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EFEMÉRIDES DE LAS OLAS DE CALOR VERANIEGAS EN CANARIAS:

CAUSAS, CONSECUENCIAS SOCIALES, MEDIOAMBIENTALES

Y OTROS DATOS.

El principal causante de estos episodios es el régimen de vientos continentales


saharianos. Estos se manifiestan bajo determinadas configuraciones sinópticas, o lo
que es lo mismo, cuando las masas de aire se sitúan en determinadas posiciones.

Estas son:

 Cuando las altas presiones se sitúan al suroeste de Europa, muchas veces


sobre la misma península ibérica/norte de África.

 Cuando la baja presión de origen térmico sahariana gana terreno


acercándose por el este a las islas o bien se sitúa directamente sobre ellas,
ligeramente al suroeste del archipiélago.

En primer caso, se debilita la influencia del alisio aunque sigue existiendo,


pero aportando menores índices de humedad y temperaturas menos suaves por el
menor recorrido marítimo y, sobre esta capa superficial, se superpone la masa de
aire continental. En el segundo caso se sustituye por completo el flujo del alisio en
superficie.

La presencia de la masa de aire de carácter continental tropical, puede darse


en cualquier época del año. En invierno, no es capaz de generar grandes ascensos
térmicos, debido a que la temperatura del desierto y la capa de aire inmediatamente
superior al mismo no está tan caliente como en verano, pero sí que aporta un
descenso en los índices de humedad y presencia de polvo en suspensión.

Se manifiesta cuando se instala una alta presión en superficie, al nordeste-este


de las Islas Canarias, o cuando el anticiclón subtropical marítimo Azores-Bermudas
se desplaza al este, o se genera una baja térmica subsahariana, sustituyendo al flujo
del alisio en los primeros casos o sobre una capa superior en el segundo. El
transporte de la masa sahariana ocurre en cualquier época del año. En invierno,
genera calima sin ascenso térmico importante, debido a la poca irradiación solar de
los meses invernales en la superficie arenosa del desierto.

En meses de invierno, muchos climatólogos han llamado al transporte de


masas africanas hacia el Atlántico con el nombre de “monzón”. En África del Norte,
la extensión del anticiclón continental, debido al enfriamiento invernal, queda
normalmente limitada a la meseta argelina y la región del Atlas, tras ocupar la
cuenca mediterránea. Con relativa frecuencia, dicho anticiclón llega a ser lo
suficientemente importante como para que el flujo del aire, desde continente al
océano, alcance a Canarias en forma de “viento monzónico.” En este caso,
desaparece la humedad y con ello la nubosidad. Pero ojo, las temperaturas máximas
diurnas no son altas y las mínimas nocturnas, en zonas de medianías y de cumbres,
pueden generar escarchas y heladas debido al frío por irradiación, que en las noches
despejadas de invierno deja escapar el calor superficial.

En el plano vertical, podemos distinguir dos tipos de advecciones saharianas:

-Advección a nivel superficial: se genera por alejamiento del anticiclón


atlántico, y su escasa influencia sobre el archipiélago canario o el desplazamiento del
mismo más al este de su ubicación natural, situándose sobre la Península Ibérica o el
Mediterráneo, abarcando el norte de África. En este caso, las mismas isobaras de las
altas presiones empujan la masa cálida hacia las islas a niveles bajos de la atmósfera.
Es muy frecuente en otoño y en primavera.

