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Los equipos, las disciplinas y las concepciones de salud y enfermedad

Delia Bianchi

El cometido de este trabajo es aportar a las reflexiones de los roles y las tareas que les competen
a los equipos interdisciplinarios de salud que desarrollan sus acciones en el marco de las
instituciones del primer nivel de atención.

Denominamos como comunitaria a la salud, porque implica una posición y enfoque especifico
con metodologías de intervención solidarias con esta posición.

El énfasis estará dado en las estrategias que nos ayuden a pensar acciones en el ámbito de la
salud. Para esta labor, nos interesa partir desde el entendido que el ‘trabajo en salud se basa,
todo el tiempo, sobre relaciones interpersonales’.

Este componente relacional es central en la constitución de un equipo y en las estrategias a


elegir; la intervención sobre este aspecto sistematiza el componente de las relaciones entre los
integrantes de los equipos, entre estos y los usuarios y entre los usuarios, como población con la
cual los equipos trabajan.

La eficiencia de las estrategias se debe a como se han conectado los que comparten (integrantes
de equipo) la zona de problemas de intervención. Podríamos decir que el concepto conector o
frontera entre la salud y la enfermedad se centra en la capacidad de los equipos de contrarrestar
los riesgos de desafiliación a los que están sometidas las personas que demandan ser atendidas.

La interdisciplina se construye a partir de las propias vulnerabilidades de los integrantes de los


equipos, cuyos objetos disciplinarios (de conocimiento) tienen limites precisos y no difusos
como los de la vulnerabilidad, el riesgo y la desafiliación.

Equipos y disciplinas: núcleos y campos

Para realizar la primera ubicación del tema, parece interesante recurrir a las ideas sobre campo
y/o núcleo de competencias y responsabilidades que propone Gaston Campos.

El núcleo esta conformado por el conjunto de saberes y responsabilidades especificas de cada


profesión o especialidad; mientras que por campo se entiende los saberes y responsabilidades
comunes o que confluyen en varias profesiones o especialidades.

Según estas definiciones, podríamos suponer la importancia de obtener claridad y especificidad


en los aportes y tareas de cada uno de los integrantes del equipo interdisciplinario en el ámbito
de la salud comunitaria en el primer nivel de atención.

De acuerdo a esta claridad y especificidad, se consideran (núcleo y campo) categorías mas


abarcativas e integrales que las de disciplina y profesión.

¿Qué es lo que el equipo construye como perfil y objetivos de la tarea, en términos de


aprendizajes personales y colectivos?

Las cualidades de estos aprendizajes (sus objetivos) deberían ser las de complementariedad y
cooperación, tanto en la construcción de los problemas de intervención, como en el correlato de
las estrategias planificadas, que cada uno de los integrantes ha ensayado en su proceso
formativo y de ejercicio profesional.
La elaboración de un marco conceptual común, no necesariamente acabado, sino justamente en
términos de interrelación entre núcleo y campo, provee sustento y contención cotidiana,
institucional, generando experiencia compartida.
Desenvolver procesos de trabajo en la salud comunitaria requiere destrezas que pongan en juego
pensamiento y acción ecológicos (Morín: 1990).

Transición ecológica e intersectorialidad para la salud

La consideración de la propuesta de desarrollo humano ecológico (Bronfenbrenner: 1987), en la


cual las categorías de entorno y contexto adquieren particular interés para la elaboración de las
estrategias en salud, nos parece fundamentalmente pertinente y útil.

El entorno como un lugar, o el ambiente en el que las personas pueden interactuar cara a cara
fácilmente; y el contexto como descriptor de las condiciones interrelacionadas donde las
personas viven sus vidas cotidianas.

Se convierten en ámbitos privilegiados para la consolidación de estrategias que conceptualicen


el sentido relacional de las intervenciones en tratamiento y rehabilitación, de acuerdo a la
identificación y diseño de apoyos para las personas y los grupos en los espacios cotidianos y
próximos.

El contexto representa una perspectiva ecológica que implica tres niveles:


a) Microsistema: (entorno social inmediato, familia, actividades, relaciones
interpersonales).
b) Mesosistema: (vecindario, comunidad, organizaciones educativos, laborales, de
rehabilitación o apoyo).
c) Macrosistema: (patrones mas amplios de la cultura y sistemas de organización política).

Para el diseño de estrategias en salud comunitaria, es preciso entender que, los sujetos con
distintos padecimientos psíquicos tendrán diferentes posibilidades de desarrollar su vida con
mayor o menor grado de discapacidad, de acuerdo a las formas en que sean atendidos en el
ámbito de sus entornos y contextos.
Trabajar sobre estos aspectos debería ser una prioridad, en tanto significa grados intensos de
producción de salud en términos de seguridad y confianza en la percepción de apoyos, asi como
autonomía en la toma de decisiones sobre posibilidades y proyectos.

La disponibilidad de los diferentes apoyos requiere de una cultura intersectorial, posibilitando la


accesibilidad a los recursos y servicios que competen a toda el área de la vida de las personas y
no solo a los del sector salud. Es necesario mirar y atender todas las dimensiones de la vida de
la persona, para que la persona viva con salud.

La necesidad de la intersectorialidad se hace notar con el concepto de transición ecológica


(Bronfenbrener, 1987), en tanto los desempeños de roles ,actividades, participaciones y entornos
van cambiando a lo largo de la trama de la vida. La posición de una persona en el ambiente
ecológico se modifica como consecuencia de un cambio de rol, de entorno o de ambos.

Esta idea de cambio (transición ecológica) es saludable, y como tal necesita ser sostenido por
las distintas instituciones que reciben, permiten u obturan esos cambios.
Cuando la intersectorialidad no es puesta en practica, y no se logra implementar estrategias para
acompañar esos cambios, se vivencia frustración (vulnerabilidad, descolocamiento, sufrimiento)
por parte de los sujetos y equipo de salud.

Necesidad de repensar el primer nivel de atención como ambiente ecológico


La reflexión sobre las estrategias de atención primaria (como equipo de salud) nos orienta a la
reconceptualizacion del primer nivel de atención como ambiente ecológico.
En este sentido es preciso discutir como se configura este ambiente.

