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Reformando la Constitución cubana: la importancia de leer a Narciso Cobo

Recientemente se ha conocido que entre el 18 y el 21 de este mes de julio el parlamento cubano –


sus comisiones de trabajo y su sesión plenaria- hará el “estudio” del Anteproyecto de la
Constitución de la República. No obstante, existen ciudadanos que ya tienen ideas específicas
acerca de aspectos que deberían modificarse en el texto constitucional, sin tener que esperar a
conocer ese anteproyecto.
En muchos casos, esas ideas pudieran ser el resultado de lecturas de autores que exhiben al menos
dos condiciones: conocer muy bien el tema y haber expuesto públicamente sus puntos de vista.
Aunque ahora a algunos puede parecerles un tema “novedoso”, el debate sobre la reforma
constitucional ha estado produciéndose durante algún tiempo.
Dispuesto entonces a tratar de participar en el debate sobre la reforma de la Constitución, adelanto a
los lectores de este blog quién es mi “autor favorito” en esta materia: el Dr. Narciso Cobo, eminente
jurista cubano, fundador y Presidente de Mérito de la Sociedad Cubana de Derecho Económico y
Financiero, profesor universitario, y árbitro de la Corte Cubana de Arbitraje Comercial
Internacional.
Conviene aclarar que mi preferencia está condicionada por el énfasis del trabajo del Dr. Cobo en los
temas legales relativos a lo económico. Naturalmente, la mayoría de esos temas tienen una
dimensión política crucial. El Dr. Cobo conceptualiza desde el análisis de una práctica concreta y
eso tiene mucho valor.
Reflexionando sobre el proceso de reforma constitucional que se nos avecina, he releído con mucho
interés las nociones que el Dr. Cobo expuso en cuatro artículos publicados en 2015 y 2016.
Asumiendo los riesgos que implica resumir el pensamiento de otros, especialmente cuando se trata
de temas complejos, anoto a continuación algunos planteamientos del Dr. Cobo que considero que
tendrían una utilidad directa para la reforma de la Constitución cubana. El lector pudiera acudir a
las fuentes citadas para leer los textos completos.
Reforma económica y reforma constitucional: no hay nuevos actores sin Derecho.
“Es improbable que una reforma económica no haga espacio a nuevos actores; y la que se lleva a
cabo en Cuba no es la excepción. Y no hay nuevos actores sin Derecho. Es este el que permite su
creación y reconocimiento, haciéndole un lugar en el marco regulatorio a fin de poder cumplir su
función tuitiva y regular su organización y funcionamiento; lo otro es economía informal”.
“Pienso que el desarrollo entonces está asociado, de manera necesaria, a la libertad de elección. Y
creo que esta se encuentra en la base de las reformas económicas e institucionales emprendidas. Es
una necesidad de estas. En el propio pensamiento de la dirección política del país, como punto de
partida, ha estado eliminar trabas y contribuir al desarrollo más pleno de la persona ensanchando
justamente su libertad de elección”. (1)
Visión inclusiva: todo actor económico, cuenta.
“Pienso que los pasos que se dan en relación con las formas de gestión empresarial no estatal,
expresión que continúa poniendo de relieve una visual estatista, van dirigidos a reconocer el papel
de estos nuevos actores y, como corolario, la diversidad de formas de titularidad e intervención de
estos sobre los medios de producción a su disposición. Todo medio o instrumento de producción,
equivale a decir todo actor económico, cuenta. Todo lo que obstaculice o haga ineficiente su
empleo va en contra de la racionalidad económica que pienso debe primar para acabar de salir
adelante”.
“Son los actores económicos, cualquiera que sea el régimen de propiedad, los que crean la riqueza.
Toda la riqueza. Crean valores con su actividad. Es importante que lo puedan hacer con la mayor
racionalidad y eficiencia”. (2)
La iniciativa empresarial, la libertad del individuo y su derecho a elegir.
“La libertad del individuo y su derecho a elegir. No es esta cualquier libertad. Quitar restricciones
puede ser una forma de libertad, referida más al entorno y los procedimientos. Esta puede ser
importante, pero más importante puede ser considerar la libertad como el derecho de la persona a
su realización y a desenvolver sus capacidades como parte del verdadero desarrollo. Si para la
primera basta la flexibilización, para la segunda se impone un cambio en la concepción. No basta
la falta de interferencia, es colocar a la persona en la posibilidad real de una elección cuyas
premisas, pienso, habrá que ir descubriendo y garantizar”. (3)
La propiedad privada y la necesidad de su reconocimiento constitucional.
“La propiedad privada, hoy reconocida en la propuesta de conceptualización del modelo
económico cubano, en realidad no encuentra asiento en la Constitución, y es este uno de los
principales cambios que deberán tener lugar en el texto constitucional”. (4)
La empresa privada y el desarrollo nacional
“La empresa privada de capital nacional, deberá encontrar los espacios y el respaldo necesarios
para contribuir, con su actividad, a la satisfacción de las necesidades y al bienestar de la sociedad
cubana y, como es natural, al desarrollo económico del país. Ello deberá ocurrir de manera
complementaria, pero no subordinada, a la economía estatal. Será esta una verdadera expresión de
la heterogeneidad de los nuevos actores reconocidos en el modelo económico cubano”. (5)
Cuentapropistas y empresarios: la necesidad de legislar con claridad.
“Hoy hablamos de más de medio millón de trabajadores por cuenta propia, inscritos; y si
aplicamos cualquier coeficiente de “invisibilidad”, por no declaración, aun siendo conservadores,
este número puede resultar considerablemente mayor… Sin embargo, no hay uniformidad en su
composición. No parecen ser los mismos supuestos o requerimientos de tutela, los del que realiza
de manera individual y aislada su labor, como es el caso del trabajador por cuenta propia, que la
de aquellos otros que, más allá, ponen, junto a su ingenio y creatividad, capital propio o en común
y emplean fuerza de trabajo ajena”.
“A diferencia de los primeros, que realizan de manera aislada e independiente su labor, estos otros
“empleadores”, en propiedad, constituyen verdaderas pequeñas y medianas empresas; y no
“emprendimientos”, de uso frecuente en la prensa, como una forma socorrida de evitar el término,
y que solo hace postergar y diferir el reconocimiento de un sujeto con fisonomía propia de
empresario”. (6)
La ampliación del derecho de asociación con fines económicos: resolviendo artificios legales
actuales y sus contradicciones.
“Y una segunda limitación, que pudiera estar en el no reconocimiento de su derecho a asociarse
para fines económicos, el que solo aparece registrado en el texto constitucional para los pequeños
agricultores y la formación de cooperativas agropecuarias. Sin embargo, esto no ha impedido que
se adopte una normativa legal, con rango de decreto ley, para fomentar la asociación de
particulares y constituir cooperativas no agropecuarias como única forma empresarial a la que en
rigor puede acceder actualmente el cuentapropista”.
“Al ser la cooperativa no agropecuaria la única forma asociativa admitida por la ley, ello da lugar
a que, con alguna frecuencia, se adopte esta forma organizativa por negocios que en realidad no
operan conforme a los principios de cooperativización, y en los que prevalece, más bien, un ánimo
de lucro propio de otras formas empresariales. Ello hace que se beneficien de ventajas fiscales y de
financiamiento que en rigor solo tienen razón de ser en el caso de las cooperativas, sirviéndose
para ello de esta forma de encubrimiento que invisibiliza la verdadera naturaleza de la entidad”.
“En lo que respecta a la segunda limitación, concerniente al derecho a asociarse para fines
económicos, este, a nuestro juicio, deberá encontrar acomodo con mayor generalidad en el nuevo
texto constitucional. Y si bien es natural que, por la importancia que reviste la propiedad
cooperativa, se enuncie y reconozca esta de manera particular con la necesaria amplitud, no debe
resultar esta la única forma resultante de su ejercicio”. (7)
La libertad para elegir la actividad del cuentapropista y la mayor efectividad del marco
regulatorio.
“En primer término, se hace necesaria esta libertad para elegir la actividad que se quiere
emprender. Esta, hoy se ve constreñida a un listado de actividades para las cuales se otorga la
licencia de cuentapropista, que, aunque incrementado su número respecto a las versiones
pretéritas, indudablemente peca al continuar siendo taxativa e impedir el desarrollo de toda otra
actividad empresarial no contemplada en el listado. Todo esto sucede, cuando en realidad, como
tantas veces se comenta y se debate, bastaría con invertir la fórmula y reconocer de manera
general la libertad de elección, fijando en todo caso aquellas esferas en las que por alguna razón
no se autoriza la actividad privada o en las que esta requiera de una autorización especial. No
hacerlo conduce a invisibilizar actividades que, no obstante, se desarrollan, como parte de una
economía sumergida o subterránea, fuera de todo marco regulatorio, con pérdida de todo tipo de
información y los consiguientes riesgos para el consumidor”. (8)
La libertad de elegir y fijar el objeto de la actividad: reduciendo la impedimenta burocrática
de la reforma económica.
“La libertad de elegir y fijar el objeto mismo de la actividad; libertad que padece, a nuestro juicio,
de una doble restricción: en primer término, por la definición que se hace preceptivamente de su
alcance, actividad por actividad, y en segundo lugar, por el hecho de que en cualquier
modificación o cambio en el objeto elegido, se hace obligado acudir a tramitar y solicitar una
nueva autorización”.
“Para corregirlo, pudiera quizás bastar con posibilitar el diseño del objeto social con la necesaria
generalidad. No hacerlo, unido al freno que encierra para el desarrollo y ampliación de las fuerzas
productivas, y en adición a los inconvenientes anteriormente advertidos, no deja de incorporar
riesgos y costos al consumo”. (9)
La libertad de elegir la forma organizativa que se adopta, o de no adoptar ninguna.
“Y en tercer y último lugar, por solo considerar las libertades que dan paso a su creación, y no por
ello en modo alguno menos importante, la libertad de elegir la forma organizativa que se adopta, o
de no adoptar ninguna. Es su opción decidir si permanece en calidad de comerciante individual o
pasa a adoptar una forma societaria, de manera unipersonal o asociándose con otro; sociedad que
puede ser de una manera cuando recae en los miembros de una familia y de otra cuando ello
suponga la participación de otras personas naturales, o jurídicas, lo que no debe estar excluido de
la vista del legislador, quien tampoco debe descuidar que dicha asociación puede ser de carácter
temporal, o responder a un cometido dado, o transformarse en formas societarias de mayor
complejidad y requerimientos. Pienso que estos son aspectos que nos quedan por debatir”.
“En cualquier caso, el reconocimiento de la personalidad jurídica del comerciante, dotándolo con
ello de la capacidad para ser sujeto de derechos y obligaciones, y contratar, con la consiguiente
separación de los activos y bienes que pertenecen a la entidad, de los que constituyen su
patrimonio personal, e independizando y en su caso limitando su responsabilidad, parece ser, más
que conveniente, una necesidad”. (10)
El desarrollo de las libertades, el individualismo, los proyectos de vida del ciudadano y las
políticas públicas.
“Es evidente que existe una tendencia hoy a anteponer los intereses individuales a los de carácter
social. El desarrollo de la iniciativa privada en Cuba, es una expresión más de ello. Solo que, a
diferencia de la vertiente que coloca los proyectos de realización personal fuera del país, como nos
sucede con el fenómeno migratorio, esta otra los coloca dentro. Y en tanto el aporte de los
primeros al desarrollo social sería de improbable materialización, el de esta otra proyección es de
una capacidad de impacto, directo e inmediato, en el bienestar de la sociedad cubana, a la vez que
hace realidad los proyectos personales de quienes los asumen y emprenden. Y eso añade valor”.
“Que el desarrollo de estas iniciativas promueve en cierta medida el individualismo, y puede
alentar el egoísmo, es real. ¿Y…? El desarrollo de las libertades del individuo comporta estos
riesgos. Toca a las políticas públicas propiciar un entorno que favorezca la responsabilidad social
de estos nuevos actores, y reconozca y fomente conductas más solidarias y participativas que
contribuyan, en el plano redistributivo, a la mayor justicia social que ha guiado y movido el
proyecto revolucionario cubano. En realidad, tampoco las relaciones en el sector público
empresarial han sido lo colaborativas y solidarias que estarían llamadas a ser”. (11)
A modo de conclusiones: el no estorbar ya es ayuda.
Resisto la tentación de anotar mis propias conclusiones acerca de todo lo anterior porque considero
que también el Dr. Cobo ha resumido de manera sobria la enorme tarea que queda por delante en
este proceso de reforma constitucional, incluida las fases de consultas públicas que tendrían lugar:
“Toca al Estado favorecer estas trasformaciones y apoyar la creación y desempeño de los nuevos
actores Y, como dice un viejo refrán castellano ‘el no estorbar ya es ayuda’”. (12)
Notas
1 Narciso Cobo. “Cuentapropismo y pequeña empresa: una mirada desde el Derecho”, Cuba
Posible, 18 de enero de 2016, https://cubaposible.com/cuentapropismo-y-pequena-empresa-una-
mirada-desde-el-derecho-2-aa6-aa-aa8-4-aa/ Nota: los subrayados en el texto original de Cobo los
he agregado para esta nota que ahora he publicado en mi blog.
2 Carolina García Salas y Fernando Luis Rojas. “Narciso Cobo: El socialismo es esencialmente un
ejercicio de participación”, entrevista al Dr. Cobo publicada en Catalejo, revista Temas, 11 de
marzo de 2016 http://www.temas.cult.cu/catalejo/narciso-cobo-el-socialismo-es-esencialmente-un-
ejercicio-de-participaci-n
3 Narciso Cobo. “Iniciativa empresarial: deudas y dudas”. Cuba Posible. 6 de octubre de 2015,
https://cubaposible.com/iniciativa-empresarial-deudas-y-dudas/
4 Narciso Cobo. “La nueva pequeña empresa cubana: algunas interrogantes al legislador”, Cuba
Posible, 12 de octubre de 2016, https://cubaposible.com/la-nueva-pequena-empresa-cubana-
algunas-interrogantes-al-legislador/
5 Ibidem.
6 Narciso Cobo. “Cuentapropismo y pequeña empresa: una mirada desde el Derecho”, Cuba
Posible, 18 de enero de 2016, Op.cit.
7 Ibidem.
8 Ibidem.
9 Ibidem.
10 Ibidem.
11 Ibidem.
12 Ibidem.

LÁZARO GONZÁLEZ RODRÍGUEZ. Ni se investiga, ni se preparan especialistas en organización


del trabajo y los salarios en Cuba

Lázaro González Rodríguez, autor invitado de este blog, reconocido especialista en organización
del trabajo y los salarios, expone sintéticamente una crítica al estado actual de la investigación
científica y la preparación de especialistas en materia de organización del trabajo y los salarios en
Cuba. Concluye con cinco recomendaciones para remediar la situación.
Poner la ciencia en lengua diaria:
he ahí un gran bien que pocos hacen.
José Martí
Durante los últimos decenios, la investigación científica del trabajo y la preparación de especialistas
en organización del trabajo y los salarios ha sido nula, al extremo que en el 2012 la Comisión de
Implantación de los Acuerdos del Partido y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social disuelven el
Instituto Nacional para la Investigación Científica del Trabajo con la indiferencia del CITMA;
decisión, en mi criterio, totalmente inaudita, errónea e insólita. Es incomprensible que en un país
socialista donde existen cientos de institutos y centros para investigar disímiles temas, el trabajo,
fundamento de toda sociedad, no merezca una institución sólida para investigarlo. Si a ello le
agregamos que el 99% de quienes dirigen los recursos humanos a todos los niveles carecen de los
conocimientos idóneos sobre la materia, no hay dudas que se le ha dado la espalda a la optimización
del trabajo.
Esta situación ha provocado, entre otros aspectos, lo siguiente:
A. Relacionados con la eficiencia del trabajo.

 Desestímulo laboral que provoca disminución de la productividad del trabajo y otros


indicadores de eficiencia.
 Deficiencias en la organización del trabajo en la mayoría de los centros laborales.
 Disminución de la calidad de las producciones y los servicios.
 Incongruencias graves en la organización del salario.
 Incremento de las indisciplinas laborales.
 Alta tasa de fluctuación de la fuerza de trabajo.
 Plantillas sin fundamento alguno.
 Normas de trabajo fijadas para que el trabajador gane más, etc.
B. Relacionadas con la fuerza de trabajo.

 Los individuos, fundamentalmente los jóvenes, pierden interés en la temática.


 Los poquísimos investigadores se dedican a otros menesteres.
 Los poquísimos especialistas en organización del trabajo se dedican a otros menesteres.
 No existe el relevo para esta actividad.
 Disminuyen sensiblemente los valores ético-morales.
C. Relacionados con la documentación emitida por los organismos superiores de dirección.

