ser punidas, no porque sean legítimas y, me-
nos, porque configuren un derecho fundamental, sino por diversas causales de
política criminal y atención a circunstancias especiales. Por ejemplo, no se san-
ciona al padre que no denuncia a su hijo, ni al esposo que toma sumas menores de
dinero de la esposa: en esos casos los daños de sancionar esas conductas superarían
sus beneficios. Etc. La acción sigue siendo típica, antijurídica y culpable, pero sin
pena.
Más allá del análisis constitucional que pudiera hacerse de la validez del art. 86,
inc. 2, del Código Penal, lo que está claro es que el mismo dispone en su misma le-
tra, con claridad, que, si la mujer ha consentido, en el pasado, que un médico diplo-
mado le realice un aborto, la acción “no es punible” para ninguno de los dos si “el
embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor” (inc. 2). Como se
dijo, al ser una causal de no punición, significa que el acto sigue siendo típico, an-
tijurídico y culpable, pero sin sanción penal. Hay un derecho “fuerte”, pero no
es un derecho específico a realizar o a exigir la acción típica, sino sólo un dere-
cho a no ser condenado penalmente por su realización, dado que, por el principio
de legalidad, se prevé la no punición o, lo que es lo mismo, faltaría la norma que pre-
vea la sanción para tal conducta.
En este punto la Corte Suprema incurrió en una seria confusión. Los tribunales
pueden equivocarse, y de hecho lo hacen; también los de máxima instancia. La Corte
confundió lo que es una clara excusa absolutoria o causal de no punición, con
una causa de justificación, como ocurre en el estado de necesidad o cuando se ac-
túa en el legítimo ejercicio de un derecho, o en defensa propia (art. 34, incs. 3, 4 y 6,
del Código Penal). Una norma que prevé la carencia del quinto elemento necesario
para un delito, fue trocada en una disposición que eliminaba el tercero, la antijuridi-
cidad. Más aun: una decisión legislativa de política criminal de no sancionar un tipo
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 17

de aborto, quedó convertida en el reconocimiento de un derecho fundamental, de


características supra-legales, de prestación exigible de manera impositiva. En efecto,
la disposición del art. 86, inc. 2, engloba una causa de no punición: en casos deter-
minados de aborto, muy especiales, el legislador de 1921 resolvió no sancionar. No
son iguales una norma de no punición y una norma de justificación. A partir de este
error, la Corte cometió otro: reconocer un derecho a abortar de la mujer en caso de
violación, que no tiene justificación en las normas constitucionales y de los tratados
internacionales, ni tampoco en el Código Penal. Donde los tratados dicen “protec-
ción del derecho a la vida del no nacido”, la Corte, por la existencia de un perdón
legal, leyó “reconocimiento del derecho al aborto”. Como lo revistió de ropajes de
derecho, el tribunal resolvió que no era precisa ninguna denuncia penal, sino sólo
una declaración de la mujer ante el médico interviniente. Lo que eran perdones
hacia el pasado, fueron reconvertidas en exigencias para el futuro.
Que haya o no haya una causa de no punición en el aborto en caso de vio-
lación no significa que la persona por nacer no sea persona. Si alguien entra a
robar a un local comercial, y al momento de huir el dueño intenta detenerlo, y mata
al comerciante, se trata de un homicidio criminis causa, con pena de prisión perpetua
(art. 80, inc. 7, del Código Penal). Si un individuo conduce con exceso de velocidad
una noche de lluvia, y en una esquina atropella a un ciclista, produciéndole la muer-
te, merecerá una sanción de hasta cinco años de prisión por homicidio culposo (art.
85, CP). Y si, finalmente, alguien mata otro estando enajenado, o llevado por fuerza
física irresistible, no tendrá pena alguna (art. 34, incs. 1 y 2, CP). Pero esto no signi-
fica que el ciclista sea menos persona, o valga menos que el comerciante, o que la
víctima del ataque del enajenado sea menos ser humano que el ciclista. Hay muchas
escalas penales en los delitos contra la vida, y eso no significa que algunos sujetos
pasivos sean menos valiosos o menos personas que otros, sino que significa que el
Derecho reprocha a veces más y a veces menos, según el grado de malicia que en-
cuentra en el sujeto activo, el grado de rechazo social que genera su acción y la espe-
ranza de poder prevenir acciones delictivas en el futuro mediante la amenaza.
Por otra parte, el art. 86, inc. 2, CP no podría albergar una causa de justifica-
ción: no puede ser un derecho subjetivo el terminar la vida de otro ser humano que
no es un injusto agresor. No hay antijuridicidad alguna en el actuar del ser no naci-
do; considerar que la persona gestante tiene derecho a terminar con su existencia
cuando así lo considere es tomar a la persona como un medio, de manera utilitarista:
la persona, toda persona, es un absoluto.
Por último, la Corte agregó otros elementos; fuera de la jurisdicción que le co-
rrespondía por el caso concreto, resolvió extenderla de tres modos.
Por un lado, no sólo resolvió el caso concreto, sino que decidió que el tempe-
ramento adoptado al resolverlo debía aplicarse a todos los casos iguales; ya había
hecho esto en otras ocasiones, y este modo de ejercer su jurisdicción no tiene mayo-
res objeciones.
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 18

En segundo lugar, la Corte decidió ejercer una suerte de “legislación por


vía judicial”, disponiendo que la nación y las provincias debían dictar un proto-
colo para abortos “no punibles”, considerados como derechos; cómo debía ser o no
ser la objeción de conciencia de los profesionales; que los jueces no debían interve-
nir, y que si lo hacían desafiando su decisión cometían un ilícito penal (instauró así
el stare decisis y con sanción penal, en virtud de sentencia de Corte, sólo para casos de
aborto), etc.
Finalmente, aunque el tema no estaba dentro de los puntos a resolver, la
Corte incorporó a su decisión el inc. 1 del art. 86 del Código Penal (aborto en
caso que peligro para la vida o la salud de la madre que no pueda evitarse por otros
medios) y resolvió que también debía entrar en los protocolos locales como “derecho
exigible”. A su vez, con el tiempo, estos protocolos a nivel nacional y local extendie-
ron el concepto de salud: dejó de ser aquello a que apuntaba el Código Penal, la salud
física, que puede comprometer la vida, y cuando el peligro serio a la misma no pueda
evitarse por otros medios, y pasó a ser la salud comprendida de acuerdo a la Organi-
zación Mundial de la Salud, sinónimo de bienestar físico, psíquico y social.
La conjunción de aborto exigible, protocolos hospitalarios, la posibilidad de
una mera alegación de violación sin denuncia alguna, sin importar el número de me-
ses que pudiera haber pasado con relación a los hechos, ni la conveniencia de encau-
zar investigaciones, ni la necesidad de poner algún medio para evitar que los abusos
vuelvan a repetirse, más una salud extralimitada a todo lo que desordene o amenace
el bienestar global, físico, psíquico o social de la persona gestante, ha provocado
que la sentencia “F., A.L.” produzca por año miles de abortos, y que obtenerlos
haya devenido relativamente fácil, pues las causales de no punición del Código
Penal con frecuencia se administran con gran liberalidad hacia el deseo de terminar
el embarazo y con nulo o escaso cuidado hacia el niño por nacer.
Todo esto se ratifica y se potencia con el Proyecto de aborto con media sanción,
sumando la exigencia de obtener el aborto en cinco días corridos y otra serie de ele-
mentos para garantizar el aborto, sin que importen el tiempo del embarazo, ni la via-
bilidad del no nacido fuera del vientre materno, ni la posibilidad de que nazca y darlo
en adopción, etc.
Para concluir, el fallo “F., A.L.” excedió su jurisdicción, el thema decidendum,
confundió conceptos, convirtió en exigencias para el futuro lo que eran perdones
hacia el pasado, y, en todo caso, sólo es aplicable a la causal de violación. El law
of the land, el Derecho del país o línea jurisprudencial consolidada, es el caso
“Sánchez”, donde la Corte, siguiendo otros precedentes anteriores del alto tribunal
y en consonancia con toda la jurisprudencia civil, penal y administrativa nacional,
reconoció la personalidad, la subjetividad, del ser humano no nacido, dándole
plenos efectos jurídicos.
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 19

8. El Proyecto permite acceder fácilmente al aborto hasta el parto al ampliar la cau-


sal de peligro para la salud

Se ha dicho en diversas instancias de discusión del Proyecto, que con relación a


las causales de no punición del art. 86, el mismo no hace más que repetir algo que se
encuentra vigente en Argentina desde 1921, fecha de sanción del Código Penal. Esto
no es correcto, y puede constatarse que el Proyecto con media sanción realiza una
ampliación enorme del impacto de esas causales para la permisión del aborto hasta
los 9 meses de embarazo.
En efecto, el art. 3 del proyecto dispone la sustitución del actual art. 86, por
una norma que, tras disponer que no es delito el aborto hasta la semana 14, dispone
que en ningún caso será punible el aborto practicado con consentimiento de la mujer
en tres supuestos. Estos abortos “permitido”, estas excusas absolutorias, no tienen
límite temporal: podrán ser invocadas desde la semana 15 hasta el término del emba-
razo.
En cuanto al primer supuesto, el inc. a), el Proyecto amplía el art. 86, inc. 2, del
Código, aborto en caso de violación, disponiendo que se podrá realizarlo sólo me-
diando una declaración jurada de la mujer ante el profesional interviniente. Recoge
así lo decidido en el caso “F., A.L.”, que no era lo dispuesto en el inc. 2 del Código ni
la praxis con relación al mismo; por ejemplo, durante décadas fue entendido por la
doctrina que debía hacerse realizado denuncia con relación a la violación. Por tanto,
para obtener un aborto luego de la semana 15, hasta el propio término del embarazo,
sólo será necesario el afirmar bajo juramento ante un médico u otro profesional que
se ha sufrido violación, la cual ha acaecido considerable tiempo atrás.
Por otra parte, se introduce un inc. c), que elimina la pena en caso de que se
hubiera diagnosticado la inviabilidad de la vida extrauterina. Esto no estaba en el
Código, y recoge una jurisprudencia de la Corte Suprema (caso “Tanus”, 2001).
Un punto decisivo, que configura una enorme ampliación de las causales del
art. 86 del Código penal, es el previsto en el inc. b del propuesto artículo sustitutivo
del 86: el aborto cuando “estuviera en riesgo la vida o de la salud la mujer o persona
gestante, considerada como derecho humano”.
Con este punto, el Proyecto realiza varias innovaciones de gran trascendencia al
actual art. 86, inc. 1, del Código Penal.
En primer lugar, al igual que en caso de violación, ya no es menester que el
aborto sea realizado por un “médico diplomado”, como exige el art. 86 CP, sino que
según la norma sustitutiva cualquier persona podría practicarlo impunemente.
En segundo término, ya no sería necesario “el fin de evitar un peligro para la vi-
da o la salud de la madre”, sino que meramente es requerible una situación donde
“estuviera en riesgo” uno de esos bienes. Como se expone poco más adelante, el mero
riesgo es menos exigente que el peligro, pues riesgo se da en muchas circunstancias
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 20

