Anda di halaman 1dari 325

L. ALONSO SCHOKEL / J.

VILCHEZ

PROVERBIOS

• ,-a~mt1mttmt1pwló6í~~
o.~.. •• _,..
.ot:vo.~ ·~ ·
, q u

im,4'~~m~
qtttOUU(W(ffl
NUEVA BIBLIA ESPAÑOLA L. ALONSO SCHóKEL
J. VILCHEZ LINDEZ
Comentario teológico y literario
con la colaboración de A. PINTO
Volúmenes publicados
PROFETAS. 2 vols. 1381 págs. SAPIENCIALES
Sapienciales
l. PROVERBIOS. 606 págs.
1
II. JOB. 634 págs. PROVERBIOS

EDICIONES CRISTIANDAD
. _ 1 1 ..... r Huesca, 30-32
Nihil obstat: CONTENIDO
MAURICE GILBERT, SJ'
Roma, 15-2-84

L. Alonso Schokel: Presentación . . . . .. . . . . . . . .. . .. . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . 13

EL MUNDO SAPIENCIAL

A) UNA OFERTA DE SENSATEZ. ENSAYO SOBRE LA LITERATURA


SAPIENCIAL [L. Alonso Schokcl ] .. . .. . .. .. . .. . . .. ... ... .. . ... . 17

l. Territorio nuevo . .. .. . .. . .. .. . . .. . .. . . . . . .. . . . .. .. . . .. .. . . 17
II. Un pariente reconocido . . .. .. . .. .. .. . .. . . .. . .. . .. . 18
III. La tarea sapiencial . ... .. .. .. .. . .. . . .. . .. . .. . .. . .. .. .. . 19
IV. Sabiduría artesana . .. . . .. .. .. . . . . .. . .. . .. . .. . .. . . . . . .. . . . 21
V. Artesanos de la propia vida . . . . . . .. . .. . .. . . . . . . . . . . . . . 23
VI. Fuentes de la sensatez .. .. . . .. . .. . . . . . .. .. .. . .. . . . .. .. . 24
VII. Actividad humana sapiencial . . .. .. .. . .. .. . .. . .. .. 27
VIII. Actitud de los maestros .. .. .. . . .. . . . ... . .. . .. . ... . 27
IX. Dios en el programa sapiencial . . . . . . . . . . . . ... . . . . . . . 29
X. Crisis de la tarea sapiencial . .. .. .. . . .. . .. .. . .. . .. ... . . 31
XI. Ley como sabiduría .. . .. .. . . .. . . . . . . . . . .. .. .. .. . . . . . .. . 31
XII. La sabiduría personificada .. . .. ... ... .. .. .. .. .. .. . 33
XIII. Jesucristo, sabiduría de Dios .. . .. .. .. ... . .. ... .. . 36

B) HISTORIA DE LA INVESTIGACION SOBRE LA LITERATURA SA-


PIENCIAL [J. Vílchez Líndez] . . .. .. . . .. . .. .. .. . . . .. . .. . .. . .. . . 39
l. Contexto mayor: Próximo Oriente antiguo . 40
II. Contexto local: Israel , . 45

III. Sabiduría y sabios , . 48


IV. Sabiduría: concepto ' . 51
V. Naturaleza de la sabiduría . 53
VI. Fuentes de la sabiduría . 55
VII. Relaciones de la sabiduría , .. 59

© Copyright by EDICIONES VIII. La sabiduría y los otros cuerpos literarios del AT. 64
CRISTIANDAD, S. L. Madrid 1984 IX. Formas y géneros sapienciales en el AT .. 69
X. Evolución de la sabiduría , .. 72
ISBN: 84-7057-358-6 XI. Teología de la sabiduría : . 78

Depósito legal: M. 32.280.-1984 Bibliografía 83


Printed in Spain
CONTENIDO 9

Capítulo 5 . 201
PROVERBIOS 202
La ramera .
Gozo del matrimonio .. 205
A) INTRODUCCION [J. Víkhez Líndez) · . 95 Capítulo 6 . 210
Fianza . 210
l.Título del libro · 95 212
II.¿ Qué es un «rnásál»> . 96 Pereza .
El perverso . 213
III. División del libro de los Proverbios . 97 214
IV. Composición, datación y autores de los Proverbios. 103 Siete cosas .
V. Conclusión: Proverbios, libro sagrado . 106 Adulterio . 215
Capítulo 7 . 221
Bibliografía 108 La seducción . 221
Capítulo 8 . 230
B) FORMA DE LOS PROVERBIOS. ESTUDIO COMPARATIVO Pregón de la Sensatez . 231
117 Himno de la Sensatez . 234
[L. Alonso Schokel ] ···
Capítulo 9 . 245
l. Tipos simples . 118
Banquete de la Sensatez y la Locura . 245
II. Paso a formas compuestas: el problema de los dos Destinatarios . 251
hemistiquios . 135
III. Formas compuestas: l. Proverbio numérico, 141.-
2. Etopeya, 142.-3. Poema alfabético, 142.- SEGUNDA COLECCION
4. Otros tipos, 142. Proverbios de Salomón
IV. Procedimientos de estilo: l. Sonoridad, 143.-
Capítulo 11 271
aspectos: imágenes, concreción, ironía, 150. 286
Capítulo 12
Capítulo 13 299
Capítulo 14 310
TEXTO Y COMENTARIO Capítulo 15 326
Capítulo 16 340
[L. Alonso Schokel I 356
Capítulo 17
Capítulo 18 370
Capítulo 1 , . 153
Título y prólogo . 153 Capítulo 19 379
Capítulo 20 389
PRIMERA COLECCION
Capítulo 21 402
Capítulo 22 416

Exordio . 159
Pregón de la Sensatez . 162
TERCERA COLECCION
Capítulo 2 . 168
Discurso del maestro , . 171 Máximas de doctores
Capítulo 3 . 177 Capítulo 22,17 ; 423
Deberes con Dios . 177 Capítulo 23 . 427
Sabiduría y prudencia . 194
183
Capt:1~r:dí¿6~. ·::: :·.·. ..'. :: : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : 194 Capítulo 24 . 436
Los dos caminos
Deberes con el prójimo .. 197
188
CUARTA COLECCION
Otras máximas de doctores
QUINTA COLECCION SIGLAS UTILIZADAS
Otros proverbios del rey Salomón
que recogieron los escribientes de Exequias, rey de Judá

Capítulo 25 447
Capítulo 26 459
Capítulo 27 469
Capítulo 28 481 AfO «Archiv für Orientforschung»
Capítulo 29 494 AJSL «American Journal of Semitic Languages»
ANET Ancient Near Eastern Texts relating to the O. T.,

ed. por J. B. Pritchard


SEXTA COLECCION
AOT Altorientalische Texte
Máximas de Agur, hijo de Y aqué, el masaíta ASTI «Annual of the Swedish Theological Institute»
ATD Das Alte Testament Deutsch
Capítulo 30 . 508 «Anglican Theological Review»
ATR
BASOR «Bulletin of the American Schools of Oriental Research»
SEPTIMA COLECCION Bib «Bíblica»
Máximas de Lemuel, rey de Masá, que le enseñó su madre BibFe «Biblia y Fe»
BibOr Bíblica et Orientalia
Capítulo 31 . 522 BJRL «Bulletin of the John Rylands Library»
Capítulo 31,10-31 . 526 BK Biblischer Kommentar. Altes T estament
BN «Biblische Notizen»
BSac Bibliotheca Sacra
INDICES [A. Pinto] . 537 BWANT Bcitrage zur Wissenschaft vom Alten und Neuen Testament
«Biblische Zeitschrift»
BZ
Indice ideológico (por campos y subcampos) . 538 BZAW
Beihefte zur Zeitschrift für die alttestamentliche Wissenschaft
Indice alfabético de palabras castellanas . 587 «Catholic Biblical Quarterly»
CBQ «Cultura Bíblica»
Indice de términos hebreos más usados . 599 CuBíb «Cuadernos de Teología»
CuaTe Dictionnaire de la Bible. Supplément
DBS «Erets Israel»
El «Estudios Bíblicos»
EstBíb «Estudios Eclesiásticos»
EstE «Ephemerides Theologicae Lovanienses»
ETL «Evangelische Theologie»
EvT «Expository Times»
ExpTim Forschungen und Forschritte
FF Forschungen zur Religion und Literatur des A. und NTs
FRLANT Freiburger Theologische Studien
FThSt Handkommentar zunz AT
BAT «Harvard Theological Review»
fJarvTR «Hebrew Union College Annual»
HUCA The Interpreter's Bible
The lnternational Critica! Commentary
IB Tbe Lnter preter's Dictionary of the Bible
ICC «Israel Exploration journal»
IDB «Interpretation»
I ET «Irish Theological Quarterly»
lnt «Journal of the American Oriental Society»
lrTQ «Journal of the Biblical Literature»
fAOS
:1HL
12 SIGLAS UTILIZADAS

JCS «Journal of Cuneiform Studies» PRESENTACION


JEA «Journal of Egyptian Archeology»
JJS «Journal of Jewísh Studies»
JNES «journal of Near Eastern Studies»
JQR «J ewish Quarterly Review»
JR «Journal of Religion»
JRAS «journal of the Royal Asiatic Society»
JSS «Journal of Semitic Studies»
JTS «Journal of Theological Studies» «Todas de dos en dos, una corresponde a otra». Así dice Ben Sira que
Jud «Judaica» son las obras de Dios, así nos ha resultado el presente volumen.
KAT Kommentar zum AT
Kerygma und Dogma La segunda parte es un comentario normal al libro bíblico de los
KD Proverbios. La primera es una introducción a la literatura bíblica sapien-
MDOG «Mitteilungen der deutschen Orient-Gesellschaft»
MGWJ «Monatschrift für Geschichte und Wíssenschaft des Judentums» cial. Se encuentra aquí porque este volumen es lógicamente el primero
NedTTs «Nederlands theologisch tijdschrift» de los dedicados a los libros sapienciales, aunque cronológicamente se
«Nouvelle Revue Théologique» haya adelantado la publicación de Job. Aunque está aquí, se puede des-
NRT
«Orientalia» enganchar o recorrer como atrio de un templo de cinco naves.
Or
Oudtestamentische Studién
OTS «Palestine Exploration Quarterly» Esta introducción general también comprende dos partes, como en el
PEQ Patrología Graeca (Migne) primer volumen dedicado a los profetas. La segunda resume la historia
PG «Revue Biblique» de la investigación durante los últimos cíen años: problemas, autores,
RB «Rivista Biblica Italiana» teorías. Y va acompañada de un catálogo bibliográfico. La primera es un
RBiblt «Recherches de Science Religieuse»
RecSR ensayo que intenta describir lo que no se puede definir: el mundo sapien-
«Religious Studies»
RelS «Revue des Sciences Religieuses» cial. Que es un cuerpo literario, es un talante humano, es un método y
RevScRel Die Religion in Geschichteund Gegenwart varios estilos.
RGG «Revue d'Histoire et de Philosophie Religieuses»
RHPR «Revue de l'Histoire des Religions»
El comentario a Proverbios consta de las dos partes tradicionales:
RHR «Sefarad» introducción y comentario. Pero la introducción ha resultado también
Sef «Semítica» binaria, porque un apartado ha crecido hasta convertirse en estudio autó-
Sem Studia Theologica nomo. Vílchez expone las cuestiones tradicionales, yo he escrito un estu-
ST «Tarbiz» dio comparativo de las formas hebreas con las equivalentes castellanas.
Tarb «Theologische Literaturzeitung» Acompaña a la introducción un catálogo cronológico de comentarios a
TLZ « Theologische Quartalschrift»
«Theologische Rundschau» Proverbios, compilado por Vílchez, en el que me he permitido incursio-
TQ
TRu Theological Studies nes explicativas.
TS Theologische Studíen und Kritiken El comentario se hace por unidades. La unidad en este libro puede
ThStKr «Theologische Zeitschrift» ser un capítulo o un doble verso. Ha parecido conveniente juntar la dis-
TZ Ugarit Forschungen
Verbum Domini cusión filológica con la explicación del sentido, añadiendo paralelos cas-
UF tellanos a modo de ilustración.
VD «Vetus Testamentum»
VT VTS V e tus T estamentum. Supplementum El trabajo comenzó hace casi veinte años. Era una traducción realiza-
WMANT Wissenschaftlíche Monographien zum A. und NT
da con la colaboración de José María Valverde. Añadí notas breves y
wz «Wissenschaftliche Zeitschrift»
«Wiener Zeitschrift für die Kunde des Morgenlandes» esenciales. En unión con el libro tardío de Ben Sira, llamado el Eclesiás-
WZKM «Zeitschrift für Assyriologie» tico, se publicó el año 1968 en la serie «Los Libros Sagrados». Aquel
ZA «Zeitschrift für die alttestamentliche Wissenschaft»
ZAW trabajo de traducción desembocó en la «Nueva Biblia Española». Esta
«Zeitschrift der deutschen morgenlándischen Gesellschaft» traducción empezó a reclamar un comentario más amplio, científico, sin
ZDMG «Zeitschrift für systematische Theologie»
ZSl «Zeitschrift für Theologie und Kirche» ser demasiado técnico, del que ya se han publicado dos volúmenes de
ZTK Profetas y Job.
El trabajo especial para el presente libro comenzó en forma de semi-
1111rio o sesiones de discusión con dos profesores del Instituto Bíblico:
14 PRESENT ACION

EL MUNDO SAPIENCIAL
Pierre Proulx y Pietro Bovati. Sobre esa base compartida he montado mí
trabajo personal.
Por la cola se enganchan al libro tres índices, elaborados por el mexi-
cano Adolfo Pinto. Ha realizado una organización del mundo de Prover-
bios, inspirándose en la primera parte del «Diccionario ideológico» de
Casares; después ha introducido la información en una ordenadora UNI-
VAC. Finalmente, ha hecho a la máquina las preguntas pertinentes, y ésta
ha dado sus respuestas en unos cuantos segundos: el catálogo temático,
el índice alfabético y el de términos hebreos más usados.
Así, resulta que, incluyendo la máquina, somos cuatro los colabora-
dores del libro, de dos en dos.
Pero ni la máquina ni nuestras explicaciones pretenden suplantar la
Sensatez que habla en estas colecciones de refranes, máximas, sentencias.
Aquí están para ser leídas y releídas, gustadas y meditadas.
L. ALONSO ScHOKEL

Roma, Pascua de 1984


UNA OFERTA DE SENSATEZ

Ensayo sobre la literatura sapiencial

l. TERRITORIO NUEVO

El lector de la Biblia, que va navegando por sus páginas dispares, al lle-


gar al libro de los Proverbios siente que avista un país nuevo y toma
tierra en él. Si los nueve primeros capítulos todavía le despiertan vagos
recuerdos, al entrar por el capítulo décimo se disipa toda confusión y
duda: es territorio nuevo. Y adentrándose por él va explorando nuevas
provincias, singulares aunque bajo la misma jurisdicción. Es la literatura
sapiencial, en la que gobiernan los sabios o maestros o doctores (en he-
breo, bakarnim),
Cinco libros bíblicos forman esta pentápolis de claras fronteras, esta
especie de «pentateuco sapiencial»: Proverbios, Job, Eclesiastés, Eclesiás-
tico, Sabiduría. Proverbios y Eclesiástico son hermanos que se parecen;
también se parecen Job y Eclesiastés en su temperamento anticoníor-
mista; Sabiduría es un enclave tardío en territorio cultural griego. Si el
Pentateuco invoca como autor o patrono a Moisés, la terna Proverbios-
Eclesiastés-Sabiduría invoca a Salomón como supuesto autor.
Los libros sapienciales no se parecen al Pentateuco ni a Samuel ni a
Reyes porque no son narrativos, aunque temas del Exodo afloren por
alusión o comentario en Eclesiástico y Sabiduría.
Tampoco se parecen a los cuerpos legales de Exodo, Levítico y Deu-
teronomio, porque la literatura sapiencial no se presenta como ley, dicta-
da y exigida con autoridad sagrada o política, aunque haya contactos te-
máticos entre algunas leyes y consejos de Proverbios y aunque algunas.
leyes sean comentadas en páginas del Eclesiástico:

Prov 20,20 Al que maldice a su padre y a su madre,


se le apagará la lámpara en plena oscuridad.
Lv 20,9 El que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte.
Prov 17,15 A quien absuelve al culpable y a quien condena al inocente,
a los dos los aborrece el Señor.
Ex 23,7 No harás morir al justo ni al inocente
ni absolverás al culpable.

No se parece al cuerpo profético, porque se expresa en términos gené-


ricos y porque no denuncia ni acusa; habla sin temblor de barba ni agi-
tación de melena, aunque en algunos momentos de Prov 1-9, en Eclo
34-35, en Sab 6 nos parece escuchar ecos proféticos.
2
/
18 UNA OFERTA DE SENSATEZ LA TAREA SAPIENCIAL
Por muy embebidos que estén en espíritu sapiencial los libros de To- dad al libro hebreo de los Proverbios. Con la complicidad de refranes
bías y Ester, son relatos y pertenecen al reino literario de la ficción. emparentados, penetraremos en el castillo cuyas piedras sobrepuestas o
Tampoco se parece la literatura sapiencial a los Salmos, porque no es ensambladas son proverbios, máximas o refranes. Avistamos y pisamos
oración, aunque se lea algún himno incrustado en Prov 8 o Eclo 24 y nuevo territorio en el Antiguo Testamento: ese territorio nos recuerda
42-43 y aunque encontremos reflexiones de acento sapiencial en el sal- paisajes nuestros. En todo caso, la puerta o el puerto de acceso ha de ser
terio. el libro de los Proverbios. Antes de estudiar formas más desarrolladas y
El cuerpo sapiencial es un reino aparte y abierto al flujo y reflujo de
importación y exportación. Recibe materias primas y objetos elaborados reflexivas, tenemos que familiarizarnos con lo específico y primario del
<le otros cuerpos, envía su estilo y actitud y a distancia incrusta sus máxi- mundo sapiencial hebreo: el libro de los Proverbios, y dentro de él los
mas en cualquier zona de la Biblia entera. capítulos 10-29. ¿De qué tratan, qué pretenden, a quién se dirigen esas
En los últimos tiempos, digamos unos dos siglos, el cuerpo sapiencial colecciones? Después podremos pasar a textos que se nos antojan como
no ha gozado de muchas simpatías, exceptuando Job y Eclesiastés. Ecle- incipientes ensayos, tratadillos minúsculos, meditaciones morales. La ac-
siástico y Sabiduría no entran en la Biblia hebrea ni en la protestante: así titud o talante será parecida y diversa la extensión y el tratamiento.
sucedió que los corifeos de la exégesis crítica los dejaron fuera de su es- El comentario a Proverbios mostrará este parentesco en dos campos.
fera de intereses. Extrañamente, el interés reciente y creciente por el ju- Primero, en el estudio sobre correspondencias formales entre el reper-
-daísmo y la literatura intertestamentaria no ha logrado captar esos dos torio hebreo y el castellano. Segundo, aduciendo con frecuencia refranes
libros etiquetados como apócrifos. Se han quedado entre dos aguas, como castellanos emparentados con los hebreos por el tema. La primera im-
dos islas no visitadas por el turista ni por el investigador. Quedaba aisla- presión queda así corroborada y diferenciada.
do el libro de los Proverbios: una preocupación teológica junto con una
polarización histórica no permitían congeniar con el tipo de reflexión
simplemente humana y atemporal representada por gran parte de este Il l. LA TAREA SAPIENCIAL
libro. Pero tampoco entre los católicos gozaron los libros sapienciales de
especial favor. a) Saber y conocimiento. Algunos han subrayado el afán de conocer
En buena parte tiene la culpa el libro de los Proverbios, al alimón que anima la empresa sapiencial. Los «sabios» o maestros hebreos serían
con la bina Eclesiastés y Job. Son tan sugerentes estos dos, tan incitantes incipientes investigadores, observadores, intelectuales.
para el investigador, que pasar de ellos a comentar Prov 10-24 es
Apoyan esta visión una serie de datos. Ante todo, la tradición o le-
corno pasar del vergel al erial. Sin embargo, hay que vencerse y abordar Jo
yenda de Salomón, que «disertó sobre botánica, desde el cedro del Líbano
propio de Proverbios, que es como estudiar las células de las que se forman hasta el hisopo que crece en la tapia; disertó también sobre cuadrúpedos
los organismos sapienciales. y aves, reptiles y peces» (1 Re 5,13). La reina de Sabá «entró en el pala-
La reacción del público responde a la de los especialistas. A mí me cio de Salomón y le propuso todo lo que pensaba. Salomón resolvió todas
basta comparar la venta de mis tres libros de comentarios: saca gran ven- sus consultas; no hubo cuestión tan oscura que el rey no pudiera resol-
taja el de Job, le sigue no muy lejos el de Eclesiastés con Sabiduría, queda ver» (1 Re 10,2-3). Cuando Dios responde a Job, despliega una serie de
muy rezagado el de Proverbios con Eclesiástico (me refiero a los volúme- conocimientos y hace sentir al hombre sus ignorancias sobre fenómenos
nes correspondientes de «Los Libros Sagrados»). naturales (Job 38-41). Tanto Eclesiastés como Eclesiástico apelan a la
reflexión y estudio personal y ofrecen a los lectores su ignorancia resig-
nada o su saber ponderado. En Proverbios, entre los términos del género y
Il. UN PARIENTE RECONOCIDO del gremio, se encuentran el verbo yd< = conocer y el sustantivo dd'at
= saber. Y si la bokma ( evitemos por ahora su traducción) es cen- tral en
Pero si la literatura sapiencial suena extraña comparada con otros cuer- el libro, un par de proverbios hablan de uno que «ama la bokma»
pos del Antiguo Testamento, llega a sonar ·familiar al que ha leído los o «ama el saber» (29,3 y 12,1). Traducidos al griego, el segundo suena
refranes de La Celestina y el Quijote, al que los ha escuchado en boca de agapón paideian; el primero, pbiloúntos sopbian, expresión que recuerda
viejas aldeanas, al lector de Sem Tob, al que posee y maneja alguna de la «filo-sofía», como amor del saber.
nuestras colecciones de refranes. Todos estos datos y algunos más dicen que saber y conocer son com-
«Más vale vecino cerca que hermano lejos»: podría leerse sin extra- ponente principal de los Proverbios; no creo qu~ defUW>..,.5.Vt:.empresa ni su
ñeza en la colección atribuida al marqués de Santillana o en las de Co- aportación específica. Ni siquiera el c9p.cg>fo;.,_miS[~O'·ie :.í.n~"tti.yeQt.e, de
rreas o del Pinciano. Tenemos echado un puente para saltar con curíosi- «comprender» nos bastaría.
20 UNA OFERTA DE SENSATEZ SABIDURIA ARTESANA 21

b) E tica. Otros han buscado en este libro una ética, es decir, la ex- El hombre, que es por naturaleza hamo sapiens, ha de madurar en
posición de un orden moral vinculante. Pfeiffer diserta sobre las ideas sapiencia. Ha de usar la razón para razonar y hacerse razonable y no
religiosas y morales del libro de los Proverbios; Aureo Sánchez Hernán- ceder a la sinrazón: «Sigue razón, aunque a unos agrade y a otros non».
dez titula su libro La ética de los sabios de Israel. Estudios de moral La oferta genérica puede cuajar en programa de formación y educación.
bíblica. Ahora bien: si la ley es una imposición con autoridad, la moral Lo que le sucede a la empresa y al concepto de sensatez en su largo irine-
es una exigencia. En cambio, los Proverbios no son autoritarios ni cate- rario lo veremos poco a poco.
góricos. Dar normas de educación para los banquetes o dar consejos sobre
elección de amigos y consejeros (Eclesiástico 32 y 37) no es moralizar. Es
verdad que pocas acciones libres del hombre se escaparán de la esfera IV. SABIDURIA ARTESANA
ética; consideradas en su contexto global, quizá ninguna. Con todo, me
atrevo a decir que no conviene definir la colección de Proverbios como Un segundo paso de esta exposicion será precisar o describir esa vaga
una empresa ética. Tampoco lo pretenden los autores citados, que procu- caracterización con que he comenzado. Más que un paso, será un rodeo.
ran más bien entresacar y organizar el contenido ético de colecciones tan No seguiré un orden cronológico de textos bíblicos (datados con sufi-
heterogéneas. ciente probabilidad), sino un orden didáctico que de paso vaya descubrien-
do e incorporando aspectos importantes.
c) Orden. Otros describen la tarea como un esfuerzo por definir y
Así, pues, me remonto de golpe al Dios creador. La bolema creadora
proponer un orden universal, cósmico y humano. O bien un orden cós-
de Dios es una proyección de la experiencia humana, es un esfuerzo de
mico al cual deba ajustarse el orden de la conducta humana. Ese orden
comprender y hablar analógicamente de Dios. Pues bien: la sabiduría
está establecido y garantizado por Dios. El «sabio» es su intérprete y
creadora del Dios del Antiguo Testamento no es simplemente intelectual,
trabaja por que se realice.
Aunque abonen esta teoría el antecedente de la Maat egipcia y algu- encasillada en el saber. Es más bien sabiduría artesana: saber hacer, saber
nos textos bíblicos que establecen una correspondencia entre lo cósmico· y realizar. En griego, tekhne; en latín, ars («artesano» viene de ars).
lo ético, creo que la explicación no es adecuada o que se debe explicar y Tomemos el ejemplo de los antiguos maestros (el proceso y orden
diferenciar más. Quizá sea la correspondencia un presupuesto, mientras jerárquico es aprendiz-oficial-maestro). Primero, el arquitecto -o alari-
que yo hablo de una tarea o proyecto. fe- concibe una imagen de conjunto en su fantasía. Segundo, la articula
en proyecto detallado, según proporciones y funciones, dibujando planos
d) Una oferta de sensatez. Tal es la fórmula que propongo. Si bien de planta, alzada, fachada, laterales, etc. Tercero, los maestros y oficiales
bokma cubre una ancha gama de significados, creo que el más caracterís- particulares ejecutan los planos con variable libertad de realización. Final-
tico es «sensatez» o «cordura». «Sensatez» viene de sensus, que es per- mente, resulta la obra, que incorpora el proyecto inicial a través de la
cepción, conocimiento, razón. También del latino sensus viene el castella- ejecución. Cabe el caso de que el proyecto se vaya perfilando al ritmo de
no «seso»: hombre de seso era hombre sesudo, sensato; perder el seso la ejecución.
era volverse loco. «Cordura» viene de cor = corazón, como sede y centro· La obra de arte -o artesanía- es sistema de proporciones hecha de
de la vida consciente. Otros sinónimos son «tiento», «juicio», «buen materiales escogidos. Es armónica y funcional; está ahí para ser contem-
plada y usada. La contemplación percibe la belleza y asciende hacia el
sentido».
autor. El uso se fija en la función y es cosa del destinatario.
El sustantivo «oferta» indica que no se trata de ley o mandato en Parangonemos algunos textos bíblicos referidos a artesanos humanos
sentido estricto. Se ofrece una cosa de valor, se pregona y encarece, se con otros referidos a Dios creador:
buscan compradores, que saldrán ganando con la compra. Si no lo hacen,
ellos se lo pierden. Pero no hay sanción legal, no hay cláusula penal para
los que la rechacen. Ex 31,3 Lo he colmado de dotes sobrehumanas (rúf.> "elobim ), de destreza, habi-
lidad y pericia (bebokma bitbúna beda'at) en su tarea.
Unos cuantos refranes castellanos ilustrarán lo expuesto. En ellos 1 Re 7,14 la misma terna (tareas de construcción del templo).
veremos la sensatez o cordura contrapuesta al simple talento natural o a Sal 78,72 los guió con mano experta (bitbunot: David con destreza política a se-
la ciencia como acervo de conocimientos, o bien se mostrará acompañada mejanza de la destreza pastoril).
de otras cualidades valiosas: Ez 28,4 Con tu talento, con tu habilidad, te hiciste una fortuna (habilidad en el
comercio y los negocios).
La ciencia es locura si buen seso no la cura. Jr 10,12 asentó el orbe con su maestría, behokmato
Una onza de buen tiento vale más que un quintal de talento. desplegó el cielo con su habilidad bit bunato
Dos adivinos hay en Segura: el uno experiencia y el otro cordura. Sal 104,24 todas las hiciste con maestría behokma
Dos caminos van a Segura: el uno paciencia y el otro cordura. 136,5 hizo el cielo con destreza bitbúna
22 UNA OFERTA DE SENSATEZ

Destreza y habilidad en el comercio, la política, _l~ construcc~ón del t7m-


plo. Así actúa Dios Creador, co_n destreza y habilidad_.Termmad~ la Jor- V. ARTESANOS DE LA PROPIA VIDA
nada de trabajo, contempla y disfruta de la obra realizada; terminada la
semana de trabajo, contempla el conjunto y descansa satisfecho =, Hay otro tipo de obras que no quedan ahí como «arte-factos», sino que
Consecuencia de ello es que la creación interpela al hombre. No la se van haciendo en proceso continuo. En concreto, la vida humana. No
naturaleza = physis de los griegos, sino la creación = ktisis de los he- la vida biológica, sino la vida consciente y libre. El hombre tiene como
breos. Como obra de arte acabada, está ahí interpelando al hombre de tarea primordial hacerse, es responsable de sí mismo. La tarea es cons-
tres maneras. tante, y dura hasta el término de la vida. El hombre consciente y libre
a) Reclama la contemplación desinteresada, gozosa, que prorrumpe tiene que planear con tiempo, realizar con fidelidad y tomar decisiones.
rápidas. Esta es la principal fatiga y la principal gloria de ser hombre:
en la alabanza:
ser artesano de su vida.
Eclo 42,15 Voy a recordar las obras de Dios
y a contar lo que he visto. Eclo 10,19 ¿Un linaje honroso? -El linaje humano...
Por la palabra de Dios son creadas ¿Un linaje abyecto? -El linaje humano.
y de su voluntad reciben sus tareas...
24 Todas difieren unas de otras
y no ha hecho ninguna inútil. Sólo al acabar la vida queda la obra acabada. «Antes de que muera, no
25 Todas son a cual más bella: declares dichoso a nadie: en el desenlace se conoce el hombre», dice
¿quién se saciará de contemplar su hermosura? Eclo 11,28; y el refrán castellano dice escuetamente: «Antes que acabes,
Recuérdese también el citado Salmo 104 y el 8. no te alabes».
b) También interpela la creación al hombre intimando respeto y Modelar con decisiones pequeñas y grandes la propia vida es tarea
obediencia de la ley o voluntad de Dios, como indica el Salmo 19. Repe- artesana, es hacer obra de arte. Tarea de tanteos, errores, enmiendas. Día
tidas veces se dice de las creaturas que «cumplen sus órdenes», que «no a día otros hombres pueden contemplar una existencia que se desarrolla
«según arte»; al final les quedará el recuerdo de una vida como obra
traspasan los límites asignados» (cí. Eclo 43,10). El Salmo 148,6.8 dice: acabada, «su recuerdo será bendito» (Prov 10,7).
«Les dio consistencia perpetua y una ley que no pasará(n) ... , viento hu- ¿Cómo podrá un hombre realizar tan ingente tarea? Artesano de su
racanado que cumple sus órdenes». El orden de la naturaleza denuncia vida, ¿dónde y cuándo aprenderá el oficio? ¿Cómo se orientará en situa-
al hombre su desorden; por eso puede terminar un canto a la creación ciones nuevas e imprevistas? Por más que planee, le sorprenderán si-
con la súplica: «que se acaben los pecadores de la tierra, que los malva- tuaciones inesperadas. Trabajando con diligencia, se fatigará; múltiples
dos no existan más» (Sal 104,35). Y Amós puede cerrar sus denuncias factores lo desorientan. Hay en el hombre fuerzas de insensatez: el mun-
remontándose a la obra creadora de Dios: Am 4,12s; 5,8; 9,5s. do instintivo, la energía de la pasión, el egoísmo a corto plazo. Hay fuer-
c) La creación interpela al hombre pidiéndole su colaboración. Ya zas sustraídas en potencia o en acto a la razón; fuerzas oscuras no domi-
Adán tenía como tarea en el parque de recreo que era el paraíso «culti- nadas con lucidez ...
varlo y guardarlo» (<bd smr ), El autor de Job 28 admira la audacia y La sensatez o bokma ofrece lucidez: descubre, desenmascara, enuncia.
tenacidad del hamo faber. Un verso dudoso del citado Eclo 38 dice de Ofrece también fuerza de convicción: aconseja, entrena, contrarresta. El
los artesanos que «mantienen la vieja creación» = ktisma aionos steri- artesano de su vida necesita una destreza especial: la bokma. Destreza
sousin (Eclo 38,34). artesana para modelar la propia vida.
Esa triple interpelación es posible porque la /pkmh divina, además de
quedar incorporada y embebida en las obras, como estructura configuran- El hombre ha sido equipado con la capacidad radical: es la bokma
te o principio de consistencia, es participada por las obras de Dios, espe- dinámica como sistema de facultades. Capacidad de percibir y observar,
cialmente por el hamo sapiens. entender y comprender, juzgar y prevenir. Tiene que desarrollar esas ca-
Eclo 1,9 El Señor en persona la creó, la conoció y la midió; pacidades y acumular bokrna en forma de saber o conocimientos. Tiene
la derramó sobre todas sus obras, que entrenarse para hacerse diestro, perito, experto. Su vida será cabal e
10 la repartió entre los vivientes según su generosidad;
se la regaló a los que lo aman. íntegra si ha sido justo y honrado y recto: saddyq, tam, yasar. Para ello
tiene que ser sabio y prudente: /pir.kir.m y nabón; a veces cauto y sagaz:
'' Jesús Ben Sira parece negar el título de biikiim a los artesanos de tareas ma-
nuales -labrador, tejedor, escultor, herrero, alfarero-, y se lo reserva al maestro 'arúm; tiene que recibir doctrina: leqab, y someterse a la corrección:
que estudia y enseña. Con todo, afirma: «son expertos en su oficio» = en tó ergo músar. Así podrá ser tob = bueno, y será proclamado feliz = 'asre.
aut ou sopbizetai (Eclo 32,24-34) Para conducir una vida que tenga sentido y sea realmente dichosa hay
que ser honrado y cabal; para ser honrado y cabal hay que hacerse y ser
24 UNA OFERTA DE SENSATEZ FUENTES DE LA SENSATEZ 25
sensato y prudente. No habrá honradez sin sensatez; no hay sensatez que La sensatez como capacidad radical del hombre es innata: es la razón
vaya contra la honradez. Los tres elementos: sensatez, honradez, dicha, del hombre racional, es la inteligencia del hamo sapiens. Como contenido
forman un triángulo en que cada miembro se relaciona con los otros dos. de conocimientos y como habilidad se adquiere y transmite. Su fuente
Por eso «oferta de sensatez» es oferta de sentido y de dicha. En el plano principal es la experiencia. Cuando decimos que un hombre tiene expe-
opuesto, la necedad es perversión y la injusticia es imprudencia, y no riencia, decimos que ha pasado por muchas experiencias, las ha asimilado
traen dicha verdadera o duradera. Si se aísla unilateralmente (uniangular- y elaborado y fundido en una actitud unitaria que llamamos experiencia.
mente) un lado o ángulo del triángulo se cae en dictámenes simplistas y Curiosamente, el singular abarca como resultado todos los plurales. Aun-
desintegrados. Se dirá que la /pokma ofrece una moral eudemonista --cuya que no es mera suma de sumandos, sino maduración y catalización.
norma suprema es la felicidad- o utilitaria, o una moral reductible al «Todo esto lo han visto mis ojos, lo han oído mis oídos y lo com-
saber. prendo» (Job 13,1). En hebreo se usa el verbo «ver» en sentido pregnan-
El valor máximo es la vida consciente y libre del hombre. Si el hom- te de experimentar personalmente y de observar la experiencia de otros:
bre es racional, su vida ha de tener una razón de ser, un sentido; los «ver la salvación» equivale a «disfrutar de la salvación» (Sal 50,25); «al
«sabios» buscan y proponen ese sentido y los medios para hacerlo per- verlo se alegrará vuestro corazón» equivale «al experimentarlo» (Is 66,
sonal: 14). El Eclesiastés es el más explícito sobre el tema:

Prov 4,20 presta oído a mis consejos


21 ... guárdalos dentro del pecho; 2,1 Vamos a ensayar con la alegría y a gozar de placeres
22 pues son vida para el que los consigue, 3,10 Observé todas las tareas que Dios encomendó a los hombres
son salud para su cuerpo. 3,16 Otra cosa observé bajo el sol:
23 Por encima de todo guarda tu corazón, 4,1 También observé todas las opresiones que se cometen bajo el sol.
porque de él brota 1a vida. 4,4 Observé todo el esfuerzo y éxito de las empresas:
6,1 Yo he visto bajo el sol una desgracia que pesa sobre los hombres:
¿ Y queda sitio para Dios en el triángulo? Más adelante buscaremos 7,15 De todo he visto en mi vida... '--·
respuesta a esta pregunta legítima. Ahora baste notar que Dios no queda Muchas experiencias, propias y ajenas, se sedimentan hasta modelar
encerrado dentro del triángulo ni es uno de sus lados o ángulos. Está la experiencia conclusiva. Esa experiencia conclusiva cristaliza en una
debajo sustentándolo y encima sosteniéndolo: todo entero, honradez y
formulación breve y feliz que se transmite y se acepta. Ahora bien, la
sensatez y dicha.
experiencia personal es insuficiente: es limitada en extensión, llega de-
masiado tarde, está asediada por experiencias diversas y aun opuestas. Se tiene
VI. FUENTES DE LA SENSATEZ que añadir una experiencia aprendida de otros, «experimentados y expertos»,
transmisible y compartida. Nuestros refranes dicen así:
Magnífica y tremenda empresa ser artesano de la propia existencia. ¿De
dónde sacar la sensatez y prudencia, saber y cautela, percepción y discer- La experiencia es madre de la ciencia.
La experiencia mucho cuesta, o La experiencia tiempo cuesta.
nimiento para tan larga y difícil empresa? Porque en el momento en que La experiencia no se fía de la apariencia.
la abordo, en cada momento de su realización, la empresa es superior a El ver es padre del saber.
mí. En cualquier momento, sobre todo al principio, queda más allá, y
tengo que dar un paso; me sobrepasa, y tengo que dar un salto; se escon- a) Hecho social. Experiencia es una realidad compleja, ramificada, en
de en la encrucijada, y tengo que acertar con la dirección justa. A solas las raíces no menos que en la copa. En las raíces, o sea, en la produc- ción,
con mi razón no atinaré. Precisamente por eso llega «la oferta de sensa- ya se dan intercambio y puesta en común. Aun cuando pensemos en el
tez». Veamos sus fuentes y los instrumentos para extraerla. maestro solitario, se habrá asomado a la ventana para observar y contemplar
la comedia humana: «Estaba yo a la ventana de mi casa, mi- rando por la
Job 28,1 Tiene la plata veneros, reja» (Prov 7,6). La comedia humana tiene reparto numero- so, argumento
el oro un lugar para refinarlo,
2 el hierro se extrae de la tierra, cambiante, sucesión de protagonistas.
al fundirse la piedra, sale el bronce... La experiencia ha de contar con tiempo para reposar y sedimentarse,
12 Pero la sabiduría ¿de dónde se saca?, para crecer y madurar. «Viviendo se aprende a vivir». «Un día enseña a
¿dónde está el yacimiento de la prudencia?
15 No se da a cambio de oro otro». «Cada día es discípulo del precedente y maestro del siguiente».
ni se le pesa plata como precio ...
20 ¿De dónde se saca la sabiduría, b) Formulación. Llega un momento en que la experiencia se formu-
dónde está el yacimiento de la prudencia? la. No ella sola, sino por el maestro de la palabra, que acierta con la
26 UNA OFERTA DE SENSATEZ

formulación. El acierto de la fórmula, no menos que el acierto de la ob- VII. ACTIVIDAD HUMANA SAPIENCIAL

servación, constituye el refrán o proverbio. Si bien la fórmula admite


variaciones. A veces se ofrece como acuerdo general, a veces como res- El libro de los Proverbios se fija en el proceso de aprender y formarse
puesta a una opinión errónea: «No digas». más que en la genética del refrán o proverbio. Portadores y transmisores
son los «sabios» o maestros, los ancianos, el «padre» (que puede ser título
Eclo 5,4 No digas: He pecado y nada malo meha sucedido. del maestro); también enseñan los animales (Prov 6,6). No se excluye la
11,24 No digas: Ya tengo bastante; ¿qué mal me puede suceder?
conciencia personal (Prov 20,27). La enseñanza incluye aviso, consejo,
Su valor para la conducta, y no sólo para el saber, lo alcanza la fórmula reprensión, corrección. Se recomienda el trato con los maestros (13,20).
cuando puede ser ofrecida antes del suceso. «Se tapa el pozo cuando ya Condiciones para aprender: hay que tener seso (17,18) y deseo de
el niño se ha ahogado»; el proverbio quiere tapar el pozo antes de que el aprender (18,19), no tenerse por sabio (26,12) ni fiarse de sí (28,26)
incauto pase por encima: «El juicioso es cauto ... , el necio se lanza con- ni estar satisfecho de sí (12,15); hay que ser humilde (11,2), escuchar el
fiado», «El sagaz ve el peligro y se esconde, el infeliz sigue y lo paga» consejo (19,20; 22,17; 23,12.19.26), aceptar la corrección y reprensión
(Prov 14,16; 22,3). ( 10,17; 12, 1; 13, 1). Son impedimentos la insolencia y el cinismo ( 14,6;
Sobre el arte de formular ofrezco un ensayo en la introducción a Pro- 15,12). ',
verbios, páginas 117-150. La colección Prov 1-9 habla del padre y de la tradición como porta-
dores (4,1-9). Introduce un dato nuevo: la Sensatez personificada, que
e) Transmisión. Formulada, la experiencia se transmite de genera- pide atención, ser escuchada, atendida y amada.
ción en generación y emigra de pueblo en pueblo. Cada vez puede adap- El Qohélet o Eclesiastés insiste más en la actividad del sabio o rnaes-
tarse al momento y la cultura receptora sin perder su valor genérico y tro: observa, reflexiona, piensa, indaga, saca conclusiones.
aun universal. Véase la constancia en la variación de las siguientes expre- Los interlocutores del libro de Job apelan a la edad, la observación,
siones: «Pare d'una mosca un elefante», «Hacer de una pulga un elefan- la indagación, la reflexión, la tradición; también los animales pueden en-
te», «To make a mountain of a mole-hill». señar prudencia. Y por encima de todos, Dios. El personaje que se cuela
El sujeto de los enunciados tiende a ser el hombre a secas, no el israe- en las tablas sin ser llamado y que dice llamarse Elihú nos ofrece un cua-
lita o el pagano, el griego o el bárbaro. De ordinario, lo específico de cada dro interesante:
cultura se aloja en la cara imaginativa del refrán, mientras que la otra
cara presenta la sustancia sin fronteras. Cuando comentamos: «qué pin- Job 32,7 «Me decía: Que hablen los años,
toresco», nos referimos a la cara imaginativa del proverbio; cuando asen- que la edad madura enseñe sabiduría».
8 Pero es un espíritu en el hombre,
timos: «es cierto», reaccionamos a su enunciado universal. Al francés «il el aliento del Todopoderoso el que da inteligencia.
faut casser la noix pour manger le noyau» responde el castellano «no se 9 No es la autoridad quien da la sabiduría
toman truchas a bragas enjutas». El italiano «Chi pianta nace non mangia ni por ser anciano sabe uno juzgar...
noci» se hace más genérico en inglés: «When the tree is grown, the 13 Y no digáis: Hemos topado con un saber
que Dios solo y no un hombre puede refutar.
planter is dead».
El más explícito es Jesús Ben Sira, que parece complacerse en recoger
d) Aceptación. ¿Por qué se reciben y aceptan sin imponer obliga- y remansar muchos afluentes sapienciales. Así, habla de la experiencia,
ción? Porque de un modo o de otro se percibe su valor. A veces pesa la la razón, rechaza lo sueños -a no ser que vengan de Dios- y alaba los
autoridad de quien los pronuncia. A veces, porque, a pesar nuestro, com-
viajes, insiste en el estudio, la lectura, el escuchar a los maestros. Ensalza
probamos su razón. A veces, porque, en una fulguración, algo en nos-
la tarea del docto frente a las tareas artesanas, pregona las glorias y ven-
otros asiente a su verdad o valor. Se añade el hecho de que los prover-
tajas de la profesión.
bios forman un reino o una república y se apoyan unos a otros.
En resumen, podemos trazar un proceso ideal o esquemático: expe-
riencia y observación, reflexión sobre ella, formulación acertada, acepta-
ción común. Es la actividad humana que se podría desarrollar con datos VIII. ACTITUD DE LOS MAESTROS
particulares de diversas colecciones.
Algo he dicho de las condiciones y actitudes del alumno que aprende, del
hijo que se educa. ¿Cuál es la actitud de los que pronuncian los prover-
bios o administran la sabiduría? Ni mandato obligatorio cuando aconse-
jan, ni dogma impuesto cuando enseñan.
28 UNA OFERTA DE SENSATEZ DIOS EN EL PROGRAMA SAPIENCIAL 29

Es como si cada proverbio o el sistema proverbial tuviera una auto- no respondas» (Prov 26,4-5). Ser maestro es una carrera que nunca ter-
ridad propia que trasciende al que lo acepta y al que lo pronuncia. Como mina: cada estadio queda limitado y relativizado por el que sigue. Con
si su autor tuviera que someterse a él. Como si en ellos estuviera encar- todo, los sabios actúan con aplomo y seguridad. Conociendo los límites,
nada una instancia superior y homogénea que pide ser escuchada y respe- conocen el valor real de lo que ofrecen. El límite delimita el perfil de un
tada: la bokma, sensatez o razón. Cada proverbio se entrega e impone con objeto: conocer sus límites o perfil es una manera acertada de conocer la
la luz de su verdad: que descubre el oyente en una iluminación intelec- realidad. Enfrentar un proverbio a otro no es negarlo y puede ser com-
tual o reconoce en las consecuencias el que no lo aceptó a tiempo. pletarlo. La realidad humana es ambigua o polimorfa: los proverbios la
Los proverbios como grupo o colectividad, la colectividad vista como rompen y recogen en facetas. Adspectus en latín es lo que se mira y la
unidad rica, afloran en boca de los sabios, llegan a los «oídos dóciles» mirada: la realidad tiene varios aspectos y varios modos de ser mirada.
(25,12) de los alumnos, «bajan a lo hondo del vientre» (18,8), donde se ¿Hasta dónde llegará, hasta cuándo durará el aplomo tranquilo de los
almacenan para el momento oportuno. Pero siempre quedan fuera y por maestros? Especialmente si contamos con el último límite de esa sensatez
encima. Tenemos refranes sobre refranes que suenan hiperbólicamente: humana, que es Dios. Como hay una condición para que el discípulo pue-
Cien refranes, cien verdades. da aprender, así hay una condición de posibilidad radical para practicar o
Refrán viejo nunca miente. ejercer la sensatez. Es ocupar su puesto como creatura, reconocer y respe-
Los refranes viejos son profecías. tar a Dios. Es lo que significa la fórmula hebrea yrt Yhwh, que no es
Los refranes viejos son evangelios pequeños.
En tus apuros y afanes pide consejo a los refranes. temor o miedo, sino respeto reverencial.

Incluso el que inventa el proverbio lo recibe, el que lo descubre transmi-


te un hallazgo de algo que él no hizo ni estableció. IX. DIOS EN EL PROGRAMA SAPIENCIAL
¿Quién, entonces, estableció y midió las proporciones y pesó las equi-
valencias de esa gran unidad infinitamente articulada? El hebreo no res- En los libros sapienciales bíblicos, Dios es fuente de conocimiento, límite
ponderá que «la naturaleza»; confesará simplemente que Dios es el autor del conocimiento, tema de reflexión; es guía de la conducta humana, que
de esa razón superior, que trasciende a cada hombre y a todos ellos y está juzga y sanciona; es autor de un orden religioso ordenado por los dos
presente y participada en cada hombre. Y como la sensatez o razón tras- polos del respeto y la confianza.
ciende al individuo, así trasciende a pueblos, razas y naciones, culturas y Como creador es el fundamento de todo. Asigna funciones: al ojo, ver;
generaciones, y lleva el sello de la universalidad en múltiples manifesta- al oído, oír (20,12), ha hecho a todos los hombres, pobres o ricos (22,2),
ciones particulares. A nadie se le da el monopolio, a muchos se les enco- ha dictado la ley que gobierna las pesas y es él quien controla las suertes
mienda el servicio y ministerio. Y es gran honor colaborar a formar los (16,33).
artesanos de la propia existencia. Los maestros ofrecen sensatez.
Cuando toman la palabra -podemos llamarlo inlocución-, consta- a) Fuente de conocimiento. Dios ha creado la conciencia como una
tan, valoran, aconsejan. Aunque usen el imperativo, no mandan; cuando «lámpara que sondea lo íntimo de las entrañas» (20,27). Eclesiástico y
preguntan, están encauzando la respuesta. Sabiduría (y en un momento el personaje Elifaz del libro de Job) hablan
del saber como don de Dios, que uno debe impetrar con la oración. Es
Constatar es como abrirse a la verdad ontológica pura y simple: «Hay quien decir, Dios, que da al hombre la capacidad radical, lo asiste en su ejercicio
... , no hay ... , el que ... ». Usar comparaciones es acercar y casar dos mundos y le sugiere otros conocimientos de regalo. Ben Sira va trenzando la acti-
o dos esferas. O mejor, es juntar dos piezas suponiendo y com- probando vidad humana y la súplica al describir el papel del «sabio» (Eclo 39,1-11).
que entre las dos componen una esfera. Es contar con corres- pondencias El fingido Salomón del libro de la Sabiduría introduce con estas palabras
misteriosas o sorprendentes, descubrirlas y enarbolarlas gozo- samente en la su oración por la sabiduría:
palabra: «Amigo nuevo, vino nuevo: deja que envejezca y lo beberás»
(Eclo 9,10). Aconsejar es acción más penetrante, menos dis- creta. El Sab 8,21 Al darme cuenta de que sólo me la ganaría si Dios me la otorgaba -y
maestro motiva con frecuencia: no teme dar razones, porque quiere saber el origen de esta dádiva suponía ya buen sentido- me dirigí al
Señor y le supliqué, diciendo de todo corazón. '
iluminar; no apela a su autoridad personal, sino a la de los hechos y a la
experiencia común. b) Límite del conocimiento. Casi al final de la primera colección
El maestro, al saberse trascendido, es humilde. Conoce sus límites, «salomónica» se lee: «No valen habilidad ni prudencia ni consejo frente
reconoce a gusto la presencia de otros maestros, sabe que sus proverbios al Señor» (Prov 21,30). Al mismo grupo pertenecen las sentencias que
no son absolutos. Un proverbio puede relativizar a otro: «Responde / / previenen contra la confianza en las propias riquezas o saber.
30 UNA OFERTA DE SENSATEZ

Con más fuerza se expresa repetidas veces el libro de Job: X. CRISIS DE LA TAREA SAPIENCIAL

11,6 Te enseñará secretos de sabiduría ...


7 ¿Pretendes sondear a Dios Presionada por los factores descritos, la actividad sapiencial entra en cri-
o abarcar la perfección del Todopoderoso? sis. Al ser ambiguo el objeto de la reflexión, al ser limitada la capacidad
15,8 ¿Has asistido al consejo de Dios? de observación y juicio del hombre, al ser experiencia y reflexión instru-
28 (fracaso del hombre y triunfo de Dios)
mentos primarios de la empresa, es lógico que ésta desemboque en una
Y el discurso de Dios en los capítulos 38-39. También es explícito el situación crítica. Entendámonos: no crítica de la sociedad, del hombre,
Eclesiastés, entre resignado y desencantado: sino de sí misma.
3,11 El hombre no abarca las obras de Dios. Podríamos ensayar un teorema básico de la razón humana: su capaci-
7,14 Dios ha creado los dos contrarios, para que el hombre no pueda averiguar su dad indefinida, su actualización limitada. Con frecuencia duda el sabio
fortuna. porque se lo exige la realidad o porque se interpone otro colega. Lo grave
8,17 Después observé todas las obras de Dios: el hombre no puede averiguar lo
que se hace bajo el sol. Por más que el hombre se fatigue buscando, no lo
sucede cuando el maestro duda de sí mismo, de su empresa y su capacidad
averiguará, y aunque el sabio pretenda saberlo, no lo averiguará. para realizarla. Al mismo tiempo sobreviene la crisis de valores y del
sentido de esa vida que el artesano intentaba modelar. No sólo valores
Ben Sira es más optimista respecto a la capacidad humana. Por eso resalta particulares, sino la bina irreductible del bien y el mal, y con ella la bina
su afirmación programática: «Uno solo es sabio» (1,8). Tropieza con el de la retribución articulada en premio y castigo, inmanente o trascendente.
límite cuando se pone a contemplar las obras de Dios (Eclo 44,30-32). El El mal inevitable, insuperable, inexplicable, hace estallar la seguridad
libro de la Sabiduría menciona el fracaso de la magia y habilidad de los de los maestros. La rigurosa y casi geométrica teoría de la retribución,
egipcios frente a Dios: «Los trucos de la magia habían fracasado y su ideada para explicar el sentido de la vida y consiguientemente como prin-
alarde de prudencia sufría un descalabro vergonzoso» (17,7). «No se glo- cipio orientador de la existencia concreta, se derrumba corroída por la
ríe el sabio de su saber», dice Jeremías (9,22). experiencia del mal gratuito. Ya no es contraste a dos niveles: humano
Dios es un límite e impone un límite a la sabiduría humana. Porque y divino. Es experiencia contra experiencia: «lo que vosotros sabéis yo
ha hecho al hombre limitado, como cualquier criatura, y no sólo al indi- también lo sé... , todo eso lo han visto mis ojos ... , preguntad a los que
viduo, sino a todo el gremio y a todos los hombres juntos. Porque la crea- han viajado ... », son frases polémicas de Job.
ción, aunque limitada en sí, desborda al hombre. Porque Dios es inabar- Paralelamente se puede ensayar la experiencia del bien, de eso que
cable. El conocimiento del propio límite es forma básica y superior de los hombres consideran fuente de dicha y felicidad. La experiencia fra-
sabiduría. casa en todo el frente. Porque la muerte relativiza e invalida promesas,
e) Dios guía y sanciona la conducta del hombre. «El hombre planea pretensiones, ilusiones. No bastan riquezas y placeres para dar sentido y
su camino, el Señor dirige sus pasos» (Prov 16,9). «El Señor dirige los plenitud a una vida; tampoco basta la cordura: «No hay que saber dema-
pasos del hombre: ¿cómo puede el hombre entender su camino?» (20,24). siado ... Los muertos no saben nada; el vivo sabe ... que ha de morir»,
La sanción de Dios se manifiesta cuando aprueba o aborrece y se rea· son frases del Eclesiastés.
liza en el premio y el castigo. Los textos son relativamente frecuentes, En los libros de Job y del Eclesiastés, la sabiduría hebrea entra en
tanto que algunos autores definen la retribución divina como uno de los crisis, toca su límite esencial y se salva. Se salva porque alcanza su defi-
pilares de la enseñanza sapiencial. Ciertamente es un tema importante, nitiva humildad. Porque se abre y queda abierta para ensanchar su hori-
arraigado (que hará quiebra en el libro de Job). zonte limitado, para recibir como don lo que el esfuerzo no consiguió,
Véanse, entre otros: Prov 11,1, «aborrece»; 12,2.22; 15,8.9.25.26. para aceptar la paradoja, o sea, la razón de lo que suena a sinrazón.
29; 17,15; 20,23; 22,12; 24,12, «paga al hombre sus acciones».
d) Respeto y confianza he llamado a los dos polos de la conducta
humana respecto a Dios. Baste ilustrar el tema con algunos ejemplos: XL LEY COMO SABIDURIA
10,27 Respetar al Señor prolonga la vida.
14,26 Respetar al Señor es firme confianza. Después de la crisis se diría que va a comenzar una etapa nueva, domi-
15,33 Respetar al Señor es escuela de sensatez. nada por un optimismo cauto, por una resignación serena. No sucede así
16,6 El respeto de Dios aparta del mal.
16,20 Dichoso el que confía en el Señor. exactamente. Leyendo el Eclesiástico, parece que Job y Eclesiastés fueron
18,10 A él se acoge el honrado, y es inaccesible. tormentas pasadas y que se puede recomenzar donde habían quedado los
20,22 Espera en el Señor, que él te defenderá. viejos maestros.
29,25 El que confía en el Señor estará seguro.
Las novedades consisten más bien en dos hallazgos de alcance y con-
32 UNA OFERTA DE SENSATEZ

secuencias diversas. Si pudiéramos datar con razonable seguridad Prov XII. LA SABIDURIA PERSONIFICADA
1-9, y si la fecha fuera posterior a Eclesiastés, el proceso histórico sería
bastante regular. Pero no podemos, y hemos de contentarnos con señalar El segundo desarrollo es más original y sugestivo. Se trata de la personi-
las dos nuevas líneas sin datar la fecha de su primera aparición. Las dos ficación poética de la bokma.
novedades son la relación entre ley y sabiduría y la figura de la sabiduría Hemos visto cómo en la mente de autores anónimos la hokma como
personificada. totalidad de conocimientos o como realidad percibida, se. objetÍva. Se
Deuteronomio 4 y Ben Sira formulan con toda claridad la identifica- imagina como realidad autónoma, participada por el cuerpo de maestros.
ción de la tóra con la bokma, o viceversa. Esa imagen mental actúa en interacción con la forma lingüística de un
sustantivo femenino. No podemos decir quién precede en la interacción:
Dt 4,6 Ellos [mandatos y decretos de Dios] serán vuestra sabiduría ante los si la pieza de lenguaje o la imagen mental. Pero es más fácil individuar y
demás pueblos, que al oír estos mandatos exclamarán: Qué pueblo tan
sabio y prudente es esa gran nación. examinar el hecho lingüístico.
Eclo 24,23 Todo esto es el libro de la alianza del Altísimo, la ley que nos dio Moi- En hebreo, bokma es un sustantivo abstracto femenino. En pura lógi-
sés como herencia para la comunidad de Jacob. ca, debería ser complemento de oraciones cuyo sujeto sea el hombre: «el
Eclo 39,1 En cambio, el que se entrega de lleno a meditar la ley del Altísimo [el
pííkiím]... 8 Dios le comunicará su doctrina y enseñanza y él se gloria- maestro enseña la sabiduría, el discípulo aprende la sabiduría». O también
rá de la ley del Altísimo. puede ser sujeto de oraciones nominales del tipo: «la sabiduría es valiosa
difícil». El complemento aprende a ser sujeto de otras oraciones, por sim-
El contexto próximo de Dt 4,6 y los textos citados de Eclesiástico dejan ple transformación o gracias al influjo de la imagen mental. Así, la frase
entrever el significado inclusivo del término hebreo tóra, que solemos normal «adquirirás sensatez» puede convertirse en «la sensatez entrará
traducir, algo estrechamente, por ley. Es la voluntad de Dios hecha pala- en tu corazón», donde hay que notar el artículo determinado. Lo dicho
·bra y comunicada para ordenar la vida de un pueblo nuevo, es decir, de bokma se puede aplicar a sinónimos como tebana, sekel. He aquí
-es como una constitución divina. Esa ley es parte de una alianza o pacto algunos ejemplos:
otorgado por Dios a un pueblo escogido, cuyo protocolo es «el libro de
la Alianza». Por la alianza, Dios está cerca de su pueblo, como dice Dt 11,3 La sensatez acompaña a los humildes.
A,7: «¿Qué nación grande tiene un dios tan cercano como está el Señor, 13,10 La sensatez acompaña a los que se dejan aconsejar.
nuestro Dios, cuando lo invocamos?». La Alianza es una pieza de histo- 14,33 En corazón prudente habita la sensatez.
2,11 La prudencia te protegerá. tebuna
ria, que recoge el pasado de beneficios divinos e inaugura un futuro exi- 13,15 El sentido común se gana el favor. sekel
,gente de correspondencia humana. Así, dice Dt 4,9: «Guárdate muy bien
.de olvidar los sucesos que vieron tus ojos, que no se aparten de tu me- No sól~ como sujeto de la oración, también como complemento, pue-
moria mientras vivas; cuentáselos a tus hijos y nietos». Los hebreos de tomar figura de persona humana. Siendo bokma femenino, su figura
llaman tóra al Pentateuco entero, que es ley ( en sentido estricto) y alían- será la de una joven o una matrona. El discípulo puede amarla, cortejarla,
·za, es liberación, pasado y preparación del futuro. Ambos conceptos, tóra abrazarla. Dice Prov 29,3: «El que ama a la bokma», y lo opuesto es
·y bokma, ley y sabiduría, son anchos y la longitud de sus zonas tangentes juntarse con rameras. Y en 7,4, el maestro invita al discípulo: «Di a la
puede variar según los casos. No perdamos de vista la anchura del con- hokma: eres mi hermana» ( «hermana» puede ser título de la novia).
.cepto cuando nos fijemos en alguno de sus segmentos.
Los maestros, o un grupo considerable de ellos, se dedicarán en ade- Hagamos una desviación hacia nuestra cultura. El sustantivo femeni-
lante a estudiar y exponer la ley. En el libro de Daniel (una generación no griego epipbaneia, pasando por el latín epifanía, se convierte en el
posterior a Ben Sira), el puesto principal lo ocupan no los mártires ni los italiano befana. La befana toma hoy la figura de una anciana benévola y
guerreros, sino los maestros, cuya actividad es promover la conversión: generosa, que trae regalos a los niños buenos. Una evolución análoga,
«Los maestros brillarán como brilla el firmamento, y los que convierten quizá más compleja, es la del masculino Baba Natale (Papá Noel) con su
.a los demás, como estrellas perpetuamente» (Dn 12,3). figura de anciano de barba nevada. Recordemos a Doña Cuaresma del
En esta corriente, la ley se convierte en objeto principal de estudio. Arcipreste de Hita, y el inmenso cortejo de cualidades personificada; que
Las explicaciones de los maestros van creando una especie de jurispruden- se mueven y hablan en nuestros autos sacramentales.
-cia que se reviste de autoridad. Incluso cuando estos maestros explican Pues bien: un poeta se apodera de la menuda personificación de la
textos «sapienciales», como Proverbios, encuentran en ellos la ley. Con llokma y la convierte en protagonista interina de sus versos. Empalmo
frecuencia identifican cualidades sapienciales con la ley. La misma bokma con la frase de Prov 7,4: «tú eres mi hermana». El joven se dirige a una
personificada la pueden identificar con la tóra. muchacha que no es de la familia, está dispuesto a «dejar padre y madre»
para unirse a ella y ser uno con ella, haciéndola más familiar que la propia
3
34 UNA OFERTA DE SENSATEZ LA SABIDURIA PERSONIFICADA 35
familia; se lo dice en una palabra: «eres mi hermana». Es interesante que Eclo 24,3 Yo salí de la boca del Altísimo,
el verso pertenezca a la primera colección de Proverbios, donde señorea 4-5 habité en el cielo ... , rodeé el arco del cielo ... ,
6 regí las olas del mar y los continentes,
y domina el personaje femenino de la bokma, es decir, Doña Sensatez, y todos los pueblos y naciones.
Dama Cordura. Tanto que el puesto y función del maestro lo ocupa la 9 Desde el principio, antes de los siglos,
Sensatez en persona, es decir, personificada. me creó, y no cesaré jamás.
Sab 7,22 La sabiduría, artífice del cosmos ... , es un espíritu inteligente, santo,
Otra fuerza actúa sobre la evolución mental, emparejada con el dina- único y múltiple, sutil..., que penetra todos los espíritus inteligentes,
mismo de la lengua usada por escritores y poetas. Es la tradición de las puros, sutilísimos ...
mediaciones divinas: el Angel del Señor se aparece y actúa, el Nombre 25 es emanación purísima de la gloria del Omnipotente ...
27 todo lo puede ... , renueva el universo ...
del Señor, la Presencia, la Palabra. Especialmente el primero adquiere
29 gobierna el universo con acierto.
una consistencia sustantiva, como legado o delegado a quien Dios enco-
mienda ciertas tareas terrenas. El Angel del Señor, que guía a Israel en el
éxodo, llegará a ser en la ficción narrativa un ángel, Rafael, que guía a Pocas visiones tan sublimes ha formulado el Antiguo Testamento
Tobías en su viaje. como estas personificaciones de la Sabiduría. Con todo, se explica como
Para Ben Sira, llamado el Eclesiástico, la Sensatez es una madre, guía personificación audaz que, una vez creada, arrebata hacia lo alto al autor.
y compañera de viaje, amada y compañera de morada (4,11-19); el joven En la mente de los autores rastreamos la maravillosa trayectoria de un
la busca y corteja y es aceptado (14,20-27). Ella pronuncia un gran dis- digno y humilde sustantivo abstracto. Es que sus autores, en la experien-
curso, revelando su origen, su vida, y se ofrece a todos (cap. 24). Cierra cia refleja de la sabiduría o sensatez o cordura, del saber, penetración y
el libro un poema alfabético en que el maestro cuenta cómo cortejó y destreza, se han sentido desbordados, se han visto como receptores y
conquistó a Dama Sensatez. partícipes de una realidad anchísirna y altísima. Les ha sucedido el rapto
En el libro de la Sabiduría, el fingido Salomón se enamora de tan alta de la visión por la imagen descubierta o inventada.
dama, sueña con ella, la pretende como esposa, se la pide a Dios (capí- Esa visión cristaliza en poemas que exaltan la Sabiduría personificada y
tulos 7-8). encierran un potencial significativo no actualizado. Si entran en inter-
Podemos decir que el menudo sustantivo ha crecido hasta convertirse acción con nuevas concepciones o descubrimientos pueden liberar valen-
en una impresionante personificación poética. No alegoría intelectual, cias significativas depositadas en el texto de forma no tematizada; quiero
porque algunas quiebras de la lógica y el tono emotivo lo evitan. Con decir, de forma global, distante del enunciado explícito e intencional.
todo, no pasa de personificación poética. Un autor posterior, leyendo estos textos, puede penetrarlos y descu-
Pero sucede que, en el entusiasmo de cantar su abolengo, sus méritos y brir a través de ellos lo que el autor primero entrevió, vislumbró, apenas
promesas, el poeta da un salto lírico vertical y se la imagina y describe pensó. O bien, entregado a su propia y nueva visión, recurre a aquellos
como personaje celeste, como mediadora de Dios. Como la sensatez o textos como medio apto de expresión. En ambos casos se puede decir que
la visión poética original había alcanzado de algún modo una realidad más
cordura es cualidad humana, que el poeta personifica, así las cualidades allá de las palabras. Pues no sería expresión apta de la nueva visión si
divinas de saber y destreza creadoras se desprenden y se alzan personifi- no contuviera una referencia potencial en su sistema poético.
cadas en la fantasía del poeta. Aparece junto a Dios, creada por él, cola- En este sentido, podemos decir que algunos poetas de la Sabiduría per-
borando con él en sus grandes tareas. sonificada tocaron fondos sumergidos y vibraron al choque o que reci-
Uno podría decir sin más: «el maestro Mateo construyó la catedral con bieron mensajes estelares que no llegaron a descifrar. Tocó a escritores
destreza» o «colaboró con el maestro cantero». El salto sería decir: «co- inspirados del Nuevo Testamento revelar el misterio del Mesías Media-
laboró con la Señora Destreza». De modo semejante, de «Dios creó con dor, como Sabiduría de Dios. El prólogo de Juan presenta como mediador a
destreza» saltamos a «Destreza colaboró con Dios». En ese punto, ¿está la Palabra, la primera carta a los Corintios llama al Mesías «Sabiduría
el poeta haciendo una afirmación metafísica o persigue libremente una de Dios» ( 1 Cor 2 ,6s); la carta a los Colosenses dice que en él «se escon-
personificación? A no ser que diga más de lo que sabe, que vislumbre den todos los tesoros del saber y del conocer» (2,3). Los textos sobre la
confusamente algo que no sabría explicar. Sabiduría personificada se aplican a Jesús, el Mesías. La Sabiduría tras-
cendente se identifica con él.
Estos momentos más altos, casi sublimes, se leen en Prov 8, Eclo 24,
Sab 7-8:

Prov 8,22 El Señor me estableció al principio de sus tareas ...


27 Cuando colocaba el cielo, allí estaba yo ...
30 Yo estaba junto a él como aprendiz.
JESUCRISTO, SABIDURIA DE DIOS 37
XIII. JESUCRISTO, SABIDURIA DE DIOS al hombre» (Mt 15,11). La sensatez quiere corregir usos inveterados y
legalizados. En el libro de John Bartlett titulado Familiar Quotations (un
Sabiduría trascendente y a la vez plenamente humana. Si Jesús de Nazaret clásico publicado por primera vez en 1882) la primera parte está dedicada
habla a veces con tonos proféticos, lo más frecuente es que adopte en su a la Biblia. El libro de los Proverbios ocupa ocho columnas ( en la edición
enseñanza un estilo sapiencial. La carta a los Hebreos comienza contra- de 1968), los evangelios ocupan veinte columnas. Sin clasificarlas como
poniendo a las muchas palabras de Dios por medio de los profetas an- proverbios, el autor aísla sentencias dignas de memorizarse y citarse. Así,
tiguos la palabra de Dios por medio de un Hijo. Esto puede inducir a por ejemplo, las siguientes de Juan:
pensar que Jesús se coloca en la línea profética, como continuador y cul-
minador de dicha tradición. La promesa de Dt 18,15: «Un profeta de los 1,46 ¿Puede salir algo bueno de Nazaret?
3,8 El viento sopla adonde quiere.
tuyos, de tus hermanos, como yo, te suscitará el Señor, tu Dios: a él es- 7 ,24 No juzguéis por apariencias.
cucharéis», la consideran cumplida los autores en el Mesías (por ejemplo, 8,32 La verdad os hará libres.
J n 7,40; Heb 3 ,22; 7 ,3 7). Escuchando sus palabras, concluimos que 15,13 Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
también en él culmina la tradición sapiencial. El término evangélico «pa- 20,29 Dichosos los que sin ver creyeron.
rábola» es traducción del hebreo masa!, que solemos traducir por «pro- En muchas sentencias de los evangelios, aunque arduas, se puede
verbios». Si el libro de los Proverbios lleva como título hebreo adventicio descubrir una sensatez que empieza por desconcertar y acaba por conven-
misté selomo (proverbios = parábolas de Salomón), se podría sacar de los cer. Algo que dará sentido a una vida, porque enseñará a modelarla libre-
evangelios una colección titúlada misté yeboiu: (proverbios = parábolas mente. Hay sentencias que se imponen a la primera en un descubrimiento
de Jesús). y asentimiento gozoso. Otras provocan la reflexión antes de mostrar su
No sólo las parábolas, sino que muchos dichos de Jesús suenan como verdad recóndita. Pero hay una serie de sentencias evangélicas que pare-
máximas o aforismos perfectos, incluso lapidarios. Entresaco algunos de cen volcar y revolcar el sentido común, quizá para instaurar una cordura
Mateo: nueva y superior. Así, el consejo de poner la otra mejilla; o la extraña de
Mt 13,12: «Al que tiene, se le dará y le sobrará; al que no tiene, aun lo
5,13 Si la sal pierde su sabor, ¿con qué la salarán? que tiene se le quitará». Más grave la de Mt 16,25: «Si uno quiere salvar
14 No se enciende un candil para meterlo debajo de una olla.
25 Busca un arreglo con quien te pone pleito su vida, la perderá; el que pierda su vida por mí, la encontrará». Le 14,
mientras vas todavía de camino. 27: «Quien no carga con su cruz y se viene detrás de mí, no puede ser
39 Si uno te abofetea la mejilla derecha, vuélvele también la otra. discípulo mío».
45 El Padre del cielo hace salir su sol sobre buenos y malos
y manda la lluvia sobre justos e injustos. Quiero citar, finalmente, varias máximas evangélicas lapidarias:
6,3 Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha.
7 Se imaginan que, por hablar mucho, les harán más caso. Mt 19,6 Lo que Dios ha unido, un hombre no lo separe.
21 Donde tengas tu tesoro, tendrás tu corazón. Me 2,27 No se hizo el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre.
24 Nadie puede estar al servicio de dos amos: Le 4,23 Médico, cúrate tú.
no podéis servir a Dios y al dinero. 16,10 El que es fiel en lo poco, será fiel en lo mucho.
7,1 No juzguéis y no os juzgarán.
3 ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo Jesús de Nazaret, Sabiduría de Dios, asume todo lo que es válido en
y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?
6 No echéis vuestras perlas a los cerdos. la múltiple y dispersa sabiduría humana. Como Hombre ejemplar, lo con-
8 El que pide recibe, el que busca encuentra, al que llama le abren. centra y exalta. El es la Sabiduría en persona, artífice de la creación y
13 Ancha es la puerta y amplia la calle que lleva a la perdición; regidora del mundo. Con su cruz y resurrección pone un límite a la pura
angosta es la puerta y estrecho el callejón que lleva a la vida.
sensatez humana, invalida sus últimas y desmedidas pretensiones, instaura
Con estos proverbios, sacados del Sermón de la Montaña, y con otros se- la nueva sensatez, paradójica y salvadora.
mejantes, ¿no podríamos formar una colección paralela a la colección Quizá ahora entendamos mejor la frase de Le 2,52: «Jesús iba cre-
«salomónica» de Prov 10-22? Y aun superior, porque «hay algo más im- ciendo en sabiduría». Pues bien: para el cristiano, crecer en sabiduría es
portante que Salomón aquí» (Mt 12,42). El lector imparcial habrá de crecer en Cristo.
reconocer que en ellos se expresa una sensatez humana profunda y con-
vincente en forma apretada y feliz.
¿Qué es lo sensato hablando de comidas y bebidas? «No mancha al
hombre lo que entra por la boca; lo que sale de la boca eso mancha
HISTORIA DE LA INVESTIGACION
SOBRE LA LITERATURA SAPIENCIAL

Los libros sapienciales del Antiguo Testamento: Proverbios, Job, Ecle-


siastés o Qohélet, Eclesiástico o Ben Sira y Sabiduría, forman un bloque o
cuerpo bien definido y se distinguen, por su forma y contenido, del
Pentateuco, de los Narrativos, de los Profetas y de los propiamente poé-
ticos: Salmos, Cantar y Lamentaciones 1•
Como ya se hizo en los dos primeros volúmenes de esta colección 2,
también ahora precede a la traducción y comentario de cada libro en
particular una introducción general al cuerpo de los sapienciales, esta
historia de la investigación de la literatura sapiencial. Sobre el tema, a
decir verdad, los estudios son escasos y por lo general en forma de bole-
tines bibliográficos. Esta historia de la investigación sobre los sapiencia-
les tiene en cuenta estos trabajos e intenta hacer una síntesis de las opi-
niones más sobresalientes.
J. Wood constataba el año 1967 el poco aprecio que los teólogos han
mostrado por el estudio de la Sabiduría en el Antiguo Testamento, por-
que todo su interés lo habían centrado en los libros que manifestaban la
revelación de Dios en la historia 3. Todavía en 1969 se lamentaba E. Ger-
stenberger de la poca atención que prestaban los mismos exegetas a la
literatura sapiencial 4• Sin embargo, no todos parecían tan pesimistas.
R. B. Y. Scott, en un estudio más amplio sobre esa literatura, aparecido
en 1970 5, hablaba del interés creciente sobre el fenómeno sapiencial en
d Antiguo Testamento y sus características. Fecha señalada es 1957, en
que G. von Rad publica el volumen I de su Teología del Antiguo Testa-
mento 6•
Creo que a estas alturas podemos ser moderadamente optimistas acer-
ca del estado actual de tales estudios y hablar, más bien, de «olvido e
' Ahora no prejuzgamos el problema de si se encuentran o no fuera de los libros
supicnciales otros escritos también sapienciales. Esto será tema de discusión más
11dclante.
2
Profetas (Ed. Cristiandad, Madrid 1979) 29-89.
' Cf. Wisdom Literature XI, donde defiende acertadamente además una concep-
clón más amplia de revelación de Dios, que comprende también el ámbito de la Sa-
hlduría.
' Zur alttestl. Weisheit. 28-30.44.
' Tbe Study of the Wisdom, 20-21.
• Parece que hay acuerdo entre los especialistas. G. von Rad supone un hito im-
por111nte en el interés por la Sabiduría en Israel; cf., por ejemplo, H. Cazelles, Les
debuts, 27. Es cierto que hasta este siglo no se han considerado seriamente los libros
,11picnciales como un cuerpo. J. B. Busto considera a H. Meinhold como el verdadero
11111 iador del estudio de los sapienciales como tales; cf. El descubrimiento, 633.
40 LA INVESTIGACION SOBRE LA LITERATURA SAPIENCIAL
PROXIMO ORIENTE ANTIGUO 41
7
incomprensiones» del pasado que del presente. No es que yo crea que podemos hablar, aunque lógicamente la tengamos que suponer, sobre
ya se le presta la debida atención a este cuerpo de libros, parte integrante todo en ambientes de pueblos seminómadas como los que viven en el de-
considerable de las Sagradas Escrituras 8; pero vamos hacia ello, como se sierto o provienen de él y en los que saber leer y escribir es un privilegio
podrá ver en el presente estudio. de muy pocos 11•

2. Centros de cultura en el Próximo Oriente antiguo:


l. CONTEXTO MAYOR: PROXIMO ORIENTE ANTIGUO
corrientes e influencias
l. La Media Luna Fértil Las civilizaciones del Próximo Oriente antiguo tuvieron sus centros de
cultura en sus propios territorios. Las cortes de los reyes y príncipes o
Israel, en sí pequeño e insignificante como pueblo y como territorio, los grandes santuarios fueron los focos de cultura.
siempre ha dependido de los pueblos entre los cual~s ha vivido y de ~os Desde hace siglos Egipto y Mesopotamia han sido considerados la
grandes Imperios que alternativa°;e?te lo ~an dom~nado, d~sde .e~ Nilo principal cuna de nuestras culturas occidentales. Los documentos escritos
hasta el Tigris y Eufrates 9• El Próximo Oriente antiguo se identifica de desde el tercer milenio antes de Cristo así lo atestiguan. Pero los hallaz-
hecho con la Media Luna y con la zona desértica colindante. gos arqueológicos de los últimos años confirman definitivamente que el
La Media Luna comprende la inmensa región en forma de arco (de
aquí su nombre) que se extiende desde la desembocadura ?e
los ríos norte de Siria fue otro gran centro de cultura, cuya capital fue Ebla 12•
Conocemos parte de la vida real de estos pueblos, la movilidad de sus
Eufrates y Tigris, en el golfo Pérsico, hasta la cuenca del Nilo: Bordea
el desierto de Arabia por el norte y el oeste. En esta zona nacieron, se gentes en tiempo de guerra y en tiempo de paz. La cultura no permanecía
desarrollaron y murieron las grandes civilizaciones antiguas de Mesopo- en el lugar de origen, sino que recorría las rutas de las caravanas y llega-
tamia, de Egipto y las de los pueblos intermedios de Anatolia, ?iría y ba a todas partes. Con los objetos manuales o de arte llegaban también
-Palestina. Hay que tener en cuenta también el desierto, qu~ tanta l~~~r- las formas de pensar y de vivir, especialmente con las obras literarias 13•
tancia tuvo en la formación del pueblo de Israel y que, segun la tradición Sobre el influjo de Ebla en su medio ambiente político y geográfico
bíblica fue cuna de sabiduría y punto de referencia de los sabios de Israel. todavía sabemos muy poco, ya que su descubrimiento es reciente y el es-
Israel es un pueblo que se ha forjado en el fuego de la historia, pero que tudio de sus documentos literarios está reservado a pocos especialistas 14.
ha sabido asimilar con fuerza vital increíble los influjos de toda índole, a) Egipto.
sin perder jamás los rasgos esenciales de su identidad 10 ', A ?osotros nos Egipto desarrolló desde antiguo la literatura sapiencial, en especial la ex-
interesa estudiar solamente su tradición y literatura sapiencial. presada por medio de Instrucciones o enseñanzas de un rey al príncipe,
Los libros sapienciales son el fruto maduro de un pueblo adulto. Pero de magnates o visires a sus hijos, del escriba a su sucesor. Al alumno o
ya es sentencia firme que Israel no inventó la Sabiduría, sino qu_e la ?ª- discípulo se le llamaba indiscriminadamente «hijo» 15• De todas estas Ins-
biduría es más antigua que Israel. Hasta nosotros han llegado testimomos
escritos de literatura sapiencial, de Egipto y de Mesopotamia principal- 11
G. von Rad hace notar que los antiguos escribían poco, y cuando lo hacían su-
mente del tercer milenio antes de Cristo. Sólo podemos referirnos a estos ponía ese hecho un atrevimiento, una aventura en el ámbito del espíritu; cf. Die
[osepbsgescbicbte, 5.
testimonios escritos. De la tradición no escrita, anterior o simultánea, no 12
P. Matthiae y G. Pettinato han identificado la antiquísima ciudad de Ebla con
'l'cll Mardikh, a 70 kilómetros al sur de Alepo (excavaciones desde 1964). Se han
' J. R. Busto, El descubrimiento, 633. . dcscnrerrado unas 20.000 tabletas que testimonian que Ebla era la ciudad centro de
8
Como se sabe, los protestantes consideran los libros Eclo y Sab como apócrzf~s. 1111 reino poderoso ya en el tercer milenio antes de Cristo, destruida definitivamente
Pero ya se oyen voces discrepantes. R. ~- Y. Sco~t atribuy~ al hecho de ~ue Eclesiás- lucia 1600 a. C.; cf. G. Pettinato, The Royal Archives of Tell Mardikh-Ebla: BA 39
tico y Sabiduría de Salomón no hayan sido considerados libros pertenec1~ntesal Ca- ( 1976) 44-52; Gli Archivi Reali di Tell Mardikh-Ebla: Riflessioni e prospettiue: RBI
non por judíos y protestantes, gran parte del abandono ~n que se ha tenido la «tra- n (1977) 225-243; Ebla. Un Impero inciso nell'argilla (Milán 1979); P. Matthiae,
dición sapiencial». El personalmente cree que no es evidente que sea un «dogma Ebla. Un Impero ritrovato (Turín 1977). El Elenchus Bibliog. Biblicus dedica un
•portado a Ebla.
protestante» tener que rechazar el Canon más amplio de los libros sagrados. Cf. The " Cf. H. Gunkel, Aegyptische Parallelen, 532s, a propósito de la influencia de la
Study, 21-22. . lucratura egipcia en Israel.
' H. Gunkel decía a comienzos de siglo que ya había pasado el tiempo en que ~e " Cf. G. Pettinato, Catalogo dei testi cuneiformi di Tell Mardikh-Eb!a (Nápoles
podía pensar que era posible reconstruir la historia y religión de I~rael sólo a partir l '179) y la literatura de nota 12.
del AT pues «Israel no ha vivido en un oasis aislado, sino en medio de los pueblos, II
Una relación completa de estas Instrucciones (introducción y comentario) pue-
de tal manera que su historia, también la de su espíritu, sólo se puede entender a ,I,· verse en H. Brunner, Die Weisheitslit. Versiones completas o parciales en
partir de la historia más amplia del Oriente» (Aegyptische Parallelen, 531). 11 1 l. Schmid, Wesen, 8-84; W. McKane, Prouerbs, 51-150; J. Leclant, Documents;