Repensar el primer nivel de atención es tomarse muy en serio que allí donde ‘la gente vive y
trabaja’, y no trabaja, es un lugar privilegiado para tomar la cotidianeidad como una trama
valiosa en la cual es significativo potenciar relaciones de apoyo, cuidado, sostén, disfrute,
acompañamiento y aprendizaje.
Es allí en donde se puede trabajar confrontando los déficits de integración (Castel, 2010),
operando en los comportamientos relacionales, en los cuales se evidencian ‘los procesos de
desestabilización (…)’.

En la relación entre el concepto de exclusión y desafiliación de Castel y el concepto de


transición ecológica de Bronfenbrenner, surge la importancia de la idea de rol, por su potencia
modificadora, ya que la autopercepción de la persona con respecto a como es tratada, tiene
efectos sobre lo que actua, hace, piensa y siente. Por tanto, cuanto confianza depositen los
equipos de salud en las posibilidades de los cambios de roles de los usuarios de salud será una
cuestión imprescindible para colaborar con el desmontaje del ‘rol de enfermo mental’. Esto
significa problematizar las actitudes estereotipadas y rutinizadas en el encuentro entre usuarios
y equipos.

Una conceptualización de rol, entonces, despojada de su asociación a la transición ecológica, no


resultara eficaz para promover cambios con respecto a la desafiliación, en tanto no considerara a
la persona y al ambiente desde una perspectiva ecológica.

La tarea de reconceptualizacion del primer nivel precisa incluir las preguntas por los elementos
que definen actualmente al trabajador de la salud comunitaria y por los componentes del sistema
de salud (Saforcada: 1999) en la coyuntura de la reforma en cuanto a potenciar procesos
transformativos con respecto a las practicas de atención a la salud en accesibilidad e
integralidad.

Reconceptualizar el primer nivel de atención, implica trabajar con las paradojas y tensiones
entre lo mental y lo integral; entre lo clínico y lo comunitario. Requiere del diseño y desarrollo
de programas de intervención comunitaria, con indicadores específicos de evaluación,
incorporando la herramienta de la epidemiologia.

Interdisciplinariedad y Valores

Luis Carrizo

Introducción

La idea de interdisciplinariedad no es nueva. De hecho, las primeras iniciativas sobre los


estudios integrados se remontan a fines del siglo XIX. Por su parte, los desarrollos y
experiencias que en el campo científico se realizaron durante el transcurso del siglo XX, dejan
pocas dudas acerca de la importancia decisiva adjudicada a los abordajes interdisciplinarios en
la producción y el uso del conocimiento.

En la actualidad nos enfrentamos con una paradoja decisiva para el presente y el futuro. Por una
parte, asistimos a una enorme revolución en el campo del conocimiento y la tecnología,
mientras que a la misma vez se verifican brechas crecientes y casi insalvables en la distribución
de la riqueza y la gestión del conocimiento, provocando miseria y exclusión a miles de millones
de personas. Hoy ya no es posible mantener los mitos que ilusionaron el paisaje del desarrollo
humano en décadas pasadas.

Junto con la revolución del conocimiento y la tecnología, se ha venido instalando una segunda
revolución asociada: la del uso que se hace del conocimiento y la tecnología. Y, hace ya tiempo
insistiendo por nacer, hay una tercera revolución en este circuito: la del conocimiento del
conocimiento. Quizá como nunca antes se impone un imperativo ético y estratégico en este
campo: interrogarse acerca de que hacer con lo que sabemos, acerca de las implicaciones de lo
que hacemos, acerca de que hacemos para conocer. Estos tres ordenes de interrogación
atraviesan los actuales debates en la filosofía de la ciencia, denuncian cegueras y también
alientan oportunidades. Se trata de desafíos pendientes, que requieren debates y acciones
urgentes.

La complejidad del mundo real hace dar cuenta de la necesidad de otros modos de conocer.
Desde distintos ámbitos, se postula la necesidad de una visión mas integrada que la tradicional
en el tratamiento de realidades complejas. Esto se expresa con la necesidad de una
aproximación interdisciplinaria al conocimiento de nuevos fenómenos.

El análisis de las tendencias que promueven una mayor integración de los conocimientos, puede
ser abordado desde distintas miradas. Como ser la de una perspectiva histórica, que remite a las
distintas etapas evolutivas que ha sufrido la nocion de interdisciplinariedad, sus modalidades y
las razones axiológicas que están en la base de los distintos hitos que han marcado esta
evolución; o también la de una propuesta teorica, que intenta distinguir y articular las nociones
de disciplinariedad, interdisciplinariedad, y transdisciplinariedad, con sus consecuencias en la
educación, investigación, e intervención; y por ultimo como valores que se potencian y
desarrollan en este tipo de experiencias.

Las distintas tendencias sobre interdisciplinariedad

Aquí se expondrá una aproximación histórica, desde un punto de vista axiológico, del panorama
de las tendencias mas importantes en la evolución de la interdisciplinariedad en las ultimas
décadas.

Según Yves Lenoir y Abdelkrim Hasni, existen tres lógicas, que se pueden identificar en los
distintos abordajes que sobre interdisciplinariedad pueblan los ámbitos educativos,
condicionadas por los contextos culturales de sus representaciones.

Describen, la lógica racional (modelo francés), la lógica instrumental (modelo anglosajon-


americano) y la lógica subjetiva (modelo latinoamericano). Esta categorización remite a la
importancia de contextualizar el conocimiento y sus practicas en el marco de determinadas
condiciones socio-historicas de producción.

Desde la lógica racional, la interdisciplinariedad tiene un carácter reflexivo y critico, sea en el


interés de unificación del saber científico, sea en el interés epistemológico de reflexión sobre los
saberes que interactúan.

Por su parte, la lógica instrumental propone enfatizar el sentido de la practica y el de las


relaciones sociales. La visión pragmática (el ‘saber hacer’) y la adhesión a normas y valores (el
‘saber ser’) impregnan las finalidades del sistema escolar. En esta visión se enlazan los
problemas sociales con la producción de conocimiento útil y operativo.

Por ultimo, la lógica subjetiva –de tipo fenomenológico- enfatiza el papel del actor, la
subjetividad y la intersubjetividad y al fortalecimiento de valores como la humildad y la
coherencia, entre otros.
Luego de describir esta tipología de los modos interdisciplinarios, estos autores proponen una
integración de sus lógicas, una lectura no excluyente sino complementaria.

