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Parcial Historiografía Agosto 2018

Profesor: Marcelo Gonzales Alumna: Laura Premazzi

Titulo: Historia del Satanismo y la Brujería

Autor: Jules M. Michelet

Editorial: Leviatán, edición 2008

Páginas 304
Jules M. Michelet
Biografía
El historiador francés Jules Michelet (1798-1874),
hijo de un modesto impresor que gracias a un
esfuerzo muy grande le hizo estudiar, llegó a
desempeñar el papel de catedrático en la Normandía y
en la Sorbona. Desde 1839 hasta 1850, fue profesor
de moral e historia en el Colegio de Francia, de donde
fue destituido por problemas políticos. No obstante
que ideas políticas lo sumieron en una situación
sumamente precaria, no claudicó. Desgraciadamente
cuando el régimen se hizo más flexible, Michelet
había ya entrado en la decadencia intelectual. Su obra
más importante es la Historia de Francia, cuyo plan inicial era llevarla de la Edad Media
a su propia época, pero alcanzó a llegar sólo hasta la revolución. Además, publicó un
Breviario de historia moderna, que ofrecía sin áridos resúmenes cronológicos, una
perspectiva de desarrollo histórico del siglo XV a la revolución. Por último, publicó su
Historia romana, La república. Él mismo nos dice que de las impresiones recibidas de
niño en el Museo Lenoir ante las estatuas medievales, le despertó un deseo de escribir
historia. Esta primera tentación se vio acrecentada ante el encuentro con la “Ciencia
Nueva” de Vico, la que tradujo y dio prácticamente a conocer en Europa. Vico fue la
base filosófica de su trabajo histórico, aunque después recibiera influencias de Kant y de
Herder. Después de su intento, más bien de carácter pedagógico del Breviario, concibió
un estudio de la historia de Roma que, en muchos aspectos, a pesar de estudios tan
exhaustivos posteriores, representó el primer intento original de comprender
integralmente el desarrollo del pueblo romano sin hacer la pintura unilateral de la
historia política. Pero es en su Historia de Francia donde alcanza su verdadera madurez.
Su objeto es “la resurrección de la vida del pasado como un todo” de la Tierra y el
pueblo, los hechos, las instituciones y las creencias. Michelet estudia más concienzuda y
seriamente las fuentes que Thierry y usa las contemporáneas. Su superioridad está en su
intuición, que le permitió captar los más diversos elementos y darles unidad. Su historia
ya no era, en manera alguna, dinástica: era nacional. Unidad nacional que él expresaba
en sus ardientes exclamaciones: “¡Un pueblo! ¡Una nación! ¡Una Francia!… ¡Franceses
de todas las condiciones, de todas las clases, de todos los partidos, recuerden bien una
cosa: no tienen en esta tierra más que un amigo seguro, Francia!”. La Historia de
Francia logra sus mejores páginas en la descripción de la revolución. No obstante, es
vívido su relato de la Edad Media; como católico, siente respeto por la Edad Media en
su etapa auténtica, no en su desintegración posterior. Michelet se siente hombre del
pueblo, por eso, aunque romántico en su concepción general histórica, no pudo serlo en
las implicaciones políticas. De tal forma, la Historia de Francia era para él la lucha hacia
el logro de la libertad y por tanto su página más brillante fue la Revolución Francesa. La
gran simpatía que siempre emana de sus escritos se siente latir con más fuerza cuando
narra los acontecimientos revolucionarios. De ninguna manera podía ser imparcial, ni
fue su intento: quería esribir la epopeya nacional y lo logró. Tal vez ningún escritor se
ha acercado con un amor más apasionado a la historia francesa. Y él lo afirmaba: “si soy
superior a otros historiadores, es porque he amado más que ellos”.

[Biografioa extraida de:Josefina Zoraida VÁZQUEZ. Historia de la historiografía.


México: Ateneo, 1978, pp. 108-109]
Introducción:

Escrito originalmente con el título de La Sorcière en 1862.


En el texto esta estructurado en XII apartados en los que Michelet nos habla de los
cultos y dioses antiguos, de la fabulosa edad media, las tentaciones, las posesiones, los
pactos, del señor Satanás (alias el cola de flecha), hechizos, filtros, los aquelarres, las
misas negras, el martillo de las brujas y el emblemático caso de Urbain Grandier entre
otros temas.

Historia del Satanismo y la Brujería de Jules Michelet

En la introducción el autor hace una descripción del surgimiento de las brujas


comenzando con el argumento de que la mujer es todo, esto para la época del autor
cambia ya que es el hombre quien va a tener protagonismo. Durante mil años quien era
considerado “La bruja” era el médico del pueblo.

