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Altamira,

Tamaulipas
2018

UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO CAMPUS B. 7

“ANALISIS FACTORIAL DEL TRASTORNO


DE IDENTIDAD DISOCIATIVO”

EDUARDO DANIEL VICENCIO HERNANDEZ


DIRIGIDO POR: PROF. JUANA MARIA MELGAREJO BANDA

ASIGNATURA: METODOLOGIA DE INVESTIGACION I


Índice De Contenido.

Introducción……………………………………………………………………………………....2
Capítulo 1. El problema.
1.1. Planteamiento Del Problema………………………………………………………..……..5
1.2. Formulación Del Problema……………………………………………………….………..7
1.3. Objetivos……………………………………………………………………………..………9
1.4. Justificación…………………………………………………………………………….….11
1.5. Limitaciones………………………………………………………………………………..13
1.6. Hipótesis Y Variables……………………………………………………………………..15
1.7. Viabilidad…………………………………………………………………………………...17
Capítulo 2. Marco Teórico.
2.1. Antecedentes de la investigación………………………………………………………..20
2.2. Bases Teóricas…………………………………………………………………………….24
2.3. Definición De Términos………………………………………………………………...…38
Capítulo 3. Marco Metodológico.
3.1. Nivel De La Investigación…………………………………………………………………42
3.2. Diseño De La Investigación………………………………………………………………44
3.3. Población Y Muestra………………………………………………………………………46
3.4. Técnicas E Instrumentos De Recolección De Datos…………………………………...48
Anexos………………………………………………………………………………………….50
Conclusión…………………………………………………………………….......................52
Bibliografía………………………………………………....................................................54

1
Introducción.

2
En la sociedad difícilmente estamos acostumbrados a percibir que existen
fenómenos tan increíbles, casos especiales tan sorprendentes que tal parecen son
sacados de una cinta de ciencia ficción y sin embargo forman parte de nuestra realidad,
esta realidad que en su gran mayoría desconocemos. La sociedad se mueve de forma
indiferente día con día sin darle importancia a la individualidad de cada una de las
personas que la conforman, desconocemos en gran parte la mente del individuo, una
mente tan poderosa que en ocasiones puede ser nuestra aliada y en otros casos nuestro
peor enemigo.

Este es el caso de los trastornos disociativos, en donde la identidad, la memoria,


las ideas se encuentran separadas del conocimiento consciente y no pueden ser
recuperadas voluntariamente.

Pero, ¿Cuál es la finalidad de saber esto?, estos trastornos pueden afectar a


cualquier persona, es decir, todo el mundo se puede disociar. Como ya se dijo, la mente
es tan poderosa que a través de una experiencia o suceso de gran impacto el individuo
puede sufrir la disociación.

Existen diversos tipos de trastornos disociativos, tales como la amnesia


disociativa, la fuga disociativa, la despersonalización etc. Pero en esta ocasión
centraremos nuestra atención sobre el Trastorno De Identidad Disociativo, abordándolo
de tal forma que sea posible comprender los diferentes contextos y situaciones en los
que se puede desarrollar este trastorno. A través del análisis factorial, en cual consiste
en la reducción de datos, resumir gran cantidad de información en factores o
componentes. Esto se lograra a través del estudio de caso, analizando las semejanzas e
interrelaciones de cada uno de ellos.

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CAPÍTULO 1.

El Problema.

4
1.1. PLANTEAMIENTO DEL
PROBLEMA.

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El trastorno de Identidad disociativa (TID) se define por la existencia de dos o más
identidades o estados de personalidad que controlan la conducta del individuo de forma
recurrente, aunado a esto, la imposibilidad de recordar información personal, que es
demasiado profunda como para ser explicada por un simple olvido.

El trastorno de identidad disociativo ha existido a lo largo de la historia, aunque su


escasa frecuencia ha llegado a poner en duda su existencia. Sin embargo la psicología
ha llegado a reconocer no solo su existencia, sino, sus causas y tratamientos. Sus
estudios datan desde el siglo XVII sin embargo fue hasta 1980 cuando el Manual
Diagnostico Y Estadístico De Los Trastornos Mentales (DSM – III) incluyó en sus páginas
el trastorno de Identidad Disociativa, describiéndolo como “un estado alterado de
consciencia caracterizado al ambiente donde el individuo puede experimentar su centro
de conciencia fuera de su cuerpo. El TID se origina durante la infancia, cuando el infante
sufre abusos que pueden provocar desdoblamientos de personalidad para soportar los
traumas y abusos; al crear otra identidad el niño no sufre, sino que sus múltiples
personalidades soportan el daño”.

Es de gran importancia identificar el TID para brindar el tratamiento más adecuado


(en muchas ocasiones, es confundido y genera diagnósticos errados).

La perspectiva actual es que el TID es un trastorno del desarrollo con una base
postraumática que generalmente comienza después de los 6 años de edad. Aunque
muchas personas con TID tienen una historia de abuso, esto no siempre se cumple, aun
no se sabe a ciencia cierta que hace a ciertos niños vulnerables para desarrollar este
trastorno. Un factor desconocido (Biológico o Psicológico) parece predisponer a un
subgrupo de niños traumatizados a tener distintas personalidades en respuesta a sus
experiencias de abuso, mientras que otros son capaces de afrontarlo con éxito y
desarrollar personalidades normales.

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1.2. FORMULACION DEL
PROBLEMA.

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¿CUÁLES SON LOS FACTORES QUE FAVORECEN EL DESARROLLO
DEL TID? ¿ACASO ES UN FACTOR BIOLÓGICO O ES MÁS BIEN UN
FACTOR CONTEXTUAL?

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1.3. OBJETIVOS.

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Objetivos Generales.
El producto de la labor investigativa será lograr desarrollar de forma, sencilla y
clara, los factores que influyen en el desarrollo del Trastorno De Identidad Disociativo.
De tal manera que, el presente documento, sirva de apoyo como materia de consulta,
tanto como para un estudioso del tema, como para una persona que no esté
familiarizado con el tema.
Objetivos Específicos.
Analizar, diferentes casos documentados en los que se encuentra presente el
trastorno de identidad disociativo. Para así, reconocer los diferentes factores, y
situaciones que pueden favorecer el desarrollo de dicho padecimiento.
Identificar, los diferentes síntomas y características propios del trastorno de
identidad disociativo, para facilitar su diagnóstico.

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1.4. JUSTIFICACION.

