Anda di halaman 1dari 1

Problemas Filosóficos Montemayor de la Garza Diego

Adam Schaff
Los Tres Modelos del Proceso de Conocimiento

En su texto, Adam Schaff argumenta que las corrientes de la filosofía han influido
de alguno u otro modo en todas las ciencias. Explica que en la gnoseología se
consideran tres diferentes elementos necesarios para el aprendizaje de
conocimiento: un sujeto cognoscente, un objeto de conocimiento y finalmente el
conocimiento que resulta del proceso. Asimismo, hay tres modelos de
conocimiento que difieren en el proceso. En el primer modelo, el sujeto
cognoscente no piensa; sólo importa que memorice y el conocimiento que resulte
debe ser un reflejo lo más fiel posible al objeto de conocimiento. Schaff lo llama
“mecanicista”. El segundo sostiene que el sujeto cognoscente debe percibir el
objeto de conocimiento como producción. De esta forma, cada quien tiene un
concepto propio, pues su experiencia es distinta a la de todos los demás. Schaff lo
llama “idealista”. El tercer proceso es más equilibrado, dado que el sujeto
cognoscente y el objeto de conocimiento interactúan objetivamente (condicionados
por un componente social). Posteriormente, Schaff hace referencia a dos distintos
conceptos del sujeto cognoscente: uno individualista y subjetivista (el sujeto ), y
uno social y objetivista. Con respecto a lo objetivo y subjetivo, se extiende y
argumenta conceptos de lo que se considera que es la verdad.

En mi opinión, los dos primeros modelos carecen de sentido. El sujeto


cognoscente no debe ser pasivo y sólo contemplar el objeto, ya que los humanos
somos el resultado de años de interacciones sociales y culturales, por lo que
pensamos y sintetizamos información de manera personalizada. Tampoco es
correcto que el sujeto sea el único que influya en el resultado del conocimiento. Si
así se hiciera, el conocimiento resultante contendría lo que el sujeto consideró que
importante aprehender según su experiencia, sin criterios o pruebas concretas
que le dieran un sentido específico al objeto. En el caso del tercer modelo, se tiene
el balance ideal, ya que tanto el sujeto como el objeto son importantes: el sujeto
aprende según su experiencia (resultado de interacciones sociales únicas) y el
objeto está condicionado por la sociedad (teniendo así un sentido y razón de ser).
Cada persona aprende de forma distinta y tiene su versión de la verdad;
tendríamos que ser robots para que nuestro aprendizaje fuera uniforme. El objeto
de conocimiento debe ser establecido por los criterios de la sociedad; en caso
contrario, no habría ningún discurso ni interconexión entre los conocimientos
resultados del proceso, y por tanto tampoco un objetivo para aplicar.