Expresa la manera en que se describe a la bruja como eterna vieja y fea de la cual
surgen por ejemplo las bien conocidas brujas de “Macbeth” pero en la realidad se trato
de todo tipo de mujeres incluso jovencitas y mujeres bellas, las cuales mataron en
hogueras, principalmente en España, la bruja era juzgada en masa y en ocasiones por
una sola palabra.

El odio podía matar a cualquiera, la envidia entre mujeres, y un arma utilizada por los
hombres, por ejemplo si era rica “es bruja”, si es bonita “es bruja”. Estas mujeres
acusadas de brujería en ocasiones para evitar ser torturadas se mataban.

El autor nos cuenta como siempre tuvo ante él lecturas sobre brujas que también leyó
manuales de la inquisición, historia de los parlamentarios, de jueces laicos, etc. y hace
una acotación interesante y es que logro observar que desde 1300 hasta 1600 y mas la
justicia es la misma, llamándola “ferocidad de tontería”. El juez seguro de su condena,
el reo seguro de su culpabilidad y si se defiende es más culpable.
Michelet hace notar la poca importancia que los autores modernos prestan a las brujas,
si bien se presentan informes reales, afirma que son débiles ya que ni la antigua maga,
ni la vidente céltica o germánica son la verdadera bruja.

La Bruja comienza en las épocas de desesperación y terror, mundo creado por la iglesia
en el que la bruja es un crimen. Presenta ciertos dones entre los que se encuentra el
poder de la concepción solitaria, ella concibe y crea al niño, surgido de una carcajada.
Imprudentemente había dicho ¡Ay del que ríe!, por lo que Satanás lleva el monopolio de
la risa y se lo proclama divertido.

La iglesia ve la vida solo como una prueba, la medicina es la resignación, la espera y


esperanza de la muerte, y aquí Satanás se convierte en medico, curandero de los vivos.

La enseñanza azarosa exaltaba el amor curioso, el deseo desenfrenado de ver y de saber.


Allí comienzan las ciencias malas, la farmacia prohibida por sus venenos, y la exaltable
anatomía.

Al único doctor admitido por Satán traía la cirugía, era el cirujano de esos tiempos de
bondad, el verdugo, el hombre de mano audaz, que juega con el hierro, rompe los
huesos y sabe componerlos, que mata, la iglesia permitió crímenes relacionados a la
medicina. Estas ciencias y el surgimiento de la universidad obliga a la bruja a estudiar
ya que todos querían alargar la vida, el problema es que la bruja le da la espalda al
medico

La Iglesia reconoció que había venenos buenos (Grillandus). Obligada y forzada, dejó
que la disección se hiciera públicamente. En 1306 el italiano Mondino abrió e hizo la
autopsia de una mujer; otra en 1315. Descubrimiento de un mundo.

“Con tales victorias, Satanás estaba seguro de vivir. Jamás hubiera podido destruirlo
la Iglesia sola. Las hogueras no lo lograron, sino cierta política. Hábilmente se dividió
el reino de Satán. Contra su hija, contra su esposa, la Bruja, se armó a su hijo, el
Médico. La Iglesia, que detestaba al médico profundamente, con todo su corazón, no
dejó por esto de fundar su monopolio, para extinguir a la bruja. Se declaró, en el siglo
XIV, que si la mujer se atrevía a curar sin haber estudiado, era bruja y merecía morir.”
(Pp 17)
La mujer no se atrevía a estudia públicamente debido a los maltratos y las hogueras ya
que si hacían medicina se las acusaba de brujería.

Colbert intento destruir a Satanás y se le advirtió del peligro que esto conlleva ya que el
sistema funciona de dos partes y necesariamente debía existir el opuesto del bien para
que hubiera equilibrio entre las partes, ya que el Diablo no es nada menos que un dogma
unido a todos los otros. Dudar de los actos de uno hace dudar de los actos del otro, es
decir que si se duda de los actos de Satanás también se pone en duda los actos de Dios.

“Colbert no escuchó. Tenía muchas otras cosas que hacer. Pero quizás el diablo
escuchó. Y la cosa lo consoló mucho. En los pequeños oficios con que se gana hoy la
vida (espiritismo o mesas giratorias) está resignado y cree que, por lo menos, no muere
solo” (pp 19)

Conclusion

Mis observaciones con respecto a la parte de la obra de Michelle que leí son que en
primer lugar está cargada de subjetividad, se denota claramente una inclinación hacia un
prejuicio con respecto a la iglesia, en segundo lugar note a media que el lector se
adentra en la lectura en cierto modo se ve influido por su postura, en esta historia existe
claramente un bueno y un malo y es precisamente el Diablo quien refleja los rasgos más
atrapantes de nuestras costumbres, por ejemplo algo tan natural como una carcajada, por
lo que se comienza a ver la iglesia con un toque de desagrado.