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Unidad 1

* Retórica: facultad de conocer en cada caso aquello que puede persuadir. Técnica; arte de la persuasión; conjunto de
reglas de recetas cuya puesta en práctica permite convencer al oyente.
* Las cinco partes de la retórica:
- INVENTIO  encontrar qué decir. CONVENCER/CONMOVER
- DISPOSITIO  poner en orden lo que se ha encontrado
- ELOCUTIO  agregar el ornamento de las palabras, de las figuras
- ACTIO  recitar el discurso como un actor (gestos y dicción)
- MEMORIA  aprender de memoria
* Pruebas extra – técnicas: aquellas que no han sido compuestas por nosotros, sino que ya existían.
* Pruebas técnicas: aquellas que se pueden construir con método y por nuestra propia industria. Son de tres clases: las
primeras están en el carácter moral del orador; las segundas, en disponer de alguna manera al oyente, y las últimas se
refieren al discurso mismo, a saber, que demuestre, o parezca que demuestra.
Se persuade por medio del carácter moral cuando se pronuncia el discurso de tal manera que haga al orador digno de
ser creído (porque a las personas buenas les creemos más).
Se persuade por medio de la disposición de los oyentes, cuando fueren conmovidos por el discurso (porque no juzgamos
de igual manera cuando estamos tristes que cuando estamos alegres).
Se persuade a los oyentes por medio del discurso cuando mostramos lo verdadero o lo verosímil sobre la base de lo que
en cada caso es apto para persuadir.
EXEMPLUM  de un objeto se infiere la clase, luego de esta clase se infiere, descendiendo en generalidad, un nuevo
objeto
ENTIMEMA  desarrollado a partir de lo probable, es decir, a partir de lo que el público piensa; procura la persuasión y
no la demostración
* Ethe, los caracteres, los tonos: los ethe son los atributos del orador (y no los del público, pathè); son los rasgos de
carácter que el orador debe mostrar al auditorio (no importa mucho su sinceridad) para causar una impresión favorable:
son sus aires. No se trata, pues, de una psicología expresiva, sino de una psicología imaginaria (en el sentido
psicoanalítico); tengo que significar eso que quiero ser para el otro.
El ethos es una connotación: el orador enuncia una información y al mismo tiempo dice: yo soy éste, yo no soy aquél.
Para Aristóteles hay tres aires, cuyo conjunto constituye la autoridad personal del orador: 1) phrónesis: es la cualidad del
que delibera bien, del que sopesa el pro y el contra: es una sabiduría objetiva, un buen sentido que el orador exhibe;
2) areté: es la ostentación de una franqueza que no teme sus consecuencias y se expresa con la ayuda de expresiones
directas, marcadas por una lealtad teatral; 3) eunoia: se trata de no chocar, de no provocar, de ser simpático, de entrar
en una complicidad complaciente.
El ethos es el conjunto de cualidades morales que el orador presenta y sobre las cuales fundamenta su autoridad. De allí
que se vincule con el fin de enseñar, pues el orador debe ser ejemplar, un modelo para el auditorio. La fuerza persuasiva
del ethos se sostiene a partir de considerar que cuanto más ejemplar se presente el orador, más legítima y creíble será
su postura. Se pueden distinguir dos elementos constitutivos del ethos: aspectos extra – discursivos (ethos pre –
discursivo: reputación o prestigio) y aspectos que dependen de la construcción del discurso retórico (ethos discursivo:
forma de expresión y modo general en que el orador se presenta ante su auditorio).
La noción de ethos permite articular cuerpo y discurso más allá de una oposición empírica entre oral y escrito. El
enunciador se manifiesta como una “voz” asociada a un “cuerpo enunciador” históricamente especificado (ethos como
“garante” – Maingueneau)
A través del ethos, el destinatario es convocado, en efecto, a un lugar, inscripto en la escena de enunciación que implica
el texto:
- escena englobante (tipo de discurso)
- escena genérica (género o sub – género de discurso)
- escenografía (impuesta por el texto mismo; lo que la enunciación instaura progresivamente como su propio dispositivo
de habla).
Maingueneau distingue el ethos pre – discursivo, el ethos discursivo (o ethos mostrado), pero también los fragmentos
del texto donde el enunciador evoca su propia enunciación (ethos dicho) y el ethos efectivo (el que construye tal o cual
destinatario).
* Pathè, los sentimientos: son los sentimientos del que escucha. Cada pasión es considerada en su habitus (las
disposiciones generales que la favorecen), en su objeto (por quién se la siente) y según las circunstancias.