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Fernández Ana – “Los mitos sociales de la maternidad” - En La mujer de la ilusión.

MUJER = MADRE

Organiza el conjunto de prescripciones que legalizan las diferentes acciones en el concebir,


parir y criar la descendencia, como los proyectos de vida posibles de las mujeres concretas, y
los discursos sobre la mujer.

(Diferenciar reproducción, que esta en el orden de la naturaleza, de maternidad que esta en el


orden cultural, como una función social.)

El Imaginario Social

Entran aquí en juego fuerzas sociales que operan en la mujer a nivel inconsciente, en el
registro imaginario, y que podrían ser analizadas a través de lo que se ha dado en llamar los
mitos sociales de la maternidad.

La producción y reproducción de la ideología en la constitución del psiquismo inconsciente.

Producciones ideológicas, estos mitos son sociales, constituyen un conjunto de creencias y


deseos colectivos que ordenan la valoración social que la maternidad tiene en un momento
dado. Son individuales en la medida en que dan los parámetros de imaginarizacion individual
de dicha función intervienen también participando la formación del estilo individual de ser
mamá. Jerarquizan de determinada manera, su proyecto como madre con respecto a otros
proyectos vitales.

Estos mitos no están por fuera de los individuos produciendo sobre esos efectos de influencia.
Tampoco hablamos de una interacción entre individuo y sociedad a través de sus mitos, sino
que pensamos a éstos como constitutivos del sujeto, y recreado socialmente por cada individuo
singular.

Dan cuenta, estructuran y organizan relaciones humanas. Si bien inscriptos en el plano de la


intersubjetividad, constituyen una poderosa fuerza material del campo social.

De la articulación de este imaginario social con el orden simbólico (discursos populares,


científicos, políticos, ideológicos, etc.) que organiza un real: mujer igual madre, que no es la
realidad, pero que se constituye como si lo fuera.

Imaginario y simbólicos sociales que producen un real: mujer igual madre, que vuelve imposible
una realidad posible:

Mujer: madre o sujeto reproductor. Sujeto de goce. Sujeto productivo creativo. Sujeto histórico.
Sujeto de discurso. Sujeto de poder.

En síntesis, ha hecho irreversible dos ecuaciones muy diferentes:

Mujer igual madre. Igual. Madre igual mujer. Porque una cosa muy diferente es decir que para
ser madre se necesita ser mujer, que decir que para ser mujer se necesita ser madre. Sin
embargo, su uso, por un deslizamiento de sentido característico del discurso ideológico, se ha
hecho equivalente

Frente a la presencia cada vez más sólo de mujeres que trabajan, estudian, es decir organizan
su vida en un proyecto de vida no circunscripta exclusivamente a la maternidad, estas
prácticas, se acumulan como transgresiones, o son también elementos directivos que
acumulan potencialidades a cristalizar luego en futuras organizaciones en que se reestructuren
el cuerpo social.

La eficacia del mito mujer igual madre


Esta eficacia se estructura a partir de tres recursos:
1. la ilusión de naturalidad.
2. La ilusión de atemporalidad
3. la relación: a menos hijos, más mito.

1. La ilusión de naturalidad:
Habitualmente consideramos como natural que la mujer sea madre. Así adscribimos la
maternidad como un fenómeno de naturaleza, y no de la cultura. Es natural que la mujer sea
madre porque posee: un privilegiado aparato reproductor: nidacion interna y mamas; y un
instinto materno que la guiará en la crianza de los hijos.

Esta característica biológica que ha jugado un papel decisivo en las amada inserción de la
mujer en la naturaleza diremos que la condición necesaria pero no suficiente de la maternidad.
Incluimos las naciones de proceso y de constitución, como opuestas a lo dado, donde operan
tanto aspectos conscientes con inconsciente, tanto individuales como culturales. Esta
concepción naturalista opera aquí de la misma forma que con referencia el sexo de una
persona: es natural que sin individuo nace el sexo masculino sea varón es decir se comporte y
sienta como tal dada su constitución física a la edad correspondiente, el instinto se cobrará a la
estructura biológica y lo diera en todas las conductas sexuales. Se consideran a sí
prácticamente sinónimo sexo biológico y sexo psicológico. Lo mismo ocurre con la maternidad:
variaran de una mujer a otra la significación del hijo, el deseo o no deseo del hijo, su manera de
imaginarizarlo, sus posibilidades de entrar y salir de la especularidad con su hijo, etc.

El instinto materno: en la concepción naturalista de la que participan las creencias colectivas,


pero también se inscriben muchos discurso científico sobre la mujer, encontramos la noción de
instinto como aquello que va a guiar a la madre para encontrar las conductas adecuadas que le
permita resolver aquellas cuestiones referidas a la crianza de los hijos o que la relación en con
el hijo le plantea.

Un instinto es un saber hacer heredado genéticamente. En los seres humanos es mucho más
difícil poder aislar una conducta instintiva; nos estamos refiriendo a conductas distintivas en
general, no sólo al instinto materno. Podemos afirmar que el ser humano es un animal
atravesado por la cultura, cruzado en su propia carne por lo social. En lo ideológico de la
nación de instinto referido a la maternidad, el mito era que la madre posee un saber hacer
instintivo que le permite entender mejor que nadie lo que su hijo necesita. Dicho instinto la
guiará para encontrar el camino adecuado en la relación con el hijo. Es infalible.

Parecería ser que el pensar no como hijos del instinto nada cierta ilusión de fuerte anclaje.
Hijos del instinto nos remite a la ilusión está inscriptos en un orden necesario natural. Hijo del
deseo nos enfrenta la contingencia en la que se escriben los hechos del orden de lo humano.

2. La ilusión de la a temporalidad:
Dado que la función materna se inscriben el orden de la naturaleza, y no de la cultura, la
maternidad fue siempre así. Decir que siempre fue y será si tiene mucha más fuerza que
pensar que dicha función cambia con los tiempos.

Distintas han sido las concepciones de maternidad en la historia, en esta sociedad y por ende
distintas han sido las prescripciones implícitas y explícitas que han regido para llevarla a cabo.

En uno y otro período variaran las producciones de este imaginario social, otros eran los mitos,
otras eran las explicaciones que las disciplinas científicas ven a estos problemas. Otras eran
las valoraciones. Otra cosa será lo sancionado. Otros, por ende, serán los discursos y las
prácticas.

Las prácticas:
A través de las prácticas “maternales” podemos inferir con bastante claridad cuál otro era el
mito de la maternidad y su dispositivo en siglos anteriores. Dichas prácticas podrían conformar
los “discursos indirectos” a través de los cuales dicha sociedad habla de la maternidad, sus
mujeres y sus niños (Ej. las mujeres de buena posición tenían entre 18 a 20 hijos que
entregaban cuando nacían a vivir en casa de la nodriza para ser amamantados por un año o
dos el tiempo que durará la lactancia, muy pocos de esos sobrevivían ya que las condiciones
de afecto e higiene, eran pésimas.).

3. La relación: a menos hijos más mito


La esencia de la mujer definida por la maternidad quien no es madre no es.

El concebir la maternidad como esencia de lo femenino. Podríamos decir que nos encontramos
aquí frente un rasgo típico del esencialismo, cuando eleva a categoría universal lo típico o
necesario de un momento histórico.

Hoy en día una mujer dedica mucho menos tiempo de su vida útil para cumplir con su función
social reproductora, que las mujeres de otro siglo. Lo acontecido el que cambia el paradigma
de maternidad en que se mueve dicha práctica. Se prolonga la crianza y el cuidado de los hijos,
que eran mínimo cuando se parían frondosisimas descendencias, de lo cual la madre actual
de 1 o 2 cual lo sumo tres hijo, dedica toda su vida a esta tarea al igual que la que tenía 20. Si
bien los factores antes expuestos han sido decisivos en la ¨ desalienación de la mujer de la
naturaleza, las fuerzas del cuerpo social se reorganizan exaltando los valores de la madre; al
tener muchos menos hijos, y siendo la maternidad su función, su misión, se centra en esos
pocos hijos toda su dedicación. Y es aquí donde decimos: a menos hijos más mito o sea más
madre incondicional más madre que cuide y vele toda la vida por los hijos al sacrificarlo todo
por ellos; a menos hijos más mito que permite justificar ocultar disimular sostener el excedente
de este confinamiento.