donde no hay peligro relevante. Este cambio aumenta considerablemente el número


de abortos permitidos entre las 15 semanas y el término del embarazo.
Asimismo, en el Proyecto con media sanción se garantiza el derecho al aborto
siempre que se considere que hay un mero riesgo la vida o la salud de la mujer (arts.
3, inc. b, y art. 7, inc. b). Se ha pasado del peligro relevante, existente en la normativa
actual del Código penal (“evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y
si este peligro no puede ser evitado por otros medios”), a un mero “riesgo” posible.
En efecto, el Proyecto con media sanción pasa de casos con peligro actual, cierto,
grave, inminente e inevitable, para la salud física de la mujer, tal como se lo pensó al
adoptarse el Código Penal en 1921; a la “posible ocurrencia”, al “riesgo” de un difuso
perjuicio a la salud psíquica o social, entendida en el sentido más amplio.
Como podrá observarse, el concepto de riesgo es mucho más laxo que el de
peligro. Peligro es una relevante probabilidad del acaecimiento de un daño antijurídi-
co, es decir, que no se tiene el deber de soportar; riesgo es más amplio, pues es una
situación de mera posibilidad especulativa, abstracta. Una persona siempre está en
riesgo de que le roben, pero está en peligro si un ladrón ha entrado a su morada. En
este punto, en la discusión en particular en Diputados, a iniciativa del legislador Igle-
sias, se cambió “riesgo” por “peligro”, pero sólo en la parte de Derecho Administra-
tivo del Proyecto (art. 7 PMS), siendo rechazado su cambio en el Título I, la parte
penal: allí, el art. 3 PMS, al modificar el art. 86 del Cód. Penal, sigue diciendo “ries-
go”. Por tanto, por la fuerza del principio de tipicidad penal, es decir, que sólo puede
sancionarse lo que se ha descripto previamente en la norma, no se puede sancionar
un aborto cuando se haya dado cualquier “riesgo” a la salud, entendida de manera
amplísima. No se requiere que “no se pueda evitar por otros medios”, como aten-
ción, terapia, ayuda social, etc.
En tercer lugar, ya no se trataría de un “peligro que no puede ser evitado por
otros medios”. La exigencia se elimina. Esto es muy serio. Nos encontramos ante
una regulación de derechos fundamentales que eliminaría el principio de necesidad de
la medida que se adopte, elaborado en sabias decisiones del Tribunal Constitucional
alemán y seguido por la moderna teoría de la decisión jurídica, siendo sustituido por
el principio del deseo: no se elimina la pena porque se cometió una acción conside-
rada inevitable, sino que se da derecho a abortar cuando el aborto podría haber sido
evitado, cuando había otras posibilidades de acción, factibles, que sin embargo se
desecharon.
Por último, un cuarto elemento ha cambiado en esta propuesta de nuevo art.
86, que surge como la conjunción de varios de los anteriores. Sin cambiar la expre-
sión, que sigue siendo “salud”, se ha sustituido la salud “física” por la salud
“amplia”, que cobija en su seno un rango casi ilimitado de posibilidades para
requerir el aborto hasta el término del embarazo. A diferencia del fallo “F.,
A.L.”, que no alude a un concepto amplio de salud ni lo preconiza, el Proyecto
adopta algo que se había ido extendido en los protocolos (no exigido por “F.
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A.L.”, como se dijo), un concepto amplísimo de salud, “considerada como de-


recho humano”, y entendida de acuerdo a lo que dice la OMS: un completo
bienestar físico, psíquico y social (arts. 3 y 18 del Proyecto en revisión).
¿Por qué ahora la salud se considera no solo como salud física, sino que tam-
bién incluye una amplia aceptación de riesgos a la “salud psíquica” y al a “salud so-
cial”? Nótese que el Proyecto introdujo un concepto de “salud” “considerada como
derecho humano” (arts. 3 y 7 PMS), es decir, considerada del modo más amplio posible.
Si no quedara claro, el art. 18 lo establece explícitamente: “salud se entiende con-
forme a la definición que establece la Organización Mundial de la Salud”. Para tal
organismo el aborto es una prestación básica de salud, y la salud es “integral”, no
sólo física, sino que incluye un estado de bienestar y armonía física, psíquica y social.
En este entendimiento, múltiples elementos pueden poner en riesgo tal armonía, y
ser por tanto causales de habilitación del aborto sin límite de tiempo, hasta el emba-
razo a término en los 9 meses. Por eso, tal como está redactado el Proyecto, bajo la
causal de salud se podrán efectuar abortos hasta el momento del parto bajo
razones puramente sociales y triviales. Por ejemplo, bastará decir que de seguir el
embarazo se perderá un empleo, la dejará la pareja, habría un rechazo social, todo lo
cual causa angustia y afectaría la salud emocional.
Este concepto de salud que incluye lo psíquico y social trasmuta y amplía de ma-
nera exponencial el número de abortos permitido con relación al actual art. 86
del Código Penal, que sólo admite el peligro a la salud física. ¿Por qué se afirma
que sólo la salud física está incluida en el art. 86, inc. 1, del Código?
En primer lugar, se afirma que la salud del art. 86 es sólo física porque si el
peligro a la misma requiere que “no puede ser evitado por otros medios”, se
está aludiendo a un problema físico de la salud, que compromete la vida, y no la
sociabilidad, la estabilidad emocional, etc. La razón es que los problemas de salud
social, o de salud mental, que puedan ser invocados para requerir un aborto, son
problemas que pueden ser evitados por otros medios, como asistencia social, trabajo,
tratamiento psicológico, etc., etc. Pero se busca que ya no sea necesario considerar
atender a ninguna alternativa: puede haber muchas alternativas disponibles, pero se
quiere privilegiar el aborto, y por eso se desecha exigir atender a otras posibilidades
que podrían salvar la vida de la persona por nacer.
En segundo lugar, el art. 86 alude a un peligro a la salud física, pues de otro
modo no se entiende la exigencia de que el aborto haya sido practicado por un médi-
co diplomado, para considerarlo no punible. Conviene repasar la letra de la norma:

“El aborto practicado por un médico diplomado con el consentimien-


to de la mujer embarazada no es punible:
1°) Si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la sa-
lud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios”.
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 22

La razón de la exigencia de médico diplomado es que se quiso requerir que


un profesional, un médico, hubiera evaluado la situación, y considerado que
existía ese peligro relevante para la salud corporal y la vida, y que no había al-
ternativas terapéuticas de acuerdo al grado de avance de la ciencia y a la situación
médica de la paciente, siendo irrazonable que el peligro para la vida y la salud en vir-
tud de un embarazo sea dictaminado por cualquiera que no tenga los conocimientos
especiales de un médico (cfr. Sebastián Soler, Derecho Penal Argentino, 1992, t. III, p.
112; Fontán Balestra, Manual de Derecho Penal. Parte Especial; comentarios al art. 86).
Surge claro el concepto acotado de salud, enfocado en los aspectos físicos, que po-
dían generar un peligro relevante a la vida. Dejar de lado el concepto de salud relati-
vo a lo corpóreo, y pasar a lo psicológico y a lo social, centuplica en varias veces el
número de situaciones donde sería posible recurrir a un aborto, que pasa a ser prác-
ticamente libre durante los 9 meses.
Por último, lo que en el Código Penal es un perdón hacia el pasado, como se di-
jo, el Proyecto lo cambia en requerimientos obligatorios para el futuro, en virtud de
la conjunción del art. 3 con otras normas de la ley, que establecen un plazo perento-
rio, obligaciones de practicar el aborto, etc.
En suma, no se ha tratado de reproducir las causales de no punibilidad del
aborto del art. 86 del Código Penal existentes desde 1921, sino que se las ha
expandido ilimitadamente, generando un “aborto a demanda” desde el inicio
del embarazo, hasta su finalización.
Conclusión parcial: Todo lo anterior genera que en el Proyecto en revisión no
sólo se consagre el derecho a abortar hasta la semana 14, sino que se lo extiende a
abortar en cualquier momento del embarazo, desde la semana 15 al término del
mismo en el noveno mes, si el embarazo fuera producto de una violación, si estuvie-
ra en riesgo la vida o la salud de la madre, o si no hubiera viabilidad extrauterina del
no nacido (art. 2 —modificando el art. 86 del Código Penal— y art. 7, inc. a).
¿Y por qué no poner un límite en la viabilidad, es decir, en las 22 semanas? Es
lo que propuso el Diputado Iglesias en la discusión en particular en la mañana del 14
de junio. De esta manera, se hubiera estado en posición de provocar el parto y dar el
bebé en adopción. Pero no. Sólo el empecinamiento en la promoción y garantía del
aborto puede dar alguna explicación a esa negativa a conceder tal modificación al
articulado.

9. El Proyecto discrimina, admitiendo el aborto eugenésico

Para muchos observadores el Proyecto con media sanción es “más moderado”


que los proyectos presentados precedentemente, porque eliminó la causal de aborto
hasta los 9 meses cuando “existieren malformaciones fetales graves” (art. 3, inc. 3,
Proyecto 0230-D-2018). Esto fue sustituido por el derecho a abortar “si se diagnosti-
cara la inviabilidad de vida extrauterina del feto” (art. 3, c, y 7, c, PMS).
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 23

La discriminación de la persona con capacidades diferentes sigue ahí, aunque


ahora encubierta.
En efecto, en primer lugar, al permitir abortar hasta la semana 14 sin expresión
de causa se da vía libre al aborto eugenésico, pues la mayoría de las enfermedades
o síndromes como el Down ya se detectan en la semana 12.
Por otro lado, al introducir el derecho a abortar hasta los 9 meses por el mero
“riesgo” a la “salud”, considerada de manera amplísima y ambigua, y eliminando
todo requisito de que “no sea evitable por otros medios” (como prevé la legislación
actual), se abre lugar a que la persona gestante invoque angustia (salud psíquica) o
dificultades en la vida de relación (salud social) al conocer que el hijo o hija tendrá
una malformación, o padece de una discapacidad, como el síndrome de Down.
Se habilita entonces el súper-derecho a obtener su eliminación dentro de los 5
días corridos, aun cuando el bebé cursara ya el 9º mes de embarazo.

