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Estrategias Afectivas

Beltrán (1995), es un conjunto de estrategias de apoyo que el estudiante debe emplear durante el
proceso del aprendizaje, son capacidades organizadas del estudiante que le permiten gobernar sus
procesos, contenidos y actividades afectivas, siguiendo un conjunto de procedimientos que
contribuyan a que la resolución de la tarea se lleve a buen término, sensibiliza al estudiante con lo
que va a aprender en tres ámbitos: la motivación, la ansiedad y el autoestima.

Este tipo de estrategias en lugar de enfocarse directamente sobre el aprendizaje tendrían como
finalidad mejorar las condiciones materiales y psicológicas en que se produce el aprendizaje. Gran
parte de las estrategias incluidas dentro de esta categoría tiene que ver con la disposición afectiva y
motivacional del sujeto hacia el aprendizaje, es decir, es importante la disposición favorable por
parte del estudiante para poner en funcionamiento todos los recursos mentales que contribuyan a
un aprendizaje eficaz (Valle, a. y otros).

Meza y Lazarte (2007), expresan que un aspecto importante en la aplicación de estrategias afectivas
es la conciencia afectiva, es en cierta forma equivalente a la metacognición. Se entiende por
conciencia afectiva el grado de conciencia que los sujetos tienen de sus estados y procesos afectivos
y que permite, por ejemplo, que se conozcan a sí mismos; que sepan lo que es importante para ellos;
que identifiquen sus aptitudes, capacidades y habilidades; que corrijan sus deficiencias a nivel de
emociones, sentimientos actitudes, motivaciones, que potencien sus recursos afectivos.

1. La motivación

Meza y Lazarte (2007), la motivación en situaciones de aprendizaje se traduce en un interés o


voluntad que posee el estudiante por aprender, una persona con buen nivel de motivación atiende
mejor, relaciona mejor la información; tiene más deseo de recordarla; está más dispuesta a usar
estrategias para mejorar su aprendizaje; mientras que una persona con bajo nivel de motivación no
puede procesar adecuadamente la información, no aprende o aprende débilmente.

Beltrán (1995), las estrategias motivacionales más importante son:

 Motivación extrínseca: depende de las variables ambientales como los premios y los castigos
administrados por otros
 Motivación intrínseca: es aquella que lleva a la realización de una actividad por la actividad
misma y no por las consecuencias en términos de premios o de castigos.
Si bien la mayor parte de las actividades se establecen inicialmente por motivación
extrínseca, debe buscarse que la motivación vaya desplazándose hacia la intrínseca pues
se mantiene por sí misma, sin necesidad de apoyos externos resulta mucho más productiva
en términos de cantidad y calidad de aprendizaje.
 Atribuciones causales de éxito o fracaso, se expresan en tres dimensiones: estable-
inestable, interna-externa y controlable-no controlable.
La mejor atribución del fracaso escolar es la que atribuye el fracaso a la falta de esfuerzo en
la tarea, ya que la falta de esfuerzo es interna, inestable y controlable. Una estrategia de
este tipo es fácil de intervenir, basta cambiar la dosis de esfuerzo. Una mala estrategia
atribucional es la que atribuye el fracaso a la falta de inteligencia, ya que en este caso la
estrategia es interna, estable y no controlable. Una estrategia como ésta no se puede
intervenir, por lo cual la situación actual se continuará en el futuro, creando así expectativas
negativas para el rendimiento del estudiante.
 Motivación de logro, hace referencia a las expectativas de desempeño. Las personas que
tienen baja motivación de logro están orientadas por la evitación al fracaso, en tanto que las
personas con alto motivación de logro están orientadas para la consecución del éxito. En
situaciones académicas, los de baja motivación de logro procuran no desaprobar por el
contario las personas con alto motivación de logro procurarán no desaprobar; por el contrario
las personas con alta motivación de logro procurarán obtener notas elevadas. En situaciones
laborales, quiénes tienen bajo nivel de motivación de logro se limitarán a conseguir un trabajo
que les permita no estar desocupados, y quiénes tienen alta motivación de logro buscarán
obtener colocación en puestos expectantes, que den prestigio o éxito económico.

Estrategias para incrementar la motivación

Meza y Lazarte (2007):