4. Mecanismo interno del mito mujer igual madre:


Si definimos, pensamos, imaginamos, esperamos, etc., el amor de la madre como
incondicional, toda ternura, es decir si extendemos el afecto que une a una mujer a su hijo
hasta un nivel místico, para que esto sea posible tenemos que dejar afuera una cantidad
considerable de fenómeno, como por ejemplo, la agresividad o el erotismo de la madre con los
hijos.

El llamado vínculo madre hijo presenta, como todo vínculo, aspectos idealizados y aspecto
persecutorios, tanto para la madre como para el hijo, pero lo que vamos a encontrar es que
mientras los aspectos idealizados se expresan en un nivel de explicitación permanente a través
de todos los canales sociales e individuales públicos y privados, los aspectos persecutorios se
mantienen implícito, siempre presente, pero negado, sancionados. Exalta la ternura, negada la
agresividad y el erotismo también constitutivos de dicho vínculo.

La relación necesaria entre aquellos aspectos de la realidad que el mito exalta y aquello que el
mito de miedo minimiza. Lo que está promociones ideológicas no dejan ver, no tiene una
relación de exterioridad con lo que exaltan. Diremos que lo exaltado con dinero negado como
su propia denegación. Para ser más exactos, lo invisible es lo que contiene lo visible como su
propia denegación. Es decir que si el amor de la madre por sus hijos es instintivo incondicional
indestructible, necesariamente, habremos de omitir, negar, renegar, no ver, su agresividad,
erotismo, lo que destruye en los hijos con su sobreprotección, sus abortos, etc.

Agresividad, patología, erotismo, aborto, etc., están fuera de lo posible de ser pensados
conscientemente. Y si, por negados se harán presentes como síntoma. Tendrán toda la fuerza
de lo reprimido; velarán y develarán su presencia, y su sentido.

Conclusiones, reflexiones (que abren interrogantes)

Se presenta si la necesidad y el riesgo de ampliar el mismo como el abrir las articulaciones


teóricas necesarias muchos son los riesgos, los puntos vulnerables de toda salida de campo.
Las dificultades se presentan en abanico.
En primer lugar, teóricas, en lo referente a los problemas que significa intentar construir a la
mujer en un objeto teórico.
En segundo lugar, metodológicas, dado que la mayor parte de los temas referidos a la mujer no
pueden ser abarcados, como decíamos, desde un solo campo teórico, se plantea no sólo la
dificultad de articulación teórica, sino la validación y confrontación de los diferentes bagajes
técnicos con que las disciplinas involucradas trabajan.

Con respecto a la ocasión mujer igual madre dependerá del lugar profesional desde donde
miremos los hechos. Es indudable que desde un enfoque macro social, abarca activo de los
grandes movimientos, se puede ver con respecto a la mujer, un movimiento progresivo hacia
una cada vez mayor adquisición de logros sociales, inserción en proceso productivo,
redistribución de roles entre hombres y mujeres con la consiguiente redefinición de la
maternidad.

Creemos que en este juego de fuertes resistencias, internas y externas, consciente e


inconsciente, individuales y sociales, públicas y privadas, se evidencian con todo su peso de
inercia las producciones ideológicas en las que ha querido dar cuenta este trabajo, sosteniendo
aún no hay la ecuación mujer igual madre.
Salvarezza, Leopoldo – “La sexualidad en la vejez”

Introducción
Negación de los jóvenes para pensar e indagar sobre la sexualidad de los viejos.
No hay ninguna duda de que existen cambios fisiológicos a medida que las personas
envejecen. Sin embardo, subsiste la pregunta sobre ¿cuánto pueden influir estos cambios en la
conducta sexual?, dado que es muy difícil trazar una línea divisoria entre los aspectos sexuales
y los fisiológicos. Los cambios fisiológicos no traen de por si consecuencias negativas en la
respuesta sexual. Se hace necesario enfocar la sexualidad desde otro ámbito, pasando del
modelo de la sexualidad basado en el joven y asociado al coito (en el que no hay cabida para
el anciano), a un modelo mas permisivo y real, que lo identifica con la búsqueda de placer
sexual y en el cual las posibilidades de manifestación y actividad son mucho mas amplia que la
genitalidad: abrazos, besos, caricias, miradas, sexo oral, masturbación, etc.

Influenciado por los medios de comunicación, la juventud ha terminado de ser depositaria de la


totalidad de la sexualidad y del placer, negando y descalificando la de los viejos. Al negarse a
reconocer la sexualidad de los viejos, los jóvenes y los adultos se niegan a reconocerse a si
mismos en los viejos (son el testigo viviente de lo que serán), en sus deseos y posibilidades, y
si no hay un margen para modificar estas creencias, esto tendrá consecuencias serias cuando
deban resolver y hacer frente a su propia vejez.

La persistencia de conflictos infantiles inconcientes en relación con nuestros propios padres,


reales o imaginarios, la persistencia de concepciones moralistas transmitidas por el interjuego
de las identificaciones primarias y la reactualización represiva impuesta por factores
dominantes en nuestra cultura actual, lleva a una conducta de negación activa hacia la
sexualidad en los viejos.

DATOS BIOLOGICOS
 Los hombres viejos que ignoran los cambios en el funcionamiento sexual que se
producen con la edad, pueden ser particularmente vulnerables a preocupaciones sobre
su desempeño sexual-
 Tanto en el hombre como en la mujer aparecen una serie de cambios
multidimensionales hacia los 50 años- esta en el apunte de Salvarezza esta
descripción.

CONSIDERACIONES PSICOLOGICAS
La vida sexual humana consiste esencialmente en satisfacer el impulso a la búsqueda de
placer mediante el contacto de los órganos genitales propios con los del otro, o bien en
actividades de tipo autoerótica. Pero es necesario discriminar entre “lo sexual” y “lo
genital”. El primero es un concepto mas amplio y comprenden muchas actividades que
no guardan relación alguna con los órganos genitales. La sexualidad ha sido definida
como el conjunto de impulsos, conductas, emociones y sensaciones que están
intrínsecamente relacionada con la act. Reproductora o con el uso de los órganos
genitales como fuente de satisfacción.

La sexualidad adulta tiene como precursora a la sexualidad infantil, que existe desde la
constitución misma del individuo bajo la forma de una pulsión, como concepto limítrofe entre lo
psíquico y lo somático., con la posibilidad de acceder a objetos (el objeto de la pulsión es
contingente) y fines mas o menos específicos. Al principio el niño podrá satisfacerse de
múltiples formas, PERVERSO POLIMORFO, sin centrarse específicamente en los órganos
genitales. Paulatinamente, en el cual el sujeto traviesa un largo y difícil recorrido, en el cual el
sujeto para constituirse como tal, debe soportar prohibiciones y sacrificios, estas pulsiones van
confluyendo en la erotización, tanto de los órganos genitales como de su función. A partir de
allí se instaura la genitalidad adulta que desde la pubertad en adelante será la exteriorización
mas visible de la sexualidad, por lo tanto la genitalidad quedara subsumida en el movimiento
mas abarcativo de la sexualidad, del cual solo es un representante, pero no el único. Pero no
solo esta involucrada en la relación con los otros, sino que la relación con uno mismo,
narcisista, esta ampliamente determinada por la sexualidad. Así definida la sexualidad no tiene
límites de edad para su exteriorización, desde el nacimiento hasta la muerte, nos acompaña.
CONSIDERACIONES CLINICAS
Existen tres premisas fundamentales que es importante tener en cuenta para poder
contraponer las desviaciones que deben ser consideradas como perturbación o patología:

 No hay causa alguna para que un sujeto, en un razonable estado de salud general, no
pueda continuar experimentando deseos sexuales y ejercitando su función genital
hasta estadios de edad muy avanzados.