 Algunas expresiones que aparecen en los documentos, leyes, decretos, resoluciones, etc., son
incompatibles con la teoría, marxista-leninista.
 En los documentos mencionados se nota la superficialidad y el desconocimiento de las
técnicas de organización del trabajo y los salarios.
 Se ha otorgado a las empresas facultades que no les corresponden, sino al Gobierno y al
Estado.
RECOMENDACIONES
1. Elaborar y aplicar con carácter paulatino la Reforma General de Salarios, la cual debe, por
una parte, elevar los salarios que actualmente no se corresponden con el costo de la vida, y
dotar al sistema de elementos que propugnen el crecimiento de la productividad y demás
indicadores de eficiencia a la vez que coadyuve a la formación del hombre en todos sus
aspectos.
2. Reconsiderar la decisión adoptada sobre el Instituto de Investigaciones Científicas del
Trabajo.
3. Implementar cursos en los diferentes grupos y empresas sobre organización del trabajo y los
salarios, así como lograr que se adopten las mismas medidas a nivel de la enseñanza
técnico-profesional y las universidades.
4. Evaluar los conocimientos que poseen los directores de Recursos Humanos a todos los
niveles sobre organización del trabajo y los salarios, en caso de resultar insuficiente dicha
evaluación, fijar los cursos que deben pasar para adquirir la preparación necesaria.
5. Revisar el Código de Trabajo y su Reglamento librándolo de incongruencias y
superficialidades en el tratamiento de algunas cuestiones.

La Habana, 28 de junio de 2018

UN FANTASMA RECORRE CUBA…EL CAPITALISMO

Jorge Gómez Barata

Tengo la certeza de que la sostenibilidad del proceso político y el progreso


económico y social de Cuba están ligados al relanzamiento y profundización de las
reformas, y al cese del bloqueo estadounidense. Aunque a corto plazo su influencia no es
visible, lo primero puede influir en lo segundo, de hecho ya ocurrió. Tal vez de no haberse
iniciado las reformas, la aproximación protagonizada por Barack Obama no se habría
realizado.

Obviamente a Cuba le resulta extremadamente difícil (no imposible) gestionar el


cambio de las posiciones políticas del presidente y el Congreso de los Estados Unidos,
pero es preciso estar alertas y ser diligentes para aprovechar coyunturas y matices como
en su momento hizo el presidente Raúl Castro, que en lugar de detenerse o desgastarse
frente a obstáculos como el bloqueo y la base naval de Guantánamo, como el consumado
estratega que es, los bordeó, aplazando su solución.

En cuanto a las reformas, todo parecía más viable porque dependía


exclusivamente de los cubanos, que inspirados por el líder revolucionario, sin injerencias
foráneas y con absoluto apoyo popular, se consideraron habilitados para hacer lo que
táctica y estratégicamente aconseja la experiencia histórica y es más conveniente para el
país. No ocurrió así.

Por situaciones en la cual convergieron prejuicios y convicciones, se pusieron en


circulación argumentos opuestos a los cambios propuestos de modo que, a pesar de ser
acordadas en congresos y conferencias, así como en la Asamblea Nacional, y de
someterlas a amplias consultas populares, las reformas fueron administrativamente
frenadas. A ello contribuyeron realizaciones chapuceras o injustificadas improvisaciones
que desacreditaron la gestión.

Según se evidenció en los debates y se plasmó en documentos, las razones para la


corrección del rumbo de las reformas que avanzaban hacia la apertura económica, y que
promoverían reflexiones y acciones políticas encaminadas al perfeccionamiento de las
estructuras y el funcionamiento de las instituciones del estado y la sociedad; fueron de
naturaleza ideológicas.

En Cuba existen personas influyentes que asumen posiciones opuestas a cualquier


forma de acumulación de riqueza, aun cuando sea obtenida mediante negocios lícitos.
Esa mentalidad considera que esos procesos, de modo más o menos automático,
conducen a un corrimiento hacia el capitalismo que puede dar al traste con el socialismo.
Al ralentizar el progreso de los negocios y considerar el lucro como una mácula, en
realidad se frena el desarrollo de las fuerzas productivas.

Algunos círculos cubanos desconocen el hecho de que en todos los países existen
personas económicamente solventes, que por poseer negocios o desempeñar
profesiones lucrativas, disponen de riquezas superiores a la media, lo cual no les impide
asumir posiciones progresistas y patrióticas, militar en la izquierda, incluso apoyar a la
Revolución Cubana. El hecho de que los dueños de algún capital se apropien de ciertas
cuotas de plusvalía, no convierte a cada empresario o pequeño empresario en un
explotador al cual es preciso repudiar.

Esa curiosa forma de discriminación conlleva a adoptar disposiciones que impiden


el crecimiento del sector privado, obstaculizan la generación de empleos y niegan la
incorporación a la gestión económica de elementos innovadores, capaces de imprimir un
dinamismo a la economía en la Isla, donde las pequeñas y medianas empresas pudieran
asumidas como aliadas del estado en el cometido de impulsar el progreso nacional.

En realidad, más que de ideología, se trata de prejuicios que debieron haber sido
eliminados cuando el presidente Raúl Castro llamó a cambiar la mentalidad, cosa que no
se realizó o avanza lentamente.

En el horizonte inmediato ha aparecido una nueva oportunidad con la


convocatoria a redactar una nueva constitución, de la que pudiera surgir el diseño de un
modelo socialista abierto, inclusivo, democrático y humanista, cosa que solo de los
cubanos depende. De algo estoy seguro, el progreso, incluso con dosis de actividad
privada, no es el adversario. Los enemigos son el estancamiento, y la pobreza. Allá nos
vemos.

La Habana, 30 de junio de 2018

…………………………………………………………………………………
El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por Esto! Al reproducirlo, indicar la fuente.
Reducción de plantillas estatales en Cuba: ¿misión cumplida?

Hace unos pocos días, la prensa oficial de Cuba ofreció nuevos datos parciales acerca del
importantísimo tema del empleo en el país. Se informó que “hoy están ocupados en la economía 4
474 800 personas, entre ellos poco más de tres millones en el sector estatal y alrededor de 1 300
000 en el no estatal”.
Adicionalmente se informó que “a causa del proceso de reordenamiento laboral emprendido en
Cuba desde el año 2009 se han reducido las plantillas infladas, tanto en el sistema presupuestado
como en el empresarial. Mientras, se ha incrementado la ocupación en el sector no estatal”. (1)
El nivel actual de empleo en el sector estatal (3 174 800 trabajadores) representaría 1 003 300
empleados estatales menos en relación con el año 2010. Es decir, la reducción de las plantillas
estatales habría sido aproximadamente de 1 millón de trabajadores, con lo cual el proceso se
acercaría a la reducción proyectada en 2010, cuando la Central de Trabajadores de Cuba (CTC)
emitió una resolución en la que se afirmaba que “es conocido que el exceso de plazas sobrepasa el
millón de personas en los sectores presupuestado y empresarial”. (2)
En aquel momento esperaba alcanzarse una reducción de plantillas estatales de 500 mil trabajadores
en un solo año (2011) pero, aunque la contracción real fue menor (305 100 empleados), la resultante
acumulada del proceso de plantillas estatales alcanzaba aproximadamente 1 millón de personas en
2018. (3)
Son buenas noticias, pero quizás conviene tratar de poner las cifras en una perspectiva amplia para
poder entender mejor sus posibles implicaciones para el actual proceso de reforma económica.
La primera cuestión que debe ser retenida es que el proceso de reducción de plantillas estatales se
produce en un contexto macroeconómico general en el que se ha contraído significativamente el
nivel de empleo total del país, el cual disminuyó en 509 700 trabajadores en relación con el año
2010. Desde esa fecha se ha producido una notable baja de la “tasa de actividad económica”
(relación existente entre la población económicamente activa y la población en edad laboral), la
cual se redujo de 76,1% en 2010 a 65,2% en 2016. (4)
La segunda cuestión que habría que entender es que la función de creación de empleo neto en la
economía cubana dejó de recaer, desde 2010, en el sector estatal y ha sido asumida por el sector “no
estatal”. El empleo neto en el sector “no estatal” aumentó en 493 600 trabajadores en relación con el
nivel del año 2010.
La tercera cuestión importante se refiere a que es en realidad el sector privado (campesinos
privados, los usufructuarios de la tierra, las Cooperativas de Créditos y Servicios, empresas mixtas
y los trabajadores por cuenta propia) el que funciona como el único creador de empleo neto de la
economía cubana, con una adición neta de 549 800 empleos entre 2010 y 2016 (no hay datos
publicados para 2017).
De hecho, en ese periodo, el sector privado no solamente fue capaz de crear un nivel de empleo neto
superior a la destrucción de empleo neto estatal, sino que ese mayor nivel de empleo neto privado
pudo también ayudar a compensar la reducción de empleo neto en el sector cooperativo, el cual se
ha reducido desde 2014.
Las implicaciones prácticas de lo anterior pudieran ser las siguientes:

 Siendo una noticia importante, la reducción de las plantillas estatales –en aproximadamente
1 millón de trabajadores- debería ser entendida fundamentalmente como un punto de partida
más favorable para continuar reformando el sector estatal, el cual –de incrementarse la
productividad- posiblemente requiera reducciones adicionales de trabajadores. Por tanto, la
noticia no debería ser tomada como un indicador que pudiera sugerir que es factible “aflojar
la presión” respecto a las reformas para lograr empresas estatales rentables y entidades
presupuestadas eficientes, algo de lo cual todavía queda mucho por hacer. Esta es “ una
cara” de la moneda.

 La “ otra cara” es la capacidad demostrada por el sector “no estatal” –especialmente su


segmento privado- para crear empleo neto a pesar de haber tenido que funcionar en un
contexto no precisamente muy favorable, representa un potencial para el desarrollo nacional
que todavía se encuentra muy débilmente aprovechado. Ello requiere el cambio desde un
enfoque estatal que prioriza la adopción de intricados procesos de licencias y que hace
énfasis en las tareas de inspección, hacia otro enfoque distinto que desarrolle las capacidades
estatales para regular, cooperar y facilitar la actividad de los emprendedores privados,
partiendo de la base de que “los actores económicos de carácter privado deben aportar a la
identificación y aprovechamiento de potencialidades productivas y al bienestar, para el
desarrollo socioeconómico del país”. (5)

Notas
1 Leticia Martínez Hernández, “Examina Presidente cubano programas de empleo y de inversiones
en el país”, Granma, 26 de junio de 2018 http://www.granma.cu/cuba/2018-06-26/examina-
presidente-cubano-programas-de-empleo-y-de-inversiones-en-el-pais-26-06-2018-21-06-29
2 “Reducirá Cuba medio millón de plazas en el sector estatal”, Cubadebate, 13 de septiembre de
2010, http://www.cubadebate.cu/noticias/2010/09/13/reducira-cuba-medio-millon-de-plazas-en-el-
sector-estatal/#.WzYV-mO-laQ
3 ONEI. Anuario Estadístico de Cuba 2016. Tabla 7.2 – Ocupados en la economía según situación
del empleo. http://www.one.cu/aec2016/07%20Empleo%20y%20Salarios.pdf , Anuario Estadístico
de Cuba 2015 http://www.one.cu/aec2015/07%20Empleo%20y%20Salarios.pdf, y Anuario
Estadístico de Cuba 2011 http://www.one.cu/aec2011/datos/07%20Empleo%20y%20Salarios.pdf
4 ONEI. Anuario Estadístico de Cuba 2016. Tabla 7.2 – Ocupados en la economía según situación
del empleo
5 “Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista”, julio de
2017, http://www.granma.cu/file/pdf/gaceta/Conceptualizaci%C3%B3n%20del%20modelo
%20economico%20social%20Version%20Final.pdf

PODRIAN DECIRME ¿HACIA DONDE VAMOS CON LA ECONOMIA CUBANA?

Esteban Morales Domínguez

UNEAC

Desde el preciso instante, en que hemos definido el momento actual de la economía cubana, como
el de la “aplicación del Nuevo Modelo Económico”, ya estamos cayendo dentro de un momento
conceptual y también práctico económico que considero, no se corresponde con la realidad
económica actual que vive el país.

Hablamos del Nuevo Modelo Económico y de Socialismo, pero me parece a veces observar cierta
desconexión entre ambos. Aunque ambos en nuestra realidad no podrían estar desconectados.

Puedo estar equivocado, pero creo que el momento actual hay que definirlo como el del “Tránsito
hacia el Socialismo”. Y esto último es lo único que nos puede permitir conocer qué es lo que está
ocurriendo con la economía. Así como conceptual y prácticamente, donde estamos. En qué
momento nos encontramos, del camino que supuestamente queremos seguir y sobre todo ¿hacia
dónde vamos?

Pienso no es incorrecto priorizar la aplicación del Nuevo Modelo Económico, pero siempre que
entendamos, que tal proceso no es más que un subconjunto del más amplio, que es el del
“Tránsito hacia el Socialismo”. Lo cual nos permitiría ganar más claridad en cuáles son las
soluciones de los problemas que yo creo estamos enfrentando con nuestra política económica.

Han estado proliferando los pasos y contrapasos, los adelantes y atrás, las marchas y
contramarchas, de una de política económica que no acaba de ponernos en el camino del
crecimiento, ni de encontrar las claves de cómo superar algunos problemas que tenemos. De lo
contario, cómo explicar que se estén cometiendo lo que considero son errores, prácticos y
teóricos.

Nos asombra y preocupa sobremanera, que estemos escuchando decir a nuestros dirigentes de la
economía, que se concederá solo una licencia para ejercer el trabajo por cuenta propia. Y entonces
ante esa medida me pregunto ¿Queremos trabajo por cuenta propia, o no? Pero más que eso,
¿llegaremos a la pequeña y mediana empresa o no?

En realidad, creo no es difícil de responder la pregunta. Porqué si ni al trabajo por cuenta propia
queremos aun “aflojarle las riendas”, ¿cómo vamos a imaginar que algún día tendremos pequeña y
mediana empresa? Si hemos comenzado por atacar el primer escalón de un proceso como ese.
Ahora resulta, que hemos abierto un “suigeneris mercado al por mayor”, donde solo pueden
comprar las Cooperativas no Agropecuarias, y con unas regulaciones que se parecen mucho a las
de una libreta de abastecimiento. Pero, ¿Acaso es posible imaginar que los cuentapropistas no van
a comprar en ese mercado? La viceministra anunció que no se puede ampliar el mercado abierto
por falta de recursos para abastecerlo. Eso es bueno, porque abrir el otro mercado parece ser solo
una cuestión de recursos, Pero, ¿Nuestra viceministra no sabe que la escasez es la madre del
mercado negro y que este a su vez, es el padre de la corrupción? Creo que será esta otra forma en
que la corrupción se reforzará. Mientras no abramos el otro mercado.

Que los cuentapropistas no podrán comprar, se parece mucho a la ilusión de creer que estos
últimos no van a poder tener más que una licencia, o que no tendrán ningún contacto con el
mercado al por mayor que ahora se crea. Lo cual, todo junto, se parece mucho a querer solucionar
problemas económicos con medidas administrativas. En lo que ya hemos caído no pocas veces.
Solo que ahora se le agrega cierta posible “sordera”, o tal vez la presunción de no querer
escuchar.

No quiero decir que tenga la razón, pero lo cierto es que nuestro PIB no crece, sus proyecciones
son dudosas, ni tampoco vemos que avanzamos lo que necesitamos. Más bien, creo que
retrocedemos. Porque se observaba la intención de adoptar un conjunto de medidas, con las que
parecía que avanzaríamos. Pues por lo menos, nadie había dicho antes, que el trabajo por cuenta
propia se abriría con una sola licencia; ni que el mercado mayorista seria solo para las cooperativas
no agropecuarias o que aún no tendríamos un mercado al por mayor completo, sino una abierto y
otro en espera. Por lo que ahora, respecto a estas dos medidas, sin dudas, hemos retrocedido.

Pero tampoco imaginamos que íbamos a seguir gastando tanto dinero en importar alimentos, sin
darlo a la agricultura para producir. Tampoco que seguiríamos chocando con la ineficiencia de
Acopio.

También creímos que los precios del mercado agropecuario bajarían y que los del shopping, al
menos no subirían, como lo hacen continuamente.

Pensábamos que se había entendido ya, que no podemos seguir permitiendo que la fuerza joven y
calificada se nos vaya. Que podíamos liberar a esa fuerza calificada para que busque empleo en el
sector privado o el turismo, o funde sus propias empresas, no trabajar simplemente como
meseros, choferes, maleteros, sino haciendo otras actividades, un poco más dignas de los recursos
que nos hemos gastado en ella. Y no seguir, como hasta ahora, regalándosela a la emigración.

A pesar de los intentos de algunos por montar consultorías legales y económicas, las que, además,
podrían también beneficiar a la empresa estatal. Pero, si traemos fuerza de trabajo del exterior,
para construir nuestros hoteles, teniéndolas en Cuba, ¿a dónde iremos a parar?

