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RESUMEN DE LAS TAREAS

DEL

ATENEO MÉDICO-ESCOLAR DE MADRID

DISCURSOS

LEVOOS EN LA APERTURA DEL MISMO

el día 21 de Noviembre de

MADRID:
''ÉDICA DE LA VIUDA É HIJOS DE ¡VI. ALVAREZ,
calle de San Pedro, núm. 16.
1869.
-— I 4
RESUMEN DE LAS TAREAS ^ru.

DEL

ATENEO MÉDICO-ESCOLAR DE MADRID

DISCURSOS

LEIDOS EN LA APERTURA DEL MISMO

el dia 2i de Noviembre de 1869.

MADRID:
IMP. MÉDICA DE LA VIUDA É HIJOS DK M. ALVAREZ,
calle ile San Pedro, nítni. 1C.
1809.
DISCURSO DOCTRINAL

pon

DON JOSÉ CABELLOS,

en la ajierlnra de 21 de Noviembre de 1869.


Divinum es opus sedare dolorem
(Hipócrates.)

Si el deber de cumplir lo que la Sociedad médica,


i que tengo la honra de pertenecer, me ha encomen
dado, no me alentára en estos momentos, imposible
seria á mis escasas fuerzas llevar á cabo tan árdua em
presa. ¿Seré yo acaso quien logre representar digna
mente las esperanzas científicas de la juventud escolar
médica que me escucha? Vana pretension seria creerlo
así, cuando tantos otros me sustituirian con inmensa
ventaja, en este honroso puesto. Y si me decido á pro
curar realizarlo , es porque confio en que dispensareis
los errores que indudablemente habré de cometer en el
curso de mi trabajo. Confiando , pues, en vuestra bene
volencia, voy á cumplir la mision que me fué encomen
dada por mis dignos consocios.
Tan rápidos han sido los adelantos que acerca de la
anestesia Q) se han verificado en poco tiempo, y tanto lo
que promete para el porvenir de la ciencia , que no he

(!) a privativo y aíS8¡;gi? sensación.


6
podido resistir al deseo de aprovechar cuantas ocasiones
se me han presentado de consultar el mayor número de
obras que se relacionan con este asunto. Y no es estraño,
señores , este interés , porque tal descubrimiento ha pro
porcionado inmensos beneficios para el ejercicio de la
profesion; que el médico y el cirujano poséen un ele
mento mas, con que hacer frente, el primero, á las pro
fundas molestias causadas por tenaces dolores que tal vez
comprometan la vida del enfermo; y el segundo, el pode
roso medio para adormecer, durante las maniobras qui
rúrgicas , la sensibilidad del paciente , que en muchas
ocasiones basta á producir una desgraciada terminacion.
Estas son las razones que he tenido presentes , al elegir
el téma que habia de desenvolver.

