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Siembra de Nombre de Tradición Mexihka In Tetocatoquiliztli.

“En el Anáhuac, cuando un niño nacía, el sacerdote llamado Tonalpouhke era el encargado de dar
el designio solar al recién nacido, de esa forma la madre podía saber a qué escuela enviar a su hijo,
para que desde temprana edad el niño fuera instruido adecuadamente y así formarle un rostro y
corazón. In Ixtli, in yollotl.”

Conoce tu designio solar donde encontraras cuál es tu vocación y tu perfil psicológico, recordando
la grandeza del Tonal. ¿Qué es Tonal y el Nahual? El tonal es el alma, el designio solar con el que
naces, el tonal es la luz, el calor, la energía positiva. El nahual es el oculto, el que no tiene ojos
pero te ve, el que no tiene oídos pero te escucha, el que no tiene boca pero te habla, es el
invisible, es el cuerpo energético, el guardador, es la inteligencia manifestada en nuestro interior.
La importancia de la siembra del nombre náhuatl es para reafirmarte quien eres y para que
descubras tu integración del tonal y del nahual.

El Kalmekak Teopaktli y el Kalpulli Tezkalko te invitamos a la Siembra de Nombre de Tradición


Mexihka (Náhuatl), que se llevará la mañana del domingo 1o. de Junio de 2014, a las 8:30 a.m. en
el Cerro de la Estrella (Iztapalapa).

Se entregará tu Tonal, según la tradición mexica, por escrito, el cual es un estudio de lo qué eres
en base a tu fecha de nacimiento y este incluye tu nombre náhuatl y los dibujos correspondientes
elaborados en papel amate y tu Chimalli personal (Escudo Protector), elaborado en piel. Todo ello
será realizado por la Profa. Alicia Chávez, Tonalpouhke quien desde hace muchos años realiza
estudios mexihkas.

Si deseas que a algún miembro de tu familia le sea sembrado su nombre náhuatl envíanos también
sus datos. Qué mejor regalo que entregarle a alguien su tonal. Te agradecemos confirmes si te
interesa el sembrado de tu nombre náhuatl para que se haga con tiempo el estudio (necesitamos
nombre completo, fecha, hora y lugar de nacimiento).

El costo del estudio para miembros del Kalpulli, con nombre en papel amate y Chimalli personal
tienen un costo de $100, más $200 por el Temazcal por persona externa que asista a la Ceremonia
de Sembrado de Nombre.

Tlazohkamti! KUALLI TONALLI!

Para la Ceremonia debes traer:

– Flores de colores: Blancas, Amarillas, Rojas y Violetas o Azules (aprox. 2 docenas por persona)
– Fruta SUFICIENTE para la ofrenda (ya que es una ceremonia muy importante)
– 1 ó 2 kilos de cualquier semilla (arroz, trigo, frijol, maíz de los 4 colores, lenteja, etc.)
– Agua embotellada
– Cacao, tabaco (si tienen pipa tráiganla por favor)
– Sahumador, suficiente ocote, copal y carbón.
– Cintas (Ixcalmekatl) colo rojo
– Cristales, Curazos, Obsidianas, Espejo, Amuletos, Talismanes, Objetos de Poder, etc. y todo lo
que quieras consagrar.

Tod@s somos UNO y abriremos el espacio sagrado ya que estamos tratando de rescatar nuestra
mexicanidad, te pedimos asistas con ropa blanca con diseños prehispánicos o de tradición que
representen nuestras raíces, o simplemente ropa blanca (Mujeres con falda o vestido) con tus 2
cintas de color rojo… una para la frente y otra para el abdomen!

Para quienes ya tienen su “Xiuhkoatl” o “Bastón de Mando” pueden traerlos para que se
consagren también.

SIEMBRA DE NOMBRE
Publicado el 10 enero, 2008por ALOTZIN

Los nombres Nahuas o bien eran apodos característicos otorgados en


actitud juguetona, nombres de hazañas o nombres de nacimiento, o bien tenían
significado religioso y simbólico.
Se ha dicho que cuando nace un niño, algún accidente o aspecto inusual
determina su nombre.
Esto es a veces el caso, pero no es la regla. Un hombre de carácter
vigoroso, con buenos antecedentes de guerra, por lo general lleva el nombre del búfalo,
el oso, el relámpago o el águila y el jaguar o de alguna fuerza natural temida.
Otro de naturaleza más pacífica podría llamarse Ave Veloz, destello
de luz, o Cielo Azul. El nombre de una mujer por lo general sugería algo en relación
al sentimiento, la creatividad, o el hogar y a menudo con el adjetivo "hermosa" o
"buena", una terminación femenina.
Los nombres de cualquier dignidad o importancia deben ser conferidos
por los ancianos, y especialmente si tienen significado espiritual, como Nube Sagrada,
Noche Misteriosa, Mujer Espíritu y otros similares.
Tales nombres a veces eran portados por tres generaciones, pero cada
individuo debía probar que lo merecía.
El nombre que usted decida escoger, se formara desde un plano
filosófico, con los datos que se obtuvieron
Los símbolos que mas se repiten a lo largo del estudio dan las
características mas importantes y representan un ideal que se puede convertir en
nombre, y este en una forma de comportamiento que cada vez que sea pronunciado
generará la actitud o forma de ser, de la persona que lo use.

