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dossier

Potencia de
lo inacabado
Paul Valéry escribió: «Las obras no se
acaban, se abandonan». Sin embargo, la
noción de obra artística como objeto
terminado, carente de fisuras, está
firmemente enraizada en nuestra cul-
tura. La exigencia es siempre la misma:
resultados. Así, ¿cuál es el estatuto
del proyecto, de la idea artística en
busca de materialidad que nunca logra
realizarse o sencillamente no puede
culminarse por su naturaleza misma?
Habría que reconsiderar la idea del
proyecto por su resonancia histórica y
social –los procesos largos, truncos,
incesantes–, así como por su carácter
antimercantil –no hay productos que
ofrecer ni, por lo tanto, que consumir.
Escribe Boris Groys: «Si uno tiene un
proyecto –o, más precisamente, vive
en un proyecto– está ya siempre en el
futuro. […] El proyecto le permite emi-
grar del presente a un futuro virtual,
causando de ese modo un quiebre tem-
poral entre uno y los demás». ¿No hay
en él, entonces, una pulsión utópica in-
disociable de la auténtica imaginación
estética? El lector puede extraer sus
conclusiones luego de internarse en
los casos que hemos elegido, cada uno
con una impronta difícil de ignorar: El
capitán de altura de Roberto Bazlen,
La casa de cristal de Serguéi Eisen-
stein, el Danteum de Giuseppe Terrag-
ni, el Merzbau de Kurt Schwitters, Las
guerraS CIVILES de Robert Wilson y
los últimos discos de los Beatles.
Vista exterior del Merzbau de Hanóver, de Kurt Schwitters, fotografiado por Wilhelm Redemann en 1933
literatura roberto bazlen

El Canal Grande de Trieste

El capitán de altura
por Antonio Oviedo

Roberto Bazlen fue un escritor poco convencional: escribió poco


y lo poco que escribió no fue publicado. El capitán de altura es su
texto más enigmático, una novela inacabada que, desde la experi-
mentación formal, buscó capturar una conciencia fragmentada.

«F
orma parte de la incluso erosiona, por no decir que des- el de refutar cualquier formulación ho- brote de esta ciudad, y de esa época par- narrador devorado por la impaciencia y renuncia a la palabra escrita; una exal-
obra de Bazlen el centra, una textualidad que se obstina en mogénea. Única salida marítima del im- ticular de esta ciudad». Del Giudice se también por la sospecha de que las hue- tación, lateral, discreta, de una clase de
no haber produci- permanecer no concluida. perio austrohúngaro, este aspecto, entre las atribuye a Gerti, la amiga de Bazlen y llas se esfuman cuando creía estar cerca vida, la de Bazlen, hecha de las infinitas
do una obra». Muy La ciudad –Trieste– donde Bazlen otros, asocia a Trieste con la cultura de de Montale a la cual este último le dedica de reunir algunos testimonios menos postergaciones del escribir, erigidas en
tajante, la frase de nació en 1902 dice mucho acerca de la Mitteleuropa y con sus contradictorias el poema titulado “Carnaval de Gerti” inasibles. En síntesis, va a encontrar lo su única obra maestra. En el ensayo cita-
Roberto Calasso –en Los cuarenta y nueve quien se empecinó en soslayar el estatuto expresiones en todos los campos de la (incluido en Las ocasiones, 1939). que busca, es decir, el halo de esa nega- do antes, Ara y Magris son contundentes:
escalones (1991)– se abre hacia dos direc- de escritor ¿colocándolo en otro ámbi- cultura y del arte. La visita efectuada por No bien iniciada la lectura de El estadio tiva testaruda a escribir en el que Bazlen «Bazlen es una suerte de Musil sin la ur-
ciones conectadas entre sí: le concierne to?, ¿en cuál? O ¿acaso el no ser escritor Paul Morand en 1971, cinco años antes de Wimbledon se hace evidente que sus seis todavía hoy se mantiene irreductible. gencia de escribir El hombre sin atributos».
de un modo íntimo a quien está referida implica llevar al extremo una categoría de morir a los 88, es una prolongación de capítulos buscan explorar la incógnita «Titiritero», «fracasado», «perver- Se puede inferir que esa falta de urgencia
y proclama al mismo tiempo una suerte que sólo podría existir si es capaz de de- su estadía en Venecia; la visión del viajero que la no escritura de Bazlen alimenta. El so», «egoísta», «intrigante»: se su- serpentea la historia de El capitán de altu-
de contrasentido casi vertiginoso. Incla- cir, según la afirmación de Enrique Vila- refinado se tensa con la ironía y se sosiega martilleo de una sola pregunta es el leit- ceden estos rótulos despectivos cada vez ra a través de una forma que progresa sin
sificable, evasivo, el arte bazleniano de Matas a propósito de Bazlen, «lo que aún con el esteticismo. El Trieste morandia- motiv que sobrevuela todas y cada una de que una nueva oleada de anécdotas y re- avanzar. Durante 21 años (hasta su muer-
