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Teoría Crítica y Horizonte Filosófico[editar]

Finalmente, esta teoría crítica transformadora del orden social que busca de un mayor grado de
humanización -"antropogénesis"- se fundamenta en el concepto hegeliano de razón. Es decir, la
Teoría Crítica asume como propia la distinción entre razón y entendimiento, y entiende que la
razón lleva las determinaciones conceptuales finitas del entendimiento hacia su auténtica verdad
en una unidad superior, que para la Teoría Crítica es la reflexión filosófica o racional. Con la razón
pensamos, con el entendimiento conocemos.

Estas posturas teóricas generales, pueden ser rastreadas a través de autores como Horkheimer,
uno de los directores y miembros más destacados de la escuela de Frankfurt, y quien plantea el
debate entre teoría tradicional y teoría critica, al igual que Habermas quien comprende esta
distinción dentro de una racionalidad procedimental a partir de la cual el conocimiento humano
no opera según presupuestos jerárquicos-metafísicos (teoría tradicional) sino pragmático-
procedimentales (teoría crítica) al interior de las comunidades científicas y de los mundos socio-
culturales de vida. Esto significa que todo modo de conocer es interesado y, que sólo conocemos
por el interés.

Esto lo trabaja Habermas a partir de una teoría de los intereses rectores del conocimiento, que
son en su terminología "el interés cognitivo-práctico" y "el interés cognitivo-técnico" que tienen
sus bases en estructuras de acción y experiencias profundas vinculadas a sistemas sociales y el
interés cognitivo-emancipatorio que posee un estatuto derivado y asegura la conexión del saber
teórico con la práctica vivida. Se concluye así que la Teoría Crítica es una teoría que al mismo
tiempo que aspira a una comprensión de la situación histórico-cultural de la sociedad, aspira
también a convertirse en la fuerza transformadora de la misma en medio de las luchas y las
contradicciones sociales.

Razón Histórica

Parte de la razón vital con la que superamos el fracaso de la razón fisico-matemática de la


modernidad. Nos permite entender al hombre mediante la comprensión de las creencias,
categorías y esquemas mentales que cada individuo, generación y cultura ha utilizado para dar un
sentido a su vida y enfrentarse al reto de la existencia.

Razón histórica es un concepto de José Ortega y Gasset, que expone en Historia como sistema
escrito con ocasión del homenaje a Ernst Cassirer.

Según Ortega, «El hombre no tiene naturaleza, sino historia»


Características de la filosofía positiva

La filosofía positiva como tipo de conocimiento propio del último estado de la sociedad, se define
por oposición a la filosofía negativa y crítica de Rousseau y Voltaire a la que Comte atribuye los
males de la anarquía y la inseguridad social que caracterizan al período post-revolucionario.

El término positivo hace referencia a lo real, es decir, lo fenoménico dado al sujeto. Lo real se
opone a todo tipo de esencialismo. desechando la búsqueda de propiedades ocultas
características de los primeros estados.

Lo positivo tiene como características el ser útil, cierto, preciso, constructivo y relativo (no
relativista) en el sentido de no aceptar ningún absoluto.

Razón vital

La razón vital es un modelo de razón propuesto por José Ortega y Gasset como superación de la
razón pura que se había impuesto durante la Edad Moderna, y que, aunque permitía el avance de
las ciencias naturales, no lo hacía así con las ciencias humanas, porque era insuficiente para
aprender la vida.

El pensamiento de Ortega y Gasset pasó por varias etapas hasta llegar a la razón vital:

La primera etapa se caracterizó por la formación kantiana la cual se fundamentó en el


subjetivismo idealista.

La segunda etapa se caracterizó por el realismo sin dejarse arrastrar por él.

La tercera etapa se caracterizó por la metafísica. Es ésta última etapa la que conduce a Ortega y
Gasset a la razón vital.

El punto de partida de la filosofía de Ortega y Gasset fue el descubrimiento de la vida como


realidad radical, es decir, vivir es el cogito de su racionalismo, de ahí, el concepto de “razón vital”.
La razón vital es el instrumento con el que superar la subjetividad europea y el realismo ingenuo.
Por ende La persona se constituye en ser por esta misma subjetividad. Para él no hay prioridad del
individuo sobre la realidad, sino una interrelación del hombre con la realidad, esto quiere decir
que no existe un “yo” separado del mundo real. Con esta visión Ortega y Gasset se coloca entre el
idealismo y el realismo: ni prioridad del yo ni prioridad de las cosas; prioridad de la vida. En
definitiva, ni las cosas solas ni el “yo” solo, sino el quehacer del “yo” con las cosa, o sea la vida. En
dos momentos se puede compendiar la concepción orteguiana de la vida humana:
Vida individual

Cada hombre tiene, que decidir en cada instante lo que va hacer, lo que va a ser en el siguiente.
Esta decisión es intransferible: nadie puede sustituirme en la faena de decidirme, de decidir mi
vida. Lo decisivo, pues, en el hombre es ese proyecto vital de las cosas que rodean como
posibilidades. Entonces la vida es, por tanto, el órgano mismo de la comprensión; y por esto se
puede decir que la razón es la vida humana.

Vida social.

La razón vital se vuelve historia porque el hombre mismo es histórico, pues lo que el hombre ha
sido constituye el componente esencial de lo que es y por lo mismo de lo que será. Por esto la vida
humana tiene una dimensión social porque hombre interactúa con otros hombres, esto le da un
carácter social, que forman mis circunstancias, como un ingrediente mío, pues vivir es convivir, de
tal forma que mi vida individual se da el hecho radical de la convivencia.