En realidad, no es posible imaginar otra causa de todas estas dificultades, que no sea, que, en
principio, al confundir el momento en que económicamente estamos, no logramos tener claridad
en cuál es el lugar de los diferentes sectores socioeconómicos dentro de nuestra economía. Y lo
que es más grave aún, no sabemos el lugar que le vamos a dar a la propiedad privada, en medio de
ese proceso. Viéndola solo casi como un enemigo que nos va a empujar hacia el capitalismo

Por eso la reacción es la de cortarle el impulso al trabajo por cuenta propia; que mostró
claramente su efectividad para dar empleos, cuando el estado no podía hacerlo.

Y de ahí dimana todo lo demás. No podemos dejar que se conviertan los cuentapropistas, en lo
que de hecho son, en empresas, pequeñas y medianas; no podemos permitir que el ahorro interno
se convierta en actividad de inversión nacional y a estas, no podemos liberarles siquiera un
poquito del monopolio del comercio exterior. Hasta la empresa estatal socialista, en medio de
esas confusiones, también coge su “pescozón”. Y no termina de concretársele su papel salvador.
Porqué creo que no tenemos claro cuáles son las libertades y holguras que deben tener. Porqué no
las tenemos claras para los demás sectores de la economía. Y creo, que aquí está todo el “nudo
gordiano” que no hemos podido cortar. Y para agravar la situación, no hemos acabado de
solucionar las diferentes tasas de cambio existentes. En lo que 11 años después de haber
proclamado como indispensable su solución, no hemos ni siquiera comenzado.

Pero creo, el problema central es que no se quiere dejar a la propiedad privada jugar el papel que,
de hecho teóricamente, ya tiene asignado. Donde queda muy claro, que el tránsito hacia el
socialismo, marca el comienzo de la desaparición de la propiedad privada, pero no su eliminación
definitiva ni inmediata. Donde aún es muy necesaria, yo diría indispensable, para que la propiedad
estatal se concentre en el desarrollo de la gran propiedad socialista. ¿O es que vamos a entretener
a la gran empresa socialista en el pequeño comercio, la mediana y pequeña empresa, todas
dirigidas a la satisfacción de necesidades sociales de pequeño porte, mientras que el estado no
puede dedicarse a desplegar las potencialidades de la gran empresa socialista?

No es que no sean buenas personas las que están aplicando esas medidas; tal vez no sean muy
buenos economistas, porque aún no han logrado aprender que “la economía no cree en lágrimas”.
Pero malas personas no son.

Además, pienso creen que nos están salvando, aunque en la práctica lo que nos pueden estár
hundiendo. Porque de hecho nos empujan al capitalismo de la peor clase. Al capitalismo corrupto,
merca chiflero, que viola las reglas, que trae al capital sin control. Que nos hace sufrir todas sus
consecuencias negativas, sin lograr aprovechar ninguna de sus ventajas. No olvidemos que el
capitalismo que se nos tiene asignado no es el de Suecia.

Pues todas esas medidas de política económica, adoptadas con el temor y las incoherencias a que
los impulsa una realidad que no logran dominar, nos pueden traer siempre consecuencias políticas,
que son más graves, que aquellas de las que quisiéramos escapar.

Sin dudas, parece haber ignorancia o sordera, tal vez ambas, aunque sí es visible que se trata de un
aferramiento ideológico irracional, entre los que dirigen nuestra política económica, por no
haberse percatado aun de los errores que están cometiendo, a pesar de que economistas brillantes
del país y de afuera, les están llamando la atención de que no van por un camino correcto y
proponen no pocas soluciones para salir de la situación.

Pero más que todos esos economistas, que también pudieran estar equivocados, es la realidad
económica del país, en primer lugar, la que les está diciendo que no crecemos ni avanzamos lo
suficiente. Y que cada dia acumulamos más problemas. Con las consecuencias políticas negativas
que ya tienen sobre la población cubana. Problemas, que no son difíciles de observar cómo se
continúan acumulando.

Marzo 22 del 2018

NINGUN PAIS PUEDE DESARROLLARSE EMPUJANDO A SU GENTE HACIA LA


IGUALDAD DE LA POBREZA

Esteban Morales Domínguez

UNEAC

Las palabras recientes de nuestro Ministro Murillo son altamente


preocupantes.

Ya en mi artículo “Huir del capitalismo”, explicaba que el problema no es


evitar la acumulación de riqueza y de capital. Ambas cosas son necesarias
para que una economía pueda crecer.

Es que el capitalismo acumula la riqueza en un polo y la pobreza en el


otro. Luego el problema no es producir acumulación de riqueza y capital,
sino ser capaz de distribuirlos de tal modo que a cada cual le toque una
parte alícuota, que le permita vivir decentemente.

Ningún país ha crecido nunca ni se ha desarrollado, persiguiendo la


riqueza, en lugar de combatir a la pobreza. Ningún país ha crecido nunca
ni se ha desarrollado evitando la acumulación de riqueza y de capital.
En Cuba insistimos continuamente en evitar la acumulación de riqueza y
de capital. Se sabe por qué. No queremos de nuevo al capitalismo entre
nosotros, pero no es esa la forma de evitarlo.

¿Cuál es la fórmula para lograr crecer económicamente sin acumular


riqueza y capital? Eso es pura ideologización de la economía. Creyendo
idealistamente que así vamos a evitar el capitalismo. Así lo estamos
acercando a una velocidad que pasma. Porque si de algo se aprovecha el
capitalismo es de la incoherencia económica y los temores.

El Cro. Murillo también dice que los problemas detectados con el


cuentapropismo se solucionan dándole a cada cuentapropista el derecho
a tener una sola licencia. ¿De donde han extraído esa irreal idea?

Se sabe que mucha gente no se va a conformar con una sola licencia para
ejercer como cuentapropia y por tanto buscará la segunda y la tercera
también. Será la licencia del hermano, del primo, del cuñado y el
resultado va a ser que la gente le “tirará una trompetilla” a la medida.
Desprestigiando al gobierno.

Porque no se pueden establecer reglas, que, de antemano, sabemos que


la gente las va a esquivar. No la van a cumplir. Y volveremos a darle
vueltas a la noria, como hemos hecho con otras cosas, dentro de la
economía. Dígase Acorex, Acopio, los precios del mercado agropecuario,
las inspecciones para evitar la corrupción, los salarios estatales, las
limitaciones impuestas al trabajo calificado para ejercer el
cuentapropismo; vías todas por las cuales la economía está perdiendo
efectividad, así como una parte importante de su fuerza de trabajo
calificada.

Además, está demostrado hace rato ya, que problemas económicos, no se


solucionan con medidas administrativas. Baste recordar lo que nos ocurrió
con el dólar. Cuando por el cambio ilegal de dólares, por poco
convertimos a Cuba en una gran cárcel.

La Viceministra del Trabajo anuncio que las medidas para arreglar las
distorsiones del trabajo por cuenta propia, no demorarían mucho. Para
tratar de tranquilizar a la gente. Pero ya llevamos más de nueve meses y
aun no se aclara que vamos a hacer.

En cuanto a los alimentos, continuamos importando cuantiosas cifras y


aun no acabamos de entender que parte de esos recursos pudiéramos
entregarlos a los campesinos para producir lo que necesitamos. No, en
eso estamos trabados también. Y la única solución que hemos
encontrado, es continuar importando alimentos. Prácticamente sin tener
con que hacerlo.

O acaso no se sabe que no hay medicinas, porque no tenemos dinero para


importar las materias primas para producirlas.

Además, continuamos buscando la inversión extranjera


desesperadamente. Pero no se nos ha ocurrido, utilizar el nivel de ahorro
interno que existe, para invertirlo nacionalmente. Por qué la alternativa es
clara; o utilizamos un poco de capital nacional o el capital extranjero se
hará señor de la economía cubana. Incrementando nuestra incapacidad
para la reexportación de la ganancia que produce ese capital.

Aun no se ha visto la primera medida que anuncio la unificación


monetaria y el tratamiento de las diferentes tasas de cambio. Esperamos
que se cumpla la promesa de que este año comenzaremos a solucionar el
problema. Aunque desde el 2006 estamos intentándolo.

Los que dirigen nuestra economía por supuesto no son tontos. Se


percatan perfectamente de los problemas, aún más allá de cierta
“sordera”, que puede a veces afectarle, porque no escuchan mucho lo que
decenas de economistas muy calificados discuten a su alrededor.

De todos modos, están atrapados por algunos dogmas de los que no


logran escapar. Que ponen a la ideología por encima de la economía. Y
que se expresan claramente en esas ideas insólitas de querer evitar la
acumulación de riqueza y de capital, o de pensar que el trabajo por
cuenta propia podría funcionar con una sola licencia para cada
cuentapropista.

Cuando en el fondo sabemos, que el meollo de nuestros problemas esta,


en que no acabamos de descubrir la fórmula de cómo utilizar la propiedad
privada en los marcos del nuevo modelo económico. Huimos de la
propiedad privada, lo cual no sería el caso, pero no se trata de huir de
ella, sino de encontrarle su lugar, en nuestra economía, que lo tiene y
resulta inevitable.

Por eso continuamos dándole vueltas a la pequeña y mediana empresa;


seguimos trabados con las cooperativas y no acabamos de generar la
verdadera independencia que debe tener la empresa estatal.

Nuestra economía está trabada en algunas fórmulas que la política


económica quisiera seguir, pero que la vida está diciendo que no
funcionan. Qué debemos ser menos temerosos, idealistas y más radicales.
Pues el tiempo pasa y la variable política se agota.

Marzo 5 del 2018.

Socialismo y mercado en Cuba: nueve propuestas de modificación constitucional

El anunciado proceso de reforma constitucional en Cuba todavía no ha alcanzado la fase de


divulgación pública del borrador que se ha informado que existe. Una variante posible del debate
pudiera ser esperar por la divulgación de ese documento. Otra alternativa pudiera ser comenzar a
discutir propuestas de modificación constitucional sin tener que esperar por la diseminación del
boceto que habría sido preparado por los expertos.
El breve texto que sigue intenta animar un posible intercambio de ideas, en este caso un intercambio
limitado a varios asuntos que, sin ser estrechamente económicos, tienen un alto contenido
económico.
Tres advertencias son necesarias: en primer lugar, las propuestas que se presentan no pretenden ser
integrales ni “holísticas”, simplemente se han seleccionado algunas cuestiones concretas donde las
necesidades de modificación constitucional parecen ser muy evidentes.
En segundo lugar, se limitan a ser propuestas de modificación de artículos del Capítulo 1 de la
Constitución (“Fundamentos políticos, sociales y económicos del estado”), pero ello no significa
que no deban hacerse cambios en los artículos de otros capítulos, ni que debería excluirse la
posibilidad de agregarles nuevos capítulos a la Constitución. Me refiero esencialmente a temas
económicos. Eso es algo que quizás pudiera abordarse en una próxima nota.
Finalmente, conviene dejar totalmente aclarado que no poseo formación jurídica alguna y que por
tanto las propuestas reflejan simplemente la visión de un economista. No son propuestas que tengan
el rigor formal que seguramente exigen los expertos constitucionalistas. Son sugerencias para
modestamente tratar de contribuir a estimular la reflexión.
Se presentará el texto actual de los artículos constitucionales (en cursiva) e inmediatamente debajo
se indicará la propuesta de modificación.
Artículo 14.
“En la República de Cuba rige el sistema de economía basado en la propiedad socialista de todo el
pueblo sobre los medios fundamentales de producción y en la supresión de la explotación del
hombre por el hombre.
También rige el principio de distribución socialista “de cada cual según su capacidad, a cada cual
según su trabajo”. La ley establece las regulaciones que garantizan el efectivo cumplimiento de
este principio”.
Propuesta de modificación:
En la República de Cuba rige un sistema de economía socialista multi-sectorial basado en la
propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción, asistido por
formas de propiedad y gestión no estatales en las que la apropiación de parte del excedente de los
resultados del trabajo de las personas contratadas tiene lugar en un contexto social en el que priman
las relaciones de producción socialistas.
Las principales formas de propiedad sobre los medios de producción reconocidas en la República de
Cuba son las siguientes:
a) La propiedad socialista de todo el pueblo.
b) La propiedad cooperativa.
c) La propiedad mixta.
d) La propiedad privada.
e) La propiedad de organizaciones políticas, de masas, sociales y otras entidades de la sociedad civil
cubana.
Artículo 15.
“Son de propiedad estatal socialista de todo el pueblo:
a) las tierras que no pertenecen a los agricultores pequeños o cooperativas integradas por éstos, el
subsuelo, las minas, los recursos naturales tanto vivos como no vivos dentro de la zona económica
marítima de la República, los bosques, las aguas y las vías de comunicación;
b) los centrales azucareros, las fábricas, los medios fundamentales de transporte, y cuantas
empresas, bancos e instalaciones han sido nacionalizados y expropiados a los imperialistas,
latifundistas y burgueses, así como las fábricas, empresas e instalaciones económicas y centros
científicos, sociales, culturales y deportivos construidos, fomentados o adquiridos por el Estado y
los que en el futuro construya, fomente o adquiera.
Estos bienes no pueden trasmitirse en propiedad a personas naturales o jurídicas, salvo los casos
excepcionales en que la trasmisión parcial o total de algún objetivo económico se destine a los
fines del desarrollo del país y no afecten los fundamentos políticos, sociales y económicos del
Estado, previa aprobación del Consejo de Ministros o su Comité Ejecutivo.
En cuanto a la trasmisión de otros derechos sobre estos bienes a empresas estatales y otras
entidades autorizadas, para el cumplimiento de sus fines, se actuará conforme a lo previsto en la
ley”.
Propuesta de modificación:
Son de propiedad estatal socialista de todo el pueblo:
a) las tierras que no pertenecen a los agricultores pequeños o cooperativas integradas por estos, el
subsuelo, las minas, principales infraestructuras e industrias, los más importantes medios vinculados
a la prestación de servicios sociales básicos de salud, educación, ciencia, cultura y deportes.
b) los recursos naturales esenciales para el desarrollo dentro del territorio nacional ‒incluida la zona
económica marítima exclusiva del país‒, como bosques, aguas y los medios de producción
primordiales asociados al espacio aéreo, radioelectrónico, el ciberespacio y la comunicación social,
entre otros.
El Estado puede autorizar que determinados medios de producción ‒incluso los fundamentales que
se decidan‒, puedan pertenecer o ser gestionados por personas naturales o jurídicas no estatales,
nacionales o extranjeras, para impulsar el desarrollo económico y social, sin comprometer los
principios socialistas de la República de Cuba.
Artículo 16.
“El Estado organiza, dirige y controla la actividad económica nacional conforme a un plan que
garantice el desarrollo programado del país, a fin de fortalecer el sistema socialista, satisfacer
cada vez mejor las necesidades materiales y culturales de la sociedad y los ciudadanos, promover
el desenvolvimiento de la persona humana y de su dignidad, el avance y la seguridad del país.
En la elaboración y ejecución de los programas de producción y desarrollo participan activa y
conscientemente los trabajadores de todas las ramas de la economía y de las demás esferas de la
vida social”.
Propuesta de modificación:
El Estado, en representación de los intereses de toda la sociedad, organiza, dirige y controla la
actividad económica nacional conforme a un plan que posibilita conducir conscientemente el
proceso de desarrollo económico y social del país. El proceso de planificación tiene en cuenta la
vigencia de las relaciones de mercado, regula el accionar de ellas en función del desarrollo
socialista y comprende a todos los actores de la economía y la sociedad.
La condición de propietario común de cada ciudadano sobre los medios fundamentales de
producción es el fundamento del derecho inalienable de los cubanos a ser beneficiarios de la riqueza
creada con estos medios, participar en las principales decisiones sobre su uso, al aseguramiento de
los servicios sociales universales, así como de otros beneficios y subvenciones.
Artículo 17.
“El Estado administra directamente los bienes que integran la propiedad socialista de todo el
pueblo; o podrá crear y organizar empresas y entidades encargadas de su administración, cuya
estructura, atribuciones, funciones y el régimen de sus relaciones son regulados por la ley.
Estas empresas y entidades responden de sus obligaciones sólo con sus recursos financieros, dentro
de las limitaciones establecidas por la ley. El Estado no responde de las obligaciones contraídas
por las empresas, entidades u otras personas jurídicas y éstas tampoco responden de las de aquél”.
Propuesta de modificación:
El Estado, actuando en representación y beneficio de los ciudadanos, administra la propiedad
común de estos sobre los medios fundamentales de producción mediante el sistema empresarial de
propiedad de todo el pueblo y las unidades presupuestadas.
Las funciones de las entidades estatales y gubernamentales son separadas de las empresariales.
Estas últimas son las que desarrollan organizaciones de este tipo, como parte de sus propias
actividades productivas y comerciales. El Estado no responde por las obligaciones contraídas por
estas empresas, ni éstas por las de aquel.
Las unidades presupuestadas están sujetas al control popular y funcionan a partir de sistemas
financieros y económicos acordes con la característica de que los servicios que prestan no son, en
esencia, de carácter mercantil.
Artículo 19.
“El Estado reconoce la propiedad de los agricultores pequeños sobre las tierras que legalmente les
pertenecen y los demás bienes inmuebles y muebles que les resulten necesarios para la explotación
a que se dedican, conforme a lo que establece la ley.
Los agricultores pequeños, previa autorización del organismo estatal competente y el cumplimiento
de los demás requisitos legales, pueden incorporar sus tierras únicamente a cooperativas de
producción agropecuaria. Además pueden venderlas, permutarlas o trasmitirlas por otro título al
Estado y a cooperativas de producción agropecuaria o a agricultores pequeños en los casos,
formas y condiciones que establece la ley, sin perjuicio del derecho preferente del Estado a su
adquisición, mediante el pago de su justo precio.
Se prohíbe el arrendamiento, la aparcería, los préstamos hipotecarios y cualquier acto que
implique gravamen o cesión a particulares de los derechos emanados de la propiedad de los
agricultores pequeños sobre sus tierras.
El Estado apoya la producción individual de los agricultores pequeños que contribuyen a la
economía nacional”.
Propuesta de modificación:
El Estado reconoce la propiedad privada en determinadas actividades, la cual cumple funciones
sociales con un papel complementario, al contribuir a la satisfacción de necesidades y a la eficiencia
integral de la economía.
Sus propietarios pueden ser personas naturales o jurídicas, cubanas o extranjeras, quienes son
responsables del cumplimiento de sus obligaciones.
Los ciudadanos cubanos tienen el derecho de emprender actividades privadas en todas las áreas que
no se encuentren prohibidas por la ley.
Las personas naturales cubanas pueden constituir los siguientes tipos de negocios:
1) Pequeños negocios, que se realizan, en lo fundamental, por el trabajador y su familia. Estos no
constituyen entidades empresariales ni tienen personalidad jurídica.
2) Empresas privadas de mediana, pequeña y micro escalas según el volumen de la actividad,
cantidad de trabajadores y objeto social, que son reconocidas como personas jurídicas.
La ley regula esta forma de propiedad de modo que contribuye a hacer más consistente el sistema
empresarial y sus interrelaciones, en beneficio de toda la economía. El ejercicio de los derechos de
propiedad privada sobre determinados medios de producción se realiza de acuerdo con lo
establecido en el ordenamiento jurídico.
Los trabajadores contratados en el sector privado tienen los mismos deberes y derechos que la
legislación laboral otorga a todo trabajador asalariado.
Es responsabilidad del Estado desarrollar la capacidad de regulación, cooperación y facilitación
respecto al sector privado para que este sea compatible con la gestión integral del proceso de
desarrollo.
Artículo 20.
“Los agricultores pequeños tienen derecho a asociarse entre sí, en la forma y con los requisitos que
establece la ley, tanto a los fines de la producción agropecuaria como a los de obtención de
créditos y servicios estatales.
Se autoriza la organización de cooperativas de producción agropecuaria en los casos y en la forma
que la ley establece. Esta propiedad cooperativa es reconocida por el Estado y constituye una
forma avanzada y eficiente de producción socialista.
Las cooperativas de producción agropecuaria administran, poseen, usan y disponen de los bienes
de su propiedad, de acuerdo con lo establecido en la ley y en sus reglamentos.
Las tierras de las cooperativas no pueden ser embargadas ni gravadas y su propiedad puede ser
transferida a otras cooperativas o al Estado, por las causas y según el procedimiento establecido
en la ley.
El Estado brinda todo el apoyo posible a esta forma de producción agropecuaria”.
Propuesta de modificación:
El Estado reconoce la propiedad cooperativa socialista, sustentada en el trabajo colectivo de sus
socios propietarios y en el ejercicio efectivo de los principios del cooperativismo.
Los ciudadanos cubanos tienen el derecho de emprender actividades cooperativas en todas las áreas
que no se encuentren prohibidas por la ley.
Las cooperativas son constituidas como entidades económicas que poseen personalidad jurídica de
carácter empresarial. Asumen los gastos a partir de sus ingresos, y producen bienes y servicios con
fines económicos y sociales, con énfasis en satisfacer necesidades de la localidad. Desarrollan sus
actividades gestionando medios propios, o de terceros en cuyo caso no implica transmisión de
propiedad.
Como propietarios colectivos los socios tienen iguales derechos y deberes, y participan de la
distribución de utilidades de acuerdo con la complejidad, calidad y cantidad del trabajo aportado.
Según sus necesidades y dentro de los límites que establece la ley pueden contratar servicios, así
como trabajadores con carácter temporal, que tienen los mismos deberes y derechos que la
legislación laboral otorga a todo trabajador asalariado.
Es responsabilidad del Estado desarrollar la capacidad de regulación, cooperación y facilitación
respecto al sector cooperativo para que este sea compatible con la gestión integral del proceso de
desarrollo.
Artículo 21.
“Se garantiza la propiedad personal sobre los ingresos y ahorros procedentes del trabajo propio,
sobre la vivienda que se posea con justo título de dominio y los demás bienes y objetos que sirven
para la satisfacción de las necesidades materiales y culturales de la persona.
Asimismo se garantiza la propiedad sobre los medios e instrumentos de trabajo personal o familiar,
los que no pueden ser utilizados para la obtención de ingresos provenientes de la explotación del
trabajo ajeno.
La ley establece la cuantía en que son embargables los bienes de propiedad personal”.
Propuesta de modificación:
Se garantiza la propiedad personal sobre los ingresos y ahorros procedentes del trabajo propio,
sobre la vivienda que se posea con justo título de dominio y los demás bienes y objetos que sirven
para la satisfacción de las necesidades materiales y culturales de la persona.
Asimismo, se garantiza la propiedad sobre los medios de producción que son de propiedad privada
y cooperativa.
La ley establece la cuantía en que son embargables los bienes de propiedad personal y los medios de
producción que son de propiedad privada y cooperativa.
Artículo 22.
“El Estado reconoce la propiedad de las organizaciones políticas, de masas y sociales sobre los
bienes destinados al cumplimiento de sus fines”.
Propuesta de modificación:
El Estado reconoce la propiedad de las organizaciones políticas, de masas, sociales y de otras
entidades de la sociedad civil cubana, como una forma específica de propiedad sobre determinados
medios de producción que está representada por entidades que producen bienes y servicios cuyo
objetivo es contribuir al desarrollo de la sociedad, cumpliendo con fines principalmente de interés
público. No obstante, estas entidades pueden obtener utilidades, en especial, las que adoptan formas
empresariales. Poseen personalidad jurídica y actúan en el marco regulatorio y de control
establecido.
Esta forma de propiedad incluye bienes y servicios destinados al cumplimiento de los objetivos de
las organizaciones políticas, de masas y sociales, cuya propiedad sobre medios de producción el
Estado reconoce.
Asimismo, abarca los medios de producción patrimonio de instituciones y de formas asociativas
legalmente reconocidas, como asociaciones, fundaciones, organizaciones sociales, instituciones
religiosas y cualquier otra de similar naturaleza, que pueden recibir apoyo estatal u otros, en interés
del avance y bienestar del país.
Artículo 23.
“El Estado reconoce la propiedad de las empresas mixtas, sociedades y asociaciones económicas
que se constituyen conforme a la ley.
El uso, disfrute y disposición de los bienes pertenecientes al patrimonio de las entidades anteriores
se rigen por lo establecido en la ley y los tratados, así como por los estatutos y reglamentos propios
por los que se gobiernan”.
Propuesta de modificación:
El Estado reconoce la propiedad mixta de las entidades para la producción y comercialización de
bienes o servicios y la obtención de utilidades, constituidas entre entidades nacionales de diferentes
formas de propiedad o con inversionistas extranjeros.
Los ciudadanos cubanos tienen el derecho de emprender actividades en entidades de propiedad
mixta en todas las áreas que no se encuentren prohibidas por la ley.