En otra descripción de tendencias interdisciplinarias Julie T. Klein identifica dos formas


sustentadas en motivaciones diferentes. Por un lado, presenta un modo instrumental, estratégico
o pragmático, cuyo objetivo es el de resolver problemas económicos, tecnológicos y científicos,
sin necesariamente orientarse a una reflexión epistemológica. Por otro lado, identifica
tendencias criticas y reflexivas, que buscan cuestionar y reformar las estructuras dominantes del
conocimiento y la educación. Esta formulación radical de la interdisciplinariedad critica
propone una postura ‘posdisciplinaria’, asociada a concepciones postmodernas del
conocimiento y a una perspectiva de ciencia ‘posnormal’.

En ambas aproximaciones analíticas (Lenoir/Hasni y la de Klein) se aprecia una caracterización


determinada por valores dominantes en registros culturales y socio-historicos, que refieren a una
perspectiva axiológica de nivel macro, con incidencia en las configuraciones institucionales,
científicas y educativas.

En los últimos años, se advierte una creciente asociación entre dos términos que se integran
profundamente: interdisciplinariedad y complejidad. Esta vinculación es causa y efecto de la
emergencia de la noción de transdiscipinariedad como un nuevo registro paradigmático y una
forma mas pertinente de organización y producción del conocimiento. Las implicaciones de esta
mutua relación conmueven la naturaleza del conocimiento, la estructura de las instituciones
educativas, las modalidades de la resolución de problemas, el dialogo entre ciencias naturales,
tecnológicas y sociales.

De acuerdo con Julie Klein, este nuevo discurso de la transdisciplinariedad asociada a la


complejidad rompe con los reduccionismos y mecanicismos, con el conocimiento aislado sin
participación de asociados en el proceso y con la idea de que la ciencia ofrecerá resultados
finales que serán estimados con precisión. Por el contrario,los problemas que enfrenta el mundo
contemporáneo están mas asociados a fenómenos de baja estructuración, organizados por
complejas relaciones recursivas y con alto nivel de incertidumbre. Se hace necesario otro modo
de conocer.

De acuerdo con esto, Caetano, Curado y Jacquinet han descrito el denominado ‘binomio
complejidad-transdisciplinariedad’ que refiere:
- Por un lado, a las realidades investigadas, complejo de fenómenos irreductible a una
sola dimensión y cuyos significados dependen fuertemente del contexto.
- Por otro, al esfuerzo intelectual para comprenderlas, a través de la elaboración de
modelos que tomen en cuenta el contexto asi como las interretroacciones entre sus
elementos constituyentes.

Asociadas a las profundas transformaciones sociales de las ultimas décadas, desde el punto de
vista de la evolución histórica del sentido, los discursos sobre transdisciplinariedad han
evolucionado de manera significativa. De acuerdo con Julie T. Klein, es posible diferenciar tres
momentos en esta concepción:
- Primer momento (1970): dialogo entre distintos saberes y estructuras sistémicas del
conocimiento, mas asociado al campo de la interdisciplinariedad.
- Segundo momento (1987): entre, a través y mas allas de las disciplinas. Investigaciones
transdisciplinarias de tipo orientado/aplicado, donde se involucren actores de fuera de la
academia.
- Tercer momento (1990-2000): investigación orientada, mas alla de lo disciplinario,
practica, participativa y procesal, campos donde los desarrollos social, técnico y
económico interactúan con componentes de valores y cultura.
De esta evolución surgen tres cuestiones importantes. En primer lugar, la necesidad de
abordajes que trasciendan los campos de saber clásicos, para poder dar cuenta de mejor manera
de la complejidad de los fenómenos observados. En segundo lugar, la necesidad de ampliar la
convocatoria de actores en la mesa de dialogo del conocimiento, integrando los conocimientos
científicos sistematizados con los saberes de la comunidad y de las distintas partes interesadas, a
través de lo cual se promueva el dialogo entre el campo científico y el campo social de manera
inclusiva. En tercer lugar, la reflexión ética sobre los modos y destinos del conocimiento. La
ciencia no esta extenta de responsabilidades éticas y normativas, la enorme capacidad de
construcción y destrucción que potencialmente concentran la ciencia y la tecnología, las hacen
consecuentemente mas necesitadas de parámetros éticos, que orienten su acción.

Las disciplinas y mas alla

¿Cuáles son las relaciones entre disciplinariedad, interdisciplinariedad, transdisciplinariedad?

Para avanzar en estas interrogantes, resulta útil la referencia a tres operaciones lógicas:
distinción, conjunción, implicación, que el pensamiento complejo propone como alternativa a
las modalidades de reducción y disyunción.

Las tres nueva operaciones propuestas, permiten un interjuego permanente de recursividad y


autoorganizacion entre elementos de la realidad, distinguiendo sin reducir, conjugando sin
confundir, en una tarea permanente de implicación entre distinguir y asociar.

Desde esta perspectiva,


- la operación lógica de distinción nos permite ingresar en el nivel disciplinario,
distinguiendo campos de saber, con sus estructuras teóricas y metodológicas propias y
su objeto de estudio definido.
- La conjunción, por su parte, instala un campo de dialogo en el ámbito de la
interdisciplinariedad, que no niega, ni reduce ni mutila los campos disciplinarios
involucrados, sino que los fortalece, al asociarlos.
- Por ultimo, a través de la implicación (operador lógico que abre el dialogo permanente
entre los otros dos) comprendemos la actitud interdisciplinaria situada en un metanivel
sistémico. Esta actitud permite una mirada que puede comprender las riquezas del
dialogo multinivel y horizontal. Una dialogo que, cerrando las fronteras del
conocimiento disciplinario, las abre a la posibilidad del proyecto interdisciplinario; por
lo mismo, insiste en la importancia de profundizar en los distintos campos
disciplinarios; no niega ni censura los saberes extradisciplinarios.

Desde esta perspectiva lo que se privilegia en la transdisciplinariedad es la aptitud de pensar en


red, en la necesidad de reformar categorías del pensamiento, para abordar el conocimiento de la
realidad desde una mirada compleja. En tanto, la interdisciplinariedad esta privilegiada por un
actuar en red, señalando el campo del proyecto y la acción, el campo táctico. La formulación de
una estrategia transdisciplinaria permitirá instrumentar una fértil interdisciplinariedad y exigirá
una profundización rigurosa de los múltiples campos disciplinarios.

