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El

matrimonio no es para mediocres



A diferencia de todo reporte, novela, columna de diario, que generalmente ponen el
titiulo al finalizar el escrito… me base en el titulo para realizar el escrito: (aquí cita el
titulo)

Vivir el ideal del matrimonio, la idea pensada por Dios para el amor humano, la ayuda
adecuada, la compañía adecuada, la media naranja, el plan completo. La
complementariedad exterior de los sexos es solo la manifestación de una llamado, de
una vocación inscrita en las almas y en los cuerpos, el llamado de hacer de los dos una
sola carne por el amor y la elección definitiva.

Es cierto que la primer pareja humana hizo que de los dos en lugar de ser uno, se
hicieron uno y uno. En lugar de confianza, aparece la desconfianza hacia el otro. Las
miradas ya estaban contaminadas con la concupiscencia, la mirada ya no era pura sino
la mirada que es capaz de hacer del otro un objeto de deseo… ante esta actitud se dan
cuenta que están desnudos y es allí donde se tapan, se cubren con lo que tienen.

Esto sucedió porque se rompió un orden establecido, el verdadero ORDEN… habían
desobedecido a su amigo, habían traicionado la confianza y la amistad del creador….

La relación entre el hombre y la mujer ya no seria la misma…. Pero Dios, a pesar de
esto, por ser Dios permanece inmutable y por lo tanto su designio de salvar al hombre
y a la mujer, restablecer y sanar su relación…. Permanece para siempre…

La vocación a la santidad, a relacionarme con Dios, amarlo y servirlo en esta vida para
contemplarlo y gozar de su presencia en la vida eterna es universal, para todos.

Mientras peregrinamos escuchamos la voz del Señor en el corazón, que habla
constantemente, solo que a veces hace falta hacer silencio...

Obedeciendo a su plan para nuestra vida decidimos acercarnos hoy y meditar sobre
esta gran vocación, gran llamado, que es el matrimonio….

La elección de cada uno por el otro, en el matrimonio, implica dos partes… ambas
llamadas individualmente, ambas perciben la voz de Dios, se ponen a la escucha y,
atentos se ponen en camino.

(El matrimonio nunca dejo de ser entre varón y mujer, las demás desviaciones de los
modelos de familia como les gusta llamar al mundo, solo son consecuencias de aquel
primer divorcio, el hombre de la ley eterna de Dios. A medida que nos alejamos de
Dios, las cosas se vuelven mas confusas, inestables, es ahí donde se vuelven opinables
y aparece la dictadura de la mayoría… )

El Señor nos invita a ser de las minorías, de la minoría que confía en la Gracia, que
confía en que el plan de Dios permanece, y que , además, me incluye en el para que
lo haga posible y real, actual, verdadero, presente. El Señor confía en nosotros para
llevar a cabo un plan que supera nuestros proyectos sin excluirlos, sino que los
incluye dentro de un plan sobrenatural, un plan capaz de elevar al hombre y a la
mujer a alturas que el mundo desconoce y no quiere conocer….
Si tenemos en cuenta esto, cada obra nuestra, cada pensamiento, cada palabra entra
en juego en el plan de salvación de Dios por la humanidad entera, lo adelanta o lo
atrasa, me hace ganar el cielo o perderlo, me hace manifestar un poco mas la
presencia de Dios en la tierra o me hace empañarla un poco mas…

El matrimonio manifiesta el amor de Dios por el mundo entero, por el hombre,
esposos son artífices de ese amor. Dios se vale de los hombres, de todo cristiano
para llevar adelante su plan de salvación por los demás hombres…. Por cada
cristiano… todos somos testigos y mensajeros de lo que nosotros percibimos de
Dios…

El matrimonio es la gran tarea de manifestar al mundo el amor de Dios por toda la
humanidad, es el núcleo donde Dios vive en esa pequeña Iglesia domestica que enseña
el sacrificio, tan necesario para templar el corazón de los esposos y de los niños, la
abnegación, el respeto por el prójimo, el dialogo, la comprensión, el silencio y la
alegría, la compañía y la soledad….

Que sería del hombre y la mujer sin el calor de un hogar que les enseñe lo mas
importante en la vida: EL AMOR. Es lo único que no se compra por allí. Por ser tan
valioso exige que sea gratuito, solo lo que se da con generosidad y entrega es gratuito,
como el amor de Dios por el hombre, como el amor sincero de los esposos entre sí. Si
en la familia, en el hogar los niños no son testigos del amor de los padres, entre ellos y
hacia sus hijos, la consecuencia serán hombres y mujeres que la tarea del amor se les
hará cuesta arriba, quedaran heridos. Si mis padres se llevan asi y están casados yo no
quisera casarme nunca…. Acaso no es esto lo que escuchamos regularmente?