Cf. W. Harrington, The Wisdom, 313. 1, 1 . Les sagesses.
42 LA INVESTIGACION SOBRE LA LITERATURA SAPIENCIAL PROXIMO ORIENTE ANTIGUO 43

trucciones conviene subrayar por su importancia las de Pta-hotep 16, la lo trataremos en otro lugar más adelante 27• Pero apuntamos ya que des-
dirigida a Merikare 17, la de Ani 18 y muy especialmente la Enseñanza de de los años treinta hasta nuestros días existe una fuerte corriente de
Amenemope 19• También se encuentran paralelos con la literatura sapien- pensamiento que no admite la simple asimilación de la Sabiduría tradi-
cial del Antiguo Testamento en otras narraciones y diálogos, que no son cional antigua por la fe de Israel, a no ser a costa de un cambio radical
instrucciones, como en el Canto del Arpista 20, en el Diálogo de un deses- teológico en Israel 28• De todas formas, la corriente dominante entre los
perado con su alma 21, en la Historia del campesino elocuente 22 y en otros autores actuales evita todo extremismo, afirmando el influjo de la litera-
textos encontrados en las pirámides 23. tura sapiencial egipcia en la Sabiduría de Israel sin exclusivismos y sin
De todas estas instrucciones y doctrinas de Sabiduría, la más estudiada crear tensiones internas en los sabios de Israel 29•
por los autores ha sido la Enseñanza de Amenemope, por su relación di- b) Mesopotamia.
recta con Prov 22,17-23,14 24• Ya H. Gunkel tuvo, en 1906, en lo más
fundamental, una intuición. Según él, los escritos sapienciales del Antiguo El influjo de Mesopotamia y, en general, del oriente geográfico en Israel:
Testamento no dependen ni de los Profetas ni de los escritos legales, sino en todas sus instituciones, y en particular en el Antiguo Testamento, ha
que forman un cuerpo aparte, y afirma: «Quizá tengamos que buscar en sido casi un dogma cultural. Difícilmente se podrá encontrar un solo autor
Egipto el origen de la poesía proverbial ( Spruchdichtung), que, por lo que no acepte de buen grado tal influjo. Concretándonos a la literatura
demás, también existió en Babilonia; de Job poseemos en Egipto para- sapiencial del Antiguo Testamento, es un hecho irrefutable que se afirma
lelos» 25• el influjo recibido de la literatura de tipo sapiencial mesopotámica 30• Los
Desde la publicación de la Enseñanza de Amenemope puede decirse orientalistas, sin embargo, se encuentran con la dificultad de determinar
que abrió camino el trabajo fundamental de P. Humbert 26• A partir qué se entiende por literatura sapiencial en Mesopotamia 31, pues el con-
de aquella fecha se ha acentuado por parte de algunos autores la depen- cepto ha sido tomado de los estudios literarios del Antiguo Testamento.
dencia de la Sabiduría israelita de la extranjera en general y de la egipcia Quizá por esto mismo J. R. Busto diga que «en lugar de pensar en in-
en particular, que se ha creado un verdadero problema aún no resuelto fluencias concretas o relaciones literarias directas, es preciso hablar de
del todo. Tal problema se podría proponer de la siguiente manera: el 1111a común mentalidad de la que participarían ambas sabidurías» 32•
pensamiento sapiencial o la Sabiduría, por su carácter internacional, ¿es Los testimonios sumerios y asiro-babilónicos, que los autores clasifican
realmente asimilable por la fe tradicional yahvista de Israel? ¿Cuál es el entre los sapienciales, no son tan numerosos como los de Egipto, pero
lugar propio teológico que le corresponde a la Sabiduría en el conjunto forman un cuerpo respetable. Hagamos explícita mención de algunos de
de la teología del Antiguo Testamento? Por la magnitud del problema ellos, ordenándolos temáticamente 33: 1) «Poema del justo que sufre»
is ANET 412-414: visir del rey Izezi (ca. 2450 a. C.); cf. H. Brunner, Die Weis- 27
Cf. cap. XI.
beitsiit., 98-100. zs H. Gese se hace eco de esta forma de pensar, que él no comparte, y que formu-
17
ANET 414-418: amonestaciones de un rey a su hijo y sucesor (ca. 2100 a. C.); 111 así: «Se reconoce que la doctrina de la Sabiduría en el mundo del Antiguo Testa-
cf. H. Brunner, Die Weisheitslit., 100-102; H. Gese, Lehre, 23-27. mento representa un cuerpo extraño» ( Lebre, 2). Autores representativos de esta
18
ANET 420-421: instrucción de un padre a su hijo (ca. 1000 a. C.); H. Brunner, xentencia son J. Fichtner, Die altoriental., 25; W. Zimmerli, Zur Struktur 176-178;
Die W eisheitslit., 104s.
19
(;, E. Wright, God Who acts, 115; H. D. Preuss, Eriodgungen, 412-417; él. Wester-
ANET 421-425. Fue descubierta por W. Budge en 1923 y traducida al alemán 11111nn, Weisheit, 81, etc.
1''
por A. Ermann, Das Weisheitsbuch; cf. H. Brunner, Altdgyptiscbe, 153ss; íd., Die Cf. el ya antiguo H. Gressmann, lsraels Spruchweisheit, 54; H. Gese, Lebre,
Weisheítslit., 106-108; A. Marzal, La enseñanza; H. Gese, Lebre, 27s. 11; H. Cazelles, Les débuts, 27-29; H. Duesberg-I. Fransen, Les Scribes 339-367;
10
ANET 467 (ca. 2100 a. C.). A. Barucq, Le liore, 11; H. H. Schmid, Wesen, 8ss; Chr. Kayatz, Studien; E. Würth-
21
ANET 405-407: sobre el suicidio (ca. 2100 a. C.). wcin, Die Weisheit; G. von Rad, Theologie I, 442ss; G. Bryce, A Legacy, etc.
22
ANET 407-410 (ca. 2000 a. C.). "' Cf. H. Gressmann, lsraels, 54; W. Baumgartner, Die israelitische 268s;
23
ANET 32-36: sobre la vida de ultratumba. 11. Gese, Lehre, 29; G. P. Couturier, Sagesse, 293-309; F. Notscher, Biblische, 120-
24
Cf. B. Couroyer, L'origine; A. Marzal, La enseñanza. En la actualidad práctica- 1.~6; H. Cazelles, Les débuts, 30s; íd., Les nouuelles, 17-27; H. H. Schmid, Wesen,
mente existe unanimidad entre los autores que afirman la dependencia no servil de H1ss, especialmente 141-143.
Prov de Amenemope, y no al revés; pero no siempre se ha pensado así. Defendieron " Cf., por ejemplo, W. Lambert, Babylonian, 1; G. R. Castellino, Sapienza, 1,
la dependencia del texto egipcio del hebreo o de una tercera fuente común R. O. Ke- pnrn el que el término sapiencial ha pasado de la literatura bíblica a todas las litera-
vin, Tbe Wisdom of Amen-em-apt and Its Possible Dependence upan the Hebrew 111 rus oríentales no con plena justificación.
Book of Proverbs (Filadelfia 1931); E. Drioton, Mélanges bibliques en l'bonneur de " El descubrimiento, 642.
A. Robert, 254-280; íd., Sacra Pagina I, 229-241; íd., Mémorial A. Gelin, 181-191; " Seguimos la división que propone G. R. Castellino. Los textos, a veces con in-
Id., Le livre des Proverbes et de la Sagesse égyptienne d'Aménémopé (Bruselas-Lovai- nnducciones particulares, se encuentran además en J. J. A. van Dijk, La Sagesse;
na 1958). W. ( ;, Lambert, Babylonian; E. l. Gordon, Bibliotheca; J. Nougayrol, Les sagesses;
25
Die israelitiscbe, 56; cf. también Aegyptische Parallelen, 531-537. II Alstcr, The Instructions; íd., Studies; A. Marzal, Gleanings; íd., La Enseñanza;
26
Recherches (1929).
1 1 .. Sicre, Job, 21-36.
44 LA INVESTIGACION SOBRE LA LITERATURA SAPIENCIAL ISRAEL 45
( Ludlul bél némeqi) 34• 2) «Teodicea babilónica» 35: trata de la justicia blos. Nos interesa fijar la atención en un aspecto de su arte de vivir y de
divina en forma dialogal. 3) «Diálogo entre un amo pesimista y su cria- concebir la vida: en su Sabiduría. En el apartado siguiente trataremos de
do» 36• 4) «Consejos a un príncipe» 37• 5) «Instrucciones de Suruppak» y un aspecto que los autores discuten: del influjo de la familia en la litera-
«Consejos de sabiduría» 38• 6) Disputas y fábulas, más abundantes en li- tura sapiencial. En una cosa hay unanimidad: de alguna manera la sabi-
teratura sumeria que acádica 39• 7) Dichos populares y proverbios 40• duría «popular» se tiene que vincular al pueblo. Otra cosa será determi-
8) Mencionemos, por último, la novela de Ajicar, de origen arameo, y nar qué ha quedado de la primitiva Sabiduría popular en el cuerpo sa-
que tanta difusión tuvo en todo el ámbito de la Media Luna, que hasta piencial del Antiguo Testamento.
se cita en Tob 14,10 41• El pueblo de Israel en Canaán asimiló la población cananea, su cultu-
En los comentarios de cada libro sapiencial y en artículos monográ- ra y su lengua, vehículo principal de la cultura. Este es el principal argu-
ficos los autores procuran encontrar lugares paralelos y discuten las pro- mento de W. F. Albright y partidarios con el que defienden los influjos
babilidades de influjos que pueden existir. En este sentido, los autores
son más bien generosos 42• cananeos y fenicios en la Sabiduría de Israel 44• Las razones que aduce
E. Gerstenberger 45, para afirmar que el origen de la Sabiduría está en el
e) Canaán y pueblos limítrofes. clan o gran familia, valen también para admitir el influjo de Canaán en
Hasta ahora hemos afirmado el influjo que Israel experimentó en el ám- Israel en todos los aspectos, puesto que ese pueblo no muere. Se puede
bito de la Sabiduría por parte de las grandes culturas de Egipto y de suponer con razón, como hacen algunos autores 46, que también Canaán
Mesopotamia, pero llegamos a la tierra misma que los israelitas habitaron. había recibido los influjos sapienciales de las grandes civilizaciones que
Una vez asentados en Canaán, los israelitas tuvieron que convivir con lo circundaban. Así, Israel encontraría puntos de contacto comunes.
otras etnias que ya poseían una cultura más avanzada que la propia de Sobre los influjos literarios de Ugarit en el Antiguo Testamento tam-
. unos seminómadas 43• La identidad de Israel como pueblo se va perfilan- bién se ha escrito mucho. Todavía se discute sobre el tema, aunque no
do cada vez más y, por lo mismo, se va distinguiendo de los demás pue- tan vivamente como en años pasados 47•
R. H. Pfeiffer escribió hace ya bastante tiempo un breve artículo so-
34
ANET 434-437; W. G. Lambert, Babylanian, 21-62; G. R. Castellino, Sapienza, bre la Sabiduría en Edom 48, que los autores suelen citar todavía con fre-
37-49; M. García Cordero, Biblia y legado, 620.624; L. Alonso Schokel/]. L. Sicre, cuencia cuando se habla del tema. En él se recogen todos los pasajes del
Job, 28-31. Antiguo Testamento en que se hace mención de tal Sabiduría. Sin em-
35
ANET 438-440; W. G. Lambert, Babylonian, 63-91; G. R. Castellino, Sapienza, bargo, bien poco podemos afirmar después de haber recorrido tales pasa-
50-58; M. García Cordero, Biblia y legado, 626-630; L. Alonso Schokel/I. L. Sicre,
Job, 31-34. jes, como bien dice W. Baumgartner 49•
36
ANET 437-438 (trad. cast.: 296-298); W. G. Lambert, Babylonian, 137-149;
G. R. Castellino, Sapienza, 59-66.
37

38
W. G. Lambert, Babylonian, 110-117; G. R. Castellino, Sapienza, 67-69. 11. CONTEXTO LOCAL: ISRAEL
Instrucciones: cf. W. G. Lambert, Babylonian, 92-95; B. Alster, Tbe Instruc-
tions of Suruppak; íd., Studies, Consejos: ANET 426-427; W. G. Lambert, Baby-
lonian, 96-107; G. R. Castellino, Sapienza, 71-75.
Tratamos de la Sabiduría, más en concreto de la sabiduría de Israel como
39
ANET 410-411; W. G. Lambert, Babylonian, 150-212; G. R. Castellino, Sa- aparece en su literatura. Hemos visto que esta Sabiduría israelita no está
pienza, 78-96.
"'° ANET 425 (trad. cast.: 289-290); W. G. Lambert, Babylonian, 213-282; " Some Canaanite, 1-13.
G. R. Castellino, Sapienza, 97-110. '5 Así, por ejemplo, en Wesen und Herkunit, 130; cf. R. Murphy, Assumptions,
41
ANET 427-430 (trad. cast.: 290-295); P. Grelot, Les prouerbes araméens, -107-410.
M. García Cordero, Biblia y legado, 612-617.
46
Véase W. F. Albright, en Some Canaanite.
" Cf. H. Gese, Lehre, 51-78, y L. Alonso Schokel/}. L. Sicre, Job, 21-36: «Los
47 Cf. \'</. F. Albright, nota 44, con abundantes referencias. En este ámbito sobre-
precursores de Job»; G. P. Couturier, Sagesse, 294-303: estudia pasajes de literatura sule la contribución de M. Dahood. Para su obra dispersa puede consultarse E. R. Mar-
babilónica paralelos a Job, Qohélet, Prov especialmente; O. Loretz, Qohelet und der iínez, Hebrew-Ugaritic lndex to the Writings of M. J. Dabood. Scripta P. l. B. 116
alte Orient (Friburgo 1964): bucea en la literatura mesopotámica, interesándose so- (Roma 1967); Hebreto-Ilgaritic Index II (Roma 1981); cf. también G. del Olmo Lete,
bre todo por el «Diálogo del amo pesimista con su criado»; H. H. Schmid, W esen, Mitos y leyendas de Canaán según la tradición de Ugarit (Ed, Cristiandad, Madrid
85-143: aduce testimonios de literatura mesopotámica; por último, citamos a 1981 ). Especial mención merece el veterano G. R. Driver con sus artículos y anota-
W. McKane, Prouerbs, que primero estudia las Instrucciones y Proverbios asirio- ciones más bien de tipo filológico, cf. On a Passage in tbe Baal Epic (IV AB iii.24)
babilónicos (151-208) y después los utiliza en el Comentario. and Prouerbs xxxi.21: BASOR 105 (1947) 11; Ugaritic and Hebrew Problems: AO
43
Cf. R. de Vaux, Histoire ancienne d'Israél (París 1971) 135-140.472-480 (trad. 17 (1949) 153-157; Problems in the Hebrew Text of Proverbs: Bib 32 (1951) 173-
cast.: Historia antigua de Israel [Ed. Cristiandad, Madrid 1975]); J. Bright, A History 197; Problems in tbe Hebrew Texto/ Job, en Wisdom in ~ .._FI.,
of Israel (Londres 1972) 130-139 (trad. cast.: La historia de Israel [Bil- 72-93.
" Edomitic Wisdom: ZAW 24 (1926) 13-25. ·
_
~).JJ
-a.~10~1:c
i)l'
,,'"'"
..,
bao 1975]). ,., Die israelitiscbe, 268ss. L
46 LA INVESTIGACION SOBRE LA LITERATURA SAPIENCIAL

libre de los influjos extranjeros según el parecer de los autores. Ahora 3. La escuela
nos interesa ver a la Sabiduría de Israel en su propio ambiente, en su
Sin embargo, la mayoría de los autores que han tratado el tema prefieren
contexto local, donde nace y se cultiva. A ser posible, nos gustaría cono-
señalar la escuela como lugar de origen de la Sabiduría. La escuela era
cer las raíces últimas de la sabiduría antigua o primera israelita. Intenta-
una institución real que funcionaba desde el tercer milenio en todo el
remos proponer ordenadamente las diferentes opiniones de los autores 54•

en apartados que no necesariamente se excluyen mutuamente. ámbito mesopotámico y en Egipto Estas eran escuelas elitistas, escuelas
reales, para la educación de príncipes, de hijos de potentados y de altos
oficiales reales. También las hubo más cercanas a Israel en Siria y en Fe-
1. La Sabiduría antigua y el pueblo nicia 55. Recordemos solamente que de Biblos pasó el alfabeto a Grecia, de
Generalmente los autores no tienen inconveniente en conceder que la Grecia a Roma y a toda la cultura grecorromana.
antigua sabiduría, en su fase oral o preliteraria, se enraíza en el humus Los investigadores afirman la existencia de escuelas en el antiguo Is-
del pueblo 50; pero el concepto de pueblo es equívoco. Nosotros lo toma- rael. A. Klostermann es considerado como el descubridor de la escuela en
mos en un sentido amplio: la base sociológica más extensa de una pobla- Israel 56• Después de él muchos lo han corroborado, repitiendo los mismos
ción en una época determinada. Cl. Westermann, hablando del proverbio, dice argumentos: algunas referencias al Antiguo Testamento, especialmente
que el lugar original ciertamente no es la colección, especialmente en pueblos a Proverbios 57, y el hecho de que las hubiera en Egipto y Mesopotamia.
primitivos o que no saben leer, sino la vida 51• En ella, de hecho, se aprende Israel las adaptaría a sus necesidades, es decir, al servicio del rey y de las
cada día a sortear los peligros que nos acechan, a aprovechar toda ocasión clases privilegiadas 58• En este sentido, se habla de escuelas reales o de la
oportuna, a utilizar debidamente el tiempo y nuestras cua- lidades, a corte, sostenidas por la casa real 59• Estas escuelas florecieron, sobre todo,
descubrir el valor de las cosas, el sentido de los acontecimientos en tiempos de Salomón y del rey Ezequías, como mantiene la tradición
y de la vida misma. Todo esto y mucho más con la experiencia queda para sapiencial y muchos autores lo afirman 00• Sin embargo, algunos otros se-
siempre grabado no en piedra o madera, sino en dichos fáciles y breves ñalan diferencias notables entre la escuela en Israel y la escuela de los
que el pueblo sabe apreciar y conservar. grandes Imperios. J. Hempel habla de «democratización» con relación a
Egipto; J. Fichtner y B. Lang, de escuelas de amplia audiencia no elitis-
tas 61• B. Lang publicó un magnífico trabajo sobre Escuela y enseñanza en
2. El hogar familiar el antiguo Israel, en el que aduce las últimas pruebas arqueológicas que
La vida, sin embargo, es un concepto y un campo muy amplio, por lo que parecen confirmar definitivamente la existencia de auténticas escuelas en
Israel desde antiguo 62• En estas escuelas se aprendía a leer textos ya pre-
los autores concretan más, al hablar del origen de la Sabiduría popular.
El hogar familiar es el lugar primigenio donde nace y se desarrolla el in- 54 Cf. J. P. L. Olivier, Scbools, 49-54: en Mesopotamia; 54-55: en Egipto.
dividuo humano. Así también en el hogar tiene comienzo su adiestramien- 55
Cf. J. P. L. Olivier, op, cit., 56-57.
56
to en la vida, es decir, la sabiduría 52. En las sociedades de estructura fa- Schulwesen im alten Israel (Leipzig 1908).
miliar preurbana, el padre o cabeza del clan, del grupo, de la familia, es " De Prov 4,5-7 y 17,16 deducen que el maestro no enseñaba gratis.
ss Cf. G. Holscher, Geschichte, 186s; P. Humbert, Recbercbes, 181-185;
el responsable de todo, en él se concentra todo el poder. El es el deposi- W. Baumgartner, The Wisdom, 213; G. von Rad, Theologie I, 433.440s; W. Richter, Recbt,
tario de la tradición y el transmisor de ella a sus descendientes 53• 120.1_83s; H. J. Hermisson, Studien, 97, afirma el hecho, pero también que no sabemos
casi nada; J. L. Crenshaw, Method, 130/482; R. Gordis, Poets, 160.165, y también
escuela para pobres, 166.
" Cf. W. McKane, Propbets, 23s; íd., Prooerbs, 22s; T. N. D. Mettinger, Solo- monte,
143-146; G. Bryce, A Legacy, 203s; J. P. L. Olivier, Scbools, 59; J. L. Cren- shaw,
50 Cf. J. J. A. Dijk, La Sagesse, 5; D. Cox, Prouerbs, 37: la Sabiduría antigua muestra Old Testament, 57.
sus claros orígenes en el pueblo y no en la tribu o raza. Citamos autores no sospechosos ee Cf. III.2 sobre la ilustración en tiempo de Salomón. Es de suponer que los
de partidismo: H. J. Hermisson, Studien, 79; W. McKane, Prouerbs, 31, maestros de la corte eran los que fomentaban el estudio de la Sabiduría en la misma
para el que la Sabiduría popular precede a cualquier uso literario del miisiil y es su corte, cf. 1 Re 3. Sobre la actividad literaria de los sabios en las cortes, cf. Prov 22,
fans et origo, citando a O. Eissfeldt. 17; 24,22; 25,1.
51 Cf. Weisheit, 74; también H. Gunkel, Die israelitiscbe, 90; O. Eissfeldt, Ein- '1 J. Hempel, Die altbebráische, 55; J. Fichtner, Zum Problem, 14s; B. Lang,
leitung, párrafo 11; íd., Der Mas chal. lrau Weisheit, 14, y el pasaje de Gordís citado en nota 58.
52 Así, J. P. Audet, Origines comparées, 353; C. R. Fontaine, Traditional, 170. . "' Schul~ und Unterricht im alfen Israel (1979). Polemiza con Whybray, que ad-
13 Cf. J. P. Audet, op. cit., 356. Ei gran defensor de esta teoría es E. Gersten- 1111te otro tl~~ de enseñanza activa, no la tradicional, cf. especialmente p. 190. Según
berger, Wesen, passim; íd., Zur alttestl., 41-43; cf. G.P. Couturier, Sagesse, 306-309, l .ang, la facilidad para aprender el alfabeto hebreo de veintidós letras no es razón
que alude al género Testamento paterno al hijo (Tob 4); H. W. Wolff, Amos', 60s; para reducir el tiempo de aprendizaje, como propugnan Albright y Whybray, véanse
R. Murphy, Assumptions, 407-410; J. L. Crenshaw, Old Testament, 57, para el pe- l'I'· 190-192. Una nota original: la enseñanza la tenían los maestros a veces en la calle
ríodo inicial.
48 LA INVESTIGACION SOBRE LA LITERATURA SAPIENCIAL SABIDURIA Y SABIOS 49·
establecidos, tradicionales y otras cosas, según el cargo que tenían que matices de la Sabiduría popular son incontables, pero los puntos comunes
desempeñar. esenciales se pueden reducir a muy pocos. Se consideran notas constitu-
Pocos son los que aluden a las escuelas en el templo; pero sin duda tivas, si no exclusivas, de la Sabiduría popular la antigüedad, la simplici-
las hubo para especial educación de los levitas 63• dad o facilidad de comprensión, su carácter práctico, fundado en la ob-
Finalmente, y con relación al origen de la sabiduría en Israel, algunos servación, la transmisión oral, la brevedad y plasticidad de la frase que lo
quieren hacer una síntesis de las tesis propuestas, si es que no pretenden contiene, aunque no sea artística, y el anonimato 71•
describir el proceso y evolución históricos de la institución escuela en la
historia del pueblo de Israel 64.
2. Sabiduría culta
Ha sido necesario defender o subrayar la existencia de la Sabiduría popu-
III. SABIDURIA y SABIOS
lar en Israel, como en los pueblos de su entorno, porque de ella se con-
servan pocos testimonios. Según algún autor, no se conserva ninguno 72•
Una vez que hemos visto el medio vital o contexto donde se origina la Así, pues, todo o casi todo el cuerpo sapiencial del Antiguo Testamento
Sabiduría de Israel, debemos determinar con más precisión esta misma es sabiduría culta, es decir, fruto de la elaboración artística y literaria de
Sabiduría y los creadores y forjadores de sus formas. Trataremos, pues, generaciones de sabios 73•
de la Sabiduría popular y de la culta y de los sabios de Israel.
Entre algunos autores modernos se ha entablado una polémica dialéc-
tica. H. J. Hermisson 74 se opone a la tesis fundamental de O. Eissfeldt
l. Sabiduría popular sobre el origen popular del proverbio 75• Según Hermisson, el libro de los
Anteriormente hemos hablado de la ambigüedad del término popular, Proverbios, pues de él se trata, es obra exclusiva de los sabios 76• Más.
aplicado a la Sabiduría 65• Los investigadores solucionan la dificultad no notable es la actitud de W. McKane en su comentario a los Proverbios,.
pues se enfrenta a toda la «ortodoxia de la crítica de las formas», perso-
con definiciones, sino con descripciones o, más fácilmente aún, con ejem- nificada en J. Schmidt n. El parecer de McKane es que no existe sabidu-
plos. Nos puede servir de modelo el estudio de C. R. Fontaine 66• Ella ría popular; todo lo que conservamos de la literatura sapiencial es obra·
misma confronta el parecer de los autores modernos más representativos. de los sabios, de los cuales vamos a tratar inmediatamente.
Abre el fuego O. Eissfeldt con su libro clásico sobre el miisal 67, donde
estudia casi exhaustivamente el proverbio popular en sus diversas for-
R. B. Y. Scott, The Way, 63-70; íd., Folks, 417-425; J. L. Crenshaw, Wisdom, 233;
mas 68• El mismo autor vuelve a tratar del tema en su Introducción (f). íd., Prolegomenon, 3; R. E. Murphy, Wisdom-Theses (1976) 189; íd., Wisdom-
Eissfeldt es el punto oblígado de referencia de todos los autores 70• Los Tbeses (1978) 37s; J. R. Busto, El descubrimiento, 640; D. Cox, Proverbs, 37.
71
Cf. nota anterior y H. Gunkel, Die israelitiscbe, 90; A. Bentzen, Introduction,
173; W. Baumgartner, The Wisdom, 214; J. L. Crenshaw, O. T. Wisdom, 42-65. En·
y en las plazas, como lo hicieron los profetas en Israel y los retóricos y filósofos en cuanto al estilo, cf. A. Jolles, Einfache, 150-170; J. Schmidt, Studien, 12-36; A. Bent-
Grecia (cf. pp. 200s). R. Gordis alude también a la influencia griega en la educación, zen, op. cit., 169; W. McKane, Prouerbs, 3, en contra de J. Schmidt; R. B. Y. Scott,
pero63 para época más reciente (cf. Poets, 165). The Way, 59; A. Maillot, La Sagesse, 335; J. G. Williams, The Potoer, 35; íd., Those
J. L. Crenshaw dice que la actividad de los escribas en Egipto fue mayor en la tobo, 78-80.
corte, y en Mesopotamia, en el templo (Old Testameni, 55-58). De las escuelas de la 72
Tesis de W. McKane, cf. Prouerbs, 3ss.
corte 64
y del templo habla Olivier en Schools, 59. 73
«Obra de arte» llama A. Bentzen a las sentencias de sabiduría; cf. Introduction,
Cf. R. Murphy, Wisdom-Theses (1978) 37s; íd., The Forms, 9: el autor ha cam- 169. Las referencias de los autores citados en notas 70 y 71 valen también para la·
biado de opinión con el tiempo; J. L. Crenshaw, Prolegomenon, 3; J. R. Busto, El Sabiduría culta, pues por lo general un concepto llama al otro. Citamos, para com- pletar,
descubrimiento, 640. a O. Eissfeldt, Einleitung, párrafo 11,3, y en general toda la primera parte del libro,
ss Cf. II.1. porque estudios de formas sapiencialesestán dispersos por toda ella; J. G. Wil-
66
67
Traditional Sayings in the Old Testament (Sheffield 1982). Jiams, Those who, 78s, donde se pueden ver diferentes definiciones de aforismo y
Der Maschal im Alten Testament. BZAW 24 (1913). proverbio analizadas, criticadas, matizadas; J. L. Crenshaw, Wisdom, 225-264, con,
68
Cf. 45s. Advertimos que no tratamos por ahora de las f armas o géneros litera- estudio de ocho f armas o géneros sapienciales.
rios; cf. más adelante apartado IX. · " Studien.
••70 Cf. Introducción al Antiguo Testamento, párrafo 11,1. " Cf. nota 67.
76
Se puede decir que no hay autor que trate de la Sabiduría antigua de Israel Cf. Studien, 25ss, especialmente 81ss.
77
que no admita de una u otra manera la existencia de la Sabiduría popular. Véanse Página 4. McKane comienza su libro Prouerbs con la exposición fiel de la opi-
H. Gressmann, Israels, 8s; J. Hempel, Die Formen, 44-49; L. Rohrrich, Sprichwort; nión de J. Schmidt sobre el origen y evolución del proverbio, que refuta con acritud..
G. von Rad, Theologie I, 426s.442; H. W. Wolff, Amos', 60s; E. Gerstenberger, McKane no quiere saber nada del origen popular y de las formas simples del prever-
Wesen, 130.144; íd., Zur alttestl., 41-43; H. J. Hermisson, Studien, 79, donde la afir- hio (cf. 22-23). Sobre sus propias ideas hablaremos en los apartados sobre los Sabios
ma, a pesar de negar la tesis de Gerstenberger; Cl. Westermann, Weísheit, 74; y las Formas.
4
SABIDURIA: CONCEPTO 51
3. Los Sabios sus hijos 83• Los sapienciales del Antiguo Testamento son también en esto
un magnífico testimonio 84.
A veces se habla de los Sabios como de algo reconocido por todos, y no ¿Formaban los Sabios una clase profesional como los profetas O los
-es así. Modernamente, sabio es una persona culta, de amplios conocimien-
tos o muy especializada en una rama del saber. En la Antigüedad se le sacerdotes? Unos lo afirman rotundamente; otros, sin embargo, lo niegan o
no se atreven a opinar 85• De lo que ninguno duda es de la gran acti-
llamaba sabio a la persona que poseía maestría, habilidad en cualquier
vidad de estos sabios. Además de su función de consejeros, de adminis-
ámbito de la actividad humana 78• En todo el Medio Oriente antiguo el tradores, maestros, etc., desarrollaron una acción literaria cuyos frutos
uso de la raíz bkm, como adjetivo o sustantivo, era el mismo 79• Traducir
han llegado hasta nosotros. Hubo un momento de florecimiento literario
la raíz lp k m siempre por sabio no es acertado, pues depende del con- que algunos han llamado Ilustración 86• Así se explicaría mejor que la tra-
texto. En el Antiguo Testamento, la mayor parte de las veces correspon- dición de los libros sapienciales esté unida a Salomón, porque en su tiem-
de a nuestro concepto de entendido en materia que se debe enseñar a po se cultivó especialmente la Sabiduría. La labor anónima de estos
-otros porque se ha aprendido.
sabios, como la de casi todos los autores de la Antigüedad semita, fue
Es un verdadero problema entre historiadores y exegetas del antiguo creadora, transformadora y compiladora 87•
Israel determinar quiénes eran estos hombres, que en la corte de los reyes
de Judá e Israel se llamaban sabios. Algunos mantienen también que los
había fuera de las cortes, sobre todo en los lugares donde habitaba la alta
clase de los terratenientes 80• Los autores califican a estos hombres «sa-
IV. SABIDURIA: CONCEPTO

bios» de muchas maneras. Mi opinión particular es que todos tienen parte


Estamos hablando de Sabiduría, pero hasta este momento no conocemos
.de razón mientras no mantengan afirmaciones dogmáticas. Se trata de su definición. ¿Es posible definir qué entendían los autores sagrados por
profesionales y no profesionales que poseían una buena cultura según los
tiempos y que cubren el larguísimo período de tiempo que va desde co- Sabiduría? ¿Qué opinan los autores nuestros sobre este tema?
mienzos de la monarquía en Israel hasta finales del Antiguo Testamento, El panorama que nos presentan no puede ser más desolador. G. von
con prolongaciones probables antes, ciertas después. Se les identifica con Rad nos dice que a medida que aumentan los trabajos científicos sobre la
los maestros de corte, que educaban a príncipes, funcionarios y oficiales materia, el concepto de Sabiduría se oscurece más 88• Dar una definición
reales: secretarios, consejeros, etc.; con los maestros de las familias de que comprenda el fenómeno de la Sabiduría en Israel es imposible, por-
clase elevada en la corte o fuera de ella, o con los maestros populares,
que al final serán los escribas o peritos en la ley 81• Un retrato ideal del 83
Cf. H. Gunkel, Aegyptiscbe, 536-537; H. Brunner, Die Weisheitslit., 95;
sabio nos lo ofrecen H. Duesberg-I. Fransen 82• Ph, Ne!, The concept; B. Lang, Schule, 192-195.
El sabio, maestro de Sabiduría, fue tan estimado en todo el Oriente
84
Cf. Prov 1,8; 2,1; 3,1; 4,1; 5,1; 6,1; 7,1; Ecl 12,12, etc.
85
Enumeramos los autores ya citados en nota 81. Lo afirman H. Duesberg-I. Fran-
antiguo, de Mesopotamia a Egipto, que recibió el nombre de padre, y sus sen, Les Scribes, 149; J. Fichtner: J. Lindblom; S. Terrien; A. Barucq; R. Gordis;
lecciones o consejos los dirigía a sus alumnos, reyes o plebeyos, como a W. McKane; T. N. D. Mettinger; J. L. McKenzie; J. L. Crenshaw; E. Hernando,
Profetas, 4-5; A. Bentzen, Introduction, 169s. Lo niega R. N. Whybray, The Intel-
78
Cf. G. von Rad, Weisheit, 34; R. N. Whybray, The Intellectual, 45. lectual, 6-54.
79
En el medio semita y no semita (por ejemplo, en Egipto) sabio se llamaba a la 86
El defensor más destacado es G. von Rad; cf. Die [osepbsgescbicbte, 7; id.,
persona experimentada: desde la magia a las labores manuales ~ de alta especulación· d. Tbeologie I, 442ss; íd., The Problem of the Hexateuch and Other Essays, 69-74.
H. Cazelle,s, Les nouv1;lles, 18: rey,es, consejeros en S~mer... Israel; J. Vermeylen', Le 202-204. Ya empieza en David. Ejemplos literarios de este movimiento serían la
Proto-Isaie, 44; J. Lindblom, Wzsdom, 192s. Estudios sobre /;Jiikiim en el AT historia de José, la historia de la sucesión al trono de David y el más antiguo núcleo
d. Léxicos y W. McKane, Propbets, 15s, etc. ' de Prov. Anteriormente la defendió W. O. E. Oestcrlcy, ZAW 4 (1927) 16s. También
"° Cf. R. Gordis, Poets, 160-197,y lo que hemos dicho sobre la sabiduría popular. Ch. Kayatz, Studien, l35ss; J. L. Crenshaw, Prolegomenon, 16-20; íd., O. T. Wisdom,
81
Las referencias pueden ser casi ilimitadas: cf. P. Humbert, Recherches 16· 172-177: matiza a Von Rad en el aspecto religioso; Fr. Moriarty, Living, 84. La his-
-0. Eissfeldt, Einleitung, párrafo 11,3; J. Fichtner, [esaja unter 18-26· íd. 'zut/i toria de José la considera muy improbable R. B. Y. Scott, Solomon, 277, al que se
Problem, 13; J. Lindblom, 194-196; S. Terrien, Amos, 115; A. B;rucq Le liv~e 11. adhieren G. Bryce, A Legacy, 172-177; también la niega E. Gerstenberger, Zur alt-
13-15, distingue entre sabios consejeros reales y sabios moralist¡s pedag~gos· testamcntlicben, 32.
W. McKane, Propbets, 16-47: consejeros políticos, sobre todo; íd. Proverbs 8s'.
87
A esta actividad incansable de los sabios se debe que hayamos heredado un le-
J. L. McKenzie, A Theology, 204-209; íd., Rejlections, 1-9: tambié~ historiad~res'. gado tan precioso. Cf. P. Humbert, Recbercbes, 183-185; J. Fichtner, Zum Problem,
G. Ziener, Die altor., 262s: ~¡ mismo nivel, que profetas y sacerdotes; R. Gordis'. 15; O. S. Rankin, Israels' IX; G. von Rad, Weisheit, 30s; U. Skladny, Die dltesten;
Poets, 160-165; T. N. D. Mettm!)er, Solomonic, esp. 140-157; E. Hernando, Profetas, R. N. Whybray, Yahweh-Sayings, 154; B. Lang, Scbule, 195-199.Estudios dedicados a
esp. 3; J. L. Crenshaw, O. T. Wzsdom, 28-30, etc. la tradición sapiencial en Israel, cf. G. Bryce, A Legacy; M. Küchler, Frühjüdische;
82
Les Scribes, 66; cf, W. Harrington, The Wisdom, 314: «The perfect gentle- J. L. Crenshaw, O. T. Wisdom, 42-65, y para tiempos posbíblicos, J. Chr. Lebram,
man» ( el escriba = el sabio). Nachbiblische W eisheitstraditionen: VT 15 ( 1965) 167-237.
" W eisbeit, 18.
52 LA INVESTIGACION SOBRE LA LITERATURA SAPIENCIAL
V. NATURALEZA DE LA SABIDURIA
que tal concepto no existe 89• Otros autores prefieren hablar de la com-
plejidad de la Sabiduría o de sus sentidos ambiguos 9(>, comparándola con El presente apartado se puede considerar como continuación natural del
una sombrilla que cubre ámbitos no unívocos 91• Sin embargo, es necesario anterior sobre el concepto de la Sabiduría antigua en Israel; de alguna
trabajar con un concepto, al menos aproximado. En este sentido creo que manera es su explicación. El desarrollo constará de cuatro párrafos para
hay que tomar la definición de Von Rad: sabiduría es «un conocimiento que las opiniones de los autores, dentro de la brevedad, puedan ser mejor
práctico de las leyes de la vida y del universo basado en la experiencia», diferenciadas.
como lo han entendido todos los pueblos 92•
Muchos autores se sienten obligados a dar una definición o, al menos, l. La Sabiduría israelita: profana y religiosa
una descripción de sabiduría según sea el libro o pasaje sapiencial de la
Escritura que comentan. El contraste de opiniones es permanente. Así, El binomio profano-religioso aparece con frecuencia en los escritos que
por ejemplo, a J. L. Crenshaw le parece demasiado amplia la definición tratan de la Sabiduría de Israel. Se puede notar que todos los que hablan
dada por Von Rad y aceptada por McKenzie, pero juzga demasiado estre- de la profanidad de la Sabiduría en su primer estadio reconocen, sin ex-
cha la de McKane: «una disciplinada empiría vinculada con los problemas cepción, la religiosidad de la misma en el estadio final '11. Los que no ad-
de gobierno y administración» del Estado 93• El propone una intermedia: miten la aplicación del binomio a la Sabiduría israelita, sino solamente la
«la búsqueda del conocimiento propio en íntima relación con las cosas, las religiosidad de la misma, se ven obligados a hacer una serie de equilibrios
personas y el Creador» 94. mentales para descubrir el espíritu religioso latente en todos los dichos
Como fruto de todas estas controversias se puede considerar la con- y sentencias de materias profanas tan abundantes en la literatura sapien-
ciencia más lúcida de los autores sobre la equivocidad del concepto sabi- cial antigua. Otros no tienen dificultad en admitir llanamente la existen-
duría. El mismo Von Rad lo reconoce al hablar del «cambio del concepto» cia simultánea de una Sabiduría profana y de otra religiosa 98•
de sabiduría 95• Ilumina un poco el panorama confuso actual la reflexión
de algunos autores de que los antiguos sabios hablan del hombre como 2. La Sabiduría antigua era profana. ¿Eudemonista?
hombre, como ser humano en cuanto tal y no como miembro del pueblo
elegido. Esto se considera un elemento distintivo del sabio frente al pro- Hasta finales de los años cincuenta, la sentencia más comúnmente admiti-
feta, por ejemplo%. da entre los exegetas era que la Sabiduría antigua israelita era profana;
no así entre los orientalistas, ya que, según ellos, la Sabiduría del Próxi-
mo Oriente antiguo es abiertamente religiosa, con muy pocas excep-
ciones 99•
En este contexto, ¿puede hablarse de Sabiduría eudemonista? Si por
"90 Cf. W eisbeit, 391. eudemonismo se entiende lo puramente útil, pragmático, oportunista, de
91
Cf. G. Couturier, Sagesse, 305; B. Lang, Frau, 16-18. visión corta e individualista, son pocos los autores que se arriesgan a afir-
Cf. R. B. Y. Scott, The Way, 136s; R. E. Murphy, Wisdom-Theses (1976) 187.
91
Theologie I, 430 (=Teología I, 508); cf. J. R. Busto, El descubrimiento, 640. I marlo, a pesar de lo que dice H. H. Schmid 100• Sin embargo, son legión
93
W. McKane, Propbets, 53; d. 48-53. McKenzie afirma: «Los sabios sabían que 97
la Sabiduría surgía de la reflexión sobre la experiencia» y que la Sabiduría es «una Véanse como ejemplos típicos H. Gunkel, Die israelitiscbe, 90; W. McKane,
aproximación a la realidad» (Reflections, 2). Prouerbs, 16s; un breve resumen de lo que piensan los autores, d. en B. Lang,
94
J. L. Crenshaw, Method, 132/484; la discusión de las opiniones en 131s. Como Frau, 12s.
ejemplo de la diversidad entre los autores, pueden verse J. J. A. van Dijk, La Sagesse, 98
Cf. A. Volten, Der Begri/f, 74: como en Egipto y Babilonia; R. B. Y. Scott,
3; J. Lindblom, Wisdom, 200; D. G. Maesa, Los libros, 151; H. Cazelles, Bible, 42s; '.!'he Way, 115; íd., Wise, 154-159; B. Lang, Frau, 16-18.
..
99
Las colecciones de proverbios sumerios son de talante profano; cf. G. Ziener,
A. Barucq, Le liore, 11; J. L. Crenshaw, Prolegomenon, 3; íd., O. T. Wisdom, 24s; Die altor., 261; J. J. van Dijk, La Sagesse, 19, no piensa como Ziener. Casi las mis-
M. Küchler, Frühjüdische, 17; G. Buccellati, Wisdom, 44; R. N. Whybray, The mas características de profanidad tienen las viejas instrucciones Ptah-botep y Ani
Intellectual, 7ls, que rechaza la definición de Crenshaw, porque la considera indeter-
minada. Por su parte, G. T. Sheppard, Wisdom, 3-5, está de acuerdo con J. L. Cren- egipcias; cf. A. Volten, Der Begriff, 74. Autores que defienden la profanidad de la
shaw, al juzgar muy restringida la definición que da McKane de la Sabiduría antigua antigua Sabiduría israelita son H. Gunkel, Die israelitiscbe, 90; J. Fichtner, Zum
y muy amplia la de McKenzie; pero coloca a Van Rad en un espacio intermedio, Problem, 14s (de Isaías antes de su vocación); J. Lindblom, Wisdom, 196s; M. Noth,
aunque no comparte la interpretación general de Van Rad. Die Bewiihrung, 232s; R. Martin-Achard, Sagesse, 137; W. McKane, Propbets, 47.53;
95
Theologie I, 454s; íd., Weisheit, 18.391; R. E. Murphy, Wisdom, 187s; Id., Proverbs, 16s; A. Rolla, La Sapienza, 598; Cl. Westermann, Weisheit, 78-81;
J. L. Crenshaw, Method, 130 y nota 4; J. R. Busto, El descubrimiento, 640. El ejem- G. Fohrer, Sopbia, 67-73; P. P. Zerafa, The Wisdom, 288.326.
plo más notable de matizaciones en G. Fohrer, Sophia, 483-494/70-81. '00 Wesen, 1-3. Lo afirman W. Zimmerli, Zur Struktur, todo, esp. 1981 sin utilizar
% Cf. J. Fichtner, Die altor., 125; W. Zimmerli, Zur Struktur, 178; J. Wood, In palabra, pero sí los contenidos; B. Gemser, The Spiritual, 10: comunica que Zim-
Wisdom, 5; G. von Rad, Weisheit, 391; R. B. Y. Scott, The Study, 20, etc. mcrli ha cambiado de opinión, matizando su actitud de juventud. También lo afirma
W. McKane, Propbets, 48-52.
54 LA INVESTIGACION SOBRE LA LITERATURA SAPIENCIAL NA TURA LEZA DE LA SABIDURIA 55
los autores que se afanan por liberar a la Sabiduría antigua israelita de El primero que propone el problema es W. Zimmerli, y su primera
eudemonismo 101• respuesta es categórica: la instrucción y enseñanza sapienciales carecen de·
autoridad 106• Al pasar el tiempo matizará con otros autores la legitima-
3. La Sabiduría antigua israelita era religiosa
ción del carácter autoritario de la Sabiduría, tan distinto del de la ley o
El mejor conocimiento del medio en que vivió Israel ha influido decisiva- del oráculo profético: para la ley y el profeta es Dios el fundamento me-
mente en la interpretación que se ha hecho de la Sabiduría israelita. Si diato o inmediato de la autoridad; en la Sabiduría es el sabio con la fuer-
una sabiduría tan antigua como la egipcia es religiosa desde sus inicios a za de sus argumentos o la evidencia de su consejo 107•
nadie puede extrañar que también lo sea la Sabiduría de Israel 102• Cada La discusión se centra en torno a la palabra <e~á, que normalmente se
día son más numerosos los autores que lo reconocen 103. Algunos son ro- traduce como consejo, el consejo del sabio. Los autores ya citados niegan
tundos en sus afirmaciones: no existe distinción entre sabiduría religiosa que 'e~á p~sea autoridad propiamente dicha, como la tiene el precepto
y secular en el An.tiguo Testamento como tampoco en el antiguo Oriente; legal, por ejemplo. Para ellos, la palabra del sabio es sólo un consejo que
no se conoce la dicotomía: secular-sagrado, porque la Sabiduría se funda se puede libremente seguir o no seguir, según dicte la prudencia de
en la experiencia, y en Israel ésta es esencialmente religiosa. El argumen- cada uno.
to más aceptado por todos estos autores es el de que la mentalidad del Se acrecienta, sin embargo, el número de los que atribuyen al consejo
P.róximo Oriente antiguo no conocía la distinción moderna profano-reli- del sabio a la Sabiduría, verdadera autoridad. Al sabio, como al padre,
groso. El mundo, creado y sustentado por Dios (o los dioses), participaba
le reconoce el discípulo verdadera autoridad. Autoridad que está fundada
a su manera del halo de lo misterioso y divino del orden querído por en la tradición, en la razón que descubre el orden de las cosas última-
Dios 104• '
mente en Dios creador y sustentador del mundo y de los hombr~s 108• Un
aspecto muy sapiencial y que se tiene también en cuenta es la virtud del
4. Autoridad de la Sabiduría sabio y su manera persuasiva de hablar. Pero éstos son argumentos se-
cundarios junto al central del respeto máximo a la tradición de los mayo-
¿Qué fuerza moral o autoridad tiene la Sabiduría, especialmente aquella res, heredada y concentrada en el sabio que habla tlN.
que ~e expresa en imperativos, que pide ser escuchada? El punto de refe-
rencia es la palabra del profeta que habla en nombre de Dios o la ley
que expresa la voluntad del Señor. ¿Cuál es el fundamento de la exhor- VI. FUENTES DE LA SABIDURIA
tación o de la sentencia sapiencial? La pregunta está justificada no sólo
porque el sabio y maestro se presenta ante sus oyentes como persona im- Tratamos de ver cuáles son los manantiales de donde brota la Sabiduría
buida de autoridad, sino porque la misma enseñanza a veces se llama tórii es decir, de dónde s~ nutre el hombre .eD: g~~eral y el isr~elita en particu~
o mistod (mi~wót) 105• La pregunta es la misma con relación al sabio. lar para hacerse sabio. No hacemos distinción entre sabiduría popular 0,
101
Cf. H. Gese, Lebre, 10 (de sabiduría egipcia), 34 (de Antiguo Testamento); culta, profana o sagrada, porque nos interesamos en la Sabiduría en
W. G. Lambert, Babylonian, 1; B. Gemser, The Spiritual, 10; H. H. Schmid, Wesen, cuanto es un bien apreciado por el hombre.
3.5; J. L. Crenshaw, Method, 131; G. von Rad, Weisheit, 109; J. W. Whedbee,
l saiab, 15s; R. E. Murphy, Wisdom-Theses (1976) 198s; G. Bryce, A Legacy, 152-155.
191; J. A. Emerton, Wisdom, 214.219-221; M. Küchler Frühiüdiscbe 17s.
1º2
Para la sabiduría antigua de Egipto, cf. H. Br~nner, Die W ;isheitslit., 94;
1116
Ch. Kayatz, Studien, H. Cazelles, Les nouuelles, 18ss. Este argumento, sin embargo, Cf. Zur Struktur, 183.187. Treinta años después vuelve a tratar del mismo·
no convence a W. McKane, Prouerbs, 16. tema y su post~ra inic!al no ha cambiado sustancialmente; cf. Ort und Grenze 308
1º'.Cf.
E. Würth~ein, Die Weisheit, 117; W. Harrington, The Wisdom, 314 (don 107
Cf. W. Zimmerli, Ort, 308; W. B~umgartner, Die israe?itische, 285s; J. Ficht:
de Dios); J. _F. Priest, Where, 278s; H. Duesberg-I. Fransen, Les Scribes, 93;
J. L. McKenz1e, Reflections, 5s; íd., A Theology, 208s; R. N. Whybray, Wisdom,
.Pze
ner,1 altor., 83; G. von Rad, T~eol?gze 1, 447, para la Sabiduría antigua.
Estos son los argumentos sintetizados de los autores que no interpretan 'e -
91; H. D. Preuss, Eruidgungen, 412-417; G. von Rad, Weisheit, 141; W. C. Kaiser, como un mero consejo, sino como una manifestac_ión ?e la voluntad del Señor. Véan!:
Wzsdom, 132-146; G. Bryce, A Legacy, 204-206. H. Brunner, Die Wezsheztslzt., 95, sobre la sabiduría antigua egipcia: P. Humbert
104
~srae} no es una excepción, sino que confirma esta apreciación general, aunque Rccbercbes, 156-158; P. A. H. de Boer, The Counsellor, 70s: Sabiduría semejante '
su Sabiduría lleva el sello de su fe yahvista; cf. J. Fichtner, Zum Problem, 10; profecía; B. Gemser, The Spiritual, 7-9: Dios se revela por el orden escondido p a
E. ~erstenbe_rger, Wesen, 147; H. H. Schmid, Wesen, 144, demasiado optimista; medio de pr?fetas, sacerdotes, sabios; W. McKane, Propbets, 55ss.65ss; íd., Proverb~t
G. Ziener, Die altor., 259; J. W. Whedbee, Lsaiab, 16.79.124-126; B. Lang, Frau, 15;
R. E. Murphy, Wisdom-Theses (1978) 40; Fr. Moriarty, Living, 86; J. L. Crenshaw, 264s: autoridad apoyada en ra~ones; I; W. Whedbee, Isaiah, lll-118.121s(
R. B. Y. Scott, Tbe Way, 135: equipara sabios a profetas; J. L. Crenshaw Prophet· ·
O. T.105
Wisdom, 24, etc. 116-123; íd., Wisdom (1974) 235; Wisdom (1981) 10-29: analiza muy bÍen las c~c,
tórii: Prov 1,8; 3,1; 13,14; 28,4.7, etc.; mistoá (miswót): Prov 2,1; 3,1; 4,4; lidades objetivas del sabio, que lo hacen creíble; J. G. Williams, Those, 26-28 a-
6,23, etc. · · 109 Cf. J. L. Crenshaw, Prolegomenon, 23. ·
3. La tradición
1. La experiencia
La fuente principai de la Sabiduría ha sido siempre la experiencia, fuente Después de la experiencia personal, la tradición es la principal fuente
originaria, siempre nueva e inagotable. Podemos repetir aquí los testi- de Sabiduría. Es, además, la única forma de transmitir a las generaciones
monios aducidos al tratar de la sabiduría popular. La vida del individuo y futuras la sabiduría y los conocimientos adquiridos. Nosotros conocemos.
de las colectividades, primitivas y contemporáneas, es la mejor escuela para muy bien la tradición escrita, pero antes de ésta solamente existió la oral.
aprender aquello que más nos conviene. Toda sabiduría hunde sus raíces Antes de que los sabios recopilaran la Sabiduría israelita en las coleccio-
en la vida vivida y experimentada de los pueblos 110• Si el proverbio es nes que nos legaron (cf. Prov 25,1), o que se han perdido, la sabiduría
sabiduría concentrada, lo es de la experiencia vital de los pueblos que lo corrió de boca en boca 117• Los maestros y sabios de Israel procuraban
han acuñado 111• Israel se ha forjado, como pueblo, en la dura expe- riencia transmitir a sus discípulos lo aprendido por propia experiencia o de otros.
de la vida y sus sabios han comprobado experimentalmente la Sabiduría sabios anteriores o simplemente lo que el pueblo conocía. Esta fue una
que viene de antiguo 112• Un ejemplo eminente lo tenemos en Qohélet, que de las funciones más importantes de la escuela o del discipulado en Israel
todo lo observa, todo lo experimenta y lo consigna en su libro 113• y en todos los pueblos de Oriente 118• También en este capítulo los auto-
res se manifiestan de acuerdo 119•
2. El intercambio
La comunicación entre los individuos y los pueblos forma parte de la vida 4. La reflexión
humana. El comercio o intercambio de bienes es una forma natural de la
comunicación interhumana. Pero también se pueden comunicar otros bie- La reflexión de los sabios pertenece también a la experiencia; pero le
nes y valores no tangibles; entre éstos resalta la Sabiduría. La Sabiduría dedicamos un párrafo aparte porque es una experiencia más profunda y
adquirida por la experiencia se puede comunicar a los demás, e histórica- consciente que la directa, a que nos hemos referido anteriormente. J.
mente así ha sucedido. Israel fue un pueblo privilegiado en este aspecto, L. McKenzie se atreve a ponerla casi en el plano filosófico 120• La re-
pues nace entre culturas ya muy desarrolladas que le sirven de cuna 114. flexión supone madurez intelectual y psicológica; por eso puede ser in-
Israel ha aumentado su sabiduría gracias a la aportación de los otros pue- dicio de menos antigüedad, aunque no siempre sea así. Las nuevas.
blos, aunque esto no haya sucedido de una manera indiscriminada. Los situaciones históricas de los individuos y de la comunidad obligan a los
sabios de Israel supieron filtrar la sabiduría extranjera, según su propia sabios a repensar lo establecido para adaptarlo a las circunstancias nuevas.
identidad nacional y religiosa 115• Casi toda la Sabiduría que hemos calificado culta es fruto de la reflexión de
El intercambio de experiencias, de puntos de vista, de conocimientos los sabios. El pensar y repensar de los sabios sobre problemas nuevos.
-entre los miembros del pueblo de Israel debió de ser muy grande por la o sobre los misterios escondidos de la naturaleza, del hombre o de Dios.
rápida formación de una clase dirigente, por los influjos manifiestos en descubre nuevos horizontes, que se plasmarán en normas de vida. Nos
los diferentes escritos que nos han llegado, por las mismas controversias referimos a la reflexión de los sabios que parte de situaciones de hecho
que se suscitaron entre sabios, profetas y sacerdotes (cf. Jr 18,18). Los constatables, no de la que tiene como punto de partida la fe yahvista 121•
que vivían en un mismo espacio vital y se alimentaban de la tradición
común, se enriquecían mutuamente. El intercambio entre sabios y no sa-
bios, pero cultos, es otra fuente para la Sabiduría de Israel 116•
117
Cf. H. Gunkel, Die israelitiscbe, 90.
118
Son preciosos, aunque tardíos, los testimonios de Ecl 12,9 y de Eclo 24,32-34,
Cf. J. P. Audet, Origines, 356. donde el sirácida se retrata, sin decirlo.
ne
111
119
Valgan, como ejemplos, los siguientes: J. Lindblom, Wisdom, 196s; J. P. Audet,
Cf. A. Marzal, Gleanings, 11. Origines, 354-356; J. F. Príest, Where, 281s; A. Barucq, Le liure, 13-15; E. Gersten-
111
Es unánime el parecer de los autores sobre el valor de la experiencia como berger, Wesen, 130.144; J. Fichtner, Zum Problem, 15; B. Celada, Pensamiento,
fuente de sabiduría; cf. J. Schmidt, Studien, 67; G. von Rad, Theologie I, 430-454; 173-176; J. L. Crenshaw, Method, 482/130; Id., O. T. Wisdom, 42-65; H. Duesberg-
A.M. Dubarle, Ou en est, 419; W. McKane, Prouerbs, 16s; J. C. Rodríguez Herranz, 1. Fransen, Les Scribes, 66; J. W. Whedbee, Lsaiab, l25s; R. N. Whybray, The Intel-
Dimensión; A. Maillot, La Sagesse, 335; R. E. Murphy, Wisdom-Theses (1976) 189s; lectual · R. E. Murphy, Wisdom-Theses (1976) 189s; G. Bryce, A Legacy, 197;.
Id., Wisdom-Theses (1978) 37s; J. R. Busto, El descubrimiento, 645; Fr. Moriarty, G. Buccellati, Wisdom, 44, para el que la sabiduría no es género, sino «una tradición
Living, 85s; J. G. Williams, Those, 80; P. Beauchamp, L'un, 106ss ( = Ley, 104ss).
u3 Cf. Qoh 1,13-18; 2,3.11-15.20; 3,10.12.14.16-22; 4,1.4.7, etc. cultural».
1"' Cf. Reflections, 2-3; cf. sin embargo, P. Beauchamp, L'un, 123 ( Ley, 118).
"' Cf. el apartado I sobre las influencias de pueblos vecinos. 121 Cf. W. Zimmerli, Zur Struktur,
= [osepbs-
198; también pp. 178s; G. von Rad,
115
Cf. H. Gese, Lebre, 45-50.78; B. Celada, Sabiduría, 108-111; B. L. Mack, gescbichte; íd., Theologie I, 433.441.450: la realidad sostenida por un orden interno
·wisdom, 59; J. R. Busto, El descubrimiento, 642. y Dios detrás; íd., Weisheit, 145-147; R. B. Y. Scott, Priestbood, 15; íd., The Study,
ue Cf. S. Terrien, Amos, 115; J. Fichtner, Zum Problem, 14; G. Ziener, Die 20; A. Barucq, Le liore, 11; J. Wood, Wisdom, 5; B. L. Mack, Wtsdom, 59; J.
. altor., 262; R. B. Y. Scott, The Way, 190s; J. W. Whedbee, Isaiab, 154. L. Crenshaw, Prolegomenon, 24; íd., O. T. Wisdom, 58-65.209; A. de Pury, Sagesse, 40; J.
A. Emerton, Wisdom, 217s .
5. Diálogo. Discusión 7. La comunicación de parte de Dios

El intercambio, decíamos, es fuente de Sabiduría. Cuando este intercam- Solamente dos veces se dice que Dios es sabio (Is 31,2; Eclo 1,8; cf. apa-
bio se verbaliza surge el diálogo. Sin duda que el diálogo entre sabios rato crítico); muchas, sin embargo, que posee la sabiduría o que crea el
enriquece a los interlocutores. El libro de Job, en parte, está concebido mundo sabiamente, con sabiduría, que conoce dónde está 127• El la puede
corno un diálogo 122• El autor finge la discusión entre Job y sus amigos.
dar a quien se la pide debidamente 128, y este don de Dios es manifestación
¿No puede reflejar la realidad del mismo autor que no encuentra en la de su voluntad, es comunicación de sí mismo, es revelación 129• Sin salirnos
Sabiduría tradicional respuestas a sus preguntas? «A través de los diálo- del ámbito sapiencial, el horizonte del sabio se ha dilatado infinitamente,
gos, del hombre bueno convencional, que da gracias a Dios porque todo porque hemos llegado finalmente a «la fuente de la Sabiduría» (Bar 3,12).
le sale bien, surge un hombre profundo, capaz de asumir y representar la Los autores desearían que se repensase la concepción heredada de re-
velación de Dios, pues él es dueño de manifestar su voluntad y a sí mismo
humanidad doliente que busca audazmente a Dios ... A través de los diá- de muchas formas y maneras, como en realidad ha sucedido también por
logos, de un Dios sabido y hasta encasillado surge un Dios imprevisible, 130
! medio de los sabios •
.difícil y misterioso. En el espacio de un breve libro, nuestro conocimiento
.de Dios, del hombre y de sus relaciones ha de crecer» 123•
La falta de respuestas adecuadas a los nuevos problemas en todo el
-ámbiro de la vida humana obliga a los sabios a investigar por nuevos VII. RELACIONES DE LA SABIDURIA

derroteros. Job y Qohélet son buenos ejemplos y también el autor del


Salmo 73. Crisis de la Sabiduría tradicional han llamado los investigadores «La sabiduría se enfrenta con la realidad, no en la dirección lineal y suce-
al fenómeno que hizo aparecer en escena a Job y a Qohélet, pero fue una siva de la historia, sino en plano, en contemplación simultánea. Su campo
crisis de la que la misma Sabiduría salió enriquecida 124• de observación, su objeto, es la naturaleza, la creación entera, la realidad
existencial, el orden cósmico» 131• Se requiere para esto cierto distancia-
miento de la misma realidad circundante por parte de los sabios de Is-
6. La reflexión a partir de la fe , rael. Este alejamiento psicológico de la realidad los capacita para reflexio-
Ya hemos visto que los sabios reciben con respeto el legado del pasado y nar sobre la creación de Dios, los constituye en un estadio casi filosófico
lo transmiten íntegramente. Pero en la última etapa del Antiguo Testa- 'O, si se prefiere, prefilosófico. A la naturaleza la consideran siempre los
mento la Sabiduría israelita se ha yahveizado. Cómo sucedió este fenó- sabios como creación de Dios, pero dada por él a los hombres para su
meno lo veremos más adelante; ahora podemos aplicar a los sabios la morada y sustento. El salmista dice: «El cielo pertenece al Señor, la tierra
palabra de san Pablo: la fe ilumina los ojos de su interior (cf. Ef 1,18). se la ha dado a los hombres» (Sal 115,16), recordando quizá a Gn 1,28.
La historia de la humanidad es una lucha sin cuartel del hombre con la
A partir de esta visión de fe yahvista, los sabios reinterpretan la Sabidu-
naturaleza para domeñarla primero y reconciliarse con ella después. «En
ría antigua 125 y van a encontrar nuevas respuestas, que se concretarán en
último término, la ambición de la Sabiduría tiene por meta alguna suerte
formas específicas de interpretación de la vida y de muchos temas hasta
de control del orden universal, de la realidad total y el descubrimiento
entonces no tocados 126•
del lugar del hombre en ese todo» 132•
122
J. L. Sicre, en la parte correspondiente al género literario de Job, dedica un 127
Cf. Is 40,13s; Jr 10,12 = 51,15; Sal 104,24; Job 28,23.27; 38,36s; Prov 3,19;
párrafo al Diálogo-Debate: Job, 80s. Bar 3,32ss, etc. Cf. M. Noth, Die Bcuiábrung, 232s.
123
L. Alonso Schokel, Job, 14. 128
Cf. Eclo 24,18ss; Sab 8,21-9,17.
124
Cf. H. Gese, Die Krisis, 148s; G. von Rad, Theologie 1, 460; H. D. Preuss, ,,. Cf. identificación de la ley del Señor con la Sabiduría en Eclo 24,23; véase
Ertoágungen, 400-412; J. L. Crenshaw, Impossible, 19; N. Lohfink, Kobelet, 8s; J. R. Busto, El descubrimiento, 647.
J. R. Busto, El descubrimiento, 641.647. no Cf. H. Cazelles, Bible, 49; R. Martin-Achard, Sagesse, 143; G. von Rad, Theo- logie
us El sabio israelita, aun el antiguo, no se ha despojado de su individualidad is- I, 454-467; J. Wood, Wisdom, XI.90s.109; G. Ziener, Die altor., 263; J. L.
raelita. Vive en la fe del pueblo elegido o, si se quiere, vive y participa de la vida de Crenshaw, Prolegomenon, 25; R. E. Murphy, Wisdom-Theses (1976) 195s;
ese pueblo. Pero eso ocurre solamente en la última época, cuando hace objeto de su íd., Wisdom-Theses (1978) 37-39; G. Bryce, A Legacv, 204s; J. R. Busto, El descu-
es tudio y de su enseñanza la tradición histórica, profética y de la ley; cf. J. Fichtner, brimiento, 648; P. Beauchamp, L'un, 163-169 (=Ley, 154-161).
Die altor., 128; íd., Zum Problem, 13s; G. von Rad, Tbeologie 1, 454-467; íd., Weis-
JJJ A. González, Naturaleza, historia y revelación (Madrid 1969) 74. El testimonio
beit, 189-228; J. L. McKenzie, Rejlections, 5s; G. Ziener, Die altor., 259; W. McKane, es válido en cuanto relaciona Sabiduría con creación. No prejuzgamos la relación
Proverbs, 16s.263; J. L. Crenshaw, Prolegomenon, 27; J. R. Busto, El descubrimien-
to, 640s; D. Cox, Prooerbs, 12s.35, etc. Sabiduría-historia, que el autor no admite.
126 ll2 A. González, op. cit., 74s; cf. Fr. Moriarty, Living, 85; D. Cox, Prouerbs, 12s;
Véase, por ejemplo, la orientación nueva en el libro de la Sabiduría de temas G. de Gennaro (ed.), Il cosmo nella Bibbia.
como la justicia, la virginidad, la esterilidad, la muerte, el sufrimiento, etc.
REFLEXIONES DE LA SABIDURIA 61

otra divinidad; ciertamente, es «una doctrina fundamental de la religión


1. Descubrimiento del orden en la creación: el cosmos egipcia» 141.
El conocimiento adquirido, arrancado golpe a golpe de la realidad, lo Israel ha asimilado lo positivo de esta visión del mundo. Dios creador
formula tradicionalmente el sabio en frases y sentencias que llamamos ocupa el centro de la atención de los sabios y con su acción creadora da
proverbios. Muchos de ellos expresan el orden, las leyes de la naturaleza consistencia y orden a este mundo y a la vida humana 142•
que el hombre ha ido descubriendo poco a poco, al ritmo del tiempo 133•
La misma expresión artística de la sentencia es una forma de ordenar y 2. Repercusión en la concepción de la vida humana
dominar la realidad 134• El observador Qohélet lo ha expresado como nin-
guno a pesar de su escepticismo: «Una generación se va, otra generación La concepción de la vida en los antiguos es unitaria. Ya hemos visto que
viene, mientras la tierra siempre está quieta. Sale el sol, se pone el sol, es el mismo el principio originario del orden en el mundo y en la socie-
jadea por llegar a su puesto y de allí vuelve a salir. Camina al sur, gira al dad. Fuera de Israel, a este principio de orden supremo están sometidos
norte, gira y gira y camina el viento. Todos los ríos caminan al mar y el no sólo los hombres, sino también los dioses 143• En este punto, Israel se
mar no se llena; llegados al sitio adonde caminan, desde allí vuelven a distingue de todas las ideologías dominantes en el Oriente Próximo anti-
caminar... » ( 1,4-11). El paso de las generaciones, el movimiento de las guo, incluido el mundo helenístico. La personalidad de su Dios Yahvé no
estrellas, el fluir monótono de las aguas y de la historia nos manifiestan permite confusión alguna con principios impersonales; su soberanidad
un mundo ordenado, un auténtico cosmos 135• es absoluta, está libre de cualquier ligamen o necesidad extraña: él es el
H. H. Schmid propone como categoría básica de todo el pensamiento Señor 144• Al pesimismo de los antiguos, inherente a la concepción fata-
del Próximo Oriente antiguo «el orden del mundo» 136• Otros autores lista del mundo y de la existencia humana, se opone el moderado opti-
confirman con palabras semejantes que la concepción de un mundo bien mismo de la Sabiduría, que concede al hombre un espacio de libertad 145•
ordenado pertenece al patrimonio de la Sabiduría antigua 137• El orden Este espacio, más o menos amplio, es el que se supone en los pasajes
donde se aplica a la vida individual y colectiva el principio vigente del
observado en la creación no es algo superficial, revela en realidad un orden en el mundo. El hombre debe ordenar su vida moralmente según
orden más profundo, que se relaciona directamente con el ámbito de la el orden querido por Dios, manifestado en su creación y percibido en el
divinidad, con la voluntad del Creador. Esta es la razón última por la que corazón 146• El orden establecido en la sociedad se ha de respetar también,
no se debería hablar de un mundo secular, no religioso 138• porque se cree que es expresión de la misma voluntad divina. Por eso el
Los antiguos egipcios atribuían este orden primordial del mundo a la
Maat, concepto que los autores intentan traducir y para el cual no encuen- 141
Cf. H. Gese, Lehre, 5-50; E. Würthwein, Egyptian, ll7s; A. Volten, Der
tran una palabra adecuada: «Maat es el estado justo en la naturaleza y en Begriff, 73-99; H. H. Schmid, Wesen, 17-22; W. McKane, Proverbs, 57s; R. E. Mur-
la sociedad causado por el creador, y de aquí proviene lo recto, lo justo, phy, Wisdom Theses (1976) 197; A. de Pury, Sagesse, 14-16; J. A. Emerton, Wisdom,
217s; lo que la maat es para los egipcios, lo es ME para los sumerios, «el concepto
el derecho, el orden, la justicia y la verdad» 139• «El concepto Maat abarca central de la religión sumeria» (J. J. A. van Dijk, La Sagesse, 19); cf. H. H. Schmid,
dos ámbitos diferentes: el orden del cosmos y el orden de la vida huma- W e sen, 115-118.
na» 140• Por eso la mejor traducción parece ser orden inmanente del mun-
141
Cf. apartado XI: «Teología de la Sabiduría». También cf. G. von Rad, Weis-
eit, 189-228; R. E. Murphy, Wisdom Tbeses (1978) 40.
do. A la Maat la consideran una diosa o, al menos, un atributo de una u 143
Llámese necesidad, fatum, némesis, moira ... ; cf. E. Würthwein, Egyptian, 131.
144
De esta fe común participa todo israelita narrador, profeta, sabio; cf. Gn 1,lss;
133
x 3,14; Sal 115; 139; Is 45; Prov 16,1-7.9; 19,21; 21,1-2, etc.
Véanse proverbios de origen agrario que presuponen la observación de gene- 145
Poco a poco se va iluminando el horizonte de la libertad humana. Expresiones
raciones: Prov 10,5; 14,4; 16,25; 20,4; 24,30-34; 25,13s.23.25; 26,1, etc. ue subrayan la soberanía de Dios con relación al hombre (cf. pasajes de Prov citados
134
Cf. A. Maillot, La Sagesse, 335. nteriormente) no son equívocos, cuando se compara con tantos lugares donde se
135
Así lo constata también H. Gese en su artículo sobre la crisis de la Sabiduría firma categóricamente la responsabilidad personal, especialmente en las exhortaciones
en Qohélet; cf. Die Krisis, l48s. cf. también Sal 73 y la doctrina de la retribución expuesta en Sab 2-5.
136
Cf. Altor., lls. apienciales;
1""
Los testimonios de los autores que afirman la necesidad que el hombre tiene
137
Cf. G. von Rad, Weisheit, 165-170; B. Lang, Frau, 15s; R. E. Murphy, Wisdom- e adecuar su vida al orden establecido por Dios son innumerables. El sabio es pre-
Theses (1978) 37; J. A. Emerton, Wisdom, 219-221; J. R. Busto, El descubrimiento,
645s y la nota. isamente aquel que consigue realizar en sí la armonía existente en la creación;
138
Cf. R. E. Murphy, Hebrew, 26; íd., Assumptions, 413; J. W. Whedbee, Isaiab,
f. W. Baumgartner, Die israelitische, 281-283; H. Gese, Lehre, 12.45-50; H. Dues-
16; J. L. Crenshaw, Method, 131; G. Ziener, Die altor., 259; B. Gemser, The erg-I. Fransen, Les Scribes, 93; H. H. Schmid, Wesen, 113s; R. E. Murphy, As-
Spiritual, 9. umptions, 413; íd., Wisdom Tbeses (1976) 196s; G. Ziener, Die altor., 262s;
139
S. Morenz, Aegyptische, 120. 'A. González, Naturaleza, 74; R. B. Y. Scott, The Way, 138; G. von Rad, Weisheit,
140
H. Gese, Lebre, 12. «La Maat es un concepto central de la doctrina de la 102-130; J. A. Emerton, Wisdom, 217s; M. Küchler, Frühjüdische, 17s; Fr. Moriarty,
sabiduría, el derecho, lo justo, el orden primordial» (H. Brunner, Die Weisheits- Living, 85; D. Cox, Proverbs, 12s.
lit., 93).
62 LA INVESTIGACION SOBRE LA LITERA TURA SAPIENCIAL LA SABIDURIA Y LA HISTORIA '6}
rey, representante de Dios entre los hombres y garante de la observancia b) La Sabiduría se interesa por la historia.
de la ley, es persona sagrada 147• No solamente la Sabiduría reciente, en concreto Eclo 44-49 y Sab (10)·
En este contexto se ha de colocar la doctrina de los autores sagrados 11-19 153, sino también la antigua. Esta es la sentencia singular de
sobre la retribución, bien sea en una concepción meramente histórica e H. H. Schmid, que ha conseguido algunos simpatizantes y probablemente
intrarnundana o en una visión más abierta y trascendente 148• La crisis de aumentarán en lo sucesivo 154•
la Sabiduría tradicional está relacionada directamente con este problema, La Sabiduría empieza y se desarrolla en lugares, tiempos, circunstan-
especialmente en Job y Qohélet 149• cias determinados que dejan su huella. Si se comparan las sabidurías entre
sí y una misma en diferentes tiempos se advertirán las diferencias, debidas.
3. La Sabiduría y la historia al elemento histórico que comportan. Pero llega un momento en que la
¿Qué relación existe entre la Sabiduría de Israel y la historia? Para res- Sabiduría se convierte en literatura, es el momento de la universalidad e
ponder con objetividad es necesario distinguir entre la Sabiduría antigua intemporalidad de las literaturas sapienciales que hemos heredado. Por
y la más reciente, pues la actitud de los sabios ante la historia parece que fin, esta literatura sapiencial vuelve al tiempo y al lugar, que son los pro-
ha cambiado a medida que ha ido pasando el tiempo. Los autores tampoco pios del lector. Estos tres estadios se realizan en toda Sabiduría y, por
se ponen de acuerdo en este tema. tanto, también en la de Israel 155•
a) La Sabiduría antigua no se interesa por la historia. e) Consecuencias.
Este era el parecer de los autores a juicio de H. H. Schmid en 1965 150• ¿Cuál es el lugar que le corresponde a la Sabiduría en el conjunto teo-
El hecho, sin embargo, ha llamado la atención, pues los sapienciales per- lógico del Antiguo Testamento? Esta pregunta se la hacen todos los espe-
tenecen al canon de libros inspirados, donde se contiene la fe de Israel, cialistas; W. Zimmerli escribe un artículo con este título 156• La respuesta
considerada esencialmente histórica. ¿Cómo es posible que se admitan depende en gran parte de la posición que se ha tomado en relación con el
como inspirados unos libros en los que «la historia de Dios con su pueblo aspecto que nos ocupa: la historicidad o no historicidad de la Sabidu-
no cuenta para nada»? Este es un problema que los autores se esfuerzan ría 157• Para aquellos que opinan que la Sabiduría no tiene nada que ver
por resolver de diversas maneras m, pero que no les impide seguir afir- con la historia ya es un problema la existencia de los mismos libros sa-
mando que la Sabiduría antigua no se interesa por la historia, que sus pienciales en el canon 158• Generalmente le asignan un lugar marginal:
temas, aun tomados de la vida diaria, se transforman en ahistóricos y «am Rande» 159, de la teología del Antiguo Testamento. En este contexto,.
universales 152• «teología de la creación», la propia de la Sabiduría, se contrapone a «teo-
147
logía de la historia de la salvación» o simplemente a «teología propia del
Sobre la sacralidad del rey y su repercusión en la sociedad, cf. G. Bryce, Antiguo Testamento».
A Legacy, 204-207.
148
Hay unanimidad entre los especialistas al afirmar la secuencia acción-efecto en La tesis de H. H. Schmid, aunque no se admita íntegramente ](,o, ha
las actuaciones humanas según los sabios. No existe acuerdo en cuanto si se ha de tenido la virtud de suscitar muy vivamente el problema. Se busca afano-
aceptar o no como doctrina sapiencial común el llamado «dogma de la retribución».
J. R. Busto afirma: «Este es también el punto de inserción de lo que se ha llamado,
con expresión poco feliz quizá, la retribución de las acciones del hombre, afirmada como en 1 Re 3,4-15; W. Harrington, The Wisdom, 311s; E. Gerstenberger, Zur
por el pensamiento sapiencial. Y digo expresión poco feliz porque la Sabiduría en- altt., 36; A. González, Naturaleza, 74s.
153
tiende la felicidad o la desgracia más que como premio o castigo de Dios a la acción Los autores que constatan el nulo interés de la Sabiduría antigua por la histo-
del hombre, como consecuencia derivada inexorablemente de esa actuación. El éxito ria salvífica afirman el interés de la Sabiduría reciente por la historia del pueblo ele-
es el resultado de actuar conforme al sentido del mundo, mientras el fracaso es la gido. Sin embargo, A. González se aparta de la opinión general, con ciertos matices:
meta de toda actuación contraria al orden que Dios ha puesto en la creación» (El «Los libros sapienciales más tardíos evocan la historia santa, pero sólo lateralmente;
descubrimiento, 646). La discusión se centra en los Proverbios. Cf. H. Brunner, Die 111 margen de su dinámica» (Naturaleza, 75).
154
H. H. Schmid, Wesen: es la tesis fundamental del libro; cf. ya en p. 4;
W eisbeitslit., 94; K. Koch, Gibt es, niega la existencia del dogma; H. H. Schmid, Id., Haupt probleme; también R. E, Murphy, Assumptions, 414s; J. L. Crenshaw;
Wesen, 146.163s, sigue la sentencia de Koch; íd., Gerechtigkeit, 175-177; G. Ziener, Method, 132; J. J. Collings, Proverbial, 14.
Die altor., 262s; G. von Rad, Weisheít, 165-181; P. Zerafa, Retribution; J. A. Emer- 155
Cf. H. H. Schmid, Hauptprobleme, 73.
ton, Wisdom, 217-218. 156
Ort, publicado también en Gottes 0/fenbarung, 300-315.
149
Cf. Vl.5 y nota 124. Para ver el sentido tan diferente de la crisis de los sabios 157
Cf. apartado XI: «Teología de la Sabiduría», donde manifestamos las respues-
antiguos y el de la civilización moderna, cf. A. de Pury, Sagesse, 40ss. tas que se han dado.
1'º
Cf. Hauptprobleme, 68, y más especialmente, W esen, 2s. 158
Cf. VII.3.a. También es significativo el título de J. Fichtner a su artículo de
151 Cf., por ejemplo, J. Fichtner, Zum Problem, 9. Las soluciones que dan los
1965: Zum Problem.
autores las veremos en el apartado X sobre la evolución de la Sabiduría. 159
Expresión utilizada por H. D. Preuss en Eruiágungen, 417.
152
Cf. J. Fichtner, Die altor., 125; íd., Zum Problem, 9; W. Zimmerli, Ort, 310s, 100
Cf. la actitud de R. E. Murphy; E. Gerstenberger, Zur altt., 36.
hecho inexplicable, al parecer, al menos cuando el contexto invita a lo contrario,
,64 LA INVESTIGACION SOBRE LA LITERA TURA SAPIENCIAL
samente un nuevo y más apropiado lugar para la teología de la Sabiduría 1. La Sabiduría y el Pentateuco
en el Antig~~ Te~t~mento, lo cual implica ~n cambio en la concepción
de la revelación divina, como veremos en el ultimo apartado. Recordemos al comienzo de este apartado, y antes de pasar a los detalles,
que existe una corriente de pensamiento que considera el nacimiento del
derecho, al menos en parte, relacionado con el ámbito sapiencial primiti-
VIII. LA SABIDURIA Y LOS OTROS CUERPOS LITERARIOS DEL A T
vo: el orden tribal, la familia patriarcal 167•
a) Gn 1-3. En estos tres capítulos algunos autores han encontrado
Los autores responsables de la literatura de Israel eran personas que vi- muchos elementos sapienciales: vocabulario y temas, cuya presencia en
este contexto no se explica satisfactoriamente si no es por el influjo di-
vían en me~io de su pueblo, que compartían la misma fortuna o desgracia recto o indirecto de algún sabio o de una corriente sapiencial 168•
y que se alimentaban de las mismas tradiciones seculares. En estas cir- b) Gn 37.39-50: Historia de José. G. von Rad, como en otros mu-
cunstancias no puede extrañar que existieran influjos en todas direccio- chos aspectos, también en éste ha sido pionero y animador. Su estudio,
nes 161• Es verdad que no son los mismos los puntos de vista de un profeta, de 1953, sobre la historia de José y su relación con la antigua Sabidu-
.de un sacerdote, de un escriba al servicio de la corte, de un consejero po- ría 16'\ abrió nuevas rutas de investigación que otros han continuado. Aun-
lítico, de un educador o moralista, etc. Pero la discrepancia y aun la polé- que también ha sido fuertemente criticado por el método que ha em-
n_iica no eliminan la posibilidad de recibir la influencia de la parte contra- pleado 170•
ria. Los autores modernos suelen admitir el influjo de la Sabiduría en los e) Ex 34,6-7. R. C. Dentan descubre la intervención de los sabios
escritos no sapienciales del Antiguo Testamento 162• Murphy señala que se en Ex 34,6-7, a uno de los cuales atribuye la última redacción del Penta-
ha exagerado la oposición entre escritos sapienciales y los demás escritos teuco 171•
del Antiguo Testamento; se trata más bien de diferentes acentos en los d) Deuteronomio. De todo el Pentateuco ha sido el Deuteronomio
puntos de vista 163. Si hay peligro de confundir las tradiciones que viven el libro que más se ha relacionado con la Sabiduría. M. Weinfeld es el
en un pueblo de conciencia secular, al hablar de tradición intelectual 164 defensor más decidido de esta corriente. Ya en su primer artículo sobre
también la puede haber si se intenta negar cualquier influjo mutuo en la el tema afirmaba: «El Deuteronomio representa la fusión de ley y sabi-
formación de los diferentes cuerpos literarios. J. L. Crenshaw no niega duría, no la de ley y profecía» 172•
que se dé influjo sapiencial en los libros no sapienciales, pero pone mu- El influjo no ha sido siempre de Sabiduría a Ley, sino también de Ley a
chas dificultades o quizá se trate solamente de dar un toque de aten- Sabiduría. Esto es manifiesto en Eclo y Sab. J. Fichtner cree que fue el
-ción 16s. culto el lugar de encuentro de las tradiciones diferentes 173• No sólo el cul-
La existenci~ de dichos sapienciales, populares o cultos, esparcidos to, sino todos los ámbitos de la vida, añadimos nosotros, especialmente
por todo el Antiguo Testamento es un fenómeno que han estudiado los durante el largo período posexílico 174•
escri!uristas y que pertenece a este capítulo 166• Veamos ahora los pasajes
más importantes sobre los cuales se han definido los autores.