Interesa señalar aquí algunos nudos y desafíos en el camino de promover la formación de una
‘actitud’ transdisciplinaria.
La actitud transdisciplinaria según Basarab Nicolescu, presupone
- Pensamiento y experiencia interior, y ciencia y conciencia, y efectividad y afectividad.
La transdisciplinariedad puede ser concebida como la ciencia y el arte del
descubrimiento de las pasarelas (a la vez entre los diferentes campos del conocimiento y
entre los diferentes seres que componen una colectividad).
Para ello, la educación y la formación profesional deben promover la construcción de un
espíritu científico critico, abierto y riguroso. En este sentido, se deben tomar en consideración
algunos desafíos, a saber:
- Tomar en cuenta las trampas, cegueras y errores del conocimiento. El autoengaño es un
riesgo siempre presente.
- La inconmensurabilidad del conocimiento puede ser un estimulo, aunque
frecuentemente se vive como una paralisis. Es necesario afrontar la incertidumbre,
teniendo conciencia de los limites del conocer asi como de su carácter provisorio y
relativo.
- Tener conciencia de que explicar no es comprender. Explicar requiere de todos los
medios objetivos a la mano, pero es insuficiente para comprender el ser subjetivo, el
otro como sujeto, con sus penas y esperanzas. A través de la empatía es posible luchar
contra la discriminación, el odio y la exclusión.
- Elucidar los mecanismos de poder que están relacionados al saber. Es necesario bucear
en la trama institucional multiple que condiciona la construccion del conocimiento y
habilitar transformaciones creativas y autónomas.

La interdisciplinariedad como laboratorio de valores

El trabajo interdisciplinario requiere ciertas características personales por parte de quien lo


ejerce; a su vez, este proceso contribuye a transformaciones personales y aprendizajes, que van
mas alla del proceso concreto.

Es posible identificar una serie de valores que se requieren, se generan y se potencian en la


interdisciplinariedad, y que constituyen respuestas a algunos desafíos planteados en paginas
anteriores.

a) La concepción dialogica de lo único y lo multiple

El trabajo de un equipo interdisciplinario se basa en la necesidad de abordar un determinado


asunto en forma integral, multidimensional y sistémica. Exige conjugar unidad y diversidad en
un dialogo fértil. La interdisciplinariedad solicita superar la torre de Babel de las jergas
especializadas, epistemologías diversas y lógicas multiples. No se trata de abandonar el saber
disciplinario ni de mimetizarse en el lenguaje del otro, sino de conocer las particularidades de
cada quien, desarrollando marcos de referencia y comunicación comunes.

Desde esta perspectiva, la relación con el otro se plantea en términos de integración autos-oikos.
La relación autoecologica, según señala Morin, es a la vez de oposición/distinción y de
implicación/integración, de alteridad y de unidad. Auto/oikos no pueden ser pensados ni
tratados separadamente uno de otro.

Sin embargo, como sucede en cualquier grupo social, en la practica el trabajo asociativo puede
atravesar momentos de conflicto y divergencias que están en la esencia de esta dialogica de la
unidad en la diversidad. Es importante considerar, en esta perspectiva, ciertos factores que
contribuyen a administrar estas tensiones. Madeleine Hirsh propone:
- Que el proyecto sea conducido de un modo participativo.
- Sea guiado por una visión común.
- Que la organización del proyecto sea preferentemente horizontal y flexible.
- Desarrollar competencias sociales que favorezcan el desarrollo del proyecto
(sensibilidad para gestionar las diferencias entre lenguajes, valores, visiones y lógicas;
intuición para advertir las diferentes variables en juego en cada momento, etc.)
Para el éxito en el desarrollo de un trabajo interdisciplinario, la integración del equipo y
fundamentalmente las cualidades de su responsable son asuntos particularmente sensibles.
Según Craig Johnson, la función de coordinador juego un papel esencial en el desarrollo,
implementación y obtención de los objetivos de un equipo interdisciplinario.
Para Julie Klein, varias son las cualidades principales que debe mostrar quien este encargado de
realizar esta función.
- Respetabilidad personal y profesional
- Experiencia previa a nivel interdisciplinario, asociada a competencias disciplinarias y
tecnologías apropiadas para los objetivos del equipo o proyecto.
- Sensibilidad hacia diferentes paradigmas y epistemologías disciplinarias.
- Disposicion para la resolución de problemas.
- Habilidades para convocar a los miembros y asegurar la realización de la agenda
(administración de relaciones internas y externas).
- Habilidades para conducir dinámicas de grupo (cooperación, comunicación, conflictos,
tareas, etc.)
- Energia y paciencia.

b) La ética de la comprensión

En el proyecto interdisciplinario es clave la disposición abierta al encuentro con el otro,


diferente y desconocido, y con lo otro, el conocimiento no previsto, el descubrimiento inaugural
de potencia transformadora en la realidad objetiva y subjetiva.

Como señala Edgar Morin, ‘la conjunción de las incomprensiones, la intelectual y la humana, la
individual y la colectiva, constituye obstáculos mayores para el mejoramiento de las relaciones
entre los individuos, grupos, pueblos, naciones’.

La ética de la comprensión en interdisciplinariedad convoca al respeto por el otro y sus modos


de ser y hacer, asi como por el problema a tratar, sus urgencias e implicaciones.

La educación interdisciplinaria tiene un importante potencial para promover la flexibilidad


intelectual, incluyendo el aprendizaje de los intereses y visiones del mundo, que condicionan la
manera como un problema esta planteado, y permitiendo la oportunidad de un replanteo propio.

Sin embargo, se trata de un desafío muy intenso, que tiene que ver con los valores de
reflexividad y autocritica. Eric Cassell nos advierte acerca de las dificultades para llevar
adelante un exitoso proceso interdisciplinario, ya que por su propia naturaleza exige interrogar
paradigmas e identidades sólidamente construidos. ‘Pedir a alguien que este preparado para
poner su estructura conceptual en cuestión es pedirle que este preparado para abandonar una
parte de el mismo’.

c) La reflexividad y la autocritica

La interdisciplinariedad interpela las certezas, los esquemas de pensamiento y las justificaciones


diversas. Exige el desarrollo de la vocación por cuestionarse y la disposición por aprender, mas
que la necesidad de mantener. La reflexividad remite al problema de la autobservación del
sujeto y explora los obstáculos que frenan la aventura del conocimiento.

Lo que se propone es que la transdisciplinariedad no es una abstracción idealista, sino que hace
carne en el sujeto que la construye como reflexión y la actualiza como practica.