Antes de proceder al exámen de las ventajas que


unos agentes anestésicos tienen sobre otros , dirigiremos
una rápida ojeada sobre la historia de su descubrimiento
y la antigüedad de su uso.
Examinando los autores más antiguos se descubre
que ya eran conocidos ciertos agentes, que disminuyendo
ó aboliendo la sensibilidad , facilitaban las operaciones
quirúrgicas. Ya el Divino anciano, el Padre de la Medi
cina , nos demuestra en las palabras que sirven de lema
á este trabajo , que no olvidaban proporcionarse medios
con que hacer nulo el dolor en las operaciones. Y no era
solo por facilidad para la operacion y comodidad para
el paciente , por lo que con tanto interés trataban de
hacer frente á la exaltación nerviosa qne iban á producir.
Tenian tambien en cuenta los resultados funestos á que
podia dar lugar nn dolor prolongado é intenso. Una he
morragia nerviosa, dice Cullen cuando examina la exis
tencia del fluido nervioso , es tan temible como una san
guínea; y esta idea debió dominar en los primeros hom
bres del arte quirúrgico , que con tanto empeño buscaban
la anestesia. Así vemos por la historia que Plinia, Dios-
córides, Moatho, Guido de Chauliac, y sobre todo Teodo-
rico en la Edad Media, administraban á sus operandos pre
paraciones narcóticas de ópio , beleño , mandragora, has-
chich , etc. , para embotar su sensibilidad ; y así se con
signa en el Tratado de Quides, de J. Canapp, el cual re
fiere que Teodorico hacia oler á los enfermos que queria
adormecer, esponjas empapadas en sustancias narcóticas,
volviéndoles despues, de este letargo, con inhalacio
nes de vinagre por el mismo procedimiento. Jaames
Moore, tal vez temeroso de los malos resultados que po
dian dar los narcóticos , prefirió, como para prevenirla
hemorrágia sanguínea, aplicar compresores sobre el ner
vio principal de la parte en,que operaba, y refiérense fe
lices resultados de este procedimiento. No debian quedar
en este punto los estudios de los hombres científicos y
ambiciosos todos de sobrepujar cada cual á los demás en
descubrir medios de conseguir el objeto que se propo
nian, fueron muchos los que se dedicaron á tan útil em
presa; y las aplicaciones frias, el sueño natural, la em
briaguez alcohólica y hasta el magnetismo, sirvió para
dar impulso á estos trabajos. Aunque para establecer un
principio general no sea suficiente un corto número de
hechos, la amputacion de una mama y la estraccion de
un diente sin dolor durante el sueño magnético , sirvió
para que sus patrocinadores creyera'n resuelto el pro
blema.
Pero todos estos medios , unos eran de aplicacion di
fícil y otros de dudoso resultado, y las investigaciones
tuvieron que seguir, proporcionando á nuestro siglo la
coronacion de la obra. En efecto, el año 1846 el químico
Jackson (de Boston) descubrió la propiedad anestésica
del éter y creó la eterizacion. Á pesar de la tenacidad
con que él y el dentista Morton guardaban el secreto,
8
hubieron de revelarle para que primero en Inglaterra por
Fergusson , Key, Guthric y Liston y luego en Francia
por Malgaigne y algun otro , fuese ensayado el 'agente
para obtener las pruebas de la accion descubierta. Mal
gaigne en Francia dió cuenta á la Academia del buen
resultado de sus esperimentos y desde entonces se esten -
dió considerablemente el uso del éter, como el mejor me
dio anestésico. Pero pocos meses despues, comparando
Simpson la accion de todos aquellos agentes que más
semejanza tenían con el éter , llegó á presentar al mun
do científico un nuevo anestésico que en ciertas cualida
des le aventajaba. El nuevo agente anestésico fué el
cloroformo, y desde entonces se le ha considerado como
el que debe figurar en primera línea entre esta clase de
medios.
Aquí teneis , señores . la ruta que ha seguido la me
dicacion anestésica, dando por resultado declarar como
mejores agentes anestésicos los dos últimamente cita
dos; y no porque sean los únicos que se consideran
tambien 'como tales, los éteres qlórico é hidrobrómico,
el cloruro de gas oleificante, el cloruro de carbono y
algun otro , sino porque son los que mejor satisfacen las
necesidades de que hemos hablado. Acerca de aquellos
versará solo esta primera parte para poner de manifiesto
con la mayor brevedad, cuál debe ser preferido.
Si hubiera de esponer aquí las encontradas opiniones
que acerca de este punto han emitido diferentes autores,
molestaria inútilmente vuestra atencion para que despues
me culpárais de no haber resumido en breve espacio, como
puede hacerse fácilmente, todo lo que os habia dado á
conocer.
Mientras unos dan la preferencia al éter, tal vez por
no desechar su sistemático uso , hay otros que consideran
al cloroformo con inmensas ventajas sobre aquel. Efecti
vamente , la accion del cloroformo es más rápida al mis
9
mo tiempo que más duradera por ser ménos volátil que
el éter; se necesita una cantidad mucho menor que de
este para obtener los mismos resultados; por su me
nor volatilidad no se hace necesario emplear ningun
aparato para administrarle; y por último, los efectos,
confiesan los mismos enfermos, que son mucho más agra
dables que los del éter. Creo suficientes estos datos para
poder afirmar que el cloroformo es el tipo de los anes
tésicos , no queriendo por esto suponer que se deseche el
éter, pues habrá algunas ocasiones en que nos veamos
precisados á usarle.
Es cierto que en igualdad de circunstancias los malos
efectos del cloroformo son más temibles que los del éter;
en primer lugar por su mayor intensidad , además por
la mayor durabilidad de su accion. Pero no se' juzgue tan
de ligero que atribuyamos al uso del cloroformo muchas
de las desgraciadas terminaciones que han tenido algu
nos enfermos sometidos á su accion , pues los datos re
cogidos demuestran que en su mayor parte estos casos
eran de éxito dudoso hubiérase ó no administrado el clo
roformo , sobre que no siempre se tienen en cuenta las
condiciones individuales, principal base para obtener
buenos resultados. No negamos, sin embargo, que encar
gado á manos inespertas puede , en efecto , dar lugar á
terribles accidentes ; pero la práctica ha dictado reglas
para su uso , que deben tenerse muy presentes , y que la
Academia de Medicina de Paris ha formulado de la ma
nera siguiente:
El cloroformo posée una accion tóxica que le es
«propia y de la que la Medicina se ha aprovechado de
teniéndola en el período de insensibilidad; pero que
«si se prolonga, ó sobre todo cuando se admistran
•dósis considerables puede producir directamente la
muerte.
«2.° El cloroformo es uno de los agentes más enér
10
•gicos de la clase de los venenos , y solo debe ser mane
jado por personas esperimentadas .
«3.° El cloroformo irrita con su olor y su contacto las
«vias áereas, lo cual exige mucha reserva en su empleo
•cuando existe alguna afeccion del corazon ó de los pul-
•mones.
«4.° Algunos métodos de administracion llevan con-
«sigo un peligro ajeno á la accion del mismo cloroformo;
• córrese el riesgo de producir sincopes y asfixia cuando
«la respiracion no se verifica libremente.
«5.° Se evitan todos estos peligros observando exac
tamente las precauciones siguientes : primeramente no
• usarle ó suspender su uso en todos aquellos casos de
• contraindicacion bien declarada y examinar ante todo
• el estado de los órganos de la circulacion; en segundo
•lugar , tener cuidado que durante la inhalacion se mez-
• cle el aire en cantidad suficiente con los vapores del
•cloroformo y que la respiracion se verifique con entera
• libertad; en tercer lugar, suspender la inhalacion en
• el momento en que se haya producido la insensibilidad,
• volviendo, sin embargo, á ella cuando se recobrela
•facultad de sentir antes de terminada la operacion.«
En vista de observaciones tan minuciosas, me creo
dispensado de estenderme más en este punto.
Como en todo lo que hace relacion á la práctica mé
dica es de una importancia grande para la aplicacion de
los medios terapéuticos el atento exámen de las condicio
nes orgánicas de cada individuo , que le colocan en cir
cunstancias especiales , haciendo variar el modo de obrar
de dichos medios. Esto se observa en la administracion
de los anestésicos. No debo detenerme en daros á co
nocer estas condiciones , porque convencidos estais de
ben ser en todos los casos el punto principal á que
dirija su vista el profesor , y asi lo demuestran las con-
clusiones de la Academia. Pero sí quiero recordar, por
' , 11
parecer una contradiccion con las ideas más generaliza
das , que los dos estremos de la vida no son nunca obs
táculo bastante para que abandonemos el uso de los anes
tésicos. Guersant, bajo cuyo cuidado se encontraban nu
merosos niños, practicaba en ellos todo género de ope
raciones , provocando siempre la anestesia, y no ha teni
do que lamentar un caso de muerte acaecida en estas cir
cunstancias. Otro tanto se ha demostrado en los sugetos
de una edad avanzada , aunque á la verdad pueden verse
en estos casos más inconvenientes que en los niños.
Respecto al modo de administracion de los anestésicos
y al momento en que deben suspenderse las inhalaciones,
hay diversos pareceres. Mientras unos, con Robert, las
verifican de manera que la dósis del agente anestésico
vaya aumentando gradualmente , otros , entre los cuales
se encuentra Vidal , prefieren imitar á Sedillot y admi
nistran altas dósis de una sola vez , con lo que dicen pasa
rápido el período de escitacion y es la anestesia más com
pleta.
Esta última opinion podrá estar muy justificada y
contribuyen á ello las autoridades científicas citadas; pero
creo presentará muchos más inconvenientes la accion rá
pida de altas dósis que la gradual y en menor cantidad.
Por este "último método podemos suspender la sensibili
dad hasta el punto que convenga, sin esponernos á en
contrar resultados que no buscábamos. Por último,
Stauski recomienda eficazmente se tenga muy en cuenta
la posicion del anestesiado , pues segun él ila causa
principal, ya que no la única de estas terminaciones tan
rápidamente funestas > se debe en su mayor parte á que
los enfermos esperimentaron la accion de los anestésicos
estando sentados, cuando la posicion horizontal y con la
cabeza más baja que el tronco , es la más á propósito
para hacer desaparecer todo temor.
Desgraciadamente, señores, suelen alguna vez ser
12
insuficientes estos cuidados , y los accidentes que desea
mos prevenir se presentan contra todas nuestras precau
ciones. Ni esto debe ser motivo para que abandonemos
la anestesia ni el profesor debe desfallecer ante el triste
cuadro que se le ofrece. Posée poderosos medios para
combatirlos y volver á su ánimo la tranquilidad necesa
ria para continuar la operacion.
De los accidentes consecutivos á la anestesia son los
principales y más dignos de llamar nuestra atencion , el
sincope y la asfixia , pues los vómitos , la tos, etc., son
de tan escasa importancia que nos creemos dispensados
de tenerlos presentes.
Segun ha sido la esplicacion que de aquellos ha he
cho cada cirujano , asi se han empleado diversos proce
dimientos para combatirlos. Advertido el accidente, el
primer cuidado será suspender las inhalaciones , y des
pues ver la manera de restablecer al enfermo en su esta
do normal. El aire fresco y los escitantes , asi del tegu
mento esterno como del interno, contribuirán mucho á
obtener el resultado que se busca. Ricord recomienda se
hagan insuflaciones de boca á boca ; Duroy prefiere las
de oxígeno, aunque se necesitaria mucha cantidad , y
Escalier propone introducir los dedos hasta la entrada de
la faringe , cuya excitacion provoca la funcion respirato
ria, como ha obtenido ya en dos casos que cita. Pero en
atencion á que estos medios han de usarse prontamente
y no siempre es posible que todas las circunstancias fa
vorezcan , es preferible y más práctico ejecutar presiones
sobre el vientre y tórax , especialmente sobre aquel , ayu
dando esta accion con aire fresco que rodée al enfermo y
aspersiones de agua fria. Los movimientos que se produ
cen en las paredes torácicas y abdominales, se hacen sen
sibles en el diafragma y pulmones , estableciéndose una
respiracion artificial.
Si el accidente que ha venido á complicar la anestesia
13
ha sido el síncope, no bastan estos medios , teniendo pre
sente que los escitantes de la piel son inútiles en estos
casos en que el síncope anestésico se acompaña de insen
sibilidad estrema del tegumento. Entonces pueden obte
nerse felices resultados de las fricciones practicadas de
los miembros al tórax , con lo que se favorece el curso de
la sangre de la periferia al centro , del mismo modo que
ligando los miembros. A esto se agregarán los cuidados
indispensables para facilitar la respiracion de la manera
indicada , y la posicion horizontal con la cabeza más baja
que el tronco para evitar la estancacion de la sangre en
partes lejanas del corazon .
Hé aquí , señores , los recursos empleados para com
batir accidentes tan mortales , y que usados con perse
verancia bastan en la mayoría de los casos para evitar
un resultado funesto. Veamos ahora la cuestion capital
de la terapéutica y que es más dada á controversias ; la
manera de obrar los anestésicos sobre el organismo.