LÁZARO GONZÁLEZ y YAISEL R. PÉREZ. La reforma general de salarios en Cuba. Bases y


etapas
Lázaro González y Yaisel R. Pérez, autores invitados de este blog, reconocidos especialistas en
organización del trabajo y los salarios comparten una propuesta para diseñar e implementar una
reforma general de salarios en Cuba, que incluye la identificación de las bases y de las etapas de la
reforma.

“El proceso de trabajo es…


la condición natural eterna de la vida humana…”
Carlos Marx
Tarde tomó conciencia el movimiento sindical de que el actual sistema salarial no permite que el
trabajador reciba por igual trabajo medido por su calidad y cantidad, igual salario, y,
consecuentemente conciba la reforma general de salarios basada en una nueva política,
planteamiento que condiciona la reforma general de salarios a las posibilidades económicas del
país. Aquí subyace, lógicamente, el criterio de su aplicación general desestimando la vía de su
implantación paulatina, experiencia ya vivida en los años 60 del pasado siglo y planteada en el XIII
Congreso de la CTC.
Conociendo el criterio de la CTC nos preguntamos: ¿Hasta tanto la economía permita la reforma
general de salarios seguiremos con los actuales que no alcanzan para vivir? ¿Cómo hacer crecer la
economía y disminuir las consecuencias de los bajos salarios y del sistema salarial actual? ¿En qué
consiste la nueva política salarial?
El objetivo del socialismo es satisfacer las necesidades materiales y espirituales siempre crecientes
del ser humano sobre la base de un incremento constante de la producción y la productividad, lo que
se logra mediante un trabajo —fuente de toda riqueza— debidamente estimulado y donde tiene un
papel relevante la correcta organización del salario.
Otra pregunta: ¿Cómo estimular la productividad sin una reforma salarial que no solo aumente los
salarios, sino que promueva la eficiencia y que estos tengan su respaldo en la producción y los
servicios? En nuestro criterio, la situación actual se caracteriza por:

 Bajos salarios reales, los que crecen nominalmente alrededor de cinco veces mientras que
los precios lo hacen más de treinta veces.
 Incremento de las ilegalidades, el robo y la corrupción.
 Baja motivación hacia el trabajo con la consecuente disminución de la productividad.
 Indisciplina laboral.
 Fluctuación de la fuerza de trabajo calificada, etc.

¿Cómo disminuir las consecuencias de estos factores sin una reforma general de salarios? ¿Con el
teque?
Analizando la problemática actual somos del criterio de que es imprescindible realizar la reforma
general de salarios paulatinamente y no condicionarla al desarrollo económico ni a la dualidad
monetaria y cambiaria, la cual también puede realizarse paulatinamente. A continuación
proponemos las bases sobre las cuales debe de efectuarse la reforma así como las etapas para su
posible implantación.
BASES PARA LA REFORMA GENERAL DE SALARIOS
1 El principio sobre el cual se estructuraría el sistema sería que cada trabajador recibiría su salario
de acuerdo con al trabajo desarrollado medido en correspondencia con la calidad y cantidad de
trabajo aportado.
2 El sistema comprendería los siguientes elementos
a) En función de la calidad.

 Escala de complejidad.
 Escala de factores extracalificatorios.
 Calificadores
 Listado de puestos, empresas o ramas con condiciones extracalificatorias.
 Tarifas por complejidad y por factores extracalificatorios.
b) En función de la cantidad.

 Formas de pago.
 Sistemas de premios.
Este sistema comprende todas las categorías ocupacionales y sectores de la producción y los
servicios, excepto los artistas, funcionarios, asesores y dirigentes del Gobierno y el Estado.
3. El ingreso (salarios, CUC, alimentación, etc.) sería respetado.
4. Para aquellos trabajadores que se hayan distinguido en el ámbito social se establecería el
salario personal no sujeto al sistema.
5. De acuerdo con el interés económico y social del país, las tarifas podrían de la escala por
complejidad podrían ser diferenciadas mediante un coeficiente en los puestos de trabajo,
empresas o ramas.
6. Se establecerían requisitos para la implantación del sistema, uno de los cuales sería la
organización del trabajo con vistas a fundamentar técnicamente las normas y plantillas de
personal.
7. La aplicación del sistema tendría un carácter escalonado con la más amplia participación de
los trabajadores, los sindicatos y las instituciones tanto en su elaboración como en su
aplicación.

ETAPAS PARA LA REALIZACIÓN DE LA REFORMA GENERAL DE SALARIO


A) Diseño del sistema salarial
1. Escala de complejidad del trabajo.

 Definición del diapasón.


 Cálculo del número de grupos.
 Ritmicidad de la escala.
 Ubicación de las diferentes categorías ocupacionales.
2. Escala de factores extracalificatorios.

 Definición del diapasón.


 Cálculo del número de grupos.
 Ritmicidad de la escala.
3. Calificadores

 Precisión de los contenidos de trabajo.


 Definición de los requisitos del cargo en función del contenido de trabajo.
 Precisión de los cargos que aparecerán en los calificadores comunes de las diferentes
categorías ocupacionales.
 Precisión de los cargos que aparecerán en los calificadores ramales.
 Elaboración de las metodologías para la evaluación de la complejidad del trabajo de los
distintos cargos.
4. Listados de cargos con condiciones extracalificatorias.

 Relación de cargos.
 Metodología para evaluar las condiciones extracalificatorias.
5. Tarifas

 Cálculo de la tarifa mínima en correspondencia con el estudio de presupuesto familiar que


cubra las necesidades básicas del trabajador.
 Cálculo de las tarifas por complejidad y por factores extracalificatorios en correspondencia
con las escalas proyectadas.
 Determinación, si procediera, del incremento tarifal por altos logros en el trabajo.
 Determinación de las ramas que serán favorecidas por el coeficiente de interés económico-
social.
6. Formas de pago.

 Definición de los sistemas de pago a emplear de acuerdo con las características del trabajo.
 Establecimiento del sistema de pago por cada rama, empresa y UEB.
 Establecimiento del sistema de pago para las actividades de servicios.
7. Sistemas de premios.

 Definición de los indicadores.


 Determinación del lugar a aplicarlos.
 Método para el cálculo de los premios.
B) Preparación de especialistas en la materia.
1. Selección de los profesores.
2. Establecimiento de los temas a tratar sobre organización del trabajo y los salarios.
3. Selección del personal a capacitar: técnicos de nivel medio, graduados universitarios y
dirigentes de recursos humanos.
4. Definición de la duración de los cursos.
C) Requisitos para la implantación del sistema.
Definición de los requisitos que deben cumplir las empresas y demás entidades para la implantación
del nuevo sistema salarial considerando que uno de ellos sea la correcta organización del trabajo
que permita definir técnicamente, entre otras, la plantilla de cargos y las normas de trabajo.
D) Programa de implantación.
Comoquiera que en nuestra opinión el proceso de la reforma general de salarios debe acometerse
paulatinamente es necesario elaborar un programa debidamente calendariado y expuesto
públicamente a los trabajadores de las ramas, empresas y entidades en las que se aplicará la misma.
E) Salario personal
Establecimiento del reglamento por el cual se concede el salario personal a los trabajadores con
méritos relevantes.

14 de junio de 2018

NOTA SOBRE LOS AUTORES:


Lázaro González Rodríguez. Doctor en Ciencias Económicas y Profesor Titular Adjunto de la
Universidad de La Habana. Miembro de Honor de la Asociación Nacional de Economistas y
Contadores de Cuba (ANEC). Desde 1961 hasta 1981 laboró en el Ministerio del Trabajo en la
esfera de la organización del trabajo y los salarios, ocupando, entre otros cargos, los de Director de
Salarios, Viceministro y Director fundador del Instituto Nacional para la Investigación Científica
del Trabajo. En 1981 y hasta el año 2003 labora en el Ministerio de Industria Básica ocupando los
cargos de Director Económico en la Unión de la Goma (1981-1984), Director de la Empresa de la
Goma “Conrado Piña” (1985-2000) entidad laboratorio del MTSS y primera en aplicar el
perfeccionamiento empresarial en el país. A partir de 2001 y hasta 2003 realiza actividades de
asesoramiento en la esfera de la organización del trabajo y los salarios en el organismo central.
Actualmente labora como consultor. Es presidente fundador de la Sociedad de Estudios del Trabajo
de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC). Desde su fundación
hasta 2009 fue miembro del Tribunal de Grado Científico de Economía Aplicada. Autor de varios de
los libros más sobresalientes publicados en Cuba sobre cuestiones relativas a la organización
científica del trabajo, los salarios, la productividad, y los estímulos materiales y morales.

Yaisel Roberto Pérez Romero. Ingeniero Industrial, especializado en la economía del trabajo y la
dirección de empresas. Ha trabajado como Especialista principal en la Empresa de la Goma. Como
coautor ha publicado el libro “La ciencia del trabajo en la actualización del modelo económico y
social cubano”. Ha publicado como coautor diversos artículos sobre el salario la organización del
trabajo y la dirección empresarial. Consultor. Se ha desempeñado como especialista en banca en la
Oficina Central del Banco de Crédito y Comercio.