Se trata, en fin, de indagar las condiciones en las que el sujeto en la interdisciplinariedad piensa
su saber y su quehacer. ¿Cuáles son las condiciones de su practica? ¿Cuáles las condiciones
para pensarse a si mismo, siendo a la vez sujeto-conceptuador y objeto-conceptualizado?
Objetivar esta tarea es hacerla subjetiva de manera compleja y no de manera idealista. Es
prevenir el imperio de mitologías y dogmas cientificistas, territorios de saberque se pretenden
incuestionables.
Desde la perspectiva de educación en valores, la conciencia de estos condicionamientos y la
formación para su análisis constituyen una riqueza inestimable, que es posible aprovechar en la
experiencia interdisciplinaria.

d) La solidaridad y la corresponsabilidad

La interdisciplinariedad, como trabajo en colaboración, convoca a valores de solidaridad y


responsabilidad compartida, tanto en el proceso como en sus resultados, sus impactos y sus
implicaciones.

Hay autores que sugieren diseñar estrategias de participación aun mas alla del equipo técnico y
subrayan la importancia de la responsabilidad compartida en la interdisciplinariedad. De
Wachter señala que la participación de los pacientes en las decisiones medicas ha sido de gran
impacto positivo, teniendo como resultado la definición de ayudas adecuadas y terapias
eficientes. Trabajando en una causa común, tanto el equipo técnico como el paciente asumen
una actitud de común responsabilidad en la ruta de la decisión.
De Wachter enfatiza que gran parte del resultado, si no todo, depende del proceso previo de
elaboración de la decisión y señala que de esta forma, ‘ningun orden es dada desde el exterior,
sino que una decisión es alcanzada desde el interior’.

La solidaridad con el compañero de equipo, con el objetivo y con el destinatario, asi como la
corresponsabilidad en estos niveles constituyen valores que hay que construir desde una
perspectiva del conocimiento y la acción que vaya mas alla de una visión reducidad de los
resultados.

e) La humildad en los limites del conocimiento

La interdisciplinariedad se fundamenta en la conciencia de los limites del conocimiento


exclusivamente disciplinario para el tratamiento de asuntos complejos y multidimensionales.
Esta premisa básica tiene tres consecuencias derivadas: la necesidad de la fertilización cruzada
entre disciplinas, el fortalecimiento de cada campo de saber para dar lo mejor de si, y la
conciencia de la inconmensurabilidad final del saber.

El proyecto interdisciplinario es también campo de fuerzas en tensión. Asi, Julie T. Klein


advierte acerca del dominio impuesto por la ideología de las ‘disciplinas reinas’. Especialmente
en el trabajo en equipos interdisciplinarios, el estatus y prestigio de ciertas disciplinas pueden
llevar a conflictos, asi como a un débil aprovechamiento de las capacidades existentes. Klein
aporta que, si bien una visión generalizada tiende a ubicar el liderazgo y la conducción en las
profesiones mas prestigiosas, esto no es compartido por todos. Es el caso de un equipo de salud,
del que informa que se prefirió designar a un trabajador social como coordinador en vez de a un
medico, ya que el resto del equipo consideraba que el trabajador social tenia la personalidad
mas apropiada, experiencia, objetividad y tiempo para realizar la tarea encomendada. El análisis
realista de las capacidades puestas en juego colectivamente, considerando limites y
posibilidades del conocimiento y la acción, con roles diferenciados, es una adecuada manera de
configurar una eficiente interdisciplinariedad. Esta visión esta mas interesada en los propósitos
del equipo y en una pertinente evaluación de los conocimientos, que en el tributo de lealtades
hacia prestigios instituidos culturalmente.
Este análisis realista de los limites y posibilidades del conocimiento de cada miembro
contribuye al aprendizaje mutuo y a la buena definición de responsabilidades.

f) La democracia cognitiva

Como leíamos mas arriba, la concepción transdisciplinaria apunta a la generación de un


conocimiento que se construye entre, a través de y mas alla de las disciplinas. Este ‘mas alla’
significa también superar la brecha instituida entre el campo del conocimiento técnico-científico
y el saber popular, a su vez conservadora de una posición dominante en el eje del saber/poder.
(…) todo aquel que tenga algo que decir sobre un problema particular y desee participar, tiene
un rol por cumplir. ‘Conocimiento socialmente robusto’.

Michael Gibbons plantea que una mayor participación de la sociedad significa no solamente
mejores soluciones sociales, o respuestas mejor adaptadas, o soluciones que brinden
tranquilidad a una comunidad, sino que también significa mejores soluciones técnicas.

Por otra parte, la interdisciplinariedad como respuesta a la insuficiencia de los conocimientos


fragmentados para dar cuenta de los problemas esenciales, y la transdisciplinariedad como
dispositivo de un conocimiento socialmente robusto constituyen estrategias validas para lo que
Edgar Morin llama la democracia cognitiva, donde el debate sobre los problemas fundamentales
no sea mas el monopolio de expertos aislados sino un bien publico portador también por los
ciudadanos.

La dimensión política de la praxis es un componente ineludible a la hora de considerar la ética


de la interdisciplinariedad y la democracia cognitiva.

Tambien aquí es importante elucidar el poder que conlleva el saber, el poder que detenta la
posición como agente técnico y, a partir de ello, decidir como usarlo.
En el vinculo entre saber y poder, la pregunta rectora es para que conocer. Desde un punto de
vista clásico, ubicado en la torre de marfil de la asepsia y la neutralidad, la ciencia ha estado
divorciada del componente político de la tarea, asi como también alejada del objetivo social y
humanista de su misión.
En esta afiliación, el Saber esta mas orientado –como sugiere Bruno Latour- a mantener el
control sobre ‘la turba indisciplinada’ que a contribuir al avance del conocimiento compartido y
pertinente. Una nueva humildad y un nuevo compromiso ético se hacen necesarios.

g) La cultura Ciudadana

El debate de las ideas, la argumentación y la concepción de derechos constituyen todos ellos


factores que previenen la emergencia de fundamentalismos, dogmas y discriminaciones.
Los valores forjados en la experiencia interdisciplinaria contribuyen a fortalecer el espíritu de
participación, responsabilidad, integración y mutua comprensión.