 La posibilidad de que esto ocurra efectivamente esta determinado de modo directo con
la actitud que el sujeto haya tenido para con su sexualidad a lo largo de toda su vida:
aquellos que han sabido gozar de ella, convirtiéndola en fuente de placer en el goce
compartido y de autoafirmación de su identidad deseante mas allá de los tabúes,
prejuicios e imposiciones socioculturales son los que se mantienen activos por mas
tiempo. Por el contrario, quienes hayan actuado con temor, repugnancia, o rechazo,
son los que invocaran las razones de su edad para retirarse de la actividad sexual.

 En ningún caso debe tomarse comparativamente como medida de normalidad la


actividad de la juventud o de la adultez joven (no son parámetros de comparación).
Cada etapa de la vida tiene sus posibilidades funcionales.

Temor por el desempeño sexual


Muchos hombres toleran mal (poca tolerancia a la frustración) el proceso de lenificación que se
produce por el envejecimiento. Suelen tomarse mal el hecho de necesitar más tiempo para
llegar a la erección como un signo de impotencia. Allí puede comenzar un círculo vicioso que
puede acarrear graves consecuencias. La penetración se dificulta al no lograr la erección
completa, la cual difícilmente se recupere. Lo invade una sensación de fracaso y la ansiedad
ante el colapso narcisista aumenta. Lo lleva a temer nuevas experiencias que lo enfrenten a la
frustración y comienza a esgrimir ciertas racionalizaciones que termina por creer y que
terminan convirtiendo un factor involutivo normal en un cuadro patológico.

Problemas derivados de la inserción socioeconómica


Las estadísticas muestran que a medida que se asciende en la escala el manejo de la
sexualidad es más problemático. Es que este ascenso social determina el sometimiento a una
estructura competitiva, consumista, que exige al sujeto un enorme esfuerzo por conseguir
seguridad económica y preservar un determinado status. Sujetos que no se resignan a aceptar
su proceso de envejecimiento se sobrecargan de actividades en un vano intento fantasmático,
de detener el paso del tiempo y entablando una competencia con los mas jóvenes.

Enfermedades y medicamentos
Cualquier deterioro agudo o crónico, que se manifieste en el ámbito de la mente o del cuerpo
puede estar en relación con el descenso o ausencia de pulsiones sexuales. Cuando el
problema es agudo, la complicación será transitoria y si no hay una estructura de personalidad
ansiosa, suele tolerarse. Cuando es crónico, la reducción de la capacidad de respuesta es
consecuencia directa de la disminución de la eficacia física.

La actividad sexual puede actuar como función terapéutica como preventiva. El acto sexual es
en si mismo una forma de actividad física y ayuda a la gente a estar en buenas condiciones, al
mismo tiempo que reduce las tensiones físicas como psicológicas.

Excesos en la comida y en la bebida.


La excesiva ingesta de alimentos y el sobrepeso se observa con frecuencia en los viejos tiende
a reducir tanto el deseo como la capacidad de goce sexual. Pero este problema es mínimo si
se compara con el alcoholismo. La mayoría de las personas no asumen que el alcohol es una
droga depresora y no estimulante y que tiene enormes defectos indeseables sobre el
funcionamiento sexual porque reduce la potencia en hombres y disminuye la habilidad
orgásmica en la mujer.
Zarebsky Graciela: Lo femenino y lo masculino en el envejecer. En Hacia un buen envejecer. 1ª Edición Buenos Aires.
Editorial Emecé. Año 1999 129 – 156 Pág.

Zarebsky Graciela – “Lo Femenino y lo Masculino en el Envejecer” - Hacia un Buen


Envejecer

Gandolfo comenta que Freud nos deja planteado un interrogante:


“¿Qué hará que un ser humano, desde un punto de vista de una declaración subjetiva de su
sexo se nombre varón o mujer en su devenir como ser parlante y en el intercambio de los
cuerpos?”

Una perspectiva interesante para buscar la respuesta es la del proceso de envejecer.


Una suposición muy arraigada es que en ese proceso se pierde la femineidad y masculinidad.

Mujer y hombre se nace, femenino y masculino se hace


Freud: “lo que hace a la feminidad o masculinidad es un carácter desconocido que la anatomía
no puede aprehender”

“Si no es la biología, quien puede decir algo sobre la diferencia de los sexos, puesto que la
bisexualidad coloca un velo de ambigüedad en los caracteres sexuales secundarios…¿de
dónde vendrá para un sujeto su especificación como ser sexuado?”

El diccionario de psicoanálisis ofrece una buena síntesis:


“…más compleja que lo que se cree: el modo de situarse de un sujeto humano en relación con
su sexo biológico constituye el término aleatorio de un proceso conflictual… los datos
biológicos no bastan para explicar el comportamiento psicosexual. Significación sociológica,
variable según Las funciones reales y simbólicas atribuidas al hombre y a la mujer en la
civilización que se considere….

….puede decirse que lo decisivo, en la apreciación de una conducta con respecto al par
masculinidad – femineidad, son las fantasías subyacentes, que solo pueden descubrirse
mediante investigación psicoanalítica”

A lo largo de sus investigaciones Freud desarrolla diferencias entre la articulación del drama
edípico y el complejo de castración en la niña y en el varón, pero el descubrimiento de
importancia de la fase de la exclusiva vinculación materna, fortalece en Freud la hipótesis del
predominio fálico (función simbólica, como objeto de deseo)

El reconocimiento de la diferencia anatómica aparta a la niña de la masculinidad y la guía al


desarrollo de la femineidad, y esto se logra por un camino de doble tarea-

La mujer cambiara de zona erógena directriz y de cambiar de objeto de amor, el


descubrimiento de la castración será un punto crucial en la niña, que conducirá a posibles tres
caminos:
 Inhibición sexual o a la neurosis
 Transformación de carácter en el sentido de un complejo de masculinidad
 Femineidad normal

En la mujer es más imperiosa la necesidad de ser amada que amar, ya que adscribimos en la
femineidad un alto montaje de narcisismo….”Considera sus atractivos como una compensación
posterior de su inferioridad sexual original…”

En cuanto al varón “junto con la identificación secundaria con el padre, subsiste la identificación
primaria: el niño es porque encarna lo que falta a su madre para alcanzar el ideal y ese deseo
puede subsistir en la heroicidad…está condenado a vivir pendiente del éxito, de su pene, su
potencia, y los otros hombres amenazan su castración.

La exigencia de rendimiento sexual se transforma en algo persecutorio, cada coito lo enfrenta


con el fantasma de la impotencia y cada vez será una pequeña hazaña”.
Lo femenino y lo masculino son posiciones respecto de la función fálica (como diferencia
simbólica , no biológica), de acuerdo con Lacan

Asumirse como mujer es exhibirse como objeto de deseo del hombre, el cuerpo se torna sexual
izado porque se ofrece a una mirada, el yo corporal se constituye como primer objeto de amor,
por el hecho de ser mirado como si fuera otro, identificación a una imagen, identificación
primaria.

Esto sucede a partir de un orden que precede a la existencia, el sujeto ocupa el lugar del falo
que le estaba reservado desde el orden edípico (intercambio de falo por hijo). Castración y
Narcisismo se articulan.

Por lo tanto masculino y femenino serán efecto de destinos puslionales, de juegos de


identificación.

La sexualidad está sujeta a construcción

La identidad de género se inicia en el n nacimiento y se complejiza en el transcurso del


desarrollo.

