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Cambios de la estructura agroalimentaria en la década de los

90
En nuestro país, el modelo de agricultura industrial se acentúa con la introducción de la soja y
una serie de políticas que posibilitarán la difusión de este modelo, más que en otros períodos.
Llegados los `90, se profundizan las políticas neoliberales, entre las cuales podemos enunciar:
las privatizaciones de empresas públicas en manos de multinacionales, las desregulaciones, la
financiación externa vía endeudamiento y la invasión de mercados locales
con exportaciones subvencionadas, entre otras medidas; y a nivel sectorial se promulgará el
Decreto de Desregulación de noviembre de 1991, con éste se eliminan todas las entidades
reguladoras de la producción agropecuaria que habían sido creadas desde 1930 como la Junta
Nacional de Granos, la Junta Nacional de Carnes, la Dirección Nacional del Azúcar. De esta
manera, el sector agropecuario argentino aparece como uno de los más desregulados del
mundo, y por tanto sujeto a los vaivenes de la economía mundial.
La introducción del cultivo de soja en nuestro país se produce en 1970 al introducirse nuevas
variedades de cereales y oleaginosas en la zona pampeana y comenzando el auge de la
producción sojera, desarrollándose el doble cultivo trigo-soja, teniendo como resultado una
parcial sustitución del maíz y del sorgo, así como ciertas actividades ganaderas. Desde entonces
la producción de soja se hará extensiva y extractiva a lo largo y ancho del país, alcanzando
niveles nunca imaginados.
En 1996 se produce un salto tecnológico introduciéndose la implantación de la semilla
transgénica de la soja RR que se combina con la siembra directa y la utilización del glifosato,
cambios tecnológicos y en el uso de insumos que son desarrollados e impulsados por las
grandes empresas agroindustriales, en este caso hablamos del paquete tecnológico de
Monsanto y Nidera. Con estos cambios la soja avanza sobre otros cultivos (por ejemplo cultivos
tradicionales del NEA y del NOA: algodón, caña de azúcar, batata y frutales), o se reducen
notablemente otros cultivos como girasol, maíz y arroz; avanza sobre otras actividades
agropecuarias como la ganadería de ovinos, vacunos y porcinos, y la actividad tambera y de
huerta; también avanza sobre ecosistemas naturales, como por ejemplo: en la región chaqueña
se han talado 1 millón de hectáreas de bosque en 5 años para plantar soja, la destrucción de
ambientes naturales también alcanza a otros ecosistemas como las yungas salteñas, en ambos
casos se trata de regiones que albergan la mayor biodiversidad del país y se está destruyendo
el hábitat de numerosas especies en peligro de extinción y además se trata
de suelos vulnerables, no aptos para la agricultura sobreexplotados y erosionados, en 5 años se
agotarán y perderán su fertilidad. Estos datos demuestran que la expansión de la superficie
sojera implicó también la expansión de la frontera agrícola.
El avance de la soja y demás cultivos transgénicos implica también el uso indiscriminado de
herbicidas y agrotóxicos en las fumigaciones, envenenando huertas comunitarias, animales y
familias.