167
E. Gerstenberger, Wesen; cf., sin embargo, W. Richter, Recbt, y H. D. Preuss,
Eruidgungen, 409.
161
Cf. G. Ziener, Die altor., 262s; R. E. Murphy, Wisdom Theses (1976) 189s· Cf. L. Alonso Schokel, Motivos, artículo al que los especialistas remiten con
168

par~621a época posexílica, cf. R. B.· Y. Scott, The Way, 190s. ' frecuencia; R. B. Y. Scott, The Study, 35.
169
Cf. H. D. Preuss, Erwagungen, 406-412; J. A. Emerton, Wisdom, 221-227; [osepbsgescbicbte: cf. también Die ]osephsgeschichte (1954).
G. T. Sheppard, Wisdom, 7-12; R. E. Murphy, Hebrew, 27s, etc. 170
Especialmente por J. L. Crenshaw, Method, 135-137.A Crenshaw se ha unido
163
Assumptions, 414s. D. B. Redford, A Study, 101-105; cf. G. T. Sheppard, Wisdom, 8.
164
R. N. Whybray, The Intellectual. 171
The Literary Affinities of Exodus 34,6/: VT 13 (1963) 34-51.
171
165
Cf. Method; íd., _Pr?legomenon, 9-13; íd., O. T. Wísdom, 39-41; cf. también The Origin, 245. Del mismo Weinfeld, Deuteronomy-The Present, y su libro
J. R. Busto,,El de!c.ubrzmzento, 643s. ~- E. Murphy compara el influjo sapiencial al Deuteronomy and the Deuteronomic School, 244-319; J. l'Hour, Les interdits Tcsebeb
de las demas tradiciones orales o escritas, que en la vida se unen a una corriente dans le Deutéronome: RB 71 (1964) 481-503: en Dt existen contactos con la Sabidu-
-dererminada, por ejemplo, la profética, que a su vez reactualiza viejas tradiciones· ría antigua. J. Malfroy, Sagesse; J. R. Boston, The Wisdom; J. W. McKay, Man's
cf. Wisdom Theses (197~) 189. ~ero e~tá ~e acuerdo con J. L. Crenshaw en que hay Lave; C. Brekelmans, Wisdom Influence; P. Beauchamp L'un 150-156 ( = Ley
que ser cautos y no ver influencias sapiencialespor todas partes especialmente en los 142-148). ' ' '
Iibros históricos (cf. The Forms 3). '
173
Zum Problem, 12-14; cf. Ch. C. Forman, Kobeletb's Use of Genesis: JSS 5
166
Cf. O. Eissfeldt, Der Maschal; H. Gressmann, Israels, Ss; J. Hempel, Die (1960) 256-263.
11'
Formen, 44s.49, y sobre todo, C. R. Fontaine, Traditional. Cf. R. B. Y. Scott, The. Way, 190s .
.5
LA SABIDURIA Y LOS OTROS CUERPOS DEL AT 67
ocasión: «Si no creéis, no subsistiréis» (Is 7,9), y ahora la repite con otras
2. La Sabiduría y los libros narrativos palabras 184•
El influjo de Von Rad ha sido grande en los estudios de la narrativa is- El influjo de la Sabiduría en Isaías ya no se puede poner en duda 185•
Pero ¿cómo se explica -pregunta Fichtner- que Isaías sea al mismo
raelita, donde se van a ver fundidas corrientes o tradiciones que antes se tiempo enemigo de los sabios y dependiente de la Sabiduría? El mismo
pensaban irreconciliables: corriente yahvista, identificada preferentemen- responde: porque Isaías, antes de su vocación a profeta, había pertenecido
te con la profecía, y corriente sapiencial 175• Alguno ha llevado la reconci- al gremio de los sabios 186• Esta tesis de Fichtner ha sido rechazada no sólo
liación demasiado lejos, identificando a los sabios con los historiadores por los que niegan la oposición sabios-profetas, sino por algunos que man-
y convirtiendo los libros históricos en literatura sapiencial 176• El mismo tienen tal enfrentamiento 187•
Von Rad ha reaccionado en contra de esta radical nivelación, pues los Con Jeremías la lucha entre profetas y sabios llega a su punto álgido.
maestros de Sabiduría constituyen un fenómeno bien diferenciado de los En su tiempo, el gobierno y dirección espiritual del pueblo estaba en ma-
auténticos historiadores 177• nos de los sacerdotes, los sabios (ancianos) y los profetas 183• Jeremías lu-
Más fiel al estilo de Von Rad ha sido Whybray en su estudio sobre chará contra todos los estamentos 189•
2 Sm 9-20; 1 Re 1-2, que considera un escrito moralizante con evidentes El profeta que ha sido más estudiado, después de Isaías, con relación
influjos sapienciales más que una historia dinástica propiamente dicha 178• a la Sabiduría ha sido Amós. En él se han descubierto influjos de una
Desde esta misma perspectiva, dentro de la corriente sapiencial gene- sabiduría antigua y popular o rústica 190• De otros profetas sólo se pueden
ralizada, ha sido también estudiado el libro de Ester por S. Talmon 179• constatar en los autores alusiones muy generales, también en sentido
De otras partes narrativas de la Escritura se han indicado sus ciertas o afirmativo.
probables relaciones con la Sabiduría, pero más superficialmente 180• 4. La Sabiduría y la apocalíptica
3. La Sabiduría y los profetas Aludimos sólo tangencialmente al género apocalíptico, porque desde
1960 Von Rad defendió que la apocalíptica nacía de la Sabiduría, no de
El estudio de las relaciones entre sabios y profetas en Israel ocupa un
puesto muy relevante entre los autores modernos, porque importante fue 184
«Vuestra salvación está en convertiros y en tener calma; vuestra valentía, en
el papel que desempeñaron unos y otros en la historia de Israel. Alrededor confiar y estar tranquilos» (Is 30,15).
del tema Lucha entre profetas y Sabiduría se han orientado muchos de
185
Desde el artículo de J. Fichtner en 1949, Jesaja unter den Weisen, es una tesis
comúnmente admitida; cf. el trabajo de J. W. Whedbee Isaiah and Wisdom.
los trabajos de historiadores del Israel antiguo y de exegetas. 186
Cf. [esaia, 24; íd., Zum Problem, 14. A Fichtner se adhieren R. Martin-Achard,
Antes de Isaías no existe propiamente lucha entre profetas y sabios; Sagesse, que compara la conversión de Isaías a la de san Pablo camino de Damasco;
ésta comienza con él, que fustiga a «los sabios a sus propios ojos» (Is 5, W. McKane, Prophets, 115, no se declara ni a favor ni en contra; es, sin embargo,
21). Los que se tienen por sabios son los consejeros reales; por eso los gran defensor de la tesis de lucha entre sabios y profetas.
m A. Drubbel, Le con/lit, niega ingenuamente el enfrentamiento entre sabios y
oráculos de Isaías van contra ellos: contra los sabios de Israel o los con- profetas; J. Lindblom, Wisdom, 204, reduce la lucha entre profetas y malos sabios;
sejeros de faraón en Egipto 181• Isaías no está conforme con la política del A. Barucq, Le liore, l 4s, distingue entre sabios-consejerosy sabios-moralistas,y los
rey Ezequías y de sus consejeros, inclinada hacia Egipto en contra de Asi- profetas lucharon en contra de los primeros solamente; J. W. Whedbee, Isaiab, es-
ria 182• En el fondo del pensamiento de Isaías late un argumento teológico: pecialmente 19-24; T. N. D. Mettinger, Solomonic, 156; B. Lang, Weisheit, 15, no
los israelitas buscan la solución, su salvación, en los medios humanos, al descubre señales de lucha en Prov; J. L. Crenshaw, Prolegomenon, 10, y J. Vermey-
len, Le Proto-Isdie, 44, rechazan la tesis de J. Fichtner de que Isaías fuera sabio
margen de su fe en Dios 183• Esta tesis la había propuesto ya Isaías en otra untes que profeta por falta de pruebas; no niegan, sin embargo, que a Isaías se le
175
pueda llamar sabio en sentido de hombre culto de su tiempo, que Isaías utilice mu-
Cf. J. J. Collings, Proverbial, 1.14. chos elementos sapienciales de dominio público o que tuviera contactos frecuentes
176
Así expresamente J. L. McKenzie, Reilections, 8. con los círculos sapienciales efectivos.
m G. von Rad, W eisbeit, 369s. 1"
Jr 18,18 habla de sacerdote-sabio-profeta; Ez 7,26, de sacerdote-ancianos-
178
Este es el juicio que da Scott, The Studv, 34, de la obra de R. N. Whybray, profeta.
The Succession. 189
Contra los sacerdotes (Jr 20,1-6); contra los falsos profetas (Jr 28); contra los
179
Wisdom in the Book of Esther, esp. 426.455. sabios de Israel (Jr 8,8-9; 9,11); contra los de Temán (Jr 49,7) y los de Babel (Jr
100
Cf. H. P. Müller, Die uieisbeitlicbe: G. M. Landes, Jonah: a Masa!?; P. Beau- ,o,35). Cf. E. Hernando, Profetas.
181
=
champ, L'un, 143-149 ( Ley, 135-142). rso El método utilizado por J. Fichtner para Isaías lo aplicó S. Terrien a Amós:
Contra los sabios de Israel: Is 29,14; cf. también las. amenazas contra los en- Amos and Wisdom, al que siguió el magnífico estudio de H. W. Wolff Amos' geistige
viados de Ezequías que buscan apoyo en Egipto: Is 30,1-5; 31,1-3. Contra los conse- Hcimat, De éste dice R. B. Y. Scott que «lo que Fichtner demostró sobre Isaías lo
jeros del faraón: Is 19,lls; contra el rey de Asiria: Is 10,13. probó Wolff de Amós» (The Stud», 36); cf. H. H. Schmid, Wesen, 199; J. L. Cren-
m Esta era la política dominante desde los tiempos de Salomón por influjo, qui- shaw, The Influence.
zá, de los consejeros de origen egipcio.
1"
Cf. Is 30,1-5; 31,1-3.
68 LA INVESTIGACION SO:SRE LA LITERATURA SAPIENCIAL

la profecía; desde esta fecha se mantuvo firme en su postura casi solita- IX. FORMAS Y GENEROS SAPIENCIALES
ria 191• La opinión común, defendida tenazmente por los especialistas, es EN EL ANTIGUO TEST AMENTO
que la apocalíptica nace de la profecía, aunque sea diversa de ella 192• El
problema no está resuelto y creemos que difícilmente se resolverá, puesto
193• as formas o géneros literarios indican lo típico de una literatura; nos-
que los mismos conceptos no están definidos unívocamente tras buscamos los de la literatura sapiencial. Existen formas genéricas
omunes, como las narraciones o los himnos; otras, sin embargo, son pro-
5. La Sabiduría y los Salmos ias y exclusivas de un cuerpo determinado de literatura. Trataremos en
Junto a los Profetas son los Salmos el cuerpo literario del Antiguo Testa- primer lugar de determinar los géneros y las formas exclusivas de la lite-
mento más relacionado con la Sabiduría. Desde que H. Gunkel escribo su ratura sapiencial; después hablaremos de géneros y formas comunes, pero
Introducción a los Salmos 194, los autores han prestado mayor atención a con las características de los libros sapienciales.
lo sapiencial dentro del Salterio. Pero la impresión general es que reina
un verdadero caos entre los especialistas 195, pues no todos siguen los mis- 1. El «masa!»
mos criterios para la clasificación de los Salmos ni hay acuerdo sobre el
origen de los mismos 196• Razonablemente, no se puede negar que existen El masa! es la forma o género literario exclusivamente sapiencial. Esta
Salmos sapienciales 197, aunque se pueda discutir si verdaderamente for- exclusividad no significa claridad. Todavía se discute entre los autores
man un género literario. Los criterios para determinar el género son va- sobre el origen y significado del propio vocablo 200• Parece que originaria-
rios y cada autor aduce los suyos 198, según lo cual el número de Salmos mente se aplicaba a los dichos populares, bien construidos y breves, que
sapienciales aumenta o disminuye 199• fijaban observaciones y experiencias con valor universal (refranes, pro-
191
verbios). Con el tiempo se pasa del dicho popular a la sentencia y formu-
Cf. Theologie 11 (1960) 314ss. En las sucesivas ediciones no ha cambiado de lación cultas en forma poética. Proverbio es la traducción más común de
su posición inicial, a pesar de las fuertes críticas en contra; cf. de 71980, 316-338, y
Weisheit, 337-363. La crítica más seria a la hipótesis de Von Rad es la de P. von der miisál, y así se llama el libro sapiencial por excelencia del Antiguo Tes-
Osten-Sacken, Die Apokalyptik in ihren Verbáltnis zu Prophetie und Weisheit tamento: Libro de los Proverbios. Sin embargo, miisal, como género lite-
(Munich 1969). Cf., sin embargo, G. Holscher, Geschichte der israelitischen und rario, desborda el significado de Proverbio 201•
jüdischen Religion (Giessen 1922) 187ss; P. Beauchamp, L'un, 219-228 ( = Ley,
206-215).
192
Cf. H. H. Rowley, The Releuance of Apocalyptic (Londres 1944); D. S. Rus- 2. Dichos populares-Dichos cultos
sell, The Method and Message of Jewish Apocalyptic (Londres 1964); P. D. Hanson,
The Dawn of Apocalyptic (Filadelfia 1975) 8s; M. Delcor, Mito y tradición en la
literatura apocalíptica (Madrid 1977) 18; E. W. Nicholson, Apocalyptic, en Tradition Al estudiar el proverbio, se dedica un apartado a los dichos populares o
and Interpretation (Oxford 1979) 188-213: magnífica presentación del estado de la refranes, en cuanto son distintos de los dichos refinados o cultos. Los
cuestión, con la bibliografía más importante.
193
Cf. G. von Rad, Theologie II (1980) 316-317. especialistas muestran ciertas preferencias por este género de estudio que
194
Einleitung in die Psalmen (1928) 381-397 (trad. cast., Valencia 1982). nos conduce a las raíces más profundas de lo sapiencial, a las formas más
195
Cf. J. Luyten, Psalm 73, 59. El autor intenta ordenar, dentro de lo posible, primitivas que se conservan en la literatura sapiencial, como si fueran
este caos y hace un breve resumen del problema acerca de los Salmos sapienciales:
criterios seguidos por los autores y enumeración de esos Salmos. restos fósiles de tiempos remotos en que la cultura se transmitía oral-
1%
Cf. S. Mowinckel, Psalms, 205; J. Fichtner, Zum Problem, 13s. mente: dichos. Hay excelentes estudios monográficos '2Ill. Sobre el tema
197
198
Cf. G. von Rad, Weisheit, 69-71. no faltan las discusiones académicas, a veces un poco violentas 203; pero
Sobre el tema, cf. R. E. Murphy, A Consideration; K. Kuntz, The Canonical;
L. G. Perdue, Wisdom. Estos son los tres mejores trabajos a juicio de Luyten, 63;
cf. también A. Descamps, Pour un classement; J. L. Crenshaw, Wisdom. 200
199
L. G. Perdue, Wisdom and Cult, nos da la siguiente enumeración de Salmos La literatura sobre Miisiil es muy abundante; cf. especialmente J. L. Crenshaw,
sapienciales según los autores: Gunkel en su Einleitung: Salmos 1.37.49.73.112.127. Wisdom, 229-239; O. Eissfeldt, Der Maschal; A. H. Godbey, The Hebreio Miisiil;
128.133 (L. G. Perdue, Wisdom, 261); Mowinckel: Salmos l.34.37.49.78.105.106. J. Pirot, Le miisiil; A. S. Herbert, The «Parable»; A. R. Johnson, Maschal; H. Dues-
111.112.127 (L. G. Perdue, 262); H. L. Jansen, Die spátjüdiscbe Psalmendichtung I ierg-I. Fransen, Les Scribes, 123-129; W. McKane, Prouerbs, 22-33; G. M. Landes,
(Oslo 1937): Salmos l.37.49.73.91.112.127.128.133 (L. G. Perdue, 262); Von Rad: .f onab, D. Suter, Miisal; T. Polk, Paradigms; Ph. J. Nel, The Structure, 7-9.
Cf. J. M. Thompson, The Form, 17; A. Barucq, Proverbes, en DBS VIII,
201
Salmos l.34.37.49.73.lll.112.119.127.128.139 (L. G. Perdue, 263); Murphy: Salmos
l.32.34.37.49.112.128 (L. G. Perdue, 263); Crenshaw: Salmos 1.19.33.39.49.104; 1396-1399. Remitimos a las introducciones al libro de los Proverbios porque consti-
influencias en Salmos 94,8-11; 127 (L. G. Perdue, 263s); Kuntz: Salmos 1.32.34.37. tuye2 2 un capítulo obligado el tratar sobre el significado múltiple de miisiil.
49.112.127.128.133 (L. G. Perdue, 264); Perdue: Salmos l.19A.19B.32J4.37.49.73. º El último que ha aparecido es además el más completo: C. R. Fontaine, Tra-
112.119.127 (p. 323 ). ditional Sayings. J. M. Thompson, The Form, estudia el proverbio en Israel y en su
entorno con sus formas y tipos particulares.
20.l Cf. H. J. Hermisson, Studien, y su acerada polémica con O. Eissfeldt.
70 LA INVESTIGACION SOBRE LA LITERATURA SAPIENCIAL
creo que se da cierta confluencia de pareceres, al admitir una clara dis- 5. Recursos de estilo
tinción entre los dichos populares y los cultos 204•
Los sabios de la Antigüedad se acercaban a la realidad multiforme y la
expresaban con la palabra hablada o escrita, pero no prosaicamente como
3. Sentencias y consejos nosotros lo hacemos, sino de una forma artística 210• Al tratar ahora de
Es lógico que al tratar de los géneros propios de los libros sapienciales a resumir lo que los investigadores han dicho sobre los recursos de estilo
Proverbios le corresponda la parte del león, pues se le considera como el utilizados por los sabios antiguos, podemos afirmar que los sabios hicie-
paradigma de los libros sapienciales. Los dos géneros o formas sapien- ron uso de todos los medios estilísticos a su alcance, muchos de los cuales
ciales más característicos del libro de los Proverbios son, sin duda alguna, la pertenecían por derecho propio al ámbito de la poesía. R. Bultmann hizo
sentencia y el consejo o aviso. McKane distribuye todo el libro de los una distinción entre «formas constitutivas» y «formas ornamentales» 211•
Proverbios en estas dos únicas formas 205• Quienes estudian Proverbios, Algunos autores han aplicado esta extraña nomenclatura al estudio de las
o reducen los géneros a esas dos formas indicadas o, al menos, las inclu- formas en la literatura sapiencial 212: las formas constitutivas correspon-
yen entre las otras 206• La principal característica por la que se distingue den a los géneros; las ornamentales, a los recursos de estilo.
la sentencia del consejo es la forma verbal; indicativa en la primera, im- Como hemos hecho al tratar de los géneros o formas, enumeramos
perativa en el segundo m. también ahora una serie de recursos estilísticos que no puede quedar
cerrada, pues la investigación, por fortuna, continúa, y más en este campo,
en que la sensibilidad literaria rompe las normas fijas.
4. Otros géneros o formas El paralelismo formal y de contenido en los versos es el recurso de
J. L. Crenshaw hace notar con razón que son pocos los trabajos dedica- estilo más empleado en sus tres formas: sinonímico, antitético y sintético.
dos al estudio de las formas sapienciales en comparación con los estudios La sonoridad, generalmente rítmica, se adapta muy bien a la lengua
semítica, y por ello abundan las paronomasias: asonancias, aliteraciones,
sobre la literatura profética 208• De todas maneras, aquí y allí los autores I
juegos de sonidos y de palabras. Asimismo, toda la gama de repeticiones:
tratan de otros géneros en el cuerpo de los sapienciales, además de las anáfora o repetición al comienzo, la repetición de finales; los poemas
sentencias y de los consejos. Algunas de estas formas no son exclusiva- acrósticos o alfabéticos; las enumeraciones, el uso de los sinónimos y las
mente sapienciales, pero pueden llevar una marca sapiencial. Presentamos antítesis. Las descripciones ilustradas con ejemplos, comparaciones, imá-
una lista, no exhaustiva, aunque suficientemente amplia, como para abar- genes, metáforas. No falta la hipérbole ni la paradoja. Nota distintiva
car toda la literatura sapiencial del Antiguo Testamento, dentro o fuera de los aforismos es la brevedad y concisión, pero reunidos en serie por el
de los libros sapienciales. Así, pues, podemos hablar de dichos numéricos, tema o por otros motivos forman estrofas (dichoso el que ... ; hay
enigmas, diálogos/ debates, discursos, listas, narraciones autobiográficas o quien ... ; mejor es... ). Como recurso de estilo puede considerarse tam-
confesiones, narraciones didácticas, poemas didácticos, fábulas, alegorías, bién la pregunta retórica o las cuestiones imposibles 213.
oraciones (en formas diferentes: himnos, acciones de gracias, etc.), pre-
guntas 209• 6. Avance en el proceso de la investigación
204
Cf. H. Gunkel, Die israelitiscbe, 90; O. Eissfeldt, Der Maschal; íd., Einleitung, párrafo Si comparamos el compendio que acabamos de dar con los primeros es-
11; J. Hempel, Die Formen, 44s.49; J. J. A. van Dijk, La Sagesse 5· G. von Rad, critos sobre las formas literarias en la Escritura, advertimos que se ha
Theologie I, 426-427; íd., Weisheit, 42; R. B. Y. Scott, The Way, 59.63-70;
íd., Wise, 156-159; J. G. Williams, Those, 78s; J. M. Thompson, The Form, 20.59s;
C. R. Fontaine, Traditional, 2-27. lmpossible, 19; E. Sellin-G. Fohrer, Einleitung in das AT (Heidelberg 1969) 339-
zos Prouerbs, 3.262s. 344; Ph. J. Nel, The Structure, 9-17.
206
Cf. W. Zimmerli, Zur Struktur, 184; W. Baurngartner, Die israelitische 274- 21°
Cf. G. von Rad, W eisbeit, 40s.
276; J. Schmidt, Studien, 53s; H. Gese, Lebre, 5; H. J. Hermisson Studie~ 92. 211
Geschichte der Synopt. Tradition (1931) 73s. Para Ph. J. Nel, The Structure,
137-171; G. von Rad, Weisheit, 48; Cl. Westermann, Weisheit, 76s; (L. Crenshaw, 17, esta clasificación es inaceptable.
Wisdom, 230. 212
Cf. J. Schmidt, Studien, 53.
207
Cf. G. von Rad, Weisheit, 48; W. McKane, Prouerbs, 3. 213
Cf. J. Hempel, Die Formen, 49; J. Schmidt, Studien, 53-62; W. Baumgartner,
21Js Prolegomenon, 13. Allí se cita a sí mismo en O. T. Form Criticism 226-264, /)ie israelit., 274-276; R. E. Murphy, A Consideration, 159s; L. Alonso Schokel,
esp. 229-262; G. von Rad, Weisheit, 53-59; W. Baumgartner, Die lit;rarischen, Estudios de poética hebrea; G. von Rad, Weisheit, 42; B. Gemser, Sprücbe Salomas
161-198. ( 1963) 8s; J. L. Crenshaw, Wisdom, 230s; L. G. Perdue, \Visdom, 263; J. G. Wil-
21J9 La enumeración casi completa de_ estas formas con los ejemplos correspondien- liams, The Pouier, 35s; J. M. Thompson, The Form, esp. 59-68.86.89-91, subraya a
tes se puede ver en G. ven Rad, Wezshezt, 53-73, y en J. L. Crenshaw Wísdom propósito del libro de la Sabiduría el uso de recursos estilísticos típicamente griegos:
239-262. Cf. también f!"· Meínhold, Die Weisheit, 13-28; J. Schmidt, St~dicn, 5< sorites, síncrisis, definición (p. 91 ).
W. M. W. Rot, Numerical Saymgs; R. B. Y. Scott, The Study, 29; J. L. Crenshaw,
72 LA INVESTIGACION SOBRE LA LITERA TURA SAPIENCIAL
EVOLUCION DE LA SABIDURIA 73
recorrido un largo camino en favor del mayor conocimiento de los textos
a partir de los más simples y por medio de motivaciones, ampliaciones,
sagrados. En el conjunto, el avance es más notorio en el cuerpo sapien-
cial. En el estudio de los géneros y de las formas literarias hemos pasado explicitaciones 216• •
Decidido adversario de J. Schmidt es W. McKane, que, en abierta po-
de las menos diferenciadas en H. Gunkel a la enumeración rica y brillante lémica con él demuestra, estudiando la instrucción egipcia, que no es vá-
de G. von Rad. Esto se ha debido a la fatigosa labor intermedia de un lida la interpretación lineal: de la forma simple a la más compl~ja 217•
W. Baumgartner, de un O. Eissfeldt, de un J. Schmidt y de tantos y McKane no es el primero que defiende la antigüedad del verso plurimem-
tantos otros menos nombrados que han aportado una piedra sillar al edi- bre y aun de las estrofas y series doctrinales 218• Tampoco es el último.
ficio todavía en construcción del estudio de los géneros literarios. De G. von Rad nos advierte de la peligrosa tentación que es considerar la
todas formas, podemos congratularnos, porque dentro del ámbi!o de la forma simple como la más primitiva y original de una supuesta evolución
literatura sapiencial se ha llegado a cotas muy altas en temas particulares, hacia formas literarias más complicadas 219•
como en el de los dichos populares con C. R. Fontaine y en el del pro- No se puede, pues, afirmar así en general que las formas simples son
verbio con J. M. Thompson 214• signos de antigüedad y las compuestas de tiempos más recientes. Se sabe
que históricamente se han dado simultáneamente en Egipto, por ejemplo.
La forma simple supone a veces una forma compuesta precedente, pero
X. EVOLUCION DE LA SABIDURIA puede suceder también lo contrario. . . ,
En conclusión, la brevedad de una sentencia o de una sene no esta
Estamos llegando al final de nuestro recorrido. Hemos presentado ana- ni a favor ni en contra de su antigüedad. En cada caso se ha de resolver el
líticamente los diferentes aspectos de la Sabiduría en Israel como los ven problema de la datación juntamente con otros criterios. Esta conclusión
los autores modernos. Nuestro punto de vista ha sido sistemático. Alguna es de suma importancia para Prov 1-9.
vez ha surgido la pregunta sobre el proceso histórico de la Sabiduría,
sobre la razón interna de este proceso histórico. Siempre hemos aplazado 2. Sabiduría internacional-Sabiduría israelítica
explícita o implícitamente la respuesta a este capítulo. . .
La Sabiduría como fenómeno constatable pertenece a la historia, tam- En la historia de Israel existe un hecho patente: la Sabiduría de la última
bién la israelita, a la historia con sus coordenadas de espacio y de tiempo. etapa del Antiguo Testamento y como la ha concebido el judaísmo desde
Como todo fenómeno histórico, también el de la Sabiduría es muy com- su nacimiento lleva el sello inconfundible de Israel, ha sido yabueizada 220•
plejo, lo cual ha sido ya suficientemente confirmado por lo que hemos La pregunta es obvia: ¿ha sido siempre así?, y si no, ¿cómo ha podido
visto en los autores, y aún nos lo confirmarán otra vez más. ¿Cómo ex- suceder tal cambio? Los autores responden, si bien no todos de la misma
plican los autores el proceso histórico sapiencial, si es que en realidad ha manera.
tenido lugar tal proceso? Las opiniones son muy dispares a este respecto. La Sabiduría primitiva no era israelita, sino internacional o supra-
nacional al menos en sus rasgos principales, porque su objeto era la vida
l. ¿Proceso evolutivo formal en la literatura sapiencial? humana' lo humano en cuanto humano, el hombre, aunque los sabios no
tuvieran aún conciencia refleja de ello 221• Pero hubo un momento en que
Antes de entrar en el tema de la evolución del concepto mismo de Sabi-
duría, es oportuno decir una palabra sobre la controversia acerca de la
presunta evolución de la forma de expresión literaria.
216
J. Schmidt, op. cit., 65. Schmidt se apoya en. especi~listas anteriores a él, como
W. Baumgartner, Die israelitiscbe, 270-277; W. Zirnmerli, Zur Struktur, _185s. De_s-
J. Schmidt es el máximo exponente de los defensores de la evolu:ió:1 pués de él, cf. J. J. A. van Dijk, La Sagess~, 9, para. el que el proverbio sumeno
literaria lineal, es decir, de aquellos que afirman que el elemento pnmi- siguió el mismo proceso antes que el pro':'erb10 del A;1t1guo Testamento; Cl. Wester-
tivo formal es la sentencia sapiencial más simple posible, la que consta mann, Weisheit, 76s; J. L. Crenshaw, Wtsdom, 232; íd., Prolegomenon, 14.
217
de un solo verso y el verso de un miembro único. Las raíces son popula- Cf. Proverbs, 2s.262s.
218
Antes que él, Chr, Kayatz, en Studien, estudi?, a ~ando l~ literatura sapienc_ial
res. De aquí se ha pasado al verso plurimembre y a las sentencias de varios egipcia y no encontró rastros de una supuesta evolución lme~l, smo todo lo contrar(o:
versos 215• Los sabios impulsaron en las escuelas el desarrollo formal de las series largas son más antiguas o, por lo menos, tan antiguas como las sentencias
la literatura sapiencial con fines didácticos, coleccionando proverbios ya breves.
21•
Weisheit 43· cf. también R. E. Murphy, Wisdom Theses (1976) 194.
existentes (por ejemplo, Prov l Oss; 1-9; Eclo) o creándolos ellos mismos 220
Cf. J. Fi~htn'er, Zum Problem, 10-15; R. L. Wilken (ed.), Aspects of Wisdom
in ]udaism and Early Christianity (Londres 1975). .
221
Cf. H. Gunkel, Einleitung in die Psalmen, 382s; J. Hempel, Die Forme':, 4~s;
214
Traditional Sayings y The Form, respectivamente. T. Fichtner, Die altor., 125; íd., Zum Problem, 13; B. Celada, Sabidurla;
215
Cf.J. Schmidt, Studien, passim, esp. 33. Ir. H. Schmid, Wesen, 113s; J. Wood, Wisdom, 5. No es que los sabios fueran ya
74 LA INVESTIGACION SOBRE LA LITERATURA SAPIENCIAL
EVOLUCION DE LA SABJDURIA 75

la Sabiduría israelita empezó a singularizarse y a distinguirse de la inter- ci• to, etc. 226 Menci.o'n especi.a1 merece J . Fiiclhtner, que d a una respuesta

al problema del cambio tan radical de la Sabiduría profana antigua a


nacional: el Dios de la antigua Sabiduría es Yahvé, Dios del pueblo de
la Sabiduría reciente, profundamente religiosa y yahvista, apelando a la
Israel; l~ Sabiduría se considera un don específico de Yahvé a su pueblo
fuerza interna de esa fe que vive el pueblo antes, en y después del des-
por medio del cual comienza a reflexionar sobre su propia historia 222• tierro m.
¿Cómo ha podido realizarse este proceso? ¿Se trata de la misma Sa- Los apartados que siguen aducen nueva luz a la explicación del pro-
biduría transformada o de otra nueva que surge con las nuevas situacio- ceso de transformación de la Sabiduría en Israel, es decir, de su evolución
nes históricas? El próximo párrafo intenta responder a estas importantes verdadera.
cuestiones.
4. Proceso de canonización de la Sabiduría
3. Sabiduría pro/ ana-Sabiduría religiosa
Llegamos a un punto que para unos es una consecuencia lógica y para
En el apartado V dejamos constancia de lo que los autores pensaban so- otros un verdadero misterio histórico 22'\ Se trata del hecho consumado
bre la existencia en Israel del binomio Sabiduría profana-Sabiduría reli- en la historia de Israel de la admisión formal y oficial de la Sabiduría por
giosa. Pero esta realidad paradójica exige una explicación que los autores parte del pueblo como medio de expresión de la voluntad del Señor y,
han dado de hecho y que nosotros intentaremos reflejar aquí con breve- consiguientemente, como vehículo de revelación junto a la ley y la profe-
dad, aun conociendo de antemano el riesgo a que nos exponemos. cía. De la lucha entre sabios y profetas de los tiempos de Isaías y de Je-
Nosotros hablamos, y los autores también, de evolución sí-evolución remías 229 hasta el tiempo de Jesús Ben Sira (siglo n a. C.) no sólo han
no en la Sabiduría de Israel. Pero ¿qué se entiende por evolución? Con- pasado varios siglos, sino que la mentalidad en Israel ha cambiado total-
forme a lo que hemos dicho, entendemos por evolución el cambio gradual mente. En realidad, tenemos muy pocos elementos de juicio para explicar el
en un c~erto sentido de un sujeto u objeto que permanece en el tiempo. cambio 230• El método sapiencial, sobre todo la reflexión sapiencial, no es
Se requiere, por tanto, un elemento permanente, pero que cambie con el patrimonio exclusivo de sabios, también es utilizado por historiadores, por
paso del tiempo en una dirección. la escuela sacerdotal, por cronistas, etc. 231 El cambio va madurando poco
Según esto, presentamos estas posibilidades a propósito del fenómeno a poco. Los métodos, sin embargo, se distinguen, no se confunden. El sabio
sapiencial en Israel:
no se presenta como mensajero de Dios; su palabra es su palabra, fundada
a) No se ha dado evolución alguna en la Sabiduría de Israel. Y esto en la experiencia y en la fuerza de la fe 232• El talante sapiencial gana
por dos _motivos: o porque la Sabiduría israelita que se llama religiosa, la terreno, y cuando desaparecen los profetas, el relevo lo toman los sabios,
más reciente, no es continuación de la primitiva, sino algo totalmente pero como sabios 233•
nuevo 223, o porque es la misma Sabiduría antigua, única existente en la De la vida intensa de fe de aquellos sabios nos ha quedado el testimo-
realidad 224 o que ha simultaneado con la profana desde el principio 225• nio magnífico de los Salmos sapienciales 234•
b) Se ha dado evolución en la Sabiduría de Israel, como confiesa 216
Cf. J. F. Priest, Where, 278s; Ch. Kayatz, Studien, 6; H. H. Schmid, Wesen,
la mayoría de los especialistas, sin que por esto admitan el mismo grado 144s; G. Ziener, Die altor., 259.264; J. Wood, Wisdom, 5s.91; G. von Rad Theo-
de evolución. Hay quienes afirman simplemente el hecho de la evolución logie I, 454s, que habla de un «superconcepto de la Sabiduría»; íd., Weisheit, 141;
o añaden una breve explicación, como que pasa de lo implícito a lo explí- G. Btyce, A Legacy, 207. r
227 Cf. su antiguo artículo: Die altor., 125-128, y otro más reciente, que trata di-

rectamente del tema: Zum Problem, l4s; cf. también H. Gese, Lebre, 78.
filósofos en sentido técnico, aunque se adelantaron a los filósofos al poner al hombre 228
Según la actitud que se haya adoptado ante el binomio Sabiduría antigua reli-
como centro de sus preocupaciones; por eso hacemos notar que los sabios no tenían giosa o no religiosa en absoluto. Para los primeros, la canonización de la Sabiduría es
una conciencia refleja del objeto de sus reflexiones. el final de un proceso de maduración histórica, según los planes de Dios; para los
222
Cf. J. Fichtner, Die altor., l25s; íd., Zum Problem, 14s: el proceso empieza segundos, no puede considerarse más que una ruptura en la concepción teológica,
antes del destierro a Babilonia; W. Baumgartner, Die israelitiscbe, 281-285; G. von que habrá que explicar ulteriormente.
Rad, Theologie I, 454-467; R. N. Whybray, Wisdom, 21; H. D. Preuss, Ertodgungen, zzs Cf. VIII.3.
412-417; G. Fohrer, Sopbia, 69s; J. R. Busto, El descubrimiento, 640s; J. L. Cren- "º Cf. R. N. Whybray, Wisdom, 21.
shaw, O. T. Wisdom, 190-211. 231
Ya se ha probado el influjo de la Sabiduría en los cuerpos no sapienciales del
213
• Así, por ejemplo, G. E. W right, God who acts, 115; los autores a los que se Antiguo Testamento (apartado VIII); cf. J. Fichtner, Zum Problem, 15; para la es-
225
refiere H. Gese en Lebre, 2; W. McKane, Propbets, 65ss; íd., Proverbs, 16s.263; Cf. algunos nombres en nota 98.
Cl. Westermann, Weisheit, 81.
224
Con las debidas precauciones, creemos que piensan así los siguientes investiga-
dores: G. Ziener, Die altor., 263; J. W. Whedbee, Isaiab, 16.121s; H. Brunner Die
Weisheitslit., 94; E. Gerstenberger, Wesen, 147; B. Lang, Frau, 15. '
cuela deuteronomística, cf. P. P. Zerafa, The Wisdom, 288.306.326.
232 Cf. R. B. Y. Scott, The Way, 135. Sin embargo, cf. Elifaz en Job 4.
233
Cf. O. S. Rankin, Lsrael's Wisdom IX; P. Beauchamp, L'u«, 171 (= Ley,
162).
234
Cf. J. Fichtner, Zum Problem, l3s.
76 LA INVESTIGACION SOBRE LA LITERATURA SAPIENCIAL
EVOLUCION DE LA SABIDURIA 77

Por fin, la prueba irrefutable de que la Sabiduría es aceptada en Israel ni personificación de la Sabiduría; la razón que aduce de su incomprensi-
con todos los honores es la admisión del cuerpo sapiencial existente entre bilidad no es convincente 242• C. Larcher, consciente de la dificultad del
los libros canónicos 235• Sobre la forma y manera de cómo entraron estos problema y de la impropiedad del lenguaje habitual, intenta nuevos derro-
libros a formar parte del canon no sabemos nada. Una reconstrucción teros y acuña una sentencia nueva: «personificación doctrinal o revela-
muy verosímil, basada en el uso litúrgico y escolar, en el templo y en la dora» 243•
sinagoga, de tales libros la propone N. Lohfink 236• Este mismo proceso Como conclusión, se puede decir que el recurso a la personificación
continuó en el judaísmo de la diáspora, especialmente en Egipto, hasta de la Sabiduría es la mejor salida que el judaísmo encontró para defender
su ortodoxia 244• La fe monoteísta en Y ahvé se adaptó al máximo a las
completar el canon del Antiguo Testamento 237• concepciones paganas, pero sin renunciar a su monoteísmo 245• Mientras
no se encuentre una nomenclatura mejor, parece que no se podrá renun-
5. ¿Personificación o hipóstasis de la Sabiduría? ciar a hablar de «personificación literaria», ya que la propuesta de
C. Larcher de «personificación doctrinal o reveladora» deja las cosas
Al hablar de la evolución de la Sabiduría hemos tratado del fenómeno como estaban.
literario de la personificación, sobre todo cuando vemos que, admitida la En cuanto al origen de la Sabiduría personificada, unos la ponen en
Sabiduría en el cuerpo de libros canónicos, ella se presenta ante el pueblo Fenicia, otros en Egipto, otros simplemente en la tradición veterotesta-
creyente actuando como un ser superior, con propuestas y exigencias que mentaria, sin excluir otras influencias extranjeras 246•
sólo las puede hacer Dios u otro en su nombre (cf. Prov 8). La interpre-
tación de este hecho preocupa no poco a los tratadistas, que llegan a pre-
guntarse: ¿quién o qué es la Sabiduría personificada? 238 6. Sabiduría-Ley-Sabiduría creadora
Los investigadores hablan a veces indiscriminadamente de personifi- La Sabiduría, en el penúltimo estadio de su evolución, es una criatura
cación o de hipóstasis de la Sabiduría, confundiendo los términos, por lo de Dios, pero eterna; ella está presente, como testigo, desde el comienzo
que hacen un mal servicio a la interpretación de los textos. Hipóstasis, de la creación (Prov 8,22ss; Eclo 1,9; 24,3-9; Sab 9,9). Pero ¿es sólo esto
en terminología teológica, quiere decir persona; personificación no llega la Sabiduría? Ella representa la presencia de Dios en el mundo 2,n.
a tanto: es una figura literaria conocida y empleada universalmente. Los autores descubren con asombro que la Sabiduría no cesa en su
H. Ringgren ha escrito un libro sobre la hipóstasis, pero la aplicación que
hace al Antiguo Testamento ha sido muy criticada 239• proceso de transformación, iniciado antes del exilio babilónico. Hemos
Hablan de la Sabiduría en el Antiguo Testamento como una hipósta- visto cómo los hagiógrafos prestaban su voz a la Sabiduría como a una
sis, al menos en algunos pasajes muy importantes, además de H. Ringgren, persona. Pero advertimos ahora que la voz de la Sabiduría se identifica
R. N. Whybray, H. H. Schmid y A. González 240• La casi totalidad de los con la voz de Dios 248• En la tradición de Israel la voz de Dios resuena en la
autores modernos rechaza la tesis de la hipóstasis de la Sabiduría y ad- voz de los profetas. Desaparecidos los profetas, quedan sus escritos junto
mite la Sabiduría personificada 241• G. von Rad no admite ni hipóstasis a los normativos de la ley. En este momento, la Sabiduría se iden-

235
Cf. R. B. Y. Scott, The Way, 135; J. L. Crenshaw, Prolegomenon, 24s. El segunda parte, 80-104; J. Wood, Wisdom, 106-109; R. E. Murphy, Assumptions,
corpus de que se habla lo constituyen Proverbios, Job y Ecl o Qohélet. 4l5-418; íd., Hebreui, 28; R. B. Y. Scott, The Stud», 42; B. Lang, Frau, 170; D. Cox,
236
N. Lohfink trata del tema a propósito de Ecl, pero hace extensiva su argumen- Prouerbs, 7ls.
242
tación a todos los libros del Canon. Weisheit, 192s.
243
ll7 Así formó parte del Canon alejandrino Ben Sira y Sabiduría de Salomón, que
Études sur le Livre de la Sagesse (París 1969) 409s; cf. P. E. Bonnard, De la
aceptó la comunidad cristiana, no sin oposición durante varios siglos, y que ha perdu- Sap_esse, 135.
''"' Cf. J. Wood, Wisdom, 106, que se apoya en W. L. Knox: JThSt 38 (1937)'
rado hasta hoy día en el judaísmo y en las Iglesias que se derivaron de la Reforma
protestante. Cf., sin embargo, nota 8; también R. L. Wilken (ed.), Aspects of
=
235; P. Beauchamp, L'un, 116s ( Ley, 112).
245 Cf. R. Marcus, On Bíblica!, 170; H. H. Schmid, Wesen, 154s; J. Wood,
Wisdom in [udaism and Early Christianity (Londres 1975). Wisdom, 97s; B. L. Mack, Wisdom, 59; R. B. Y. Scott, The Study, 42; B. Lang,
238
Así pregunta D. Cox en Prouerbs, 74; también R. B. Y. Scott, The Study, 42, Frau, 170.
hace una serie de preguntas del mismo estilo a propósito de Sabiduría en Prov 8 y 246 Cf. R. E. Murphy, Assumptions, 415-418; J. A. Emerton, Wisdom, 231-233;
Eclo 24. W. F. Albright defiende el origen fenicio (para Prov 1-9), lo mismo R. N. Whybray
239
Word and Wisdom, 89-171; cf. la crítica de R. Marcus, On Biblical. . para la Señora Locura (Istar-Astarté). H. Donner aboga por el origen egipcio (Maat),
'"' Whybray, Wisdom, 21.; Schmid, Wesen, 149s; González, Naturaleza, 75: «casi corno G. von Rad; Ch. Kayatz habla solamente del influjo egipcio (Isis-Maat);
hipóstasis divina»; cf. también el, ya antiguo, de P. Heinisch, Die persánlicbe U. Wilckens, del mito de la Sophia gnóstica.
Weisbeit, 60. "' Cf. J. Wood, Wisdom, 109; C. Larcher, Études, 408.
241 Como regla general, al decir <ipersonificación» entienden «personificación lite- '" Cf. G. von Rad, Sprücbebuch, en RGG VI, 288.
raria o poética»; cf. R. Marcus, On Biblical, 167; R. N. Whybray, Wtsdom en la
78 LA INVESTIGACION SOBRE LA LITERA TURA SAPIENCIAL TEOLOGIA DE LA SABIDURIA 79

tifica con la ley 249, que desde ahora va a ser el objeto preferente de la tamento? 253 La pregunta resulta embarazosa para algunos, un verdadero
consideración de los nuevos sabios en Israel y en el judaísmo 250• Un problema 254• La razón, según ellos, es clara: la doctrina de los libros sa-
sabio ya la unió prácticamente cuando dijo: «Respeta a Dios y guarda sus pienciales es «un cuerpo extraño en el Antiguo Testamento» 255, por lo
mandamientos, porque eso es ser hombre» (Ecl 12,13). que si se ha integrado en él ha sido después de sufrir una transformación
Pero la Sabiduría no es sólo voz de Dios y, por tanto, ley; es también radical 256•
el poder de Dios, su omnipotencia, con lo cual el desarrollo ha llegado al Para la mayor parte de los autores la pregunta es importante. Se trata
término: la Sabiduría es divina. Los israelitas están acostumbrados a pro- de justificar un hecho consumado: la inclusión en la lista de libros inspi-
clamar que Dios es el creador de todas las cosas, que asienta o crea el rados de unos escritos que no reflejan la fe propia de Israel, la fe yahvis-
mundo con sabiduría 251• En el último libro sapiencial del canon, el libro ta. «La fe en Yahvé del Antiguo Testamento es una fe de elección, una fe
de la Sabiduría, decididamente la Sabiduría es creadora. El libro de los en primer lugar salvífica... » 257, como consta en los libros sagrados que
Proverbios habla de la Sabiduría como de las primicias de la creación (8, contienen la ley y la profecía, las instituciones históricas, la historia del
22ss). Ella está presente cuando Dios crea el mundo. Pero hasta Sab 7 ,22 pueblo; por el contrario, la fe que manifiestan los sapienciales primeros
es una fe en Dios, pero sin las características particulares del pueblo is-
no encontramos una afirmación de la Sabiduría que la llame «artífice de
raelita 2.IS.
todo», del cosmos (cf. también Sab 8,6) 252• Con esto se ha llegado al úl-
timo e irremontable punto de la evolución de la Sabiduría en Israel: la
Sabiduría es un atributo divino, como lo es la omnipotencia. Dios podrá l. La teología de la Sabiduría es teología de la creación
dar a quien quiera su Sabiduría, como se da a sí mismo. El Nuevo Testa- La solución dada por W. Zimmerli, que a su vez recogía voces dispersas,
mento tiene mucho que decirnos a este respecto. De hecho, «la sabiduría se ha convertido en la más aceptada, aunque se le hayan hecho correccio-
de Dios» se identifica con Jesucristo (1 Cor 1,24). Pero éste es un tema nes o no se esté de acuerdo en algunos presupuestos. Su proposición es la
teológico que rebasa nuestro cometido. siguiente: «La Sabiduría del Antiguo Testamento se mantiene decidida-
mente dentro del horizonte de la creación. La teología de la Sabiduría es
259•

XL TEOLOGIA DE LA SABIDURIA
teología de Creación» Es ajena, ciertamente, a la teología histórica de

la elección, de la alianza, etc., pero es afín a la fe en Dios, creador del


El presente tema es tratado por los autores bajo el epígrafe ya clásico: cielo y de la tierra y del hombre, creado para ser dueño de todas las cria-
turas, como nos dice Gn 1 260• Esta solución tranquiliza un poco los áni-
¿Qué lugar ocupa la literatura sapiencial en la teología del Antiguo Tes- mos, ya que encuentra un lugar digno en el conjunto del Antiguo Testa-
2""
Bar 4,1; Eclo 24,23. Los especialistas describen el largo proceso que culmina mento para los escritos sapienciales. De todas formas, no satisface
en estos textos; ~f. W. Baumgarm~r, Die israelit., 283s; G. von Rad, Theologie I, plenamente, pues da la impresión de estar forzada, de ir a contrapelo.
458-460; M. Wemfeld, The Origin, 245; J. Malfroy, Sagesse, R. N. Whybray, El lugar es periférico, secundario 261•
Wisdom, 28s; J. L. McKenzie, A Tbeology, 212; P. E. Bonnard, De la Sagesse, 126;
G. Bryce, A Legacy, 207s; M. Gilbert, L'eloge de la Sagesse: RThL 5 (1974) 345-348· 253
Cf. W. Zimmerli, Ort; pero, antes que Zimmerli, otros trataron ya del tema
J. R. Busto, El descubrimiento, 647s; D. Cox, Prouerbs, 54; P. Beauchamp, L'un'. como J. Fichtner, Zum Problem; G. E. Wright, God who acts. '
167 ( = Ley, 158).
250
Cf. Eclo 39,1-3; K. Hruhy, La Torah identifiée a la Sagesse et l'actiuité du
254
Así lo confiesa G. E. Wright, God who acts, 115, nota 1.102-105; véase
sage dans la tradition rabbinique: BiVieChr 76 (1967) 65-78. J. L.255 Crenshaw, Prolegomenon, l.
251
Cf. P. P. Zerafa, The Wisdom, 319s.325s. Sobre Prov 8,30 disputan aún los Cf. H. Gese, Lehre, 2.
256
autores sobre el sentido que se ha de dar a 'mn y si califica a la sabiduría o a Yahvé. Es la afirmación de H. D. Preuss, Erwiigungen, 417-.
Un resumen de las opiniones lo da M. Gilbert en Le discours de la Sagesse en
251
G. von Rad, Das theologische Problem des altt. Schopfungsglaubens: BZAW
Proverbes 8 (Sagesse de l'AT, 213s). D. Cox, Prouerbs, l55s, hace a la Sabiduría
66 (1936) 138. Esta afirmación, admitida sin probarla, la confronta con la fe en Dios
colaboradora de Dios en la creación, ca-creadora. creador y surge el problema.
258 Cf. J. Fichtner, Die altor., 125; íd., Zum Problem, 9; W. Zimmerli, Ort, 301s;
252
Cf. H. Ringgren, Word and Wisdom, 118s; C. Larcher, Études, 388-390.403; W. Harrington, The Wisdom, 311, etc.
P. E. Bonnard, De la Sagesse, 119. En nuestro comentario a Sab 7,22 decíamos: «El 25'
Ort, 302.
purismo del monoteísmo del autor no le permite admitir pluralidad de dioses, ni aun 200 W. Zimmerli, op. cit., 305-308; cf. G. von Rad, Theologie I, 466-473; íd.,
de segundo orden, porque Dios no hay más que Yahvé (cf. Dt 6,4; Is 45,5). La sa- Weisheit, 189-228; Cl. Westermann, Weisheit, 82s; J. L. Crenshaw, O. T. Wisdom;
biduría no es, por tanto, otro dios junto a Yahvé. Sin embargo, es la artífice de todo R. E. Murphy, Wisdom Theses (1978) 36s; H. J. Hermisson, Observations, 43.54;
(cf. 8,6), como llamará a Dios en 13,1. No podemos decir que el autor reconozca a D. Cox, Proverbs, l2s.35.
la sabiduría una personalidad independiente de Dios; pero ve en ella más que un 261
G. von Rad trata del tema al final del vol. I de su Teología como de un apén-
simple atributo de Dios, sin llegar a personificarlo. El misterio de la sabiduría no se dice; cf. opiniones en este sentido: H. D. Preuss, Eruidgungen, 417; J. L. Crenshaw,
podrá aclarar hasta que llegue la revelación del Nuevo Testamento» (J. Vílchez, Sabi- Prolegomenon, 1.27; R. E. Murphy, Wisdom Theses (1978) 36s.
duría, en La Sagrada Escritura, AT, IV [BAC, Madrid 1969] 674s).
80 LA INVESTIGACION SOBRE LA LITERA TURA SAPIENCIAL TEOLOGIA DE LA SABIDURIA 81
Por esta razón algunos autores alzan la voz y critican la sentencia senda y acción directa de Dios, que es el Señor de la creaciónw, o sim-
comúnmente admitida desde sus cimientos. La fe en la creación, presente plemente por la Sabiduría, que todo lo invade y penetra vo. El hombre
desde antiguo en Israel, empieza a ser operativa tardíamente, después de puede descubrir con su actividad sapiencial esta presencia activa de Dios. en
la acción de los profetas 262• Sí la Sabiduría como teología es teología de el mundo 271, aun reconociendo el misterio que oculta esta presencia y las
~reacfón, quiere decir que su valor secundario es patente; no ha podido fronteras o límites de la sabiduría humana m.
influir en el pensamiento teológico de Israel. J. F. Priest niega estos pre- Así llegamos al núcleo del tema sapiencial y a la aportaciónmás im-
supuestos, fundándose además en Sellin y Toombs ™. Los autores que portante de las especulaciones modernas sobre la teología de la Sabiduría
relegan de esta manera el pensamiento sapiencial a un segundo o último en el contexto amplio del Antiguo Testamento.
plano empobrecen el patrimonio teológico e ideológico de Israel gratuita-
mente y caen en un círculo vicioso. Gratuitamente, porque la fe en la 3. La teología de la Sabiduría y la revelación de Dios
c:eación está testificada en los escritos antiguos no sapienciales y sapien-
ciales de Israel 264, El círculo vicioso lo ha notado agudamente Priest, pero Según el Antiguo Testamento, Dios se manifiesta a los hombres, se reve-
también otros autores: se define primero que la fe auténtica de Israel se la, de muy diversas maneras. En la tormenta del Sinaí (Ex 19,16ss) o en
fundamenta sólo en los hechos salvíficos de Dios con su pueblo; después la paz del hogar (Jr l,13ss). En 1 Re 19,11-13 Elías descubreaDiosen
se declara extraño a la fe de Israel, por definición, todo aquello que no «una brisa tenue». Esta escena puede ser el paradigma de la teología
sean hechos salvíficos de Dios al pueblo. H. H. Schmid se ha distinguido sapiencial.
por defender un concepto más amplio de Sabiduría y de teología bíbli- Los autores sagrados conviven en medio del pueblo, no pertenecen a
265 un estamento determinado de la sociedad. Sacerdotes, profetas, sabios
ca Y ha reivindicado para la teología de la creación un puesto más cen-
t:al en la teología veterotestamentaria. A la teología de la creación la con- habitan codo con codo, oyen y estudian la ley, las tradiciones, la historia
273•

sidera «el horizonte total de la teología bíblica» 1J66. Una de las razones en desde la misma fe y cooperan, aun sin saberlo, en una misma obra
que se funda, quizá la principal, es el concepto del orden del y en el Ellos no conocen la dicotomía moderna de fe-razón, natural-sobrenatural,.
mundo que tenían los israelitas. sino que el mundo y la historia, su mundo y su historia, los reconocen
obra de Dios y lugar donde deben encontrarlo, o mejor, dondeél se hace
el encontradizo en la experiencia profunda del hombre 274• La revelación o
2. El orden en el mundo
manifestación de Dios se realiza en un encuentro entre Dios y el hombre,
Dios ha creado el mundo con un orden fundamental. Labor del hombre encuentro personal dialogante, donde el protagonista es Dios, pero donde·
sab~o es investigarlo, respetarlo en la naturaleza o cosmos y en la vida no puede faltar el hombre. Dios se revela al hombre en una experiencia
s?cial e individual, de tal manera que su actitud ante este orden, así que- profundamente religiosa.
rido Y establecido por Dios, determinará su rectitud o justicia ante Dios Y Para subrayar el aspecto trascendente de Dios, se habla de relación
ante los hombres u,7• vertical entre el hombre y Dios. Pero a esto se ha unido una incorrecta
. La idea de que el orden es principio que rige el mundo no es origina- interpretación del sobrenatural, haciendo hincapié en lo espacial de la
ria de Israel. Se identifica en Egipto con la Maat, principio divino, cuyo metáfora: Dios arriba y el hombre abajo. Conscientes los autores de que
influjo en el medio sapiencial es bien conocido y directamente relacionado la trascendencia divina no depende de una concepción cosmológica del
con la creación del mundo 268• En Israel, la Maat es sustituida por la pre- mundo, hablan de un conocimiento horizontal o de la manifestación de
Dios descubierta por el hombre en su experiencia de hombre 175• La ver-
262
ticalidad aleja a Dios de los hombres, la horizontalidad lo aproxima; por
Cí, G. von Rad, Theologíe I, 464-466. eso una y otra falsean la imagen de Dios si no se corrigen.
,., J. F. Priest, Where, 278s; E. Sellin, Introduction to the O. T. (1923) 207;
L. E. Toombs, O. T. Tbeology, 195s; cf. también R. E. Murphy, Wisdom Theses
(1976) 195, que se manifiesta un poco ecléctico. 269
Cf. E. Würthwein, Die Weisheit, 131.
264
Cf. J. F. Priest, op, cit., 280. 270
Cf. Eclo 1,9; Sab 1,7; J. Wood, Wisdom, 109; G. von Rad, Weisheit, 190-195.
265 211
Cf. R. B. Y. Scott, Priestbood, 15, y los comentarios a Sab 13,1-9.
• Cf. Altorientalische, en sus tres primeros capítulos, además de lo que hemos 272
dicho, especialmente en VII.3. Cf. G. Bryce, A Legacy, 207; G. Ziener, Die altor., 263.
,.. H. H. Schmid, Altorientalische, 9; cf. R. E. Murphy, Wisdom Theses (1978) 273
Cf. S. Terrien, Amos, 115; J. Fichtner, Zum Problem, 13s; R. E. Murphy, As-
36s; J. Wood, Wisdom XI; J. R. Busto, El descubrimiento, 645. sumptions, 414s.
274
, .,.7 Cf. R. B. Y. Scott, The Way, 115; H. H. Schmid, Altor., lls.31-63; A. Gon- Cf. R. E. Murphy, Wisdom Theses (1976) 196; íd., Wisdom Theies (1978),
zalez, La naturaleza, 74s; J. W. Whedbee, Isaiah, 16; J. L. Crenshaw, Prolegomenon, 40; J. J. Collins, Proverbial, l.14; E. Gerstenberger, Wesen, 147.
275 Cf. H. Cazelles, Bible, 49; R. B. Y. Scott, The Way, 116; B. Gernser, The
24s;208J. R. Busto, El descubrimiento, 647.
Cf. lo dicho sobre Sabiduría y Maat en el apartado VII.l. Spiritual, 9s; J. Wood, Wisdom XI; G. Ziener, Die altor., 263.
6
.82 LA INVESTIGACION SOBRE LA LITERATURA SAPIENCIAL
Para hablar de Dios son necesarios los símbolos, las imágenes; pero, BIBLIOGRAFIA
al mismo tiempo, las correcciones de esos símbolos y de esas imágenes.
«Dios es más grande que el hombre» (Job 33,12) es otra manera de ma-
nifestar su trascendencia; pero ha querido estar entre los hombres y por
l. Obras y artículos de contenido bibliográfico
su Sabiduría «entra en las almas buenas de cada generación y hace amigos
(en orden cronológico)
.de Dios y profetas» (Sab 7 ,27).
La teología de la Sabiduría nos habla del misterio inefable de Dios Baumgartner, W.: Die israelitische W eisheitsliteratur: ThRu 5 ( 19 3 3) 259-288
(cf. Job 38), pero también nos indica el sendero escondido que desemboca (libros o artículos desde 1908).
en él (cf. Eclo 1; Sab 13,1-9). Dios se nos puede manifestar en la historia Gemser, B.: The Spiritual Structure of Bíblica! Aphoristic Wisdom: «Homile-
y en la naturaleza, de las que es soberano n6, y de hecho así se ha mani- tica en Biblica» 21 (1962) 3-10 (recensiona cinco obras importantes). Dubarle,
festado, como atestiguan las Sagradas Escrituras, incluidos los libros sa- A.-M.: Ou en est l'étude de la littérature sapientielle?: EThL 44
pienciales "'. (1968) 407-419 (revisión de los libros sobre sapiencialesen los veinte años
anteriores).
Oídas las opiniones de los maestros, creemos que se impone la nece- Gerstenberger, E.: Zur alttestamentlichen W eisheit: VuF 14 (1969) 28-44
.sidad de una revisión del estatuto de la literatura sapiencial en el conjun- (juicio sobre Kayatz, Skladny, Richter, Schmid y Hermisson).
to de la teología del Antiguo Testamento en favor de una mayor integra- Delling, G. (ed.): Bibliographie zur jiidisch-hellenistischen und intertestamen-
ción. No se pretende con esto rebajar el sentido histórico de la revelación tarischen Literatur 1900-1970: TU 106 (Berlín 1975).
<le Dios en el Antiguo Testamento, sino enriquecer esta misma concepción Scott, R. B. Y.: The Study of the Wisdom Literature: Interpr 24 (1970) 20-45.
histórica de la revelación con la visión sapiencial contenida en la revela- Marbock, J.: Sirachliteratur seit 1966. Ein überblick: TRev 71 (1975) 177-184.
-ción histórica. Clements, R. E.: A Century of Old Testament Study (Londres 1976) 99-117.
Crenshaw, J. L.: Prolegomenon, en Studies in Ancient Israelite Wisdom (Nue-
va York 1976) 1-60.
Gilbert, M.: Vingt-cinq années de travaux, en La Sagesse de l'Ancien Testa-
ment. Bibliotheca Ephem. Theol. Lovan., 51 (Lovaina 1979) 8-13 (resumen
de libros y artículos publicados desde 1955 sobre libros sapienciales).
Emerton, J. A.: Wisdom, en Tradition and Interpretation. Essays by Members
of the S. O. T. S. (Oxford 1979) 214-237.
Sheppard, G. T.: Wisdom as a hermeneutical Construct: BZAW 151 (1980)
1-12.
Murphy, R. E.: Hebrew Wisdom: JAOS 101 (1981) 26 (21-35).
Busto Sáiz, J. R.: El descubrimiento de la Sabiduría en Israel: EstEcl 56
(1981) 625-649 (historia de la investigación).

2. Literatura sapiencial en el AT y Próximo Oriente antiguo


( en orden alfabético)
Albright, W. F.: Some Canaanite-Phoenician Sources of Hebrew Wisdom:
VTS 3 (1955) 1-15.
Alonso Schokel, L.: Motivos sapienciales y de alianza en Gn 2-3: Bib 43
(1962) 295-316.
- Proverbios y Eclesiástico, en «Los Libros Sagrados» 14 (Ed. Cristiandad,
Madrid 1968).
- Treinta Salmos: Poesía y oración (Ed. Cristiandad, Madrid 1981, 21984).
- Estudios de poética hebrea (Barcelona 1963).
Cf. J. W. Whedbee,Isaiab, 79.
276

277
Alonso Schokel, L./Sicre Díaz, J. L.: Job. Comentario teológico y literario
Nuestrotema abarca solamente los libros sapienciales del AntiguoTestamento· (Ed. Cristiandad, Madrid 1983).
por eso nos quedamos aquí y no penetramos en el Nuevo Testamento. '
84 LA INVESTIGACION SOBRE LA LITERATURA SAPIENCIAL BIBLIOGRAFIA 85
Alster, B.: The Instructions of Suruppak. A Sumerian Proverbs Collection Castellino, G. R.: Sapienza babilonese (Turín 1962).
(1974). Cazelles, H.: Bible, sagesse, science: RSR 48 (1960) 40-54.
- Studies in Sumerian Proverbs (1975). - Les débuts de la sagesse en Israel, en Les Sagesses du Procbe-Orient
ANET = Ancient Near Eastern Texts Relating to the Old Testament; véase ancien (París 1963) 27-39.
Pritchard, J. B. - Les nouvelles études sur Sumer (Alster) et Mari (Marzal) nous aident-elles
Asensio, F.: Sapienciales, en La Sagrada Escritura. AT, III. BAC 287 (Madrid a situer les origines de la sagesse israelite?, en La Sagesse de l'AT (Lovaina
1969) 425-434. 1979) 17-27.
Aspects of Wisdom in Judaism and Early Christianity, ed. R. L. Wilken (Lon- Celada, B.: Sabiduría internacional en la Biblia: CultBíb 23 (1966) 108-111.
dres 1975). - Pensamiento laico en la Biblia. La sabiduría popular incorporada a la Bi-
Audet, J.-P.: Origines comparées de la double tradition de la loi et de la blia: CultBíb 23 (1966) 173-176.
sagesse dans le Proche-Orient ancien, en XXVth International Congress Couroyer, B.: L'origine égyptienne de la Sagesse d'Amenemopé: RB 70 (1963)
of Oríentalists, 9-16 August 1960, Moscow (Moscú 1962) 352-357. 208-224.
Ayuso, T.: Los elementos extrabíblicos de los Sapienciales: EstBíb 6 (1947) Couturier, G. P.: Sagesse babylonienne et sagesse israélite: ScEccl 14 (1962)
187-223. 293-309.
Barré, M. L.: «Fear of God» and the World View of Wisdom: BíbThBull 11 Cox, D.: Proverbs with an Introduction to Sapiential Books (Delaware 1982).
(1981) 41-43. Crenshaw, J. L.: Method in Determining Wisdom Influence upan «Historical»
Barucq, A.: Le livre des Proverbes (París 1964). Literature: JBL 88 (1969) 129-142 ( = Studies in Ancient Lsraelite Wisdom
Baumgartner, W .: Die literarischen Gattungen in der W eisbeit des Jesus Si- [Nueva York 1976] 481-494).
rach: ZAW 34 (1914) 161-198. - Prophetic Conflict. Its Effect Upan Israelite Religion: BZAW 124 (1971)
- Die israelitische Weisheitsliteratur: ThR 5 (1933) 259-288. 116-123 = 'e!á and dábár: Tbe Problem of Authority/Certitude in Wis-
- The Wisdom Literature, en The Old Testament and Modern Study, dom and Propbetic Literature.
ed. H. H. Rowley (Oxford 1951) 210-237. - Wisdom, en Old Testament Form Criticism, ed. J. H. Rayes (San Antonio
Beauchamp, P.: L'un et l'autre Testament. Essai de lecture (París 1969) 1974) 225-264.
(trad. cast.: Ley. Profetas. Sabios. Lectura sincrónica del AT [Ed. Cris- - Prolegomenon, en Studies in Ancient Israelite Wisdom (Nueva York 1976)
tiandad, Madrid 1977]). 1-60.
Bentzen, A.: Introduction to tbe Old Testament I (Copenhague 71967).
- Questions, Dictons et Épreuves impossibles, en La Sagesse de l'AT (Lo-
Bernini, G.: Proverbi (Roma 1978).
vaina 1979) 96-111.
Blanchette, 0.-A.: The Wisdom of God in Isaia: TheAmEccRev 145 (1961)
- Impossible Questions, Sayings and Tasks: «Serneia» 17 (1980) 19-34.
413-423.
- Wisdom and Authority: Sapiential Rhetoric and its Warrants: VTS 32
Boer, P. A. H. de: The Counsellor: VTS 3 (1955) 42-71.
(1981) 10-29.
Bonnard, P. E.: La Sagesse en Personne annoncée et venue: Jésus Christ
- Old Testament Wisdom. An Introduction (Londres 1982).
(París 1966).
- De la Sagesse personifiée dans l'Ancien Testament a la Sagesse en person- Colunga, A.: Los géneros sapienciales, en Los géneros literarios de la Sagrada
ne dans le Nouveau, en La Sagesse de l'AT (Lovaina 1979) 117-149. Escritura (Madrid 1957) 191-218.
Boston, J. R.: Tbe Wisdom Influence upan the Song of Mases: JBL 87 (1968) Delcor, M.: Mito y Tradición en la literatura apocalíptica (Ed. Cristiandad,
198-202. Madrid 1977).
Brekelmans, C.: Wisdom Influence in Deuteronomy, en La Sagesse de l'AT Delitzsch, Fr.: Das salomonische Sprucbbucb, en Biblischer Commentar über
(Lovaina 1979) 28-38. die poetiscben Bücher des Alten Testamentes (Leipzig 1873 ).
Brunner, H.: Die Weisheitsliteratur, en Handbuch der Orientalístik I, 1 (Lei- Dentan, R. C.: The Literary Affinities of Exodus 34,6/: VT 13 (1963) 34-51.
den 1952) 90-110. Descamps, A.: Pour un classement littéraire des psaumes, en Mélanges Bibli-
Bryce, G.: A Legacy of Wisdom. The Egyptian Contribution to the Wisdom ques en honneur de A. Robert (París 1957) 187-196.
of Israel (Londres 1979). Drubbel, A.: Le conflit entre la sagesse profane et la sagesse religieuse. Con-
Buccellati, G.: Wisdom and Not: The Case o] Mesopotamia: JAOS 101 (1981) tribution a l'étude des origines de la littérature sapientiale en Israel: Bib
35-47. 17 (1936) 45-70.407-426.
Busto Sáiz, J. R.: El descubrimiento de la Sabiduría de Israel: EstEcl 56 Dubarle, A. M.: Les Sages d'Israél. Lectio divina, 1 (París 1946).
(1981) 625-649. - Oit en est l'étude de la littérature sapientielle?: EThL 44 (1968) 407-419.
86 LA INVESTIGACION SOBRE LA LITERATURA SAPIENCIAL BIBLIOGRAFIA 87

Duesberg, H./Fransen, l.: Les Scribes Inspirés. Introduction aux livres sapien- Gunkel, H.: Die israelitische Literatur, en P. Hinneberg (ed.), Die Kultur der
tiaux de la Bible (Maredsous 1966). Gegenwart (Berlín-Leipzig 1906) 51-102.
Eissfeldt, O.: Der Maschal im Alten Testament: BZAW 24 (1913). - Aegyptische Parallelen zum Alten Testament: ZDMG 63 (1909) 531-539.
- Einleitung in das Alte Testament (Tubinga 41976). - Einleitung in die Psalmen (Gotinga 21933; trad. casr.: Introducción a los
Emerton, J. A.: Wisdom, en Tradition and Interpretation (Oxford 1979) Salmos, Valencia 1983).
214-237. Hanson, P. D.: The Dawn of Apocalyptic (Filadelfia 1975).
Errnan, A.: Das Weisheitsbuch des Amen-em-ope: OLZ 27 (1924) 241-252. Harrington, W.: The Wisdom of Israel: IThQ 30 (1963) 311-325.
Fichtner, J.: Die altorientalische W eisheit in ihrer israelitisch-jüdischen Harrison, R. K.: Introduction to the Old Testament (Londres 1970).
Ausprágang: BZAW 62 (1933). Harvey, J.: Wisdom Literature and Bíblica! Theology (Part One): BibThBull
- Gottes Weisheit. Gesammelte Studien zurn Alten Testament (Stuttgart 1 (1971) 308-319 = Littérature sapientiale et tbéologie biblique I:
1965). BullThBib 1 (1971) 318-329.
- Jesaja unter den W eisen: ThLZ 74 (1949) 75-80 ( = Gottes W eisbeit, 18-26). Heinisch, P.: Die personlicbe W eisheit des Alten T estamentes in religiongesch.
- Zum Problem Glaube und Geschichte in der israelisiscb-jüdiscben W eis- Beleuchtung (Münster 1933). .
heitsliteratur: ThLZ 76 (1951) 145-150 (= Gottes Weisheit, 9-17). . Hempel, J.: Die Formen der Sprücbe, en Die Altbebráisrhe Literatur und ibr
Fohrer, G.: Sopbia, en Studies in Ancient Israelite Wisdom (Nueva York I hellenistisch-jüdisches Nachleben (Wildpark-Potsdarn 1930) 44-81.
Herbert, A. S.: The «Parable» (Másál) in the Old Testament: ScottJTh 7
1976) 63-83 (= TWNT VII [1964] 476-496).
Fontaine, C. R.: Traditional Sayings in the Old Testament. A Contextual Study (1954) 180-196.
Hermisson, H. J.: Studien zur israelitischen Spruchweisheit: WMANT 28·
(Sheffield 1982).
García Cordero, M.: Biblia y legado del antiguo Oriente. El entorno cultural (Neukirchen-Vluyn 1968).
Observations on the Creation Theology in Wisdom, en Israelite Wisdom
de la historia de la salvación. BAC 390 (Madrid 1977).
(Nueva York 1978) 43-57.
Gemser, B.: Tbe Spiritual Structure of Biblical Aphoristic Wisdom: «Homi-
Hernando, E.: Profetas y Sabios: «Lumen» 19 (1970) 3-24.
letica en Bíblica» 21 (1962) 3-10. Holscher, G.: Geschichte der israelitischen und jüdischen Religion (Giessen
Gerstenberger, E.: Zur alttestamentlichen W eisheit: VuF 14 ( 1969) 28-44.
1922).
- Wesen und Herkunft des sogennanten «apodiktiscben Rechts» im AT. Humbert, P.: Recherches sur les sources égyptiennes de la littérature sapien-
WMANT 20 (Neukirchen-Vluyn 1965).
tiale d'Israél (Neuchátel 1929).
Gese, H.: Lehre und Wirklichkeit in der alten Weisheit. Studien zu den
Il cosmo nella Bibbia, ed. G. de Gennaro (Nápoles 1982).
Sprücben Salamos und zu dem Buche Hiob (Tubinga 1958). Israel's Propbetic Heritage. Essays in Honor of Muilenburg (N. York 1962).
- Die Krisis der W eisheit bei Kobelet, en Les Sagesses du Proche-Orient
Israelite Wisdom. Theological and Literary Essays in Honor of Samuel Terrien
ancien (París 1963) 139-151.
Gilbert, M.: La Sagesse de l'Ancien Testament. Biblioth. Ephem. Theol. Lov. (Nueva York 1978).
Jansen, H. L.: Die spdtiüdiscbe Psalmendichtung. Ihr Entstehungskreis und
51 (Gembloux-Lovaina 1979).
ihr «Sitz im Leben» (Oslo 1937).
- L'éloge de la Sagesse, Siracide 24: RThL 5 (1974) 326-348.
Johnson, A. R.: Másál: VTS 3 (1955) 162-169.
- L'adresse a Dieu dans l'anamnése hymnique de l'Exode, en El misterio de
la Palabra. Homenaje a L. Alonso Schokel (Ed. Cristiandad, Madrid 1983) Jolles, A.: Einfache Formen (Darmstadt 1958).
Kaiser, W. C., Jr.: Wisdom Theology and tbe Centre of OT Theology: EvQ·
207-225.
Godbey, A. H.: The Hebrew Másál: AJSLL (1922-1923) 89-108. 50 (1978) 132-146.
González, A.: Naturaleza, historia y revelación (Madrid 1969). Kayatz, Chr.: Studien zu Proverbien I-IX. Eine form-motivgeschichtliche Un-
Gordis, R.: Quotations in Wisdo~ Literature, en Studies in Ancient Israelite tersuchung unter Einbeziebung ágyptiscben V ergleichsmaterials: WMANT
Wisdom (Nueva York 1976) 220-244 (= The JQRev 30 [1939-1940] 2 (Neukirchen 1966).
Koch, K.: Gibt es ein Vergeltungsdogma im Alten Testament?: ZThK 52
123-147).
- Poets, Propbets, and Sages: Essays in Biblical lnterpretation (Bloomington (1955) 1-42.
1971). Küchler, M.: Frühjüdische W eisheitstraditionen. Zum Fortgang weisheitl.
Grelot, P.: Les proverbes araméens d'Abiqar: RB 68 (1961) 178-194. Denkens im Bereich des frühjüdisch. ]ahweglaubens (Gotinga 1979).
Gressmann, H.: Israels Spruchweisheit im Zusammenhang der Weltliteratur Kuntz, J. K.: The Canonical Wisdom Psalms o] Ancient Israel. Their Rhe-
(Berlín 1925). torical, Tbematic, and Formal Dimensions, en Rhetorical Criticism (Pitts-
- Altorientalische Texte zum AT (Berlín-Leipzig 21962). burgh 174) 186-222.
.88 LA INVESTIGACION SOBRE LA LITERATURA SAPIENCIAL BIBLIOGRAFIA 89

Lambert, W. G.: Babylonian Wisdom Literature (Oxford 1960). Mowinckel, S.: Psalms and Wisdom: VTS 3 (1955) 205-224.
Landes, G. M.: ]onah: a Masa!?, en Israelite Wisdom (Nueva York 1978) Müller, H. P.: Die weisheitliche Lebrerzdblung im AT und seiner Umwelt:
137-158. «Die Welt des Orients» 9 (1977) 77-98.
Lang, B.: Frau W eisheit, Deutung einer biblischen Gestalt (Düsseldorf 1975). Murphy, R. E.: A Consideration of the Classification «Wisdom Psalm»: VTS

- Schule und Unterricht im alten Israel, en La Sagesse de l'AT (Lovaina 9 (1963) 156-167.
1979) 186-201. - La literatura sapiencial del Antiguo Testamento: Concil 10 (1965) 121-133;
Larcher, Ch.: Études sur le livre de la Sagesse (París 1969). como libro: Introducción a la literatura sapiencial (Santander 1970).
La Sagesse de l'Ancien Testament. Bibliotheca Ephem. Theolog. Lovan. 51 - Introduction to the Wisdom Literature, en Jerome Bibl. Comm. I (1965}
(Lovaina 1979). 487-494 (trad. cast.: Introducción a la literatura sapiencial, en Comentario,
Lebram, J. Ch.: Nachbiblische Weisheitstraditionen: VT 15 (1965) 167-237. bíblico «San Jerónimo» II. AT II [Ed. Cristiandad, Madrid 1971] 391-
Leclant, J.: Documents nouveaux et points de vue récents sur les Sagesses de 408).
l'Égypte ancien, en Les Sagesses du Proche-Orient ancien (París 1963) - Assumptions and Problems in OT Research: CBQ 29 (1967) 407-418.
5-26. - The Interpretation of Old Testament Wisdom Literature: Interpr 23 (1969),
Les Sagesses du Proche-Orient Ancien (París 1963). 289-301.
Lindblom, J.: Wisdom in the Old Testament Propbets, en Wisdom in Israel - Wisdom Tbeses, en Wisdom and Knowledge. Essays in Honour of J. Papin,
and in the Ancient Near East: VTS 3 (1955) 192-204. II (Pensilvania 1976) 187-200.
Lohfink, N.: Kohelet. Die Neue Echter Bibel (Stuttgart 1980). - Wisdom-Theses and Hypotheses, en Israelite Wisdom (Nueva York 1978}
Loretz, O.: Qohelet und der alte Orient (Friburgo 1964). 35-42.
Luyten, J.: Psalm 73 and Wisdom, en La Sagesse de l'AT (Lovaina 1979) - The Forms of the OT Literature. XIII: Wisdom Literature (Michigan
59-81. 1981).
Mack, B. L.: Wisdom Myth and Mytho-logy: Interpret 24 (1970) 46-60. - Hebrew Wisdom: JAOS 101 (1981) 21-35.
Maeso, D. G.: Los libros sapienciales de la Biblia. Su contenido doctrinal y Nel, Ph. J.: The concept «Fatber» in the Wisdom Literature of the Ancient
forma literaria: CultBib 14 (1957) 151-153. Near East: JournNorthWSemLang 5 (1977) 53-66.
Maillot, A.: La Sagesse dans l'AT: EtThRel 51 (1976) 333-349. - The Structure and Ethos of the Wisdom Admonitions in Proverbs: BZAW
Malfroy, J.: Sagesse et Loi dans le Deutéronome. Études: VT 15 (1965) 49-65. 158 (1982).
Marcus, R.: On Biblical Hypostases of Wisdom: RUCA 23 (1950-1951)
Nicholson, E. W.: Apocalyptic, en Tradition and Interpretation (Oxford 1979}
157-171. 189-213.
Martin-Achard, R.: Sagesse de Dieu et sagesse humaine, en Maqqél Sháqéd. Noth, M.: Die Bewii.hrung von Salamos «gáttlicber W eisbeit»: VTS 3 (1955}
La branche d'amandier. Homenaje a W. Vischer (Montpellíer 1960)
225-237.
137-144. Notscher, F.: Biblische und babylonische Weisheit: BZ 6 (1962) 120-126.
Marzal, A.: La enseñanza de Amenemope. Introducción, traducción y comen- Nougayrol, J.: Les Sagesses babyloniennes: Études récentes et textes inédits,
tario (Madrid 1965). en Les Sagesses du Proche-Orient ancien (París 1963) 41-51.
- Gleanings from the Wisdom of Mari. Coll. Studia Pohl II (Roma 1976). Oesterley, W. O. E.: The Wisdom of Egypt and tbe Old Testament (Londres
McKane, W.: Prophets and Wise Men (Londres 1965). 1927).
- Proverbs. A New Approach (Londres 1970).
Old Testament Form Criticism, ed. J. H. Rayes (San Antonio 1974).
McKay, J. W.: Man's Lave for God in Deuteronomy and the Father/Teacher-
Olivier, J. P. L.: Schools and Wisdom Literature: JNWSL 4 (1975) 49-60.
Son/Pupil Relationship: VT 22 (1972) 426-435.
Perdue, L. G.: Wisdom and Cult (Missoula, Montana 1977).
McKenzíe, J. L.: Reflections on Wisdom: JBL 86 (1967) 1-9.
Pérez, G.: Humanismo y religión en los sabios de Israel I: «Salmanticensis»
- A Theology of the Old Testament (Nueva York 1974) 203-233.
27 (1979) 349-383; II: «Salmanticensis» 28 (1980) 5-33.
Meinhold, H.: Die Weisheit Israels in Sprucb, Sage und Dichtung (Leipzig
Pfeíffer, R. H.: Edomitic Wisdom: ZAW 24 (1926) 13-25.
1908).
Pirot, J.: Le masa! dans l'AT: RSR 37 (1950) 565-580.
Mettínger, T. N. D.: Solomonic State Officials. A Study of the Civil Govern-
Polk, T.: Paradigms, Parables and Mi!salím: On Reading the Masiil in Scrip-
ment Officials of the Israelite Monarchy (Lund 1971).
ture: CBQ 45 (1983) 564-583.
Morenz, S.: Agyptische Religion (Stuttgart 1960) 120ss.
Preuss, H. D.: Erwii.gungen zum theologischen Ort alttestml. Weisheitslitera-
Moriarty, Fr.: Living with Tradition: Israel's Quest for Wisdom: «The Way»
tur: EvTh 30 (1970) 393-417.
21 (1981) 83-94.
Priest, J. F.: Where is Wisdom to be placed?: JBR 31 (1963) 275-282.
90 LA INVESTIGACIONSOBRE LA LITERATURA SAPIENCIAL BIBLIOGRAFIA 91
Pritchard, J. B.: Ancient Near Eastern Texts Relating to the Old Testament r Scott, R. B. Y.: Solomon and the Beginnings of Wisdom in Israel: VTS 3
(Princeton 21955; trad. cast.: La Sabiduría del antiguo Oriente, compen- j (1960) 262-279 (= Studies in Ancient Lsraelite Wisdom [Nueva York
dio, Barcelona 1966).
Pury, A. de: Sagesse et révélation dans l'AT: RevThPh 27 (1977) 1-50.
·.:· 1976] 84-101).
- Priesthood, Prophecy, Wisdom, and the Knowledge of God: JBL 80 (1961)
Rad, G. von: Das theologische Problem des altt. Schopfungsglaubens: BZAW f 1-15.
66 (1966). t- Tbe Study of the Wisdom Literature: Interpr 24 (1970) 20-45.
- ]osephsgeschichte und altere Chokma: VTS 1 (1953) 120-127 ( = The - The Way o] Wisdom in the OT (Nueva York 1971).
Joseph Narrative and Ancient Wisdom, en Tbe Problem of the Hexat. - Wise and Foolish, Righteous and Wicked: VTS 23 (1972) 146-165.
[Londres 1966] 292ss). - Folk Prouerbs of the Ancient Near East, en Studies in Ancient Israelite
- Die ]osephsgeschichte. Biblische Studien, 5 (Neukirchen 1954). Wisdom (Nueva York 1976) 417-425.
- Theologie des Alten Testaments I (Munich 1957, 41962; trad. cast.: Teo- Sheppard, G. T.: Wisdom as Hermeneutical Construct: BZAW 151 (1980).
logía del Antiguo Testamento I, Salamanca 1972). Sicre Díaz, J. L./Alonso Schokel, L.: Job. Comentario teológico y literario
- Theologie des Alten Testaments II (Munich 1960, 71980; trad. cast.: Teo- (Ed. Cristiandad, Madrid 1983).
logía del Antiguo Testamento II, Salamanca 1972). Skehan, P.: A Single Editor for the Whole Book of Proverbs, en Studies in
- Weisheit in Israel (Neukirchen-Vluyn 1970; trad. cast.: La Sabiduría en Israelite Poetry and Wisdom. CBQM 1 (1971) 15-26 ( = Studies in Ancient
Israel, Madrid 1973; 2.ª ed., Ed. Cristiandad, Madrid 1984). Israelite Wisdom [Nueva York 1976] 329-340).
- Gottes Wirken in Israel (Neukirchen 1982; trad. cast.: Actuación de Dios Skladny, U.: Die a/testen Spruchsammlungen in Israel (Berlín 1962).
en Israel, Ed. Cristiandad, Madrid 1984). Strobel, A.: Die Weisheit Israels (Munich 1967).
Rankin, O. S.: Israel's Wisdom Literature (Edimburgo 1936, reimpr. en 1954). Studies in Ancient Israelite Wisdom. Selected, with a Prolegomenon, por
Raurell, F.: La literatura sapiencial bíblica: EstFranc 80 (1979) 101-147. J. L. Crenshaw (Nueva York 1976).
Redford, D. B.: A Study of the biblical Story of [osepb (Genesis 37-50): VTS Suter, D.: Masa! in the Similitudes of Enoch: JBL 100 (1981) 193-212.
20 (1970) 100-105. Talmon, S.: Wisdom in the Book of Esther: VT 13 (1963) 419-455.
Rhetorical Criticism. Essays in Honor of J. Muilenburg (Pittsburgh 1974). Terrien, S.: Amos and Wisdom, en Israel's Prophetic Heritage (Nueva York
Richter, W.: Recht und Ethos. Versuch einer Ortung des weisheitlichen Mahn- 1962) 108-115.
sprucbes (Munich 1966). The Old Testament and Modern Study, ed. H. H. Rowley (Oxford 1951).
Ringgren, H.: Word and Wisdom. Studies in the Hypostatization of Divine Thompson, J. M.: The Form and Function of Proverbs in Ancient Israel.
Studia Judaica, 1 (La Haya-París 1974).
Qualities and Functions in the Ancient Near East (Lund 1947).
Toombs, L. E.: 0/d Testament Theology and the Wisdom Literature: JBR 23
Rodríguez Herranz, J. C.: Dimensión teológica de la experiencia. Los libros
(1955) 193-196.
sapienciales: «Sal Terrae» 62 (1974) 887-893.
Tradition and Interpretation. Essays by Members of the S. O. T. S.,
Rohrrich, L.: Sprichwort, en RGG VI, 282-284.
ed. G. W. Anderson (Oxford 1979).
Rolla, A.: La Sapienza nei libri sapienziali, en Il messaggio della saluezza III
(Turín 1968) 597-617. Urbach, E. E.: Tbe Sages. Their Concepts and Beliefs (Universidad Hebrea
de Jerusalén 1979).
Rose, A. S.: The «Principies» of Divine Election. Wisdom in 1 Samuel 16, en
Rhetorical Criticism (Pittsburgh 1974) 43-67. Van der Ploeg, J. P.M.: Le Psaume 119 et la Sagesse, en La Sagesse de l'AT
· (Lovaina 1979) 82-87.
Rot, W. M. W.: Numerical Sayings in the OT. A Form-Critical Study: VTS
Van Dijk, J. J. A.: La Sagesse suméro-accadienne (Leiden 1953).
13 (1965).
Schalom. Studien zu Glaube und Geschichte Israels. A. Jepsen zum 70. Ge- Vermeylen, J.: Le Proto-Isaie et la Sagesse d'Israel, en La Sagesse de l'AT
burtstag (Stuttgart 1971). (Lovaina 1979) 39-58.
Schmid, H. H.: Hauptprobleme der altorientalischen und alttestamentlichen Volten, A.: Der Begriff der Maat in den dgyptischen W eisbeitstexten, en Les
Weisheitstzteratur: SchThU 35 (1965) 68-74. Sagesses du Procbe-Orient ancien (París 1963) 73-99.
- W esen und Geschichte der W eisheit. Eine Untersuchung zur altorientali- Weinfeld, M.: The Origin of Humanism in Deuteronomy: JBL 80 (1961)
schen und israelitischen Weisheitsliteratur: BZAW 101 (1966). 241-247.
- Gerechtigkeit als Weltordnung (Tubinga 1968). - Deuteronomy - Tbe Present State of Inquiry: JBL (1967) 249-262.
- Altorientalische Welt in der alttestamentlichen Theologie (Zurich 1974). - Deuteronomy and the Deuteronomic School (Oxford 1972).
Schmidt, J.: Studien zur Stilistik der altt. Spruchliteratur (Münster 1936). Westermann, C.: Weisheit im Sprichwort, en Schalom (Stuttgart 1971) 73-85.
92 LA INVESTIGACION SOBRE LA LITERATURA SAPIENCIAL
PROVERBIOS
Whedbee, J. W.: Isaiah and Wisdom (Nashville 1971).
Whybray, R. N.: Wisdom in Proverbs. The Concept of Wisdom in Proverbs
1-9 (Londres 1965).
- Tbe Succession Narrative: A Study of JI Sam 9-20; 1 Kgs 1-2 (Londres
1968).
- Tbe Intellectual Tradition in the OT: BZAW 135 (1974).
- Yahweh-sayings and their Contexts in Proverbs 10,1-22,16, en La Sagesse
de l'AT (Lovaina 1979) 153-165.
Williams, J. G.: Those who ponder Proverbs. Aphoristic Thinking and Biblical
Literature (Sheffield 1981).
- The Power of Form: a Study of Biblical Proverbs: «Semeia» 17 (1980)
35-56.
Wisdom in Israel and in the Ancient Near East: VTS 3 (1955).
Wolff, H. W.: Amos geistige Heimat: WMANT 18 (Neukirchen 1964).
Wood, J.: Wisdom Literature (Londres 1967).
Wright, G. E.: God who Acts (Londres 1952).
Würthwein, E.: Die W eisheit Agyptens und das Alte Testament. Mitteilungen
des Universitatsbundes Marburg, H. 3/4 (1958-1959) 55-69 ( = Egyptian
Wisdom and the Old Testament, en Studies in Ancient Israelite Wisdom
[Nueva York 1976] 113-133).
Zerafa, P.: Retribution in the Old Testament: Angel 50 (1973) 464-494.
- The Wisdom of God in the Book of Job (Roma 1977).
Ziener, G.: Die altorientalische Weisheit als Lebenskunde. Israels neues Ver-
standnis und Kritik der W eisheit, en J. Schreiner ( ed.), W ort und Bot-
schaft (Wurzburgo 1967) 258-271.
Zimmerli, W.: Zur Struktur der alttestamentlichen Weisheit: ZAW 51 (1933)
177-204.
- Ort und Grenze der W eisheit im Rahmen der alttestamentlichen T heo-
logie, en Gottes Offenbarung. Gesammelte Aufsatze zum AT (Munich
1963) 300-315.
- Grundriss der altestamentlichen Theologie (Stuttgart 1972; trad. cast.: Ma-
nual de Teología del AT, Ed. Cristiandad, Madrid 1980), en especial
pp. 177-190.
Zimmermann, F.: Altágyptiscbc Spruchweisheit in der Bibel: ThGI 17 (1925)
204-217.
INTRODUCCION