(Un Ejemplo
· Así lo hizo un personaje de nuestra historia antigua quien nació y fue llamado Ce
Mazatl.
· En sus años de juventud por su gran empuje guerrero le fue concedido un nuevo
nombre, Acolmiztli (Hombro de puma)
· Finalmente durante su gobierno después de la serie de persecuciones que
sufrió, se le nombró Nezahualcoyotl
· Que significa “ el señor que hace penitencia, el coyote que ayuna”

(SIEMBRA DE NOMBRE NOV.DE 2007)


En el ámbito de la danza aztecah- chichimecah, de la danza mexica, tenemos por
costumbre realizar un estudio calendárico, traspasando las cuentas del calendario
gregoriano a la cuenta mexica.
Obteniendo los datos y destacando el dia, trecena y época del año, armamos los
nombres que darán la personalidad, y una actitud ante la vida.
En un ritual y lugar escogido por la persona, (generalmente en las grandes fiestas y
lugares sagrados) se realiza una presentación ante el creador, los ancestros, las fuerzas de
la naturaleza y la comunidad.
El oficiante, persona mayor y respetada por la comunidad, marca los tiempos, ritual
y consejos, invitando a un cambio de vida y a la dignificación del nuevo nombre.
Cambiara el nivel vibratorio pues la entonación para que seas llamado se
modificara.
Tu y nadie mas, engrandecerá o volverá mediocre el nombre humilde u ostetoso que
escojas.
Hasta aquí un poco sobre el tema

bautizo

También bautismo. Sinónimo(s): bajada de Dios (Yuc) (1), baño ceremonial (2), baño ritual (3 y 4)
(5), bateo (4), fijar su alma en la tierra (Chis) (6), lavatorio (4).

Baño ritual con agua bendita a un recién nacido, con la finalidad de purificarlo y fijar de forma
permanente el alma a su cuerpo, y protegerlo de enfermedades, asegurándole salud y bienestar
durante su vida.

Resultado de un sincretismo de creencias indígenas y cristianas, realizado a lo largo de siglos, el


bautizo configura hoy una compleja ceremonia de gran riqueza simbólica, que tiene como centro
el nacimiento de un niño (5).

Algunos grupos indígenas lo realizan siguiendo las normas del rito católico: lo consideran como "la
puerta de la vida espiritual del cristiano" y el primero de los siete sacramentos instituido por
Cristo; el medio por el cual el sujeto se convierte oficialmente en miembro de la comunidad
cristiana y se le concede una vida nueva, que posibilita la salvación de su alma para entrar al reino
de los cielos. El baño con agua bendita simboliza la purificación del alma, ya que borra el "pecado
original" con que el nuevo ser fue concebido.

Es realizado generalmente por un sacerdote, o cualquier persona con uso de razón, hombre o
mujer que tengan intención de hacer lo que la Iglesia establece para este sacramento. Consagra
además un parentesco espiritual entre el bautizado, sus padres y padrinos. Pueden recibirlo todas
las personas: niños, adultos, individuos cuerdos e incluso personas insanas (7 y 8).

Esta primera etapa de vida del recién nacido se considera como un lapso indeterminado del
destino de la criatura, en la que está a merced de las fuerzas del mal; por lo tanto, hay que pedirle
a los dioses que la protejan.

Los nahuas y popolucas veracruzanos tienen la creencia de que el bautizo sirve para que los niños
estén fuera del poder del diablo; de otra forma, si murieran, Dios ya no los recibiría como
"angelitos", que son los niños que mueren antes de la edad en que pueden incurrir en pecado
mortal. Los padres pueden llevar a cabo la ceremonia hasta el año y medio de nacido el niño,
buscando padrinos "acomodados" para el mismo. Una vez fijada la fecha, los padrinos deben
guardar abstinencia sexual durante veintiún días, para que el niño goce de buena salud en el
futuro (9) (V. Padrinos de bautizo).
En Tzintzuntzan, Michoacán, los padrinos son los encargados de llevar a la iglesia al recién nacido,
participando en la ceremonia y comprándole ropa nueva. La madrina sostiene la cabeza del niño y
el padrino los pies, en tanto que el sacerdote imparte el sacramento, lavando la cabeza del niño
con agua bendita y ungiendo los santos óleos sobre su frente y su pecho. A su término, los padres
ofrecen una comida a los padrinos (10).