Oscar Fernández Estrada. Comentarios sobre el economicismo en el debate en Cuba

El Dr. Oscar Fernández Estrada, colega economista invitado de este blog, comparte un breve
comentario a propósito del artículo de Luis Toledo Sande “¿Bombas de tiempo millonarias en
Cuba?, específicamente en relación con lo que se ha llamado el “economicismo”.
http://www.lajiribilla.cu/articulo/bombas-de-tiempo-millonarias-en-cuba
Estimado autor, partiendo de un inobjetable respeto a su trayectoria y solidez intelectual y
respetando aún más su opinión como individuo, deseo sumar al debate sobre su artículo algunos
breves elementos, tal vez discrepantes, que me he animado a escribirlos desde el móvil sin tiempo
para revisar y resumir (ruego se me perdone por ello).
1. Muchas veces cuando se enarbola al supuesto “ pragmatismo economicista” como peligrosa
tendencia que intenta imponerse en Cuba desde algunas esferas, se parte desde un profundo
desconocimiento o subestimación de la ciencia económica.
Podría decirse de igual forma (y no recuerdo haber leído esta alerta) de los peligros y las nefastas
consecuencias de un “ subjetivismo politicista” que hemos padecido durante muchos años que ha
borrado, desconocido y estereotipado muchas propuestas rigurosas y audaces desde la ciencia
económica realizada por nuestros académicos cubanos (por cierto, de una vocación socialista tan
indiscutible como la de los médicos que van al África o los linieros que se movilizan con los
huracanes).
Las opciones, por lo tanto, no pueden reducirse a una simplificación tan superficial: lo que existe
hoy en materia de sistema económico -como quiera que se le llame- vs la opción capitalista
privatizadora de las conquistas de nuestro socialismo que vendería el país a las trasnacionales y
dejaría desamparado a nuestro pueblo trabajador.
No es riguroso plantear el problema con esa simpleza. Hay muchos muchos espacios de
transformación de nuestra totalmente disfuncional concepción económica (disfuncional sobre todo
para desarrollar las conquistas socialistas), muchas opciones para transformar una muy mala forma
de administrar nuestra economía (y no me refiero a los funcionarios consagrados del MEP sino al
modelo en el que están entrampados) sin que a nadie se le ocurra entregar las riquezas del país a las
manos del gran capital.
2. El socialismo en la URSS no lo destruyeron los cuentapropistas devenidos en empresarios
millonarios, sino que fueron los funcionarios del Estado y el Partido -promovidos a sus
puestos durante años por un sistema muy parecido al nuestro y con opciones casi nulas de
escrutar su gestión muy parecidas a las nuestras- los que se empoderaron y de hecho
empujaron el socialismo por el caño.
Siguiendo esa comprobada experiencia diría que todas las alertas de nuestra intelectualidad
socialista deberían centrarse mucho más en denunciar peligros potenciales más tenebrosos como la
inverosímil y ascendente concentración de poder en el Grupo Empresarial GAESA, de la cual el
pueblo trabajador no tiene ni la más mínima idea, pues los medios no hacen la más mínima
referencia y sus máximos directivos, a diferencia de los de los restantes sectores, no figuran como
diputados en la Asamblea Nacional, y ni siquiera son nómina del Comité Central del Partido.
3. El sector privado en el socialismo cubano debe tener su espacio y el cooperativo más. Y el
Estado Socialista cubano tiene que transformarse para adaptarse a su existencia, aprender a
encaminarlos, a influir sobre ellos, y a establecer alianzas estratégicas de largo alcance.
El sector empresarial estatal tiene que mantener su espacio. No tiene por qué preocuparnos tanto la
amenaza de una eventual privatización en un contexto en el cual en 8 años de reforma económica
-que pasó ya su momento de mayor entusiasmo y audacia- absolutamente ninguna instalación
estatal ha pasado ni siquiera a la gestión privada -más allá de un puñado de restaurantes y barberías-
y mucho menos cambió de propiedad.
Pero el Estado Socialista cubano tiene que transformarse y de una vez entender que las empresas
tienen que ser empresas y no departamentos del nivel central, que tienen que tomar decisiones,
invertir, asumir riesgos, crecer, fracasar, pagar a sus empleados lo suficiente para garantizar su
sostenibilidad. Pero el Estado no sabe cómo lidiar con actores autónomos, cómo controlar e influir
en sus comportamientos porque siempre los ha dirigido directamente.
4. Por último, preferiría que evitáramos el superficial modo de referirnos al mercado como un
asesino de niños. El mercado es una institución objetivada hace muchos muchos años,
incluso previo a que el capitalismo lo acogiera y lo convirtiera en súmmum. Es la tecnología
conocida hasta el momento más eficaz para ordenar un mundo de mercancías del cual Cubita
la bella forma parte indiscutiblemente. El desprecio que nos han enseñado a profesarle nos
aleja del necesario estudio de sus leyes y de los modos en los que se le puede emplear para
fines nobles.
No son las leyes del mercado las que traen tanto desastre y desigualdad en este mundo. Son las
leyes del capitalismo aplicadas por los capitalistas.
Construir mercados justos que equilibren la balanza a favor de los consumidores en lugar de
entregar poder absoluto a los productores como ocurre en Cuba en la actualidad podría ser también
una fuente de equidad social y sobre todo el único camino para combatir al tan estructurado
mercado subterráneo, activista principal en la corrosión de valores a nivel social.
Hay mucho por donde aproximarnos a la compleja realidad cubana de hoy. Pero la intención tiene
que ser aglutinante y no descalificadora. Personalmente quisiera dejar claro, en resumen, que:
– Comparto los peligros que entraña para la sociedad cubana el desarrollo del sector privado, pero
aceptaría el reto. No veo otra opción que intentar el socialismo de este tiempo desde la
heterogeneidad. Por supuesto que implica rediseñar el Estado no solo en el ámbito de sus
mecanismos económicos. Pero no es posible dar marcha atrás ni desconectarnos totalmente de
procesos globales que estamos lejos de controlar.
– El peligro mayor de reversión sistémica radica en el poder incontestable que descansa en
empresas, grupos de empresas, supragrupos de empresas, megagrupos de empresas, así como en
organismos e instituciones, que al final termina en la mesa de un mortal con nombre y apellidos,
con virtudes y debilidades, con aspiraciones ideológicamente correctas o con ambiciones perversas,
que requieren urgentemente ser puestas bajo profundo escrutinio público.
Perdone la improvisación y la extensión. Muchas gracias por el interés y la paciencia.
Oscar Fernández Estrada
Doctor en Ciencias Económicas
Profesor Titular de La Universidad de La Habana

CHARLES ROMEO. Sobre Marx, la racionalidad de un sistema y la experiencia socialista.

Consideraciones sobre las conclusiones de Marx al finalizar su explicación del advenimiento,


desarrollo y final del sistema económico capitalista después de un siglo de experiencias
socialistas
“La teoría de Marx nunca fue un esquema: fue una concepción, fue un método, fue una
interpretación, fue una ciencia.” Fidel Castro
Un siglo de experiencia en la construcción del socialismo en el mundo está exigiendo examinar
críticamente la relación que debe existir entre la teoría y las realizaciones prácticas logradas en este
campo. (1)
Carlos Marx sentencia así al finalizar el capítulo XXIV del Primer Tomo de El Capital, obra
teórica, lo que a su juicio inevitablemente sucederá con la relación social de producción capitalista:
¨ El monopolio del capital se convierte en grillete del régimen de producción que ha crecido con él
y bajo él. La centralización de los medios de producción y la socialización del trabajo llegan a un
punto en que se hacen incompatibles con su envoltura capitalista. Esta salta hecha añicos. Ha
sonado la hora final de la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados. ¨ (Ver
pag.699 de ¨El Capital¨, Primer Tomo, Editora Nacional de Cuba
Esta es la conclusión a la que llega Marx después de analizar el surgimiento y el desarrollo del
sistema económico capitalista, con respecto a la cual nos atrevemos a proponer dos variaciones al
examinar la realidad del socialismo en casi todo el siglo XX y en lo que va del siglo XXI, con lo
cual su interpretación quedaría de la siguiente manera:
¨ La centralización de los medios de producción y la socialización del trabajo llegan a un punto en
que se hacen incompatibles con su envoltura capitalista. Esta salta hecho añicos. Ha sonado la hora
final…del dominio…de la propiedad capitalista. Los expropiadores son expropiados…en la medida
en que ello sea necesario. ¨
Al introducir el concepto de dominio de la propiedad privada capitalista al considerar la sentencia
de Marx que dice…hora final de la propiedad privada capitalista…estamos pensando en la
cuestión de la racionalidad del sistema económico y de toda la estructura social.
La racionalidad capitalista se expresa como la objetiva necesidad de que el capital se expanda por
acumulación de plusvalía extraída en el proceso de producción y circulación de la riqueza ¨a como
sea y en donde sea¨ y la adecuación de toda la estructura social, política y legal a ese objetivo.
Nuestra propuesta conlleva la idea de que puede, o más bien podría haber, una racionalidad
diferente del sistema económico en su conjunto sin la total desaparición de la propiedad capitalista.
¿Qué entendemos por racionalidad del sistema económico en este contexto analítico?
Toda actividad económica que tiene por objetivo la producción de bienes y de servicios para otros a
través del cambio como su finalidad, tiene también un objetivo social. Aunque sea una actividad
individual, es al mismo tiempo social independientemente de si es artesanal, cooperativa, privada o
estatal. Por consiguiente, de hecho, adquiere una responsabilidad con quienes está destinada su
actividad. Este aspecto es reconocido en todas las legislaciones de los países en los cuales existe la
producción mercantil. Se produce aquello y en cantidad para lo cual hay demanda y el éxito
comercial garantiza la continuidad de las acciones productivas.
Cambiar la racionalidad del sistema será, por tanto, modificar qué, cómo, cuánto y para quien
producir en virtud de un criterio social al margen de lo que espontáneamente determinaría el
mercado. Esto ha ocurrido en todo país que se ha visto involucrado en una guerra cuando la
instancia estatal ha decidido reasignar los recursos de la sociedad priorizando los objetivos de
producir para la guerra, desviándolos de inversiones y del consumo hasta entonces determinados
por el mercado. Y la condición sine qua non para que ello ocurra es la decisión de las fuerzas
políticas que tienen el control del Estado.
La analogía con el caso de una economía en estado de guerra es válida para el caso de una
revolución social por la cual la orientación política de quienes han asumido el control del Estado
con todo su poder, conlleva la decisión de satisfacer incrementos de demandas no satisfechas por el
mercado. Concretamente, necesidades no satisfechas hasta entonces de la mayoría de la población
por falta de recursos monetarios para ello. En otras palabras, un cambio del surtido y de sus
cantidades de la producción social y su redistribución en favor de las grandes mayorías menos
pudientes pero ahora políticamente representadas por quienes tienen el poder político.
La cuestión de la propiedad de las entidades productivas de la sociedad se inscribe en el contexto
descrito de la problemática de la reasignación de los recursos sociales. Evidentemente una solución
extrema posible es la que literalmente describe Marx en el capítulo XXIV del Primer Tomo de El
Capital, ¨Los expropiadores son expropiados¨.
En la práctica la racionalidad del sistema económico capitalista se instrumenta mediante el mercado
quien en última instancia permite resolver el problema económico de qué producir, como producirlo
y para quien producirlo en una sociedad. Por consiguiente, para cambiar la racionalidad del sistema
hará falta al menos otra solución adicional a la del mercado, y es la llamada planificación. Así,
mercado y planificación, dos procedimientos diferentes para resolver la cuestión de la asignación de
los recursos en una sociedad, actuaran simultáneamente con ese propósito. ¿Por qué
simultáneamente y no como sustituto uno del otro? Bueno, porque por mucho que se haya tratado
de hacerlo, es inevitable y necesario utilizar la solución valor para formar precios y así posibilitar el
intercambio de los productos elaborados para otros bajo el principio de equivalencia. Y el mercado
es el procedimiento mediante el cual se intercambian los valores de los productos a través del uso
del dinero. (2)
Si el dominio de las relaciones sociales de producción capitalistas implica necesariamente la
asignación de los recursos de la sociedad mediante el mercado, la vigencia de otro procedimiento
alternativo para ello como es la planificación también implica que ya no existe ese tal dominio toda
vez que las decisiones de qué, cómo y para quien producir no responderán ya de manera exclusiva a
la racionalidad del capital.
¿A qué responderán? Necesariamente a una instancia con la fuerza suficiente para que ello pueda
suceder y ella no puede ser otra que la fuerza del Estado bajo el control de quienes manifiesten por
su intermedio las decisiones que se materializaran precisamente mediante el cumplimiento de lo que
se ha planificado. Por consiguiente, la condición sine qua non de la planificación en una sociedad
como real alternativa a la vigencia exclusiva del mecanicismo del mercado, es el control del poder
político que domina al Estado por quienes, por ese medio, manifiestan sus objetivos sociales a
lograr y actúan en consecuencia.
Como el enfoque teórico de Marx es el que proviene de considerar a la problemática económica
como necesariamente también política, hemos llegado a un momento en el cual hay que abordar la
cuestión de si los intereses no capitalistas, los de quienes no poseen capital, o sea los de la mayoría
de la población, pueden no solamente dirigir la acción del poder Estatal, sino que también
mantenerse en el poder para que puedan hacerse y cumplirse los planes que representan sus
intereses.
Para ello deben de satisfacerse varias condiciones. En primer lugar, que las grandes mayorías, los
no capitalistas, hayan logrado el poder político y con ello el control de la fuerza del Estado, lo cual
presupone el triunfo político de los más sobre los menos, lo que no es otra cosa que un triunfo
revolucionario. En segundo lugar, para que dicho triunfo político haya sido posible, las fuerzas
armadas de esa sociedad deberán haber mantenido la neutralidad en la correspondiente disputa
política por el poder. En tercer lugar, para que dicho triunfo político se mantenga y que los
ganadores sigan controlando al Estado, será indispensable que haya sido el triunfo de una alianza
cívico-militar que permita mantener el uso de la fuerza que aplica la violencia revolucionaria a los
efectos de acabar con el dominio de las relaciones sociales de producción capitalistas en la sociedad
y por consiguiente, la utilización de la planificación económica nacional.
Para evitar malentendidos, es necesario definir qué se entiende aquí por violencia revolucionaria,
término que no implica necesariamente lucha armada, ni guillotina, ni paredón, ni gulag. Es la
aplicación de la fuerza para romper o mantener a toda costa una estructura económica-social en la
lucha de clases.
Si lo dicho hasta aquí se parece a lo que ha sucedido en Venezuela durante estos últimos dieciocho
años, ello no es una simple coincidencia. Y si permite interpretar lo que ya sucedió en la República
Popular China y en la República Socialista de Vietnam y está sucediendo actualmente en Cuba, es
que el socialismo que actualmente existe presupone un momento transitorio antes de alcanzar el
objetivo final de la transformación revolucionaria que Marx establece en el capítulo XXIV del
Primer Tomo de El Capital. En otras palabras, es o bien una redefinición de lo que se denomina la
transición al socialismo después de un siglo de experiencias de este tipo en el mundo, o bien que los
correspondientes partidos comunistas de China, Vietnam y Cuba se están apartando de la teoría
económica de Marx.
A mi entender creo que lo que sucede tiene que ver con la diferencia que hay entre teoría pura, por
más que esta sea correcta, y la aplicación práctica del conocimiento científico. Nadie niega que
entre la ecuación de Einstein que dice que energía es igual a masa por la velocidad de la luz al
cuadrado y una central electro- atómica hay nada menos que un montón de tecnologías necesarias a
los efectos de llevar a la práctica la ecuación teórica de Einstein, de la misma manera que entre la
teoría de los gases y un automóvil hay de por medio un motor metálico a combustión interna que
funciona en virtud del comportamiento de los gases. Las sociedades que intentaron llevar a la
práctica los descubrimientos científicos de Marx han tenido que pasar por la invención del
equivalente a soluciones ¨tecnológicas¨ (3) para lograrlo. Tal es el caso de los intentos de pasar de
una estructura social capitalista a una superior como lo establece la teoría marxista, que comenzaron
con la Revolución de Octubre en Rusia en 1917, y que dieron lugar a soluciones que abarcan desde
la monstruosa de Pol Pot en Camboya en los años setenta del siglo pasado, pasando por el
socialismo burocrático soviético y el de las llamadas Democracias Populares de Europa, los intentos
de la República Popular China en sus diferentes etapas, el socialismo a ¨la cubana¨ de los años
sesenta, el yugoslavo de Tito, y los intentos de los checoslovacos en 1968 durante la ¨Primavera de
Praga¨. Una larga marcha buscando soluciones más eficientes que ha concluido en un fracaso total
en Europa, quedando vigentes en la actualidad únicamente los continuos intentos de la República
Popular China, de la República Socialista de Vietnam, de la República Democrática de Corea y de
Cuba.
La historia vivida en Cuba durante 58 años nos ha enseñado que no era verdad aquello de que
establecer ¨el modelo de socialismo¨, como nos lo enseñaron los camaradas soviéticos y
checoslovacos, era una condición necesaria y suficiente para desarrollarnos económicamente y que
era solamente cuestión de tiempo alcanzar a los países socialistas que llamábamos desarrollados.
Por el contrario y sobre todo después de la desaparición de la URSS y de lo que llamábamos ¨el
campo socialista¨, se descubrió que la tarea principal era mejorar las soluciones ¨tecnológicas¨
mediante las cuales se quiere crear una nueva sociedad, para lo cual hace falta tener
permanentemente una actitud crítica ante lo ya realizado, la negación de lo que Che llamó la
¨escolástica marxista¨ en su artículo ¨El hombre y el socialismo en Cuba¨.
La observación de lo que está pasando en China, en Vietnam y hasta en Cuba, éste último país
ejemplo hasta hace muy poco tiempo de la ortodoxia marxista soviética que se divulgó y enseño en
el país durante medio siglo, requiere buscar su correspondencia con la rigurosa teoría de Marx
sobre el surgimiento, desarrollo y fin del capitalismo.
Miles de páginas se escribieron antes y después de la Segunda Guerra Mundial sobre la
imposibilidad del éxito del proyecto de los soviéticos de crear un sistema económico basado en la
planificación y no en el sistema de mercado. No obstante, el intento permitió crear la segunda
potencia económica mundial, aunque su colapso al cabo de 73 años permitiría finalmente avalar
esas críticas. Pero en la actualidad brillan por su ausencia predicciones del mismo tipo sobre la
economía de la República Popular China devenida ya la primera si no la segunda potencia
económica mundial por el volumen de su producción y que sigue asombrando a todos por la
velocidad de su desarrollo.
Ni Marx se equivocó al explicar el capitalismo, ni se puede negar lo que está sucediendo en China,
en Vietnam y hasta en Cuba. Por lo menos en este último país, la continuidad en el poder político
hasta el presente de los líderes históricos de la Revolución Cubana, garantiza su fidelidad a las ideas
centrales con las que iniciaron este proceso (4), al mismo tiempo que en el país existe una total
ausencia de ideas contradictorias válidas, al menos por personeros que ameriten un mínimo de
respeto intelectual y político. La única conclusión posible es tratar de compatibilizar la teoría
marxista con la realidad de las experiencias socialistas.
No se trata de un intento ¨revisionista¨ para utilizar el término que otrora condenaba a ser
catalogado de haber cometido una ¨blasfemia¨. De ninguna manera se pretende revisar la teoría de
Marx, que al efecto se acepta tal cual la escribió. Cuando más, de lo que se trata es de reinterpretar
a Marx, en particular su conclusión teórica sobre el fin del capitalismo, a la luz de un siglo de
experiencias socialistas.
Marx llegó hasta su conclusión final sobre el futuro del capitalismo. Lo que venía después ya no era
su problema sino el de los que debían llevar a la práctica sus conclusiones científicas.
Estamos en el siglo XXI después de 100 años del inicio de la Revolución de Octubre en Rusia en
1917, la primera, la soviética, con sus extensiones en la llamada Europa del Este, que ya no existen.
Las que continúan existiendo, la República Popular China, hoy la primera o segunda economía del
mundo por su magnitud, la República Socialista de Vietnam y Cuba, han reintroducido las
relaciones capitalistas de producción en sus economías mediante empresas nacionales y extranjeras
en sus territorios. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué ha pasado? ¿Qué es lo que sucederá?
Lo que ha sucedido es que en los tres casos señalados se llegó a la conclusión de que se debía
introducir en los correspondientes sistemas económicos capitales externos con tecnologías
modernas y capacidad administrativa moderna de empresas, a la par de que se llegó a la conclusión
de que el Estado no está concebido ni es su responsabilidad, para tratar de asegurar actividades
productivas y de servicios necesarios, pero secundarios , si no que para asegurar los derechos
humanos básicos de su población que son a nuestro entender :