El libro de los Proverbios es el más representativo de los sapienciales bí-


blicos 1. En él se encuentran los testimonios más antiguos y más refinados.
del estilo literario sapiencial 2, que se asemejan bastante a ejemplares de
otras literaturas, por ejemplo, la de Egipto 3. Por todo esto contiene, sin
duda, las esencias de la sabiduría israelita con sus dos rostros: el de la
sabiduría popular, aunque ya estilizada por los sabios, y el de la sabiduría
de escuela 4. No podemos olvidar que el libro de los Proverbios, en cuan-
to libro o gran colección de proverbios, es un libro destinado primordial-
mente a la enseñanza: ver los cinco infinitivos finales de los primeros
versos, «para adquirir sensatez y educación, para entender ... » (1,2-6) 5•

l. TITULO DEL LIBRO

El libro comienza con las palabras mísle sezomoh, y para los judíos éste
era su título 6• En la versión de los LXX se denomina -roaipoiµla.i (1:,rxM.u-
µwv-roc;); en la Vulgata latina, Líber Proverbiorum o Proverbia, de aquí
en castellano Proverbios o Libro de los Proverbios, y así en todas las
lenguas modernas. San Jerónimo, en su Prólogo a los libros salomónicos,
llama al libro Masloth 1• Los Padres lo denominan también o-ocplrx, aña-
' Al cuerpo sapiencial de los libros canónicos pertenecen además Job, Eclesiastés
o Qohélet, Eclesiástico o Ben Sira y Sabiduría. Los judíos y los protestantes no con-
sideran canónicos los dos últimos. Sobre otras partes sapienciales de la Escritura
fuera del cuerpo sapiencial, cf, lo que hemos dicho en pp. 64ss. Existe una buena re-
presentación de libros no canónicos verdaderamente sapienciales y que fueron muy
estimados en la Antigüedad, y aún lo son entre los judíos. Cf. H. Duesberg-
P. Auvray, 7.
' También hallamos en Prov testimonios no tan ejemplares de literatura sapien-
cial, pues el criterio de los compiladores no fue siempre la calidad. Cf. W. O. E. Oester-
ley, XII.
' Tendremos ocasión de comprobarlo cuando hablemos de la relación entre Prov
22,17ss y la Enseñanza de Amenemope.
4
Cf. la discusión existente aún entre los autores sobre el tema en pp. 46ss.
5
Este es un punto bien subrayado por los autores antiguos y modernos;
cf Fr. Delitzsch, 4; S. H. Blank, 939s; H. Duesberg-I, Fransen, 179. La tradición
patrística, la medieval y la generalidad de los comentarios se adhieren a esta corrien-
te; cf. R. Cornely (1887) 134.140; S. Pié y Ninot, 51.
6
La Iglesia católica ha heredado esta costumbre de los judíos, y así nombra sus
documentos oficiales por la primera o primeras palabras (Dei Verbum, Gaudium et
spes, Humani generis, etc.).
7
«Masloth, guas Hebraei Parabolas, Vulgata editio Proverbia vocat». A. Barucq
nos aclara en parte este uso de san Jerónimo con una conjetura: «Sans qu'on puisse
I'cxpliquer, on releve chez Ensebe, en cela peut-étre tributaire d'Origene, le terme:
'96 INTRODUCCION A «PROVERBIOS» DIVISION DEL LIBRO 97
diéndole unas veces el epíteto 1trt.vrt.pE'tÓc; (virtuosísima); otras, iM.rt. (di- Resumiendo: se presentan como masa! dichos populares: «Como dice
·vina) o bien 1tmort.ywyLX'rJ (educadora) 8• Durante siglos, en la liturgia .el viejo refrán (masa!): "La maldad sale de los malos ... "» (1 Sm 24,
latina se le ha dado a Proverbios el título de líber Sapientiae, lo mismo , 14)· expresión parecida en Ez 16,44: «Todos los autores de refranes
que a Job, Ecl, Eclo y Sab. En el Talmud aparece como Mislé o como ¡{ve;bo) te harán uno, diciendo: "de tal madre, t~l hija"», c~mo en nues-
séper l;okmah (libro de la Sabiduría) 9• tro «de tal palo, tal astilla». Con el paso del tiempo, al dicho_ popular
La fuente o lugar original de todos estos títulos es el texto hebreo en .sucede la sentencia más estilizada según las normas del paralelismo. En
su comienzo: «Mislé de Salomón, hijo de David, rey de Israel» 10• Tiene · este nuevo ambiente el de los sabios, el masa! amplía su campo; ya no
sentido preguntarse qué es un masal, pues el contenido del libro, según .son solamente dichos' v breves sentencias, sino aforismos, enigmas, poemi-
su encabezamiento, lo constituyen mesalim (plural absoluto de masa!). \as numéricos etc. d~ carácter profano y religioso 13• Según W. McKane,
'el masa! ha adquirido una significación tan generalizada que con él se
puede designar «cualquier tipo de literatura sapi~ncial» 14.
II. QUE ES UN «MASAL» En Proverbios reina el masa! con toda su variedad: en 10-29 la forma
-dominante es la sentencia de sabiduría, en los restantes capítulos son los
A esta pregunta han intentado responder muchos sabios y todavía no se :consejos. En unas y en otros el paralelism~ es o sin?nímico, si ~I verso
han puesto de acuerdo 11• Por mi parte, voy a proponer mi opinión sin segundo repite la idea del primero con términos. seme1an~es,por eJe1?plo:
-exclusivismos . · «El testigo falso no quedará impune, el que dice mentiras no se libra»
La palabra másal se aplicaba al principio a los dichos populares bre- .(19,6), o antitético, si el segundo verso a la i~ea anteri~r opone otra.en
ves, incisivos, cáusticos. Así, por ejemplo: «¡Hasta Saúl está con los pro- términos contrarios: «Hay quien presume de neo y no tiene nada, quien
fetas!», que en 1 Sm 19,24 es un dicho popular que corre de boca en pasa por pobre y tiene una fortuna» (13,7), o sintétic?, si el segun?º
.boca, y en 1 Sm 10,12 se le llama masa!. Equivale a Jr 23,28: «¿Qué verso desarrolla o completa el primero: «Respetar al Senor es manantial
tiene que ver la paja con el grano?», aunque aquí no aparezca ni como vivo, que aparta de los lazos de la muerte» .o~,27). .,
-dicho popular ni expresamente como masa! 12• El mismo caso se repite en Al paralelismo puede acompañarlo o sustituirlo la comparación (cf. ~6,
Jr 31,29: «En aquellos días ya no se dirá: "Los padres comieron agraces, 11-2.7ss) u otras formas más complicadas, como es la del poema numérico
los hijos tuvieron dentera"», y en Ez 18,2: «¿Por qué andáis repitiendo l(cf. 6,16-19) o alfabético acróstico (Prov 31,10-31).
este refrán (másal) ... ? ». 1
También se contaría como másal Gn 1 O ,9. «De donde el dicho: "in-
trépido cazador, según el Señor, como Nemrod"». El contenido de un
.masa! ha llegado a ser modelo o paradigma. III. DIVISION DEL LIBRO DE LOS PROVERBIOS

.Del inicio del libro pasamos al libro mismo de los Proverbios. _Pero antes
Misloth, forme grécisée d'un pluriel feminin inconnu de l'hébreu biblique qui ne
connait que la forme mesbalim comme pluriel de mashal. Jéróme a certainement ce .de ver lo que contiene, nos vamos a detener en su parte exterior o mera-
mot en vue lorsqu'il parle des Masloth quas Hebraei Parabolas, Vulgata autem Pro- . mente formal.
verbia vocant ( ... )». Y para que no nos confundamos, añade: «La "Vu1gate" a Ja.
quelle se refere Jéróme ne peut étre que la ver~ion grecque comll"!ut;é~en! ~tili~~e
de son temps, et le mot qu'il rend par Proverbia est le grec Paroimiai qui signifie 1. Encabezamientos, títulos y subtítulos
-proprement les comparaisons, puis les paraboles» (DBS VIII, col. 1396).
8
Cf., especialmente, R. Cornely, 133-134. Al que toma. en sus manos el libro de los Proverbios y comienza a le~rlo,
9
Cf. H. Renard, 27; G. Laurentini, 379. Para un estudio más completo del título o simplemente a hojearlo, le sorprende un hecho poco común. El libro
.de Proverbios, cf., además de lo ya citado, W. Frankenberg, 1-2; C. H. Toy, V-VI;
A. Vaccari, 47-48; H. Hopfl-S. Bovo, 380; A. Barucq (1964) 15; H. Duesberg- comienza con un título, al menos aparentemente 15: «Proverbios de Salo-
I. Fransen, 177-180; G. Pérez Rodríguez, 676; J. J. Serrano, 433. món, hijo de David, rey de Israel». Pero en 10,1 de nuevo encontra?1os:
io Th. Vargha, en su artículo de «Antonianum» 11 (1936) 219-222, cree que las «Proverbios de Salomón». Esto ya sí es extraño. ¿Es que los anteriores
.diferencias entre LXX y TM se explican suponiendo un título original hebreo, que
traducido al latín sería Proverbium Proverbiorum quod est Salomonis, parecido al
título del Cantar. n H. Lusseau llega a decir que los m'siilim son «enseñanzas de inspiración más
11
Cf. supra, p. 69, y la bibliografía allí citada. Directamente relacionado con bien religiosa y moral, fundadas en observaciones _comunes, las más de las veces ex-
Prov, cf. H. Duesberg-P. Auvray, 8-10; G. Pérez Rodríguez, 676; W. McKane, presadas por medio de imágenes evocadas o sugenda_s, que reclamal!, un esfuerzo. de
262-263; G. Bernini, 7-8; D. Cox, 84-85.87; T. Polk, Paradigms, Parables and M'sii- reflexión para ser comprendidas» (A. Robert-A. Femllet, Introduccián a la Biblia I
.lim: On Reading the Miisiil in Scripture: CBQ 45 (1983) 564-583. [1970] 574).
12
Cf. O. Eissfeldt, 104. " Prooerbs, 262-263.
15
Se discute sobre si Prov 1,1 es verdadero título o no; cf. H. Hópfl-S. Bovo, 384.
7
98 INTRODUCCION A «PROVERBIOS>> DIVISION DEL LIBRO 99
proverbios no son también de Salomón, como acabamos de leer en 1,1? damentalmente respetan la división del editor, como se ve en las explica-
Nuestra sorpresa aumenta cuando en 22,17 se nos avisa que comienzan dones que dan.
«sentencias de los sabios» y en 24,23 que «siguen sentencias de los sa-
,1..

Otros autores se ciñen rigurosamente a los títulos del libro y ponen


bios». Evidentemente estamos ante una serie de colecciones de sentencias •. siete colecciones: I: 1-9; II: 10,1-22,16; III: 22,17-24,22; IV: 24,23-34;
o de máximas sapienciales que aún no ha terminado 16• En 25,1, el editor V: 25-29; VI: 30, y VII: 31 20• Admiten la heterogeneidad de las mismas
nos ofrece «otros proverbios de Salomón que recogieron los escribientes
de Ezequías, rey de Judá». Y para que se vea que no todo es sabiduría de
casa o israelita 17, aún podremos leer a partir de 30,1: «Palabras de Agur,
hijo de Yaqué, el masaíta», y como broche final, las «Palabras de Lemuel,
I colecciones y prefieren dejarlas como nos han sido transmitidas. Varían-
' tes de ésta en parte se pueden considerar las siguientes divisiones, cuyos
I patrocinadores intentan individualizar aún más las colecciones.
Los que propugnan ocho colecciones: I: 1-9; II: 10,1-22,16; III:
rey de Masá, que le enseñó su madre», en 31,lss.
Un repaso superficial al libro de los Proverbios, el mero hecho de
haberlo visto por encima, nos sugiere tantas preguntas, tantos problemas,
I! 22,17-24,22; IV: 24,23-34; V: 25-29; VI: 30; VII: 31,1-9; VIII: 31,
10-31
21•

La mayoría de los autores, sin embargo, propone nueve colecciones o


que no sabe uno por dónde continuar. El que conoce un poco la historia ¡
partes: I: 1-9; II: 10,1-22,16; III: 22,17-24,22; IV: 24,23-34; V: 25-29;
de la interpretación de Proverbios sabe que durante siglos los autores
han intentado responder a las preguntas que suscitan no sólo el texto
I VI: 30,1-14; VII: 30,15-33; VIII: 31,1-9, y IX: 31,10-3122• Esta es la
( proposición que a mí particularmente más me satisface.
mismo, sino lo más superficial de él, como son los títulos y subtítulos que La importancia que tiene la enumeración de las colecciones de que
encabezan las series de sentencias que componen el libro en su totalidad. consta el libro, según el parecer de los autores, se advertirá al proponer
¿Cuántas son estas colecciones y cómo han surgido? las diferentes hipótesis sobre la formación del libro y las características
de cada una de ellas, que tratamos inmediatamente.
2. Colecciones o partes del libro de los Proverbios
Por lo que acabamos de ver, no es difícil proponer una división de Pro- 3. Características de las colecciones o partes de Proverbios
verbios; basta dejarnos guiar por las cabeceras de las series que hemos
citado y que pertenecen al libro mismo. Pero ¿es ésta la única división Este apartado no es una consecuencia del anterior, sino más bien lo con-
que se puede proponer y la más adecuada? Los autores reconocen que no trario. En él se aducen las razones que los autores han tenido para dis-
existe en el libro una trama interna que sirva de soporte a un desarrollo tinguir las colecciones entre sí. Para nosotros, al menos, es una confirma-
uniforme 18• Se trata de una antología de sentencias sobre materias muy ción de la pluralidad de las mismas. Puesto que no vamos a dedicar nin-
heterogéneas o, si se prefiere, de una colección de colecciones dispares, gún capítulo a la doctrina de los Proverbios, por la simple razón de que
cada una de las cuales tiene detrás de sí una larga historia independiente. no creemos que exista en ellos un cuerpo doctrinal propio, este apartado
¿Cómo determinar más en concreto estas colecciones? El asunto es muy
difícil. Los autores tienen conciencia de ello, y por eso cada uno propone 20
Cf. L. Alonso, 23s; O. Kaiser, 296; O. Eissfeldt, 637s, que admite que 31,
la división que le parece mejor, acompañada siempre de los argumentos 10-31 es una composición independiente; lo mismo dice prácticamente de 30,15-33,
que la avalan, pero a sabiendas de que hay otras posibilidades. Las princi- con lo que el libro constaría de nueve colecciones o partes. También existe una va-
pales propuestas que se han hecho se pueden resumir brevemente. riante notable en este apartado de siete colecciones: algunos hacen de las dos colec-
ciones de los sabios una sola, pero dividen el último capítulo en 31,1-9 + 31,10-31;
Hay quien opina que Proverbios consta de cinco colecciones o partes: así, Cornely (1887) 136-139, que separa el prólogo (1,1-8; en 1914, 342: 1,1-7);
I: 1-9; II: 10,1-22,16; III: 22,17-24,34; IV: 25-29; V: 30-3119. Fun- H. 21Ringgren, 8; J. M. Thompso;1,84s. , . .
Fr. Delitzsch, 6s, que considera 1,1-6 titulo del libro; H. _Renard,29s, advie1;te
16
Cf. R. Cornely (1887) 141; P. W. Skehan; R. H. Pfeiffer, 645; A. Bentzen, que en LXX 30 1-14 está separado de 30,15ss; R. H. Pfeiffer, 649; E. Sellin-
171;17 A. Marzal, 15; O. Eissfeldt, 639ss, etc. G. Fohrer, 347; R. N. Whybray, 12. Variante a su vez de esta sentencia es la que
Cf. H. Ducsberg-P. Auvray, 16; A. Marzal, 59; E. Sellin-G. Fohrer, 351. admite ocho partes o colecciones, pero no exactamente las mismas: hace una colec-
18
Es sentir unánime de los autores; cf. R. Cornely (1887) 135; A. Barucq, 17; ción de las sentencias de los sabios, pero divide en dos el cap. 30, vv. 1-14 y vv. 15-33;
E. Sellin-G. Fohrer, 348; J. M. Thompson, 84-85; O. Eissfeldt, 640; G. Laurentini, cf. H. Lusseau (1957) 629s, (1981) 619; J. J. Serrano, 435s.
381. zz A. Vaccari, 5ls, para el que 1,1-7 es título del libro; A. M. Dubarle,._25;
19
Así, C. H. Toy, VI, aunque la parte III en realidad la divide en dos: 22,17- H. Duesberg-P. Auvray, 8; E. Jones, 21s; U. Skladny, 5; B. Gemser, 4; H. Hopfl-
24,22 + 24,23-34, y la V la pone como «discursos de carácter variado». También S. Bovo 381 (variante: 30,1-10 y 30,11-33); A. Barucq (1964) 17s, (1972) 1401-
R. B. Y. Scott (pp. 14-15) habla de cinco partes, pero en la III indica subdivisiones 1404· R. Murphy, 1309; A. Rolla, 521-524; A. Weiser, 9; S. Pié y Ninot, 46s;
y en la V cuatro apéndices. G. Pérez Rodríguez (678s) propone una variante muy G. B~rnini, 9s (como Vaccari); G. Laurentini, 381s. W. O. E. Oesterley había l?ro-
importante al desgajar del comienzo un prólogo: 1,1-7, y de la V parte un epílogo: puesto dividir aún 22,17-24,22en dos colecciones,a saber: 22,17-23,14(la dependien-
31,10-31. te de Amenemope) y 23,15-24,22.
100 INTRODUCCION A «PROVERBIOS» DIVISION DEL LIBRO 101
puede suplirlo. Subrayaremos algunas enseñanzas que resaltan 'entre las ta; 16,10-15, sentencias sobre el rey 27• Estos versos ocupan el centro del
demás en las colecciones de sentencias y consejos 23• libro actual. ¿Pretendido?
Prou 1,1-7: Como se explicará en el comentario, da título y propone Hay indicios para pensar que las mismas subcolecciones presuponen
el programa y lema de todo el libro. series de versos reunidos antes de que fueran integrados en las colecciones
actuales. Estos indicios son los duplicados existentes; cf. 10,1 con 15,20;
Colección primera: Prov 1,8-9,18 10,2b con 11,4b; 10,6b con 10,llb; 10,Sb con 11,lOb; 10,13b con
El tema o argumento principal es la invitación que el padre hace al 19,29b 28•
hijo (hijos) para adquirir la sabiduría, es decir, la sensatez y prudencia en Los aramaísmos presentes en las colecciones no son interpretados de
la vida y para huir de los peligros que le acechan: las malas compañías, la misma manera por los autores 29• De todos modos, esta primera colec-
especialmente la de «la mujer extranjera». Predominan los consejos (de ción salomónica es uno de los pilares del libro de los Proverbios; sobre
un padre a su hijo); son notables los discursos de la sabiduría personifi- su antigüedad relativa hay convergencia de pareceres.
cada, que habla de su propio origen divino y se recomienda a sí misma Colección tercera: Prov 22,17-24,22. Máximas de maestros
(1,22-33 y 8,4-36); tímidamente alza su voz Doña Locura (9,16-18). Hay Esta es la primera colección de los sabios (cf. 24,23 ). Son consejos
también algunas sentencias sueltas 24. La forma literaria es única en la al inexperto en la vida, para que sepa comportarse debidamente.
literatura sapiencial israelita hasta este momento. Destacan las estrofas Con relación a la colección segunda (10,1-22,16), el estilo cambia no-
de unos diez versos cada una. W. O. E. Oesterley las llama «formas de tablemente: a los dísticos siguen estrofas de cuatro versos; predomina el
ensayo en miniatura» 25. Realmente, no aparecerán en las otras partes de uso de la segunda persona, como es propio de los consejos. Lo que no
Prov y no se volverán a ver hasta Ben Sira. El espíritu que se respira es cambia es la nota de variedad y heterogeneidad en el contenido. Quizá
profundamente religioso y yahvista. Todos estos elementos son decisivos se pueda notar una serie sobre la temperancia en 23,29-35.
para la datación tardía de la colección. Esta colección puede subdividirse en dos subcolecciones: la primera,
22,17-23,11, y la segunda, 23,12-24,22. La razón principal de esta sub-
Colección segunda: Prov 10,1-22,16. Proverbios de Salomón división está en el parentesco que existe entre 22,17-23,11 con la Ense-
Es la primera colección salomónica. De ella dice L. Alonso Schokel: ñanza de Amenemope (ca. 1000-600 a. C.). La sentencia dominante entre
«Es una antología de proverbios breves, reunidos sin criterio coherente: los autores es que Prov es posterior a Amenemope y que depende litera-
los hay repetidos, con variantes, hay pequeños grupos temáticos. Los hay riamente de ella, aunque no servilmente 30•
ingeniosos y certeros, pero una buena parte nos resultan convencionales
y monótonos» 26• Parte cuarta: Prov 24,23-34. Siguen máximas de maestros
Desde el primer verso se advierte que hemos pasado a otro mundo Segunda breve colección de los sabios. Las características son las mis- mas
literario. De los «breves ensayos» de la primera colección pasamos al que las de la colección anterior. Sólo se distingue por el título. Por eso
algunos autores de las dos colecciones hacen una sola 31•
verso corto de dos hemistiquios. El estilo es simple, sencillo, aunque refi-
nado, pues tenemos delante una obra de maestros. Casi todo son senten- Colección quinta: Prov 25-29. Otros proverbios de Salomón ...
cias; los consejos son raros. La materia es heterogénea, se extiende a la Esta colección se suele llamar la segunda colección salomónica, aun-
vida entera en sus más variadas circunstancias y facetas. En lo exterior que, como leemos en 25,1, los proverbios que contiene han sido recopi-
predomina lo pragmático y profano sobre lo religioso, la ética sobre la lados por los sabios al servicio del rey Ezequías. El parentesco con la
moral. Los autores han contado los versos: 376 [375]; son sentencias primera colección salomónica (10,1-22,16) es evidente. Vuelven los dís-
distribuidas en dos subdivisiones con peculiaridades que las distinguen. ticos antitéticos, reunidos sin un criterio interno. Se distinguen muy bien
La primera: ce. 10-15, consta de dísticos con paralelismo antitético; en la los ce. 25-27 de los ce. 28-29. Leer Prov 25-27 es una delicia. En estos
segunda: ce. 16,1-22,16, predominan los dísticos sinonímicos sobre los capítulos se encuentran los proverbios más puros en forma y contenido.
sintéticos. En esta segunda subcolección llaman la atención algunas con- 27
Cf. A. Barucq (1964) 17.
centraciones de versos temáticos: 16,1-9, sobre el Señor, de cuño yahvis- " Cf. H. Lusseau, 620; B. Gemser, 55-57; E. Sellin-G. Fohrer, 348s.
2''
Cf. O. Eissfeldt, 641; E. Sellin-G. Fohrer, 349.
.w Sobre lo relativo a Enseñanza de Amenemope y Proverbios, cf. supra, p. 42.
23
Para nuestro propósito, cf. A. Vaccari, 51, en el que se inspiran los autores, a En castellano existe una versión del original egipcio con un estudio comparativo entre
veces sin citarlo. , rilo y Proverbios: A. Marzal, La enseñanza de Amenemope. Introducción, traducción
24
A. Barucq (1964) 17, cita como sentencias que no encajan en el conjunto 3, y comentario (Madrid 1965).
27-30; 6,1-19 y 9,7-12. " Cf., por ejemplo, H. Lusseau (1981) 619, y arriba, pp, 4-5, notas 19-21.
25
26
P. XIII; cf. J. M. Thompson, 84.
Proverbios y Eclesiástico, 23.
102 lNTRODUCCION A «PROVERBIOS» COMPOSICION, DATACION Y AUTORES 103

Rebosa la sabiduría popular en una forma perfecta. Son bellísimos los Parte novena: Prov 31,10-31
proverbios que utilizan fenómenos atmosféricos o elementos de la natu- Prov 31,10-31 no es propiamente una colección de proverbios, sino
raleza como términos de comparación. Predominan los dísticos con para- una composición poética, de la que se ha dicho que es un «soberbio poe-
lelismo sintético. En la historia del libro de los Proverbios son famosos ma, con mucho el mejor poema alfabético acróstico del Antiguo Testa-
los dos versos 26,4-5, pues su aparente contradicción suscitó entre los mento» 38, «inspirado en la sabiduría familiar y rural» 39; tema antiguo
rabinos una controversia 32• de reciente redacción 40• Pretendidamente cierra el libro, como broche de
Los ce. 28-29 se distinguen por su espíritu religioso. En ellos son oro 41, como colofón que hace inclusión con la sabiduría de la primera
frecuentes las alusiones al Señor, se recomienda la observancia de la ley 33 parte y en claro contraste con Doña Locura de 9,Uss <Q.
y se contraponen malvados a justos. Predominan los dísticos con parale-
lismo antitético.
Prov 25-29, como colección, es otro pilar junto con Prov 10,lss, qui- IV. COMPOSICION, DATACION Y AUTORES
zá el principal en todo el libro. DE LOS PROVERBIOS

Colección sexta: Prov 30,1-14.


El libro de los Proverbios concentra la actividad de la sabiduría en Israel
Palabras de Agur, hijo de Y aqué, el masaíta
Prov 30-31 se compone de varios apéndices que el TM ha reducido a durante varios siglos, como el libro de Isaías la profecía, el Pentateuco
dos, con sus títulos correspondientes (cf. 30,1 y 31,1). Por la versión de la ley y la historia y el Salterio la poesía religiosa 43• Hemos visto la com-
los LXX sabemos que son cuatro 34• Las palabras de Agur (30,1-14) for- plejidad de Proverbios, la variedad de sus colecciones. Detrás de algunas
man un bloque heterogéneo en el estilo y en los materiales y tienen sabor de ellas se puede suponer una larga y fatigosa historia de creadores de
proverbios, de transmisores y de colectores de los ya creados: la actividad
extranjero 35• 30,1-6 nos recuerdan al también extranjero Job 36• Los vv.
de tantos sabios anónimos, de discípulos y de maestros. Los autores han
7-9 son una oración; 30,11-14 es una serie de proverbios con el mis- mo
comienzo: «Hay quien ... ». En esta colección aparece la estrofa te- intentado describir cómo se ha llegado a formar el libro de los Proverbios.
trástica con paralelismo sinónimo. Nosotros nos aprovechamos de su esfuerzo, proponiendo en pocas líneas
un probable proceso de composición. En líneas generales, no es difícil
Colección séptima: Prov 30,15-33 trazar este proceso, porque se da una gran convergencia de pareceres con
Colección de sentencias numéricas y sin título. En Prov no son muy muy pocas variantes. Advertimos que hablamos siempre de colecciones,
frecuentes las sentencias numéricas 37, relacionadas con los enigmas. Esta no de versos ni de materiales en concreto.
característica la distingue de las demás colecciones. El paralelismo es más Se admite comúnmente que las dos colecciones salomónicas (10,1-
bien sintético. El ambiente original parece ser el desierto por la serie de 22 ,16 y 25-29) son los. polos de atracción de las demás colecciones 44•
animales que aparecen en tan pocos versos. Sobre cuál de las dos sea la primera no existe acuerdo; unos prefieren
Colección octava: Prov 31,1-9. Palabras de Lemuel, rey de Masá
Cuatro estrofas de cuatro versos que contienen los consejos de una 38
R. H. Pfeiffer, 649; cf. J. M. Thompson, 85.
madre a su hijo, el rey. Ejemplo típico de una pequeña colección, intro- 39
A. Barucq (1964) 18.
ducida como apéndice. En ella rige el paralelismo sinonímico. 'º Frase repetida por no pocos autores; cf. A. Barucq (1964) 18; S. Pié y Ninot
47; G. Laurentini, 381. '
41
A. Weiser, 266, cree que sirve de contrapunto a la mujer peligrosa de que se
32
habla en 31,3. Lo mismo afirma E. Sellin-G. Fohrer, 352, pero elevándola a símbolo
Cf. más adelante la conclusiónsobre la canonicidad de Prov. de la mujer, como Gn 2,18.
" Cf. 28,4.7.9; 29,18. 42
Cf. A. Rolla, 531; A. Barucq (1964) 18, niega expresamente esta inclusión por
34
Cf. G. Sauer, 92. LXX sigue en las colecciones un orden diferente del TM: razón del diverso contenido religioso en la primera parte, no religioso en la novena
30,1-14 sigue a 24,22 y 30,15-33 a la colección 24,23-24.El cap. 31 aparece dividido 43
Cf. B. Gemser, 4. ·
en dos bloques: 31,1-9, que va después de 30,15-33,y en último lugar el poema 31, 44
Parece que son dos los puntos de partida de los autores: por un lado, Fr. De-
10-31. El orden de las coleccioneses el siguiente: I, II, III, VI, IV, VII, VIII, V, litzsch, 6s, y por otro, A. Vaccari, 51s.56s. A ellos siguen con fidelidad P. W. Skehan,
IX; cf. W. O. E. Oesterley, XIX; A. M. Dubarle, 25; H. Duesberg-P. Auvray, 8; 115; I-.L Duesberg-P, f',-uvray, ~.16; H. Hopfl-S. Bovo, 382-384; A. Barucq, 17s;
B. Gemser, 4. A. We1ser,265s; G. Perez Rodríguea, 681; A. Rolla, 531; O. Kaiser, 296; J. J. Serra-
35
W. McKane, 644, relaciona a Agur con Lemuel, los dos de Masá, localidad 110, 438; S. Pié y Ninot, 85s; G. Bernini, 10; G. Laurentini, 381; H. Lusseau (1981)
probablemente del norte de Arabia; cf. Gn 25,14. <,20; D. Cox, 89s; E. Sellin-G. Fohrer hablan de tres coleccionesverdaderas es decir
se G. Pérez Rodríguez dice que «el agnosticismo de Agur recuerda al Eclesiastés», de las dos salomónicas y de 1-9. Esta manera de hablar no se opone a lo que vamo;
681.37 diciendo, pues Prov 1-9 es posterior según ellos mismos. De la misma manera se
Cf. Prov 6,16-19; G. Sauer, 91.114. expresa B. Gemser, 4s.
104 INTRODUCCION A «PROVERBIOS»
COMPOSICION, DATACION Y AUTORES 105
una 45 y otros otra 46, o simplemente afirman la misma antigüedad para el editor mismo del libro, al menos Prov 1-9. El poema final o es creación
ambas 47• Quizá no sea del todo conveniente proponer la cuestión de esta propia o adaptación person,al. Así, pues, la fe~h~ de composición de la
manera, porque muy probablemente las colecciones se fueron formando introducción (1-9) y del epilogo (31,10-31) co~nc1de con la del v?lume,n
poco a poco e independientemente hasta que el creador del libro, como en cuanto tal y como ahora lo conocemos y tiene com_o referenct~: n:ias
tal, las recogió en un volumen 48• Desde el tiempo salomónico los sabios acá de la cual no se puede pasar, el libro de Ben Sira o Eclesiástico
actuaban en Israel 49• Esta actividad fue más fecunda hacia mediados y (ca. 190 a. C.). Según parecer general, Sir 47,17 tiene presente el libro
finales del siglo VIII a. C. 50, enriquecida, sin duda, por la reunión en Judá de los Proverbios (cf. 1,6) 56• La versión griega de los LXX, además de
de los fugitivos de Samaría 51• A esta labor, continuada después ininte- otras diferencias con el TM 57, ordena las colecciones de manera diversa,
rrumpidamente, se debe la recopilación de tradiciones orales, entre ellas la pero muy significativa. La primera (Prov 1-,9) y _la novena (Pro_v 31,
de tantas y tantas sentencias de sabiduría que forman el substrato de 10-31) son las mismas en LXX y TM; las mas recientes abren y cierran
, las grandes colecciones salomónicas y también de las otras colecciones el volumen de Proverbios con una visión unitaria y vertebrada de todo el
menores que se fueron formando poco a poco: de 22,17-24,22 y 24, conjunto. Las dos colecciones salomónicas, es decir, la segunda (Prov
23-34; todas ellas contienen «sentencias de sabios» 52• En cuanto a 30,1- 10,1-22,16) y la quinta (Prov 25-29), ocupan en LXX la segunda capa,
31,9 no hay posibilidad de datarlos. Es muy probable que el editor final que envuelve a todas las demás colecciones menores en este orden: ter-
recogiera todo este material disperso y existente antes de él 53• cera (22,17-24,22), sexta (30,1-14), cuarta (24,23-34), séptima (30,l~-33)
Nos quedan el inicio y el final del libro, es decir, Prov 1-9 y 31,10-31. y octava (31,1-9). De esta manera,Jo nuevo envuel".e.a lo más antiguo, y
Con la excepción de algunas voces solitarias 54, el coro general de autores en el centro, lo intermedio. ¿Cual era el orden ongm~I del volumen? No
opina que son las partes más recientes de Proverbios 55 y que las compuso lo sabemos, ni quizá lleguemos a saberlo nunca. Lo importante es la obra
que resta.
45
Prov 25-29 es la colección más antigua; cf. A. Bentzen, 173 (ca. 700 a. C.);
O. Eissfeldt, 643, lo mismo; D. Cox, 89 (siglo vm). ¿Qué sabemos de los demás autores de las colecciones, grandes o
'° E. Jones, 23, coloca la colección Prov 10,lss en el siglo VIII, mientras que pequeñas? . .
Prov 25-29 lo retrasa al VII a. C.
47
El libro se atribuye a Salomón ya en el primer verso: «Proverbios de
Es lo más común, por ejemplo, W. O. E. Oesterley, 265 (siglo VIII a. C.); Salomón». También la gran colección segunda comienza: «Proverbios de
B. Gemser 4 (siglo y medio después de Salomón); A. Barucq, 17s, como Gemser;
A. Weiser,' 265: las dos antiguas; lo mismo J. J. Serrano, 438; S. Pié y Ninot, 46, Salomón» (10,1). Pero después de lo que hemos dicho parece superfluo
como Gemser. plantearse siquiera la pregunta de si Salomón f~e realmente el autor del
48
B. Gemser, 4, opina que a la colección salomónica primera se le unieron 22,17- libro en su totalidad o, al menos, de las colecciones que llevan su nom-
23,14 y 23,15-24,22 antes de que formaran un blo9ue ,con 25-29. , .
" El primer libro de los Reyes ensalza la sabiduría de Saloman de forma hiper- bre 58• Delante de nosotros tenemos un caso de atribución o pseudonimia:
bólica; cf. 1 Re 5,9-14; 10,1-9.23-24. Pero no parece que se pueda negar que en su como a Moisés se le atribuyen los escritos legales y a David los Salmos,
tiempo empezó la actividad de los sabios, por influjo quizá de los sabios de Egipto; a Salomón los escritos sapienciales 59• Es muy difícil determinar las capas
cf. supra, pp. 50s. Se da como cierta la actividad de los sabios en tiempos del rey
Ezequías (Prov 25,1), pero hay que confesar que una actividad semejante no se po- (ca. 190 a. C.) tanto Prov 1-9 como 31,10-31: W. O. E. Oesterley, ~III.XXVI; R.
día improvisar, sino que requería una larga tradición.
'º La lucha abierta de Isaías con los sabios de su tiempo (cf. Is 5,21 y supra, H. Pfeiffer, 659; H. Hopfl-S. Bovo, 383s; A. Barucq (1964) 17; H. ~mggren, 8s; L.
pp. 66ss) y el testimonio de Prov 25,1, que recoge una verídica tradición, así lo con- Alonso, 23s; E. Sellin-G. Fohrer, 348; J. J. Serrano, 438; O. Eissfeldt, 641; G.
firma. Laurentini, 381.
se Cf. S. H. Blank 940s; H. Hopfl-S. Bovo, 383s; A. Bentzen, 173.
" Cf. A. Bentzen, 173. A esta época también está ligado el nacimiento del movi- 57 De la versión griega de los Proverbios
miento deuteronomista. da A. Vaccari este juicio severo, pero
" E. Jones, 23, pone Prov 22,17-24,34 en el siglo VII a. C.; la misma colección acertado: «Eius utilitas triplici vitio, quo laborat, coarctatur: l.º Interpres parum
pertenece también al siglo vn, según W. O. E. Oesterley, XXVI; de mitad o finales calluit linguarn hebraicam, sensum saepe non intellexit ~t. divi?atus est ~otJ?s, quam
del siglo VI a. C., según S. Pié y Ninot, 46; R. H. Pfeiffer, sin embargo, asigna 22,17- vertí t. V. gr. in enumeratione 6,16 pro sex ... _sept~m (ses ... rebtf) vert~t laetatur,
23,14 al siglo v a. C. y 23,15-24,22 al IV (p. 659). 22,17-23,12 es preexílico según
conteritur" (sas ... iabar), 2.º Est admodum liber in vertendo et elegantiam graecam
O. Eissfeldt, 641s, y los que admiten el influjo de la Enseñanza de Amenemope. cum iactura sensus prosequitur; cf. v. gr. 1,14.18.22.32 .. 3.º Adamar. parap?rasim et
" E. Jones, 23, opina que es de tiempos anteriores al destierro. amplificationem, et non raro de suo addit plura vel pauc10r~, nunc stichum mtegrum,
54
W. F. Albright coloca Prov 8 y 9 en el tiempo preexílico con influjos fenicios y nunc piures continenter versus; v. gr. _post. 4,27 tetrastichom: post 9,12 septem
ugaríticos; cf. Some Canaanite-Phoenician Sources of Hebrew Wisdom: VTSup 3 (1955) stichos; 9,18 totidem; post 24,22 u~dec1m stichos, ~nter haec _paucos habet versus,
a TM absentes, qui viden~ur a gem1?0. textu heb~aico pro.vemre;. v, gr. 11,16; 27,
1-15. Para Chr. Kayatz, Prov 1-9 es preexílico; cf. Studien zu Proverbien 20.21. Viceversa non paucis caret stichis aut versibus, qui sunt m TM cetensque
I-IX. WMANT 22 (Neukirchen 1966). verss.; v. gr. 1,16; 4,7; 8,29; 11,3.4; 18,23-19,2; 21,14-19, etc.» (pp. 57-58).
55
S. Pié y Ninot, 46, remonta Prov 1-9 al siglo va. C.; A. Vaccari, 56s, asigna las ss Cf A. Bentzen, 172; H. Ringgren, 8s; J. M. Thompson, 83s.
dos partes a los siglos V-IV a. C.; así también D. Cox, 89; según A. Robert (19~5) " E.· R. Cornely, 142, podemos leer que hasta la Edad Media se a_ceptaba a Salo-
504, Prov 1-9 no es de finales del siglo IV; del siglo IV hasta antes de Ben Sira món como el autor del libro, especialmente por las oscuridades provenientes del texto
106 INTRODUCCION A «PROVERBIOS»
«PROVERBIOS», LIBRO SAGRADO 107

inferiores de la tradición, que indudablemente llega a los tiempos salomó- que todo, el espíritu que lo hizo nacer y crecer ha prestado un servicio
nicos y aun los rebasa. Sobre esto los autores discuten, y con razón, atri- inapreciable: el de colmar la sima abierta artificialmente entre las llama-
buyendo a los tiempos de Salomón unos más materia y otros menos 60• das esfera sagrada y esfera profana del mundo. Los sabios proclaman, sin alzar
. Como veíamos al hablar de la composición de Proverbios, la compi- cátedra de doctores, lo sagrado y religioso de la naturaleza y la na- turaleza
lación se debe a esa cadena anónima de sabios que pacientemente han ido de lo religioso. La sabiduría que constituye al hombre, que lo guía y
recogiendo, como piedras preciosas, los proverbios y las sentencias que se conduce se descubre que es don de Dios. Por eso tiene sentido hablar del
repetían entre el pueblo y en las escuelas, y a las que ellos mismos apor- humanismo creyente de los sabios del Oriente antiguo y de los de Israel en
taban sus creaciones más o menos originales. El último ejemplo nos lo da particular 65• Ayer como hoy, también es verdad que «la mu- chedumbre de
el editor del libro, muy probablemente hacia la mitad del siglo m a. C. 61 los sabios salva al mundo» (Sab 6,24).

V. CONCLUSION:
PROVERBIOS, LIBRO SAGRADO

El libro de los Proverbios entró pronto a formar parte de los libros sa-
grados de Israel. Pocas voces entre los rabinos se levantaron en contra
de Proverbios por pasajes aparentemente contradictorios (26,4-5) o in-
convenientes (cap. 7). Pero el concilio judío de Yamnia (ca. 90 d. C.)
terminó con esta controversia 62• Entre tanto, los cristianos hacían uso de
él, como palabra inspirada, porque estaba en la lista o canon de sus libros
sagrados: la versión griega de los LXX y, como puede fácilmente consta-
tarse, por las citas que de él hacen los autores del Nuevo Testamento 63•
Proverbios ha sido un Jibro usado en la liturgia, pero, al parecer, no
muy del agrado de los padres y doctores, pues son poquísimos los comen-
tarios que de él hicieron y de escaso valor 64• Sin embargo, Prov y más

griego en 30,1 y 31,1. A partir del siglo xvr, con el mejor conocimiento del TM se
atribuía a Salomón la mayor parte del libro solamente, admitiendo adiciones poste-
riores. Pero desde entonces fue imponiéndose la sentencia contraria. Todavía Cornely
admite que la mayor parte de Proverbios tiene a Salomón por autor; cf. pp. 147s.
La autoría en sentido amplio, es decir, la atribución solamente de dichos sapiencia-
les a Salomón o a círculos de su corte, recogidos posteriormente por sabios, entre los
que se encuentran los de Ezequías (Prov 25,1 ), es el paso siguiente. Aún hay autores
que defienden en este sentido la creación de Salomón de partes principales de Prov;
cf. A. Vaccari, 53s; H. Hopfl-S. Bovo, 383; G. Pérez Rodríguez, 680· A. Rolla 531·
G. Laurentini, 380s. ' ' '
eo Quizá no exista ningún autor que niegue la aportación salomónica en este sen-
tido a Proverbios. Explícitamente se muestran favorables E. Sellin-G. Fohrer, 350s;
J. M.61 Thompson, 83s; O. Eissfeldt, 645.
Cf. W. O. E. Oesterley, XIII; R. H. Pfeiffer, 659; S. H. Blank, 940; O. Eiss-
feldt, 640.
62
Cf. Fr. Delitzsch, 36; W. Frankenberg, 2; H. Renard, 28s; G. Pérez Rodríguez,
687s; J. J. Serrano, 438s.
63 Proverbios se citan explícitamente en los siguientes lugares: Prov 3,7 en Rorn

12,16; Prov 3,lls en Heb 12,5s y Ap 3,19; Prov 3,34 en Sant 4,6 y 1 Pe 5,5; Prov
4,26 en Heb 12,13; Prov 10,12 en 1 Cor 13,7 y 1 Pe 4,8; Prov 11,31 en 1 Pe 4,18;
Prov 22,8 en 2 Cor 9,7; Prov 24,12 en Rom 2,6 y Ap 22,12; Prov 25,7 en Le 14,7ss;
Prov 25,21s en Rom 12,20; Prov 26,11 en 2 Pe 2,20. Existen otras muchas citas
implícitas.
64
Cf. H. Duesberg-P. Auvray, 21. " Cf. O. S. Rankin, Israel's 1Visdom Literature (Edimburgo 1936) 1-9.
BIBLIOGRAFIA 109
BIBLIOGRAFIA Marzal, A.: La enseñanza de Amenemope. Introducción, traducción y comen-
tario (Madrid 1965).
McKane, W.: Proverbs. A new Approach (Londres 1970).
l. Obras citadas en la introducción Murphy, R. E.: Proverbios, en Enciclopedia de la Biblia, V (Barcelona 1965)
1318-1320.
Alonso Schokel, L.: Proverbios y Eclesiástico, en «Los Libros Sagrados» 14 Oesterley, W. O. E.: The Book of Proverbs (Londres 1929).
(Ed. Cristiandad, Madrid 1968). Pérez Rodríguez, G.: Proverbios. Introducción y comentario. Biblia Comen-
Barucq, A.: Le livre des Proverbes. Sources Bibliques (París 1964). tada, IV (Madrid 1967) 675-850.
- Proverbes (Livre des), en Suppl. Dict. Bible VIII (París 1972) col. 1395- Pfeiffer, R. H.: Introduction to the Old Testament (Londres 1953) 645-659.
1476. Pié y Ninot, S.: La palabra de Dios en los libros sapienciales (Barcelona 1972)
Bentzen, A.: Introduction to the Old Testament, vol. II (Copenhague 71967) 45-89.
171-173. Renard, H.: Le livre des Proverbes. La Sainte Bible (París 1943).
Bernini, G.: Proverbi (Roma 1978). Ringgren, H.: Sprücbe, en Das Alte Tcstament Deutsch, 16 (Gotinga 21967).
Blank, S. H.: Prouerbs, Book o], en The Interpreter's Dictionary of the Bible Robert, A.: Les attaches littéraires bibliques de Prov. I-IX: RB 43 (1934)
(Nashville 1962) 936-940. 42-68.172-204.374-384; 44 (1935) 344-365.502-525.
Cornely, R.: Introductio specialis in Didacticos et Propheticos V. T. Libros, en Rolla, A.: Libro dei Proverbi, en Il messaggio della saluezza. A. T. II (Turín
Historica et critica Introductio in utriusque Testamenti Libros Sacros, II-2 520-534.
(París 1887).
Sánchez Hernández, A.: La ética de los sabios de Israel. Estudio de moral bí-
- Historicae et criticae Introductionis in utriusque Testamenti Libros Sacros
blica (Madrid 1970) 13-15.
Compendium (París 1914).
Cox, D.: Proverbs with an Introduction to Sapiential Books (Delaware 1982). Sauer, G.: Die Sprüche Agurs. BWANT 84 (Stuttgart 1963).
Delitzsch, Fr.: Das salomonische Spracbbuch, en Biblischer Commentar über Scott, R. B. Y.: Proverbs. Ecclesiastes. The Anchor Bible (Nueva York 1965).
die poetischen Bücher des Alten Testamentes (Leipzig 1873). Sellin, E./Fohrer, G.: Einleitung in das AT (Heidelberg 111969) 346-352.
Dubarle, A.-M.: Les Sages d'Israel (París 1946) 25-63. Serrano, J. J.: Proverbios. Traducción y comentario, en La Sagrada Escritura.
Duesberg, H./ Auvray, P.: Le livre des Proverbes. La Sainte Bible (París 1957). AT, vol. IV (Madrid 1969) 431-526.
Duesberg, H./Fransen, I.: Les Scribes Inspirés. Introduction aux livres sapien- Skehan, P. W.: A single Editor for the Whole Book of Proverbs: CBQ 10
tiaux de la Bible (Maredsous 1966) 177-367. (1948) 115-130.
Eissfeldt, O.: Einleitung in das Alte Testament (Tubinga 41976). Skladny, U.: Die dltesten Spruchsammlungen in Israel (Gotinga 1962).
Frankenberg, W.: Die Sprücbe, Prediger und Hoheslied. Handk. z. A.T. (Go- Thompson, J. M.: The Form and Function of Proverbs in Ancient Israel (La
tinga 1898). Haya-París 1974).
Gemser, B.: Sprücbe Salomas. Handbuch z. A.T., 16 (Tubinga 1963).
Toy, C. H.: A Critica! and Exegetical Commentary on the Book of Proverbs.
Hopfl, H./Bovo, S.: I ntroductio specialis in V etus Testamentum (Nápoles
61963). The International Critica! Commentary (Edimburgo 1904).
Jones, E.: Proverbs and Ecclesiastes (Londres 1961). Vaccari, A.: Institutiones Biblicae scholis accommodatae, vol. II: De Libris
Kaiser, O.: Einleitung in das AT (Gütersloh 1969) 292-296. V. T.; vol. III: De Libris Didacticis (Roma 1929) 47-59.
Kayatz, Chr.: Studien zu Proverbien I-IX. Eine form-motivgeschichtliche Un- Vargha, Th.: Miscelanea: «Antonianum» 11 (1936) 219-222.
tersuchung unter Einbeziehung agyptischen Vergleichsmaterials. WMANT Weiser, A.: Einleitung in das Alte Testament (Gotinga 61966).
22 (Neukirchen 1966). Whybray, R. N.: The Book of Proverbs (Cambridge 1972).
Kuhn, G.: Beitráge zur Erklárung des salomonischen Spruchbuches (Stuttgart
1931). 2. Comentarios (en orden cronológico)
Laurentini, G.: Prouerbi, en T. Ballarini (ed.), Introduzione alla Bibbia.
a) Edad Antigua hasta el siglo XI
III: Ultimi Storici. Salmi. Sapienziali (Bolonia 1978) 377-398.
Lusseau, H.: Les Prooerbes, en A. Robert-A. Feuillet (eds.), Introduction a la 1) Griegos.
Bible I (París) 624-640. De esta época no existe ningún comentario completo a Proverbios, sólo nos
- Los Proverbios, en H. Cazelles (ed.), Introducción a la Biblia II (Barcelo- han llegado fragmentos.
na 1981) 616-631. Hipólito (t ca. 236), Fragm. sobre Prov.: PG 10,615-628.
110 INTRODUCCION A «PROVERBIOS» COMENTARIOS 111
Orígenes (t ca. 254), Fragm. sobre Prov.: PG 13,17-34; 17,149-160; Exposi- ciséis columnas del volumen de Migne. Se presenta en forma de diálogo
ción de Prov.: PG 17 ,161-252. didáctico en que un discípulo pregunta -Verano, hermano del autor- y
Eustacio de Antioquía (t 330), Fragm. sobre Prov.: PG 18,675-686. el maestro responde. Las preguntas versan sobre significado de palabras,
Eusebio de Cesarea (t 340), Fragm. insignificante: PG 24,75-78. conceptos, identificación de sujetos, expresiones. Las respuestas ofrecen
Basilio el Grande (t 379), Homilía sobre el principio de Prov.: PG 31, una interpretación de «analogía» cristiana. Lo justifica con el título griego
385-424; Homilía llamada «in lacizis»: PG 31,1437-1458, y unos Avisos parabolai: «parabolae dicuntur quia oculta sunt et secreta mysteria signifi-
sobre Prov 6,4-8: PG 31,1497-1508. cant... proverbia quae saepius in ore fidelium versarí et memoriae com-
Dídimo Alejandrino (t 398), Fragm.: PG 39,1621-1646. mendari et retineri debeant». Así, por ejemplo, del final del cap. 27 dice
Juan Crisóstomo (t 407), Fragm. comentario a Prov. de Salomón: PG 64, que, en sentido literal, no hace sentido.
659-740. De Crisóstomo se conserva un material suficiente que ocupa, en Patero (t comienzos siglo VII), De Testimoniis in Proverbia: PL 79,895-906.
griego y latín, unas cuarenta columnas de la Patrología Griega de Migne. Beda el Venerable (t 735), De muliere forti libellus: PL 91,1039-1052.
Suele partir del sentido literal -historia-, al que añade otras veces un Walafredo Estrabón (t 849), Glossa ordinaria a Prov: PL 113,1079-1116.
sentido moralizante, que llama anagoge o eis ten areten; pocas veces pro- Rabano Mauro (t 856), Super Paraba/as Salomonis allegorica expositio: PL
pone la interpretación crístológíca. Es agudo al analizar y relacionar, de 111,679-792. Se puede citar Rabano Mauro como ejemplo de reduccionis-
ordinario sobrio. Le interesa la observación del hombre con intención mo: las categorías negativas de Prov, necios, malvados, cínicos, etc., repre-
pastoral y se complace en ofrecer interpretaciones diversas del mismo tex- sentan a los herejes; las contrarias, representan a los fieles de la Iglesia.
to. Sigue siempre la versión de los LXX. Así, más que explicación del sentido, tenemos una sumaria y monótona
Cirilo de Alejandría (t 444), Fragm. sobre Prov 8,22: PG 69,1277s. identificación de categorías. El comentario al cap. 31 coincide a la letra
Isidoro de Pelusio (t ca. 450), Fragm. sobre Prov 30,18-20: PG 78,413-416. con el de Beda, lo que induce a pensar que lo mismo sucede con el resto,
Olimpiodoro de Alejandría (t 530), Fragm. sobre Prov. de Salomón: PG 93, que no figura entre las obras de Beda. A su vez, la glosa de Estrabón toma
469-478. Los fragmentos están traducidos al latín en una catena. A modo mucho de Rabano Mauro.
de ejemplo: 5,3, «la mujer es la herejía o la necedad»; 5,15, bebe agua de Pedro Darnián (t 1072), Testimonia Proverbiorum: PL 145,1134-1140.
tu pozo, es decir, de la divina Escritura.
Procopio de Gaza (t ca. 538), Comentarios sobre Proverbios: PG 87,1221-1544.
b) Edad Media: siglos XII-XV
1779-1800. Comentario en clave ético-psicológica. Es decir, aplicando los
proverbios a las facultades del alma rectamente ordenadas, éticamente 1) Judíos. (Cf. E. Fr. C. Rosenmüller, Proverbia [Leipzig 1829) 9-10).
orientadas y religiosamente acabadas. Véase un ejemplo en que el maestro Salomón Jarchi ben Jizchak ( = Raschi), entre los siglos xr y XII. Su Comen-
aconseja al joven la fidelidad conyugal a la esposa de juventud, su «aljibe tario a Proverbios lo publicó A. Gíggeus (Milán 1620).
y pozo». Procopio lo explica así: «Toma tu doctrina no de los aljibes de Abraham Ben Meir (t ca. 1168), toledano. Comentario a Proo, según testimo-
los que una naturaleza no racional (álogos) saca el conocimiento de lo sen- nio de Rosenmüller ( op. cit.).
sible, según el placer y el dolor. Ese aljibe es la sensación y la fantasía. Aben Esra (t ca. 1168), también toledano. Su Coment. a Prov en A. Giggeus
Tampoco de las doctrinas griegas ajenas a la Iglesia, que de sus pozos (Milán 1620).
ofrecen a sus adeptos teorías falsas sobre los seres. Sino de lo más propio Leví Ben Gerson ( = Ralbag) (t 1370). Comentario a Proo, en A. Giggeus
tuyo, que es la mente y la inteligencia ( nous kai episteme). De ellas, como (op. cit.); pero apareció publicado por primera vez en Leiria 1492, junto
de cisternas, se sacan teorías racionales sobre lo que es o no es realmente con el de R. Menachen Meir.
bueno. Y de las Escrituras inspiradas dadas en auxilio de ellas. De éstas, Schalom Ben-Abraham (siglo xv), Comentario a Prou, publicado en Lisboa
como de pozos profundos e inagotables de agua viva, que brotan del manan- ca. 1492.
tial del Espíritu Santo, se ofrece a la mente e inteligencia el conocimiento
2) Cristianos.
de la verdad». Así, el rey puede ser en un caso Dios; en otro, la razón que
impera sobre los sentidos. Bruno de Astí (t 1123 ), Expositio de muliere forti: PL 164,1229-1234.
Honorio de Autún (t 1130), Quaestiones et ad easdem responsiones in duos
2) Latinos. Salomonis libros Prou et Eccl: PL 172,311-332.
San Agustín (t 430), Sermón sobre Prov 9,12 (LXX); 13,ls; 31,10-31: PL Alberto Magno (t 1280), Líber de Muliere forti (Prov 31,10-31). Opera Omn.
XVIII (París 1893) 5-196.
38,213-235.
Roberto Holkot (t 1349), autor de Explanationes Proverbiorum Salomonis
Salonius (t desp. de 450), In Parábolas Salomonis Expositio Mystica: PL 53, (París 1510).
967-994. Publicado por C. Curtí (Catania 1964). El texto ocupa unas die-
112 INTRODUCCION A «PROVERBIOS» COMENTARIOS IU
e) Edad Moderna: siglos XVI-XVIII Salazar, F. Quirino de: Expositio in Proverbia Salomonis (París 1621). Fer- nando
1) Judíos. (Cf. E. Fr. C. Rosenmüller, Proverbia [Leipzig 1829] 10-11). Isaac Quirino de Salazar, SJ, publica su voluminoso comentario en 1619· y 1621.
Es un comentario en dos volúmenes, lleno de erratas en las citas
Arama (siglos XV-XVI), español zamorano, su Comentario a Proverbios de palabras hebreas. Recoge las cuatro lecturas: hebreo, griego, latín, «cal-
fue publicado en Constantinopla, pero sin fecha. =
deo» ( arameo), y de todas saca comentario; recoge opiniones de muchos
Salomón Ben Melech (siglo XVI), Comentario a Prov (Constantinopla 1554). autores por extenso e indica su preferencia. Su principal interés está en la
Mosis Alschech (siglos XVI-XVII), Com. a Prov (Venecia 1601). colección de textos patrísticos. Aunque los Santos Padres apenas dedicaron
Isaac Eichel, Comentario a Prou (Berlín 1790), en alemán y hebreo. comentarios ex profeso al presente libro, citaron y comentaron con fre-
cuencia proverbios selectos en sus sermones morales. Salazar cita por ex-
2) Cristianos. tenso los pasajes pertinentes, más o menos, de los Padres, y así nos ofrece
Munster, S.: Proverbia Salomonis iuxta hebraicam veritatem traslata et adno- una antología interesante o curiosa. Hacen fila frente a las autoridades
nationibus illustrata (Basilea 1525). eclesiásticas las autoridades clásicas, desde Platón y Aristóteles hasta el
Caietanus, Thomas de Vio: Parabolae Salomonis ad veritatem ebraicam casti- gran favorito de Salazar y de la época: el cordobés Séneca.
gatae et enarratae (Lyon 1545). Cornelio a Lapide: In Proverbia Commentarium (1639).
Arboreus, Commentarii in Proverbia Salomonis (París 1555). Bohl, S.: Ethica sacra siue commentarius super Proverbia Salomonis (Rostock
Baynus, R.: In Proverbia Salomonis tres libri commentariorum ex ipsis he- 1640).
braeorum fontibus (París 1555). Ocupa 540 columnas en la edición de Maldonado, J.: Scholia in Psalmos, Proverbia (París 1643).
Migne, que añade notas tomadas de algunos autores posteriores, como Grotius, H.: Annotationes in V. T. Ad librum Proverbiorum, tomo I (Halle
A Lapide, Calmet, Grotius, etc. Es, sin discusión, el mejor comentario en 1775) 415-434. Publicadas por primera vez en París en 1644.
varios siglos. Atento al sentido literal, conocedor de los comentarios judíos Jansenius de Ypres, C.: Analecta in Proverbia ... (Lovaina 1644).
medievales; abundante en los datos, sobrio en la exposición. Ofrece el Geier, M.: Proverbia regís sapientissimi Salomonis cum cura enucleata (Leip-
texto latino de la Vulgata con traducción francesa, pero comenta el original zig 1653).
hebreo (había sido profesor de hebreo en París, donde publicó una gramá-
tica hebrea en 1550). Son interesantes y moderadas sus referencias al NT. Gorse, P.: Saloman ou explication abregée du Proverbes (París 1653).
Recoge con sobriedad opiniones ajenas dispares, entre las cuales se mueve Bossuet, J. B.: Libri Salomonis Prov. Eccl.... (París 1693).
con independencia y acierto. Es un libro que todavía hoy merece consul- Michaelis, C. B.: Notae uberiores in Proverbia Salomonis (Halle 1720).
tarse. Calmet, A.: Commentaire littéral sur les Proverbes de Saloman (París 1724).
Boxberger, W.: Discursas morales ex Prov. Salomonis (Wurzburgo 1727).
Melanchton, Ph.: Explicatio Proverbiorum Salomonis in schola Vitembergens¡
Clerc (Clericus), J.: Líber Prooerbiorum Salomonis. Vi. Ti. Libri Hagiograpbi
dictara, anno 1555, en Ph. Melanthonis Opera quae supersunt Omnia, XIV, (Amsterdam 1731).
Halis Saxonum 1847, 2-88. La obra actual fue publicada en Wittenberg el Kortum, R. A.: Salomonische Moral, oder Lebenslehre, das ist, Auflosung der
año 1555.
Spricbworter Salomonis (Górlitz 1735).
Iansenius Gandavensis, C.: Commentaria in Proverbia (Lovaina 1568). Hanssens, P.: Betrachtungen über die Sprüche Salomo ... (Lübeck 1746).
- Paraphrasis et adnotationes in Proverbia Salomonis (Lovaina 1569). Schultens, A.: Proverbia Salomonis (Lieja 1748).
Osorio, Jer.: Commentaria in Parabolas Salomonis (Amberes 1569). Nagel, L.: Die Sprücbtoorter Salomo's umschrieben (Leipzig 1767).
Mercerus, J.: Commentarii in Salomonis Proverbia (Ginebra 1573). Hirt, J. F.: Yollstándigere Erklarung der Sprücbe Salomons (Jena 1768).
Peltanus, Th.: Catena Graecorum Patrum in Proverbia Salomonis (Amberes Schultens, A./Vogel, G. J. L.: Versio integra Proverbiorum Salomonis et i11'
1601). eadem Commentarius... (Halle 17 68).
- In Proverbia Salomonis parapbrasis et scholia (Amberes 1606). Doderlein, J. Chr.: Sprüche Salamos (Nurernberg-Altdorf 1778).
Cleaver, R.: Explanation on the Proverbs of Saloman (Londres 1608). Michaelis, J. D.: Übersetzung der Sprüche (und des Predigers) Salomons mit
Agellius, A.: Commentarius in Proverbia (París 1611). Anmerkungen, für Ungelehrte (Gotinga 1778).
Cartwright, Th.: Commentarii succincti et dilucidi in Proverbia Salomonis Hogdson, B.: The Proverbs of Salomo, translated from the Hebrew with notes
(Leiden 1617). (Oxford 1788).
Giggeus, A.: In Proverbia Salomonis commentarii trium rabbinorum (larchi, Ziegler, C. L.: Neue Übersetzung der Denksprüche Salomo's, im Geist der
Abenesra, Lévi ben Gerson) cum uariis lectionibus chald. et syr. (Milán Parallelen mit einer uollstándigen Einleitung, philologischen Erláuterungen:
1620). und praktiscben Anmerkungen (Leipzig 1791).
8
114 INTRODUCCION A «PROVERBIOS» COMENTARIOS 115
Henlers, C. G.: Erláuterungen (des ersten Buches Samuels und) der salomoni- Frankenberg, W.: Die Sprüche, Prediger und Hoheslied übersetzt und erkldrt.
schen Denksprüche (Hamburgo-Kiel 1796). HKAT (Gotinga 1898). Como Wildeboer, sigue la línea filológica.
Vogel, G. L.: Die Spriicbioorter Salomon's umschrieben (Leipzig 1796). Schmid, B.: Das Buch der Sprüche Salomas (Ratisbona 1899).
Toy, C. H.: A Critica! and Exegetical Commentary on the Book of Proverbs.
d) Edad Contemporánea: siglos XIX-XX ICC (Edimburgo 1904). Toy se detiene en explicar el sentido recurriendo a
la paráfrasis de orientación, a paralelos iluminadores.
Umbreit, W. C.: Philologisch-kritischer und philosophischer Commentar über Martín, G. C.: Century Bible (Londres 1909).
die Sprüche Salomo's (Heidelberg 1826). Knabenbauer, J.: Commentarius in Proverbia. CSS (París 1910).
Gramberg, C. P. W.: Die Sprücbe Salomas systematisch geordnet (1828). Volz, P.: Sprücbe, en Gunkel, Gressmann, etc., Die Schriften des AT für d.
Rosenmüller, E. F. C.: Proverbia, en Scholia in VT, Partís nonae Salomonis Gegenwart erkldrt (Gotinga 1911). Volz es selectivo. Sobre una serie de
scripta continentis, Volumen Primum (Leipzig 1829). Rosenmüller man- temas selecciona y reúne versos de Prov y perícopas de Ecl, en traducción
tiene su excelencia infatigable. Da una excelente bibliografía hasta 1829. alemana excelente.
Bridges, Ch.: An Exposition of tbe Book of Proverbs (Londres 1846). Hoppmann, O.: Die Catene des Vaticanus gr. 1802 zu den Proverbien (Leip-
Vaihinger, J. G.: Sprüche und Klagelieder (Stuttgart 1857). zig 1912).
Elster, E.: Commentar über die salomonischen Sprüche (Gotinga 1858). Hitzig, Mezzacasa, G.: Il libro dei Proverbi di Salomone, tradotto ed annotato (Turín
F.: Die Sprücbe Salomo's übersetzt und ausgelegt (Zurich 1858). Ewald, H.: 1921).
Die Lehrgedichtungen des Alten Bundes übersetzt und erklárt, en Wiesmann, H.: Das Buch der Sprüche. BB (Bonn 1923).
Die Dichter des A. B. II (Gotinga 21867). Oesterley, W. O. E.: The Book of Proverbs. WC (Londres 1929). Breve y
Zockler, O.: Die Sprüche Salomonis (Bielefeld-Leipzig 1867). acertado en lo filológico, añade datos pertinentes de realia o ideas o para-
Delitzsch, Fr.: Das salomonische Sprucbbucb, en Biblischer Comm. über die lelos para aclarar el sentido.
poetischen Bücher des A. Ts. (Leipzig 1873). Girotti, G.: I Prouerbi, en La s. Bibbia commentata (Turín 1938).
Lesétre, H.: Les Proverbes (París 1879). Explicaciones gramaticales y de Hamp, V.: Das Buch der Sprüche. EBi (Wurzburgo 1949).
realia. Renard, H.: Le livre des Proverbes. SBPC (París 1949). Tiene muchos para-
Rohling, A.: Das salomonische Spruchbuch iibersetzt und erklárt (Maguncia lelos.
1879). Weber, J. J.: Le livre des Proverbes (París 1949).
Dyserinck, J.: Het Boek der Spreuken (Haarlem 1883). Greenstone, J. H.: Proverbs with Commentary (Filadelfia 1950).
Strack, H.: Kurzgefasster Kommentar (Munich 1887). Cohen, A.: The Proverbs. SoncBB (Londres 1945).
Malan, S. C.: Original Notes on the Book of Proverbs (Londres 1889). El pá- Ploeg, J. van der: Spreuken. De B. O. T. (Roermond 1952).
rroco de Bournemouth dedicó sus tiempos libres a recoger material más o Duesberg, H./ Auvray, P.: Le livre des Proverbes. BJ (París 1957).
menos paralelo a las sentencias del libro de los Proverbios. Ha entresacado Jones, E.: Proverbs and Ecclesiastes (Londres 1961).
los clásicos de la literatura sapiencial china, libros sagrados de la India, Ringgren, H.: Sprüche. ATD (Gotinga 1962).
textos religiosos persas, autores árabes y también autores griegos y latinos. Schneider, H.: Sprüche Salomas. HBK (Friburgo de Br. 1962).
Todos los ha reunido y examinado y traducido personalmente, pero no Gemser, B.: Sprücbe Salomas. HAT (Tubinga 1963). Sigue la línea filológica.
nos cita con precisión sus fuentes. Sus tres volúmenes resultan así más Barucq, A.: Le livre des Proverbes. SB (París 1964). Sigue una línea propia.
curiosos que inmediatamente útiles. Al llegar a las colecciones 10-22 y 25-29 abandona el orden del texto y va
Buber, Saloman: Midrasch Mischle. Sammlung agadischer Auslegung der tratando en las páginas impares diversos temas: sabiduría, justicia, ética
Sprüche Salomonis (Vilna 1893). Colección de comentarios a Proverbios. de relaciones humanas, aspectos particulares, disposiciones internas, direc-
Están tomados de un manuscrito de la Biblioteca Nacional de París trices morales.
(cód. 152) colacionado con cód. 44 de Roma y cód. 616 de Parma y con Gozzo, S.M.: Il Libro dei Proverbi (Treviso 1964).
la edición de Constantinopla de 1512. Para nosotros su interés es más bien Kidner, D.: The Proverbs. An Introduction and Commentary (Londres 1964).
histórico. Rylaarsdam, C.: The Proverbs (Richmond 1964).
Steuernagel, C.: Die Sprücbe, en Kautzsch-Bertholet, Die Hl. Schrift des AT Scott, R. B. Y.: Proverbs. Ecclesiastes. AnchB (Nueva York 1965).
(Tubinga 1894). Augé, R.: Proverbios. BM (Montserrat 1966).
Wildeboer, G.: Die Sprücbe, en KHC (Friburgo de Br. 1897). Línea filológica, Pérez Rodríguez, G.: Proverbios. Introducción y comentario. BC (Madrid
ceñida a la explicación del hebreo, según gramática y léxico, con pocas no- 1967).
tas añadidas. Alonso Schokel, L.: Proverbios y Eclesiástico (Madrid 1968).
116 INTRODUCCION A «PROVERBIOS»
Forestell, J. 1.: Proverbs. JerBC (Londres 1968). FORMA DE LOS PROVERBIOS
Serrano, J. J.: Proverbios. Traducción y comentario. SEAT (Madrid 1969).
Estudio comparativo
McKane, W.: Proverbs. A New Approach (Londres 1970).
Whybray, R. N.: The Book of Proverbs (Cambridge 1972).
Bernini, G.: Proverbi (Roma 1978).
Ploger, O.: Sprücbe Salamos: Bibliscber Kommentar XVII, 1 (Neukirchen
1981), 2-4 (1983), 5 (1984). Llega hasta 27,27.
Cox, D.: Proverbs with an Introduction to Sapiencial Books (Delaware 1982).
Bajo el epígrafe ancho de «forma» he de considerar unos cuantos tipos
3. Estudios especiales particulares en que se subdivide el género mayor «proverbio» o refrán,
(cf. Historia de la Investigación) sentencia o aforismo o máxima. Después estudiaré algunos recursos espe-
ciales de estilo, o estilemas, incluso constitutivos, aunque no sean exclu-
Bostrom, G.: Proverbia Studien. Die Weisheit und das fremde Weib in Spr
sivos del género. Hablamos de un «cuerpo sapiencial» que agrupa escritos
1-9 (Lund 1935).
tan diversos como Proverbios y Eclesiástico, Eclesiastés, Sabiduría y Job.
Bühlmann, W.: Vom rechten Reden und Schweigen. Studien zu Proverbien
Dentro de ese cuerpo, comienzo fijándome en un «género sapiencial» que
10-31. OBO 12 (Gotinga 1976).
se distingue, entre otras cosas, por su brevedad: éste constituye gran par-
Driver, G. R.: Problems in the Hebrew text of Proverbs: Bib 32 (1951)
te del libro hebreo de los Proverbios, la casi totalidad de tres de sus co-
173-197.
lecciones. Este «género sapiencial» se suele llamar «proverbio», y es po-
Dubarle, A.M.: Les Sages d'Israél (París 1946) 25-63.
sible encontrarlo fuera del cuerpo sapiencial. El género «proverbio» se
Duesberg, H./Fransen, I.: Les Scríbes Inspirés. Introduction aux livres Sa-
presenta en tipos diversos: clasificar y describir esos tipos será tarea prin-
pientiaux de la Bible (Maredsous 1966) 177-36 7.
cipal de este estudio.
Kayatz, Chr.: Studien zu Proverbien I-IX. Bine [orrn-motitrgescbicbtlicbe Un-
tersucbung unter Einbeziehung éigyptischen Vergleichsmaterials. WMANT La comparación con tipos o recursos semejantes o equivalentes de
22 (Neukírchen 1966). nuestros repertorios de refranes ayudará a comprender la forma de los
Kuhn, G.: Beitréige zur Erklárung des salomoniscben Spruchbuch (Stuttgart hebreos. Cualquier lector avezado o usuario de refranes es capaz de re-
1931). conocer algunos tipos a simple oído; por ejemplo, «más vale ... », «ni ...
Lang, B.: Fra« W eisheit. Deutung einer biblischen Gestalt (Düsseldorf 1975).
+
ni ... », «sujeto + calificación predicado», etc. También está acostum-
brado a escuchar la rima asonante, a veces consonante, de la mayoría, y
Nel, Ph. J.: The Structure and Ethos of the Wisdom Admonitions in Proverbs:
aun de ella se sirve para memorizarlos. A los proverbios hebreos nos
BZAW 158 (1982).
acercamos, pues, con conocimiento de causa.
Pfeiffer, R.: Die religios-sittlicbe W eltanschauung des Buches der Sprücbe
El estudio y descripción de los tipos ( o subtipos) está hecho sólo en
(Munich 1897).
parte. De las obras citadas en la «Historia de la investigación» se han de
Pié y Ninot, S.: La palabra de Dios en los libros sapienciales (Barcelona 1972)
subrayar los estudios de Baumgartner, Hempel, J. Schmidt, Bostrorn,
45-89.
Murphy, Thompson y Williams. Sobre el repertorio castellano algo nos
Robert, A.: Les attaches littéraires bibliques de Prov. I-IX: RB 43 (1934)
dice Martínez Kleiser en su introducción: le interesan más los recursos
42-68.172-204.374-384; 44 (1935) 344-365.502-525.
formales que los tipos diversos. ·
Sauer, G.: Die Sprüche Agurs. BWANT 84 (Stuttgart 1963). Preparando la traducción de la Biblia hube de estudiar equivalencias
Scott, R. B. Y.: Wise and Foolisb, Righteous and Wicked: VTS 23 (1972) hebreo-castellanas. Los resultados los expongo en el libro escrito en cola-
146-165. boración con Eduardo Zurro, La traducción bíblica: Lingüística y estilís-
Skladny, U.: Die a/testen Spruchsammlungen in Israel (Berlín 1962). tica (Madrid 1977) 90-125. Tendré que repetir y ampliar.
Thompson, J. M.: The Form and Function of Prouerbs in Ancient Israel (La
Hecho el estudio del género menor, se puede pasar a géneros más
Haya 1974). extensos. Sus características no son tan fijas y su clasificación es apro-
Whybray, R. N.: Wisdom in Proverbs. The Concept of Wisdom in Proverbs ximada.
1-9. StBibTh 1/45 (Londres 1965).
- Yahweh-Sayings and their Contexts in Proverbs 10,1-22,16, en La Sagesse
de l'Ancien Testament. Bibliotheca Ephem. Theol. Lov., 51 (Gernbloux-
Lovaina 1979) 153-165.
TIPOS SIMPLES 119'

l. TIPOS SIMPLES Por el carácter de constatación de hechos singulares, repetidos, puede


entrar en este apartado el tipo rabbim = muchos. El «muchos» ha de
Cuestión preliminar. En una primera lectura del libro, no muy rigurosa, ser sujeto, no predicado:
tropezamos con proverbios que podemos llamar simples, de una sola ora-
29,26 Muchos buscan el favor del que manda ...
ción; otros se pueden llamar compuestos, porque constan de dos o tres 31,29 Muchas mujeres allegaron riquezas ...
piezas en que se articula la unidad; otros rebasan la brevedad clásica del
género y parecen evadirse de la clasificación. Es muy difícil decidir a veces si «muchos» funciona como predicado o,
Pues bien: ¿hemos de comenzar por los simples o por los compues- equivale a él; por ejemplo, 19,6: «Muchos halagan al hombre generoso»
tos? ¿Cuáles son originales, primitivos? Dada la atemporalidad del géne- = «Los que halagan ... son muchos». En castellano es más fácil la decisión:
ro y la libertad de su transmisión, la preocupación diacrónica estorba más
que ayuda, porque condiciona el estudio a una premisa incognoscible. Muchos besan manos que querrían ver cortadas.
Muchos entran en la corte, que la corte no entra en ellos.
¿Quién se atreverá a fechar cada uno de los proverbios contenidos en este
libro? Algunos ensayos de datación comparativa: el número x es anterior b) Tipo 'is¡'iHa, 'adam, geber, dór = hombre/mujer, hombre, va-
al número x + 7, se realizan en segunda instancia y no pasan de ensayos rón, gente. Los casos son muy abundantes. Casi siempre sirve 'is/'issa
interesantes. para sustentar un adjetivo: hombre perezoso, hombre docto, mujer her-
Así que, prescindiendo de la diacronía, voy a seguir un criterio didác-
tico: comenzaré por los breves y sencillos y por los tipos más rigurosos mosa, o para colgar de un sustantivo, como boca, corazón, aliento. Pocas
de los breves y compuestos. veces se lee al comienzo; un par de veces aparece en plural. Cito algunos
ejemplos poniendo explícito el equivalente castellano (que en rigor es in-
l. Tipos de enunciado: yes/'ayn, 'is/'issa, sustantivo + califica- necesario):
ción + predicado. 12,14 De lo que el hombre habla se saciará ...
a) Tipo yes/'ayn = hay/no hay. Presenta desnuda la constatación. 12,25 La angustia del corazón del hombre lo deprime ...
15,18 Hombre colérico atiza pendencias.
Con distancia inocente o procurada o fingida del dato: «Ahí está, yo no 16,27 Hombre depravado cava zanjas funestas.
digo nada», o «Ahí está, a ti te toca sacar las consecuencias», o «Ahí está y 21,8 Zigzaguea el camino del hombre vicioso.
no lo puedo remediar, hay que contar con ello», u «Os comunico mi 18,4 Las palabras de un hombre son agua profunda ...
19,21 Muchos planes en la mente de un hombre ...
descubrimiento: Hay ... ».
11,24 Hay quien regala y aumenta su haber ... El 'is suele presentar un caso singular, que se puede generalizar y aun
13,7 Hay quien presume de rico y no tiene nada ... universalizar. Cuando es singular, es como un impersonal, que en caste-
16,25 Hay caminos que parecen rectos, pero van a parar a la muerte. llano se puede traducir por «uno»: «El hombre piensa = Uno piensa ... ».
En castellano antiguo se podía usar «ome/omre». Poco cuenta el artículo,
Compárense con algunos castellanos:
que no determina una persona en particular, sino que selecciona un indi-
Ojos hay que de legañas se pegan. viduo típico. Citemos, por ejemplo, a Sem Tob (según la numeración de
Del dicho al hecho hay gran trecho. A. García Calvo):
Para todo hay remedio si no es para la muerte.
Tal vez hay que se busca una cosa y se encuentra otra.
1053 Digo que omre pobre es princep' desonrrado
En algunos casos el ye.f introduce casos particulares; en otros, enuncia un ansi es el ricomre un lazrado onrrado.
1213 nunca omre necio ...
hecho universal: los ejemplos castellanos lo ilustran. 1237 Por sus mañas el omre se pierde o se gana ...
El tipo 'ayn = no hay, por ser negativo, es universal. La correspon- 1265 Quant' omre fuer' tomando con el libro porfía ...
dencia en las dos lenguas es más manifiesta:
21,30 No hay habilidad, ni prudencia, ni consejo frente al Señor. Cuando 'í'f sirve simplemente de soporte a un adjetivo, el castellano·
25,3 No hay sondeo de la mente del rey ( = es insondable). puede traducir sin artículo, con artículo determinado o indeterminado.
No hay cosa segura en esta vida (Quijote).
El sentido no cambia: «Hombre precavido vale por dos» = «Un hombre
No hay camino tan llano que no tenga algún barranco. precavido vale por dos» = «El hombre precavido vale por dos». Muchas:
No hay cosa tan secreta que no sea descubierta. veces ni siquiera hace falta traducir expresamente el 'is, pues basta el ad-
No hay mal que cien años dure ... jetivo con artículo: el perezoso, el avaro, el rico se cree sabio. Hay veces
120 FORMA DE LOS PROVERBIOS TIPOS SIMPLES 121

-en que por ritmo o por el tono indeterminado resulta mejor la traducción e) El apartado más vasto no se distingue por un término fijo, sino,
explícita; por ejemplo, 16,29: «Hombre violento seduce a su prójimo». por un esquema subyacente, y puede coincidir con los anteriores. He aquí
A veces la decisión depende de la facilidad con que un adjetivo se sustan- el esquema con algunos ejemplos:

tivice o haya realizado ya dicho proceso.


