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AVANCES Y DESAFIOS PARA LA DEMOCRACIA:

1. EL PESO APLASTANTE DE LA INJERENCIA DE ESTADOS UNIDOS EN


AMERICA LATINA:

La política de guerra de Estados Unidos y sus aliados siguen sembrando de miedo y


muerte el globo. El unílateralismo estadounidense se enfrenta abiertamente a proyectos
progresistas en toda América Latina en una estrategia de guerra en la que cumplen un
papel fundamental las empresas transnacionales y medios de comunicación como
CNN.

La voracidad imperial ya no se escuda tras eufemismos inútiles. Estados Unidos


pretende desarrollar un control hegemónico e impedir la autonomía de los países en
América Latina. En países como Colombia, Washington cuenta con gobiernos como el
del presidente Uribe, que agencia el incremento de la presencia militar en hechos tan
vergonzantes como el ocurrido en días pasados cuando el mismo embajador
norteamericano en Colombia, anuncio la apertura de una nueva base militar en la
frontera con Venezuela para continuar en la tarea de desestabilizar el hermano país.

Desde muy temprano, desde el año 1964, Estados Unidos empezó a utilizar a Colombia
como escenario de nuevas modalidades de guerra en las que los civiles empezaron a
convertirse en objetivos militares. En ese año, Estados Unidos dono trescientos
millones de dólares y envió asesores militares y armamento para acabar con la
resistencia campesina que no aceptaba el exterminio que el establecimiento había
decretado. En ese mismo año se propuso la organización de los grupos paramilitares
bajo el remoquete de “desarrollo de la estrategia de armar civiles”. En 1999, Estados
Unidos aporto mil seiscientos millones de dólares, armamento y asesores militares en
el contexto del llamado “Plan Colombia” que aún se mantiene y que hasta el 2006, ha
enviado mas de cuatro mil millones de dólares para contribuir con su aporte a la limpieza
sociopolítica, estrategia que hoy en día se mantiene en completo apoyo al gobierno de
Uribe. Es importante recalcar que esta estrategia facilita la continuidad del proyecto
Uribe Vélez, a pesar de sus estrechos vínculos con narcotraficantes y paramilitares.
Como una de las contrapartidas, el establecimiento colombiano adecua las leyes para
que se ajusten a los intereses de las empresas norteamericanas que aprovechan para
hacer una explotación voraz de las riquezas nuestras.

La presencia de Estados Unidos en la región se vehiculiza ahora a través de regimenes


cercanos a sus afectos, como el colombiano. No es de sorprender, por lo tanto, que
Colombia se este convierte en el factor de desestabilización regional. Marchando a
contravía de casi toda la región, el régimen de Álvaro Uribe busca desactivar la lucha
democrática desde las nuevas orillas que la izquierda latinoamericana esta afianzando.

Pero el gobierno norteamericano no solo acude a sus aliados estratégicos como


Colombia, Perú y México sino que también trata de desestabilizar procesos que
adelantan los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua; el imperio en su
ansiedad hegemónica no duda en echar mano del asesinato y el derramamiento de
sangre para impedir la lucha por la autonomía en nuestros países.

2. CRECIMIENTO DE POSTURAS DE EXTREMA DERECHA EN LAS ELITES QUE


HABIAN MANTENIDO EL PODER:

EL pulso entre las antiguas elites y el resto del pueblo sigue siendo un pulso desigual,
porque se usa todavía el poder político y económico para afirmar las pretensiones
exclusivistas. En países como Colombia el estado desarrolla la estrategia paramilitar y
continua usando el apoyo norteamericano y las fuerzas armadas para asesinar,
desplazar, torturar y desaparecer a los opositores políticos y a los lideres sociales. Bajo
ese telón de fondo, los terribles adversarios del proceso latinoamericano -que no
juegan, ni descansan- han entendido mucho mejor que las izquierdas tradicionales lo
que está en juego. Los voceros del régimen no gastan el tiempo caracterizando cada
proceso desde ópticas antiguas, sino que a todos los fenómenos emergentes,
gubernamentales y sociales que aparecen en la escena continental se les envuelve en
un solo saco de epítetos 'conceptuales': neo-populismo radical o populismo
izquierdista.