1. Reflexione acerca de una materia de aprendizaje por la que no se encuentra motivado (a)
 Genere una lista de los aspectos positivos que ésta contiene (postergue la elaboración de una
lista de aspectos negativos
 Genere una lista de aspectos útiles, ayúdese con estas preguntas:
¿Cuáles son los beneficios de aprender la materia?
¿Qué consecuencias negativas aparecerían de no aprender la materia?
¿Qué utilidad sobrevendrá en el futuro de aprender la materia?
2. Adecúe los aprendizajes a su realidad intelectual y académica
 Reconózcase como un ser único e irrepetible
 Acepte que las aptitudes y habilidades intelectuales no están repartidas por igual y que por lo
tanto podría estar en ventaja respecto de algunos o en desventaja respecto de otros en las
materias
 Reconozca que si bien tiene responsabilidad en sus resultados académicos, las fallas que
pudiera haber cometido pertenecen al pasado y que en el momento actual ¡puede corregirlos!
 Identifique sus aptitudes y habilidades intelectuales y sus principales logros académicos:
¡Valórelos!
¡Busque potenciarlos! Hasta convertirse en experto en alguna materia
 Identifique sus carencias intelectuales y académicas y busque compensarlas a través de:
Mayores periodos de estudio
Incremento del número de experiencias de aprendizaje
 Controle la tendencia a compararse con otros
3. Desarrolle la necesidad de logro y su nivel de aspiraciones. Para ello:
 Considere a la falta de esfuerzo como algo desagradable, que tiene que evitarse
 Indague acerca de cómo son las personas con elevada necesidad de logro y a modo
de ejercicio, asuma sus roles
 Fíjese metas claras y graduadas de acuerdo a su complejidad y a su objetivo final,
recompensándose por los logros que vaya alcanzando

La ansiedad

La ansiedad Meza y Lazarte (2007), es una sensación de inquietud, malestar, descontrol, a veces
difusa y a veces localizada en una amenaza física o psicológica, que lleva a esperar que algo malo
ocurra.

En situaciones de aprendizaje, la ansiedad suele vincularse a lo nuevo y a las evaluaciones. Si bien


se puede decir que la ansiedad es un componente inevitable del aprendizaje, cuando es alta:

 Reduce la capacidad de atender, enfocar, procesar, elaborar, almacenar… adecuadamente


la información
 Produce “cortocircuitos” en la recuperación de la información y los bloqueos pueden llevar a
que el sujeto olvide hasta informaciones sobre aprendidas
 Reduce la capacidad de controlar y vigilar el desempeño del sujeto; por ejemplo, no se percata
con claridad de lo que dice o cómo lo dice o muestra un comportamiento torpe que tiende a
intensificarse porque la memoria activa del sujeto está ocupada en las posibles consecuencias
de su fracaso inminente.
 Incrementa la necesidad a ruidos, voces, comentarios, contactos físicos, características
ambientales, predisponiendo al sujeto a otras reacciones emocionales destempladas.

Estrategias para controlar la ansiedad

La estrategia efectiva frente a la ansiedad es la de mantener el control emocional durante las tareas
de aprendizaje. Este control se puede conseguir utilizando las técnicas ya conocidas de reducción
de la ansiedad a través de la desensibilización sistemática, la restructuración cognitiva o el
modelado.

1. Realice actividades que lo lleven a abordar situaciones de aprendizaje ansiógenas por


aproximaciones sucesivas, como:
 Arreglar libros o materiales relacionados al tema
 Echar una hojeada a los materiales de trabajo
 Hacer esquemas del tema o incubarlo libremente sin presión

Esto puede hacerse en el caso que se tenga que exponer un tema y uno se sienta nervioso

2. Dibuje libremente mientras imagina aquello que le preocupa (esta actividad asocia la ansiedad
con la relajación producida por la descarga psicomotriz
3. Aplique saturación cognitiva, que significa darle vueltas a un problema que provoca ansiedad
hasta agotarlo o que ya le aburra
4. Analice las causas de la ansiedad:
 ¿se pone nervioso (a) para todo? (ansiedad-rasgo)
 ¿se presenta inmediatamente antes de ciertas experiencias? (ansiedad-estado)
 ¿ocurre porque se siente incompetente? (bajo nivel de auto confianza).
5. Aprenda relajarse
 Mediante respiraciones profundas
 Mediante relajación muscular progresiva
6. Aplique la desensibilización sistemática. Para esto enliste jerárquicamente las situaciones que le
provocan ansiedad y ordénelas de menor a mayor y estando relajado (a) imagine cada una de
las situaciones de su lista. Debe sentirse tranquilo ante una situación de su lista para poder pasar
a la siguiente
7. Asocie la situación ansiogena con ideas positivas, porque lo común es que se asocie con ideas y
anticipaciones negativas
8. Aprenda en forma significativa y busque el dominio de lo aprendido: el estudiar a conciencia y
prepararse adecuadamente para, por ejemplo, las evaluaciones, ayudan a controlar la ansiedad
9. Postergue el aborde de un problema como una forma de controlar la ansiedad producida por
conflictos. Si el sujeto tiene un problema pero empezar a estudiar es una tarea urgente, puede
negociar consigo mismo y posponer el problema para otro momento
10. No se deje abrumar por la complejidad aparente de la tarea. Si el sujeto tiene que estudiar un
material voluminoso y se pone nervioso porque, entre otras cosas, teme que le falte tiempo o
interfiera en la ejecución de otras tareas; puede tranquilizarse a sí mismo diciéndose que el punto
crítico es empezar. Al empezar, la meta resulta más cercana que cuando no se ha comenzado y
el camino por recorrer se hace más visible
11. Infórmese acerca de la naturaleza y características de la ansiedad. Así, la ansiedad
 No es intrínsecamente mala
 Es una reacción emocional aprendida, que se generaliza fácil y ampliamente
 Algunos están más predispuestos que otros a desarrollarla
 Cuando es moderada, facilita el aprendizaje
 Sólo cuando es intensa, resulta muy perturbante y requiere atención especial
 Es resoluble
La autoestima

La autoestima es la evaluación que hace la persona de sus características y capacidades, sobre la


base de las ideas, creencias, conocimientos e imágenes que tiene de sí misma.