Para la formación en valores y ciudadanía, tiene la capacitación en interdisciplinariedad en los


distintos niveles educativos. Una apuesta de este tipo exige transformaciones en distintos
componentes del proceso de enseñanza-aprendizaje, en la formación docente, en los roles, en las
didácticas, en los diseños curriculares.

Para desarrollar experiencias interdisciplinarias que modifiquen actitudes, visiones y modos de


abordar la realidad a nivel personal y grupal, es decisivo que las propias instituciones educativas
puedan abrir procesos de autorreflexión sobre sus practicas. De esta manera, se podrá contribuir
a generar iniciativas innovadoras, que conjuguen la producción de conocimiento integrado con
una visión fundamental de valores y ciudadanía.
Interdisciplina y Salud Mental

Alicia Stolkiner

Esbozo de contextuacion de la practica interdisciplinaria

‘La interdisciplina nace, para ser exactos, de la incontrolable indisciplina de los problemas que
se nos presentan actualmente. De la dificultad de encasillarlos. Los problemas no se presentan
como objetos, sino como demandas complejas y difusas que dan lugar a practicas sociales
inervadas de contradicciones e imbricadas con cuerpos conceptuales diversos’ (Stolkiner, 1987).

En su base esta la transformación de las formas de representar el pensamiento científico y su


relación con las practicas que solo puede comprenderse en el contexto de las transformaciones y
las crisis de un largo periodo.

En la década del 80 ya había devenido evidente que la comprensión y la respuesta a los


problemas de padecimiento subjetivo no eran abordables desde un campo disciplinario
especifico, y que tanto los diseños de investigación como los programas de acción debían ser
permeables a la caída del paradigma hegemonico positivista y a la crisis de las explicaciones
mono y multicausales.

Para esa época, definia la salud mental como un campo de practicas sociales y señalaba la
necesidad de comprender la historicidad de la configuración del mismo, que no era reducible al
de la psiquiatría y su nacimiento político, analizado por Foucault (Stolkiner, 1988).

La definición compleja del proceso de salud/enfermedad/atención, debate profundizado por la


medicina social latinoamericana, mostraba la imposibilidad de diferenciar enfermedades
‘mentales’ de biológicas y la indeclinable necesidad de incorporar la dimensión social en su
análisis. (…) he afirmado, en mas de una oportunidad, que la función del psicólogo en las
practicas en salud no es ocuparse de los problemas o patologías ‘mentales’, sino de la dimensión
subjetiva del proceso de salud-enfermedad-atencion.

Debo recordar que, pese a no ser novedosa, la propuesta de la interdisciplina encontraba


resistencias notables en los profesionales de nuestro campo.

Mientras el abordaje interdisciplinario requiere de un contexto donde la tendencia sea a la


integración, la década del 90 se caracterizo básicamente por la desagregación y fragmentación
institucional. La reforma del Sistema de salud consecuente con la del Estado, profundizo la
fragmentación histórica del sector salud en la Argentina y fragilizo la inclusión de sus actores.

La interdisciplina requiere de un trabajo sostenido y constante. Como afirma Nora Elichiry


(1987), ‘una cooperación ocasional no es interdisciplina’, se requiere de una actitud de
‘cooperacion recurrente’. Si la lógica hegemonica es de competencia individual o de
competencia de mercado entre profesiones y corporaciones, las condiciones de desarrollo del
accionar interdisciplinario encuentran obstáculos importantes, vale a modo de ejemplo el
conflicto corporativo suscitado alrededor de la Ley de Salud mental de la ciudad de Buenos
Aires. Tambien lo encuentran si el trabajo sostenido en equipo se enfrenta a condiciones de
empleo inestables de sus miembros o a exigencias de rendimiento individualmente evaluadas.

Las políticas en salud vigentes no implican necesariamente un viraje radical con respecto a las
anteriores en cuanto a sus postulados básicos (Comes, 2005), pero incluyen una mayor
direccionalidad del estado y el retorno del discurso de la Atencion Primaria de la Salud.

En el contexto macro de la mundialización existe, en relación a salud mental, un tensionamiento


de antagonismos. En un extremo se renueva un biologismo duro que tiende a encontrar en lo
genético y lo organico la raíz de todo padecimiento subjetivo como causa fundamental, se trata
de un reduccionismo extremo al servicio de invisibilizar las determinantes subjetivas y sociales.
Por esta via la atención se centra en la terapéutica individual y la prescripción
psicofarmacológica, valga el ejemplo de la poliferacion de diagnosticos de Sindrome de Deficit
Atencional en los niños. Por otro lado desde lo teorico y desde las practicas cotidianas se torna
insostenible pensar en una comprensión y un abordaje unidimensional de los problemas. El
primer polo del antagonismo representa claramente actores poderosos que van desde la industria
farmacológica hasta corporaciones profesionales. El segundo probablemente se liga a la
inorgánica resistencia de lo social y se manifiesta también en algunas propuestas de reforma de
los sistemas enunciadas por organismos internacionales, tal el caso de la OMS.

De que hablamos cuando hablamos de interdisciplina

Sintetizando, hablar de interdisciplina significa situarse necesariamente en un paradigma pos


positivista. Reconocer que agrupa a quienes adhieren, de diversas maneras, a una epistemología
que no homologa el objeto del conocimiento al objeto real, que reconoce la historicidad y por lo
tanto la relatividad de la construcción de los saberes disciplinarios, que no supone relaciones
lineales de causalidad y que antepone la comprensión de la complejidad a la búsqueda de las
partículas aisladas.

La interdisciplinariedad es un posicionamiento, no una teoría univoca. Ese posicionamiento


obliga básicamente a reconocer la incompletud de las herramientas de cada disciplina. Legitima
algo que existía previamente: las importaciones de un campo a otro, la multireferencialidad
teorica en el abordaje de los problemas y la existencia de corrientes de pensamiento
subterráneas, atravesando distintos saberes disciplinarios. La actividad interdisciplinaria, sea de
la índole que sea, se inscribe en la acción cooperativa de los sujetos, requiere de ello.

Los espacios posibles de articulación interdisciplinaria

‘En el debate actual sobre lo interdisciplinario, se superponen con una cierta yuxtaposición dos
tipos de practicas: la de la investigación interdisciplinaria y la de la configuración de equipos
interdisciplinarios asistenciales. En el caso de la investigación el énfasis es la producción de
conocimientos. En el caso de los equipos asistenciales el énfasis esta en la acción.
(…) se deduce que los espacios de la practica interdisciplinaria en salud mental son el ámbito
académico e investigativo, y el de las diversas acciones, programas e instituciones de salud.