La derechización de las elites propicia una derechización del discurso que se filtra hasta
los niveles populares y tiene eco especialmente en las clase media que
tradicionalmente es atraída por la derecha y que se opone a posturas políticas radicales
que terminen igualando sus condiciones a la situación de los sectores sociales inferiores
en la escala económica tradicional. De esta manera se consigue desvirtuar un proceso
de democracia real como el que la actual izquierda latinoamericana esta propiciando.
En un revés cruel del imaginario conceptual, los formadores de opinión de la extrema
derecha busca calificar como "amenaza regional a la democracia" lo que contraviene a
sus intereses y status quo. Bajo este calificativo caen todos los procesos que vivimos,
desde Nicaragua y Cuba hasta Argentina, pasando por Venezuela, Brasil, Bolivia y
Ecuador, Uruguay y Paraguay. Se trata de impedir el avance de fuerzas sociales y
políticas de izquierda que han conquistado el gobierno en 13 países de Amerita Latina
y el Caribe.
Dado que a las amenazas hay que salirles al paso, un emergente bloque gubernamental
de nuevo tipo, es una amenaza que pretenden detener. En consecuencia, estamos
presenciando su antípoda, la más reciente modalidad de desestabilización regional que
esta siendo organizada por las elites separatistas de Bolivia, Venezuela y Ecuador. Así,
entonces, a una democracia que asume estatura continental se le presenta el desafió
de la desarticulación de las unidades nacionales, que son las vías recientes de las elites
en su afán de perpetuarse en el poder.

3. FORTALECER LA POLITIZACION DEL MOVIMIENTOS SOCIALES Y


POPULARES:

La democracia pierde vigencia cuando a sus actores o se les desconoce su estatus


político o estos no lo asumen. Junto con el embate neoliberal vino un desprestigio de la
función política. La administración de lo público y la defensa del bien común paso a ser
asuntos de la tecnoburocracia. Se instalo en el imaginario general la falacia de que la
iniciativa privada con su tufo empresarial era infinitamente mas eficaz que el oficio
político. Si bien sigue siendo necesario que una rendición pública de cuentas levante
los cuestionamientos éticos que siempre han de acompañar a la función pública, no se
debe deducir de ahí que la agenda política se le tenga que extender una partida de
defunción. La identidad política de los actores sociales sigue siendo de valor crítico para
la dinamización de la democracia.

Resulta, por lo tanto, fundamental rescatar los aportes de las distintas organizaciones,
reconstruir una memoria de las luchas y lograr un recuento de las experiencias que nos
permitan apropiarnos de los aprendizajes de la izquierda. Estamos también ante la
necesidad de sacar a la luz y reconocer como parte de la izquierda a esas
organizaciones que tanto en el medio urbano como en el mundo indígena y rural tienen
experiencias políticas concretas que aportar y que sin embargo son invisibilizadas por
el poder dominante y por la propia izquierda, que o bien no sabe de su existencia o bien
les niega su identidad propia. La propia izquierda tiene que asumir ella misma sus
nuevas dimensiones a partir de sus propios parámetros y necesidades y no desde los
que definen los medios de comunicación o las estrategias mediáticas de las
organizaciones más grandes para reconocer su potencial de fuerza real. En la
correlación de fuerzas en que nos encontramos es un hecho que o bien las
posibilidades son para todos o no son para nadie. Se cumplió un primer ciclo
organizativo y es necesario pasar a un segundo momento. No se puede continuar
apelando la espontaneidad organizativa de los sujetos. En el caso de otras
experiencias latinoamericanas, encontramos una experiencia militante y organizativa
previa que permite, ante estos llamados, conformar confederaciones, por ejemplo. A
modo de ilustración, el caso de México muestra que se necesita que todos aquellos que
no encuentran un espacio de participación lo encuentren en una organización. En este
momento al parecer la izquierda popular tocó techo en la demostración de su capacidad
movilizadora. Aún asumiendo que estamos ante un proceso en el que se han logrado
importantes avances, tenemos que reconocer que hay un tope de crecimiento en la
convocatoria y capacidad organizativa de los movimientos. Es necesario ingresar a un
segundo momento de articulación de las organizaciones que las integre en términos de
construcción de un contrapoder. Esta es la responsabilidad de las organizaciones con
madurez y que cuentan con proyección nacional.