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Durante muchos siglos, que los actos realizados por alguna personalidad del anfitrión
eran signo de posesión demoniaca, fue hasta 1791 que el médico alemán Eberhardt
Gmelin reconoció el primer caso de TID en donde una joven alemana de unos 20 años
de edad quien espontáneamente comenzó a hablar un perfecto Francés, en este caso su
yo primario no llego a conocer a su segunda personalidad.

No fue hasta, el año 1980 que la Asociación Americana De Psicología reconoce este
trastorno y la incluye en la tercera edición del DSM-III.

Durante mucho tiempo ha existido este desconocimiento e ignorancia hacia el


trastorno, atribuyendo a brujería o posesiones demoniacas los síntomas propios del
trastorno, aunado a esto el estigma que han causado los medios de difusión como son el
cine y la literatura, ya que hacen parecer al espectador que el trastorno es algo fantasioso
y sorprendente, producto de la imaginación del guionista o algo sacado de la ciencia
ficción.

La razón de esta investigación es explicar de forma sencilla y clara el TID y abordarlo


como algo real, presente y palpable con posibilidades de aparecer en cualquier lugar y
en cualquier persona. Dirigida no solo a conocedores o estudiosos del tema, si no, a todo
aquel que movido por su curiosidad investigue sobre el tema.

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1.5. LIMITACIONES.

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La investigación Análisis Factorial De Trastorno De Identidad Disociativo ha
sido realizada, analizando casos documentados cuyos autores han dado a conocer
diversos factores que envuelven al protagonista de cada caso.

Una limitación importante, es la imposibilidad de tener contacto directo con una


persona que viva en carne propia el trastorno de identidad disociativo, y mucho menos
aun observar su entorno familiar, laboral, escolar, su día a día. Sin embargo, los reportes
médicos (casos presentados), ha sido de mucha utilidad para recrear el panorama
general que vive una persona con TID.

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1.6. HIPOTESIS Y SISTEMA DE
VARIABLES.

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Hipótesis.

Existe un factor genético/biológico, que facilita que ciertos contextos provoquen el


surgimiento del Trastorno De Identidad Disociativo.

Es imposible curar al 100% el TID, sin embargo con el tratamiento adecuado el


individuo puede llevar una vida normal, en donde el anfitrión entable una comunicación
con sus demás personalidades y de esta forma realizar actividades.

Variables.

La variable independiente se refiere al factor genético/biológico ya que es posible


que exista una predisposición contenida en el ADN de la persona.

La variable dependiente, es el contexto y las situaciones que pueden detonar dicha


predisposición, provocando así el desarrollo del Trastorno De Identidad Disociativo.

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1.7. VIABILIDAD.

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La presente investigación titulada Análisis Factorial Del Trastorno De Identidad
Disociativo se considera de carácter viable, ya que para la realización del mismo, el
investigador, cuenta con suficiente material bibliográfico en el ámbito del diagnóstico y
reconocimiento de las Psicopatologías, los conocimientos y nociones necesarias para
interpretar de forma coherente y ordenada la información, además del equipo de cómputo
adecuado disponible por suficiente tiempo para la realización de presente material.

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CAPÍTULO 2.

Marco Teórico.

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2.1. ANTECEDENTES DE LA
INVESTIGACION.

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La personalidad múltiple o trastorno de identidad disociativo, como se le
denomina formalmente, es una de las psicopatologías más conocidas y que ha
despertado mayor fascinación e interés; sin embargo al mismo tiempo es uno de los
trastornos psíquicos con menor nivel de incidencia ya que solo representa el 1.1% de la
población mundial.

El primer caso reconocido fue mencionado por el médico alemán Eberhardt


Gmelin en 1791. El caso se trataba de una joven alemana alrededor de los 20 años,
quien de la nada comenzó a hablar un francés perfecto. Este nuevo “yo” conocía la
personalidad primaria (personalidad del anfitrión) y mantenía sus recuerdos mientras que
el “yo” primario no llego a conocer a esta nueva personalidad. El medico afirmo que la
joven podía asumir una personalidad u otra con un simple movimiento de manos. En 1816
Samuel Lotham Mitchell documento el caso de Mary Reynolds. Mary nació en Inglaterra
pero más tarde se mudó a EUA. Se la describe como una joven melancólica, introvertida
y solitaria quien después de 6 semana en estado de ceguera y sordera total despertó con
una personalidad diferente (extrovertida, bromista etc.). Su comportamiento era el de una
niña, sin ningún recuerdo, lenguaje, no sabía escribir ni leer y tampoco reconocía a sus
familiares. Cinco semanas después la personalidad primaria volvió a tomar control,
después de 20 horas de sueño. Volvió a ser la Mary de siempre pero no recordaba nada
de lo sucedido.

A fines del siglo XIX se dio a conocer el tercer caso curioso, que fue atendido
por el psicoterapeuta francés Eugene Azam. Este era el caso de Felipa X, una mujer de
personalidad introvertida y tímida, que alternaba personalidad con un “alter ego” de
características opuestas. Su “yo” secundario en numerosas ocasiones se burlaba del
carácter y la poca vivacidad de la personalidad primaria de la anfitriona. Al cabo de treinta
años la personalidad primaria fue quedando de lado hasta que la personalidad secundaria
termino por tomar control de forma permanente.

En el año de 1905 el psicólogo Morton Prince público un artículo en la “Journal


Of Abnormal Psychology” el caso de Miss Beauchamp (uno de los casos más
famosos). Ella llego a consulta quejándose de fatiga y falta de vigor físico y mental. Sin

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embargo en las sesiones de hipnosis se despliega una personalidad muy opuesta y llena
de vitalidad que odia las responsabilidades y solo piensa en divertirse, más tarde aparece
una tercera y una cuarta personalidad. El tercer “alter ego” era muy irritable y agresivo,
este aseguraba ser una entidad espiritual el cual se había adueñado del cuerpo (anfitrión)
actuado como hilo conductor de las demás personalidades. También, acostumbraba
jugarle bromas pesadas a la personalidad primaria. En su artículo el psicólogo relata que
cuando Miss Beauchamp tomaba vacaciones, el mantenía contacto vía correspondencia,
por separado con cada una de las cuatro personalidades. Después de varios años de
terapia se logró integrar la personalidad primaria, aunque los recuerdos de la tercera
personalidad no pudieron ser recuperados.