El transporte de la masa cálida de aire recorre la superficie del desierto,


disminuyendo su humedad y aumentando su temperatura, alcanzando las costas
atlánticas africanas, adentrándose en el océano y llegando hasta Canarias. En estas
condiciones, las temperaturas en nuestras islas aumentan ligeramente a todos los
niveles, incluyendo las costas y sectores del norte. La inversión térmica desaparece, y
el cielo queda completamente despejado o con una ligera calima que irá
aumentando a lo largo de los días en que persistan estas condiciones. En muchos
casos, estos episodios se limitan a la presencia de calima, alta disminución de la
visibilidad por su localización en capas bajas, no adquiriendo las temperaturas
valores notablemente altos. En este supuesto, las islas más afectadas son las
orientales. Este sinóptico es relativamente frecuente en meses de invierno.
-Advección a niveles medio y altos: en los meses más cálidos del verano, el
sol calienta la superficie del desierto. La masa de aire seco y muy cálido asciende a
cotas más altas (al ser más ligero el aire caliente), provocando la presencia de una
baja térmica sobre el Sahara (depresión térmica). Al alcanzar los niveles altos (sobre
los 500 m de altitud), la masa de aire se dirige hacia el oeste, alcanzando las
medianías y cumbres altas donde llega directamente la masa tórrida, “golpeando”
en especial, a las medianías de las islas más montañosas, sobre todo Gran Canaria y
deslizándose sobre la capa inferior más fresca y aún húmeda del alisio. En estas
condiciones, a nivel mesoescalar, los litorales expuestos al norte quedan protegidos
de la canícula por unos días, debido a que el alisio inferior continúa llegando al
archipiélago; mientras que por encima de los 500-1000 m de altitud, el cielo está
totalmente despejado con algo de calima (alcanzándose en las cumbres
temperaturas superiores a las de las zonas costeras). Entre ambas masas verticales
encontramos el punto de inversión térmica y, con él, el mar de nubes. Con el paso
de los días, las zonas costeras también se verán influenciadas por la presencia de
calimas y altas temperaturas, bien por la llegada de aire sahariano a las capas bajas
(al aproximarse la borrasca sahariana) o bien por la caída del polvo en suspensión
desde las capas altas. Aumenta, en ambos casos, la sensación de bochorno por su
cercanía al mar, y por todo ello la desaparición del nivel de inversión térmica. Son
estas situaciones, las causantes de loes episodios cálidos y olas de calor más
importantes en las islas.
Queríamos hacer un hincapié en el concepto de “ola de calor”. La Aemet lo
ha definido, aunque con cierta ambigüedad. No podemos aplicar el término ola de
calor antes de que ocurra. Los datos de un episodio cálido determinarán si
estuvimos bajo los efectos de una situación de altas temperaturas prolongada en el
tiempo y denominada ola de calor.

En verano, algunos medios de comunicación informan de la llegada de una


ola de calor. Los que estamos día a día pendiente de la actualidad atmosférica, nos
hemos cansado de denunciar ese comportamiento poco deontológico en lo que
respecta al tratamiento informativo y muy próximo al amarillismo o al tabloide. No
hay ola de calor hasta que se determine si realmente lo fue.

¿Qué se entiende por ola de calor?

La Aemet define ola de calor como un episodio de, al menos, tres días
consecutivos, en el que como mínimo, el 10 % de las estaciones registren máximas
por encima de las temperaturas máximas diarias de julio y agosto en el periodo
1971-2000.
Como vemos, no existe una definición precisa del término. Se basa en una
serie de valores que llegan a precisar, de manera muy relativa, si un episodio cálido
ha alcanzado la “categoría” de ola de calor.

Pueden descargar el recurso en el siguiente enlace:

https://www.aemet.es/documentos/es/conocermas/recursos_en_linea/publicaciones_
y_estudios/estudios/Olas_Calor_ActualizacionJun2017.pdf
CRONOLOGIA DE LAS OLAS DE CALOR MÁS IMPORTANTES DE LOS ÚLTIMOS
AÑOS.

-VERANO DE 2015

Uno de los meses de julio más tórridos de los últimos años

Aquel mes de julio, según la Aemet, el número medio de noches tropicales (16)
superó con creces, el valor esperado (10). Con quince o más solo están los meses de
julio de 2004 (15) y 2009 (17). Además, entre los días 7 y el 10 de dicho mes, se
produjo una ola de calor que, sin superar valores de records, dejó máximas de más
de 40ºC en zonas situadas al sur de Gran Canaria (avance climatológico de la Aemet
julio de 2015).

En el Puerto de Mogán, se observó el día 7 un 'reventón cálido' o 'heat burst'.