10. Los mecanismos para abortar que prescribe el Proyecto de ley

En el Proyecto con media sanción se prescriben determinados métodos


para realizar los abortos. Se lo hace de manera indirecta, al disponer en el art. 16,
sobre la cobertura por obras sociales y prepagas, que “deben incorporar la cobertura
integral de la interrupción voluntaria del embarazo prevista en la presente en todas
las formas que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda. Estas
prestaciones quedan incluidas en el Programa Médico Obligatorio (PMO), como así
también las prestaciones de diagnóstico, medicamentos y terapias de apoyo”.
¿Cuáles son las formas de aborto que recomienda la OMS? Para esto hay que
recurrir a los manuales que la Organización dedica a estos efectos. Se trata de los
siguientes:
• Organización Mundial de la Salud, Aborto sin riesgos: Guía técnica y de políticas pa-
ra sistemas de salud, 2da ed., OMS, Ginebra, 2012 (en línea en
http://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/77079/9789243548432_sp
a.pdf;jsessionid=0278136B98A94BA6C26E5BF76F2DBC76?sequence=1).
• Idem, Manual de práctica clínica para un aborto seguro, OMS, Ginebra, 2014
(http://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/134747/9789243548715_
spa.pdf?sequence=1)
• Idem, Funciones del personal sanitario en la atención para un aborto sin riesgos y los mé-
todos anticonceptivos después del aborto, OMS, Ginebra, 2015
(http://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/204374/9789243549262_
spa.pdf?sequence=1)
En esos documentos de la OMS se prevé el aborto por los siguientes medios
farmacéuticos o quirúrgicos, a saber:
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 24

(a) Mefepristona (píldora RU-486, prohibida hasta ahora en Argentina) + mi-


soprostol (tanto hasta las 14 semanas, como después, con diferentes dosis y proce-
dimientos): provoca la expulsión del feto.
(b) Misoprostol solo (en general hasta 14 semanas, pero posible hasta 24 se-
manas): también provoca contracciones y la expulsión del feto.
(c) Aspiración por vacío (hasta 12-14 semanas): se aspira el contenido del úte-
ro, incluyendo el ser concebido, por medio de un aparato vacío manual o producido
por un sistema eléctrico.
(d) Dilatación del cuello del útero y evacuación del feto (tras 12-14 semanas):
se aspira el ser concebido mediante un aparato de vacío, con cánulas más grandes.
(e) Dilatación y curetaje cortante (admitido por la OMS, aunque no sea el pro-
cedimiento recomendado). Es el más cruento y con más riesgos para la mujer emba-
razada, y consiste en separar el feto en piezas con la cureta, para extraerlas con una
pinza.
Los anteriores procedimientos, descriptos con detalle, que incluye las reco-
mendaciones de revisar detenidamente lo expulsado o aspirado, para detectar el feto,
así como contar las piezas extraídas del “PdeC” (“producto de la concepción”), a
efectos de no dejar ninguna parte dentro —enumerando que deben contarse 4 ex-
tremidades, tórax, bóveda craneada y placenta…—, se encuentran en esos manuales
de la OMS (cfr. OMS, Aborto sin riesgos…, pp. 31-32 y 37-54; Manual…, pp. 22-54; y
Funciones del personal sanitario…, pp. 33-39).
Por otro lado, luego de las 20 semanas, como en el aborto farmacológico el feto
se “evacuará” vivo, se dispone que debe darse muerte del feto por inyección de
cloruro de potasio o de digoxina, provocando un paro cardíaco antes del procedi-
miento de aborto (cfr. OMS; Aborto sin riesgos…, p. 40).

11. El Proyecto admite que una menor de 12 años o menos aborte acompañada por un
referente afectivo y que una de 13 años pueda requerir un aborto

En cuanto a los menores de edad, el Proyecto con media sanción remite al art.
26 del Código Civil y Comercial, que da a los adolescentes la aptitud para decidir por
sí sobre tratamientos médicos cuando los mismos no son invasivos, ni comprometen
el estado de salud o provocan un riesgo grave en la vida o integridad física, a la vez
que debe prestar consentimiento con asistencia de sus progenitores en caso contra-
rio.
El aborto quirúrgico es invasivo y no deja dudas: hace falta consentimiento de
los padres. Sin embargo, según la redacción aprobada en Diputados, como se verá,
los padres podrían ser ignorados, pues ese consentimiento para un aborto quirúrgico
podría ser suplido por el que preste “un referente afectivo”.
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 25

Por otro lado, en cuanto al aborto por medio de medicamentos, el más usual en
las primeras 14 semanas, el mismo implica graves riesgos a la salud de la mujer, pu-
diendo provocar diversas patologías y efectos colaterales serios en el útero, hemorra-
gias, etc. Esos riesgos son ignorados por el Proyecto con media sanción. En este sen-
tido, este tipo de aborto debería tratarse como el quirúrgico, requiriendo consenti-
miento parental. Sin embargo, en la práctica posiblemente esto no sería así, pues
muchos de quienes promueven la interrupción legal del embarazo afirman que el
aborto medicamentoso es “seguro”. En esta interpretación, en la mayoría de los ca-
sos una niña o adolescente mayor de 13 años podría recurrir a exigir un aborto sin el
conocimiento de sus padres.
Se tiene así el mismo resultado que en el Proyecto original, que presumía
que la menor de 13 años tenía la aptitud necesaria para poder exigir un aborto
sin conocimiento ni consentimiento de sus padres.
Por otra parte, en caso de que los padres conocieran y se opusieran, la menor
podría contradecir la voluntad parental, y el juez decidir escuchando al médico. En
efecto, según prevé el art. 26 del Código Civil y Comercial, si se considera el aborto
como invasivo, o que pone en riesgo la integridad de la menor, ella puede requerir el
aborto y, si sus progenitores no consintieran con el mismo, se resuelve la desavenen-
cia teniendo en cuenta el interés superior de la menor, sobre la base de la opinión
médica sobre las consecuencias de realizar o no el acto.
En caso de una menor de 12 o menos edad, siempre se requeriría la autoriza-
ción parental para abortar. Pero esto tampoco es tan así, según enseguida se verá.
En efecto, llama la atención que el Proyecto con media sanción, tras remitir al
Código Civil y Comercial y a la Ley de Niños, Niñas y Adolescentes con relación al
consentimiento, agregó una remisión al art. 7 del Decreto 415/06, reglamentario de
tal Ley. En primer lugar, contradice toda buena práctica legislativa que una ley del
Congreso remita a un decreto, mudable por voluntad del Ejecutivo, para dar conteni-
do a sus normas, en lugar de hacer suyo el contenido del mismo e incluir directa-
mente esos elementos en el texto de la ley. Pero lo más importante es que en ese art.
7 del Decreto reglamentario se considera como “familia ampliada”, además de los
progenitores, a “personas vinculadas a los niños, niñas y adolescentes”, pudiendo
incluir, además de abuelos y otros consanguíneos, a los parientes políticos y a
“otros miembros de la comunidad que representen para la niña, niño o adolescen-
te, vínculos significativos y afectivos en su historia personal como así también en su
desarrollo”. Es decir, de acuerdo con la remisión que hace el Proyecto, cualquiera
podría acompañar a la adolescente a abortar, sin que sus padres se enteren, y
no se distingue ahí entre menores de 11, 12, 13 ó 14 años.
¿Quienes son esas personas que pueden dar consentimiento para que la menor
aborte? ¿Podría haber un abusador dentro de esa “familia ampliada”, que acom-
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 26

pañe a la menor a abortar y consienta con la práctica? ¿Hasta dónde se llega con
los que pueden consentir para que se haga un aborto a la menor?
De esta manera, la conclusión clara es que una menor embarazada de 13
años o más podría requerir un aborto sin la voluntad de sus padres, y aun con-
tra la misma, o con el concurso de alguien de la “familia ampliada” política o
comunal. A su vez, una niña de 12 o menos edad podría requerir el aborto con-
tando con el consentimiento de alguien de la “familia ampliada”, como puede
ser un referente afectivo.
Antes de concluir este apartado, conviene recordar que al verificarse que una
menor de 15 años o menos edad está embarazada existe una alta presunción de que
ha sido abusada (cfr. arts. 119 y 120 del Código Penal).

12. El Proyecto restringe al mínimo el derecho a la objeción de conciencia, abriendo la


puerta a la amenaza penal y a la discriminación laboral

Básicamente, la objeción de conciencia consiste en el derecho a no realizar ac-


ciones que afectan seriamente a la propia conciencia personal y, cuando se trata de
personas morales (que, en definitiva, son una pluralidad de personas asociadas) en el
derecho a no realizar acciones que están en contra del ideario fundacional. Este dere-
cho ha sido reconocido en diversas ocasiones por la Corte Suprema de Justicia, en
sentencias que van al menos desde 1979 a 2012.
El art. 15 del Proyecto con media sanción establece un derecho a la objeción de
conciencia restrictivo que, en la práctica, lleva a serias dificultades para su ejercicio,
cuando no a su anulación en concreto. El Proyecto con media sanción no quiere
objetores de conciencia, por eso trata de eliminarlos poniendo trabas inaceptables.
Primero establece el principio general de que el profesional de la salud que de-
ba intervenir de manera directa en la interrupción voluntaria del embarazo tiene la
obligación de garantizar el acceso a la práctica y no puede negarse a su realiza-
ción (art. 15, primer párrafo). De esta manera, el Proyecto coacciona a los médicos
para que realicen el aborto, renunciando a los principios básicos de la Medicina, que
son los del juramento hipocrático y el arte de curar, no de matar. Más aún, se coac-
ciona no sólo a médicos, sino que, con total amplitud, se obliga a una gama enorme
de profesionales que trabajan en la atención sanitaria.
El art. 14, a su vez, obliga a que el mismo día en que se requiera el aborto el
profesional debe informar a la madre los distintos métodos para abortar. Se violenta
así no sólo los deberes médicos para con la vida, sino también la libertad de expre-
sión y de ejercicio médico.
En segundo término, el art. 15 establece después que el profesional de la salud
sólo puede eximirse de esa obligación de abortar cuando manifestare su objeción
previamente, de manera individual y por escrito, y la comunicare a la máxima autori-
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 27