Más tarde, en el año de 1917 otro famoso caso sale a la luz, presentado por
Walter F. Price en donde la protagonista fue Doris Fisher; una mujer que desarrollo cinco
personalidades diferentes. Este caso fue tan grave que la verdadera Doris en ocasiones
solo se manifestaba unos minutos al día. Una de las personalidades reconocida como
Margaret, era particularmente traviesa y violenta, e incluso se autolesionaba con el fin de
lastimar a la personalidad primaria, sin embargo, lo más sorprendente era que tenía
capacidades auditivas y visuales extraordinarias que le permitían ver en la oscuridad y
escuchar conversaciones a larga distancia. Después de 20 años de continua terapia Doris
puedo recuperar su personalidad primaria.

Todos estos curiosos casos han sido muy renombrados, sin embargo el caso
que lanzaría a la fama al Trastorno de Identidad Disociativo fue el de Chris Costner que
data del año de 1957, ella acudió a consulta con los especialistas Thigpen y Cleckey
torturada por fuertes dolores de cabeza que ningún médico pudo brindarle ayuda ni
explicaciones. A lo largo de las sesiones la joven mostraría otras dos personalidades, que
darían, material para uno de los libros más famosos de la literatura psiquiátrica “Las Tres
Caras De Eva” que también fue adaptado al cine.

Durante el año de 1973 la psiquiatra Flora Rheta, publico su libro llamado


“Sybil”, en el la joven protagonista mostraba 16 personalidades.

Todos estos casos sucedieron al margen de la APA, pues la Asociación


Americana de Psicología no reconocería este trastorno hasta el año 1980. Después de

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la publicación de “Sybil” en Estados Unidos De América se produjo una “epidemia” del
trastorno de identidad disociativo, sin embargo actualmente todavía algunos especialistas
cuestionan la valides de la APA, sobre todo porque antes del éxito de “Sybil” solo se
habían descrito un total de 50 casos en el mundo mientras que después el número
ascendió a 40 mil, la mayoría de ellos diagnosticados en los EUA los cual sustentaría la
hipótesis de que es un trastorno creado culturalmente y sustentados por los medios de
comunicación.

Uno de los principales escépticos en el tema del trastorno de identidad


disociativo fue el psicólogo canadiense Nicholas Spanos, el consideraba que los actores
sociales moldeaban la aparición del TID. Después de profunda revisiones de los reportes
de los estudios realizados durante el siglo XX, Spanos afirmo que esta condición se
convirtió en una forma legítima para que las personas racionalizaran sus errores y
manipularan la compasión de los demás. Spanos y otros investigadores (Orne, Dinges Y
Orne 1984; Simpson 1989) se preguntaron si los psicoterapeutas tenían un papel central
en la generación y mantenimiento de los síntomas del TID. Según su perspectiva, algunas
personas son muy susceptibles a la sugestión y pueden elegir señales del terapeuta para
interpretar que sus problemas resultan de una disociación.

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2.2. BASES TEORICAS.

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El termino disociar significa dividir o descomponer. La disociación es el proceso
en el que parte de lo vivido se separa del resto cuando las vivencias causan un exceso
de miedo, dolor, o tristeza. Los abusos repetidos durante la niñez son un posible
desencadenante de TID. En un estudio de 100 pacientes con TDP, 97 tenían una historia
previa de abuso (PUTNAM, 1986).

Muchos estudiosos equiparan coloquialmente el trastorno de identidad


disociativo y la esquizofrenia de forma equivoca. Sin embargo, al hablar de
esquizofrenia se puede llegar a una identificación con otra persona en el marco de una
megalomanía, en el TID existen dos o más personalidades en una persona. Además, las
personas con TID tampoco reaccionan de igual manera ante medicamentos que se
utilizan para tratar la esquizofrenia.

Después de que en 1970 se conocieran algunos casos y los medios los


difundieran, el TID se diagnosticó con mayor frecuencia. Con ello también llegaron las
críticas, según las cuales el TID era un invento de los terapeutas y los casos de abuso
por parte de los “alter egos” era algo que se había hecho creer a los afectados, para así
justificarse. Por ejemplo, en los EUA, algunos acusados alegaron en los juicios
incapacidad mental, ya que en el momento del hecho tenían otra personalidad, pero en
muchos casos se pudo comprobar que los acusados lo habían simulado todo para evitar
su condena.

El TID aparece con una frecuencia de entre un 1.5% y un 1%. A alrededor de un


5% de las personas que se encuentran en tratamiento psiquiátrico clínico se les puede
diagnosticar un TID. Las mujeres se ven afectadas con una frecuencia nueve veces
mayor que los hombres.

Entre las causas responsables de un TID, se encuentran los traumas durante la niñez. El
96% de todos los afectados sufrieron repetidos abusos sexuales o físicos durante su
infancia (en su mayoría previo a los 5 años de edad) o estuvieron desatendidos, llegando
incluso al abandono. En un 80% de los afectados se han comprobado los tres traumas.
En casos de especial gravedad, los niños fueron víctimas de abusos en rituales o cultos.
El 4% restante son niños que se despertaron de la anestesia en plena operación. En
estos casos, el TID es mucho menos acusado y existen menos identidades secundarias.

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Un trauma importante vivido en los primeros años de la niñez conforma la base
para el trastorno de identidad disociativo. En este momento actúa como principio de
desdoblamiento en diferentes personalidades. Los niños afectados sufren un peligro y
una humillación constantes de los que no pueden huir. Tampoco pueden pedir ayuda,
pues los autores son, casi siempre, sus familiares más cercanos que exigen mediante
amenazas que cuenten nada. Para poder superar esta situación, los afectados
desarrollan un mecanismo para huir del dolor; ellos arrancan los hechos reales de su
memoria y creen que no forman parte de la situaron. Este proceso sucede de forma
inconsciente y no se puede controlar. Para poder superar el trauma, los afectados se
desdoblan en dos o más identidades. Cada identidad asume determinadas funciones de
las diferentes situaciones y puede volver a aparecer en una situación similar.

Por ejemplo; se crean personalidades salvadoras que sumen el papel protector


del afectado y evitan las situaciones en las que se podría producir un abuso. Otras
personalidades secundarias se preocupan, por ejemplo, que los afectados se las arreglen
con las exigencias escolares. El desdoblamiento es un proceso progresivo. Si los
afectados experimentan la disociación como un desahogo, el desdoblamiento es cada
vez más fácil en caso de traumas posteriores. Según la situación, pueden aparecer varias
identidades alternas, para repartir el sufrimiento. Este mecanismo de protección
inconsciente sirve para poder soportar psíquicamente el sufrimiento causado. Sin
embargo, al llegar a la edad adulta esta estrategia de supervivencia dada en la niñez, se
vuelve una carga para los afectados, ya que el trastorno de identidad disociativo impide
el control de la vida diaria.