Dos séries de fenómenos origina la accion de los


anestésicos y su conocimiento facilitará algo que llegue
mos á penetrar en la causa de su produccion. La prime
ra série se denomina tambien período de escitacion por
que en ella se presentan movimientos violentos , desa
zón general , aumento en la secrecion salival y bron
quial , etc., etc., signos que insensiblemente van enla
zándose con la pérdida de la memoria , turbacion de la
vista y adormecimiento. Desde aquí toma origen el se
gundo período ó de colapso , caracterizado por una insen
sibilidad , á la que acompaña como fenómeno consecutivo
la abolicion de los movimientos voluntarios. Esta manera
particular de irse presentando los fenómenos anestésicos,
sin ser tumultuaria , se encuentra en armonía con los es-
perimentos de Flourens y Longet que han demostrado
14
que los anestésicos al obrar sobre los centros nerviosos lo
verifican, primero, sobre los lóbulos cerebrales, á conti
nuacion sobre el cerebelo , mas tarde sobre la médula es
pinal , y en último término sobre la médula oblongada.
Fundándose en estos esperimentos, Bouisson crée mas
á propósito dividir los efectos de los anestésicos en dos
períodos, de los cuales al primero llama eterismo animal
por estar afectados en él solo los órganos que pertenecen
á la vida animal , y que su paralización no compromete la
vida de una manera directa. El segundo período es el que
denomina eterismo orgánico, y está caracterizado por la
accion de los anestésicos sobre el bulbo, y por consiguien
te la paralizacion de las funciones indispensables para la
vida , produciendo una muerte súbita. Ahora nos pode
mos esplicar por qué cuando la accion anestésica va más
allá de los límites del primer período la muerte es su re
sultado, y por lo tanto que nunca debe provocarse mas
que la anestesia animal. Tambien entre los fenómenos
que dejamos apuntados hay alguno que permitirá nos es-
pliquemos la causa que existe para que la asfixia pueda
ser una complicacion dela anestesia. Efectivamente, la
falta de movimientos voluntarios , puede muy bien con
tribuir á este resultado, impidiendo que las potencias
musculares que toman parte en la respiracion , puedan
ejercer sus funciones como en el estado normal y provo
quen la paralizacion de función tan indispensable. Sin
embargo, otras causas mejor esplicadas y observadas con
curren á producir este accidente, y mas adelante nos
convenceremos de ello.
Tambien el síncope ha querido esplicarse por una ac
cion hipostenizante del cloroformo sobre las fibras del co
razon , y para probar este aserto se han llevado ,á efecto
esperimentos numerosos. Robert, que sostenia esta opinion,
fué impugnado por Guerin que trató de convencer á su
adversario , sumergiendo en cloroformo corazones de
15
rana , haciendo observar se contraian con la misma facili
dad que cuando estaban bajo la influencia del aire. Robert
que procedió del mismo modo , aunque empezando por
echar sobre el corazon algunas gotas del agente anesté
sico, advirtió que al principio eran mas rápidas las con
tracciones ; pero disminuían á poco hasta cesar por com
pleto, para volver á manifestarse una vez que el clorofor
mo se evaporó. Otra u otras dos veces que repitió el es-
perimento obtuvo los mismos resultados, concluyendo de
aquí que el cloroformo puede suspender los movimientos
del corazon cuando actúa sobre él.
Se comprende que tales observaciones no son del todo
aplicables á la anestesia en los individuos cuya integri
dad orgánica en nada se ha alterado. Desgraciadamente
no puede asegurarse que el cloroformo tenga sobre el co
razon la accion tóxica que parece demostrarse por los es-
perimentos anteriores.
Esto es lo que respecto á la eterizacion se ha observa
do ; pero investigando la manera cómo tales efectos se
producen , la causa de tan diversos fenómenos, encontra
mos tan profundamente dividido el campo de las teorías
que fuera necesario un volumen para señalar tan solo
las diversas y más ó ménos racionales esplicaciones
que acerca de ellos se han dado por diferentes fisió
logos.
Suponen algunos que el cloroformo obra sobre el or
ganismo combinándose con la sangre que perdiendo sus
cualidades normales por esta combinacion, no puede es-
citar como de ordinario los centros nerviosos y disminu
yendo la accion de estos , hace se resienta de esta para
lizacion el resto de la economía. Pero muchos esperimen-
tos, entre los cuales citaremos luego el de Bernad, asK
como el informe que acerca de este punto ha presentado
la Sociedad de Emulacion de París, demuestran que el
cloroformo no se combina y sí solo se mezcla con la san-
16
gre en la que no produce alteraciones tan grandes como
se suponian. ',
Otra teoría, cuyo absurdo se comprende a primera vis
ta, esplicala accion de los anestésicos por refrigeración
sobre los centros nerviosos apoyándose para ello en la in
sensibilidad que ocasiona el cloroformo, aplicado local-
mente. Bernard cita algunas esperiencias hechas sobre
ranas á las que dice consiguió anestesiar enfriándo rápi
damente el cerebro, comparando estos resultados álos que
nos manifiestan los animales invernantes. Esto será cier
to, indudablemente, pero en nada puede servir para que
de ello se aprovechen los adeptos á la teoría de la refri
geracion, porque debe tenerse en cuenta, que la aneste
sia se produce en estos casos por el descenso de tempera
tura á que dá lugar la volatilizacion del cloroformo, y no
es posible, no puede concebirse cómo el cloroformo, con
ducido á los centros nerviosos, puede volatilizarse y anes
tesiar al animal.
Algunos suponen que la anestesia no es mas que una
asfixia y creen poder sostenerlo porque en sus observa
ciones encontraron negra la sangre de los individuos so
metióos á esta accion. Por el contrario, hay otros muchos
que dicen no haber visto la sangre negra sino que en el
mayor número de casos, era tan roja como en el estado
normal.
En ambos casos la verdad de los hechos no puede
ponerse en duda ; pero diferencias tan radicales se espli-
can por las circunstancias diferentes en que cada cual
hizo sus observaciones. Bernard lo esplica satisfactoria
mente. Segun este fisiólogo , á las inhalaciones en que
se administra una gran cantidad del agente anestésico,
irritan notablemente las vias respiratorias; porque sus
nervios, muy sensibles á las influencias esteriores, provo
can por accion refleja movimientos espasmódicos del apa
rato respiratorio que dificultando la respiracion pueden
17
producir la asfixia y en este caso presentarse la sangre
negra.
Para convencerse de esto , un médico francés , irrita
ba con un pincel empapado en amoniaco , el plexo farín
geo y obtenia los mismos resultados ; la sangre se pre
sentaba negra.
En las inhalaciones 'lentas no sucede esto , pues la
escitacion no es tan exagerada, y aun cuando provoquen
algunos movimientos espasmódicos , son tan débiles que
no ocasionan alteracion en la sangre.
Se ha querido llegar hasta la última prueba , y se ha
practicado la traqueotomía en algunos animales para
administrar por esta nueva via el cloroformo, viéndose
entonces que no habia asfixia.
Si para ello no tuviera que preceder operacion , seria
un medio seguro de administrar el cloroformo en el
hombre.
Esto demuestra, y era lo que nos proponíamos que la
anestesia no se produce por una asfixia , sino que esta es
solo uno de los accidentes que pueden complicarla.