dad del establecimiento de salud al que pertenece, o en cada uno cuando trabaje en
varios (cosa frecuente). En consecuencia, el derecho a la objeción de conciencia de
los profesionales se prevé de manera muy restrictiva. Actuar en conciencia es un de-
recho, que puede ejercerse directamente, sin inscripciones previas ni cargas que per-
judiquen al objetor, como enseguida se verá.
En efecto, como tercera cortapisa el Proyecto establece un registro de objeto-
res en el hospital donde se objeta, el cual debe ser informado a las autoridades
de salud, que tendrá a su vez un registro en el Ministerio de la jurisdicción
provincial (arts. 15 y 17, inc. c). De esta manera se viola el derecho a la libertad de
pensamiento, a la libertad religiosa, a la libertad de conciencia y a la intimidad del
objetor, junto al derecho a trabajar y ejercer la profesión de manera igualitaria. Esto
abre la puerta a un sistema de “listas negras” y probables discriminaciones laborales
y sociales en virtud de las propias convicciones. Además, se viola el derecho a la in-
timidad y a la reserva de los datos personales, obligando a revelar las propias creen-
cias y pensamientos (cfr. arts. 19 CN, 11 CADH, Ley de Protección de Datos Perso-
nales).
Debe observarse, como siguiente punto, que, al obligar a proveer al aborto a
todo profesional requerido, se involucra a multitud de especialidades médicas y a
otros profesionales de la salud, y no sólo a obstetras y tocoginecólogos: pediatras,
clínicos, médicos de guardia, médicos de familia, etc. Ante requerimientos inespera-
dos, profesionales que nunca lo pudieron prever estarían en riesgo de procesamiento
penal por no haber hecho una objeción previa escrita.
En quinto lugar, el Proyecto con media sanción solo admite la objeción para
el profesional que interviene “directamente” en la práctica del aborto (cfr. art. 15,
párrafos 1 y 2). Pero interviene todo un equipo, donde diversas personas participan
de modo indirecto. Todas ellas merecen el derecho a objetar. Hacer un aborto, o co-
laborar de alguna manera con el mismo, para quien entiende que hacerlo es eliminar
a un ser humano, son acciones sinónimas.
Además, como sexta restricción, se anula el derecho del objetor al impedirle
negarse a realizar el aborto cuando “la vida o la salud de la mujer o persona
gestante estén en peligro y requieran atención médica inmediata e imposterga-
ble” (art. 15, párrafo 4). No queda claro qué significa en concreto esta atención mé-
dica “inmediata e impostergable”, con una ley que establece un plazo IMPOSTERGA-
BLE de 5 días en cualquier caso y abraza un concepto de salud difuso y casi ilimitado.
De esta manera, p. ej., si cae enfermo el médico que hace abortos en un hospital, se
pone al resto de los profesionales, objetores, en riesgo próximo de cometer un delito
o de violentar sus convicciones más profundas. Cuando se encuentre en esta situa-
ción un objetor declarado e inscripto, ¿ante su negativa incurriría en las sanciones
penales de negativa y obstrucción?
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 28

Asimismo, como la causal “salud” es casi ilimitada a tenor de su definición por


la OMS, que la ley adopta, el peligro a la salud pasa a ser un terreno difuso, de perfi-
les muy amplios, que habilitan denegar la objeción de conciencia y hacer correr al
médico con la disyuntiva de realizar un acto que implica para él la destrucción de sus
valores más precisados, de su autonomía moral, o hacer frente a sanciones penales,
civiles y administrativas de perfiles indeterminados.
En séptimo lugar se encuentran la amenaza penal para todo lo anterior,
más otras posibles responsabilidades administrativas y civiles. Es decir, un obje-
tor podría encontrarse acusado de dilatar, obstaculizar o negar un aborto, merecien-
do la cárcel… Sobre esto se abundará en el acápite siguiente.
En conclusión, los redactores del Proyecto parecen no comprender qué implica
la objeción de conciencia, donde la persona está dispuesta a padecer cárcel para
no violar su recinto más sagrado de decisión como persona autónoma provista de
capacidad de determinación moral. Por el contrario, parece una mera concesión gra-
ciosa, una mera tolerancia, y no el reconocimiento de un derecho humano con sus-
tento en la Constitución y en numerosas normas de tratados internacionales.
Estas limitaciones de la objeción de conciencia individual, junto a la prohibi-
ción de la objeción de conciencia colectiva que se verá en el siguiente apartado, eli-
minan la libertad de pensamiento y de conciencia. Recuérdese que en la base
misma de los ideales de libertad que han inspirado desde su origen al constituciona-
lismo, se encuentra que nadie puede ser sancionado por sus pensamientos, ni obli-
gado por la ley a realizar algo que ofende su voluntad, cuando de tal omisión no se
deriva un daño directo para terceros no evitable por otros medios.

13. El Proyecto crea delitos de los profesionales de salud y directivos

El Proyecto con media sanción introduce algo inédito y sumamente grave. Es-
tablece modificaciones al Código Penal, buscando incorporar un nuevo artículo, el 85
bis. Esa norma quiere crear una nueva figura penal seria contra los profesiona-
les de la salud y los directivos de establecimientos sanitarios, que contiene
además una agravante que triplica el tiempo de prisión. La figura básica consiste
en dilatar injustificadamente, obstaculizar o negarse a practicar un aborto; se eleva la
pena si en virtud de esas acciones se genera un “perjuicio” a la salud de la persona
gestante. Veámoslo más despacio.
En efecto, el propuesto art. 85 bis prevé lo siguiente:

“Será reprimida con prisión de tres (3) meses a un (1) año e inhabili-
tación especial por el doble del tiempo de la condena la autoridad de un
establecimiento de salud o profesional de la salud que dilatare injustifica-
damente, obstaculizare o se negare a practicar un aborto en los casos le-
galmente autorizados”.
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 29

Es decir, se crea un delito por la tentativa de salvar una vida, con verbos típicos
que implican una vaguedad peligrosa para los profesionales involucrados. ¿Cómo se
va a interpretar el “dilatar”? ¿Cuándo se configurará una “obstaculización”? ¿Por qué
este “nuevo derecho” vendrá acompañado con sanciones penales ante la mera tenta-
tiva de no querer participar en el mismo?
Si se considera, por ejemplo, que el art. 14 prohíbe hacer consideraciones éticas
a la paciente: ¿esto significa que la libertad de consejo médico y de expresión podría
ser considerada una obstrucción? ¿Se va a procesar a un profesional, con riesgo de
cárcel, o inhabilitar a médicos y enfermeras por hasta 2 años por querer dialogar con
la persona y pedirle que reflexione? ¿Un médico que ha resuelto respetar la vida hu-
mana prenatal y aún no lo haya comunicado, cometerá un delito al negarse a realizar
un aborto de un bebé de 8 meses?
Pero hay más: como segundo párrafo del art. 85 bis del Código Penal se prevé
una figura agravada con penas de prisión que triplican la de la figura básica:

“La pena se elevará de uno (1) a tres (3) años si, como resultado de
la conducta descripta en el párrafo anterior, se hubiera generado perjuicio
en la vida o la salud de la mujer o persona gestante”.

Es decir, puede ocurrir que se cometa este delito agravado, si en virtud de esas
“acciones” de dilación, obstaculización, etc., resultare que la mujer no haya podido
acceder al aborto, y se entienda que esto le ha traído un daño a su salud psíquica o
social (entendido tanto daño como salud muy ampliamente, como hace la OMS). En
este contexto, ¿qué puede implicar unas acciones que habrían generado un mero perjui-
cio a la salud? Toda persona requirente que quisiera un aborto podría alegar que en-
contró “dilaciones, obstrucciones o negativas”, que le provocaron una afectación a su
salud psíquica o social, activándose la figura agravada y sus consecuentes penas hasta
3 años de cárcel.
En cuanto al análisis de las penas previstas, debe señalarse que ambos casos, la
figura básica y la agravada, serían excarcelables durante el proceso penal que se pu-
diera instaurar contra el profesional de salud.
Por otro lado, esas escalas penales harían factible la suspensión del juicio a
prueba (probation, arts. 76 bis y ss., Código Penal). Sin embargo, esto tendria grandes
dificultades, por la letra misma del Código Penal: a) esta posibilidad no estaría dis-
ponible para el médico u otro profesional de hospital público, considerado “funcio-
nario público”; b) además, en la figura básica no procedería la probation para ningún
profesional de la salud, pues se encuentra en principio vedada para los delitos que
llevan pena de inhabilitación, como ocurre en este caso. Sorprende que la figura
agravada no tiene inhabilitación, que sí posee la figura básica, y en este caso procede-
ría la probation. Esto significa que, de acuerdo al criterio del tribunal interviniente, un
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 30

médico u otro profesional podría tener que enfrentar en todos los casos un proceso
penal hasta su conclusión, con perspectiva de condena.
Debe tenerse en cuenta, además, que una posible sentencia represiva podría ser
de condena de ejecución condicional (arts. 26 bis y ss. Cód. Penal). Pero en estos
casos la pena puede ser de prisión efectiva, si se comete un nuevo “delito” de ne-
garse a abortar, así como cualquier otro ilícito penal. Esto es especialmente grave en
estos casos, dado que la naturaleza de la actividad sanitaria y los amplios derechos
que quiere consagrar este Proyecto, llevan a que la reiteración de causas en contra
de una misma persona no parezca algo especulativo, sino una eventualidad
probable.
Más allá de la prisión concreta, es muy seria la pena de inhabilitación para ejer-
cer el arte de curar, pues saca a una persona de su vida laboral, en un ámbito donde
no sobran profesionales en el país, quitándole no sólo la posibilidad de ejercer su
vocación de curar, sino también su sustento y el de su familia.
Por otra parte, la sucesión de procesos penales es angustiosa para cualquiera, y
es además muy costosa para el profesional de la salud, que habitualmente no tendrá
recursos para financiar una o sucesivas defensas técnicas penales.
Estas nuevas figuras penales son inconstitucionales e irrazonables por
muchos motivos. Por ejemplo, establecen tipos penales amplísimos, toda vez
que las acciones de dilatar u obstaculizar pueden ser interpretadas de mil ma-
neras. Se violenta el derecho a trabajar, a ejercer industria lícita, a asociarse, a
la libertad de pensamiento y de conciencia, a la libertad de expresión, etc.
En cuanto a la técnica de legislación penal, es paradójico que se busque insertar
en el capítulo de los delitos contra la vida del Código Penal a figuras nuevas
que precisamente consisten en impedir una muerte, o permitir que alguien nazca
vivo; asimismo, sorprende que el propuesto art. 86, previsto en el art. 3 del PMS no
contenga un delito, sino una declaración de no delito.
¿Los legisladores que quieren “ampliar derechos”, desearían ver presos a los
profesionales de la salud que actúen honrando el juramento hipocrático? Se da
entonces la paradoja de que muchos médicos puedan mañana ser condenados a
prisión por negarse a hacer lo que sería un delito si lo hicieran hoy.
Debe tenerse en cuenta, además, que, al crear esas obligaciones de los médicos
y otros profesionales y directivos, junto a las nuevas figuras delictivas, se abre la
puerta a responsabilidades civiles y administrativas de los médicos y otros pro-
fesionales por no realizar el aborto, o por haber dilatado el procedimiento, o pro-
curado disuadir a la interesada.
Además, el art. 13 PMS, relativo a las obligaciones de las instituciones de salud,
remite a los arts. 40 de la Ley 17.132, sobre ejercicio de la medicina, y 21 de la Ley
26.529, sobre derechos de los pacientes, que prevén responsabilidades administra-
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 31

tivas y acciones civiles de daños y perjuicios para los directivos por no dar una
prestación. Los médicos, por su parte, ¿podrían cometer otros delitos más graves
que puedan hurgarse en el Código Penal?; ¿serían pasibles de acciones de responsa-
bilidad civil por no haber practicado un aborto o no haber alertado de una malforma-
ción?; ¿podrían ser sancionados con inhabilitación de la matrícula por hasta 5
años por el hecho de haberse negado a hacer abortos (arts. 13 y 15 del Proyecto, en
posible concordancia con el art. 21 de la Ley 26.529, y el Tít. VIII, sobre Sanciones,
de la Ley 17.132; para esto ver epígrafe siguiente)? Todas estas posibles responsabi-
lidades son injustas e irrazonables.
En conclusión, luego de anunciar que nadie quiere el aborto, se crea un siste-
ma en donde por todos los medios se trata de facilitarlo y de reprimir fuerte-
mente a aquellos que no están de acuerdo en eliminar vidas humanas.

