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UNIDAD 1

Concepto
La propiedad intelectual, según la definición de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, es toda
creación del intelecto humano. Los derechos de propiedad intelectual protegen los intereses de los creadores
al ofrecerles prerrogativas en relación con sus creaciones. Está protegido por el art. 17 CN.
La propiedad intelectual tiene dos manifestaciones:
 la propiedad industrial
 el derecho de autor

Derecho de la propiedad intelectual: es el conjunto de principios y normas que regulan la adquisición, uso
y la pérdida de derechos e intereses respecto de bienes intangibles susceptibles de utilización en el comercio
e industria. Protege bajo determinados requisitos, las creaciones del intelecto u objetos vinculados a la
actividad creativa

Naturaleza jurídica
Como derecho subjetivo, que se manifiesta en dos aspectos:
 Derecho patrimonial: le confieren al autor la facultad de obtener los beneficios económicos de su
obra, pudiéndola publicar, transmitirla a un tercero para que la edite, traduzca, etc.
 Derecho extrapatrimonial o moral: tiene su base en proteger la personalidad creativa del autor, de
defender la paternidad de su obra, esta desvinculado del aspecto monetario y se limita puramente a
respetar el vinculo que hay entre la obra y su creador, por ser esta producto de su intelecto.
Se ha categorizado al derecho de autor como especie de los derechos humanos, es decir, se establece un
vínculo directo entre la creación y la persona física en su capacidad inventiva y laboral. .
El derecho de autor enunciado de esta manera sólo apareció en la Declaración Universal de Derechos
Humanos, adoptado en el marco de la Organización de las Naciones Unidas, en 1948.
Conceptos similares contienen tanto la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre,
adoptada unos meses antes, en el mismo año 1948, por los países miembros de la Organización de Estados
Americanos en Bogotá, como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
celebrado en Nueva York, en 1966. Por otra parte, años después, la Convención Americana
sobre Derechos Humanos, vulgarmente conocida como Pacto
de San José de Costa Rica, fue suscripta por los Estados americanos
incluyendo principios similares.

Distintas manifestaciones: derecho de autor, propiedad industrial. Derecho de autor:


Son los concedidos a los creadores de obras literarias artísticas y científicas
Obra: La palabra obra, como creación intelectual, ya me está diciendo que no se refiere a la idea, sino obra
como construcción. Lo que la ley reconoce como obra es esa idea materializada.
Sin duda, podríamos referirnos al objetivo del derecho de autor diciendo que es el derecho del creador y su
obra, o sea, que existe una vinculación indivisible entre la persona que ha intervenido en el acto de la
creación y el producto de ella.
El elemento distintivo y el propósito específico de este derecho es la originalidad del producto de la creación;
sin embargo, esta característica se limita a la diferenciación que debe existir respecto de otras obras del
mismo género y especie, aunque no en relación con todos los géneros y todas las especies.
De esta manera es posible abarcar con el concepto de producto de creación, las obras derivadas.
Otra diferencia es que el derecho de autor se distingue de otras normativas legales en que no reconoce la
existencia del autor antes de la creación de la obra.
Esta regulación jurídica intenta, además, dar un marco de equilibrio entre el interés privado y el público; para
ello pone límites a la posibilidad de la transmisión de los derechos personalísimos de los autores, los que son
irrenunciables, porque constituyen los elementos esenciales de la persona humana.

Propiedad industrial: aquí quedan comprendidos los inventos, cuyos titulos son patentes; los pequeños
inventos, cuyo título es certificado de modelo de utilidad; las marcas y designaciones; y diseño y modelo
industrial
Tiene tres manifestaciones. La de mayor envergadura es las patentes, como título q habilita a la explotación
exclusiva del invento
Hay invento cuando hay transformación de materia o energía para aprovechamiento del hombre pero cuando
hay aprovechamiento industrial (aquello q se puede producir en gran escala, es lo contrario a lo artesanal)
El invento exige una novedad absoluta. Art 4 ley 24. 481 para q exista invento tiene q existir novedad
confome al estado actual de la tecnica: tanto a nivel nacional o internacional. No debe existir un producto o
procedimiento similar, de las mismas características.
Siempre se debe referir a un producto o procedimiento.

Pequeño invento: utencillo conocido al que le agregamos una utilidad nueva a los efectos de su aplicación
para el hombre y siempre con aplicación industrial, en cualquier ámbito de la industria
La originalidad del pequeño invento es menor que la del invento en sí

Marcas y designaciones.
Franquicia: trabajar con la marca de otro. Es propiedad tener una marca. Comprende identificación de un
producto. Es marca un envase, letras, colores, conjunciones de figuras, siglas: identificación de un producto.
Hay un orden de clases para cada marca según el producto.
Si la marca esta referida a una actividad o servicio: designación
Si la marca está referida a un producto: marca

Modelo o diseño industrial: hace a la ornamentación del producto. Exteriorización, embellecimiento, arte
llevado a la industria.

Legilación aplicable en cada caso. Evolución de cada una de ellas.


Derecho de autor: La legislación aplicable de mayor importancia es la ley 11.723 y su decreto reglamentario
41.233/64.
En 1810 se produjo la Revolución de Mayo y con ésta, durante todo el período de los gobiernos patrios, el
debate ideológico siempre se decantó por las libertades de prensa y de expresión, tal como quedó
establecido a partir del decreto del 2 de junio de ese año que, además, creó el diario independiente “La
Gazeta”.
Esas libertades, de prensa y de expresión, fueron restringidas durante el gobierno de Rosas, situación que
fue revertida por el Gobernador López y Planes, que restituyó dichas libertades y la posibilidad de creación
intelectual.
Llegado el tiempo constitucional definitivo, el anteproyecto de Alberdi recogió el modelo norteamericano en la
elección de paradigma político pero, respecto del régimen de propiedad en el que se incluyó a los bienes
inmateriales, la asamblea constituyente modificó el criterio y optó por el criterio romanista, por lo que la
Constitución Nacional de 1853, en el Art. 17, determinó que “todo autor o inventor, es propietario exclusivo de
su obra, invento o descubrimiento, por el término que le acuerde la ley”.
Este difuso precepto resultó reforzado por Vélez Sarsfield, que sólo hizo referencia a la propiedad intelectual
en un artículo, el Art. 2335 al decir que “las pinturas, esculturas, escritos e impresos serán siempre reputados
como principales, cuando el arte tenga mayor valor e importancia que la materia en que se ha ejercido, y
como accesorios la tabla, lienzo, papel, pergamino o piedra a que se hallasen adheridos”.
En la reforma constitucional del año 94, se agregó en su Art. 75, Inc. 19, que “corresponde al congreso (…)
dictar leyes que protejan la identidad y pluralidad cultural, la libre creación y circulación de las obras del autor,
el patrimonio artístico y los espacios culturales y audiovisuales”, además de incluir en el rango constitucional
a los tratados internacionales de derechos humanos que establecen la protección de los creadores.
En 1910 de sancionó la ley 7092, de reconocimiento del derecho a la propiedad científica, literaria y artística
para todas las obras publicadas o editadas en Argentina.
En 1933 se probó y promulgó la ley 11.723 de Propiedad Intelectual aún vigente.
Propiedad industrial:
1. Patentes y Certificados de Modelo de Utilidad, Ley 24.481 y decreto reglamentario 260/96;
2. Marcas y Designaciones, ley 22.362 y decreto reglamentario 558/81
3. Modelos y Diseños Industriales, Dto./Ley 6673/63 y decreto reglamentario 5682/65.

Cuadro Comparativo
DERECHO DE AUTOR PROPIEDAD INDUSTRIAL
Se exige originalidad Se exige originalidad y que sea novedoso
No se asegura un rédito económico, sino que El Estado va a dar el certificado sobre el
se asegura que ninguna persona tome rédito de instrumento, luego de un análisis de
su obra. cumplimiento de los requisitos establecidos por
ley.
Inscripción Declarativa, excepto traducciones. Inscripción Constitutiva.
Diferencias importantes:

Derecho comparado
Cuadro comparativo entre el sistema jurídico anglosajón del copyright y el latino continental del
derecho de autor.
COPYRIGHT DERECHO DE AUTOR
La orientación del sistema jurídico La orientación en el sistema de derechos de autor
anglosajón es corporalista; ya que está es individualista, fundada en la protección del autor,
fundada en la noción de empresa, desde un considerando el derecho de autor como un derecho
punto de vista comercial, atendiendo a la personal e inalienable del autor-persona física para
regulación de la actividad de explotación de poder controlar el uso de las obras de creación.
las obras. El derecho de autor se vincula a derechos de la
Podríamos decir que el sistema de personalidad.
copyright se funda en consideraciones
económicas.
En el sistema jurídico anglosajón el objeto En el derecho de autor el objeto de protección es la
de protección es más extenso que en el de creación intelectual expresada en obras que
derecho de autor; pues en aquél, además presenten originalidad o individualidad; y no protege
de que se protegen las obras, también se los demás aspectos que sí lo hace el sistema
protegen los fonogramas, las emisiones de jurídico anglosajón, salvo por derechos conexos,
radiodifusión, los programas de cable y la pero solo en lo atinente a la radiodifusión.
presentación tipográfica de ediciones
publicadas.
En este sistema, es imprescindible el En este sistema, el solo acto de creación ya es
requisito de la fijación sobre un soporte suficiente para que se entienda que la obra está
material, para que la obra sea protegida por protegida por el derecho de autor.
el copyright.
En el copyright, las personas físicas o En el sistema de derecho de autor, la titularidad va
jurídicas pueden ser autores. unida a la creación, por lo tanto los autores solo
pueden ser personas naturales.
Propiedad industrial:

1° Desde fines de la edad media se introdujo en cada país, al comenzar su industrialización, una protección
para las invenciones, mediante el otorgamiento de privilegios individuales al inventor, y desde la rev. Industrial
S XIX, otorgamiento de patentes sobre una base legal. Las condiciones previas para la implantación de la
protección de patentes fueron siempre-: una cierta infraestructura científica, la transición de una producción
agrícola o artesanal a una industrial, libertad en el desarrollo de la actividad industrial y la voluntad del Estado
de promover el progreso técnico e industrial.
2° La protección de invenciones nuevas y útiles es necesaria para fomentar, mediante la recompensa al
inventor, la industria local.
3° En la mayoría de los países la protección de patentes se introdujo sólo después de muy intensos debates
sobre sus ventajas y desventajas
4° Después de la introducción de la protección de patentes, la producción industrial de un país aumento el
nivel de desarrollo industrial. En países que poseen un sistema de patentes de larga data es mayor a los
países que no poseen una protección o que sólo aseguran protección débil.
5° La observación histórica muestra una sorprendente coincidencia y continuidad en los objetivos de política
legislativa y económica de la protección de las invenciones. Hay 4 ideas rectoras de la protección de las
invenciones.

Organización Mundial de propiedad intelectual


La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) es un organismo especializado del Sistema
de Naciones Unidas, creado en1967 con la firma del Convenio de Estocolmo. La OMPI está
dedicada a fomentar el uso y la protección de las obras del intelecto humano. Con sede
en Ginebra (Suiza), la OMPI es uno de los 16 organismos especializados del sistema de las Naciones
Unidas. Tiene a su cargo la administración de 24 tratados internacionales que abordan diversos
aspectos de la regulación de la propiedad intelectual. La OMPI es sucesora de los órganos creados
en el siglo XIX para administrar el Convenio de Berna para la protección de las Obras Literarias y
Artísticas, de 1886, y el Convenio de París para la Protección de la Propiedad Industrial de 1883.

Operatividad de las convenciones internacionales en materia de propiedad intelectual .


En la Argentina, los tratados internacionales son ley suprema de la Nación (Art. 31CN), y tienen jerarquía
superior a las leyes ( art. 75, inc .22CN). Esta postura es también reflejada en la Jurisprudencia de la Corte
Suprema de Justicia, la cual está claramente orientada en el sentido de la aplicación del derecho
internacional.
Es decir que, para el ordenamiento jurídico argentino los Tratados Internacionales están por sobre las leyes.

UNIDAD 2
Objeto de protección. Obras comprendidas, carácter de la enumeracion
Conforme al artículo 1 de la ley 11723, lo que se protege (objeto de protección del derecho de autor), es la
CREACIÒN INTELECUTAL, expresada en OBRAS que presenten originalidad e individualidad, sean
científicas, literarias o artísticas.
En la concepción jurídica latina la fijación de la obra sobre un soporte material no es condición previa para la
protección, salvo algunas excepciones (obras corográficas pantomímicas en Francia, Italia, etc.).
El artículo 1 impone las tres categorías clásicas de obras: literarias, artísticas y científicas, seguidas de una
larga enumeración que es sólo “enunciativa”.
Por otro lado tener en cuenta que las “ideas” no están protegidas en tanto y en cuento no estén
materializadas.
Art. 1.– (Texto según ley 25036). A los efectos de la presente ley, las obras científicas, literarias y artísticas
comprenden los escritos de toda naturaleza y extensión, entre ellos los programas de computación fuente y
objeto; las compilaciones de datos o de otros materiales; las obras dramáticas, composiciones musicales,
dramático-musicales; las cinematográficas, coreográficas y pantomímicas; las obras de dibujos, pintura,
escultura, arquitectura; modelos y obras de arte o ciencia aplicadas al comercio o a la industria; los impresos,
planos y mapas; los plásticos, fotografías, grabados y fonogramas; en fin, toda producción científica, literaria,
artística o didáctica, sea cual fuere el procedimiento de reproducción.
La protección del derecho de autor abarcará la expresión de ideas, procedimientos, métodos de operación y
conceptos matemáticos pero no esas ideas, procedimientos, métodos y conceptos en sí.
1. El valor cultural o artístico de la obra no cuenta para que se beneficie de la protección que acuerda el
derecho de autor.
2. La obra se encuentra protegida con independencia de que esté destinada a un fin cultural o utilitario.
3. Tampoco importa la forma de expresión de la obra, ni la forma en que la obra es difundida o
comunicada al público.
4. La protección no está subordinada al cumplimiento de requisitos formales. La creación es el título
originario del derecho de autor.
5. Tradicionalmente, la protección está reservada a las llamadas creaciones intelectuales de forma: las
obras originales, en el sentido de originarias o primigenias (literarias, musicales, artísticas, teatrales,
etc.) y las obras derivadas (adaptaciones, traducciones, complicaciones, anotaciones y comentarios,
resúmenes, etc.) cualquiera sea su modo o forma de expresión, aunque para estar protegidas deben
ser originales, es decir, presentar originalidad e individualidad.
Para que sea protegida la obra intelectual, requiere como elementos esenciales;
a) Que sea una creación integral, humanamente perceptible y completa.
b) Es necesaria la originalidad, no lo novedoso que es lo requerido para las invenciones.

Protección del software y bases de datos


Decreto 165/94 (B. O. 8/2/94)
Software. Protección.-
1. A los efectos de la aplicación del presente decreto y de la demás normativa vigente en materia:
a) Se entenderá por obras de software, incluidas entre las obras del artículo 1 de la ley Nº 11.723, a las
producciones constituidas por una o varias de las siguientes expresiones:
1. Los diseños, tanto generales como detallados, del flujo lógico de los datos en un sistema de computación;
2. Los programas de computación, tanto en su versión “fuente”, principalmente destinada al lector humano,
como en su versión “objeto”, principalmente destinada a ser ejecutada por el computador;
3. La documentación técnica, con fines tales como explicación, soporte o entrenamiento, para el desarrollo,
uso o mantenimiento de software.
b) Se entenderá por obras de base de datos, incluidas en la categoría de obras literarias, a las producciones
constituidas por un conjunto organizado de datos interrelacionados, compilado con miras a su
almacenamiento, procesamiento y recuperación mediante técnicas y sistemas informáticos.
c) Se considerarán procedimientos idóneos para reproducir obras de software o de base de datos a los
escritos o diagramas directa o indirectamente perceptibles por los sentidos humanos, así como a los registros
realizados mediante cualquier técnica, directa o indirectamente procesables por equipos de procesamiento
de información.
d) Se considerará que una obra de software o de base de datos tiene el carácter de publicada cuando ha
sido puesta a disposición del público en general, ya sea mediante su reproducción sobre múltiples
ejemplares distribuidos comercialmente o mediante la oferta generalizada de su transmisión a distancia con
fines de explotación.
e) Se considerará que una obra de software o de base de datos tiene el carácter de inédita, cuando su autor,
titular o derechohabiente la mantiene en reserva o negocia la cesión de sus derechos de propiedad
intelectual contratando particularmente con los interesados.
2. Para proceder al registro de obras de base de datos publicadas, cuya explotación se realice mediante su
transmisión a distancia, se depositarán amplios extractos de su contenido y relación escrita de su estructura
y organización, así como de sus principales características, que permitan a criterio y riesgo del solicitante
individualizar suficientemente la obra y dar la noción más fiel posible de su contenido.
3. Para proceder al registro de obras de software o de base de datos que tengan el carácter de inéditas, el
solicitante incluirá bajo sobre lacrado y firmado todas las expresiones de la obra que juzgue convenientes y
suficientes para identificar su creación y garantizar la reserva de su información secreta.

LA COPIA DE SOFTWARE
El art. 1* de la ley 11.723 por medio de la sanción de la ley 25.036 en cuanto introduce como bienes jurídicos
protegidos “...los programas de computación fuente y objeto,...” zanjando de esta manera la discusión sobre
la tutela de dicho objeto de protección. La misma reforma también agregó los párrafos 2do y 3ro del art. 9 de
la ley de Propiedad Intelectual disponiendo que “quien haya recibido de los autores o sus derechohabientes
de un programa de computación una licencia para usarlo, podrá reproducir una única copia de salvaguarda
de los ejemplares originales del mismo”...”Dicha copia deberá estar debidamente identificada, con indicación
del licenciado que realizó la copia y la fecha de la misma. La copia de salvaguardia no podrá ser utilizada
para otra finalidad que la de reemplazar el ejemplar original del programa de computación licenciado si ese
original se pierde o deviene inútil para su utilización”
Como podemos apreciar, no se trata este supuesto de una limitación al derecho de autor del titular del
programa de computación sino un medio para asegurarse que se pueda utilizar la licencia lícitamente
obtenida cuando la obra no puede ser ejecutada cuando el soporte original queda inutilizado.

Titulares.
Art. 4.– Son titulares del derecho de propiedad intelectual:
a) El autor de la obra;
b) Sus herederos o derechohabientes;
c) Los que con permiso del autor la traducen, refunden, adaptan, modifican o transportan sobre la nueva obra
intelectual resultante.
d) (Incorporado por ley 25036, art. 2). Las personas físicas o jurídicas cuyos dependientes contratados para
elaborar un programa de computación hubiesen producido un programa de computación en el desempeño de
sus funciones laborales, salvo estipulación en contrario.

Titulares originarios
Titular originario es la persona en cabeza de quien nace el derecho de autor.
Se presume que la calidad de autor, salvo prueba en contrario, corresponde a quien aparece como tal en la
obra mediante su nombre, firma, signo o cualquier otra expresión que lo identifique.

Titularidades derivadas
El inciso c se refiere a los titulares de obras derivadas. El término obra original se emplea en contraposición
con el de derivada. La obra es original cuando no es una adaptación, traducción o arreglo de una
preexistente; su originalidad es absolutamente de primera mano y no meramente complementaria, como
sucede en el caso de las derivadas de otras obras.
Los titulares de las obras derivadas de una original son aquellos que, debidamente autorizados por el titular
del derecho, traduzcan, adapten, refundan, modifiquen o transporten la obra primigenia sobre la nueva obra
intelectual resultante. Los autores de las obras derivadas adquieren solo el derecho sobre el fruto de su
trabajo.
Además, deben respetar los derechos del autor de la obra primigenia, y es por ello que las adaptaciones o
las traducciones deben citar siempre los títulos de las obras originales de las cuales hayan sido extraídas y
los nombres de los respectivos autores, además del nuevo título, si lo hubiere, y el nombre del adaptador o
traductor.
- Herederos y derechohabientes: el autor de una obra primigenia o derivada puede transferir sus derechos
entre vivos o por causa de muerte. Por ello el inciso b indica quienes son los titulares del derecho de
propiedad intelectual que resultan por los actos de transmisión señalados: los derechos del autor de la obra o
sus derechohabientes.
Dado que la ley se refiere expresamente a los herederos, la expresión derecho-habientes debe entenderse
referida a los adquirentes de la obra o a los cesionarios parciales o personas autorizadas por el autor a
ejercer alguno de sus derechos.
La transmisión de los derechos mortis causa es hacia los herederos; y si es entre vivos es derechohabientes.
Ambos no reciben la calidad de autor sino que tienen la posibilidad de explotar comercialmente la obra.
- Personas jurídicas (inciso d):
Autor empleado: La ley 11723 no legislaba sobre el tema, sin embargo por la remisión que hace el artículo 12
a los principios generales del derecho, son de aplicación el articulo 1623 y siguientes del Código Civil,
referentes a la locación de servicios, de lo que resulta la propiedad intelectual originaria del empresario que
las encarga cuando se trata de obras literarias y artísticas colectivas realizadas por aportantes anónimos. A
esta cuestión la agrega la ley 25036.
Por esta remisión y por aplicación analógica del artículo 28 de la ley 11723 y del artículo 82 de la ley de
contrato de trabajo permitía concluir legítimamente que, al ser el empleador quien dirige, costea y produce la
obra, a él corresponden los derechos patrimoniales de lo producido en el tiempo y con ocasión del contrato
de empleo. Es decir que le pertenecen los derechos para explotar la obra dentro del marco de lo que
constituye el normal desarrollo de sus actividades, pero los derechos morales y aquellos que excedan del
contenido del contrato trabajo pertenecen al autor.
- Coautoría:
Son dos o más autores que están en un pie de igualdad, es el caso de varios aportes orientados a un mismo
objetivo.
Se entiende por obra en colaboración a la obra creada por dos o más autores en colaboración directa o al
menos en una relación recíproca de las contribuciones que no pueden separarse una de otra ni considerarse
creaciones independientes.
Lo que caracteriza a la obra en colaboración es que los autores colaboradores tienen un objetivo que
responde a una inspiración común, origen de una creación concertada.
El artículo 17 resalta el carácter unitario e indivisible de esta clase de obra, en cuya creación dos o más
autores han unido su creatividad para producir una obra en común.
En materia de colaboración el aporte de varios autores puede constituir un todo inescindible, en el cual no es
posible discriminar partes distintas. Se considera una obra indivisible aquella en la cual no es posible
discernir o separar la parte de cada colaborador. Este tipo de colaboración es la llamada colaboración
perfecta.
Se la considera imperfecta cuando existe una simple cooperación de hecho y la parte de cada autor puede
ser individualizada y separada sin alterar cada una de las colaboraciones. La colaboración puede abarcar
más de una manifestación artística para elaborar una obra mixta; así, un compositor puede asociarse con un
dramaturgo para elaborar una ópera y un coreógrafo puede unirse a un músico para crear un ballet.
Esto está regulado en los artículos 16 al 26.
Art. 16.– Salvo convenios especiales los colaboradores de una obra disfrutan derechos iguales; los
colaboradores anónimos de una compilación colectiva no conservarán derecho de propiedad sobre su
contribución de encargo y tendrán por representante legal al editor.
Art. 17.– No se considera colaboración la mera pluralidad de autores, sino en caso de que la propiedad no
pueda dividirse sin alterar la naturaleza de la obra. En las composiciones musicales con palabras, la música y
la letra se consideran como dos obras distintas.
Art. 18.– El autor de un libreto o composición cualquiera puesta en música, será dueño exclusivo de vender o
imprimir su obra literaria separadamente de la música, autorizando o prohibiendo la ejecución o
representación pública de su libreto, y el compositor podrá hacerlo igualmente con su obra musical, con
independencia del autor del libreto.
Art. 19.– En el caso de que dos o varios autores hayan colaborado en una obra dramática o lírica, bastará
para su representación pública la autorización concedida por uno de ellos, sin perjuicio de las acciones
personales a que hubiere lugar.
Art. 20.– (Texto según ley 25847, art. 1 ). Salvo convenios especiales, los colaboradores en una obra
cinematográfica tienen iguales derechos, considerándose tales al autor del argumento, al productor y al
director de la película.
Cuando se trate de una obra cinematográfica musical, en que haya colaborado un compositor, éste tiene
iguales derechos que el autor del argumento, el productor y el director de la película.
Art. 21.– Salvo convenios especiales: el productor de la película cinematográfica tiene facultad para
proyectarla, aun sin el consentimiento del autor del argumento o del compositor, sin perjuicio de los derechos
que surgen de la colaboración. El autor del argumento tiene la facultad exclusiva de publicarlo
separadamente y sacar de él una obra literaria o artística de otra especie. El compositor tiene la facultad
exclusiva de publicar y ejecutar separadamente la música.
Art. 22.– El productor de la película cinematográfica, al exhibirla en público, debe mencionar su propio
nombre, el del autor de la acción o el argumento o aquel de los autores de las obras originales de las cuales
se haya tomado el argumento de la obra cinematográfica, el del compositor, el del director artístico o
adaptador y el de los intérpretes principales.
Art. 23.– El titular de un derecho de traducción tiene sobre ella derecho de propiedad en las condiciones
convenidas con el autor, siempre que los contratos de traducción se inscriban en el Registro Nacional de la
Propiedad Intelectual dentro del año de la publicación de la obra traducida.
La falta de inscripción del contrato de traducción trae como consecuencia la suspensión del derecho del autor
o sus derechohabientes hasta el momento en que la efectúe recuperándose dichos derechos en el acto
mismo de la inscripción por el término y condiciones que correspondan, sin perjuicio de la validez de las
traducciones hechas durante el tiempo en que el contrato no estuvo inscripto.
Art. 24.– El traductor de una obra que no pertenece al dominio privado sólo tiene propiedad sobre su versión
y no podrá oponerse a que otros la traduzcan de nuevo.
Art. 25.– El que adapte, transporte, modifique o parodie una obra con la autorización del autor, tiene sobre su
adaptación, transporte, modificación o parodia, el derecho de coautor, salvo convenio en contrario.
Art. 26.– El que adapte, transporte, modifique o parodie una obra que no pertenece al dominio privado, será
dueño exclusivo de su adaptación, transporte, modificación o parodia, y no podrá oponerse a que otros
adapten, transporten, modifiquen o parodien la misma obra.