Un requisito básico del desdoblamiento de identidades secundarias es la


capacidad psicobiologica para la disociación que es muy marcada, sobre todo, en los
niños. En situaciones de amenaza, la transmisión de información en el cerebro se bloquea
parcialmente. Para proteger a los afectados, algunas regiones cerebrales dejan de
trabajar, esto protege a los afectados también de los recuerdos de la situación
insoportable. Sin embargo, este mecanismo de protección no funciona del todo de
manera que, con posterioridad, estímulos aparentemente neutros (por ejemplo, el color
de una habitación) también pueden provocar pensamientos repentinos que recuerden las

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vivencias estresantes. En muchos afectados, la disociación provoca en el sistema de las
personalidades secundarias una gran presión interna. Por ello, los afectados muestran
con frecuencia episodios de automutilación para disminuir esta presión y restablecer el
contacto con la realidad.

El TID se manifiesta atreves de numerosos síntomas. La característica común


de las diferentes formas de manifestarse es que existen 2 o más (se tiene registro de
hasta 100 personalidades) identidades o personalidades diferentes en una persona. La
persona que asume la gran parte de la vida cotidiana en un trastorno de identidad
dispositivo se denomina “anfitrión” y las personalidades parciales (secundarias) “alter
ego”.

El TID conlleva vacíos de memoria. El host solo es consiente en parte de las


otras personalidades, de manera que tampoco recuerda sus actos. Muchos afectados no
saben, en ocasiones, como han llegado al lugar en el que se encuentran, quien es la
persona a la que han saludado o quien ha escrito la lista de la compra que hay en su
mesa.

Los “alter ego” se diferencian, casi siempre, con claridad. Tienen nombres,
gustos y comportamientos diferentes. También muestran diferencias psicológicas. Así,
por ejemplo, una personalidad secundaria puede ser alérgica a una sustancia y la otra
no. El carácter de los “alter egos” es, con frecuencia, opuestas a las del anfitrión.

Cuando existe la presencia de in TID, a menudo aparecen síntomas como; depresión,


imágenes de recuerdos de experiencias traumáticas (flashbacks), cuyo desencadenantes
son comúnmente, estímulos aparentemente neutros, miedos, episodios de
automutilación e intentos de suicidio, agresiones, dolor de cabeza, abuso del alcohol y
drogas, trastornos alimenticios, comportamiento obsesivo compulsivo, percepción de
voces (de las otras personalidades).

Como el trastorno de identidad disociativo (trastorno de personalidad múltiple)


va ligado a numerosos efectos secundarios, el diagnóstico se realiza a menudo de forma
tardía. Al principio se suele realizar un tratamiento sin éxito, por ejemplo, por un trastorno
límite de la personalidad o depresión. Desde la aparición de los primeros síntomas hasta

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que se encuentra el diagnóstico correcto pasan de media entre seis y siete años. Muchos
afectados también tienen miedo de contar sus vacíos de memoria y sucesos raros, por
ejemplo, ropa desconocida en el armario, que serían una pista importante de un trastorno
de identidad disociativo.

El Manual Diagnostico Y Estadístico De Los Trastornos Mentales (DSM-V)


define estos criterios para determinar la presencia del TID. (F44.81)(300.14).

A. Presencia de dos o más identidades o estados de personalidad (cada una con un


patrón propio y relativamente persistente de percepción, interacción y concepción
del entorno y de sí mismo).
B. Al menos dos de estas identidades o estados de personalidad controlan de forma
recurrente el comportamiento del individuo.
C. Incapacidad para recordar información personal importante, que es demasiado
amplia para ser explicada por el olvido ordinario.
D. El trastorno no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (por
ejemplo, comportamiento automático, o caótico por intoxicación alcohólica) o a una
enfermedad médica. (por ejemplo, crisis parciales complejas).

*En los niños los síntomas no deben confundirse con juego fantasioso o compañeros
de juago imaginarios.

Si existe un trastorno de identidad disociativo (trastorno de personalidad múltiple), el


tratamiento va dirigido a alcanzar el mayor bienestar posible y la estabilización del
afectado. Se discute si esto solo se puede lograr tras el éxito de la integración de las
identidades parciales: muchos afectados rechazan este objetivo del tratamiento. En caso
de necesidad, se puede tratar el trastorno de identidad disociativo mediante
medicamentos como antidepresivos y tranquilizantes. No obstante, este tratamiento
repercute solo en los síntomas, mientras las causas subyacentes del trastorno de
identidad disociativo permanecen intactas.

La búsqueda de un terapeuta apropiado es, a menudo, difícil en el trastorno de


identidad disociativo. Por una parte, muchos afectados tienen malas experiencias con los
tratamientos debido a diagnósticos falsos. Por otra, para las personas que tienen un

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trastorno de identidad disociativo es, a menudo, difícil adquirir confianza. Sin embargo,
esto es un requisito indispensable para la posibilidad de incorporarse a un tratamiento.
Se recomienda a los afectados buscar un terapeuta especializado en el tratamiento de
personas traumatizadas (tratamiento del trauma). Un tratamiento del trastorno de
identidad disociativo dura, casi siempre, varios años y puede llegar a extenderse toda la
vida.

El tratamiento empleado en un trastorno de identidad disociativo (trastorno de


personalidad múltiple) se realiza en diferentes fases. Cada fase del tratamiento tiene una
duración individual diferente y, según las circunstancias, se puede realizar en repetidas
ocasiones:

En primer lugar, lo más importante es la creación de la relación terapéutica, que debe


posibilitar al afectado involucrarse en el tratamiento. Además, la estabilización del
afectado representa el primer objetivo importante. Para ello, el terapeuta y el afectado
trabajan juntos cómo se puede enfrentar mejor el día a día. Las circunstancias externas
adicionales que supongan una carga (por ejemplo, estructura cotidiana insuficiente,
alojamiento desfavorable) deben cambiarse si existe la posibilidad.

En el segundo paso del tratamiento del trastorno de identidad disociativo es muy


importante el fomento de la comunicación y colaboración entre las diferentes identidades
parciales. Se trata de conocer las diferentes personalidades parciales (denominadas
alters, tomar en serio a cada una de ellas, aclarar las relaciones entre ellas y fomentar el
apoyo mutuo (por ejemplo, en el trato con las imágenes de recuerdos).