Una persona con buena autoestima se considera capaz, valiosa, importante, tiene mejor
aprovechamiento académico. Y lo contrario es verdad en el caso de la persona con bajo autoestima.

La estrategia indicada para trabajar la autoestima es la autoeficacia. Autoeficacia se refiere a los


juicios que hacen las personas de su capacidad para organizar y emprender las acciones necesarias
para alcanzar un estándar de rendimiento dado. Influye en las elecciones de tareas (¿elijo las fáciles
o las difíciles?), las conductas orientadas a los logros (¿lo intento o no lo intento?), la persistencia
(¿sigo intentando o me rindo?), el gasto de esfuerzos (¿vale la pena todo este desgaste de energía?)
y la adquisición de habilidades (¿seré capaz de aprenderlas?).

En el ambiente escolar, los estudiantes con elevado sentido de autoeficacia generalmente son muy
capaces; obtienen numerosos éxitos en términos de notas ú otros reconocimientos; son persistentes;
se esfuerzan por aprender, preguntando y consultando para despejar dudas; se muestran
entusiastas respecto de sus experiencias académicas; y se adaptan fácilmente a los requerimientos
del entorno. Mientras que los estudiantes con un bajo sentido de autoeficacia generalmente son
menos capaces en las asignaturas “principales”; han obtenido escasos éxitos académicos; evitan las
tareas; son pocos persistentes, se desalientan rápidamente; no se esfuerzan lo suficiente; tienden a
tener problemas de adaptación. En vista que los aprendizajes académicos se efectúan en un medio
conformado básicamente por estudiantes y profesores, estos también influyen en el sentido de
autoeficacia del aprendiz. Por un lado pueden fortalecer las creencias de los aprendices, alentando
y esperando mucho de los supuestamente más capaces y esperando poco de los supuestamente
menos capaces, fortaleciendo de paso las actitudes y conductas asociadas a tales creencias. Por
otro lado, pueden ayudar a modificar su sentido de autoeficacia, especialmente en el caso de los que
tienen dificultades de aprendizaje o no tienen un buen rendimiento académico: un sé que tú puedes”
dicho por el profesor puede ayudarles mucho a encarar situaciones académicas.

Si bien las reacciones de los demás constituyen una fuente de autoestima particular que se posee,
la propia persona puede aumentarla si necesita hacerlo.

Estrategias para aumentar la autoestima

1. Reconozca sus puntos fuertes y sus puntos débiles


2. Potencie sus puntos fuertes y muéstrelos
3. Fíjese metas relacionadas a sus puntos débiles
4. Encuentre las raíces de su baja autoestima y reflexione cómo y por qué se han asentado
en su personalidad. Comprenda y perdone a los que le han hecho daño. Perdónese por no
haber sido capaz de revertir la situación oportunamente.
5. Nunca se diga a sí mismo cosas negativas como “estúpido”, “feo”, “torpe”, “fracasado”
6. No deje que otros lo critiquen como persona. Ud. No está abierto a la crítica sino sus
acciones específicas. Si recibe críticas por sus acciones, agradézcalas y no se ofenda
7. No toleres a personas y situaciones que le hacen sentir inadecuado, a pesar de sus intentos
de adaptarse a ellas o de cambiarlas
8. Tómese su tiempo para relajarse, para meditar, para escucharse a sí mismo, para
encontrarse consigo mismo
9. Preocúpese por los demás, ayúdelos a superar los temores e inseguridades que podrían
tener
10. Busque el éxito pero si no lo encuentra en una situación particular, aprenda de sus errores
y fallas
11. Asuma responsabilidades, por más inseguro que se sienta. Comience con las menores y
auméntelas paulatinamente
12. Auto-instrúyase, dialogue consigo mismo y desarrolle su lenguaje interior. Dígase cosas
como “soy inteligente”, “soy guapo para algunos y eso me basta”, “no soy perezoso” con
frecuencia hasta que lleguen a formar parte de sus creencias.

Referencias Bibliográficas
Beltrán, J. y Bueno, J. (Eds.). (1995). Psicología de la Educación. Barcelona España:
Editorial Boixareu Universitaria. Marcombo Págs. 316-317

Meza, A. y Lazarte, C. (2007). Manual de Estrategias para el aprendizaje autónomo y eficaz.


Lima Perú: Universidad Ricardo Palma Editorial Universitaria. Págs. 36-42

Valle, A., Gonzales, R., Cuevas, L., Rodríguez, S. y Baspino, M. Las estrategias de aprendizaje:
características básicas y su relevancia en el contexto escolar. Universidad de La Coruña.