- Obras colectivas:
Se entiende por obra colectiva la creada por la iniciativa de una persona natural o jurídica, que la publica o
divulga bajo su dirección y con su nombre, donde las contribuciones personales de los diversos autores que
participan en su elaboración se funden en el conjunto de la obra sin que sea posible individualizarlas y, por lo
tanto, otorgarles derechos morales o patrimoniales distintos de los que corresponden al conjunto de la obra.
La diferencia sustancial entre la obra colectiva y la obra en colaboración es el carácter de autor que reviste la
persona que cumple las funciones de establecer la finalidad de la obra, seleccionar, coordinar y recopilar las
contribuciones en la primera de ellas. La obra colectiva vuelve a plantear el tema de la titularidad originaria de
las personas jurídicas con respecto a las obras protegidas por la ley 11723.

TITULARIDAD DE LAS OBRAS ANÓNIMAS Y SEUDÓNIMAS.


Obra anónima es la divulgada sin identificar el nombre o el seudónimo de su autor.
Obra seudónima es la divulgada indicando a su autor bajo un nombre artístico distinto del verdadero.
Art. 3.– Al editor de una obra anónima o seudónima corresponderán, con relación a ella, los derechos y las
obligaciones del autor, quien podrá recabarlos para sí justificando su personalidad. Los autores que empleen
seudónimos, podrán registrarlos adquiriendo la propiedad de los mismos.
La ley crea una ficción, como es la de contribuir el editor al ejercicio de los derechos sobre la obra, con lo
cual de hecho se convierte en el poseedor de los derechos morales y patrimoniales, en tanto el autor real no
acredite su vinculación con la obra.
De esta manera resulta que el editor tiene amplio derecho para explotarla, modificarla, transformarla y hasta
destruirla, sin que la sociedad pueda proteger su patrimonio cultural. (Obras anónimas)
En el caso de las obras seudónimas la relación del editor con el autor se establece a partir de la
representación o mandato tácito que organiza la ley hasta el momento en que el autor real se identifique
expresamente, motivo por el cual, en la eventualidad, el editor debe ajustar su conducta a la normativa legal,
o podrá ser sujeto pasivo de una reclamación si su actuación fuera contra legem.
El autor conserva la posibilidad de revelar su identidad en cualquier momento y ejercer sus derechos por sí
mismo. Pero sólo al autor le corresponde esa facultad pues los derechos al anónimo y al seudónimo forman
parte de su derecho moral a la paternidad de la obra.
Mientras la obra permanezca anónima, el plazo de duración de los derechos patrimoniales sobre ella se
contará a partir de su divulgación. Lo mismo sucede cuando el seudónimo no sea, por lo conocido,
equivalente al nombre.

Las obras inéditas


Es la que no ha sido publicada.
Por tanto una obra se encuentra inédita mientras el autor no haya ejercido a su respecto su derecho moral de
divulgación, aún cuando haya hecho conocer a un grupo determinado de personas, incluso distribuyendo
entre ellas ejemplares obtenidos por fotocopiado u otra forma de duplicación.

Facultades.
Art. 2.– El derecho de propiedad de una obra científica, literaria o artística comprende para su autor la
facultad de disponer de ella, de publicarla, de ejecutarla, de representarla y exponerla en público, de
enajenarla, de traducirla, de adaptarla o de autorizar su traducción y de reproducirla en cualquier forma.
Art. 3.– Al editor de una obra anónima o seudónima corresponderán, con relación a ella, los derechos y las
obligaciones del autor, quien podrá recabarlos para sí justificando su personalidad. Los autores que empleen
seudónimos, podrán registrarlos adquiriendo la propiedad de los mismos.

Duración.
La limitación al derecho patrimonial de autor más importante es, sin duda, el carácter temporal de la duración
de los derechos de autor.
Esta restricción temporal tiene sus fundamentos en la esfera económico-patrimonial del derecho de autor, ya
que los derechos morales tienen una existencia ilimitada.
Los plazos de protección del derecho patrimonial tienen por finalidad fomentar el acceso a las obras
protegidas por el derecho de autor. Se pueden contar desde la muerte del autor (post mortem) o desde la
fecha de la primera publicación de la obra (post publicationem), según la obra de que se tratare. Cumplidos
esos plazos, la obra ingresa en el dominio público.
El dominio público del derecho común se refiere a la propiedad de bienes materiales afectados al uso directo
de la comunidad y susceptibles de apropiación privada.
El dominio público del derecho de autor tiene connotaciones diferentes.
Transcurrido el plazo de duración del derecho patrimonial, las obras no pasan al dominio del Estado. Pueden
ser usadas -reproducidas, comunicadas al público (representadas, ejecutadas, exhibidas, radiodifundidas,
etc.).- por cualquier persona sin que ninguna pueda adquirir derechos exclusivos sobre ella; si en cambio,
sobre los aportes creativos que se le adicionen
La primera ley de derechos de autor, Nº 7092 disponía un plazo genérico de protección de 10 años después
de la muerte del autor.
Al momento de la sanción de la 11.723 se estableció en 30 años post mortem el plazo genérico dentro del
cual la obra estaría en dominio privado. En 1957, en virtud del decreto-ley 12.063/57 se elevó el plazo de
protección genérico de 30 a 50 años
En 1997, la ley 24.870 modificó el Art. 5* de la ley 11.723, aumentando el plazo de protección de 50 a 70
años post mortem; y la forma de contarlo, que sería en vez de la fecha de la muerte del creador, el 1 de enero
del año siguiente del deceso del autor
En 1958 se estableció en nuestro país la obligación de pagar por el uso de obras en domino público al
instituirse el dominio público pagante, por decreto ley 1224/58 de creación del Fondo Nacional de las Artes y
en cuyo Art. 6*, inc. c) se dispone como fuente de recursos del Fondo, "Los derechos de autor que deberán
abonar las obras caídas en dominio público..."

LOS PLAZOS DE DURACIÓN DEL DOMINIO PRIVADO ESTABLECIDOS EN LA LEY 11.723 SON:
 Plazo genérico: 70 años a partir del primero de enero del año siguiente de la muerte del autor (Art. 5,
primera parte)
“La propiedad intelectual sobre sus obras corresponde a los autores durante su vida y a sus herederos o
derechohabientes hasta setenta años contados a partir del 1 de enero del año siguiente al de la muerte del
autor.”
 Obras en coautoría perfecta: 70 años a partir del primero de enero del año siguiente de la muerte del
último coautor (Art. 5, segunda parte)
“En los casos de obras en colaboración, este término comenzará a contarse desde el 1 de enero del año
siguiente al de la muerte del último colaborador. Para las obras póstumas, el término de setenta años
empezará a correr a partir del 1 de enero del año siguiente al de la muerte del autor.”
 Obra colectiva de personas jurídicas: 50 años a partir de la primera publicación (Art. 8)
Art. 8.– La propiedad intelectual de las obras anónimas pertenecientes a instituciones, corporaciones o
personas jurídicas durará cincuenta años, contados desde su publicación.
 Obras póstumas: 70 años a partir del primero de enero del año siguiente de la muerte del autor (Art. 5,
tercera parte)
En caso de que un autor falleciera sin dejar herederos, y se declarase vacante su herencia, los derechos que
a aquél correspondiesen sobre sus obras pasarán al Estado por todo el término de ley, sin perjuicio de los
derechos de terceros.
 Obras anónimas o seudónimas: 50 años a partir de la primera publicación (Art. 3 y 8)
Art. 3.– Al editor de una obra anónima o seudónima corresponderán, con relación a ella, los derechos y las
obligaciones del autor, quien podrá recabarlos para sí justificando su personalidad. Los autores que empleen
seudónimos, podrán registrarlos adquiriendo la propiedad de los mismos.
Art. 8.– La propiedad intelectual de las obras anónimas pertenecientes a instituciones, corporaciones o
personas jurídicas durará cincuenta años, contados desde su publicación.

PLAZOS ESPECIALES:
 Obras cinematográficas: 50 años desde la muerte del último colaborador (autor del guión o de la
música o el director) (Art. 34, segunda parte) según la reforma dispuesta por la ley 24.249 (Boletín
Oficial del 17/9/1993), de la ley 25.006 (B.O. del 13/8/98) y de la ley 25.847.
Para las obras cinematográficas el derecho de propiedad es de cincuenta (50) años a partir del
fallecimiento del último de los colaboradores enumerados en el art. 20 de la presente.
 Obra fotográfica: 20 años a partir de su primera publicación (Art. 34, primera parte)
Para las obras fotográficas la duración del derecho de propiedad es de veinte (20) años a partir de la
fecha de la primera publicación
 Retrato fotográfico: 20 años después de la muerte de la persona retratada (Art.35, primera parte)
El consentimiento a que se refiere el art. 31 para la publicación del retrato no es necesario después
de transcurridos veinte (20) años de la muerte de la persona retratada
 Correspondencia epistolar: 20 años a partir de la muerte del autor de la carta (Art. 35, segunda
parte)
Para la publicación de una carta, el consentimiento no es necesario después de transcurridos veinte
(20) años de la muerte del autor de la carta. Esto aun en el caso de que la carta sea objeto de
protección como obra, en virtud de la presente ley
 Asimismo, cuando se trata de una obra anónima o colectiva publicada en tomos que se publican en
distintos años, como también los folletos, los plazos se contarán por cada aparición por separado,
(Art. 11).
Cuando las partes o los tomos de una misma obra hayan sido publicados por separado en años
distintos, los plazos establecidos por la presente ley corren para cada tomo o cada parte, desde el
año de la publicación. Tratándose de obras publicadas parcial o periódicamente por entregas o
folletines, los plazos establecidos en la presente ley corren a partir de la fecha de la última entrega
de la obra
Como los plazos de protección son de orden público, no admiten prorroga a instancia de acuerdos de
particulares

Caducidad.
Derecho a reeditar una obra por inacción de los herederos.
Art. 6º - Los herederos o derechohabientes no podrán oponerse a que terceros reediten las obras del
causante cuando dejen transcurrir más de diez años sin disponer su publicación.
Tampoco podrán oponerse los herederos o derechohabientes a que terceros traduzcan las obras del
causante después de diez años de su fallecimiento.
Estos casos, si entre el tercero editor y los herederos o derechohabientes no hubiera acuerdo sobre las
condiciones de impresión o la retribución pecuniaria, ambas serán fijadas por árbitros.

Dominio público pagante.


En Argentina, funciona lo que se conoce como dominio público pagante u oneroso, es decir, un dominio
público sobre el que pesa un gravamen impositivo que tiene como destino el Fondo Nacional de Artes.
Como principio general, durante una cantidad de años determinada después de la muerte del autor
permanecen los derechos sobre su obra y les corresponden a sus herederos o derechohabientes si los
hubiere, ya que en caso contrario la herencia queda vacante y los bienes pasan al Estado.
Estos últimos derechos de autor se incluyen en lo que se denomina dominio público pagante, cuyo titular es
el propio Estado que lo ejecuta a través del Fondo Nacional de las Artes.
Este ente oficial fue creado por decreto – ley 1224/58 con el fin de distribuir los fondos así obtenidos
atendiendo a la promoción y el fomento de ciertas formas de la creatividad humana y del patrimonio cultural
argentino, y para colaborar en el desarrollo de los creadores nacionales.
En cualquier caso, el Fondo Nacional de Artes puede percibir los derechos correspondientes pero no puede
oponerse a que las obras sean editadas o reproducidas, salvo las disposiciones generales provenientes del
artículo 83 de la ley 11.723
Art. 83.– Después de vencidos los términos del art. 5 podrán denunciarse al Registro Nacional de Propiedad
Intelectual la mutilación de una obra literaria, científica o artística, los agregados, las transposiciones, la
infidelidad de una traducción, los errores de concepto y las deficiencias en el conocimiento del idioma del
original o de la versión. Estas denuncias podrá formularlas cualquier habitante de la Nación o procederse de
oficio, y para el conocimiento de ellas la Dirección del Registro Nacional constituirá un jurado que integrarán:
a) Para las obras literarias, el decano de la Facultad de Filosofía y Letras; dos representantes de la sociedad
gremial de escritores, designados por la misma, y las personas que nombren el denunciante y el editor o
traductor, una por cada uno;
b) Para las obras científicas el decano de la Facultad de ciencias que corresponda por su especialidad, dos
representantes de la sociedad científica de la respectiva especialidad, designados por la misma, y las
personas que nombren el denunciante y el editor o traductor, una por cada parte.
En ambos casos, cuando se haya objetado la traducción, el respectivo jurado se integrará también con dos
traductores públicos nacionales, nombrados uno por cada parte y otro designado por la mayoría del jurado;
c) Para las obras artísticas, el director del Museo Nacional de Bellas Artes, dos personas idóneas designadas
por la dirección del Registro de Propiedad Intelectual y las personas que nombre el denunciante y el
denunciado una por cada parte;
d) Para las musicales, el director del Conservatorio Nacional de Música, dos representantes de la sociedad
gremial de compositores de música, popular o de cámara en su caso, y las personas que designen el
denunciante y el denunciado, una por cada parte.
Cuando las partes no designen sus representantes, dentro del término que les fije la dirección del Registro,
serán designados por ésta.
El jurado resolverá declarando si existe o no la falta denunciada, y en caso afirmativo, podrá ordenar la
corrección de la obra e impedir su exposición o la circulación de ediciones no corregidas, que serán
inutilizadas. Los que infrinjan esta prohibición pagarán una multa de $ 100 a 1.000 m/n que fijará el jurado, y
se hará efectiva en la forma establecida por los respectivos códigos de procedimientos en lo civil y comercial,
para la ejecución de las sentencias. El importe de las multas ingresará al Fondo de Fomento creado por esta
ley. Tendrá personería para ejecutarlas la dirección del Registro.
Cumplido este período de pertenencia al dominio público pagante, la obra queda incluida en el dominio
público no pagante, es decir, puede ser utilizada libremente sin que sea necesario pedir autorización ni
abonar los derechos patrimoniales.
Derechos patrimoniales y derechos morales.
El derecho de autor tiene dos aspectos indisolubles: el derecho moral
y el patrimonial; mientras que el primero es irrenunciable, el segundo puede ser transmitido como cualquier
otro derecho económico.
Dado que el derecho moral es parte de la persona, se lo considera extrapatrimonial y, en principio, su
duración es ilimitada; por el contrario, como el derecho patrimonial puede ser comercializado y transmitido de
manera similar a otros derechos económicos, su duración es limitada, salvo alguna excepción especialmente
regulada.
Básicamente, el derecho moral comprende el derecho de divulgar la obra o de mantenerla en reserva, esto
es, la facultad positiva del derecho del autor de difundir su creación, de ejecutarla, de representarla y de
exponerla en público, de traducirla, de adaptarla o de reproducirla en cualquier forma o de hacer cumplir
estos actos por otras personas, y su contrapartida, el derecho de no difundirla.
Esto último no significa que la creación pueda ser secreta; en efecto, la exteriorización de la obra es el punto
de partida de la existencia del derecho y, por lo tanto, no puede ser obviada.
Por otra parte, no se debe confundir exteriorización con registración, ya que son dos actos diferentes: la
primera es ineludible; por su parte, la segunda depende de la regulación prevista en la legislación, pero no
crea el derecho, sino que, simplemente, le da ciertas características de protección pública.
Otro aspecto del derecho moral es la potestad negativa que tiene el autor al reconocimiento de la paternidad
de la obra; con ello se quiere significar que todo creador tiene la facultad de reivindicar su condición de autor,
pudiendo obligar a cualquier persona (física o jurídica) a que su nombre o seudónimo, o cualquier otra forma
especial de mencionarlo, aparezca vinculado a la obra.
No importa que los derechos patrimoniales se encuentren en poder de la persona del creador o que los haya
cedido, ya que en cualquier caso conserva el derecho a la paternidad de la obra y, además, como correlato,
mantiene el derecho de defender su autoría cuando ella es impugnada.
La tercera faceta, que es otra potestad negativa del derecho moral, está referida al respeto y a la integridad
de la obra. Ello implica que aun cuando la obra no se encuentre en su poder, o el autor haya cedido sus
derechos patrimoniales a otra persona, ésta no la podrá incluir en otra obra ni separar en partes, si con ello
se produce una mutación que destruya· la obra original o la perjudique de manera sustancia!.
Asimismo, ese derecho comprende para su creador el de modificar su propia obra, si ésta fuere su voluntad.
Finalmente, el último aspecto del derecho moral es el derecho de retracto o arrepentimiento que tiene todo
creador; esta facultad marca una diferencia sustancial con el derecho de propiedad común o genérico. En
efecto, cuando se cumple con todas las reglas correspondientes a la transmisión del dominio fijado por el
derecho civil, el transmitente no se puede arrepentir por su exclusiva voluntad, aun cuando esté dispuesto al
pago de todos los daños y perjuicios que este arrepentimiento pudiera causar. Por el contrario, en el derecho
de autor, este arrepentimiento es posible y está admitido como un acto lícito del transmitente. Si se produjere
esta situación, y aunque el retracto es admitido dentro de este sistema juridico como potestad lícita del autor,
ello no es obstáculo para que el transmitido pierda sus derechos individuales; por lo tanto, se le reconoce que
es sujeto pasivo de la indemnización correspondiente.
Consideradas de esta manera, estas formas' del derecho moral son inalienables, irrenunciables,
inembargables, inejecutables e inexpropiables a favor del autor y más allá de la negociación que hubiera
efectuado sobre su obra, son consideradas normas absolutas e inherentes a su persona; por lo tanto,
inderogables por acuerdo de partes.
En otro sentido, los derechos patrimoniales están en directa relación con la retribución que se debe al trabajo
intelectual, lo que no es índice de que este principio tenga menor valor que la protección de los derechos
morales; su entidad es distinta.
Los derechos patrimoniales son independientes entre sí y no están sujetos a un número predeterminado de
formas; su negociabilidad no reconoce más limitaciones que las establecidas por la ley que los regula.
El creador puede fraccionar estos derechos de manera temporal o espacial si pretende negociarlos con
terceras personas para la explotación conjunta o exclusiva de ese tercero, pero la cesión o autorización del
uso de los mismos, por mandato de la ley, siempre se presume onerosa, en virtud del concepto retributivo de
ellos.
Comprende el derecho de reproducción, o sea, la facultad de explotar la obra en su forma original o
transformada mediante su fijación en cualquier medio y por cualquier procedimiento que admita su
comunicación o la obtención de copias del todo o de una parte de la obra; ello se puede efectuar mediante la
edición gráfica, la reproducción de grabaciones sonoras o de fijaciones audiovisuales, la inclusión en un
sistema de ordenador, entre otros medios posibles.
Otra forma de los derechos patrimoniales es la del derecho de comunicación pública, que comprende
aquellos actos por los cuales una cantidad de personas acceden a la obra o a una parte de ella en su forma
original o transformada, tales como la exposición de obras artísticas o sus reproducciones, la representación
o ejecución públicas, las recitaciones o lecturas, las disertaciones, conferencias, sermones y
otros similares, la emisión, transmisión o retransmisión mediante la radiotelefonía o por servicios telemáticos,
entre otros.
Otro aspecto de los derechos patrimoniales Se vincula con el derecho de transformación, esto es, la
explotación mediante la adaptación, la traducción, la actualización, el resumen, el arreglo, la compilación o la
creación de una obra derivada.
El art. 2 de la ley regula el aspecto patrimonial del derecho de autor.
art. 12. explotación de la obra. Art. 12.– La propiedad intelectual se regirá por las disposiciones del derecho
común, bajo las condiciones y limitaciones establecidas en la presente ley. La explotación comprende todos
los contratos que permite el derecho común

Limitaciones al Derecho de Autor.


El art. 17 de la constitución Nacional, en cuanto establece que todo autor o inventor es propietario exclusivo
de su obra, invento o descubrimiento, por el término que le acuerda la ley, no consagra un derecho absoluto,
ya que todos los derechos, conforme el art. 14, serán gozados conforme a las leyes que reglamenten su
ejercicio.
Existen razones de interés cultural, informativo o de practicidad que determinan la conveniencia de
establecer ciertas limitaciones o excepciones al ejercicio del derecho del titular del derecho de autor sobre su
obra.
Según el glosario de la OMPI, estas limitaciones (que a menudo se denominan "excepciones") son
disposiciones contenidas en las legislaciones de derecho de autor que restringen el derecho exclusivo del
autor en lo que respecta a la explotación de su obra.
Las formas principales que adoptan estas limitaciones son los casos de libre utilización, licencias obligatorias
y licencias legales.
Las Limitaciones son básicamente de dos tipos:
* Las que autorizan la utilización libre y gratuita y
* Las que están sometidas a remuneraciones denominadas licencias obligatorias.
Las primeras, que también se denominan de libre utilización de obras protegidas, están siempre sometidas al
cumplimiento de ciertas condiciones fijadas por la ley, sobre todo en lo concerniente a las modalidades y el
alcance de la utilización y a la protección de los derechos morales del autor. Estos son: el derecho de cita, la
copia privada, el uso de obras para fines educativos, el uso para información, etc.
En nuestra ley los casos de libre utilización aparecen sin catalogar en forma orgánica

2. CASOS DE LIBRE UTILIZACIÓN EN LA LEY 11.723


DERECHO DE CITA
Art. 10 de la ley 11.723 “Cualquiera puede publicar con fines didácticos o científicos, comentarios, críticas o
notas referentes a las obras intelectuales incluyendo hasta mil palabras de obras literarias o científicas u
ocho compases en las musicales, y en todos los casos sólo las partes del texto indispensables a ese efecto.
Quedan comprendidas en esta disposición las obras docentes, de enseñanza, colecciones, antologías, y
otras semejantes. Cuando las inclusiones de obras ajenas sean la parte principal de la nueva obra, podrán
los tribunales fijar equitativamente en juicio sumario la cantidad proporcional que le corresponde a los
titulares de los derechos de las obras incluidas”

USO PARA INFORMACION


* Art. 27, ley 11.723, in fine "...exceptúese la información periodística"
* Art. 28, segunda parte: "Las noticias de interés general podrán ser utilizadas, transmitidas o retransmitidas;
pero cuando se publiquen en su versión original será necesario expresar la fuente de ellas"
* Art. 31, tercera parte: "Es libre la publicación del retrato cuando se relacione con fines científicos, didácticos
y en general culturales, o con hechos o acontecimientos de interés público o que se hubieran desarrollado en
público"
* Art.35: "El consentimiento a que se refiere el art. 31 para la publicación del retrato no es necesario después
de transcurridos 20 años de la muerte de la persona retratada.
Para la publicación de una carta, el consentimiento no es necesario después de transcurridos 20 años de la
muerte del autor de la carta. Esto aún en el caso de que la carta sea objeto de protección como obra, en
virtud de la presente ley"
La libertad informativa integra el haz de derechos que constituyen la libertad de expresión. Incluye el derecho
a la información y el libre acceso a las fuentes de aquellas; a buscar, transmitir y difundir noticias de fuente
propia o ajena.
Si está demostrado que no se trata de noticias exclusivas, la reproducción por otro periódico no resulta
punible por que el Art. 28 de la ley 11.723 solo veda la reproducción de “...las informaciones en
general...publicadas por un diario...por haber sido adquiridos por éste o por una agencia de informaciones
con carácter de exclusividades...”, (CNCiv, Sala “D”, The Buenos Aires Herald c/ La Nación s/ propiedad
intelectual ley 11.723 del 29/10/90).

