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Pedro Buenaventura Jesús del Junco-Redondas, más

conocido como Pedro Junco Jr. (Pinar del Río, Cuba,


22 de febrero de 1920 - La Habana, 25 de abril de
1943). "Nosotros"del compositor cubano, Pedro
Junco. La autoría correspondió a Pedro Junco, un
cubano nacido el 22 de febrero de 1920, en Pinar del
Río. A los seis años de edad comenzó los estudios de
piano y en su temprana juventud le brotó un hermoso
torrente de voz que quienes lo oyeron calificaron de
barítono. Sus profesores detectaron en él un talento
musical innato. Era un joven alto y atlético. Sus
amigos lo recuerdan más bien callado, observador;
pero cuando entablaba una amistad se transformaba
en un ser apasionado, vehemente, sensible. ¿Cómo
surgió "Nosotros"? Según cuentan algunas historias
la destinataria de la conocida canción Nosotros fue
una joven alta y hermosa, de cabellos negros y
largos, de ojos expresivos y dulce rostro que procedía
del interior de la provincia (San Juan y Martinez) y
que su familia envió interna al Colegio de monjas del
‘Inmaculado Corazón de María’ de la capital (el
nombre de la joven nunca se ha dado a conocer por
respeto a su conocido apellido local). Todas las tardes
la joven, entonces de unos 20 años, al igual que
Pedro entonces, salía del colegio de monjas para ir a
estudiar al Instituto de Segunda Enseñanza. Pedro
que estudiaba en el mismo plantel muchas veces
pasó junto a ella observándola con detenimiento poco
usual en él. En ese entonces y a pesar de su
delgadez, era un joven de unos seis pies y dos
pulgadas, de unas 175 libras, tenía la piel muy rosada
y unos profundos ojos negros como atestigua una
foto que todavía conservamos. Al poco tiempo los
jóvenes se enamoraron, viviendo un idilio a
escondida de la familia de la muchacha que
consideraba como pecado la fama de bohemio del
compositor. Fue un amor intenso, breve pero
también desde el comienzo imposible, Pedro estaba
enfermo mortalmente, la tuberculosis que en ese
entonces era incurable minaba su cuerpo ya con solo
23 años de edad. Pasando los días Pedro comprendió
que su amor por la joven era imposible y tenía que
actuar inmediatamente ante lo sano y hermoso de
ese mismo amor. Fue una hermosa página de
renunciamiento y profundo dolor. Como despedida,
el autor compone para ella el bolero “Nosotros” que
dice así: Atiéndeme... quiero decirte algo, que quizás
no esperes, doloroso tal vez… Escúchame… que
aunque me duela el alma, yo necesito hablarte y así
lo haré. Nosotros, que fuimos tan sinceros, que desde
que nos vimos, amándonos estamos. Nosotros, que
del amor hicimos, un sol maravilloso, romance tan
divino. Nosotros, que nos queremos tanto, debemos
separarnos, no me preguntes más. No es falta de
cariño, te quiero con el alma. Te juro que te adoro y
en nombre de éste amor y por tu bien te digo adiós.
Cuenta la crónica de esa época que cuatro días antes
de la muerte del músico, éste le envió a su bella
amada el último mensaje y ella guardó luto a su
amado por más de 10 años. Ya en su lecho de muerte
le pidió al tenor René Cabel que cantara su
composición y desde su cuarto, donde le llevaron un
radio, pudo escuchar la bella melodía que hasta
nuestros días ha sido interpretada por las mejores y
más populares voces como Luis Miguel, Julio Iglesias,
Plácido Domingo y entre otros, Don Pedro Vargas y
Sarita Montiel. Nosotros es la crónica de una muerte
anunciada, que escribió Pedro Junco cuando tomo
conciencia que no tardaría en morir, pues la
tuberculosis en esa época era incurable, es un acto
de amor postrero, que ha quedado como una historia
de amor trágica y romántica pero muy hermosa, que
nos enseña el verdadero amor que renuncia al ser
amado alejándose de esta para no contagiarla. El 25
de abril lo sepultaron en la tierra que lo vio nacer, en
un entierro que aún se recuerda y donde, por
supuesto, se cantó la canción que lo llevó a la
inmortalidad. Esa misma noche salió hacia La Habana
María Victoria Mora Morales –con el dolor y el secreto
en el alma de la pérdida de su gran amor–, la bella y
rica muchacha sanjuanera de ojos grandes con el
color y la dulzura de la miel que en una fiesta
estudiantil conoció a Tito. Dicen que fue un amor a
primera vista y de cuya relación solo supieron ellos
dos. El nombre de ella quedó atesorado durante
medio siglo como parte de una leyenda, mito, espejo
de esos amores imposibles que andan por los
rincones del mundo bajo el anonimato fecundo de un
sueño.
Fuentes : Varias: La Jiribilla , revista Bohemia ,
Univision , Musicuba

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