La familia es escuela de amor siempre que tenga referencia y este anclada en lo mas
profundo de Dios, solo allí enseñara un amor fecundo y feliz, capaz de entregarse por
entero por el ideal de la verdad, la honestidad y la rectitud. Sin Dios solo nos hacemos
creadores de una idea de amor, y como toda obra creada por el hombre, en algún
momento, falla y se derrumba. Si no se pone por cimiento la fe, la esperanza y la
caridad, tarde o temprano se derrumba, porque aparecen nuevos conceptos, nuevas
ideas, y, como dijimos anteriormente, son tan inestables como el mar…

El matrimonio es escuela también de un valor de suma importancia: EL PERDON… la
conversión hacia el otro, ese otro que en definitiva soy yo mismo, es una extensión de
mi ser, dos, una sola carne, una sola voluntad en el misterio del matrimonio. El perdón,
es una constante necesidad en la pareja, en los conyugues, son dos personas libres y
necesitadas de la gracia y de la sanación de su humanidad, de sus defectos
dominantes… para ello es necesario aceptar y perdonar, reconciliarse entre ambos y
ambos con Dios constantemente, El sacramento de la penitencia restaura y fortalece el
vinculo con Dios, el sacramento del matrimonio fortalece el vinculo entre el hombre y
la mujer, dependen el uno del otro para alcanzar la sanación, son médicos del otro,
son medios por los cuales Dios actúa, sana, fortalece, anima, conforta, consuela….

Para ello es necesaria la constante elección del conyugue, la constante conversión del
corazón, intentar ver al otro desde los ojos de Dios. Cada vez que veo a mi conyugue
como un tonto, o se lo digo, me lo estoy diciendo a mi mismo…. Ella/el me eligió a mi…
si es tonto es tonto por la elección… si desprecio a mi pareja me desprecio a mi
mismo… los dos, uno solo…

La constante conversión al prójimo y la constante conversión a Dios. De acuerdo a mi
experiencia de Dios para conmigo, así también será mi trato con mi conyugue. Si
percibo que Dios ES generoso y misericordioso conmigo, lo seré también con mi
pareja… si mis hijos ven que soy misericordioso con mi pareja se podrán hacer una
idea de cuan misericordioso es Dios que se manifiesta en el amor entre los esposos…
esto es ver al prójimo con los ojos de Dios… todo depende de mi relación con Dios… de
la relación de ambos con Dios… de la idea que ambos tengan de su matrimonio a los
ojos de Dios…

El matrimonio Cristiano es para valientes. Para Valientes capaces de entregar su vida
por el ideal de Dios para el hombre y la mujer, por el ideal para la humanidad entera
desde la creación misma. Por el ideal elevado al grado de SACRAMENTO…. Ustedes
serán testigos constantes de la acción de la gracia porque ambos SON sacramento…
manifestación constante de la entrega de Jesús por la humanidad entera en su Iglesia…
Entrega total del uno al otro, fuente de santificación de los que llevan juntos el yugo,
son conyugues, ese yugo que comparten es el de la cruz, una cruz real, que duele, que
es capaz de hacernos sufrir, pero es la misma cruz la que es capaz de llevarnos a la
resurrección.

El matrimonio no es para mediocres, el matrimonio no es para medias tintas. Es para
hombres y mujeres heridas por el pecado original pero en camino de sanación por
medio de la Gracia… Esa gracia que viene con este sacramento… que no hace que las
cosas sean extraordinarias sino que es capaz de hacernos vivir las cosas mas ordinarias
de manera extraordinarias por estar siempre orientadas hacia Dios y la vida eterna…

Momento de silencio y meditación

Dios y mi alma, desnuda, sincera, no ocultar nada ante Dios que todo lo ve, la
oscuridad es solo nuestra, darle a Dios todo.

Yo y Dios, que quiere Dios de mi…

Dios nos colme con su gracia, derrame su bendición sobre nosotros para no perder
nunca el Norte, amarrarnos al puerto del amor eterno y vivir siempre el matrimonio
con valentía, coraje, empeño, sacrificio, entrega y amor a la medida de Jesús, José y
María.