En la fase siguiente debería tener lugar una cuidadosa revisión del trauma. Esto requiere
un proceso especialmente cuidadoso, ya que el afectado debe recibir apoyo para
enfrentarse a los duros recuerdos sin disociarse. El objetivo consiste en aceptar lo vivido
como parte del pasado sin que los viejos desencadenantes vuelvan siempre a provocar
las estresantes imágenes de los recuerdos. Una técnica eficaz para la revisión del trauma
es la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (Eye Movement

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Desensitization Reprocessing, EMDR): el terapeuta enseña a los afectados a narrar el
acontecimiento traumático mientras efectúan rápidos movimientos oculares.

Esta combinación de movimientos oculares y confrontación con el trauma facilita el


tratamiento de lo vivido. El movimiento ocular ejerce una estimulación en el cerebro
mediante la que se pueden soltar los bloqueos.

El objetivo de la última fase del tratamiento del trastorno de identidad disociativo es la


integración y fusión de las identidades parciales. Los afectados deben poder y aprender
a vivir como una única persona y aceptar el pasado como parte de su vida. Para ello, se
ha de tener en cuenta si los afectados aspiran a esta integración como objetivo del
tratamiento. Dado el caso, se ha de respetar su elección de mantener la variedad de
identidades.

En personas con trastorno de identidad disociativo que fueron víctimas de abusos


rituales, en el tratamiento se han de considerar también las técnicas de control de la
memoria. Estas se emplean, por ejemplo, en cultos para programar la disociación de las
víctimas. El objetivo de la desprogramación es eliminar este patrón de control. En el
tratamiento empleado para el trastorno de identidad disociativo, las posibilidades y
necesidades individuales de cada afectado deberían estar siempre en primer término.
Así, para lograr la mayor estabilización posible puede ser útil, por ejemplo, renunciar a la
revisión de las vivencias traumáticas cuando estas representan una exigencia continua y
excesiva para el afectado.

No es posible impedir totalmente un trastorno de identidad disociativo (trastorno


de personalidad múltiple): no se conoce ninguna medida para prevenir un
desdoblamiento en dos o más identidades parciales. Todavía está por ver si una mayor
atención pública a los abusos infantiles y un mayor esfuerzo para evitarlos podrían
conducir a largo plazo a que los casos de trastornos de identidad disociativos fueran
raros. Si las personas que durante su niñez experimentaron un trauma de este tipo y sus
familiares recibieran información temprana sobre los trastornos de identidad disociativos,
se contribuiría a que los afectados se preocuparan antes por un tratamiento apropiado.
Así se podría evitar que el trastorno de identidad disociativo fuera permanente.

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Casos Clínicos.

Caso 1. Se trata de una adolescente de 16 años que acudió al Centro de Salud


de Pampahasi Bajo de La Paz, consultando por dolor abdominal. Los exámenes clínicos
de laboratorio y gabinete realizados mostraron valores dentro de parámetros normales,
descartándose así un cuadro de abdomen agudo o cualquier otra patología. Lo llamativo
al examen físico fue la presencia de múltiples heridas incisas en la región del 1/3 anterior
distal de ambos antebrazos. (Anexo 1.1). La anamnesis del caso llevó a determinar que
la causa de las lesiones en los antebrazos fueron ocasionadas por la adolescente,
comunicando autoagresión por segunda ocasión con la intención de quitarse la vida, a
consecuencia de ser víctima de abuso sexual por su padre, con quien tenía que compartir
una habitación y una cama, por la extrema pobreza de su familia. El examen genital,
mostró caracteres sexuales secundarios correspondientes a una escala de Tanner III,
himen estrogenizado con hendiduras post-traumáticas a hora 5 y 7 en sentido de las
manecillas del reloj, que comprometían todo el espesor del himen y eran compatibles con
penetración vaginal antigua. Los antecedentes familiares mostraron una familia
disfuncional y disgregada, con padres separados desde hace 3 años; la madre abandono
a la adolescente dejándola al cuidado del padre y vivía con las hermanas mayores en
otro domicilio.

La adolescente manifestó que en algunas ocasiones, sentía odio por sí misma y


experimentaba sentimientos de gran confusión acerca de su identidad, por lo general no
se llevaba bien con ninguno de sus familiares, ni con los compañeros(as) de su colegio,
sintiendo que no encajaba en ningún sitio. Llamo la atención que la adolescente en el
transcurso de la anamnesis atribuyo los intentos de suicidio a otra persona que en su
mente le obligaba a ser violenta y que le obligaba a autolesionarse.

La hermana mayor informo que frecuentemente la adolescente manifestaba conductas y


comportamientos masculinos, vistiendo prendas masculinas y si bien no consumía
alcohol ni drogas pero que en las últimas semanas llegaba a su hogar a altas horas de la
noche, insultando y amenazando con golpear a su padre y otros familiares como si se
tratará de otra persona (un hombre) y que posteriormente después de unas horas la
adolescente volvía a su personalidad normal y no recordaba nada de lo que había pasado

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y que en ningún momento la adolescente mostró estar bajo el efecto de alcohol u otra
droga.

La hermana mayor denunció que ella y otra hermana, también fueron víctimas de abuso
sexual por parte de su padre. Sin embargo llamó la atención que ante la intención de
denunciar el caso a las Defensorías de la Niñez y Adolescencia, la hermana mayor
expreso su inconformidad y rechazo a la acción de protección institucional a la
adolescente, refiriendo que si apresaban a su padre… ¿Quién se haría cargo de la
alimentación y vivienda de la adolescente? Se decidió su transferencia a un hospital
psiquiátrico, para el tratamiento integral correspondiente en este caso.

Caso 2. Historia de la enfermedad: Paciente varón de 16 años de edad, de


origen latinoamericano, que reside en España desde los 6 años de edad. Antecedentes
de tratamiento en CSM desde los 14 años de edad (Septiembre de 2011). Como motivo
de consulta consta la presencia de alteraciones conductuales en el domicilio familiar
(amenazas, heteroagresivdad verbal y física y agresividad hacia objetos, conductas
autolesivas, venta de objetos de valor, nula tolerancia a la frustración), en el ámbito
escolar (absentismo y fracaso académico) y a nivel social (hurtos, tráfico de drogas).
Estas alteraciones conductuales están relacionadas temporalmente con la exposición
reiterada entre los 11-13 años de edad a una experiencia vital traumática (abuso sexual
por parte de un familiar que convivió en el domicilio) y el posterior inicio de consumo de
sustancias toxicas. Según relata el propio paciente, tras la exposición reiterada a la
situación traumática comenzó a notar la presencia de otras cuatro personalidades
diferentes, que identifica como varones, personas ajenas a su propia identidad, que se
dirigen hacia él en forma de voces. En ese contexto describe que comenzó a realizarse
autolesiones (cortes en brazos y muslos). Pocos meses más tarde, inició el consumo de
sustancias tóxicas.