14. El Proyecto obliga a todo hospital y prohíbe la objeción de las instituciones en


virtud de su ideario, pudiendo llegarse a la clausura del establecimiento

El Proyecto con media sanción obliga a todo centro asistencial: “Las autorida-
des de cada establecimiento de salud deben garantizar la realización de la interrup-
ción voluntaria del embarazo en los términos establecidos en la presente ley” (art.
13, ab initio). A todos: no se discrimina especialidad, circunscripción, expertise, si es
público o privado, etc. El aborto se convertiría así en la única prestación en el ámbito
sanitario absolutamente obligatoria para cualquier prestador de salud. Esto no parece
razonable, adecuado, necesario ni proporcionado, y va a generar en la práctica mu-
chos inconvenientes: ¿un hospital del quemado estará obligado? ¿los hospitales psi-
quiátricos? ¿los de tuberculosos? Son los resultados de un Proyecto hecho con mu-
cha premura y con demasiado interés en garantizar el aborto, sin medir los efectos
colaterales de cada norma.
Por otro lado, el Proyecto con media sanción manifiesta taxativamente que
“queda prohibida la objeción de conciencia e ideario institucional” (art. 15, in
fine, PMS).
Dicha prohibición no estaba en el Proyecto 0230-D-2018. La objeción de idea-
rio de las instituciones privadas ya había sido contemplada en la ley de Salud Sexual
y Reproductiva, en su art. 10. Se plantea ahora un gravísimo retroceso, exigiendo a
las instituciones ir en contra de los principios fundacionales.
El hombre es un ser entitativamente social. Hace cosas con otros. Por eso, los
derechos y libertades constitucionales y fundamentales que poseen las personas in-
dividuales se transmiten a las entidades que ellas conforman cuando, ejerciendo el
derecho a asociarse con fines útiles, se reúnen para realizar mediante esas personas
jurídicas tareas comprendidas dentro de aquellos derechos. Entre estos fines comu-
nes que lleva a asociarse y a crear instituciones están, hoy en día, las tareas de asis-
tencia sanitarias, que, por su sofisticación y costos, serían imposibles en muchos ca-
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 32

sos sin la mancomunidad de profesionales que se unen, formando clínicas y hospita-


les, para dar un servicio de calidad y de equipo al servicio de la población.
La prohibición que contiene el proyecto afecta gravemente la libertad de
muchos establecimientos de salud, de actuar y curar de acuerdo a sus convic-
ciones fundacionales, o criterios éticos o religiosos plasmados en un ideario y
en una misión institucional. ¿Cómo en un país democrático, una ley podría prohi-
bir el ejercicio pleno de las libertades de asociación, de trabajar, de ejercer la profe-
sión, de pensamiento, de religión, de conciencia, y varias más?
Todos estos derechos están en la Constitución y los tratados de derechos
humanos. En efecto, la objeción de conciencia institucional o la objeción de ideario
de las instituciones tiene claro basamento en la Constitución y en los tratados inter-
nacionales con jerarquía suprema, en normas que incluyen el Preámbulo y los arts. 2,
14, 14 bis, 16, 17, 19, 20, 28, 29 y 33 de la Constitución Nacional; los arts. II, III,
XIV, XXII de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre; los
arts. 2.1, 7, 18, 20.1 y 23.1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos; los
arts. 18.1, 19, 22 y 26 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; los
arts. 6, 13.3 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales;
y los arts. 12.1, 16.1 y 24 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
En Estados Unidos las leyes de más de cuarenta estados reconocen el derecho a
la objeción de conciencia de las instituciones de salud para oponerse a realizar abor-
tos. Normas similares pueden encontrarse en Francia o Uruguay.
La Corte Suprema de Estados Unidos reconoció el derecho a la objeción de per-
sonas jurídicas en el fallo “Hobby Lobby” [Burwell, Secretary of Health and Human Services
vs. Hobby Lobby Stores, Inc., 573 U.S. — (2014)]; allí, fuera del ámbito de las institu-
cioens sanitarias, pero en materia de aborto y salud sexual, la Corte explícitamente
reconoció como una exigencia constitucional a la objeción de conciencia institucional
en este terreno, subrayando la correlación entre persona jurídica y las personas físi-
cas que la crearon y componen. Recientemente, el 26 de junio de 2018, esto se ha
refrendado de manera muy específica, ya que la Corte Suprema americana ha reafir-
mado la objeción institucional por ideario en el caso “National Institute of Family”
[“National Institute of Family and Life Advocates v. Becerra, Attorney General of California”,
585 U.S. — (2018)], sosteniendo que, por respeto a las convicciones institucionales
de asociaciones privadas, el estado de California no puede obligar a clínicas e institu-
ciones de salud que poseen un ideario provida a dar siquiera información relativa a la
realización de abortos. Esta prohibición constitucional de obligar en el ámbito del
aborto se da incluso con relación a un estado que ha declarado un “interés sustan-
cial” en que las mujeres conozcan su “derecho a acceder al aborto”, y que lo promue-
ve activamente entre las mujeres de bajos recursos. La Corte concluyó que una ley
que obliga a los centros de atención para embarazadas en crisis a notificar a esas mu-
jeres que el estado ofrece abortos gratuitos o a bajo costo, cercena gravemente su
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 33

derecho a la libertad de expresión, y es inconstitucional al terminar por obligarlos a


ir contra el propósito principal de su creación: ofrecer alternativas fuera del aborto.
Lo mismo ha ocurrido en Chile, receptando la objeción de conciencia de las ins-
tituciones de salud en materia de aborto mediante la sentencia del Tribunal Consti-
tucional del 28 de agosto de 2017.
Por el contrario, si se consagrara la norma que establece el Proyecto con media
sanción, debe subrayarse que, de la mano de esa prohibición de objeción a realizar
abortos en virtud del ideario institucional, se prevé encubiertamente las sanciones
de clausura temporal o definitiva del establecimiento de salud privado, por el
hecho de haberse negado a hacer abortos. Esto ocurre puesto que el art. 13 del
Proyecto remite al art. 21 de la Ley 26.529 (de Derechos del Paciente en su Relación
con los Profesionales e Instituciones de la Salud)1; tal norma, a su vez, remite al Tí-
tulo VIII, Sanciones, de la Ley 17.132 (Reglas para el ejercicio de la medicina, odon-
tología y actividad de colaboración de las mismas), que contiene sanciones de clausu-
ra temporal y definitiva de los establecimientos, e inhabilitaciones de hasta 5 años
para los profesionales2.

1
Ley 26.529: “Artículo 21. — Sanciones. Sin perjuicio de la responsabilidad penal o civil que pudiere
corresponder, los incumplimientos de las obligaciones emergentes de la presente ley por parte de los profe-
sionales y responsables de los establecimientos asistenciales constituirán falta grave, siendo pasibles en la
jurisdicción nacional de las sanciones previstas en el título VIII de la Ley 17.132 —Régimen Legal del Ejerci-
cio de la Medicina, Odontología y Actividades Auxiliares de las mismas— y, en las jurisdicciones locales,
serán pasibles de las sanciones de similar tenor que se correspondan con el régimen legal del ejercicio de la
medicina que rija en cada una de ellas”.
2
Ley 17132 - Título VIII — De las Sanciones:
“Artículo 125. — En uso de sus atribuciones de gobierno de las matrículas y control del ejercicio de la
medicina, odontología y actividades de colaboración, la Secretaría de Estado de Salud Pública, sin perjuicio
de las penalidades que luego se determinan y teniendo en cuenta la gravedad y/o reiteración de las infraccio-
nes, podrá suspender la matrícula o la habilitación del establecimiento, según sea el caso.
En caso de peligro para la salud pública podrá suspenderla preventivamente por un término no mayor
a noventa (90) días, mediante resolución fundada.
Artículo 126. — Las infracciones a lo dispuesto en la presente ley, a las reglamentaciones que en su
consecuencia se dicten y a las disposiciones complementarias que dicte la Secretaría de Estado de Salud
Pública serán penadas por los organismos competentes de la misma con:
a) apercibimiento;
b) multa de cinco mil (m$n.5.000) a cinco millones (m$n.5.000.000) de pesos moneda nacional;
c) inhabilitación en el ejercicio de un (1) mes a cinco (5) años (suspensión temporaria de la
matrícula);
d) clausura total o parcial, temporaria o definitiva del consultorio, clínica, instituto, sanatorio,
laboratorio o cualquier otro local o establecimiento donde actuaren las personas que hayan cometido
la infracción.
La Secretaría de Estado de Salud Pública de la Nación, a través de sus organismos competentes, está
facultada para disponer los alcances de la medida, aplicando las sanciones separada o conjuntamente, te-
niendo en cuenta los antecedentes del imputado, la gravedad de la falta y sus proyecciones desde el punto de
vista sanitario.
Artículo 127. — En los casos de reincidencia en las infracciones, la Secretaría de Estado de Salud Pú-
blica podrá inhabilitar al infractor por el término de un (1) mes a cinco (5) años según los anteceden-
tes del imputado, la gravedad de la falta y sus proyecciones desde el punto de vista sanitario.
Artículo 128. — La reincidencia en la actuación fuera de los límites en que ésta debe ser desarrollada,
harán pasible al infractor de inhabilitación de un (1) mes a cinco (5) años; sin perjuicio de ser denunciado
por infracción al artículo 208o del Código Penal”.
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 34

¿El Estado va a multar y, a la postre, quizá cerrar, centros de salud privados que
se opongan a terminar con vidas humanas en virtud de sus ideales fundacionales?
Esto violenta los derechos a asociarse, a la libertad de pensamiento, de religión
y de conciencia, de trabajo, etc.
Lo anterior podría implicar que deban cerrar sus puertas hospitales e institu-
ciones de acompañamiento social que tienen un ideario determinado, de carácter
ético o confesional, y que están a veces donde el Estado se encuentra ausente, perju-
dicando a las poblaciones más humildes y más necesitadas. Téngase en cuenta que el
50% de la atención y camas hospitalarias del país son brindadas por privados, según
datos del Ministro de Salud en 2018. Si a la postre cierran hospitales y sanatorios,
¿cómo se atenderá a esos pacientes? ¿Cómo será la continuidad laboral de los traba-
jadores? ¿Es racional, necesaria y proporcionada una clausura de establecimientos
por su negativa a realizar abortos, creando innumerables conflictos?
Además, impone a toda obra social o cobertura la prestación del aborto quirúr-
gico o por medio de medicamentos, incluyendo el mismo y todo lo adyacente, diag-
nósticos, etc., en el Plan Médico Obligatorio. ¿Todos sus afiliados pasarán ahora a
financiar abortos, con los que no concuerdan? Si se demoraran en dar la cobertura,
¿sus directivos también están sujetos a sanción penal, como “directivos de estable-
cimientos de salud” (art. 2 PMS)?
¿Ésta es la significación de “promoción de derechos” que traería esta ley de
aborto?
Si el Estado quiere liberar el aborto, que se haga cargo, sin imponer a la
conciencia de los ciudadanos, solos y agrupados, una carga que muchos de
ellos consideran moralmente imposible de soportar.

