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Introducción

A partir del final de la Segunda Guerra Mundial, el Derecho Internacional ha sido


muy socorrido por una comunidad internacional cada día más globalizada e
interconectada entre sí. En este sentido, numerosas funciones estatales hoy son
materia de las relaciones internacionales, siendo reguladas en ocasiones por
organismos internacionales. En la mayoría de los casos, esta situación ha
resultado benéfica ya que estas organizaciones tienen un grado importante de
especialización e imparcialidad, al menos aparente.

El Estado está considerado como uno de los empleadores más importantes, lo que
implica que las relaciones laborales con los trabajadores a su servicio deben estar
suficientemente claras en una normatividad detallada.

La materia laboral, una de las más importantes para la sociedad es una de las
primeras que ha sido regulada y conducida por un organismo internacional, la
Organización Internacional del Trabajo, por sus siglas OIT. El derecho laboral
internacional invariablemente está asociado con la Organización Internacional del
Trabajo (OIT). Surgida en 1919, en un contexto de guerras y movimientos
sociales, la OIT surge como una respuesta a las precarias condiciones de los
trabajadores y a sus consecuentes demandas por mejores condiciones en el
empleo. La propia OIT considera que actualmente se encuentra consagrada a la
promoción de la justicia social, de los derechos humanos y laborales, continuando
con su misión fundadora: la justicia social como esencial para la paz universal. 1

De forma particular, en México la rama del Derecho que se enfoca a la


relación laboral entre los servidores públicos y el Estado se conoce como derecho

1
“Misión e impacto de la OIT”, dirección en internet, http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/mission-and-
objectives/lang--es/index.htm, fecha de consulta: 04 de febrero de 2018.
burocrático. La Suprema Corte de Justicia de la Nación define al derecho
burocrático, como parte del derecho del trabajo que “se encarga del tratamiento de
la relación jurídica laboral del Estado con sus empleados, cuya naturaleza hace de
éste un trabajo especial”.2 Una definición alterna y más extensa la propone Pedro
Ojeda, para quien representa aquella disciplina del derecho social cuyo objeto es
regular los derechos y obligaciones recíprocos entre el Estado y sus servidores,
sentando las bases de la justicia para lograr un equilibrio entre las garantías y las
funciones que debe cumplir con el Estado, este último como representante de la
sociedad.3

2
CARLOS MORALES, Derecho burocrático, citado por Suprema Corte de Justicia de la Nación, Tesauro
jurídico de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, SCJN, México, 2014, pág. 580.
3
Cfr. PEDRO OJEDA PAULLADA, “Tendencias actuales del derecho burocrático”, en Alegatos, Colegio
Mexicano de Abogados A.C., no. 42, México, septiembre-diciembre de 1999, pág. 614.

1
Desarrollo

Para su funcionamiento la OIT, se apoya en tres órganos fundamentales,


contando todos ellos con representantes de trabajadores, gobiernos y
empleadores:

La Conferencia Internacional del Trabajo que define las políticas generales de


la Organización, además establece las normas internacionales del trabajo. Con
frecuencia es llamada el parlamento internacional del trabajo y se reúne una vez al
año. Es un foro para discutir cuestiones sociales y laborales fundamentales.

El Consejo de Administración es el órgano ejecutivo de la OIT, se reúne tres


veces al año en Ginebra. Su función principal es establecer el programa y el
presupuesto de la organización.

La Oficina internacional del Trabajo es la secretaría permanente de la


Organización. Es la responsable de llevar a cabo la agenda de dicha organización.

El Consejo de Administración y la Oficina son asistidos en su labor por comisiones


tripartitas. Pueden apoyarse de expertos en distintas materias para poder
desempeñar de mejor manera sus funciones.4

La OIT tiene un sistema de control de sus normas bastante particular que ayuda a
lograr el objetivo de que las mismas sean aplicadas. Esta organización revisa
periodicamente la aplicación de estas normas por parte de los estados miembro.
Aunado a esta revisión, proporciona asistencia técnica a éstos y en su caso emite
recomendaciones.

Referente a medios de control, existen dos que utliza esta organización:

Sistema de control periódico: Examina las medidas que adoptan los estados
para poner en ejecución los convenios a los cuales se han adherido.

4
Cfr Cómo Funciona la OIT, Organización Internacional del Trabajo, consultado en:
http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/how-the-ilo-works/lang--es/index.htm, fecha de consulta: 22 de marzo
de 2018.

