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Conjunción de facultades diversas en la construcción y

validación del conocimiento. La recuperación de Kant en la


filosofía analítica y en el neopragmatismo
Teniendo en cuenta los aspectos planteados en nuestra hipótesis de trabajo, hemos optado por
algunas de estas nuevas lecturas que nos permiten abordar la pregunta por la racionalidad, en
lo que concierne a la verdad y su posibilidad de justificación, a la relación conocimiento /
realidad, al dinamismo constructivo considerando su intrínseca temporalidad y sus
condiciones de posibilidad, como así también las cuestiones relativas a la finitud de la
racionalidad humana, su alcance y la relación entre razón teórica y práctica.
La recepción de las ideas kantianas ha sido heterogénea, respondiendo a los intereses de
tradiciones diversas. Consideramos especialmente significativas las líneas de crítica interna
al empirismo lógico y el neopragmatismo de Putnam. Sin duda después del debilitamiento de la
perspectiva trascendental o de la descentración de la misma, los aportes kantianos adquieren
una nueva significación, especialmente en lo que concierne a una revisión de la idea de
experiencia y al modo en que ésta interviene en los procesos de justificación. Es
particularmente interesante el cambio de direcciónproducido en aquellas teorías del
conocimiento, que si bien provienen de la tradición del empirismo lógico realizan su crítica
interna. Heidemann (2004) nos llama la atención sobre el renovado interés en Kant en un
terreno del cual había sido en buena parte desplazado por el auge del neopositivismo.
El positivismo lógico, en su pretensión de justificación remitiendo a enunciados protocolares, y
con la afirmación de un empirismo reductivo, había desplazado del campo de la filosofía los
planteos trascendentales. Este positivismo radicalizado se vio sin embargo cuestionado
internamente en lo que concierne al valor y alcance de la experiencia sensible, especialmente
en relación a la idea de dato. Los rasgos dogmáticos del empirismo tradicional han sido
agudamente puestos de relieve por pensadores como Quine y Sellars, y en la medida en que
estos supuestos fueron cuestionados, quedó preparado el terreno para que se diera acogida a
otras consideraciones como la kantiana. El primero mostró que no hay fundamentos para una
distinción definitiva y tajante entre enunciados analíticos a priori y sintéticos a posteriori, y
que tal distinción era restrictiva. Por otra parte, puso al descubierto que la posibilidad de
reducción de los conceptos de los enunciados empíricos a datos elementales era una especie de
dogma convalidador de un empirismo simplista e insostenible. Aún cuando Quine se mantiene
en la idea de una epistemología "naturalizada", y por lo tanto, ajena a la perspectiva
trascendental, estaban abiertas las puertas para una renovación y para el creciente interés por
algunas ideas kantianas, en la medida en que éstas muestran una posibilidad distinta a la
distinción neopositivista de los enunciados. Por su parte. Sellars (1956) propone una revisión
de la teoría del conocimiento, en la que se discute el "mito de lo dado", y los intentos
"fundamentistas" respecto a las posibilidades de justificación del saber .