15. El Proyecto modifica el Código Penal, habilitando el aborto sin trabas

En el Proyecto con media sanción se prevén modificaciones a los arts. 85, 86 y


88 del Código Penal (arts. 1, 3 y 4 PMS). Una lectura integral de estos nuevos ar-
tículos lleva a concluir que el Proyecto pretende que el aborto pueda realizarse
prácticamente sin consecuencia alguna en todas las etapas del embarazo.
Estas reformas al Código van en contra de las bases mismas del sistema penal
argentino, en donde la vida es el bien jurídico protegido por excelencia y al cual se lo
cuida de manera especial, por ser el principal derecho, el cual, si no mereciera tutela
penal, llevaría a que ningún otro bien jurídico individual pudiera merecerla.
En efecto, en primer lugar, se dispone que el aborto no es delito cuando es
realizado con consentimiento de la persona gestante hasta la semana catorce (14),
inclusive, del proceso gestacional (arts. 1 y 3 PMS, modificando los arts. 85 y 86 Có-
digo Penal).
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 35

Se establece también que nunca será delito (hasta los 9 meses inclusive) el
aborto practicado cuando, (a) el embarazo fuera producto de una violación, (b) si
estuviera en riesgo la vida o la salud la persona gestante, “considerada como derecho
humano” (es decir, del modo más amplio) y (c) se diagnosticara la inviabilidad de
vida extrauterina del feto (art. 3 PMS, modificando el art. 86 del Código Penal). Ya
hemos visto que estas excepciones, sin exigir ninguna denuncia en la violación,
aunque fuere muchos meses más tarde, y especialmente la (b) relativa al “ries-
go a la salud”, posibilitan casi cualquier tipo de situación para abortar hasta el
momento del parto.
Por último, si alguna situación no se lograra encuadrar en las “excepciones-
generales” previstas, el Proyecto con media sanción prevé penas insignificantes (pri-
sión de 3 meses a 1 año) al médico que causare un aborto (art. 1 PMS, modificando
el art. 85, inc. 2, Código Penal) y a la mujer o persona gestante que causare su propio
aborto o consintiere en que otro se lo causare, si fuera desde la semana 15 (art. 4
PMS, modificando el art. 88 Código Penal).
Finalmente, se propone una norma que sí puede considerarse bienvenida: como
nuevo art. 88, segundo párrafo, se da facultad al juez para disponer que la pena se
deje en suspenso en atención a los motivos que impulsaron a abortar, actitud poste-
rior, y otras circunstancias a ponderar.
Con el nuevo sistema penal que el Proyecto busca instaurar estaríamos ante un
derecho al aborto sin límites. La vida de la persona por nacer terminará valiendo na-
da. En virtud de la reforma propuesta en el Proyecto, en el sistema penal argentino
tendría más pena aquel que hurta una bicicleta (2 años, art. 162 del Código Penal)
que aquel que mata una persona por nacer (1 año, proyecto de arts. 85 y 88 del Có-
digo).
A esto se agrega que el Proyecto establece un bill de indemnidad al médico:

“Ningún profesional interviniente que haya obrado de acuerdo con


las disposiciones de la presente ley está sujeto a responsabilidad civil, pe-
nal o administrativa derivada de su cumplimiento, sin perjuicio de los casos de
imprudencia, negligencia e impericia en su profesión o arte de curar o inobser-
vancia de los reglamentos y/o apartamiento de la normativa legal aplicable” (art.
14, in fine, PMS).

Llama la atención, por otro lado, que el Proyecto elimine la figura de homicidio
preterintencional para el médico (1 a 6 años de prisión), si fuera consecuencia de la
realización de un aborto a la mujer que prestó consentimiento para el mismo, que
desde hace casi un siglo está prevista en el art. 85, in fine, del Código Penal. La previ-
sión ocurre en razón de que el aborto entraña en sí mismo un riesgo. Ha desapareci-
do, quedando solamente la figura del homicidio culposo del art. 84 del Código Penal,
si el mismo fuera aplicable a los hechos del caso. ¿Reaseguramiento de la inmunidad
del médico que decida realizar abortos?
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 36

16. Otros problemas del Proyecto: competencia provincial, los padres y otros asuntos

Al final, el Proyecto recalca que “Las disposiciones de la presente ley son de or-
den público y de aplicación obligatoria en todo el territorio de la República Argenti-
na” (art. 23 del PMS). Esta disposición implica otra violación del orden jurídico por
parte del Proyecto: los temas de salud son competencia provincia, no delegados a la
Nación, por lo cual las normas sobre el tema que hasta ahora ha dictado el Congreso
de la Nación invitaban a las provincias a adherirse; ahora se conculca sin más el fede-
ralismo. A esto debe sumarse, asimismo, que 13 de esas provincias han incorporado
expresamente en sus constituciones la protección del derecho a la vida desde la con-
cepción (Buenos Aires art. 12, Catamarca art. 65, Córdoba art. 19, Chaco art. 15,
Chubut art. 18, Entre Ríos art. 16, Formosa art. 5, Río Negro art. 59, Salta art. 10,
San Luis art. 13, Santiago del Estero art. 16, Tierra del Fuego art. 14, Tucumán art.
40).
Por otra parte, no se habla en ningún momento del padre del ser concebido; pa-
rece inexistente. La paternidad no comienza con el nacimiento, como alguno ha sos-
tenido. Entre la concepción y el nacimiento el padre puede reconocer sus hijos (art.
572 del Código Civil y Comercial), y puede ser demandado por paternidad, así como
requerido por alimentos (art. 665 CCyC). Su responsabilidad parental comienza con
la concepción, como presunción matrimonial todo concebido se presume su hijo, y
los hijos concebidos antes de su muerte lo heredan (args. art. 592 CCyC), siendo
uno de los representantes naturales del no nacido (art. 582 CCyC). Sin embargo, en
el Proyecto con media sanción se lo excluye totalmente, siendo que tiene una voz
importante en este tema, y derechos que deben serle reconocidos.
¿Se va a prever algo sobre el destino de los tejidos de los no nacidos que hayan
sido abortados? No sería adecuado que, tras todo este debate, sean simplemente
considerados “cosa”, sin más, y como tales sujetas a actos de comercio, etc.
En otro orden, en el estudio del Proyecto no se ha hecho un análisis serio de
los costos del mismo.

17. El Proyecto opta por la peor opción e impide alternativas al aborto en las Conse-
jerías y al momento del consentimiento informado

El principio de razonabilidad indica que ante dos opciones se debe optar por la
menos gravosa y más acorde al respeto de los derechos. El Proyecto con media san-
ción opta por la peor opción para resolver la situación. Eliminar el problema. Elimi-
nar un ser humano vivo para acabar con situaciones no deseadas.
El Proyecto con media sanción expone que su objeto es garantizar el derecho a
abortar (art. 5 PMS). Por eso, el Proyecto no presenta alternativas. Nada hay
sobre adopción, ni de cobertura a la madre en situación de vulnerabilidad en
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 37

cumplimiento del mandato del art. 75, inc. 23, de la Constitución. Sólo hay una
maquinaria aceitada para garantizar el aborto, la eliminación de personas por nacer.
Se prevé un procedimiento de consentimiento informado (art. 8 PMS) y una
consejería pre aborto (art. 12), pero en esas normas sólo se subraya la información
aséptica sobre las metodologías de aborto y que siempre se debe potenciar la
“autonomía en la toma de decisiones” de la gestante. En distintos artículos pue-
de verse que tal autonomía va siempre en sentido de facilitar y promover el aborto, y
no de fomentar el nacimiento con vida.
Por otra parte, en la norma sobre garantía de acceso a la práctica (art. 14), se
prohíbe dar cualquier consejo personal, ético o axiológico a la persona que pide
abortar, o alternativas reales al aborto (asistencia social, trabajo, asistencia
psicológica, etc.), en orden a salvar la vida del no nacido. Por el contrario, ese
art. 14 dispone que “el mismo día en el que la mujer o persona gestante solicite la
interrupción voluntaria del embarazo”, el profesional interviniente “debe suministrar
información sobre los distintos métodos de interrupción del embarazo, los alcances y
consecuencias de la prosecución de la práctica y los riesgos de su postergación”.
La información debe ser “objetiva”, estableciéndose que “En ningún caso puede
contener consideraciones personales, religiosas o axiológicas de los/as profesionales
de la salud ni de terceros/as” (art. 14). Es decir, ni los profesionales, ni los miem-
bros de las Consejerías, pueden dar ninguna consideración “personal” o “ética”. ¿De
qué pueden hablar? De lo que fomente la “autonomía” de la requirente. Es decir: no
debe informar o aconsejar de nada que disuada a abortar.
El mismo art. 14 no se olvida tampoco de las personas privadas de la libertad,
previendo que las mismas deben contar con mecanismos efectivos para garantizar la
prestación del aborto en plazo y en las condiciones de la ley.

