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ÁREA DE DERECHO

DEL TRABAJO

CASO DE LA III CONTIENDA DE DERECHO DEL TRABAJO

Primera parte del caso:

La empresa “Petroleum Perú Company” S.A. (en adelante “PPC”) fue fundada en el año
1996, y tiene como actividad principal la extracción de gas natural y petróleo, la cual
durante la última década se encontró en apogeo. Esto hizo que PPC no solo efectuara sus
operaciones en el Callao ​—​como era costumbre​—​, sino que se extendiera hasta las
regiones de Loreto, Ucayali, Ica y Cusco.

Para ello, PPC creó empresas subsidiarias para operar en cada región; así surgieron:
PPC Lote 64 (Loreto), PPC Aguaytía (Ucayali), PPC Lote 88 (Ica) y PPC Camisea
(Cusco). A raíz de esta redistribución societaria, PPC estima que es un grupo de
empresas desde el año 2016, con una cantidad total de 500 trabajadores operarios, todos
inscritos en su planilla.

Asimismo, de la mano de la redistribución societaria, en diciembre de 2017, PPC efectuó


una distribución en la participación accionaria, de manera que dejó de ser la empresa con
la mayoría de acciones, las mismas que quedaron distribuidas de la siguiente manera:
PPC, de ser propietaria del 95% de acciones se quedó únicamente con el 5% de las
mismas; PPC Lote 64 con el 22.5%; PPC Aguaytía con el 22.5%; PPC Lote 88 con el
22.5%; y PPC Camisea con el 22.5%.

A su vez, mediante acuerdo del directorio de PPC, de fecha 31 de enero de 2018, se tomó
la siguiente decisión contenida en la cláusula quinta. Veamos:

“QUINTA: Los 500 trabajadores continuarán prestando labores a favor de PPC


S.A., de manera que las otras 4 empresas cuenten con personal administrativo
propio”.

En abril de 2018, los trabajadores de PPC esperaban con ansias el reparto de utilidades,
ya que ​—​como todos los años​—, era costumbre recibir un monto considerable. Sin
embargo, grande fue su sorpresa cuando verificaron que sólo recibieron un monto
diminuto correspondiente a la décima parte de lo que habitualmente cobraban.

Extremadamente preocupados y confundidos por dicha situación, los trabajadores


acudieron al Sindicato Único de Trabajadores de PPC (SUTPPC), a efectos de que éste
pueda interceder por ellos ante PPC, a efectos de que puedan exigir las explicaciones del
caso.
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El sindicato accede a ayudarlos y logra concretar una reunión con los directivos de PPC,
quienes les refieren que el monto pagado es el correcto, toda vez que refleja el beneficio
económico obtenido en proporción a su accionariado (5%) a razón de los cambios
societarios antes descritos.

¿Considera que la respuesta de la empresa es correcta? ¿Son legales este tipo de


cláusulas? ¿Los trabajadores reclaman con razón cuando señalan que la empresa debió
tomar en consideración los efectos que produciría esta redistribución societaria frente a
las participaciones de estos sobre las utilidades generadas por la empresa?

Segunda parte del caso:

Por otro lado, en octubre de 2017, PPC Camisea (Cusco) decide contratar a la señorita
Fátima Zambrano, la cual tiene un Máster en Ingeniería del Petróleo y Gas Natural, para
que trabaje como jefa de operaciones en una sus instalaciones. De este modo, ambas
partes celebraron un contrato de trabajo a plazo determinado por inicio de actividad, cuya
causa objetiva se fundamentó en el hecho de que PPC Camisea acababa de ganar una
concesión en una zona del departamento de Cusco ubicado a 3,600 m.s.n.m., y requería
la contratación de personal especializado para que dirija las operaciones para la correcta
extracción de gas y petróleo.

Durante el desempeño de sus labores en el yacimiento de gas y petróleo Nº 2, conoció a


Román Toledo, ingeniero de PPC Camisea, de quien se enamoró. Fruto de la relación
sentimental que mantuvo con éste, la Ing. Zambrano salió embarazada. Ante ello, la Ing.
Zambrano procedió a solicitar al responsable del yacimiento Nº 2 de PPC Camisea una
licencia de 2 días, a efectos de acudir a una cita médica, pues en los últimos días sentía
mucho malestar y una fatiga anómala.

Una vez en Lima, el Dr. Ramírez, médico de confianza de la familia, le comentó que
recientes estudios han c​oncluido que es altamente probable que el embarazo en una
mujer expuesta de forma intermitente o permanente a considerable altura genere riesgos
de malformaciones en el feto, e inclusive produzca el fallecimiento del feto. Por este
motivo, el Dr. Ramírez expidió un certificado médico en el que indicó que el feto corre el
riesgo de desarrollar malformaciones corporales o fallecer si la señorita Zambrano sigue
trabajando en una zona de tan elevada altura, motivos por los cuales concluye que la Ing.
Zambrano debe ser reubicada a otro puesto de trabajo.
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A inicios del 2018, y con el certificado médico en mano, la Ing. Zambrano acudió al
Departamento de Recursos Humanos de la central de PPC en el Callao, con la finalidad
de comunicar su condición de gestante y solicitar las atenciones que PPC debe tomar en
cuenta. En esa línea, requirió a PPC ser reubicada a otro puesto de trabajo en lo que
reste de su período de gestación, tomando en cuenta que PPC cuenta con otros
yacimientos donde las labores no se desarrollan en altura. No obstante, PPC se rehusó a
acceder a dicha solicitud, aduciendo que la Ing. Zambrano fue contratada para desarrollar
sus labores en el Yacimiento Nº 2 y no en otro. Asimismo, precisa que ellos no son los
empleadores responsables, pues en su contrato de trabajo figura la empresa PPC
Camisea y no ellos.