Para los mazatecos de Oaxaca, existe la creencia de que los niños no bautizados mueren si
sobreviene una tempestad, ya que los rayos de la tormenta "se llevan sus espíritus". Para evitar lo
anterior, si hay tempestad, se les dibuja una cruz con agua de cal en la frente, o son cubiertos con
una cruz de palma bendita (11).

Los tzeltales saben que este sacramento es necesario para ser católico y dar culto público a los
santos patronos. Mediante el bautizo, son reforzados los vínculos de amistad entre las familias por
los lazos de padrinazgo, y sobre todo de compadrazgo. La partera sostiene al niño en sus brazos
ante el altar doméstico, ofreciendo flores y velas mientras reza:

¡Que protejas y que tomes en tus


brazos a tu hijo-de-mujer y que lo defiendas contra
el enemigo oculto de su sangre! Hazme pasar (a través de la vida) a esta
flor santa, hazme pasar a esta azucena santa (es decir al
niño): que así
se fortalezca todos los días. Que su regalo sea gozar (lit.: mirar)
siempre el universo que lo rodea.
Que sea siempre un regalo para los que lo engendraron
(1:239).

La partera suplica a Dios que proteja al recién nacido; pide para él salud, y una vida feliz y justa. Un
niño que no lleve una vida correcta y no se apegue a las normas de su comunidad, perturbará la
armonía entre el mundo terrestre y el mundo espiritual (1). Cuando el niño es bautizado, Cristo
entra en su corazón y lo protege. Con este ritual se "fija" de manera permanente el alma del
infante; si éste no recibe el sacramento, cuando muera no podrá entrar en el cielo y habitará una
región llena de sombras y tinieblas (1) (12).

Para los zoques de Rayón, Chiapas, es de suma importancia bautizar al recién nacido desde las
primeras semanas de vida, para asegurarle larga vida e inmunidad contra brujerías, envidias y
hechizos. Mientras no haya recibido el bautismo, se le coloca en el cuello un hilo con fragmentos
de ajo (Allium sativum) o de tabaco (Nicotiana tabacum), cuyo olor aleja a los naguales y malos
espíritus (6) (V. nagual).

Dentro de la familia zinacanteca, los padrinos son los encargados de llevar a bautizar al recién
nacido para que no pierda ninguna de las trece partes de su ch'ulel o "alma interior", pues si
perdiera alguna, podría enfermar o morir (13).
Los huaves de San Mateo del Mar, Oaxaca, suelen celebrar el ritual durante los primeros días de
vida, pero este lapso puede prolongarse hasta los dos años, de acuerdo con el deseo de los padres.
Al nacer, el niño adquiere el derecho de formar parte de la familia y de la sociedad. Por tal razón,
los padres deben informar a la comunidad del nuevo miembro y de su deseo de que reciba el
sacramento, ya que de no hacerlo, no podrá ser enterrado en el cementerio en caso de muerte. Si
un niño nace muerto o fallece enseguida después del parto o antes de ser bautizado, sus padres
están obligados a enterrarlo en su casa envuelto en ropa blanca debajo de un santo, sin cortarle el
cordón umbilical. Este acto se realiza sin formalidades especiales, ya que al no estar bautizado, el
niño no forma parte de la sociedad. En caso de aborto natural, la partera será la encargada de
bautizar al feto, dibujando una cruz con sal sobre la "bola de tejido y sangre", para después
enterrarla en cualquier lugar de la casa (14).

Durante el primer mes de nacido, el terapeuta tarahumara acostumbra pasar sobre la cabeza del
niño una vela encendida en forma de cruz, para que esa luz sea la que lo ilumine durante toda su
vida. La persona que no está bautizada, "no anda bien y tiene mal comportamiento, porque no
está con el Señor". Posiblemente exista una cierta similitud con el ritual católico, en el que los
padrinos encienden una vela; el tamaño determinará la duración de la vida del infante, razón por
la cual se escoge una grande. Al igual que en otros grupos indígenas, después de la ceremonia los
tarahumaras realizan una gran comilona y beben tesgüino (15).

Los huicholes creen que al ser mojado con el agua sagrada, el individuo participa de la divinidad;
comparte así algo con la naturaleza de esa deidad y se impregna de su espíritu y su poder. Este
ritual es considerado particularmente poderoso, ya que asegura una larga vida. Es costumbre
llevar a los recién nacidos a las cuevas o lugares donde residen las deidades para ser bautizados.
Dicha ceremonia fue instituida por Stuluwiákame,la diosa del nacimiento, madre del venado-
peyote. Ella bautizó a los primeros cazadores del peyote, con el objeto de quitarles el estado
sagrado (V. purificación). En la actualidad, este rito se realiza con el agua sagrada del lugar de
residencia del Stuluwiákame (2).

