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Por una visión cr'itica de la gerencia

Article · January 2015

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Gerardo Daniel Juarez Martinez


Universidad Abierta, San Luis Potosí
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POR UNA VISIÓN CRÍTICA DE LA GERENCIA

Mtro. Gerardo Daniel Juárez Martínez


Candidato a Doctor en Educación
UNABI San Luis Potosí
Director de Posgrado y Lic. Ejecutivas
Universidad del Valle de México Campus Reynosa
gerardo_juarez@my.uvm.edu.mx

Resumen

El presente artículo busca compartir la visión de su autor, respecto de la poca seriedad que se
tiene en algunas organizaciones -con el peligro que ello implica-, al adoptar la corriente de
pensamiento gerencial en boga dentro de los best-sellers sobre el eje temático mencionado.

Invita a reflexionar sobre la necesidad de adoptar una visión más crítica de la gerencia,
intentando encontrar pautas sistémicas para resolver sus complejos problemas.

Keywords: Gerencia, best-sellers, gurús gerenciales, management crítico, aprendizaje


organizacional.

Introducción

Dirigir un organismo social es muy complejo. La serie de decisiones a tomar y los públicos a
complacer, se convierten en una pesada losa para quien detenta un puesto gerencial. Si bien
la vida está hecha de retos y oportunidades, el ser responsable por un presupuesto y por
cientos o miles de cabezas, es un trabajo complejo.

Si a lo anterior se añade que, no se tiene adecuado expertise -supongo que muy pocos o nadie
lo tiene- en todas las áreas de conocimiento necesarias para operar una organización, se cae
en la tentación de buscar en el horizonte, alguna buena práctica exitosa que haya surgido en el
ambiente, la mayoría de las cuales, tienen etiqueta de best-seller y sus autores, son o han
sido, consultores o empresarios de alta escuela, o al menos así lo refieren ellos.

Una buena parte de los libros son norteamericanos, sus autores, egresados de escuelas como
Stanford o Harvard, lo cual añade un toque de magia a lo que tengan que decir. Si a la par,
trabajaron o colaboraron -los autores- en organizaciones Fortune 500, el material está listo para
ser tomado y aplicado de un modo dogmático. Que es donde empieza el error.

Este artículo, pretende señalar algunos puntos a tomar en cuenta, antes de decidirse a adoptar
una ideología o método sugeridos por algún exitoso gurú, mismos que pueden llevar, si no a la
quiebra, sí a la pérdida de oportunidad y posición competitiva de la organización, buscando
ante todo, que la organización y sus integrantes, aprendan a tomar una visión crítica del
management.
1.Los gurús gerenciales

Dentro de la literatura gerencial existen muy diversos autores, quienes hacen uso de su libertad
de expresión -tal cual lo hace un servidor hoy día-, con resultados exitosos por lo que se sabe,
al menos en ventas de libros. Ellos no tienen la culpa del fenómeno que he dado en llamar, no
sé si originalmente, de la adopción temática del gurú gerencial en turno.

Por épocas, se ha navegado entre autores y consejos como los de Dale Carnegie y cómo
ganar amigos, Og Mandino y el mejor vendedor del mundo, McKenzie y la trampa del tiempo,
los siete hábitos de efectividad de Covey, Maslow y su jerarquía de necesidades, la teoría Z de
Ouchi, la Meta de Goldratt, Blanchard y su One Minute Manager, Goleman y su inteligencia
emotiva, Senge y su quinta disciplina, Smart y su Topgrading y un largo etcétera.

¿Qué tienen en común? Que muchos de ellos han sido profesores y/o consultores de negocios,
y algunos de ellos, mencionan haber puesto en práctica sus casos en miles de empresas
¿cuáles? me pregunto yo. Quisiera pensar que muchas, a partir de que los dueños o
Directores (CEO) de algunas, tuvieron contacto con un kiosco o una recomendación, y se
decidieron a adquirirlo y leerlo. Y ¿mejor? aún, a implantarlo.

En la continua búsqueda de resultados, y generación de valor para los accionistas y la


sociedad, las empresas, y más bien quienes las dirigen, pretenden imbuir un pensamiento
alineado a los objetivos que persiguen. Es de lógica elemental: La filosofía institucional
explicita la razón de ser de la empresa, el cómo quiere ser y a dónde quiere llegar. A partir de
ello, se fijan objetivos para alcanzar la misión y visión propuestas. Tiene sentido.