4. PROFUNDIZAR LOS PROCESOS DE INTEGRACION LATINOAMERICANA:

Hay diferentes y variados espacios que evidencian este nuevo tiempo de América
Latina, por primera vez en siglos tenemos un medio de comunicación regional
sudamericano, Telesur, que con todo y sus límites, no es solo venezolano sino nuestro
y con una divisa que suena también muy nuestra:"Nuestro norte es el sur." Está
creándose Radiosur, que ojala pueda enlazar las radios progresistas de Sudamérica
entre otras iniciativas en el campo de las comunicaciones. En el tema petrolero, se
cuenta ya con Petrosur, Petro-Caribe y se trabaja para crear el 'Anillo Energético
Regional' a fin de preservar para los próximos 100 años los recursos del tercer milenio.
Ha nacido una estructura política de integración diferente a la OEA: la Unión
Sudamericana de Naciones, UNASUR, y se han presentado propuestas atrevidas como
la de ir hacia una cédula de identidad única, sudamericana, para superar barreras
migratorias y exclusiones del pasado. Pero además se fortalecen diversos espacios de
integración como MERCOSUR, Comunidad Andina, CARICOM, ALBA-TCP y
UNASUR, esta integración refleja la realidad de nuestra región y se convierte en una
desafiante alternativa a la globalización
neoliberal.
La tendencia es que vamos a la conformación de un cuerpo continental que no es pro-
norteamericano, la construcción de un bloque geopolítico propio que sea respetado en
el concierto mundial y aporte al nacimiento de un mundo multi-polar. Sin duda la
afirmación que han hecho en diferentes lugares del mundo, de que América Latina y el
Caribe son el continente de la esperanza, refleja esta realidad.
Ahora es fundamental que avance el proceso hacia un modelo post-neoliberal que
siente las condiciones del socialismo del siglo XXI, porque corremos el peligro de que
retorne el conservadurismo de ultra derecha e incluso el fascismo. El proceso esta
avanzando porque nuestros pueblos están maduros para la integración. Hoy avanza
uno de los más estratégicos espacios de integración: el Banco del Sur que permita
superar el fracaso de las recetas del FMI, Banco Mundial y el BID. Es la primera vez
que tendremos un banco propio que ojala pueda rescatar nuestros capitales de las
manos del imperio.
El avance de UNASUR propone, además, trabajar en la emisión de una moneda
regional única y fuerte, lo cual no había ocurrido nunca antes en el continente.

Avanza la integración latinoamericana en medio de enormes desafíos y cada vez es


mas evidente el fracaso del proyecto del ALCA, o la que Europa y Canadá buscan hoy
exclusivamente con el 'libre comercio'. Latinoamérica debe aprovechar esta
oportunidad única si quiere sobrevivir y garantizar la paz, la justicia social y la
estabilidad democrática, de lo contrario no sobrevive, y para unirse necesita respuestas
justas y equilibradas a sus asimetrías entre países. No es lo mismo unir la economía
boliviana con la brasileña, antes Brasil tendría que hacer ajustes para evitar asimetrías.
Es factible ponernos de acuerdo entre nosotros antes que con Europa y el imperio, pero
es importante que hagamos acuerdos entre nosotros.
Y, finalmente, debemos empezar a fundamentar las bases de la sociedad post-
neoliberal en América Latina y construir la agenda del Socialismo del Siglo XXI
autóctono, que se ajuste a las realidades de los países. Estas son tareas que marcarán
el camino más progresista de la integración, porque de lo contrario será solo comercial,
económica, estatal; y tenemos que trabajar también para que sea social, política y
cultural.

Es necesario también apoyar el mundo árabe, Irak, Palestina y los movimientos


alternativos y de nueva izquierda de Europa y Estados Unidos.
América Latina está gestando nuevos niveles, estratégicos de integración que nos
vuelven un continente apto para el nuevo tiempo y el mundo pluripolar que necesitamos
construir.
Esos nuevos ejes para desarrollar el panorama real de integración y las bases del
Socialismo del Siglo XXI en Latinoamérica, son tratados aún muy frágilmente por los
gobiernos, y menos todavía por la mayoría de los movimientos sociales del continente.
Se hace imprescindible rediseñar regional, continental y mundialmente, desde los
gobiernos de nuevo tipo y con el apoyo de los movimientos sociales y políticos, estas
estrategias de integración.
5. ESTRATEGIA MILITAR PROPIA:

Avanzar en esta tesis que fue ampliamente discutida en Colombia por sectores sociales,
para que conjuntamente, decidamos prohibir en toda la región la implantación de bases
militares extranjeras y el emplazamiento de armas nucleares de cualquier potencia. Esa
iniciativa, crucial para el futuro de Latinoamérica tiene que ser prioritaria. Por eso es un
deber mirar y apoyar, en una dimensión continental y latinoamericanista la decisión
ecuatoriana de no renovar el convenio que permitió imponer la base militar
estadounidense en Ecuador.Es de público conocimientos que Colombia y Perú aceptan
el translado de las bases, cuando Estados Unidos salga de Manta en Ecuador.
Ningún gobierno debe aceptar la presencia temporal de tropas extranjeras ni tampoco
'operaciones militares conjuntas' o acciones como el ataque militar por parte del
gobierno colombiano en territorio ecuatoriano, comandado por Estados Unidos.

También es necesario consolidar una Industria Militar propia. Las potencialidades que
en ese campo, tienen países como Brasil, Venezuela, Argentina y Cuba, por citar solo
algunos, permiten avizorar que ello es no solo necesario ante una alianza transatlántica
que se ha demostrado brutal y despiadada ante el Sur, sino que es algo inaplazable.

6. AGENDA MEDIO AMBIENTAL A TONO CON LAS PREOCUPACIONES


GLOBALES:

El deterioro del medio ambiente y el cambio climático no pueden ser solamente la


agenda de los países que precisamente explotan sin límite los recursos naturales. En
este aspecto, hace falta, como nunca antes, un espacio de encuentro parecido a la
Conferencia de Bandung, para trazar una estrategia con aportes específicos desde
América Latina para afrontar el desafío y la amenaza más grave que atraviesa la Tierra.

Por ello una propuesta relevante que han formulado a los gobiernos de Ecuador y
Bolivia, para que a su vez ambos países lo propongan es el lanzamiento mundial de un
Encuentro por la Tierra, que reúna a delegaciones de los movimientos sociales y
gobiernos de los cinco continentes, con el Sur como eje, para elaborar una propuesta
Andino-Amazónica, que halle alternativas urgentes y viables al Calentamiento Global.
Estamos llamados a tomar medidas drásticas porque porque lo que esta es juego es
todo.

7. UN NUEVO MODELO ECONOMICO, PARA HACER POSIBLE LA VIDA:

Un nuevo modelo económico que supere la grave situación generada por el


neoliberalismo que ha dejado a la mayoría de la población en la marginalidad, sin
acceso a la educación, salud, servicios públicos, que ha privatizado los recursos
naturales, arrebatándole la soberanía a nuestros pueblos.
La emancipación frente al modelo económico que fue impuesto y sustentado al costo
de deshumanizar las relaciones humanas y la relación con la naturaleza, ha
desembocado en la urgencia de pensar un modelo económico propio no con rostro
humano sino verdaderamente humano, que pueda ir en pos de un desarrollo pleno y
no en pos de los intereses del gran capital. El giro político de América Latina, se da en
la urgente necesidad que tiene de liberación, frente a la opresión generada por el
modelo neoliberal que impuso unas cadenas que aplastaron la dignidad y la vida del
pueblo en su conjunto y esta emancipación no tendrá tregua hasta que podamos parir
las alternativas.
"Vivimos no solamente una época de cambios, sino un cambio de época", insiste en
afirmar Rafael Correa desde su posesión como Presidente del Ecuador. América Latina
tiene la oportunidad en sus manos, por vez primera quizás, de convertirse en el
continente donde el cambio de época, hecho desde nuestras angustias y posibilidades
le presente a la humanidad ese otro mundo posible, una nueva oportunidad de salvar
la vida.
Desde Colombia tengo que terminar diciendo que no podemos quedarnos aislados
tratando de impedir que el baño de sangre continué en esta hermosísima tierra, se hace
urgente una salida negociada al conflicto no solo armado sino también social, porque
como dijo un sabio de la antigüedad: “en nuestra paz, tendréis vosotros paz”