Entre los antiguos mayas existía la costumbre del bautismo; para este grupo indígena, de acuerdo
con Landa, los hombres "nacían de nuevo" después de su celebración:

No hemos podido saber su origen sino que es cosa que han usado siempre y a la que tenían tanta
devoción que nadie la dejaba de recibir... Lo que pensaban (que) recibían en el (bautismo) era una
propia disposición para ser buenos en sus costumbres y no ser dañados por los demonios en las
cosas temporales, y venir mediante él y su buena vida, a conseguir la gloria que ellos esperaban,
en la cual... habían de usar manjares y bebidas... A las niñas poníanles como madrina a una mujer
anciana y a los niños un hombre que los tuviese a su cargo. Hecho esto, trataba el sacerdote de la
purificación de la posada, echando al demonio de ella... (lo cual se hacía por diferentes ritos).

Hecho esto... comenzaba él (sacerdote) a bendecir con muchas oraciones a los muchachos y a
santiguarlos con un hisopo... Acabada su bendición... (un) principal... mojábale (al muchacho) con
el agua de un vaso... y untábales la frente y las facciones, y entre los dedos de los pies, y de las
manos.
Llamaban a esta fiesta embu, que quiere decir bajada de Dios... (1:241).

Bernardino de Sahagún describe ampliamente las ceremonias del baño ritual que los antiguos
mexicanos realizaban después del nacimiento de un niño. Los antiguos nahuas llamaban
al tonalpouhqui, lector de los destinos, para que dijera el destino del niño y para que una vez que
hubiera consultado sus libros, señalara la fecha de realización del baño ritual y la imposición del
nombre. El signo que se atribuía al niño regiría toda su vida, su fortuna, su comportamiento y aun
podía ser causa determinante de la clase de muerte que merecería (4).

La ceremonia del baño tenía como propósito hacer que el niño naciera por segunda vez y recibiera
su tonallidefinitivo. Se realizaba al despuntar el Sol, y la partera, con una escudilla llena de agua,
limpiaba al niño ofreciéndolo a los dioses y pidiendo los dones a la diosa del agua, Ometéotl, de
los númenes estelares habitantes del cielo, del Sol y de la diosa terrestre. La súplica a Ometéotl
era que concediera nuevamente al niño su soplo y una sustancia divina llamada "saliva" (V. alma)

He aquí a tu criatura, la que enviaste hacia acá, la que tú diste al lugar del tormento, al lugar del
sufrimiento. Dígnate venir a ensalivarlo, dígnate venir a soplarlo, tú Persona, tú Ometecuhtli, tú
Omecíhuatl (3:233).

Durante la ceremonia se ataban flechitas al cordón umbilical del varón para llevar todo el bulto al
campo de batalla; en el caso de una niña, se enterraba su cordón umbilical, con pequeños
instrumentos femeniles en el hogar (3).

Índice de Autores

(1) Maurer, E., 1983.

(2) Zingg, R. M., 1938.

(3) López Austin, A., 1990a.

(4) García Quintana, J., 1969.

(5) Galinier, J., 1987.

(6) Villa Rojas, A., 1973.

(7) Enciclopedia universal ilustrada europeo americana, 1986.

(8) Genis, J., 1989.

(9) Münch Galindo, G., 1983.


(10) Foster, G. M., 1982.

(11) Estrada, A., 1984.

(12) Signorini, I. et al., 1989.

(13) Vogt, E., 1980b.

(14) Signorini, I. et al., 1979.

(15) Grinberg-Zylberbaum, J., 1987.

padrinos de bautizo

Sinónimo(s): padres espirituales (Mich) (1) (Chis) (2).

Relación de compadrazgo que se inicia cuando una pareja adulta lleva a bautizar a un recién
nacido. Se entabla así un vínculo social de respeto y responsabilidad mutua entre el bautizado, los
padres y los padrinos (V. bautizo).