No es empíricamente como debemos buscar el erigen


de esta accion, y como muy bien diceLudger Lallemand,
la observacion clínica y la esperimentacion nos llevarán
insensiblemente á resolver el problema.
Cuanto vamos á esponer á continuacion , es debido
á los últimos esperimentos de Cláudio Bernard, cuyo ge
nio investigador es bien conocido de todos y que siempre
toma como base de todas sus teorías la observacion de
los hechos que coordina para formar leyes.
La circunstancia de ser estudios los mas modernos
sobre esta materia y el tener por comentador á una au
toridad fisiológica como Bernard, nos ha impulsado á
darlos á conocer persuadidos de que son los más en armo
nía con las leyes fisiológicas.
,2
18
Los agentes anestésicos administrados por el método
de las inhalaciones, penetran por el pulmon para ser
conducidos por la sangre á las diferentes partes del
organismo.
El pulmon , superficie absorbente y eliminatoria de
diferentes sustancias , lo mismo verifica estos actos para
los agentes que de ordinario le atraviesan como para
otros que se ponen en contacto con él en circunstancias
anormales, como cuando recibe los vapores anestésicos.
Es una ley fisiológica, que nada puede actuar sobre
los elementos de la organizados, sino es conducido por
la sangre ; siendo la arterial la encargada de desempeñar
este acto.
Ahora bien , las sustancias no volátiles pueden pene
trar por las venas, metamorfosearse durante el trayecto
que recorren, hasta los elementos de los órganos. Por
el contrario, las sustancias volátiles, al atravesar el pul
mon, son eliminadas en mayor ó menor cantidad, segun
su grado de volatilidad ; así vemos que mientras el éter
se elimina fácilmente dependiendo de esto que la anes
tesia termine desde el momento en que cesan las inhala
ciones, el alcohol y el cloroformo ménos volátiles, que
dan en parte eliminados y en parte circulando. La inyec-
cioa subcutánea y la administracion de estos agentes
por las vias digestivas nos lo prueban claramente.
Habiendo de pasar la sangre venosa por el pulmón
antes de recorrer las arterias , las sustancias volátiles que
conduzca se perderán en aquel órgano; la mejor via -
será, pues, la de las arterias, por cuya razon se ha pre
ferido la inhalacion á los demás medios propuestos.
Esta ley fisiológica se aplica del mismo modo á los
anestésicos; pero es preciso para convencernos de que
estos agentes penetran en la sangre , que los busquemos
en ella. Tal ha sido la idea que ha guiado á Beruad en
sus primeros esperimentos.
i Ved, dice, una retorta de cristal en cuyo fondo se
«encuentra cierta cantidad de sangre. El cuello de esta
•retorta está tapado con un corcho al que atraviesan dos
«tubos de cristal: el uno recto y abierto por sus dos estre-
«midades , baja hasta la sangre, á la que conduce de este
«modo el aire atmosférico esterior; el otro llega solo hasta
«la mitad de la pequeña atmósfera confinada-que existe
«sobre la sangre; en la parte superior se dobla en áugu-
«lo recto y va á parar á un tubo de porcelana colocado
«encima de un hornillo que permite calentarlo á la tem-
«peratura roja conveniente; por la otra estremidad el tubo
'«de porcelana comunica con dos tubos de Liebig que con-
«tienen una disolucion de nitrato de plata. Por último,
«estos están en comunicacion con un aspirador coustitui-
«do por un gran fraseo de cristal bien cerrado y lleno de
«agua que puede verterse progresivamente por medio de
«una espita colocada en su parte inferior. Cuando se
«abre esta espita el nivel del agua baja en el aspirador
«produciendo un vacio, que al llenarse , aspira el aire,
«contenido en el frasco de la sangre, con el que está en
«comunicacion por los tubos descritos y es reemplazado
«por el aire atmosférico esterior que penetra por el tubo
«recto atravesando la sangre.
«Si la sangre contiene ^cloroformo, este queda libre,
«calentando al baño maría el frasco que contiene aquella.
fLos vapores de cloroformo pasan al tubo de porcelana,
«donde son sometidos á la accion del calor rojo, descom-
«poniéndose en agua y ácido clorhídrico, que al llegar á
«los tubos de Liebig, forma un precipitado característico
«de cloruro de plata.«
Ahora bien ; tanto Bernard como otros muchos espa-
rimentadores , han descubierto siempre la presencia del
cloroformo en la sangre de los anestesiados , empleando
este procedimiento.
Sin echar mano de la química y esperimentando so
20
bre animales vivos puede tambien demostrarse este hecho .
Bernard emplea dos frascos que contienen una disolu
cion de cloroformo (1 por 100) cuyas bocas están cerra
das por láminas de caoutchouc con un orificio en su parte
media, que permite introducir la mitad del cuerpo de una
rana, y por el cual quedan perfectamente sujetas.
Una de las ranas tiene introducida la mitad anterior
y la otra la mitad posterior. Las dos quedan anestesia
das en toda su estension y como conservan su integridad
orgánica, verificándose la absorcion por todas partes,
solo la sangre ha podido conducir el agente anestésico
que produce la insensibilidad.
Fáltanos saber sobre qué parte del organismo obran
los anestésicos ; y ya que todos están acordes en afirmar
que sobre el sistema nervioso, debe investigarse qué ele
mentos de este sistema son los afectados y cuál es el
mecanismo por el que se produce la anestesia. . .
Uno de los fisiólogos que mas trabajos ha hecho so
bre este punto es Cláudio Bernard , que esperimentando
sobre las ranas , quitaba el sacro á dos de ellas dejando
al descubierto la parte inferior de la médula , ligaba la
aorta ventral con las partes blandas que la rodean y
dejaba libre de la ligadura solo los nervios lumbares.
Empleando un aparato idéntico y un procedimiento igual
al que hemos descrito anteriormente , introducía una de
las ranas por su parte anterior en el frasco del clorofor
mo y la otra por la parte posterior. La primera era anes
tesiada en todo el cuerpo, mientras que en la segunda no
se mostraba insensible ni aun la parte sumergida ó en
caso muy débilmente y sin que llegára nunca á los
centros.
Esto demuestra no solamente que es necesario que el
cloroformo sea conducido por la sangre, sino tambien
que cuando obra sobre la mitad anterior , la anestesia se
obtiene porque la sufren los centros nerviosos , mientras
21
que en el segundo caso no existe por faltar aquella con
dicion , siendo necesario , pues, que el agente anestésico
obre sobre aquellos.
Para probar que la médula puede anestesiarse inde
pendientemente del cerebro , hace Bernard una seccion
en aquel órgano al nivel de la mitad dorsal, dejando in
tacta la circulacion. Los movimientos reflejos no desapa
recen por esto, pues escitando las estremidades posterio
res, se contraen.
' Colocadas las ranas de la misma manera que en la
esperiencia precedente , se produce la anestesia getíeral,
ya sea la parte anterior, ya la posterior, la que se en
cuentre sumergida , resultando de esto : primero , que la
médula sometida lo mismo por su parte superior que está
continua con el cerebro , que por la inferior que no lo
está , á la accion del cloroformo conducido por la sangre,
se anestesia aisladamente y trasmite éste estado a los
nervios que toman origen de ella; y segundo, que una vez
más se demuestra la necesidad de la corriente circula
toria para trasportar el cloroformo.
Otra nueva esperiencia confirma las anteriores; se
corta la médula y liga la aorta como anteriormente, y pro
cediendo de igual suerte, se observa que la rana, cuya
mitad anterior está sumergida, se anestesia en esta par
te; pero no en la posterior, puesto que la sangre arterial
no llega á la porcion inferior de la médula que ha sido
separada del resto. ' x .
Todos estos minuciosos esperimentos , permiten con
cluir: l.°que la sangre es necesaria para la anestesia:
2.° que el agente anestésico obra sobre los centros ner
viosos que á su vez trasmiten esta accion á los nervios
que de ellos toman origen ; y 3.° que la médula puede
anestesiarse sin necesidad de la influencia del cerebro.
Espuesta la marcha de los fenómenos anestésicos , las
circunstancias de que se hallan rodeados y las partes que
22
primitivamente tienen que esperimentar la accion anesté
sica, vamos á indagar la causa de estos fenómenos.
Por parecerse el eterismo al sueño normal , aunque
mas completo , se comparó á dicho estado fisiológico ase
gurando que la causa productora del sueño , debia ser
la de la anestesia.
Hasta hace muy poco tiempo se suponia , que el sue
ño era producido por una hiperemia cerebral que com
primiendo los lóbulos cerebrales debilitaba la accion
nerviosa, dando por resultado la languidez que le carac
teriza.
La posicion horizontal que tomamos al acostarnos,
decian, favorece el sueño porque facilita la hiperemia-
cerebral.
Esplicacion tan sencilla fué admitida umversalmente
y nadie trató de investigar para convencerse de su exac
titud. Pero en el año 1860, Durham, hechó por tierra
semejante teoría, y presentó á la faz del mundo sus
observaciones que le autorizaban para asegurar no era
la hiperemia cerebral la que producía el sueño , sino por
el contrario una anemia perfectamente caracterizada.
Trepanó el cráneo de un perro y observándole duran
te el sueño, pudo ver que el cerebro quedaba casi sin san
gre y que disminuia de volumen , tal vez por esta causa.
Cuando el sueño desaparecia , el cerebro recobraba su
volumen normal y su coloracion.
En 1866, Hammond publicó iguales observaciones
que habia tenido ocasion de advertir durante el sueño
natural en un sugeto que á consecuencia de un siniestro
de ferro-carril habia perdido parte del cráneo.
Faltaba hacer estas observaciones en él sueño produ
cido por la anestesia y Bedford-Brown lo efectuó en un
sugeto con fractura del cráneo ; y aunque la anemia siem
pre fué bien manifiesta , dice que en los primeros mo
mentos existe hiperemia , pero solo cuando la anestesia
23
se acompaña de síntomas asfíticos , que sabemos no son
mas que un accidente del eterismo, que provocando una
profunda alteracion en toda la economía . hace sufrir al
cerebro esta congestion, que desaparece pronto para des
pues presentarse la anemia. Por último, y como observa
cion final , para demostrar que este fenómeno es el pri -
mero que se manifiesta como característico de la aneste
sia , Bernard asegura que en todos los casos en que por
la trepanacion pudo estudiar el estado del cerebro y el
general del animal , la insensibilidad y la parálisis no se
presentaban hasta el momento mismo en que se declaraba
la anemia cerebral.
Este estado de los centros nerviosos seria suficiente
para esplicar la causa de la anestesia ; pero queriendo los
fisiólogos modernos ir más allá de los últimos esperimen-
tos y profundizar cuanto fuera posible en esta cuestion,
han venido á declarar, en último resultado, que el agen
te anestésico obra sobre los centros, y de estos , sobre la
célula nerviosa.
Esta accion disminuye la energía funcional del cere
bro, que como todo órgano en reposo tiene una circula
cion mas lenta, esplicándose por este medio la anemia
cerebral que á su vez da origen á que no habiendo sufi
ciente cantidad de sangre que escite aquel órgano , pro
voca la debilidad nerviosa y por consiguiente la insensi
bilidad y falta de movimiento, es decir, la anestesia
general .
Tan señalados adelantos, obtenidos en estos últimos
años para esplicar la accion fisiológica de los anestésicos,
el conocimiento exacto de la causa de los tristes acciden
tes que á su administración suele acompañar y la exposi
cion de tantos recursos como se han recomendado para
combatirlos , no ha sido suficiente para que haya que aña
dir á las últimas estadísticas , numerosos casos de funes
ta terminacion acaecida por el empleo de dichos agentes.
24
Lamentable es, en verdad, que adquisicion tan admira
ble tenga que ser aprovechada con recelo y desconfian
za ; pero ha servido á su vez para que convencidos de su
necesidad los hombres científicos , hayan proseguido sus
estudios hasta ver de conciliar las ventajas de los anesté
sicos con la seguridad en su empleo.
Efectivamente, señores, si á la accion mortífera de
los anestésicos sobre la respiracion y circulacion , conse
cuencia de una anestesia general , se deben los fatales
accidentes que detienen la mano del cirujano por el te
mor de provocarlos, queda hacer la siguiente pregunta:
¿Podría privarse del elemento dolor y como prácticamente
dice Trousseau : operar durante el silencio del organismo
vivo, sin esponer á tales accidentes?
Así se pretendió despues del descubrimiento de los
anestésicos, y primero Roux y mas tarde Aran, Richet,
y varios otros , intentaron resolver el problema privando
de su sensibilidad solo á la parte sobre que habia de re
caer la operacion.
Como ya se habia practicado en el siglo último,
empezaron las esperiencias por la compresion del nervio
principal de la parte que habia de ser operada, y aunque
los diferentes torniquetes y el tortor se aplicaron con
este objeto, producian más molestias que ventajas. Mas
tarde fueron los anestésicos los que se usaron , y algunos
casos de insensibilidad local obtenida de .este modo , fué
suficiente para que se considerára vencida la dificultad.
Sirvió de base á estas esperiencias el haber observa
do que en la anestesia general se insensibilizaban las
mucosas bucal y faríngea, la lengua, etc.: todos los ór
ganos que primero sufrian la accion de los vapores anes
tésicos, antes de que hubieran podido llegar á ejercerla
sobre los centros nerviosos. Para asegurarse de que este
fenómeno podia producirse en cualquier parte del cuer
po , 'inventó Hardy un aparato que dirigiera los vapores
anestésicos á las partes que lo reclamaran; y consigió
por este medio calmar los insufribles dolores que causaba
un cáncer del útero. Moissenet, empleando igual proce
dimiento , logró lo mismo en una estensa úlcera cancroi
dea que empezando en la frente invadia hasta la mejilla.
Pero estos felices resultados se acompañaban de una
vivísima irritacion que la aplicacion tópica del éter y
cloroformo causa siempre en la parte enferma. Aran , que
ya habia tenido ocasión de observar esto, ensayó diferen
tes agentes de composicion química análoga á los ante
riores y anunció podian ser sustituidos con inmensa ven
taja por el éter clorhídrico clorado, que no produce tal
irritacion ni tiene un olor tan desagradable.
Sufriendo la anestesia local la suerte de todos los des
cubrimientos modernos, empezaron las investigaciones
para conocer cuál era la manera de obrar de los anestési
cos, tópicamente aplicados.
Pretendían algunos , que absorbido el agente por loa
capilares cutáneos y conducido por la sangre, daban lugar
á una anestesia general poco manifiesta , pero suficiente
para disminuir el dolor, ya que no abolirle. Se hizo la
aplicacion sobre un nervio descubierto y la insensibilidad
se manifestó sin poder atribuirla á una eterizacion ge
neral.
En este estado las observaciones , presenta Guerat su
nueva teoría , reducida á esplicar la anestesia local por la
refrigeracion que producian los anestésicos al volatizarse.
Se sustituyeron estos, por mezclas frigoríficas, y en efec
to, la anestesia se produjo del mismo modo y con iguales
caracteres. Basta para convencerse de esto, segun dice
Trousseau, introducir un dedo en un frasco con éter, que
despues se cierre herméticamente para evitar la volatiza-
cion , pues aun cuando en los primeros momentos se ob
serva un ligero aumento de calor en la parte sumerjida,
la sensibilidad persiste; lo que no sucede si el éter derra
26
mado sobre la parte se volatiliza espontáneamente ó por»
medio de los aparatos inventados con este objeto.
Despues de repetidas esperiencias , se ha demostrado
por todos , que la insensibilidad que por este nuevo méto
do se produce, es muy superficial y dura tanto como el
agente anestésico tarde en evaporarse por completo; Sin
embargo, todo puede quedar reducido á que durante una
operacion más ó ménos larga , se repita por varias (veces
la refrigeracion , siempre que la pérdida de tiempo no sea
peor que los dolores que haya de sufrir el enfermo. Solo
en operaciones cortas y superficiales, y cuando la suscep
tibilidad ó el deseo del operando así lo exijan , podremos
emplear este nuevo método, que si no ha satisfecho las
esperanzas que en un principio se concibieron , no por eso
merece ser olvidado, sobre todo en las citadas circunstan
cias.
Por último , la electricidad y el bromuro de potasio,
modernamente esperimentado por Charles Huetta, han
venido á aumentar el número de loa medios capaces de
producir la anestesia local, resultando de los esperimentos
de este cirujano que el bromuro de potasio ejerce sobre
las mucosas una accion anestésica especial y más dura
dera que por los otros agentes.