2
Procedimientos especiales: constituido por procedimientos especiales tales
como un procedimiento de reclamaciones, un procedimiento de quejas de
aplicación general y un procedimiento en materia de libertad sindical.

Si bien estos mecanismos resultan por demás interesantes y hasta cierto punto
novedosos si se toma en cuenta la antigüedad de la OIT, al igual que el resto de
los instrumentos internacionales no es posible garantizar su cumplimiento y
termina quedando siempre en manos de la buena voluntad de los estados
miembro, lo que ocasiona que la efectividad de sus actuaciones quede a merced
de coyunturas y caprichos políticos.

Dentro de sus funciones, señaladas en el Artículo 10 de su Constitución, la OIT se


plantea el estudio de cuestiones particulares que deban someterse a la
Conferencia General de Miembros bajo la perspectiva de generar convenios
internacionales que serían, de acuerdo a sus normas, ratificados por los Estados
miembros.5

Para la OIT una situación que ha cobrado trascendencia, en función de la


relevancia del papel del Estado como empleador, son las relaciones entre el
personal de los servicios públicos con las autoridades gubernamentales de los
distintos niveles de gobierno. Por tal motivo, ha subrayado instrumentos que ya
había generado desde la década de 1940 para, por un lado, ayudar a los
gobiernos a tratar estas relaciones laborales, y, por otro, garantizar a los
trabajadores gubernamentales el derecho a asociarse y negociar. Dichos
convenios son el Convenio 87 sobre la libertad sindical y la protección del derecho
de sindicación, el Convenio 98 sobre el derecho de sindicación y de negociación
colectiva y, el más relevante, el Convenio 151 sobre las relaciones de trabajo en la

5
“Constitución de la OIT”, dirección en internet,
http://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?p=1000:62:0::NO:62:P62_LIST_ENTRIE_ID:2453907:NO#A10, fecha
de consulta: 04 de febrero de 2018.

3
administración pública.6 De estos tres instrumentos México sólo ha ratificado el
Convenio 87.

Una de las características de la Constitución Política de los Estados Unidos


Mexicanos es la inclusión en sus preceptos de la regulación laboral; esta situación
está ligada a su origen que estuvo vinculado a un movimiento social de
trascendencia nacional. Aunque el artículo 123 original no contemplaba a aquellos
trabajadores al servicio del Estado, con el surgimiento de las nuevas instituciones
y el aumento de los trabajadores su situación laboral llevó a la generación de una
normatividad regulatoria. De esta forma, en 1938 se expide el Estatuto de los
Trabajadores al Servicio de los Poderes de la Unión, dos décadas después, en
1960, sus principios serían incorporados en el apartado B) del artículo 123 de la
Constitución; finalmente, en 1963 se crea la Ley Federal de los Trabajadores al
Servicio del Estado, reglamentaria del Apartado B) del artículo 123 (LFTSE)
constitucional.7

A la fecha, el artículo 123 de la Constitución, particularmente en el apartado


B), y la correspondiente ley reglamentaria se mantienen como las bases del marco
normativo para las relaciones laborales de los trabajadores al servicio del Estado.
El artículo 123 confiere a todos los ciudadanos el derecho al trabajo digno y
socialmente útil y mandata al Congreso de la Unión para expedir las respectivas
leyes sobre el trabajo, en el caso del apartado B) será para regular la relación
laboral entre los Poderes de la Unión y sus trabajadores.8 Por otro lado, la LFTSE
en su artículo 1º la hace de observancia general para titulares y trabajadores de
las dependencias de los Poderes de la Unión, del Gobierno del Distrito Federal y
de una serie de instituciones.9 Es evidente que la gran cantidad de instituciones
donde laboran los servidores públicos limitan que estén comprendidas en estos

6
“Función pública”, dirección en internet, http://www.ilo.org/global/industries-and-sectors/public-
service/lang--es/index.htm, fecha de consulta: 04 de febrero de 2018.
7
Cfr. SERGIO GARCÍA RAMÍREZ y ERIKA URIBE VARGAS, Derechos de los servidores públicos, 3ª
ed., INAP, UNAM, México, 2014, pág. 26.
8
Art. 123, Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, recuperado de:
http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/1_150917.pdf.
9
Art. 1º, Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, Reglamentaria del Apartado B) del Artículo
123 Constitucional, recuperado de: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/111.pdf.

4
dos ordenamientos jurídicos, sin embargo hay dos excepciones importantes: los
niveles de gobierno estatal y municipal.