Súbito ascenso de las temperaturas de 7,3 ºC en diez minutos y un aumento
repentino de la intensidad del viento, que sopló con rachas de más de 80 km/h.
Aquella noche, Gran Canaria se vio afectada por una tormenta. Este fenómeno es
bastante infrecuente. A falta de observatorios, es muy probable que aquel día, la
mencionada actividad tormentosa, sucediese también en otros puntos. Estas
temperaturas inusuales en plena madrugada se deben a un fenómeno que se
produce en una situación tormentosa o convectiva. Consiste en el desplazamiento
vertical, a gran velocidad, de las masas de aire, provocando un aumento repentino
de viento, así como un brusco descenso de la humedad y una espectacular subida de
las temperaturas. En cuanto pasa este «reventón cálido», las temperaturas vuelven a
la normalidad. Son, por decirlo gráficamente, burbujas de aire con unas condiciones
muy particulares, que pueden durar solo unos minutos. Aquella noche cayeron 94
rayos sobre las islas entre las tres y las siete de la madrugada. Una célula
convectiva, dirigida por la circulación ciclónica desde el continente, fue
arrastrada junto a la masa tórrida y a la calima. La orografía facilitó los
disparos. Con las condiciones descritas, los reventones eran muy posibles.
Significativos los 35,3ºC de Morro Jable a las 4 de la madrugada, justo en el
momento que la tormenta afectó a esa zona de Fuerteventura. Cerca de los 43ºC
notificó la estación de la Aemet en Tasarte. Un mes después, en agosto, nos
sorprenderá una extraña y atípica depresión subsahariana, con elementos tropicales,
que arrojó uno de los mayores datos de precipitación en un mes de agosto y una
tormenta que levantó la pasión de los aficionados. Inolvidable.
LA CADENA DE OLAS DE CALOR Y EPISODIOS CÁLIDOS DE LA PRIMAVERA Y
VERANO DEL 2012

Cadena de olas de calor en el tórrido VERANO DE 2012. Tres olas de calor y


varios episodios cálidos, que ocuparon un espacio de 14 días de junio, julio y
agosto, y que envolvieron a las islas en una burbuja cálida sahariana. Ya en la
primavera, los episodios cálidos, días cálidos y olas de calor, deambularon por
nuestras latitudes. El 14 de mayo la Consejería de Sanidad informa del fallecimiento
de dos personas por golpes de calor en Gran Canaria. La Aemet activa el aviso
naranja por altas temperaturas. Ya en verano, el 25 de junio, las islas amanecen con
una importante disminución de la visibilidad por calima, inyectada a niveles bajos.
Nuevamente se activa el aviso naranja por calima y altas temperaturas
La primera situación de altas temperaturas del verano, abarcará del 25 al 27
de junio, con una anomalía de 7ºC respecto a la media, y formaba parte de un
episodio que también afectó al territorio peninsular aquellos días. Entre las
efemérides alcanzadas estos días, destacan las temperaturas máximas del Aeropuerto
de Fuerteventura (41,6 ºC), Santa Cruz de Tenerife (37,1 ºC) o Aeropuerto de
Tenerife Sur (36,2 ºC). El día más soporífero fue el 27 de julio, con 42,6ºC en
Tasarte (Gran Canaria), 41,1ºC en Agüimes (Gran Canaria) y 40,1ºC en Morro Jable
(Fuerteventura).

La segunda ola de calor, con una duración de siete días, fue la más larga de
ese verano. Se registra entre el 17 y el 23 de julio. El día 21, La Aldea de San Nicolás
registró el asombroso dato de 44,5ºC. Las temperaturas máximas alcanzadas el día
22: Tasarte (GC) 43'5ºC, Lomo Pedro Alfonso (Tunte, GC) 43,5ºC, Haría (LZ)
41,2ºC, Tirajana (GC) 41ºC, La Dehesa (Hierro) 41ºC, Valleseco (GC) 40,8ºC, Los
Rodeos (TF) 39,7ºC, Centro Forestal Doramas (GC) 39,5ºC, La Laguna 38,2ºC.
En La Gomera, se declara un incendio forestal el 4 de agosto, y que afectó al
11% de su superficie, obligando al desalojo de la cuarta parte de su población. El
fuego, que se dio por extinguido a finales de octubre, afectó a 3000 hectáreas de los
municipios de Vallehermoso, Alajeró, San Sebastián y Valle Gran Rey. Las llamas
calcinaron viviendas, cultivos y ganado. El fuego quemó más de 750 hectáreas del
Parque Nacional de Garajonay, la mayor reserva de laurisilva del Terciario en
Canarias, alcanzando a la Reserva Integral de Benchijigua. Las altas temperaturas,
que por esos días se registraban en Canarias, no dieron tregua para un incendio que
tuvo uno de sus momentos más críticos cuando, en la noche del 12 de agosto, una
“gran bola de fuego” arrasó el Valle Alto del municipio gomero de Valle Gran Rey,
devastando decenas de casas, animales, palmeras y cultivos. Cientos de personas
tuvieron que ser evacuadas en barco a la capital colombiana.
En la segunda ola de calor, sucedida entre el 12 y el 23 de julio, nos
estremecemos ante otro siniestro forestal, en este caso, en Tenerife. Arden 6500
hectáreas de los municipios de Vilaflor y Guía de Isora. En este mismo periodo, La
Gomera recibe un aviso del desastre de agosto. También La Palma sufre el incendio
más importante desde el 2009.