Comenzó con cannabis (consumo máximo: 8 porros/día) y posteriormente también llegó


a consumir Ketamina (patrón consumo máximo: diario durante dos semanas), LSD,
speed (2 gramos/día durante 3-4 meses), cocaína (consumo puntual) y grandes
cantidades de alcohol. El patrón de consumo ha sido muy intenso (“500 euros
semanales”), con episodios de importante afectación orgánica (intoxicación plena,

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lagunas mnésicas, pérdida del control de esfínteres) y conductas bizarras (dormir con
cuchillos debajo de la almohada o llevarlos en la mochila, romper camisetas y sábanas y
guardarlas dobladas, un episodio en el que guardó ropa interior sucia en una bolsa de
plástico en su habitación).

Para tener acceso al consumo de drogas ha realizado diversas actividades fuera del
margen legal y se ha relacionado con grupos marginales y conflictivos. Hace cinco meses
suprimió el consumo de sustancias toxicas a acepción de cannabis, y desde hace dos
meses mantiene la abstinencia total.

A lo largo de los tres últimos años, el paciente ha sido valorado por los Servicios Sociales
de Base. Desde octubre de 2011 se inicia intervención por parte del Equipo de Atención
a la Infancia y Adolescencia para abordaje de las alteraciones conductuales y
psicoeducación sobre la dinámica familiar. Ante la tórpida evolución del paciente se
decide su salida del domicilio e ingreso en un Centro de Observación y Acogida (COA)
hace dos meses (finales noviembre de 2012).

Previamente al ingreso en el COA, la familia trata de realizar un abordaje


alternativo con la finalidad de “propiciar experiencias místicas y reforzar los valores
morales”. Deciden viajar a Cuba, donde el paciente y su madre permanecen dos semanas
en una casa donde se practica la santería (realizaban sacrificios de animales y el paciente
debía beber la sangre del animal. Además como “normas del centro” debía comer en el
suelo, vestir de blanco, evitar la luz del mediodía y de media noche, no salir a la calle
después de las 7 de la tarde…).

Después de su ingreso en COA la evolución ha sido muy negativa. El paciente


presento sintomatología muy diversa: alucinaciones auditivas, autolesiones, conductas
desafiantes, fluctuaciones anímicas, problemas con su imagen, problemas de
alimentación, síntomas disociativos (“ausencias”, fallos de memoria, referencias a varias
personalidades, fenómenos de autoscopia).

Durante su estancia requirió múltiples atenciones del 112 y de Urgencias Hospitalarias


por episodios de agitación. Dada la evolución desfavorable, se decide su ingreso
programado en una Unidad de Hospitalización Psiquiátrica.

33
El paciente experimento 5 estados diferentes de personalidad. Cada personalidad
presenta características con diferencias marcadas y se asocian a estados emocionales
intensos. La identidad primaria (personalidad 1) se identifica con el primer nombre del
paciente (su nombre es compuesto), tiene una presencia predominante y se caracteriza
por ser educado, amable, infantil, alegre y generoso. Existen otras 4 identidades alternas,
que en orden de mayor a menor grado de aparición, se caracterizan por: personalidad 2
(se identifica con el 2º nombre del paciente y se define como frío y calculador, con
capacidad para liderar al resto de personalidades y que desconfía de muchas de ellas),
personalidad 3 (se define como alocado, juerguista, que le gusta marcharse de fiesta,
consumir, mantener relaciones homosexuales), personalidad 4 (definida como una
persona heteroagresiva, maleducada, descontrolada) y la personalidad 5 (se llama igual
que la persona que realizó los abusos sexuales sobre el paciente y se caracteriza por ser
triste, deprimido, manipulable y el que se autolesiona). El paciente no identifico qué
situaciones provocan la disociación, se observó que guardan estrecha relación con
situaciones estresantes o en las que se frustran sus expectativas. (Anexo 1.2). Además
de este trastorno en la identidad, el paciente reconoció la presencia de alucinaciones
auditivas frecuentes en forma de voces de estas cuatro personalidades que hablan entre
ellas o se dirigen al paciente de forma comentadora o imperativa.

Refiere escuchar de manera audible su propio pensamiento hablando con el


resto de las voces y se comunica con éstas tanto verbalmente como mediante el
pensamiento. En todo momento, manifiesto la localización intrapsíquica de las
alucinaciones y el criterio de irrealidad de las mismas. En cuanto a otras alteraciones
sensoperceptivas, el paciente reconoció haber visto, en momentos de elevada angustia,
la silueta de sus otras personalidades (figuras similares a la suya aunque “difuminadas”,
cada una de un color diferente).

Asimismo, presenta episodios recurrentes y breves en el tiempo (generalmente horas) de


amnesia limitados a los momentos de disociación de la identidad. Además, muestra una
intensa amnesia autobiográfica (no recuerda nada de su país natal, no recuerda a su
familia de origen o celebraciones vitales importantes). Tras los episodios de disociación,
descubre escritos que ha realizado él mismo pero es incapaz de entender la letra.

34
También registro aunque en menor intensidad, síntomas de despersonalización
(sentimientos de extrañeza sobre sí mismo, autoscopia) y de desrealización (“viéndose
como en una película”).

Caso 3. En la unidad de hospitalización breve del Hospital Dr. Rodríguez Lafora


de Madrid ingreso de forma voluntaria un paciente de 19 años de nacionalidad
dominicana refiriendo tener un estado de ánimo bajo. El paciente acudió a las entrevistas
con un aspecto cuidado, aseado y adecuado a la situación social en la que se encuentra.
Permaneciendo orientado en las tres esferas durante todas las sesiones y mantiene un
discurso coherente y fluido, refiriendo su biografía sin titubeos ni distracciones. Mantiene
contacto visual sin dificultad y se relaciona de forma habilidosa. El paciente refiere que
los síntomas que le preocupan aparecen por primera vez cuando llega a España, con 18
años de edad. Estos comienzan con un estado de ánimo deprimido. Cuando el estado de
ánimo es más bajo, explica, se le aparece como figura externa un hombre alto y vestido
de negro, llamado Noob, al que solo se le ven los ojos. Con él puede hablar de cosas
para olvidarse de su estado de ánimo. Tiempo después de la irrupción de la entidad Noob
en la vida del paciente empieza a haber ocasiones en las que se siente como una mujer,
adopta posturas femeninas, se pinta las uñas y hace cosas que, como él mismo dice,
“pertenecen a las mujeres”. Cuando adopta este papel femenino –nótese que el paciente
indica “cuando ella aparece” y que no habla en momento alguno de “posesión”– se siente
protegido, se aleja de peleas y sabe qué cosas tiene que hacer para sentirse bien. Hasta
este momento, el paciente no refiere episodios de consumo de drogas.