no publicar, de no publicar lo poco que no se ha dicho»? Trieste, por su parte, no, rebosante de toques escépticos, en- las secuencias del libro: «¿Por qué no flexiones se depositan sobre un retrato te en 1965) Balzen fue el portador de su
escribió, de no escribir para publicar, dice mucho pero a la vez dice poco; una y vuelto en un estado letárgico que sofoca escribió?» El narrador es quien la hace que las expulsa a fin de admitir otras que manuscrito, de interminables correccio-
constituye un enigma que todavía des- otra opción deslizan, desde sus respecti- a sus habitantes, halla también sus cauces cuando llega a Trieste, allí se encuentra se les oponen. Dentro de estas últimas se nes y tanteos reveladores de sucesivos in-
pierta interrogantes y convoca en idénti- vas facetas, la singularidad de un territo- en fugaces observaciones inspiradas en con antiguos amigos y sobre todo amigas yergue la figura del políglota y lector ab- tentos de narrar que no conducían a nin-
ca medida numerosas interpretaciones. rio donde confluyen tres culturas (eslava, la decadencia de sus edificios y de sus ca- del inefable Bobi, mejor dicho, del ex- soluto (lo es por cuanto lee más de lo que gún lado, excepto a la fulgurante justifi-
Éstas, para decirlo sin tantas vueltas, son alemana e italiana) cuyas interrelaciones lles. «Sobrevive como una excepción»: céntrico personaje que fue Bobi Bazlen. escribe, o mejor dicho: no escribe para cación de la poética bazleniana: «Ya no
indisociables de la más inquebrantable simultáneas y asimétricas trasuntan una esta visión de Morand sobre Trieste re- Después viaja a Londres, donde se en- leer) y por consiguiente es el asesor edi- se pueden escribir libros, yo sólo escribo
razón de ser de la literatura. El axioma identidad porfiadamente atravesada por sume casi toda su corta estadía en la casa trevistará con la legendaria (una leyenda torial de Einaudi, el fundador de Adel- notas a pie de página». La primera parte
–es tentador llamarlo así– adopta los si- conflictos y antagonismos nunca aquie- de unas primas cuyas vidas marchitas no que inexorablemente se va desvanecien- phi, el amigo de Svevo y Saba, y antes de de El capitán de altura respeta la trama y la
guientes términos: lo poco que Roberto tados. El título del esclarecedor ensayo podrían haber salido sino de las páginas do a medida que desaparecen sus con- Marcel Proust; Freud, Musil y Kafka se ilación convencionales de una historia,
Bazlen escribió –El capitán de altura, por escrito por Angelo Ara y Claudio Magris de un relato de Italo Svevo (otro insigne temporáneos) Ljuba Blumenthal en su publicaron en Italia por iniciativa suya. mientras que la segunda estalla en mil
ejemplo– emite una luz opaca que no lo- se revela, junto a su contenido, elocuen- triestino junto a Umberto Saba, Slataper casa situada, justamente, muy cerca del ¿Por qué este rechazo designa además pedazos, el relato se tambalea, se astilla,
gra iluminar todas las zonas inacabadas te: Trieste, una identidad de frontera (1982). o Stuparich, sin olvidar a los extranjeros: estadio de Wimbledon. el centro de gravedad de la aventura baz- se desfonda, desemboca en una virtual
de ese mismo libro. Su culminación, por Una ciudad cuya identidad apela a un Casanova, Stendhal, Rilke o Joyce). Pero Aquellos que conocieron y fre- leniana del (no) escribir? En Londres, desintegración de lo que al comienzo
así llamarla, quedó trunca, y hace trasta- límite susceptible de albergar numero- es también una suerte de definición que cuentaron a Bazlen van añadiendo tro- Ljuba Blumenthal, aludiendo obvia- parecía cobijado dentro de un orden.
billar, qué duda cabe, la posibilidad de sos contrastes que, como tantas veces se Bazlen podría, si ese fuera el caso, apli- zos sueltos de su relación, se asemejan mente a Bazlen, le manifiesta al narrador Un orden tan frágil asentado luego so-
otorgarle la dimensión de lo que adqui- señaló, resultan inherentes al crucial carse a sí mismo. Las palabras de Danie- al ruido de fondo de una vida evocada que «la opinión más alta de la escritura bre fragmentos inconexos que mues-
rió al menos cierto desarrollo novelís- proyecto de la modernidad. Contrastes le Del Giudice en su novela El estadio de por terceros mediante comentarios que la tiene quien ha decidido no escribir». tran a ese capitán imposibilitado de per-
tico “definitivo”. En síntesis, subyace lo insolubles que difícilmente podrían rei- Wimbledon (1983) parecen confirmarla: ora coinciden, ora discrepan, y que só- Afirmación en la cual palpita con fuerza manecer en la tierra o en el mar como lo
incompleto; y lo incompleto moldea, e vindicar un denominador común salvo «Sólo podría haber crecido aquí. Fue un lo pueden aportarle inexactitudes a un hipnótica una recurrente práctica de la estuvo Bazlen en la escritura.•
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cine serguéi eisenstein