De esta forma un sujeto varón puede sentirse hombre y masculino, o hombre y afeminado u
hombre que se imagina mujer, y lo mismo para la mujer.

El cuerpo de hombres y mujeres está habitado por una sexualidad enigmática, lo femenino y lo
masculino se desencajan, no coincide lo que se es, lo que se siente y lo que parece.

Las identificaciones m. y f. son contradictorias y complementarias una domina y enmascara a la


otra , de lo que se deduce que mujeres y hombres no se complementen, se desencuentren.

Asumir la femineidad o masculinidad, es adscribirse a una clase, ordenar los deseos, ideales y
sostener el narcisismo.

Freud habla de un envejecer diferencial y cita que un hombre de 30 años, (en la mitad de la
vida para su época) todavía era un hombre inacabado, joven, flexible. En cambio la mujer de
igual edad es inflexible e inmutable psíquicamente, su libido ha ocupado posiciones definitivas
y parece incapaz de cambiarlas., como si el proceso de la ardua evolución a la femineidad se
hubiera ya cumplido por completo.

Enfoque interdisciplinario del envejecer


Freud dice que habrá que buscar en el basamento psicosexual el factor explicativo del
envejecimiento particular del sujeto.

Para no equivocar el planteo se deben incorporar determinantes biológicos, destinos singulares


de la sexuación factores socio culturales históricos, que inciden en envejecer.
Según el modelo de las series complementarias, los factores bio-psico sociales del
envejecimiento actuarían como el factor actual desencadenante y se asentará sobre
componentes disposicionales

(Cuadro pag. 193)

Factores comunes y diferenciales en el h. y la m.

Cuerpo: los rasgos biológicos y sociales del envejecer acusan rasgos diferenciales, los
psicológicos son comunes a ambos.

Envejecen diferencialmente, y están sometidos a factores sociales, ej. La lentificación en la rta.


genital en el hombre, el climaterio en la mujer (interactúan con los roles de acuerdo a tiempo y
lugar según lo que se espera como modelo imaginario de la cultura)-En los factores
psicológicos , no hay análisis diferencial o sea: por ej. la percepción del tiempo , los destinos
de la interioridad, etc. afectan por igual , no dependen del sexo ni del género. Él envejecimiento
y las actitudes hacia el proceso de envejecimiento difieren entre grupos diferentes de mujeres,
no para toda mujer implicará crisis, ni para todos los hombres.

Los factores psicológicos del envejecimiento no hacen distinción de sexos sino de modos de
posicionarse en relación a la castración

La gerontología, estudia los factores bio-psico-sociales del envejecimiento, en un enfoque de


las particularidades del genero, en particular de cada sujeto en aspectos femeninos y o
masculinos, ejercidos, inhibidos y o sublimados. Son los aspectos los que permiten estudiar el
envejecimiento singular (cuadro pag. 96)

Un ejemplo, menopausia:
Toda mujer atravesara el climaterio (factor biológico)
Podrá ser valorado socialmente, como la pérdida del valor productivo (factor social)
No toda mujer vera herida su autoestima por dicha pérdida (factor psicológico)

Una mujer lesbiana que ejerce una sexualidad masculina, no verá afectado su narcisismo al
atravesar esta etapa (aspectos sexuales sobre factor psicológico)

La mujer actual tiende a seguir ejerciendo la femineidad por lo tanto se observa menor
aparición de síntomas menopáusicos (aspecto sexual sobre factor biológico)

Burin describe un modelo patriarcal, que actualmente está cambiando, desde las estadísticas
observamos mayor cantidad de mujeres con patologías cardiacas propias del hombre , esto
habla del despliegue narcisista de la masculinidad en las que superaron el modelo patriarcal
de femineidad descripto por Burin

Los factores psicológicos del envejecer son el punto de enlace y la resultante del interjuego
recíproco de los factores biológicos y sociales con el destino particular de la sexuación.

Esta será efecto de las identificaciones en el orden edípico por el modo de operar la castración
en relación al narcisismo, la femineidad y la masculinidad

Están engarzados con la modalidad de constitución del Yo ideal y su relación con el ideal del
yo.

Las fallas en la elaboración de la castración arrojarán un narcisismo patológico.

Una trampa narcisista tal como describe Salvarezza:


“la medida de su narcisismo incluye un yo ideal de características físicas hermosas y siempre
joven, esta búsqueda genera una desmesurada conducta ansiosa…” serios problemas de
personalidad que se organizan en varios cuadros psicopatológicos, desde tener colapso
reactivo y tener un ataque de vuelta hacia sí misma, hasta el exagerar grotescamente su
apariencia de juventud, el resultado será el mismo, dejara de ser un objeto deseado y
sexualmente estimulante.

Para muchas mujeres el deberse, el ponerse en función de, el acto de preparar su rol y su
máscara es, en la mujer activa, el motor que pone en marcha a su cuerpo y sostiene su auto
validez.

Se trata de entender que para sentirse joven o femenina no es necesario, ni conveniente verse
con diez años menos.

Importancia del espejo


El espejo le pone marco a nuestra imagen, refleja lo “que no vemos habitualmente desde
adentro”

La cuestión pasaría por ir reconociendo las marcas del paso del tiempo para que su aparición
“Afuera”, no nos sorprenda con horror.
Neugarten: afirma que si los cambios predecibles son elaborados, no producen crisis, de lo
contrario la imagen repentina nos sorprenderá sin recursos con efecto siniestro.

Exaltación del personaje que se ha elegido representar


Hay otro mecanismo patológico para sostener al yo ideal en el orden imaginario, y es la sobre
compensación en la fantasía ej, identificarse con heroínas de películas.

Como dice Simón de Beauvoir “ ocurre que la preocupación de esa valoración ordena toda la
vida amorosa, se convierte en una perpetua empresa de seducción, una constante afirmación
de vigor viril…mientras que la mujer-objeto se identifica desde su infancia con la imagen total
de su cuerpo, el niño varón encuentra en su pene el alter ego; en su pene se reconoce el
hombre toda su vida y en el se siente en peligro…una imagen desfavorable de si lo disuade ,
entonces se crea un circulo vicioso que le impide tener relaciones sexuales”.

“Si hubiera sostenido a lo largo de toda su vida, una masculinidad no tan basada en la
ostentación de potencia, no le afectaría tanto que a un joven “se le pare” y a él no”

Si todo está puesto en el desempeño genital siempre saldrá perdiendo en el dato comparable,
ya que con la disminución de las funciones caerá toda ilusión.

La sexualidad en la vejez se complica si se la compara con rendimientos propios anteriores o


con otros.

La preocupación suele desembocar en un colapso narcisista, y toman el hecho de necesitar


más tiempo para llegar a la erección como una señal de impotencia, y es allí donde comienza
el circulo vicioso que acarrea graves consecuencias...y que convierte un cuadro superable en
uno patológico.

“Lo inadecuado es tratarse a si mismo como una máquina, que debe responder con eficiencia y
siempre igual”

La sexualidad aviagrada: agravio a la sexualidad

“hacer pasar el eje del goce compartido, de la erotización de la vida, por la recuperación de la
función eréctil delata la dificultad para aceptar y para adaptarse creativamente al hecho
inevitable en el envejecimiento, de la pérdida de un margen de capacidad funcional en el
ejercicio de la genitalidad”.

Encontrar recursos creativos a partir del amor a la vida, nos marca el camino de la aceptación
y adaptación a los cambios.