 Asegurarle al feto a través de la madre las condiciones necesarias para un buen desarrollo y
parto
 Alimentación asegurada durante su vida
 Vivienda con los servicios básicos necesarios
 Servicios de salud durante toda su vida
 Educación gratuita hasta el nivel que pueda alcanzar
 Trabajo en el campo para el cual se preparó y un retiro a cierta edad
 Derecho a la entretención cultural y deportiva y a una vida segura y a su participación en la
vida política
 Asistencia a toda su familia
 Asegurar gratuitamente su sepelio al finalizar su vida
Lograr en la América Latina estos objetivos, con los cuales todos concuerdan en principio, es una
tarea gigantesca que demora tiempo, años, lustros y hasta décadas. Es establecer un nuevo tipo de
humanismo en comparación con el existente. Hasta ahora los gobiernos actuales de este continente
que forman la CELAC solamente han acordado un objetivo común mucho más modesto como es
erradicar la pobreza. Y de todos ellos, el único que ha logrado alcanzarlos en su casi totalidad es la
Cuba Revolucionaria a quien le tomó décadas, pese al cerco económico y a las agresiones de los
Gobiernos Norteamericanos durante más de los 58 años de su proceso.
Tratando de concretar lo que se entiende por racionalidad de un sistema económico en un país en el
cual las fuerzas populares han logrado el poder político, se puede decir que es la conducción de la
economía hacia el logro de los nueve objetivos indicados más arriba, más el décimo que es
desarrollar la capacidad de defender el proceso revolucionario en contra de fuerzas internas y
externas, toda vez que en la economía continuaran existiendo relaciones capitalistas de producción
que inevitablemente encontraran su expresión en el terreno político con el objetivo de tratar de
hacer regresar al sistema económico nacional a su racionalidad anterior.(5)
Mantener el rumbo señalado del desarrollo económico de un país durante largo tiempo a pesar de
las fuerzas que actúen en su contra, requiere que se cumplan dos condiciones políticas: ante todo,
la unidad cívica-militar de la mayoría del pueblo para respaldar a su Gobierno, y simultáneamente
la existencia de una entidad política que la represente en la conducción del Estado.
Dos casos extremos de lo dicho han sido el cubano y el venezolano.
Cuba, muy mal provista de recursos naturales y de capacidad transformadora para su exportación ,
soportando un bloqueo económico, financiero y comercial de los EE.UU. prácticamente desde el
momento del triunfo de los revolucionarios cubanos, no tuvo alternativa y procedió a estatizar las
empresas más importantes del país y la mayoría de las tierras agrícolas en un período de tiempo de
solo dos años, única forma de lograr tener los recursos económicos necesarios para emprender el
establecimiento de los derechos humanos en Cuba tal como se explicaba en el llamado Programa
del Moncada expuesto por Fidel Castro durante su defensa luego de ser derrotado en el Moncada
en 1953. La Segunda Ley de Reforma Agraria en 1964 y finalmente la estatización de todos los
comercios, servicios y actividades productivas aún en manos privados en 1968, culminó la casi total
estatización de toda la economía cubana a la par que el Estado asumía la responsabilidad de proveer
de todos los productos y servicios necesarios a la población del país, lo que se instrumentó mediante
el procedimiento del racionamiento. (6)
Venezuela en 1999 y cuarenta años después del triunfo de la Revolución Cubana, inició también un
proceso revolucionario con los mismos objetivos del cubano, satisfacer las necesidades de sus
habitantes para así permitirles alcanzar por primera vez los derechos humanos a los cuales eran
también acreedores. Pero en este caso lo peculiar del proceso ha sido precisamente el no expropiar
a los propietarios del capital en beneficio de la propiedad estatal, salvo el logro del total control de
los yacimientos y de la producción de hidrocarburos por el Estado en un país que es el cuarto
exportador mundial, con lo cual se ha logrado un enorme proceso de reasignación de los recursos
nacionales por intermedio de las acciones del Estado dirigiéndolas a satisfacer las necesidades más
urgentes de las capas más pobres de la nación. Durante los últimos dieciocho años la llamada ¨renta
petrolera¨ ha sido utilizada en un monto que se estima en los 600.000 millones de dólares, para el
logro de los fines del proceso revolucionario venezolano.
He aquí dos casos extremos de política económica revolucionaria en virtud de las condiciones
particulares de cada caso. En ambos las fuerzas revolucionarias han creado una nueva racionalidad
económica y para ello han debido introducir el método de la planificación para la asignación de los
recursos nacionales, expropiando a los capitalistas sí, pero en la medida de lo necesario para ello
en cada caso.
En Cuba, ya pagada la ¨deuda social¨ con su población, introducido el método de la planificación
económica por el Estado, se han creado en su economía y en la sociedad las condiciones que
permiten una aparente ¨marcha atrás¨ al reintroducir en su economía las relaciones capitalistas de
producción, toda vez que en lo político el control del Estado está en manos de una alianza cívico-
militar. Todos los ¨gatos¨ que actúen en Cuba para ¨cazar ratones¨, del color que sean, como decía
Deng Xiaoping, están y estarán bajo el control de su dirigencia política, que en Cuba es el Partido
Comunista de Cuba.
En Venezuela, la prosecución y desarrollo de su proceso revolucionario que ya lleva dieciocho años
descansa también sobre la alianza cívico-militar lograda por Chávez y en su manifestación mediante
el Polo Patriótico en el Gobierno, del cual el Partidos Socialista Unido de Venezuela es el elemento
aglutinante. Pero a diferencia del caso cubano que ya pasó por la etapa de estatizar todo lo
expropiable, y quizás más aún, queda en el país un 70% de la economía en manos privadas, lo que
constituye un enorme baluarte de las fuerzas opuestas al proceso revolucionario cuyo desenlace por
ello mismo aún no está definido, sea este el que sea, y que los propios revolucionarios venezolanos
deben definir.
La Habana, abril del 2017
Sobre el autor.
Charles Romeo, economista franco-chileno, se incorporó a la Revolución Cubana en marzo de 1959
cuando trabajaba en la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Tiene una amplia y
diversa trayectoria que incluye la docencia en varias universidades y su desempeño como
funcionario de organismos estatales de Cuba: INRA, Ministerio de Industria, la Comisión de
Colaboración Científica y Económica, y el Ministerio de la Agricultura. Fue colaborador de Ernesto
Che Guevara y de Carlos Rafael Rodríguez. Posee una vasta experiencia empresarial, siendo
fundador de las corporaciones CIMEX y HAVANATUR, gerente de varias compañías propias,
administrador de una sociedad hotelera, gerente de una sociedad mixta en Cuba, y consultor de
empresas extranjeras. Es el autor de libros y artículos sobre temas de economía política, comercio
exterior, desarrollo, teoría socialista, educación y testimonio.
Notas
1 Durante mi vida he tenido la oportunidad de participar en al menos tres intentos de establecer un
régimen económico y social socialista en la América Latina. Primeramente, en Cuba a partir de
1959, y durante ese proceso que todavía continua, en el fallido intento chileno por la llamada vía
pacífica entre 1970 y 1973 y posteriormente en la experiencia venezolana iniciada en 1999 por
Hugo Chávez, también sin recurrir a la lucha armada y con posterioridad al intento de lograrlo en
ese país por medio de la guerra de guerrillas durante los años sesenta y principio de los setenta del
pasado siglo, en la cual tuve también la oportunidad de participar. Por consiguiente, más que por
comulgar intelectualmente con las ideas de pensadores revolucionarios, ha sido la experiencia
práctica la que me ha confirmado la vigencia de las concepciones de Marx y de Engels sobre la
historia y particularmente sobre el origen, desarrollo y eventual crisis del sistema económico y
social capitalista que da origen a uno más justo para todos. Para mí, lo sucedido me confirma que
los intentos de establecer el socialismo están basados en concepciones teóricas sobre la formación y
desarrollo de las sociedades humanas por lo cual es una exigencia el someter al análisis crítico lo
que ha efectivamente sucedido durante los intentos de establecer el socialismo sobre la base de la
interpretación que se dio a esas concepciones teóricas que sirvieron de guía para esos intentos.
2 En los policlínicos y hospitales cubanos hay carteles que dicen “Los servicios para la salud son
gratuitos, pero tienen un costo.”
3 Tecnología: Conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del
conocimiento científico.
4 El programa de realizaciones de la Revolución Cubana está contenido en el documento “La
Historia me absolverá”, la defensa de Fidel Castro cuando fue enjuiciado después del fracaso del
intento de tomar el Cuartel Moncada de Santiago de Cuba el 26 de julo de 1953.
5 Según he leído, para los japoneses “Business is war”, o sea “Hacer negocios es hacer la guerra”.
De aceptarse esta definición, hacer una revolución que altera nada menos que la base de cómo se
hacen los negocios, es inevitablemente también la guerra, la guerra revolucionaria.
6 Los nuevos dirigentes cubanos rápidamente descubrieron en la práctica que la principal dificultad
para lograr cambiar las “ condiciones instrumentales que le permiten a la persona su realización“ ,
la expresión concreta del humanismo vigente era la propiedad privada de los medios de producción
y de los recursos naturales concentrada en una reducida minoría de la población, así como la
propiedad de las mercancías y servicios producidos. No había solamente que repartir la tierra, sino
que también las fábricas, los comercios, los medios de transporte, las comunicaciones, la
electricidad, así como todo lo que se producía, y poniendo mucho más énfasis que antes en los
servicios a todos necesarios, como son la educación y los de la salud del pueblo en general. Y para
que alcanzara para todos, la fórmula de la distribución fue “a todos por igual”.