Bocetos del proyecto de La casa de cristal, de Serguéi Eisenstein

La casa de cristal
por jorge la ferla

La casa de cristal de Serguéi Eisenstein proponía, en un año tan


temprano como 1926, conceptos fílmicos que atentaban contra el
cine clásico, como la ruptura del tiempo lineal y el espacio realis-
ta. anticipó ideas luego materializadas por el soporte digital.

Cada cual, alguna vez en la vida, escribe Serguéi Eisenstein legó asimismo en el cine complejizaría la representación de la fotografía con lo real. El diseño del grabaciones fotográficas no modificadas el Lower East Side de Manhattan, y con-
su misterio; el mío es La casa de cristal. proyectos inconclusos, cuyo ejemplo del espacio, sistematizada en ese enton- cuadro para la imagen en movimiento de hechos reales que tuvieron lugar en es- sideró que éste era la verificación formal
Serguéi Eisenstein, 22 de mayo de 1946 más conocido es ¡Que viva México! (1932 ces, significativa y formalmente, por Da- seguía respetando, en profundidad de pacios reales» (Lev Manovich). de La casa de cristal: un hábitat luminoso y

E
/ 1979). El documentado peregrinaje vid W. Griffith. Aunque Eisenstein tra- campo y en superficie, caracteres natu- La casa de cristal y El capital basaban su transparente, alejado del hierro y el con-
l arte parece sostenerse de Eisenstein por Hollywood y Méxi- bajaba en Octubre y La línea general, El capital ralistas y figurativos. trama en la estructura narrativa del Ulises creto, que equivalía al cubo cerrado del
en una idea: las obras que co generó una leyenda literaria que será y La casa de cristal se convirtieron en una «Es necesario estudiar los modos de Joyce: «El sábado recibí el Ulises, la Bi- set de filmación.
lo conforman son piezas cristalizada por Peter Greenaway en un obsesión. Ambos proyectos poseen un de representación pictórica porque, en blia del nuevo cine», escribió Eisenstein «La táctica artística debe cambiar
acabadas que circulan, se proyecto sorprendente –por su banali- valor inconmensurable en la actualidad, cualquier caso, la influencia de la pintura en su diario. En noviembre de 1929 los permanentemente», declaró Eisens-
exhiben, se adquieren y se dad– que pretende seguir la vida íntima considerando la falta de búsquedas que sobre la composición del cuadro cinema- dos artistas tuvieron un encuentro. Un tein. El capital y La casa de cristal revelaban
conservan en versiones aparentemente del director ruso durante su estadía en aqueja al cine contemporáneo, senten- tográfico y sobre la presentación de los te- espacio fragmentado y un tiempo de rup- ideas que rompían con el cine clásico y
definitivas. Sin embargo, existe una serie América (Eisenstein en Guanajuato). Pero ciado por su definitiva simulación digital. mas de las películas sigue actuando como tura caracterizaban ambas obras y, en ese la forma en que se proyectaba. Las pro-
de trabajos inconclusos, de la plástica a la el ruso diseñó dos propuestas que nunca Luego de la década de la Revolución un efecto de cuadro de caballete»: la sen- sentido, se anticipaban a la crítica de Ma- puestas del cineasta soviético, basadas en
literatura, pasando por el cine, que se han fueron rodadas –El capital, basado en la de Octubre, el cine soviético mostró una tencia de Igor Malévich, que se encuen- lévich sobre la representación figurativa las rupturas del tiempo lineal y el espa-
convertido en mito. A diferencia de otras obra de Marx, y La casa de cristal– conver- gran vitalidad gracias a la decisión del Es- tra en “Leyes pictóricas en los problemas y la narrativa lineal. En La casa de cristal la cio realista, han sido aplicadas de forma
disciplinas, cuya realización puede soste- tidas, a su vez, en obsesión de estudiosos tado de promover la disciplina como un cinematográficos” (1929), irrumpió en estructura transparente de la escena, que austera en la actualidad a través de la con-
nerse individualmente, el cine requiere e inspiración de proyectos multidiscipli- elemento fundamental para la cultura y los directores soviéticos al cuestionar la semejaba un rascacielos de vidrio, conte- versión del cine en un soporte digital.
de condiciones industriales. Pero éstas no narios. Glass House. Du projet de film au film la propaganda. «La más importante de difícil relación entre la expresión abs- nía numerosas historias contextualizadas Parabolic People (1991), de Sandra Kogut
siempre se obtienen. Uno de los ejemplos comme projet (2009), donde destacan los las artes», según Lenin. La influencia tracta pura y la representación de lo real para un determinado espacio, aunque (1991); Wax Web (1994), de David Blair;
más representativos de lo anterior lo con- escritos de François Albera; “Eisenstein de Griffith fue notable en la estructura- que debía asumir el nuevo medio. El cine generaba un conflicto con las acciones si- The Decay of Fiction (2001), de Pat O’Neill;
forman el elenco casi mitológico de piezas digital”, de Pierre Bongiovanni, publi- ción de las formas y los sentidos del cine repite un modelo que se basa en narrar multáneas que se proyectaban a través de Mission to Earth (2004), de Lev Manovich;
incompletas de Orson Welles. Don Quijote cado en La revolución del video (1996), o soviético. El montaje paralelo, la ruptu- una historia capturando las acciones de las paredes. En el guion, Eisenstein po- Dogville (1999), de Lars von Trier; o Time
(1955 / 1992) y Es todo verdad (1944 / 1993) Pachito Rex (2001), de Fabián Hofman, ra del punto de vista unívoco, la elipsis y los personajes en una locación. La cons- nía en tela de juicio «la desfamiliariza- Code (2001), de Mike Figgis, son algunos
pertenecen a la saga de filmes ideados por primer filme digital realizado en Amé- la puesta en escena implicaban la sofis- trucción del espacio y la representación ción del punto de vista», cuestionando la ejemplos interesantes de ello.
el director estadounidense pero termi- rica Latina, son sólo tres casos creados a ticación del relato fílmico. El montaje del tiempo se concentran en esta variable representación unívoca y planteando una La cinematografía, en su actuali-
nados por terceros luego de la muerte de partir de La casa de cristal de 1926. de Eisenstein partía de la organización uniforme. «En su identificación de los serie de situaciones coincidentes que se dad informática, sigue dependiendo de
su autor, en lo que se podría denominar Durante el estreno en Berlín de El narrativa instaurada por Griffith, que filmes de ficción como un “supergénero” vinculaban a partir de la multiplicidad de los esquemas ópticos y figurativos en su
el arte de acabar obras inconclusas. Ote- acorazado Potemkin (1925), Eisenstein ideó llevó al cine los parámetros narrativos de del cine del siglo xx, Metz no se molestó acciones, que tanto el espectador como Modo de Representación Institucional
lo (1952) es otro caso: la cinta original es un filme basado en el uso del vidrio en la la novela decimonónica. A pesar de ello, en mencionar otra característica de este los personajes podían observar. pero sólo ha sabido eludir las estructuras
una pieza inacabada que fue concluida arquitectura, que consideraba el hábitat la vanguardia soviética se afirmaba en el género por resultar ya demasiado obvia El proyecto nunca pudo realizarse. lineales a partir del cine experimental y el
tiempo después por el propio Welles, y urbano para fomentar un diálogo entre principio renacentista de realidad, ba- en aquella época: los filmes de ficción Chaplin fue el único que lo apoyó. Ei- videoarte, que han desafiado el «efecto
cuyo proceso fue registrado en la película el interior y el exterior cimentado en el sado en la óptica y la perspectiva, con lo son filmes de acción dinámica. Éstos, por senstein tuvo acceso al diseño de rascacie- de cuadro de caballete» siguiendo así el
autorreferencial Filmando Otelo (1978). concepto de transparencia. Su aplicación que reafirmaba el compromiso analógico ejemplo, en su mayor parte consisten en los de vidrio de Frank Lloyd Wright para legado de La casa de cristal.•
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artes visuales kurt schwitters

El Merzbau de Hanóver, de Kurt Schwitters, fotografiado por Wilhelm Redemann en 1933

el Merzbau
por Víctor Palacios

¿Escultura, instalación, ensamblaje tridimensional? El Merzbau


fue un proyecto artístico en el que Kurt Schwitters pretendía
incluir, de manera acumulativa, elementos autobiográficos,
recuerdos, textos, recortes, referencias artísticas, homenajes...

