Anda di halaman 1dari 6

LA VIRUELA

La viruela es una enfermedad contagiosa, capaz de desfigurar y, a menudo, mortal que ha


afectado a los seres humanos por miles de años. La viruela por incidencia natural se erradicó en
todo el mundo en 1980, como resultado de una campaña de vacunación a nivel global sin
precedentes.

Algunas muestras del virus de la viruela se han conservado en laboratorios para fines de
investigación. Esto ha llevado a cierta preocupación por la posibilidad de que sea usado como
arma biológica en una guerra.

No existe cura ni tratamiento para la viruela. Una vacuna puede prevenir la viruela, pero el
riesgo de los efectos secundarios de la vacuna es muy alto para justificar la vacunación de rutina
en personas con bajo riesgo de exposición al virus de la viruela.

SÍNTOMAS

Los primeros síntomas de la viruela suelen aparecer de 10 a 14 días después de contraer la


infección. Durante el período de incubación de 7 a 17 días, te sientes sano y no puedes infectar a
otros.

Después del período de incubación, se da la repentina aparición de los signos y síntomas


parecidos a los de la influenza. Algunos de ellos son:

 FIEBRE

 MALESTAR GENERAL

 DOLOR DE CABEZA

 FATIGA INTENSA

 DOLOR DE ESPALDA INTENSO

 VÓMITOS, POSIBLEMENTE

Unos pocos días después, unas manchas rojas y planas aparecen en la cara, las manos y los
antebrazos, y más tarde en el tronco. En el lapso de uno o dos días, muchas de estas lesiones se
tornan pequeñas ampollas llenas de un líquido transparente que luego se convierte en pus. Las
costras comienzan a formarse entre ocho y nueve días después, y tarde o temprano se caen y
dejan cicatrices picadas, profundas.
Las lesiones también aparecen en la membrana mucosa de la nariz y de la boca y rápidamente se
tornan en llagas que se abren.

CAUSAS

La viruela es la infección causada por el virus de la viruela. Este virus puede transmitirse de
diferentes maneras:

 Directamente de una persona a otra. La transmisión directa del virus requiere un


contacto bastante prolongado frente a frente. El virus puede transmitirse a través
del aire por gotitas que escapan cuando una persona infectada tose, estornuda o
habla.

 Indirectamente de una persona infectada. En raras circunstancias, el virus en el aire


puede propagarse más lejos, posiblemente, a través del sistema de ventilación de un
edificio e infectar así a personas de otras habitaciones o en otros pisos.

 Mediante artículos contaminados. La viruela también puede propagarse mediante el


contacto con vestimenta y ropa de cama infectadas, aunque el riesgo de infección por
estas fuentes es menos frecuente.

 Potencialmente, como arma terrorista. Es una amenaza remota que alguien esparza
viruela deliberadamente. No obstante, debido a que cualquier liberación del virus
podría propagar la enfermedad rápidamente, los funcionarios del gobierno han
tomado numerosas precauciones para proteger a la población contra esta
posibilidad, por ejemplo, almacenando vacunas contra la viruela.
COMPLICACIONES

La mayoría de las personas que contraen viruela sobrevive. Sin embargo, algunas variedades
raras de viruela son casi siempre mortales. Estas formas más graves afectan, con mayor
frecuencia, a embarazadas y personas con el sistema inmunitario afectado.

Las personas que se recuperan de la viruela por lo general tienen cicatrices intensas,
especialmente en la cara, los brazos y las piernas. En algunos casos, la viruela puede provocar
ceguera.

PREVENCIÓN

En el caso de que se produzca un brote, las personas que tienen viruela serían puestas en
aislamiento, con el objeto de controlar la propagación del virus. Cualquiera que tuviera contacto
con alguien que contrajo una infección tendría que colocarse la vacuna contra la viruela, la cual
puede prevenir o disminuir la gravedad de la enfermedad si se aplica dentro de los cuatro días
de la exposición al virus de la viruela.

La vacuna utiliza un virus vivo similar al de la viruela y ocasionalmente puede causar


complicaciones graves, tales como infecciones que afectan el corazón o el cerebro. Es por eso
que no es recomendable implementar un programa de vacunación general para todos en ese
momento. En la ausencia de un verdadero brote de viruela, los riesgos potenciales de la vacuna
superan los beneficios.