Al participar en este ritual, los padrinos se convierten en los padres espirituales del niño; en caso
de muerte o incapacidad de los progenitores, ellos asumirán la responsabilidad que les señalen las
circunstancias, inclusive el total cuidado del niño. Los padrinos ejercen una influencia moral sobre
la conducta del ahijado, corrigiendo o castigando si es necesario. Asimismo, los ahijados deben
respetar a sus padrinos como si fueran sus propios padres (1 a 3).
RITUAL DE SIEMBRA DE NOMBRE MEXIHCA

Antiguamente acorde a la tradición mexihca, si algo era importante al momento del nacimiento
era identificar, con base en la posición de los astros, la frecuencia energética vibratoria con la que
venimos dotados por ser ésta la que determina no solo nuestras características físicas y mentales,
nuestras virtudes y defectos sino también, todo aquello que la fuerza generadora universal nos
otorga para lidiar con nuestras pruebas, trascender nuestra sombra, evolucionar y poder cumplir
con nuestro propósito de existencia.
Así y para anclar las energías que hemos de honrar a lo largo de nuestra existencia es que se
celebra la Ceremonia de Siembra de Nombre; de ahí su trascendencia.

ACTIVIDADES PREVIAS:

REALIZACION DE EL TONALAMATL

Tonalamatl, en lengua náhuatl, proviene de dos vocablos: tonal de tonali que es destino y amatl de
amate o papel de corteza de árbol. Es en sí, el papel amate que habla de nuestro destino, esencia y
vibración energética acorde a lo estipulado en la huei Cuauhxicalli “Gran Jícara del Aguila” mal
llamada calendario azteca.

La sabiduría ahí sintetizada nos habla de acontecimientos cosmogónicos que influencían todo
cuanto pasa en la naturaleza, en el universo y en cada momento de nuestra existencia. Nos señala
también, un pasado, un presente y un futuro hacia el que debemos caminar buscando la armonía y
equilibrio con todo lo que vive.

La importancia de que los padres reciban la información contenida en el Tonalamatl de su hijo no


es solo para obtener su nombre (se elige entre 3 a 5 alternativas) sino la de contar con una guía
para propiciar el desarrollo de dones y fortalecer la fuerza de su espíritu para que alcance la
plenitud y pueda cumplir con su misión en éste plano. De esa manera podrán honrar la bendición
que les ha sido otorgada por el Gran Creador.

TEMAZCAL
La noche previa a la Siembra de Nombre, padres, padrinos, la creatura a la que se le siembra el
nombre, danzantes, músicos y los sacerdotes que habrán de oficiar la ceremonia en dualidad, se
purifican en baño de temazcal. En éste ritual se presenta a la creatura a los 4 rumbos, siete
direcciones; a los espíritus del fuego, del agua, del aire y de la tierra para que sea reconocido por
todos ellos bajo el nombre que se le siembra.
RITUAL DE SIEMBRA DE NOMBRE
El ritual se lleva a cabo en tres tiempos: apertura, ceremonia de siembra de nombre y cierre.
APERTURA
Ihtotia: Ritual de purificación que realizan los danzantes mexihcas para entrar en armonía con las
fuerzas del cosmos y pedir el permiso y bendiciones del mundo espiritual para la celebración de la
Ceremonia.

LA CEREMONIA
Se inicia con la explicación de los sacerdotes que ofician la ceremonia sobre la trascendencia del
ritual y la presentación del simbolismo y profundo significado del nombre que se va a sembrar.
Los padrinos hacen entonces la presentación de sus rezos y ofrendas: flores multicolores, pétalos
de rosa, los dulces y ropa a la que pueden añadirse o no, los regalos de familiares y asistentes. Ello
como forma de manifestar la generosidad y abundancia con las que se arropa y celebra la
existencia de la creatura.
Acto seguido los padres le dan a probar sabores: amargo (te de ruda ó estafiate), salado (sal),
picante (chile), acido (limón) y dulce (miel) pues representan la gama de situaciones a las que
puede enfrentarse en su caminar por la vida. Se pide por su asentimiento a la realidad tal y como
es. Nada es bueno ni malo; la realidad simplemente es.
La sacerdota vierte agua en la cabeza y corazón del infante pidiendo por su transparencia de
mente y pureza de sentimientos para que pueda pensar con el corazón y sentir con la mente.
La entrega del nombre se hace pasándolo por encima de un fuego en señal de purificación. Es
hasta ese momento cuando el sacerdote le presenta ante los cuatro rumbos, siete direcciones y
las fuerzas de la naturaleza que nos dan la vida para que la vibración energética que se le siembra
a través del nombre, pueda ser reconocida en el mundo espiritual y puedan venir en su ayuda
cuando así lo demande.

CIERRE
Ihtotia: Danza de agradecimiento por el movimiento que padres y padrinos realizan, en
consciencia, para el merecimiento de una identidad propia para su hijo y ahijado.

