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El aporte más importante de Ptolomeo y sus mapas posiblemente sea el primer uso de líneas

longitudinales y latitudinales, así como también la especificación de sitios terrestres mediante


observaciones de la esfera celeste. Cuando su Geographia fue traducida del griego al árabe en el
siglo IX y, posteriormente, al latín en Europa Occidental al comienzo del siglo XV, la noción de un
sistema de coordenadas global revolucionó el pensamiento geográfico del Islam y la Europa
medievales, y depositó sus bases científicas y numéricas.

El mapa diferencia dos grandes mares cerrados: el primero se trata del mar Mediterráneo y el
segundo es el océano Índico (Indicum Pelagus), que se extiende hasta el mar de China (Magnus
Sinus) al Este. Los principales lugares geográficos son Europa, el Oriente Medio, India y una Sri
Lanka (Taprobane) demasiado grande, la península del Sureste Asiático (Aurea Chersonesus o
“península dorada”), y China (Sinae).

Los conocimientos geográficos de la Alta Edad Media eran limitados y se daba por hecho que
la tierra era un disco plano rodeado por el océano y cubierto por la cúpula celeste. A esta idea
responden los mapas de los Beatos, que pintan una tierra a veces redonda y otras elíptica o
rectangular con los vértices redondeados, pero siempre circundada por un océano en forma
anillo y cruzada por los cursos de agua que en su día describiera San Isidoro.

Respondiendo también a la descripción isidoriana, son mapas ‘orientados', es decir, oriente es


el punto cardinal situado en la parte superior del mapa, en la clave está ubicado el Paraíso
claramente reconocible por la iconografía que presenta: casi invariablemente, Adán y Eva, el
árbol y la serpiente. Aunque no siempre, suelen dibujarse los cuatro ríos que brotan del
paraíso y van a desembocar al mar periférico. Sus nombres eran Tigris, Eufrates, Geón y
Fisón. Asia ocupa la parte superior del mapa y está separada de los otros dos continentes por
grandes cursos de agua: de sur a norte: el Nilo, el Helesponto, el mar Negro, el mar de Azov y
el río Don. En la parte inferior del mapa está África la derecha y Europa a la izquierda. Ambos
continentes están separados por una franja de agua que representa el mar
Mediterráneo. También están representadas las principales cadenas montañosas.

El mar Rojo está invariablemente coloreado en rojo intenso y parece una lengua de fuego
bordeando la península del Sinaí y ardiendo en el extremo sur de Asia. Estos mapas heredan
la idea recurrente de que en el lejano sur, en el extremo derecho y más allá de la tierra
conocida, un cauce marino tórrido e intransitable -con frecuencia coloreado también en rojo-
separa la ecumene de una tierra a la que no se puede acceder y que habitada por seres
prodigiosos. Es la "terra incógnita" de las antípodas.

La importancia del planisferio Waldseemuller

¿Y en qué radica la importancia del mapa que en él figura? Pues en que aparecen los
nuevos territorios descubiertos representados como un nuevo continente,
completamente separados de Asia, siendo además bastante parecidos a lo que eran
en realidad. Y este nuevo continente aparece con un nombre en la parte sur, y ese
nombre es América, un claro homenaje al cosmógrafo, navegante y comerciante
Américo Vespucio.

Las nuevas ideas del planisferio Waldseemuller

Dos son las ideas nuevas plasmadas en el mapa. Por una parte, la aceptación de que
los territorios descubiertos por Colón en 1492 constituían un nuevo continente,
plenamente independiente de Asia y de Europa, separado de ambos continentes por
sendos océanos.

Lo más chocante es que en este mapa se ve ya el Océano Pacífico, el cual no sería


descubierto por Vasco Núñez de Balboa hasta 1513. ¿Cómo podía saberse entonces
que esta parte de las nuevas tierras no estaban unidas a Asia y que un mar las
separaba de ella? ¿O quizá quien lo hizo no lo sabía pero lo intuyó o lo deseó? Este
es sólo uno de los misterios que encierra este mapa.
Gerardus Mercator fue un geógrafo, cartógrafo y matemático nacido en Flandes en el siglo XVI,
concretamente en un lugar cuyo nombre es como minimo curioso, Rupelmundo (Bélgica). La
importancia de Mercator es sin duda su proyección cartográfica, gracias a la cual los mapas
son tal y como los conocemos hoy en día.
El problema con los mapas es una cuestión de dimensiones espaciales, la Tierra tiene 3
dimensiones mientras que los mapas sólo 2, entonces ¿cómo representar un mapa perdiendo
esa dimensión? Aquí entran las proyecciones geográficas.

Según explica Lluis Torrent en United Explanations, “La proyección cartográfica o proyección
geográfica es un sistema de representación gráfico que establece una relación ordenada entre los
puntos de la superficie curva de la Tierra y los de una superficie plana (mapa).”