La tercera ola de calor se produce entre los días 19 y 22 de agosto. Con


44,5ºC a las 16 horas, en La Aldea de San Nicolás el día 21, el municipio grancanario
se convierte en el punto más caluroso de todo el país ese día, por encima de Sevilla
o Córdoba. Pájara y Maspalomas superaron los 42ºC. La Aemet activa el aviso
naranja por altas temperaturas en la provincia oriental.
El verano se despide como el más insufrible en años y en situación de prealerta por
la cercanía de la tormenta tropical Nadine.
FINALES DE JULIO Y PRINCIPIOS DE AGOSTO DEL 2009

El día 29 de julio, la Aemet dibuja de colores naranjas y amarillos los avisos


por altas temperaturas en Canarias. Aquel día, en La Gallega (nordeste de Tenerife)
a las 8 horas, ya se alcanzaba los 33ºC. Era el comienzo de unas de las olas de calor
más significativas de los últimos años. En las medianías de Gran Canaria, el mercurio
aumentaba una media de 0,4ºC cada 20 minutos a lo largo de las horas diurnas. De
esta manera, a las 10 de la mañana ya la estación de El Milano en Agüimes
alcanzaba el asombroso dato de 37ºC.
El día 30, se intensifica el viento cálido del este. Varios puntos del sur de las
islas más montañosa, sufren súbitos ascensos térmicos de entre 4ºC a 5ºC a las 7 de
la mañana. 45,4ºC en Arona, 44ºC en Playa Blanca (Lanzarote) son algunas de las
máximas de aquel día.
Los golpes de calor cesan a lo largo de la mañana, pero las “bajaradas”
envuelven el Valle de Aridane, con valores cercanos a los 45ºC, según estaciones del
Cabildo. Altísimos valores termométricos acompañados de rachas fuertes de aire
caliente. Es un fenómeno mesoescalar que genera una aceleración de los vientos
procedentes del este al encauzarse por la orografía, afectando a las laderas situadas
al otro lado de las cumbres. La temible “vahadada” es una especie de “demonio
“para los campesinos. Esto indica que la advección sahariana estaba invadiéndonos
a nivel superficial.
Más siniestro no puede comenzar agosto. Y no lo decimos por la terrible
noche tropical que no permitió conciliar el sueño a muchos canarios, ni por el
fallecimiento de una persona en Gran Canaria por un golpe de calor, que también.
En Fuencaliente (La Palma), en la zona de Tigalate, se desencadena un incendio
forestal que, durante 15 días, arrasa 3600 hectáreas y a posteriori, es la causa
indirecta de las riadas de diciembre del mismo año en la zona.
Mientras la Aemet anuncia un descenso moderado y notable de las
temperaturas, las masas de aire se intercambian. Vuelve el alisio a partir del día 2 de
agosto.
26 DE JULIO AL 2 DE AGOSTO DEL 2007.
CANÍCULA Y DESASTRE MEDIOAMBIENTAL
El día 27 de Julio del 2007, los pinzones azules de la reserva de Inagua, en el
suroeste de Gran Canaria, dejaron de trinar. Un agente forestal que se dirigía a su
puesto de Montaña Sandara, alertó sobre un conato en las paredes del barranco del
Juncal, en el municipio de Tejeda. Paralelamente se originan conatos en La Gomera.
Tres días después, una negligencia agrícola desata el desastre en norte de Tenerife.
Sabemos que fueron intencionados y, el de Gran Canaria, vilmente provocado por
un “despecho profesional”. Sabemos, como hemos visto en los grandes incendios
forestales en Canarias, que estas catástrofes medioambientales coinciden con olas de
calor y episodios cálidos. La lucha contra el fuego dejó con caseríos desalojados,
cuando las llamas alcanzaron núcleos poblacionales (Mogán y Tunte) todo ello
acompañado por unos vientos que soplaron con rachas de hasta 50-70 km/h y una
mínima humedad relativa. 15 días de batalla contra el mayor desastre
medioambiental que se recuerda en las islas. Y ahí están los datos: 18.468 hectáreas
en Gran Canaria y 15.640 has en Tenerife. Si lo totalizamos (34.100 hectáreas).