En mi experiencia laboral y quizá en la de algunos que amablemente me leen, me he


encontrado con algo gracioso: que sin el menor decoro, y sin importar contradicciones en su
aplicación, cambian de ideólogo, por el que esté de moda, dando al traste con lo poco o mucho
que se había avanzado con el ideólogo anteriormente adoptado.

Esto es equivalente a tener en medicina un paciente enfermo que estamos tratando con un
medicamento “A”, y porque me dice la vecina que un tío estuvo igual de enfermo y fue tratado
con el medicamento “B”, le cambie el medicamento, a veces sin medir consecuencias, las
cuales pueden no ser funestas, pero si prolongar innecesariamente una enfermedad.

Así las cosas, tras haber detectado un nuevo gurú, se obliga a las personas a adoptar la nueva
ideología (sin que quizá hayan podido quizá entender o digerir la primera), y se cae en un
círculo vicioso que perjudica el aprendizaje organizacional.

Pero antes de continuar, ¿qué tan serio o riguroso es el análisis de los gurús? Manuel Gross
(2009), publicó un artículo en un blog, en el cual refiere una historia sobre Tom Peters, uno de
los gurús de la excelencia empresarial. En ella nos narra, que muchas de las grandes
empresas y líderes con las que se elaboró el libro, desaparecieron al cabo de unas décadas,
ciertamente ello no es culpa de Peters, pero él sigue vendiendo y cobrando por conferencia. Y
de quienes siguieron sus consejos...se perdió el rastro.

Las propuestas de los autores gerenciales, hay que tomarlas simplemente como lo que son: un
conjunto de buenas prácticas, llevadas a cabo en un tiempo y circunstancia, y en una empresa
con un determinado nivel de aprendizaje organizacional. No puede estar el CEO o dueño,
viendo que su empresa está padeciendo algún mal, entrando a una farmacia, y viendo el
mostrador que dice para “X” malestar, y llevándose dos o tres frascos o cajas de pastillas, para
ver cuál es la buena. O yendo y viniendo cada trimestre a cambiar el medicamento a ver cuál
es el que verdaderamente funciona, para remediar sus problemas.

Es claro que en la empresa no existen laboratorios para poner a prueba, salvo en simuladores,
las virtudes o defectos que puedan tener dichos sistemas ideológicos, pero también lo es, que
si navegamos una empresa dando tumbos, tarde que temprano entraremos en derrota y
perderemos en el fondo de los océanos de incertidumbre, la poca dignidad intelectual que un
gerente, quizá con MBA pudiese tener.

Sería prudente reiterar en cada uno de esos libros, una advertencia como la que se pone al
tabaco o al alcohol: El consumo de este producto puede ser nocivo para la salud, o como el
que se coloca a los suplementos alimenticios no aprobados por la Food & Drug Administration:
El consumo de este producto es responsabilidad de quien lo recomienda y de quien lo
consume.

Como casos de negocios se han encontrado buenos ejemplos en economías BRIC, o en la


sabiduría oriental, que aún tiene algo que aportar a la gerencia. Quizá lo que falte a los jefes
es ser sistémicos, no tomar decisiones desinformadas apresuradamente y tomar en cuenta
sistemas de pensamiento estructurados, integrales, sean judeocristianos, confucionistas o
tomados de los libros védicos. Alineados siempre, con el grado de aprendizaje que tiene su
organización.

El saber, y en particular el Know How, particular de cada empresa, debe seguir una línea
ideológica, si se quiere, pero debe aprender de las experiencias previas, cual lo hacen las
personas, y evitar en lo posible que estas líneas ideológicas se contrapongan en su aplicación.
La gente aprende a ritmos diversos y des-aprende las cosas según su edad, en tiempos
variables también (Ohmae, 2005).

Si un día somos humano-relacionistas, al día siguiente felices, y el que sigue cuantitativos a


raja tabla, es muy difícil para las personas -mas allá del discurso- seguirle el paso al gurú
gerencial encumbrado por su gerente o directivo.
2.La gerencia y el disenso.

Si una institución prepara a sus empleados como robots, sin pensamiento propio y como
simples loros o cajas de resonancia de lo que dice el jefe en turno, se hace un flaco favor. La
competitividad exige, que la organización y sus elementos (células de éste organismo social),
tengan capacidad de aprendizaje o raciocinio propio. La fábula del Rey desnudo, es de suyo
ilustrativa.