El municipio es la columna vertebral de las relaciones sociales, económicas,


jurídicas y administrativas de la Nación. En este territorio es donde los servidores
públicos, en este caso del Ayuntamiento, sostienen una relación más estrecha con
la ciudadanía; en función de esto, el ciudadano encuentra su principal ámbito para
ejercer sus derechos y libertades. El municipio tiene dentro de sus principales
atribuciones la dotación de muchos de los servicios públicos, esto implica que
cualquier conflicto laboral, que derive en una afectación del servicio, impactaría
directamente a la ciudadanía. Son estas las principales razones por las cuales una
ley regulatoria de las relaciones laborales entre sus trabajadores y el ayuntamiento
se vuelve trascendente.

Para la generación de la legislación regulatoria, el artículo 115 de la


Constitución, fracción VIII, dispone que “las relaciones de trabajo entre los
municipios y sus trabajadores, se regirán por las leyes que expidan las legislaturas
de los estados con base en lo dispuesto en el Artículo 123 de esta Constitución, y
sus disposiciones reglamentarias”.10

En México existe una experiencia en materia de la relación laboral entre los


servidores públicos y el Estado que, como se ha visto, data de 1938 y cuya
consecuencia es la expedición de varias leyes secundarias incluso para
trabajadores en lo específico, como los trabajadores bancarios. Esta situación ha
contribuido a hacer más extenso el marco normativo e incluso a la creación de
tribunales especiales para instituciones específicas. Por otro lado, no se ha
ratificado los convenios emitidos por la OIT para garantizar un equilibrio entre las
relaciones laborales encaminadas a generar acuerdos. A la luz de esta situación
cabe preguntarse ¿por qué México no ha ratificado dichos convenios? Y, en el
caso específico de los gobiernos locales ¿resulta suficiente la normatividad
existente para cumplir con lo dispuesto por estos instrumentos?

10
Art. 115, CPEUM.

5
Desde el punto de vista jurídico, dejando fuera las cuestiones políticas, una
respuesta adelantada parte de la idea de que la legislación en la materia precede
los convenios, por lo tanto, los instrumentos no contienen una sustancia relevante
que pueda contribuir a lo ya dispuesto en el marco normativo. En el caso de los
gobiernos locales la situación se matiza puesto que, si bien el artículo 123 y la
LFTSE son la base para las disposiciones, la legislación local puede tomarlas total
o parcialmente.

Para intentar responder las preguntas que animan el presente trabajo e


intentar demostrar la hipótesis la hipótesis es preciso revisar los convenios
adoptados por la OIT para contar con elementos para analizar el marco normativo
mexicano y ver las congruencias o incongruencias, destacando las lagunas
existentes en la legislación nacional y, en la medida de lo posible, proponer
soluciones. Este planteamiento, de acuerdo a la tipología de objetos de estudio de
la investigación jurídica propuesta por Leoncio Lara,11 el presente trabajo tendría
como objeto las normas jurídicas en el espacio, es decir, el Derecho en el contexto
internacional.

Una de las labores más trascendentes de la OIT es su constante trabajo


normativo con lo que contribuye a la consolidación y desarrollo del derecho laboral
internacional, sus instrumentos legales son conocidos como convenios. En el
artículo 19 de su Constitución se encuentran los mecanismos para la generación y
adopción de las normas. El órgano principal de la organización permanente es la
Conferencia General de los Miembros, por lo que será la encargada de determinar
si las proposiciones adoptadas se expedirán en forma de convenios o
recomendaciones. Una vez adoptado un convenio se comunicará a los Miembros
para que lo ratifiquen, tras esto, los Miembros se ven obligados a la ratificación al

11
Cfr. LEONCIO LARA, procesos de investigación jurídica, pág. 38-41, citado por DORA GARCÍA
FERNÁNDEZ, Manual para la elaboración de tesis y otros trabajos de investigación jurídica. Normas
básicas de estilo y redacción para investigadores del Derecho, 3ª ed., Porrúa, Anáhuac Norte, México, 2009,
pág. 2-3.