Tabla de incendios forestales en Canarias


El día 26 de julio, el anticiclón se posiciona sobre la península ibérica. Las
isobaras que recorrían el Sáhara nos alcanzan tras caldearse en el desierto. Una baja
térmica se sitúa al sur del desierto. El Cabildo de Tenerife anuncia que ha prohibido
hacer fuego en las áreas recreativas de la zona forestal de la isla, debido a la alerta
meteorológica en la que se encuentra el archipiélago, por la previsión de que las
temperaturas alcancen los 34ºC. El pueblo de Chipude, en el municipio de
Vallehermoso (La Gomera), fue desalojado por precaución ante la proximidad de
las llamas de un incendio que se inició en sus proximidades. El incendio, que tiene
unos 1.500 metros de frente, comenzó hacia las 14 horas del 26 de julio, en la zona
de Los Manantiales, en el área alta de Chipude, próxima al preparque del Parque
Nacional de Garajonay.
A finales de mes, el anticiclón se sitúa al noroeste de la península ibérica. Nos
quedamos sin alisios. Al sur del Sáhara, una baja térmica muy potente intercambia
sus flujos con las altas presiones. Con este sinóptico, las islas quedan envueltas en la
masa cálida sahariana. La advección es en todos los niveles. La presencia de calima
está asegurada.
El día 28, Tenerife y Gran Canaria se encuentran en situación de aviso
naranja por fenómeno climatológico adverso. Los registros, con temperaturas
notables en medianías y en zonas altas, que orillaban y hasta superaban los 40ºC en
las cumbres de la Isla, van acompañadas por vientos con una velocidad superior a
los 30 km/h y un nivel de humedad inferior al 30%. Advierten sobre la posibilidad
de alto riesgo de incendios forestales, máxime a la vista de los fuegos aún
humeantes en La Gomera y en Gran Canaria. En Tenerife, el viento reinante del este
derrumba varias torres de vigilancia antiincendios.

Los días 29 y 30 fueron soporíferos. En Agaete (Gran Canaria) el día 30 se


mide la temperatura más elevada desde que se tiene registros en Gran Canaria.
Unos asombrosos 46,5ºC. En Santa Cruz de La Palma se genera la efeméride de
temperatura máxima histórica con 38,4ºC.

El día 29, las máximas fueron los 43,2ºC de Maspalomas y 42,9ºC del
Aeropuerto Reina Sofía, en el sur de Tenerife. Ese mismo día, 2.200 personas se
calcula que han sido evacuadas de los municipios turísticos de Mogán y San
Bartolomé de Tirajana, en el suroeste de Gran Canaria, debido al fuego declarado
en la isla, activándose, en la madrugada del 29 de julio, ocho focos. El mayor
núcleo de población evacuado se concentró en Mogán, donde se desalojaron a más
de 1.000 vecinos.

El incendio de Tenerife se declara por mañana, en la zona de Los Campeches,


en Los Realejos y avanza en dirección oeste, encontrándose su frente, a las 14:30
horas, en la zona de la Hoya del Burrero y del Barranco de la Arena, en La
Guancha.
El día 31 de julio, los equipos sanitarios activados ante los incendios
declarados en Canarias, han asistido a 26 personas entre las islas de Gran Canaria y
Tenerife por problemas de salud, leves en general. La Fundación Canaria para la
Reforestación Foresta, estimó que el fuego había destruido más de un tercio de la
superficie forestal de Gran Canaria en los últimos 5 días, poniendo en riesgo la
supervivencia de una treintena de especies de fauna y flora endémicas. El fuego
afectó al parque zoológico y botánico Palmitos Park, en el municipio de San
Bartolomé de Tirajana, al sur de Gran Canaria, quemando el 65% de su superficie y
afectado al 60% de las especies animales y vegetales que había en su interior.
El día 1 de agosto, el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero,
visita la zona afectada. Sanidad informa del fallecimiento de 5 personas por golpes
de calor y más de 30 hospitalizaciones en los últimos días.