Las instituciones universitarias tienden a organizarse disciplinariamente y configurar un campo


y un discurso. Mario Testa (1997): ‘el discurso universitario postula una doble normatividad: la
que deviene de la autoridad de quien lo emite y la que deriva del método con el cual se lo
formula. Vamos a llamar al primero ‘académico’ y al segundo ‘científico’. Señala el carácter
doblemente performativo del primero: ‘no solo pretende el acaecimiento de lo que enuncia sino
que afirma la verdad de su propia enunciación’. Con respecto al discurso científico considera
que puede definirse, dadas sus condiciones de voces y porque es demostrativo, no performativo.
Esta tensión es máxima en momentos en que las instituciones universitarias también están en
proceso de revisión de sus postulados fundantes. En ellas la investigación interdisciplinaria
comienza a construir espacios a contrapelo de una tendencia académica que pugna por fortalecer
compartimentos y superespecializaciones como sostén de la pugna de poder de sus agentes.

La investigación interdisciplinaria requiere de un particular esfuerzo metódico de articulación:


entre cuerpos teóricos, entre niveles de análisis y entre dimensiones temporales.

En un trabajo anterior planteaba que en el caso de los equipos llamados interdisciplinarios de


los servicios y programas de salud, la composición de los miembros se desliza desde los campos
de las disciplinas a los de las incumbencias y perfiles profesionales. Para contemplar problemas
y requerimientos específicos preferiría diferenciar los equipos que se insertan en Servicios
Hospitalarios de aquellos que se desenvuelven en practicas comunitarias.

En estos últimos es cada vez mas frecuente que algunos de sus miembros no sean profesionales
o no representen una disciplina científica sino otro tipo de saber (saberes no-disciplinarios). Tal
es el caso de la dimensión estética y simbolica que puede aportar un miembro que proviene del
campo del arte y no de la ciencia, o la acumulación de saberes que aporta un educador popular o
un operador con niños que están en la calle.

La primera tarea de construcción de inter-saberes que desafían estos equipos es, obviamente, la
formulación del programa a desarrollar y de sus objetivos. La base de la misma es la definición
del problema y de sus actores. El marco referencial común implica, entonces, acuerdos básicos
ideológicos: cual es el tipo de relación que se intenta construir entre equipo asistencial y
‘beneficiarios’ del mismo, por ejemplo.
Los márgenes de autonomía del equipo en sus definiciones, dependerán del marco institucional
y de los planes en los que se inscribe, además de las complicadas tramas burocráticas en las que
suelen encontrarse atrapados.

Al estar demasiado cerca de las demandas y necesidades sociales, y demasiado lejos de los
ámbitos destinados a la reflexión; la temporalidad de estos equipos suele carecer de dispositivos
específicos en los cuales conceptualizar rigurosamente sus practicas. Estos dispositivos son los
espacios necesarios para pasar de la sustentación pragmática o intuitiva a la explicitación de los
distintos saberes en interjuego, resulta indispensable que los constituyan e institucionalicen.
Uno de los pasos para sistematizar los conocimientos producidos en las practicas es incorporar
herramientas de investigación.
Buena parte del propósito de la investigación en sistemas y servicios de salud es realizar un
enlace entre los investigadores acaemicos y los actores del sector salud, fructífero para ambas
partes (Almeida, 2000).

Pese a estas consideraciones, debemos reconocer que el nucleo de las practicas


interprofesionales es el abordaje interdisciplinario. Sucede que en ellas se conjugan otros
problemas: todo grupo humano pone en juego la cuestión del poder. Un discurso disciplinario y
una competencia profesional son herramientas de poder, aceptar su limitación reduce el mismo.
En los equipos de salud lo interdisciplinario se manifiesta cuando la distribución de funciones y
la importancia relativa de cada saber se define en relación al problema y no por el peso o la
traición de cada profesión. Resulta generalmente necesario para constituirlo un ‘operador de
interfase’ un agente que comprenda horizontalmente el lenguaje de las distintas disciplinas en
juego y opere como traductor.

Actitud psicológica para el trabajo en equipo (Equipo de Trabajo/Trabajo de


Equipo)

Eduardo Viera

Trabajo en equipo:
‘Fomentar la capacidad de trabajar en equipo supone abrir espacios para el dialogo, que
posibiliten el flujo de los significados individuales para crear un pensamiento en conjunto.
Supone también, aprender a percibir y recoger los patrones de interaccion personal que, muchas
veces, obstaculizan el aprendizaje grupal. Por ello, es imprescindible que toda nueva agrupación
humana cree espacios de formación, sensibilización y dialogo para desarrollar una nueva cultura
de trabajo en equipo’’.
Equipo de Trabajo Trabajo de Equipo

- Unidos por finalidad común - Integración, efecto de tarea comun

- Tareas generalmente individuales - Tareas grupales o colectivas

- Pertenencia con la organización - Pertenencia al grupo-equipo

- Identidad de cada disciplina - Identidad profesional, desdibujada en


el interior del equipo, discriminada en
el campo

Observaciones:
Si bien en la literatura general se habla indistintamente de trabajo de equipo y de trabajo en
equipo, consideramos que podría plantearse una diferencia importante entre las dos maneras de
establecer la designación; no siempre que trabajo en equipo estoy haciendo trabajo de equipo. A
modo de ejemplo, pensamos en un equipo de futbol y consideramos que a veces algún jugador
resalta su trabajo en el equipo pero el equipo como tal no efectuo un trabajo conjunto,
articulado, co-gestionado, de alguna manera hubieron diversos trabajos, con mas o menos
destaque, dentro del equipo de trabajo, en este caso equipo de futbol.

Efectuamos esta discriminación, porque algunas veces en ‘la cancha’ multi o interdisciplinaria
se observan pertinentes trabajos singulares, disciplinarios, dentro del contexto del equipo, pero
no siempre podemos decir que esos trabajos sean efecto de la articulación coherente de los
diversos saberes y practicas de las distintas disciplinas.

Algunos elementos en juego

- Suplementariedad – Cuando trabajamos con otros podemos suplir acciones y por tanto,
en realidad realizar tareas no productivas, sino tareas redundantes. (Ej: uno que barre y
el otro barre detrás por el mismo lugar del anterior).