18. Hay alternativas (existen proyectos de leyes inclusivas y superadoras sobre adop-
ción, protección a la madre, etc.) y el rechazo del Proyecto como Conclusión

El Proyecto con media sanción es un proyecto irrazonable, entre otras cosas,


porque no establece los medios para conseguir los fines que dice perseguir. Si se qui-
siera empoderar a la mujer y solucionar muchas situaciones trágicas e indeseadas, lo
razonable es trabajar en el dictado de una batería de normas en tal sentido. Normas
que brinden soluciones creíbles y factibles, y que respeten los derechos de ambas
vidas. Inclusión, no exclusión.
El ser humano aun no nacido, como ser humano, es merecedor de respeto. Con
Kant puede decirse que matar a un no nacido implica “cosificar” a esa persona, olvi-
dando lo que decía el filósofo alemán: las cosas tienen precio, mientras que las per-
sonas tienen dignidad, un valor interior incomparable, incondicionado, por lo cual
siempre debe tratarse al ser humano como un fin, y no como un medio (cfr. Imma-
ANÁLISIS DEL PROYECTO DE LEY DE IVE (CD 22/18, EN REVISIÓN SENADO, MEDIA SANCIÓN 14.6.2018) 38

nuel KANT, Grundlegung zur Metaphysik der Sitten,1785, en Kant’s gesammelte Schriften,
Berlin, 1903, Bd. IV, pp. 429 y 433-436).
En esta línea, existen varios proyectos presentados este año ante la Cámara de
Diputados y ante la Cámara de Senadores que de una y otra manera buscan proteger
de forma integral los derechos humanos de la mujer embarazada y de los niños y ni-
ñas por nacer. Incluso existen proyectos que despenalizan a la mujer en algunos su-
puestos, o que le quitan la sanción de prisión, sin significar, de manera alguna, la
legación de la práctica.
Frente a las situaciones de angustia y desamparo hay opciones mejores que el
aborto, que salvaguardan todos los bienes en juego:
• brindar respuestas concretas y contención médica, psicológica, económica y
laboral a las mujeres que se encuentran en una situación de vulnerabilidad;
• permitir el desarrollo de las dos vidas;
• no discriminar por condiciones de discapacidad;
• facilitar el acceso a la atención sanitaria;
• en lugar de optar por fomentar el aborto, facilitar la adopción, cambiando el
régimen rígido y arcaico que tiene el país;
• otorgar seguridad social especial para la madre y el niño en situaciones de
vulnerabilidad, etc.
Hay alternativas. Por qué no aprobar ese régimen general de seguridad social
integral de protección al niño en desamparo, desde el embarazo, y a la madre en vul-
nerabilidad, que impone el art. 75, inc. 23, de la Constitución, y que lleva desde su
incorporación, en 1994, sin dictarse.
El camino para consolidar una sociedad inclusiva, acorde a nuestra idiosincra-
sia, es buscar soluciones que contemplen los derechos de todos los involucrados,
respetando integralmente la dignidad de las personas.
Legalizar el aborto, convirtiéndolo en un derecho fundamental, es transformar
una tragedia personal en una tragedia social. Es enviar un mensaje a jóvenes, niños y
niñas de que la vida no tiene valor, y de que los problemas se resuelven eliminando
vidas y no afrontándolos. Implicaría que en la Argentina se ha decido excluir y no
incluir, trastocando las bases mismas de nuestra identidad.
CONCLUSIÓN:
Tras este recorrido por el articulado del Proyecto de Ley de Interrupción Volun-
taria del Embarazo, que cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados, la
conclusión sólo puede ser que el Honorable Senado de la Nación, actuando
como Cámara revisora, no puede dar su conformidad al mismo, debiendo re-
chazarlo en su totalidad.
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IV. ANEXO: TEXTO DEL PROYECTO DE LEY DE IVE CON MEDIA SANCIÓN

H. Cámara de Diputados de la Nación


0230, 0443, 0444, 0569,

0897, 1082, 1115, 1376, 1817-D-18 y
2492-D-17

OD 155

4/.

Buenos Aires, 13 de junio de 2018


Señora Presidenta del H. Senado.

Tengo el agrado de dirigirme a la señora Presidenta, comuni-


cándole que esta H. Cámara ha sancionado, en sesión de la fecha, el siguiente proyecto de ley que
paso en revisión al H. Senado.

El Senado y Cámara de Diputados, etc.

INTERRUPCIÓN VOLUNTARIA DEL EMBARAZO

TÍTULO I
Modificación del Código Penal.

Artículo 1° - Sustitúyese el artículo 85 del Código Penal el que quedará redactado de la si-
guiente forma:
“Artículo 85.- El que causare un aborto será reprimido:
1) con prisión de tres (3) a diez (10) años si obrare sin consentimiento de la
mujer o persona gestante. Esta pena podrá elevarse hasta quince (15) años si el he-
cho fuere seguido de la muerte de la mujer o persona gestante. Los médicos, ciruja-
nos, parteros, farmacéuticos u otros profesionales de la salud que causaren el aborto
o cooperaren a causarlo sin consentimiento de la mujer o persona gestante sufrirán,
además, inhabilitación especial por el doble del tiempo de la condena;
2) con prisión de tres (3) meses a un (1) año si obrare con el consentimiento
de la mujer o persona gestante y el aborto se produjere a partir de la semana quince
(15) del proceso gestacional, siempre que no mediaren los supuestos previstos en el
artículo 86 del presente Código”.

Artículo 2° - Incorpórase como artículo 85 bis del Código Penal el que quedará redactado de
la siguiente forma:
“Artículo 85 bis- Será reprimida con prisión de tres (3) meses a un (1) año e inhabili-
tación especial por el doble del tiempo de la condena la autoridad de un establecimiento de
salud o profesional de la salud que dilatare injustificadamente, obstaculizare o se negare a
practicar un aborto en los casos legalmente autorizados.
La pena se elevará de uno (1) a tres (3) años si, como resultado de la conducta descripta en el pá-
rrafo anterior, se hubiera generado perjuicio en la vida o la salud de la mujer o persona gestante.”.
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Artículo 3° - Sustitúyese el artículo 86 del Código Penal el que quedará redactado de la si-
guiente forma:
“Artículo 86.- No es delito el aborto realizado con consentimiento de la mujer o per-
sona gestante hasta la semana catorce (14), inclusive, del proceso gestacional.
En ningún caso será punible el aborto practicado con el consentimiento de la mujer o
persona gestante:
a) si el embarazo fuera producto de una violación, con el solo requerimiento y la de-
claración jurada de la mujer o persona gestante ante el profesional de salud inter-
viniente;
b) si estuviera en riesgo la vida o de la salud la mujer o persona gestante, considerada
como derecho humano;
c) si se diagnosticara la inviabilidad de vida extrauterina del feto.”.

Artículo 4° - Sustitúyese el artículo 88 del Código Penal el que quedará redactado de la si-
guiente forma:
“Artículo 88.- Será reprimida con prisión de tres (3) meses a un (1) año la mujer o
persona gestante que causare su propio aborto o consintiere en que otro se lo causare cuando
el mismo fuera realizado a partir de la semana quince (15) del proceso gestacional y no me-
diaren los supuestos previstos en el artículo 86 del presente Código. La tentativa de la mujer
o persona gestante no es punible.
El juez podrá disponer que la pena se deje en suspenso en atención a los motivos que
impulsaron a la mujer o persona gestante a cometer el delito, su actitud posterior, la natura-
leza del hecho y la apreciación de otras circunstancias que pudieren acreditar la inconve-
niencia de aplicar la pena privativa de la libertad en el caso.”.

TÍTULO II
Interrupción voluntaria del embarazo.

Artículo 5°- Objeto. Esta ley tiene por objeto garantizar el derecho de las mujeres o perso-
nas gestantes a acceder a la interrupción voluntaria del embarazo de conformidad con las disposi-
ciones de la misma.

Artículo 6°- Derechos protegidos. Esta ley garantiza todos los derechos reconocidos en la
Constitución Nacional y los tratados de derechos humanos ratificados por la República Argentina,
en especial, los derechos a la dignidad, la vida, la autonomía, la salud, la integridad, la diversidad
corporal, la intimidad, la igualdad real de oportunidades, la libertad de creencias y pensamiento y
la no discriminación. En ejercicio de estos derechos, toda mujer o persona gestante tiene derecho a
decidir la interrupción voluntaria de su embarazo de conformidad a lo establecido en la presente
ley.

Artículo 7°- Supuestos. Se garantiza el derecho a acceder a la interrupción voluntaria del


embarazo con el solo requerimiento de la mujer o persona gestante hasta la semana catorce (14),
inclusive, del proceso gestacional.
Fuera del plazo dispuesto, se garantiza el derecho de la mujer o persona gestante a acceder a
la interrupción voluntaria del embarazo en los siguientes casos:
a) si el embarazo fuera producto de una violación, con el solo requerimiento y la decla-
ración jurada de la mujer o persona gestante ante el/la profesional de la salud intervi-
niente;
b) si estuviera en peligro la vida o la salud de la mujer o persona gestante, considerada
como derecho humano;
c) si se diagnosticara la inviabilidad de vida extrauterina del feto.
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Artículo 8º- Consentimiento informado. Previo a la realización de la interrupción voluntaria


del embarazo en los casos previstos en la presente ley, se requiere el consentimiento informado de
la mujer o persona gestante expresado por escrito, de conformidad con lo previsto en la Ley
26.529 y concordantes y el artículo 59 del Código Civil y Comercial. Ninguna mujer o persona
gestante puede ser sustituida en el ejercicio de este derecho.

Artículo 9°- Personas menores de edad. Si se tratara de una adolescente, niña o persona ges-
tante menor de dieciséis (16) años, la interrupción voluntaria del embarazo se debe realizar con su
consentimiento informado en los términos del artículo anterior y conforme lo dispuesto en el ar-
tículo 26 del Código Civil y Comercial, en concordancia con la Convención sobre los Derechos
del Niño, la Ley 26.061 y el artículo 7° de su decreto reglamentario 415/06. En particular, debe
respetarse el interés superior del/a niño/a o adolescente y su derecho a ser oído.

Artículo 10- Personas con capacidad restringida. Si se tratara de una mujer o persona ges-
tante con capacidad restringida por sentencia judicial y la misma no impidiere el ejercicio del de-
recho que otorga la presente ley, ella debe prestar su consentimiento informado sin ningún impe-
dimento ni necesidad de autorización previa alguna.
Si la sentencia de restricción a la capacidad impide el ejercicio del derecho previsto en la
presente ley o la persona ha sido declarada incapaz, el consentimiento informado debe ser prestado
con la correspondiente asistencia prevista por el sistema de apoyos del artículo 32 del Código Civil
y Comercial o con la asistencia del representante legal, según corresponda. En ambos supuestos,
ante la falta o ausencia de quien debe prestar el asentimiento, puede hacerlo un allegado de con-
formidad con lo dispuesto en el artículo 59 del Código Civil y Comercial.