Las condiciones ambientales extremas, provocadas por la advección


sahariana, eran una constante: máximas de 42ºC a 45 ºC y mínimas de 30ºC a 33
ºC, con humedad relativa mínima de 4% a 6 % y máxima nocturna de entre 7% a
9 %. Esta situación, se mantuvo desde los días previos al inicio del fuego, hasta días
posteriores al control del mismo. Tras la retirada de la masa cálida, el día 2 de
agosto, se produce un giro de 90º al norte en la dirección del viento (entrada del
alisio y brisas) y un incremento de su velocidad hasta 50 km/h, llegando a 70-90
km/h, en alineación, con el régimen de marinadas nocturnas y vientos de ladera
descendentes por la noche.

El resto de los 15 días de agosto, continuará el vía crucis de los canarios para
luchar contra el fuego, pero ese ya será otro episodio que pronto analizaremos en
este espacio web.
DEL 24 DE JULIO AL 02 DE AGOSTO DEL 2004

LARGO EPISODIO Y CRISIS SANITARIA

En este virulento episodio muy cálido de altas temperaturas, cabría añadir el


viento abrasador de la advección tórrida procedente del desierto del Sáhara, que
sopló durante 8 días sobre el archipiélago canario y que no sufría una ola de calor
tan prolongada desde 1990, cuando hubo altas temperaturas durante 9 días
consecutivos.

La burbuja cálida estuvo durante 8 días entre las islas y el norte de África, a
850 hPa mantuvo al archipiélago en alerta.

El 29 de julio de 2004, la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias


confirmó el fallecimiento de 9 personas mayores de 55 años, en los últimos 5 días,
en distintas islas del archipiélago, por efecto directo de la ola de calor más larga de
los últimos 14 años. 45 personas fueron ingresadas con cuadros de deshidratación.
Es decir, el espacio de tiempo más corto en el que ha habido tantos fallecidos,
debido al calor en nuestras islas, desde que hay registros. Tras las muertes registradas
en toda Europa durante el verano de 2003, especialmente en Francia y en España
(fallecieron 12.963 personas más en junio, julio y agosto de 2003 que el año
anterior), el Gobierno de Canarias activó el 1 de junio de 2004, un plan de
prevención de los efectos de las elevadas temperaturas sobre la salud, en
coordinación con el Ministerio de Sanidad y Consumo.
La burbuja de aire cálido disparó las temperaturas hasta los 43ºC en zonas de
medianías. Las dos capitales canarias tampoco se libraron de la canícula. Santa Cruz
de Tenerife alcanzó 41ºC y Las Palmas de Gran Canaria 40ºC. En Lanzarote se llegó
hasta los 43,5ºC y en ninguna isla, excepto en El Hierro, se bajó de los 40ºC en las
horas centrales del día. Ya el día 25 de julio, las temperaturas más altas en las Islas se
registraron en Lanzarote, donde se llegó a alcanzar la máxima de 42,9ºC en el
Aeropuerto de Guacimeta. Los Rodeos y Santa Cruz de Tenerife reflejaron valores
máximos que alcanzaron, en algún momento del día los 39,2ºC y los 39ºC,
respectivamente.

Más de sesenta mil animales de corral murieron asfixiados en las granjas y las
pérdidas en la agricultura fueron cuantiosas, sobre todo en los cultivos de
medianías. El fenómeno local de las bajaradas de aire caliente racheadas, acabó con
el 30% de la producción platanera, aguacates y viñedos en La Palma.
Los montes de Tenerife, La Palma y Gran Canaria sufrieron el zarpazo del fuego,
aunque los doce conatos de incendio declarados en cinco días, se controlaron a
tiempo. El consumo de electricidad aumentó un 9% y el de agua un 50%, según
información de Unelco y Enmasa, respectivamente. Las ventas de aparatos de aire
acondicionado y ventiladores se multiplicaron por diez.
TABLA DE TEMPERATURAS MÁXIMAS HISTÓRICAS EN CANARIAS