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MONICIÓN DE ENTRADA

Tanto amó Dios al Mundo, que no sólo nos mostró el camino de la salvación, sino que también se quedó
con nosotros como alimento en la Institución de la Eucaristía. Hoy recordamos con regocijo y
recogimiento este misterio de amor infinito que nos prodiga el Señor en su hijo Jesucristo.

Por amor a su pueblo, derramando sobre nosotros su Espíritu Santo, nos regaló a sus ministros, los
Sacerdotes, gracias a ellos, experimentamos la plenitud del Amor en la Misericordia de Dios a través del
Perdón de los Pecados, y en el banquete de fiesta, la Eucaristía, que se celebra diariamente por la
conversión de nosotros, los pecadores.

Pensando en las muestras de Amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, nos reunimos en esta
Asamblea para celebrar el Mandamiento del Amor, a JESÚS EUCARISTÍA. Celebremos con gozo estos
santos misterios.

OFRENDAS

PAN: Tú nos das todo, Señor. No existe en este mundo cosa hecha si no es Tu Voluntad. Has querido
propiciarnos copiosamente a este, tu pueblo de Herrán, con tierra buena para sembrar y pacífico
lugar para vivir. Este pan que te ofrecemos, es una pequeña muestra de agradecimiento hacia Ti,
por tu gran bondad. Alabado seas en nuestras cosechas y en todo lo que producimos.

VINO: En este día de especial memoria, Señor, te ofrecemos este Vino, que nos recuerda los misterios que
recordamos y conmemoramos en esta Semana Santa, Tu pasión, Tu muerte y Tú resurrección, la
cual derrama sobre nosotros, como sobre San Longinos, la sangre de la nueva alianza eterna para
la salvación de nosotros. Alabado seas por tu amor incondicional derramado en el madero de la
Cruz.

LUZ: Descolgado en el madero de la Cruz, Señor, en medio de la oscuridad quisiste ser la luz a la cual
acudan todas las naciones para salvarse de la esclavitud del pecado y de la muerte. Acepta esta
ofrenda, Señor, que nos llama a ser luz del mundo alimentada de Ti, y con esta luz, enciende la
llama de nuestros corazones para que, alimentados en la fe, demos testimonio de Ti.

PETICIONES

Por la IGLESIA Santa de Dios, para que sus ministros, pastores y pueblo de Dios, se conserven en unidad
entorno a la Eucaristía, Roguemos al Señor.

Por los ENFERMOS y sus familias, para que unan sus padecimientos a los de Cristo y ayuden al plan
salvífico de Dios, aceptando su voluntad y creciendo en fe y fortaleza, Roguemos al Señor.

Por los GOBERNANTES, para que sean servidores de la comunidad a ejemplo de Cristo en la última Cena,
buscando el bien del pueblo antes que el propio y siguiendo las leyes de Cristo, Roguemos al
Señor.

Por la ASAMBLEA, para que, unidos en una misma fe en esta celebración, apliquemos el mandamiento
que hoy el Señor nos llama a seguir: “Ámense los unos a los otros como yo los he amado”,
sirviendo a Dios y a nuestros hermanos, Roguemos al Señor.