Charles Romeo. La cuestión de la unificación monetaria en Cuba

Charles Romeo, economista y autor invitado de este blog, comparte con los lectores sus
consideraciones sobre la unificación monetaria en Cuba y los retos que plantea en cuanto a la
medición del valor, la contabilidad empresarial, el control, la información, los precios y los salarios.
I.- Introducción imprescindible al tema de la unificación monetaria en Cuba
Los números son objetivos y precisos en cuanto a su propia significación numérica. Dos más dos
son objetivamente cuatro y no tres ni cinco. Pero no prestan su rigor formal a lo que se está
midiendo con ellos. Esa es otra cuestión, la verosimilitud de lo que se supone que están midiendo
y de la cual no tienen responsabilidad alguna. Por ejemplo, cuando son utilizados para contar dinero
únicamente dan fe de la magnitud cuantitativa de sus unidades, pero de ninguna manera de lo que se
supone que miden. Por ello cinco CUP son únicamente 5 CUP de la misma manera que 10 CUC
son únicamente 10 CUC. Hasta ahí llega la utilidad de los números. Otra cosa muy distinta es que
es un CUP y que es un CUC.
Ambas son unidades monetarias, unidades de algo que se denomina dinero, con lo cual para
conocer su significado hay que, ante todo, tener claro que es el dinero, porque existe y para que
existe. En lo que todos concuerdan es que el dinero es una manera de cuantificar el valor de todo lo
que a su vez contiene valor. Por consiguiente, primeramente hay que esclarecer que es el valor. Pero
aquí aparece la primera gran dificultad: hay dos concepciones teóricas vigentes que lo explican,
pero que son diametralmente diferentes.
Ambas concepciones teóricas parten de lo registrado por la historia, de que el valor es una
propiedad exclusiva de lo que se produce en una sociedad en la cual existe una división social del
trabajo , etapa relativamente reciente de la historia del homo sapiens, inclusive más breve que la que
se inició cuando producto de la división del trabajo en la sociedad los productores tuvieron que
encontrar una manera de intercambiar productos elaborados para satisfacer objetivos diferente y
cada vez más elaborados, con el fin de intercambiarlos en la medida en que decurso la historia. La
moneda más antigua, encontrada en la antigua Turquía, data de entre los siglos VII y VI a.c. Hasta
ahí todos están de acuerdo, pero la divergencia empieza al plantearse que media esa moneda.
Para los economistas neoclásicos el dinero mide el valor de un producto elaborado para su venta,
una mercancía, devenido su precio, y que está constituido por la satisfacción subjetiva que le
produce al que lo utiliza o consume. La razón de esta concepción del valor es un intento de
justificar como natural y legitima la ganancia de quien lo ha producido, como una diferencia entre
el precio que le han pagado, su valor, y su costo de producción.
Para los economistas que reivindican la concepción de los economistas clásicos ingleses de finales
del siglo XVIII y principio del XIX, Adam Smith y David Ricardo, concepción también aceptada
por Carlos Marx, el valor de una mercancía está constituido, además de la satisfacción que produce
al consumirlo o usarlo , por el tiempo de trabajo socialmente necesario para su elaboración y por
consiguiente la ganancia no es más que trabajo realizado por quienes la elaboran, no retribuido por
quien los ha contratado para ello.
Pero para nuestros propósitos bastará con aceptar que todos están de acuerdo en que el dinero mide
el valor de un producto elaborado para su venta, entendido como la suma de todos sus componentes,
la ganancia incluida, en términos de unidades monetarias cada una representando una determinada
magnitud de valor.
¿Cómo se determina la magnitud de valor de la unidad monetaria, el dinero? ¡Esa es la cuestión! Si
le hiciéramos la pregunta a Perogrullo nos contestaría diciendo que su valor está determinado por
todo lo que puede comprar con él y tendría razón, toda vez que su propiedad es ser una magnitud
equivalente de valor de cualquier mercancía o servicio que se encuentre en el mercado, “espacio
social” en el cual se venden y compran las mercancías y los servicios.
En Cuba el valor de un CUP, también denominado peso cubano, es todo lo que se puede comprar
con él y el valor de un CUC es equivalente a lo que se puede comprar con 25 CUP, con lo cual y al
margen del por qué la relación de intercambio entre el CUP y el CUC es de 25 por uno y no otra, la
cuestión es determinar el valor de un CUP que existe como unidad básica del valor en Cuba.
Hasta el 31 de diciembre de 1958 el peso cubano equivalía a un dólar norteamericano de la época,
que a su vez era equivalente al oro a razón de una relación de intercambio oficial y real garantizada
por parte del Banco de la Reserva Federal, el banco central norteamericano, de 35 dólares por una
onza de oro, el equivalente universal, con lo cual el peso cubano tenía un contenido de valor muy
preciso con cualquier otra moneda del mundo y desde luego con relación a todo lo que se vendía y
compraba en Cuba. Pero el 1 de enero de 1959 “Llego el Comandante y mando a parar” y nunca
más hubo un cambio “libre” único del peso con el dólar y se instauró un cambio oficial de 1 por 1
por el Banco Nacional, pero únicamente para quienes el banco decidía venderle dólares, pero ahora
por razones sociales y ya no individuales y privadas. A partir de la creación del Ministerio para el
Comercio Exterior, MINCEX, únicamente el Estado a través de sus organismos y empresas podía
acceder a dólares u otras divisas y todas las importaciones pasaron a ser exclusivas de ese nuevo
Ministerio en 1961.
No obstante lo sucedido, el Gobierno Revolucionario mantuvo y mantiene hasta el día de hoy, desde
hace ya 59 años, el tipo de cambio del peso por el dólar a razón de uno por uno y así se registra
oficialmente en la contabilidad de toda institución o empresa del Estado Cubano. Sin entrar a
analizar esta decisión, en verdad sus consecuencias fueron únicamente el registro en las
contabilidades de organismos y empresas de compras y servicios importados a ese tipo de cambio
de 1 peso por 1 dólar norteamericano, con lo cual la expresión de todas las magnitudes de valor en
el país eran medidas directa e indirectamente sobre la base de ese tipo de cambio.
Ya desde los años ochenta del siglo pasado el Estado Cubano estableció una cadena de tiendas en
las que se vendían artículos importados y nacionales sin restricción cuantitativa pero en monedas
convertibles extranjeras a quienes dispusieran de ellas, tanto turistas como residentes. Esto provocó
que el tipo de cambio no oficial que surgió en” el mercado libre de la calle”, llegara a ser hasta de
150 pesos cubanos por un dólar norteamericano a la par que todas las transacciones con el exterior
hechas por el Estado se realizaban al tipo de cambio de un peso por un dólar norteamericano.
Ya en los años noventa estas tiendas se generalizaron para toda la población, pero con un impuesto
a la venta del 100%. Pero en el año 2004 se suspendió la venta en monedas extranjeras y se creó
para ello una nueva moneda, el peso cubano convertible a un tipo de cambio de 1 peso convertible
denominado CUC por 1 dólar norteamericano, estableciéndose un tipo de cambio de 25 pesos
cubanos, denominados ahora CUP, por 1 CUC. Pero en ese mercado oficial se vendían CUC por
pesos CUP y viceversa y se cambiaban monedas extranjeras convertibles por CUC, pero no se
vendían monedas extranjeras a cambio de CUC ni de CUP.
Con la creación del CUC se creó en Cuba un área económica en que las transacciones por ventas de
bienes y servicios se realizaban en CUC y las compras necesarias para producirlos en CUP y en
CUC en paralelo, e interrelacionada con el área en que circulaba el CUP. Un ejemplo de lo que
empezó a suceder permite aclarar la situación creada.
En un mercado de venta de productos agropecuarios a la población , si estos eran acopiados y
traídos hasta el mercado por una empresa estatal sus costos eran enteramente en CUP, desde el valor
del camión contabilizado como un activo expresado en una suma de pesos cubanos CUP igual al
monto de los dólares pagado por él, con un combustible subsidiado valorado en CUP, salarios de
los transportistas en CUP y gastos de mantenimiento del vehículo en esa misma moneda, pero de
hacerlo un intermediario privado todos esos gastos debían ser sufragados en CUC y por
consiguiente el costo total de los productos llevados hasta el mercado debían ser calculados sobre la
base de multiplicarlos por 25, el tipo de cambio del CUC en CUP para llevarlo a esa moneda con la
cual compra el pueblo consumidor que cobra sueldos y salarios en CUP. Obviamente la función de
intermediario resulta “mucho más cara” en un caso que en el otro.
En una economía como la cubana que se acerca a poder recibir unos 5 millones de turistas al año,
uno por cada dos cubanos, los particulares que pueden hacerlo aprendieron a exportar servicios
convirtiendo el alquiler de sus casas y automóviles que venden en CUC así como servicios de
restauración.
Todo ello ha conducido a que en Cuba exista una economía que puede catalogarse de
”esquizofrénica” por poseer dos “personalidades distintas”, pero interconectadas y no por la
dualidad del CUC y del CUP toda vez que entre ambos hay una muy clara y definida relación
cuantitativa, si no que por mezclar productos importados valorados a dos tipos de cambio
diferentes, unos, la mayor parte de las importaciones al cambio de 1 CUP por dólar y en el interior
de Cuba otros al tipo de cambio de 1 dólar por 25 CUP, pasando por el CUC como simple
intermediario. Y lo que es más grave aún y es el centro del problema: ¿Cuál es el correcto tipo de
cambio que debe haber entre el CUP y el dólar norteamericano?
El día en que eso quede determinado también lo será el valor de todas las mercancías y servicios
que se venden y distribuyen en Cuba. Pero eso tomara el tiempo necesario para que hasta los
recursos productivos, edificios, equipos, maquinaria, inventarios de materias primas y de piezas de
repuesto, etc. existentes que se utilicen hayan ya sido contabilizados según el nuevo tipo de
cambio entre el CUP y el dólar norteamericano a los efectos de poder calcular costos y precios
reales y si estos últimos son subvencionados, conocer el verdadero valor del subsidio. Mientras
tanto, la economía cubana seguirá siendo esquizofrénica hasta que el tratamiento la logre curar.
II.- El problema cubano de lograr una unificación monetaria.
Resolver en Cuba el problema del uso de dos monedas diferentes es más difícil de lo que la gente
piensa. Es “un ajuste de cuentas” con el pasado. Y para decirlo en términos técnicos, es un momento
de la conjugación realista de lo macroeconómico con lo microeconómico.
Algunas definiciones necesarias.
El dinero es el módulo de valoración de todos los productos y servicios y su registro es la
contabilidad, que para toda persona natural o jurídica expresa que posee, como diferencia entre los
que se tiene y lo que se debe.
“La contabilidad es la técnica que se encarga de estudiar, medir y analizar el patrimonio, situación
económica y financiera de una empresa u organización, con el fin de facilitar la toma de decisiones
en el seno de la misma y el control externo de la misma , presentando la información, previamente
registrada, de manera sistemática y útil para las distintas partes interesadas”…… “La finalidad de la
contabilidad es suministrar información en un momento dado de los resultados obtenidos durante un
período de tiempo, que resulta de utilidad a la toma de decisiones, tanto para el control de la gestión
pasada, como para las estimaciones de los resultados futuros, dotando tales decisiones de
racionalidad y eficiencia.”(Wikipedia)
Pero poder medir un patrimonio, una corriente de insumos productivos o la resultante de una
actividad productiva, requiere que todos esos elementos dispares puedan ser convertidos a una
unidad de medida única de algo común en todos ellos, lo que se denomina valor, para lo cual el
módulo de medida es una unidad monetaria con una cierta magnitud de valor.
Este prolegómeno, evidentemente conceptual y teórico, es imprescindible para poder situar la
problemática de la definición de la unidad monetaria de un país como Cuba, en su correcta
perspectiva.
Tratemos de definir el problema correspondiente que se le presenta a las autoridades cubanas, que
ellas denominan la unificación monetaria de dos monedas legales diferentes que circulan
simultáneamente en el país, el peso cubano tradicional (CUP) y el peso cubano convertible (CUC),
con una relación oficial y practica de equivalencia de 25 CUP por 1 CUC.
Un poco de historia y el problema que se confronta
Hasta el triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959, la moneda vigente en el país era el
peso, que en la práctica se cotizaba con el dólar norteamericano con una relación de cambio de 1 a
1. Este último hecho le concedía al peso cubano la imagen de una moneda fuerte, indirectamente a
su vez convertible en oro a la tasa de 1 onza de oro por 35 dólares. Por esas razones es
comprensible que desde sus inicios el Gobierno Revolucionario Cubano mantuviera al peso como
unidad monetaria, aunque ya desde ese mismo momento tanto en la práctica como en los bancos y
casas de cambio, dejó de regir la equivalencia de 1 a 1 con el dólar norteamericano, pero si se la
conservó a los efectos legales y contables. Vale decir, que un producto norteamericano importado
que hubiera costado 100 dólares era contabilizado por el comprador cubano a un valor nacional de
100 pesos.

También por razones políticas y para la defensa del poder de compra de la población cubana, en la
medida en que el Estado pasaba a ser dueño de una actividad comercial o productiva, se
conservaban los correspondientes precios de venta que regían al principio de la Revolución.
La congelación en el tiempo, tanto del tipo de cambio de 1 a 1 con el dólar norteamericano y por su
intermedio con otras divisas extranjeras, como de los precios nacionales, se mantuvo durante
décadas, al cabo de los cuales los valores de los registros contables de las empresas si bien
expresaban números, más o menos bien interrelacionados según fuera la calidad de la contabilidad
correspondiente, ya no tenían ninguna significación real en términos de medida objetiva de
valores. Inclusive ya estando vigente el CUC o peso convertible, un equipo o una mercancía
cualquiera importada por una entidad estatal a un costo equivalente a X dólares norteamericanos era
registrada contablemente como un valor de X antiguos pesos cubanos, denominados ahora como
CUP.
Si le sumamos el efecto del retraso con que los precios históricos fueron ajustándose a las nuevas
condiciones de producción al de contabilizar importaciones al tipo de cambio inamovible de 1
dólar por 1 peso CUP, el resultado es que en la actualidad los valores registrados en las
contabilidades de las empresas estatales no tienen absolutamente ninguna significación
económica real y no representan ninguna información adecuada para cualquier análisis
económico-financiero.
He aquí el problema fundamental que se confronta en Cuba para lograr la unificación
monetaria que permita valorar objetivamente la significación económica real de cualquier
bien o servicio en su economía mediante una sola moneda.
¿Qué hacer?
Por una parte, hay que definir cuál de las dos monedas actualmente vigentes, el CUP y el CUC,
devendrá la moneda única de circulación legal en Cuba. La generalización de la aceptación en todos
los comercios que venden productos valorados en CUC de su pago también en CUP al tipo de
cambio de 25 CUP por 1 CUC, parece indicar que este problema se resuelve conservando el CUP
con el cual en general se pagan sueldos y salarios, como moneda única.
Por otra parte, se debe definir el tipo de cambio del peso CUP con el dólar norteamericano y por
su intermedio con las demás divisas extranjeras según sus cotizaciones en el mercado financiero
mundial, sea este 25 a 1 u otra magnitud. Las importaciones que hace Cuba equivalen al 40% de su
PIB. Esta realidad hace que resulte determinante para la conformación de precios internos el tipo
de cambio al cual se deben convertir pesos cubanos en monedas extranjeras.
Y sobre la base de la definición de la moneda única cubana y de su tipo de cambio con las
divisas extranjeras, es que se podrá atacar al enorme problema de lograr dotar a la economía
cubana de registros de valor objetivos y por consiguiente confiables, para poder realizar los
cálculos y análisis económicos de todo tipo y finalmente determinar de la manera más realista
posible los precios internos y los salarios.
¿Cómo lograr registrar objetivamente el valor?
En otras palabras, de lo que se trata es de” medir y analizar el patrimonio, situación económica y
financiera de una empresa u organización”, lo que se aplica a toda entidad económica existente
en la sociedad cubana.
Básicamente, la contabilidad de una empresa se compone de dos conjuntos de registros,
supuestamente verdaderos en la medida en que reflejan hechos reales, basados en el principio
de equivalencia según el cual todo lo que la empresa posee (activos) también lo debe (pasivos). O
sea, diferencia:
 entre lo que posee, que debe ser igual a lo que debe, más o menos su valor neto. Este último
puede ser positivo, reflejando la suma de las ganancias logradas durante todos los ejercicios
de su existencia hasta la fecha, vale decir su patrimonio, o bien negativo, lo que significa
que a esa fecha debe un valor mayor del que posee. Y ese patrimonio la empresa lo debe a
sus propietarios y si es negativo, a sus acreedores.
 entre sus ingresos por ventas de bienes y servicios y los gastos ocasionados por los costos
incurridos para ello durante un ejercicio, siendo la diferencia la ganancia o la perdida
obtenida durante el periodo durante el cual fueron registrados.
 Al finalizar cada ejercicio, la ganancia o la perdida se suma a su patrimonio,
incrementándolo en el primer caso y disminuyéndolo en el segundo. Así se integran los
registros de lo acontecido en el pasado con el nuevo ejercicio que acaba de terminar.
Empecemos por lo más fácil de corregir.
La contabilidad de ingresos y gastos
Previa definición de cuál es a partir de ese momento la unidad monetaria nacional y su tipo de
cambio con el dólar y demás divisas extranjeras, debe decidirse por quien puede hacerlo que, a
partir de una determinada fecha, toda empresa o entidad económica registrará tanto sus ingresos
como sus gastos a los nuevos precios vigentes resultantes en esa economía. Pero si los insumos
utilizados provienen de su propio inventario contabilizado a precios antiguos anteriores a los nuevos
en vigencia a raíz de la utilización de la nueva unidad monetaria y del nuevo tipo de cambio,
deberán también ser registrados como salidas de inventario en sus correspondientes cuentas a
los antiguos precios, hasta el total agotamiento de cada inventario.
Pero los salarios pagados serán contabilizados a sus nuevos niveles que eventualmente se
determinen, expresados en la nueva unidad monetaria, que será el mismo CUP pero ahora con
un nuevo tipo de cambio con las divisas extranjeras.
A los costos directos de producción se agregarán magnitudes, que deberán ser estimadas en la
nueva unidad monetaria, para la amortización de equipos e implementos, así como de las
construcciones, cuyos valores deberán ser calculados a partir de su costo de reposición verdadero o
en su defeco estimado, con la nueva moneda y el nuevo tipo de cambio.
Resumiendo, es factible lograr una contabilidad adecuada de ingresos y gatos desde el momento en
que se decida hacerlo, aunque hasta el agotamiento de los antiguos inventarios seguirán
conformándose los costos de manera imperfecta.
Corregir la contabilidad de lo que posee y de lo que debe cada empresa e institución es mucho más
difícil y tomara más tiempo.
La contabilidad de lo que posee y debe una empresa
Podría pensarse que lo que se altere o modifique en los registros del patrimonio de una empresa
concierne solamente a esa empresa y por tanto a sus responsables, mientras que lo que afecte a sus
deudas y obligaciones afecta a terceras personas y está basado en una documentación legal.
Digamos, como ejemplo, que la empresa en cuestión tiene una deuda con su banco por un préstamo
recibido para comprar un equipo importado que adquirió a un precio a su vez calculado sobre la
base de un tipo de cambio de 1 CUP por 1 dólar. Contractualmente la empresa deudora puede y
debe pagar su deuda al banco en pesos CUP y en principio revalorizar el registro contable del
equipo comprado según el nuevo tipo de cambio CUP por dólar, con lo cual habrá incrementado su
patrimonio en CUP. Pero ello alteraría el principio de equivalencia que rige en la contabilidad toda
vez que esa acción no afectaría la contraparte de sus obligaciones. Sería una operación que no
tendría ninguna justificación salvo la expresión de una acción unilateral de la empresa sin la
existencia de un documento legal que la respalde. Pero a su vez continuará pagando su deuda
al banco ahora en la nueva moneda, pero nueva únicamente en su relación de cambio con las
divisas extranjeras.
Como la contabilidad es intocable sin un documento que avale cualquier registro, a su vez basado
en un hecho real, el nuevo tipo de cambio del CUP por dólar no puede afectarla hasta tanto no
efectúe operaciones que lo conlleven, por ejemplo la compra de materias primas importadas
vendidas en CUP al nuevo tipo de cambio, o la compra de materias primas nacionales a un nuevo
precio derivado de esa devaluación .Por consiguiente, aunque se sepa que los valores reflejados
tanto en el patrimonio como en las obligaciones de las empresas ya no tienen ninguna significación
real, habrá que seguir contabilizando de ahora en adelante las nuevas operaciones a nuevos precios
a consecuencia del nuevo tipo de cambio del CUP, durante un muy largo periodo de tiempo
mientras se vayan “renovando” gradualmente activos y obligaciones de cada empresa y
adquiriendo poco a poco una significación real del valor registrado .
Control e información
Como se estableció al principio, la contabilidad es un método necesario para obtener control de lo
que sucede en una empresa y para lograr información necesaria a los efectos de evaluar su
comportamiento, sus resultados y su eventual futuro.
El análisis realizado de las consecuencias de la unificación monetaria y de la determinación de un
tipo de cambio realista de la unidad monetaria cubana con las divisas extranjeras, a pesar de sus
considerables efectos en una economía en que alrededor del 40% del PIB es de origen importado,
permite decir que ello no tendrá ninguna consecuencia negativa en el valor que la contabilidad tiene
como método de control de lo que sucede en una y en todas las empresas e instituciones del país. En
la medida en que todos los actos de una empresa que comprometen su patrimonio queden
fehacientemente registrados en el momento oportuno, el principio de la equivalencia o partida
doble de la contabilidad asegura el control de todo lo hecho.
Es como instrumento de información que pese al logro de la unificación monetaria y la definición
de un tipo de cambio realista, que la contabilidad en Cuba y durante bastante tiempo, tendrá
limitaciones de verosimilitud.
Pero no lo será en la contabilización de ingresos y gastos de cada ejercicio toda vez que ambos
registros se irán modificando en la medida en que cobros y pagos se vean afectados por las
consecuencias de la reforma monetaria, dejando constancia de las modificaciones reales que
provocara para cada empresa, y su seguimiento permanente brindara informaciones necesarias para
que la administración de cada empresa tome las medidas del caso y proceda a efectuar los ajustes
consecuentes de sus precios de venta. Por consiguiente, habrá información sobre el resultado del
ejercicio que permita determinar un margen de ganancia o de perdida y de que magnitud, tanto
absoluta como relativa y sobre esa base hacer proyecciones futuras.
Diferente será el caso en lo que se refiera a sacar conclusiones de los montos de los activos, de lo
que posee, y de los pasivos, las obligaciones de la empresa, toda vez que los números
correspondientes arrojarán magnitudes de valores totales irreales. Por consiguiente, la utilidad de
esas informaciones no rebasará durante mucho tiempo el alcance de sus variaciones porcentuales de
periodo en periodo, positivas o negativas, y las proporciones de los diferentes grupos significativos
de cuentas dentro del balance de situación de cada empresa, tales como la relación entre sus activos
líquidos y sus compromisos de pago de deudas. El valor que arroje el balance de situación de los
activos fijos, construcciones, maquinaria y equipos, no tendrá por mucho tiempo ningún sentido
real.
Modificaciones en los precios conllevará modificaciones de los salarios
Para quienes reciben sus ingresos bajo la forma de salario, el irreversible aumento de los precios de
lo que compra para vivir en los nuevos CUP reducirá su poder de compra y como en Cuba no se
conciben “tratamientos de shock” para resolver desproporciones económicas, el aumento de los
precios expresados en CUP deberá ser continua y diariamente monitoreado por el Gobierno a los
efectos de ir reajustando obligatoriamente esos salarios en las proporciones compensatorias
mientras duren las consecuencias de ese proceso de eliminación de la dualidad monetaria y de
determinación de un nuevo tipo de cambio del CUP con las divisas extranjeras. El proceso llevara
un tiempo de duración difícil de predecir a priori, aparentemente inflacionario pero realmente de
reajuste de las magnitudes de los valores vigentes en Cuba expresados en la nuevamente definida
unidad monetaria.
¡Pobres CUP y CUC a quienes se les echa la culpa de las confusiones existentes y de tener que ir a
la CADECA para cambiar una en otra moneda! Quien iba a pensar que el problema era un ajuste de
cuentas con el pasado.
Charles Romeo
La Habana, 24 de abril del 2018
Notas sobre el autor.
Charles Romeo, economista franco-chileno, se incorporó a la Revolución Cubana en marzo de 1959
cuando trabajaba en la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Tiene una amplia y
diversa trayectoria que incluye la docencia en varias universidades y su desempeño como
funcionario de organismos estatales de Cuba: INRA, Ministerio de Industria, la Comisión de
Colaboración Científica y Económica, y el Ministerio de la Agricultura. Fue colaborador de Ernesto
Che Guevara y de Carlos Rafael Rodríguez. Posee una vasta experiencia empresarial, siendo
fundador de las corporaciones CIMEX y HAVANATUR, gerente de varias compañías propias,
administrador de una sociedad hotelera, gerente de una sociedad mixta en Cuba, y consultor de
empresas extranjeras. Es el autor de libros y artículos sobre temas de economía política, comercio
exterior, desarrollo, teoría socialista, educación y testimonio.