Posteriormente, empieza a consumir marihuana y al poco tiempo empieza a adoptar –el


término para referirse a esta adopción, nunca posesión, vuelve a ser “aparecer”– la que
considera como “peor” de las personalidades: es muy violenta, mostrándose como la más
fuerte y dominante de todas. Cuando aparece, en ocasiones el paciente pierde la noción
del tiempo, puede hacer cosas de las que luego no guarda recuerdos y experimenta temor
ante su aparición (amnesia y fuga disociativa). Esta personalidad se llama “Cruza o
muere”. Su llegada está vinculada a un hecho especialmente traumático para el sujeto:
su padrastro, que traficaba con droga, le obliga a ayudarle ejerciendo como mulero y
llevando de este modo la mercancía introducida en su cuerpo por vía rectal desde España

35
hasta Alemania. Durante el viaje el paciente refiere notar esa presencia oscura. En un
primer momento “Cruza o muere” se muestra dialogante e intenta persuadirle a través del
pensamiento. Le dice que mate a su padrastro ya que le está haciendo la vida imposible,
a la par que le insulta. De manera progresiva esta personalidad pasa del diálogo interior
al dominio de sus actos, involucrándolo en peleas graves e incitándole a beber.

Al revisar su biografía, durante el proceso de elaboración de la anamnesis, el


paciente refiere que desde que era muy pequeño tenía un amigo invisible llamado “Jack”,
lo cual muestra que estos episodios disociativos ahondan en una infancia muy traumática
y compleja. El paciente refiere que “Jack” y él pasaron muchos años juntos, hasta que a
los 15 años éste se despidió de él y se marchó, diciéndole que ya era lo bastante mayor
como para estar solo. Cuando se le pregunta por los detalles de su niñez, la recuerda en
general con tristeza, como un niño maltratado por su padre, abandonado en las calles de
Santo Domingo y que tuvo que sobrevivir entre las peleas y los tiroteos. El hecho es que
su padre le echó de casa a los 11 años y, de manera accidental, le dispararon a los 13
años. Posteriormente, cuando llegó a España, vivió con su madre por un tiempo, pero
luego ésta le abandonó al marcharse sola al extranjero, concretamente a Holanda. El
paciente refiere que en ese momento intentó suicidarse tirándose desde un noveno piso,
ya que creía que no pintaba nada en este mundo y que estaba muy solo. Explica que se
trató de un acto impulsivo y no planeado que finalmente no llevó a término al no sentirse
con valor para ello y ser una persona religiosa, lo cual le indujo a considerar que esa
conducta sería pecaminosa. Tras un tiempo él se va a Holanda, donde vive con su madre
y su padrastro, el cual les maltrata a ambos. Un día después de regresar de una excursión
del colegio no encuentra a su madre en el hogar y le informan de que ésta ha apuñalado
y quemado a su padrastro por lo cual está en la cárcel. La noticia le sorprendió. El
paciente refiere que le da miedo poder dañar a alguien, ya que “Cruza o muere” no le va
a hacer daño a él pero si puede dañar a otros.

Se parte de la hipótesis de que cada una de las personalidades referidas por el


paciente surgen en momentos de fuerte estrés que no sabe cómo afrontar al carecer de
las herramientas necesarias para ello, así como del adecuado entorno compensatorio
que le ayude a vencer estas adversidades.

36
La primera de ellas, “Jack”, no cabría ser calificada propiamente como personalidad, en
la medida que aparece durante la infancia en la forma de un amigo invisible que le ayuda
y le apoya, seguramente para poder enfrentarse al maltrato sufrido por su padre y a una
situación socioambiental en absoluto propicia, en lo que sería un episodio tópico de
defensa psicológica mediante huida o refugio en la fantasía.

Más adelante, sin embargo, una vez instalado en España, aparece una nueva alucinación
llamada Noob, con la que puede hablar cuando se siente deprimido reduciendo su
malestar. Cuando su madre le abandona marchándose a Holanda aparecería la primera
de las personalidades disociadas, en la medida que ya no estamos ante una alucinación
o personaje externos al individuo sino a una figura interna, además femenina, lo cual nos
permite hipotetizar con el afrontamiento del abandono materno. Esta personalidad le
ayuda a alejarse de las peleas y a no consumir drogas para mantener el apego de la
figura materna perdida (Freyd, 1997). Es muy relevante que esta personalidad aparezca
justo ahora y particularmente asociada a un intento de suicidio, pues la literatura
establece la alta prevalencia de trastornos afectivos y altas tasas de intentos de suicidio
asociados a los trastornos disociativos (APA, 2014). La obligación impuesta por el
padrastro de traficar con drogas, hecho que además se sucede de una manera
especialmente traumática al tener que usar su propio cuerpo como recipiente, suscita la
llegada de “Cruza o muere”, una personalidad completamente opuesta a la suya que se
presenta ante situaciones en las que es necesario un afrontamiento físico de situaciones
de riesgo ante las que no se siente capacitado.

37
2.3. DEFINICION DE
TERMINOS.

38
Alter Ego: Un alter ego (que en latín significa «el otro yo»; también escrito como álter
ego) es un segundo yo, que se cree es distinto de la personalidad normal u original de
una persona también denominado “Personalidad Secundaria”.

Anamnesis: Se denomina anamnesis el proceso mediante el cual el profesional obtiene


información por parte del paciente del paciente a través de un diálogo en que el
profesional ha de obtener la información básica del trastorno o problema del paciente,
sus hábitos de vida y la presencia de antecedentes familiares para poder establecer un
diagnóstico del problema a tratar o trabajar. Se trata de la primera etapa del proceso
diagnóstico, imprescindible para que el psicólogo sea capaz de comprender la situación
vital del individuo, su problema y la forma en que este afecta o es afectado por los
acontecimientos y la historia personal.

Autelesivo: (Autolesión), Lesiones que la propia persona se realiza.

Anfitrión: En el TID, es el cuerpo de la persona junto con la personalidad primaria (que


responde al nombre de nacimiento).