La sexualidad a cualquier edad


Parecería demostrarse que lo que afecta el envejecer es el ejercicio de la masculinidad o de la
femineidad a ultranza y bajo cánones narcisistas “el maternaje eterno en la mujer que cuida, el
heroísmo del hombre que siempre puede”

García Márquez escribe…”había emoción, atrevimiento, felicidad, turbación y miedo, que son
as sensaciones del amor a cualquier edad…””….cuestiones de la genitalidad, que aunque
declinan, no anulan la sexualidad, que podrá ser para toda la vida, en la medida que no se
caiga en la desesperación por el desempeño…”

Los modos del recuerdo


Algunos Ejemplos, nos mostraran como el modo narcisista de constitución de identidad sexual
tiñe los destinos del incremento de la interioridad en el envejecer, en sus dos modelos básicos
de recordar: la reminiscencia y la nostalgia

La reminiscencia, es indicativa de la elaboración normal del duelo por los objetos internos
perdidos y señala la posibilidad de pasaje a nuevos investimentos objetales, al retomar
imágenes para el presente , de sí olvidadas. Son un cotejo con el pasado que impulsa al futuro.
La nostalgia a diferencia implica inhibición.
Relaciones intergeneracionales
Otto Kernberg estudia algunas conflictivas normales y patológicas que atraviesan mujeres y
hombres entre 35 y 55 años

Describe entre otros padres motivados por la envidia que sienten por hijos del mismo sexo,
demuestra como la persistencia de conflictos sexuales no resueltos y su resolución parcial
después de años de experiencia adulta reaparece en relaciones inconscientes de los padres
con sus hijos.

La dinámica inconsciente que subyace en las rivalidades intergeneracionales en el proceso de


envejecer van desde modas a prácticas mutilantes. La jubilación, la abuelidad, son otros temas
donde se puede aplicar el mismo enfoque.

La jubilación y abuelidad son eventos expectables desde la mitad de la vida y ponen en juego
las posibilidades sublimatorias de la femineidad y masculinidad.

Viudez ( faltan en la guía la pág. 114, y 115 )

En relación a la jubilación

Sg. Freud “…ninguna otra técnica de orientación vital liga al individuo tan fuertemente a la
realidad como la acentuación del trabajo…
…La actividad profesional cuando ha sido libremente elegida ofrece particular satisfacción,
mediante la sublimación permite utilizar inclinaciones preexistentes y tendencias pulsionales
evolucionadas…”

Estas palabras de Freud nos hacen considerar la importancia del trabajo en la economía
libidinal del sujeto, en su significación inconsciente en el envejecer.

Por ej. Los aspectos masculinos sublimados, tanto en h. como en m. que ocupan lugares de
poder, los enfrenta a la posibilidad de soportar la pérdida de potencia.
Los cambios biológicos y sociales del envejecer ponen a prueba la economía libidinal y lleva a
hacer replanteos permanentes de identidad.

La femineidad puesta en el ama de casa tiene posibilidades facilitadas de continuar


desplegándose en la jubilación.
-en los casos que predomina la relación de pareja dominador-dominado, se manifiesta una
tendencia a partir de la jubilación del esposo de inversión en relación al poder. Mujeres con
posición de sometimiento, se desquitan en hombres que se vuelven tímidos y sojuzgados.

Su aparición en la clínica

Los modos de resolución de la sexuación y sus destinos en el envejecer tienen


manifestaciones clínicas

Ejemplos:
En las estructuras obsesivas el envejecer con la perspectiva del fin, va abriendo puntos de
angustia que pueden descompensarlos y llevarlos al replanteo.

La aparición de manifestaciones psicosomáticas, tendencias destructoras orientadas hacia el


interior. Masoquismo auténticamente femenino, que cuando se da en hombres, solo podemos
decir que tales hombres integran precisos rasgos femeninos.

Freud señalo que en la clínica de la edad avanzada las resoluciones de femineidad no se dan
de una vez y para siempre, sino que como el señalo en algunos historiales se halla repetición
alternante de periodos de masculinidad y otros de femineidad

En relación a la transferencia Otto Kernberg señala:


Al tratar a una mujer madura el analista debe estudiar la naturaleza general de las relaciones
objetales de la paciente y los conflictos específicos vinculados con su identidad femenina
incluyendo actitudes conscientes e inconscientes frente a la sexualidad a su propio cuerpo y
hacia los hombres, sin conspirar con la elaboración de las inhibiciones sexuales y sin conspirar
con la capacidad de entablar una relación plena con un hombre.

En la clínica se pueden ver casos donde en vez de presentarse señales de angustia que hacen
interrogar la condición de sujeto deseante, surgen señales de tensión narcisista (”siempre fui
nerviosa/o ahora soy hipertensa/o”) que desembocan en estados depresivos, bálsamos
para el yo según Rolla, o efectos de una traición del sujeto a si mismo según Collet y sus
secuelas de somatización
Entrar en análisis lleva a un cuestionamiento de su identidad en cuyo núcleo se anuda la
articulación de femineidad y masculinidad que no se logro armonizar

Plenitud de erotismo:
Femenino y masculino, como vimos, son maneras de posicionarse respecto al deseo, que es
atemporal y acompañan al sujeto hasta su muerte

Los avatares del deseo nos enfrentan a condicionamientos biológicos y sociales que introducen
las marcas de la temporalidad, interrogando a nuestro deseo y a nuestra identidad –
En este cotejo con la temporalidad, factores psicológicos del envejecer se pone en juego la
identidad sexual, ¿Cómo me satisface lo que hice de mí, lo que logre?

Replantearse satisfacciones e insatisfacciones es replantearse el deseo.

El envejecer favorece caída de ilusiones, de espejismos, se comprende que ni nadie ni nada


nos completará totalmente.

Los vientos fuertes del envejecer ponen a prueba nuestros cimientos, pero a diferencia de una
casa la fortaleza no se muestra en la dureza, sino en la flexibilidad.

Para mantener el aparato psíquico joven la líbido debe seguir circulando, debe estar
desplegada en distintas cuestiones para poder seguir soportando las ausencias y poder seguir
desplazando y condensando, haciendo metáfora, simbolizando, invistiendo catectizando, la
entrada de nuevos ideales en escena que prolonguen y complementen la productividad
amatoria y laboral tanto en el orden de lo femenino como de lo masculino que nos constituye

¿Más allá del amor y el trabajo?


Hay que combatir la indiferenciación para que no sea una vida indiferente
Cuando se sale del orden fálico se es viejo
Vencer la muerte

Un nuevo modo de relanzar el deseo en el amor y el trabajo: la generatividad, herederos


biológicos y sociales, que solo se puede hacer con amor

El envejecer impulsa la creatividad que se plasma en h y m en la crianza de un nieto, la


creación de una obra, que da cuenta de un deseo que no cesa, crear un objeto que trascienda
la muerte

Yampey: dice”…realizaciones trascendentes, en el fondo representa la búsqueda de re –


encontrarse o de recrearse a si mismo más completo

Plenitud: conciencia de la finitud y despliegue de la generatividad como modo de re hacer y re


crearse

Para “crear-se “hay que “no creer-se” hay que estar dispuesto permanentemente a reconocer la
propia inconsistencia, la incompletud inherente a todo ser humano.

Una abuelidad lograda dependerá de la manera de ubicarse en ese orden trigeneracional, ser
abuelo es uno de los modos de re- hacerse y re- crearse en el envejecer.
Simon de Beauvoir– “La Jubilación”

La jubilación es un hecho crucial en la vida de mucha gente, dado que trae aparejado una serie
de cambios importantes en los patrones de actividad, implica una reestructuración de la
variable tiempo (re-crearlo), una manera distinta de reorganizar las tareas diarias.

El momento de la jubilación no esta determinado por cambios biológicos en el individuo sino


por la edad cronológica.

Una visión estereotipada indica que la jubilación es un evento negativo que representa las
mayores perdidas para el individuo, no solo en términos económicos, sino también, en su
status social, y que es frecuentemente acompañado por cuadros de depresión y ansiedad. Es
un hecho crítico.

En cuanto a las tendencias sociales, la autora indica que el hecho mas dramático es la
disminución de la edad para jubilarse. Al mismo tiempo que la edad de las jubilaciones cae, la
longevidad esta aumentando muy rápidamente. La gente se jubila más temprano, pero vive
más.