De esta manera, una vez en Cusco, continuó trabajando unas semanas más bajo esas
condiciones, hasta que sufrió un desmayo. Ante ello, PPC Camisea decide reubicarla
inmediatamente en las oficinas ubicadas en el Callao-Lima, en el puesto de Asistente del
gerente de comunicaciones, dado que la trabajadora que ocupa dicho puesto estaba de
descanso pre y post-natal. Así, sus funciones eran programar reuniones del gerente,
atender recados, coordinar el envío y la recepción de documentación, entre otras labores
similares.

Pasado dos meses, la Ing. Zambrano se enteró de que PPC Camisea estaría solicitando
un puesto de ingeniero en el campamento minero dónde ella había requerido ser
trasladada, información que fue confirmada por una de sus compañeras de trabajo, que le
comentó que el ingeniero a cargo en ese campamento estaba solicitando apoyo
urgentemente por el incremento de tareas que se demandaba. Preocupada por dicha
situación, la Ing. Zambrano acudió al SUTPPC a fin de que ​puedan asesorarla para
tramitar las acciones legales correspondientes.

¿Considera que estamos frente a un acto de hostilidad laboral? ¿La empresa se negó de
manera fundamentada al denegar la reubicación de la Ing. Zambrano?

Tercera parte del caso:

Por otro lado, Marcelo Otebrich, practicante de PPC, comenta en una reunión de
practicantes que le parece injusto que PPC los retenga más allá de los horarios que
establecen sus convenios de prácticas pre–profesionales, pues esto hacía que no tenga el
tiempo suficiente para dedicarle a sus cursos y hasta le preocupaba desaprobarlos,
estando a tan solo un ciclo de acabar la carrera de Derecho. Además, en alguna
oportunidad él conversó con sus jefes sobre dicha situación y, en lugar de llegar a una
solución, terminó recibiendo una amenaza, al señalarle que ​“si no le gustaba la forma de
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trabajo en la Empresa, se vaya, ya que detrás de esa vacante había 100 estudiantes
interesados por tratarse de una de las empresas que aparecen en el ranking de las
mejores empresas”.​ Luego de dicho percance, a Marcelo le preocupaba no ser contratado
como asistente cuando egrese, pues era un secreto a voces que si se llevaba mal con sus
jefes, no lo harían.

Como era de esperarse, Marcelo cada vez se quedaba sin tiempo para estudiar y hasta
dormir, fue por eso que decidió revertir su situación y optó por darle prioridad a sus cursos
de último ciclo con la finalidad de poder egresar, lo que definitivamente repercutió en su
“desempeño” en su centro de prácticas, al no quedarse más allá de su horario. Por ese
motivo, llegada la quincena del mes de enero de 2018, Marcelo recibe las notas finales de
sus cursos, saliendo entre los primeros puestos, como era costumbre en él hasta antes de
iniciar sus prácticas en ​PPC. Sin embargo, recibió la lamentable noticia de PPC decidió no
contratarlo, quitándole así la oportunidad de convertirse en asistente luego de 2 años y 6
meses como practicante pre-profesional.

Marcelo decepcionado y enojado, decide demandar a su ex centro de prácticas


profesionales, pues considera que las tareas y responsabilidades que asumió debieron de
catalogarse bajo las características de un contrato de trabajo. Lamentablemente, ​Marcelo
sabe poco de Derecho Laboral, por lo que se acerca al SUTPPC con la finalidad de que
puedan orientarlo, recibiendo como recomendación la constitución de un sindicato de
practicantes.

Es así que, en marzo de 2018, Marcelo reúne a sus ex compañeros, y les propone que se
agrupen en un sindicato, pues no es el único que pasa por esa situación. De esta manera,
estos deciden conformar el Sindicato Único de Practicantes de PPC (SUPPPC), afiliando
a 30 practicantes, con su respectivo estatuto y el resto de requisitos legales.

Asimismo, a fin de darle mayor fuerza a sus reclamos, deciden fusionarse con el
SUTPPC, y forman la Federación de Trabajadores de PPC (FTPPC) a fin de que puedan
representarlos judicialmente.

¿Es posible la creación de un sindicato de practicantes? ¿El hecho de no ser catalogados


como trabajadores les restringe este derecho? ¿Existe la posibilidad de un reconocimiento
del vínculo laboral por parte de Marcelo?