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se expidió o expidieron las resoluciones judiciales cuestionadas, ello en el

entendido de que es un juez ordinario y una Sala Superior quienes, al expedir las
resoluciones judiciales de primera y segunda instancia, y al haberse generado
la firmeza deseada para el “amparo contra resolución judicial”, han vulnerado
los derechos fundamentales del demandante con la emisión de estas.
Situación muy particular, es la que se genera cuando la única resolución
judicial cuestionada es un auto o sentencia casatoria expedida por algunas de
las Salas Supremas de Justicia de la República, cuyas sedes están ubicadas en
la ciudad de Lima. En este supuesto, el demandante en amparo, acogiéndose
al juez competente del lugar donde se afectó el derecho constitucional, puede
demandar la nulidad de la resolución casatoria ante los jueces constitucionales
de la Corte Superior de Justicia de Lima.
Una excepción a la competencia del juez del lugar donde se afectó el
derecho constitucional (pues el juez competente ya no va a ser el juez de la
Corte Superior de Justicia donde se expidieron las resoluciones judiciales cuestionadas,
ni tampoco el juez de la Corte de Lima si de una resolución casatoria
se tratara), se origina cuando los efectos dañosos, perversos y nocivos de una
resolución judicial se manifiestan o materializan en un lugar distinto en el que
se expidió la resolución judicial cuestionada, siendo que es en aquel lugar
donde realmente se afectan los derechos fundamentales.
En este sentido, el Tribunal Constitucional en la resolución recaída en el
Exp. Nº 03131-2012-AA/TC, caso Carmén Oviedo, tuvo la oportunidad de
señalar que:
“(…) a pesar que la recurrente tiene domicilio en la Av. Nueva
Toledo 116, Provincia y Departamento de Lima; y que la resolución
judicial cuestionada ha sido expedida por la Primera Sala Civil con
Subespecialidad Comercial de la Corte Superior de Justicia de Lima,
este Colegiado considera que el Juzgado Transitorio de Ica tiene
la competencia para tramitar la demanda de amparo de autos. En
efecto, la recurrente cuestiona una resolución judicial que confirmó
la adjudicación a un tercero del inmueble de su propiedad ubicado en
Calle Libertad Nº 291 y Calle San Martín Nº 201, Provincia y Departamento
de Ica, quedando meridianamente claro que la afectación a
su derecho, de ser cierta, tendrá que producirse en la ciudad de Ica,
pues en aquel lugar es donde se generarán los efectos de la resolución
judicial cuestionada. Por esta razón, el Juzgado Transitorio de Ica es
competente para tramitar el amparo (…)”.

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El juez imparcial en el “amparo
contra resolución judicial”:
La teoría de la apariencia
I. La viabilidad de un amparo directo ante el Tribunal Constitucional
Como bien sabemos, el 2 de mayo de 2009 se promulgó la Ley N° 29364,
mediante la cual se derogaron los dos últimos párrafos del artículo 51 del
Código Procesal Constitucional, variándose la competencia del juez en las
demandas de “amparo contra resolución judicial”.
Entonces, desde la entrada en vigencia de la citada ley, la competencia
judicial para conocer en primera instancia dichas demandas ya no le pertenece
a las Salas civiles, constitucionales o mixtas de las Cortes Superiores de
Justicia de la República, tal como lo establecían los párrafos derogados, sino
que ahora dicha competencia judicial se les ha asignado a los juzgados constitucionales,
civiles o mixtos, conforme al primer párrafo del actual artículo
51 del Código Procesal Constitucional, según el cual, es competente para
conocer el proceso de amparo el juez constitucional, civil o mixto del lugar
donde se afectó el derecho o donde tiene su domicilio principal el afectado, a
elección del demandante.
El cuestionamiento o interrogante que salta a la vista es si ¿los juzgados
constitucionales, civiles o mixtos encargados de la tramitación de los amparos
tendrán el ímpetu o la vocación de nulificar o anular sentencias judiciales ordinarias
dictadas por jueces superiores o supremos? La respuesta, sustentada en
una comprobación jurisprudencial que se desarrollará más adelante, parece
resultar obvia: No anularán las resoluciones judiciales expedidas por el
superior jerárquico, ello porque la independencia judicial de los jueces constitucionales,
civiles o mixtos se verá seriamente comprometida o afectada.
Y es que la independencia judicial debe, pues, percibirse tanto como la
ausencia de vínculos de sujeción política (imposición de directivas por parte
de los órganos políticos) o de procedencia jerárquica al interior de la organización
judicial, en lo concerniente a la actuación judicial per se, salvo el

caso de los recursos impugnativos, aunque sujetos a las reglas de competencia