Artículo 11- Plazo. La mujer o persona gestante tiene derecho a acceder a la interrupción
voluntaria del embarazo en el sistema de salud en un plazo máximo de cinco (5) días corridos des-
de su requerimiento y en las condiciones que determina la presente ley, la Ley 26.529 y concor-
dantes.

Artículo 12- Consejerías. Realizada la solicitud de interrupción voluntaria del embarazo, el


establecimiento de salud debe garantizar a aquellas mujeres o personas gestantes que lo requieran:
a) información adecuada;
b) atención previa y posterior a la interrupción voluntaria del embarazo de carácter mé-
dica, social y psicológica, con el objeto de garantizar un espacio de escucha y conten-
ción integral; y,
c) acompañamiento en el cuidado de la salud e información adecuada y confiable sobre
los distintos métodos anticonceptivos disponibles, así como la provisión de los méto-
dos anticonceptivos previstos en el Plan Médico Obligatorio y en el Programa Nacio-
nal de Salud Sexual y Procreación Responsable establecidos por la Ley 25.673 o la
normativa que en el futuro los reemplace.
La atención y acompañamiento previstos en este artículo deben basarse en los principios de
autonomía, libertad, intimidad y confidencialidad, desde una perspectiva de derechos que favorez-
ca la autonomía en la toma de decisiones.
Cuando las condiciones del establecimiento de salud no permitiesen garantizar la atención
prevista en el inc. b, la responsabilidad de brindar la información corresponde al/la profesional de
la salud interviniente.

Artículo 13- Responsabilidad de los establecimientos de salud. Las autoridades de cada es-
tablecimiento de salud deben garantizar la realización de la interrupción voluntaria del embarazo
en los términos establecidos en la presente ley y con los alcances del artículo 40 de la Ley 17.132
y el artículo 21 de la Ley 26.529 y concordantes.
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La interrupción voluntaria del embarazo establecida en la presente ley se debe efectivizar
sin ninguna autorización judicial previa. No pueden imponerse requisitos de ningún tipo que difi-
culten el acceso a las prestaciones vinculadas con la interrupción voluntaria del embarazo, debien-
do garantizarse a la mujer o persona gestante la utilización de la mejor práctica disponible según
las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y una atención ágil e inmediata que
respete su privacidad durante todo el proceso y garantice la reserva de la información aportada.
En el caso excepcional de ser necesaria la derivación a otro establecimiento, la interrupción
voluntaria del embarazo debe realizarse en el plazo establecido en el artículo 11 y las demás dispo-
siciones de la presente ley, siendo responsable de la efectiva realización el establecimiento deri-
vante.

Artículo 14- Acceso. La interrupción voluntaria del embarazo debe ser realizada o supervi-
sada por un/a profesional de la salud.
El mismo día en el que la mujer o persona gestante solicite la interrupción voluntaria del
embarazo, el/la profesional de la salud interviniente debe suministrar información sobre los distin-
tos métodos de interrupción del embarazo, los alcances y consecuencias de la prosecución de la
práctica y los riesgos de su postergación.
La información prevista debe ser clara, objetiva, comprensible y acorde a la capacidad de
comprensión de la persona. En el caso de las personas con discapacidad, se debe proporcionar en
formatos y medios accesibles y adecuados a sus necesidades. En ningún caso puede contener con-
sideraciones personales, religiosas o axiológicas de los/as profesionales de la salud ni de terce-
ros/as.
Se deben establecer mecanismos efectivos para garantizar el cumplimiento del plazo y con-
diciones establecidas en la presente ley a las mujeres o personas gestantes privadas de su libertad.
Ningún profesional interviniente que haya obrado de acuerdo con las disposiciones de la
presente ley está sujeto a responsabilidad civil, penal o administrativa derivada de su cumplimien-
to, sin perjuicio de los casos de imprudencia, negligencia e impericia en su profesión o arte de
curar o inobservancia de los reglamentos y/o apartamiento de la normativa legal aplicable.

Artículo 15- Objeción de conciencia. El/la profesional de la salud que deba intervenir de
manera directa en la interrupción voluntaria del embarazo tiene la obligación de garantizar el acce-
so a la práctica y no puede negarse a su realización.
El/la profesional mencionado/a en el párrafo anterior sólo puede eximirse de esta obligación
cuando manifestare su objeción previamente, de manera individual y por escrito, y la comunicare a
la máxima autoridad del establecimiento de salud al que pertenece.
La objeción puede ser revocada en iguales términos, y debe mantenerse en todos los ámbi-
tos, públicos o privados, en los que se desempeñe el/la profesional.
El/la profesional no puede objetar la interrupción voluntaria del embarazo en caso de que la
vida o la salud de la mujer o persona gestante estén en peligro y requieran atención médica inme-
diata e impostergable.
Cada establecimiento de salud debe llevar un registro de los profesionales objetores, de-
biendo informar del mismo a la autoridad de salud de su jurisdicción.
Queda prohibida la objeción de conciencia institucional y/o de ideario.

Artículo 16- Cobertura. El sector público de la salud, las obras sociales enmarcadas en las
Leyes 23.660 y 23.661, el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados
creado por Ley 19.032, las entidades y agentes de salud comprendidas en la Ley 26.682 de marco
regulatorio de medicina prepaga, las entidades que brinden atención dentro de la reglamentación
del Decreto 1993/2011, las obras sociales de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, las obras socia-
les del Poder Legislativo y Judicial y las comprendidas en la Ley 24.741 de Obras Sociales Uni-
versitarias, y todos aquellos agentes y organizaciones que brinden servicios médico-asistenciales a
sus afiliadas o beneficiarios independientemente de la figura jurídica que posean, deben incorporar
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la cobertura integral de la interrupción voluntaria del embarazo prevista en la presente en todas las
formas que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda. Estas prestaciones quedan
incluidas en el Programa Médico Obligatorio (PMO), como así también las prestaciones de diag-
nóstico, medicamentos y terapias de apoyo.

Artículo 17- Registro estadístico. Créase un registro de estadísticas, monitoreo y evaluación


de la interrupción voluntaria del embarazo, a efectos de generar información actualizada relativa a
la implementación de la presente ley.
La autoridad de aplicación, en articulación con las jurisdicciones provinciales, la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires y los municipios, debe arbitrar los medios a fin de llevar un registro
estadístico en todo el territorio nacional de:
a) las consultas realizadas a los fines de acceder a lo dispuesto por la presente ley;
b) las interrupciones voluntarias del embarazo efectuadas, indicando el plazo y cuál de
los supuestos del artículo 7° de la presente ley hubiera sido invocado;
c) la información de los registros de objetores previstos en el art. 15° de la presente ley;
d) todo dato sociodemográfico que se estime pertinente para evaluar en forma anual los
efectos de la presente ley, así como los indicadores de seguimiento que pudieren rea-
lizarse.
En todos los casos se tomarán los recaudos necesarios para salvaguardar el anonimato y la
confidencialidad de los datos recabados.

Artículo 18- Definiciones. A los efectos de la presente ley, interrupción voluntaria del emba-
razo y aborto son considerados términos equivalentes y salud se entiende conforme a la definición
que establece la Organización Mundial de la Salud.

TÍTULO III
Políticas de salud sexual y reproductiva. Educación sexual integral.

Artículo 19– Políticas de salud sexual y reproductiva. Educación sexual integral. El Estado
nacional, las provincias, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los municipios tienen la respon-
sabilidad de establecer políticas activas para la prevención de embarazos no deseados, y la promo-
ción y el fortalecimiento de la salud sexual y reproductiva de la población. Estas políticas deberán
estar enmarcadas en los objetivos y alcances establecidos en las leyes 25.673, 26.150, 26.485 y
26.061, además de las leyes citadas anteriormente en la presente ley. Deberán además capacitar en
perspectiva de género a todos/as los/las profesionales y personal de la salud a fin de brindar una
atención, contención y seguimiento adecuados a las mujeres que deseen realizar una interrupción
voluntaria del embarazo en los términos de la presente ley.
El Estado debe asegurar la educación sexual integral, lo que incluye la procreación respon-
sable, a través de los programas creados por las leyes 25.673 y 26.150. En este último caso, deben
incluirse los contenidos respectivos en la currícula obligatoria de todos los niveles educativos,
independientemente de la modalidad, entorno o ámbito de las distintas instituciones educativas,
sean éstas de gestión pública o privada, lo que deberá hacerse efectivo en todo el territorio nacio-
nal a partir del próximo ciclo lectivo.
La educación sexual integral es un derecho y deberá impartirse en todo el sistema educativo
sin excepción, y con especial referencia y atención a las comunidades más vulnerables y a la diver-
sidad e identidad de los pueblos originarios.

Artículo 20– Comisión Bicameral de Seguimiento de la normativa sobre Salud Reproducti-


va y Educación Sexual. Créase la Comisión Bicameral de Seguimiento de la normativa sobre Sa-
lud Reproductiva y Educación Sexual, la que tendrá las siguientes funciones:
a) Solicitar informes de las autoridades de los ámbitos nacional, provincial y municipal,
referidas a la implementación de las medidas contenidas en las leyes 25.673, 26.061,
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26.150 y 26.485, y concordantes, así como de entidades privadas que trabajen en la ma-
teria.
b) Receptar denuncias y/o informes provenientes de miembros de la comunidad educativa
sobre la falta u obstrucción de la aplicación efectiva de la ley.
c) Convocar a funcionarios encargados de la aplicación del Programa de Educación Se-
xual Integral para que informen acerca de la implementación efectiva de la ley.
d) Promover reuniones científicas que ofrezcan alternativas para la más eficaz aplicación
de la normativa en cuestión.
e) Impulsar, a partir de la evaluación que formule, la sanción de nuevas normas, o refor-
mas a las existentes, con el fin de remover los obstáculos que se hayan presentado y fa-
vorezcan el logro de los objetivos propuestos.
f) Presentar un informe anual circunstanciado del estado de aplicación de las normas en la
materia.
La Comisión establecerá su estructura interna y dictará su propio reglamento de funciona-
miento.

Artículo 21– Composición. La Comisión Bicameral prevista en el artículo anterior estará in-
tegrada por siete (7) diputados/as y siete (7) senadores/as nacionales, respetando la proporcionali-
dad de cada representación legislativa, y será presidida, anualmente y en forma alternativa, por
cada Cámara.

TÍTULO IV
Disposiciones finales.

Artículo 22– Autoridad de aplicación. La autoridad de aplicación de la presente ley será es-
tablecida por el Poder Ejecutivo Nacional.

Artículo 23 - Orden público. Las disposiciones de la presente ley son de orden público y de
aplicación obligatoria en todo el territorio de la República Argentina.

Artículo 24 - Comuníquese al Poder Ejecutivo Nacional.

Artículo 25- De Forma.

Saludo a usted muy atentamente.