USO PARA FINES DIDACTICOS


*Art. 36 (segunda parte) "...será lícita y estará exenta de pago de derechos de autor y de los intérpretes que
establece el art. 56, la representación, la ejecución y la recitación de obras literarias o artísticas ya
publicadas, en actos públicos organizados por establecimientos de enseñanza, vinculados en el
cumplimiento de sus fines educativos, planes y programas de estudio, siempre a que el espectáculo no sea
difundido fuera del lugar donde se realice y la concurrencia de los intérpretes sea gratuita.
Existen numerosas iniciativas legislativas a fin de modificar este artículo a fin de extender la limitación
impuesta por el art. 36 a otras instituciones.
En efecto, una de las propuestas de modificación del texto, ya ampliado por la ley 20.098, es la agregación
del siguiente texto:
"Quedaran asimismo incluidas en las prescripciones del párrafo antecedente las representaciones o
ejecuciones de piezas musicales o eventos organizados por instituciones sin fines de lucro, públicas o
privadas, siempre que acreditan que la recaudación será destinada únicamente al autofinanciamiento o a
obras de bien público determinadas"
Dicha iniciativa fue duramente criticada por SADAIC en un dictamen enviado al Congreso ya que la misma
seria atentatoria contra el derecho de propiedad de establece la C.N. en su art. 17

Difusión de discursos parlamentarios sin fines de lucro


Art.: 27, en su parte pertinente dice “Los discursos parlamentarios no podrán ser publicados con fines de
lucro, sin la autorización del autor”.
Los discursos parlamentarios tienen como principal destino convencer a los colegas del Congreso fijando una
posición y de obtener un resultado político. Por ello, muchas veces en su texto se ve reflejando la impronta
de la personalidad del autor resultando ser una obra literaria más. Sin embargo, no se puede desconocer que
resulta ser la fuente de la creación de las normas –que no se encuentran protegidas por el derecho de autor-,
lo que produce una restricción al titular de la misma cuando terceros pretenden en forma gratuita difundir
dichos textos.

Usos afectados a planes de estudio


Art. 36:"(segunda parte) "Será lícita y estará exenta de pago de derechos de autor y de los intérpretes que
establece el Art. 56, la representación, la ejecución y la recitación de obras literarias o artísticas ya
publicadas, en actos públicos organizados por establecimientos de enseñanza, vinculados en el
cumplimiento de sus fines educativos, planes y programas de estudio, siempre que el espectáculo no sea
difundido fuera del lugar donde se realice y la concurrencia de los intérpretes sea gratuita”.
Este supuesto restringe y afecta al derecho patrimonial de comunicación pública del titular del derecho.
En cuanto a la difusión de obras fijadas en fonogramas, el último párrafo del art. 35 del Decreto 41.233/34,
reglamentario de la ley 11.723 dispone que “no será necesario abonar compensación alguna por utilizaciones
ocasionales de carácter didáctico, o de conmemoraciones patrióticas, en establecimientos educacionales
ofíciales o autorizados por el Estado” (T.O Decreto 1670/74).

Ejecuciones públicas a cargo de determinados organismos del Estado


Art. 36, tercera parte “También gozarán de la exención del pago del derecho de autor a que se refiere el
párrafo anterior, la ejecución o interpretación de piezas musicales en los conciertos, audiciones y actuaciones
públicas a cargo de las orquestas, bandas, fanfarrias, coros y demás organismos musicales pertenecientes a
instituciones del Estado Nacional, de las provincias o de las municipalidades, siempre que la concurrencia de
público a los mismos sea gratuita."
Este es otro caso de restricción a los derechos de comunicación pública de la creación.
El Estado se reserva, con la limitación en comentario, el uso para la difusión pública de obras, uso restringido
a casos particulares donde no se obtenga un beneficio con el espectador. Si la comunicación pública
realizada en público es retransmitida o fijada en un soporte material, la limitación ya no se aplica.

Libre utilización del retrato fotográfico


Art. 31, ley 11.723, tercera parte: "Es libre la publicación del retrato cuando se relacione con fines científicos,
didácticos y en general culturales, o con hechos o acontecimientos de interés público o que se hubieran
desarrollado en público"
Si bien el retrato fotográfico no es un objeto protegido por el derecho de autor, la ley 11.723 regula el aspecto
comercial de la imagen de una persona como se fuera un derecho afín por su íntima vinculación con el
derecho del fotógrafo sobre el retrato. En tal caso, el uso exclusivo del retrato fotográfico sufre las
limitaciones aún más extensas que las consagradas genéricamente a las obras tuteladas por el derecho de
autor

LA REPRODUCCIÓN REPROGRÁFICA Y LA COPIA PRIVADA:


Entendemos por reprografía a toda reproducción en un solo ejemplar obtenida con un procedimiento técnico,
que permite leer la obra intelectual fijada en un soporte gráfico, destinada exclusivamente para uso personal
del copista.
La copia privada de obras musicales y audiovisuales es la reproducción doméstica en un sólo ejemplar, sin
fines de comercialización, de una obra publicada o radiodifundida (radio y televisión), exclusivamente para el
uso personal de quien la realiza
Genéricamente podría decirse que:
1.- La fotoduplicación de obras literarias es lícita cuando se efectúa, por sí o por un tercero, para fines
personales
2.- Para que se configure el supuesto de licitud, además, dichas reproducciones deber ser efectuadas sin
lucro
3.-El destino de dichas copias deberá ser de estudio, investigación o docencia
4.-Dichas reproducciones no deberán sustituir el ejemplar puesto al comercio
5.-Las fotocopias múltiples no constituyen uso personal

LA COPIA DE SOFTWARE
Un criterio diferente fue adoptado por la Jurisprudencia cuando el bien jurídico protegido era un programa de
computación.
Uno de los principios sentados es que se ha diferenciado el llamado "uso personal" del "uso privado o
corporativo", ya que la jurisprudencia no ampara este segundo uso aún cuando sea realizado en forma
gratuita.
Con respecto a la posibilidad de reproducir el software para uso personal, dicha normativa limitó esa facultad
a la obtención de "..una única copia de salvaguarda de los ejemplares originales del mismo" (Art. 9 de la ley
11.723).
Continúa la norma indicando que "dicha copia deberá estar debidamente identificada, con indicación del
licenciado que realizó la copia y la fecha de la misma..."
Y en cuanto destino de la copia de salvaguarda "...no podrá ser utilizada para otra finalidad que la de
reemplazar el ejemplar original del programa de computación licenciado si ese original del programa de
computación licenciado se pierde o deviene inútil para su utilización.-

CASOS DE LICENCIAS NO VOLUNTARIAS EN LA LEY 11.723:


Requisitos de las licencias legales (precio tasado) y obligatorias (precio pactado)
Nos encontramos con supuestos en que el uso no requiere autorización pero requiere el pago de un precio
para la utilización. Estas restricciones tienen las siguientes características:
 Pueden conferir únicamente un derecho no exclusivo. O sea, no se puede impedir a terceras
personas ejercer la misma facultad.
 No deben lesionar el derecho moral de autor.
 Son intransferibles.
 Deben asegurar una retribución al titular del derecho de autor.
 Sus efectos se limitan al país que las ha establecido .
En nuestro derecho positivo no se encuentran contemplados casos de licencia legales, encontrando algunos
supuestos de las obligatorias.

Derecho a reeditar una obra por inacción de los herederos


Art. 6: Los herederos o derechohabientes no podrán oponerse a que terceros reediten las obras del causante
cuando dejen transcurrir más de diez años sin disponer su publicación.
Tampoco podrán oponerse los herederos o derechohabientes a que terceros traduzcan las obras del
causante después de diez años de su fallecimiento. En estos casos, si entre el tercero editor y los herederos
o derechohabientes no hubiera acuerdo sobre las condiciones de impresión o la retribución pecuniaria,
ambas serán fijadas por árbitros.
Estamos en un supuesto donde el interés de los derechohabientes y el del público de hacer uso del
patrimonio cultural se encuentran. En este caso, la ley da por supuesto necesario la voluntad del autor
originario en que su obra sea difundida y editada.
De todas maneras, podrían existir motivos fundados por los cuales los derechohabientes en general no
reediten la obra en el plazo sentado en la norma (por ejemplo: acciones legales por piratería, usos derivados
de la misma, etc.) que podrían ser un impedimento para forzarlos a conceder la licencia obligatoria.
 EL USO PERSONAL: EL USO DOMÉSTICO Y USO PÚBLICO. LÍMITES
No constituye una limitación al derecho de autor el uso personal de la obra cuando la misma es el destino de
una licencia de uso, expresa o tácita, aunque no siempre es fácil establecer la línea divisoria entre ambos
conceptos.
La comunicación pública como todo acto mediante el cual una pluralidad de personas reunidas o no en un
mismo lugar tienen acceso a una obra sin previa distribución de ejemplares.
La ley 11.723 no establece el límite entre uso doméstico y comunicación pública. Pero el decreto
reglamentario Nº 41.233/34 en su art. 33 define la “representación o ejecución pública aquella que se efectúe
–cualquiera fueren los fines de la misma- en todo lugar que no sea un domicilio exclusivamente familiar y, aún
dentro de éste, cuando la representación o ejecución sea proyectada o propalada al exterior. Se considerará
ejecución pública de una obra musical la que se efectúe por ejecutantes o cantantes, así como también la
que se realice por medios técnicos: discos, films sonoros, transmisiones radiotelefónicas y su retransmisión o
difusión por altavoces”. (TO Decreto 9.723/45)
En definitiva, el uso doméstico se diferencia del público no sólo por las finalidades, sino por la difusión de la
obra. Si la creación es utilizada dentro de un ámbito donde un grupo reducido y familiar –en el sentido amplio
de la palabra-, no cabe dudas que es uso doméstico. Y cuando traspasa esa frontera, o sea, se coloca la
obra a disposición de un número indeterminado de personas, será comunicación pública o reproducción en
cualquier soporte material.
Derecho de cita.
El derecho de cita permite incluir fragmentos de otras obras ajenas de cualquier tipo de naturaleza escrita,
sonora o audiovisual, así como la de obras aisladas de carácter plástico o fotográfico figurativo, siempre y
cuando se cumplan los siguientes requisitos:
 La obra citada debe haber sido divulgada;
 El propósito de su uso es para fines docentes o de investigación;
 Su uso ha de ser justificado en el contexto de la obra;
 Se debe indicar la fuente y el autor de la misma.

Obras extranjeras: a) tratamiento nacional b) independencia de la protección c) limitaciones


convencionales. Plazo de protección.
En Argentina, por ej., la Ley 11.723 de Derecho de Autor, define el ámbito material en al Art.12 al establecer
que: “La propiedad intelectual se regirá por las disposiciones del derecho común, bajo las condiciones y
limitaciones establecidas en la presente ley” .
Es decir, que ley aplicable en materia de derecho de autor en el orden interno (nacional), será:
1. Tratados Internacionales de rango constitucional y el Artículo 17 de la C.N;
2. Las Convenciones Internacionales en que el país sea parte;
3. La ley 11.723 y las disposiciones reglamentarias en la materia;
4. Los principios generales del derecho de autor y el espíritu de las leyes especiales y convenciones
internacionales en la materia;
5. Los principios de las leyes análogas sobre propiedad intelectual;
6. Las normas del derecho común, civil o comercial, según corresponda a la materia.
La jurisprudencia ha reconocido que las normas de fondo del derecho común deben ser interpretadas y
aplicadas teniendo en cuenta las peculiaridades de la propiedad intelectual y su operabilidad.
Las obras extranjeras son protegidas, con tal de que la reciprocidad con el país pertinente exista. Las obras
extranjeras no necesitan ser registradas en Argentina, pero es aconsejable de todas formas realizar el
registro para pre-constituir prueba en caso de conflicto.
Para la protección de la ley argentina, los extranjeros deben demostrar que ellos han obedecido las
formalidades del país de publicación.
¨Todas las disposiciones de esta ley, salvo las del Art. 57 son igualmente aplicables a las obras científicas,
artísticas y literarias, publicadas en países extranjeros, sea cual fuere la nacionalidad de sus autores,
siempre que pertenezcan a naciones que reconozcan el derecho de propiedad intelectual.¨ (Art. 13 ley
11.723).
¨Para asegurar la protección de la ley argentina, el autor de una obra extranjera sólo necesita acreditar el
cumplimiento de las formalidades establecidas para su protección por las leyes del país en que se haya
hecho la publicación, salvo lo dispuesto en el Art. 23, sobre contratos de traducción.¨ .(Art. 14 ley 11.723)
¨La protección que la ley argentina acuerda a los autores extranjeros no se extenderá a un período mayor
que el reconocido por las leyes del país donde se hubiere publicado la obra. Si tales leyes acuerdan una
protección mayor regirán los términos de la presente ley.¨ (Art. 15 ley 11.723)
En ausencia de normas convencionales, la mayoría de las legislaciones nacionales conceden protección
mínima a las obras extranjeras, fundada en el principio de reciprocidad del país origen de la obra. (Ej. Arts.
2.7) y 7.8) del Convenio de Berna, y art. 15 de la ley 11.723).
Los tres grandes tratados en materia de Propiedad Intelectual, la Convención de París, la Convención de
Berna y el Acuerdo de los ADPIC, se han sustentado en el énfasis de la armonización substancial y procesal
(en éste último particularmente), conteniendo pocas reglas al respecto. No obstante, no excluyen al DIPr
totalmente y ejemplo de ello es el principio Lex loci protectionis de la Convención de Berna, Artículo 5.2,
segunda parte: “... Sin perjuicio de las estipulaciones del presente Convenio, la extensión de la protección así
como los medios procesales acordados al autor para la defensa de sus derechos se regirán exclusivamente
por la legislación del país en que se reclame la protección”.

UNIDAD 3:
Obras en Colaboración.
Son aquellas obras en las que se puede hablar claramente de coautoría, porque resultan de aportes
creativos determinantes de varias personas físicas, sin que puedan ser considerados como autores a quienes
hayan realizado actividades auxiliares.
La separabilidad, o no, de las contribuciones individuales es otra de sus características, calificada como
absoluta o perfecta cuando se pueden determinar las obras originarias, o limitada o imperfecta, cuando
existen dificultades para tal disociación.
El animus auctoris (animo autoral) para la creación de una obra originaria debe existir en los coautores, sean
del mismo género o de géneros distintos.

La colaboración requiere:
a) Tiene que haber existir la colaboración como mínimo de 2 o mas autores.-
b) b) Dichos autores tienen que tener un OBJETIVO en COMUN.-
c) A la vez, la existencia de un TODO INESCINDIBLE, con los aportes de estos colaboradores.
d) Que los colaboradores trabajan por sí y para sí, y no como dependientes, asalariados o
empleados de otros.

Propiedad de la obra en colaboración.-


La REGLA (artículo 16), es que los colabores son “propietarios por partes iguales” (tienen derecho de autor
iguales en el aspecto PATRIMONIAL), SALVO PACTO EN CONTRARIO, sean perfectas o imperfectas-
Respecto del plazo de duración de los derechos de autor, si el plazo general es de 70 años posteriores a su
muerte (Contados desde el 1° de Enero del año siguiente al deceso), en las obras en colaboración ese
tiempo es calculado a partir de la muerte del último coautor, según el texto del Art. 5 LPI, siendo distribuidos
en partes iguales sus derechos patrimoniales si no se hubieran pactado condiciones económicas diferentes
(Art. 16).
Art. 16.– Salvo convenios especiales los colaboradores de una obra disfrutan derechos iguales; los
colaboradores anónimos de una compilación colectiva no conservarán derecho de propiedad sobre su
contribución de encargo y tendrán por representante legal al editor.
Art. 17.– No se considera colaboración la mera pluralidad de autores, sino en caso de que la propiedad no
pueda dividirse sin alterar la naturaleza de la obra. En las composiciones musicales con palabras, la música y
la letra se consideran como dos obras distintas.
Art. 18.– El autor de un libreto o composición cualquiera puesta en música, será dueño exclusivo de vender o
imprimir su obra literaria separadamente de la música, autorizando o prohibiendo la ejecución o
representación pública de su libreto, y el compositor podrá hacerlo igualmente con su obra musical, con
independencia del autor del libreto.
Como obras separadas o diferentes, los derechos patrimoniales deben ser entendidos como propiedad
monopólica de sus autores, y consecuentemente, su uso individualizado puede perjudicar el valor intrínseco
de la obra en colaboración, como entidad diferente de sus partes componentes, sin que la legislación le
conceda la debida protección y aun desconociendo las normas comunes sobre el condominio fijadas en el
CC, a pesar de la remisión empresa del Art. 12 LPI.
Art. 12.– La propiedad intelectual se regirá por las disposiciones del derecho común, bajo las condiciones y
limitaciones establecidas en la presente ley.
Se une a este desprecio normativo el del Art. 19 LPI, porque no refleja el derecho moral de arrepentimiento o
retracto, al disponer que para la representación pública de las obras dramáticas o liricas, las grandes obras
que requieren de un escenario teatral, resulta suficiente la autorización dada por uno sólo de los coautores,
más allá del valor o de la magnitud de las aportaciones individuales, es decir, al contrario de las referidas por
la prescripción anterior.
Art. 19.– En el caso de que dos o varios autores hayan colaborado en una obra dramática o lírica, bastará
para su representación pública la autorización concedida por uno de ellos, sin perjuicio de las acciones
personales a que hubiere lugar.
CONTRATO DE OBRA EN COLABORACIÓN
Como se trata de obras en que las aportaciones personales son individualizables, las relaciones entre los
coautores pueden ser sometidas al sistema de las sociedades en los términos del Código Civil, que las
reconoce “cuando dos o más personas se hubiesen mutuamente obligado, cada una con una prestación, con
el fin de obtener alguna utilidad apreciable en dinero, que dividirán entre sí, del empleo que hicieren de lo que
cada uno hubiere aportado” (Art. 1648) y en la norma siguiente admite a las obligaciones de hacer (por ej.
Las obras) como aportes al capital social (Art. 1649).
Por sus características, este tipo de contrato es similar a los de las sociedades, es decir, consensual (solo
requiere el simple acuerdo de voluntades), conmutativo (hay intercambio de prestaciones), oneroso (fin
lucrativo), intuito personae (se atiende a las condiciones personales) bilateral o plurilateral (según número de
socios), formal (no obligatorio) y típico (incluido en la LPI).
Aunque no lo indique expresamente, el Art. 19 LPI reconoce cierta personalidad jurídica a este tipo de
acuerdo societario.
Art. 19.– En el caso de que dos o varios autores hayan colaborado en una obra dramática o lírica, bastará
para su representación pública la autorización concedida por uno de ellos, sin perjuicio de las acciones
personales a que hubiere lugar.

Obra por encargo


Su objeto es una obra futura, o sea, aquella que al momento carece de individualidad concreta, porque no se
encuentra materializada en ningún soporte, de modo que no es posible llevar a cabo su entrega.
Plantear un contrato de obra por encargo sobre la totalidad de las obras del autor implicaría para éste una
situación de servidumbre personal que vulnera la liberad y la autonomía de la voluntad y, por consecuencia,
se trataría de una cláusula nula por contradecir expresamente el régimen de los derechos humanos, aún
cuando se le asegure el autor una retribución pecuniaria que cubriera sus necesidades vitales.
No cabe asimilar los términos “obra futura” y “obra futura de encargo”, ya que la diferencia que existe entre
ambas categorías de creaciones radica en que, en el caso de obras futuras, el autor conserva plena libertad
para crearlas, o no, mientras que, por el contrario, en el encargo de una obra, al existir un acuerdo previo
entre ambas partes contratantes, el autor asume voluntariamente la obligación de crear una o varias obras
por cuenta de quien ha recibido el encargo, presentando las dos, no obstante, como punto de referencia su
inexistencia actual.
Desde una perspectiva más específica, se considera que es posible el contrato por encargo para las obras
artísticas porque este tipo de acuerdos se debe acomodar a la demanda de su contratante, aun admitiendo
que, en algunos casos, el autor la realice sin que exista ninguna instrucción del encargante en cuanto a las
condiciones de ésta.
El supuesto de encargo de obra se trata de una creación determinable, por estar vinculada a un género o
tema concreto, en tanto que en las obras futuras existe una autonomía de estilo, de género y de contenido de
la obra.
El encargo de obra intelectual (literaria, científica o artística) sería el acuerdo por el cual una parte (locador)
se obliga a ejecutar una obra y la otra parte (locatario) se compromete a pagar por ella un precio cierto en
dinero (Art. 1493 CC), y en el que se consideran aplicables las disposiciones de la compraventa relativas al
precio, al consentimiento y demás requisitos esenciales (Art. 1494).
Para su caracterización puede ser considerado como un contrato atípico con algunos elementos similares a
los de la locación de obra en lo que se refiere a la adquisición del corpues mechanicum pero, en relación con
los derechos patrimoniales, debe estar en las disposiciones de la LPI, sin olvidar los derechos del autor
respecto de las obras inéditas que le son aplicables y en cuanto se trata de una facultad personalísima, cuyo
incumplimiento da lugar a indemnización, pero no a ejecución forzosa o por terceras personas.