Algunos análisis de laboratorio sugieren que determinados medicamentos antivirales pueden ser
eficaces contra el agente que causa la viruela. No obstante, estos medicamentos no han sido
probados en personas que tienen viruela, de modo que no se sabe si son una opción de
tratamiento eficaz.

Si te vacunaron de niño

La inmunidad total o parcial después de recibir una vacuna contra la viruela puede durar hasta
10 años y hasta 20 años si te volviste a vacunar. Si se produjera un brote, las personas que se
vacunaron de niños probablemente deberían hacerlo de nuevo después de la exposición directa a
alguien con el virus.

LA TOS FERINA

QUÉ ES
La tos ferina es una enfermedad infecto-contagiosa aguda que afecta al aparato respiratorio. Su
principal síntoma es tos violenta en accesos o paroxismos que puede dificultar la respiración.
El contagio se realiza directamente desde la persona enferma a la sana por el aire, al hablar
y toser, fundamentalmente, por las gotas de Pflügge.
Una de las características de esta enfermedad es que con frecuencia se puede escuchar un sonido
convulsivo profundo cuando el paciente trata de inspirar.
Según la Asociación Española de Pediatría, la tos ferina es una de las enfermedades infecciosas
más contagiosas, que afectan principalmente a los lactantes menores de seis meses, a
adolescentes y adultos, si bien es el primer grupo el más vulnerable.

CAUSAS
La tos ferina o tos convulsiva es una infección bacteriana aguda que afecta a las vías
respiratorias altas. Esta enfermedad la causan la bacteria Bordetella pertussis o Bordetella
parapertussis, patógenos exclusivamente humanos que pueden afectar a individuos de todas las
edades y provocar discapacidad permanente en los bebés e incluso la muerte.
Cuando una persona con el virus estornuda o tose, pequeñas gotas que contienen la bacteria se
mueven a través del aire favoreciendo la propagación de una persona a otra.
El tiempo medio de la enfermedad suelen ser seis semanas aunque puede durar hasta diez.

SÍNTOMAS
Inicialmente las manifestaciones clínicas de la tos ferina son semejantes a los que aparecen con
un resfriado común. Estos síntomas suelen aparecer cuando ha transcurrido una semana desde la
exposición a la bacteria.
Entre 10 y 12 días más tarde pueden comenzar los episodios más graves de tos. En el caso de
los niños, todo termina en la mayoría de los casos en un estertor, un sonido que se produce
cuando el paciente trata de tomar aire. Es raro que éste aparezca en menores de 6 meses y en
personas adultas.
La tos puede provocar que los pacientes tengan vómitos e incluso que los pacientes lleguen a
perder el conocimiento. De hecho, es frecuente que los episodios de asfixia y las pausas largas
de la enfermedad al respirar aparezcan en los bebés.
Otros síntomas comunes son:
 Diarrea.
 Fiebre leve.
 Rinorrea.

Etapas de la enfermedad

 Periodo de incubación: dura entre 1-2 semanas. En este periodo el paciente no suele presentar
síntomas.

 Periodo catarral o de inicio: dura 2 semanas con síntomas catarrales inespecíficos: rinitis,
estornudos, febrícula (si la hay), lagrimeo, tos leve, seca e irritativa, que se va haciendo cada
vez más intensa, de predominio nocturno y que puede provocar vómitos. La tos comienza a ser
en accesos provocados por el mínimo estímulo.

 Periodo de estado convulsivo o asfíctico: dura unas 4-6 semanas. La tos se vuelve paroxística o
convulsiva en accesos o “quintas”. El enfermo, encontrándose bien, nota que va a tener un
acceso, realiza una inspiración profunda y comienza con una tos a golpes, ininterrumpida,
atropellada, que dificulta la respiración, por lo que el niño estira la cara y el pecho hacia delante,
saca la lengua, se va poniendo colorado, cianótico y con ojos llorosos y tiene una gran sensación
de angustia.