Así era el nacimiento


de un bebé mexica
La tlamatlquiticitl asistía a la madre en diversas aristas, desde emocionales hasta
religiosas, y el temazcal formaba parte de este advenimiento de la vida.
FEBRERO 22, 2017

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El nacimiento humano, al menos hasta donde sabemos, es la culminación del gran misterio
de la vida consciente. La concatenación de hechos para que una vida aparezca es
asombrosa. Nace un ser nuevo, irrepetible, cuya asimilación y entendimiento de la
experiencia de la vida no será jamás si quiera duplicado. Toda formación cultural, referida
aquí como el entendimiento y creencias sobre el mundo, no podría replicarse, transformarse
o traspasarse, sin el nacimiento de los nuevos seres humanos.
Por ser una preservación de la especie, y de la cultura, en todas las sociedades el nacimiento
fue un arquetipo en sí mismo, un acontecimiento, el más importante para cada uno. En el
mundo azteca se sabía que este momento era imprescindible en la formación de las
personalidad del bebé, y por lo tanto también en la conformación de la sociedad.
Hace poco publicamos un artículo sobre las particularidades atribuidas al parto maya
tseltal y tzotzil aún hoy en los Altos de Chiapas (que bien podríamos traducir como
lecciones contundentes para nuestra sociedad). En este último el padre toma parte activa,
como un mensaje conciso de que el advenimiento de un niño al mundo es de una
cooparticipación imprescindible de padre-madre. Y en el que, sobre todo en el postparto, se
continúa con una serie de rituales médicos que sacralizan de algún modo la llegada de un
nuevo ser humano; como el hecho de que todos los miembros de la familia besen al bebé a
su llegada con el fin de que no enferme, o que el esposo forme un hoyo profundo en la
tierra para enterrar la placenta.
La revista National Geographic recién publicó un artículo titulado Call the Aztec Midwife:
Childbirth in the 16th Century, que nos sumerge el contexto en el cual se recibían a los
bebés durante el parto entre los mexicas (la manera correcta de nombrar a los
aztecas). Fray Bernardino de Sahagún, en su Historia General de las Cosas de la Nueva
España, relata con admiración los minuciosos cuidados vinculados al parto, tanto
previos como posteriores, que aliviaban el dolor propio de este proceso y lo revestían con
un carácter ceremonial.
Compartimos algunas de las particularidades que encontramos en el parto mexica;
recordemos que los actos en torno a acontecimientos tan grandes como este soy muy
significativos, signos refulgentes de la filosofía detrás de la cultura, de las creencias más
profundas de una sociedad:
 El anuncio del embarazo se hacía en un festejo entre ambas familias, mostrando, así, su importancia
y su cualidad de un motivo de gozo.
 Al séptimo y octavo mes, ambas familias se reunían nuevamente con el fin de concertar la elección y
contacto con la partera.
 Todas las mujeres, nobles o del pueblo, tenían acceso a las parteras, se trataba de una especie de
servicio comunitario.
 La partera tomaba un rol muy importante en la sociedad mexica. Se le llamaba tlamatlquiticitl y sus
conocimientos eran herbolarios, pero también metafísicos y religiosos.
 Durante el parto la mujer era visitada por la tlamatlquiticitl, quien hacía revisiones periódicas. Era
muy importante que el bebé viniese acomodado, si estuviba volteado, entonces hacía una especie de
masaje en el vientre para acomodarlo.
 Las parteras eran también asesoras de la madre; le aconsejaban desde aspectos de higiene hasta de
dieta. También aconsejaba a la madre sobre su estado emocional: lo mejor era evitar el dolor, la ira, o
las grandes sorpresas durante el embarazo.
 La tlamatlquiticitl llegaba a la casa de la mujer embarazada unos 5 días antes del parto. De esta
manera iba preparando el espacio, las hierbas, el ambiente familiar para recibir al bebé.