Titularidad del derecho de autor en obras cinematográficas. Derechos morales de los colaboradores
de la obra cinematográfica.
Las dificultades para determinar los titulares de los derechos son mayores que en otros géneros de creación
intelectual. Su realización demanda el concurso de un número importante de creadores, artistas y actividades
auxiliares.
Salvo convenios especiales, los colaboradores en una obra cinematográfica tienen iguales derechos,
considerándose tales al autor del argumento, al productor y al director de la película. Cuando se trate de una
obra cinematográfica musical, en que haya colaborado un compositor, éste tiene iguales derechos que el
autor del argumento, el productor y el director de la película. (Art. 20 ley 11.723)
La ley 11.723 solo reconoce como autores o titulares del derecho: el productor, que de acuerdo con el artículo
21 de dicha ley, tiene la mayor parte de los derechos, el autor del argumento, el compositor de la música si
fue creada especialmente para esta obra, y el director.
Art. 21.– Salvo convenios especiales: el productor de la película cinematográfica tiene facultad para
proyectarla, aun sin el consentimiento del autor del argumento o del compositor, sin perjuicio de los derechos
que surgen de la colaboración. El autor del argumento tiene la facultad exclusiva de publicarlo
separadamente y sacar de él una obra literaria o artística de otra especie. El compositor tiene la facultad
exclusiva de publicar y ejecutar separadamente la música
El resto de los autores o intérpretes carecen del reconocimiento legal a pesar de ser inexcusables en la
producción de la obra y de que, en muchos casos, su participación es claramente diferenciable como lo es en
el caso de los actores, guionistas, etc.
En estos últimos roles no existe el derecho patrimonial, ya que la ley presume una relación de derecho
común, de dependencia laboral o de locación de obra, ni el derecho moral, presuponiendo una cesión legal
de los derechos autorales.
Las relaciones entre los autores o titulares posibles del derecho de autor de la película cinematográfica, a
excepción de su calidad de colaborador y de autor respectivos de su trabajo individual, se regirá por las
normas del derecho común, en lo que a sus derechos económicos se refiere.
Desde el punto de vista del ejercicio de los derechos autorales, es condición inexcusable para el productor el
de reconocer la paternidad de quienes han compartido la creación intelectual, como lo establece el artículo
22 de la ley 11723: ¨El productor de la película cinematográfica, al exhibirla en público, debe mencionar su
propio nombre, el del autor de la acción o el argumento o aquel de los autores de las obras originales de las
cuales se haya tomado el argumento de la obra cinematográfica, el del compositor, el del director artístico o
adaptador y el de los intérpretes principales.¨
El hecho de que el autor de una obra haya CEDIDO, los derechos a un productor, esto no implica que el
autor no pueda realizar una obra nueva sobre la base de la cedida, o realice una segunda edición o un nuevo
capitulo, etc. puesto que por el aspecto moral del derecho de autor, SIEMPRE SEGUIRA TENIENDO LA
“AUTORIA”!!. Lo único que cede son los derechos patrimoniales. El productor por su parte, sòlo podrá
realizar la pelicula sobre la base de la obra cedida, a no ser de que el autor lo haya autorizado para su
“adaptación”.-
La Convención de Berna para la protección de Obras Literarias y Artísticas también utiliza el criterio según el
cual la película cinematográfica es una obra original que resulta de la amalgama de otras obras al disponer
que:
Art. 14 bis 1. –“Sin perjuicio de los derechos de autor de las obras que hayan podido ser adaptadas o
reproducidas, la obra cinematográfica se protege como obra original…”

Obras derivadas
Son obras derivadas las que se basan en una obra preexistente. Se considera como tales las adaptaciones,
traducciones, actualizaciones, antologías, resúmenes, extractos y cualquier transformación de una obra
anterior de la que resulta una obra diferente.
La originalidad de la obra derivada se puede hallar en la composición y en la expresión (adaptaciones), sólo
en la composición (complicaciones y antologías), o sólo en la expresión (traducciones).
Cuando la obra preexistente se encuentra en el dominio privado, es necesario que su autor autorice la
realización de la obra derivada. Es el derecho de transformación. En cambio cuando la obra preexistente se
encuentra en dominio público no es necesaria autorización alguna para realizar obras derivadas, ya que el
derecho de transformación constituye un aspecto patrimonial del derecho del autor.
Las obras derivadas que son el fruto del esfuerzo personal de su autor y presentan algún grado de
creatividad, están protegidas sin perjuicio de los derechos del autor de la obra anterior.
 Adaptaciones y actualizaciones: el que adapte, transporte, modifique o parodie una obra con la
autorización del autor, tiene sobre su adaptación, modificación, etc. el derecho de coautor, salvo
convención contraria. (dominio privado) .El que adapte, transporte, modifique o parodie una obra que
no pertenece al dominio privado, será dueño exclusivo de su adaptación, transporte, modificación y
no podrá oponerse a que otros adapten, modifiquen.... la misma obra (dominio público)
 Traducción: el titular de un derecho de traducción tiene sobre ella el derecho de propiedad en las
condiciones convenidas con el autor, siempre que los contratos de traducción se inscriban en el
registro nacional de la propiedad intelectual dentro del año de la publicación de la obra traducida. Si
no se inscribe se suspende el derecho de autor hasta el momento en que la efectúe, recuperándose
dichos derechos en el acto mismo de la inscripción, por el término y condiciones que corresponda,
sin perjuicio de la validez de las reproducciones, ediciones, ejecuciones y toda otra publicación
hechas durante el tiempo en que la obra no estuvo inscripta. (Art. 23) La doctrina en forma “casi”
unánime, dice que esto implica reconocerle carácter de inscripción constitutiva a la registración de los
contratos de traducción, siempre que no haya pasado el término legal para que las obras traducidas
pasen al dominio público. La EXIGENCIA del contrato registrado es porque no existe una
autorización verdadera en la traducción, sino existe contrato. Esto implica que nadie puede aparecer
con una traducción, sino tiene autorización del autor volcada en un contrato.-
Recordar los LIMITES al derecho de autor (artículo 6), en cuyo caso no será necesaria la autorización xq lo
que cualquiera podrá traducir o hacer una reimpresión de las obras didácticas y literarias, pero siempre
reconociendo los derechos de los herederos y pagarles.-
SUPUESTOS EN DONDE LA OBRA YA HA PASADO DEL DOMINIO PRIVADO AL PUBLICO.-
Aquí ya no se necesita autorización puesto que la obra esta en el dominio publico, ya NO ES NECESARIO
REGISTRAR conforme a lo dispone el artículo 23.
EN DEFINITIVA, la registración exigida por el artículo 23, es sòlo CUANDO se DEBE PEDIR
AUTORIZACIÒN para hacer uso de la obra. Por lo tanto no se exige en el caso de las LIMITACIONES ni en
el supuesto de que la obra YA ESTA EN EL DOMINIO PUBLICO!!:-
Cuando la obra está en el dominio público solo se paga un canon simbólico, que entra al llamado fondo de
incentivo de nuevos artistas que no es otro que el decreto 1224, que creo el fondo nacional de las artes.
AHORA BIEN. HAY QUE TENER MUCHO “CUIDADO” CON EL ARTÌCULO 23. Puesto que si se lee
rápidamente lo expresado en dicho artículo el mismo señala que el traductor va a ser “COAUTOR”. Pero el
traductor va a ser coautor con el titular de la obra originaria, conforme a como lo HAYA ESTEBLECIDO
CONTRACTUALMENTE y se refiere UNICA Y EXCLUSIVAMENTE >>> al “ASPECTO PATRIMONIAL!!!!,
porque de lo que es la OBRA TRADUCIDA, el traductor es el AUTOR DE LA MISMA y es una OBRA
DERIVADA.-
Copyright: Es el derecho de copia es únicamente para el autor. Y la ley 25446 prohíbe la fotocopia total o
parcial. Yo estoy hablando que quiero una fotocopia de un capítulo para estudio, a los efectos de una
cuestión académica, la ley no permite la fotocopia total o parcial del texto. Y donde nos vamos a apoyar
cuando se trate de una cuestión académica y el objetivo sea únicamente académico y no sea el texto
completo, nos vamos a apoyar en el art. 36 de la ley 11723.
Copyleft: es la C invertida. Que significa? Que Ud. puede tomar copias. Licencias Creative Commons
Poner las obras bajo una licencia Creative Commons no significa que no tengan copyright. Este tipo de
licencias ofrecen algunos derechos a terceras personas bajo ciertas condiciones.
1- Reconocimiento (Attribution):
El material creado por un artista puede ser distribuido, copiado y exhibido por terceras personas si se
muestra en los créditos.
2- No Comercial (Non commercial):
El material original y los trabajos derivados pueden ser distribuidos, copiados y exhibidos mientras su uso no
sea comercial.
3- Sin Obra Derivada (No Derivate Works):
El material creado por un artista puede ser distribuido, copiado y exhibido pero no se puede utilizar para crear
un trabajo derivado del original.

4- Compartir Igual (Share alike):


El material creado por un artista puede ser modificado y distribuido pero bajo la misma licencia que el
material original.
Les voy a mostrar la combinación de estas 4 que nos dan lugar a 6.

Reconocimiento: el material creado por un artista puede ser distribuido, copiado y exhibido por terceros
si se muestra en los créditos.

Reconocimiento. Sin obra derivada: El material creado por un artista puede ser distribuido, copiado y
exhibido por terceros si se muestra en los créditos. No se pueden realizar obras derivadas.

Reconocimiento – Sin obra derivada – No comercial: El material creado por un artista puede ser
distribuido, copiado y exhibido por terceros si se muestra en los créditos. No se puede obtener ningún
beneficio comercial. No se pueden realizar obras derivadas.

Reconocimiento – No comercial: El material creado por un artista puede ser distribuido, copiado y
exhibido por terceros si se muestra en los créditos. No se puede obtener ningún beneficio comercial.

Reconocimiento – No comercial – Compartir igual: El material creado por un artista puede ser
distribuido, copiado y exhibido por terceros si se muestra en los créditos. No se puede obtener ningún
beneficio comercial y las obras derivadas tienen que estar bajo los mismos términos de licencia que el trabajo
original.
Reconocimiento – Compartir igual: El material creado por un artista puede ser distribuido, copiado y
exhibido por terceros si se muestra en los créditos. Las obras derivadas tienen que estar bajo los mismos
términos de licencia que el trabajo original.

CONTRATACIONES
Sólo es negociable el efecto patrimonial del derecho de los autores, que es la explotación económica de las
obras. Según el artículo 52 y concordantes de la ley, el derecho moral es intransferible, irrenunciable,
inalienable, etc.
Art. 51.– El autor o sus derechohabientes pueden enajenar o ceder total o parcialmente su obra, esta
enajenación es válida sólo durante el término establecido por la ley y confiere a su adquirente el derecho a su
aprovechamiento económico sin poder alterar su título, forma y contenido.
Art. 52.– Aunque el autor enajenare la propiedad de su obra, conserva sobre ella el derecho a exigir la
fidelidad de su texto y título, en las impresiones, copias o reproducciones, como asimismo la mención de su
nombre o seudónimo como autor.

Hay cuatro tipos de contratos típicos:


- Contratos de cesión o venta.
- Contrato de edición.
- Contrato de representación.
- Contrato de licencia de programa de computación.

NORMAS GENERALES PARA TODOS LOS CONTRATOS:


Nuestra ley no lo tiene, de todas maneras, para equilibrar las posiciones de los autores existen algunos
principios fundamentales, fundados en la aplicación de la legislación Civil que permite el artículo 12 de la ley
11723.

1- Interpretación restrictiva de los contratos de explotación: esto surge de algunos artículos, como la
segunda parte del artículo 38 ley 11723.
ARTICULO 38. El titular conserva su derecho de propiedad intelectual, salvo que lo renunciare por el
contrato de edición. Puede traducir, transformar, refundir, etcétera, su obra y defenderla contra los
defraudadores de su propiedad, aún contra el mismo editor.
Quiere decir que si puede ir contra el mismo que firmó el contrato, la interpretación es bastante restrictiva a
favor del autor. También encontramos un ejemplo en el artículo 39, al decir que el editor “solo” tiene
derechos...
ARTICULO 39. El editor sólo tiene los derechos vinculados a la impresión, difusión y venta, sin poder alterar
el texto, y sólo podrá efectuar las correcciones de imprenta si el autor se negare o no pudiere hacerlo.
También en el artículo 47
ARTICULO 47. La aceptación de una obra no da derecho al aceptante a su reproducción o representación
por otra empresa, o en otra forma que la estipulada, no pudiendo hacer copias fuera de las indispensables, ni
venderlas, ni locarlas sin permiso del autor.
De estos artículos surge el principio de la interpretación restrictiva.

2- Presunción de onerosidad: surge de los artículos 1627 del Código Civil, y en el artículo 40 de la ley
11723.
Art. 1.627 CC. El que hiciere algún trabajo, o prestare algún servicio a otro, puede demandar el precio,
aunque ningún precio se hubiese ajustado, siempre que tal servicio o trabajo sea de su profesión o modo de
vivir. En tal caso, entiéndese que ajustaron el precio de costumbre para ser determinado por árbitros.
Las partes podrán ajustar libremente el precio de los servicios, sin que dicha facultad pueda ser cercenada
por leyes locales. Cuando el precio por los servicios prestados deba ser establecido judicialmente sobre la
base de la aplicación de normas locales, su determinación deberá adecuarse a la labor cumplida por el
prestador del servicio, los jueces deberán reducir equitativamente ese precio, por debajo del valor que
resultare de la aplicación estricta de los mínimos arancelarios locales, si esta última condujere a una evidente
e injustificada desproporción entre la retribución resultante y la importancia de la labor cumplida. (Párrafo
incorporado por art. 3° de la Ley N° 24.432 B.O. 10/1/1995.)
ARTICULO 40. En el contrato deberá constar el número de ediciones y el de ejemplares de cada una de
ellas, como también la retribución pecuniaria del autor o sus derechohabientes; considerándose siempre
oneroso el contrato, salvo prueba en contrario. Si las anteriores condiciones no constaran se estará a los
usos y costumbres del lugar del contrato.
Aunque solamente habla del contrato de edición, se lo toma como un principio general.

3- In dubio pro autoris: surge de la jurisprudencia, en donde siempre se trata de proteger al autor.

4- Exclusividad del uso autorizado debe ser expreso: en principio casi todos los contratos son no
exclusivos, ni con editor, ni con el productor de la sala teatral, ni con el distribuidor de las películas, etc. el
autor siempre conserva la posibilidad de designar simultáneamente a otro. A esto lo vemos en el artículo 49.
ARTICULO 49. El autor de una obra inédita aceptada por un tercero no puede, mientras éste no la haya
representado, hacerla representar por otro, salvo convención en contrario.
Aquí se establece una exclusividad como excepción, porque en general no está nunca presumida.

5- Los contratos sobre la explotación de obras son intuitu personae: se tiene en cuenta la calidad de la
persona a la que se otorga. Por ejemplo el artículo 47.
ARTICULO 47. La aceptación de una obra no da derecho al aceptante a su reproducción o representación
por otra empresa, o en otra forma que la estipulada, no pudiendo hacer copias fuera de las indispensables, ni
venderlas, ni locarlas sin permiso del autor.

6- Obligación de respeto al derecho moral.


EL CASO DE LOS DERECHOS DE LOS INTERPRETES.-
Dijimos que SALVO PACTO EN CONTRARIO, la ley le atribuye iguales derechos de autor (derechos
patrimoniales) en lo que es la participación patrimonial respecto de la explotación de la obra, sobre una obra
cinematográfica (que es considerada una obra en colaboración imperfecta), al autor del guion, al productor y
al director. Tratándose de obras cinematográfica musicales, también se debe incluir al compositor. Ahora
bien, dentro de las obras cinematográficas también nos encontramos con los INTERPRETES, que no son ni
más ni menos que los actores de la película. Pero éstos no tienen derecho de autor sobre la obra
cinematográfica.
El actor como interprete toma algo ya existente (el guion) y hace por medio de su creatividad como actor, una
creación independiente y que siempre es una “creación derivada”.- una “creación derivada”

Edición, Representación, Venta e Interpretación – Conceptos .


CONTRATO DE EDICIÓN
Art. 37.– Habrá contrato de edición cuando el titular del derecho de propiedad sobre una obra intelectual, se
obliga a entregarla a un editor y éste a reproducirla, difundirla y venderla. Este contrato se aplica cualquiera
sea la forma o sistema de reproducción o publicación.
Concepto: habrá contrato de edición, cuando una parte, llamada autor, cede a la otra parte, llamada editor, el
derecho de reproducir su obra, distribuirla y de venderla a cambio de una compensación económica.
Por su lado, el editor se compromete a realizar estas operaciones por su cuenta y riesgo.
En caso de que la edición se haga en forma de libro, a las condiciones del contrato se le habrán de añadir
otros requisitos tales como: el idioma en que se ha de publicar la obra, anticipo que la editorial entregará al
escritor a cuenta de sus derechos; la modalidad o modalidades, por ej, la colección de la que será parte.
Con la firma del contrato, el editor asume responsabilidades como reproducir la obra en la forma convenida,
sin que el autor no haya consentido no podrá introducir modificaciones. Debe también someter las pruebas
de tirada al autor, distribuir la obra en el plazo y las condiciones acordadas, aseguradas la explotación de la
obra, su difusión comercial conforme a los usos habituales del mercado, pagar al autor lo estipulado.
Asimismo, tiene que dar al autor anualmente certificado en que se determinen los datos relativos a la
fabricación, distribución y existencias de ejemplares.
El autor también asume responsabilidades que se detallan luego.

Contenidos mínimos del contrato de edición: son cláusulas o factores importantes que a un contrato de
edición le son indispensables para quedar establecido como tal:
1- Número de edición o de reimpresión.
2- Cantidad de ejemplares de la edición a la que pertenece.
3- Indicación de si es exclusiva o no.
4- Le entrega del material.
5- Remuneración que percibirá el autor o el titular de los derechos patrimoniales.
La falta de alguna de estas cláusulas esenciales, es causa de nulidad insalvable.
Objeto del contrato de edición (Corpus mysthicum): el objeto inmaterial del contrato es la obra (corpus
mysthicum) de todo tipo, literaria, artística o científica, siempre que por su naturaleza, sea susceptible de
reproducción en un soporte material, que va a ser editada, es decir, convertida en el objeto material del
contrato, o sea, en los ejemplares o copias editadas, mediando una compensación económica (no
exclusivamente en dinero) que debe entregar el editor al autor (persona física).
Limitaciones al objeto del contrato: Al igual que todos en todos los restantes contratos o acuerdos de
voluntades, cualquier sea el objeto del contrato de edición, en primer lugar debe ser necesariamente lícito en
los términos del Art. 953 CC, que ordena que: “El objeto de los actos jurídicos deben ser cosas que estén en
el comercio, o que por un motivo especial no se hubiese prohibido que sean objeto de algún acto jurídico, o
hechos que no sean imposibles, ilícitos, contrarios a las buenas costumbres o prohibidos por las leyes, o que
se opongan a la libertad de las acciones o de la conciencia, o que perjudiquen los derechos de un tercero.
Los actos jurídicos que no sean conformes a esta disposición, son nulos como si no tuviesen objeto”.
El contenido de esta disposición se debe conciliar, además, con el principio general constitucional que
garantiza el derecho “de publicar ideas con la prensa sin censura previa”, ratificado y ampliado por el pacto
de San José de Costa Rica en la definición del concepto del derecho de libertad de pensamiento y de
expresión del Art. 13, que comprende la libertad de buscar, recibir y difundir información e ideas de toda
índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por
cualquier otro procedimiento de su elección, no pudiendo restringirse el derecho de expresión por vías o
medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de
frecuencias radioeléctricas, o de enseres y aparatos usados en la difusión de la información o por
cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y circulación de ideas y opiniones, o con
las disposiciones más especificas que estén incluidas en el Código Penal y por las leyes de defensa de la
democracia, o la que reprime los actos discriminatorios.
Si la existencia de elementos ilícitos o contrarios a la moral y las buenas costumbres es detectada por el
editor antes de la celebración del contrato de edición, no podría celebrar tal acuerdo pero, concertada la
publicación, debe la compensación económica al autor porque la selección de las obras es uno de los roles
propios de aquel, frente al cual no puede alegar su desconocimiento o el hecho de haber sido objeto de un
engaño.
La obra editada se compone del texto principal (entregado por el autor) y el paratexto provisto por el editor,
que se integra con la tapa, la contratapa, las solapas, las ilustraciones, el formato, el tipo de papel, el diseño
gráfico y tipográfico, los prólogos, las notas, los epígrafes, las dedicatorias, los índices, los apéndices, los
resúmenes y los glosarios, con el cual la creación intelectual se transforma en un bien negociable, pero esa
conversión debe ser realizada por el editor, de suerte que la obra sea una producción lícita: si el resultado es
contrario, esto es, un objeto editorial opuesto a la moral, a las buenas costumbres, los principios
constitucionales o a ciertas reglas jurídicas, entonces, podría provocar la nulidad del contrato de edición, con
pérdida de la compensación económica a favor del autor si éste participó en el proceso de transmutación o
dejó de hacerlo por su exclusiva decisión.

La figura del autor: su marco regulatorio debe entenderse a partir del principio de que esta parte contractual
“conserva su derecho de propiedad intelectual, salvo que lo renunciare por el contrato de edición. Puede
traducir, transformar, refundir, etcétera, su obra y defenderla contra los defraudadores de su propiedad, aun
contra el mismo editor” (Art. 38 LPI), es decir, como regla general, las facultades patrimoniales del autor son
tan amplias como pueden ser las formas o modalidades de la reproducción y de los diferentes soportes.
Esa disposición debe ser interpretada en el sentido de que el autor puede suprimir o modificar parte de su
obra luego de la celebración del contrato de edición, aunque deba indemnizar al editor por estos cambios, y
éste no puede oponerse aún cuando ya se hubiera incluido la publicación y se le hubiera puesto a la venta,
incluyéndose en esta potestad del autor la facultad de la destrucción total de su creación.
Esta atribución, denominada derecho de retracto, deviene del derecho moral del autor.
El autor puede exigir que su nombre figure de forma tal que se le relaciona de una manera indiscutible con la
obra editada, en función de su derecho moral del reconocimiento a la paternidad, principio derivado del Art.
38 LPI, que puede ser ejercido contra el editor con quien haya contratado o contra terceras personas pero,
como se trata de un derecho inalienable, no puede ser derogado por acuerdo de partes, incluyendo las
acciones civiles y penales de diversa índole, en la forma que también lo dispone el Art. 72 LPI.
Art. 38.– El titular conserva su derecho de propiedad intelectual, salvo que lo renunciare por el contrato de
edición. Puede traducir, transformar, refundir, etcétera, su obra y defenderla contra los defraudadores de su
propiedad, aun contra el mismo editor.
Art. 72.– Sin perjuicio de la disposición general del artículo precedente se considerarán casos especiales de
defraudación y sufrirán la pena que él establece, además del secuestro de la edición ilícita:
a) El que edite, venda o reproduzca por cualquier medio o instrumento, una obra inédita o publicada sin
autorización de su autor o derechohabientes;
b) El que falsifique obras intelectuales entendiéndose como tal la edición de una obra ya editada, ostentando
falsamente el nombre del editor autorizado al efecto;
c) El que edite, venda o reproduzca una obra suprimiendo o cambiando el nombre del autor, el título de la
misma o alterando dolosamente su texto;
d) El que edite o reproduzca mayor número de los ejemplares debidamente autorizados.
La contrapartida de los derechos del autor, son sus obligaciones, una de las cuales es la de entregar la obra
al editor debidamente terminada en el plazo establecido en el contrato de edición (Art. 42 LPI) o, a falta de
éste, por el que se fije sumariamente en sede judicial.
Art. 42.– No habiendo plazo fijado para la entrega de la obra por el autor o sus derechohabientes o para su
publicación por el editor, el tribunal lo fijará equitativamente en juicio sumario y bajo apercibimiento de la
indemnización correspondiente.
Como se trata de una obligación de hacer del autor a favor del editor, ya que sin su realización éste no podría
proceder a reproducir y distribuir la obra en ejemplares, no cabe en esta figura contractual la posibilidad de
que el acreedor, que en este supuesto es el editor, pueda obligar al cumplimiento de la obligación o de que
pueda hacerla cumplir por otro, ya que la figura del autor es determinante por su arte o cualidades
personales.
Es necesario poner de manifiesto que este tipo de contrato autoral no puede tener por objeto una obra que
no se encuentre terminada porque, en este caso, correspondería otra figura contractual, partiendo de la
premisa de que no hay autor sin obra y ésta no existe en tanto su acreedor no haya tomado la decisión
acerca de su conclusión.

Otra de las obligaciones del autor está vinculada con su disponibilidad de la obra, la que se refiere a los
siguientes aspectos:
 Garantía de autenticidad de la obra que, si bien hace a la existencia misma del contrato porque no es
posible celebrarlo mediando un objeto ilícito, no por ello revela al autor de su obligación de responder
frente a terceros que perturben al editor, en relación con el ejercicio pacifico de los derechos sobre la
obra o respecto de su titularidad.
 Garantía de que el autor no ha efectuado otras negociaciones de sus facultades patrimoniales y otros
actos jurídicos – donación, por ej- que lo inhiben para la celebración de un determinado contrato de
edición.
El autor estaría obligado a efectuar las correcciones de imprenta (Art. 39 LPI) y debe ser considerada como
una eventual obligación, primero, porque no se trata de un conocimiento inexcusable de esta técnica editorial
que requiera su rol autoral, en segundo lugar, porque comparte esa imposición con el editor, y por último,
porque no es el único recaudo que debe ser cumplido para que la edición se complete de acuerdo con las
reglas de la producción editorial.
Art. 39.– El editor sólo tiene los derechos vinculados a la impresión, difusión y venta, sin poder alterar el
texto, y sólo podrá efectuar las correcciones de imprenta si el autor se negare o no pudiere hacerlo.

Rol del editor: es el artífice de la circulación y comunicación de la creación, y su participación resulta


ineludible aunque en su propósito sólo existe interés mercantil.
La primera facultad del editor es procurar la reproducción de la obra para su comercialización, en los
términos “impresión, difusión y venta” (Art. 39 LPI), que comprende un haz de actividades que pueden
realizar mediante sus propios recursos de industrialización y explotación comercial o a través de terceras
personas (físicas o jurídicas) pero siempre bajo su exclusiva responsabilidad porque dichas funciones son
parte de su rol en esta figura contractual.
Las características del corpus mechanicum pueden ser establecidas por acuerdo de partes, de manera
somera o con detallada precisión, pero a falta o por insuficiencia de esta especificación, es el editor quien
debe determinar el aspecto del soporte de la obra, en principio, porque es quien tiene los conocimientos
técnicos (calidad de papel, tipo de diagramación, de tipografía, de encuadernación o de edición, tamaño del
libro, elección de la tapa y/o sobrecubierta, la inserción de ilustraciones o la inclusión en una colección) que
le permiten tomar decisiones al respecto y luego, porque como la relación con el autor se basa en un contrato
intuito personae, él ha sido elegido para realizar esta tarea desde antes de la celebración del mismo por sus
cualidades.
Esta facultad del editor implica también la posibilidad de variar sus criterios y sus decisiones en las distintas
etapas del contrato, en las cuales debe tener siempre en cuenta los usos y costumbres del mercado editorial,
pero cumpliendo en todos los casos con los planes establecidos (Art. 42 LPI).
Art. 42.– No habiendo plazo fijado para la entrega de la obra por el autor o sus derechohabientes o para su
publicación por el editor, el tribunal lo fijará equitativamente en juicio sumario y bajo apercibimiento de la
indemnización correspondiente.
La siguiente potestad del editor se vincula con su capacidad de dirigir y concretar la distribución en las
condiciones y plazo estipulado, así como la difusión comercial conforme a los usos del sector, que asegure
su explotación continua de la obra del autor.
Esta facultad significa que el editor debe desplegar, con la diligencia propia de su profesión, los medios que
estime racionalmente suficientes para alcanzar el éxito comercial de la edición, en la que se incluye la
publicidad, pero no implica garantizar al autor la consecuencia de dicho éxito.
Puede requerir la participación del autor en actos de fomento de su obra, por ej, los actos o reuniones de
presentación de los libros, así como su presencia en encuentros periodísticos y demás actividades que sirvan
para la promoción de la obra.
Una de las facultades del editor, si se acuerda contractualmente, es la posibilidad de determinar el título de la
obra, y de hecho, representa una práctica bastante frecuente para facilitar la penetración en el mercado.
Esta potestad del editor que, en ciertas ocasiones se acompaña con el registro que autoriza la ley de marcas
si por la originalidad de su expresión así lo permite, sólo puede ser efectuada a favor del autor porque no
puede ser separada del contenido central de la obra, y por consecuencia, no puede ser separado de la
persona del autor.
Otra de las actividades de difusión que el editor realiza es el envío sin cargo de un cierto número de
ejemplares.