6
término de un año de la clausura de la Conferencia o, a más tardar 18 meses
después.12

La ratificación por parte de los Estados que forman parte de la OIT implica
que los convenios pasen a formar parte de su derecho positivo, al tiempo que
deben cumplir con los lineamientos señalados. La mayor parte de los convenios
contienen un articulado breve con la intención de que sean normas estandarizadas
en materia laboral para los distintos países, ello conduce a una homogeneización
de los derechos laborales a nivel mundial.13 De acuerdo a la propia OIT, el
establecimiento de las normas internacionales de trabajo, junto a la formulación de
políticas y programas, promoverán el trabajo decente para todos, contribuyendo a
mejorar la situación económica y las condiciones laborales, que a su vez, como
una cadena de efectos, impactarán en una globalización justa y la reducción de la
pobreza.14

Uno de los retos importantes para el progreso económico y social es lograr


una cooperación equilibrada, por medio de regular sus relaciones laborales, entre
el Estado, en su papel de empleador, y sus trabajadores. La OIT refiere que las
autoridades deben garantizar servicios de calidad para los ciudadanos y,
paralelamente, ofrecer un trabajo decente a sus empleados. De tal forma que “La
mejor manera de lograr este desarrollo nacional sostenible y la erradicación de la
pobreza es promover la buena gobernanza y la transparencia a través de un
diálogo social eficaz en los servicios públicos”.15 Este diálogo eficaz se logra,
desde la perspectiva de la OIT, a partir de garantizar a los servidores públicos sus
derechos de sindicalización y negociación colectiva. Por lo que desde hace ya
décadas ha expedido tres convenios relevantes: el 87, el 98 y el 151.

12
“Constitución de la OIT”, dirección en internet,
http://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?p=1000:62:0::NO:62:P62_LIST_ENTRIE_ID:2453907:NO#A10, fecha
de consulta: 03 de febrero de 2018.
13
Cfr. PATRICUA KURCZYN, CARLOS REYNOSO y ALFREDO SÁNCHEZ-CASTAÑEDA, Derecho
laboral globalizado, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, México, 2007, pág. 29.
14
“Trabajo decente”, dirección en internet, http://www.ilo.org/global/topics/decent-work/lang--es/index.htm,
fecha de consulta: 02 de febrero de 2018.
15
“Función pública”, dirección en internet, http://www.ilo.org/global/industries-and-sectors/public-
service/lang--es/index.htm, fecha de consulta: 03 de febrero de 2018.

7
El Co87-Convenio sobre la libertad sindical y la protección del derecho de
sindicación, 1948 (núm. 87) fue adoptado en San Francisco en la 31ª reunión de la
Conferencia Internacional del Trabajo celebrada el 9 de julio de 1948 y entró en
vigor el 4 de julio de 1950. La preocupación central de la OIT para expedir este
convenio constituye en que la afirmación de la libertad de asociación sindical como
uno de los medios para mejorar las condiciones de trabajo, garantizar la paz y el
progreso constante. Esta preocupación responde al contexto socioeconómico por
el que está atravesando el mundo, probablemente el fin de la segunda guerra
mundial y sus consecuencias sociales, entre las que se encuentra una
desarticulación económica y de los sindicatos en muchos países, influyeron a que
el preámbulo del convenio haga hincapié en garantizar la paz y el progreso por
medio de la libertad de asociación.

De esta forma, los trabajadores y, también, los empleadores sin distinción


pueden constituirse en organizaciones sin algún tipo de autorización previa, de tal
forma que no es necesario pedir permiso a otros actores, garantizando la libertad y
la facilidad de entrar a las organizaciones, incluso con la sola condición de
observar los estatutos. Dos artículos más, el 3º y el 5º garantizan y contribuyen a
esta libertad: una autonomía, respecto de las autoridades, para redactar sus
estatutos, elegir sus representantes, la forma de organización y formular su
programa; y una vez constituida la asociación tendrá el derecho de constituir o
afiliarse a confederaciones ya sean nacionales o internacionales.

Por otra parte, dos artículos presentan restricciones a dichas asociaciones:


el 8º dispone que las asociaciones deben actuar en la legalidad y la adquisición de
personalidad jurídica sin menoscabo de lo dispuesto en artículos anteriores. Fuera
de estos dos actores, trabajadores y empleadores, se enuncian dos más: El
primero es el gobierno, como una parte del Miembro de Estado que pertenece a la
OIT, cuando se señala que está obligado a adoptar todas las medidas para
garantizar el libre ejercicio del derecho de sindicación; el otro son las fuerzas
armadas, un tema delicado en este contexto, por lo que le permite a la legislación

8
nacional determinar hasta qué punto se aplica el Convenio a las fuerzas
armadas.16