Cuando 'is cuelga de un órgano o cualidad o acción puede individua-
sustantivo + calificación + predicado
la moza loca la risa en la boca
lizar; muchas veces presenta un caso particular con valor general: 16,7, pescador de caña más come que gana
«Cuando el Señor aprueba la conducta de un hombre, lo reconcilia con mujer hacendosa corona del marido
sus enemigos». En castellano no hará falta traducir explícitamente 'is: mente que maquina el mal es taimada
siervo hábil mandará al hijo indigno
12,25 La angustia del corazón [de un hombre] deprime.

18,12 Antes de la desgracia el corazón [de un hombre] fue soberbio. Sobre ese esquema subyacente se pueden componer variaciones en cada
pieza. Así, por ejemplo, combinando las dos primeras piezas en una:
Es raro en hebreo el valor distributivo de 'is, que se indica con la presen-

cia del posesivo: el honrado escaparádel peligro


el sagaz disimula el insulto
21,2 A cada uno le parece recto su camino.

En vez de sustantivo, un participio definido por su complemento:


La cosa es más frecuente en castellano. El valor general se percibe fácil-

mente: quien cultiva su campo se saciaráde pan


Cada cual en su corral desea tener caudal. quien persigue vaciedades carece de juicio 13,24
Cada cuba huele al vino que tiene.
Cada uno donde es nacido. Un adverbio puede funcionar como calificativo del participio:
Cada uno es hijo de sus obras.
quien reúne poco a poco se enriquece 13,11
Lo dicho vale para la forma femenina 'issa = mujer:

11,22 Mujer hermosa de poco seso. Sustantivo + genitivo, que limita o define:

12,4 La mujer hacendosa corona es del marido.


19,13 Gotera continua, riñas de mujer. La raíz de los honrados no se desprende 12,3
19,14 Mujer hacendosa regalo es del Señor. los planes de los honrados son rectos 12,5
las tácticas de los malvados son traidoras 12,5

El sustantivo 'adám se puede utilizar como sinónimo y equivalente


-del anterior o para subrayar la naturaleza humana en contraposición, de Una pieza que sintácticamente pertenece al predicado afecta con su sen-
-ordinario, a Dios: tido al sujeto; lo puede mostrar explícitamente un posesivo:

el hombre [maldad] no estará firme sobre la maldad 12,3


16,1 El hombre se prepara por dentro, uno [su prudencia] será alabado según su prudencia 12,8
Dios le pone la respuesta en los labios.
16,9 El hombre planea su camino,
el Señor le dirige los pasos. Una transformación disimula a veces el esquema básico; basta invertir la:
19,3 Cuando a un hombre lo trastorna su necedad, transformación para descubrir el esquema.
su corazón se irrita contra el Señor.
20,24 El Señor dirige los pasos del hombre: en la boca del necio [hay] un brote de soberbia 14,3
¿cómo puede el hombre entender su camino? la boca del necio lleva un brote de soberbia
20,27 El espíritu del hombre [humano] es lámpara del Señor.
con la fuerza del toro [ se obtiene] rica cosecha 14,4
'Como equivalente de 'is es frecuente 11,7; 12,3.14.27; 15,20; 18,16, etc. la fuerza del toro [trae] rica cosecha
También puede equivaler a 'is el nombre geber, sin connotación de
fuerza o vigor: 6,34; 24,5; 28,3.21; 29,5. En 20,24 se opone a Dios, en El predicado puede adoptar formas diversas, respetando la concisión, que
30,19 se opone a la muchacha. es una de las leyes fundamentales del proverbio. El esquema analizado se
La forma dór = gente, grupo, es rara. Está representado en un caso puede realizar en hebreo con poco volumen y mucho peso, más aún que en
sobresaliente por el estilo anafórico y el tono escueto del enunciado: castellano. Con tres o cuatro piezas se completa la mayoría de los prover-
30,11-14. bios: sujeto + calificativo + predicado en dos palabras o en una.
122 FORMA DE LOS PROVERBIOS TIPOS SIMPLES 123

Volvamos a los tipos expuestos con anterioridad. Un genérico: >is, El antónimo normal es rásán, que significa el favor, la aceptación de
~issa, geber, >¿¡Jam, puede hacer de sujeto; un adjetivo o genitivo pueden la persona o de sus dones, con todas sus consecuencias. No está lejos de
ser calificadores. O bien un órgano corporal hace de sujeto (leb, pi, sipté, la bendición.
yadé, raglé, rub ... ), un adjetivo o nombre en genitivo hará de calificador Cuando el sujeto es el Señor, se enuncia una sanción religiosa defi-
{pakam, kesil, 'eioil, nabon, saddiq, rasd). nitiva. ¿Hasta qué punto es fruto de la experiencia? ¿Procede de textos
Como las piezas genéricas están siempre disponibles, el esquema de legales? El término es típico del Deuteronomio (17 X) y Ezequiel
fabricación de proverbios es fácil de aprender y puede servir para la pro- ( 4 3 X ) . La experiencia podría haber observado algunos hechos, que in-
ducción en masa de proverbios académicos, reiterados, sin fantasía. Más terpretaba como consecuencia de una conducta, y los reducía a la sanción
de la mitad de la segunda colección nos suenan así. divina.
El esquema mantiene un tono enunciativo: así es, así sucede de ordi- b) Prescindiendo de la primera colección, la bienaventuranza con
nario. Dado que el sujeto representa un tipo humano, estilizado y sim-
plificado -y, por tanto, mezcla de realidad e irrealidad=-, el enunciado 'asré se encuentra en 14,21; 16,20; 20,7; 28,14; 29,18. Este tipo ocupa
una frase simple; el hemistiquio que le hace compañía se podría suprimir
tendrá valor de certeza moral, de apreciación estadística. Para una tesis sin grave daño. Da la impresión de que un antólogo (o un autor) ha usado
metafísica no servirá; para regular la conducta sirve. A no ser que el un género conocido para componer un proverbio bimembre.
enunciado contenga un juicio ético o religioso vinculante. Pero esto nos
hace pasar a otro apartado. e) El tipo con lo' tob es frecuente en contexto judicial y suele
enunciar un juicio ético; varias veces el sujeto es un infinitivo con su
2. Tipos con valoración. Los más frecuentes son los que utilizan los complemento:
predicados [o> tob = no está bien, no es justo, no procede; lo> nasoa
17,26 Multar al inocente no es justo...
= no conviene, no le va; tó'ebat Ybiob [reson Yhwh =
aborrecible/ 18,5 No es justo favorecer al culpable
aceptable al Señor; tob ... min = más vale, es mejor, antes; 'ap kz negando su derecho al inocente.
= cuanto más. Tenemos la valoración simple, .religiosa, ética, consuetu- 19,2 No vale afán sin reflexión...
dinaria, y la comparativa. Entra de refilón el género afín de la bienaven-
turanza, reconocible por la fórmula "airé = ¡felicidades!, dichoso, feliz. En 20,23 es paralelo de tw'bt Yhwh; 24,23 usa la variante bal tob; en
25 ,27 se trata de un juicio dietético.
a) tó'ebat Yhwh (doy una traducción más bien literal): Opuesto a [o> tob es lógicamente tob = bueno, justo. No siendo tan
11,1 Balanzas falsas son aborrecibles al Señor, característico, no vale la pena tratarlo aparte. En cambio, atraídos por
pesas exactas son de su agrado. semejanza formal, pueden recalar aquí casos con la fórmula [o> na'uia, ex-
11,20 Aborrecible al Señor es una mente tortuosa, presión menos enérgica que las precedentes:
es de su agrado una conducta intachable.
15,8 El sacrificio del malvado es aborrecible al Señor, 17,7 No le va al villano lenguaje elevado... ;
la oración de los rectos es de su agrado. 19,10 No le va al necio vivir con lujo...
16,5 El arrogante es aborrecible al Señor...
17,15 El que absuelve al culpable, el que condena al inocente: El proverbio señala una incongruencia, algo inconveniente, inmerecido.
ambos son aborrecibles al Señor.
Pero dos casos difícilmente hacen tipo aparte.
Pueden verse, además, 12,22; 15,9.26; 20,10.23; 21,27 (falta Yhwh en hebreo, No es tan fácil encontrar correspondencias castellanas. Propongo al-
lo suple la versión griega); 28,9 (sin Yhwh). gunos ejemplos:
Destacan los casos en que, en vez del Señor, quien aborrece es el rey, No es la miel para la boca del asno.
el hombre, el necio: Malo es pecar y diabólico perseverar.
Reniego de señora que todo lo llora.
13,19 Para el necio es odioso apartarse del mal.
16,12 Obrar mal es aborrecible a los reyes...
24,9 El insolente es detestable a los hombres. El primero se puede comparar con 17,7 o 19,10, «no le va ... ». El se-
gundo puede equivaler a formas lo' tob. El tercero se acerca con su vigor
El primero lleva como antónimo 'rb = es dulce, mostrando el sentido a los proverbios con el término tdeba.
original de «disgusto, asco, repugnancia» del vocablo tw'bh. La colec-
ción 25-29 usa la fórmula como clausura categórica, firmando incompa- d) El grupo más interesante en este apartado es la valoración com-
parativa que en los proverbios hebreos prefiere la forma tob ... min; el
tibilidades entre buenos y malos.
124 FORMA DE LOS PROVERBIOS TIPOS SIMPLES 125

castellano usa «más vale, más quiero, mejor, antes». El tipo abunda en Antes cabeza de ratón que cola de león. (Versión del Pinciano).
Antes podrido que comido.
este libro y continúa en otros, como Eclesiastés y Eclesiástico: Más vale pedazo de pan con amor que gallinas con dolor.

12,9 Más vale pobre que tiene un criado


que presumir de rico y no tener pan.
La valoración comparativa se puede enunciar con la partícula 'ap kz
15,16 Más vale poco respetando al Señor = cuánto más:
que grandes tesoros con sobresalto.
22,1 Más vale buena fama que riquezas, 11,31 Si al honrado le pagan en la tierra,
más vale simpatía que oro y plata. cuánto más al malvado.
15,11 Infierno y Abismo están patentes a Dios,
En muchas ocasiones, el tipo tob min establece una diferencia de cuánto más el corazón humano.
valores corrigiendo una valoración que se ofrece inocentemente o pre-
tende imponerse subrepticiamente. Contra la tendencia a considerar el Es argumento a minore ad maius: más que valorar hechos, valora prin-
cipios o normas.
oro lo más precioso, el maestro ensalza el valor superior de la sensatez:
«compra cordura, que es mejor que el oro». Tal proverbio no sobresale
por una formulación original o feliz. El modelo comienza a interesar 3. Reúno en este apartado algunas formas verbales características
cuando introduce alguna sorpresa. y recurrentes: infinitivo, participio, imperativo, interrogativo, y formas
compuestas de subordinada y principal.
En esquema: A vale, pero entraña un inconveniente Z; B vale menos,
pero lo compensa con Y: a) Como el infinitivo equivale a un nombre o sustantivo verbal,
este tipo se reduce fácilmente al esquema básico ya expuesto. El infinitivo
15 ,17 Más vale ración de verdura con amor con su complemento ocupan el lugar del sujeto:
que buey cebado con rencor.
21,9 Más vale vivir en rincón de azotea
que en casa espaciosa con mujer pendenciera. 10,23 Hacer trampas es un juego para el necio ...
16,12 Cometer crímenes es odioso a los reyes.
21,15 Hacerse justicia, fiesta para el honrado.
Buey cebado es mejor que verdura; de acuerdo, pero ... Casa espaciosa 17 ,26 Multar al inocente no es justo.
sí, pero ... 16,17 Apartarse del mal es calzada llana.
El siguiente indaga valores reales encubiertos por apariencias super-
ficiales, y lo realza con una comparación. Gran fortaleza es el valor mili- Tienen su correspondiente castellano, no muy frecuente:
tar, gran valor supone conquistar una ciudad; pero hay un valor mayor, Comer y beber echa la casa a perder, dormir y holgar no la puede ganar.
aunque menos aparente: Dar bien por mal, amigo real y precepto celestial.
Tropezar y no caer adelantar camino es.
16,32 Más vale paciencia que valentía
y dominarse que conquistar una ciudad .
... b) Mucho más frecuente es la forma participial. El participio es un
El siguiente añade una circunstancia que corrige una valoración genérica. adjetivo verbal. En él se toma y se fija un tipo humano: por su carácter,
Mejor es el hermano; de acuerdo, pero: su conducta, su acción. Me interesa el caso en que el participio es sujeto,
aunque también puede funcionar como predicado. Tomo al azar el capí-
27,10 Más vale vecino cerca que hermano lejos. tulo 15 de Proverbios para entresacar algunos ejemplos; de momento
sustituiré el participio hebreo por participio castellano para mostrar el
Así, apoyándose en un acuerdo interino, conduce el maestro al discí- efecto gramatical:
pulo hacia el descubrimiento y aceptación de un bien superior. Para re-
gular la conducta muchas veces hay que elegir no entre el mal y el bien, 15,27 Lucrante lucro destruyente su casa,
sino entre dos bienes: la decisión puede ser más ardua. odiante dones vivirá.
32 Despreciante corrección desdeñante vida suya,
En castellano abunda la fórmula con sus variantes, desde el conoci- escuchante reprensión adquiriente cordura.
dísimo «más vale pájaro en mano que ciento volando» hasta otros no 10 A dejante sendero escarmiento duro,
menos pintorescos o agudos o dignos de mención: odiante reprensión morirá.

Más quiero asno que me lleve que caballo que me derrueque. Es fácil apreciar el esquema analizado anteriormente. Se aprecia además
Más vale avenencia que buena sentencia. la concentración de la forma y la posible acumulación de participios. El
Más vale un toma que dos te daré.
126 FORMA DE LOS PROVERBIOS TIPOS SIMPLES 127

último ejemplo es una variante gramatical que pone en dativo el partici- Cría el cuervo, sacarte ha el ojo. ( Marqués de Santillana),
Di tu secreto a tu amigo y serás siempre su cautivo.
pio; no es difícil reducirlo a la forma de base por transformación. Cobra buena fama y échate a dormir.
El participio permite gran variedad temática. Cualquier aspecto de la Haz bien y no mires a quién.
conducta humana puede ser captado y fijado y sentenciado en el prover- Mete mendigo en tu pajar y hacérsete ha heredero.
bio. También el predicado puede ir en participio, caracterizando por las Paga lo que debes y sabrás lo que tienes.
consecuencias o la estimación el personaje presentado. Veamos una bina:
Al interpretar el valor de esta forma no hay que dejarse llevar por
17,9 Dísimulante ofensa buscante amistad, apariencias. Es demasiado fácil tomar el imperativo como ma1:-dato e1?a-
repitiente asunto divídiente amigos. nado de alguna autoridad: padr~, maestro, goberna:1te. Pe:o el 1mpera,r1vo
es también una forma de consejo: «haz esto ( es mi consejo); obra asr ( es
Como si dijera: uno que es esto es lo otro. Dos verbos que se creían dis-
mi parecer)». Además, muchas veces la oración de imperativo equivale a
tantes entran en el molde del participio y se aplican al mismo sujeto
anónimo. El nombre personal se retira para dar paso al personaje o re- una condicional disfrazada: como si dijéramos «suponte que, pongamos.
presentante de una categoría. por caso». Hagamos la prueba:

He ofrecido versiones violentamente literales en castellano. La corres- 13,20 Trata con los doctos y te harás docto.
pondencia normal, y muy frecuente, en nuestros repertorios es «quien / el = Sí tratas con doctos, te harás docto.
22,10 Echa a] insolente, se irá la contienda.
que es, hace» {lástima que hayamos perdido un uso semejante del par- =
ticipio). Sirve a veces el adjetivo o sustantivo en -or: 25,4

Si echas a] insolente, se irá la contienda.


Quien mal casa, tarde enviuda. Aparta la escoria de la plata,
Quien míe! se hace, moscas le comen. y el platero sacará una copa;
Quien pregunta Jo que no debe, oye lo que no quiere.
El que en sí confía, yerra cada día. 5 aparta al malvado del rey,
y su trono se afianzará en la justicia.
El que come las duras, comerá las maduras. = Sí apartas ...
El que no duda, no sabe cosa alguna.

A los que se podrían añadir variantes en dativo del tipo «a quien, al Lo mismo sucede en castellano: «Siembra y cría y habrás alegría». Por
que ... ». ese carácter condicionado del consejo o la situación son posibles prover-
bios contrarios. Ejemplo clásico es el siguiente:
26,4 No respondas al necio según su insensatez,
e) Imperativo y vetitivo, o mandato y prohibición. Eso en cuanto a no te vayas a igualar a él.
la forma, pues en cuanto al sentido no todo imperativo es un mandato ni 5 Responde al necio según su insensatez,
no se vaya a creer sabio.
todo vetitivo una prohibición. Lo veremos más adelante. Comenzamos
con unos ejemplos: El tipo con imperativo no falta en castellano; de ordinario, con su
comentario:
16,3 Encomienda al Señor tus tareas ...
19,18 Corrige a tu hijo mientras hay esperanza .
19,20 Escucha el consejo, acepta la corrección .
20,16 Tómale la capa, sácale prendas ...

(No son muchos para cinco capítulos; se podría añadir el dudoso 19,17).
El primero se acepta fácilmente en contexto religioso. ¿O contradice los
consejos de actividad y diligencia? ¿No conduce a la inacción y al fatalis-
mo? La segunda parte del proverbio motiva y aclara: «y te saldrán bien
tus planes». 19,18 también suena aceptable, quizá demasiado aceptable;
por eso el maestro le añade un límite: «pero no te arrebates hasta matar-
lo» (dudoso). 19,20 parece sacado de un exordio. 20,16 suena extraño a
la primera, como invitación a la injusticia o el robo; la segunda parte
aclara las cosas: «pues salió fiador por un extraño».
Martínez Kleiser nota en su introducción (p. XXIII) el fenómeno de los.
refranes opuestos, que «encierran recomendaciones de desprendimiento
y de ahorro», refiriéndose a «una espiga no hace manojo» y «una gota
mengua la bota».
El vetitivo «no hagas ... » es más categórico. La colección 22,17-24,21
cuenta con quince de este tipo, casi todos seguidos de motivación. Por la
forma todos son iguales; por el contenido, unos parecen manda!os, otros
suenan como consejos. Es dudoso que el maestro tenga autoridad para
emanar preceptos de conducta; en su boca el mandato se queda en
consejo. .
Falta este tipo en la colección 10-22 (salvo el «no digas» de 20,22).
Hay tres casos en la colección 25-29. En el Eclesiástico se encuentran
series de prohibiciones o consejos negativos. Citaré un par de ejemplos.
hebreos y unos cuantos castellanos:
27,1 No te gloríes del mañana:
no sabes lo que engendra el
día.
128 FORMA DE LOS PROVERBIOS
TIPOS SIMPLES 129

22,24 No te juntes con el hombre colérico a la antítesis y la sinonimia, resbalamos sin querer a la composición de
ni vayas con el iracundo, dos proverbios yuxtapuestos, que es harina de otro costal. En rigor, ten-
25 no sea que te acostumbres a sus caminos dría que atenerme al proverbio unitario que se articula en una antítesis;
y te pongas una trampa a ti mismo.
pero el rigor es arduo en estos menesteres.
No saques espinas donde hay espigas. Comienzo por la comparación o símil en sentido estricto. La sustancia
No te alegres de mi duelo, que cuando el mío fuere viejo, el tuyo será nuevo.
No te allegues a los malos, no sean aumentados. viene a ser la siguiente: un dato de la naturaleza o de la vida ilustra por
semejanza el tema de una sentencia: observación, enseñanza o consejo.
La variante «no digas», no tan rara en el Eclesiástico, se lee en Lo ilustra o lo justifica o lo motiva. Es un juego de analogías que la fan-
tasía del autor sorprende y explota, que agrada y convence al oyente.
20,22 No digas: Me las pagará;
espera en el Señor, que él te defenderá. Cuanto más remota o insospechada la comparación, mejor se recibe y
No digas mal del año hasta que sea pasado. retiene. A falta de arriesgados hallazgos, buenos serán los caseros.
No digas: De esa agua no beberé. Comienzo por un ejemplo sencillo, que lleva al aire todas las señales
del género: 27,8, «Como pájaro huido del nido, así el hombre huido del hogar».
d) La forma interrogativa puede expresar duda; puede ser retórica, Disparo inofensivo de la fantasía contra el pájaro, para atraparlo y exhibirlo
con respuesta anticipada, encareciendo un hecho: en un refrán. Como el hebreo máqám significa genéricamente
«puesto, lugar», el refrán ensancha su alcance a otras esferas. En castella-
17,16 ¿ De qué le sirve al necio tener dinero no encuentro una maldición cruel: «Tal te veas entre enemigos como pá-
para comprar sensatez si no tiene seso? ( no le sirve)
20,6 ¿Quién hallará un hombre fiel? ( es muy difícil) jaro entre niños»; con las marcas «tal. .. como» patentes.
20,9 ¿ Quién se atreverá a decir: De ordinario, la comparación se articula en dos sentencias completas
Tengo la conciencia limpia? (nadie)
27,4 ¿Quién resistirá a los celos? que pueden compartir algún elemento. Por eso nos preguntamos si hay
31,10 Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará? que incluir en este apartado los casos de frase nominal cuyo predicado
es una imagen. Prescindo por ahora de las imágenes tópicas «manantial
Hay tres que comienzan «¿has visto?» para contraponer dos datos o de agua, árbol de vida o de salud, plaza fuerte, etc.». Si nos atenemos
enunciar una consecuencia: estrictamente a la forma, tenemos que excluirlos. En efecto, el esquema
del símil es: «Como a es/hace b, así A es/hace B»; mientras que los
22,29 ¿Has visto un hombre diestro en su oficio?
Estará al servicio de reyes. otros se someten al esquema: «a es B (imagen)». La decisión no es tan
26,12 ¿Has visto a uno que se tiene por listo? sencilla, porque los casos se escurren y culebrean sin respetar linderos.
Pues más se puede esperar de un necio.
29,20 ¿Has visto un hombre precipitado al hablar? Sea el proverbio 28,3: «Pobre que explota a los indigentes es lluvia
Pues más se puede esperar de un necio. torrencial que no da pan». Por la forma, un sujeto, compuesto de nombre
más calificativo, y un predicado semejante. El mismo proverbio podría
e) Este sería el puesto de los proverbios compuestos de subordina- sonar así: «Como lluvia torrencial que no da pan, así el pobre que explo- ta
da y condicional. Son bimembres, porque constan de dos cláusulas; pero a los indigentes». A veces, el primer hemistiquio es escueto: «El nom- bre
no son dos proverbios yuxtapuestos por antítesis o sinonimia. Se pueden del Señor es un baluarte» (18,10). Viene el segundo bemistiquio y realza
enumerar: condicional, concesiva, temporal, modal, final, consecutiva. la comparación: «a él se acoge el honrado y es inaccesible». Podría
En hebreo es difícil distinguir entre condicional y concesiva, «si/ aunque»; · transformarse en: «Como un hombre se refugia en un baluarte, así el
final y consecutiva, «para que/de modo que», y hasta la temporal puede honrado en el nombre del Señor». Tiene más gracia la versión original.
confundirse con la condicional. No abundan en las colecciones de este Otro caso: «La cólera del rey es rugido de león», es decir, cuando el rey
libro; el Eclesiástico tiene una serie del tipo «antes de ... ». Pueden verse: expresa su cólera, es como león que ruge. El segundo hemistiquio pro-
condicional, 28,9.12; concesiva, 27,22; temporal, 28,28; 29,2.9.14.16. longa la imagen: «quien la irrita, se juega la vida».
La ambigüedad entre condicional y temporal se puede apreciar en 26,20. Con estas salvedades, que nacen de incertidumbres, me atrevo a se-
ñalar variantes de la comparación, esté en forma de predicado o de ora-
4. Comparación. Llegamos a un apartado mayor, el de la composi- ción completa: con doble partícula, «como ... así»; con una partícula
ción de miembros paralelos, que incluye estos tres tipos: por semejanza, «como»; con simple copulativa, « ... y ... », por yuxtaposición; el enun.
por antítesis, por sinonimia. La división suena como si el 7riterio fuera ciado puede seguir o preceder a la comparación; ésta se puede desdoblar
:sólo el contenido, pero tiene su vertiente formal. Ahora bien: al llegar en dos o tres.
9
130 FORMA DE LOS PROVERBIOS
TIPOS SIMPLES 131
a) Con dos partículas correlativas: 26,8, «Como el que sujeta una
piedra a la honda, así el que da honores a un necio». Véanse 10,26; 25 En cambio, es frecuente entre nosotros el unir con copulativa dos o más
13; 26,18s; 27,8.19. El castellano no ama poner explícitas las partícula/ miembros y uncirlos al mismo predicado. La gracia está en descubrir el
traducirlas daría pesadez al resultado. Antes he citado el «tal... como ... ». factor común inesperado. Tales refranes son como adivinanzas minúscu-
Con una sola partícula explícita: 12,4, «La mujer infamada es como las si tapamos por un momento el predicado. Hágase la prueba:
caries en los huesos» (se entiende, para el marido). Véanse 18,8; 26,11. Guerra y caza y amores: por un placer mil dolores.
Esta forma es frecuente en castellano y nos interesa por varios aspectos. La boca y la bolsa cerradas.
Muchas veces el refrán castellano sirve sólo la comparación: la situación La mujer y el vino sacan al hombre de tino.
El viejo y el horno por la boca se calientan.
suministra la otra pieza, y el que lo pronuncia casa ejemplo con realidad. Palabra y piedra suelta no tienen vuelta.
Tanto es así, que muchas de esas comparaciones se encogen y quedan en
frases proverbiales. De modo que tenemos la comparación explicada o Se pueden analizar y resolver en comparaciones: como la piedra arrojada
sin explicar y la frase proverbial. Vayan unos ejemplos: no vuelve, así tampoco la palabra pronunciada; como el horno se calienta
Como costal de carbonero: malo por fuera, peor de dentro. con la leña que se mete, así el viejo con el vino que bebe. El ejercicio
Como el caracol: cuanto tiene trae a cuestas. prueba además cómo los refranes diluidos pierden sabor.
Como el perro de muchas bodas, que en ninguna come por comer en todas.
Como la manzana: de dentro podrida, de fuera sana. e) Dos comparaciones coordinadas preceden al enunciado: 10,26,
«Como pez en el río vicioso e riyendo; «Vinagre a los dientes, humo a los ojos, el holgazán para quien le da un
no sabe el sandío la red que'l van teciendo ... » (Sem Tob). encargo». Abundan relativamente en la colección 25-29: 25,3.12.19.26;
26,1.2.3.6.21.27.28; 28,15.
Como de lo vivo a lo pintado. Tres comparaciones, del mismo campo, antes del enunciado: 25,18,
Como gato por brasas.
Como moscas a la miel. «Maza y espada y flecha afilada, el falso testigo para su amigo».
Como un huevo a una castaña. Podemos meter aquí un par de ejemplos que aplican dos comparacio-
Como uña y carne. nes al enunciado principal por medio de un predicado común o por una
proporción intuida:
Echamos de menos en las colecciones de este libro formas semejantes, es-
25,3 La altura del cielo, la hondura de la tierra
pecialmente frases proverbiales. Parece que se han refugiado en textos y el corazón de los reyes son insondables.
narrativos o proféticos, identificados o no como mala!: 1 Sm 24,14; Ez 26,3 Para el caballo el látigo, para el asno el ronzal,
12,22 (véase la Introducción II). para la espalda del necio la vara.
17,3 La plata el horno, el oro el crisol,
el corazón lo prueba el Señor.
b) Basta una copulativa para emparejar comparacron con enuncia-
do, y a veces se puede dudar si será original o añadida la conjunción: d) Hasta aquí ejemplos en que la comparación precede. Por ser
25 ,23, « Viento nordeste trae lluvia y lengua solapada semblantes aira- menos frecuentes, son más llamativos los que invierten el orden: enun-
dos». Véanse 25,25; 26,7.9.14.20; 27,17.20. ciado y comparación. El efecto es diverso. Al terminar el enunciado, se
Por mera yuxtaposición, sin partícula: 17,14, «Soltar el chorro, co- espera el punto final. En vez de él, sobreviene una comparación que ru-
menzar la riña». También 25,ll.14.16s.28; 26,17.23. Algunos casos se brica y justifica lo dicho:
pueden analizar como oración nominal sin cópula expresa; por ejemplo:
19,2 No vale afán sin reflexión:
11,22 Anillo de oro en jeta de puerco quien apremia el paso, tropieza.
[es] la mujer hermosa falta de seso.
22,14 Boca de ramera [es] fosa profunda. Con doble comparación o predicado:
20,27 El espíritu humano es lámpara del Señor ...
21,6 Tesoros ganados por boca embustera
Una forma tan escueta no es frecuente en castellano, aunque es posi- son humo que se disipa y lazos mortales.

ble hallarla:
Con triple predicado, uno antes, dos después:
Palabra de boca, piedra de honda.
Chimenea sin fuego, reino sin puerto. 18,4 Agua profunda palabras de una boca,
arroyo que fluye, manantial de sensatez.
132 FORMA DE LOS PROVERBIOS
TIPOS SIMPLES 133
El lector habrá advertido que el efecto es diverso cuando se trata de pre-
dicado: desaparece el efecto de sorpresa, de justificación. La comparación Quizá sea ésa la razón por qué preferimos los capítulos 25-27. O porque
con ejemplos castellanos resultará decisiva. Paso del refrán popular a olvidamos otros muchos. Se les podría aplicar lo que dice Sem Tob:
formas más elaboradas: al judío de Carrión, Sem Tob, y al poeta nacional 1793 E la razon que puesta
argentino Miguel Hernández. Escuchemos al judío medieval: non yaze en escrito
tal es como saeta
721 Non pued' cosa nacida que non llega al fito.
sin afán guarecer,
e non avrá guarida 5. La antítesis es una especie de comparación por contraste. Si la
menos de bollecer.
vida está llena de contrastes y oposiciones, el mundo de los proverbios
725 Non quedan las estrellas tiene que reflejarlos. En el terreno de la antítesis se puede lucir la agudeza
punto en su logar: y arte de ingenio.
serié mal lazrar ellas Si oponemos contrarios en sentido estricto, es decir, extremos de
e los omres folgar.
una línea ( quae in eadem linea maxime distant et ab eodem subjecto
797 Non pued' cosa ninguna mutuo se excludunt nisi alterum eorum insit a natura), la antítesis será
sin fin siempre crecer: categórica, tajante. Si oponemos elementos cercanos o próximos en la
desque finche la luna,
torna a fallecer. línea, la antítesis se afina, hasta convertirse en instrumento de precisión.
«El cínico es un hombre que conoce el precio de todas las cosas y el
C~noci~a.es la afición del Martín, Fierro por el estilo sentencioso, por valor de ninguna» (Osear Wilde). Si los adjetivos «todas» y «ninguna» se
esparcir maximas y refranes. La practica se adensa cuando un anciano oponen en extremos exclusivos, «precio» y «valor» están cerca y piden
gaucho se sienta a dar consejos. Así, Don Viscacha al hijo de Martín Fie- un cuchillo afilado para separarse. «Empezó siendo el diario de un hom-
bre y terminó siendo el hombre de un diario» (Unamuno). Aquí es la
rro. Muchas de sus sextinas se cierran con una frase que es o podría ser fórmula la que apura el contraste.
comparación de un refrán: También aquí, como en la comparación, tenemos que distinguir la
antítesis que constituye un proverbio y la que contrapone dos proverbios.
2337 No andés cambiando de cueva, El primero no está cabal hasta el final; el segundo admite punto final a
hacé las que hace el ratón:
consérvate en el rincón la mitad. No me refiero puramente al hecho gramatical; puede una frase
en que empezó tu esistencia, estar terminada y no estar acabado el refrán: «El lobo pierde los dientes,
Vaca que cambia querencia mas no las mientes».
se atrasa en la parición. [parto] Como el libro de los Proverbios se abre paso fácil o denodado entre
2361 El zorro que ya es corrido honrados y malvados, cuerdos y necios, perezosos y diligentes, violentos
dende lejos la olfatea. y mansos, charlatanes y discretos, las antítesis abundan y son en general
No se apure quien desea extremas, poco afinadas, con frecuencia académicas. Si en vez de conse-
hacer lo que le aproveche. jos fueran tesis, hablaríamos de una visión algo maniquea de la vida. Caso
La vaca que más rumea [rumia] culminante, adrede, de oposición sin medios términos, es 29 ,27, al final
es la que da mejor leche.
de una colección: «El criminal es odioso para los honrados, el hombre
2379 A naides rengas envidia, recto es odioso para el malvado».
es muy triste el envidiar, Por el estilo bimembre que parece haber uniformado a los candidatos
cuando veás a otro ganar, antes de introducirlos en la colección, predomina la antítesis de dos pro-
a estorbarlo no te metas.
Cada lechón en su teta verbios sobre el proverbio unitario antitético. Propongo algunos ejemplos:
es el modo de mamar. 13,7 Hay quien presume de rico y no tiene nada,
quien pasa por pobre y tiene una fortuna.
. Me he detenido algo más en la comparación, que es uno de los presti- 13,11 Fortuna apresurada encoge,
g~os del refrán y el proverbio. Ojalá fuera más frecuente en nuestro libro quien reúne poco a poco se enriquece.
14,12 Piensa uno que su camino es recto,
Sirven el banquete de las analogías al espíritu contemplativo, alumbra~ ":f y va a parar a la muerte.
r?bustecen para model.a~,la conducta. Cuando la Dama Sensatez nos invita 14,30 Corazón sosegado es salud del cuerpo,
a su banquete, quisrerarnos encontrar tales manjares compuestos. la envidia es caries de los huesos.
134 FORMA DE LOS PROVERBIOS
PASO A FORMAS COMPUESTAS 135

El primero es compuesto de dos, podría acabar a la mitad gana con la Al mismo tipo pertenecen algunos castellanos:
oposición. El segundo quedaría muy bien con el primer hemistiquio, El «No huelo nada, que estoy romadizada», dijo la zorra taimada.
tercero es unitario: sólo vale si conserva las dos partes. El cuarto es com- -Pereza, ¿quieres sopas? -Si están frías o me las soplan.
puesto: gana por la oposición «sosiego/envidia» y por la imagen.
Forzados a leer antítesis machaconas, convencionales, disfrutamos Es esencial en este tipo la brevedad. Si se extiende, entra en el apar-
cuando una quebranta el esquema consabido y nos hace pensar o sentir: tado de descripción o etopeya.
16,33 Las suertes se agitan en el regazo,
el resultado viene del Señor.
!l. PASO A FORMAS COMPUESTAS
El hombre agita las suertes, no sabe lo que saldrá; Dios sí lo sabe, por-
que él dirige el agitarse. Así, con su ignorancia, el hombre provoca a Dios Llegamos a una encrucijada que deja a un lado la senda del refrán, más
y se fía de él. o menos feliz, para embocar el camino de lo que parece composición arti-
18,14 Buen ánimo sostiene en Ja enfermedad; ficial. Hablo todavía de impresiones. A fuerza de leer y releer los prover-
ánimo abatido, ¿quién lo levantará? bios de este libro, especialmente los de la primera colección «salomóni-
Hacer una pregunta, en vez de decir «ánimo abatido redobla la dolencia» ca», 10-22, uno llega a pensar o a imaginarse que el refrán o proverbio
da gracia al proverbio. ' original era un tiempo breve y escueto. Que cuando sonó la hora de colec-
Es fácil encontrar correspondencias en castellano: cionar proverbios oficialmente, los maestros se sintieron extrañamente
movidos a «completar» la línea escueta con otra paralela. ¿Para qué?
Entiende primero y habla postrero.
El hijo harto y rompido, la hija hambrienta y vestida. Para comentarlo, explicarlo, ponderarlo, o simplemente para llenar la
El viento que corre muda la veleta, mas no la torre. medida binaria libremente adoptada: «fuerza del pareado, ¿a qué me
No he miedo a frío ni a helada, sino a lluvia porfiada. obligas? A colmar con relleno la medida», podría ser lema tácito de varios
No es pobre el que tiene poco, sino el que codicia mucho.
antólogos.
La antítesis puede enfrentar al discípulo con grandes decisiones, pue- Esta primera impresión hay que contrastarla con unos cuantos hechos
de educarlo a distinguir con fineza. Puede desenmascarar apariencias: para ver si resulta acertada. Estos hechos convergentes son:
Palabras de santo y uñas de gato. d) Muchos hemistiquios se bastan a sí mismos, hacen un refrán
La verdad amarga y la mentira es dulce. acabado, a veces feliz (son célibes por vocación). De ahí se sigue
La vergüenza, donde sale una vez nunca más entra; que el otro hemistiquio sea innecesario y sobre.
la sospecha, nunca sale de donde entra. e) El segundo hemistiquio llega a estorbar positivamente, resta
La última suena refinada, de origen culto (la tomo de la colección de valor a la formulación escueta (es mala compañía).
Correas). Nos recuerda que la antítesis es gran recurso de la prosa culta f) Hay hemistiquios que no encajan con la pareja forzada, como si
y mimada por los conceptistas. hubieran equivocado puerta (adúlteros o casados a la fuerza).
g) Hay una serie de hemistiquios que se encuentran acoplados con
6. Trato aparte un tipo raro y sobresaliente. Es el proverbio que, dos compañeros diversos (bígamos).
con toda brevedad, diseña una minúscula escena, especie de viñeta iró-
nica o satírica. En los tres ejemplos siguientes habla el personaje: En contraste y confirmando están aquellos en que la bina es necesaria o
conveniente y aquellos en que la adición mejora el producto:
20,14 «Malo, malo», dice el comprador;
después se aleja ponderando la compra. a) Los dos hemistiquios son necesarios al sentido o al valor (pareja
22,11 Dice el perezoso: «[Afuera hay un león; bien avenida).
me matará en plena calle!». b) El segundo hemistiquio es al menos conveniente (matrimonio
30,20 Así procede la adúltera: Come,
se limpia la boca y dice: «No he hecho nada malo». por conveniencia).
e) La adición mejora el resultado.
En el siguiente no habla el personaje; el que lo presenta ni valora ni
comenta: La existencia de este grupo nos dice dos cosas. Primero, que no se
26,15 El holgazán mete la mano en el plato puede dictar una regla universal: había proverbios simples, los había bi-
y le cansa llevársela a la boca. narios y no faltaban los ternarios. Segundo, los necesarios acusan y con-
136 FORMA DE LOS PROVERBIOS

PASO A FORMAS COMPUESTAS 137


denan a los inútiles, los convenientes a los ociosos, los que mejoran a los
que empeoran el resultado. Bastará citar unos cuantos ejemplos: El tercero se ha usado como comentario o confirmación de un consejo
binario:
a) Necesarios: (No abandones al amigo tuyo y de tu padre:
en la desgracia no tendrás que ir a casa de tu hermano):
21,31 Se apareja el caballo para la batalla: Más vale vecino cerca que hermano lejos.
la victoria la da el Señor.
29,26 Muchos buscan el favor del que manda, Aquí van otros en que la segunda parte sólo sirve para hacer pare-
pero la sentencia viene del Señor. El
pobre y el usurero se encuentran: ja. Sobran:
29,13
el Señor da luz a los ojos de ambos. 21,14 Un regalo a escondidas aplaca la cólera;
(un don bajo mano, la áspera ira).
17 Quien ama los festejos acabará mendigo,
b) Convenientes: (quien ama vino y perfumes no llegará a rico).
22 El hombre hábil escalará la plaza fuerte
28,21 No es justo ser parcial: ( y derribará la fortaleza confiada).
por un mendrugo el hombre comete un crimen.
28,22 El avaro se apura por enriquecerse e) En el género proverbial lo que no añade resta. Por eso pasamos
y no sabe que le llegará la pobreza. sin sentirlo al grupo de casos en que la adición estorba:
19,17 Quien se apiada del pobre presta al Señor,
e) Mejoran: (y él le dará su recompensa).
28,1 El malvado huye sin que lo persigan, 20,3 Componer un pleito es un honor,
el honrado va seguro como un león. (pero el necio se enreda en disputas).
11 El rico se cree sabio, 21,1 El corazón del rey es una acequia en manos del Señor:
pero el pobre perspicaz lo descubre. (la dirige a donde quiere).
17 El culpable de asesinato corre a la fosa: 16,23 A mente sensata, boca discreta;
¡que nadie lo detenga! (su hablar aumenta la persuasión).
17,5 Quien se burla del pobre afrenta a su Hacedor,
(quien se alegra de su desgracia no quedará impune).
La prueba es fácil: basta taparse un ojo, es decir, basta prescindir en cada
caso de la segunda parte para apreciar el efecto: f) Parejo del anterior es el caso en que una de las partes no encaja.
Con mucho esfuerzo logro explicar (en el comentario) las dos piezas de
El pobre y el usurero se encuentran. 21,28: «El testigo falso perecerá; el que sepa escuchar hablará el último».
Muchos buscan el favor del que manda. No menos esfuerzo me cuesta 28,7: «El que observa la ley es hijo pru-
Se apareja el caballo para la batalla.
No es justo ser parcial. dente; quien se junta con disolutos abochorna a su padre». La incoheren-
El avaro se apura por enriquecerse. cia de las imágenes es obvia en 12,12: «La codicia es la red de los malva-
El malvado huye sin que lo persigan. dos, los honrados arraigan firmemente».
El rico se cree sabio.
El cu!pable de asesinato corre a la fosa. g) He dejado para el final la prueba más vigorosa: proverbios en
que sorprendemos la manipulación. Se trata de piezas que recurren dos
Paso al grupo opuesto, en el cual ensayaré la misma prueba: veces, pegadas a hemistiquios diversos. En algunos casos se podría hablar
de variantes orales del mismo proverbio; otros casos hay que atribuirlos
d) Basta una parte: al trabajo del colector, metido o no a autor.
18,24 Hay amigos más unidos que hermanos. Descarto las duplicaciones; por ejemplo, 18,8 =
26,22; 21,9 25, =
21,25 Los deseos dan muerte al holgazán. 24; 22,3 = 27,12; 14,12 = 16,25. Cito algunas variantes, sin darles
27,10 Más vale vecino cerca que hermano lejos. mayor importancia. Puede afectar la variante a una o varias palabras:
:F:l primero no necesita lo que precede, el segundo no necesita lo que 19,5a El testigo falso no quedará impune, = 19,9a
5b el que suelta mentiras no se libra/perece. 19,9b
sigue; lo pondré entre paréntesis:
22,2a El rico y el pobre se encuentran:
(Hay camaradas que se maltratan), hay amigos más unidos _que hermanos. 29,13a El pobre y el usurero se encuentran:
Los deseos dan muerte al holgazán (porque sus manos se niegan a trabajar). 22,2b a los dos los hizo el Señor.
29,13b el Señor da luz a los ojos de ambos.
PASO A FORMAS COMPUESTAS 139
138 FORMA DE LOS PROVERBIOS

15,14 El hombre inteligente procura saber,


Compárense 12,11 con 28,19; 17,3 con 27,21; 19,1 con 28,6; 22,13 con la boca del necio se apacienta de necedades.
26,13; 19,24 con 26,15; 20,16 con 27,13; 10,1 con 15,20; 16,2 con 18,15 El hombre inteligente adquiere saber,
21,2. También en nuestros refraneros se encuentran variantes del mismo. el oído sensato desea aprender.
El Pinciano (Hernán Núñez) nos informa en su colección:
15,33 Respetar al Señor es escuela de sensatez:
Quien malas mañas tiene en cuna, o las pierde tarde o nunca. delante de la gloria va la humildad.
Otros dicen: Quien malas mañas ha, tarde o nunca las perderá. 18,12 Antes de la desgracia el corazón fue soberbio
antes de la gloria fue humilde. '
Hay variantes «adecentadas» que parecen deberse a escrúpulos, como el 19,12 Rugido de león es la cólera del rey,
pintoresco: rocío sobre hierba su favor.
20,2 Rugido de león es la cólera del rey:
Saca tu haber a concejo: unos dirán que es blanco y otros que bermejo. quien la irrita se juega la vida.
Pon tu culo en concejo: unos dirán que es blanco y otros que bermejo.
22,28 No remuevas los linderos antiguos
La colección de Martínez Kleiser ha rebasado el número de 60.000 por que colocaron tus abuelos.
23,10 No remuevas los linderos antiguos
recoger múltiples variantes del mismo: ni te metas en la parcela del huérfano.
2.915 Amigo leal y franco, mirlo blanco. 23,17 No sientas envidia de los pecadores,
2.916 Amistad leal y franca, mosca blanca. sino siempre del respeto del Señor;
2.917 Amigo verdadero, mosca blanca y cisne negro. 18 así tendrás un porvenir,
2.918 Amigos buenos y mirlos blancos son harto raros. y tu esperanza no fracasará.
2.920 Quien buen amigo halló, con un mirlo blanco topó. 24,14 . .. lo mismo la sensatez y el saber para tu deseo;
si los alcanzas tendrás un porvenir
Descartados los anteriores, quedan casos que no son variantes, sino y tu esperanza no fracasará.
piezas flotantes o de repertorio, que se conducen y aplican a unidades 16,21 El hombre juicioso tiene fama de prudente,
diversas con éxito variable. Cito algunos ejemplos: su hablar dulce aumenta la persuasión.
16,23 A mente sensata, boca discreta;
26,12 ¿Has visto a uno que se tiene por listo? con su hablar aumenta la persuasión.
Pues más se puede esperar de un necio.

29,20 ¿Has visto a un hombre precipitado al hablar?


Pues más se puede esperar de un necio. ¿Qué ha sucedido? En términos de evolución diacrónica, se ofrecen
16,5 El Señor aborrece al arrogante:
a priori tres posibilidades: expansión, contracción, variantes.
tarde o temprano no quedará impune. a) El colector se encontró un proverbio simple y lo ensanchó: aña-
11,20 El Señor aborrece la mente tortuosa: diéndole un miembro paralelo, un antecedente particular, dándole un
tarde o temprano el malvado la paga.
contexto.
13,14 La instrucción del experto es manantial de vida
que aparta de los lazos de la muerte. b) De una forma mayor se ha retenido un enunciado breve.
14,27 Respetar al Señor es manantial de vida e) El antólogo ha recogido dos o más variantes ya existentes.
que aparta de los lazos de la muerte.
Un ejemplo muy claro es la presencia del mismo proverbio en 6,9-11
10,15 La fortuna del rico es su plaza fuerte,
la miseria es el terror del pobre. y 24,33. En la primera colección una admonición retórica precede al pro-
18,11
La fortuna del rico es su plaza fuerte: verbio, formado por una bina de miembros dobles, según el esquema:
se la imagina como alta muralla. A+A b+-b + c-l-c. En el capítulo 24 las piezas b-l-b + c+c se citan
Respetar al Señor es manantial vivo en una reflexión provocada por el espectáculo del «campo del perezoso».
14,27 que aparta de los lazos de la muerte. Esto supone la existencia conocida del proverbio. Nos trae a la memoria
Respetar al Señor es vida:
29,23 uno duerme satisfecho y sin pesadillas. el método del Eclesiastés, que toma proverbios simples, quizá tradicio-
nales, para sus comentarios anticonformistas. Estos ejemplos ofrecen
El Señor aborrece el sacrificio del malvado,
15,8 la oración de los rectos alcanza su favor. textos bastante amplios, que sólo por analogía pueden ilustrar el fenó-
Son aborrecibles los sacrificios del malvado meno en la colección 10-22.
21,27 y mucho más si los ofrece con cálculo.
De todo el análisis precedente deduzco que los procesos más proba-
hf es Y frecuentes son los indicados con a y c. Por contracción habría re-
140 FORMA DE LOS PROVERBIOS
FORMAS COMPUESTAS 141
sultado una colección de proverbios breves, más escuetos, muchas veces
más felices, casi siempre menos académicos. mente, injustificadamente interrumpidos por proverbios sueltos y hete-
Puede iluminar la hipótesis la experiencia de nuestros refranes: donde rogéneos.
sucede la contracción es fácilmente reconocible. También la ampliación se b) Como término de comparación, poseemos ejemplos de tratadillos
delata fácilmente. Ejemplos de contracción, dando entre paréntesis la temáticos en el libro de Ben Sira o Eclesiástico y en la primera colección
pieza que ha caído en desuso: del presente libro, 1-9. Pues bien: nada hay semejante a esos tratadillos
en la serie «salomónica» de 10-22.
(Por turbia que esté), no digas: De esa agua no beberé. En conclusión, me quedo con la hipótesis de un trabajo de coleccio-
(El carnero encantado), que fue por lana y volvió trasquilado. nar, uniformar y aportar nuevos proverbios por parte de los maestros.
(De «haré, haré» menos me pagaré): más vale un toma que dos te daré.
Dijo la sartén a la caldera: (Tirte allá culinegra). Es posible que fueran textos escolares, a disposición de otros maestros y
de discípulos dispuestos a copiarlos o aprenderlos de memoria.
A éstos, tomados del Pinciano, se pueden añadir otros aducidos por Mar- Cuando el proverbio es binario por naturaleza y no por elaboración
tínez Kleiser «sintetizados, podados, como limados por el uso, de los que secundaria, las variantes ya existían en el momento de ser recogidas y no
sólo la primera parte perdura, mientras la segunda se omite: se deben al antólogo o al maestro.
Hora es de pasar del proverbio simple y binario a formas más exten-
Por dinero baila el perro, (no por el son que toca el ciego). sas, por el número de versos o por el número de articulaciones. Me fijaré
En todas partes cuecen habas, (y en mi casa a calderadas).
Cada loco con su tema (y cada llaga con su postema). en los proverbios numéricos, las etopeyas, el poema alfabético, y men-
El buen paño en el arca se vende, (mas el malo verse quiere). ciono los tratadillos.
Una carga de cal y otra de arena (y la obra saldrá buena).
Quien tiene boca se equivoca, (pero quien tiene seso no dice eso)»,

Ejemplos de ensanchamiento, de ordinario corrigiendo el enunciado: lll. FORMAS COMPUESTAS

Cobra buena fama y échate a dormir; l. Proverbio numérico. Agrupo tres tipos: enunciando el número glo-
(y mira no te duermas, porque no la pierdas). bal, enunciando el número según el esquema n + 1, por analogía sin
Por sólo querer no se hace mal;
(pero el pensar es víspera del ejecutar). enunciar el número. Se lee un septenario en la primera colección, 6,
Cuando tiene dinero, qué lindo es Pedro; 16-19: «Seis cosas detesta el Señor y una séptima la aborrece de cora-
(pero sin dinero se quedó y toda la gracia perdió). zón». Domina la segunda parte del capítulo 30:
Nuestra experiencia comprobada nos dice que es más fácil y frecuente la dos: 30,15a, «La sanguijuela tiene dos hijas: "Dame, dame"»;
contracción que el ensanchamiento; por la ley del refrán, que ha de ser tres (sin mencionar el número): 32-33;
tres más una: 15b-16.18-19.21-23.29-31;
breve: «A buen entendedor ... ». cuatro: 24-28.
En el caso de la colección «salomónica» de 10-22 prefiero la siguiente
explicación. Uno o varios antólogos se dedican a recoger y reunir prover- Reaparece el tipo en el libro del Eclesiástico: 25,1, tres cosas; 25,2,
bios en una colección de algún modo oficial. En ese momento los «doc- ídem; 25,7-11, diez bienaventuranzas; 26,5, tres más una; 26,28, dos
tores» completan proverbios simples, para uniformados según un modelo más una; 40,18-27, diez comparaciones = treinta elementos.
binario o bimembre, y componen por su cuenta otros, con frecuencia Remitiendo al lector a dichos capítulos, quiero mostrar que la forma
académicos. también se encuentra en los repertorios castellanos, pero no en la versión
Queda otra posibilidad teórica. Que no se trate de proverbios suel- n+l:
tos, sino de tratadillos; en tal caso, está de sobra la discusión precedente. Tiempo y viento, mujer y fortuna, presto se muda.
Pues habría que imaginarse el trabajo más o menos así: el maestro des- Tres muchos y tres pocos destruyen los hombres locos:
mucho gastar y poco medrar,
arrolla uno o dos temas en estilo sentencioso, en el estilo tradicional de mucho hablar y poco saber,
versos relativamente regulares y paralelos. Contra tal explicación en- mucho presumir y muy poco valer. •
cuentro dos objeciones serias. Cuatro cosas ha de procurar tener y sustentar el hombre principal:
buena mujer, buena casa, buen caballo y buenas armas.
a) Por más esfuerzos que hagamos, no podemos identificar esos Judíos en pascuas, moros en bodas, cristianos en pleitos,
tratadillos temáticos. A lo más que se llega es a sorprender o barruntar gastan sus dineros.
predominios temáticos; por ejemplo, la economía doméstica, el hablar Muérome de hambre, de frío y de sed:
tres males tengo, ¿de cuál moriré?
malvado y honrado, docto y necio, etc. Tales predominios están vistosa~
142 FORMA DE LOS PROVERBIOS
Odre de buen vino y caballo saltador y hombre rifador [reñidor]
nunca duró mucho con su señor. IV. PROCEDIMIENTOS DE ESTILO
Quien a veinte no es galán, ni a treinta tiene fuerza,
ni a cuarenta riqueza, ni a cincuenta experiencia,
ni será galán ni fuerte ni rico ni prudente. Tanto las formas menores como las mayores utilizan recursos de estilo
o estilemas comunes a otros textos poéticos del Antiguo Testamento.
Para pasar de cuatro hay que desplazarse a la «Semana del perezoso», Me fijaré en el material sonoro, la concisión, la repetición, concreción,
que nos ofrece pintorescas variaciones sobre el tema. Por encima de siete imágenes.
están las doce horas del dormir, empezando por «una hora duerme el
gallo» y terminando por «doce el borracho». El mismo número cuentan 1. La estilística del material sonoro incluye el ritmo, la sonoridad,
los meses del año. los juegos de palabras. Comienzo con un ejemplo muy elaborado de sono-
La forma hebrea tres más uno se podría imaginar como acertijo: uno ridad. Una versión castellana interlinear ayudará a captar el efecto:
enuncia tres miembros, el otro tiene que añadir el cuarto. No sé hasta qué
12,5 mabiebot saddiqim miipat tabbulot reia'im mirma
punto tales ejercicios de ingenio son populares. Planes de honrados rectitud tácticas de malvados traición
2. La etopeya es, según María Moliner, la «descripción del carácter,
Para que se aprecie mejor el paralelismo sonoro, escribo el verso en dos
inclinaciones y costumbres de una persona». Me atrevería a corregir o líneas:
precisar: no tanto de una persona cuanto de un tipo. En este sentido la
tomo aquí. Es a la viñeta como lo desarrollado a lo concentrado o apun- mabiebot saddiqim mii pat
tado. No postulo prioridad cronológica para ninguna: de una viñeta tabbulot reia'im mtrma
puede germinar una etopeya, una descripción se puede concentrar en un
par de rasgos. El refrán castellano «Amor loco: yo por vos y vos por Dominan las rimas consonantes y asonantes, idéntico es el número de
otro» es la quintaesencia de una comedía o de una novela. sílabas; el ritmo procede regularmente ooó ooó oó (suponiendo la pro-
Las mejores etopeyas del libro son la de la adúltera en el capítulo 7 nunciación aguda).
y la del borracho en 23,29-33. La segunda es bastante pura como descrip- a) El ritmo dominante de las series de proverbios es del tipo 3 + 3,
ción, con un solo imperativo. La primera contiene valoraciones y utiliza lo cual significa seis acentos con cesura a la mitad, o dos hemistiquios
la técnica del narrador intermediario. de tres acentos cada uno. También son frecuentes los versos de fórmulas
3. El libro se cierra con un poema alfabético. El recurso consiste en 4+3 y 4+4:
comenzar cada uno de sus veintidós versos con una letra del alfabeto. En 12,23 Hombre sagaz encubre saber,
otros términos: es un acróstico sobre el alfabeto. También el Eclesiástico 'adam "arurn kose da<at
se cierra con un poema semejante. Como quien dice: ahí está todo, de la corazón-de insensatos grita necedad
alfa a la tau, de la A a la Z. El procedimiento es conocido sobre todo leb kesilim yiqra' 'iwwelet
12,10 Atiende honrado sustento-de su-ganado,
por las Lamentaciones y varios salmos. Si los versos son veintidós, sin yode' saddiq nepes bebemto
seguir el acróstico, se habla de número alfabético: tal es el capítulo 2. entrañas de malvados implacables
ioerabme reia'im 'akzari
4. En la primera colección, 1-9, encontramos otras formas menos
características. El exordio ampliado, el pregón, alguna serie, algún trata- Poco frecuente es el tipo 4 + 2:
dillo, dípticos de cuadros contrapuestos. El mundo sapiencial se despega
de la forma breve y elemental. La simple exhortación o consejo se hace 19,17 Prestamista-del Señor compasivo-de indigente:
parénesis, adopta formas proféticas y artificios retóricos. La visión inci-
malwe Yahwh bonen dal
siva de un tipo se convierte en etopeya o escena de costumbres. La com- su recompensa se-le-pagará
paración se desarrolla en descripciones de la naturaleza, animal o cósmica.
ugemalo yeiullam-lo
La reflexión menuda se hace ensayo. La antítesis crece en series contra- 20,9 ¿Quién dirá:
puestas, de exposición por contrastes, hasta empalmar con la forma griega mi yo'ma«

de la synkrisis. es puro mi corazón, estoy limpio de pecado?


Nos encaramamos en el libro de los Proverbios para otear otras obras zikkiti libbi taharti mepat{a'ti
del mismo cuerpo.
El segundo se puede leer con doble cesura, según fórmula 2 + 2 + 2.
144 FORMA DE LOS PROVERBIOS
PROCEDIMIENTOS DE ESTILO 145
Raro es el verso 3 + 2, que se suele llamar qina, es decir, elegía o
endecha: de la frase. Los ejemplos castellanos se traen a cuento para ilustrar los.
fenómenos hebreos.
16,3 Encomienda al Señor tus-tareas: 1 Ni moza adivina, ni mujer latina, ni mozo Pedro en casa.
gol 'el Yhwh ma'seka (6+6+7 o 2+2+3 a-l-a-l-a)
prosperarán tus-planes. 2 Ninguno se alabe de lo que no sabe.
weyikkonu mabieboteea (6+6 o 2+2 A y B)
3 No fíes ni porfíes, ni apuestes ni desafíes.
Si se lee la última palabra con doble acento, recaemos en la fórmula (3+4+4+5 o 1+1+1+1 a+a+a+a)
4 No hay amigo para amigo: las cañas se vuelven lanzas.
3 + 3. Por su fórmula 5 + 4, resulta una rareza, 17 ,2: (8+8 o 3+3 A+B)
5 No se toman truchas a bragas enjutas.
Siervo hábil mandará a hijo indigno: (6+6 o 3+2 a-l-a)
'ebed maskil yímfol beben mebis 6 El pan con ojos, el queso sin ojos, el vino que salte a los ojos.
entre hermanos repartirá herencia. (5+6+9 o 2+2+3 a-l-a-l-a)
betok 'apim yabliq nabla 7 Por carta de más o por carta de menos se pierden los juegos.
(6+6+6 o 2+2+2 a-l-a + B)
También es raro 25,20: tal como está, se mediría 4+2+4; pero el texto 8 Preguntando van a Roma.
(8)
es dudoso. En 22,29 leemos un verso de fórmula 4+3+3, pero el tercer 9 Quien madruga, Dios le ayuda.
hemistiquio es obviamente glosa. La anomalía rítmica ayuda a descubrirla o (8)
confirma la sospecha.
El ritmo ayuda a dar forma al refrán: lo encauza y ahorma, lo labra y lo·
Una variación interesante y no frecuente consiste en partir un hemis- deja acabado. Sirve además a la aceptación y a la memoria. Incluso las
tiquio con cesura menor; por ejemplo, con el resultado 2 + 2 + 4 en
25,12 y 27,4: variantes suelen respetar el principio rítmico, aunque cambien las pala-
bras. Teóricamente harían falta dos piezas para producir la repetición,
Pendiente-de oro y-alhaja preciosa que es condición del ritmo. Con todo, hay formas rítmicas castellanas,
nezem zabab wahli ketem como el octosílabo o el heptasílabo, que se reconocen en una línea suelta.
amonestador cuerdo a oído escuchante. Es decir, escuchada la línea, le asignamos un lugar exacto en un modelo·
mokí!;, bakam 'al 'ozen foma'at
Crueldad-de cólera, torrente-de ira: rítmico. Es curioso que si octosílabos y heptasílabos son frecuentes, sea
'akzeriyut bema uieietep rap raro el endecasílabo.
¿y quién resistirá a los celos?
umi ya'mod lipne qin'a b) Sonoridad. La primera observación es que el proverbio es una
pieza de lenguaje hablado: recitado y memorizado. La escritura sirve a·
Se pueden encontrar otras combinaciones en que el sentido incide eruditos y curiosos para recoger y fijar, especialmente para conservar los
llamativamente en la forma. proverbios orales. En los repertorios se encuentran los refranes como ali-
En castellano es muy frecuente la forma binaria. Muchos refranes se mentos congelados, que hay que sacar del congelador y calentar para ha-
pueden medir por las sílabas o por los acentos. La decisión es ardua, y cerlos comestibles. Los proverbios son preciosos bienes de consumo que·
aquí no puedo alcanzar conclusiones sólidas. no se consumen.
Habría que ver si el refrán en cuestión es anterior al ritmo «a sílavas Los hebreos estaban acostumbrados y entrenados a escuchar el sonido
~entadas»; o, si siendo contemporáneo, no se somete a él porque es de de sus composiciones poéticas, y también, quizá en menor grado, de la
J?glaría y no de clerecía (lo cual no es pecado). Cuando se cuentan las prosa artística. ¿Los españoles no? También los españoles. Ante todo·
silabas, habría que precisar el uso de sinalefas y elisiones en épocas anti- atienden al ritmo, que es factor sonoro. Después a la rima asonante, que
guas. En cambio, la cuenta de acentos es bastante segura, aun dejando un impera en casi todos los dominios del refrán, dejando enclaves al conso-
margen de duda debido a la pronunciación de enclíticas y proclíticas, nante y a parcelas independientes. A veces la rima es cuestión de ser o·
como pronombres. no ser, recordar u olvidar: sin rima, hay sentencias que dejan de ser re-
frán. Compárense:
Sólo nos queda tomar el refrán como se usa hoy, el refrán antiguo
como hoy lo leemos. Así podemos considerar el número de sílabas (bas- Muérese el rey y el Papa y el que es pobre.
Muérese el rey y el Papa y el que no tiene capa.
tante dudoso), el número de acentos (bastante probable), el corte de la Hecho de villano: tirar la piedra y disimular.
frase. Usaré números para las dos primeras medidas, letras para el corte Hecho de villano: tirar la piedra y esconder la mano.
10
146 FORMA DE LOS PROVERBIOS
PROCEDIMIENTOS DE ESTILO 147
Los hebreos eran más sensibles a las relaciones consonánticas; las Veamos unos con valor descriptivo, a manera de onomatopeyas, en
-relaciones vocálicas parecen excepcionales. Pero fenómenos semejantes que la sonoridad materializa un sonido, un gesto, una situación:
se dan también en nuestro repertorio. Estamos tan acostumbrados al ha-
lago o comodidad de la rima, que no nos fijamos en otros factores sono- 15 Los dineros del sacristán: cantando se vienen, cantando se van.
ros. Me veo obligado a llamar la atención con ejemplos abundantes sobre (-tán can-tán- can-tán- ván)
hecho tan descuidado. El lector debe escuchar, con el oído o con la fan- 16 Ama, ama, mientras el niño mama.
17 Anda la cabra de roca en roca como el bostezo de boca en boca.
tasía, la sonoridad de los ejemplos siguientes: 18 A la moza con el mozo y al mozo con el bozo.
19 Yo sé bien de qué pie cojea.
1 Abájanse los adarves y álzanse los muladares. (monosílabos)
2 A buen comer o mal comer tres veces beber.
3 Al cabo de un año tiene el mozo las mañas del amo.
El siguiente es casi una etimología popular o paronomasia:
El primero repite la secuencia vocálica aae, apoyada con rimas: aaae 20 Madrastra, madre áspera.
oaae aae ouaae. En el segundo, la E se afirma con sus acentos periódicos y
barre todo el final: aé oé oá oé e ée eé. El tercero repite la secuencia áo: Sírvanos de aperitivo esta veintena para saborear los recursos hebreos.
aáo euáo ée eóo aáa eáo. Porque hace falta entrenarse en la propia lengua antes de pasar a la ajena.
En los tres siguientes hay que notar el dominio avasallador de una Los hebreos -ya ha sido estudiado en otros terrenos- usan la alitera-
vocal, A y O. ción, comienzos iguales, grupos de consonantes repetidos o invertidos, insistencia
4 Campana cascada, nunca sana. en una consonante (con equivalentes por articulación), parono- masias, juegos
(aáa aáa úa áa) de palabras.
5 Moza galana, calabaza vana. En el comentario verso por verso llamaré a veces la atención sobre
(óa aáa aaáa áa) recursos sonoros. Aquí me basta con proponer algunos ejemplos trans-
6 Todos somos locos: los unos de los otros.
(óo óo óo oúo eoóo) literados, con versión interlinear y eventuales comentarios.

17,1 Mejor mendrugo seco con paz


Escuchemos algunos juegos con las consonantes. En la vteja poesía tob pat bareba uiesaluia bah
·sajona, la aliteración o repetición de consonante inicial era factor primor- que casa llena de festines reñidos.
dial (imitado por algunos románticos y modernos). Hay refranes caste- mibbet male' zibbe rib
17,2 Siervo hábil mandará ~ hijo indigno
llanos que utilizan el recurso: con la consonante sola, o apoyada en la 'ebed maskil yimfol beben mebis
vocal siguiente, o realzada por la colocación: entre hermanos repartirá herencia.
betok 'af.>im yaf:;liq nabla
7 Agua y viento sobre la casa del viejo.

(vie- vie-) En el primero, la secuencia tb - brb - zbb rb subraya la oposición (hay


8 A la vejez, viruelas.
(v- v-) que contar con la semejanza fonética t / z). El segundo lleva una consonan-
9 Aprovéchate del viejo: valdrá tu voto en concejo. te dominante en cada mitad: s s s, b bl bl.
(-vé- vie- val- vo-)
10 Palabras y plumas, el viento las tumba. 17 ,6 Corona de ancianos hijos de hijos
(pal- plu-) 'ateret zeqenim bene banim
11 Palabra de boca, piedra de honda. honor de hijos sus padres.
(p- p-) tip'eret banim 'abotam
12 Do no está su dueño, está su duelo. 17,11 Revoltoso busca desgracia,
(due- due-) 'ak-meri yebaqqei ra'
alguacil inflexible le-será-echado.
En los siguientes se advierte el dominio de una consonante o el juego mal'a]: 'akzari yesullab bo
17,12 - ro

con grupos consonánticos: Tropezar con osa bada de cría

14 Alcalde de aldea, el que lo quiere ése lo sea. (lcld dld lqlqr


13 Allá va la lengua, do duele la muela. sis)
(la len- -le la -la)
dobpagos
ialeul
be'is
y no con necio en-su-insensatez.
we'al
kesil
be'iwwalto

En el 6 destacan las rimas internas -eret y im. El 11 es


refinado porque logra la consonancia incluyendo una
partícula enfática, más necesaria
148 FORMA DE LOS PROVERBIOS
PROCEDIMIENTOS DE EST1LO 149
para el sonido que para el sentido: 'ak-meri 'alezari. El 12 juega con el enseña cómo traducir ahorrando palabras. Como entrenamiento y para
sonido semejante de robada = despojada y necio, sakul y kesil; se añaden aclarar o justificar algunas técnicas de traducción, ofrezco algunos frutos
be'i- be'i-, uie'al 'iwwal. de nuestra cosecha:
17,28 Necio callado, cuerdo es tenido.
gam 'ewil mabrii baleam ye/Jaseb (sonido dominante H¡ 1 El hombre por el verbo y el toro por el cuerno.
25,13 Como frescura de nieve en día de siega 2 Remienda paño y pasarás año.
kesinnat ieleg. beyom qasir 3 El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
recadero fiel.. . 4 El río pasado, el santo olvidado.
sir ne'rnan... 5 A buena hambre no hay pan duro.
6 Agua pasada no muele molino.
El final de palabra y hemistiquio es la palabra que comienza el siguiente. 7 Al amigo con su vicio.
8 Allá van leyes do quieren reyes.
Gran ejemplo de juego de palabras es la serie ternaria de .30,32-33, 9 «Arando», dijo la mosca; y estaba en el cuerno del buey.
basada en la relación entre 'ap = ira y 'appaym = narices, y la homo- 10 Quien espera, desespera.
fonía de bem'a = manteca y bema =
cólera (tácito).
Hay proverbios hebreos que, traducidos, resultan sosos porque su El número 9 muestra que la concisión es relación entre contenido y volu-
encanto principal es una sonoridad intraducible o inimitable. men. G. Correas se siente obligado a explicarlo así: «Llegando la zorra
Martínez Kleíser trata el tema en las páginas XV y XIX de su in- adonde araban, vio a la mosca o mosquito en el cuerno del buey, y pre-
troducción. guntó: ¿Qué hacéis, mosca? Respondió: Aramos. Aplicase a los que no
hacen nada o no son nada en las cosas y dan a entender que son parte y
2. Concisión. El refrán es breve: o porque se aprieta en pocas pala- que hacen algo».
bras esenciales o porque deja algo por adivinar. Concisión cerrada en sí Varios ejemplos castellanos muestran que el artículo se puede quitar o
misma o concisión abierta a la sugerencia o la alusión.
La lengua hebrea literaria es, por naturaleza, breve, si no concisa. En poner sin perjuicio del sentido, que el verbo ser puede dejar el puesto a una
parte, por ser lengua menos diferenciada que la griega o las nuestras; simple coma. Sobre la brevedad de nuestros refranes, puede verse
en parte, porque no ha desarrollado el hábito del análisis, que es más Martínez Kleiser, XIX.
bien herencia griega. Si prosa y poesía suelen ser breves en hebreo, el
proverbio tiene que apurar la brevedad. Lo malo fue la elaboración de 3. No se opone a la concisión la repetición de alguna palabra. Con
que hablé antes, que se puso a uniformar en esquemas binarios. De donde todo, el hebreo prefiere la sinonimia a la simple repetición:
resultan dos partes concisas que naufragan en la repetición. Decir breve-
11,2 Entró insolencia y entró baldón.
mente dos veces lo mismo ya no es brevedad. Con todo, quedan en el ba' zadon wayyabo' qalon
libro muchísimos ejemplos de brevedad, hasta alcanzar la felicísima con- 12,1 El que ama la corrección, ama el saber.
»obeb musar 'oheb da'at
cisión. 13,3 Quien custodia su boca, guarda su vida.
La exposición más convincente será quizá sobreponer una traducción noser piu 'fomer naplo
interlinear, palabra a palabra, en cuanto cabe. Lo malo es que así suena 16,17 Quien vigila su camino, guarda su vida.
iomer napio noser darko
forzado en castellano, aunque no quebranta la gramática en hebreo. Ha- 17,19 Quien ama la riña, ama el delito.
gamos la prueba apurando las traducciones: "obeb peia: 'oheb masa
18,3 Entrando maldad, entra desprecio.
15,la Respuesta blanda aplaca ira. bebo' rasa' ba' gam buz
15,2b Boca de necios borbota necedad. 18,22 Encontró mujer, encontró un bien.
15,3 En todo lugar ojos del Señor vigilantes a malos y buenos. masa' 'issa masa' tob
15,13a Corazón contento alegra semblante. 19,16 Quien guarda d precepto, guarda su vida.
15,15b Contento corazón, festín perpetuo. 'fomer misuia iomer napio
21,23 Quien guarda su boca y lengua, se guarda de aprietos.

Incluso una serie puede estar hecha de sentencias breves, corno el citado somer piu ulesono somer missarot napso ·
30,32s: «Quien aprieta leche, saca manteca; quien aprieta narices, saca 29,16 Cuando mandan malvados, aumenta el crimen.
birbot resa'-im yirbe pesa'-
sangre; quien aprieta cólera, saca riña».
La concisión del proverbio hebreo dificulta la comprensión y la tarea
de traducir. Menos mal que el repertorio castellano también se luce y nos Son pocos y poco expresivos. No se pueden comparar con los de nuestro
repertorio:
150 FORMA DE LOS PROVERBIOS
TEXTO
Cantó el pardal y cantó para su mal. y
Cuando Dios amanece, para todos amanece.
El que come las duras, coma las maduras. COMENTARIO
Muera Marta y muera harta.
Si quieres bien casar, casa con tu igual.

4. Otros aspectos. Nuestro refranero sobresale por la riqueza ima-


ginativa. He tratado el tema, de paso, hablando del tipo «comparación».
La imagen puede estar en el predicado: «tesoros mal ganados son humo
que se disipa», «la boca de la ramera es fosa profunda». Puede encerrarse
en una palabra usada como metáfora: «el charlatán da estocadas», «el
camino perverso zigzaguea», «el Señor pesa los corazones». A veces la
frase entera es metáfora de otra situación o símbolo de muchas: «el hom-
bre hábil escalará la plaza fuerte», «pesas desiguales, medidas desigua-
les», «sabe dulce el pan hurtado».
Compárense dos versiones, hebrea y castellana, sobre el escarmiento:
21,11 Cuando el cínico la paga, aprende el inexperto;
pero el prudente aprende con la experiencia.
Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, echa las tuyas a remojar.

Viniendo del territorio de nuestros refranes, tan fértil en imágenes,


nos sorprende la pobreza imaginativa de la colección 10-22. Como si las
imágenes se hubieran escapado y se hubieran refugiado en tres capítu-
los: 25-27.
Un dato emparentado es la concreción, por la cual un refranero viene a
ser un documental sobre usos y costumbres de un pueblo en una época. En
el libro de los Proverbios encontramos, por una parte, multitud de
cualidades abstractas, como sujeto de acción o predicación; por otra, el
recurso frecuente de mencionar órganos corporales. En vez de «necio»,
dicen «la boca del necio»; en vez de «el sensato», ponen «la mente, el
corazón del sensato»; en vez de «hombre que escucha», «oído que escu-
cha». Lo mismo labios, lengua, ojos, manos. No es extraño que el más
frecuente sea «corazón», como sede de pensamientos y decisiones.
El fenómeno ocurre en castellano, proporcionalmente con menor fre-
cuencia. Se trata del tipo: «Ojos que no ven, corazón que no quiebra»;
«Tripas llevan a pies, que no pies a tripas»; «Corazón sin engaño no
piensa daño»; «Manos duchas comen truchas»; «Lengua larga, señal de
mano corta»; «Boca ancha, corazón estrecho».
La ironía parecen reservarla los maestros para los holgazanes y borra-
chos. Uno de los mejores proverbios del libro es una viñeta irónica que
dice:

26,14 La puerta da vueltas en el quicio,


el perezoso en la cama.

También en este punto saca ventaja nuestro refranero. Si bien es posible


que se nos escapen alusiones y juegos de las colecciones hebreas.
Otros aspectos de estilo irán apareciendo al hilo del comentario.
Título y prólogo

1,1 Proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel:


2 para adquirir sensatez y educación,
para entender máximas inteligentes,
3 para obtener una educación acertada:
justicia, derecho y rectitud,
4 para enseñar sagacidad al ingenuo,
saber y reflexión al muchacho
5 -lo escucha el sensato y aumenta el saber,
el inteligente adquiere destreza-;
6 para entender proverbios y refranes,
máximas y enigmas.
7 Respetar al Señor es el principio del saber;
los necios desprecian la sensatez y la educación.

Después del título y el nombre del autor, sigue una especie de presenta-
ción de contenidos con recomendación de su utilidad. En un libro mo-
derno repartiríamos los datos entre la portada y la solapa, tomándolos
quizá del prólogo. Claro que, puestos a presentar un libro, nosotros lo
hacemos con más orden y coherencia. En su afán de acumular, el autor
confunde su texto, como veremos. Y no le faltaban antecedentes para
proceder con más claridad. Un clásico de la literatura sapiencial egipcia,
la instrucción de Amenemope, comienza con estas recomendaciones:

1,1 Comienza la enseñanza para la vida,


2 la instrucción para el bienestar.
3 Todas las reglas para relaciones con ancianos
4 y para el trato con magistrados.
5 Para aprender a responder al que habla
6 y a informar al que da un encargo.
7 Para dirigirlo por los caminos de la vida
8 y hacer que prospere en la tierra.
9 Para que el corazón entre en su santuario
10 y lo guíe apartándolo de peligros,
11 para salvarlo de la boca de extraños
12 y hacer que lo alabe el pueblo.

La introducción de nuestro libro recoge los siguientes materiales en-


trelazados: funciones del libro (expresadas con L + infinitivo), géneros
literarios usados, contenido que incluye cualidades, virtudes y habilidades.