Esf.erimentando Cláudio Bernard, y teniendo antre


sus manos una rana á la que habia abierto el con
ducto raquídeo, observó que perdia todo movimiento y
hasta la facultad de sentir, y la abandonó creyéndola
muerta; pero pocos momentos despues, la rana recobró
sus movimientos. Esto le indujo a suponer que el ca
lor de su mano, pudo anestesiarla, y repitió el esperi-
mento para cerciorarse. Con estos datos sometió á la es-
perimentacion diferentes animales , y ha llegado á de
mostrar que el calor es un nuevo agente anestésico. La
27
temperatura es variable según el animal , pues mientras
para las ranas es suficiente de 37 a 38° centígrados
se eleva á 44 ó 46 para los mamíferos y mas superior
^para las aves. Cuando se esceden estos límites, su resul
tado es la muerte , producida por paralizacion del cora
zon y síntomas de asfixia . puesto que se encuentra la
sangre negra ; fenómenos análogos á los ocasionados por
los otros anestésicos. Segun Bernard, este nuevo método
tiene la ventaja de que basta el agua caliente para pro
ducir la anestesia y un baño frio es lo suficiente para
que el animal recobre sus condiciones normales.
Decidido como estaba á presentaros cuanto de nuevo
conociera en esta materia, me he atrevido á bosquejar
esta última parte sin pretender criticarla , por mas que
no deje de conocer sus ventajas é inconvenientes. Si en
tal me entretuviera , abusára demasiado de vuestra bene
volencia.
Deseaba hacer constar que la anestesia á pesar de
los muchos inconvenientes que ofrece , podia y debia ser
admitida por todos, aun por los más tímidos, siquiera
fuera con una observacion; no olvidar nunca, y por
mucho que confiemos en nuestra práctica , que el guia
principal de todos nuestros actos en esta medicacion, la
base , para proceder con acierto , debe ser siempre el
conocimiento minucioso de las condiciones i ndividuales.
Creo haber conseguido mi propósito en el curso de
mi disertacion ; pero si así no ha sido, si despues de mo
lestaros con las largas digresiones, que tal vez hayan de
bilitado el interés con que aquí os presentasteis , y si
despues de mis esfuerzos considerais he estado desgracia
do en mi trabajo, dispensadlo en obsequio á mi buen de
seo, á-mis escasos conocimientos y en atencion á que es
solo el cumplimiento de un deber el que me ha impelido a
efectuarlo.
DISCURSO DE APERTURA

POR EL

DR. D. TEODORO YANEZ,

el dia 21 de Noviembre de 1869.