La vida del jubilado, presenta una secuencia de cambios: algunas personas describen este
momento como aburrido, declinación y monotonía, un periodo de “hacer tiempo” hasta la
muerte. Sin embargo, algunos adultos tienen actitudes favorables hacia la jubilación y la miran
como el tiempo de ocio merecido, como una recompensa por tanto esfuerzo en el trabajo, y
esperan que cuando llegue ese momento gocen de buena salud y que sus ingresos sean
buenos para poder disfrutar el tiempo libre.

La decisión de jubilarse: puede estar determinada por problemas de salud, la importancia que
tiene el trabajo en el propio sentido de la identidad, el placer que el trabajo le proporciona, la
calidad de las relaciones con los colegas, la cantidad de dinero que involucra la decisión así
como también las actitudes de esposa e hijos frente a la decisión. La decisión de jubilarse
ocurre cuando el trabajador establece que haciendo un balance entre los pos son mayores los
contras.

Una vez que se ha tomado la decisión, la vida comienza paulatinamente a cambiar, un autor la
describe a esta primera etapa como “luna de miel” durante la cual algunas personas intentan
emprender o realizar todas aquellas actividades postergadas por las responsabilidades
laborales. Una segunda etapa: termina entre los seis meses y el año, tiempo en el cual el
jubilado ha establecido un patrón de actividades que generalmente es descripto como
satisfactorio. En este periodo el jubilado suele describir este momento como “muy ocupado”
con actividades a las que ven como significativas.

Algunas personas son mas propensas que otras a sufrir complicaciones psicológicas con la
jubilación (series complementarias), uno de estos grupos comprende a aquellos que han tenido
durante toda su vida trabajos mal pagos y de mucho esfuerzo físico a causa quizás de pocos
alcances en la educación. Estas personas tienen pocos recursos personales o sociales para
enfrentar los cambios que ocurren con la jubilación. Otro grupo esta constituido por aquellos
que han sido obligados a jubilarse tempranamente de lo que hubiesen deseado, a causa de su
mala salud o que sus trabajos terminaron por decisión de sus compañías empleadoras. Estas
personas para las cuales la jubilación llego “fuera de tiempo” posiblemente tengan una mala
adaptación por lo menos al principio.

Otros son portadores de problemas psicológicos de larga duración y que son disparados por la
jubilación. Esto incluye a personas con conflictos sobre los roles sexuales, con metas
personales no cumplidas y con ciertas características personales como por ejemplo la
tendencia a la autodenigración.

La jubilación es un hecho vital importante que algunas personas experimentan con un


considerable estrés cuando deben apartarse de su rol de trabajador. Muchas de ellas pueden
sufrir un descenso del autoestima, ansiedad o depresión. Otros resienten la perdida de una
salida creativa, o una falta de amistades o relaciones de trabajo necesarias para su status o
prestigio.

La jubilación cae sobre el trabajador como un mazazo. Esto produce cambios sumamente
significativos en las subjetividades, es frecuente que el discurso de las personas recientemente
jubiladas indique “yo no pensaba nunca en dejar de trabajar, creí que me moriría antes”, “una
mañana me desperté y me encontré jubilada”. “ya no tengo nada para hacer”.

Ante esta situación muchos jubilados intentan encontrar un trabajo retribuido, pero solo una
minoría lo consigue y no les procura las mismas satisfacciones que su trabajo inicial. Extraídos
de su medio profesional, los jubilados deben modificar su manera de emplear el tiempo y todos
sus hábitos.

Algunos sienten la jubilación como una limosna. No ganarse la vida parece una decadencia. El
hombre define su identidad por su ocupación y su sueldo, la pierde al retirarse, un ex obrero, ya
no es obrero: no es nada. “la función del jubilado, dice Borges, consiste en no tenerla”. Por lo
tanto esto significa para la autoestima, perder su lugar en la sociedad, perder la dignidad, y casi
la realidad. Además el jubilado no sabe que hacer con su tiempo libre, se aburre. Aquellos
jubilados que no saben que hacer o que no pueden sustituir por otras funciones cambian
extrañadamente, algunos mueren.

En general, las mujeres temer que sus maridos se jubilen porque el nivel de vida bajara, habrá
preocupaciones por el dinero, les estará todo el tiempo encima. Solo en aquellos medios en
donde hay una buena situación económica las mujeres pueden disfrutar la jubilación de su
marido. Algunos hombres frente a la situación de jubilación se sienten humillados ante su
mujer, o ante sus hijos cuya situación es superior a la suya. Se ha visto a tiranos domésticos
que de un día para otro, pierden su autoridad y hasta piden permiso para cortar un pedazo de
pan. Otros se hunden en la hipocondría.

¿Cómo repercute esto en la salud?: el índice de mortalidad es mucho mayor mas que nada
durante el primer año de jubilación. La mayoría de los gerontólogos franceses la consideran
nefasta.

Las angustias engendradas por la jubilación terminan a veces en depresiones duraderas. En


estos casos se superponen varios factores: la jubilación vivida como un duelo y exilio se
inscriben en un fondo de duelos mal liquidados, de dependencia familiar, de temperamento
depresivo y seguramente de una serie de trastornos circulatorios, glandulares, etc. Es decir que
el golpe de la jubilación puede afectar de un modo particular a quienes el pasado ha marcado
de un modo cierto modo. Resucitando los pesares de la separación, el abandono, la soledad,
de inutilidad. Es por estas razones que es sumamente importante y recomendable que el
anciano busque ocupaciones, cultive hobbies. La inactividad suele acarrear una apatía que
mata todo deseo de actividad. El exceso de tiempo libre puede ser peligroso para algunos
viejos, cuanto mas tienen menos recursos tienen para ocuparlo. El aburrimiento les quita el
gusto por divertirse.

En este sentido existen muchos clubes que reúnen en los barrios a los jubilados, eso les
permite conservar la vida social, y también es una buena excusa para que puedan desempeñar
distintas actividades o talleres recreativos: excursiones, debates, hacer o escuchar música,
talleres literarios. Las personas que concurren a estos centros dan un buen indicio de salud.

Como conclusión el autor indica, que en la vejez los explotados están condenados, si no es a la
miseria, a la pobreza, o a alojamientos incómodos, a la soledad, lo que les produce un
sentimiento de decadencia y de ansiedad generalizada. Se hunden en un embotamiento que
repercute en el organismo y en su salud (física y psíquica). Aunque conserve salud y lucidez, el
jubilado es igualmente presa de un terrible flagelo: el tedio. (fuera de lo que era su trabajo, su
tiempo libre esta alienado). Su ociosidad triste conduce a una apatía que compromete lo que
queda de su equilibrio, físico, psíquico y moral.
Salvarezza, Leopoldo - “Viejismo. Los prejuicios Contra la Vejez”

La vejez en si representa un conflicto. El grado de conflicto que representa para cada uno y las
conductas defensivas que se adopten para evitarlo estarán determinados por la historia
personal de los participantes, la cual habrá ido sedimentando a través de las sucesivas
experiencias, fantasías y represiones en una ideología general sobre lo que es la vejez, cuales
son sus causas y consecuencias y cual es la mejor manera de comportarse frente a ella.

LAS DOS TEORIAS


Existen dos formas de enfocar el tema de la vejez y ambas se contraponen: TEORIA DEL
APEGO Y DEL DESAPEGO.

De acuerdo con la teoría del desapego, a medida que el sujeto envejece se produce una
reducción de su interés vital por las actividades y objetos que lo rodean, lo cual va generando
un sistemático apartamiento de toda clase de interacción social. De modo tal, que
gradualmente la vida de las personas viejas se separa de la vida de los demás, se van
sintiendo menos comprometidos emocionalmente con su alrededor. Este proceso a su vez se
va a poyando en el lógico declinar de sus capacidades sensorio motrices. Al mismo tiempo este
distanciamiento afectivo lo pone a cubierto de confrontaciones con objetos y situaciones que le
plantean problemas de difícil solución. Como consecuencia, este desapego cumple
secundariamente una función social importante, al no permitir un adecuado desarrollo
económico de las generaciones mas jóvenes.