Si, los nuevos CEO y Gerentes pretenden ser seres muy evolucionados en el pensamiento
gerencial, pero operan mediante un sistema basado en el vasallaje, será muy complicado
generar propuestas de valor, con gentes que están solo acostumbradas a decir: sí señor, al
gerente en turno. Aunque los loros tienden a causarnos gracia, no se ha visto que hayan
podido aprender a solucionar problemas complejos en la sociedad post-capitalista.

En la organización se requiere de personas que, dentro de la dinámica de la organización y


sin ser negativos de tiempo completo (no todo es totalmente bueno o totalmente malo en esta
vida), aporten una visión diferente o un reto intelectual a quien desea cambiar las cosas. Esas
pequeñas batallas de convencimiento o replanteamiento, ayudan a perfeccionar el cambio, a
vender mejor la idea. La dialéctica hegeliana, tiene aplicación práctica.

Hay que evitar desperdiciar el conocimiento adquirido por los elementos, es funesto. Debe
tenerse inventariado este en un sistema de gestión, y acorde a las necesidades y
circunstancias, hacer un cambio gradual y adaptado, acorde a la velocidad que la gerencia
requiera cambiar.

No se debe olvidar que los sistemas tienden a la homeostasis, es decir, a un equilibrio. La


gerencia y la lucha por el entorno, si bien pueden ser muy dinámicos, puede dirigirse mediante
una gerencia de cambio continuo, de movimiento adaptable continuo.

Habrá quienes piensan que la resistencia al cambio es nociva y por ello en un absoluto,
tienden a dejar atrás o fuera de la organización a quien tiene al menos un poco de cerebro o
valor para disentir, hay que recordar, en una analogía automotriz, que la reversa, también es un
cambio, y que no por venir de la gerencia una idea es necesariamente buena.

Es iluso pensar, que no haya resistencia al cambio, es un principio de física: la ley de la inercia.
La cuestión es la suavidad con que se implantan y el grado de convencimiento de quienes
desean que se observe tal o cual pensamiento. Si la gerencia no es capaz de vender su idea
o consensuar con quienes la deben aplicar, no se está teniendo un liderazgo, y un CEO o
funcionario autócrata, es precisamente todo lo contrario de lo que propugnan los propios
plañideros del gurú gerencial en turno.
3.Visión crítica de la gerencia

Un defecto importante que puedan tener los textos gerenciales, es la falta de evidencia
empírica en favor de sus “buenas ideas” o buenas intenciones, de las cuales, está lleno el
camino al infierno. Están respaldados solamente por su trayectoria, o por haber colaborado en
tal o cual empresa. Total, al final, solo le vendieron a la empresa, gerente o al dueño un libro o
una consultoría, si el gerente o dueño no lo entendieron del todo, o si lo mal aplicaron, quienes
pierden el tiempo y la posición competitiva, son la empresa y sus diferentes integrantes.

Denostar las visiones críticas es simplemente falta de conocimiento, ligereza intelectual y el


surgimiento de una raigambre de profesionistas, para quienes es más sencillo aborregarse, que
tener pensamiento propio. Una de las premisas del liderazgo, es la capacidad de preparar
nuevos líderes, cuadros de reemplazo.

El pensamiento propio y la visión crítica en las empresas no es negativo, al contrario, la


empresa debe -como cualquier organismo social- abrirse como un sistema exógeno que es. Si
por el contrario, lo que se quiere es una empresa autocrática, sale sobrando hablar de
liderazgo, se detenta un poder, pero se carece de autoridad -siquiera moral- para ejercerlo.

La literatura gerencial, universitaria y de kiosco, no es una aplicación llave en mano, que tal
cual viene en el libro se aplique. Ayuda a crear o ampliar marcos de referencia, puede servir,
si se aplica interviniendo la empresa sistémicamente, pero no es la panacea que soluciona
todos los males de la organización, menos, si se cambia de ideólogo, cada que cambia la lista
de best-sellers.

Esta línea de investigación será profundizada, pero estoy cierto, que más de un CEO de las
Fortune 500, estará de acuerdo en que los sistemas requieren un poco de disenso, para evitar
que la sumisión y la ignorancia colectiva, derivada de complacer a los ejecutivos intermedios o
jefes de unidad de negocios, lleve a las organizaciones al abismo.

Referencia Bibliográfica

Gross, Manuel (2009). Visión crítica del gurú del management Tom Peters. Blog Pensamiento
Imaginactivo, recuperado del web:
"http://manuelgross.bligoo.com/content/view/494782/Vision-critica-del-guru-del-management-To
m-Peters.html"

Ohmae, Kenichi (2005). El próximo escenario global. Bogotá: Norma.

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