Partera e insignias que emulan la llegada de un bebé/ Códice Mendoza


 El orden y la limpieza fue fundamental. La madre debía estar muy bien aseada, desde su cuerpo hasta
su cabello; el cuarto de parto debía estar completamente limpio.
 El temazcal era muy importante, tanto antes como después del parto. La partera lo preparaba con
leña especial, sin humo, y con plantas aromáticas. Mientras la partera hacía las revisiones del feto, la
madre se relajaba en este sanísimo baño.
 Cuando las labores de parto iniciaban, tlamatlquiticitl le proveía a la mujer de un té de la
hierba cioapatli (Montanoa tomentosa Cerv). Si se complicaba el parto, se le hacía ingerir medio
dedo de la cola del tlacuatzin (hoy conocido como tlacuachín), y con ello reducía el dolor y la
dilatación era mayor.
 Cuando la labor del parto era ya un hecho, la mujer embarazada daba a luz de cuclillas, mientras la
partera (generalmente también de cuclillas) le sostenía los talones para que hubiese un eje de presión,
ayudándose asimismo de la fuerza de gravedad.
 Cuando nacía el bebé, la madre era llevada nuevamente al temazcal con el fin de que su cuerpo
eliminara las toxinas necesarias de manera más rápida. También, las hierbas en su interior, ayudaban
a que su cuerpo produjese leche más rápidamente.
 Se lavaba el bebé para purificar su corazón con inmediación de la diosa de las aguas Chalchiuhtlicue,
el objetivo es que la persona fuese buena y limpia.
 La partera se quedaba en la casa de la madre 4 o 5 días más luego del parto para asegurarse de que
esta última comenzara a lactar debidamente.
 La madre daba leche a su hijo generalmente hasta los 2 años.
 En los 4 días que proseguían al parto, la tlamatlquiticitl se quedaba y hacía rituales de bienvenida.
Entre ellos, la placenta era enterrada en un rincón de la casa.
 Si el bebé era un niño, su cordón umbilical debía ser entregado a un guerrero y enterrado en territorio
enemigo. En caso de ser niña, su cordón era enterrado a un lado de la chimenea con el fin de que
fuese buena madre y eje del hogar.
 Fragmentos del Huehuetlatolli eran aclamados (enseñanzas sabias de los viejos): las palabras de
bienvenida dependían de si se trataba de una niña o niño. En el caso de un varón, estas referían a un
rol como guerrero: “Tu oficio y habilidad es la guerra ; tu papel es dar al sol la sangre de tus
enemigos para beber y alimentar la tierra, Tlaltecuhtli, con los cuerpos de tus enemigos. Para las
mujeres era lo siguiente: “ser a la casa lo que el corazón es para el cuerpo”.
 El nombramiento del bebé era importantísimo (una especie de bautizo). El padre debía informar a los
sacerdotes el día exacto y hora del nacimiento. La elección del nombre se daba por parte de los
sacerdotes, quienes consultaban el Tonalamatl (el calendario azteca de 260 días) estudiando su signo
astrológico. El nombre del niño era una especie de designio de mala o buena fortuna; como los
últimos 5 días del mes eran tomados como mal presagio, entonces los padres se ocupaban en que se
hiciera el nombramiento una vez terminado este periodo.
 A la llegada del bebé se hacían convivios, una especie de celebración con los parientes, un
agradecimiento de la llegada de un niño sano, en el que, otras madres compartían consejos sobre la
crianza de los niños.
Diosa de las aguas Chalchiuhtlicue, purificadora de los bebés
En caso de que alguno de los dos muriera en las labores de parto:
 Si el bebé nacía muerto, la tlamatlquiticitl debía cortar con un cuchillo (el itztli) el cuerpo del bebé al
interior de la madre para poder sacarlo con facilidad, de esta manera era más probable que la madre
viviera. El espíritu de los bebés muertos en el parto viajaba a Chichiualcuauhco, donde una nodriza
divina los alimentaba con su leche.
 Si la madre moría, se consideraba como una guerrera. Su destino espiritual, así, sería grato. Su alma
viajaría a la Casa del Sol, y sus restos, al crepúsculo, eran enterrados en un templo especial.

*Fuentes:
Bueno, Isabel. Call de Aztec Midwife: Childbirth in the 16th Century.National Geographic
Sullivan, Thelma.(2008). El embarazo y el parto en la mujer mexica. Arqueología Mexicana. V, (29).

*Imágenes:

1 y 3)Partera e insignias que emulan la llegada de un bebé/ Códice Mendoza; 2) Códice Florentino, libro VI,
f.130 v; ) 3) Chalchiuhtlicue/ Códice Borbónico; 4) National Geographic;