El Co98- Convenio sobre el derecho de sindicación y de negociación


colectiva, 1949 (núm. 98) fue adoptado en Ginebra en la 32ª reunión de la
Conferencia Internacional del Trabajo, su entrada en vigor data del 18 de julio de
1951. Se trata de un instrumento que adiciona al anterior, tan es así que en su
preámbulo no hace una exposición de motivos o de la preocupación que incita a
adoptarlo, por lo tanto, así debería interpretarse. Sin embargo, el contexto
geopolítico habla de la necesidad de ratificar el los derechos sindicales. Para 1949
es más clara la coexistencia mundial en dos bloques antagónicos, el bloque
“socialista” se ha extendido a China y el lado “occidental” se ha reorganizado
militarmente en la Organización del Tratado de América del Norte, en este sentido
es clara la preocupación por la simpatía que pueda generar el “socialismo” entre
los trabajadores occidentales.

De forma muy breve, el articulado fomenta la autonomía sindical, la


protección de los agremiados y las condiciones para una negociación voluntaria
entre las partes. Para los dos primeros elementos señala que la libertad sindical
debe estar protegida ante cualquier acto de discriminación en el empleo, dicha
protección será especialmente necesaria para que no se condicione el trabajo por
estar en determinado sindicato y para evitar sanciones o despidos por la labor
sindical de los trabajadores; del mismo modo debe garantizarse la autonomía de
las sindicatos y organizaciones patronales frente a sus contrapartes, el acto de
injerencia más deplorable es la constitución de organizaciones de trabajadores
dominadas por el empleador con el objeto de tenerlos bajo su control, por lo que
se deberán tomar medidas precautorias. Para el tercer elemento mandata la
adopción de medidas, en conformidad con las condiciones nacionales, para
fomentar entre las partes, patronal y sindicatos la implementación de

16
Organización Internacional del Trabajo (OIT), Co87-Convenio sobre la libertad sindical y la protección del
derecho de sindicación, 1948 (núm. 87), recuperado de: http://www.ilo.org/legacy/spanish/inwork/cb-policy-
guide/conveniosobrelalibertadsindicalylaprotecciondelderechodesindicacionnum87.pdf.

9
procedimientos para la negociación voluntaria con miras de mejorar las
condiciones de empleo a través del contrato colectivo.

Un aspecto muy relevante, para la materia que ocupa este trabajo, se


encuentra en el artículo 6º que señala: “El presente Convenio no trata de la
situación de los funcionarios públicos en la administración del Estado y no deberá
interpretarse, en modo alguno, en menoscabo de sus derechos o de su estatuto”.17
En el contexto en que se adopta este Convenio en varios países “occidentales” se
está consolidando el estado máximo al tiempo que se expanden la administración
pública y las empresas estatales que proveen servicios, este crecimiento
implicaría el fortalecimiento numérico de los trabajadores del Estado y, con ello, la
necesidad de negociar antes de que estalle un conflicto. En el caso particular
mexicano, el corporativismo ya está desarrollado, los sindicatos de trabajadores al
servicio del Estado son una extensión del gobierno y se rigen bajo su política. En
este sentido, la excepción de incluir a los funcionarios públicos de un Convenio
que fomentaba la autonomía sindical y la negociación colectiva no era muy
afortunado.

El C151- Convenio sobre las relaciones de trabajo en la administración


pública, 1978 (núm. 151) fue aprobado en Ginebra en la 64ª reunión de la
Conferencia Internacional del Trabajo el 27 de junio de 1978 y entró en vigor el 25
de febrero de 1981. Este instrumento es esencial en la materia del presente
trabajo porque representa el principal referente internacional del derecho
burocrático. El preámbulo expone una serie de preocupaciones trascendentes
para los trabajadores al servicio del Estado que, en sus justas dimensiones,
aplican hasta el día de hoy: Es notoria una expansión de la administración pública
y sus trabajadores, lo que implica la necesidad de sanas relaciones laborales;
entre los Estados parte hay una diversidad de sistemas políticos, sociales que
deriva en una diferenciación en sus formas de organización y administración
interna; en algunos países la diferencia entre trabajadores públicos y privados no

17
Organización Internacional del Trabajo (OIT), El Co98- Convenio sobre el derecho de sindicación y de
negociación colectiva, 1949 (núm. 98), recuperado de: http://www.ilo.org/legacy/spanish/inwork/cb-policy-
guide/conveniosobreelderechodesindicacionydenegociacioncolectivanum98.pdf.