A) Aspectos formales. La organización formal está dominada por los


gerundios de finalidad o función. Son cinco por la repetición de uno:
ld't, lhbyn, lqbt, ltt, lhbyn. El gerundio duplicado hbyn tiene como com-
plemento textos, indica una destreza filológica o hermenéutica; los otros
l 54 CAPITULO 1,1-7 TITULO Y PROLOGO 155
tienen por complemento cualidades. Dos gerundios son correlativos: lqbt B) Series. Pasamos a los complementos, que repartimos así:
ltt, recibir y dar (vv. 3.4), implican un cambio de sujeto, pues la instruc-
cualidades sapienciales: bokma, músár, bina, müsár, basleil, 'arma, da'at, leqab,
ción ofrece y el discípulo recibe, si bien el discípulo puede convertirse en tahbülot
dador o instructor de inexpertos. El texto, al no resolver esta duda, abar- cualidades éticas: sedeq, mispat, mésarim
ca todas las posibilidades. géneros sapienciales: rimré bina, mdiál, melisa, dibré bakámim, bidot
La serie de gerundios está interrumpida por un doble yiqtol que
anuncia resultados de la instrucción (v. 5). El verso se entiende fácil- Los esfuerzos que se han hecho por establecer una terminología diferen-
mente si se refiere al precedente, crea una dificultad referido al siguiente. ciada en esta serie han sido especulación etimológica o proyección de há- bitos
Mirando al precedente, viene a decir: no sólo es útil para el inexperto, nuestros; el libro se encarga de hacer fracasar tales intentos. No que
sino también para el experto; mirando al siguiente, ¿qué función sintác- reine la confusión indiferenciada, sino que falta la precisión termino- lógica
tica tiene lhbyn?, ¿depende por su cuenta de ysm' (v. 5) o se alinea con de una ciencia. El sustantivo bokma se acompaña e intercambia fácilmente
los cuatro precedentes, colgando de misté (v. 1)? Me parece preferible la con bina y puede designar el género de que son especie todos los demás;
segunda interpretación: por el tema, pues ese conocimiento filológico no algo más diferenciados son los siguientes, como veremos.
se reserva a los expertos, sino que sirve a todos los que se asimilen la El autor parece preferir la acumulación a la diferenciación: todo el
instrucción; por los complementos, pues no hay diferencia sustancial mundo sapiencial se ha de encerrar en las páginas que siguen, con sus
entre las «sentencias» del v. 2 y la cuaterna del 6. Leemos, por tanto, una diferencias e interferencias. Nuestro repertorio sería más rico y diferen-
serie de cinco funciones, interrumpida por un anuncio o descripción que ciado. Sin acumular sinónimos o emparentados, señalaríamos:
ensancha el círculo de usuarios (hágase la prueba de leer la serie saltando lo innato: capacidad, talento, disposición, perspicacia
el v. 5). lo adquirido: experiencia, instrucción, educación, formación
Otro detalle formal: el primer verso (v. 2) se articula en dos funcio- actitudes: sensatez, juicio, cordura, razón, equilibrio
nes: ld't y lbbyn, a lo que siguen versos enteros (3.4); a lo cual se añade actos: penetración, percepción, comprensión
para la acción: destreza, habilidad, acierto, tino
la repetición de lhbyn (v. 6), de mwsr y de d't (la segunda vez como sus- aspecto temporal: madurez, formación
tantivo). Esto podría sugerir una hipótesis de evolución diacrónica: pri- para evitar: prudencia, cautela, precaución, circunspección
mero se escribió sólo el v. 2 con alcance universal; después se le añadió otros aspectos: agudeza, ingenio, claridad, lucidez, profundidad
una amplificación de sus dos partes por enumeración, más breve al tratar
de los géneros literarios. El proceso sería: verso 2, ampliación articulada Y podríamos seguir recogiendo sinónimos en un diccionario hasta cons-
en versos 2-4.6, inserción de v. 5. No se puede probar esta hipótesis dia- tatar que la plenitud de la bokma llega a abarcar la serie: dotes-educación-
crónica, pues lo que habría hecho un sucesor lo pudo hacer el autor ori- cultivo-actitu des-actos-consecuencias.
ginal, enunciando y ampliando. Para llegar al número diez, el autor o el lector tiene que repetir mwsr y
En esquema, nos resulta la siguiente articulación: contar bsleyl, restándolos, quedan ocho elementos. Recordemos los ocho
sinónimos de preceptos que maneja el salmo 119 y también los sinó- nimos
2 para aprender cualidades / para entender textos que usa Deuteronomio para la ley.
3 para aprender cualidades Tampoco está muy diferenciada la terna ética: derecho, justicia y rec-
4 para enseñar cualidades titud. Las páginas del libro se encargarán de intercambiarlas y de añadir
6 / para entender textos
otras. Por eso lo más significativo es que en el prólogo sapiencial se
Tomando ahora las funciones con el título, encontramos otra incohe- ofrezcan y recomienden virtudes éticas. El programa sapiencial no es
rencia: el libro ofrece proverbios (v. 1) para entender proverbios (v. 6). teórico, sino para la vida; aunque busca éxito y bienestar, los subordina
¿Es tautológico?, ¿es círculo vicioso o círculo hermenéutico? Se ofrecen a las exigencias de la justicia. No es auténtico pakam quien no es tam-
dos respuestas complementarias. Primera: estos proverbios son un ma- bién saddiq. Con frecuencia encontraremos ese sobreponerse de lo sapien-
nual de entrenamiento, que prepara para entender otros proverbios, que cial y lo ético, que se anuncia en este prólogo. También aquí podríamos
los expertos o profesionales añadirán; ofrecen una enseñanza dinámica. aducir una serie nuestra para sugerir una prolongación del tema: justicia,
Segunda: estos proverbios ofrecen con frecuencia explicaciones y así en- derecho, equidad, rectitud, deber, honradez, probidad, integridad ...
señan a comprender por analogía los no explicados; incluyen el masa! La serie de géneros literarios sapienciales es breve. No aprecio dife-
simple y el ampliado por aclaración, ilustración, motivación. Por encima rencia entre 'imré bina y dibré bakámim: quizá el segundo sea más con-
de esas dos respuestas, no ajenas al asunto, sería más sencillo decir que el creto, por introducir una referencia a los autores. Masa! es el término
primer misté, perteneciendo al título, cobra sentido autónomo. más genérico, melisa y bida son específicos (como veremos). Tampoco
1.56 CAPITULO 1,1-7 TITULO Y PROLOGO 157
es más rico Ben Sira, escribiendo siglos más tarde (Eclo 39,2s). Nosotros tada enseña a acertar en la vida. O bien avisos para acertar o atinar. No
mencionaríamos: máximas, sentencias, aforismos, adagios, refranes, di- se trata de una concepción pragmática, sino ética, como indica la terna en
chos, proverbios, principios, apotegmas, y seguiríamos por especies más aposición. Avisos para una conducta acertada, es decir, según el derecho
diferenciadas. (Véase el intento de diferenciación descriptiva propuesto y la justicia. Ibn Ezra incluye en la justicia, sedeq, el culto a Dios y toda
por Joaquín Calvo Sotelo en su prólogo a la segunda edición de la monu- obra buena; inclusión no justificada, que anticipa más de lo debido. Las
mental colección de Luis Martínez Kleiser Refranero general ideológico aliteraciones ayudan a ligar los conceptos: mwsr msp] mlrym.
español, Madrid 1953, 21982).
Después de enumerar y acumular, el autor se recoge para condensar y 4. 'orma y mezimma son cualidades bivalentes o ambiguas, buenas o
simplificar, para ir al fundamento o subir al principio supremo, y lo en- malas. 'rm es el cauto, sagaz, avisado, y también el astuto, taimado, ladino.
cuentra en la yir'at Yhwh. El breve enunciado de 7a multiplica su peso Mezimma es actividad interna, que puede ser reflexión, conside- ración,
por la colocación al final de las series. Volveremos a él por el camino del ponderación, o bien cálculo, intriga, maquinación. El verso pre- sente las
comentario verso por verso. toma en su valor positivo, como cualidades deseables y necesa- rias para
acertar en la vida. Se dirigen al muchacho que todavía no ha adquirido
1. El comentario se encuentra en la introducción al libro. experiencia, que es ingenuo, inexperto, inmaduro, ligero. Ibn Ezra comenta:
2. Si daat (yd') es «conocer» en sentido estricto, sus complementos «Para dar astucia a los inexpertos, para que desechen la necia simplicidad,
tienen que significar contenidos: repertorio de enseñanzas y avisos. Si los que impide alcanzar la sensatez». Al menos posee la capacidad natural para
complementos implican cualidades y hábitos, yd' ha de significar más bien aprender: si se dedica al estudio y asimila estas máximas, pasará un día a
adquirir o asimilar. El libro dará razón a ambos modos de entenderlo, la categoría de báleám, Entre tanto, se le reco- mienda cautela y reflexión.
que podemos formular en algunas variantes: 5. No sólo el muchacho inexperto, también el hombre experto o
para entender enseñanzas y avisos bien formado sacará provecho de estas máximas. Incluso se le invita a
para asimilar la enseñanza y la instrucción traer su contribución si tomamos leqab en sentido de saber objetivado.
para adquirir formación y educación
para adquirir destreza y disciplina Las alternativas de interpretación son: aumenta (su) saber (como Is 29,
24: lmd lq/;J), o aporta (su) doctrina (como Dt 32,2: 'rp lq.l?).
No se trata de estudio teórico, sino de educación y formación; lo cual no Siguiendo la segunda interpretación, se encontraría Ben Sira: «Cuan-
disminuye en aquella cultura el papel de la memoria. do el inteligente oye una máxima, la alaba y añade otra» (Eclo 21,15); en
Como la enseñanza se presenta en forma de máximas o aforismos y otro pasaje describe al maestro estudiando las máximas de otros (Eclo
éstos suelen ser escuetos, a veces elípticos, hay que ejercitar el arte de 39,2s).
comprender e interpretar textos: penetración y discernimiento o crítica. T abbülot es el timón que dirige un barco ( así en la versión de los
Cuando Salomón oraba al principio de su reinado (1 Re 3,1-15), pidió la LXX) y es la destreza o tino que dirige al hombre en la vida. La imagen
capacidad de «discernir entre el bien y el mal» ( hi:ibin bén); Dios le con- náutica se presenta en otra variación en la instrucción de Amenemope:
cedió una mente sabia y prudente (léb /;Jakam wenabón). Ibn Ezra lo
aplica al discernimiento entre el mal y el bien, lo puro e impuro, para XX,3 Mantén firme y estable tu corazón
que no confundamos la luz con las tinieblas. El texto ilustra el aspecto 4 y no timonees con la lengua;
5 si la lengua del hombre es el remo,
de discernimiento, no el de interpretar, ya que no se refiere a textos, 6 el Señor del universo es el piloto.
aunque sí habla de escuchar ( sm').
'émer se construye muchas veces con pi = boca, o con referencia a También Sant 3,4 utiliza la imagen del timón; en Sab 14,3 encontramos la
su autor, o con alguna calificación como da'at (19,27; 23,12), no'am (15, imagen de Dios como piloto. Véase el comentario, con abundancia de
26; 16,24), "emet (22,21). En nuestro texto, bina parece tener función referencias clásicas, en M. Gilbert, La critique des dieux dans le Livre de
adjetival, y nos daría fórmulas como las siguientes: la Sagesse (Roma 1973) 103-104.
dichos de la prudencia 6. Si dispusiéramos de una colección exclusiva de melisot, podría-
principios de la razón
sentencias prudentes / acertadas mos definir mejor el significado del término. Parece tratarse de dicho
máximas juiciosas / razonables, etc. agudo, ingenioso, quizá satírico, epigramático. Más preciso es el sent~do
de pida: acertijo, charada, adivinanza. dibré bakámin: es otro término
3. hskl es infínitivo nominal que califica a mwsr; la versión siria in- genérico, que encontraremos como título de colección en 22,17.
serta una copulativa y toma hskl como otra cualidad. La educación acer-
158 CAPITULO 1, 1- 7
7. Concluye el prólogo del libro con el gran principio que ancla
toda la sabiduría y razón humana en su espacio religioso. Yir'a no significa PRIMERA COLECCION
temor o miedo, sino reverencia o respeto, como actitud fundamental del (1,8-9,18)
hombre frente a Dios (revereri viene de vereri). El gran comentarista del
siglo XVI explica: «hoc est, revereri et colere unum Deum» (Baynus). San
Ignacio lo coloca como segunda exigencia en su Principio y fundamento:
«El hombre es creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nues-
tro Señor». Si elimináramos de la expresión «temor de Dios» el conteni-
do de miedo, nos podría servir. Pero si eso no sucede, la traducción «te-
mor» es inexacta y la considero peligrosa; por eso traduzco «respeto o Exordio
reverencia» (puede verse mi resumen ¿Temer o respetar a Dios?: «Cul-
tura Bíblica» 33 [1976] 21-28). 8 Hijo mío, escucha los avisos de tu padre,
Pues bien: ese respeto a Dios que realiza la trascendencia del hom- no rechaces las instrucciones de tu madre,
bre, abriéndolo y teniéndolo abierto hacia el Dios trascendente, hacién- 9 pues serán hermosa diadema en tu cabeza
dolo ocupar su puesto auténtico y definitivo, es re'sít ddat: es el principio y collar en tu garganta.
y lo principal, encabezamiento y recapitulación, cifra y síntesis. La frase 10 Hijo mío, si intentan engañarte
ocupa aquí un lugar programático y retornará con ligeras variantes en
diversas ocasiones y libros, que es bueno adelantar: los pervertidos, no accedas.
11 Si te dicen: «Vente con nosotros
9,10 Comienzo de la sensatez es respetar al Señor. a poner insidias mortales
15,33 Respetar al Señor es escuela de sensatez. y acechar al inocente sin motivo;
Job 28,28 Respetar al Señor es sensatez/sabiduría.
Sal 111,10 Primicia de la sabiduría es el respeto del Señor. 12 nos lo tragaremos vivo, como el abismo;
Eclo 1,14 Principio de la sabiduría es respetar al Señor. enterito, como a los que bajan a la fosa;
13 obtendremos magníficas riquezas
Ahí pudo terminar la introducción o prólogo, en un magnífico epifo- y llenaremos nuestra casa de botín.
nema. No sabemos si el mismo autor o un sucesor añadió un hemistiquio
por razones métricas, debilitando la fuerza lapidaria del enunciado. 14 Comparte tu suerte con nosotros,
Despreciar se opone a respetar ( bwz/yr'), como vemos en 14,2 ( tendremos una bolsa común».
yr'/ bzh). Los verbos se corresponden, no así los complementos: Y hwh / 15 Hijo mío, no los acompañes en su camino;
bkmb. Funciona un empalme temático: respetar al Señor es el principio retrae los pasos de su senda,
de la sensatez, pero ésta es despreciada por los necios. Podía haber dicho 16 porque sus pies corren a la maldad
que los que la desprecian son necios. Sea como sea, entra aquí la categoría y se apresuran a derramar sangre.
de los 'ewílim = necios, desatinados, locos. Si los inexpertos podían 17 Que «en vano se tiende una red
aprender y hacerse expertos, los necios de profesión no tienen remedio. a la vista de seres que vuelan».
Mejor que no sigan leyendo las páginas que aquí comienzan. 18 Sus insidias serán mortales para ellos,
acechan contra sí mismos.
19 Tal es la suerte de la codicia desmedida,
que quita la vida a su dueño.
Aspectos formales. Después de un exordio de dos versos, siguen dos estrofas
de cinco versos, introducidas anafóricamentepor «hijo mío». El dearrollo está
sujeto por una serie de articulaciones, que conducen el movimiento lógico, y
por una serie de repeticiones, que encadenan y relacionan a distancia.
Veamos las articulaciones en un esquema, notando imperativos, vetitivos y
motivaciones:
8 imperativo 'al vetitivo 9 motivación ki
10 beni 'ím 'al vetitivo
160 CAPITULO 1,8-19 EXORDIO 161
11 'ím to'meríi
15 beni 'al vetitivo 16 motivación kí 10. Es mejor la lectura tb' de 'bh = querer, aceptar, acceder. La
17 motivación kí conocida asonancia de pth = seducir con pty =
inexperto podría sugerir
19 motivación ki una alusión tácita.
.Se aprecia en el esquema cómo la articulación de IOab se ensancha en 11-14. 11-14. El discurso de los perversos tiene extrañas resonancias, te-
15-19. El segundo beni, que falta en griego, da claridad al desarrollo y ur~en- máticas y verbales, de textos de conquista de la tierra prometida: elimi-
-cia a la exhortación. El discurso de los malvados acumula cinco cohortativos nación, botín y riquezas, echar suerte y compartir la posesión. Sólo que
en plural, que engloban al joven en el proyecto; lo cual se tematiza en v. 14. el sentido se invierte, porque cualquier consideración ética está ausente
Los seductores no motivan formalmente, se contentan con anunciar resultados de este discurso. En términos de destreza y eficacia, se podría llamar sa-
.apetecibles. En cambio, los padres insisten en la motivación.
Repeticiones (excluidas partículas): piencial ese programa; cosa imposible para el autor, cuando _falta la. exi-
gencia y valoración moral. Dam y sapak dam son, en sentido estricto,
11 n'rbh dm nspnui bnm asesinato· en sentido lato incluyen otros daños o perjuicios graves; véase
15 rgl
16 dm rgl 12,6. La 'idea de acechar ~o es infrecuente: 7,12; 23,28 (la mala mujer);
17 bnm b'l Sal 10,9; 59,4.
18 y'rbw dmm yspmo np] En el v. 12 se llega al extremo con la referencia al abismo o la fosa.
19 b'l nps El abismo o reino de la muerte, la tierra se abre para tragar a los hombres
La más significativa es la repetición acumulada en 11 y 18, con cambio de sen- en Nm 16,31-33:
tido, como obedeciendo a la ley del talión: las insidias mortales se vuelven con-
tra sus autores. La falta de motivo de 11, binnam, resuena corno falta de éxito la tierra abrió la boca
-en 17 (¿frase proverbial?). Lo que tiene (b'l) alas escapa, lo que tiene codicia y se los tragó con todas sus familias ... ,
-queda atrapado. ellos con todos los suyos bajaron vivos al abismo.
8-9. Los padres se dirigen al hijo ofreciéndole una tóra o instruc- Hab 2,5 dice del emperador codicioso y agresivo:
-ción familiar para cuando comience a independizarse en la vida. Es una
instrucción ética, no de escuela ni explícitamente religiosa. Si el hijo la aunque ensanche las fauces como el abismo
acepta y hace suya, le conferirá ornamento y dignidad: ésas son las joyas y sea insaciable como la muerte.
·que los padres regalan al hijo adolescente: Esto supuesto, la expresión del v. 12 atribuye carácter «infernal» a los
La instrucción es para el necio como grillos a los pies, «pecadores». La codicia y la injusticia hacen al hombre infernal, porque
como argolla en el brazo derecho; atentan contra la vida inocente. La exhortación paterna adquiere una
la instrucción es para el inteligente joya de oro, gravedad extrema.
brazalete en el brazo derecho. Las riquezas se consideran botín de guerra, como si la agresión crimi-
(Eclo 21,19.21; cf. 6,29-31)
nal fuera batalla legítima, coronada con el despojo del enemigo muerto.
Los padres, sacando de su experiencia una descripción viva y una Es un programa de violencia. La bolsa común sirve para reunir lo que
motivación enérgica, abordan en seguida un peligro extremo. ¿Se va a después se reparte, y repartir es operación propia de la victoria; por
presentar con tal agudeza? Prevenir de lo extremo, ¿no es dejar desguar- ejemplo, Jue 5,30; 8,24; Nm 31,25-54.
necido lo intermedio y menor? Además, los padres citan un discurso 16. Coincide con Is 59,7, que pertenece a un contexto sugestivo,
abierto, brutal, muy poco «seductor». Realmente, ¿comenzarán los mal- 59,1-8.
vados en términos tan descubiertos, invitando al robo y al asesinato? Los
padres van al fondo y al extremo: ¿por qué? 17. La motivación parece consistir en la cita de un refrán conocido;
La invitación a obedecer a los padres se inscribe en el primer manda- su aplicación aquí es dudosa. Maldonado comenta el «en vano»: «E_s de-
miento de la segunda tabla, en el «honrar», como muestra Dt 21,18-21 cir, sin culpa, como en v. 11 ... Co~o al ave se le ech_a una red .s!n su
sobre el hijo rebelde. Pues bien, en su primer discurso los padres se re- culpa, así se disponen asechanzas al inocente». Era la interpretacion de
fieren a mandamientos del decálogo: no robar, no matar, no codiciar (del Levi Ben Gersom.
a) Por el tema de la red y la liberación podría aplicarse al «inocen-
.adulterio hablarán más tarde). Y procuran mostrar el engranaje de los
te» perseguido: los malvados le tienden redes, el inocente las descubre y
preceptos o los pecados: la codicia es raíz del robo, el robo es motor del escapa como volando. La imagen de la red es frecuente: Sal 9,16; 10,9;
.asesinato o perjuicio grave. Además, los padres previenen contra las ma- 25,15; 31,5; 35,7s; 57,7; 140,6; Prov 29,5; en varios casos de los cita-
las compañías al hijo .inexperto. dos aparece también el tema de la liberación. La imagen del vuelo se lee
11
PREGON DE LA SENSATEZ 163
162 CAPITULO 1,20-33

en Sal 11,1 y 55,7. El sentido se podría parafrasear: los malvados tien- 27 Cuando os alcance como tormenta el terror,
den redes al inocente, Dios le da ojos para descubrir la red y alas para cuando os llegue como huracán la desgracia,
escapar; por tanto, es inútil compartir la suerte de los perversos. cuando os alcancen la angustia y la aflicción,
b) Se puede aplicar el refrán al hijo-discípulo: los perversos le echan 28 entonces llamarán, y no los escucharé;
redes seductoras; él, instruido por sus padres, que le han abierto los ojos, me buscarán, y no me encontrarán.
puede descubrir la red. Si además echa alas para escapar, fracasará el in- 29 Porque aborrecieron el saber
tento de los perversos. En esta explicación los padres descubren la red y
al hijo toca escapar de ella. y no escogieron el respeto del Señor;
Ambas explicaciones hacen sentido. La primera porque ofrece como 30 no aceptaron mis consejos,
motivación la suerte correlativa de inocentes y pecadores: los primeros despreciaron mis reprensiones;
se salvan, los segundos caen en sus redes e insidias (17-18). La segunda 31 comerán el fruto de su conducta,
porque prolonga en las alas la visión de los pies (15.17) y porque con- y se saciarán de sus planes.
centra la atención en el discípulo. Me inclino a preferir la primera inter- 32 La rebeldía da muerte a los irreflexivos,
pretación.
la despreocupación acaba con los imprudentes;
Diversas opiniones del v. 17. C. B. Michaelis explica que si las aves
la ven, no acuden a la red; en vano la tienden los cazadores. Y cita de 33 pero el que me obedece vivirá tranquilo,
Ovidio, Remedium Amoris, 516: «Quae nimis apparent retia vitat avis». seguro y sin temer mal alguno».
Schultens ve una oposición: las aves evitan la red que ven, los mal-
vados tienden redes en las que han de quedar atrapados. Estilo retórico. Ya no hablan los padres, sino la Sensatez personifi-
Dathius: «Te hemos avisado para que imites a las aves que, cuando cada. Pronuncia un discurso intensamente retórico, como muestran varios
ven la red tendida, vuelan y hacen fracasar la esperanza de los cazadores». recursos formales: interrogación retórica, imperativos, argumentación
19. Si conservamos 'rbio«, puede significar el proceso hasta su tér- encadenada y sujeta con partículas explícitas, amplificación por sintagmas
mino, el modo como se desenvuelven los acontecimientos, la suerte. Si paralelos no progresivos, exordio intenso y peroración invocando princi-
cambiamos en 'bryt, se enuncia el destino, el desenlace. El sentido no pios. Se podría tomar este texto como modelo de retórica bíblica, com-
cambia sustancialmente. parable con algunos discursos del Deuteronomio. Los efectos sonoros, en
forma de rimas y aliteraciones, son menos llamativos.
El esquema de la pieza se puede presentar así:
Pregón de la Sensatez 20s Introducción descriptiva en cuádruple enunciado
22s Exordio: interrogación + imperativo
24s ya'an positivo-l-negativo, positivo-l-negativo
20 La Sensatez pregona por las calles, 26s gam 'anl be-, bebé', bebo' yiqtol, bebo'
en las plazas levanta la voz; 28 "az yiqtol uielo' yiqtol uielo'
29s tabat kl positivo-l-negativo, positivo-l-negativo
21 grita en lo más ruidoso de la ciudad, 31 wayyiqtol to- yiqtol
y en las plazas públicas pregona: 32s kl peroración en forma de alternativa
22 «¿Hasta cuándo, inexpertos, amaréis la inexperiencia,
l ·'.sto nos da un prólogo y exordio en cuatro versos ( = diez hemistiquios),
y vosotros, insolentes, os empeñaréis en la insolencia,
una estrofa de cinco versos (uno recargado) y otra de cinco versos inclui-
y vosotros, necios, odiaréis el saber? dn la peroración.
23 Volveos a escuchar mi reprensión,
y os abriré el corazón comunicándoos mis palabras. listilo profético. La presencia de este discurso en el libro de los Prover-
24 Os llamé, y rehusasteis; bios y una serie de términos nos dicen que nos encontramos en territorio
extendí la mano, y no hicisteis caso; snpicncial; sin embargo, no podemos rechazar la impresión de estar escu-
25 rechazasteis mis consejos, I liando un discurso profético.

no aceptasteis mi reprensión; Esta impresión proviene de pequeños indicios y del tono general del
26 pues yo me reiré de vuestra desgracia, discurso. Indicios pueden ser: el USO de fasúbu (23) opuesto a meiúbat
me burlaré cuando os alcance el terror. ( i2) con valor de conversión opuesta a rebeldía (recordando a Jeremías);
164 CAPITULO 1,20-33 PREGON DE LA SENSATEZ 165
el gesto de extender la mano (24) semejante a Is 65,2; la fórmula gm 'ny do: «[oris clamare, es decir, por la contemplación de la naturaleza, acce-
(26) semejante a Is 66,4; el sara uiesüqa (27) compartido con Is 30,6 y sible a todos, amonesta a que la sigan como guía ideal de la vida». Inte-
Sof 1,15; las formas de amonestación y amenaza, el estilo de sentencia resante enlace del orden ético con el orden cósmico. La figura que habla
judicial, la peroración con doble alternativa (32s) como Is 1,20. Mirados en público es un personaje femenino, que se ha echado a la calle como en
de cerca, los indicios no son decisivos, pues o no son exclusivos del género circunstancias difíciles la mujer «hábil» de 2 Sm 20:
profético o pertenecen a un estilo retórico común o algunos paralelos
pueden ser posteriores. Con todo, los indicios favorecen la impresión. 16 Una mujer hábil salió de la ciudad, se detuvo en la empalizada y gritó...
22 Con su ingenio convenció a la gente...
Quizá más importante sea el tono. El discurso tiene un tono de gra-
vedad y urgencia, de alternativas últimas e insoslayables, que asociamos Traducir correctamente bokmót o bokma es problema no resuelto y
al oráculo profético más que a la instrucción sapiencial, aunque no falta quizá insoluble. Ante todo, no se puede traducir siempre por la misma
del todo en ésta. palabra, pues se especifica por los contextos. Cuando tiene valor gené-
rico, está más cerca de la cordura o sensatez que de lo que el castellano
Estilo sapiencial. Mucho más explícitos e indiscutibles son los elementos
de hoy llama sabiduría. Puede ensayarse también «Razón», como síntesis
típicamente sapienciales. En conclusión, creo que estamos ante un discur-
de dotes y actitudes; no sonaría mal <da voz de la Razón» (el lector pue-
so sapiencial que adopta un tono profético e imita libremente alguno de
de hacer la prueba ocasionalmente).
sus procedimientos. Es como si el orador hablase en nombre de Dios. No
por la referencia al «respeto del Señor» (25), que hemos encontrado en 21. La mujer busca sitios ruidosos, es decir, de gran concurrencia
varios representantes del mundo sapiencial, sino porque con tales exigen- y animación, para ser escuchada de muchos. Su voz se sobrepone al ruido
cias y consecuencias sólo habla Dios o alguien que lo representa: véase y atrae un público creciente. No hace falta cambiar hmywt en bnnot
Sal 2,4. = murallas, como hace el griego; véase Is 22,2 sobre la ciudad bulliciosa
Así subimos el último peldaño. Esta Sabiduría o Sensatez personifi- y estridente en circunstancias bélicas. Los accesos a las puertas de la
cada se presenta como un hombre en las plazas públicas y habla como ciudad son el sitio clásico de reunión y negocios, lo que para nosotros la
mediador de Dios, con autoridad divina. Apela a una autoridad suprema, plaza pública, para los romanos el foro.
que obliga a los hombres comprometiendo su destino. Compárense sus La presentación contrasta con una enseñanza doméstica o en escuelas
palabras aquí con la modesta promesa de una diadema y un collar (v. 9). de selectos o en centros cortesanos. Es enseñanza popular, como los ser-
La personificación poética supera con mucho la figura de padres y maes- mones del Deuteronomio o muchos oráculos proféticos.
tros. La Sensatez volverá a levantar su voz autorizada en la primera colec- 22. Por el cambio de segunda a tercera persona y por resultar un
ción del libro, caps. 8 y 9. trístico, algunos proponen conservar sólo el primer hemistiquio. Pero el
cambio de persona puede resolverse fácilmente en artificio retórico (com-
La construcción del discurso presenta una anomalía: en el exordio y pe- párese, por ejemplo, con Sal 82); además, la inclusión retórica con el
roración se invita en el presente y para el futuro a una vuelta posible y v. 32 defiende al menos el tercer hemistiquio, y lo valora la antítesis
necesaria, el discurso termina abriéndose a dos alternativas presentes 'bb/ fo' = amar/ odiar. Lésim son los insolentes o arrogantes o cínicos,
y futuras. En cambio, el cuerpo del discurso denuncia una culpa pasada y con los que toparemos en diversas ocasiones.
pronuncia sentencia sin apelación. Exordio y peroración están unidos por El primer miembro de la terna ha salido en 1,4. Aunque el inexperto
la repetición de swb, petá'im y kestlim; el cuerpo está bien trabado por la esté contento con su situación, puede reaccionar ante ella, pues no es
lógica judicial de yd an - gam "ani, tapa! ki - wayyiqtol. permanente. Más difícil es el caso del kesil si se cierra detestando el saber.
La solución puede ser que en 23-31 se pronuncia un discurso futu- I ispecialmente grave es la actitud del le~, despreciador agresivo de los
rible, que pronunciará la Sensatez si ahora los oyentes no hacen caso. La demás, en su insolencia querida y profesada. Faltan el 'ewíl (7), el basar
respuesta actual justificará el discurso o lo hará innecesario. Dándolo por /c~b (7,7) y otras variedades de necedad o insensatez. Este verso nos hace
adelantado, lo hace evitable: véase 5,12 y Sab 5,8-13. También esto es comprender el carácter voluntario y culpable de tales situaciones. La for-
profético, como la función del profeta-centinela en Ez 33. La colocación ma interrogativa de la llamada quiere sacudirlos en su inercia: llamándo-
en el libro corrobora esta explicación: una sentencia de condenación por los lo que son, intenta que lo reconozcan para su enmienda ( compárese
con Is 1,10). Es una tarea difícil, y para realizarla el orador recurre a los
delitos ya sucedidos no serviría para encabezar el libro ni la sección. nrgurnentos más fuertes, extremos. Como no basta un maestro cualquiera,
20. lj.okmót es un singular de tipo fenicio o es un plural mayestá- In Sensatez en persona viene a enfrentarse con ellos. Todavía hay espe-
tico: véase tebúnot en 11,12; 28,16. Taronna se puede leer como forma runza, pero urge la decisión.
enfática del singular femenino. Es curiosa la interpretación de Maldona-
166 CAPITULO 1,20-3 3 PREGON DE LA SENSATEZ 167

23. La construcción equivale a condicional y principal: «volveréis, consejo y reprensión; de la respuesta negativa: rehusar, no hacer caso,
y yo = si volvéis, yo». Volverse es cambiar de dirección, en la mirada o rechazar, no aceptar, aborrecer, no escoger, no aceptar, despreciar.
el movimiento. Tras el verso precedente, significa una conversión: los Es importante el paralelo saber/ /respeto del Señor: es perfectamen-
que aman y odian tienen que volverse hacia, prestar atención y recibir. te sapiencial, como hemos visto en 1, 7. Lo sapiencial y lo ético culminan
Tienen que volverse a un mensaje y a una persona que lo transmite. en lo religioso, como tantas veces a lo largo del libro.
Su discurso se llama tókiil;at, o sea, reprensión, amonestación, repro- 31. Al revés que 26s, esta apódosis se presenta escueta, sin ampli-
che. La palabra no figura en la serie de 2-7, recurrirá con frecuencia en el ficación. El tema es semejante: la conducta produce, casi vegetalmente,
libro, muchas veces como paralelo de músiir. sus frutos. No es un árbol plantado fuera, en un huerto o parque; el árbol
Hby< (de nb') es buen verbo sapiencial, referido al hablar: 15,2.28; es uno mismo y cada uno come de lo que cultiva: 6,19; Is 3,10; Prov 12,
18,4; Sal 78,2. El uso de rúl; para significar la interioridad que se expre- 14; 13,2; 18,20.
sa se encuentra en Job 7,11; 20,3. También tiene arraigo sapiencial el
hifil de yd'. Leemos en paralelo rúb y dábdr: ruib es la interioridad de 32-33. La peroración se desarrolla en una bina no simétrica. En
oposición se encuentran mesúba y sáme', como rebeldía y obediencia.
la que brota el manantial, dbr es la comunicación verbal. Expresiones
como la presente pueden preparar un lenguaje de «espíritu y palabra» al En paralelismo con mesúba se encuentra salioa, que toma así un valor
que dará nuevo contenido el NT. negativo: no paz, sino despreocupación (Ez 16,49), falsa paz de una mala
conciencia o de una ignorancia culpable. Se encuentra en oposición a
24-25. Cuádruple llamada y cuádruple negativa. Véanse algunos betal: y sa'nan, como paz falsa y culpable a seguridad auténtica. En papad
paralelos: resuenan y se resuelven los versos 26-27.
Is 65,2 Tenía mis manos extendidas todo el día Epifonema de un discurso y prólogo de todo un libro: hacer caso a
hacia un pueblo rebelde. la Sensatez es camino y garantía de tranquilidad.
12 porque llamé y no respondisteis, hablé y no me escuchasteis,
hicisteis lo que no me agrada, escogisteis lo que no quiero.

66,4 porque llamé, y nadie contestó; hablé, y no me escucharon ...


Jr 7,13 porque os hablé sin cesar y no me escuchasteis,
porque os llamé y no me respondisteis.

Es semejante el estilo reiterativo y la motivación del castigo.


26-27. El primer verso forma un paralelismo perfecto, el segundo
suena como amplificación insistente que recoge los términos pbd, "yd, bw'.
Es posible que haya algún error de copista, que ha producido un texto
recargado.
La sensatez no ejecuta un castigo, sino que deja venir las consecuen-
cias de una conducta y las aprueba con su sonrisa. Actitud que nos parece
cruel, despiadada, y lo es, porque ha pasado el tiempo de la compasión.
Con fuerza brutal, la imagen avisa de la urgencia decisiva de las elec-
ciones humanas; lleva a su término la pregunta «¿hasta cuándo?». Ade-
más, avisa de antemano para hacer evitable el desenlace fatal. Atribuyen
esa risa a Dios: Sal 2,4; 37,13; 59,9.
Tormenta y tempestad tienen al menos connotación teofánica: son los
meteoros del castigo divino: Jr 30,23s; Eclo 39,28.
28. Repitiendo el qr' del v. 24, anuncia la pena del talión. La sime-
tría del verso es perfecta, marcada por la sonoridad. Podría ser el final
del discurso.
29-30. Nueva cuaterna, como variación de 24s. Entre ambas logran
agrupar una serie de sinónimos o elementos paradigmáticos. Del discurso
de la Sensatez: consejo, reprensión, saber, respeto del Señor, de nuevo
CONSTRUCCION SINTACTICA 169
Capítulo 2 remos despacio en ~ª- ~xplicación por partes. Aquí era necesario subrayar la
voluntad de composicron del autor: su texto ha de sonar como unidad.
Las dificultades surgen del material encerrado y de su relación con el es-
El capítulo segundo es una fenomenal construcción sintáctica, realizada con el que1:1a sintáctico. Podemos distribuir el material en cuatro categorías genéricas,
uso de partículas y repeticiones como signos articulatorios. Un enrejado artifi- desh_ndadas de modo aproximativo, ya que es imposible evitar toda interfe-
cioso y riguroso intenta sujetar los materiales principales del universo sapien- rencia:
cial. El rigor sintáctico de la estructura permite desarrollos casi autónomos de
las piezas, en busca del número perfecto, alfabético, de veintidós versos. a) lo sapiencial: bokma, tebuna, bina, tusiya, mezimma, da'at, byn: sen- satez,
La cosa es tan rara en la literatura del AT, tan inusitada en el libro de prudencia, inteligencia, acierto, sagacidad, saber, conocer;
Proverbios, que voy a detenerme en su análisis. Y comienzo con la proyección b) lo ético: yeier, méiarim, tob, tom, mispat, sedeq, "orab, derek, halak,
gráfica del esquema: bo', ra', tahpukot, boiek, 'iqqei, naloz, rasa', boged, zara, nokriya: rectitud,

1 'im yiqtol + yiqtol liqtol + yiqtol recto, bueno, íntegro, derecho, justicia, camino, senda caminar entrar· malo
3 'im yiqtol+yiqtol pervertido, tinieblas, torcido, extraviado, malvado ~raidor ~xtraña 'deseo'.
4 'im yiqtol+tyiqtol nacida; ' ' '
5 'az tabin 6 ki Yhwh
9 'az tabin 10 ki bokma c) _ lo religio_so: yir'at Yht:Jh, da'at ~elohim, basid, berit 'elohim: respeto
12 · lebassileka me'is medabber 13 ba'ozebim del Senor, conocirmento de Dios, leal, alianza de Dios.
16 lebassileka me'issa »amareba 17 ba'ozebet , d) lo ,existenc~al (éxit?, fracaso): spn, nsr, imr, magen, bsyl, skn, ntotr;
20 lema'on yiqtol + yiqtol
21 ki el mawt, el rep~'tm, lo' s_wb, lo' bayyim, nkrt, nsb: atesorar, custodiar,
guardar, escudo, librar, habitar, quedar; a la muerte, a las sombras, no vuelve,
Reducido el movimiento a línea seguida y simplificando por ahora las re- no viven, ser expulsado, ser arrancado.
peticiones, resulta: «si haces , entonces tendrás ... , porque Dios ... , para li- ,La distribució_n aparecerá mejor en un cuadro de conjunto, en que procu-
brarte ... y para que camines , pues ... ». Dado que cada pieza se desdobla en rare mostrar verticalmente los paradigmas, aun sacrificando el orden de pala-
cláusulas paralelas, al contemplar el esquema nos preguntamos: ¿asistimos a has dentro del verso hebreo:
una bifurcación sucesiva de cada último miembro, algo así como Is 30,9-14? 1 'mry
(cf. sobre el concepto Estudios de poética hebrea, pp. 248 y 514), ¿o se trata 2 bkmh tbwnh
de correspondencia global de los grupos sintácticos? La alternativa se puede 3 bynh tbwnh
esquematizar en dos fórmulas: 4
(, l;kmh tbuinb d't
'z lh~ylk 'm 'z lh~ylk ky 7 tuiivb ysr tm
lh~ylk 'm 'z lm'n R 'rb drk bsyd mlp:
lm'n ky 9 m'gl mysr mspt sdq ttob
10 bkmb d't
En la primera fórmula, colgando las cláusulas finales solamente de la última 11 mzmh tbwnh
condicional, quedarían sin principal dos condicionales; al fallar el comienzo, 12 dbr t' thpkh
pensamos que la táctica escogida es la segunda. Una táctica que supone cálculo 13 'rb ysr fJsk
atento en el autor, entonación amplia en el declamador y atención de conjunto 14 r< thpkh
en el oy~nte. El ~~tor ha partido del esquema simple «sí-entonces-para-porque» 15 'r/;, m'gl 'qs nlwz
1 (, rmryb zrb nkryh
y lo ha ido amplificando por desdoblamiento sucesivo: primero, desdoblamien-
17 bryt 'lhyh
to de cláusulas anafóricas; segundo, desdoblamiento por paralelismo y otros 18 m'gl
recurso~. De esa manera ha llegado al número previsto de 22 versos, distribui- t<J 'rh
versos. 21 ysr tm
De la composición se siguen varias correspondencias significativas o suges- 7.2 rs' bgd
tivas y también algunas dificultades de interpretación.
l lt- señalado un primer paradigma de términos de hablar; sigue el del camino,
Correspondencias. Las condicionales son cumulativas o son aspectos de .k-spués los valores sapienciales, los religiosos y los éticos.
una sola condición. Los objetos del doble comprender (tabin, 5 y 9) se reúnen
en paralelismo y se presentan corno complementarios. La liberación (hnl, 12 a) Hablan tres personas o grupos: el padre o maestro, el malvado, la ra-
y 16) mira en dos direcciones, precaviendo de peligros en dos frentes. Lo ve- uu-ra. Sus discursos se oponen. El discurso del maestro lo engloba todo: él
,il11dc a las palabras opuestas a sus enseñanzas, las controla y neutraliza. Si fi-
170 CAPITULO 2 DISCURSO DEL MAESTRO 171

guran los rivales, es porque él los presenta, para neutralizarlos por adelantado. cho y la justicia». El sentido ético de la justicia queda unido al sentido religio-
El alumno se enfrenta en la lección con propuestas contrarias. La palabra es el so. El acoplamiento no es novedad en las páginas bíblicas y puede presentarse
instrumento principal en ambos campos, que se oponen por su cualidad ética. en formas diversas. Recordemos la composición ejemplar del decálogo; en Is
11,1-4, sensatez y prudencia van unidas a respeto y conocimiento del Señor,
b) Los valores sapienciales están presentes con una cuaterna en cada una con el resultado de un gobierno justo y recto; en Jr 22,16, practicar la justicia
de las tres primeras estrofas, es decir, en las condicionales y las principales es conocer al Señor; Jr 9,23 exhorta a conocer al Señor, que establece justicia y
(1-4.5-8.9-11). Pero no salen doce, sino seis, porque varias se repiten (es más derecho; la concepción llega hasta el comienzo del libro de la Sabiduría. La
amplia la lista de 1,1-6). Si conta~os !ambién el verbo tkyn, se ve que el autor educación sapiencial tiene un programa ambicioso.
prefiere la raíz byn, pues la repite siete veces. Su sentido es entender, com-
Las motivaciones de las estrofas segunda y tercera se refieren al logro de la
prender, asimilar.
[sabiduría: en v. 6 es don del Señor, procede de su boca como enseñanza o
c) Los valores sapienciales proponen un problema lógico que podemos [mandato; en v. 10 ella misma penetra en el corazón o mente del discípulo. El
mostrar esquematizando el proceso: «si buscas sensatez y prudencia, compren· don de Dios sigue un itinerario: la bokma sale de la boca del Señor y entra en
derás el respeto del Señor y el conocimiento de Dios, porque el Señor te dará el corazón del hombre. «Y o salí de la boca del Altísimo», dice ella en Eclo
sensatez y prudencia; entenderás el derecho y la justicia, porque vendrán a ti 24,3. En segundo lugar, la función protectora de Dios, nsr y smr en v. 8, la
sensatez y saber». Según eso, la búsqueda sapiencial es vía para la religiosidad o y desempeña ella en el v. 11, con los mismos verbos.
respeto del Señor, y no es el respeto del Señor comienzo de la sensatez (1,7). Pero 1toma
! Ella viene (v. 10) respondiendo a una llamada (qr', v. 3); Dios la da aun-
luego resulta que el respeto del Señor es comienzo, puesto que es el Se- ñor 'que no se haya mencionado la oración.
quien da la sensatez. O sea, que el respeto del Señor aparece como mo- mento
intermediario y culminante: por la vía de la sensatez se sube a él, por h) Lo existencial. A lo largo del discurso retorna el tema de guardar, de-
él se recibe sensatez. Si asignáramos a tbyn sentido imperativo, como en algu- fender, proteger. Es una visión preventiva, diversa de las promesas positivas
nas leyes o preceptos, la lógica sería más regular: «si buscas sensatez, asimílate que dominan otros contextos.
el respeto del Señor, y te dará sensatez». Tal explicación vale para los ver-
sos 3-4, no para 1-2.
d) La terminología ética del camino es abundante y está presente en todas
Discurso del maestro
las estrofas menos en la primera. Los términos empleados son 'orab, derek y
mct'gal = senda, camino, sendero (rodera, carril), y se repiten sin ahorro. La
casa de la ramera entra en el sistema semántico del camino, pues «se inclina» y 2,1 Hijo mío, si aceptas mis palabras
es paralelo de senda. y conservas mis mandatos,
Como en tantos textos sapienciales, hay dos caminos diversamente descri-
tos o calificados: de la justicia, de los buenos, tortuosos, extraviados. Las cali-
2 prestando oído a la sensatez
ficaciones «tenebrosos, de los vivos» traspasan los caminos a la esfera que y prestando atención a la prudencia;
llamo existencial (éxito o fracaso). 3 si invocas a la inteligencia
e) Las virtudes éticas están representadas en varias estrofas. Por medio y llamas a la prudencia;
de repeticiones llega el autor al número de doce, que responde a las doce men- 4 si la procuras como el dinero
ciones de valores sapienciales. Pero la cosa no es segura: el adjetivo hasid y la buscas como un tesoro,
= fiel, como virtud religiosa, acompaña a tres virtudes éticas en la segunda
estrofa. Es fenómeno conocido en la literatura sapiencial y no contradice otros
datos del presente capítulo. En contraste con el discurso categórico de la Sensatez (1,20-33), de
f) Como vimos en el primer esquema, hacen buena pareja de seres per- aliento profético, este discurso del padre y educador entra más modesta-
versos y peligrosos él y ella. Son >is e 'issa; ambos tienen algo que decir, dbr y mente, con condicionales. Esto en cuanto a la forma, como una captatio
'mr; ambos han abandonado, <zb, el bien; uno se alegra y otra se olvida, fmf? beneuolentiae, pues el contenido del discurso llevará las condicionales a
y skl¡J; ambos conducen al extravío y la perdición. El peligro de la mujer es consecuencias graves. Las palabras paternas son mandatos, porque están
más grave y conduce más rápidamente al desastre final. En otros términos: el dichas con autoridad, y el mandato es por ahora de escuchar y atender,
primer peligro es de extraviarse, en sentido ético y también existencial aludido;
el segundo peligro es de muerte. sin otros contenidos específicos. Por tanto, el capítulo 2 funciona como
La terminología de la maldad no es tan típica ni tan ordenada como las otra gran introducción o exordio para todo el libro.
otras. La seductora lleva los títulos clásicos de la profesión. El discípulo ha de prestar su colaboración. Primero respecto al dis-
g) La esfera religiosa. En perfecto paralelo se encuentran los complemen- curso paterno, que ha de recibir y conservar; quizá conservar en la me-
tos de los versos 5 y 9. La semejanza de las sentencias los acerca y nos obliga a moria. Después se dirige a la Sabiduría o Sensatez en una especie de diá-
mirarlos juntos: «comprenderás el respeto del Señor/ /comprenderás el dere- logo. El joven debe atender primero con oídos y corazón a lo que dice la
172 CAPITULO 2,1-8 DISCURSO DEL MAESTRO 173
Sensatez, debe oír abriendo su interior a lo que escucha. Después toma En el v. 7 se puede leer uispn o yspn sin que cambie el sentido. La
él la palabra gritando y llamando, dirigiendo una palabra sentida; así, propuesta de leer uiesiinip = diadema, con simple metátesis, ofrece un
aplica oído, mente y voz. Finalmente, emprende una búsqueda o pesquisa, paralelo mejor a miigen = escudo, y puede citar en su favor a Job 29,14;
como quien busca un tesoro. Eclo 6,18-31 y 14,20-27 ofrecen desarrollos pero spn es el verbo usado en v. 1, además un verbo hace más inteligible
del tema. la frase. Dios reserva éxito y escuda frente al mal. Maldonado explica el
verbo spn: «a los que no lo pensaban ni tenían esperanza de salvación les
El orden de las condicionales no es cronológico, hay que tomarlas
trae la salvación, como si se la guardase escondida». La imagen del escu-
como aspectos diversos o como actividades complementarias, convergen- do es coherente con la orientación defensiva del capítulo.
tes a una finalidad.
Damos al ky del v. 3 valor aseverativo. Para el v. 4, véase Job 3,21. 8. Con un quiasmo se cierran y guardan los caminos. Por paralelis-
mo con holekim, mispat podría leerse como abstracto por concreto, «de
los justos», aunque también hace sentido como abstracto: Dios protege
Segunda estrofa el camino y a los que caminan por él. Hasid = fiel, leal, introduce una
5 entonces comprenderás el respeto del Señor categoría poco sapiencial, más frecuente en los salmos y que llega a cris-
talizar como designación de grupo en textos tardíos (por ejemplo, Sal
y alcanzarás el conocimiento de Dios. 149). La lealtad a Dios completa la bina de respeto y conocimiento con
6 Porque es el Señor quien da la sensatez, que comenzaba la estrofa. La corrección en lenosér = el que guarda, es
de su boca proceden saber e inteligencia; innecesaria.
7 El atesora acierto para los hombres rectos,
es escudo para el de conducta intachable, Tercera estrofa
8 guarda el camino del deber
y custodia la senda de sus fieles. 9 Entonces comprenderás la justicia y el derecho,
la rectitud y toda conducta buena,
10 porque entrará en tu mente la sensatez
La estrofa introduce en seguida lo religioso, lo sapiencial y lo ético. El y sentirás gusto en el saber,
esfuerzo mantenido del discípulo es preparación o requisito para lo que 11 la sagacidad te guardará,
es el verdadero comienzo. La sensatez y prudencia no son resultado nece-
la prudencia te protegerá
sario del esfuerzo humano, sino que son don de Dios, que él concede por
medio de su palabra: «al darme cuenta de que sólo me la ganaría si Dios
me la otorgaba» (Sab 8,21). 9. El último de los cuatro complementos puede tomarse como resu- men
Esto admite dos interpretaciones que no se excluyen. Puede signifi- de la terna precedente, como si precedieran dos puntos. La terna la hemos
encontrado en 1,3 sin precisión terminológica. Algunos corrigen mysrym
car que la sensatez o sabiduría se coloca en el plano de la revelación, como
para obtener un verbo en el segundo hemistiquio.
dice Dt 4,6-8, igualando sabiduría a ley; también Is 11 la considera don
del espíritu, carisma. O bien nos remontamos a la idea de una creación 10. La sabiduría toma la iniciativa, como respondiendo a la búsque-
por la palabra = sabiduría: la sabiduría sale de la boca de Dios como da y llamada de los versos 3-4. Nepes viene detrás de leb, también como
palabra creadora y se difunde por toda la creación en formas diversas. zona interior del hombre, capaz de encontrar agrado. Si nps significara
(Es curioso cómo comenta un midrás de Prov, recogiendo Jr 15,19 y Gn aquí garganta, se daría una inversión cronológica ( hysteron proteron):
2,7: «Si apartas lo precioso de lo despreciable, serás mi boca; como la la garganta saborea y gusta lo que va entrando; pero la sede del gusto
suele ser el paladar (peq, Job 12,11; 34,3).
boca que sopló la vida en el primer hombre»). Por ella el hombre es ra-
cional, hamo sapiens, y puede buscar y encontrar sabiduría. Este es el 11. Después que la sensatez ha entrado en su nueva morada otras
pensamiento de Ben Sira, resultante de combinar Eclo 24,3 con 1,9s. dos cualidades de su escolta montan afuera la guardia: mezimma con va-
Creo que la segunda concepción pertenece a una época tardía, por lo cual lor positivo y la reiterada tebuna.
queda implicado el problema de la datación del presente capítulo. La estrofa sobrepone libremente lo sapiencial a lo ético, sin respetar
Respeto y conocimiento de Dios son casi dos polos de la relación: demasiado la lógica de causas y efectos, antecedentes y consecuentes. La
respeto numinoso y sobrecogimiento en un polo, conocimiento y trato protección ofrecida por Dios mismo y por la Sensatez en persona se va a
en el otro. Comprender y asimilar esta relación básica y polar con Dios ampliar en las dos estrofas que siguen.
es la suprema sabiduría.
174 CAPITULO 2,12-19 DISCURSO DEL MAESTRO 175
Cuarta estrofa
18 su casa se inclina hacia la muerte,
12 para librarte del mal camino, sus sendas hacia el país de las sombras;
del hombre que habla perversamente, 19 los que entran allí no retornan,
13 de los que abandonan el sendero recto no alcanzan las sendas de la vida.
para seguir caminos tenebrosos,
14 de los que gozan haciendo el mal La figura está un poco más elaborada: con sus métodos, su maldad, sus
y se alegran de la perversión, consecuencias fatales. Irá creciendo a lo largo de los capítulos 3-9.
15 siguen senderos tortuosos 16. Quizá en una época el oficio lo desempeñaban mujeres extran-
y sendas extraviadas; jeras (recuérdese el episodio de Belfegor, Nm 25); los términos zara y
nokriya pasan a designar a las del oficio. Sus palabras halagadoras se re-
En rigor, el bassileka podría ser un gerundio explicativo de los preceden- cogen en 7,14-20.
tes smr y nsr: te guardará ... librándote. De acuerdo con la construcción 17. El compañero de la juventud es el primer marido legítimo, el
total del capítulo, ya explicada, prefiero tomarlo como forma final, si bien primer amor. Que dejarlo equivalga a olvidar la «alianza de su Dios» nos
la distinción en hebreo no es tan neta. resulta extraño, quizá por falta de información. El texto más parecido se
12. Van juntos el mal camino y el hombre que lo sigue e incita a lee en Mal 2,14: «Porque el Señor dirime tu causa con la mujer de tu
seguirlo. Sus palabras son del revés, hpk, vuelcan la norma, son perversas ( juventud, a la que fuiste infiel, aunque era compañera tuya, esposa de
per-uerto), y se oponen a toda rectitud, mysrym. Algunas de sus pala- alianza». Es posible que el matrimonio se considerase como alianza san-
bras se citaban en 1,11-14. cionada por Dios, como contrato con valor religioso; si intervenían votos
mutuos, la referencia a Dios sería natural. La boda que describe el libro
13. A la rectitud se oponen las tinieblas. Como de noche también de Tobías en ambiente familiar no contiene ninguna alusión equivalente,
un camino recto es tenebroso, el adjetivo es simbólico. Todo camino simplemente formula: «A partir de hoy, para siempre, sois marido y mu-
perverso es tenebroso, porque quien hace el mal busca la oscuridad, por- jer ... Escribió el acta de matrimonio: "Que se la entregaba como esposa
que las tinieblas son aliadas de la maldad, porque el malvado camina a conforme a lo prescrito en la Ley de Moisés"» (Tob 7,12.14). El uso
oscuras, y las tinieblas pueden sugerir la muerte. En f;sk suena el desen- frecuente del matrimonio como símbolo para expresar las relaciones de
lace de una conducta. Isaías dice: «¡Ay de los que ahondan para escon- Dios con el pueblo favorece la mencionada suposición. Resulta que la
derle sus planes al Señor; hacen sus obras en la oscuridad» (29,15); Job mala mujer es culpable de doble infidelidad: al primer marido y a su Dios,
presenta al ladrón y adúltero como amigos de la oscuridad (24,15); véase y ahora va a provocar otras infidelidades (como dice 23,28).
también 38,13.15 y recuérdese la expresión «acciones tenebrosas» de
Rom 13,12. 18. Si el sujeto de sl;;h fuera la mujer, habría que tomar el verbo
como transitivo contra el uso normal; si el sujeto es casa, hay que leer
14. Gozo maligno y perverso en obrar mal, aun prescindiendo de masculino con valor intransitivo. Maldonado explica el hebreo tomando
las ventajas que con ello buscan; como si el puro hacer mal produjera «casa» como aposición de muerte: «La mujer se inclina a la muerte, que
placer. Quizá el disfrute de la independencia frente a la norma, de la es su casa»; según Sal 48,12, «el sepulcro es su morada». Y explica la
propia afirmación frente a los demás, de la habilídad y destreza en el jue- versión de la Vulgata: «su casa, es decir, toda su conducta ... ». La pre-
go peligroso. Grado altísimo de maldad y contumacia. sencia de la «casa» entre imágenes de camino se explica por la actividad
del personaje. Fonéticamente, el verbo puede evocar términos como súl;;a
15. <qs = torcido, retorcido, tortuoso, es común en el libro: 4,24;
6,12; 8,8; 9,20; 11,20; 17,20; 19,1; 22,5; 28,6.18; menos frecuente es y iabat = zanja, fosa, que con frecuencia se asocian al reino de la muerte
nluiz: 3,32; 14,2. (22,14; 23,27, relacionados con la ramera). «Entrar» en su casa puede
sugerir el sentido sexual, aunque la construcción no sea bw' "l: es un viaje
sin retorno, como el que menciona Job 10,21; 16,22.
Quinta estrofa
Las sendas de la vida o de los vivos son las que recorren los vivientes,
16 para librarte de la ramera, las que aseguran la vida auténtica. La exposición alcanza aquí su máxima
de la prostituta que halaga con sus palabras, gravedad: es una cuestión de vida o muerte.
17 abandonó al compañero de su juventud,
olvidó la alianza de su Dios;
176 CAPITULO 2,20-22

Sexta estrofa Capítulo 3


20 Para que sigas el buen camino
y te mantengas en sendas honradas, Si atendemos a signos de estilo, sin descuidar el contenido, el capítulo aparece
21 porque los rectos habitarán la tierra dividido o articulado en cuatro piezas:

y los íntegros permanecerán en ella; 1-12 comienzo beni final beni y Yhwh
22 mientras que los malvados serán expulsados de la tierra 13-20 comienzo 'asre final 'fr y Yhwh
y los pérfidos serán arrancados de ella. 21-26 comienzo beni final ki Yhwh
27-35 comienzo 'al final Yhwh

20. Alejado de los dos caminos peligrosos, por la protección de la Las dos primeras piezas usan el artificio de la inclusión; la cuarta despliega
sensatez comunicada en el discurso paterno, el joven podrá seguir el buen una serie anafórica de prohibiciones con 'al. A lo largo del capítulo se hace
camino o el camino de los buenos y honrados. La vida es un largo camino sentir la presencia reiterada de imperativos y prohibiciones, muchos de ellos
motivados, y repartidos así:
y la conducta el modo de caminarlo: la enseñanza sapiencial marca un
itinerario, unas orientaciones, previniendo encrucijadas y desenlaces. Por 1-12 seis prohibicionescon 'al + seis imperativos + un yusivo
( 13-20 una feliciración prolongada)
lo que sigue, el camino sapiencial se transforma en camino de liberación, 21-26 dos prohibiciones con 'al y un imperativo
hacia la tierra prometida. 27-3 5 seis prohibicionescon > al
21. En efecto, la alternativa de los dos versos de la peroración es la Es una cantidad llamativa, irregularmente distribuida, acumulada en las piezas
que propone el salmo 37, con su quíntuple oposición de «poseer tierra» y extremas. Podemos sumar 22 (que puede ser número alfabético o simple coin-
«ser expulsado» y con los sinónimos «habitar, disfrutar de paz»: es un cidencia). Entre esa acumulaciónresalta y contrasta el carácter de felicitación
salmo alfabético de factura sapiencial, cuyo argumento son los desposeí- o bienaventuranza de la segunda pieza.
dos, que volverán a poseer una tierra, y de los explotadores, que serán Si estos datos indican cierta unidad en el capítulo, producto de voluntad
privados o expulsados de ella. (Véase Treinta Salmos. Poesía y oración, constructiva, otros datos aconsejanprestar más atención al contenido y reorde-
nado de otro modo. En efecto, la tercera pieza es relativamente pobre de man-
pp. 405-415). Los términos 'rs y skn son comunes, ytr y nsb son propios datos y en cambio continúa la serie de promesas de la tercera pieza. Así obte-
del proverbio. Lo que en el salmo se refiere claramente a la tierra prome- nemos una división ternaria: entre dos piezas de tono más exhortatorio, 1-12'
tida, de acuerdo con las tradiciones de conquista y ocupación, en el pro- y 27-35, se inserta una gran bienaventuranza con exhortación ocasional.
verbio se traslada al sentido genérico de la tierra como morada del hom- Las abundantes motivaciones emplean dos formas: la frase con ki y alguna
bre. Ser arrancado de la tierra equivale a morir, habitar y permanecer en forma de futuro con wa-. Esto pertenece tanto al género retórico como al sa-
piencial: es recurso simple y universal de persuasión.
ella es vivir. Una serie de términos sapienciales recurren a lo largo del capítulo, depa-
Compárese con Dt 11,8: «Guardaréis fielmente los preceptos que yo rándonos alguna sorpresa. Los presento aquí reunidos:
os mando hoy; así seréis fuertes, entraréis y tomaréis posesión de la tierra
adonde cruzáis para conquistarla ... » 16: «Pero no os dejéis seducir ni os eza
4 séleel {ób aceptación 19 bokma destr a
desviéis sirviendo a dioses extranjeros ... » 17: « ... porque desapareceréis 5 bina inteligencia tebúna perici
de esa tierra buena que os va a dar el Señor ... » 23: «El Señor irá por 6 yd< tener presente 20 da' at saber
delante expulsando a esos pueblos ... » 7 bakiim sabio 21 tusiyya tino
11 músiir castigo mezimma reflexión
Y así la peroración inculca la enseñanza pensando en sus últimas con- takiihiit reprensión 34 les burlón
secuencias: la doctrina sapiencial es cuestión de vida o muerte. 12 hókih reprende 35 hJkiimim sensatos
13 hokma sensatez kesilim necios
tebúna inteligencia

En el análisis por partes veremos el significadode estos datos y nos detendrá


ese «burlón» o insolente llamado en hebreo lés.

Deberes con Dios


3,1-12. Por la forma apreciamos seis mandatos o encargos con sus res-
pectivas motivaciones. El primero funciona como introducción, el último
12
178 CAPITULO 3,1-12 DEBERES CON DIOS 179
-como peroración. Por el contenido, el segundo es indeterminado, los cua- de~cJa humanas, conduciéndolas a su raíz y coronación, que es el sentido
tro últimos se refieren a Dios. Hay una especie de inclusión, en cuanto rehg!oso y la actitud ante el Señor. Como si propusiera un «primer man-
-que exordio y peroración recomiendan aceptar la instrucción y la repren- damiento» de _su programa sapiencial. Ahora bien: el mandato de respe-
-sión, sin definir su contenido; los centrales son algo más precisos, sin tar y re:7erenciar y honrar al Señor (Dios de Israel) no puede basarse en
dejar de ser amplios. Puestos a buscar relaciones que unifiquen o coordi- la autoridad de un mandato humano, sino que se ha de reducir a una im-
nen los mandatos, comentaríamos: confía en el Señor, no te fíes de tu posición divina o exigencia de la condición humana -en la versión con-
saber, antes acepta la corrección de Dios; ni confíes en tus riquezas, antes creta de Israel-. Si la condición humana genérica la puede descubrir el
ofrece de ellas a Dios; el objeto de tu conocer ycf ha de ser el Señor. Este maestro con su reflexión, la referencia expresa a Yhwh supone un fuerte
modo de precaver al hombre frente a valores positivos y peligrosos está arraigo en la experiencia histórica del pueblo.
más cerca del profeta Jeremías que de otros discursos sapienciales: Así, pues, esta sección y todo el capítulo representan un estadio pos-
terior de la reflexión sapiencial.
Jr 9,22 No se gloríe el sabio de su saber,
no se gloríe el soldado de su valor,
no se gloríe el rico de su riqueza; 1 Hijo mío, no olvides mi instrucción,
23 quien quiera gloriarse, que se gloríe de esto: conserve tu memoria mis preceptos,
de conocer y comprender que soy el Señor, 2
que en la tierra establece la lealtad, el derecho y la justicia ... pues te añadirán días prolongados,
años de vida y prosperidad;
.Se supone que habla un /pakam instruyendo a su hijo o discípulo y se
espera una instrucción sapiencial. De hecho, suenan términos propios El corazón es el órgano de la memoria, como indica el antónimo «olvi-
-del mundo sapiencial. Y, sin embargo, algo nos desazona o deja perplejos. dar», skp. La prosperidad es también paz, como síntesis de bienes en una
Porque el maestro comienza proponiendo e inculcando su tóra y sus vida larga y lograda. La longevidad no se considera resultado de condi-
mistoot = ley y preceptos, como si se metiera a legislador o predicador ciones biológicas, de la higiene y el ejercicio ( es curiosa la casi ausencia
del Deuteronomio. Si el Deuteronomio se lleva más del diez por ciento de tales temas), sino de factores espirituales, de una vida racional y razo-
de todos los usos de tóra, acapara una cuarta parte de todos los usos bí- nable. Lo mismo la paz y serenidad no son fruto de disciplina y ejercicios
blicos de misuia, otros muchos casos pertenecen a textos legales o pasajes psicológicos, sino de actitudes radicales éticas y religiosas. No hay que
deuteronomísticos. Con todo, ambos términos son frecuentes en el libro, recurrir como algunos antiguos a la vida futura como traducción de imot
también ligados al padre o la madre: tóra, 1,8; 4,2; 6,20.23; 7,2; 28,4.7; /pyym y en oposición a 'rk ymym. En cambio, es aceptable la alusión a
13,14; 29,18 y 31,26; misura, 2,1; 6,20.23; 7,ls; 10,8; 13,13; 19,16; la Is 57,21: «No hay paz para los malvados» (Baynus). Otros proverbios
bina se lee en 6,23. Es que existe una tóra de Dios, que es ley promulga- hablarán expresamente de los efectos corporales de actitudes o cualidades
da; una tóra sacerdotal, que es instrucción sobre la ley de Dios; y hay una espirituales.
tóra sapiencial, que apela a la autoridad de los padres o el maestro. Es
decir, la tóra es una especie de instrucción o norma de conducta, cuyo 3 que no te abandonen bondad y lealtad,
grado de autoridad y obligatoriedad varía según su fuente. cuélgatelas al cuello,
Lo que el maestro promete recuerda aún más el Deuteronomio. Ante escríbelas en la tablilla del corazón:
todo, la longevidad, con la expresión "r]: ymym (3,2.16); usando 'rk como 4 alcanzarás favor y aceptación
nombre o como verbo en hifil, es frecuente en el Deuteronomio, mientras de Dios y de los hombres.
·que ienot /payyim es raro (Dt 9,11). Los imperativos de qir y ktb: atar y
escribir (Prov 3,3; 7,3; 22,20), también son frecuentes: la bina se lee
en el texto capital de Dt 6,8s, ktb recurre otras veinte veces. Es innegable Bondad y lealtad, bsd w'mt, son la clásica bina o endíadis que puede defi-
el parentesco. nir a Dios y debedefinir al hombre. Forman parte de la autopresentación
del Señor, que escucha Moisés resguardado en la roca del Sinaí (Ex 34,
Finalmente, quizá el dato más llamativo sea la referencia central al 6s); según nuestra interpretación, es la síntesis que recoge Juan cuando
'Señor, cuyo nombre suena cinco veces en esta sección. Hay que confiar quiere resumir la plenitud de Dios en Cristo (Jn 1,14.17). Aunque la
en él, conocerlo, respetarlo, honrarlo. Respetar, yr', es fundamental en el lealtad, bsd, del hombre puede tener por objeto a Dios (por ejemplo, Os
Deuteronomio; kbd es típico del decálogo; confiar, bf/p, es más bien pro- 6,4.6), la bina de ordinario tiene por objeto a los hombres: 'asa besed 'im,
fético. Por encima de las correspondencias, es como si el autor o el maes- es tratar con lealtad (por ejemplo, Jos 2,12, en boca de Rajab). La bina
tro quisiera en esta instrucción inicial trascender la simple sensatez y pru- 110 falta en la literatura sapiencial, quizá como ideal humano: Prov 14,22
180 CAPITULO 3,1-12 DEBERES CON DIOS 181
(¿de Dios?); 16,6 (expía la culpa); 20,28 (del rey). Por el contexto próxi- la sabiduría humana tocara el límite, la frontera de su fracaso, y descu-
mo, de los versos 1-13, se podría pensar que la bina tiene por objeto a briera la salvación en la paradoja de dejarse a sí misma. Máxima pruden-
Dios, como los demás preceptos de la serie. También cabe pensar que bsd cia del hombre no fiarse de sí. Porque el hombre es racional y debe ser
w'mt sinteticen aquí una actitud radical, que se dirige a Dios y a los hom- razonable, no debe confiar plenamente en su razón, que no puede ofrecer
bres. Tal explicación se vería abonada por la motivación inmediata, que la última base a la racionalidad. Lo razonable es trascender la razón en el
hace a tal hombre favorito de Dios y de los hombres. salto de la entrega a Dios.
Al cuello se atan como ornamento o protección o como señal que El conocimiento, yd", ha de tener por objeto preferente al Señor. El
identifica a la persona o como recordatorio para el que lo lleva. Compá- verbo yd', de fuerte raigambre sapiencial, pasa a la esfera religiosa, en la
rese con el «ceñidor» (o faja o banda) de justicia que ha de ceñir el rey que incluye los sentidos de conocer y reconocer, ocuparse de y tratar con.
ideal en Is 11,3. La tablilla del corazón alude a la ley escrita en losas de En las sendas de la vida, que son iniciativa y encuentro -lo que uno
piedra en el Sinaí, que aquí ha de ser interiorizada. Hace pensar en Jr hace, lo que a uno le sucede-, el hombre sensato tendrá siempre presen-
31,33: «meteré mi ley en su pecho, la escribiré en su corazón», que po- te al Señor; lo demás se le dará por añadidura. El mismo Señor se encar-
dría ser anterior a Prov 3. En otros términos: bondad y lealtad se llevan gará de «allanar» esos caminos: para evitar tropiezos y dificultades excesi-
dentro, en la memoria y en la fuente del dinamismo y conducta, por fuera vas (compárese con Is 40,4), para dirigir y dar éxito al viaje emprendido.
se exhiben y son reconocidas. Los caminos realizan externamente la interioridad del corazón. La promesa
El premio responde a la virtud: a cambio de bondad y lealtad, el dis- es tan importante, que el hemistiquio del premio equilibra los tres hemis-
cípulo alcanzará favor y aceptación. Creo que séleel tób es aquí el éxito tiquios de los mandatos.
entre los hombres y Dios: algo que los otros otorgan, y no una cualidad
personal, como en Prov 13,15, «el sentido común se gana el favor» (véase 7 no te tengas por sabio,
también 1 Sm 25,3, cualidad de Abigaíl). respeta al Señor y evita el mal;
8 tendrá salud tu ombligo/tu carne
5 Confía en el Señor de todo corazón y riego tus huesos.
y no te fíes de tu propia inteligencia;
6 en todos tus caminos tenlo presente, El primer dístico es una variación del anterior, con bkm en lugar de bynh
y él allanará tus sendas. y yr' en lugar de btb. El hombre, concretamente el maestro, puede tener
conciencia de su saber, de sus progresos en el oficio, hasta puede usar
Doctrina capital, también en los profetas. El hombre busca para su exis- bakam como título honorífico del oficio. Con todo, siempre ha de ser
tencia un punto de apoyo fuera de sí o en sí, como una base en que des- consciente del límite de su saber, que es la ignorancia. Cuanto más sabio,
canse su peso ontológico. Se trata, por tanto, de una actitud fundamental, más consciente de su ignorancia. Es la paradoja del «sólo sé que nada sé».
básica. El peso o gravedad del hombre busca su centro de gravedad para Otros proverbios denuncian el peligro o califican tal pretensión de nece-
centrarse y proceder en el espacio. Ese centro único, base última de la dad: 26,5.12.16. El presente proverbio opone como contrario el respeto
consistencia, no pueden ofrecerlo otros hombres ni uno mismo. Apoyar o reverencia del Señor, o sea, el yr't Yhwh, tan ligado al programa sa-
la existencia en algo que no es Dios, sean riquezas o saber, es como una piencial (véase el comentario a 1,7).
idolatría. Véase el citado Jr 9,22 y 17,5.7: La bina «respetar al Señor y apartarse del mal» puede definir toda
una conducta: 16,6; Job 1,1.8; 2,3; 28,28 (véase el comentario a Job).
¡Maldito quien confía en el hombre y busca apoyo en la carne,
apartando su corazón del Señor! No se trata de evitar el mal por miedo, sino por respeto; porque el mal
¡Bendito quien confía en el Señor y busca en él su apoyo! ético es serio y grave y Dios no es indiferente a él. A los malvados les
estorba Dios, al menos un Dios que se entera y se interesa por la conduc-
La confianza está cerca del amor: el adverbio «de todo corazón» lo exige ta del hombre y aborrece al que obra mal (Sal 94; 11,5). En cambio, el
Dt 6,4 para el amor a Dios; el salmo 4 pone esa confianza como remate que ocupa el puesto que le corresponde ante Dios, toma partido frente
de una auténtica conversión. ¿Es esto un descubrimiento puramente sa- al mal.
piencial? La denuncia de vanas confianzas se lee en el libro en 11,28, El hebreo escribe en 8a forreka = tu ombligo. Es el centro y suje-
riquezas; 14,16, necedad; 16,20 y 29,25 recomiendan la confianza en el tador del vientre, punto firme y apretado, señal de vida independiente
Señor; 28,25s opone ambas confianzas. En los versos presentes, la opo: del recién nacido, Ez 16,4 (aparte el valor estético cantado en Cant 7,3).
sición se da entre el Señor y la propia inteligencia o destreza. Es como si l .a salud del ombligo es signo y garantía de la salud del cuerpo. Maldo-
182 CAPITULO 3,1-12 DEBERES CON DIOS 183
nado comenta: «El ombligo es la parte central del hombre; los huesos, la cuando ofreces, pon buena cara,
y paga de buena gana los diezmos.
parte íntima. Significa que, como a los niños encerrados en el vientre les Da al Altísimo como él te dio:
llega por el ombligo el alimento a todos los miembros hasta los huesos generosamente, según tus posibilidades,
más íntimos, así los hombres, que temen como niños ; Dios, por él son porque el Señor sabe pagar
y te dará siete veces más.
sustentados».
Las versiones antiguas y muchos modernos prefieren traducir como si
leyesen bsrk: o s'rk = tu carne: es lo ordinario en otros pasajes del libro 11 No rechaces, hijo mío, el castigo del Señor,
(4,22; 14,30), es correlativo de huesos en Job 2,5; 19,20; Sal 38,4; no te enfades por su reprensión,
102,6. 12 porque al que ama lo reprende el Señor,
El premio se expresa en términos corpóreos con alcance simbólico. Si como un padre al hijo querido.
en el consejo precedente el Señor se proponía como fundamento de la
existencia, ahora ofrece un don que penetra en el interior corpóreo del La palabra músiir puede significar el castigo individual o el régimen de
hombre. Mantiene saludable la carne desde su centro; se adentra hasta educación y disciplina. En el último hemistiquio, los LXX traducen
l~ osamenta, sólida y seca estructura del organismo, como riego que vita- como si hubieran leído yak'íb = hace sufrir, castiga. Parece preferible el
liza y fecunda desde lo íntimo. Expresiones semejantes: «El cuida de
todos sus huesos y ni uno sólo se quebrará» (Sal 34 ,21); «jugosa la mé- texto hebreo, con la referencia paterna explícita ke'ab. Por ella y por el beni
dula de sus huesos» (Job 21,24); «sus huesos florecerán como un prado» empalmamos con el comienzo: Dios tratará al discípulo como un padre
(Is 66,14). En este libro: 4,22; 16,24. a su hijo. En la educación se revela una especie de paternidad di- vina:
«el Señor, tu Dios, te ha educado como un padre educa a su hijo» (Dt 8,5).
9 Honra al Señor con tus riquezas, En la corrección se manifiesta el amor exigente, paterno, into- lerante con
con las primicias de todas tus cosechas, la culpa y compasivo con el hijo. La enseñanza resuena en boca de Elifaz
10 y tus graneros se colmarán de grano, (Job 5,17-18):
tus lagares rebosarán de mosto. Dichoso el hombre a quien Dios castiga:
no rechaces el escarmiento del Todopoderoso,
Leo sbr = grano en vez de sb' = hartura, que también haría sentido. El porque él hiere y venda la herida,
verbo kbd puede abarcar honores y riquezas, honrar y sustentar. En la golpea y cura con su mano.
religiosidad de Israel es rendir honor a Dios, reconocer y agradecer. El La enseñanza resuena por última vez en Heb 12,5s. Este principio com-
hombre aparta de sus riquezas una parte y se la ofrece en el culto a Dios, pleta la doctrina de los versos precedentes, pues señala la posibilídad de·
donante de todo; aparta la primicia de cualquier clase de frutos, producto retorno y enmienda para el que se desvía o yerra.
de la tierra y don de Dios. La recomendación tiene paralelos en la legis-
lación cúltica: Lv 27,30 (diezmos); Nm 15,21; 18,12: «lo mejor del acei-
te, del vino y del trigo, las primicias que se ofrecen al Señor»: Dt 14 22
(diezmos); 26,1-11 (fiesta de las primicias). En el presente capítulo, el Sabiduría y prudencia
consejo se lee después de los avisos fundamentales sobre la confianza y
el respeto al Señor. 13-26. ¿Forman estos versos una unidad menor o forman dos partes:
Tenemos, pues, una terna sintética. Respeto y confianza pueden re- relativamente autónomas? Contra la unidad está el bny, que suele ser
presentar los dos polos de la experiencia numinosa, el culto expresa la señal de comienzo; están las repeticiones de pyym en 18 y 22, de drk en
religiosidad interior. 17 y 23; el género «bienaventuranza» es autónomo y diverso de la exhor-
tación; finalmente, hay una inclusión marcada por tbwnh entre 13 y 19.
El premio está en la misma línea: cuando el hombre reconoce y agra- A favor de la unidad están: el tema de los valores; las repeticiones.
dece al donante, éste bendice de nuevo al hombre. Es el ciclo limpio y sirven más bien para enganchar formando un paralelismo superior; la
auténtico. Por otra parte, el premio es más externo que el de los dísticos bienaventuranza bien puede desembocar en exhortación; los dos finales,
precedentes, como es más externo el culto que el respeto y la confianza. 20 y 26, marcan un progreso de la acción creadora a la protección divina;
Sobre el tema puede verse Dt 26,15, que afecta también a la ceremonia finalmente, bny puede ser comienzo o enlace:
de las primicias; Mal 3,10. Del campo sapiencial selecciono Eclo 35,7-10:
comienzo: 1,8; 2,1; 3,1; 4,1.10.20; 5,1
Honra al Señor con generosidad enlace: 1,10.15; 3,11; 5,7.20
y no seas mezquino en tus ofrendas;
184 CAPITULO 3,13-26 SABIDURIA Y PRUDENCIA 185

En consecuencia, considero 13-26 como unidad articulada en bien- 13. La forma 'airé se encuentra en 8,32.34; 14,21; 16,20; 20,7;
aventuranza y exhortación. El proceso lógico se puede esquematizar así: 28,14; 29,18. Una bienaventuranza propone valores, no exigencias, apela a
'sry 'dm ... ki ... Yhwh // bny 'l ... Yhwh; «dichoso el hombre ... , por- la bondad y atractivo, no a la autoridad; aunque el que la pronuncia
-que ... el Señor// hijo mío ... , el Señor». En la bienaventuranza dominan puede estar investido de autoridad. Por tanto, se distingue bien esta sec-
las oraciones nominales, con una sola excepción; la exhortación tiene un ción de la precedente. Es un bien universal, ofrecido a cualquier hombre, y
perfil sintáctico más variado. Los bienes prometidos en ambas partes se es un bien alcanzable.
repiten o se complementan: camino, 17.23; vida, 18.22; paz y seguridad,
17 .23; deleite y dulzura, 17 .24. La primera parte es toda positiva; la se- 14-15. Véase 8,lOs y el importante desarrollo de Job 28,15-19 (fra-
.gunda, insiste en la liberación de peligros y terrores. caso del hamo oeconomicus; consúltese el comentario correspondiente).
Reconocida la unidad, por motivos prácticos voy a explicarla en dos Adviértase la aliteración sbr, brs, PN·
tiempos. 16. La longevidad la ofrecía el v. 2; la bina siguiente se repite en
8,18 y 22,4. La bokma está personificada -poéticamente- con dos
13 Dichoso el hombre que alcanza sensatez, manos cargadas de dones en actitud de regalar. Quizá tenga preferencia
el hombre que adquiere inteligencia: la diestra, portadora de longevidad.
14 es mejor mercancía que la plata, 17. Son los caminos que ella traza, es la conducta que ella guía.
produce más rentas que el oro, Como si dijéramos: un itinerario bellísimo y apacible.
15 es más valiosa que los corales, 18. Arbol de vida: 11,30; 15,4; Ap 2,7. Es un árbol cuyos frutos
no se Ie compara joya alguna; alimentan y garantizan la vida. Juntando los versos 17 y 18 obtenemos
16 en la diestra trae largos años, una visión paradisíaca, casi con resonancias míticas (Guilgamés iba en
en la izquierda honor y riqueza; busca de la planta de la vida o inmortalidad). El discípulo avanzará por
17 sus caminos son deleitosos una senda apacible, sin esfuerzo ni tropiezos, por un camino tranquilo y
y sus sendas son tranquilas, libre de peligros, hasta llegar al árbol de la vida, que le dará espontánea y
18 es árbol de vida para los que la agarran, generosamente sus frutos vivificantes, y llegado allí gozará de la feli- cidad.
son dichosos los que la retienen. Es mucho más que el camino y posesión de una tierra prometida aludidos
19 El Señor cimentó la tierra con destreza en 2,21. Nos trae a la memoria el final de la historia del paraíso:
y estableció el cielo con pericia; «Echó al hombre, y a oriente del parque de Edén colocó a los querubines y
la espada llameante, para cerrar el camino del árbol de la vida» (Gn
20 con su saber se abren los veneros 3,24). Autores antiguos, comentando estos versos, daban fácilmente el
y las nubes destilan rocío. salto para ver en esta sabiduría a Cristo, que da la vida eterna, tiene todos
los tesoros, da la paz que el mundo no puede dar ... (Baynus recoge estos
En 15a leo pnynym con el qere y según 8,11; tomo PN = deseable en datos).
-el significado concreto de joya; en 18b se debe leer el último participio, 19-20. Dios es el creador y artesano del mundo, sus cualidades son
pasivo, en plural. pericia, destreza, habilidad. Sabe planear y ejecutar, hace las cosas bien
La bienaventuranza está enmarcada por una inclusión: hechas y bellas, como artesano y artista. El hombre puede asemejarse a
13 rdm bkmb tbwnh ms' 'sry Dios participando de esas cualidades: para planear y ejecutar sus accio-
19 Yhwh /¡Jkmh tbwnh ysd m'sr (18) ncs, para hacer de su vida una obra bien hecha, capaz de imitar también la
creación de Dios. Porque si no, el hombre turbará la creación (Sal
La dicha humana tiene un apoyo ejemplar en Dios: sensatez e inteligencia, 104,35).
-en forma de pericia y destreza, son cualidades del Dios creador. ¿Qué La creación de Dios se sintetiza en cielo y tierra, aguas superiores e
más se puede decir para recomendarlas? inferiores, separadas y comunicándose. Agua como corriente que vivifica
El desarrollo es simple y repetitivo. En resumen, se reduce a dos tó- regularmente la tierra.
picos del género «loa»: es incomparable y fuente de bienes. a) Supera en Se abren los veneros, o «rompen los abismos». La expresión más
valor a bienes materiales deseables: plata, oro, corales y joyas; cuatro en próxima se lee en Gn 7 ,11: nibqe'u kol ma-yenot tehom = reventaron
total; b) trae toda clase de bienes: longevidad, riqueza, honor, deleite, las fuentes del océano. En Génesis es el diluvio, aquí se trata del brotar
paz, vida, dicha; siete en total. benéfico, como en Is 35,6.
186 CAPITULO 3,13-26 SABIDURIA Y PRUDENCIA 187

