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VIOLENCIA Y FEMINICIDIO

Dra. Carmen Meza Ingar


Docente Derecho de la UNMSM
cmezaingar@hotmail.com

I.- VIOLENCIA DOMESTICA


Hablar del principio de igualdad y sus dos pilares, la libertad y la justicia, nos obligan a
referirnos a uno de los temas ligados hondamente a estos conceptos. Es una palabra que no
quisiéramos pronunciar: violencia.
Pero la violencia está presente desde los días de Caín y Abel. Y no solo en los homicidios que
han acontecido, sino en hechos cotidianos: levantar la voz más de lo adecuado, despojar de sus
bienes a las personas, privar de la libertad a los inocentes.

De ahí que exista varias clases de violencia. Quisiéramos definirla con palabras de Héctor
Valla: “Violencia es una acción o efecto de fuerza por el que se perturba el orden social” (1)

El mismo autor presenta una clasificación interesante: la violencia opresora y la subversiva.


La primera puede ser del Estado o de la autoridad y también de las leyes o de instituciones o
estructuras injustas. La segunda es la que se alza contra la autoridad pública para cambiar la
situación.

Ejemplos de Violencia OPRESORA son:

 El alza del costo de vida


 Discriminaciones y luchas raciales
 Leyes sobre planificación masiva de la natalidad
 Las estructuras que generan el hambre, la miseria, la desocupación, la desnutrición, el
atraso
 La dictadura de los monopolios económicos y del imperialismo internacional del dinero
(2)
 El neocolonialismo internacional
 Las torturas y apremios ilegales
 Restricciones a la libertad de opinión y demás garantías

Casos de violencia SUBVERSIVA son:


 La lucha de clases
 La guerra civil, las guerrillas
 Terrorismo y sabotaje
 Secuestros y tomas de rehenes
 Asesinatos de políticos o de autoridades
 Manifestaciones callejeras, si fueren violentas
Algunos autores se refieren a la violencia:
 Física
 Institucional
 Psicológica
Es lógico que puede justificarse la violencia física, si fuera el único modo de defenderse, pero
hay también casos de vio9lencia delictiva como robos y tantos casos de violencia urbana y rural.

Los medios de información tienen mucho espacio dedicado a la violencia diaria en sus distintas
formas, lo más triste es la violencia que ocurre dentro de las cuatro paredes del hogar, dulce hogar.

Cuando se estudia las causales de separación y divorcio, modificadas por el Código Procesal
Peruano, aparece la violencia psicológica, a veces tan difícil de probar ante los juzgados. Pero
también hay hechos de violencia física difíciles de probar, como los casos en los que los violentos
cónyuges maltratan a las madres de sus hijos jalándolas de los cabellos. No dejan huella y a veces
es difícil ofrecer la declaración de testigos, porque sería exponer a los hijos, por ejemplo a que se
parcialicen a favor o en contra de uno de sus progenitores.

En 1997 el Perú ratificó La Convención para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la
Mujer, que fuera adoptada por la Organización de Estados Americanos, OEA, el 9 de junio de 1994.
Dicha ratificación da al Tratado de Belm do Pará la categoría de Ley de la República, y por ello se
elaboró el Texto Único (TUO) de la Ley de Violencia, entonces en vigor.

Las situaciones de la sociedad presionaron a los legisladores, quienes aprobaron la Ley 30364,
basada en la Convención de Belem do Pará, que igualmente declara ser promulgada para prevenir,
sancionar y erradicar la violencia contra la mujer y los grupos familiares.

Dicha Convención compromete al Estado peruano a implementar las normas, como a dotar de
presupuesto los servicios públicos necesarios para que se cumplan los objetivos de efectiva
protección de los Derechos Humanos de niños, niñas, mujeres y miembros débiles de las familias,
que sufren actos de violencia psicológica, física, muchas veces tan grave, que incluso hay casos que
producen la muerte de las víctimas.

De ahí la necesidad de atender y proteger a las víctimas de violencia, aparte de instalar y


mantener servicios de prevención en todo el territorio nacional. Los objetivos de la ley son jurídicos,
sociales, civiles, políticos y culturales, y tienen costos a cargo del presupuesto nacional, tanto en el
Poder Judicial, como en las Comisarías y los Ministerios que atienden a la población que podría ser
víctima de violencia familiar.

La ley 30364 fue saludada por la población, pero los expertos y operadores judiciales recibieron
la norma con preocupación de orden presupuestal y en cuanto a la normatividad, surgió de
inmediato la precisión de varias dificultades para su aplicación.

En cuanto a la carga procesal de expedientes sobre violencia, los señores jueces de familia
acordaron no señalar audiencias, para facilitar la celeridad de los procesos.

En cuanto al fondo de la norma “falta” precisiones referentes a las categorías penales que
incorpora como causales de violencia contra la mujer y la violencia contra la familia. Y, el reglamento
no ha podido solucionar la falta de las graduaciones tipo penal.
El presupuesto necesario para la aplicación de la ley. es un tema que también ha señalado el
Defensor del Pueblo Dr. Walter Gutiérrez. Ha declarado que “la lucha contra la violencia no es una
prioridad para el Ministerio de Economía y Finanzas” Denunció el Defensor que solo la milésima
parte del presupuesto nacional se asigna a los objetivos de la Ley30364.