10
es suficientemente clara lo que implica problemáticas para adoptar y aplicar in
instrumento internacional, situación que se ha observado con otros Convenios.

El C151, en su parte I, presenta la aplicación del Convenio, de tal modo que


está dirigido a los empleados de la administración pública, dejando a la legislación
nacional que determinen en qué grado se aplican a los empleados de alto nivel,
dadas sus funciones decisorias, confidenciales o directivas, y a las fuerzas
armadas y la policía. La parte II protege a los empleados públicos contras los
actos de discriminación sindical como puede ser condicionar el empleo por
determinada afiliación sindical o algún perjuicio por su participación sindical. Del
mismo modo, las organizaciones de los empleados públicos serán autónomas
respecto de las autoridades públicas, tendrán la protección frente a la injerencia de
la propia autoridad, principalmente cuando las autoridades creen organizaciones
para empleados bajo su dominio. La parte III señala la concesión que debe
hacerse a los representantes de las organizaciones las facilidades para que
desempeñen sus funciones. En la parte IV se mandata la adopción de medidas
para estimular mecanismos tendientes a la negociación, entre autoridades y
organizaciones, de las condiciones de trabajo. La parte V, para la resolución de
conflictos con motivo de las condiciones del empleo se deberá actuar por medio
de la negociación entre las partes o procedimientos imparciales como la
conciliación y el arbitraje. Finalmente, la parte VI otorga los derechos civiles y
políticos a los trabajadores para el ejercicio de sus libertades sindicales.

Como es evidente, el Convenio 151, con 28 años de diferencia, retoma los


dos convenios previos para hacer extensivo a los empleados públicos y sus
organizaciones los preceptos de libertad sindical y la negociación como principal
mecanismo para la resolución de conflictos. Sin embargo, es preciso señalar dos
aspectos que complejizan este tipo de relaciones laborales en cualquier país: por
un lado, existe una ausencia del reconocimiento del Estado como empleador o
patrón, más allá de la constante referencia a las autoridades públicas, por otro, el
reconocimiento de empleados de alto nivel o directivos, que en México se
denominarían de confianza, como entes condicionados a la legislación nacional.
Del primer punto se desprende el carácter de trabajador o no, de los servidores

11
públicos, lo que implicaría regirse por otras normas o aligerar las
responsabilidades del Estado con sus empleados. Las implicaciones prácticas del
segundo punto serían la necesidad de una normatividad más o, en su defecto, su
reconocimiento como empleadores. Ya en la revisión de la legislación mexicana
observaremos un ejemplo de como se resuelve o se problematizan estos últimos
aspectos. Es importante señalar que al no existir una prohibiciòn expresa en el
marco normativo vigente, es posible que los trabajadores de confianza puedan
integrar y participar en un sindicato.

12
Conclusiones

Después de analizar el origen,desarrollo y funcionamiento de la OIT es posible


formular algunas conclusiones respecto del rol que ésta juega en el campo del
derecho burocrático.

En primer lugar, al igual que muchas otras organizaciones internacionales, carece


de medios efectivos para poder implementar, aún por la fuerza, su normativa y
resoluciones. De esta forma y yendo al extremo, en determinado momento los
países pueden dejar de cumplir con sus decisiones, eventualmente dejando de ser
parte de la misma, situación ante la cual la OIT no tendría màs armas. En el
mismo sentido, es posible entonces concluir que esta organización tiene en el
repudio internacional su mejor medio de cumplimiento y que el mismo no puede
ser considerado en estricto sentido obligatorio. De esta forma, los instrumentos
que en su seno han sido creados, son una guía de buenos deseos para sus
miembros.

Habiendo dejado claro, el campo de aplicación y acción de los instrumentos, es


necesario también señalar que en su mayoría, éstos son obsoletos y requieren ser
actualizados a la luz de nuevas interpretaciones que son benéficas para el
trabajador estatal. Solamente siendo actualizados podrán ser replicados y por
tanto correctamente apllicados, cumpliendo asì con su objetivo primordial, que es
el de proteger a los trabajadores y patrones ante posibles abusos de la
contraparte.

Al día de hoy es posible identificar novedosas figuras que alguna de las partes ha
implementado y que de fondo terminan rompiendo el equilibrio de las relaciones
burocráticas y laborales (por ejemplo el outsourcing). Muchas de estas figuras no
están adecuadamente reguladas internamente, por lo que la OIT puede jugar un
rol fundamental orientando y guiando estos procesos, retomando así el equilibrio
de las relaciones laborales.

13