21 Hijo mío, no las pierdas de vista, 22. Dado que nepei puede significar, entre otras cosas, la garganta,
conserva el tino y la reflexión: se apunta el paralelismo con grgrwt = garganta, cuello. Aquí npl está
22 serán vida para tu alma visto como receptáculo y órgano de la vida. El cuello soporta y ostenta un
y adorno para tu cuello; símbolo de dignidad, un collar. Salazar, siguiendo a autores antiguos,
23 seguirás tranquilo tu camino piensa en un amuleto contra la mala suerte o la malaventura; compárese
sin que tropiecen tus pies, con 17,8: 'eben ben = talismán. La primera promesa toca lo definitivo:
24 te acostarás sin alarmas, reflexión y tino son fuente de vida, de una vida noble y digna que otros
te acostarás y el sueño te será dulce, reconocerán. Compárese el uso de grgrwt en v. 3.
25 no te asustará el terror imprevisto 23. El camino de la vida es a la vez ético y existencial: el discípulo
ni la desgracia que cae sobre el malvado. podrá caminar tranquilo, bien orientado y con seguridad, sin tropiezos
26 Pues el Señor se pondrá a tu lado morales ni de la suerte. «Para que tu pie no tropiece en la piedra», dice
Sal 91,12.
y guardará tu pie de la trampa.
24. Hlk y skb, caminar y acostarse, son dos de los verbos combina-
dos en expresiones polares en Dt 6,7: también aquí camino y descanso
Mantengo en 21 yliozui, de lwz = apartarse, contra las propuestas de abarcan una totalidad. El terror, pbd, puede ser el provocado por la
leer el verbo 'rl o ziol; plural masculino anticipado a los sujetos femeni- oscuridad al hombre en vela (como en Cant 3,8; Sal 91,5), o bien las
nos; la traducción castellana opera una transformación para lograr una pesadillas que turban un sueño apacible (como en Eclo 40,6). El segundo
frase más idiomática: «no se aparten de tus ojos = no las pierdas de vis- hemistiquio habla de snb = sueño de dormir, no blm = sueño de soñar.
ta». En 24 se puede conservar la repetición de skb = acostarse, con én- Véase Job ll,18s.
fasis. En 25 no hay razón suficiente para cambiar la lectura masorética
de pt'm = repentino, imprevisto. En el segundo hemistiquio de 25 hago 25. Este verbo remacha la promesa de seguridad. Pudo haber dicho
una transformación: «de la desgracia de los malvados, cuando llegue»; en futuro 14, tyr' mpbd, como en Sal 91,5; ha preferido la forma más
la desgracia llega, pero es para los malvados, no para ti. En 26 entiendo enérgica de prohibición, 'l tyr', quizá influido por una fórmula consagrada
ksl como muslo, lado, costado, como en Eclo 47,19; otros traducen con- en oráculos proféticos (Is 10,24; 37,6; 41,10.14; 43,1.5; 44,2, etc.). El
fianza, como en Sal 78,7; Job 8,14; 31,24. sentido es equivalente: en forma de mandato brinda una certeza, no te-
mas = no tendrás que temer. Puede llegar la desgracia, pero está desti-
A un consejo expresado en forma negativa siguen cuatro versos de
nada a los malvados, como dice Sal 91,7: «a ti no te alcanzará»; puede
promesas y un quinto que pone al Señor como garantía. O sea, inculca
verse también Jr 30,ll .23s. Los malvados se oponen aquí al hombre que
un valor sapiencial, repasa sus felices consecuencias y concluye subiendo a
sigue las orientaciones sapienciales: uno de tantos cruces de lo sapiencial
la esfera religiosa: por medio de dos virtudes que enseñan los maestros, el
y lo ético en el libro. Véase Job 5,21.
Señor protegerá la vida del discípulo. Es interesante comparar esta
sección con el salmo 91, que contiene términos y promesas semejantes 26. Si en v. 22 el sujeto son reflexión y tino, en 26 el sujeto es el
para el que confía en el Señor: red, terror, no temer, malvados, custodiar, Señor, que toma a su cargo la protección del discípulo. En el citado sal-
tropezar el pie, caminar. No hace falta suponer dependencia, pues la se- mo 91, primero encargaba el Señor a sus ángeles (v. 11), después se en-
mejanza del tema induce un vocabulario idéntico o sinonímico. Lo inte- cargaba él personalmente (vv. 14-16). «No permitirá que tropiece tu pie,
resante es descubrir por comparación el alto valor atribuido a cualidades tu guardián no duerme», leemos en Sal 121,3. Más aún: en v. 21 el dis-
sapienciales. cípulo ha de guardar y conservar, las cualidades no se han de apartar; en
Ya he dicho que considero estos seis versos como continuación para- v. 26, el Señor guarda y no se aparta. Se corresponden nsr y smr, 'l ylwzw y
lela de los ocho precedentes. Otros autores, como Delitzsch, opinan que yhyh bkslk, la acción del discípulo y la de Dios. El verbo nsr ya lo in-
comienza una exposición nueva en v. 19. En la lectura unitaria, las cuali- culcaba el v. 1 para los preceptos del maestro. El padre-maestro da pre-
dades mencionadas en v. 21, tusiyya y mezimma, completan la bina clá- ceptos y consejos a su hijo-discípulo; en última instancia, lo que busca es
sica, blemb wbynh, de 13 y 19. Tusiyya es el éxito y el acierto o tino para que se encuentre bajo la protección del Señor.
lograrlo: 2,7; 8,14; 18,1; Job 5,12; 11,6; 26,3; 30,22; mezimma es aquí Salazar, apoyado en el sentido de ksl = costado, compara a Dios con
un guardaespaldas o escolta.
reflexión, otras veces puede ser intriga. Esas cualidades se han de conver-
tir en hábito del discípulo y han de orientar su conducta: los resultados
serán espléndidos.
DEBERES CON EL PROJIMO 189

Deberes con el prójimo 33 e] Señor maldice la casa del malvado


y bendice la morada del honrado;
3,27-35 en el capítulo. He propuesto como disposición global del capítu- 34 si se burla de los burlones,
lo una forma ternaria. 1-12, preceptos respecto a Dios; 13-26, bienaven- concede su favor a los humildes;
turanza de la sensatez y exhortación; 27-35, preceptos respecto al próji- 35 otorga honor a los sensatos
mo. Voy a explicar algo más la propuesta. y reserva baldón para los necios.
En 27 comienza una serie de prohibiciones sin introducción de nin-
guna clase, ni siquiera un escueto bny. La serie no es de enunciados sa-
pienciales, sino de mandatos formales con motivación. ¿No habrá una La palabra b'lyw = su posesor puede designar al que puede hacer el fa-
introducción para estos versos? Saltemos de momento el bloque central, vor y al que lo necesita. En la mentalidad israelítica, el que tiene necesi-
y tenemos la respuesta: el verso primero del capítulo anuncia una instruc- dad por ello mismo tiene derecho; por ejemplo, en Dt 15,9, quien niega
ción y una serie de preceptos, que pueden ser positivos o negativos, man- un préstamo al necesitado incurre en pecado ( bt'), El v. 28 reserva la
datos o prohibiciones. Leemos cinco mandatos, cada uno con su motiva- cláusula «si tienes» para el final, probablemente para subrayar el parale-
ción, en 3-12 (tres negativos, dos positivos), referidos a Dios; sigue en lismo con el final del verso siguiente. En v. 31, el tbbr hebreo es preferi-
27-35 una serie anafórica de seis prohibiciones, con una sola motivación ble a la lectura que supone la versión griega de los LXX, ttbr, inducida
desarrollada en varias cláusulas, referidas al prójimo. Esto es un dato for- por 24,19 y Sal 37,1. En v. 34 conservamos la lectura hebrea contra la
mal. Se puede precisar lo dicho atendiendo al contenido. propuesta de leer "m lsym, según el modelo de Sal 18,26s. En 35a se
El primer precepto (v. 3) recomendaba la bsd + 'mt, como actitud puede cambiar la vocalización para leer un hifil, yanpzl, paralelo de mérim
fundamental que se refiere a Dios y al prójimo. Este verso podría actuar con sujeto común Dios; si se conserva la vocalización masorética, yinpalu,
como introducción de la doble serie indicada: cuatro respecto a Dios se puede corregir mrym en mrwm, suavizando la sintaxis: «los sensatos
(5-12), seis respecto al prójimo (27-31). heredarán honor; los necios, un estrado de infamia». En todo caso, el
Entre los dos grupos se alza la recomendación de la sensatez, instru- protagonista del resultado final es Dios.
mento para cumplir los preceptos y quizá síntesis de ellos. Pero no la Estructura de 27-35. A primera vista, es patente el esquema ya indi-
falsa sabiduría, contra la que precave el v. 5s, sino la que Dios posee cado de seis prohibiciones y una motivación ampliada. La articulación no
(vv. 19s) y comunica. El bloque central nos ayudará a explicar y justificar es del todo regular: cuatro prohibiciones con cláusulas condicionales o
el difícil verso final. casuísticas, dos prohibiciones escuetas; la motivación discurre en antítesis
Podemos recordar que el libro de la Sabiduría comienza inculcando marcadas, entre las que destaca la tercera (34) por la forma condicional
la práctica de la justicia y después ofrece como medio para realizar el que liga los dos hemistiquios. En esta estructura quedan dos puntos por
programa la sabiduría que Dios ha de conceder. aclarar: la función del verso 31, que explico aquí, y la del verso 35, que
En una primera lectura, antes del análisis, podemos fijarnos en la dejo para el final.
organización formal y en sus posibles irregularidades. El verso 31 es en la forma semejante y diverso de los anteriores. En
cuanto al contenido, pasa de acciones a sentimientos y elección, de normas
27 No niegues un favor a quien lo necesita precisas a mandatos genéricos. ¿Qué relación hay entre 27-30 y 31? ¿Qué
si está en tu mano hacérselo. puesto ocupa en la serie el «violento»?
28 Si tienes, no digas al prójimo: a) Una explicación consiste en tomar al violento como figura climá-
« Vete y vuelve, mañana te lo daré». tica: después de cuatro casos delicados de injusticia, se conjura el peligro
29 No trames daños contra tu prójimo, máximo. El fundamento de esta explicación es que bms parece más fuerte
mientras vive confiado contigo. que un simple negar un favor o diferir un servicio o entablar un pleito
30 No pongas pleito a nadie sin motivo inmotivado. El uso concreto del AT, los casos concretos a que se aplica
cuando él no te ha hecho daño. el término parecen apuntar a cosas más graves que las recogidas en la
.31 No envidies al violento cuaterna precedente; véase 1,10-19 a modo de ejemplo próximo .
ni escojas ninguno de sus caminos. b) Otra explicación es tomar al «violento» como síntesis o caracte-
32 Porque el Señor aborrece al perverso, rización de los casos precedentes, con matiz aleccionador y de precaución.
pero se confía a los hombres rectos; Como sí dijera: no consideres leves los casos propuestos, pues en ellos
está actuando la violencia; no sólo quien derrama sangre es violento,
190 CAPITULO 3 ,27-3 5 DEBERES CON EL PROJIMO 191

también lo es quien niega un favor cuando puede hacerlo. Calificar de convivencia pacífica y confiada del prójimo. Delito de traición contra el
violencia las acciones precedentes y precaver al discípulo contra ellas es prójimo y vecino, que fragua ya en la mente del malhechor.
una lección grave, que explica la serie de calificaciones encontradas en la 30. El libro de los Proverbios delata una antipatía radical contra
siguiente motivación: nltoz, rs', ls = perverso, malvado, burlón o inso- toda clase de pleitos, aunque sean justificados; por ejemplo, 5,8; 17,14;.
lente. A favor de esta explicación está, sobre todo, el uso de «cualquiera/ 20,5; 24,29. Aquí se habla del pleito sin motivo, es decir, cuando uno
ninguno de sus caminos». Como diciendo: ninguno, ni los que asustan y no ha sido perjudicado por otro. Si uno ha sufrido lesión en sus derechos,
repelen por su brutalidad ni otros más blandos y disimulados, como los no sería injusto el pleito. En tal caso, el proverbio no lo recomienda ni lo
excluye, pues su atención se concentra en actos de injusticia.
precedentes. Los caminos son modos de conducta y procedimientos para
conseguir los fines. A favor de esta explicación está también la organiza- 31. Un consejo semejante se lee en 23,17 y 24,1, referido a malva-
ción apretada, cruzada de correspondencias, de la primera cuaterna que dos y pecadores. Más interesante quizá sea el paralelo de Sal 37,1, por-
explico a continuación: que este salmo alfabético describe la conducta de los malvados e injustos
y previene contra el peligro de pasarse a su bando, por cualquier motivo.
27-30. Sobre un movimiento paralelo bastante riguroso se instalan Se «envidian los perversos» no por su maldad, sino por su éxito en la
conexiones cruzadas. Empieza con ttob y termina con r'h = bien y mal; vida; como dice Sal 73,3: «porque envidiaba a los perversos viendo pros-
este r'b de 30b recoge quiásticamente el de 29a; 29 está ligado a 28 por perar a los malvados». De ahí se sigue el adoptar sus métodos, aunque
r'k y por 'tk; 28 prolonga por sinonimia 27. sea para luchar contra ellos. Eso sería caer en una trampa, más grave que
27. No niegues un favor: según el ejemplo de Dios, Sal 84,12, don- caer víctima de ellos. El salmo nos interesa además porque contiene una
de es paralelo de favor y gloria, términos que leeremos aquí en 34-35: serie de palabras que leemos en la presente sección: brk, ysr, 'ny, qn', rs',
:¡dyq, nblb, ntn, /pkm, rwm. Finalmente, el salmo presenta con toda cla-
Sal 84,12 Dios concede favor y gloria, el Señor no niega sus bienes. ridad la correlación entre violentos y oprimidos, injustos e inocentes.
(véase el comentario en Treinta Salmos: Poesía y oración, pp. 405-415).
El poder es razón suficiente y exigencia para hacer el bien: lo contrario El discípulo puede sentirse atraído por la seguridad y arrogancia y éxito
de Miq 2,1, donde los malvados justifican sus malas acciones con la mis- de los violentos: entonces, ¡cuidado con la atracción! Pero puede un día
ma expresión Pl yd = porque tienen poder. Eclo 4 ,1-6 es casi un co- ser víctima del violento (gml r' en el verso precedente): entonces, ¡cuida-
mentario: do con responder con los mismos métodos!
Poniendo en guardia contra la envidia, el proverbio personaliza la
Hijo mío, no te burles de la vida del afligido, enseñanza, ataca la pasión, que es raíz de la decisión. Al introducir la
no deprimas al que sufre amargamente; categoría genérica del hombre violento, abre la serie de los versos si-
no le gruñas al necesitado
ni te cierres al ánimo abatido; guientes.
no exasperes al que se siente abatido 32-34. Motivación (dejo pendiente el verso 35). Se remonta decidi-
ni aflijas al pobre que acude a ti, ni niegues limosna al indigente;
no rechaces la súplica del pobre, damente a la sanción divina, repartida en tres binas que forman sendos
ni le des ocasión de maldecirte: paradigmas significativos:
si en la amargura de su dolor reclama contra ti,
su Hacedor escuchará su clamor. nluiz / / ysr imagen espacial de rectitud y desviación
rf< // ~dyq antítesis clásica y genérica
ls / / 'ny específica e inusitada
28. Léase el mandato de Ex 22,25: «Si tomas en prenda la capa de
tu prójimo, se la devolverás antes de ponerse el sol, porque no tiene otro Tomando la primera columna vertical, sólo el tercer término precisa la
vestido para cubrir su cuerpo y para acostarse. Si grita a mí, yo lo escu- imagen: estamos ante el arrogante o insolente, que se burla de la ley y del
charé, porque soy compasivo». El grito es reclamación judicial, la res- prójimo, se arroga poderes y derechos. La segunda columna es más signi-
puesta de Dios se basa en la compasión, rbuim. Hay necesidades primarias, ficativa: se trata del justo ( :¡dyq) oprimido ('ny) por el injusto, de la
urgentes, que no admiten dilación. víctima inocente ('ny sdyq ), Sin tener culpa sufre opresión, y a pesar de
Recordemos nuestros «Más vale un toma que dos te daré» y «Tarde sufrir, se mantiene honrado: «¿Todavía persistes en tu bonradez?»,
dar y negar andan a la par»; y a Séneca amonestando que quien difiere desafía la mujer de Job al ver la injusticia que sufre el marido de parte
un favor lo niega por cierto tiempo (De beneficiis). de Dios (Job 2,9). El inocente podría convertirse a la injusticia (v. 31),
29. La expresión /prs r' = tramar daños, es conocida: 12,20; 14,22. ¿podrá el injusto convertirse a la honradez? La motivación, atenta como
El pecado toma forma agresiva y premeditada; con el agravante de la
192 CAPITULO 3,27-35 DEBERES CON EL PROJIMO .193
está a deslindar campos y diferenciar sanciones, no se ocupa de tal posi- verso final sapiencial deja resonar uno de los temas de la primera parte
bilidad (como lo hace, por ejemplo, Ez .18). Sal 37,5 afirma que «él ac- y el tema de la segunda. El modo de realizarlo no es tan áspero, conside-
tuará», también aquí es Dios mismo quien va a resolver la situación: rada la tradición del género: no sólo por el cruce frecuente entre lo sa-
primero con su aborrecimiento o trato íntimo, después con la eficacia de piencial y lo ético, sino concretamente porque lésim puede figurar como
su bendición o maldición, finalmente con el desprecio o el favor. Los tres sinónimo de kesilim en 1,22; 14,6s y como antónimo de f;akamim en
versos de la motivación están bien trabados, con cierta flexibilidad para , 13,1; 15,12 y 21,11. Por otra parte, gloria casa bien con favor, baldón
cambios de figura sintáctica. con burla. Así, resulta que el v. 34 facilita la aplicación del colofón.
32. Tw'bt Yhwh es fórmula frecuente en el Deuteronomio y en el Algunos antiguos encontraban en el último verso la culminación, en-
presente libro: 11,1; 12,22; 15,8.9.26; 16,5; 17,15; 20,10.23 (todos en tendiendo la «gloria» de la vida eterna glorificada. Es decir, abriendo el
la segunda colección). Su antónimo suele ser rston. Swd se lee con la mis- proverbio a una lectura posterior, con otra perspectiva,
ma función en el poema de la nostalgia: Job 29,4.
3 3. Maldición y bendición son fuerzas que actúan como dotadas de
poder autónomo; véase Zac 5,4. La antítesis, con los términos brk y qll,
se lee en Sal 37 ,22.
34. Es verso culminante: lo citan Sant 4,6 y 1 Pe 5,5. La partícula
condicional sirve para indicar el carácter correlativo, como si dijera:
mientras se burla de unos, favorece a los otros; si se burla, es para favo-
recer. Es correlativa la acción de Dios como es correlativa la situación
provocada por las dos conductas: los oprimidos lo son a causa de los
opresores. Ilustran muy bien la correlación los versos siguientes de Is
29,19.20.21:

Los oprimidos volverán a alegrarse con el Señor 'moym


y los pobres gozarán con el Santo de Israel, 'bywnym
porque se acabó el tirano, concluyó el arrogante 'TY$ + ls
... y por nada hunden al inocente. sdy q

El castigo de Dios es como una ley del talión: los que se burlaban de
todo, sufrirán la burla de Dios. Véanse Sal 2,4; 37,13; 59,9; Prov 1,26.
Al final se revelará lo ridículo de la soberbia y arrogancia humana, ridícu-
lo trágico, risa de Dios.
Otros textos ilustran el carácter de los burlones insolentes:
Sal 123,4 Estamos saciados del sarcasmo de los satisfechos,
del desprecio de los orgullosos.
Sab 5,4 Este es aquel de quien un día nos reíamos
con coplas injuriosas, nosotros insensatos;
su vida nos parecía una locura, y su muerte una deshonra.

35. Llegamos al final, al verso molesto. Molesto porque, después


de números explicables, doce y catorce, un verso noveno turba una octa-
va acomodable; porque el verso 34 parece climático y conclusivo. Porque
después de una serie rigurosamente ética se salta a un final sapiencial.
Hay razones para sospechar que el verso es añadido; pero añadido, ¿por
qué y cómo?
Una respuesta es repasar de nuevo el capítulo: serie de preceptos para
con Dios, recomendación sapiencial, preceptos para con el prójimo. Un
13
LA TRADICION 195
1 Escuchad, hijos, la corrección paterna;
Capítulo 4 atended, para aprender prudencia;
2 os enseño una buena doctrina,
no abandonéis mis instrucciones.
Este capítulo suena casi como una colección de prólogos, sin entrar en 3 Y o también fui hijo de mi padre,
materia. Todo se va en pedir atención, en ponderar la importancia de la tierno y preferido de mi madre.
mercancía en general. Como si no hubieran precedido ya otras introduc- 4 El me instruía así: «Conserva mis palabras en la memoria,
ciones. En un menú nos ofrecen varias entradas o sopas juntas. No sabe- guarda mis preceptos y vivirás;
mos si todo es obra del mismo autor, de un hombre bastante reiterativo, 5 adquiere sensatez, adquiere inteligencia,
o si es antología de modelos de diversos autores. En cualquier caso, las no la olvides, no te apartes de mis consejos;
variaciones temáticas y algunos detalles curiosos no desfiguran el perfil 6 no la abandones, y te guardará;
convencional de las piezas.
ámala, y te protegerá.
7 El principio de la sensatez es: "Adquiere sensatez",
La tradición con todos tus haberes adquiere prudencia;
8 estímala, y te hará noble;
4,1-9. La perícopa es insistente en su brevedad. Con solos tres capítu- abrázala, y te hará rico;
los leídos hasta ahora, ya nos suena a cosa conocida. Sin embargo, tiene 9 pondrá en tu cabeza una diadema hermosa,
un punto nuevo que ofrecer e inculcar: es el principio de la tradición en te ceñirá una corona esplendente.
la escuela sapiencial. De padres a hijos se transmite el saber, o de maes-
tros a discípulos. Bildad de Suj puede apelar al principio para rebatir No hay razón para corregir los plurales en singulares: el padre o maestro
a Job: se dirige a un grupo. El título «único» yápíd del v. 3 expresa el amor es-
pccialísimo, más que el hecho de ser hijo único: véase Gn 22,2, traducido
8,8 Pregunta a los antepasados
y atiende a lo que averiguaron sus padres; en griego por agapeton. Es dudoso el sentido de slsl en v. 8: unos pien-
9 nosotros somos de ayer, no sabemos nada. sun en amontonar o acumular, otros en levantar o estimar, otros en una
operación militar ordenada al asalto y la conquista (cf. Jr 50,26).
El principio de la tradición tiene su versión sacra en la catequesis En el desarrollo se alternan exhortaciones con motivaciones, de modo
(Ex 12,26) y en la oración; por ejemplo, Sal 78,3-6: irregular. Al principio ocupan más espacio los imperativos, al final se
Lo que oímos y aprendimos, ensancha la motivación. Se nota cierto afán en variar la designación de
lo que nuestros padres nos contaron, los discursos:
no lo ocultaremos a sus hijos,
lo contaremos a la generación venidera ... el padre actual: mtosr, lqf;,, twrh
El mandó a nuestros padres corrección, doctrina, instrucción;
que lo contaran a sus hijos, el padre anterior: dbry, msioty, 'mry py, ywrh
para que lo supiera la generación venidera palabras, preceptos, consejos, instrucción.
y los hijos que nacieran después.

Puede un sapiencial como Eclesiastés apelar a su propia experiencia Acumulación más que diferenciación. Se nota también el afán de reunir
y reflexión, porque es un autor inconformista. Aun así, sabe citar prover- diversos aspectos: el medio verbal de la comunicación, dbr, 'mry py; el
bios tradicionales. La sabiduría es un caudal que va creciendo alimentado uspccto de autoridad en twrh, msiot y mwsr; el aspecto de recepción
r11 lqb (según la etimología); el aspecto de entender o comprender, en
de muchos afluentes.
La presente perícopa puede afectar a la colección de los capítulos 1-9 ,/'t, hynh.
y al libro entero. Esa es su importancia, por encima de las repeticiones de Se pueden contar siete dones de la sensatez, si desdoblamos tres para-
que está fabricada. Más aún: es lógico que repita si quiere mostrar d lclismos. Empieza por el más importante, la vida.
acuerdo de su enseñanza con la instrucción paterna. 1. El gerundio ladd at indica finalidad. Músár es en sentido estricto
Más que un discurso, es un exordio, que parece culminar en el prin- n1rrcc:ción, sin excluir el castigo; en sentido lato, incluye todo el proceso
cipio enunciado en el verso 7.
LOS DOS CAMINOS 197
196 CAPITULO 4,1-9
Sería especular imaginarse que el novio le levanta un estrado. Por otra
de la educación. El padre es el primer educador y el maestro toma de él parte, el paralelismo pide un sentido que concuerde con el «abrazar» del
el título metafórico de padre. segundo hemistiquio.
2. Para leqab, véase 1,5. 9. No es seguro que se trate de ritos nupciales (recuérde_sela corona
3. No es tautología ni enunciado trivial, sino un apelar a la común nupcial de Is 62,10 y Cant 3,11), pues puede tratarse de atributos gené-
experiencia humana. El niño tierno todavía es inexperto, pero maleable. ricos de honor o de adornos festivos, como en el banquete de Eclo 32,2.
En la ficción salomónica, David instruye a su sucesor, y Salomón confie- 3 Esd 3,6 menciona la diadema concedida al más sabio, entre otros re-
sa: «Tú has hecho a tu siervo sucesor de mi padre, David; pero yo soy galos regios.
un muchacho que no sé valerme» (1 Re 3,7). Recapitulando: quien se empeñe en ver una imagen conyugal cohe-
4. El corazón es, entre otras cosas, sede de la memoria, y como tal, rente, pensará en la compra de la esposa, qnh (7); efecto d~l amor,
receptáculo donde conservar las enseñanzas. Salazar, siguiendo la ficción 'bb (6); el novio la alza y abraza, ella le pone una corona nupcial (8-9).
salomónica, interpreta así el segundo hemistiquio: «y comenzarás a vivir».
5. La metáfora es comercial: la sensatez es mercancía que se debe Los dos caminos
comprar, adquirir, poseer, conservar (16,16 y 23,23). Algunos piensan
que ya comienza aquí la imagen conyugal explícita en vv. 6 y 8. Efectiva- 10-19. Al tema clásico de los dos caminos están dedicados los diez ver-
mente, también la novia se adquiere, según Gn 34,12; Os 3,2 y supone sos siguientes. La antítesis rige el desarrollo: mal camino, 11-13; buen
Cant 8, 7. Creo que qnh se mantiene todavía en un sentido genérico. Pue- camino 14-17· bueno, 18; malo, 19. Se sitúan estratégicamente en orden
de consultarse A. Tosato, ll matrimonio israelitico (Roma 1982) 100-106. quiástico «camino» y «sendero»: drk - 'rb - 'rb - drk, 11.14.18.19. Obvia-
6. La imagen conyugal del amor se desarrollará en los capítulos mente abunda la terminología del caminar. Se puede advertir un hilo de
próximos y jalonará la obra del Eclesiástico. aliteraciones en los versos 11-14: ysr, wr, mtosr, nsr, t'sr, trtos, rs',
7. He ofrecido una traducción literal tomando r'syt blemb como Son equivalentes drk bkmb, m'gly ysr, 'rb sdyqym = camino sensato,
forma constructa. Se han propuesto otras interpretaciones. Leyendo brsyt senda recta, senda de los honrados; es decir, lo sapiencial y lo ético se
/pylk = con lo mejor de tu fortuna (se iguala el paralelismo) .. Leyendo entrecruzan, como en tantas ocasiones. El camino que traza la sensatez
las dos palabras como oración nominal = lo primero es la sabiduría ( en es el camino del bien. Entre los dos grupos, de malvados y honrados, se
tal caso debería llevar artículo). La traducción preferida da un sentido da la conocida correlación de violencia ejercida y padecida. El uso del
claro y enérgico, que podemos parafrasear: el primer principio en el verbo ksl puntúa el proceso: el honrado no tropieza (12), el malvado
tratado de la sensatez es ¡adquiere sensatez!, el primer acto sensato del quiere hacerlo tropezar (16), será él quien tropiece (19). El discurso pa-
hombre es conseguir sensatez. Antes de pasar a consejos concretos,. hay I crno y el camino recto coinciden en dar vida (10.13).
que repetir el mandato e inculcarlo. Tal es el papel de los «exordios»
«Adquiere sensatez» es como un imperativo categórico, un principio fe- 10 Escucha, hijo mío, recibe mis palabras,
cundo e inacabable. Y el padre, ¿no se presenta como poseedor de sensa- y se alargarán los años de tu vida:
tez? La posee y ha de seguir adquiriéndola: «El que me come te~drá más 11 Te instruyo sobre el camino de la sensatez,
hambre, el que me bebe tendrá más sed», dice Eclo 24,21. Sophza es par~
te encamino por la senda recta.
los griegos pbilosopbia, pues el que ama el saber ya sabe algo y sabrá
más. Esto explica el énfasis de los cuatro impera_tivos qnh más el su_s~an- 12 Al caminar no serán torpes tus pasos;
tivo qnyn. El último nos dice que todas las posesion~s se han d~ sacrificar al correr no tropezarás.
por la sensatez. En el NT ocupará ese puesto «el remo de los cielos» (Mt 13 Agárrate a la corrección, no la sueltes;
13,44.46). Sin desarrollar el tema, el autor insinúa que desprenderse no consérvala, porque te va la vida.
es desatino, antes el camino para el máximo acierto en la vida. 14 No entres por el sendero de los malvados,
8. Con el verbo bbq vuelve la imagen co_nyugal (Cant 2,6; 8,3)_: la no pises el camino de los perversos;
dama es un gran partido, que trae honor y riqueza. Puede verse c?mo 15 evítalo, no lo atravieses;
desarrolla este apunte Sab 8,2-16. El enigmático verbo slsl, por su etimt!- apártate de él y sigue.
logía, nos conduce hacia «amontonar, apisonar»; actividad para construir 16 No duermen si no cometen crímenes,
una calzada (mesilla), terraplén o talud. Con lo cual habría una corres- pierden el sueño si no hunden a alguien,
pondencia entre las acciones de los cónyuges: él la realza, ella lo exalta.
198 EL BUEN CAMINO 199
CAPITULO 4,10-19
rido a la vida futura. Como dice Agustín comentando Sal 55,18: «la tarde
17 comen la maldad como pan es el pasado, la mañana es el futuro, el mediodía es la eternidad».
y beben violencias como vino.
18 La senda de los honrados brilla como la aurora, 19. Todo el camino del malvado es pura tiniebla y el resbalón es la
caída definitiva: «su camino se volverá resbaladizo, empujados a las ti-
se va esclareciendo hasta pleno día; nieblas caerán en ellas» (Jr 23,12); «porque está lejos de nosotros el
19 el camino de los malvados es tenebroso, derecho ... esperamos luz, y vienen tinieblas» (Is 59,9); «nos salimos
no saben dónde tropezarán. del camino de la verdad, no nos iluminaba la luz de la justicia, para nos-
otros no salía el sol» (Sab 5,6).
10. sm' bny es comienzo de perícopa, como en v. l. El padre engen-
drando da comienzo a una vida, educando la prolonga. Han concluido los dos caminos sin ninguna referencia a Dios, en un
plano simplemente sapiencial y ético. Lo mismo será la tercera perícopa.
11. ysr puede significar recto y llano, bien trazado o bien pavimen-
tado: símbolo de la rectitud moral y del éxito existencial.
12. ysr, de srr, es a la letra estrechar, de donde trabar, entorpecer. Véase El buen camino
Sal 119,27-32; Job 18,7.
13. El complemento femenino de nsrb supone como antecedente la 20-27. Después de la conclusión antitética de los dos caminos, el nuevo
hkmh. Si tomamos músár en su sentido más frecuente de corrección, la hny señala comienzo de pericopa; sí bien al final de los ocho versos reso-
veremos como el margen negativo del camino o como la instancia que nará el tema del camino.
permite volver a él. En el sentido lato de educación, responde al 'mry Característica de esta pieza es el afán de abarcar toda la persona del
del v. 10. La secuencia «agarrar y no soltar» la encontramos también en discípulo en su corporeidad: oído, 20; ojo, 21; coraz~n, 21; carne, 22;
Cant 3 ,4 con sentido amoroso. En el primero y en el cuarto verso de la corazón, 23; boca y labios, 24; ojos y pupilas, 25; pies, 26; derecha e
estrofa se apela a la vida. izquierda, 27. Si al final están aludidas las _manos, aunque sól_o sea como
puntos de orientación, obtenemos una sene coherente y _casi completa:
14. Desaparece toda referencia explícita sapiencial en la sinonimia ojos y oídos, corazón y lengua, corazón y carne, manos y pies.
ri" r' = malvado y perverso. El autor pudo emparejar rs' con ksyl. El Veamos sus funciones. Es obvia la función de escuchar, mirar, hablar.
verbo 'fr significa aquí pisar, hollar. Los pies son para caminar, las manos se. apartan como indi~ando los m~r-
15. Ya Kirnchi expone el verbo pr' como apartarse. El verso juega ~cnes del «medio de la virtud». Los labios no han de de~viarse. Los_oJOS
con dos sentidos de 'br: pasar por o atravesar y pasar o seguir. Se podría rjncen la función de dirigir: como quien se propone un fin y lo persigue,
imitar el juego: evítalo, no lo pases, apártate, pasa adelante. Hay encru- uvunza hacia un punto ya poseído con la mirada. Y como los ojos son sede
cijadas en la vida en que los dos caminos se encuentran y se cruzan. de la estimación, la dirección recta es resultado de estimar correctamente
16-17. Los malvados están vigorosamente descritos en sus necesi- los valores. Pero en su actividad los ojos tienen en cuenta las instrucciones
dades elementales de comer, beber, dormir. Como si la maldad fuera para dl'I maestro (21).
ellos algo biológico o instintivo, la primera necesidad de la vida. Mientras Lo más importante, lo decisivo, es el corazón: primero órgano del
la buena conciencia induce sueños tranquilos y dulces (3,24), estos hom- recuerdo (4), ahora fuente de vida. ¿Por qué? Porqu~ del corazón brota
bres no concilian el sueño si durante el día no han añadido algún crimen 111 conducta moral, decisiva para la vida. Por eso lo primero que hay que
a su lista. La fórmula hebrea suena a la letra: comen pan de maldad, ~1111r<lar es el corazón, de donde brotará la custodia de lengua, .ojos y P!es.
beben vino de violencias. Que equivale a: la maldad es su pan, la vio- Y se asegurará el fin, que es la vida. O sea, hay que guardar, smr, las ms-
lencia es su vino. Para la forma, véanse Sal 42,4: «las lágrimas son mi I rucciones paternas (21), la bkmb (6), pero hay que custodiar más, nsr, el
pan noche y día», y 53,5: «devoran a mi pueblo como pan». mrnz(ín (23). Sólo asimilada, personalizada, tendrá la instrucción validez
v eficacia,
18. Los dos versos conclusivos sobreponen a la imagen del camino la l·:n la perícopa domina la exhortación sobre la motivación, en movi-
de luz y tinieblas. La luz es símbolo de vida. Como el caminar es mo- 111i,·1110 irregular.
vimiento progresivo, así el buen camino es luz que alborea y va creciendo
hasta el mediodía: hwlk w'wr indica el proceso, nkwn hywm indica el día 20 Hijo mío, atiende a mis palabras,
pleno. Si el camino de la existencia declina en la muerte, la senda del
honrado progresa sin declinar, su término es la plenitud. No es extraño
presta oído a mis consejos:
que comentadores antiguos leyeran este verso en clave escatológica, reíe-
200 CAPITULO 4 ,20-27

21 que no se aparten de tus ojos, Capítulo )


guárdalos dentro del corazón;
22 pues son vida para el que los consigue,
son salud para su carne. Este capítulo continúa en la misma línea del anterior; tanto que se podría
23 Por encima de todo guarda tu corazón, incluir en la instrucción aprendida del padre, es decir, transmitida por tradi-
ción. Vocabulario y motivos particulares se repiten:
porque de él brota la vida.
bt 'znyk 1 20 hrf.Jq 8 24
y aleja de ti los labios falsos; smr+nfr 2 6 smot 9 10
25 que tus ojos miren de frente spty 3 24 bsr 11 22
y tus pupilas se dirijan hacia adelante. rgl 5 26 lb 12 4.21
;rh 6 14 "bb 19 6
que todos tus caminos sean seguros,
fyym 6 10.13.23 f.Jbq 20 8
27 no te desvíes a derecha ni a izquierda, pls 6 26 nkf.J+'yny 21 25
aparta tus pasos del mal. m"gl 6.21 26 rs' 22 14.17

20. hqsybh, como en v. 1; dbr + "mr, como en 4s. 'mry py 7 5

21. Leo yltozio, como en 3,21; se podría igualar «no los pierdas de Es como si el vocabulario, una vez empleado, quedase próximo y disponible en
vista». btwk lbbk: compárese con ytmk lbk del v. 4. la conciencia, como si las palabras quisieran asomarse de nuevo al discurso.
Coincide sobre todo el lenguaje de la exhortación, el campo del camino, los
22-23. Al quiasmo de repetición, /;yym - kl - kl - byym, se suma el <latos corpóreos. Pueden llamar la atención palabras menos frecuentes, como
de aliteración, /;yym - ms' - t!j't - l;yym. El verbo ms' como en la bienaven- pis, bbq, nkb. La instrucción del cap. 4 sobre los caminos continúa aquí pre-
turanza de 3,13. Salud de tu carne: compárese con 3,8. Msmr: algo que viniendo contra un camino específico,en la esfera sexual, y suministrando su
se debe guardar; no hace falta corregir en bkl msmr = con toda diligen- nntídoto en la fidelidad conyugal.
cia, como sugieren las versiones antiguas. La construcción parecida de Por este tema, el presente capítulo es como una amplificación del tema
Sal 68,21 lmwt tuisuit significa lo contrario: la escapatoria, el lugar por brevemente propuesto en 2,16-19 (también detrás de otro «mal camino»).Den-
i ro del tema idéntico no es extraño encontrar coincidenciasde vocabulario:
donde se escapa o la posibilidad de escapar. Nuestro texto da a entender

que el corazón controla la vida. 2,16 zrb 5,3 2,18 m'gl 5,6
24. La síntesis de corazón y boca, en orden contrario, se encuentra bblq 3 19 rrb f.Jyym 6
también en Sal 141,3s con cambio de funciones: «Coloca, Señor, una 17 n'wry 18 16 nkryh 10 nkry
guarda en mi boca, un centinela a la puerta de mis labios; no dejes incli- 18 -t mwt 5
narse mi corazón a la maldad». byt 8

25. 'p'p: no párpado, sino pupila. yysrw en hifil con valor intransi- Lu instrucción sobre la sexualidad se considera tan importante, que ocupará
tivo, paralelo del hifil bbytu: del primer hemistiquio. purte del cap. 6 y todo el 7. Veremos que el tema entra en contrapunto con la
presentación de la Sabiduría en figura femenina, disponible para la imagen
26. pls: allanar, como en Is 26,7; 40,12. yknw significa bien hechos, «nnyugal.
en la dirección y en la calidad. Un hemistiquio está aliterado con el so- El capítulo 5 queda así bien anclado en el contexto de 1-9. Su cualidad
nido L, el otro con el sonido K. Nnpiencial nos la dan unos cuantos términos estratégicamente colocados:
27. Termina con una imagen expresiva de dirección o sentido. Par- hkmb-s-tbtonb, 1; mzmh+d't, 2; mtosr-s-tiobt, 12; mwsr+'wlt, 23. Es tarea
tiendo del corazón, orientada por los ojos, toda la conducta tendrá «sen- dr la sensatez y reflexión evitar a la ramera y ser fiel a la esposa de juventud
tido» y estará encaminada. Véase Is 30,21: «No os desviéis a derecha o a (~i'111ica?). El programa sapiencial es también ético, y religiosopor la apelación
izquierda ... Este es el camino, caminad por él». l111ri:1 el final al juicio de Dios (21).
Los LXX y la Vulgata añaden un verso que no concuerda con lo an- 1·:I lema del capítulo es unitario: la ramera, la esposa, la ramera. Sepa-
terior, pues recomienda escoger la derecha: «de los caminos de la derecha 11111do los dos versos de introducción, nos quedan dos estrofas de cuatro
se ocupa el Señor, los de la izquierda son extraviados». versos. una de cinco, una de cuatro. Esta anomalía inesperada (que no
202 CAPITULO 5,1-14 LA RAMERA 20.3

intento enmendar) hace que el capítulo exceda en un verso la medida alfa- 4 pero al final es más amarga que el ajenjo
bética de veintidós. y más cortante que puñal de doble filo;
En el desarrollo del tema es fácil observar: a) La articulación antité- 5 sus pies bajan a la Muerte
tica en disposición ABA; si los versos dedicados a la esposa son menos, y sus pasos se dirigen al Abismo;
lo compensa el tono emotivo. b) La expresión corpórea de la primera: 6 no sigue el camino de la vida,
panal, ajenjo, suave, amargo, afilado, abrazar, seno, labios, paladar. sus sendas se extravían sin que se dé cuenta.
e) Las imágenes en la segunda: pozo, aljibe, fuente, acequia, gacela, cier-
El desarrollo procede en oposiciones marcadas: npt//l'nh, mwt//pyym.
va. d) La oposición de lo propio y lo ajeno: ella es zrb y nkryh (3.20), por Comienza con una aliteración llamativa: npt tt pnb spty = miel destilan
culpa de ella cae el joven en manos de 'brym, zrym, nkry (9.10), la espo- sus labios. Dado el tema, no es difícil escuchar doble sentido en algunas
sa es para él solo, excluidos los extraños (17s). palabras.
La importancia del tema reside primero en su sentido propio, después
3. Se refiere inmediatamente a las palabras, como muestran 2,16:
en su potencial simbólico. En su sentido propio, por el peligro que sig- «halaga con sus palabras»; 8,8 y Sal 55,22: «sus palabras son más suaves
nifica la ramera para jóvenes y adultos: peligro de insensatez, con sus que el aceite»; no se excluye otro sentido más físico, según Cant 2 ,3;
consecuencias físicas ( 11), morales ( 9), económicas ( 1 O), religiosas ( 21). 5,16; 7,10.
El potencial simbólico apunta a la Sensatez personificada, como mujer
4. Quizá haya que advertir la rima de zara con mara, unificando
que se ama: tema apuntado en las metáforas de 4,6.8 (amar, abrazar), que nombre con predicado, y en los hemistiquios pares la cuaterna aliterada
crecerá en los capítulos 8 y 9, y seguirá su desarrollo en el libro del Ecle- plq + pkh / bdb + brb. Recordemos que el sentido del gusto puede
siástico. El crecimiento simbólico todavía no se realiza en el presente ca- representar la capacidad de discernir y valorar, como muestra Is 5,20:
pítulo; tienen que sumarse los siguientes, para que cuaje lo que por ahora «que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo». La espada afi-
es posible. l11Ja sugiere una ejecución capital.
5. Se podría ilustrar ese destino fatal con la historia de Sansón y
1 Hijo mío, haz caso de mi experiencia, 1 >:dila, leyenda de pasión y muerte. El autor de los versos presentes se
presta oído a mi inteligencia: l1a fijado en el placer más que en la pasión de amor. La ramera es aliada
2 así conservarás la cautela v enviada de la muerte, encargada de conducir al abismo a cuantos cap-
111 ra: como maga o bruja de poderes nefastos.
y tus labios guardarán el saber.
6. Lo cual es conciliable con su inconsciencia y falta total de orien-
Como los labios del discípulo no tienen relación directa con el tema espe- r.uión. Su extravío inconsciente y constitutivo es la antítesis del camino
cífico del capítulo, algunos proponen corregir el texto hebreo, introdu- ·.,·11sato, bien trazado y conocido: 4,25 aconsejaba mirar de frente. Por el
l.ihcrinto de sus senderos actúa un poder que conduce fatalmente a sus
ciendo los labios de la ramera. Corrigen en lsmrk: mzmwt wd't mspt»
.lominios. Se podría traducir Z' td: por «de improviso».
nkryh ynsr]: = «para que conserves la cautela y el saber, que te guarda-
rán de los labios de la ramera». La lectura se facilita, preparando el trán- 7 Por tanto, hijos, escuchadme
sito al verso siguiente; pero la corrección es importante y sin apoyo docu- y no os apartéis de mis consejos:
mental, por lo cual prefiero conservar el texto hebreo con su incoherencia 8 aleja de ella tu camino
menor. El alumno ha de ofrecer oído y labios a la enseñanza paterna, es- y no te acerques a la puerta de su casa,
cuchando y quizá repitiendo el texto para memorizarlo. Recordemos Dt
9 no vayas a dar a extraños tu honor
31,22: «Moisés escribió este cántico y se lo hizo aprender a los israelitas».
Sal 50,16 habla de una recitación de mandatos, y en Sal 119,13: «mis
ni tus años a uno implacable;
labios van enumerando los mandamientos de tu boca». 1O no se harten de tu vigor extranjeros
y de tus fatigas en casa de un desconocido.
No hay inconveniente en mantener, como hace el hebreo, la introducción
La ramera en plural antes de la exhortación en singular; también en los versos 9-10
hny cambio de número gramatical.
3 Los labios de la ramera destilan miel
y su paladar es más suave que el aceite;
204 CAPITULO 5,1-14 LA RAMERA 20,

El autor parece pensar en una organización extranjera, dedicada a ex- 14 Por poco no llego al colmo de la desgracia,
p_lotar la prostitución para explotar a los clientes. El «implacable», en en medio de la asamblea reunida».
singular, podría designar a un jefe extranjero y cruel que dirige a foras-
En ~ez de nhm (11), algunas versiones antiguas han leído nbm = arre-
teros y extranjeras. Tanto él como ella poseen una casa, a no ser que se
trate de la misma. Esto no pasa de suposición, pues el cambio de número
pentirse, que ?ª
un sentido excelente, lo cual no basta para preferirlo al
texto masorético. El sentido sexual de bsr (véase Lv 15· Ez 16 26) se es-
puede obedecer a razones estilísticas: sea el simple gusto por el cambio, cucha al fondo sin esfuerzo. ' '
sea el deseo de tipificar en personajes singulares una práctica general o
. E~ ~aestro, con sus. año~ y experiencia, puede anticipar la reflexión
común. Los datos a nuestra disposición son demasiado escasos para poder
hipotética y _futura del libertino degenerado y fracasado. Su «gemido» de
reconstruir un cuadro social de la práctica. Lo que sí es cierto es la carac- pesar. se articula en b:eve refle~ión que pronuncia en voz alta para es-
terización: ella, seductora y funesta; él, extranjero e inexorable no está carmiento de los demas. Tres binas conducen el proceso: bsr y s'r son
ligado con vínculos de sangre a la nación, no es «hermano»; lo; dos son personales, cuerpo y ~arne, lugar d?;1de siente el libertino los estragos
negociantes y se reparten a medias los papeles: ella pone el aceite de su de su conducta (es posible la traducción «tu miembro y tu carne»): siguen
halago, la miel del placer; él pone el cálculo despiadado. El cliente es sim- mry + mlmd t,. que son los maestros, indicando una relación personal que
ple víctima, que irá perdiendo su dignidad, vigor, haberes. Hasta parece pud~ ser benéfica y se ha frustrado; termina ante qhl y 'db, la asamblea
que el extranjero quisiera humillar y degradar a propósito. El término reumda que contempla y condena y escarmienta. La sanción social confir-
'akzary es enérgico, como indican Dt 32,33 (veneno); Job 41,2 (behemot ma la sanción de la carne: está sin vigor y sin honor, porque se los lleva-
= ¿hipopótamo?); Lam 4,3 (avestruz, que abandona los huevos); Is ron extranjeros implacables.
13,9, etc. Baynus explica el m't del v. 14 como «pronto»: «Qué pronto he caí-
Es curioso el comentario del midrás a Proverbios: «ella te arrebatará do en todos los male~, despojado de todos los bienes, alma, cuerpo y
tu fuerza y la fuerza de la sekina {la presencia de Dios)».
haberes, y eso en medro de la pública asamblea».
No veo razón suficiente para pensar que la zara sea esposa del nokri.
Aunque no se puede excluir una situación semejante a la del capítulo 7 . En estos versos apreciamos una técnica literaria sapiencial que con-
(donde la seductora es mujer casada, en ausencia del marido). Del adul- siste en la evocación poética de un hecho, un desenlace con fuerza de
terio hablará expresamente el capítulo próximo (6,20-35): Eclo 23,16-27 amonestación. El ~asado, =' de muchos hombres se tran~forma en pasa-
distinguirá entre el lujurioso, el incestuoso y el adúltero. Finalmente, no d? de un personaJ~ poeti~o. y se h~c~ futu~o posible del discípulo, en
hay que extrañarse de que la ramera posea una casa, como Rajab en Jericó virtud de la expresion poetica, y asr rmpresiona y mueve la conciencia.
(Jos 2). Apoyándose en esa fuerza de convicción, el autor incorpora el escarmien-
El castigo tiene algo de ley del talión: el joven ha gozado del placer to a su instrucción, imprimiéndole una función particular. Es obligado
ajeno, extraños disfrutarán de su sudor. Con recargo, pues el placer des- rec?rdar un aspecto de la parábola del hijo pródigo (Le 15): amor y com-
truye honor y fortuna. Dato no común son «tus años», que de algún pasión en el padre, escarmiento en el hijo.
modo corresponde a «tu vida»: son los años mejores, la vida en proceso, La asamblea parece tener función judicial. Como en el caso de adul-
terio que propone Eclo 23,24: «Habrá de comparecer ante la asamblea
años que se pierden sin sentido. Es un placer que no llena, sino vacía. y el castigo recaerá en sus hijos». '
Y devorando los años, los pies de la ramera conducen a la muerte. Dice
El movimiento de la pieza recomienda tomar bkl r' (14) en sentido
Oseas de Efraín: «Efraín se mezcla con los pueblos, Efraín es hogaza sin de desgracia o castigo.
volver. Extranjeros le han comido su fuerza, y él sin enterarse; ya tiene
Las aliteraciones son poco importantes: sn' - n's - "zn, sm'ty - km't.
los cabellos entrecanos, y él sin enterarse» (7 ,8-9).
Se pueden escuchar algunas rimas y aliteraciones: 'prym-zrym, 'kzry-
nkry, sb'-':¡b. Gozo del matrimonio
11 Gemirás cuando te llegue el desenlace 15 Bebe agua de tu aljibe,
y se consuma la carne del cuerpo. bebe a chorros de tu pozo.
12 Entonces dirás: «¿Por qué aborrecí la corrección 16 No derrames por la calle tu manantial
y mi corazón despreció la reprimenda? ni tus acequias por las plazas;
13 ¿Por qué no hice caso a mis maestros 17 sean para ti solo,
ni presté oído a mis educadores? sin compartirlas con extraños.
206 CAPITULO 5,15-23 GOZO DEL MATRIMONIO 207
18 Sea tu fuente bendita, Imágenes semejantes tienen ascendencia y correspondencias bíblicas.
goza con la esposa de tu juventud: En el tercer oráculo de Balaán leemos: «el agua rebosa de sus cubos y con el
19 cierva querida, gacela hermosa, agua se multiplica su simiente» (Nm 24,7); Lv 20,18 habla de «la fuente
que siempre te embriaguen sus caricias de la sangre». Por su parte, el Cantar poetiza: «Eres fuente sella- da ... La
que constantemente te arrebate su amor. fuente del jardín es pozo de agua viva» (Cant 4,12.15). También en versión
negativa brotan imágenes semejantes: «No abras las compuer- tas al agua
ni des confianza a mujer malvada»; «abre la boca como viajero sediento y
El verso 16 presenta una dificultad seria: tal como está en hebreo con bebe de cualquier fuente» (Eclo 25,25; 26,12). Recordemos también la
un yusivo, parece recomendar «que se derramen por calles y plazas»; afición a los pozos como escenario de escenas que preparan matrimonios:
cosa que parece contradecir toda la instrucción. En un manuscrito de la Rebeca, Raquel y las hijas de Jetró (Gn 24; 29; Ex 2,
versión griega se lee negación «que no», con inversión de sentido: ello 16-20). El salmo 87 termina: «todos mis manantiales están en ti».
p_uede ser lectura para facilitar. Otro recurso es leer interrogación retó- Las imágenes de animales para la novia no son frecuentes en el Can-
rica: «¿han de derramarse ... ?». Las dos soluciones dan el mismo resul-
tar: la yegua del faraón y la paloma. Pero el poeta recurre a ellas para
tado, el único que parece aceptable. Interpretar m<yn y plg como descen- describir alguna parte del cuerpo: el cabello negro como cabras que se
dencia no tiene apoyo en la literatura bíblica (ni siquiera por metonimia). descuelgan, pechos como gacelas gemelas; también el amado es como un
Con todo, esta última explicación ha sido preferida por autores antiguos: gamo o cervatillo. Nombres de animales no son raros como nombres de
«Deriventur fontes tui foras. A saber: salgan afuera tus hijos, paseen sin
afrenta las plazas, pues son hijos legítimos y no bastardos» (Maldonado). mujer: Raquel = Cordera, Jael = Cabra montés, Débora = Abeja.
. ~l ll~gar ~ esta estrofa, el autor cede al lirismo: su lenguaje se vuelve La manera de hablar supone un ideal monogámico: una sola esposa
imaginatrvo, figurado y lo adorna con discretos efectos sonoros. Empiezo y para siempre. Desde la juventud, en toda ocasión, regularmente. Todos
por los últimos. Ante todo, nueve finales en sufijo de segunda persona los términos están en singular. La pluralidad y la dispersión sucede hacia
-ka/-k, a los que se suman dos palabras terminadas en -k. Esa sonoridad afuera, por calles y plazas.
apoya la reiteración de formas -ór/-úr, que pueden ir enriquecidas con otras 18. Este verso suena como síntesis: bendición de la fecundidad y
semejanzas tímbricas: gozo del amor.
Fecundidad. Partiendo de Gn 1,28: «Dios los bendijo y les dijo Dios:
mibbáreka yapu~u iete 'ayyelet
Creced y multiplicaos», continúa la serie: «Bendijeron a Rebeca: tú eres
be'éreka bu~a reiet ya'lat
nuestra hermana, sé madre de miles y miles» (Gn 24,60); «Bendito el
meqáreka tiige
ne'ürelea /ruto de tu vientre» (Dt 28,4), etc. En esta línea hay que colocar la
biiruk bendición del saludo de Isabel a María: «Bendita tú entre las mujeres y
yeraunoúk:
bendito el fruto de tu vientre» (Le 1,42). Comenta Salazar (equivocando
Imágenes. Tres versos están dominados por imágenes de agua, uno fo cita de Lucas): «Superas a todas las mujeres por la excelencia de la
conjura imágenes de animales. Aljibe, pozo, manantial, fuente, agua, cho- fecundidad. Y bendito el fruto de tu vientre (la copulativa tiene valor
rros, acequias, beber, fluir, regar. Aparte la referencia individual el cam- causal, como observan ilustres autores), porque tendrás un hijo más digno y
po semántico sumerge al lector en un contexto simbólico plural: frescura, santo que todos. Y mientras que otras mujeres no dan a luz sin unirse con
deleite, satisfacción, vitalidad, fecundidad. Las imágenes se reparten entre varón, tú, superando la medida de la fecundidad natural, sin quebran- to de
los dos personajes: marido y mujer; ella es aljibe y pozo de deleite para la virginidad, tendrás un hijo, que siendo uno valdrá por todos».
satisfacer la apetencia sexual de él, es fuente fecunda; él es manantial del Gozo. «La alegría que encuentra el marido con su esposa», dice Is
que brotan acequias. Así, resultan correlativos los versos 15 y 16, con la 62,5. Gozo inicial del día de bodas, según Cant 3,11: «día de gozo para
su corazón». El maestro quiere que ese gozo, inaugurado con una boda
repetición quiástica de maym. Aljibe y pozo, manantial y acequias com-
juvenil, sea duradero y perpetuo.
ponen casi un paisaje: un jardín o huerto recogido, porque todo es exclu-
sivo, «para ti solo, sin extraños», y el agua no ha de salir ni perderse por 19. He traducido el verbo sgh por «arrebatar». De ordinario, sig-
las calles. El don mutuo y exclusivo, la fidelidad inquebrantable sellan nifica extraviarse (19,27, con min), enajenarse (20,1, con be); puede ser
el gozo y la fecundidad del amor. Como dice el Cantar: efecto del vino (Is 28,7, con be). Aquí viene a significar el enajenamiento,
la fascinación del amor. El sustantivo ddyh se puede puntuar dodéba, y
2,16 ¡Mi amado es mío y yo soy suya!
6,3 Yo soy de mi amado y mi amado es mío. significa caricias, como en 7 ,18 (paralelo de 'hbh ), o bien daddéba, y sig-
6,9 Una sola es mi paloma, sin defecto. nifica pechos, como en Ez 23,3.8.21.
208 5,15-23
CAPITULO GOZO DEL MATRIMONIO 209'
20 ¿Por qué, hijo mío, te ha de arrebatar la ramera Lo anticipaba el v. 5: mwt, y el 12: mwsr. Añadiendo drk (21.8),
o has de estrechar el seno de la extraña? m<gfh (21.6), zrb (20.3), sgh (20.19) y tmk (22.5), apreciamos que la
21 Pues los caminos humanos están patentes a Dios, última estrofa tiene algo de recapitulación.
examina todas sus sendas. En ella se consuma además la síntesis de lo sapiencial, lo ético y lo
religioso: la necedad es pecado, pecado es entregarse a la necedad y necio
22 Sus propias culpas enredan al malvado cometer el pecado, Dios se ocupa y preocupa de la conducta humana. El
y queda cogido en las redes de su pecado; díptico pintado por el autor tiene como primer espectador a Dios mismo:
23 muere por falta de corrección, espectador y juez de la conducta humana.
por su enorme insensatez se extravía.

Podemos conservar el bny del v. 20, que sirve para introducir la conclu-
sión del capítulo. El verbo sgh, repetido al final, sirve para enlazar con
la estrofa precedente (19); esa repetición subraya la antítesis entre el
arrebato del amor casto y el de la ramera. La expresión pls ntyb significa
en Sal 78,50 «dar curso libre», disponer el camino; en nuestro texto lleva
como complemento un sinónimo de camino, pero el paralelismo pide el
sentido de indagar, inspeccionar, percibir. La construcción de 22a es re-
dundante, pero aceptable: contiene una prolepsis del complemento direc-
to en forma de pronombre; en castellano lo expresaríamos así: «sus cul-
pas lo enredan al malvado». 23a viene a significar lo irremediable, «muere
incorregible»; por ser incorregible, 'yn mtosr, muere, o bien «ya no val-
drá la corrección», morirá irremediablemente.
Aparte la rima convencional de zdra y nokriya, suena una aliteración
al comienzo: tepabbeq - peq - ni5kab. Aunque algo distante, quizá sea
intencionada la marcada aliteración 'ayyelet - 'iwwelet = cierva - insensa-
tez. En tal caso encontraríamos un empalme para el curso de la imagen: la
insensatez, como la ramera, se opone a la esposa legítima.
Al final de la instrucción apela el maestro de nuevo a la sanción, com-
binando dos aspectos que algunos quisieran considerar incompatibles: la
sanción trascendente de Dios y la sanción inmanente a la conducta hu-
mana. Aquí se reconcilian en dos tiempos: Dios examina y observa, des-
pués da curso al proceso inmanente del castigo. También Eclo 23,19
apela al conocimiento de Dios y pasa después al curso de la justicia
humana:
19 No sabe que los ojos del Altísimo
son mil veces más brillantes que el sol:
contemplan todos los caminos de los hombres
y penetran hasta lo más escondido...
21 Pues cuando menos lo piense, será arrestado
y será castigado en la plaza pública.

El libertino es como fiera acosada, sus pecados son ojeadores y mon-


teros y también las redes que lo impiden huir. Una vez enredado, muere o
es matado, por su culpa, por no haber escarmentado de otros o de otras veces,
por haberse entregado a su desatentada carrera. El mismo se ha metido
en las redes mortales y no tiene el consuelo de ser víctima ino- cente.
14
FIANZA 211
Capítulo 6 La figura jurídica incluye tres personas: acreedor (A), deudor (D), fia-
dor (F). Uno sale fiador por el deudor ante el acreedor, se coloca en el puesto
responsable del deudor. Teóricamente, el «extraño» puede ser el acreedor o el
deudor; en la práctica, hay que suponer que el extraño es el acreedor, pues
1-19. Siguen en este capítulo cuatro instrucciones breves y autónomas sería colmo de insensatez salir responsable por un desconocido. Uno sale fiador
-que interrumpen el discurso unitario sobre la sexualidad. Sin los versos por alguien a quien conoce. Jugando con ese triángulo mental, podemos repasar
1-19, se pasaría de la ramera a la adúltera. Además, las cuatro piezas no los datos del libro:
forman una unidad. Se podrían juntar fianza y pereza, por situarse en la
esfera económica; podríamos unir las dos últimas cuartetas por el tema F D A
.común de la discordia. Lo único que engloba las cuatro piezas es el «hijo 6,1 ben 'rb lr' tq' kp lzr
11,15 X 'rb zr ? tq' zr ?
mío» con que comienza el capítulo, y que retorna en el v. 20. 17,18 X 'rb lpny r'bio tq' kp
20,16 X 'rb zr tú = 27,13
b'd nkry
Fianza 22,26 X 'rbym ms'tot tq' kp X

1-5. Dos elementos pueden explicar, si no justificar, la presencia aquí La construcción varía, dificultando la empresa de identificar los papeles. El
.de estos versos, y es la unión con el capítulo anterior, por la presencia desdoblamiento de 20,16 = 27,13, con copulativa, zr ub'd nkrym, parece in-
del «extranjero» y por la imagen de cacería. Su tema es la fianza, del cual dicar aposición; el deudor sería aquí un extraño, pues el acreedor es el tú a
quien se dirige el proverbio. Esto supuesto, 11,15, por la construcción sin par-
se hablará repetidas veces en el libro: 11,15; 17,18; 20,16; 22,26; 27,13.
tículas, podría ser también dar fianza por un extraño. En tal caso, hay que
añadir una hipótesis: que la fianza se dé no sólo por amistad, sino por afán de
1 Hijo mío, sí has salido fiador de tu vecino ganancia; uno sale garante, adelanta el pago, para recobrarlo con intereses. El
dando la mano a un extranjero; libro condena también esa actividad peligrosa, insensata. 22,26 es interesante
2 sí te has enredado con tus palabras porque suministra la información del préstamo.
o has quedado cogido por la boca, Siendo el resultado dudoso, nos acercamos con un margen de incerteza a
nuestro texto. Creo que el vecino es el deudor, el extraño el acreedor y el jo-
3 haz lo siguiente, hijo mío, para librarte,
ven discípulo el posible fiador, a quien disuade el maestro. Por amistad o por
pues saliste responsable por tu vecino, deseo de lucro estrecha la mano del extranjero a favor de su vecino y añade
caíste en poder de tu vecino: una palabra de compromiso. En ese momento se hace responsable ante el ex-
ve, insiste, acosa a tu vecino, tranjero y está en manos del vecino, pues de éste depende que todo se arregle
4 no concedas sueño a tus ojos bien y a tiempo. Hay que correr al reparo cuanto antes, importunando al veci-
ni reposo a tus pupilas; no para que pague su deuda y deje así libre al que salió fiador por él. Porque
el extranjero va a la caza de víctimas comerciales incautas. Entre una amistad
5 líbrate como gacela del cazador y una codicia o entre dos codicias, el inexperto e imprudente pajarito ha caído
o como pájaro de la trampa. en la trampa.
Quien fía y promete en deuda se mete.
Texto y traducción son difíciles, en parte a causa del sentido. Empezamos Quien fío, nunca ganó y mil veces perdió.
por éste. Un texto tardío, Eclo 29,14-19, puede ilustrar algunos aspectos de la ope-
ración, entre ellos el afán de lucro:
No conocemos exactamente la legislación o derecho consuetudinario sobre la
fianza ni su rito. Tenemos que atenernos a datos alusivos, que suponen una 14 El hombre bueno sale fiador por su prójimo,
práctica bien conocida. El rito legal parece incluir un gesto, estrechar la mano el que no tiene vergüenza lo abandona...
17 La fianza ha arruinado a muchos ricos...
del acreedor, y una palabra, quizá prestando juramento. El estrechar I~ mano 18 Dejó sin casa a hombres adinerados...
ocurre varias veces: 6,1; 11,15; 17,18; 22,26. 6,2 habla de quedar cogido por 19 El pecador que concedió fianza por afán de lucro
las palabras, lo cual supone juramento o promesa, acto legal vinculante. se enredará en pleitos...
El hombre sale fiador con sus posesiones o con su propia libertad. Entre
las posesiones destacan bienes elementales y necesarios: los vestidos o la cama. Job 17 ,2 ofrece una original y audaz versión del tema. Se puede preguntar si
«Cógete la ropa, sácale prendas»: 20,16; «te quitarán la cama de debajo»: 22, la expresión de riesgo napso bekappó = su alma en su palma tiene que ver
26; «acepta la ropa de quien la dio en prenda»: 27,13. La propia libertad; por con el gesto de estrechar la mano en la fianza; véanse, por ejemplo, Jue 12,3 y
ejemplo, Judá por su hermano Benjamín: Gn 43,9; 44,32. Sal 119,109.
212 CAPITULO 6,1-19 EL PERVEK:,O 213
Texto. La repetición de 2ab puede ser original o error de copista. La repe- enseñanza es la diligencia y puntualidad: sin someterse a jefes, sin recibir
tición estilística es fenómeno relativamente frecuente. Se podría entender este órdenes de gobernantes, la multitud sabe trabajar socialmente, en servicio
verso como principal de la condicional precedente: si has salido fiador, estás
de la comunidad, en el momento oportuno. En contraste, se destaca la in-
cogido.
acción del perezoso, que reparte cuidadosamente su tiempo en descansar,
dormir y no hacer nada. Tres oraciones breves, como acumulando mucha
3. 'epó' puede tener valor consecutivo: entonces. Htrps, de rps
actividad en poco espacio, una acción que es inacción.
= pisotear, es, según algunos, echarse a los pies suplicando (Sal 68,31);
según otros, insistir, urgir ( compárese con in-culear, de calcare). Leo rhb Y sucede el segundo cambio por contraste: a la inacción sigue una
con valor transitivo. actividad paralela. Algo que se mueve para llegar a una cita, con seguri-
dad y sin prisas: pobreza e indigencia. Así, queda el perezoso atrapado
5. La corrección simple de myd en m$yd = del cazador da un sen-
entre la enseñanza prudente del animal y la venganza segura de la indi-
tido perfecto. También se podría cambiar sólo la vocalización leyendo
gencia. Y el maestro sonríe al impartir la lección.
miyyadó, con el pronombre posesivo referido al vecino. Yiiqós es el caza-
dor de pájaros: Os 9,8; Sal 91,3.
El perverso
Pereza
12 Un hombre depravado, un individuo perverso,
6 Acude a la hormiga, holgazán, camina torciendo la boca,
observa su proceder y aprende; 13 guiñando un ojo, meneando los pies,
7 aunque no tiene jefe, señalando con el dedo;
ni capataz, ni gobernante, 14 por dentro con desatinos, planeando maldades
8 acumula grano en verano y siempre sembrando discordias.
y reúne provisiones durante la cosecha. 15 Pues le llegará de repente la perdición,
9 ¿Hasta cuándo dormirás, holgazán?, se quebrará de improviso y sin remedio.
¿ cuándo sacudirás el sueño?
10 Un rato duermes, un rato das cabezadas, Si el texto es claro, el sentido lo es menos, porque se apoya en usos que
un rato cruzas los brazos y descansas no conocemos suficientemente. Una clave de inteligencia podría ser la
11 y te llega la pobreza del vagabundo oposición entre los órganos externos y la mente o el corazón. ¿Oposición
de actitud externa e interna, hipocresía?, ¿oposición de correspondencia
y la indigencia del mendigo. entre lo interno y lo externo?
Parece que el maestro quiere describir los gestos del malvado para
Según Ben Sira, el Señor repartió la sabiduría entre los vivientes (Eclo
desenmascararlo, para precaver al alumno: por los gestos podrá recono-
1,10). Los animales pueden ocupar así una cátedra sapiencial: Job apela
(¿irónicamente?) a ellos (12,7-9): cerlo. Si la hipótesis es válida, hay que tomar primero el aspecto físico
del gesto: <qs = torcer, qrs = cerrar o guiñar, mll = raspar (el suelo),
7 Pregunta a las bestias, y te instruirán; hwrh = apuntar. Ahora bien: los movimientos son gestos cuando se car-
a las aves del cielo, y te informarán; gan de significado natural o social, y éste no lo conocemos con exactitud
8 a los reptiles del suelo, y te darán lecciones;
te lo contarán los peces del mar; en el caso presente. Además, hay que contar con la posibilidad de doble
9 con tantos maestros, ¿quién no sabe ... ? sentido. ~
'qs spt = labio torcido es también lenguaje retorcido y embustero:
Nosotros lo llamamos instinto y pensamos entenderlo y definirlo con más 4,24, "qstot pb, 19,1, 'qs spt = embustero. Este sentido no encaja bien
exactitud. Sin enredarnos en denominaciones, los hombres modernos pro- aquí: que los labios sean embusteros se descubre después, no es simple
curan aprender mil lecciones de los animales, más que los antiguos. gesto. qrs 'yn es disimular o hacer la vista gorda en 10,10; Eclo 27,22
La hormiga será maestro humilde y convincente. Si la palabra drkym nos da una pista mejor: «El que guiña el ojo trama algo malo; quien lo
no estuviera tan gastada y lexicalizada, sería sugestiva la invitación a ob- ve se aparta de él». mll brglyw es frotar el suelo con los pies, que entre
servar las idas y venidas del insecto. Lo que el autor retiene y ofrece como nosotros suele ser señal de inquietud o impaciencia; en hebreo, mll tiene
214 CAPITULO 6,1-19 SIETE COSAS 215
parentesco sonoro con hablar y circuncidar = mwl. Hwrh, de la raíz yrh, 17. «Ojos engreídos». La expresión se lee en Sal 18,28: «humillas
es apuntar y disparar (1 Sm 20,36s; 2 Re 13,17; Sal 11,2); en Is 58,9, los ojos soberbios»; semejante, Eclo 23,4: «no permitas que mis ojos sean
«señalar con el dedo» acompaña a la «maledicencia». soberbios»; encuentra un comentario en Sal 131: «mi corazón no es am-
Los gestos combinados apuntan a una interioridad: un ánimo malé- bicioso ni mis ojos altaneros, no pretendo grandezas que superan mi capa-
volo, que invierte = hpk los valores o la verdad y se ocupa en planear cidad». Sin la mención de los ojos, es notable la versión profética de Is
maldades, de las cuales la más grave es la discordia. Este hombre ha que- 2,6-22.
dado calificado desde el comienzo: perverso, canalla, malhechor. Pero su «Lengua embustera». La expresión recurre en 12,19; 21,6; 26,28;
maldad le acarrea un castigo repentino e irremediable: como un cacharro Sal 109,2. Con «labios», en vez de «lengua»: 10,18; 12,22; 17,7. Lo cual
que se quiebra sin posible compostura (véase Is 30,14). La misma expre- muestra la importancia que atribuye al tema el mundo sapiencial, no me-
sión recurre en 29,1. El que socava la concordia es enemigo público. nos que la literatura profética y los salmos. Y lo encontraremos todavía
Los cuatro versos forman una unidad cerrada, no se dirigen expresa- en Ef 4,25.
mente a nadie ni da consejos. Su función se cumple trazando un diagnós- «Derramar sangre inocente» es expresión frecuente en la legislación
tico y un pronóstico: tales síntomas, tal dolencia, tal desenlace. y la predicación profética. Este es el único caso en que el sujeto expreso
son las manos. El contexto impone tal elección.
18. «Maquinar planes» = l;rs mbsbiot es expresión única. La ordi-
Siete cosas naria es bri r< = planear el mal. El ritmo se ensancha enfáticamente: se
trata del cuarto miembro de la septena, ocupa el puesto central o culmi-
16 Seis cosas detesta el Señor nante; del corazón brota todo, actitudes, acciones y gestos.
y una séptima la aborrece de corazón: «Pies ... », Se podría reproducir el ensanchamiento rítmico conser-
17 ojos engreídos, lengua embustera, vando el número original: pies presurosos para correr al mal.
manos que derraman sangre inocente, 19. «Que profiere mentiras», con yiqtol en funciones de participio,
18 corazón que maquina planes malvados, es fórmula conocida en la segunda colección: 14,5.25; 19,5.9. Más fre-
pies que corren para la maldad, cuente es el tema del testigo, por la grave responsabilidad en que incurre.
19 testigo falso que profiere mentiras «Siembra discordias»: reaparece en 16,28. Otras veces se usa el verbo
grh, 15,18; 28,25; 29,22, o el verbo 'tor, 10,12. «Hermanos» tiene sen-
y el que siembra discordias entre hermanos.
tido restringido, familiar y también sentido nacional, común sobre todo,
en el Deuteronomio. Por el doble alcance atrae el contraste de Sal 133 ,1:
Por el artificio numérico, n + 1, estos versos se hermanan con otros «Ved qué dulzura, qué delicia convivir los hermanos unidos». La paz fa-
del cap. 30 y Eclo 25-26. Por la enumeración de miembros corporales es miliar y ciudadana es bien precioso, como canta entre otros Sal 122.
casi una variación de la cuarteta precedente. He aquí las correspondencias:
La discordia aun al diablo es dañosa.
17a ojos ojos Ua
17a lengua boca 12b
17b manos dedos Ub Las rimas -im, -ñym, -ót unen con rimas internas la serie.
18a corazón que maquina 14a
18b pies pies Ua
19a mentira desatino 14a
19b sembrar discordia 14b Adulterio

Los diversos miembros al servicio de la maldad, como dirá Pablo en 6,20-35. Ya he indicado la posición de estos versos en el tratado sobre
Rom 6,13. El comienzo cambia de esfera al pasar de la definición ética a la sexualidad. Si trasladásemos a otra parte 6,1-19, la exposición avanza-
la sanción divina. Recordemos que tui 'bt Yhwh = abominación para ría así: la ramera, la esposa legítima, la adúltera. El tema continúa en el
Yahvé o equivalentes es fórmula frecuente en el Deuteronomio y en el cap. 7 con una figura ambigua que habrá que considerar más despacio.
presente libro. La perícopa, de dieciséis versos, es un ejemplo interesante de arte
El septenario avanza con rapidez y concisión, pero no parece climáti- retórica, con muchos recursos clásicos apretados en breve espacio. Un
co: no es más grave sembrar discordias que derramar sangre inocente; si buen exordio, relativamente amplio, exhortando, previniendo, encare-
bien el testigo falso y la discordia pueden provocar víctimas mortales. ciendo el valor de la instrucción. Un cuerpo que junta rasgos descriptivos.
216 CAPITULO 6,20-35 ADULTERIO 217
a interrogaciones, comparaciones, argumentos a pari o a fortiori, ponde- traste en el caso de la ramera (26). El ladrón no lo paga con la vida (salva
ración de las terribles consecuencias. las excepciones de Ex 21-22); en el peor de los casos, tendrán que entre-
La distribución de los versos en partes es dudosa. Están claros los gar su hacienda; el perjudicado tiene que aceptarlo. En cambio, el marido
límites del exordio 20-23, luego una terna con motivación, otra terna ofendido, encendido por la pasión (bmdf bmt), no acepta un arreglo
por comparación aplicada; sigue una comparación en dos versos y una económico, y el adúltero lo paga con la infamia, brpt, y la muerte, ms/pyt
cuarteta de enunciado con explicación. Juntando la segunda comparación npsio.
a lo que sigue, obtenemos esta distribución plausible, aunque no cierta. El maestro combina en su discurso dos argumentos convincentes: por
Cuatro versos de exordio, seis versos repartidos en exhortación y compa- un lado, la fuerza elemental y destructiva del fuego de la pasión; por otro,
ración, otros seis repartidos en comparación y explicación. Resultan así las graves consecuencias jurídicas. Si las consecuencias jurídicas son más
centrales las dos comparaciones: la del fuego hacia arriba, la del ladrón fáciles de formular, ante el poder elemental sólo cabe preguntarse apa-
hacia abajo. En el primer grupo se acumulan todas las menciones de 'ys, sionadamente. La consecuencia es no desear bmd, ni entrar bui', ni si-
'sh, 'st; el segundo grupo queda unido por la repetición nmj/ymj, y quiera tocar ng'.
quizá 'sh/ys'. Pero no se pueden apurar estos signos, ya que otros hablan
de un sucederse más fluido; por ejemplo, el triple nps en 26.30.32, la Quien ama a la casada, la vida trae emprestada.
repetición de ng' en 29 y 33. Por tanto, en vez de insistir en una com- Con mujer que tiene dueño ni por sueño.
posición rigurosa, prefiero fijarme en las dos comparaciones: una cósmi-
ca, del elemento fuego; otra jurídica, del ladrón. Mucha menor importancia tienen los recursos sonoros. Se puede no-
Imagen del fuego. La presencia del fuego tiene un llamativo soporte tar la insistencia en el sonido H en los versos 24-28.32-35 y otras alite-
sonoro, que se hace patente en simple enumeración: 24, 'eiet; 26, 'issa raciones que basta registrar esquemáticamente:
'eset 'is; 27, 'is 'es; 28, 'is; 29, 'eset; 32, 'issa. Si leemos seguidos 24, blq, 25, bmd tqb, 26, lbm, 27, ypth byq, 28, g/Jl
26b-27a, la impresión se refuerza: 'eset 'is nepes yeqiira tii§úd haya/pte 32, bsr mspyt; 33, brpt tmbb; 34, bm: ypml; 35, rpd
'ís 'es be/péqó. Ahora bien: lo sonoro no es más que soporte, porque la 25, ypyh blbbk b'p'pyh (b/p); 28, yhlk gplym rglyw
comparación del amor con el fuego es mucho más radical. El fuego en la 28, gnb yngp nps, 32, n'p npsu»; qn'b nqm
polaridad de sus valores: como fuerza que unifica y transforma, como
fuerza destructiva e inexorable. En 5,16-19 el buen amor se encontraba La exposición se reparte en cuatro versos de exordio y dos estrofas
sumergido en varias apariciones del elemento agua, deleite y fecundidad; de seis versos cada una.
el mal amor es aquí fuego que calienta y abrasa. El paso culminante de
Cant 8,6s enfrenta ambos poderes concediendo la victoria al amor: «es 20 Guarda, hijo mío, los consejos de tu padre
centella de fuego, llamarada divina; las aguas torrenciales no podrán apa- y no rechaces la instrucción de tu madre,
gar el amor». Faltando el agua benéfica del buen amor, la pasión adúltera 21 llévalos siempre atados al corazón
quema y abrasa, srp, kwh, y destruye la vida, npi, A su lado, el amor de y cuélgatelos al cuello:
la ramera parece inofensivo y barato. 22 cuando camines, te guiarán;
Imagen del ladrón. Es de orden jurídico y legal, tiene apoyos en la
cuando descanses, te guardarán;
legislación, del robo y del adulterio. El robo lo prohíbe el decálogo: Ex
20,15 = Dt 5,19; Lv 19,11. Regulan los casos: Ex 21,16.37; 22,1-12; cuando despiertes, hablarán contigo.
según 21,37, el ladrón ha de pagar el quíntuplo (pero el secuestro de per- 23 Porque el consejo es lámpara y la instrucción es luz
sona tiene pena de muerte: 21,16). También el adulterio lo prohíbe el y es camino de vida la reprensión que corrige.
decálogo: Ex 20,14 = Dt 5,18; lleva pena de muerte para los dos: Lv
20,10; Dt 22,22. La relación entre robo y adulterio está explícita en el No hay razón suficiente para suprimir un hemistiquio en el v. 22, pues
último precepto del decálogo: Ex 20,17 = Dt 5,16, bmd. El símil del lus trísticos se usan en el libro.
ladrón está conducido de tal manera, que a veces se deslindan los dos El exordio es solemne por la extensión, por la presencia de padre y
campos, a veces se funden. Diversa es la pena: desprecio y restitución madre, por las resonancias inevitables del Deuteronomio. Especialmente
para el ladrón; infamia y muerte para el adúltero. El hambre del ladrón 1 >t 6,7s, donde se manda «atar a la muñeca y poner en la frente como
es imagen del hambre sexual del adúltero. vrñal» los mandatos que inculca; manda que se inculquen al «hijo» y se
Siendo la imagen jurídica, tiene mucha importancia el factor econó- rorncnten al caminar, al acostarse y al levantarse. Podemos trazar una
mico de la compensación o resarcimiento; factor que ya actuaba en con- l I sta de correspondencias que mostrará también las variaciones:
ADULTERIO 219
218 CAPITULO 6,20-35
Dt 6 Prov 6 intenta seducir. Los versos siguientes hablan de la mujer casada; el man-
qir ,z yd qsr -t tb damiento de Dt 5,21 prohíbe codiciar la mujer ajena, bmd 'st r'k. El
ttptot byn 'ynyk 'ndm <[ grgrtk cambio es minúsculo y el sentido mejora notablemente. Con todo, se
hlk-skb-qwm hlk-skb-qy¡ puede mantener la puntuación masorética, contando con un paso climá-
mswh bn mswt bn tíco de la ramera a la casada.
drk lbb d,k tb
25. «Miradas». El sustantivo 'p'p puede significar párpado o pupila.
El mandato se inculca al hijo, se ata al brazo o al corazón, la secuencia En un caso se referiría a los guiños que hace; en el otro, a las miradas
varía un miembro, despertar/levantarse. Ahora bien: el texto citado del que lanza. Recordemos aquel verso de Cant 4,9: «me has enamorado con
Deuteronomio pertenece al serna', oración diaria de los israelitas. Es muy una sola de tus miradas».
probable que el autor de Prov 6 esté imitando un texto bien conocido y 26. El texto parece recargado y el primer hemistiquio no hace sen-
familiar. Si esto es así, hay que seguir comparando: Dt 6,4ss recomienda tido. Resulta razonable la propuesta de leer bqsh = busca. El adjetivo
como síntesis de vida «amar al Señor» totalmente, sin divisiones; Prov 6 yqrh del segundo hemistiquio, «preciosa», se podría sacrificar con ganan-
quiere prevenir contra el amor injusto y perverso, cosa que prohíbe el cia de sentido. Se trata de una antítesis en el orden del precio. La ramera
último precepto del decálogo con el verbo bmd. Por tanto, Prov 6,20-35 se vende por un precio módico: "d kkr podría indicar el límite inferior, no
se lee como comentario sapiencial a un mandamiento (cosa que practicará el superior (Judá pagó a Tarnar un cabrito). La adúltera pone un precio
con más frecuencia Ben Sira), con un exordio que quiere recordar la leal- muy alto, una vida: «es tan caro el rescate de una vida, que nunca basta-
tad radical del israelita: no a la ley, sino al Señor. rá» (Sal 49 ,9).
El v. 23 parece recoger los tres miembros del precedente en otro or- Poco convincentes son otras traducciones propuestas: nps yqrh
den, ya que la lámpara se usa de noche, mientras que la luz hace el día. = una persona rica; "d kkr = el cliente queda reducido a no poseer más
He aquí la correspondencia: que un bollo de pan.
22 caminar acostarse despertarse 27. El verbo btb es sacar o llevar fuego: Is 30,14.
23 camino de vida lámpara luz 29. La expresión bu/ 'l define el contexto sexual en que los demás
<latos se cargan de doble sentido: seno, pies y las imágenes de fuego.
La imagen de la luz puede compararse con Sal 19 ,9: «la norma del Señor
es límpida, da luz a los ojos», y Sal 119,105: «Lámpara es tu palabra 30 ¿No se infama el ladrón cuando roba
para mis pasos, luz en mi sendero». El «camino de la vida», 'rb /.Jyym es
para llenar el estómago cuando pasa hambre?
frecuente en el libro: 2,19; 5,6; 10,17; 15,24.
31 Si lo sorprenden, le cobrarán el séptuplo,
tendrá que dar toda su fortuna.
24 Te guardarán de la mala mujer,
32 Pues el adúltero es hombre sin juicio,
de la lengua halagadora de la ramera.
25 Que tu corazón no codicie su belleza
el violador se arruina a sí mismo:
33 le tocarán golpes e insultos
ni te dejes coger por sus miradas.
y su infamia no se borrará.
26 Si la ramera busca una hogaza de pan,
34 Porque los celos enfurecen al hombre
la casada va a caza de una vida preciosa.
y no perdonará el día de la venganza,
27 ¿ Podrá uno llevar fuego en el seno
35 no aceptará ninguna compensación
sin que se le queme la ropa?
ni la querrá aunque aumentes la oferta.
28 ¿ Podrá uno caminar sobre ascuas
sin abrasarse los pies? 30. El ybwzw equivale a un impersonal, cuyo sujeto es la gente, la
29 Pues lo mismo el que se junta con la mujer del prójimo, , ornunidad. Indica una de las dos penas del ladrón. Algunos suprimen
no quedará impune nadie que la toque. l.1 cláusula ky yr'b = si pasa hambre. En efecto, si tiene fortuna, como
, licc el verso siguiente, no se explica que pase hambre (a no ser que se
24. El paralelo normal de nkryh es zrb, aquí, en cambio, leemos ra' I rute <le su tierra en año de carestía). La cosa es diversa si pensamos que
:::::; mala. Si leyéramos ri! = prójimo, vecino, el sentido se precisaría , 1 hambre aquí está a caballo entre el sentido propio y el sexual: si en el
desde el principio: se trata de una mujer casada que se prostituye o que
220 CAPITULO 6,20-35
caso del ladrón el hambre pudiera ser atenuante, no lo es en el caso del Capítulo 7
adúltero.
31. Segunda pena, de carácter económico, en línea con el delito.
Según la legislación, el necesitado debía pedir, no robar. La seducción
32. Leo 'sh II, que significa violentar, forzar (Ez 23,3). Se arruina a
sí mismo o destruye su vida. «Sin juicio» es sanción o veredicto sa- Contexto literario. Hemos ido siguiendo las etapas de una instrucción
piencial: es un desatino perder la vida por satisfacer una pasión. El texto sobre la sexualidad: la ramera, la esposa legítima, la adúltera. O se detie-
no apela explícitamente a la sanción divina, pero supone el mandamiento ne ahí la colección o esperamos algo más. ¿Qué? Es de advertir que la
del decálogo. enseñanza sapiencial no se ocupa de perversiones sexuales; otra cosa es
34. La venganza puede ser judicial, como indica la expresión «el día la legislación, que da cabida en sus códigos a casos variados. Los sapien-
de la venganza». Es el día en que, llevado a juicio el adúltero, se dictará ciales piensan simplemente en las relaciones entre hombre y mujer. Pues,
sentencia y se aplicará la justicia vindicativa. El marido ofendido acude excluidos otros temas particulares, ¿ queda algo por tratar?, ¿ o será este
encendido por la pasión de los celos, dispuesto a exigir la aplicación rigu- capítulo pura variación sobre un tema ya tratado?
rosa de la ley. Esto nos lleva al contexto cultural. Basado en unos cuantos indicios
35. Entonces no admitirá otra salida, composición o soborno: ns' convergentes, se ha propuesto (Bostrorn) una identificación muy particu-
pnym y sbd son dos salidas de un pleito que pueden ir unidas. Son el lar de la mujer del capítulo. Se trataría de una mujer extranjera, casada,
favoritismo o parcialidad y el soborno. Aquí aparecen unidos en un in- que ha hecho un voto a Astarté de prostitución sacra para un caso. No es
tento de composición, como si la legislación de la época admitiese seme- ramera de profesión, es una mujer que piensa ofrendarse a la divinidad a
jante arreglo en casos de adulterio. O bien sin legislación o contra ella, través de una unión sexual ocasional. Los indicios son principalmente el
piensa en un marido condescendiente, capaz de cerrar un ojo si se lo pa- voto y los sacrificios de comunión que terminan en un banquete cúltico, la
gan bien. Los celos son más fuertes que la codicia; el ofensor ofrece, puja: referencia al ciclo lunar. A ello se añade la función de esta mujer en el
todo en vano. Es entregado para que ley y proceso sigan su curso. Los libro: sirve de contraste a la figura personificada de la Sabiduría o Sensa-
dos cómplices del pecado colaboran en el desenlace: ella iba a caza de tez. Para sostener la contraposición, tiene que ser una figura prestigiosa,
una vida, él destruye su vida. como lo es una mujer que une el adulterio (en la visión del autor), el acto
singular de prostitución y el culto idolátrico. Digna rival de Dama Sen-
satez, que enseña la fidelidad a Dios y al compromiso matrimonial. La
tesis es sugestiva, pero muy difícil de probar, sobre todo porque nuestra
información sobre semejantes usos no es suficiente. El contexto cultural
es en buena parte construcción. Y para funcionar como rival, le basta a
fa figura su prestigio literario, que es conspicuo. A ese prestigio contri-
buyen los rasgos indicados y otros que aprecia el lector sin esfuerzo.
La oposición indicada se hace explícita en los versos 4 y 5. A la zara
se opone la bokma, a la nokriya se opone la moda'; el título 'a/;otí = her-
mana mía es nombre cariñoso de la amada en el Cantar (4,9.10.12; 5,ls).
Si la bokma fuera una madre, enseñaría con sus avisos; como amada, pre-
viene con sus consejos, pero sobre todo preserva con su amor. El buen
amor de una esposa legítima, Dama Sensatez, contra el mal amor de una
extraña y adúltera. Es exactamente el razonamiento del cap. 5: goza del
amor de tu esposa de juventud, y no tendrás que recurrir a prostitutas.
Sólo que aquí la esposa de juventud es la bkmb. Este motivo literario,
apenas apuntado aquí, se desarrollará en el libro del Eclesiástico (Ben
Sira) y en Sab 8.