Recapitulando, la violencia doméstica va desde los insultos a las personas, a su propia familia,
hasta hechos gravísimos, delitos con agravantes, como hijos que han asesinado a sus padres o
maridos o novios a sus mujeres o prometidas, o simplemente a conocidas que los agresores
consideran que tienen algún vínculo por trabajar en el mismo lugar, como se vio el caso de la joven
Elvia. El impacto social de esta clase de delitos los denomina FEMINICIDIO

II.- FEMINICIDIO

El Código Civil de 1991, tercer Código Penal Peruano fue modificado para sancionar el
feminicidio, primero por ley 29819, que modifico los artículos 107 y 108 del Código referido.

Los debates continuaron y la presión social llevó a los legisladores a modificar nuevamente
dichos numerales del Código Penal, mediante Ley N° 30068, su fecha 18 de julio de 2013.

Se modifica la norma de orden legal para sancionar debidamente el “feminicidio”, dentro


del contexto de la violencia familiar y cuando el agresor actúe con coacción, hostigamiento o acoso
sexual, o también ejerciendo el abuso del poder, por ejemplo, en los centros laborales. O también
cuando la víctima padeciere cualquier forma de incapacidad.

Asimismo, se tiene presente “cualquier forma de discriminación”, pues la Constitución se


refiere a toda clase de discriminación en razón de sexo, raza…y de cualquier otra índole. Igualmente,
la ONU adoptó en 1979 la Convención contra toda forma de Discriminación contra la Mujer, Tratado
que fue ratificado por el Perú mediante Resolución Legislativa N° 23432 de 5 de junio de 1982 y por
tanto dicha convención es ley de la República.

III.-DISCRIMINACIÓN MEDIANTE EL DERECHO

La discriminación que se vive todos los días a veces está consagrada por el derecho.

Pensemos en niñas y jóvenes que trabajan en hogares ajenos y lejos de su hábitat. Muchas
veces sufren discriminación por el trato injusto, desprecio a su modo de hablar, o porque no saber
extender el mantel, etc.

Pero lo grave es que sufre discriminación mediante el derecho. Es decir, hay leyes, que
consagran diferente trato a algunos trabajadores. Leamos como ejemplo la Ley 27986 que legisla
los derechos de los trabajadores de hogar.

Nótese, que revisando la legislación peruana que se empezó a numerar en forma correlativa
en el año de 1904, nos muestra cómo se daban normas a favor de uno u otro grupo laboral,
probablemente logradas gracias a gestiones de sus sindicatos o de sus representantes. Sin embargo,
las Constituciones de 1979 y de 1993 consagran la “igualdad” de todos los peruanos. La Carta Magna
en vigor en su art. 2 numeral 2 consagra la igual y prohíbe toda discriminación.

En ese principio jurídico de igualdad no hay excepciones. Sin embargo si leemos la Ley N°
27986 constatamos varias faltas al trato igualitario, cuando la misma norma faculta que la
remuneración del trabajador o trabajadora de hogar se convenga libremente entre las partes, el o
la trabajadora y la patronal o señora de casa, por ejemplo.

Sabemos que hasta los hogares más pobres tienen ayudante, empleada, nana o lo que
denominen, pero esa es la dificultad, porque el libre acuerdo, no es libre, depende de la voluntad
del que contrata. Además el contrato escrito no es obligatorio, puede ser verbal, situación que da
lugar a casos de injusticia.

La ley referida reconoce el derecho vacacional, pero lo señala en quince días, siendo para
todos los peruanos treinta días ¿no es un caso de discriminación mediante el derecho?
Cuatrocientos mil trabajadoras registradas, más otro número que ignoramos, sufren la
discriminación legalizada.

IV.- PROPUESTAS

1.-Urge convocar a los investigadores universitarios para estudiar en forma multidisciplinaria el


tema de la violencia y la situación de discriminación mediante el derecho en la que viven muchos
trabajadores peruanos, para formular un diagnóstico jurídico social, que favorezca plantear
soluciones urgentes para la realidad nacional.

2.-Los educadores de todos los niveles debían reflexionar con sus alumnos sobre las consecuencias
de todas las formas de violencia, incluyendo el trato discriminatorio.

3.-La sociedad civil, particularmente, las Universidades y Colegios Profesionales, deben plantear las
necesidades presupuestales de los servicios urgentes que deben instalarse para prevenir y erradicar
la violencia familiar.

V.- BIBLIOGRAFIA
1. Aquino, Tomás de: “Summa Teológica”, BAC, Madrid, 2014
2. Legislación Peruana, Edición Oficial
3. Meza Ingar, Carmen: “El futuro de la Institución Familiar”, en Revista de Derecho y Ciencia
Política, Vol. 64, N° 1 y N°2, Año 2007, Lima, 2007
4. Meza Ingar, Carmen: “Ideas para un Código de Familia”, CONCYTEC, UNMSM, Lima, 1990
5. Meza Ingar, Carmen: “Más allá de la Igualdad” Los Derechos de la Mujer al año 2000, Amaru
Editores, Lima, 1986
6. Pablo VI: “Encíclica del Desarrollo de los Puenlos”, Populorum Progressio, BAC, Salamanca,
1967
7. Valla, Héctor: “La Violencia”, Ediciones Paulinas, Buenos Aires, 2002