El signo del recién nacido y el bautizo


En la sociedad mexica cuando un niño nacía lo primero que hacían los padres era llamar al
tonalpouhque, adivino, para que les dijera el signo del día y el destino del recién
nacido. Preguntaba la hora del nacimiento y consultaba sus libros para encontrar el signo que
le correspondía; indagaba el adivino si el nene había nacido de día o de noche o pasada la
media noche o antes de la misma, a fin de determinar qué día le correspondía exactamente. Si
nacía justo en la medianoche le correspondían los signos de ambos días: el de antes y el de
después de la medianoche. Ya determinado el signo y las casas al que correspondía,
anunciaba si el signo del día era afortunado o no lo era, si era fausto o nefasto. Si se trataba
de un signo fausto, el tonalpouhque les decía a los padres: En buen signo nació vuestro hijo;
será señor, o será senador, o rico, o valiente hombre, será belicoso, será en la guerra valiente
y esforzado, tendrá dignidad entre los que rigen las cosas de la milicia; será matador y
vencedor. En cambio, si la criatura había nacido con mal signo, decía: No nació en un buen
signo el niño, nació en signo desastrado, pero hay alguna razonable casa que es de la cuenta
de este signo, la cual templa y abona la maldad de su principal. El siguiente paso consistía en
señalar el día en que el infante debía de bautizarse, cuatro días después.
Pero si el signo del nacido era tan nefasto que de plano no había casa que lo remediara, el
adivino prefería estas palabras: Lo que acontecerá a esta criatura es, que será vicioso y carnal
y ladrón, su fortuna es desventurada: todos sus trabajo y sus ganancias se volverán en humo,
por mucho que trabaje y atesore, o por ventura será perezoso y dormilón. A estos infortunados
niños no los bautizaban al cuarto día, sino en algún día más o menos favorables de los días
de los que se cuentan en las doce de las casa a partir del signo del nacimiento.
Después que el tonalpouhque terminaba con sus pronósticos, los padres del niño le regalaban
con animales, comida y bebida, y algunas mantas, y se aprestaba para preparar la ceremonia
del bautizo. Se elaboraba con masa de amaranto un escudo, un arquito y flechitas que
simbolizaban los puntos cardinales. Al amanecer llegaba la partera y al salir el sol pedía que le
llevaran un cajete con agua y cargaba al niño en brazos; con la cara dirigida hacia el occidente
la mujer decía: ¡Oh águila, oh tigre, oh valiente hombre, nieto mío!, has llegado a esta mundo,
hate enviado tu padre y tu madre, el gran señor y la gran señora. Tú fuiste criado y
engendrado en tu casa, que es el lugar de los dioses supremos del gran señor y de la gran
señora que están sobre los nueve cielos; hízote merced nuestro hijo Quetzalcóatl, que está en
todo lugar; ahora júntate con tu madre la diosa del agua que se llama Chalchiuhtlicue y
Chalchiuhtlatónac. La partera se mojaba los dedos con el agua y mojaba los labios del bebe,
después le tocaba el pecho con los dedos, y procedía a echarle agua sobre la cabeza, lavaba
el cuerpo entero del niño y lo levantaba hacia el cielo por cuatro veces. Todo lo que hacía
estaba acompañado de oraciones dirigidas a los dioses del agua, del sol y de la tierra, y le
entregaba las figuras diminutas hechas con la masa de amaranto: el escudo, el arco y las
flechas, y le ponía el nombre que se le había escogido.
Al término de la ceremonia, los chiquillos del barrio entraban a la casa del recién bautizado y
gritaban: –¡Oh Yáotl, oh Yáotl (o cualquier otro nombre escogido), vete hacia el campo de las
batallas, ponte en el medio donde se hacen las guerras!¡Oh Yáotl, tu oficio es regocijar al sol y
a la tierra, y darlos de comer y beber; ya eres de la suerte de los soldados que son águilas y
tigres… Y de esta suerte seguían para después deleitarse con la comida que se les ofrecía y
que se llamaba “el ombligo del niño” y que ellos “robaban” de la casa, como representantes de
la guerra que figuraban ser.
Si la bautizada era niña, las figuras que se le hacían eran una petaquilla, un huso, una
lanzadera y una rueca: miniaturas de los instrumentos para hilar que usarían por toda la vida.
Asimismo, se le confeccionada un huipilito y un enredo pequeño. Todos los objetos se
colocaban en el patio cerca del apaztli en que la iban a bautizar. Se levantaba a la niñita hacia
el cielo y se le ponía agua con el dedo en los pechos y la partera decía: –He aquí con qué has
de reverdecer y crecer, la cual despertará y purificará, y hará crecer tu corazón y tus
hígados. Y cuan se le echaba agua en la cabeza decía: -¡Hija, recibe a tu madre
Chalchiuhtlicue. Esta es tu madre y padre, de todas nosotras, que se llama Chalchiuhtlicue,
tómala, recíbela en la boca; esta es con que has de vivir sobre la tierra.
En seguida, procedía a lavarle las manos a la niña para que nunca robara, el cuerpo y las
ingles para que no fuera inclinada a la sexualidad, acciones que ejecutaba siempre orando a
los dioses; terminada esta tarea, la niña se envolvía en mantas y se la colocaba en su cuna al
tiempo que decía la partera: –¡Tú que eres madre de todos, que te llamas Xóchitl, que tienes
regazo para recibir a todos: ya ha venido a esta mundo esta niña, que fue criada en lo alto,
donde residen los dioses soberanos sobre los nueve cielos…
En esta tónica seguían los discursos de la mujer hasta que daba término la ceremonia, el
tlacozolanquilo, que significa la colocación de la niña en la cuna. Poco después los invitados,
muy satisfechos por el bautismo, se dedicaban a gozar de la comida y bebida, compuesta de
diferentes guisados, entre ellos diversas clases de moles, y del maravilloso octli, el regalo de
los dioses.