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LA FILOSOFIA COMO CONOCIMIENTO CRITICO

La filosofía representa una necesidad esencial en la articulación del pensamiento


crítico. Es un gran catalizador de ideas, plataforma de intercambios e, incluso, un
recurso sustentable para las generaciones futuras. Debe considerarse como un
capacitador social y un arma de reflexión permanente para saber lo que somos y a
dónde nos dirigimos, expresaron especialistas en la UNAM.

Como parte del Día Mundial de la Filosofía, celebrado el pasado 17 de noviembre,


Gloria Villegas, directora de la Facultad de Filosofía y Letras, refirió: “Tendremos
un mundo mejor cuando todos los días pensemos en sus valores: justicia, bien,
equidad y lo bueno del ser humano”, pues el trabajo filosófico, explicó en
conferencia de medios, tiene en el fondo un sentido crítico.

Nuria Sanz, directora y representante de la Organización de las Naciones Unidas


para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en México, señaló que esa
disciplina siempre ha sido el pilar del pensamiento, no de la certidumbre sino del
discernimiento, de reflexionar la condición humana.

La filosofía, consideró, también es un derecho habilitador. Más allá de la curricula,


está la capacidad transversal para hacernos pensar y analizar sobre nosotros,
nuestra comunidad y el mundo. “Ante el aumento del terrorismo, ella representa un
arma del futuro en paz”.

Un mundo sin conceptos filosóficos –como justicia, bien, derechos humanos, ética,
poética, igualdad e igualitarismo– y uno en donde no se llevan a la práctica,
necesariamente remite al totalitarismo, aseveró Alberto Vital, titular de la
Coordinación de Humanidades.

LA FILOSOFIA COMO CERTIDUMBRE RADICAL

Se dice que la filosofía es un saber radical – llamado también saber trascendente,


meta-empírico o metafísico- precisamente porque trata de ir más allá de lo
observable, del campo de la realidad natural y social o de la experiencia, para
llegar no solo a la existencia sino también a la esencia de las cosas, de los objetos
(reales e ideales), del hombre (como ser espiritual y no sólo biológico y social), del
mundo terrenal (pero también celestial).
LA FILOSOFIA COMO TOTALIZADORA

La filosofía presocrática nos ofrece una importante herencia que nos permite ir
caminando en la historia del amor al saber. El filósofo, al encontrarse frente a una
realidad que le quita toda seguridad y que admira, se da por objetivo conocer esta
realidad asombrosa en sus principios. De ahí su afán a la filosofía. Los sofistas por
otra parte se hacen la pregunta sobre ¿qué debemos hacer? Es decir, el giro hacia
el hombre.

He escogido a Aristóteles para dar a conocer un poco su concepto de filosofía y


por qué se puede decir que es un sistema totalizador.

Aristóteles, trata los mismos temas que Platón, pero desde una perspectiva
diferente, gracias a la influencia que tiene en su sistema los estudios del mundo
animal llevados a cabo mediante investigaciones. Para Aristóteles, la filosofía es
una ciencia totalizadora, es decir, que todas las demás ciencias en cierto punto
dependen de ella y todos los saberes en conjunto forman la universalidad sin que
estas pierdan su particularidad.

LA FILOSOFIIA COMO FORMA DE VIDA

Muchos piensan que la filosofía no sirve para nada y que, por extensión, las
teorías están superadas por la realidad. Hoy mandan las tecnologías –dicen-; por
lo tanto es la hora de la práctica. A continuación una propuesta para reivindicar la
filosofía. La modernidad es hija de las tecnologías, se ha dicho. Y no les falta
razones, a quienes proponen la ‘muerte’ de la filosofía, en aras del bienestar que
ofrece la nueva diosa de la sociedad –las tecnologías de información y
comunicación- que han inundado todos nuestros escenarios. Y sin habernos dado
cuenta ya estamos virtualmente –virtual y literalmente- atrapados por ella. • No
hay técnica sin teoría El mundo se ha convertido en un espectáculo, advierte
Vargas Llosa. Todo tiene que ser visto y oído al instante, por todas las personas,
en cualquier lugar del orbe. Lo práctico, lo emotivo, lo lúdico, lo espectacular se
han hecho entonces la regla, amplificadas por los medios de comunicación que
avanzan imparables gracias a las nuevas tecnologías. Así, muchas personas –con
razón o sin ella- proclaman a la técnica y las tecnologías, como si ellas fueran el
único referente del progreso y del cambio. ¡Cuán errados están! Es que no hay
técnica sin teoría. La técnica, en efecto, es el conocimiento aplicado, es el valor
agregado o añadido; es el conjunto de herramientas, métodos, sistemas y
procedimientos que hacen posible la elaboración de un producto o un servicio. En
otras palabras, las diferentes técnicas y tecnologías serían inadmisibles sin el
concurso de la filosofía que, supuestamente, según varios eruditos, se ha ‘licuado’
en beneficio del confort y la mercancía. Y la filosofía es la madre de todas las
ciencias. • Filosofía es más que pensar ¿Qué es, entonces, la filosofía? Para
responder a esta pregunta hay que acudir a los griegos, quienes generaron
pensamiento crítico, crearon proposiciones lógicas y contribuyeron para que la
vida sea entendida, practicada y ordenada a fines superiores. Y no estamos
hablando de religión, sino de juicios que nos permiten reflexionar sobre ciertas
interrogantes relacionadas con el ser, la felicidad, la vida y su sentido último.

LA FILOSOFIA COMO PRAXIS

En Filosofía de la praxis, Adolfo Sánchez Vázquez interpreta la praxis (haz cuyo


envés es la teoría) como categoría central del marxismo; aplica sus abstracciones
a la historia concreta, y propone con Feuerbach que tal filosofía no sólo debe
interpretar, sino transformar al mundo; compara la praxis revolucionaria y creativa
con la actividad práctica habitual; encuentra sus raíces en el trabajo, y la define
como una actividad teleológica y utópica, esto es, ética: fundada en el deseo de
vivir bien con y para los otros en instituciones justas.

El marxismo representa una innovación radical en la filosofía. Su novedad estriba


en ser una nueva práctica de la filosofía, pero lo es justamente por ser una
filosofía de la praxis. Tal es la tesis que queremos sostener.

Pero, para evitar ambigüedades y malentendidos, se requiere precisar


previamente los conceptos fundamentales que hemos de utilizar, a saber: “filosofía
de la praxis”, “praxis”, “práctica”, “teoría” y “unidad y distinción de teoría y praxis”.

Veamos, pues, estos conceptos. Filosofía de la praxis: el marxismo, en cuanto


hace de la praxis su categoría central. Así entendido, rechaza las interpretaciones:

a] ontologizante (según la cual el problema filosófico fundamental es el de las


relaciones entre el espíritu y la materia) ;

b] epistemológica (según la cual el marxismo se reduce a una nueva práctica


teórica);

c] antropológico-humanista (según la cual el marxismo como proyecto de


emancipación se enraíza en un concepto abstracto de hombre).