Lázaro González Rodríguez. La reforma general del salario en Cuba


Durante varios años, vengo proclamando la imperiosa necesidad de acometer una reforma general
del salario, la cual no solo incremente los ingresos de los trabajadores, sino que cumpla las
funciones del sistema a la vez que contribuya al desarrollo económico y social del país y, sobre
todo, no postrarse ante el Dios Oro, lo que ocasiona notables consecuencias: egoísmo, mentiras,
doble moral, robo, malversación, etc. La sordera, la valoración insuficiente, su tratamiento tardío y
el desconocimiento han sido el panorama encontrado.
En los documentos aprobados en el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba no aparece
reflejada la reforma de los salarios y pensiones; los principios sobre los cuales deben organizarse lo
salarios adolecen por aquellos encargados de la tarea de grave inexactitud, confusión y
desconocimiento. Nada se dice de la organización del trabajo, documentos que no fueron discutidos
con el pueblo y los trabajadores olvidándose de las orientaciones de nuestro Comandante en Jefe
Fidel Castro y del General de Ejército Raúl Castro en los congresos XIII y XX de la CTC.
En adición a lo anterior, tenemos que el Código de Trabajo —discutido formalmente con los
trabajadores— su reglamento, particularmente el artículo 126, el cual debe derogarse, y las
resoluciones 17 y 6 del MTSS, no discutidas con los trabajadores, demuestran una ignorancia raigal
sobre la organización del trabajo y los salarios y de sus principios.
¿Por qué es necesaria la Reforma General del Salario? Entre otras, podemos señalar las siguientes
razones:
1. Según encuesta realizada, el 93% de los trabajadores plantea que los salarios son
insuficientes. Esto contradice el principio socialista de elevar sistemáticamente el nivel de
vida de los trabajadores al ser el salario fuente fundamental para lograr este estadio.
2. La no aplicación del principio de pagar por la calidad y cantidad de trabajo, además de
provocar una extraordinaria anarquía salarial, determina que los trabajadores sientan cierto
desdén por aumentar su capacitación, atracción por los trabajos duros y a elevar su
productividad.
3. En la situación actual, la escala de complejidad presenta una situación igualitaria ya que las
diferencias entre un grupo y otro son insignificantes, consecuentemente la pirámide salarial
se encuentra invertida.
4. Producto de lo antes expuesto, se presenta una grave fluctuación entre directivos y
trabajadores, una disposición grave es que el trabajador, teniendo cualquier título, pueda
ocupar distintos cargos no relacionados con el trabajo a realizar.
5. En conclusión, el desarrollo económico y social se ve sensiblemente afectado.
¿Qué proponemos?
1. La reforma de los salarios no debe realizarse instantáneamente, su correcta preparación
requiere entre seis meses y un año.
2. El sistema que proponemos comprende hasta el nivel de las uniones u OSDE e instituciones
de servicios. Para los funcionarios, asesores y los directivos de los niveles superiores se
elaborará un esquema cuyos sueldos les permitan sufragar la totalidad de sus gastos y los de
sus familias no relacionados con el cargo que desempeñan.
3. Ejecutar un estudio anual de la canasta básica con vistas a llevar el salario mínimo a este
nivel.
4. La implantación del sistema puede ser progresiva en el tiempo y con algunas ramas o
sectores de la economía.
5. Hay que preparar a los organizadores del trabajo y los salarios así como a los directivos de
recursos humanos, tanto de nivel medio como universitario.
6. En la elaboración, implantación y control es ineludible la participación de los trabajadores y
sus sindicatos.
7. Debe crearse una institución dedicada al estudio de la Economía del Trabajo —es lo único
que no se estudia en Cuba.
8. Debe prestarse la mayor divulgación del programa que se elabore, de forma tal que los
trabajadores conozcan cuándo les corresponderá la reforma salarial.
9. Las asambleas con los trabajadores deben propugnar el ejercicio del criterio, y en modo
alguno tener carácter formal.
10. Fortalecer con personal calificado al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, toda
vez que se supone sea el centro de la reforma.
Sistema salarial
Tiene como principio pagar a cada trabajador de acuerdo con la calidad y cantidad de trabajo. La
calidad del trabajo no se refiere a la calidad del producto del trabajo, sino lo que diferencia un
puesto de trabajo de otro según sus características. La cantidad de trabajo se mide por el tiempo
laborado por el trabajador o la cantidad de productos producidos por el mismo.
La calidad en el sistema salarial está dada por:

 La escala de complejidad.
 Los calificadores.
 La escala de pagos extracalificatorios.
 El listado de puestos y actividades con condiciones extracalificatorias.
 Las tarifas.
La cantidad en el sistema salarial está dada por:

 Las formas de pago.


 Los sistemas de primas.
¿Qué aspectos de los elementos del sistema salarial debemos considerar?
La escala de complejidad

 Debe ser única para todos los sectores y ramas del país.
 Debe contemplar todos los grados de complejidad existentes.
 Los incrementos entre grupos y de la escala en general deben ser exponenciales.
Calificadores

 Se debe elaborar un calificador común por cada categoría ocupacional donde se encuentren
aquellos cargos que se repitan en más de una rama de la economía.
 Elaborar tantos calificadores propios como sean necesarios para las distintas ramas.
 Debe lograrse que en las familias de cargos exista una clara diferencia entre un cargo y otro.
 Debe de eliminarse el nivel escolar general así como la habilitación en cursos de cada uno de
los cargos en evitación que un graduado pueda optar por diversos cargos. La titulación debe
ser específica y jugar con el contenido de trabajo.
 Debe de elaborarse la metodología de evaluación del trabajo sobre bases científicas así como
las metodologías para evaluar las uniones, las empresas y las UEB enfatizando en el número
de trabajadores ya que la función primordial de un directivo recae en lograr que los
trabajadores cumplan cabalmente sus obligaciones.
 Los requisitos de cada puesto de trabajo o cargo deben corresponder al contenido de trabajo.
Escala de pagos extracalificatorios
La misma comprende aquellos trabajos que requieren un esfuerzo físico y/o mental sin que se altere
su calificación, dentro de ellos el esfuerzo físico, los trabajos que conllevan suciedad y pestilencia,
ruido, vibraciones, nocturnidad, turnos partidos, albergamiento, etc., sobre los cuales debemos
accionar para su eliminación, pero si esto no fuera posible, debemos de considerarlo en el pago.
Listado de puestos y actividades con condiciones extracalificatorias
Comprende la denominación del cargo o actividad, la entidad para la cual se aprueba y el grupo de
la escala extracalificatoria. La metodología para la evaluación de las mismas debe ser única.
Tarifas
Las tarifas pueden ser por complejidad y por factores extracalificatorios.

 La tarifa mínima debe corresponder al costo de la canasta básica.


 La multiplicación de la tarifa mínima por los coeficientes de la escala de complejidad no
dará las tarifas de los diferentes grupos.
 La tarifa por factores extracalificatorios debe ser única para todos los grupos de la escala de
complejidad.
 Las tarifas por factores extracalificatorios se obtienen multiplicando la tarifa mínima de la
escala por complejidad por el coeficiente de la escala de factores extracalificatorios.

Formas de pago
Las formas de pago son dos: a tiempo y por rendimiento en correspondencia con el principio de
pagar por la calidad y cantidad (la cantidad de trabajo se mide por el tiempo laborado o por la
cantidad der productos elaborados).
Las formas de pago tienen diversos sistemas de acuerdo con las características del proceso
productivo o de servicios.
En la aplicación de los diferentes sistemas de pago hay que tener presente:

 La calidad de las normas de trabajo (sistemas de pago a rendimiento).


 Cumplimiento del horario de trabajo.
 Calidad de la producción o los servicios.
 Ahorro material.
 Control de la producción y del horario.
Sistema de primas
Estas se establecen como un complemento de los sistemas de pago y abarcan el ahorro de tiempo,
de materias primas, superación de las normas de calidad, etc.
Reflexiones sobre el pago por resultado

 Para quienes están preocupados por el respaldo productivo, quiero señalar que durante los
últimos cuatro años (2014-2017) en que se implementaron las resoluciones 17 y 6 del
MTSS, según estimados, el PIB (valor agregado bruto a nivel nacional) solamente ha
aumentado en un 6%, mientras que el salario lo hace en un 60%; por cada por ciento de
crecimiento del PIB se ha pagado el 10% de salario
 Los trabajadores conocen su salario cuando van a cobrar.
 En el caso de que el coeficiente de distribución salarial sea alto, todos los trabajadores de la
empresa cobran el mismo salario excepto el director.
 Los trabajadores de las UEB pueden devengar un salario superior al de la empresa y la
unión.
 No contribuye a que la pirámide salarial sea correcta.
 Una empresa que planifica pérdidas cobra todo el salario y, sin embargo, las que están dentro
del sistema, frente a pérdidas, cobran el salario escala de complejidad.
 En las UEB, las empresas y la uniones hay personal que no incide en la producción.
 Las OSDE o uniones no producen valor agregado bruto.
 Este sistema es único en el mundo, no hay antecedentes sobre el mismo, estimulando tanto
al que hizo un buen trabajo como a quien no lo hizo.
Reflexiones sobre el pago a destajo
Es inconcebible que se adopten medidas relativas a pagar a destajo cuando no existen normas, y si
existen, son generalmente elementales diseñadas burocráticamente, pues la casi totalidad de las
empresas y UEB carecen de organizadores del trabajo debidamente calificados para estos
menesteres, y los directores de Recursos Humanos, por regla general, no saben nada de la
organización del trabajo y los salarios
Reflexiones sobre los lineamientos salariales
Opinamos que no ofrecen una esperanza a los trabajadores, al decir que el sector de servicios
recibirá incrementos cuando la economía lo permita y mantendrá el pago por resultado en el sistema
empresarial.
Pensamos que las resoluciones 17 y 6 del MTSS referidas fundamentalmente al pago por resultado,
se parecen mucho a las medidas neoliberales adoptadas en otros países, y decimos esto porque en
55 años de revolución anteriores a la promulgación de las mismas, jamás se ha reducido el salario
de los trabajadores por incumplimiento de los indicadores planificados. En estas resoluciones se
disminuye el salario por causas no imputables a los trabajadores, como pueden ser: aumento de los
precios de las materia primas y materiales, roturas, lluvia, entrada tardía de las materias primas, etc.
Esperamos el análisis y la toma de medidas por la dirección superior del país, ya que tal y como
señaló el General de Ejército Raúl Castro, los salarios actuales no satisfacen el costo de la vida con
su secuela de inconformidad, violación de los principios éticos, incumplimiento de las leyes,
soporte adverso al desarrollo económico y social, y, sobre todo, laceran a la Revolución.
Reflexiones sobre el Plan Técnico Económico

 El Plan Técnico Económico se elabora burocráticamente por los directivos de la empresa.


 El Plan no tiene un respaldo en cuanto a la productividad del trabajo, o sea, un programa en
el que se señalen las medidas a tomar y sus implicaciones económicas.
 El Plan no se elabora con la participación de los trabajadores ni su implantación y control,
por lo que a la gente le resulta muy difícil comprometerse con algo en lo que no ha estado
involucrado.
 La productividad del trabajo no se considera como directivo en el Plan.
 En algunos casos el Plan se elabora pensando en el salario de los trabajadores.
 Los sobrecumplimientos del Plan son exagerados en determinados casos.
La Habana, 27 de abril de 2018
NOTA SOBRE EL AUTOR:
Lázaro González Rodríguez. Doctor en Ciencias Económicas y Profesor Titular Adjunto de la
Universidad de La Habana. Miembro de Honor de la Asociación Nacional de Economistas y
Contadores de Cuba (ANEC). Desde 1961 hasta 1981 laboró en el Ministerio del Trabajo en la
esfera de la organización del trabajo y los salarios, ocupando, entre otros cargos, los de Director de
Salarios, Viceministro y Director fundador del Instituto Nacional para la Investigación Científica
del Trabajo. En 1981 y hasta el año 2003 labora en el Ministerio de Industria Básica ocupando los
cargos de Director Económico en la Unión de la Goma (1981-1984), Director de la Empresa de la
Goma “Conrado Piña” (1985-2000) entidad laboratorio del MTSS y primera en aplicar el
perfeccionamiento empresarial en el país. A partir de 2001 y hasta 2003 realiza actividades de
asesoramiento en la esfera de la organización del trabajo y los salarios en el organismo central.
Actualmente labora como consultor. Es presidente fundador de la Sociedad de Estudios del Trabajo
de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC). Desde su fundación
hasta 2009 fue miembro del Tribunal de Grado Científico de Economía Aplicada. Autor de varios de
los libros más sobresalientes publicados en Cuba sobre cuestiones relativas a la organización
científica del trabajo, los salarios, la productividad, y los estímulos materiales y morales.