Permitidme que por breves instantes moleste vues
tra atencion, harto preocupada, ciertamente, despues
de la lectura del buen discurso doctrinal compuesto por
uno de los socios del Ateneo médico escolar.
Préstase , en efecto, á no poco gratas y profundas me
ditaciones el estado de floreciente progreso en que se en
cuentran los alumnos de las facultades médicas de Espa
ña , por mas que personas , que nunca faltan , apegadas á
lo pasado, y soñando sin descanso en los tiempos de su
juventud , embellecidos por el recuerdo de una edad pro
pensa á contemplar todos los objetos al través del prisma
de las ilusiones , salven de un salto el periodo trascurrido,
y cerrando los ojos á la evidencia evoquen aquellos re
cuerdos exagerados por una imaginacion alucinada y de
nigren el momento actual de nuestra historia , compla
ciéndose en ver pequeñeces, faltas, retrocesos, donde
palpita con más viveza , que el centro circulatorio, el co
razon de la humanidad y de! progreso.
Nó, no ha muerto, señores, el progreso; no se ha de
tenido ni un momento la humanidad en el fatal camino
de su perfeccionamiento; no hemos perdido ni un instante
siquiera , y ai nuestro paso, algo tardo, no ha podido co
locarnos todavía á la vanguardia de los pueblos sábios,
no se culpe, por cierto, al presente , no se trate de encon
trar en los acontecimientos del dia las causas de nuestra
decadencia. Acudamos para esplicar nuestra precaria si
tuacion científica á las épocas que á porfía quieren res
taurarse, á los felices tiempos de las órdenes monásticas,
del derecho divino, de la ciencia oficial , de la unidad re
ligiosa , de la esclavitud del profesorado ; en ellas encon
traremos la célula nefanda , que bañada por una atmós
fera de hipócrita religiosidad y alimentada con los jugos
de la intolerancia, se desenvolvió tente, pero progresiva
mente , dando lugar á un proceso orgánico cuyo resultado
final debia ser monstruoso, á la par que repugnante. Este
sér, por fortuna híbrido, infecundo, cuando se destruyen
los principios nutritivos que encuentra en el medio social,
es la ignorancia , ignorancia que irá desapareciendo á
medida que se aclimate en nuestra patria la libertad del
pensamiento que ha de traer forzosamente el amor al es
tudio > así desaparecen los densos vapores de la atmósfera
al calor del astro solar, cuyas ondulaciones luminosas vi
vifican la naturaleza como aquel perfecciona á la huma
nidad y enaltece al hombro. *
Sí, señores, salgamos de la atmosfera pesimista que los
Llamados sábios de la intolerancia tratan de condensar en
los momentos actuales á nuestro alrededor para asfixiar
en su periodo de desenvolvimiento la libertad de la cien
cia que felizmente poseemos ; empresa peligrosa , de éxito
imposible, como imposible es á la voluntad humana de
volver á la naturaleza ios tipos .Ecológicos de antiquísi
mas edades , los cuales, sin embargo, reconstruye la inte
ligencia con ayuda de los restos que todavía se encuen
tran enterrados en las profundidades de la corteza de la
tierra. La intolerancia pertenece y perteneoerá á la hiato
33
ría; cesaron los medios que la alimentaban , desaparecie
ron las condiciones y circunstancias que eran precisas para
su existencia , el hombre ha recobrado su personalidad,
su pensamiento es libre , no solo en la esfera subjetiva,
sino en la objetiva , y la palabra y la prensa se encargarán
de destruir los gérmenes que de ella puedan conservarse,
abriendo de esta suerte franca y espedita via á la ciencia
patria.
¿Qué es esta fiesta, qué es esta modesta, pero elocuen
te solemnidad mas que una de las pruebas del nacimien
to de nuestra autonomía científica? Saludemos, pues,
con efusion al Ateneo médico escolar ; saludemos á esos
jóvenes alumnos que, no contentos con la enseñanza ofi
cial que el Estado todavía sostiene en las Universidades,
se reunen, se asocian y establecen entre sí un activo y fe
cundo comercio científico que no solo ha de redundar en
provecho suyo, sino que ha de dar dias de gloria á la pa
tria , toda vez que mañana, los que hoy cultivan su inte
ligencia en las aulas y la perfeccion en las academias,
saldrán de la humilde , pero honrosa posicion en que se
hallan para ser los verdaderos ciudadanos de la España
libre.
¡ Qué felices sois , jóvenes alumnos, que emprendeis
vuestros estudios cuando la cátedra es libre y el pensa
miento más libre todavía. Antes que hayan podido ger
minar en vuestro corazon los egoistas sentimientos predi
cados y puestos en planta por el doctrinarismo; cuando
aun vuestra inteligencia no se ha entorpecido con los }p-
nóticos efectos de un dogmatismo superior á la razon , en
trais en la vida científica, gozando de la libérrima inte
gridad de vuestro organismo y sin que sus lógicas mani
festaciones se vean limitadas por ningun injusto y poten
te freno que trate de acomodarlas á determinadas y ra
quíticas formas. Vosotros sois, pues, la esperanza legíti
ma de la patria, y los encargados de levantar el crédito
3
34
de la ciencia nacional , para que iguale al de los demás
pueblos, que hora es ya de salir de la oscuridad en que
hemos vivido en tanto que eran públicos y comentados en
remotas regiones hechos de nuestra historia , que bueno
es que sepamos, para que nos sirvan de enseñanza, pero
que es preciso que no se repitan para no ser, como hemos
sido, el ludibrio y el escarnio de los pueblos civilizados.
Sois , señores, los hijos legítimos de la revolucion de
Setiembre y debeis recordar vuestra ascendencia, no para
grabarla con signos convencionales en los cuarteles de
un blason , procedimiento pasado de moda, sino para que
este recuerdo os sirva de constante estímulo y combata
los momentáneos desfallecimientos que podais esperimen-
tar en el discurso de vuestra vida.
A los pocos dias del alzamiento nacional de Setiembre,
cuando embriagados con el más puro entusiasmo no pen
sábamos mas que en sentar las bases de la organizacion
política de nuestra patria , en los momentos solemnes en
que las primeras reformas apagaban la ardiente sed de li
bertades que sentia el pueblo , á la par que los meticulo
sos , que hasta cierto punto sorprendidos , no habian podi-
dido menos de pagar tributo á la majestad del movimiento
revolucionario, empezaban á alarmarse de los primeros
decretos del Gobierno provisional ; cuando la libertad de
enseñanza recientemente promulgada llenaba el vacío que
sentia en su corazon la juventud y colmaba las aspira
ciones de los amantes del progreso y de la ciencia , los
partidarios de la tradicion, los defensores del oscurantis
mo, los derrotados en Setiembre trataban , vano empeño,
de oponer un débil dique á la enseñanza libre , pintando
con los más negros y falsos calores los supuestos efectos
que las primeras disposiciones sancionadas por la revolu
cion habian producido en la juventud estudiosa.
I Qué estraño que así pensaran los que admiran la
tranquilidad de la vida monástica , los que se extasían
35
ante los inmensos beneficios dela unidad religiosa y cien
tífica; los que levantan barreras á la inteligencia y aman
al quietismo mas completo en todas las esferas de la ac
tividad humann. Para estos el movimiento, este fenómeno
que caracteriKa á la vida, erala espresion del desconcierto
de la disolucion, y en su ciego entusiasmo por lo antiguo
llegaban poco menos que á pronosticar el próximo impe
rio de la barbarie.
Los alumnos habian degenerado; ya no eran aquellos
escolares dóciles, sumisos, casi regimentados, ó con dis
tintivos clericales , obedientes á la voz del profesor cuan
do pasaba la lista; ya no existian aquellas lumbreras esco
lares que aprendían de memoria un cuadernito de defini
ciones que debian recitar al pié de la letra en los exáme
nes para obtener la nota de sobresaliente ; aquel tiempo
apacible , aquella época de sabiduría habia perecido en el
nefando remolino de la revolucion , surgiendo como por
heterogénesis una generacion disuelta, exigente, razo
nadora, y lo peor de todo, democrática, que se atrevia á
pensar fuera de los textos oficiales y que se permitia po
ner en duda las afirmaciones del maestro.
Esta juventud tan maltratada , esos alumnos moteja
dos con las más denigrantes calificaciones, elaboraban en
silencio el proyecto de fundar un Ateneo, de crear una
asociacion puramente científica, encargada de condensar
los conocimientos de todos para aumentarlos y perfeccio
narlos con clases , discusiones y demás actos literarios.
En Diciembre del año próximo pasado los trabajos
fueron ya formales, empezaron á aunarse las voluntades
de los más emprendedores, y en Febrero, depues "de al
gunas reuniones sumamente concurridas y en las que re
bosó el más puro entusiasmo por la ciencia y el más firme
amor al estudio, acordóse definitivamente la constitucion
de esta Sociedad que nació á la vida pública y tuvo su
primera fiesta en Marzo próximo pasado.
36
La modestia , el temor con que se presentó por prime
ra vez ante la opinion pública el Ateneo, no era, induda
blemente, el medio más conducente para conocer sus re
cursos, ni la actividad que iba á desplegarse en la socie
dad, ávida de llenar los fines que se habia propuesto.
Acto continuo empezaron las verdaderas tareas de la cor -
poracjon, que celebradas fuera de la vista del público,
eran con todo las que debian dar cima á los nobles pro
pósitos de sus sócios. Instálaronse conferencias de varias
asignaturas , todas concurridas y frecuentadas , útiles re
pasos que preparaban á los alumnos para los próximos
exámenes , y en los cuales un sócio era á la vez profesor
y á la vez discípulo.
Hubo animados debates en que con toda la fogosidad
que caracteriza á los juveniles años , pero con las buenas
formas que demuestran una sólida y esmerada educacion
se discutieron témas científicos controvertibles, de índole
casi todos ellos general , para escitar el amor al tra
bajo, y obligar á que la preparacion para terciar en
ellos exigiese un estudio más 'concienzudo.
Vivió, pues, el Ateneo una vida activa; tuvo una
existencia floreciente, hasta tanto que los exámenes ordi
narios, llamando á los alumnos ante los tribunales en
cargados de apreciar su aprovechamiento , los separaba de
la corporacion para atraerlos al centro oficial, y si
guiendo por otra parte esta Sociedad una costumbre que
tiene fuerza de ley en nuestra patria, suspendió durante
el verano sus tareas científicas para inaugurarlas de nue
vo hoy con el firme propósito de emprenderlas con más
entusiasmo, si cabe, que el próximo pasado curso aca
démico.
Hoy esta corporación , el Ateneo médico escolar , del
cual tengo la honra de ser presidente honorario, sin
acertar á comprender el motivo de tan inmerecida distin
cion, es una sociedad de vida propia é independiente,