En cuanto a la facultad de organizar la venta de la obra, existen dos aspectos:


 Determinación de los puntos de venta: aunque puede pactarse convencionalmente, su identificación
es parte de la experiencia del editor, aunque éste debe cuidar que tales ubicaciones no desprecien el
valor de la obra ni la figura del autor.
 Determinación del precio final de la obra: el editor, como rector de la actividad comercial de la obra,
en interés propio y del autor, debe exigir un cierto nivel de equilibrio con las condiciones del mercado
consumidor y en función del tipo de edición (rústica o cartoné, académicas o comunes) o del precio
medio de la editorial o de la colección.

No puede establecerse la calificación de potestad a la revisión de la composición gramatical de la obra del


autor (corrección de estilo), que puede ser normativa (ortográfica, morfológica, y sintaxis o de léxico), de
cohesión (puntuación, de nexos o anáforas), de coherencia (selección y progreso de la información,
estructura del texto y del registro, fórmulas y giros estilísticos) y otros (disposición del texto, tipografía), toda
la cual, aunque sea necesaria, a falta de normativa, debe ser expresamente autorizada por el autor porque
puede hacer a la propia identidad de la obra, y también, ir contra ella.
Deben acordarse el número de ediciones y de ejemplares, así como la retribución económica del autor, a
falta de lo cual se estará a los usos y costumbres del medio editorial.
Art. 40.– En el contrato deberá constar el número de ediciones y el de ejemplares de cada una de ellas,
como también la retribución pecuniaria del autor o sus derechohabientes; considerándose siempre oneroso el
contrato, salvo prueba en contrario. Si las anteriores condiciones no constaran se estará a los usos y
costumbres del lugar del contrato.
La ley de fomento al libro, incorporó como obligación del editor (para controlar las ediciones y reimpresiones),
la de hacerlo constar en los ejemplares editados, juntamente con los datos del título de la obra, el nombre del
autor, compilador, coordinador o traductor, del nombre del impresor, el lugar y la fecha de impresión, el
nombre y el domicilio del editor, el numero del sistema internacional normalizado para los libros (ISBN), así
como la ficha de catalogación en fuente.
La antedicha ley de fomento al libro y la lectura creó dos nuevas obligaciones para el editor al imponerle el
control de la tirada a través del registro oficial del libro en la Dirección Nacional del Derecho de Autor, así
como la comunicación fehaciente al autor en relación a la cantidad de ejemplares de cada edición y/o
reimpresión de la obra; a la vez, habilitó a éste último a solicitar sanciones civiles y penales en caso de
incumplimiento.
La otra obligación principal del editor establecida por la LPI es la de abonar la retribución económica que le
corresponde al autor según se haya pactado, o de acuerdo con los usos y costumbres del lugar del contrato,
pero si esa compensación consiste en un porcentaje sobre la venta de cada ejemplar o de las ganancias
líquidas, el editor está obligado a rendir cuentas, aunque el autor haya recibido un anticipo parcial de sus
regalías.
A falta de regulación sobre la rendición de cuentas del editor al autor, se recurre a las normas del CC.
Dentro de los usos y costumbres del medio editorial, es de práctica que el editor efectúe, al menos, una
liquidación anual practicando un resumen de las ventas y la liquidación de las regalías del autor, aunque
contractualmente puede acortarse este período.
El deber de cuidado de la obra que tiene el editor le impone la obligación de promover acciones civiles o
penales en contra de los defraudadores, con o sin la asistencia del autor.
Otra de las obligaciones a cargo del editor, es la de devolver el original cuando finalice la impresión de la
obra, incluido los grabados, los dibujos y todo otro complemento que el autor hubiera entregado para la
edición y, también, dar cumplimiento a las formalidades registrales.
FORMAS CONTRACTUALES: si se parte de la premisa por la que el contrato de edición es no formal
(consensual), dado que la LPI, para consagrar su validez, no establece prescripciones respecto de las
solemnidades que deben observarse al tiempo de la formación de ese acto jurídico, como serían las de la
escritura del acto, la presencia de testigos, su redacción y firma con la intervención de un escribano público o
de un oficial público, o con el concurso del juez del lugar, las partes puede acordarlo usando las formas que
juzguen convenientes.
La celebración del contrato verbal tiene todos los inconvenientes relacionados con la interpretación y prueba
de las condiciones pactadas o de las de los usos y costumbres, que pueden llegar a variar sustancialmente,
según se trate del tipo de obra, de las cualidades personales del autor y comerciales del editor, y aun
respecto del momento de su conclusión.
Por construcción doctrinal, los derechos patrimoniales no pueden ser motivo de negociación considerados en
su conjunto, sino que deben ser acordados de manera individual y con expresa determinación del alcance de
cada uno de ellos.
Del mismo modo, no existe regulación jurídica respecto de la diferenciación entre libro, folleto, fascículo,
revista, antología u otros, con lo cual el editor debe tener claramente establecido el tipo de soporte en que se
fijará la obra y contar con expresa autorización para variar la especie de la fijación.
Tampoco podría acordarse en el contrato de edición que la obra objeto de éste fuera la última que produjera
el autor por un cierto tiempo o por el resto de su vida, o que se obliga a no editar en lo sucesivo, aun cuando
el editor le garantizara medios económicos de subsistencia, ya que se estarían afectando principios
constitucionales básicos respecto a la libertad de las personas.

DESENLACE DEL CONTRATO:


Ambas partes deben mantener comportamientos de buena fe que permitan salvar los escollos para el buen
desenvolvimiento de las etapas contractuales.
En el supuesto de pérdida del original antes de su impresión, cuando haya sido entregado al editor, éste debe
al autor las regalías sobre el total del contrato, de la misma manera como si la obra hubiera sido editada y
vendida y aún también el daño moral que le causara.
Art. 41.– Si la obra pereciera en poder del editor antes de ser editada, éste deberá al autor o a sus
derechohabientes como indemnización la regalía o participación que les hubiera correspondido en caso de
edición. Si la obra pereciera en poder del autor o sus derechohabientes, éstos deberán la suma que hubieran
percibido a cuenta de regalía y la indemnización de los daños y perjuicios causados.
En la situación inversa, si la pérdida del original de la obra se produce cuando ésta se encuentra en poder del
autor, también opera la resolución del contrato pero éste ultimo debe al editor, además de las sumas que
hubiera recibido de anticipo, los daños y perjuicios causados al editor por la imposibilidad de producir la
edición.
Si la actividad principal del editor es la impresión, divulgación y venta de la obra del autor, el contrato de
edición se extingue como cualquier otra obligación, cuando se ha concluido con las ventas de todos los
ejemplares, aunque no se haya cumplido su plazo de vigencia.
Distinto es el contrato pactado por plazo cierto y sin número de ejemplares o ediciones o reimpresiones,
durante el cual el editor puede reimprimirlo indefinidamente aunque debe mantener las condiciones de
retribución fijadas al principio.
En cualquier caso, el contrato de edición puede concluir porque las partes así lo acuerden, y entonces, rigen
las normas del derecho común para la finalización de todos los contratos, pero si se produce el fallecimiento
o incapacitación de algunas de las partes, la solución puede variar a las normas del derecho común, en
función de las características tan especiales de este contrato.
En relación con el autor, tanto sus representantes legales, como sus herederos o derechohabientes pueden
hacer entrega de la obra, si estuviera concluida, pero esta definición no puede ser efectuada por las personas
aludidas, sino que debe haber elementos certeros.
Si hubiera imposibilidad de efectuar la entrega por haber fallecido el autor o encontrarse discapacitado, el
contrato de edición de extinguirá por inexistencia de objeto contractual, pero si la muerte o incapacidad
fueron posteriores a la entrega de la obra, el contrato permanecerá vigente con los herederos o
derechohabientes, y a falta de éstos, como la obra pasa a dominio público, no habría inconvenientes.
Si el editor fallece antes de la conclusión del contrato pueden producirse también diferentes situaciones,
según se trate de una persona física o jurídica, ya que, por tratarse de un contrato intuito personae, en el
primer supuesto puede ser resuelto por el autor demostrando que los herederos o derechohabientes de aquél
no cuentan con las habilidades necesarias para la prosecución de las acciones contractuales.
En cambio, si la empresa editorial (persona física o jurídica), es declarada en quiebra antes de que la obra
haya sido editada, es discutible el derecho de los acreedores para proseguir con el contrato o para liquidar
derechos del fallido a favor de otro editor, o de cualquier otra persona.
Si la obra fue editada antes de la quiebra, existen derechos a favor del autor para oponerse a que la
operación de venta se efectúe juntamente con otros que componen la masa de bienes del fallido, y el sindico
o el liquidador de la quiebra, deberán comportarse con la diligencia que le compete a tal cargo sin que las
obras resulten vendidas a precio vil, como saldo, al peso o de cualquier otro modo que perjudique el derecho
moral del autor.
En cualquier de los estadios de la quiebra del editor se produce la extinción del contrato de edición y el autor
retoma el ejercicio de sus derechos patrimoniales que le permiten celebrar nuevos contratos.
Cuando el plazo contractual se ha cumplido sin que se hayan completado las ventas de los ejemplares de la
obra del autor, el editor puede continuar con las tareas de la comercialización de aquél, pero si la edición ha
dejado de ser económicamente rentable y el editor no está dispuesto a proseguir con tales operaciones, el
Art. 43 faculta al autor para optar por comprarlos a precio de costo, más un 10% de bonificación.
Art. 43.– Si el contrato de edición tuviere plazo y al expirar éste el editor conservase ejemplares de la obra no
vendidos, el titular podrá comprarlos a precio de costo, más un 10% de bonificación. Si no hace el titular uso
de este derecho, el editor podrá continuar la venta de dichos ejemplares en las condiciones del contrato
fenecido.
Por último, si el contrato no tiene plazo, en cualquier supuesto rige la normativa general sobre prescripción
liberatoria que establece un plazo de 10 años a falta de disposición alguna.

INSCRIPCION DEL CONTRATO DE EDICION: consiste en registrar un acuerdo privado entre las partes
firmantes de un contrato de edición, traducción, adaptación, licencia de uso u otros vinculados con la ley
11.723 por lo cual se deberá presentar como documentación básica: Un formulario “solicitud inscripción de
Contrato “Edición Gráfica” completo y adjuntando a él, el contrato original y una copia. En caso de que el
contrato esté redactado en otro idioma, se lo debe traducir por traductor y adjuntar también, la traducción
legalizada por el Colegio de Traductores Públicos, con una copia.

CONTRATO EDICION FONOGRAFICA: es aquel por el cual el autor – o la entidad de gestión a quien ha
cedido o aportado el derecho de reproducción mecánica – autoriza al productor fonográfico a fijar la obra
musical sobre un soporte – el master -, obteniendo copias de él y distribuyéndolas, a cambio de una
remuneración.
Las sociedades autorales o las sociedades de gestión son entes, en general, no gubernamentales,
destinados a la recaudación de los derechos patrimoniales y vinculados con las artes del espectáculo, que
exhiben diversas formas de organización, ya que pueden estar integradas por los propios autores y tener
como fin social otorgar el servicio de percepción de esos derechos o estar constituidas por sociedades de
interpretes y entidades de productores de fonogramas.
La representación que ejercen puede provenir del mandato legal, del mandato individual o de la cesión de los
derechos que hubieran realizado los autores o artísticas, según las disposiciones de las legislaciones de los
países, siendo sus funciones esenciales las de conceder o denegar las autorizaciones en nombre de sus
representados, establecer sus remuneraciones, que pueden ser proporcionales o a porcentaje respecto de la
recaudación del evento, a tanto alzado o mixta, así como la recaudación y distribución de los derechos y, en
definitiva, la realización de otras actividades como las de protección social o de divulgación cultural.
En 1968, la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música (SADAYC) fue creada por ley 17.648,
como asociación civil y cultural de carácter privado, representativa de los autores y compositores de música
nacional, popular o erudita, con o sin letra, incluidos los herederos o derechohabientes de los autores o
compositores de música; además, esta asociación mantiene relaciones con las sociedades autorales
extranjeras de características similares, mediante convenios de asistencia o representación recíprocas.
Por la reglamentación de aquella se autorizó a dicha entidad de gestión a percibir los derechos resultantes de
las obras musicales o literarias musicalizadas, así como a entablar vinculaciones con otras sociedades
autorales nacionales y con el Fondo Nacional de Artes, en lo que se refiere a la percepción de los derechos
que constituyen el dominio público pagante.
Se le otorgaron facultades para determinar las condiciones de utilización de los usuarios, concediendo o
negando la autorización para la comunicación y difusión pública de las obras de los autores (Art. 36 LPI),
fijando los aranceles, controlando boleterías, taquillas y otros similares y realizando todos los demás actos
que hagan a la defensa de los derechos patrimoniales de sus asociados, y de los compositores y autores y
compositores que no reúnen los requisitos para ser socios, las entidades de actividades conexas, las
sociedades extranjeras y los editores.
Este régimen se completa con los derechos recaudatorios relativos a los derechos de los artistas intérpretes
y ejecutantes, provenientes de la ejecución pública, la transmisión o la retransmisión por radio o televisión y
por las interpretaciones fijadas en fonogramas (Art. 56 LPI), actividad que efectúa una entidad distinta
formada por la Asociación Argentina de Interpretes y la Cámara Argentina de Productores Industriales de
Fonogramas (AADI-CAPIF), en función de autorización determinada por el Art. 35 del decreto reglamentario.
Cierto es que el autor de obra musical tiene escasas posibilidades de defender sus derechos frente a los
intereses de las empresas multinacionales y de ciertos intérpretes de renombre y, en una medida ínfima, su
derecho moral de cuidar de integridad de su obra si se atiene a los recursos tecnológicos disponibles en el
mercado.

CONTRATO DE COEDICION: tanto como LPI tiene su visión principal sobre el autor como persona que
trabaja en forma aislada, del mismo modo considera que el editor es una unidad empresarial que realiza su
actividad sin tener vinculaciones con otros sujetos del medio editorial, y en este contexto, regula el contrato
de edición.
Esta posición se corresponde con las condiciones de mercado en la primera parte del siglo XX, pero que ha
venido cambiando a ritmo acelerado en los finales de la anterior centuria, sobre todo, a partir de la
transnacionalización de los capitales y de las empresas en este periodo de globalización.
En los últimos tiempos se ha convertido en una práctica editorial la celebración de acuerdos entre empresas
del ramo radicadas en el mismo país o en diferentes naciones, de los cual resultan numerosos convenios de
coedición destinados a realizar las distintas etapas del ciclo editorial a través de quienes pueden ofrecer
aquellos menores costos que reduzcan las inversiones o los actos que optimicen las ventas, en número y
rentabilidad.
Estos acuerdos suelen regirse por los acuerdos individuales entre empresarios, aunque no debe dejarse de
lado la problemática que se produce cuando la edición se contrata con una empresa multinacional radicada
en un país y el proceso editorial completo es efectuado desde otro punto del planeta por la misma empresa o
por una subsidiaria, una empresa controlada y una eventualmente asociada.
La comercialización de una obra como causa final exclusiva de la coedición es la jurídicamente más conocida
en el sector empresarial de la edición para cuando alguien pretende penetrar en un mercado librero situado
en un lugar distinto del de producción, o sea desea aprovechar las medidas proteccionistas para la
explotación de libros editados en un país distinto de aquel en que radica la empresa productora.
Este tipo de contrato entre editores en colaboración o de cooperación, y no de intercambio recíproco de
prestaciones a cargo de los sujetos contratantes, puede celebrarse con una obra terminada o en relación
con una obra que se planifica crear conjuntamente (obra colectiva) o para publicar simultáneamente, por lo
general, en diferentes países o lenguas, una obra realizada por uno o varios de ellos.

DE LA REPRESENTACIÓN
Hay contrato de representación cuando el autor o sus derechohabientes entregan a un tercero o empresario
y éste acepta una obra teatral para su representación pública. (Art. 45 ley 11.723)
Tratándose de obras inéditas que el tercero o empresario deben hacer representar por primera vez, deberá
dar recibo de ella al autor o sus derechohabientes y les manifestará dentro de los treinta días de su
representación si es o no aceptada.
Toda obra aceptada debe ser representada dentro del año correspondiente a su presentación. No siéndolo,
el autor tiene derecho a exigir como indemnización una suma igual a la regalía de autor correspondiente a
veinte representaciones de una obra análoga. (Art. 46 ley 11.723)
La aceptación de una obra no da derecho al aceptante a su reproducción o representación por otra empresa,
o en otra forma que la estipulada, no pudiendo hacer copias fuera de las indispensables, ni venderlas, ni
locarlas sin permiso del autor. (Art. 47 ley 11.723)
El empresario es responsable de la destrucción total o parcial del original de la obra; y si por su negligencia
ésta se perdiere, reprodujere o representare, sin autorización del autor o sus derechohabientes, deberá
indemnizar los daños y perjuicios causados. (Art. 48 ley 11.723)
El autor de una obra inédita aceptada por un tercero no puede, mientras éste no la haya representado,
hacerla representar por otro, salvo convención en contrario. (Art. 49 ley 11.723)
A los efectos de esta ley se consideran como representación o ejecución pública, la transmisión
radiotelefónica, exhibición cinematográfica, televisión o cualquier otro procedimiento de reproducción
mecánica de toda obra literaria o artística. (Art. 50 ley 11.723)

DE LA VENTA
El autor o sus derechohabientes pueden enajenar o ceder total o parcialmente su obra, esta enajenación es
válida sólo durante el término establecido por la ley y confiere a su adquirente el derecho a su
aprovechamiento económico sin poder alterar su título, forma y contenido. (Art. 51 ley 11.723)
Aunque el autor enajenare la propiedad de su obra, conserva sobre ella el derecho a exigir la fidelidad de su
texto y título, en las impresiones, copias o reproducciones, como asimismo la mención de su nombre o
seudónimo como autor. (Art. 52 ley 11.723)
La enajenación o cesión de una obra literaria, científica o musical, sea total o parcial, debe inscribirse en el
Registro Nacional de Propiedad Intelectual, sin cuyo requisito no tendrá validez. (Art. 53 ley 11.723)
La enajenación o cesión de una obra pictórica, escultórica, fotográfica o de artes análogas, salvo pacto en
contrario, no lleva implícito el derecho de reproducción que permanece reservado al autor o sus
derechohabientes. (Art. 54 ley 11.723)
La enajenación de planos, croquis y trabajos semejantes, no da derecho al adquirente sino para la ejecución
de la obra tenida en vista, no pudiendo enajenarlos, reproducirlos o servirse de ellos para otras obras. (Art.
55 ley 11.723)
Estos derechos quedan reservados a su autor, salvo pacto en contrario.
(Texto según ley 25036, art. 4). La explotación de la propiedad intelectual sobre los programas de
computación incluirá entre otras formas los contratos de licencia para su uso o reproducción. (Art. 55 bis ley
11.723)

Derechos conexos Garantías y Protección.


DERECHOS CONEXOS:
Hay tres tipos de derechos conexos o vecinos: intérpretes, productores fonográficos y organismos de
radiodifusión. Estos derechos necesitan de una obra que es interpretada, o fijada en un fonograma o
difundida por los organismos de radiodifusión.
No son derecho de autor.
El artículo 56 es el que regula los derechos de los intérpretes y de los productores fonográficos.
Art. 56.– El intérprete de una obra literaria o musical, tiene el derecho de exigir una retribución por su
interpretación difundida o retransmitida mediante la radiotelefonía, la televisión, o bien grabada o impresa,
sobre disco, película, cinta, hilo o cualquier otra substancia o cuerpo apto para la reproducción sonora o
visual. No llegándose a un acuerdo, el monto de la retribución quedará establecido en juicio sumario por la
autoridad judicial competente.
El intérprete de una obra literaria o musical está facultado para oponerse a la divulgación de su
interpretación, cuando la reproducción de la misma sea hecha en forma tal que pueda producir grave e
injusto perjuicio a sus intereses artísticos.
Si la ejecución ha sido hecha por un coro o una orquesta, este derecho de oposición corresponde al director
del coro o de la orquesta.
Sin perjuicio del derecho de propiedad perteneciente al autor, una obra ejecutada o representada en un
teatro o en una sala pública, puede ser difundida o retransmitida mediante la radiotelefonía o la televisión,
con el solo consentimiento del empresario organizador del espectáculo.
Los organismos de radiodifusión no están protegidos expresamente por ninguna norma legal, pero la
jurisprudencia ha ido protegiendo a las señales televisivas.

NATURALEZA JURÍDICA DEL DERECHO DE LOS INTÉRPRETES:


1) Derecho de autor: decían que la interpretación es como una obra nueva. La labor del intérprete constituye
una nueva creación, que por su originalidad merece protección idéntica a la del autor.
También decían otros que es un colaborador, no una obra nueva, porque sin él la obra no hubiera podido
llegar al público. Hay obras que sólo pueden llegar a ser con una colaboración necesaria.
Otros, dentro de esta misma corriente, dijeron que es un adaptador, y por lo tanto otra obra.
Crítica: no está en el artículo 1 y no es necesaria siempre la intervención del intérprete, y por otro lado no es
necesario el requisito de la originalidad para tener la protección del artículo 56.

2) Derecho de la personalidad: se dijo que el intérprete pone una prestación de su físico, de su voz, de su
pensamiento, etc.
Puesto que la interpretación es una creación personal del artista, esta teoría participa en la determinación de
la naturaleza jurídica del derecho de intérprete, particularmente porque en muchas oportunidades el aporte
constituye una mera ejecución inmersa en el conjunto, y como tal, sometida a las pautas que le marcan la
obra y la dirección.
Crítica: el derecho de la personalidad pertenece a todas personas por ser tales y no solamente como una
cuestión inherente a los artistas.

3) Derecho del trabajo: tesis de los laboralistas, dijeron que el intérprete es un trabajador, que tenía una
relación laboral.
Es para defender los derechos de los intérpretes a que se proteja el fruto de su trabajo, sobre todo, frente a
nuevas modalidades técnicas que provocan que la interpretación de la obra no se hiciese en forma directa
ante el público, sino que se reproducía la fijación de la interpretación por medios mecánicos, como el disco, y
mediante ondas, como el caso de la radiodifusión, sin que pudiese existir control por parte del intérprete.
Crítica: había que reconocer un carácter especial al trabajo del intérprete, una categoría distinta, porque no
es un trabajador “común”. Otra característica que no tiene otro trabajador es que el artista aspira a
destacarse y, en cambio, otro trabajador común no.

4) Teoría del derecho autónomo: es la teoría más aceptada. Se genera una necesidad especial de protección
por un principio general del derecho, que es el enriquecimiento sin causa. Si alguien, por la difusión pública
de música o de películas, cobra, tiene que hacerle llegar una parte al autor y al intérprete. Nadie puede
enriquecerse con el trabajo de otro.

OBJETO PROTEGIDO:
La prestación personal del artista, intérprete o ejecutante. Es lo que pone de sí para que la obra sea conocida
y sea transmitida al público, la actividad artística es la intermediación entre el creador y el público.
La primera sociedad de autores y compositores que hubo fue Corporación de Músicos de la Argentina S.A. y
a principios de los años 60 se crea Sadaic.