Disociación: Es un mecanismo de defensa Tiene varias connotaciones: 1) Se refiere a


un grupo de mecanismos inconscientes de defensa, a través de los cuales la personalidad
se divide en partes que no se vivencian como relacionadas entre sí, que se alternan para
representar el todo durante períodos breves y que se encuentran dentro de los síntomas
de la histeria de disociación; 2) Se relaciona con grupos de maniobras defensivas
inconscientes, a través de las cuales se separan una idea, un objeto o una situación entre
sí, o del afecto que les corresponde. 3) Freud se refiere a la disociación-escisión (splitting)
del yo en los procesos defensivos. Ejemplo: el fetichista que, a través de la renegación
(disavowal) y el desplazamiento, consigue negar, a un nivel, que la mujer carece de pene
(lo cual constituiría una amenaza de castración para él mismo), en tanto que lo acepta a
otro nivel. El fetichista efectúa esta manipulación defensiva sin fracturar masivamente su
personalidad, como sí ocurre en la disociación más grave del esquizofrénico. Freud, al
plantear la disociación pone el acento en el yo, lo cual, por supuesto, implica objetos, en

39
tanto que el énfasis en la escisión, estudiada por Klein, está ubicado en el objeto, lo que
necesariamente involucra las funciones del yo.

Personalidad: Patrón global de rasgos comportamentales, temperamentales,


emocionales, mentales y de carácter, que dan lugar a la manera única y relativamente
consistente de una persona de sentir, pensar y comportarse. / (Psicoan.) Es el conjunto
de rasgos y tendencias especiales, formas específicas de ser y reaccionar que le otorgan
una singularidad biosociológica. En cierto sentido, todos tenemos características
comunes y, al mismo tiempo, no hay dos personas que sean exactamente iguales. Lo
singular del ser humano es más auténtico y evidente, mientras mayor sea su madurez y
su sanidad, su salud mental. El concepto de personalidad es complejo y constituye el
resultado de una serie de factores de orden genético, ambiental, social, relacionados con
el aprendizaje y la identificación con las primeras figuras significativas del niño.

Heteroagresividad: Se le llama heteroagresividad a todas aquellas conductas agresivas


dirigidas hacia los demás. Esto incluye agresiones físicas, insultos o formas más sutiles
de hacer daño a otra persona. Hay quien dice que la heteroagresividad forma parte de
nuestra naturaleza y es una parte inevitable de la experiencia humana de la que es
imposible desprenderse o renunciar

Ketamina: La ketamina es una droga disociativa con potencial alucinógeno, derivada de


la fenciclidina, utilizada original y actualmente en medicina por sus propiedades sedantes,
analgésicas y sobre todo, anestésicas.

Personalidad Secundaria: Personalidades derivadas de un trastorno de personalidad


múltiple (TID).

Personalidad Primaria: En el TID, es la personalidad que funge como anfitrión de las


personalidades secundarias, esta es a la que responde al nombre de nacimiento de la
persona.

Porro: Cigarro.

Sensopersepcion: Son todos aquellos estímulos que recibimos a través de los órganos
de nuestros sentidos que se llaman sensaciones y que se convierten en respuestas para
proyectar posteriormente un conocimiento y/o una conducta.

40
CAPÍTULO 3.

Marco Metodológico.

41
3.1. NIVEL DE LA
INVESTIGACION.

42
De acuerdo a la naturaleza de estudio que la investigación reúne por su nivel las
características de un estudio explicativo, el cual consiste en la búsqueda causal de un
fenómeno además de determinar las condiciones favorables para que dicho fenómeno
se origine, y ya que el presente material pretende indagar, atreves del estudio de caso,
él porque una persona puede desarrollar el Trastorno Disociativo De La Personalidad y
las situaciones propicias para que este se origine.

43
3.2. DISEÑO DE LA
INVESTIGACION.

44
En cuanto al diseño de la investigación se ha utilizado un razonamiento inductivo,
este consiste en establecer conclusiones generales a través del análisis de casos
particulares, a través del estudio de casos clínicos, se ha podido inducir que muchos de
los factores que envuelven al Trastorno De Identidad Disociativo se repiten o están
presentes de una u otra manera en cada situación. De esta manera es posible generalizar
las conclusiones.

45
3.3. POBLACION Y
MUESTRA.

46
La población en un estudio probabilístico está representada por el tema de estudio,
esto es equivalente al universo, y ya que el diseño de esta investigación se centra en
analizar estudios de caso, al ser pocos elementos, estos se toman como una unidad y no
como un conjunto o población.

47
3.4. TECNICAS E
INSTRUMENTOS DE
RECOLECCION DE
DATOS.

48
Las técnicas utilizadas para la recolección de datos en el presente documento son;
Análisis Documental, ya que se ha hecho una recopilación de distintas fuentes
bibliográficas y hemerograficas, para así analizar con detenimiento su contenido.
También se ha empleado el análisis de contenido, ya que se busca facilitar la descripción
y la interpretación de la información obtenida.

Los instrumentos que se han utilizado son, contenido web, guía de análisis
documental y reportes médicos.

49
Anexos

50
Anexo 1.

Anexo 1.1. Heridas incisas de vacilación superficial, paralelas y


con diferente nivel de profundidad; probablemente de carácter
suicida.

Anexo 1.2. Características de cada una de las personalidades del


individuo.

51
Conclusión.

52
La evidencia mostrada y analizada anteriormente demuestra que en la mayoría de
los casos los factores que influyen en la aparición y desarrollo del Trastorno De Identidad
Disociativo, son de tipo socioambientales, esto significa que la hipótesis presentada al
inicio del presente documento ha sido demostrada ya que es un hecho que existe un
factor tanto genético que predispone al individuo a desarrollar el TID, como también existe
un detonante ambiental externo, esto se vio en los estudios de casos ya que la constante
fue un trasfondo de maltrato y traumas en la niñez.

Este tipo de Trastornos es un ejemplo, de la complejidad de la mente humana y


de como esta en su intento de adaptación y ajuste al medio, crea sistemas de defensa
cuando existe un “yo” débil. Debido a que son muchos los intentos de ajuste, es que
existen diversos trastornos mentales, muchos de ellos con síntomas parecidos, lo cual
dificulta su diagnóstico y retrasa su tratamiento (hasta por décadas) adecuado.

Siendo uno de los diagnósticos más complicados en psicología y psiquiatría el


Trastorno De Identidad Disociativo, es real y afecta a un número creciente de personas
en el mundo. El manejo integral como se mencionó, incluye psicoterapia a largo plazo,
tratamiento médico e hipnosis médica, el apoyo y comprensión familiar son cruciales para
el avance y mejoría de los pacientes

Como sociedad, no debemos ser indiferentes ante las situaciones individuales de


cada persona.

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Bibliografía.

54
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Mexico, D.F.: Clinicas Psiquiatricas De Norteamerica.

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