i
37
que ha atravesado felizmente el período de desenvolvi
miento , que es siempre el más ocasionado á descalabros,
para entrar en el pleno goce de una lozana juventud
que promete una robusta virilidad.
Yo espero, señores, que los jóvenes alumnos que se
han asociado para completar su instruccion y hacer mu
cho más fácil su aprovechamiento, saldrán airosos de su
noble propósito, y que este ejemplo, de sí ya bastante elo
cuente, ha de inclinar el ánimo de otros muchos que se
se unirán á este robusto núcleo para compartir los traba
jos literarios de los primeros, contribuyendo de esta suer -
te á la mayor prosperidad de la corporación. •
Porque conviene recordar, que no debemos dar por
terminada nuestra tarea , que hemos sentado tan solo las
bases , los cimientos del edificio y que nuestra constancia
que nuestro ardor, han de ir en aumento y en proporcion
á las dificultades que nos salgan al encuentro, si es que
queremos ser dignos del cometido que voluntariamente
nos hemos impuesto.
Sí , señores , qué importa que nuestro amor propio se
encuentre momentáneamente satisfecho , al contemplar la
segunda solemnidad pública del Ateneo, muchísimo más
concurrida que la primera. Si pagáramos ciego tributo á
este mezquino sentimiento, si envalentonados con el éxi
to obtenido, cejáramos eninuestro trabajo y diéramos ya
por terminada nuestra mision, nada hubiéramos hecho,
nada conseguido : no son por cierto los fenómenos mas
objetivos , aquellos que se revelan á nuestros sentidos por
manifestaciones mas ruidosas, los responsables de los gran
des acontecimientos sociales. El rayo, con toda su potente
accion , no equivale ni es tan útil á la humanidad como
esas atracciones y repulsiones eléctricas que se presentan
en las partículas no organizadas de nuestros humores y
que cumplen sin embargo actos vitales tan importantes,
como no iguala tampoco por cierto á las silenciosas é im
96
perceptibles corrientes que siguen fielmente los alambres
del telégrafo y que trasmiten á inmensas distancias el
pensamiento del hombre.
No debe , pues , ilusionarnos lo brillante. Prescinda
mos de la momentánea detentación , del ruido, de las for
mas esteriores , prescindamos del aparato con que hemos
podido presentarnos hoy> para esponer públicamente el
estado del Ateneo; entremos en nuestras tiendas y empe
cemos de nuevo á trabajar, sí , á trabajar, señores, porque
este ha de ser nuestro primordial objeto y el único medio
para conseguir los fines de la corporacion i que pertene
cemos.
RESUMEN DE LAS TAREAS