CONTENIDO:
Derecho moral y patrimonial. El artículo 56 contiene a los derechos morales en el segundo párrafo. Este
segundo párrafo es lo que se conoce como “respeto a la interpretación”.
El artículo dispone que cuando la reproducción de la interpretación sea hecha en forma tal que pueda causar
grave o injusto perjuicio a los intereses artísticos del intérprete, éste puede oponerse a su divulgación,
derecho que, en el caso de que la interpretación haya sido hecha por un coro o una orquesta, corresponde
ejercer el director de uno u otra. Este derecho consagra una facultad personal del intérprete a prohibir la
divulgación de su obra, y pone a su cargo probar que tal difusión puede producir grave e injusto perjuicio a
sus intereses artísticos. El artículo 4º del decreto 1670/74 otorga al intérprete de fonogramas, ya se trate de
interpretación de obras musicales o literarias, el derecho a exigir que su nombre o seudónimo se indique en
la etiqueta u otro envase análogo de los soportes de fonogramas. Ello constituye un verdadero derecho a la
paternidad sobre la interpretación fijada.
Caracteres de este derecho moral: los mismos que de los autores (esencial, extrapatrimonial, inherente,
absoluto, etc.).

PRODUCTOR FONOGRÁFICO:
El sujeto es la persona jurídica que con su aporte e industria hace la fijación de los sonidos. El objeto
protegido es el fonograma, el soporte. También existen en este caso derechos morales y patrimoniales.
Hubo dos fallos en donde la Corte se expidió acerca de los derechos de los productores fonográficos:
“Vilama” y “Mangiante”. Y tenemos que ver el decreto 1670/74 y 1671/74.
Sin perjuicio del derecho que otorga la ley a los autores, los intérpretes principales o secundarios y los
productores de fonogramas tienen el derecho de percibir una remuneración de las personas que, en forma
ocasional o permanente, obtengan un beneficio directo o indirecto con la utilización pública de la
reproducción de un fonograma. Tal pago debe ser efectuado, entre otros, por los organismos de radiodifusión,
televisión o similares, cinematógrafos, teatros, bares, restaurantes, cabarets y, en general, por quien
comunique el fonograma al público, por cualquier medio directo o indirecto.
El decreto 1671/74 otorga a la Asociación Argentina de Intérpretes (AADI) la representación de los intérpretes
nacionales o extranjeros para percibir y administrar las retribuciones previstas en el artículo por la
comunicación al público de fonogramas, y a la Cámara Argentina de Productores e Industriales de
Fonogramas (Capif), la representación de los productores de fonogramas nacionales y extranjeros. El decreto
dispuso la creación de un ente único (AADI-Capif) para la recaudación de las retribuciones que deban
percibir los usuarios y fija pautas para su distribución.
Ellos acordaron la forma y porcentajes en que se distribuiría la remuneración a percibirse de los usuarios, por
la comunicación pública de los fonogramas. A partir de su sanción los usuarios promovieron básicamente dos
cuestiones sobre la constitucionalidad de los decretos 1670/74 y 1671/74. La primera de ellas cuestionó que
la mención de los discos fonográficos entre el listado de las obras intelectuales constituya un reconocimiento
de la propiedad intelectual de los productores o una mera referencia al soporte material de una obra musical.
Esta cuestión fue resuelta por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en los casos “Vilama” y “Mangiante”.
La opinión de estos fallos se encuentra sintetizada por la jurisprudencia de segunda instancia, al expresar: “El
derecho intelectual del productor de fonogramas, aceptado como acto creativo merecedor de la protección
legal, ha sido reconocido en doctrina y jurisprudencia prácticamente unánimes, por motivaciones que se
vinculan con la sanción de la ley 11723
La segunda cuestión se refirió a la legitimidad del decreto 1671/74 en cuanto su artículo 4º fijó un arancel
para retribuir el derecho de los intérpretes, mientras que el artículo 56 expresa que “no llegándose a un
acuerdo, el monto de la retribución quedará establecido en juicio sumario por la autoridad judicial
competente”.
En el fallo citado se sostuvo que no es concebible que cada uno de los intérpretes de cada una de las obras
deba actuar por sí mismo, demostrar cuál ha sido la obra ejecutada y reclamar la compensación por el
empleo no autorizado de aquella, y si no hubiera acuerdo, recurrir a la justicia para que sea el órgano
jurisdiccional quien determine el precio. La solución del artículo 1671/74, lejos de configurar una
inconstitucionalidad, facilita la libre y pública disposición del disco fonográfico, al tiempo que provee un modo
sencillo de compensación a quien resultan titulares de los derechos intelectuales.
Dijimos que productores fonográficos tienen derechos morales y patrimoniales sobre el fonograma, sobre el
soporte donde va la obra musical. Los decretos 1670 y 1671 reglamentaron esos derechos de los
productores fonográficos. Como consecuencia del primero se permite a los productores fonográficos cobrar a
título propio, porque antes lo hacían por cesión de los intérpretes. Este mismo derecho también está regulado
en los artículos 35 y 40 del decreto reglamentario 41233/34.
*Art. 35.- Los discos fonográficos y otros soportes de fonogramas no podrán ser comunicados al público, ni
transmitidos o retransmitidos por radio y/o televisión, sin autorización expresa de sus autores o sus derecho
habientes.
Sin perjuicio de los derechos que acuerdan las leyes a los autores de la letra y los compositores de la música
y a los intérpretes principales y/o secundarios, los productores de fonogramas o sus derecho habientes
tienen el derecho de percibir una remuneración de cualquier persona que en forma ocasional o permanente,
obtenga un beneficio directo o indirecto con la utilización pública de una reproducción del fonograma; tales
como: organismos de radio difusión, televisión, o similares; bares, cinematógrafos; teatros; clubes sociales;
centros recreativos, restaurantes; cabarets, y en general quien los comunique al público por cualquier medio
directo o indirecto .
No será necesario abonar compensación alguna por utilizaciones ocasionales de carácter didáctico, o
conmemoraciones patrióticas, en establecimientos educacionales oficiales o autorizados por el Estado.

Este primer párrafo es importante, por la prohibición de la difusión al público (trascendiendo el ámbito
privado, el ámbito estrictamente familiar o del grupo de amigos).
El párrafo segundo habla de la remuneración por parte de quienes obtengan un beneficio con la utilización
pública de una reproducción del fonograma. El tema del enriquecimiento sin causa está claro en la parte
donde dice “...obtenga un beneficio directo o indirecto...”.
*ART. 40.- Quienes exploten locales en los que se ejecuten públicamente obras musicales de cualquiera
índole, con o sin letra, o lo empresarios o los organizadores o los directores de orquesta en el caso, o los
titulares o responsables de los usuarios de reproducciones de fonogramas a los que se refiere el art. 35 del
presente decreto, deberán anotar en planillas diarias por riguroso orden de ejecución el título de todas las
obras ejecutadas y el nombre o seudónimo del autor de la letra y compositor de la música y además el
nombre o seudónimo de los intérpretes principales y el del productor de fonograma o su sello o marca de la
reproducción utilizada en su caso. Estas planillas serán datadas, firmadas y puestas a disposición de los
interesados, dentro de los treinta (30) días de la fecha en que se efectúe la ejecución o comunicación al
público.
Los interesados o sus representantes bajo su responsabilidad, podrán denunciar ante el director general del
Registro Nacional del Derecho de Autor el incumplimiento total o parcial de esta obligación y el responsable
se hará pasible en cada caso de una multa de $5.000.- en beneficio del Fondo Nacional de las Artes, que
será encargado de hacerla efectiva sin perjuicio de las acciones que les correspondan a los titulares de los
derechos.
Quienes sustituyan en las planillas los títulos y/o los nombres de los autores de la letra o de la música de las
obras o de los intérpretes principales o del productor del fonograma u omitan mencionar una obra ejecutada
o comunicada al público o introduzcan la mención de una obra no ejecutada o comunicada al público, o
falsee en de cualquier forma su contenido, se harán pasibles de las penas a que se refiere el art. 71 de la ley.
Este artículo 40 reglamenta más todavía. Se supone que pasan los inspectores de Sadaic y de AADI-Capif y
llevan planillas, es una obligación para discjokey, radios, emisoras de televisión, etc. También establece una
sanción para aquellos que adulteren las planillas.
Se discutió la constitucionalidad de estos dos decretos (1670 y 1671), que establecieron que todos los
organismos de gestión colectiva se arrogaran la representación de los artistas y que cobraran. La cuestión
era que el artículo 56 prevé el control y el cobro individual, entonces estos decretos estarían modificado la
disposición de la ley 11723.
Los fallos son “AADI-Capif c/Vilama S.A.” y el otro es “Mangiante c/AADI-Capif”. Ver argumentos.
Esta cuestión llegó a la Corte, ésta dijo que el derecho intelectual del productor de fonogramas ha sido
reconocido no solo en la ley, sino por la doctrina y la jurisprudencia posteriores a la ley. Otra de las
cuestiones por la que se atacó fue que el artículo 4 del decreto del decreto 1671 fijó aranceles, y esto, según
el artículo 56 no puede ser porque si no se llega a un acuerdo se someterá a un juicio sumario por la
autoridad judicial competente. La Corte dijo que es imposible materialmente que cada intérprete vigile, por la
distancia y por la difusión mundial de los temas, donde y cuando se lo difunde. Entonces, necesariamente se
tiene que llevar a cabo a través de un organismo (en el año 1933 había otra realidad). Se dijo que por una
necesidad práctica había que hacerlo a través de organismos y con una tasa fijada de antemano.

PERSONAJES CREADOS POR EL INTÉRPRETE:


Existe la posibilidad reconocida por la jurisprudencia de que exista coautoría entre el autor y un actor en la
creación de un personaje. La creación artística de un personaje por un intérprete es una de las producciones
del espíritu humano a que se refiere el artículo 1º de la ley 11723, criterio éste que coincide con la doctrina de
la autonomía del artista intérprete frente al derecho de autor.

ORGANISMOS DE RADIODIFUSIÓN:
No están contemplados en la ley, sin embargo, están dentro de los derechos conexos y la jurisprudencia ha
receptado esta protección. Protege a la señal, a la transmisión, la emisión.

Unidad 4
Registro Nacional de la Propiedad Intelectual. Características del registro en la Argentina. Procedimiento
Inscriptorio. Efectos de la inscripción. Procedimiento en caso de oposición. Apelación. Efectos. Vía Judicial.
Consecuencias de la falta de inscripción. Medidas preventivas. Protección del derecho moral en las obras del
dominio público.

El Derecho de Autor: Nacimiento y Registro.


El Derecho de Autor sobre una obra implica derechos exclusivos de carácter patrimonial (como el de
explotación, reproducción, cesión, etcétera, o sea todo lo que signifique el aprovechamiento económico de la
obra), y derechos exclusivos de carácter moral (como la decisión de publicarla o no, el ser reconocido como
autor mediante la mención del nombre o seudónimo, modificarla o impedir que la modifiquen, destruirla,
etcétera).
El derecho de autor nace con el acto mismo de la creación, no depende de formalidades, ni hay necesidad de
registrarla.
La protección nace con la creación, se consagra formalmente con el convenio de Berna, en su capítulo 4, que
se incorpora en la Revisión de Berlín (1908). Lo consagra este artículo 4 donde dice, el goce y el ejercicio de
estos derechos no estarán subordinados a ninguna formalidad, como principio general.
Esto quiere decir que si no está editada la obra tiene otra consecuencia, pero no le quita la protección que le
da la ley.
Si bien no es necesaria la inscripción en un registro para que nazca el derecho de autor sobre una obra, la
ley argentina prevé el registro en la Dirección Nacional del Derecho de Autor, distinguiendo entre obras
publicadas y obras no publicadas, siendo el registro obligatorio para las primeras y voluntario para las
segundas.

BENEFICIOS DE LA REGISTRACIÓN.
1- SEGURIDAD JURIDICA, todo lo que ingresa en el registro en el derecho de autor adquiere mediante un
acto administrativo que significa su admisión, certeza de fecha cierta. Le da fecha cierta, en cuanto al título,
al autor, traductor y el contenido.
2- PRUEBA DE AUTORÍA, efecto principal de la registración. Presunción de autoría que otorga el estado, con
una fecha cierta. Esto significa, que quien pretende que quien inscribió la obra no es autor, deberá probarlo.
3- ELEMENTO DE COMPARACION. Sirve para los casos de plagio y piratería, la obra se remite al poder
judicial. Es una protección del usuario de buena fe.
Como presunto autor de la obra que figura como tal, el autor o productor que publique la obra conforme a las
constancias que obran en esta dirección nacional queda eximido de responsabilidad penal, en el caso que se
presente el verdadero autor reclamando su derecho.
Tratándose de obra inédita, ante cualquier duda, conflicto, extravío, se procede a la apertura del sobre.
En el caso de incumplimiento, la sanción, según art. 61, es una multa al editor, de 10 veces el valor venal.
Para el autor la sanción del art. 63, es la suspensión del derecho de autor (le interesa la protección de la
explotación).
Con respecto a los derechos morales, no se podría explotarlos, cambiar el nombre. No es constitutiva la
registración, pero es requisito para el ejercicio de la forma exclusiva.
Pero, si el derecho de autor nace de la creación, surgen dos preguntas: ¿para qué sirve registrar una obra
inédita? y ¿por qué es obligatorio el registro de las obras publicadas?

¿Para qué sirve registrar una obra inédita?


La importancia de la inscripción en el registro (tanto para obras publicadas como para obras inéditas) está en
que crea la presunción: que lo registrado es una obra intelectual y que quien efectuó el registro es el autor
(porque, como se dijo antes, el derecho nace con la creación y no con la inscripción).
Estas presunciones admiten prueba en contrario, pero el efecto del registro es fundamental ya que si alguien
dice que esa obra no es de quien la registró, es él quien debe hacerse cargo de probarlo. Es decir, se invierte
la carga de la prueba.
El registro de obras inéditas, además, otorga fecha cierta a la obra y facilita al autor la prueba de los
derechos intelectuales sobre su creación, si ésta fuera utilizada por otro. Por lo tanto, protege al autor contra
quien, por ejemplo, con posterioridad la explote sin su autorización, o se apropie de ella mediante plagio.
El registro de la obra inédita debe renovarse periódicamente (cada 3 años y 30 días) y una vez publicada la
obra, debe registrarse como obra publicada.

¿Por qué es obligatorio el registro de las obras publicadas?


La ley establece que el editor debe registrar las obras dentro de los tres meses de la publicación. Esto es
indispensable para la protección a los efectos patrimoniales. Si en ese lapso no se realiza el registro la
consecuencia es la suspensión de los derechos exclusivos de carácter patrimonial, los que vuelven a
tener plena vigencia cuando finalmente se realiza la inscripción. Esto implica que si bien el derecho del autor
nació con la creación de la obra, durante el tiempo en que la obra publicada no se encuentra inscripta, otro
que no es el autor también podría reproducirla, ejecutarla, etcétera, sin necesidad de autorización de aquel.
Sin embargo durante ese lapso el goce de los derechos de carácter moral no se suspende. Esto corre para
las obras publicadas por medio de Edición.

REGISTRO E INSCRIPCION DE LOS DERECHOS DE AUTOR EN ARGENTINA


El órgano encargado del registro/inscripción de los derechos de autor en argentina es la DIRECCION
NACIONAL DEL DERECHO DE AUTOR, organismo dependiente de la secretaria de Asuntos Registrales del
Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos.
Se abarca a todas las obras comprendidas en el Art. 1 Ley 11723.
En principio, es diferente el registro según se trate de obra inédita o de obra publicada.
En el primer caso, se efectúa depositando una copia de la obra, en cualquier soporte material, en un sobre
cerrado y lacrado que queda en depósito de la DNDA por el término de 3 años renovables a pedido del autor.
En el supuesto de la obra publicada Nacional, con una tirada de más de 100 ejemplares, se exige la
presentación de 4 de ellos dentro de los 3 meses de su publicación. De esos 4 ejemplares, uno se destina a
la biblioteca del Congreso de la Nación, otro a la biblioteca nacional, otro al archivo general de la Nación, en
cumplimiento de la obligación de depósito legal, y el último, es el ejemplar de registro.
Si se tratara de una edición de menos de 100 ejemplares, o de una edición de lujo, sólo se presentara el
ejemplar de registro.

Características generales:
El registro es voluntario para las obras inéditas y es obligatorio para las obras publicadas nacionales.
Con relación al reconocimiento de autoría, si bien el registro de obras publicadas nacionales es obligatorio,
su falta no impide la defensa del derecho moral de paternidad ni de integridad.
El registro de la cesión de derechos es obligatorio a los fines de oponérselo a terceros, pero son validos entre
partes aunque no se publiquen.
No es requisito previo registrar una obra, para iniciar una demanda judicial.
Si bien no es obligatorio el registro de cambios de titularidad, resulta conveniente a los fines de probar la
misma en sede judicial.
El incumplimiento del registro de obras publicadas nacionales trae como consecuencia la sanción de multa
de 10 veces el valor venal del ejemplar no depositado (Art. 61 Ley 11723)
Art. 61.– El depósito de toda obra publicada es obligatorio para el editor. Si éste no lo hiciere será reprimido
con una multa de diez veces el valor venal del ejemplar no depositado.
Asimismo, dispone el Art. 63 LPI: – La falta de inscripción trae como consecuencia la suspensión del derecho
del autor hasta el momento en que la efectúe, recuperándose dichos derechos en el acto mismo de la
inscripción, por el término y condiciones que corresponda, sin perjuicio de la validez de las reproducciones,
ediciones, ejecuciones y toda otra publicación hecha durante el tiempo en que la obra no estuvo inscripta. No
se admitirá el registro de una obra sin la mención de su “pie de imprenta”. Se entiende por tal la fecha, lugar,
edición y la mención del editor.
Registro de obras extranjeras:
El art. 13 de LPI, dispone: Todas las disposiciones de esta ley, salvo las del art. 57 son igualmente aplicables
a las obras científicas, artísticas y literarias, publicadas en países extranjeros, sea cual fuere la nacionalidad
de sus autores, siempre que pertenezcan a naciones que reconozcan el derecho de propiedad intelectual.
Es decir, se aplican todos los artículos de la norma, excepto el 57 y el depósito legal obligatorio.
Vale decir, que con relación a las obras de otros países, rigen los tratados internacionales en la materia, de
modo tal que no se exige la prueba de registro para aquellas obras originales de los países miembros de la
Unión de Berna.
En los países miembros de la Convención Universal sobre derechos de autor que no son miembros de
Berna, se aplica el símbolo convencional de su Art. 3.
Si se trata de un país que no fuera miembro de Berna, de la Convención Universal, de OMC o TODA, se
aplica el Art. 13 LPI conforme al cual: Para asegurar la protección de la ley argentina, el autor de una obra
extranjera sólo necesita acreditar el cumplimiento de las formalidades establecidas para su protección por las
leyes del país en que se haya hecho la publicación, salvo lo dispuesto en el art. 23, sobre contratos de
traducción..
Art. 23.– El titular de un derecho de traducción tiene sobre ella derecho de propiedad en las condiciones
convenidas con el autor, siempre que los contratos de traducción se inscriban en el Registro Nacional de la
Propiedad Intelectual dentro del año de la publicación de la obra traducida.
La falta de inscripción del contrato de traducción trae como consecuencia la suspensión del derecho del autor
o sus derechohabientes hasta el momento en que la efectúe recuperándose dichos derechos en el acto
mismo de la inscripción por el término y condiciones que correspondan, sin perjuicio de la validez de las
traducciones hechas durante el tiempo en que el contrato no estuvo inscripto.
Si a pesar por lo dispuesto en la ley argentina, y los tratados internacionales, un autor u otro titular de
derechos presentara, en calidad de prueba, un registro extranjero en juicio, dicho registro se trataría como
cualquier documento de extraña jurisdicción por lo que debería ser certificado por las autoridades
competentes del país, y apostillado ante la Cancillería argentina.

REQUISITOS DEL REGISTRO:


A) Se presenta copia de la obra (si es inédita, se presenta en sobre cerrado y lacrado para su depósito
en la DNDA, si es publicada, se presenta el o los ejemplares requeridos por la ley según el caso) con
el formulario correspondiente.
B) Existen formularios específicos para las diferentes presentaciones. Pueden presentarse por correo.
Por el momento, no es posible presentarlos por medios electrónicos.
C) En todos los casos existe el requisito del depósito de la obra. La obra inédita puede presentarse en
cualquier formato. La obra publicada debe presentarse en el formato en el que estará disponible en el
mercado.
D) Se paga un arancel con destino al Fondo Nacional de Artes (fondo de estimulo a los creadores de
todo tipo de obras) y una tasa de registro, con destino a la DNDA. Los montos varían conforme a las
obras. Por ej. El registro y depósito de la obra inédita tiene un costo total de $25.
E) El registro de obra inédita no musical que se efectúa en la sede de la DNDA se completa en el
momento mismo de la presentación. La obra inédita musical, se completa en un día hábil. El proceso
de inscripción de la obra publicada insume un promedio de 15 días hábiles, al igual que los contratos
relativos a obras.
El registro de obra inédita lo efectúan los autores. Los extranjeros pueden registrar sus creaciones
presentando su Documento de Identidad.
Las obras publicadas con registradas por los editores o productores, en cabeza de los cuales está la
obligación de registro. El proceso de registro es igual para los autores nacionales como para los extranjeros.
Los datos consignados en los formularios de registro son volcados a una base de datos de la DNDA. Las
obras depositadas no se digitalizan.
Esto está disponible sólo para el personal de la DNDA, y no aparece en internet.
Solo tienen acceso a las obras registradas los autores o titulares, así como también aquellas personas que
acreditan un interés legítimo y las autoridades judiciales que lo solicitan como medios de prueba.
Cada sociedad de gestión colectiva de derechos (SADAI, ARGENTORES, DAC, AADI, CAPIF, SAGAI, así
como SAVA y CADRA) cuentan con sus respectivos registros de obras y titulares.
Por su parte, la Cámara Argentina del Libro (CAL) es la agencia de ISBN y, por lo tanto, cuenta con el registro
correspondiente de todas las obras editadas en el país, no todas las cuales son registradas en DNDA.

DEPOSITO LEGAL:
Argentina cuenta con un sistema de depósito legal.
Art. 57.– En el Registro Nacional de Propiedad Intelectual deberá depositar el editor de las obras
comprendidas en el art. 1 tres ejemplares completos de toda obra publicada, dentro de los tres meses
siguientes a su aparición. Si la edición fuera de lujo o no excediera de cien ejemplares, bastará con depositar
un ejemplar.
El mismo término y condiciones regirán para las obras impresas en país extranjero, que tuvieren editor en la
República y se contará desde el primer día de ponerse en venta en territorio argentino.
Para las pinturas, arquitecturas, esculturas, etcétera, consistirá el depósito en un croquis o fotografía del
original, con las indicaciones suplementarias que permitan identificarlas.
Para las películas cinematográficas, el depósito consistirá en una relación del argumento, diálogos,
fotografías y escenarios de sus principales escenas.
Para los programas de computación, consistirá el depósito de los elementos y documentos que determine la
reglamentación. (Párrafo incorporado por ley 25036, art. 5
El depósito legal es obligatorio.
Dado que el instituto del depósito legal está reglado conjuntamente con la obligación de registro, su
incumplimiento acarrea las mismas sanciones, es decir, multa de hasta 10 veces el valor venal del ejemplar
no depositado (Art. 61 LPI) y suspensión de los derechos patrimoniales hasta el momento en que se efectúe
el registro.
El material sujeto a la obligación de depósito legal es: material impreso, obras musicales y fonogramas.
El depósito legal se efectúa dentro de los 3 meses de publicado el material. Solo es preciso realizarlo para el
material editado en el país.
Se depositan cuatro ejemplares:
 Uno para la biblioteca del Congreso de la Nación
 Otro para la biblioteca Nacional.
 Otro para el Archivo General de la Nación.
 La copia para el registro de la DNDA.
Para las obras con una edición menos a los 100 ejemplares, o para las ediciones de lujo, no se exigen los
ejemplares de depósito legal, sino únicamente el ejemplar de registro.
Los editores y productores de fonogramas son los responsables de efectuar el depósito.
El público tiene acceso a las obras depositadas legalmente en las bibliotecas mencionadas.
El art. 58 de la 11723 habla de un recibo provisorio que les van a dar que sirve para identificar la obra, en la
actualidad le devuelven el formulario sellado que es un recibo definitivo, lo del recibo provisorio pasaba
antiguamente.
El art. 59 dispone que hay que hacer una publicación de estos registros, la publicación la hace el registro en
el Boletín oficial diariamente, indicando el título autor y demás datos que individualicen la obra.-
Si bien es secreta la obra, el título de la obra se publica en el boletín oficial, en un anexo del boletín figura
todo lo de derecho de autor.-
La publicación es para adquirir certeza frente a terceros, quienes podrán oponerse ante la misma dirección
que será apelable ante el ministerio luego se iría a la vía judicial.-
Hay que estar encima y controlarlo diariamente para ver si no se publica una obra con el mismo nombre.-
El art. 65 habla de los libros del registro. Es como el registro que lleva el escribano, ahora está
informatizado.-
Art. 65.– El Registro llevará los libros necesarios para que toda obra inscripta tenga su folio correspondiente,
donde constarán su descripción, título, nombre del autor, fecha de la presentación y demás circunstancias
que a ella se refieran, como ser los contratos de que fuera objeto y las decisiones de los tribunales sobre la
misma.
El art 66 habla de la inscripción de los contratos, el más importante que hay que inscribir es el de cesión
porque así sabemos si quien propone el negocio es el verdadero dueño u otro. La inscripción de los
contratos que pide la ley es voluntaria.- (el art. 66 dice cuáles son los contratos inscribibles)
Art. 66.– El Registro inscribirá todo contrato de edición, traducción, compraventa, cesión, participación y
cualquier otro vinculado con el derecho de propiedad intelectual, siempre que se hayan publicado las obras a
que se refieren y no sea contrario a las disposiciones de esta ley.
Engánchelo siempre con el 50, corresponde justo el 73 es el que tiene la pena menor.
Art. 50.– A los efectos de esta ley se consideran como representación o ejecución pública, la transmisión
radiotelefónica, exhibición cinematográfica, televisión o cualquier otro procedimiento de reproducción
mecánica de toda obra literaria o artística.
Art. 73.– Será reprimido con prisión de un mes a un año, o con multa de mil pesos como mínimo y treinta mil
pesos como máximo (*) destinada al Fondo de Fomento creado por esta ley:
a) El que representare o hiciere representar públicamente obras teatrales o literarias sin autorización de sus
autores o derechohabientes;
b) El que ejecutare o hiciere ejecutar públicamente obras musicales sin autorización de sus autores o
derechohabientes.
Tiene los dos supuestos de representación pública y ejecución pública, el a) y el b) fíjense el 50 define lo que
es ejecución pública por lo tanto el video que se pasa sin autorización queda comprendido por ese artículo.-

¿Cómo se registran las publicaciones periódicas? Diarios y revistas.