- Complementariedad – Podemos complementar tareas, habilidades, capacidades,


potencializando una tarea común desde la integración de aportes.

- Co-operación – Operar con el otro, en un plano de articulación que permita la mejor


productividad.

- Rol adjudicado/Rol asumido – Constantemente en nuestra cotidianeidad estamos


adjudicando roles a otros/otras y asumiendo roles que nos adjudican (o a veces nos auto
adjudicamos. Importa percibir estos procesos para comprender el mecanismo y los
efectos que produce y entonces trabajar en la movilidad de roles necesaria a la mejor
productividad grupal y también imprescindible como una adecuada medida de
preservación de salud.

- Vectores del cono – Afiliación (inscripción a la organización), Pertenencia


(identificación, compromiso e implicación con los objetivos y practicas institucionales),
Pertinencia (acciones y tareas acordes a los objetivos planteados en el equipo),
Comunicación (dialogo fluido donde un conjunto de ‘vicios comunicacionales’ pueden
ser despejados y analizados), Aprendizaje (lograr desde el intercambio y la
confrontación de ideologías un aumento cuantitativo de conocimientos que produce
saltos cualitativos, modificación de aptitudes y actitudes), Tele (disposición a
vincularme con los otros).
- Miedo a la perdida/Miedo al ataque – Ante toda situación nueva nos enfrentamos a dos
miedos básicos y las ansiedades correspondientes: miedo a la perdida-ansiedad
depresiva, miedo al ataque-ansiedad persecutoria. Específicamente pensando en el
aprendizaje, lo nuevo ataca mis anteriores saberes y procederes en tanto distinto o
cuestionador de ello; esto provoca miedo a perder lo anterior, aquello que ya estaba
como legitimado y conquistado.

Actitudes Psicológicas para el Trabajo de Equipo

- Modo de ubicarse –observar, comprender, etc-


- Capacidad de asombro
- Respeto hacia el otro
- Actitud no normativa, no catalogar desde lo bueno o lo malo en forma absoluta,
permitirse ver la singularidad y especificidad de procesos en su complejidad
- Evaluar para comprender y comprender para evaluar
- Superar los esquemas de lo bueno y lo malo para entrar en la dialéctica
- Aceptar limites y limitaciones
- Aceptar la evaluación ajena
- Contencion, protección, -funcion materna-
- Poner limites, facilitar salida hacia fuera, acción hacia la autonomía, -funcion paterna-
- Co-pensar, -funcion fraterna-
- Tolerancia a la emocionalidad propia y ajena
- Relativizar la verdad para permitir la operatividad, considerando a la verdad como una
producción socio-historica
- Capacidad de auto continencia –estar dentro de los propios limites, continencia,
apertura, contacto-
- Prediccion –aprender de la experiencia para establecer relaciones, indagar y comparar
por analogía-
- Desembarazarse de ideas preconcebidas
- Capacidad de establecer relaciones insolitas
- Interes por investigar
- Definir por lo positivo –por lo que hay, no por lo bueno-
- Aceptacion de las diferencias
- No generalizar Paciencia –tolerancia a tiempos largos-
- Humildad –viene de humus, pisar tierra firme, desde la raíz, inseparable de la realidad-
- Capacidad de espera
- Capacidad de integración teorico-practica
- Necesidad de trabajarnos

Si hay algo que caracteriza a los equipos de trabajo es que no son un producto terminado
(excepto cuando finaliza su propósito o se deshace el equipo). Los equipos de trabajo son el
resultado de una compleja interaccion entre personas que coexisten en el mismo lugar y en el
mismo tiempo.
Cada persona se integra al equipo desde sus propios conocimientos y experiencias y debe
articularlos con los conocimientos y experiencias de otros. A la vez, se integra a un modelo
organizacional con una cultura determinada, valores y normas que rigen las relaciones y que en
muchas oportunidades se contraponen con las individuales.
En este sentido cada uno aporta lo propio, aprende de los otros y aprende con los otros. Este
aprendizaje tiene un progreso en su Calidad cuando quein aprende puede también aprender
como aprende.
Revisar los propios procesos de aprendizaje con una mirada critica aporta nuevos conocimientos
pero requiere el esfuerzo de admitir que no hay ‘una verdad unica’. A la vez, es uno de los
pocos instrumentos disponibles para intentar modificar las conductas.
Características de un Equipo efectivo de trabajo

- La atmosfera tiende a ser informal, cómoda, relajada. Pueden haber momentos de


grandes tensiones, pero la efectividad del equipo queda dado por resolver esos
momentos de forma pertinente.

- Hay bastante discusión, en la que participan todos, con momentos de mayor o menor
pertinencia acordes a situaciones grupales de contexto. Si la discusión se aleja del tema,
alguien vuelve a encauzarla de nuevo.

- La tarea u objetivo del grupo es bien comprendida y aceptada por los miembros. Se
discute libremente el objetivo hasta que se formule de tal manera que los miembros del
grupo puedan comprometerse con ese objetivo.

- Los miembros se escuchan. Se atienden todas las ideas. Las personas no temen verse
censuradas por expresar sus puntos de vista, incluso si parecen bastante extremos.

- Hay desacuerdo. Pero el grupo se siente como con el y no muestra señales de tener que
evitar el conflicto o de mantener las cosas en un plato de ‘dulzura y suavidad’. No se
reprimen los desacuerdos ni se pasan por alto por una acción prematura del grupo.

- La mayoría de las decisiones se toman por consenso o negociación para enriquecer los
productos grupales.

- La critica es frecuente, franca y relativamente comoda. Existe poca tendencia a los


ataques personales, ya sean abierto o disimulado. La critica tiene un sabor constructivo,
pues se orienta a remover obstáculos que el grupo enfrenta y que le impiden hacer su
trabajo.

- Las personas se sienten libres para expresar sus sentimientos y sus ideas, tanto acerca de
los problemas como acerca de la operación del grupo.

- Cuando se toma un curso de acción, se dan y se aceptan tareas claras.

- El jefe del grupo no lo domina ni, por otro lado, el grupo muestra sumisión. De hecho,
conforme uno observa la actividad es claro que el liderazgo se turna de tiempo en
tiempo, dependiendo de las circunstancias.

- El grupo tiene autoconciencia de sus propias acciones. Frecuentemente se detiene a


examinar cuan bien lo esta haciendo o que puede estar interfiriendo con su accionar.