La selva crece a partir de su propia el campo de batalla y su participación en el sus mejores amigos, comentó: «Aquello artística: Merz. Fue al recortar un anun- sentimientos, recuerdos de infancia, poe- El Merzbau constituye un anteceden-
negación, el arte hace lo mismo. ejército se redujo a laborar en una empresa que el néctar y la ambrosía significaban cio de periódico, cuando separaba la frase mas y pinturas anónimos, a recortes de pe- te de los ambientes e instalaciones que se
Robert Smithson metalúrgica. Pero no se libró de experien- para los griegos es equivalente al pega- «Kommerz und Privatbank». Merz significó riódico que daban seguimiento a un acon- consolidaron en los sesenta y setenta como

U
cias traumáticas durante los años de la gue- mento para Schwitters». la posibilidad de integrar a su actividad tecimiento determinado y, ante todo, a sus un nuevo lenguaje artístico. La idea de un
n día de 1934, Kurt rra. En 1916 Schwitters y su esposa, Helma El collage encarnaba la posibilidad de artística el resto de las disciplinas que colegas y amigos cercanos. Uno de ellos, nido habitable y apacible (Hélio Oiticica),
Schwitters (1887-1948) Fischer, sufrieron la pérdida de su primer un nuevo orden a partir del caos y las limi- practicaba de manera paralela, que solían Hans Richter declaró en alguna ocasión de una ambientación subjetiva y multi-
abandonó su habitación hijo unos días después del parto. La tra- tantes de la posguerra. Asimismo, se inte- converger en un espacio de connivencia, que al estar dentro del Merzbau sintió, disciplinaria (Paul Thek) o las recientes
para mudarse al Merzbau gedia lo devastó y ello se sumó al clima de graba a la paulatina industrialización de casi diálogo y fiesta que fueron por algunos de pronto, un fuerte jalón en la cabeza: instalaciones de Thomas Hirschhorn en-
(el edificio Merz). Am- desesperanza, violencia social, pobreza todas las áreas de producción en la sociedad, años sus llamadas Merz soirées. Schwitters quería colocar algunos cabe- cuentran en él el aliento de su génesis. Su
bos sitios compartían la misma dirección e insalubridad que oprimía a Alemania. asumiendo como materia prima los rema- En ese estado de éxtasis surgió Merzbau, llos de su amigo dentro del nicho que le destrucción no puede entenderse como
postal. Se trataba de un solo inmueble, Ante el oscuro y espeso panorama, debía nentes de esa vorágine moderna. En el caso obra en la que Schwitters trabajaría hasta su había dedicado. Este archivo cambiante algo positivo en esencia, pero me atrevo a
una amplia casa familiar en la que, en renacer en él la voluntad de permanecer específico de Schwitters y su amor por los muerte. Este trabajo puede definirse como estaba lejos de ser una pulcra estructu- considerar que fue una obra estrictamente
1923, Schwitters había iniciado un pro- en el mundo: poco antes de iniciar la dé- detritus urbanos –que incluso ha sido ca- un gran ensamblaje tridimensional, una ra, tuvo muy diversos aspectos, estados y vinculada a su contexto histórico. El hecho
yecto cuyos ejes estéticos significaban, más cada de los veinte, Schwitters experimentó talogado por diversos estudios psicológicos construcción ambiental o, simplemente, frecuencias: se transformaba conforme de no ser una reliquia moderna, una visi-
que un hecho innovador dentro del ám- una vivencia que habría de llamar «la gran como un ejemplo del síndrome de Dióge- como una instalación. En realidad, es una avanzaba la propia vida de su creador. ta obligada para los turistas culturales, es
bito artístico, una declaración de vida. El y gloriosa revolución de Revon». nes– el collage y el ensamblaje fueron un te- inusitada metodología, un trabajo en cons- Para 1937 el avance del nazismo era un gran elemento a su favor. El padre de la
Merzbau fue una obra inconclusa, destruida Consistió en darle la espalda al realis- rritorio de libertad, un estandarte político. tante proceso de transformación. Como lo intolerable y Schwitters, cuya obra ha- curaduría contemporánea, Harald Szee-
en distintos momentos y localidades. Sin mo pictórico y académico que estudió en Al respecto, Karin Orchard describe con definió Schwitters: «Más que una escultu- bía sido incluida en la exhibición Entratete mann, realizó para su exhibición de 1981
embargo, su polisémica reverberación en la Real Academia de Arte de su ciudad na- puntería: «A pesar de los grandes cam- ra, se trata de un documento que cambia día Kunst (arte degenerado), organizada por DerHangzumGesamtkunstwerk un intento de re-
la cultura contemporánea es vigente. tal, Hanóver. Inauguró un campo abier- bios sociales que estaban aconteciendo, con día, un documento sobre Schwitters y el nacionalsocialismo, se vio obligado a construcción, con el aval de Ernst Schwit-
El momento de eclosión (1919) se sitúa to a la experimentación plástica y acogió sería muy difícil describir a Schwitters sus amigos». El Merzbau dista de ser lo que emigrar, primero a Noruega y después ters, único hijo del artista. El resultado fue
en un escenario de profunda crisis, social y las premisas y búsquedas de movimientos como un artista político. Su tolerancia las mejores fotografías de esta obra, tomadas al Reino Unido. En el país escandinavo un categórico fracaso. Una obra inconclu-
económica,provocadaporlaPrimeraGue- vanguardistas como el fauvismo, el cubis- política y su negativa a comprometerse de por Wilhelm Redemann en 1933, permi- inició una especie de prolongación del sa y en constante transformación no pue-
rra Mundial, en la República de Weimar. mo y el dadaísmo. En particular, Schwit- manera activa y decidida en este ámbito ten apreciar, pues sólo capturan algunos de Merzbau. Sin embargo, el ímpetu decayó. de, por ningún medio, ser reproducida.
En el caso particular de Schwitters convie- ters quedó fascinado por el collage. La fueron blanco de severas críticas por parte sus momentos. Schwitters hizo del Merz- Al poco tiempo tuvo que abandonar este Poco tiene que ver el hecho de contar con
ne mencionar que, debido a sus ataques de espontaneidad del proceso, la posibilidad del grupo dadaísta berlinés, en particular bau una morada, un refugio y un escenario nuevo nido y trasladarse a Inglaterra por una escasa y “deficiente” documentación,
epilepsia –se dice que la enfermedad fue de incorporar objetos de la vida cotidiana y de su vocero Richard Hauslsenbeck». en donde todo lo que en algún momento cuestiones de sobrevivencia: en Norue- se trata de su carácter ontológico. Por for-
provocada por el impacto que le causó des- la sensación de libertad causaron en el ale- Así, en este adictivo juego de edición, llamó su atención tenía cabida. Por ello, la ga, fue acusado de espionaje. En 1943 el tuna, debemos imaginarla de principio
cubrir, en la infancia, que niños de su loca- mán una pasión desbordante: acumuló en de cortar y pegar, Schwitters se topó con construcción contaba con distintos nichos y Merzbau de Hanóver fue destruido duran- a fin. Hay algo inmensamente bello en
lidad habían destruido un pequeño jardín su casa-estudio todo tipo de desperdicios, el fragmento de una palabra que le pa- grutas dedicados, por ejemplo, a Piet Mon- te un bombardeo británico. Años más lo inconcluso. Permanecer incompleto,
público que él cuidaba con esmero y en el acompañados por grandes cantidades de reció propicio adoptar como el término drian o Mies van der Rohe y, junto a ellos, tarde, la versión iniciada en el exilio sería huir del punto final y desmaterializarse es
que pasaba gran parte de su tiempo–, eludió adhesivo. Al respecto, Hans Arp, uno de que sintetizaría y englobaría su práctica otros espacios dedicados a sus familiares, a víctima de un incendio. una forma de negarse y avanzar.•
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artes escénicas robert wilson