Art. 30 de la ley: “Los propietarios de publicaciones periódicas deberán inscribirlas en el Registro Nacional de
la Propiedad Intelectual.
La inscripción del periódico protege a las obras intelectuales publicadas en él y sus autores podrán solicitar al
Registro una certificación que acredite aquella circunstancia. Para inscribir una publicación periódica deberá
presentarse al Registro Nacional de la Propiedad Intelectual un ejemplar de la última edición acompañado del
correspondiente formulario.
La inscripción deberá renovarse anualmente y para mantener su vigencia se declarará mensualmente ante el
Registro, en los formularios que correspondan, la numeración y fecha de los ejemplares publicados.
Los propietarios de las publicaciones periódicas inscriptas deberán coleccionar uno de los ejemplares
publicados, sellados con la leyenda: Ejemplar ley 11723, y serán responsables de la autenticidad de los
mismos. El incumplimiento de esta obligación, sin perjuicio de las responsabilidades que puedan resultar
para con terceros, será penado con multa de hasta m$n 5.000 que aplicará el director del Registro Nacional
de la Propiedad Intelectual. El monto de la multa podrá apelarse ante el Ministro de Educación y Justicia.
El Registro podrá requerir en cualquier momento la presentación de ejemplares de esta colección e
inspeccionar la editorial para comprobar el cumplimiento de la obligación establecida en el párrafo anterior.
Si la publicación dejase de aparecer definitivamente deberá comunicarse al Registro y remitirse la colección
sellada a la Biblioteca Nacional, dentro de los seis meses subsiguientes al vencimiento de la última
inscripción. El incumplimiento de esta última obligación será penada con una multa de m$n 5.000.
CONSECUENCIA POR LA FALTA DE INSCRIPCION
La falta de inscripción trae como consecuencia la suspensión del derecho del autor hasta el momento en que
la efectúe, recuperándose dichos derechos en el acto mismo de la inscripción, por el término y condiciones
que corresponda, sin perjuicio de la validez de las reproducciones, ediciones, ejecuciones y toda otra
publicación hechas durante el tiempo en que la obra no estuvo inscripta.
No se admitirá el registro de una obra sin la mención de su "pie de imprenta". Se entiende por tal la fecha,
lugar, edición y la mención del editor.

REGISTRACION DE UN CONTRATO DE VENTA, ENAJENACION, EDICION, TRADUCCION, CESION,


ETC
1) adquirir en la cámara argentina del libro, personalmente o por correo el formulario de inscripción de
registro del contrato
2) acompañar a este formulario el contrato en original y copia.
3) Si el contrato fue redactado en otro idioma, se deberá traducir por traductor publico nacional.
4) Acompañar la traducción en original y copia legalizada por el colegio de traductores públicos.
5) Abonar la tasa legal
6) En el formulario consignar el número de cuil, cuit o dni de los contratantes.
7) Transcurridos 21 días de presentado el formulario con la documentación correspondiente y abonada
la tasa legal, se retiraran los originales firmados, sellados y con el número de expediente otorgado
por la dirección nacional de derecho de autor.

REGISTRACION DE LIBRO Y OTROS IMPRESOS


1.– Al solicitarse la inscripción de una obra, el peticionario formulará una declaración fechada y firmada en
forma legible, con los siguientes enunciados:
a) Título de la obra.
b) Nombre del editor, impresor y del autor.
c) Lugar y fecha de aparición.
d) Números de tomos, tamaño y páginas de que consta.
e) Número de ejemplares.
f) Fecha en que se terminó el tiraje.
g) Precio de venta de la obra.
2- Adquirir en la cámara argentina del libro, personalmente o por correo el formulario de inscripción de obra
publicada.
3- Completar con letra clara de imprenta todos los datos correspondientes a la obra a registrar y CUIT, CUIL,
CDI del autor, traductor, director, etc. Presentar el formulario en original y copia.
4- Presentar el formulario con las firmas del editor y solicitante
5- Este formulario deberá acompañarse con la siguiente documentación:
Si se presentan menos de 100 ejemplares, se presenta un libro al DNDA
Si se presentan más de 100 ejemplares, se presentan 4 libros, uno a la DNDA otro a la biblioteca nacional,
otro a la biblioteca del congreso de la nación y un cuarto al archivo nacional.
6- Abonar la tasa legal
7- Se otorga un recibo provisorio con datos, fechas que hacen constar la inscripción
8- Transcurridos 10 días de presentado el formulario se retira el original firmado, sellado y con número de
expediente otorgado por la DNDA
9- El registro remitirá diariamente al “Boletín Oficial” la nómina de las obras presentadas (titulo, autor, datos,
etc.)
=Transcurridos treinta días a partir de la última publicación en el “Boletín Oficial” sin que se hubiese
formulado oposición al registro, el director dispondrá la inscripción en el libro correspondiente y extenderá el
certificado definitivo.
= Cuando se formulare oposición al registro de una obra, el director procederá a levantar el acta de
exposición y la comunicará al solicitante en su domicilio constituido, para que alegue su derecho en cinco
días hábiles, resolverá la incidencia dentro del término de diez días subsiguientes. Si hay denegatoria se
puede apelar al ministerio de justicia a través del proceso ordinario por daños y perjuicios

REGISTRO DE OBRAS DE ARTE, ESCULTURAS PINTURAS Y FOTOGRAFIAS (PICTORICAS)


1) adquirir, personalmente o por correo, el formulario de registro de obra
2) completarlo y presentarlo con la firma del autor o titular, además de la firma de un responsable de
ámbito en donde se exhibió la obra.
3) Acompañar con dos fotocopias de la obra a registrar, (frente y perfil) ubicados en una hoja en blanco,
donde debe indicarse la colección, titulo nombre y apellido del autor y una breve descripción de la
misma
4) Abonar la tasa legal
5) Después de 10 días se retira el original de dicho formulario firmado y con el número de expediente
otorgado por la DNDA

REGISTRO DE VIDEOS Y PELICULAS CINEMATOGRAFICAS


1) Comprar formulario de inscripción de videograma y películas cinematográficas.
2) Completar, firmar y presentarlo con copia del video (en la película no es necesario el video, basta con
una síntesis del argumento, diálogos, fotografías y escenarios de sus principales escenas)
3) En el formulario indicar cuit cuil del autor y editor.
4) Toda obra audiovisual que se presente al registro debe indicar el número de expediente en el que fue
registrado el contrato para traducir la obra
5) En las películas, la difusión pública se comprobara por certificación expedida por empresario, director
o propietario de la entidad a cuyo cargo estuvo la realización pública de la obra. Este certificado
podrá reemplazarse por artículos de diarios, revistas, etc. que demuestren lugar y fecha de su
exhibición.

REGISTRO DE OBRA MULTIMEDIA


1) Adquisición en la cámara argentina del libro, formulario de registro de una obra multimedia.
2) Completar todos los datos correspondientes a la obra a registrar, incluyendo cuit, cuil o CDI de los
diseñadores, encargados de arte, música, texto, redacción, investigación, etc. Siempre que sean
mencionados en el estuche y en la presentación
3) Presentarlo con la firma del editor y o solicitante, numero de cuit, editor, además de la firma de la
empresa responsable de la réplica.
4) Este formulario tendrá 4 ejemplares del CD y 1 copia de inscripción.
5) Transcurridos 10 días de presentados el formulario con la documentación correspondiente, se retirara
el original firmado y con el número de expediente otorgado por DNDA.

Efectos de la registración
La registración reconoce, en principio, el derecho moral de autor y el derecho a
la explotación económica de la obra. El arto 2 de la ley 11.723, aclara que el autor que tenga la "propiedad
intelectual" goza de la facultad de disponer de la obra, publicarla,
ejecutarla, representarla y exponerla en público. Además puede enajenarla, traducirla,
adaptarla o autorizar su traducción y reproducción en cualquier forma.
Debe advertirse, sin embargo, que la registración sólo protege la obra, no las ideas.
El arto 63 de la ley 11.723 regula los efectos de la registración, diferenciando la obra
inédita y la publicada.
Respecto de la obra inédita, como no es posible conocer el contenido porque ha
sido inscripta en sobre cerrado, no tiene presunción alguna de originalidad. La registración sirve sólo para
sostener la prioridad en el tiempo. Se trata de una situación análoga a una mera custodia. El autor sólo posee
un certificado de custodia, no un título de propiedad.
Si el autor la hace pública la vuelca al dominio público, de tal manera que si no la edita
e inscribe se queda sin protección de sus derechos patrimoniales. La inscripción tiene
por efecto impedir que se edite sin autorización del autor
La inscripción de la obra publicada, en cambio, otorga al autor la presunción juris
tantum de originalidad y propiedad. No obstante, es necesario tener claro que si no hay
originalidad, que es un elemento esencial de la obra, por más que haya inscripción, no
hay derecho intelectual.
La inscripción es una formalidad esencial, para la protección de la "propiedad
intelectual". Si no se registra, la obra cae en el dominio público y cualquiera puede usarla, sin que afecte el
derecho patrimonial del autor. Es decir, lo que se pierde por la falta de registración es el derecho patrimonial
a la explotación económica de la obra.
Respecto del derecho moral, en cambio, puede probarse la autoría de la obra, y
quien resulte ser el verdadero autor deberá ser reconocido como tal. El derecho moral de
autor no se pierde por la falta de inscripción. Inclusive, el verdadero autor puede reclamar los daños y
perjuicios derivados de haberse atribuído otro ese derecho.

posterior a la registración
Al ingresar el trámite de inscripción se entrega al depositante un recibo provisorio
con los datos que identifican la obra (art. 58 ley 11.723).
El Registro publica diariamente en el Boletín Oficial la nómina de las obras
presentadas a inscripción, a efectos de que los terceros puedan formular oposición
dentro de los 30 días de dicha publicación. Vencido dicho plazo sin mediar oposición, el
Registro debe otorgar el título de propiedad definitivo.
Lo normal es que no se deduzcan oposiciones. Si las hubiere, deben tramitarse
en la órbita del Ministerio respectivo y, concluído el trámite administrativo, pueden
promoverse las acciones judiciales pertinentes.

MEDIDAS CAUTELARES:
ARTICULO 79. Los jueces podrán, previa fianza de los interesados, decretar preventivamente la suspensión
de un espectáculo teatral, cinematográfico, filarmónico u otro análogo; el embargo de las obras denunciadas,
así como el embargo del producto que se haya percibido por todo lo anteriormente indicado y toda medida
que sirva para proteger eficazmente los derechos que ampare esta ley.
Ninguna formalidad se ordena para aclarar los derechos del autor o de sus causahabientes. En caso de
contestación los derechos estarán sujetos a los medios de prueba establecidos por las leyes vigentes.
En este artículo se establece cuáles son las medidas preventivas o precautorias, pero esto no obsta a que se
apliquen todas las que existen en los códigos de procedimientos.

Contracautela: Al comienzo del artículo dice claramente que debe haber una contracautela para asegurar el
hecho de pedir una medida preventiva. Esta caución debe ser real o personal y no juratoria.
Únicamente no pagan fianza las sociedades de gestión colectiva, porque están eximidos. El artículo luego
menciona las medidas en una enumeración enunciativa.
Se exigen los requisitos generales de las cautelares: verosimilitud en el derecho, peligro en la demora y
contracautela:

Verosimilitud en el derecho y peligro en la demora


ARTÍCULOS DEL PROCEDIMIENTO CIVIL:
ARTICULO 80. En todo juicio motivado por esta ley, ya sea por aplicación de sus disposiciones, ya como
consecuencia de los contratos y actos jurídicos que tengan relación con la propiedad intelectual, regirá el
procedimiento que se determina en los artículos siguientes.
ARTICULO 81. El procedimiento y términos serán, fuera de las medidas preventivas, el que se establece
para las excepciones dilatorias en los respectivos códigos de procedimientos en lo civil y comercial, con las
siguientes modificaciones:
a) Siempre habrá lugar a prueba a pedido de las partes o de oficio, pudiendo ampliarse sus términos a 30
días, si el juzgado lo creyere conveniente, quedando firme a esta resolución;
b) Durante la prueba, y a pedido de los interesados, se podrá decretar una audiencia pública en la sala del
tribunal donde las partes, sus letrados y peritos, expondrán sus alegatos u opiniones.
Esta audiencia podrá continuar otros días si uno solo fuera insuficiente;
c) En las mismas condiciones del inciso anterior y cuando la importancia del asunto y naturaleza técnica de
las cuestiones lo requiera, se podrá designar un jurado de idóneos en la especialidad de que se tratare,
debiendo estar presidido para las cuestiones científicas por el decano de la Facultad de Ciencias Exactas o la
persona que éste designare, bajo su responsabilidad para reemplazarlo; para las cuestiones literarias, el
decano de la Facultad de Filosofía y Letras; para las artísticas, el director de Museo Nacional de Bellas Artes,
y para las musicales, el director del Conservatorio Nacional de Música.
Complementarán el jurado dos personas designadas de oficio.
El jurado se reunirá y deliberará en último término en la audiencia que establece el inciso anterior. Si no se
hubiere ella designado, en una especial y pública en la forma establecida en dicho inciso.
Su resolución se limitará a declarar si existe o no la lesión a la propiedad intelectual, ya sea legal o
convencional.
Esta resolución valdrá como los informes de los peritos nombrados por partes contrarias, cuando se expiden
de común acuerdo.
ARTICULO 82. El cargo de jurado será gratuito y se le aplicarán las disposiciones procesales referentes a los
testigos.
Aquí está regulado todo, no obstante, podemos aplicar el procedimiento civil del Código de Procedimientos
del lugar en que se trate (de la provincia) en forma supletoria.
El artículo 80 nos dice que estas normas son específicas.
Cuando dice “excepciones dilatorias” significa que lleva el trámite sumarísimo, la ley le da el trámite más
abreviado posible. Esta es una medida protectiva para el autor ya que le permite resolver rápido su cuestión,
pero a veces la cuestión es compleja por ser de gran magnitud la obra. Por eso la jurisprudencia entendió
que este trámite sumarísimo es optativo para el autor perjudicado, si está en condiciones lo utiliza con los
términos breves, de lo contrario utilizará el sumario o el ordinario porque este artículo no es de orden público.
Incluso dice el artículo que se podrá prolongar el término de la prueba por treinta días más a pedido de parte
o de oficio.
Jurado de idóneos: es una comisión de peritos especializados y que tiene el mismo valor que una prueba
pericial. El juez puede recurrir a ellos cuando la importancia del asunto y la naturaleza técnica de la cuestión
lo requiera. En la práctica no se aplicó mucho, porque es una carga pública gratuita y es muy engorroso
hacer el trámite este.
La acción penal es independiente de la civil y viceversa. Se puede usar las pruebas pero no las sentencias.

DE LAS DENUNCIAS ANTE EL REGISTRO NACIONAL DE PROPIEDAD INTELECTUAL:


ARTICULO 83. Después de vencidos los términos del artículo 5 podrán denunciarse al Registro Nacional de
Propiedad Intelectual la mutilación de una obra literaria, científica o artística, los agregados, las
transposiciones, la infidelidad de una traducción, los errores de concepto y las deficiencias en el
conocimiento del idioma del original o de la versión. Estas denuncias podrá formularlas cualquier habitante
de la Nación o procederse de oficio, y para el conocimiento de ellas la Dirección del Registro Nacional
constituirá un jurado que integrarán:
a) Para las obras literarias, el decano de la Facultad de Filosofía y Letras; dos representantes de la sociedad
gremial de escritores, designados por la misma, y las personas que nombren el denunciante y el editor o
traductor, una por cada uno;
b) Para las obras científicas el decano de la Facultad de ciencias que corresponda por su especialidad, dos
representantes de la sociedad científica de la respectiva especialidad, designados por la misma, y las
personas que nombren el denunciante y el editor o traductor, una por cada parte.
En ambos casos, cuando se haya objetado la traducción, el respectivo jurado se integrará también con dos
traductores públicos nacionales, nombrados uno por cada parte y otro designado por la mayoría del jurado;
c) Para las obras artísticas, el director del Museo Nacional de Bellas Artes, dos personas idóneas designadas
por la dirección del Registro de Propiedad Intelectual y las personas que nombre el denunciante y el
denunciado una por cada parte;
d) Para las musicales, el director del Conservatorio Nacional de Música, dos representantes de la sociedad
gremial de compositores de música, popular o de cámara en su caso, y las personas que designen el
denunciante y el denunciado, una por cada parte.
Cuando las partes no designen sus representantes, dentro del término que les fije la dirección del Registro,
serán designados por ésta.
El jurado resolverá declarando si existe o no la falta denunciada, y en caso afirmativo, podrá ordenar la
corrección de la obra e impedir su exposición o la circulación de ediciones no corregidas, que serán
inutilizadas. Los que infrinjan esta prohibición pagarán una multa de $ 100 a 1000 m/n que fijará el jurado, y
se hará efectiva en la forma establecida por los respectivos códigos de procedimientos en lo civil y comercial,
para la ejecución de las sentencias.
El importe de las multas ingresará al Fondo de Fomento creado por esta ley. Tendrá personería para
ejecutarlas la dirección del Registro.
A este artículo ya lo vimos cuando hablamos de que el derecho moral es eterno. Esta norma dice que a pesar
de haberse vencido el plazo de protección de setenta años, los derechos morales siempre se respetan y
cualquier ciudadano puede denunciar su violación.

SANCIONES PENALES:
Concepto de obra protegida: es toda expresión personal perceptible, original y novedosa de la inteligencia,
resultado de la actividad del espíritu que tenga individualidad, que sea completa y unitaria, que represente o
signifique algo que sea una creación intelectual.
Para que el delito se tipifique basta que el derecho lo ejerza quien no es su titular, mediante la utilización o
explotación de la obra. Se ha determinado que el ilícito se configura cuando se utiliza una obra en el todo o
en su parte sustancial.
El ejercicio de la utilización o explotación se realiza sin autorización, la que debe ser otorgada tanto por el
titular, por su representante o por sus derechohabientes. El ilícito consiste esencialmente en cualquier
utilización o explotación de la obra sin consentimiento del autor.
El acto ilícito penalmente reprendible puede afectar tanto a los derechos patrimoniales como a los morales de
los autores.
REQUISITOS para merecer la tutela penal:
1- Debe haber una obra con todos los requisitos para ser una obra protegida. Son las que contemplan el
artículo 1 de la ley.
2- Que la utilización ilícita no sea alguna de las que la ley permite.
3- Que estén las obras dentro del plazo de protección.
4- Que la conducta del agente sea típica, que se configure el delito por algunos de los supuestos que la
norma contempla.
5- Que haya dolo simple o eventual, porque basta que se le haya representado.
6- El ánimo de lucro no es un requisito, salvo en el 72 bis, que lo dice expresamente en lo referido a la
piratería fonográfica.
Son delitos de acción pública, ya que no dependen de instancia privada. Cualquiera los puede denunciar,
también lo puede hacer de oficio el Fiscal.
Son delitos sui generis, sobre bienes inmateriales, no va a ser un delito de robo, sino que va a ser sobre
bienes.
Estos delitos son de defraudación, esta es una figura que no tiene nada que ver con el derecho penal, pero
se entiende como una apropiación de algo que le pertenece a otro.
ARTICULO 71. Será reprimido con la pena establecida por el artículo 172 del Código Penal, el que de
cualquier manera y en cualquier forma defraude los derechos de propiedad intelectual que reconoce esta ley.
El artículo 71 remite al Código Penal en lo respecta a la pena y no en los requisitos del tipo penal. No se
necesita conocer al autor, tampoco es imprescindible el desapoderamiento.
El artículo contiene un tipo penal abierto, puesto que utiliza el vocablo defraudación para referirse a toda
violación de los derechos autorales, cualquiera sea la manera o la forma de accionar del infractor.
En una primera época se interpretó que, al sancionar al que defraude aquellos derechos, se incluía en la ley
11723 un tipo penal de derecho común. Luego la jurisprudencia pasa a un criterio sumamente rígido que
subordinaba el artículo 71 a la existencia de los elementos que integran el delito de estafa, a otro más amplio
y acertado por el cual no se requiere en su tipificación el ardid del artículo 172 del Código Penal, por
considerar que la remisión al artículo 172 del CP a que hace referencia el artículo 71 de la ley es sólo
respecto a la sanción. Se dijo: “al término defraudación inserto en el artículo 71 debe dársele un sentido
amplio y genérico; vale decir, el significado común que se le otorga a dicha palabra, como lo sería la actividad
intencional desplegada en violación de la propiedad del autor, haciendo aparecer una situación o un hecho
falso como verdadero. La equiparación al artículo 172 del CP, que también inserta la referida norma, es por
tanto, a los efectos de la pena y no de los elementos constitutivos del delito indicado”.
Esta posición es correcta, pues parte del razonamiento ya expuesto de que quien atenta contra la propiedad
intelectual no vicia la voluntad ni abusa de la confianza del titular, sino que su actuar consiste precisamente
en ejercer el derecho de autor como si fuera el titular, sin serlo. Es decir, utilizar, disponer o de cualquier otra
manera explotar la obra de un tercero, sin su autorización.
ARTICULO 72. Sin perjuicio de la disposición general del artículo precedente se considerarán casos
especiales de defraudación y sufrirán la pena que él establece, además del secuestro de la edición ilícita:
a) El que edite, venda o reproduzca por cualquier medio o instrumento, una obra inédita o publicada sin
autorización de su autor o derechohabientes;
b) El que falsifique obras intelectuales entendiéndose como tal la edición de una obra ya editada, ostentando
falsamente el nombre del editor autorizado al efecto;
c) El que edite, venda o reproduzca una obra suprimiendo o cambiando el nombre del autor, el título de la
misma o alterando dolosamente su texto;
d) El que edite o reproduzca mayor número de los ejemplares debidamente autorizados.

Estas son cuatro figuras distintas. Esto es sin perjuicio del artículo 71, estos se consideran casos especiales
y les pone una consecuencia adicional: el secuestro.
El primer inciso comprende la piratería de software, el fotocopiado, el derecho de reproducción es el derecho
patrimonial típico del autor.

- Infracciones al derecho de reproducción: la norma se refiere a los atentados que pueden cometerse
contra el derecho autoral de reproducción de la obra, cualquiera sea su género (literario, pictórico,
cinematográfico o televisivo). La reproducción de una obra es la realización de uno o más ejemplares o de
una parte sustancial de ella, en cualquier forma material, incluida su grabación sonora o visual. La violación
del derecho de reproducción es la infracción por antonomasia contra la propiedad intelectual.