En síntesis los puntos mas sobresalientes de esta teoría son:

1) es un proceso UNIVERSAL, que ocurre y ha ocurrido en cualquier cultura y tiempo


histórico.
2) Es un proceso INEVITABLE, porque esta apoyado en proceso psico biológicos
3) Es INTRINSECO, es decir que no esta condicionado ni determinado por variables
sociales.

De esta premisa se desprende que la conducta aconsejable a seguir frente a los viejos, debe
inducir o favorecer un apartamiento progresivo de sus actividades como un paso de
preparación necesaria para la muerte.

PREJUICIO CONTRA LA VEJEZ

La mayoría de los integrantes de la población, independientemente de su cultura, presenta un


cúmulo de conductas negativas hacia las personas viejas, inconcientemente algunas veces,
pero muchas concientes, activas y efectivas (en tanto producen efectos).
Butler fue uno de los pioneros en prestar especial atención a este fenómeno e indica:
Que el viejismo, el prejuicio de un grupo contra otro, se aplica principalmente al prejuicio de la
gente joven hacia la gen te vieja. Subyace en el viejismo el miedo y el pavor a envejecer, y por
lo tanto el deseo de distanciarnos de las personas mayores que constituyen un retrato viviente,
son testigos presenciales, de lo que seremos en un futuro. Nos encontramos con jóvenes
temiendo envejecer y con viejos envidiando la juventud de otros. Por detrás del viejismo nos
encontramos con un narcisismo corrosivo, la incapacidad de aceptar nuestro destino futuro.
Estamos enamorados de nosotros mismos jóvenes.

El viejismo representa una conducta social compleja con dimensiones históricas, sociales,
psicológicas e ideológicas, y usada para devaluar, conciente o icc, el estatus social de las
personas viejas.

El termino viejismo define el conjunto de prejuicios estereotipos y discriminaciones que se


aplica a los viejos simplemente en función de su edad. En sus consecuencias son comparables
a los prejuicios que se sustentan contra las personas en función de su color, raza, etnia, o
religión.
Al hablar de creencia Britton argumenta: que la creencia es una actividad del yo que confiere la
condición de realidad psíquica a las producciones mentales existentes (fantasías)… es un
proceso activo, y al igual que la percepción es influida por el deseo, el temor y la expectación.
Las creencias TIENEN CONSECUENCAS (y efectos en la realidad). Hacen surgir sentimientos,
influyen en las percepciones y promueven acciones. Creer en algo no es lo mismo que
conocerlo. Las creencias pueden ser concientes o inconcientes, pero no pueden ser
abandonadas hasta que no se vuelvan concientes, es decir, que hasta que los sujetos no
hagan concientes el prejuicio que determina sus creencias no podrán modificarlo o
abandonarlo.

A su vez existe otro termino: GERONTOFOBIA, que también es utilizado con frecuencia pero
que debe distinguirse del concepto de VIEJISMO. Gerontofobia se refiere a una mas rara
conducta de temor u odio irracional hacia los viejos, de manera que es menos abarcativa y
debe ser incluida dentro del viejismo y no ser utilizada como conceptos intercambiables, no son
sinónimos.

Los prejuicios contra la vejez (como cualquier otro prejuicio) son adquiridos durante la infancia
y luego se van asentando y racionalizando durante el resto de la vida de los seres prejuiciosos.
Generalmente son el resultado de identificaciones primitivas con las conductas de personas
significativas del entorno familiar y por lo tanto, no forman parte de un pensamiento racional
adecuado, sino que se limitan a una respuesta emocional directa ante un estimulo
determinado. Busse señala que las personas prejuiciosas muestran una llamativa disociación
de sus conductas, ya que al pedirles una explicación sobre su comportamiento, la dan en
términos lógicos y adultos, mientras que sus respuestas emocionales dan cuenta de una sobre
exageración irracional de ansiedad, desesperación, temor, o furia que corresponden a patrones
de conducta infantiles.

EL PREJUICIO MÁS COMUN CONTRA LA VEJEZ

Uno de los prejuicios mas comúnmente extendidos es el de “todos los viejos son enfermos o
discapacitados”, “pasan mucho tiempo en cama a causa de las enfermedades”, “tienen muchos
accidentes en los hogares” “desarrollan infecciones fácilmente” “son cascarrabias”, “son
débiles”, “ tienen una pobre coordinación psicomotriz”, el resultado de estos prejuicios es que
se crea una fuerte sinonimia: viejo=enfermo, que entraña un gran riesgo, ya que pasa a ser una
suerte de profecía auto predictiva que termina por internalizarse aun en los destinatarios del
prejuicio: los propios viejos.

Cuando se intenta romper la sinonimia viejo = enfermo, el primer problema que se presenta es
el de resolver que si unifican los términos de “salud” y “enfermedad”, problema de por si muy
complicado. La OMS señala que la salud debe definirse como un “estado de completa
satisfacción física, mental y social, y no solamente como ausencia de enfermedad”. Si bien se
trata de una definición ideal y pasible de varias interpretaciones, por lo menos, proporciona
puntos de partida para empezar a pensar que es lo que debe funcionar, en contraposición con
lo que “no funciona”.

La definición alternativa de la salud de los viejos según su nivel de funcionamiento indica que:
“la salud de los viejos es mejor medirla en términos de función, el grado de ajuste mas que la
falta de patología debe ser usado como la medida del monto de servicios que el viejo requiere
de la comunidad”.
Zarebsky Graciela – “Abuelidad normal y patológica” - Hacia un buen envejecer.

En primer lugar, ser abuelo no implica necesariamente ser viejo. Hoy debido a un incremento
en la expectativa de vida, la abuelidad en muchos casos queda comprendida dentro de la
mediana edad. En la actualidad, mas que en otras épocas, llegar a abuelo configura una de las
facetas posibles de la identidad de quien es. Lo cual da cuenta del malestar que en algunas
personas puede ponerse en juego al ser llamado “abuelo”.

Una función simbólica

Es preciso establecer una diferenciación entre los aspectos imaginarios (que alguien nos
suscite la imagen de abuelo, cuestión netamente subjetiva) y simbólicos de la abuelidad
(cumplir la función de abuelo, en el orden familiar social, mas allá de serlo o no
biológicamente).Redler plantea que lo simbólico precede y constituye al sujeto en la
genealogía. La abuelidad esta siempre ahí, se acceda o no rehúse o no un individuo de ella. Se
trata de dilucidar cómo habita al individuo desde su nacimiento, su orden trigeneracional…

Pasa luego a considerar la abuelidad como LA ESTRUCTURACION PSIQUICA DEL SER


HUMANO UBICADO EN EL ORDEN DE LAS FILIACIONES EN SITUACION
TRIGENERACIONAL PERSONAL, FLIAR Y SOCIAL.

La abuelidad trasciende la cuestión del envejecer, desde el momento en que si bien no todos
llegaremos a ejercerla, todos estamos atravesados por ella en la estructuración de nuestro
psiquismo: el lugar que ocupan nuestros abuelos en nuestra historia, en nuestra historia
edípica sobre todo.

Los modos de la abuelidad


De cómo se hayan ubicado en su función de padre o madre de nuestro padre o madre
dependerá que la función de abuelo sea lograda o fallida, dando lugar en este ultimo caso a
una abuelidad patógena que se transmitirá en malestares familiares y diversas manifestaciones
sintomáticas.

Las patologías que pueden desplegarse en la abuelidad se corresponden con la patología


general del envejecer, es decir, con los aspectos narcisistas no atravesados por la castración,
siendo la abuelidad uno de sus modos de expresión.

Es muy frecuente que el viejo sea victima del olvido de los otros, esto en parte es real.