Avance de the civil wars, de Robert Wilson. © New Yorker Films

Las guerras civiles


por Shaday Larios

El monumental proyecto escénico the civil wars, que inauguraría


los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, contemplaba seis países,
una docena de lenguas y un conjunto de artistas multidisciplina-
rios. La ambición de Robert Wilson no fue bien recibida.

P
ara que un fenómeno sea espaciotemporales. El formato plan- entre las naciones para el beneficio intensivos transcontinentales: Co- canceló el estreno del conjunto tres europeas. Tras cuatro años de trabajo
interrumpido es necesa- teado, sin embargo, resultó demasiado mutuo» a un recorrido no crono- lonia, Marsella, Tokio, Rótterdam, meses antes de la inauguración de los sin culminación, dijo decepcionado:
ria la irrupción de otro de excéntrico para el gusto masivo esta- lógico por imágenes que evidencia- Roma y Mineápolis. Posteriormente Juegos. Wilson había conseguido fi- «Nadie conoció mi obra. Tienen otra
una magnitud mayor. La dounidense. «Ellos salieron a vender ban acontecimientos y personajes confluirían en la inauguración de las nanciamiento europeo, pero la nota mentalidad allá. No son muchos los
inhumana desmesura de hamburguesas y zapatos deportivos, no heroicos trasvasados de una época a Olimpiadas de Los Ángeles. En es- del New York Times mencionaba que la que van al teatro. Es igualmente difícil
las guerras mundiales ha sido la única a presentar arte», mencionó Wilson en otra. Sobre esta poética de la disolución, te proceso de creación intervinieron suspensión del espectáculo se debía a encontrar patrocinios para algo desco-
capaz de suspender la celebración de una entrevista. constante en su producción, dice el Heiner Müller, Philip Glass, David la carencia de fondos y a las constantes nocido, y la obra es difícil de describir;
unos Juegos Olímpicos –en 1916, 1940 Horacio Capel ha escrito que un gran director: «Traté de no situar la obra Byrne, Suzushi Hanayagi, Etel Adnan, prórrogas que solicitaba el director al si dices que harás Tosca, entonces sí sa-
y 1944–, a pesar de los intereses polí- acontecimiento deportivo activa el con- en algún período. Las producciones Gavin Bryars y Laurie Anderson. En encontrarse en un proceso de investigación, ben de qué hablas». ¿Por qué no pudo
ticos involucrados. Podemos ubicar el sumo y la comercialización del urbanis- fechadas o puestas al día no me in- los pictogramas aparecerían personajes idea inconcebible para una organiza- concretarse este proyecto? ¿Por qué
proyecto escénico transcontinental de mo a través de una imagen falsa de la paz teresan. Ello sólo reduce el valor de históricos como Marie Curie, Robert ción lucrativa. En contraste, el diario caben tan pocas propuestas artísticas
Robert Wilson the civil wars, a tree is best y la armonía mundiales; el uso hipócrita la pieza, al tratar de ubicarla en un E. Lee, Commodore Matthew Perry, parisino L’Humanité publicó una nota experimentales en los grandes eventos
measured when it is down en esta báscula de del concepto internacionalismo es el mo- tiempo o lugar específicos o de darle Federico el Grande de Prusia, Don que calificaba la cancelación de la obra mundiales? ¿Por qué no se trabaja en la
operaciones descomunales. Ideada tor de este mecanismo. Un repaso de la una interpretación específica. No es Quijote, Abraham Lincoln, Hércules, como «un crimen contra el espíritu, construcción de otro tipo de espectacu-
para agrupar cinco obras, montadas historia de los Juegos Olímpicos revela intemporal sino llena de tiempo. Po- Julio Verne, Mata Hari o los indios ho- el arte y la cultura». laridad? La inauguración de los Juegos
en seis países, en más de una docena de su otra cara, de la masacre perpetrada dría estar en el Renacimiento o en el pi. La parte que concernía a Mineápo- Las secciones de Tokio y Marsella Olímpicos de 1992 en Barcelona aún es
lenguas, con un compositor distinto por el Batallón Olimpia el 2 de oc- año 3000». A partir de esa concep- lis, con David Byrne a la cabeza, estaba nunca se estrenaron, pero las de Co- recordada por la multitudinaria pro-
en cada caso y cientos de intérpretes, tubre de 1968 en la ciudad de México ción “universalista” de la creación configurada por kneeplays que uni- lonia y Roma tuvieron lugar tiempo ducción de La Fura del Baus. En Pe-
con doce horas de duración total, el –previa a unos Juegos que anunciaban escénica, la definición tipográfica del rían las obras-acto de las otras ciuda- después. Los kneeplays sobreviven: kín 2008, Cai Guo-Qiang y Ai Weiwei
proyecto sucumbió por el peso de las el «mayor encuentro pacífico que la título (the civil wars) enfatiza, según des. Los kneeplays, categoría formu- Byrne los rescató como conciertos contribuyeron en el evento. En opi-
estrategias publicitarias de los Juegos juventud del mundo ha visto»– has- Wilson, la naturaleza civil de la guerra lada por Wilson a partir de la noción de autónomos surgidos de la investiga- nión de este último, la construcción de
Olímpicos de Los Ángeles. ta los desplazamientos forzados que y su carácter plural. El subtítulo (a tree entreacto, eran escenas bisagra o signos ción sonora de percusiones orientales una obra –el Estadio Olímpico, junto
Comisionado para crear el “espec- ahora mismo tienen lugar en Brasil is best measured when it is down –la medida respiratorios que, insertos en momen- y brass band. Wilson asumió que los in- a Herzog & de Meuron– que trascen-
táculo” principal de las Olimpiadas de con miras a las Olimpiadas de Río de de un árbol se conoce mejor cuando tos estratégicos del conjunto, narraban teresados en ver la totalidad de the civil diera las dos semanas de los Juegos se
1984, Wilson trazó, desde su labora- Janeiro 2016. Así, ¿por qué no crear ha caído–) es la frase con la que el es- la metamorfosis de un árbol convertido wars tendría que recoger las piezas di- distinguía del objetivo del gobierno
torio de teatro del dibujo, una serie de un espectáculo sobre las guerras civiles critor Carl Sandburg dio nombre al en conocimiento. seminadas por el mundo y unirlas en chino: limpiar su imagen internacio-
pictogramas, unidades de pensamiento de los Estados Unidos como punto de capítulo de la muerte de Abraham A pesar de que el director esta- un acto imaginario. nal. La obra de Wilson no corrió con
libre que plasman gráficamente la suce- partida para internacionalizar –siguien- Lincoln en el volumen biográfico Los dounidense preparaba partes de the Desde los primeros años de su ca- la misma suerte. La mítica the civil wars
sión de una pieza. El resultado fue una do la ideología olímpica– la reflexión años de la guerra (1939). civil wars desde 1981 e incluso había rrera, Wilson experimentó la «indife- forma parte de la historia de los pro-
épica transhistórica sobre la guerra, sobre la guerra? El objetivo de Wilson era intempo- presentado ya cuatro de ellas, Ro- rencia estadounidense» hacia sus pro- yectos frustrados por un orden que
donde característicamente desapare- Wilson asimiló el principio de ralizar y desterritorializar los conflictos bert Fitzpatrick, director del Festival puestas experimentales, por lo que bus- tranquiliza, paradójicamente, a través
cían los contornos de las dimensiones «cooperación política y económica bélicos para atomizarlos en laboratorios Olímpico de las Artes de Los Ángeles, có apoyos en las principales potencias de la hipocresía y el miedo.•
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arquitectura el danteum