Al terminar la crisis aparece una inspiración ruidosa (al pasar el aire por una faringe muy
estrecha) que es lo que se llama “gallo” de la tos ferina. En este momento la tos va cediendo y al
final de acceso se expulsa un esputo mucoso blanquecino y con mucha frecuencia vómitos. El
enfermo está agotado. El número de “quintas” diarias y su intensidad varían dependiendo de la
agresividad del germen, así como del carácter del paciente (más frecuente en nerviosos e
irritables).
Tras unos días la cara está abotargada, edematosa y con los párpados hinchados. Debido a las
“quintas” de tos pueden aparecer pequeñas hemorragias subconjuntivales, petequias en cara,
epistaxis, pérdida de conciencia (si la apnea o falta de respiración es prolongada, ulceración en
el frenillo de la lengua (al golpearse con los dientes), incontinencia de orina, prolapso rectal, etc.
 Periodo de convalecencia o remisión: dura entre 1-3 semanas. Las “quintas” se van haciendo
menos frecuentes hasta desaparecer. Pueden aparecer nuevas crisis de tos convulsiva después de
varios meses, ante la presencia de un catarro banal.

La tos ferina puede llegar a producir la muerte en los lactantes menores de seis meses.

PREVENCIÓN
La vacuna contra la tos ferina es la opción más eficaz para controlar la transmisión de la
enfermedad en la población. Aun así, ni la inmunidad que ofrece la vacuna ni la inmunidad
natural aportan una protección duradera.
Según la AEP, en los últimos años se ha producido una reemergencia de la tos ferina en los
países con altas tasas de vacunación. El aumento de la incidencia se ha producido en bebés
menores de seis meses y en adolescentes y en adultos. En los primeros, el motivo es que por su
edad todavía no han sido vacunados; en los segundos, la razón es porque ha disminuido su
inmunidad debido al tiempo que ha transcurrido desde que recibieron la vacuna o porque han
padecido alguna enfermedad que les ha debilitado.
Debido al brote que se ha producido en los lactantes menores de seis meses, desde la
AEP recomiendan vacunarse a cualquier adolescente o adulto que esté o vaya a estar en
contacto con el bebé:
 PADRES.
 ABUELOS.
 CONTACTOS DOMICILIARIOS.
 PERSONAL SANITARIO.
 CUIDADORES DE GUARDERÍAS.
Desde la sociedad explican que la vacunación de todos los futuros contactos domiciliarios de los
bebés que vayan a ser amamantados hasta los seis o doce meses de edad debe realizarse, al
menos, dos semanas antes del nacimiento del bebé.
Para proteger a un bebé desde el momento de su nacimiento, se recomienda la vacunación de
todas las mujeres gestantes a partir de la semana 27 de embarazo, con el fin de transferirle
anticuerpos a través de la placenta. Esta vacuna no afecta a la lactancia materna ni tampoco a la
madre, ya que es una vacuna inactivada.
TIPOS
En la actualidad no hay subtipos descritos para esta patología.

DIAGNÓSTICO
El diagnóstico de la tos ferina se basa en analizar el cuadro clínico de los síntomas. No obstante,
si las manifestaciones no son obvias puede ser complicado establecerlo. De hecho, en bebés
pueden confundirse los síntomas con los de la neumonía.
El diagnóstico definitivo puede obtenerse al analizar las secreciones nasales en el laboratorio.

TRATAMIENTOS
En los primeros días de la enfermedad los antibióticos pueden reducir los síntomas. Sin
embargo, si el diagnóstico se realiza tarde, los antibióticos no serán tan efectivos.
En bebés menores de 18 meses la enfermedad puede llegar a ser mortal, por lo que es muy
importante que estén constantemente bajo supervisión ya que en algunos casos pueden requerir
ser hospitalizados.
Si al paciente le cuesta beber líquidos, se le puede administrar estos por vía intravenosa.
Los expectorantes, los antitusígenos y los jarabes para la tos no suelen ser eficaces y los
especialistas desaconsejan su utilización.

OTROS DATOS
Según los datos del Ministerio de Sanidad, en España se registran algo más de 3.000 nuevos
casos al año. La incidencia más alta se da en menores de un año y, en especial, en bebés de
menos de dos meses, edad a la que se administra la primera dosis de la vacuna.

PRONÓSTICO
En adolescentes y adultos el pronóstico suele ser muy bueno. Los bebés tienen mayor riesgo de
complicaciones y de fallecer a consecuencia de la tos ferina, como ha ocurrido recientemente en
Andalucía y en Cuenca, donde tres bebés menores de dos meses perdieron la vida a causa de
esta enfermedad y un cuarto está ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital
Virgen de la Salud de Toledo.