DEL
i
ATENEO MÉDICO-ESCOLAR.
En cumplimiento al art. 15 de nuestro Reglamento , me
veo obligado á dirigiros la palabra para daros cuenta de los
trabajos del Ateneo en el primer año de su fundacion, así
como de su estado económico. Examinaré el primer punto
con algun detenimiento, no molestando mucho vuestra
atencion con el segundo , puesto que nuestros activos Teso
rero y Contador deben hacerlo con más minuciosidad en la
primera Junta general.
Fundado el Ateneo muy especialmente sobre el tercer
articulo de nuestros Estatutos, el cual dice, que «los socios
se proponen aumentar sus conocimientos por medio de la
discusion y propagarlos por medio de la enseñanza,» cum
plía á la Junta direotiva satisfacer en el menor tiempo po
sible tan elevada idea , y al efecto fueron creadas Cátedras
de Anatomía, Terapéutica, Patologías Médica y Quirúrgica,
y Química. Los Sres. Ortiz, Pereda, Corrochano, Guzman,
ArpalyBoira, respectivamente, se ofrecieron gustosos á
desempeñar las citadas asignaturas, por cuyo generoso
ofrecimiento les fueron dadas las gracias, segun acuerdo de
la Junta general de 17 de Marzo.
La concurrencia á las clases no ha sido tan numerosa
como por la importancia de su creacion era de esperar; pero
no puede extrañar esto , si se tiene en cuenta la época, bas
tante avanzada en qne dió principio á sus tareas la Socie
42
dad y la notable alteración que , á consecuencia del nuevo
plan de estudios entonces decretado , sufrieron las Faculta
des de Farmacia y Medicina. He de hacer mencion, sin em
bargo , de las clases de Anatomía que , desempeñadas por
nuestros distinguidos compañeros Sres. Ortiz y Pereda, fue
ron frecuentadas hasta el último momento por no escaso nú
mero de sócios, que no desconocían sin duda sil absoluta
necesidad para nuestra ciencia , contribuyendo tambien á
favorecer tan asidua asistencia los medios demostrativos que
para dicha asignatura posée la Sociedad.
La escasez de tiempo ha impedido tambien poner á dis-
cusiou todos los íémas que desde los primeros momentos
fueron presentados en Secretaría. Solo los de los Sres. Guz-
man y Alafont, el del primero que dice, iSe verifican las
inhumaciones y demás actos qué las preceden, con arreglo
a lo que la higiene prescribe"* y el del segundo que se ocupa
De las consecuencias de un mal tratamiento en las fiebres
intermitentes , han sido objeto de debates tan imparciales
como inteligentes , y en los que se oyeron con gran satisfac
ción las autorizadas voces de sus autores , así como las de
los Sres. Arpal, Corrochano, Ortiz, Pereda, Ayuso, Rodri
guez , Ayanz , Santana , Marco , Ballesteros y Arenas.
Nuestro Presidente honorario D. Teodoro Yañez, que
tanto ha contribuido á la fundación del Ateneo , y que tan
gratos recuerdos y grandes simpatías tiene para los alumnos
de Medicina, puso término ai debate promovido por el téma
del Sr. Guzman, resumiendo con la precision y claridad
que le caracteriza , cuanto en sesiones anteriores se había
dicho. La discusion del presentado por el Sr. Alafont , fué
suspendida por la terminación del curso , pero quedando en
primer término para el presente año académico.
Las Memorias científicas , que tanto contribuyen á dilu
cidar algunos puntos dignos de estudio, tampoco han sido
olvidadas por la Sociedad. Presentáronse con la anticipacion
debida los témas que habian de ser desenvuelto^ en dichas
43 . '
Memorias, y de pilos fueron elegidos el del Sr. Corrochano
referente, á las Relaciones entre la higiene y Itf terapéutica,
y el del Sr, Roura, ¿Puede ser el hombre cosmopolita! Corpo
era da esperar, visto el deseo de controversia que dominaba
en los sócios, han sido muchas las Memorias remitidas á
Secretaría, o!e entre las cuales, la Comision nombrada al
efecto , ha elegido para ser premiadas las dos cuyos auto
res conoceréis dentro de breves momentos.
Seria molestar en extremo vuestra atencion si hubiera
de participaros con todos sus detalles el aumento y dismi
nucion que el número de sócios ha sufrido mensualmente.
Básteos saber que, con muy corta diferencia, el personal del
Ateneo es el mismo que al verificarse su fundacion-
He de hacer también mencion de los sócios de rné rito
que han sido distinguidos por el Ateneo con este título , en
atención á los servicios prestados á la Sociedad , y como
muestra de la deferencia con que los sócios consideran á sus
maestros, pues en su mayor parte pertenecen al profesorado
de Farmacia y Medicina.
No menos justo ha sido el nombramiento de Socio Pro
tector expedido á favor del Excmo. Sr. D. Luis Portilla, en
tusiasta por la juventud estudiosa , y siempre dispuesto á
sacrificar sus intereses en beneficio de la Facultad que pro
fesa. El Sr. D. Luis Portilla , á quien se debe en gran parte
la inauguracion del Ateneo en el curso último , que tal vez
no se hubiera verificado sin su cooperacion , es altamente
acreedor á este título que la Sociedad le concedió por unani
midad.
Nuestro aventajado condiscípulo D. Francisco Arpal,
Vice-Presidente de la Junta directiva , deja de dar sus lec
ciones de Patología quirúrgica. Las sesiones científicas pier-
tambien con su ausencia, uno de sus mas entusiastas ora
dores, que tanto ha contribuido con sus discursos á la ma
yor animacion de las verificadas en este Ateneo , así como
en la antigua Sociedad La Amiga del Estudio.
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Por último, señores , quédame por presentaros los datos
relativos al estado económico de la Sociedad ; pero como
os anuncié al principio , el Contador y Tesorero lo harán
con toda extension en la primera Junta general. Cumple
solo á mi objeto manifestaros que, siendo los gastos del
Ateneo iguales, con corta diferencia, todos los meses, y
habiendo cubierto con desahogo sus gastos durante el año
académico anterior, ningun déficit existe, debiendo deciros
con satisfaccion, que además reserva un respetable sobran
te , siempre necesario para casos extraordinarios.
Hé aquí en resumen cuanto podia deciros de las tareas
del Ateneo en su primer año académico.
La libertad de asociacion, fielmente interpretada por los
alumnos de Farmacia y Medicina, reunidos en esta Asocia
cion, ha de producir excelentes resultados , si, cual me pro
meto , contribuimos todos en el próximo año académico al
sostenimiento de tan provechosa idea.
Hemos dado el primer paso en la enseñanza libre ; he
mos colocado la primera piedra del edificio en que ha de
cobijarse la enseñanza, alejada de la tutela oficial, aspira
cion de la España regenerada , y no dudo que todos los es
colares , aplaudiendo la idea de la formacion de esta So
ciedad , seguirán por la misma senda , hasta conseguir sea
un hecho la libertah de enseñanza en toda su magnífica ex
tension.
Madrid!.0 de Julio de 1869.

El Secretario ,
( JOSÉ CABELLOS Y FUNES.
Personal del Ateneo médico-escolar en fin del año académico de 1869,

Junta directiva.

Presidente honorario Dr. D. Teodoro Yañez.


Presidente. Dr. D. Eugenio Guzman.
Vice-presidente, D. Francisco Arpal.
Vocal. . . . D. Enrique Lacasa y Valdés.
Tesorero. . . D. Manuel Corrochano.
Contador.. D. Benito Aviles y Merino.
Secretario. D. José Cabellos y Fúnes.
Vicesecretario. D. Pedro del Rio y Melero.

Socio protector.

Excmo. Sr. D. Luis Portilla.

Socios de mérito.

D Teodoro Yañez. D. Gabriel de la Puerta.


Pedro Mata. Pedro Velasco.
Manuel Rioz. Santiago Iglesias.
Rafael Martínez y Molina. Enrique Lacasa.

Socios de número.

D Alejandro Ayanz. D. Federico Abad y Perez.


Ramon Andújar. Leandro Ballesteros.
Miguel Alcalá y 'Monzó. Antonio Bru de Sala.
Dionisio Asensio. Manuel Boira.
Leon Alonso y García. Juan Bengoa.
Benito Avilés y Merino. Jerónimo Balaguer.
Francisco Arpal. Zacarías Butron .
Francisco Alafont. Valentín Barrio.
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D. Antonio del Castillo. D. Pio Matamala.
Joaquin Corredor. Nicolás Martin Galan.
Alfredo Chacon. Vicente Martin Suarez.
Pio Cadiñanos. Franeisco Martin Ayuso.
Manuel Corrochano. Mariano García Morales.
José Cabellos y Funes. Malaquías Marco.
Pedro Clavo y Bejada. Eulogio Mendaza.
Leopoldo Cándido. Emilio Noriega.
Lope Carralero. Fernando Neé.
Isidoro Dieguez y Diaz. Benito Negrete.
Laureano Delgado. Federico Ocariz.
Pedro Dañoveitia y Es- Francisco Ortiz y Rivas .
gaitiogoitia. Joaquin Ortiz y Rivas.
Marcelino Diaz y Rou. Fermin Peralta.
Domingo Fernandez. Jacinto Peiró y Rodrigo.
Miguel García del Moral. Calixto Perez Salazar.
Félix Grau y Agudo. Angel Pacheco.
Manuel G. Caminero. Félix Pereda y Benitez.
Demetrio Geijóo. Sebastian Perez.
Nicolás García Sierra. Felicísimo Pelaez.
Mariano García del Rey. José Roura.
Félix Gau. José Ramírez de Berger.
Julio García Zavala. Pedro dei Rio.
Julian Gonzalez. ' Rogelio Rionda.
Fermin Gandiose. Ignacio Rodriguez
Eugenio Guzman. Ramon Rosou.
Lorenzo Gonzalez. Ildefonso Sierra y Leon.
Genaro Giraudan. Juan Sabuco.
José Jimenez Ortega. Marcial Sánchez Novoa,
Adrian Galiano. Julian Selgas.
Pedro Hernandez. Oárlos Saenz Diez.
Antonio Hernandez. Luis Saverio.
José Lopez Irastorza. Justo Santana.
Vicente Linares. Tomás Solves.
Remigio de Lemus. Juau P. Sanchez.
Santos Lopez Esteso. Isid ro de la Torre.
Gregorio Lozano. Blas Urzola.
Luis Lorenzo Corral. Enrique Vaeconi.
Estéban Lopez de Silva. Antonio Valles y Pablos.
Rufino Lomo Zugasty. Gabriel Villaronga.
Matías Momno. Segundo Iturriaga.
Julian Millan y Ruiz. Fernando Z. y Beltran.
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