Representación del Danteum de Giuseppe Terragni y Pietro Lingeri. Cortesía de la Universidad de Manchester

El Danteum
por Juan carlos cano

En los comienzos de la Segunda Guerra Mundial, Giuseppe


Terragni y Pietro Lingeri imaginaron un edificio que celebraría
el fascismo inspirándose en la Divina comedia. Las circunstancias
históricas impidieron la existencia del moderno Danteum.

E
n el vigésimo aniversario de arquitectura no sólo es un espacio concre- vadoras –como sí lo hacía Marcello Pia- medios dará origen a una arquitectura (o do un canto de la Comedia. «Dinanzi a me de la justicia, dibujada a partir de la letra
la Revolución Fascista debió to, sino que también intenta representar centini, el arquitecto oficial–, sino que literatura) mítica que reflejará la solidez non fuor cose create / se non etterne, e io etterno M, una referencia a Mussolini. Un deta-
inaugurarse, en Roma –en un espacio imaginario. Terragni y Lin- apostaba por una arquitectura funcio- de la civilización que la creó. Terragni fue duro. / Lasciate ogne speranza, voi ch’intrate». lle curioso: la Sala del Imperio era la única
la Vía del Imperio, a medio geri utilizaron el recorrido dantesco de la nalista y moderna. Sus intereses giraban coherente con esta idea e intentó materia- El mensaje sobre la eternidad intimida y que no tenía salida.
camino entre el Coliseo y Comedia para dar forma a su proyecto. La en torno a la revista Quadrante, de la que lizarla en el Danteum. La contradicción convence al mismo tiempo. La entrada, La Segunda Guerra Mundial impidió
el monstruoso Monumento a Vittorio elección no fue fácil: debían abstraer los eran directores Massimo Bontempelli y entre la estabilidad del régimen y la políti- lateral y estrecha, casi escondida, sería un la construcción del Danteum. Los ale-
Emanuele II–, el Danteum, de Giuseppe espacios infernales, purgatorios y para- Pietro Maria Bardi; el primero, un es- ca cotidiana se volvió evidente. El edificio pasillo largo que daría con la Selva Oscu- jados edificios de la eur 42 se termina-
Terragni y Pietro Lingeri. El proyecto se- disíacos sin caer en la caricatura populari- critor posfuturista de fascismo modera- debía transmitir una armonía perenne ra, un cuadrado de 20 metros de lado con ron pero la Exposición Universal nun-
ría un complemento a la enorme colec- zada por las ilustraciones románticas. Te- do (a veces); el segundo, un nacionalista que exaltara los valores de la patria. Se tra- cien columnas de mármol. Posterior- ca se efectuó. Adalberto Libera llamó a
ción de arquitectura fascista que se prepa- nían que evitar que la arquitectura literaria promotor de la industria del vidrio, más taría de una arquitectura mítica que su- mente estaría el Infierno, áureo, con siete la feria abandonada «el cementerio de
raba para la eur 42, exposición universal se convirtiera en una arquitectura literal. promotor que nacionalista. mergiría al visitante en un espacio intem- columnas –los pecados capitales– posi- nuestras derrotas».
que se celebraría entre Roma y el puerto El propio intento de reproducir un espacio Bontempelli no quería incorporar poral. Un edificio de sustancia moderna cionadas en una espiral descendente. Más En el momento en que decidió entrar
de Ostia en un intento por demostrar la ficticio en la realidad ha resultado contra- el lenguaje escrito a la arquitectura, si- aunque de concepción retórica. adelante seguiría el Purgatorio como un a la guerra, Terragni cayó en una espiral
superioridad italiana y, así, hacer real la dictorio para muchos arquitectos. Giulio no proyectar el lenguaje arquitectónico Terragni generó un esquema a partir espacio transitorio y en la planta superior irreversible. Pasó de tener la posibili-
fantasía urbana de extender Roma hasta Carlo Argan decía que el Danteum era «un como estructura literaria. Proponía el de dos rectángulos áureos sobrepuestos el Paraíso, un salón con 33 columnas de dad de edificar el Danteum a los 35 años
el mar. La finalidad era construir un cen- error garrafal: la idea de querer equiparar anonimato del escritor como un ideal casi en su totalidad, salvo por un lige- vidrio, un ambiente etéreo, transparente. a emprender un camino sin rumbo. Su