El abuelo tiene la posibilidad de juego en tanto abuelidad sana, esto favorece y posibilita el
intercambio. Goce compartido intergeneracional. El nieto despierta en el abuelo su “niño
dormido” y este le otorga a veces el tiempo que los padres por el trabajo y ocupaciones no
puede brindarle.

El envejecimiento requiere seguir avanzando en el camino de la vida, aprendiendo nuevos


códigos de comunicación. Debe estar dispuesto a soportar los cambios en si mismo y en los
otros, las diferencias que radican entre sus expectativas y sus logros. Tener algo interesante
para dar y estar dispuesto a recibir.

“Olvidarse del viejo”, desde una lectura social puede pensarse en tanto no pensar en el viejo,
relegarlo, depositarlo, desplazarlo, crecer olvidándose que la vejez es una parte integradora de
la vida y que a todos nos espera un viejo al final del camino.

LO QUE PUEDE DAR UN ABUELO


Un abuelo tiene mucho para transmitir, pero también lo que esta en juego es la herencia, su
LEGADO. Cuando de un abuelo todo lo que se valora es lo material, probablemente algo del
orden de la transmisión de valores ha fallado.
En la convivencia con un abuelo muchas veces surge el malestar en las relaciones familiares:
hijos que le reprochan sus hábitos cotidianos, que se quejan de sus recuerdos, “siempre cuenta
lo mismo”, que no aceptan el despliegue de las fantasías y mucho menos si de erotismo se
trata. Esto último no es esperable de un abuelo.

DOS MODALIDADES DE ABUELIDAD: NORMAL Y PATOGENA


Poder pensar cuándo una abuelidad es normal y cuándo es patológica, desde el punto de vista
de la estructura psíquica del abuelo, de los padres, de los nietos de la estructura familiar en su
conjunto, es el parámetro que permitirá diferenciar una de otra.

El protagonista del cuento “crece tranquilo”, se adapta a la disminución de su rendimiento, a su


lentitud y camina mas tranquilo, despacio. Las pérdidas a la que lo expone el paso del tiempo y
las marcas en su cuerpo, las compensa con ganancias: gana un día más bajo el sol. Supone
tener los recursos para adaptarse a los cambios y poder compensarlo con ganancias. Frente a
los golpes a su autoestima (por ej, el joven que dice “que mira este viejo?”) desvalorizado,
despreciado. Sabe que no es prestigioso ser viejo, sumado a un cambio que se produce desde
la lectura social, en donde el viejo era el portador del saber, de sabiduría, un referente que con
el cúmulo de experiencias podía dar sabias enseñanzas; la voz de la experiencia, ahora pasa a
ser la voz que no se escucha, se calla y se niega.

Es responsable de su salud y de su enfermedad.

En cambio el envejecer patológico, cuando las pérdidas son vividas como un quiebre de la
personalidad, la vejez en si misma (como la infancia, la adolescencia) supone una crisis vital, el
modo de resolución de la misma podrá ser vivenciada como una oportunidad de fortalecimiento
y unidad yoica, o bien, la personalidad se sentirá derrumbada. Se necesita acudir al pasado
idealizado que lo ubica en una posición nostálgica. Esto se grafica claramente en el caso
“Mauricio” que expone la autora: sufre mucho porque ya no puede “llegar primero” como antes-
se trata de personalidades en cuya escala de valores, el punto culmine estaba representado
por este ideal de llegar primero, pero en la vejez la realidad lo enfrenta con que este “llegar
primero” es del orden de lo imposible, con lo cual en este “llegar primero” se juega “el no soy
nada”.

Relativo a los vínculos interpersonales, roles familiares:


a) Alejamiento o independencia de los hijos
b) Vínculos intergeneracionales
c) Viudez
d) Abuelidad

En el envejecimiento normal, para que el dialogo intergeneracional sea posible, es necesario


que el viejo se valore y sea valorado, escuchado con todo lo que ello implica. Pero también es
necesario que valore lo nuevo. Reconozca sus propios límites. Se trata de la posibilidad de
darle al otro (trascendencia y generatividad) un LEGADO de vida, experiencias. Aquellos
recuerdos que son evocados con placer permiten “pasar la posta” de un modo no querellante.

Se juega allí una preocupación (generatividad) por lo que continúan, y allí esta puesta la
esperanza.

El cuento “crece tranquilo”, nos habla de un narcisismo que soporta el atravesamiento de la


castración, en donde se privilegia “darle la mano” al que sigue, que se puede anticipar la propia
vejez sin temor a ella, con recursos para poder enfrentarla.

En cambio, en el envejecer patológico se produce una lucha intergeneracional. El viejo no


soporta el paso del tiempo y necesita encontrar un culpable por lo perdido y el dialogo no se
puede sostener en estos términos. Tener una actitud querellante, en donde el joven es su
enemigo imaginario. El joven y “lo joven” en si mismo, a todos los cambios que esto conlleva
por ej, mujeres que siguen lavando a mano, porque el lavarropas “no sirve”. El discurso en
estos términos transmite desesperanza y desesperación, una actitud que establece relaciones
de rivalidad, de autoritarismo, desconoce y desestima el saber de otro. Cuando se apunta con
desesperanza a los sueños de los jóvenes, se lo hace desde el propio fracaso. En este sentido
en pertinente citar a Fernando Ulloa cuando indica que no se reconoce la otredad, al otro, a
otro que pueda mediatizar entre el y la situación angustiante, es lo que el autor denomina:
“encerrona trágica”, en tanto circulo vicioso.

En lo relativo a los duelos, cambia la percepción del tiempo.

Duelos por la muerte: perdida de abuelos, padres, otros familiares, de amigos. Posición frente a
la propia muerte. La sensación como indica Salvarezza de que “ya no hay nadie entre la
muerte y yo”.

En el envejecimiento normal: se esta preparado para enfrentarla, no se desespera. Incluso se


“elige” como y cuando morir: “un día de sol”, se pone en juego un deseo de “buen morir”, que
no es entregarse a la muerte pasivamente (como lo haría un envejecimiento patológico). Se
lucha por sostener la vida. En cambio en el patológico frente a la posibilidad de la propia
muerte aparece un sentimiento de desesperación (erikson), el que tiempo que resta no alcanza
para encauzarse o para realizar lo inconcluso y las asignaturas pendientes. En cuanto a la
perdida de seres queridos, se adopta una posición nostalgiosa, que no le permite salir
rápidamente de la angustia. En los duelos patológicos pueden resumirse en la idea de que “la
sombra del objeto recae sobre el propio yo” (Freud)

Un viejo “normal” tiene la posibilidad de poder ponerle palabras a aquello que lo angustia
(capacidad de metaforizar, de simbolizar), encuentra el modo de no quedar preso de la
“encerrona trágica”. Es un viejo que esta en condiciones de hacerse cargo de su salud y de su
enfermedad.

CONDUCTAS PREVENTIVAS: si bien la vejes es un proceso vital que no puede evitarse


ni prevenirse, pueden prevenirse ciertos situaciones de RIESGO:
 Aceptar, pensar y reflexionar anticipadamente respecto de la propia vejez.
 Incluir el envejecimiento como uno de los ideales a alcanzar
 Elaborar gradualmente las marcas (físicas y psíquicas)
 Ser flexible a un cuerpo que cambia en un ser humano flexible.
 Poder autocuestionarse
 Poder relativizar (que no sea “todo” o “nada”)
 Tener disposición al cambio
 Poder compensar perdidas por ganancias (bleichmar habla de la posibilidad de
suplantar esas perdidas por ganancias).

Conclusión: El deterioro es propio del proceso de envejecimiento de un sujeto, al que hay que
escuchar, no solo escucharlo frente a ciertos impedimentos y como esto interfiere en su
cotidianidad sino también cómo ese sujeto esta implicado en su deterioro y en su modo de
llevarlo.