- Edición de obras literarias: el inciso a) prevé como defraudación tan sólo aquellos casos de hechos
cometidos en relación con obras que se reproducen por medio de la edición, es decir, gracias a un medio de
reproducción impreso, escrito, material. El tipo del artículo 72 inciso a, se completa cuando con deliberación y
voluntad alguien cumple los siguientes requisitos: edita, sin autorización de su autor o derechohabiente, una
obra, inédita o publicada.
En el inciso b la víctima es el editor.
El inciso c es plagio y transgrede el derecho moral de paternidad y de integridad (para disimilar el plagio es
común que se afecte a la integridad de la obra). El plagio estructural significa que si uno mira o escucha a las
dos obras dice que tienen mucho en común, lo más importante es el sentido de la persona común.
Para que no suceda la violación del inciso d es aconsejable que el autor firma los ejemplares, también es
posible comprobarlo con la factura de los ejemplares y lo que existe en stock en las librerías, es decir, realizar
una comparación de ambas cantidades. O pedir las facturas para saber por qué vía se comercializa. O el
entrecruzamiento de datos con la AFIP.

PLAGIO: apoderamiento de todos o algunos de los elementos originales contenidos en la obra de otro autor
presentándolos como propios.
En nuestro sistema legal se denomina "plagio" a la apropiación ilegítima de la paternidad de la obra de otro.
En el derecho romano, en cambio, se daba el nombre de plagio al delito de "hurtar hijos". Quizás esta última
definición capte mejor la esencia de esta violación al derecho del autor, quien no sólo se ve perjudicado en
sus intereses económicos al sufrir una explotación no autorizada de su obra — ataque a su derecho
patrimonial— , sino que además padece la omisión de su nombre como autor de la obra, y la alteración
dolosa de la misma para disimular la identidad entre su obra y la plagiaria — ataque a su derecho moral— .
Para comprender debidamente la figura del plagio, es importante destacar que este delito presupone
necesariamente la existencia de una obra. Es decir, la mera apropiación de ideas no constituye un hecho
ilícito, por cuanto las ideas no son susceptibles de protección bajo el sistema del derecho de autor, sin
importar su magnitud, importancia o valor. Su uso es libre y a nadie pertenecen legalmente. Por ejemplo, en
la literatura, teatro, televisión y cine, los autores se valen de arquetipos presentes en la mitología como por
ej.: Venus-Afrodita, Artemisa-Diana, Baco-Dionisio, Júpiter-Zeus, en el Tarot: el mago, el papa, la papisa, el
bufón, el emperador, etc. y personalidades típicas como el amante infiel, el poderoso inescrupuloso, el héroe,
la víctima inocente, el detective minucioso. Los autores se valen de estos arquetipos o personalidades
recurrentes para sobre ellos construir con su ingenio sus personajes. En tal virtud, estos arquetipos y
personalidades, que se encuentran presentes en un sinnúmero de obras, son de libre utilización y no pueden
ser monopolizados.
Sin embargo, la manera personal y peculiar en que cada autor construye a un personaje, esto sí es
protegible, ya que aquí es donde se vislumbra el toque creativo y artístico de su autor. Se pasa del campo de
la abstracción a la particularidad, de la expresión creativa de la idea surge la obra.
Por lo tanto, para que una creación intelectual revista el carácter de obra protegible, debe reunir el requisito
de originalidad, es decir, debe estar expresada de una manera personal y no ser meramente la expresión
obvia o usual de los hechos, como sería una narración meramente informativa de un evento periodístico.
Ahora, si el mismo evento periodístico se expresa de manera creativa, es decir original, nos encontramos en
presencia de una obra. La originalidad, condición necesaria para la protección de la obra, no debe ser
absoluta. Por cuanto en el derecho de autor no se requiere novedad sino basta que el autor le imponga a su
obra su nota personal, aun cuando se valga de ideas o recursos existentes.
Tampoco se evalúa a los fines de la protección autoral el mérito de la obra, por cuanto la calificación de las
obras es una cuestión claramente subjetiva y opinable.
Baste para ilustrar este punto, recordar la desaprobación generalizada que suscitó el "Bolero" de Ravel en su
estreno, donde sus pares criticaron la repetición sistemática de su melodía. Quizás esta característica,
considerada por algunos como una falencia, fuera su mayor rasgo de originalidad.
Otro elemento que debe descartarse del análisis es la finalidad que puedan tener las obras: así las mismas
pueden tener un fin meramente cultural, científico o comercial y ser igualmente merecedoras de protección
autoral. En este sentido, entonces pueden revestir el rango de obras literarias tanto una novela, un tratado de
medicina, como un aviso comercial, siempre que las creaciones sean originales.
También es menester indicar que la obra es independiente del soporte físico en el cual ella se encuentra
materializada, la obra es el contenido, no el continente. Es un bien intangible que no se encuentra limitado
por su materialidad.
Con el fin de estimular y fomentar la creación cultural, nuestro sistema legal concede al autor desde su
creación, sin requerir ningún tipo de formalidad, un monopolio de explotación sobre su obra.
El autor, conforme dispone el art. 2 de la ley 11.723, tiene las más amplias facultades con relación a su obra,
puede disponer de ella, publicarla, ejecutarla, representarla, exponerla, enajenarla, traducirla, adaptarla,
autorizar su traducción y reproducirla de cualquier forma. El autor puede hacer valer este derecho erga
omnes, impidiendo que cualquier tercero pudiere publicar, modificar, reproducir, distribuir, o ejercer otro
derecho no autorizado sobre su obra sin su consentimiento. Como indica el doctor Emery: "Este artículo
consagra en términos amplios los derechos exclusivos del autor, conocidos como derechos patrimoniales.
Estos derechos, en el campo del derecho de autor, están "dentro de los derechos reales como un típico
dominio imperfecto, por ser temporarios para el mismo autor y sus derechohabientes".
En consecuencia con lo expuesto, el plagio, al configurar una reproducción no autorizada de su obra, vulnera
los derechos patrimoniales que la ley ha otorgado al autor. Pero también debe mencionarse que el plagio
vulnera los derechos morales del autor, al omitirse la paternidad del autor y en muchos casos modificarse el
contenido de la obra sin autorización para disimular el acto ilícito, conducta a la cual la doctrina alude como
"Plagio inteligente", para diferenciarla del plagio "burdo" o "servil".

Abuso de cita
Una modalidad tristemente popular, de comisión del delito, es la denominada "abuso de cita". El abuso de cita
se produce cuando se reproducen fragmentos de una obra ajena sin mencionar debidamente a su autor o
excediendo los lineamientos establecidos en la ley. El derecho de cita, por su lado se encuentra receptado en
nuestro ordenamiento en el art. 10 de la ley 11.723 que establece: "Cualquiera puede publicar con fines
didácticos o científicos, comentarios, críticas o notas referentes a las obras intelectuales, incluyendo hasta
mil palabras de obras literarias o científicas u ocho compases en las musicales, y en todos los casos sólo las
partes del texto indispensables a ese efecto.
Quedan comprendidas en esta disposición las obras docentes, de enseñanza, colecciones, antologías y otras
semejantes.
Cuando las inclusiones de obras ajenas sean la parte principal de la nueva obra, podrán los tribunales fijar
equitativamente en juicio sumario la cantidad proporcional que les corresponde a los titulares de los derechos
de las obras incluidas".
Quiero aprovechar esta ocasión para resaltar las diferencias existentes entre "el derecho de cita" de nuestro
ordenamiento y el instituto del "fair use" norteamericano, por cuanto no es raro ver cada tanto la simple
asimilación de ambas figuras como si fueran iguales. La doctrina del fair use se desarrolló y originó en los
Estados Unidos a través de un número sustancial de decisiones judiciales, luego fue codificada en la sección
107 de la ley de copyright.
Esta sección contiene una lista de varios propósitos en los cuales la reproducción de una obra particular
puede ser considerada "fair", es decir razonable, como por ejemplo comentarios, críticas, reportajes
periodísticos, docencia, becas, e investigación.
Esta sección también establece cuatro elementos a ser tenidos en consideración para determinar si el uso
particular es "fair".
Ellos son:
(i) el propósito y carácter de dicho uso, considerando si ese uso es de naturaleza comercial, o es
para propósitos educacionales sin fines de lucro;
(ii) la naturaleza de la obra protegida por copyright.
(iii) la cantidad y relevancia de la porción usada en relación con la obra protegida por copyright como
un todo;
(iv) el efecto del uso sobre el mercado potencial y el valor de la obra protegida por copyright.
Como se puede observar, la figura del "derecho de cita" de nuestro ordenamiento es más restringida y
limitada que la figura del "fair use" del derecho anglosajón, ya que permite solamente la cita de parte de obra
ajena en los términos que establece el artículo 10 de la ley 11.723 y no cualquier otra utilización de la obra.
Además a estos efectos, nuestra ley indica expresamente la cantidad de obra que puede ser citada en los
casos de obras literarias y musicales. Puntualizando que en ningún caso la inclusión de obra ajena puede
tornarse en la parte esencial de la obra.

Requisitos
El plagio puede configurarse mediante la copia total o parcial de una obra ajena, siendo condición necesaria
el conocimiento del plagiario de la obra plagiada. Esto no impide que existan casos de plagio de obras
inéditas, aunque los mismos son menos usuales.
El conocimiento, sin embargo, se presupone cuando existen suficientes similitudes entre ambas obras, que
obliga a descartar la coincidencia casual. A los efectos de dicha apreciación debe tenerse en cuenta la
calidad de dichas similitudes, ya que el número no es relevante cuando "dichas coincidencias recaen sobre
circunstancias insustanciales o carentes de originalidad".
La ley requiere simple dolo por parte del autor del delito, no siendo necesario probarse ardid u otro requisito
subjetivo.
Con relación al requisito de inscripción de la obra del art. 63 de la ley 11.723, el doctor Satanowsky distingue
el ejercicio de los derechos pecuniarios, que supedita a la inscripción de los derechos morales, que resultan
de la sola creación.
En cambio la Sala "F" ha sostenido, que la autoría de una obra intelectual al nacer con la creación y no con
su inscripción no se pierde por no haberse cumplido con el registro requerido, "ni el simple cumplimiento de
éstos obra en provecho del depositante una acción de plagio si la obra no es más que la copia de otra,
agregando que de otro modo, habría que admitir que el usurpador o plagiario puede convertirse en
propietario legítimo".
En consecuencia, ante la ausencia de inscripción, el autor puede sin lugar a dudas obtener el resarcimiento
de sus derechos morales vulnerados, con relación a sus derechos patrimoniales, la situación puede ser más
conflictiva, ya que hay opiniones encontradas a este respecto.
Cualquier tipo de obra puede ser objeto de plagio, tanto obras literarias, como plásticas, teatrales,
cinematográficas, televisivas, arquitectónicas, musicales, etc. En la medida en que se apropien de elementos
originales.
El caso de la obra musical merece especial tratamiento por la gran cantidad de reclamos que se generan.
Para introducir al lector en este tema, debemos indicar que existen tres elementos que componen la música:
el ritmo, la armonía y la melodía. Definimos a la armonía como al enlace sucesivo de acordes, siendo el
acorde un conjunto de notas de sonoridad agradable al oído, al ritmo como al ordenamiento y/o división de
los sonidos en el tiempo, encontrándose ciertos ordenamientos identificados como por ej. chacareras, salsa,
malambo, tango, etc. y a la melodía, como a la combinación de notas y ritmo. De los tres elementos
mencionados, solamente se protege la melodía, por cuanto es el único elemento que le da individualidad a la
obra, ya que pueden existir varias canciones que compartan la misma armonía o el mismo ritmo.
Existen un nuevo tipo de creaciones musicales denominadas logos, estas creaciones cumplen una función
identificatoria similar a una marca. Son frases musicales cortas que cumplen la función de identificar un
producto y/o servicios, entre los logos de fácil recordación podemos mencionar el de "Quini 6", "La Nación"
"Bardhall", etc. Estas creaciones, si cumplen con el requisito de originalidad, se consideran obras protegibles
y pueden ser objeto de plagio.
En este sentido se ha resuelto que: "El plagio se da cuando hay apropiación de la invención de otro, pero
para ello es necesario la existencia de la "obra" ajena, propiamente dicha. Si no hay creación más o menos
novedosa no puede hablarse de plagio.
Si la obra musical popular tuviera un desarrollo novedoso, que pudiera si duda imputarse a la creación
personal de su autor, podría caerse en plagio si otra similar se identificase totalmente con ella. Pero no ocurre
cuando se recurre a construcciones simples en las cuales no hay sino predominancia casi absoluta de una
idea básica temática, sin ningún desarrollo armónico especial.
Para brindar un ejemplo de plagio musical, podemos citar el sonado caso de George Harrison quien fuera
condenado a pagar la cuantiosa suma de U$S 587.000 al sello editor Bright Tunes, cuando la corte británica
sentenció que su tema "My Sweet Lord" había plagiado el tema de The Chiffons, "He 's so fine".
Otra obra que merece especial atención por su actualidad es la obra televisiva. Basta para esta ocasión
mencionar que en el caso de un reclamo de plagio que involucra a dos obras televisivas. Debe a efectos del
análisis efectuarse una prueba dual, consistente en una prueba extrínseca y otra intrínseca. Primero, se debe
desarrollar la prueba extrínseca, que es una evaluación objetiva que se focaliza en las similitudes entre el
esquema, tema, diálogo, ánimo, ambientación, ritmo, personajes y secuencia de eventos, detectando todos
los elementos en común entre las dos obras; de dichos elementos deben descartarse los elementos no
protegibles ("scènes à faire", es decir escenas que surgen naturalmente de las premisas de la trama básica,
elementos comunes a otros programas anteriores, y elementos comunes que hayan surgido de la llamada
"herencia directa" o del "fenómeno de impregnación).
Si se satisfacen los requisitos de la prueba extrínseca, se realiza finalmente la prueba intrínseca, en la cual el
análisis es más exhaustivo determinándose si las similitudes van más allá de las necesidades del tema y
descartan la posibilidad de "accidente literario".
La prueba intrínseca consiste en cotejar las dos creaciones como un todo y no desviando la atención
solamente en las coincidencias existentes (elementos extrínsecos) con el fin de determinar si las dos obras
son substancialmente similares a los ojos de un observador promedio.
Probablemente, en la Argentina el caso que mayor interés suscitó últimamente por parte de la prensa y el
público, posiblemente por haber llegado a la justicia, es el caso "Gvirtz", donde la Sala V de la Cámara
Nacional de Apelaciones en los Criminal y Correccional resolvió la querella entablada por Raúl y Gastón
Portal contra Diego Gvirtz, productor del programa televisivo denominado: "Televisión Registrada" (T.V.R.),
por haber supuestamente plagiado el programa televisivo denominado "Perdona Nuestros Pecados" (P.N.P)
de autoría de los Sres. Raúl Portal y Gerardo Sofovich y titularidad del Sr. Gastón Portal, sobreseyendo a
Diego Gvirtz.

Encuadre Jurídico de la figura


Como sostiene el doctor M. Emery, "La ley 11.723 no configura expresamente el plagio, por lo que se lo debe
considerar contenido en la genérica figura penal del art. 71 y, en cuanto importa una lesión al derecho de
reproducción en el art. 72, especialmente en su inc. c.".
El art. 71 de la ley 11.723 hace una remisión expresa al art. 172 del Cód. Penal. Esta remisión es
exclusivamente quod poenam, es decir a los efectos de la pena allí establecida. El art. 172 del Cód. Penal,
establece una pena de prisión para el delito de plagio de 1 mes a 6 años. Debe indicarse que en virtud del
instituto de Probation, receptado por el art. 76 bis del Cód. Penal, y la Condena de ejecución condicional
prevista en el art. 26 del Cód. Penal, la pena de prisión raramente se efectiviza. El delito es de acción pública
por lo tanto puede iniciarse de oficio, por denuncia, pudiéndose constituir el damnificado en parte querellante.

PIRATERÍA FONOGRÁFICA:
ARTICULO 72 bis. Será reprimido con prisión de un mes a seis años:
a) El que con fin de lucro reproduzca un fonograma sin autorización por escrito de su productor o del
licenciado del productor;
b) El que con el mismo fin facilite la reproducción ilícita mediante el alquiler de discos fonográficos u otros
soportes materiales;
c) El que reproduzca copias no autorizadas por encargo de terceros mediante un precio;
d) El que almacene o exhiba copias ilícitas y no pueda acreditar su origen mediante la factura que lo vincule
comercialmente con un productor legítimo;
e) El que importe las copias ilegales con miras a su distribución al público.
El damnificado podrá solicitar en jurisdicción comercial o penal el secuestro de las copias de fonogramas
reproducidas ilícitamente y de los elementos de reproducción.
El juez podrá ordenar esta medida de oficio, así como requerir caución suficiente al peticionario cuando
estime que éste carezca de responsabilidad patrimonial. Cuando la medida precautoria haya sido solicitada
por una sociedad autoral o de productores, cuya representatividad haya sido reconocida legalmente, no se
requerirá caución.
Si no se dedujera acción, denuncia o querella, dentro de los 15 días de haberse practicado el secuestro, la
medida podrá dejarse sin efecto a petición del titular de las copias secuestradas, sin perjuicio de la
responsabilidad que recaiga sobre el peticionante. A pedido del damnificado el juez ordenará el comiso de las
copias que materialicen el ilícito, así como los elementos de reproducción. Las copias ilícitas serán destruidas
y los equipos de reproducción subastados. A fin de acreditar que no utilizará los aparatos de reproducción
para fines ilícitos, el comprador deberá acreditar su carácter de productor fonográfico o de licenciado de un
productor. El producto de la subasta se destinará a acrecentar el Fondo de Fomento a las Artes del Fondo
Nacional de Derechos de Autor a que se refiere el artículo 6 del decreto-ley 1224/58.

Acá tenemos como requisito al fin de lucro. También está contemplada la medida cautelar del secuestro.
La Argentina ratificó por ley 19963 el Convenio para la Protección de los Productores de Fonogramas contra
la Reproducción No Autorizada de sus Fonogramas, celebrada en Ginebra en 1971, con lo que asumió la
obligación de proteger a los productores de fonogramas contra la producción de copias sin el consentimiento
del productor, protección que, según el artículo 3º del mencionado Convenio, puede hacerse efectiva en las
legislaciones nacionales de cada Estado contratante mediante sanciones penales.
Posteriormente, en 1989 se dictó la ley 23741, que incorporó a la ley 11723 el artículo 72 bis, complementario
de los artículos 71 y 72, inc. a), destinado a proteger a los productores de fonogramas y a la obra musical
incluida en ellos, contra diversas lesiones a su derecho de disposición y reproducción.
La figura del artículo 72 bis incorpora a las sanciones penales de la ley de propiedad intelectual un factor
subjetivo del infractor, que no es requerido en el artículo 72, al establecer que para que la reproducción de un
fonograma sea ilícita, ésta debe realizarse “con fin de lucro”, fin que debe presumirse cuando tal
reproducción se hace con miras a la distribución al público. Por ello, el almacenamiento y exhibición están
penados independientemente, ya que la ley presupone la intención de comercializar las copias ilícitas,
almacenadas o exhibidas.
El inciso a) del artículo 72 bis agrega a la figura del inciso a) del artículo 72 una disposición que pone a cargo
del imputado de haber efectuado la reproducción ilícita de un fonograma acreditar que cuenta con la
autorización por escrito de su productor o del licenciado del productor.
Tal como sucede en los delitos contra la propiedad intelectual, en la piratería fonográfica basta la consciente
determinación de reproducir y vender la obra original, sin contar con la autorización de su autor o de sus
derechohabientes.

El texto del artículo 72 inciso a) no requiere caracterización alguna de los tipos de estafa o defraudación de
los artículos 172 y 173 del Código Penal, lo que confirma que la ignorancia de la ley no exime al autor del
ilícito, y que no puede afirmar que ignora dicha ley quien reproduce sin autorización.
ARTICULO 73. Será reprimido con prisión de un mes a un año, o con multa de mil pesos como mínimo y
treinta mil pesos como máximo destinada al Fondo de Fomento creado por esta ley:
a) El que representare o hiciere representar públicamente obras teatrales o literarias sin autorización de sus
autores o derechohabientes;
b) El que ejecutare o hiciere ejecutar públicamente obras musicales sin autorización de sus autores o
derechohabientes.
Aquí estamos hablando de representaciones en vivo y no de fonogramas y de videos.
Las figuras del artículo 73 constituyen lesiones menos graves al derecho de autor que las del artículo 72, y
por ende, la sanción es menor. El bien jurídico protegido es el derecho del autor a disponer de la
representación o ejecución pública de su obra. Representar o ejecutar una obra es ofrecerla a los
espectadores o auditores, sin restringirla a personas pertenecientes a un grupo privado, superando los límites
de la representación doméstica normal.
ARTICULO 74. Será reprimido con prisión de un mes a un año o multa de mil pesos como mínimo y treinta
mil pesos como máximo destinada al Fondo de Fomento creado por esta ley, el que atribuyéndose
indebidamente la calidad del autor, derechohabiente o la representación de quien tuviere derecho, hiciere
suspender una representación o ejecución pública lícita.
Este tipo penal contiene una pena menor que la genérica establecida en el artículo 71 y, como en el artículo
73, se establece una pena alternativa de prisión o de multa. Se ha considerado que las situaciones previstas
en este artículo constituyen infracciones y no delitos.
La acción punible requiere que una persona se haya atribuido indebidamente la calidad de autor, de
derechohabiente o de representante de los anteriores. Es preciso que alguien alegue que es autor sin serlo o
que es derechohabiente sin haber sido heredero, cesionario o apoderado de ambos. Además, es menester
que dicha persona haga suspender una representación o ejecución pública, o sea, que haya requerido la
suspensión ante una autoridad policial o judicial y la haya obtenido. Asimismo, la ejecución o representación
debe ser lícita.
ARTICULO 75. En la aplicación de las penas establecidas por la presente ley, la acción se iniciará de oficio,
por denuncia o querella.
La acción penal por infracciones a la ley 11723 es de acción pública. Se refiere a la acción que se promueve
ante la posible existencia de los delitos establecidos en este ley, e indica que ésta podrá iniciarse de oficio, es
decir, por requerimiento fiscal. Corresponderá a los agentes fiscales promover, de oficio, la averiguación y
enjuiciamiento de los delitos de la ley 11723 dado su carácter público. Otra forma de iniciación de oficio
corresponde a la prevención policial.
ARTICULO 76. El procedimiento y jurisdicción será el establecido por el respectivo Código de Procedimiento
en lo Criminal, vigente en el lugar donde se comete el delito.
El procedimiento y jurisdicción será el establecido por el respectivo Código de procedimientos en lo criminal
vigente en el lugar donde se comete el delito y, al tratarse de normas de derecho común, corresponde la
competencia de la justicia ordinaria, salvo que por cuestiones de conexidad con la ley marcaria corresponda
que entienda el juez federal, ya que no se justifica que un mismo hecho dé lugar a la intervención de dos
magistrados.
ARTICULO 77. Tanto el juicio civil, como el criminal, son independientes y sus resoluciones definitivas no se
afectan. Las partes sólo podrán usar en defensa de sus derechos las pruebas instrumentales de otro juicio,
las confesiones y los peritajes, comprendido el fallo del jurado, mas nunca las sentencias de los jueces
respectivos.
Que son independientes significa que no es necesario obtener la sentencia de uno para el otro, aunque las
pruebas pueden ser utilizadas indistintamente. Puede ocurrir que no incurra en responsabilidad penal y si en
responsabilidad civil y viceversa.
La norma permite a las parte usar en defensa de sus derechos la prueba de otro juicio, pero no la sentencia
recaída en él. Al referirse a la prueba de otro juicio, hace clara referencia la seguido entre los mismos
litigantes, puesto que ésta es la única interpretación que cabe dar a la disposición legal que declara que el
juicio civil y el criminal son independientes y sus resoluciones no se afectan. La ley 11723 rechaza la
acumulación de las acciones civil y penal y la autoridad de cosa juzgada de una con respecto a la otra.
ARTICULO 78. La Comisión Nacional de Cultura representada por su presidente podrá acumular su acción a
las de los damnificados, para percibir el importe de las multas establecidas a su favor y ejercitar las acciones
correspondientes a las atribuciones y funciones que se le asignan por esta ley.
Cuando dice Comisión Nacional de Cultura se está refiriendo al Fondo Nacional de las Artes creado en el año
1958.
El Fondo Nacional de las Artes, dependiente de la Secretaría de Cultura es el titular de la acción para percibir
el importe de las multas establecidas a su favor.
A esta atribución de percibir la multa cabe agregar la obtención del producto de la subasta de los equipos
utilizados para la reproducción ilícita de fonogramas, que integra la posibilidad de actuación del Fondo
Nacional de las Artes en los ilícitos penales de la ley 11723.