tro de estudios para concentrar la obra de la distribución planimétrica de un edificio artístico; lo mismo que un edificio se in- ro ajuste que creaba el acceso lateral. El No existen documentos sobre la for- primera estancia militar se dio en Vero-
Dante bajo la óptica del régimen del Duce. con la estructura de un poema es casi có- dependiza completamente de su autor: la proyecto se dividía en cinco espacios que ma en que se fabricarían las columnas. na, en 1940 viajó a los Balcanes y después
En noviembre de 1938 Mussolini, en mica, pero no más que aquella de expresar obra anula al creador. Asimismo mani- carecían de una función específica: la Quizá serían cilindros construidos con fue trasladado como capitán de artillería
la cúspide de su popularidad, aprobó el arquitectónicamente la victoria, la patria, festaba su animadversión al decorativis- Selva Oscura, el Infierno, el Purgatorio, blocks de vidrio, un homenaje al cie- al frente ruso, donde participaría en la
proyecto como un acto de fe. Desde 1936 la eternidad del imperio». El Danteum, mo. «Cada época, y aun cada momento, el Paraíso y la Sala del Imperio. El único lo y a la técnica, como los que proponía Batalla de Stalingrado.
Italia era un Imperio con un calendario es verdad, era un proyecto pretencioso. Sin debe en su expresión arquitectónica se- espacio funcional del Danteum sería la Paul Scheerbart en La arquitectura de cristal En 1943 regresó, completamente lo-
propio, según el cual se encontraban en embargo, no era más que una especula- guir un único criterio; tratar de obtener biblioteca, que se encontraba en la planta (1914): pilotes corbusierianos que no se co. Fue internado en un hospital de Cesa-
el año xviii. Todo parecía marchar bien, ción intelectual, un gesto propagandístico con el máximo de poesía, con el máximo inferior del Purgatorio, pero cuya im- elevaban ni caían, solamente flotaban. natico y luego llevado a Como. No volvió a
pero el 1° de septiembre de 1939 Hitler coherente con la ideología mussoliniana de genio, el gusto, e incluso la moda del portancia era secundaria. El centro de Pero la culminación de la construcción trabajar. Se convirtió en una sombra llena
invadió Polonia. Cuatro días más tarde, que intentaba expresar en un edificio el he- Tiempo. Es tarea de la poesía extraer de la estudios dantescos era sólo un pretexto, tendría un concepto más político. Al lado de visiones míticas que pedía perdón a sus
el gobierno fascista anunció a Terragni y roísmo de una patria, del mismo modo que moda algo que pueda salir de ella y la so- la verdadera función del edificio era su del Paraíso, en un pasillo largo, producto amigos por razones desconocidas. Per-
Lingeri que era imposible realizar el Dan- lo había hecho la arquitectura del antiguo breviva cuando haya muerto», comenta- recorrido, como el verdadero tema de la de los “sobrantes” del Infierno y el Purga- dió su fe en el fascismo pero mantuvo la
teum. Al día siguiente de la noticia, Te- ImperioRomano. ba Bontempelli respecto a la tradición. Comedia. Una especie de templo. torio, se encontraría la Sala del Imperio, creencia cristiana. El 19 de julio de 1943
rragni se incorporó a las filas del ejército. Terragni pertenecía a un grupo de La tradición se crea, no se recrea. Es Un muro cubriría la fachada como la columna vertebral del edificio. Las pa- subió las escaleras de la casa de su novia,
El Danteum es uno de los pocos ejem- arquitectos comascos que apoyaba al Duce un hecho involuntario impredecible e un gran pizarrón fabricado con cien blo- redes alternarían vanos y sólidos y al fondo se derrumbó y murió. Seis días después
plos de “arquitectura literaria” donde la pero que no compartía sus ideas conser- inimitable, que junto a una economía de ques de mármol, cada uno representan- se encontraría el águila imperial, símbolo Italia se retiró de la Segunda Guerra.•
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música the beatles

The Beatles en una sesión posterior a Let It Be y anterior a Abbey Road

Definitivamente incompleto
por Diego Fischerman

Tanto en el ámbito clásico como el popular, podría escribirse una


historia de célebres obras inconclusas. En este contexto se incri-
ben dos álbumes de los Beatles: Let It Be y Abbey Road, que si bien
son ampliamente conocidos, son producto de lo inacabado.

L
os átomos no soportan la in- pretendida por el autor, tiene algo de in- aceptó su condición de inconclusa, has- el cuarteto de cuerdas de “Yesterday” o a Hard Year” y “Watching Rainbows”. Ya questas de cuerdas –esa argamasa capaz
completud. La música tam- acabado en sí. De lo que busca lo incom- ta el punto de haberla nombrado de esa con el octeto de “Eleanor Rigby”, nada se sabe, el cuarteto quería sonar unido de filtrarse en las grietas más impercep-
poco. Allí donde reinan ca- pleto como única manifestación posible manera, quizá no lo haya estado jamás. de eso permanece incólume. Son can- y en vivo pero no lo lograba. El proyec- tibles y de dar la sensación, la mayoría de
tedrales sin torres y diosas sin de la forma final. Hay obras donde lo incompleto se ciones que pueden ser interpretadas por to Get Back –que luego sería Let It Be– se las veces falsa, de superficies pulidas allí
brazos, donde el azar, la im- Una sola obra, tal vez la única que filtra en su pretendido afán de comple- otros, desde ya, de Wilson Pickett a Frank postergó y se encaró la grabación de Abbey donde no están– y acababa exhibién-
pericia o la muerte impidieron que algo se pensó totalmente concluida en su tud, como Tommy, de The Who. Y hay Sinatra. Pero en esos casos, aunque para Road. Lo que allí se incluyó no era menos dolo. Lo incompleto se obstinaba y re-
llegara a su fin o el mero paso del tiempo supuesta cojera de dos movimientos, obras en las que su condición maldita, las leyes de derechos autorales sigan sien- fallido, en su forma primigenia, que lo saltaba, como una mancha rebelde, aún
corrompió su forma y estructura, men- lleva en su título el orgullo de lo incon- más de inacabables que de inacabadas, do John Lennon y Paul McCartney sus que había quedado en el núcleo de Get más en la pretensión de blancura limpia
guan las obras musicales con implantes; cluso. Y es que hay algo en la sinfonía como Smile, de Brian Wilson, terminó autores, se trata de otras canciones. De la Back. Pero el destino de ambos intentos que, curiosamente, tanto se alejaba de la
réquiems, óperas y sinfonías cuyas pró- así bautizada que, curiosamente, cierra cediendo con el tiempo. Pero hay dos misma manera en que si un cantante po- fue radicalmente diferente. En uno, por intención inicial de crudeza y sinceridad
tesis evidentes intentan disimular lo in- cualquier intento posterior. No es un casos, casi gemelos, que exploran, con pular interpretara “La trucha” de Schu- voluntad casi exclusiva de McCartney que había rodeado el proyecto.
disimulable. Están, como en esa fuga del dato menor, en todo caso, la absoluta distinto grado de autoconciencia y de bert acompañándose con los acordes de y con la asistencia cómplice de George Hubo todavía una nueva vuelta de
Arte de la fuga de Bach en la que, sencilla- ausencia de cualquier clase de borrador fortuna, la condición y las posibilidades su guitarra, esa canción sería y no la de Martin, siguiendo los lineamientos de tuerca cuando, en 2003, McCartney
mente, la muerte interrumpe el trazo, o de intención anunciada en diario ín- de lo perpetuamente inconcluso: Let It Be Schubert, las canciones de los Beatles lle- “composición en estudio” que habían propugnó la aparición de Let It Be… Naked
las obras que no pudieron completarse. timo o carta alguna, que hable de la más y Abbey Road de The Beatles. Podría pen- gan a tener una existencia anfibia, como demarcado Revolver y Sgt. Pepper’s Lonely –hay que decirlo, si el arreglo es la nor-
Pero están, también, las que se resistie- remota posibilidad de que Schubert sarse que, en el caso de la música de este canciones populares, en algún sentido Hearts Club Band, lo inconcluso tomó la ma, nada hay más incompleto que la
ron a cualquier manera de la completud. intentara agregar otros dos movimien- grupo, todo juega en la tensión y en los incompletas y sólo concluidas, cada vez forma de La Forma y, en particular en lo desnudez–, donde se limpiaba al disco
Aquellas en que una cierta monstruosi- tos –o al menos uno– a su Sinfonía No. 8 campos de fuerza que se tejen entre lo de manera diferente, en cada versión, y que era el lado B del disco –pistas 7 a 17 de la supuesta traición perpetrada por
dad paralizó a los propios autores, las que –numerada por algunos como sépti- definitivo y lo transitorio. Que ya el con- como obras terminadas, nunca repeti- del cd– se plasmaba una estética en que Lennon 33 años antes. Si en su primera
no debieron haber sido finalizadas jamás ma–, salvo un dudoso boceto para un cepto de definir el disco como escritura bles salvo en el disco o en las clonaciones la heterogeneidad del material resulta- versión Let It Be mostraba que no debería
porque rechazaban la propia idea de lo scherzo, esbozado para piano, que pudo o y al arreglo como encarnación final y no posteriores que, en principio, sólo Mc- ba en la homogeneidad más asombrosa haber existido, en la segunda ponía en
que, fiel a alguna forma del equilibrio, no estar destinado a esa obra. No parece intercambiable, de algo esencial al obje- Cartney está autorizado a recrear. y donde lo incompleto –e incompleta- evidencia el por qué. Y es que, de haber-
encuentra su reposo en la totalidad. posible, en todo caso, que el compositor to, es decir como algo que ya no es “arre- El material de Let It Be y Abbey Road fue ble, por la propia crisis del grupo– plas- se completado con la norma Beatle, habría
Moses und Aron de Schönberg, Atlán- simplemente haya decidido pasar a la glo” sino sujeto mismo, cambia las reglas gestado casi al mismo tiempo, en 1969, maba una estructura de inconmovible contado con Martin. No habría sido la
tida de Manuel de Falla o, incluso, esa composición siguiente por mero hastío. de juego. Una canción popular, al fin y al cuando el grupo estaba desintegrándose. unidad. Abbey Road borraba lo trunco al versión restauradora –y desnuda– de
Turandot a la que Puccini no encontró Y teniendo en cuenta que Schubert vi- cabo, era, hasta ese momento, una cierta Su naturaleza es fragmentaria. Hay ape- convertirlo en esencia misma. Get Back, 2003 sino, tal vez, otro Abbey Road. Pero
como redimir –y sobre la que insistieron vió seis años más, con su sífilis a cuestas, letra, con una cierta melodía, que podía nas unas pocas canciones completas y al- en cambio, al devenir Let It Be, obraba de en rigor, tanto en una encarnación co-
Franco Alfano y, mucho después, Lucia- todo indica que su modelo estuvo más variarse dentro de ciertos límites estable- gunas de ellas, como “I’ve Got a Feeling” manera inversa. La mano de Phil Spec- mo en la otra, es una obra donde la in-
no Berio– son obras definitivamente in- cerca de las sonatas en dos movimientos cidos por las norma de cada género (más resulta de la mezcla entre tres preexisten- tor, productor elegido –y aparentemen- conclusión es tan radical como para re-
completas. Incluso la Lulu de Alban Berg, de Beethoven que del modelo clásico de tolerantes en el jazz; menos en el pop) y tes, una con ese título, de McCartney, y te impuesto– por Lennon en lugar de sistirlas a ambas. Una incompletud que
a la que la restauración del tercer acto le sinfonía. Es decir, que la única com- que podía acompañarse de las maneras dos de Lennon descartadas en las sesio- Martin, intentaba ocultar lo inconcluso, ni la vestimenta ni la desnudez fueron
confiere la simetría entre ascenso y caída posición a la que la historia musical le más diversas. Con los Beatles, o sea con nes del álbum blanco: “Everybody Had lo revestía con untuosos acordes de or- capaces de doblegar.•
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