Composición. El autor ha elaborado un ancho marco de cuatro más cuatro al


cuadro de diecinueve versos. Si la primera cuarteta es más genérica, entre las
222 CAPITULO 7, 1- 5 LA SEDUCCION 223,

dos suman un repertorio de seis verbos: imr, spn, qir, ktb//sm', bqlyb, y •4 Di a la Sensatez: «Eres mí hermana»,
abarcan el arco de la vida y la muerte (2.27). Si consideramos el v. 5 como y llama pariente a la prudencia,
enlace que da paso al tema específico, nos quedan dieciocho versos para la esce- 5 para que te guarde de la ramera,
na, y de ellos cuatro se dedican a introducir al narrador. Eso indica la impor-
tancia atribuida al carácter de observación y testimonio: el autor no se contenta de la prostituta de palabra seductora:
ahora con exponer una doctrina, hablando quizá de oídas; cuenta más bien lo
que vio y da a sus palabras el peso de un testimonio. Ya en sus cuatro versos El parecido de los primeros versos con 6,20s es tan manifiesto, que suena
echa por delante detalles sugestivos que contribuyen a la viveza de la escena. casi como anáfora; como indicando que el discurso continúa y comienza
En el v. 10 entra ella en escena, se desenvuelve (cuatro versos), pronuncia su nuevo apartado.
discurso persuasivo (siete versos), se lleva al joven (cuatro versos).
El desarrollo sobresale por la viveza descriptiva. No es simple realismo, 1-2 Los dos primeros versos, aun sonando a cosa conocida, nos sor-
pues se mezclan algunos rasgos de valoración, y al final el narrador se distancia prenden con una novedad de ordenación. Comienza un paralelismo bas-
en comparaciones que interpretan los sucesos. Además, el papel del narrador tante regular con disposición quiástica de verbo y complemento; el tercer
es bastante ficticio: ¿puede ver desde su ventana todas las evoluciones y escu- hemistiquio recoge el verbo del primero y el complemento del segundo, y
char todas las palabras? Pero la ficción no quita veracidad al cuadro. Eso sí, añade un verbo que es consecuencia de los tres: «y vivirás». El impe-
no podemos atribuirle a la protagonista absoluta sinceridad en sus palabras: rativo se convierte en centro de gravedad; aunque gramaticalmente lo
lo que cuenta puede ser verdad o mentira. Ni ella ni el narrador garantizan la traducimos por futuro, conserva en hebreo forma de imperativo, casi
verdad de las palabras: porque ella intenta seducir con «halagos», el narrador
registra lo que oyó. como si fuera prolongación del precepto: ¡vive! Sigue el cuarto hemisti-
Atraviesa la pieza, casi como leit-motiu, la «casa»: la mía, como punto de quio -nueva sorpresa- sin verbo alguno; gramaticalmente, cuelga del
observación y reflexión, 6a; la de ella, 8b.llb; la del marido, 19a.20b; la de verbo «conserva», después de la violenta interrupción del imperativo; es.
ella, 27a, que es camino fatal. Y en correlación con esos dos puntos fijos, un decir, la consecuencia única y decisiva se adelanta, interrumpe, pide ser
laberinto de calles y callejas, esquinas y plazas, caminos y senderos, por donde leída con énfasis particular. El cuarto hemistiquio sabe añadir algo, pues la
se pierden y se encuentran los personajes; por donde caminan, y van y vienen, y comparación «como la niña de los ojos» (a la letra, «como el hombre- cillo
salen y entran, y se alejan para volver, y guían y siguen. (Efrén los compara de tus ojos») no es frecuente ni parece trivial (Dt 32,10; Sal 17,8, ambos
a aves nocturnas que «a mediodía están ciegas y ven en las tinieblas, se escon- con Dios como sujeto).
den a dormir de día, de noche vuelan y se agitan»). Parece que tanto movi-
miento tiene un fin, el encuentro, y éste tiene una dirección, hacia la casa: el 3. Atar y escribir también se leen en el texto clásico de Dt 6,8s. De
maestro sabe que esa casa no es término ni reposo, sino nuevo camino hacia las manos o muñecas pasamos a los dedos, ¿por qué? Quizá el autor ha
el abismo. querido variar usando una expresión menos frecuente, quizá ve en los.
Acompañan este movimiento los cambios rítmicos expresivos. Atendiendo a dedos un órgano más fino de acción; desde luego, con los dedos se escribe
la cesura, encontramos varios versos del tipo a-l-a' + B: 6.7.8.12.13, y uno (Ex 31,18; Dt 9,10). En el segundo hemistiquio apreciamos una confluen-
invertido en A + b + b': 10; entre todos producen una variada combinación cia de reminiscencias: está el texto citado de Dt 6, pero corregido, pues.
de formas binarias y ternarias. Algunas aliteraciones sirven a efectos particu- no se escribe en las jambas, sino en el corazón. Está la escritura de la ley
lares: lblem, hhlq, bbln, 4-6; lqb y hlq en 21. Aunque distante, podría tener
función vinculante la consonancia pt'ym/pt'm en 7 y 22. El tqr' de 4 podría en losas de piedra y la corrección que aporta Jr 31,33 en que Dios es el
funcionar como contraste de lqr't de 10.15. Menos distantes están zbb y tbb sujeto. Y está la síntesis de dos actividades escolares: aprender de me-
en 14 y 22; si realmente hay que escucharlos juntos, resulta un juego trágico: el moria («de corazón», de-corar), copiar en la tablilla, que es el cuaderno
verdadero sacrificio, zbb, que la mujer prepara es la matanza, (bp, del in- <lel alumno antiguo. El alumno ha de conservar la instrucción: no sólo
cauto joven, y el verbo bur 'l, con su obvia resonancia, lo puede subrayar. en la memoria, que puede fallar, sino escribiendo el texto; pero no en
Otras finuras de estilo las podemos ir observando en el comentario ana- una tablilla que se puede romper o perder, sino en la tablilla del corazón.
lítico.
Seguridad de la escritura, interioridad de la memoria: eso es asimilar y
conservar realmente las enseñanzas del maestro.
1 Hijo mío, conserva mis palabras
y guárdate mis preceptos, 4. Es como si el padre o la madre diera consejos matrimoniales al
2 conserva mis preceptos y vivirás, hijo. Le han escogido una esposa, la han pagado con sacrificios, ahora el
mi instrucción como la niña de los ojos; hijo tiene que aceptarla como prometida y enamorarse de ella (como hacían
3 átatelos a los dedos, los hijos en las historias patriarcales). Las alabanzas de la esposa escogida
escríbelos en la tablilla del corazón. las cantará ella misma en el capítulo siguiente, mucho mejor que cuanto
podrían hacer padres y maestros. A la metáfora comercial de otros
7 ,6-13 LA SEDUCCION 225
224 CAPITULO

textos sucede esta metáfora matrimonial breve y densa. Las dos palabras estos dos versos: es ella la que está asomada espiando; el griego la nom-
del joven serán como una declaración de amor, camino de una boda juve- bra con artículo en el v. 10, siguiendo su interpretación.
nil con la «esposa de la juventud» (5,18). 6. Se ha propuesto añadir hibbaf tt en el primer hemistiquio para
El término moda' ( máda ) es exclusivo de este texto y de Rut 2,1; igualar el paralelismo. La propuesta, aunque razonable, no tiene base
3,2, donde indica el parentesco del futuro marido, Boaz. No es título documental ni está exigida por la s'tntaxis. Prefiero ver un refinamiento
matrimonial, sino fundamento jurídico de un matrimonio. Recuérdese el estilístico en la manera de distribuir las piezas retrasando el único verbo
planteamiento matrimonial del libro de Tobías. Es un libro con mucho hasta el final, es decir, según el esquema ab//a'b'c. De esta manera se
influjo sapiencial, aunque de mentalidad más bien estrecha. El texto de encuentran juntos el verbo durativo «asomarse» y el descubrimiento del
Prov no apura la precisión al usar el término, pero tampoco abandona el «ver».
contexto matrimonial. Siguiendo los consejos paternos, el joven toma la
iniciativa y asume la responsabilidad: llamando constituye, establece el 7. También este verso tiene un refinamiento estilístico correlativo,
nuevo parentesco duradero. al duplicar verbo y circunstancia, dejando un solo complemento para el
final; complemento que se prolongará en los versos siguie_ntes.Parece q~e
5. En este punto toma ella la iniciativa recogiendo el verbo ya re- observaba un grupo de mozalbetes o jovenzuelos, gente sin madurez y sin
petido en 1 y 2, smr = guardar, conservar. No sé si funciona el juego cautela que pasea ociosamente en la casi oscuridad. El calificativo pt'ym,
entre 'ísón 'énéka y 'issa zara, pues lo primero se refiere a la instrucción inexpertos, no pretende disculparlos, sino sacar una lección para el discí-
paterna, no directamente a la Dama Sensatez; en caso afirmativo, se pulo. Si son «inexpertos» es porque no han querido aprender del maestro
opondría la íntima y cuidada pertenencia de la pupila a la mujer extraña la sensatez. Del grupo se destaca un protagonista anónimo, definido sólo
y peligrosa. Más apreciable es el movimiento contrastado de las palabras:
por su falta de juicio. Es un mozo casquivano, falto de seso: lo sugería la
las que dice el maestro, 'mry; la solemne que pronuncia el joven, 'mr; las compañía, lo comprueba la escena siguiente.
falsas y seductoras de la ramera, 'mryh. El maestro ha logrado apoderarse
y dominar las palabras de ella; sólo porque él quiere y las cita, las escu- 8. La calleja va con artículo, determinada por la visión del narrador.
chamos. Al meterlas como cita en su discurso, las desenmascara y conjura La casa de la mujer y la dirección se suponen bien conocidas en la pobla-
su peligro. En este momento ella no tiene más voz que la del maestro, y ción. Salazar explica: «le ronda la casa».
por esa voz sus palabras se vuelven contra ella misma. Su presencia está 9. Los dos datos temporales no parecen concordes. Algunos propo-
evocada también por la rima insistente de cinco palabras en -a.
nen leer be'sún = a la hora, según la lectura de 20,20. Dado que 'yswn
significa pupila, algunos piensan que la pupila de la noche es la media-
6 «Estaba yo a la ventana de mi casa, noche, plena oscuridad; dato que no se armoniza con el sentido. Otra
asomado a la reja, teoría identifica esa «pupila de la noche y oscuridad» con la luna nueva;
7 cuando vi entre los inexpertos opuesta a la luna llena del v. 20. Cabe otra solución apelando a una tác-
y distinguí entre los muchachos un joven sin juicio, tica estilística refinada: el verso daría dos tiempos diversos: el primero,
8 pasando por la calleja, junto a su esquina en el que se mueve el joven en el grupo; el segundo, en el que emprende
y dirigiéndose a casa de ella; el camino hacia la casa. Tácticas parecidas se encuentran en otros pasajes
bíblicos, como ocurre en Sal 122, en que se anuncia en el primer verso
9 era la hora del crepúsculo,
la peregrinación a Jerusalén, y en el segundo, los peregrinos ya pisan los
era plena noche y oscura. umbrales de la ciudad, pero no a tan poca distancia. En todo caso, si el
narrador puede contemplar la escena, la oscuridad no sería completa. A no
El sujeto de los versos es sin duda el maestro. Si el primer verso admiti- ser que en este momento adopte la postura de narrador omnisciente.
ría con su texto consonántico una lectura en tercera persona femenina, el
v. 7 impone la primera persona del narrador. No es ella la que se asoma
a la celosía buscando la ocasión, seleccionando el cliente o la víctima; si es 10 Una mujer le sale al encuentro,
«callejera» no se muestra ventanera. Se diría que el narrador está toman- vestida como ramera, taimada, envuelta en un velo,
do el fresco y observando críticamente un espectáculo de la comedia hu- 11 bullanguera y procaz,
mana. Si tomamos a la letra el v. 9, la función tuvo que durar mucho: sus pies no saben estarse en casa:
desde el crepúsculo hasta noche cerrada.
Las versiones griega y siríaca introducen a la mujer como sujeto de 12 ahora en la calle, luego en la plaza,
acechando en todas las esquinas.
15
CAPITULO 7,14-20 LA SEDUCCION 227
13 Lo agarra y lo besa El sentido técnico de zbpy slmym es sacrificio de comunión, o sea, sacri-
y con desfachatez le dice: ficio en que parte de la carne de la víctima es comida por los oferentes
como comensales del Dios a quien se ofreció. Son banquetes que unen o
10. Siguiendo el texto hebreo resulta «guardada de mente», es decir, que reconcilian con la divinidad. Fuera del sentido técnico, podría sugerir la
está en guardia y no se delata, que guarda y esconde lo que piensa, taimada. idea de una matanza y banquete de paz y amistad con otros (véase el
Pero si sale vestida de ramera, ¿necesita disimular?; si el mozo se dirigía opuesto zbb» ryb, 17,1, con el comentario). El segundo hemistiquio re-
a su casa, ¿hace falta tanta habilidad? Algunos, siguiendo el modelo de fuerza el sentido técnico. El sentido se aclara a la luz de Lv 7 ,16s: «Si es
Tamar en Gn 38,14 cambian lb en lwt = velo, y leen el verbo sior = un sacrificio voluntario o en cumplimiento de un voto, se comerá la víc-
envolverse. El sentido fluye mejor, pues se trata de la descripción externa de tima el día en que se ofrece; el resto se comerá al día siguiente. Pero si
la mujer. Además, el v. 13 dice que habla con desfachatez, que no es sobra carne de la víctima, se quemará al tercer día».
actitud de una mujer taimada; pero el hablar es otro tiempo posterior. Ella ha ofrecido un sacrificio de comunión en cumplimiento de un
Baynus aduce una explicación ajena: «con la ansiedad del cora- zón simula voto ( eso dice); tiene que comer la carne el mismo día y para ello busca
amor» (del verbo stor, estrechar, angustiar); pero prefiere una explicación un invitado que le ayude. Sería una lástima tener que destruir la carne al
descriptiva: con el vestido elegantemente ceñido a la altura del pecho. tercer día. Y el marido, que le habría ayudado en otras ocasiones, está
11. No hay razón para cambiar srrt en sbbt, según Cant 3 ,2s. La ausente. Que haya un voto de ofrecimiento carnal ni lo dice ni lo sugiere
gama significativa de srr ofrece posibilidades de traducción en el con- este verso; hay que sacarlo por otros caminos.
texto. La falta de dominio, de calma, de docilidad, el hastío de la propia Ella habla como si ya se conocieran, como si hubiera buscado una
casa caracterizan a esta mujer, como en un reverso de la mujer casera de persona determinada. Esto hablaría contra una oferta única, excepcional;
31,10-31. Recuérdese Cant 1,7, «para que no vaya perdida», y las escenas pero el narrador no garantiza la verdad de esas palabras. «Te he encon-
de 2,2s y 6,6s. trado» es casi un grito de triunfo, remedando el buen amor de la novia
12. Como p<m significa paso y vez, el hebreo propone un juego in- del Cantar (3,4). Remedo de palabras y gestos, nada más.
genioso que podemos imitar así: Sus pies se le escapan: un paso en la 16-17. El «lecho» puede ser el diván donde se acomodan para el
calle, un paso en la plaza. El acecho es la única parada que se permite banquete; la alcoba o cama es claramente conyugal (Cant 1,16). Las dos
y la revela en su carácter agresivo, venatorio. palabras, btbwt y 'twn, figuran sólo aquí: la primera significa bordado o
13. El encuentro se realiza sin preámbulos porque ella toma la ini- Je colores; la segunda, paño de lino; el lino de Egipto era famoso por su
ciativa. El beso es como el exordio del discurso, un convincente captar la calidad (como en otros tiempos, se hablaba de «holandas»). La versión
benevolencia. «No me hagas besar, no me harás pecar». griega parece haber leído, en lugar de la primera, pbyty = he extendido.
La sensación que quiere suscitar es de lujo y refinamiento. Los aromas
14 "He preparado un banquete sacrificial citados podrían usarse en el culto, pero el texto bíblico los cita en con-
porque hoy he cumplido mis votos; texto de amor y bodas, Cant 4,14; Sal 45,9.
18. Para la primera expresión, véase 5,19. La repetición es signifi-
15 por eso he salido a tu encuentro cativa, porque asegura el contraste de los dos amores.
ansiosa de verte, y te he encontrado. 19-20. Esta referencia traslada el acto de prostitución al terreno del
He cubierto la cama con colchas, adulterio, con sus consecuencias. Es curioso cómo la mujer dice las dos
he extendido sábanas de Egipto, veces «la casa de él», no «mi casa» («la casa de ella» en v. 8). Ha sido el
17 he perfumado la alcoba marido quien ha puesto una casa rica, lujosa, incluso con objetos impor-
con mirra, áloe y cinamomo. tados. Al fin y al cabo es un comerciante que emprende viajes a países
18 Ven, vamos a embriagarnos de caricias, distantes con la bolsa llena de dinero. No está claro si la pareja son israe-
. '~ ,· .. . a saciarnos de amores;
porque mi marido no está en casa,
litas dedicados al comercio o si son mercaderes extranjeros. asentados en
Palestina. Lo segundo estaría más de acuerdo con una mujer casada que
19
ha emprendido un largo viaje, se dedica a la prostitución en ausencia del marido; la legislación israelita
20 tomó la bolsa del dinero era más rígida al respecto. En resumen, el autor no se siente obligado a
y hasta la luna llena no vuelve". darnos toda clase de información. El quiere trazar un cuadro para el que
selecciona los rasgos que le interesany que deben interesar al lector: es el
228 CAPITULO 7,21-27
LA SEDUCCION 229
dima erótico subrayado por el refinamiento, el lujo exótico, el carácter
26 porque ella ha asesinado a muchos,
prohibido, «el pan a escond~das es má~ sabroso» (9,17). .
No se menciona el precio en su discurso: o porque no cobra d1nero sus víctimas son innumerables,
como otras prostitutas (Ez 16,34), o porque no es oportuno mezclar el 27 su casa es un camino hacia el abismo,
tema en la seducción. una bajada a la morada de la muerte.

21 Con tantos discursos lo seduce, .a versión griega usa el singular en el v. 24, armonizándolo con el siguien-
lo atrae con labios lisonjeros, e; pero el paso de plural a singular no es extraño en este libro. Aunque
22 y el infeliz se va detrás de ella a audiencia es plural, el maestro se dirige a cada uno en particular. Al
inal puede generalizar el caso contado y descrito.
//y él se va en seguida detrás de ella El poder de la seducción extravía, turba la mente o la razón; hace al
como buey llevado al matadero, iombre irracional. Lo contrario de cuanto busca la instrucción de los
como ciervo que se enreda en el lazo, naestros. El joven de poco juicio (7) termina con el juicio extraviado o
23 hasta que una flecha le desgarra el flanco, oerturbado. Aunque no se llegara a la muerte física, se consuma la des-
como pájaro que vuela a la trampa rncción del hombre, de su condición y dignidad. Ella es una mujer fu.
sin saber que le va la vida». resta, fatal. No en el sentido empequeñecido de una literatura moderna,
sino con toda la seriedad etimológica del fatum. Si el buen amor es fuente
El texto hebreo de 22a lee pt'm, que significa de repente; como si al cir- Je vida, el mal amor es agente de muerte. Para el maestro el asunto en-
cunstanciado discurso, estilizado en versos densos, siguiera una decisión cierra una gravedad suma. La ramera descrita es casi su primera y gran
repentina. No deja de ser repentina por haber sido preparada: compárese rival. Como hay un culto de ídolos que se opone al culto exclusivo del
con Is 30,13. Corrigiendo pt'm en pty, o ptym con sufijo ·tn, tenemos una Dios verdadero, así hay un cultivo de la sexualidad desordenada que se
lectura que se armoniza con el v. 7. Teniendo en cuenta las versiones y opone al cultivo de la Sensatez.
respetando lo más posible las consonantes (una w suprimida), se propone Ambrosio explota la escena de este capítulo en su escrito sobre Caín,
la lectura de 22b: ka<kos'el móser 'ayyal: un infinitivo de <ks = sujetar, libro 1, cap. 4. Entresaco unos párrafos: «Dos mujeres conviven dentro
atar, cuyo sujeto es un animal. El hebreo parece decir «como se irrita el de nosotros, separadas por rivalidades y discordias, como dos monstruos
necio con la corrección», cosa que no encaja en el contexto próximo. que llenan de riñas celosas la morada del alma. Una nos resulta suave y
Con esa corrección tenemos al joven comparado a un animal domes· cariñosa, dulce conciliadora del favor, y se llama Placer [femenino en
ticado, mansamente conducido al matadero, y a dos animales de caza, latín: Voluptas ]. La consideramos compañera y familiar. En cambio, la
contra los que se usan trampas y flechas. La frase final abarca los tres otra, dura y áspera, se nos antoja una fiera: se llama Virtud. La primera,
animales, empujando a primer término al joven infeliz, que «no sabe» con movimientos procaces de meretriz, quiebra sensualmente el paso; ba-
lo que se juega. jando y guiñando los ojos lanza redes para cazar las almas preciosas de los
Las consecuencias son tan graves, que no puede tratarse de un acto jóvenes (pues el ojo de la ramera es lazo del pecador). Cuando ve a uno
ocasional. Algo mucho más grave tiene presente el maestro. A esas con- sin juicio pasar la esquina junto a su casa, lo aborda con palabras amables y
secuencias se podría llegar: por una costumbre que debilita cuerpo y pone en vilo los corazones juveniles. En casa inquieta, en la calle erran- te,
espíritu, por pérdida rápida del dinero, por la ira de un marido vengativo pródiga de ojos, pobre de pudor, rica de vestidos, las mejillas pintadas. Pues
amparado en la ley. Son efectos ya expuestos o indicados en capítulos no poseyendo por naturaleza una belleza auténtica, prostituye una
precedentes (5,5s.10s.23; 6,26.32-35). No disminuye la gravedad, sí acaso hermosura falsa, elaborada con cosméticos adulterinos».
la aumenta, el rasgo irónico de un joven invitado a comer de la víctima y
convertido en víctima (zb/p//!bp).
Otras aliteraciones contribuyen simplemente a la sonoridad: lqb, blq,
hlk; plb, 'l-pb,

24 Y ahora, hijos míos, escuchadme,


prestad atención a mis consejos,
25 no se extravíe tras ella tu corazón,
no te pierdas por sus sendas,
PREGON DE LA SENSATEZ 231

Capítulo 8 Esto impide una distribución numérica regular. El movimiento en doble onda
es bien conocido en la literatura hebrea.
Esta introducción suena como variación de otras conocidas. En particular,
viene a la memoria una sección de Sal 19. He aquí algunas correspondencias:
El capítulo 8 muestra algunos signos de composición unitaria. Después de una
amplia introducción (1-11), la Sensatez pregona lo que es y puede ofrecer en el Prov 8 Sal 19
orden humano (12-21), después sus prerrogativas cósmicas (22-31); retorna la pt>ym 5 pty 8b
exhortación en los versos finales (32-36). Los versos 12-21 se dividen en dos yfr 6.9 ysr 9a
grupos o estrofas de cinco versos; si atendemos a la versión griega, según el
>mt 7 >mt lOb
sdq 8 fdq lOa
códice Vaticano (GB), también 22-31 se dividen en dos grupos de cinco. Con mbruis 10 (sinónimos) mzbb lla
alguna irregularidad, 32-36 son cinco versos. Bastaría tomar el primer verso

del capítulo como fórmula clásica de cita, con su halo' (frecuente en Re y Cr), La Sensatez personificada emplea un lenguaje hímnico.
para quedarnos con diez versos, fácilmente divisibles en dos grupos de cinco. Sujeto. Después de varios discursos del maestro, habla la Sensatez personi-
El total nos daría siete estrofas de cinco versos. ficada, que ya había pronunciado un discurso en 1,20-33. Los comienzos de
La cosa es posible y hasta plausible, pero no es convincente. Aunque la or- ambos discursos, 1,20-21 y 8,1-3, son tan parecidos, que invitan a la conside-
denación estrófica regular no falta en el AT (casos patentes: Lam; Sal 119; ración paralela de los textos. En el capítulo primero la Sensatez adopta ento-
varias perícopas de Eclo), no es frecuente. No es criterio seguro para corregir nación profética, como si su discurso fuera palabra de Dios; en el capítulo 8
metri causa si no se apoya en otras razones más fuertes. Por tanto, dejando la se presenta como uno de los maestros, quizá con autoridad especial, y los des-
búsqueda de estrofas regulares a lo largo de todo el capítulo, notemos otros borda con acentos de himno. Es como si el maestro dijera: hasta ahora os he
indicios de composición.
Entre la introducción y la conclusión hay una correspondencia marcada por hablado yo, ahora os hablará ella misma.
varias repeticiones: drk, 2.32; ptb, 3.34; !;km, 1.33; "dm, 4.34; sm', 6.32.33. Su puesto de enseñanza no es el templo ni el palacio ni la escuela, sino la
34; muisr, 30.33. Lo suficiente para sujetar formalmente las dos piezas, que plaza pública y los lugares más concurridos de la ciudad. Casi como un vende-
por el contenido resultan complementarias. Si 1-11 apelan al valor de la oferta, dor ambulante (recuérdese Is 55,1-2) o como un pregonero del vecindario.
32-36 se fijan en las consecuencias definitivas. Otras repeticiones vinculan la Y se dirige a la gente en general, sin distinción de clases, y a jóvenes inexper-
sección 12-21 con la conclusión: el hallazgo o logro de 12.17.35, ms', y la corre- tos en particular.
lación amar/odiar, 'hb/sn', en 13.17.21 y en 36. La sección cósmica comienza Su oferta y la recomendación que de ella hace suenan bastante conocidos.
con Yhwh y termina con rdm (22.31), la conclusión recoge ambos términos en Escuchamos los términos sapienciales 'rmb, lb, muisr, d<t y bkmb; los valores
34 y 35. y sus opuestos nkf?, ysr, >mt//rJ<, ~dq//'qs; también la valoración comparativa
Estos datos favorecen la impresión de una composición unitaria. Lo cual no con objetos o materiales preciosos.
significa que sea original, resultado de un plan previsto por el autor; podría
ser obra de un autor posterior. La cuestión no se resuelve con sólo estos datos.
Otros signos de composición los iré indicando al comentar cada sección.
El capítulo se relaciona también con el anterior. La Sabiduría o Sensatez Pregón de la Sensatez
es figura antitética de la ramera del cap. 7. Una «acecha» en las esquinas, la
otra «se planta» en medio de las calles; una busca el secreto, la otra pregona 1 La Sensatez pregona,
en público; una emplea palabras lisonjeras y engañosas, la otra habla derecha- la Prudencia levanta la voz,
mente y sin rodeos; una ofrece placeres prohibidos, la otra brinda acierto y
prosperidad; una conduce a la muerte, otra a la vida. El mal amor (7 ,18) se 2 en puestos elevados junto al camino,
opone al buen amor (8,17 .21). Salazar resume: «Contra meretricias voces, Sa- plantada en medio de las sendas,
pientiae clamores». 3 junto a las puertas, a la boca de la ciudad,
1-11. La repetición de bokma al principio y al fin forma inclusión y defi- en los accesos de los portales grita:
ne los límites de la sección. He sugerido la posibilidad de dividirla en un título 4 A vosotros, caballeros, os pregono
y dos quintetas: 1.2-6.7-11. Pero el movimiento clásico de exhortación y moti- y dirijo la voz a los plebeyos;
vación sugiere otra distribución del material. 5 los inexpertos, aprended sagacidad;
Tres versos narrativos en tercera persona introducen la escena . .En el cuar- los necios, aprended a tener juicio.
to, la Sensatez en persona comienza su discurso; después de un verso de exor- 6 Escuchad, que hablo sin rodeos,
dio, pronuncia sus imperativos y razones en dos ondas. Eso nos da el esquema:
abro los labios con sinceridad;
7 mi paladar repasa la verdad
imper + imper + imper 5-6 ki + ki 6.7 kol 8.9
y mis labios aborrecen el mal;
imper 10 ki lla ko! llh
232 CAPITULO 8,1-11 PREGON DE LA SENSATEZ 233
8 todas mis palabras son justas, lada: a los inexpertos o ingenuos o infelices les viene bien la sagacidad o
ninguna es desatinada ni tortuosa; cautela, mientras que los necios andan faltos de juicio (pero puede verse
9 son claras para el que entiende el paralelismo de pf'ym y bsr lb en 7,7). El verbo es el mismo en ambos
y rectas para el que comprende. hemistiquios; la versión griega ha leído en el segundo hkynw lb = pres-
1 O Recibid mi corrección y no plata, tad atención, que también hace sentido aceptable. Hay que comparar
un saber más precioso que el oro; estos dos grupos con los dos del v. 9: sirve de enlace el verbo hbyn en
11 porque la sensatez vale más que los corales diversas acepciones. Unos tienen que aprender, otros ya han aprendido
y ninguna joya se le puede comparar. y saben valorar.
Sagacidad y juicio son especie del género blemb. Es lo primero que la
1. El halo' inicial puede pronunciarse como interrogación retórica Maestra quiere enseñar, o bien es una primera muestra de multitud de
encareciendo el hecho: «¿Es que no pregona la Sensatez?». Como sugirien- dones.
do que nadie puede aducir ignorancia alegando no haber oído. El hl' se 6. Se discute el sentido de ngydym. Unos piensan en lo elevado o
usa también como fórmula para citar una fuente: de ordinario, al final conspicuo, otros en lo principal o principesco, otros en lo que está en-
de los reinados en Reyes y Crónicas. Como aquí se encuentra al comienzo frente como objeto o propósito. Dado que ngd significa frente a, delante
y sin partícula demostrativa ( bmb, 'lh), parece más probable el valor de de, podemos suponer un sentido derivado: de frente, derechamente, sin
pregunta retórica. rodeos; compárese con el «hablar por detrás, a la espalda» de Jr 12,6.
«Prudencia» o inteligencia es otro nombre del mismo personaje. Se Mysrym en su primer sentido es rectitud, que también funciona en campo
podrían traducir en castellano sin artículo para marcar la personificación ético. Lo que va derecho del corazón a los labios, sinceridad; lo que va
poética. La bina bkmb bynh es corriente. Los verbos qr' y ntn qtol, refor- derecho del que habla al que escucha, de frente y no torcidamente.
zados por rnn, indican un discurso o pregón en voz alta y fuerte, para ha-
7-8. Estos dos versos reflejan valores éticos y sus opuestos: la ver-
cerse oír de la gente, quizá para sobreponerse a las conversaciones de la
gente. dad opuesta a la maldad, la justicia opuesta a la falsedad. Es decir, las
oposiciones están colocadas en quiasmo, y equivalen a verdad sin engaño,
2-3. Cuatro referencias locales con valor de totalidad. Pueden com- honradez sin maldad. El paladar es sede del gusto: 24,13; Cant 2,3; Job
pararse con la topografía urbana del capítulo 7: btos, rbb, pnb, suq. No 12,11; 34,3; también to'aba puede significar repugnancia, asco. De modo
es claro si drk y ntybh están dentro o fuera de la ciudad; en cualquier que la imagen, levemente apuntada, sugiere el gusto físico como metáfora
caso, han de ser puntos bien transitados. Byt puede significar dentro, en del gusto y apreciación moral. Pero paladar y labios pertenecen también
medio; el plural «sendas» puede sugerir que se coloca en encrucijadas o II la esfera del lenguaje, que suena en primer plano en estos versos: el
se refiere a presencias sucesivas en diversos puntos. Las «puertas» de la paladar, que saborea manjares, musita o susurra palabras; véase Sal 37,
ciudad son el sitio clásico de las reuniones, del comercio, lugar donde se 30: «la boca del honrado habla sabiamente», py ~dyq yhgh bkmb. Los
despachan los asuntos: es lo que el foro de los romanos, la plaza de nues- labios, empleados en hablar, sienten repugnancia.
tros pueblos. También es lugar obligado de paso. Los «portales», si no es 9. Parece limitar el alcance o eficacia del discurso: el hombre que
sinonimia requerida por el paralelismo, indicaría algunos puntos más entiende, que alcanza saber, lo encuentra justo y acertado. Como si hicie-
concurridos. ra falta sintonizar para resonar. Recuérdese el final de Oseas: 14,10.
4. La forma anormal 'isim como plural de 'ís se lee en Is 53,3; Sal 10-11. Comparaciones para ponderar el valor de la sensatez son
141,4. Al usarse como correlativo de bny 'dm, polariza su significado y rópico del género y alcanzan un desarrollo ejemplar en Job 28. El sin-
opone nobles a plebeyos: Sal 49,3; 62,10 y quizá Is 2,9. En esta inter- 1:tgma lqb mwsr significa con frecuencia «escarmentar», el sentido domi-
pretación la bina funciona como expresión polar designando la totalidad nante de mwsr es corrección, como parte integrante de la educación. Si
de los ciudadanos responsables. vonservamos el posesivo de mwsry, según el texto hebreo, su función se
extiende al d't del segundo hemistiquio.
5. En paralelismo se presenta otra bina de destinatarios: inexpertos
En el último verso parece fallar la ficción literaria de la personifica-
y necios. Si lo primero se aplica más fácilmente a jóvenes (7,7), no excluye ción: la Sensatez maestra ofrece sensatez. ¿O se ofrece a sí misma?, ¿se
otras edades. Las dos categorías o la doble designación mira a personas ofrece como esposa incomparable? La imagen ha surgido en 7,4; la mujer
que tienen necesidad y son capaces de aprender. No son los necios confir- h.rcendosa se compara a los corales: 31,10, como aquí la Sensatez. Pero
mados en su necedad, ni los inexpertos cerrados a la experiencia. La dis- l:is semejanzas son demasiado débiles para concluir con probabilidad. En
tribución de los dones ofrecidos, aunque no deba apurarse, parece calcu-
234 CAPITULO 8,12-21 HIMNO DE LA SENSATEZ 23.5
cuanto al nbbr, admite dos lecturas sin que cambie apreciablemente el 16 por mí gobiernan los gobernantes
sentido: un saber más preciado que el oro, o un saber mejor que oro y los nobles dan sentencias justas
preciado. / /y los nobles: todos los jefes legítimos.
17 Y o amo a los que me aman,
Himno de la Sensatez los que madrugan por mí me encuentran.
18 Y o traigo riqueza y gloria,
12-21. La articulación formal está marcada por los comienzos ana- fortuna sólida y justicia; / /limosna
fóricos y de las dos quintetas: los versos 12 y 17 comienzan con 'any 19 mi fruto es mejor que el oro puro,
= yo y terminan con mf = encontrar, conseguir. En la primera estrofa mi renta vale más que la plata.
domina un movimiento enumerativo de propiedades con posesivos, ly, by,
ly; la segunda estrofa tiene un movimiento más variado. En ambas se 20 Camino por la vía de la justicia
repiten los términos sdq y sp] con variación de sentido, aunque subra- y sigo las sendas del derecho,
yando el carácter ético del gobierno. 21 para legar riquezas a mis amigos
El conjunto pregona los bienes que la Sensatez puede ofrecer. Bienes y colmar sus tesoros.
de prosperidad, riquezas y honores, y bienes de un gobierno efic~ent~ y
justo. Ambas cosas y su unión son tradicionales en el mund? sa~~encrnl. 12. Es dudosa la interpretación del segundo hemistiquio. Da'at es
La instrucción del visir Ptahotep (hacia 24 50 a. C.) pasa sm dificultad una de las cualidades sapienciales típicas; en este capítulo la hemos encon-
de un tema a otro: «No te engrías por tu saber ni te fíes de tu inteligen- trado en los vv. 9 y 10, y ya figuraba en el catálogo programático de 1,
cia. Si eres un jefe que gobierna los asuntos del pueblo, procura que no 2-6. Además, puede significar conocimiento, trato, lo cual da un paralelis-
haya maldad en tus asuntos. La justicia es grande y su hábito es dura~ero» mo de sinonimia con skn = vecina, del primer hemistiquio. El estilo favo-
(ANET 412). En la tradición, quizá vieja, del rey Salomón buen gobierno y rece la segunda interpretación sin dirimir la cuestión. Algunos corrigen
prosperidad se aúnan siguiendo un orden de precedencia: 1 Re 3,10-14. da'at en moddat = familiar, pariente, y leen en nifal 'ms = me encuen-
La lista de cualidades sapienciales y bienes ofrecidos en estos diez ver- tro, soy. Ya conocemos la polaridad de 'arma y mezimma: sagacidad o as-
sos es abundante, aunque no todos los datos estén claramente diferencia- tucia, reflexión o intriga. Aquí tienen valor positivo: son como damas de
dos. En el orden sapiencial encontramos: blemb, 'rmb, d't, mzmb, 'sb, compañía de la Dama Sensatez.
twsyh, bynb, gbwrh; en el orden de prosperidad: 'sr, kbwd, bum, pry, 13. La primera sentencia desentona por todos los conceptos y hay
tburb, y la justicia ya señalada. que desecharla como glosa. Parece haber sido inducida por r' y sn' y qui-
Ofrezco la traducción del texto añadiendo alternativas marcadas con zá por el deseo de introducir en el programa el yr't Yhwh como en 1,7.
el signo //. En cambio, no hay razón para suprimir el resto del verso. Está en
primer lugar la razón formal de las quintetas. Además, al skn (y d't) se
opone el sn', completando la polaridad de las actit_ud:s de atra~ción y
Himno de la Sensatez rechazo; el detestar se opone al amar de los versos sigutentes; la mstruc-
ción antes citada de Ptahotep y el libro de los Proverbios muestran abun-
12 Yo, Sensatez, soy vecina de Sagacidad dantemente que la soberbia es uno de los grandes enemig?s de la sen~atez.
y consigo el trato de Reflexión La selección es interesante: actitud, conducta y lenguaje (pensamiento,
/ /y soy pariente de Reflexión. palabra y obra).
13 ( Odiar el mal es respetar al Señor). 14. La cuaterna tiene un parecido sorprendente con Is 11,2:
Orgullo y soberbia, mal camino y boca falsa,
Is 11 blzmb bynh 'sh gbwrh
los detesto. Prov 8 <sb twsyh bynh gbwrh
14 Son míos el consejo y el acierto,
son míos la prudencia y el valor. Es lógico que en el texto presente no se mencione bkmb, por lo cual
/ /Yo, Prudencia, poseo el valor. uosyb funciona como elemento de sustitución paradigmática. Pero no
15 Por mí reinan los reyes podemos argüir dependencia en ninguna dirección (yo pienso que Pro:7 8
es posterior a Is 11). Puede tratarse de listas comunes en las que s_e ins-
y los príncipes dan decretos justos, piran libremente autores diversos. Sólo hay que notar que Proverbios se
2.36 CAPITULO 8,12-21 HIMNO DE LA SENSATEZ 2.37
mantiene en la esfera sapiencial, mientras que Isaías traspone la cuater- y el mal amor, el sentido específico parece imponerse; en concreto, 7,
na a la esfera carismática del espíritu. 'sb y gbwrh pueden representar la 15.18 reúnen 'bb y sbr/ml, como 8,17 (aunque el sujeto es ella). Lo po-
habilidad política y el valor militar, a condición de dejar abiertas las dría confirmar la tradición posterior del Eclesiástico (14 y 51,1.3ss) y de
fronteras de demarcación (porque también la 'sb es necesaria en la guerra; Sabiduría (8). Frente al mal amor se ofrece el buen amor de la esposa
véase 20,18). twsyh es bastante genérico y más aún bynh. Precisamente de juventud y de la Dama Sensatez. Véanse también 4,6.8, que habla de
lo genérico de bynh es un dato para afrontar el segundo hemistiquio del amar y abrazar a la sensatez, y 29,.3, que opone el amor de la Sensatez al
v. 14, que comienza extrañamente por 'ny bynh. ¿Hay que cambiarlo en juntarse con rameras.
ly, como sugieren las versiones antiguas? Al comienzo del capítulo se Otra explicación sería ver aquí una transposición de la exigencia di-
presenta la protagonista con dos nombres: Sensatez y Prudencia; al prin- vina de ser amado, según Ex 20,6; Dt 5,10; 7,9, en una actitud como la
cipio de la sección 12-21 encontramos 'aní bokma y 'aní bina, ¿no es de 1,20-3.3. Esta explicación me parece menos convincente. Véase, con todo,
coherente la repetición? A lo cual se añaden dos ly {14ab) y dos by (15. el paralelo de Jn 14,21.
16). Si cambiáramos el orden de los dos hemistiquios, la dirección fluiría 18. La primera bina se lee en .3,16 y en 22,4; en la segunda parece
suavemente. Tendríamos una triple anáfora con 'ny (12.14.17): a la pri- incoherente el término sdqb: riqueza, gloria, fortuna, justicia. Caben dos
mera siguen dos cláusulas con verbo finito; a la segunda siguen las dos interpretaciones: a) leer el segundo hemistiquio como hendíadis, fortuna
binas de ly y by; a la tercera una serie más libre. El verso 14 se leería así: sólida y justa o bien ganada (véase la implicación de 1.3,11); b) la inco-
'ny bynh ly gbwrh ly 'sb wtwsyh; cuya forma rítmica 2 + 2 + .3 se puede herencia es buscada por su valor expresivo, indicando que esos dones
comparar, por ejemplo, con 7,12. deben ir acompañados de justicia. Prefiero la segunda explicación, según la
15-16. En estos dos versos leemos cuatro categorías ciertas de je- cual tanto el buen gobierno como la prosperidad están vinculados a la
fes más una dudosa. Son ciertas mlk, rzn, sr, ndyb; se discute spty. La justicia. En textos tardíos, sdqb también puede significar limosna.
asignación tradicional de significados es rey para mlk, príncipe para sr,
19. La Sensatez es un bien productivo. Como la mujer hacendosa
noble para ndyb y jefe para rzn, con tal de asignar a sr y ndyb una fun- cantada al final del libro, .31,10-.31.Véase .3,14.
ción dirigente y no sólo una categoría social. Si la función del rey está
definida, no lo están las otras. Una cuaterna es con frecuencia recurso 20-21. Remacha el tema de la justicia. El camino de la justicia: 12,
para abarcar la totalidad (ya en Ex 15,14s). El hebreo cierra la frase con 28. Prepara la conclusión final, introducida con el gerundio lhnpyl. Este
verbo significa instalar en un terreno, dejar una heredad, bienes inmue-
kl spty sdq, que se puede traducir: todos jueces/gobernantes justos/legí- bles. Lo completa el 'sr, que significa depósito, alacena, despensa, tesoro.
timos; cláusula que deja al aire el ndybym y que habría que tomar como nbl es la idea de .3,.35; 28,10, opuesto a 14,18.
recapitulación no muy significativa. Por eso se recomienda la lectura que Sensatez, justicia, gobierno, prosperidad: el discurso es prometedor,
parece suponer la versión griega: los príncipes juzgan/gobiernan con pero genérico, sin analizar situaciones, fines y medios. Es recomendación
justicia. El paralelismo con el verso precedente apoya también esa lectura general más que instrucción específica. Puede suscitar el amor, no ilumi-
en forma finita. En efecto, los dos primeros hemistiquios son rigurosa- na la inteligencia.
mente paralelos, los segundos terminan en sdq. El esquema con el texto 22-.31. Lo que sigue es del todo diverso, supone otra visión en el
corregido sería: autor, otros intereses y valoraciones en su público; en su posición actual
bi m'liíktm yimláku w'rot'ním y'potfqu sedeq tiene efecto cumulativo. Una cosa es recomendar la Sensatez por las ven-
bí siírim yiísoru ún'dibim siip'{u sedeq tajas que otorga en la vida política y civil, discurso noble a ras de tierra, y
1
otra es remontarse a la esfera celeste y a los orígenes; como quien dice,
A la razón formal se añade la de contenido: hablar aquí de gobernantes
legítimos no añade nada; en cambio, insistir en la justicia como programa música celeste. Las dos mentalidades y los dos textos, ¿pertenecen a épo-
cas diversas? Caben varias respuestas hipotéticas:
de gobierno es una convicción sapiencial y profética (véanse 16,12; 25,5,
y el citado Is 11,5). La corrección de sdq en 'rs no se impone. texto A etapa I ( 12-21)
texto B etapa II (22-31)
17. La segunda estrofa comienza y termina con una referencia a los unión AB etapa II o III
'ohabay: ¿en sentido genérico de amistad o en sentido específico de
amor? Cuando el AT introduce a una mujer como complemento del verbo Es perfectamente posible que un autor posterior, con todo el peso de la
'bb, siempre tiene sentido amoroso: pretendientes, novios, amantes, como tradición, haya compuesto un texto unificado reuniendo las dos grandes
en Gn 24,67; 29,18.30 . .32; .34,.3; Dt 21,15s; Jue 16,4; excepción, Is motivaciones tradicionales. La cosa sucede en el libro de la Sabiduría,
66,10. Además, después de los capítulos precedentes sobre el buen amor que, siguiendo las reglas del género «encomio», alaba a la Sabiduría por
238 CAPITULO 8,12-21 HIMNO DE LA SENSATEZ 239
su origen, su naturaleza, sus obras ( genos, physis, praxeis), El ejemplo mero de precedencias, diez o nueve. La segunda estrofa insiste primero
es tardío, pero la idea de que Dios crea con destreza ( /pkmh o tbwnh) en la simultaneidad, «cuando» expresada anafóricamente con be- + infi-
no lo es. En conclusión, hay un momento histórico en que dos argumentos nitivo. Propongo el esquema del movimiento, metiendo entre paréntesis
para recomendar el cultivo de la sensatez son simultáneamente aceptables. los hemistiquios dudosos:
A ese momento pertenece el texto que tenemos delante, sea de un autor
o de varios. El marco, 1-11 + 32-36, puede pertenecer a la etapa final. . 27
28
bhkynw b/;,wqw
b'msu: b'zioz
La ¡;abidurí.a de estos versos no es Dios ni una divinidad de su corte 29 (bswmw we-)
(uno de los bené 'elohim). Es una criatura, pero no una de tantas, una 29c bbuiqio urbyb
más del mundo creado, aunque sea la primera. Procede de Dios y pre- 30 urbyh s'Jw'ym msbqt
31 msbqt s's'y
cede al mundo, ocupa una posición intermedia. Posterior a Dios y anterior
al universo, inferior a Dios y superior al mundo. ¿Es una persona exis- Queda claro el cambio formal de 29ab, verso que falta en el manuscri-
tente y real, es una personificación poética, es un proyecto en una mente,
es una cualidad de un artesano? to B de los LXX; la imagen, con sujeto equivalente y verbo 'br, se lee en
El poeta la presenta como personaje que nace, aprende, actúa, juega. Jr 5,22; Sal 148,6; Sal 104,9.
Personaje poético dotado de consistencia autónoma dentro del poema. No
se sigue que el poeta se refiera a un ser personal existente fuera del 22 El Señor me creó como pnmera de sus tareas,// estableció
poema. antes de sus obras;
Ya autores antiguos tuvieron que luchar con este texto en la contro- 23 desde antiguo, desde siempre fui formada,
versia con los arrianos. Estos aducían algunos versos de este poema para desde el principio, antes del origen de la tierra;
demostrar que el Hijo de Dios, palabra o sabiduría, era criatura. Gregario 24 no había océanos cuando fui engendrada,
Nacianceno (Sermón 39,4) menciona la opinión de algunos antecesores no había manantiales ni hontanares;
que interpretaban el paso como «prosopopeya» o personificación, al estilo 25 todavía no estaban encajados los montes,
de otras del AT.
Delitzsch piensa en una especie de idea ejemplar o arquetipo del antes de las montañas fui engendrada;
mundo; como una imagen o modelo que Dios proyecta en su mente antes 26 no había hecho la tierra y los campos/ /y la hierba
de pasar a la realización. ¿Es bíblica tal concepción del proyecto mental? ni los primeros terrones del orbe.
Se puede citar la analogía de Sal 7,15: «concibió un crimen, está preñado 27 Cuando colocaba los cielos, allí estaba yo;
de maldad, da a luz un fraude»; el salmo habla de una decisión más que cuando trazaba la bóveda sobre la faz del océano,
de una imagen interna. Más pertinente parece Prov 20,5: «agua profunda //el horizonte
es un plan en la mente: el hombre perspicaz lo sonsaca». Cuando el AT 28 cuando sujetaba las nubes en la altura
habla de modelo, tabnit, se refiere a una imagen externa, visible: Ex y reprimía las fuentes abismales//subterráneas
25,40 (una especie de maqueta del templo). Con todo, la analogía es vá-
lida y muestra que semejante modo de pensar no es ajeno al mundo bí- 29 (cuando imponía su límite al mar,
blico. Lo que distingue nuestro caso es el carácter personal de la blemb, y las aguas no traspasan su mandato);
y también que ella participa activamente en la realización. cuando asentaba los cimientos de la tierra,
Otros textos hablan de la bkmb o su sinónimo tbwnh como cualidad 30 yo estaba junto a él, como artesano,
del artesano o artífice para realizar su obra: Jr 10,12 = 50,15; Sal 104, yo estaba disfrutando cada día,
24; Prov 3,19. El último texto es más interesante por su relación próxi- jugando todo el tiempo en su presencia,
ma (ya documentada) con el presente capítulo: «El Señor cimentó la 31 jugando con el orbe de su tierra,
tierra con destreza (bhkmh) y afirmó el cielo con pericia (btbwnh)»: disfrutando con los hombres.
véanse también Sal 136,5; Job 26,12. El presente poema toma esa cua-
lidad y hace de ella un personaje poético.
La sección se divide en dos estrofas de cinco y seis ( o cinco) versos. 22. El verbo qnh tiene dos significados básicos: en griego, ktizein
En la primera se martillea la idea de prioridad variando los sinónimos. El y ktasthai; en latín, parare y comparare; en castellano, crear y adquirir
movimiento regular y paralelo se tropieza en el último hemistiquio con (nótese la variante: crear una obra, crearse una fortuna/una posición).
una dificultad que examinaré más adelante. Por ella queda dudoso el nú- En el primero algunos distinguen crear y procrear.
a) Adquirir. Si el hombre debe adquirir, qnh, sensatez (4,5.7; 16,
240 CAPITULO 8,22-31 HIMNO DE LA SENSATEZ 241
16; 17, 16, comprar), no hace sentido decir que el Señor adquiere sabidu- cion. biosiot significa lo que queda fuera: si el punto de referencia son
ría (cf. Eclo 1,8). las casas, significará las calles; si son las ciudades, significará los campos.
b) Crear. Gn 14,19.22: «creó el cielo y la tierra»; quizá Sal 78,54 Pero este sentido no es normal, por lo que muchos corrigen en pJyr
y Ex 15,16. Eclo 1,9 dice que «el Señor en persona la creó» (la sabidu- = hierba (syp y 'sb en Gn 2,5), que hace buena pareja con 'prwt.
ría); no sabemos si el hebreo original decía br' o qnb; en cambio, Job El r's del segundo hemistiquio lo toman muchos en el sentido de
28,27 usa el verbo hkyn = asentar, establecer. El sentido crear encaja «suma, masa». Creo que todo el desarrollo de esta quinteta pide aquí una
perfectamente en el contexto. indicación temporal, por eso considero r's semejante a r's y qdm del v. 23
e) Crear es procrear en el orden de la generación. Está claro en Dt (aunque con min-). Otra lectura posible: «Todavía no había hecho la
32,6: «El es tu padre, que te creó»; evita el verbo yld. Al mundo de la hierba ni el primero de los terrones/el primer terrón».
generación pertenece Sal 139,13: «tú has creado mis entrañas». A favor
de este sentido está el biollt», repetido en 24 y 25; significa dar a luz y 27. púg es el círculo o la esfera. En mirada horizontal sería el hori-
se dice también del orbe en Sal 90,2, como paralelo de yld. La presenta- zonte redondo que limita la tierra. En tres dimensiones sería el firma-
ción de la bokma como personaje poético favorece también este tercer mento como bóveda que se apoya y delimita el horizonte total. Job 22,14
sentido más preciso. precisa burg smym = bóveda del cielo, por donde se pasea Dios; en cam-
El nombre drk significa camino y viaje, el camino que se anda o se bio, 26,10 dice bq (quizá pqq) pg 'l pny mym = trazó un círculo sobre
emprende; de ahí también la tarea que se emprende (y el modo de reali- la superficie de las aguas, y añade a continuación: «en la frontera de la
zarla). El sentido de tarea parece el más oportuno aquí. No hace falta luz y las tinieblas». El otro texto es Is 40,22: «el que habita/se sienta
apelar a un significado «dominio» (según el ugarítico drkt), que aquí no sobre el círculo de la tierra», indicando la altura que le permite ver y
mejora el sentido. abarcar todo.
Pasando m': al verso siguiente, nos queda un verso de fórmula
2+2+2 en 22. 28. Las nubes, spqym, figuran también en 3,20 destilando rocío.
Las nubes, pesadas por su carga de agua, se mantienen en la altura por-
23. Con el arreglo propuesto ambos hemistiquios comienzan con que Dios las sujeta allí: es un hecho paradójico, como el asentar los con-
doble nota temporal: m'z m'wlm // mr's mqdm. Y el verso recobra el tinentes encima del movible océano. Pueden verse Is 45,8; Job 36,28;
ritmo 3 + 3. Si leemos el verbo nsk, perseguimos el proceso semántico Sal 78,23; Job 38,37. El verbo "zur: del segundo hemistiquio debe tener
derramar-ungir-constituir (véase Sal 2,6). Como no se indica el objeto valor transitivo: con una simple metátesis y leyendo piel resulta b"'azzezó
del nombramiento, muchos autores recurren al skk o nsk = tejer. El se- = cuando él dominaba/reprimía. La vocalización de 'ynwt puede estar
gundo se lee en Is 25,7 (30,1?), el primero en Sal 139,13: «me has tejido equivocada o reflejar una variante. A las aguas celestes corresponden las
en el seno materno» (paralelo qnh). Este verso recibe especial atención aguas subterráneas, como en la lectura combinada de Dt 11,11 y 8,9.
porque ofrece en paralelismo qnh y skk, como Prov 8,23s. Así, se obtiene
en nuestra perícopa la secuencia qnb-skk-bll = engendrar, formar en el 29. Ya he indicado que los dos primeros hemistiquios son sospe-
seno, dar a luz. chosos. Pero convertir la sospecha en juicio para eliminarlos sería juicio
Menciona la tierra, antes del océano, y no menciona el cielo: ¿es in- temerario. Aquí se habla del mar en cuanto diverso de los continentes, el
tencionada la elección? El cielo lo reserva para comenzar la segunda mar delimitado por costas y playas, el mar obediente a pesar suyo a la
estrofa. orden de Dios.
24. El plural thwmwt parece designar aquí el océano profundo so- 29c-30a. Uniendo ambos hemistiquios se restablece simplemente
bre el que se asienta la tierra, cuyas aguas afloran por veneros y manan- el flujo rítmico, y resulta un verso de enlace: continúa la serie de notas
tiales: «el océano acostado en lo hondo» (Dt 33,13). En el segundo he- temporales e introduce la apódosis amplia (en 27a ya sonaba una apó-
mistiquio se recomienda la corrección de nkbdy en nbky, según Job 28, dosis breve).
11; 38,16. Después de la tierra, el mundo subterráneo (véase Ez 31,4, Los cimientos de la tierra: Miq 6,2; quedan patentes: Sal 18,16;
thwm = aguas subterráneas; también Dt 8,7, paralelo 'ynwt; Sal 71,20). tiemblan: Is 24,18; Sal 82,5.
25. Los montes se sumergen ( f b') parcialmente en el océano pro- Dejando a un lado enmiendas, 'amán admite dos sentidos o grupos
fundo para asentarlos; así, hundidos, emergen de las aguas y están firmes de significados:
(compárese con Sal 46,3s). a) El niño criado por una nodriza, o el pupilo educado por un
26. La repetición de 'rs, tierra, en este puesto no se justifica y tur- tutor, o genéricamente preferido; Aquila traduce titbenoumene, de ti-
ba el ritmo, pero está atestiguada por manuscritos y versiones sin distin- tbene = nodriza, lo cual puede sonar como continuación de la serie
«generativa» qnb-skle-biol] pyl. En cambio, la idea de un pupilo educado
16
242 CAPITULO 8 ,22- 31 HIMNO DE LA SENSATEZ 243
por un tutor no es coherente con dicha serie. Lam 4,5 menciona a h'mnym Salazar después de una explicación de conjunto, va interpretando por
'ly ttol' = «los que se criaron entre púrpura». . partes: 'primero en sentido literal, después aplicándolo a Cristo y a María.
b) El segundo significado es «artesano, orfebre, arquitecto», ates-
tiguado en el texto (dudoso) de Jr 52,15 (también los artesanos. son de- 32-36. Lo que sigue está claramente introducido como conclusión (
uitb) de todo lo dicho; por tanto, no haría falta motivar de nuevo los
:portados) y en Cant 7,2 en la variante '0~1;1an = .~rf~bre. Esta mter~~e- imperativos. El autor se deja llevar de la convención y nos da un doble
tación promueve a la /pkmh a una función demíúrgica. La tradu~c1on (o triple) imperativo, motivación con doble bienaventuranza 'sry, moti-
«aprendiz» parece mediar entre las otras dos: por un lado, enuncia la vación por consecuencias antitéticas introducida con kz. Queda colgando
actividad; por otro, expone la dependencia. Sab 7 ,21 llama a sopbia tekh- la cláusula 'l tprto (véanse 1,25; 13,18; 15,32; antónimos smr y sm').
nites, ya adulta y futura esposa de Salomón. Es posible que el autor haya ¿Qué hacer con ella? Se puede suprimir, o considerar como variante pa-
explotado la bivalencia: «junto a él» díce más que el «allí yo» (v. 27). radigmática, antitética de sm• en 33a (en 13,18; 15,32 el complemento es
La cercanía parece sugerir intimidad; viene a la mente el eis ton kolpon mwsr). En cualquier caso, creo que no se puede sacrificar el w/pkmw,
.tou Patros de Jn 1,18. (Las versiones antiguas traducen barmozousa, sobre el cual gravita toda la exposición precedente: gracias a la Sensatez,
componensi. el hombre se hará sensato; el maestro es mediador con sus exhortaciones.
30bc. El s'sw'ym (sin posesivo) es paralelo de sbq. Entre los dos Pues la que se presentó como maestra terminó como compañera.
-expresan y sugieren el carácter lúdico de la escena y de la actividad ~rte- Dado que disponemos en 32-34 de tres parejas de hemistiquios y la
sana y artística. Frente al trabajo, «con el sudor de la frente», se despliega tercera no es separable, caben dos disposiciones o tácticas de las dos pri-
una actividad que es más bien juego y disfrute, cuyos productos llevan la meras: ab/ab y aa'/bb', operando con «escuchad» y «dichosos». La ter-
huella de la libertad creativa y resplandecen de belleza. El sentido funda- cera se articula en dos gerundios. 33b turba la construcción sin añadir
mental de ff;q se puede especificar en actividades emparentadas: reír de nada: puede haber sido añadido por el tópico pr' mtosr = rechazar la
gozo (Sal 126,2), danzar (2 Sm 6,5; Jr 31,4), en concreto la danza sacra corrección que leemos en 13,18 y 15,32. Sigo la disposición del texto
«delante del Señor» (2 Srn 6,21), divertirse (Jr 15,17), retozar (o hacer hebreo, invitando al lector a experimentar otra ordenación.
.deporte, Sal 104,26), y en su variante sbq significa también ~os juegos
del amor (Gn 26,8) (Ecl 3,4 limita el tiempo de la risa con el tiempo del 32 Por tanto, hijos, escuchadme:
llanto). El juego «ante Dios» es liturgia. dichosos los que siguen mis caminos.
Día a día: algunos escuchan una alusión a los días de la creación. Es 33 Escuchad mi corrección y seréis sensatos,
.tan difícil probarlo como refutarlo, pero el paralelismo bkl 't no favorece [ no la rechacéis]
unívocamente la idea. 34 dichoso el hombre que me escucha,
31. La partícula be- como régimen del verbo s/pq/ ~/pq no es claro si velando en mi portal cada día,
indica el lugar o el objeto. Sal 104,26: el Leviatán juega en él (mar), o guardando las jambas de mi puerta.
Dios juega con el Leviatán como objeto de deporte. Esto abre dos posi- 35 Pues quien me alcanza, alcanza vida
bles interpretaciones: a) Sabiduría maneja la tierra como un juguete, y goza del favor del Señor.
juega con ella; b) terminada la tarea, Sabiduría hace de la tierra su campo 36 Quien me pierde, se arruina a sí mismo;
de juego y de los hombres sus compañeros de juego. Su juego preferido
está en la tierra y con los hombres. Allí concluye su itinerario y comienza / /Quien me pierde, violenta su vida,
su nueva actividad. Eclo 24 describe un itinerario medianamente pareci- los que me odian aman la muerte.
do: /pkmh hace un largo recorrido por cielo y tierra hasta encontrar mo-
32-34. Cada invitación a escuchar se premia con una bienaventuran-
rada permanente en Israel. Viaje y no creación, el pueblo escogido y no la za. Después de la visión altísima de la Sensatez y su juego maravilloso, re-
humanidad, morada y no juego. cordar la corrección parece una caída o una recaída. En parte es conven-
Así termina en compañía de los hombres la que empezó a partir del ción del género, en parte lo pide la sección 1-11, que se dirige a los in-
'Señor y estuvo con él (22.30). De aquí arranca una especulación doble: expertos. El enamorado o transido de deseo por tan alta dama no ha de
a) Los hombres que tratan o juegan con ella serán sensatos, juiciosos, rehuir la parte dura del camino para alcanzarla:
sabios; la sapientia constituye al homo sapiens. Leemos en 10,23: «El
necio se divierte (shq) haciendo trampas, el hombre prudente con la sen- Eclo 4,17 disimulada caminaré con él,
satez». b) La otra especulación es de signo cristológico, dado que el Me- comenzaré probándolo con tentaciones;
cuando su corazón se entregue a mí,
sías es «sabiduría de Dios» (1 Cor 1,24) o procedente de Dios (1,30). 18 volveré a él para guiarlo y revelarle mis secretos;
244 CJ\PITULO 8,32-36
véase del mismo autor 6,18-31. Bienaventuranzas recurren en el libro: Capítulo 9
3,13; 14,21; 16,20; 20,7; 28,14; 29,18; también en Eclo 14,ls; 14,20;
26,1; 34,8; 48,11; 50,28.
Como tiene unos caminos, así tiene una casa donde reside. Se diría
que no basta escuchar el pregón callejero o que el pregón sirve para con- Este capitule consta claramente de tres sextinas o piezas de seis versos.
vocar a su casa. Véanse Edo 6,36 y 14,21-22: La primera y la tercera se corresponden estrechamente y delatan a la se-
gunda como intrusa. Por tanto, leeremos y comentaremos primero el
el que presta atención a sus caminos calculado e intencionado díptico de las damas Cordura y Necedad (ver-
y se fija en sus sendas;
sale tras ella a espiarla sos 1-6.13-18).
y acecha junto a su portal.

35-36. Como otras conclusiones, este capítulo desemboca en el dile- Banquete de la Sensatez y la Locura
ma esencial, de la vida o la muerte, y en la esfera religiosa del favor divi-
no. No es vida a secas, sino vida en buenas relaciones con el Señor. Como
dice el Midras a Prov: «¿Quién es el encontrado (alcanzado) en las pala- 1 La Sensatez se ha edificado una casa,
bras de la Torá? Dios, dice Is 55». La Sensatez, procedente de Dios y ha labrado siete columnas,
vecina suya en la tarea creadora, se ofrece ahora como mediadora eficaz 2 ha matado las reses, mezclado el vino
de esas relaciones. «Alcanzar el favor del Señor»: 12,2; 18,22. Una va- riante y puesto la mesa,
en Eclo 4,12: «Los que la aman, aman la vida; los que la buscan, alcanzan 3 ha despachado a sus criadas a pregonarlo
el favor del Señor». en los puntos que dominan la ciudad.
Por antonimia con mwt, el nps del primer hemistiquio puede significar 4 «El que sea inexperto, venga acá;
vida, creando así las correspondencias paralelas ~t'y//sn'y, 'hb//~ms, mwt// al falto de juicio le quiero hablar:
npi. «Amar la muerte» es expresión enérgica, única en esta forma concisa. 5 Venid a comer de mis manjares
Puede compararse con Tob 12,10: «los pecadores y los malhechores son ene-
migos de sí mismos» (polemioi tes heaut6n psykbés); Sab 1,16: «los impíos y a beber el vino que he mezclado;
llaman [ a la muerte J a voces y con gestos, se consumen por ella creyéndola su 6 dejad la inexperiencia y viviréis,
amiga» (philon). seguid derechos el camino de la prudencia».
He indicado repetidas veces algunas relaciones de este capítulo con 3,13-26. 13 Doña Locura es bullanguera,
Doy aquí una lista de correspondencias verbales a las que se suman otras te- la ingenua no entiende de nada,
máticas que una lectura paralela descubre fácilmente:
14 está sentada a la puerta de casa,
3,13'sry 'dm 8,34 en un asiento que domina la ciudad,
ms' ypyq 35
tbwnh 1 15 para gritar a los transeúntes, /pregonar
14 ksp 10.19 a los que van derechos por el camino:
hrws 10.19 16 «El que sea inexperto venga acá;
ibw;h 19
15 pnynym 11 al falto de juicio le quiero hablar:
kl PNY [> yitou: bh 11 17 El agua robada es más dulce,
16 'sr wkbwd 18
17 drk ntybwt 2.3.20 el pan a escondidas es más sabroso».
18 pyym =22 35 18 Y no saben que en su casa están los difuntos,
19 ysd "rs knn imvm 29.27 y sus invitados en lo hondo del Abismo.
20 d't 9.10.12
21 bny twsyh mzmh 32.14.12
22 nps 36 Veamos ante todo las dos piezas en su relación al interno del capítulo.
23 tlk 20 Es patente el afán de armonizar el díptico: a) las dos piezas tienen seis
26 Yhwh smr 35.32.34
versos; b) hay una serie de repeticiones buscadas, aun a costa de la per-
Están representadas todas las secciones, también la cósmica. Falta en 3 toda fecta coherencia al interno del cuadro respectivo: la casa, las alturas de la
referencia ética si no es el contraste en v. 25; el desenlace es religioso. ciudad, el comienzo del pregón; e) el paralelismo de comida y bebida,
246 CAPITULO 9,1-6.13-18 BANQUETE DE LA SENSATEZ Y LA LOCURA 247'

del camino físico y moral. Por otra parte, ¿por qué la Sensatez no se I i¡¡uras. La «mujer ajena» ha ido creciendo hasta convertirse en figura ejem-
dirige también a los sensatos?, ¿dónde está la silla de Doña Locura? plur, más grande que una prostituta anónima. Cuando ella se retira, ocupa el
Por ahora no podemos decir que las incoherencias internas arguyan la puesto, breve pero definitivamente, la Necedad. A la luz de lo que precede, el
,1¡J,1w furtiva y el pan clandestino adquieren fuertes connotaciones sexuales. Si
existencia de textos precedentes reelaborados.
111 Necedad no espía ni va al encuentro, como la seductora del capítulo 7, su
moruda conduce al Abismo. Véanse los siguientes paralelos:
Las referencias cruzadas le sirven al autor para realzar el contraste de los dos
cuadros. Las dos escogen el mismo público, pero siguen tácticas diversas y es Prov 2,18 su casa se inclina hacia la Muerte,
opuesto su mensaje. sus sendas hacia el país de los muertos;
5,5 sus pies bajan a la Muerte
a) La Sensatez es diligente y activa. Si le asignamos el tiqra', un yiqtol y sus pasos se dirigen al Abismo;
en femenino singular, obtenemos siete acciones apretadas en pocos versos: 7,27 su casa es un camino hacia el Abismo,
«edifica, labra, mata, mezcla, dispone, despacha, pregona»; es recurso conocido una bajada a la morada de la Muerte.
de estilo, que indica totalidad. Por su parte, la Necedad se está bien sentada, 9 ,18 en su casa están los difuntos,
sin «entender» o sin «ocuparse» de nada. y sus invitados en lo hondo del Abismo.

b) La Cordura toma la iniciativa para convidar, reparte a sus criadas por Vamos a perseguir las relaciones al interno del bloque 1-9, relaciones que
puntos estratégicos, donde de ordinario se colocan los pregoneros; de esta purccen tomar la forma de leit-motiv o temas recurrentes. Las repartimos en
manera va en busca de sus invitados o clientes, espera que sean numerosos y tres grupos: las que afectan a los dos cuadros del díptico, las que preparan la
que sean los que lo necesitan. La dama Necedad espera a que pasen los tran- imagen de la Necedad, las que preparan la imagen de la Sensatez.
seúntes para interpelarlos desde su puesto, sin moverse; aunque su casa esté a) Se trata del pregón y de los interpelados. Copiar paralelamente los.
situada en lugar estratégico, su pregón no se difunde por la ciudad. icxtos pertinentes será la mejor explicación:
c) Parece que la oferta es distinta: una ofrece carne y vino, la otra pan
y agua. Pero lo segundo puede deberse al carácter proverbial de la expresión 1,20 La Sensatez pregona por las calles,
(véase 20,17; Eclo 23,17) y al valor metafórico de las frases (sentido sexual). en las plazas levanta la voz;
d) Es clara la oposición entre lo patente y lo escondido. La Cordura in- 21 grita en lo más ruidoso de la ciudad, tqr'
vita a un banquete público, del cual saldrán los comensales para seguir recta y en las plazas públicas pregona:
mente un camino prudente. La Necedad condimenta su pitanza con el adobo 22 «Hasta cuándo, inexpertos... , y vosotros, necios... ?» ptym, ksylym
de lo furtivo y escondido; y en el mismo terreno, aunque extremado, suceden 7,7 veo entre los inexpertos , uno sin juicio pt'ym, bsr lb
las consecuencias: en la hondura del reino de la muerte. Oíd, la Sensatez pregona .
8,1 tqr'
e) Y ése es el contraste culminante: vida o muerte como consecuencias 2 en los montículos junto al camino...
de una enseñanza o de una tentación. 5 los inexpertos, aprended sagacidad; pt'ym
Necedad se aprovecha de la inexperiencia para sugestionar con el engaño los necios, adquirid juicio ksylym hbynw lb
y conducir al fracaso final; sus dientes se han de apartar del camino derecho 9,3 ... para que pregonen
para esconderse y bajar al Abismo. Cordura llama a los inexpertos para sacar en los puntos que dominan la ciudad.
«Los inexpertos... ; los faltos de juicio... » tqr'
los de su estado y encaminarlos por una senda recta. 4 pty, bsr lb
El contraste es marcado, los cuadros no tienen matices. Hay que fijarse en un asiento que domina la ciudad, para gritar tqr'
14 inexperto ... , falto de juicio
bastante para escuchar algunas aliteraciones en la primera parte: bnt - bth 15 pty, bsr lb

tbh - bsb, tqr' - qrt, sl9n - iib; la segunda parte cuenta apenas con petah t·:11 los caps. 1 y 8 es la Sensatez quien pregona, en el cap. 7 habla la ramera,.
bétab y qrt - tqr'. ,·11 el cap. 9 la Sensatez y la Necedad. Está claro que la Sensatez suministra el
Colocado el díptico en este lugar, se agolpan las relaciones con lo que pr« ,·~q11ema y que la Necedad viene a ocupar el puesto de la ramera. Se trata aquí
cede y se afirma su función conclusiva de un desarrollo literario. Ha precedido .tri doble pregón conclusivo y contrastado. El público es el mismo, con ligeras.
la normal oposición de sensatez y necedad, con diversa terminología: ksyl, J, vurinciones de vocabulario.
32; 8,5; 1,22; 3,35; "uilt, 5,23; "uryl, 7,22; 1,7; bsr lb, 6,32; 7,7. Por genéri b) Algunas caracterizaciones de la ramera y de la Necedad son curiosa-
co, este dato es poco significativo. Mucho más lo es la personificación de la
1111·111e parecidas, y no se diría que sean puramente casuales. He aquí los pa-
hokma, erguida en los puntos dominantes de estos capítulos. Frente a ella si·
1,ill'los:
ha alzado no la necedad personificada, sino la «mujer ajena», la ramera que

pervierte con sus seducciones. La asimetría puede sugerir una pista de inda- 5,8 no te acerques a la puerta de su casa pt/;J byth
gación: , ¿repres~~taba de algún mo~lo la «mujer ajena» el contrario de unn 9,14 sentada a la puerta de casa lptb bytb
Sabiduna magnífica Y generosa?, ¿tiene la Necedad del capítulo 9 rasgos dl· 7,11 bullanguera y procaz hmyh
prostituta? 9,13 Doña Locura es bullanguera hmyh
La construcción de estos capítulos favorece la impregnación mutua de lus 5,6 sin darse cuenta z, td"
9,13 no entiende de nada bl' yd'h mh
248 CAPITULO 9,1-6.13-18 BANQUETE DE LA SENSATEZ Y LA LOCURA 249'
7,23 sin saber que le va la vida (el joven) l' yd< rnrrcspondencia en la declaración sacerdotal, como las que registra y adapta Ez,
9,18 y no saben que en su casa están los difuntos z,
yd< en su cap. 18. A esto hay que decir: si damos por supuesto el sentido cúltico,
4,17 comen la maldad como pan (los perversos) lbm vurios datos en sí ambiguos especifican su sentido, como casa/templo, altu-
y beben violencias como vino yyn ra/ncrópolis, banquete/banquete sacrificial. Queda una dificultad: que la Sen-
9 ,17 el agua robada... , el pan a escondidas mym, lbm Nlllt'Z «construye su casa»: si bkmb ocupa el puesto de la diosa, ella no cons-
El último paralelo cojea, porque al pan y vino de un paso responde el pan y I ruyc, sino hace construir a sus devotos; si bkmb es una devota de la diosa,
agua del otro. Con todo, es importante notar el valor imaginativo del comer y lu casa no es suya, sino de la divinidad. Si no se presupone el patrón cúltico,
beber, usados en campo ético. nos encontramos ante una matrona rica que ofrece un gran festín en su nuevo
Es cierto que, en sana lógica, predicar la misma cualidad de dos sujetos no y flamante palacio. Es el banquete de la Sabiduría, en tono mayor conclusivo,.
hace que esos sujetos se identifiquen. Sólo que aquí no estamos manejando tex- dr acuerdo con las imágenes del aprender como un comer y beber, de las que
tos de rigor lógico, sino criaturas poéticas. Lo menos que podemos afirmar es ulrcce un ejemplo conspicuo Eclo 24,18.21:
·que la «mujer ajena» y Doña Locura tienen un marcado aire de familia. 18 Venid a mí los que me amáis,
Podemos añadir otros textos que persiguen la imagen del comer y el beber: y saciaos de mis frutos ...
1,31 comerán el fruto de su conducta y'klw mpry 21 El que me come tendrá más hambre,
5,15 bebe agua de tu aljibe, bebe a chorros de tu pozo el que me bebe tendrá más sed.
7,18 vamos a embriagarnos de caricias
l 11111gen hermana de la palabra profética o la ley como manjar (Dt 8 ,3; Is
·El «agua del propio pozo» se opone a lo ajeno, ilegítimo, fraudulento; por eso "l"S,l-3; Am 8,11, etc.; Heb 5,11-14). Teniendo en cuenta la ecuación poste-
-se aplica a la esposa de juventud, seguro antídoto contra las tentaciones de la rior de Sophia con Jesucristo, se comprende que la liturgia haya aplicado por
'ramera. En otro paso, el adúltero se compara al ladrón, que roba el bien ajeno: 111111logía estos versos al banquete eucarístico, sin pretender hacer exégesis
l,is11írica.
6,30 ¿No se infama el ladrón cuando roba? gnb ky yngb
9,17 el agua furtiva es dulce gnwbym b) A favor del sentido sexual, los indicios son aún más débiles. Suponen
,ilg11nos que la Sensatez toma algunos rasgos de la diosa del amor y que sus
c) Respecto a la Sensatez, los preparativos menudos son menos y poco rriudas son las devotas, personajes al estilo de la ramera del cap. 7. Es una
significativos: el tema del comer y beber, usando pan y vino, lbm y yyn. Lo suposición poco fundada. Aunque la relación con bokma toma algunos rasgos
-compensa con creces el tema del pregón y la dominante personificación de rouyngales en los capítulos precedentes (y la desarrollará a su tiempo Ben
bokma.
Sirn), aunque la antagonista Necedad acentúa esos rasgos, la Sensatez de este
Hagamos un balance. Frente a la voz sonora y atractiva de la dama Cordu-
ra, ensaya su voz insinuante y halagadora la «mujer ajena» o ramera, como rnpítulo es una mujer rica, que cuenta con una servidumbre amplia y que bus-
III invitados para su espléndido banquete. Nada insinúa que sus palabras sean
antagonista temible y despreciable. Al final ella se retira y cede el puesto a su
pariente o aliada o sosia Necedad, la cual se destapa y se atreve a pronunciar 1111a invitación al amor, aunque sea casto.
un pregón público; un pregón en que anuncia y recomienda lo oculto y clan- Todo el fondo politeísta o astral (las siete columnas como representación
destino. Sus palabras suenan entonces a seducción amorosa. dr los planetas), con los cultos de fertilidad, no logran tomar cuerpo en los seis
versos del primer cuadro; ni como alusiones ni menos como patrón coherente.
Hasta aquí lo que nos dice el contexto literario próximo del capítulo conclu- l·:I banquete de la Sabiduría sigue siendo la mejor descripción de este cuadro.
sivo. Abriéndonos a un contexto cultural, más amplio y menos definido, se La interpretación simbólica o alegórica de estas dos figuras es antigua y
abre paso la hipótesis o la pregunta sobre un sentido sexual o cúltico de todo trudicional. Ya los rabinos identificaron la primera figura con el templo y el
el díptico. Lo sexual y lo cúltico pueden confluir en el culto a la diosa del r11l10. En la tradición cristiana se ha identificado con la Iglesia universal o
amor, Istar, en cuyo honor las servidoras del templo y otras devotas practica- locul , cuyas siete columnas son los doctores. Dentro de la Iglesia, el alma del
ban regular o excepcionalmente la prostitución sagrada. cristiano, cuyas columnas son los siete dones del Espíritu. También en la Igle-
a) Los indicios no son fuertes. A favor del sentido cúltico estarían las ~i11 se refiere al banquete eucarístico. El puente es identificar la casa con el
·siete columnas y el banquete. Columnas o pilares labrados piensan algunos qul' rnl'rpo que Cristo toma en la encarnación. De Cristo y la Iglesia se pasa a la
pertenecen a un templo, el número septenario parece ser sacro. Se aducen 11plirnción a la Virgen María. En clave secular, se ha identificado la casa con
-ejernplos arqueológicos de templos con siete pilares o siete figuras/objetos 111 cuciclopedia de las ciencias, cuyas columnas son las siete artes liberales (ahí
dentro del peristilo. Son ejemplos leves, remotos en tiempo y espacio y con- ¡iodía instalarse y dispararse el ingenio del comentador). A propósito del ban-
trarrestados con otros casos de casas privadas, quizá palacios, dotados también q11clt' citaban Mt 22,4; Le 14,13; 22,29.
de siete pilares. Se interpretan las alturas como la Acrópolis. El banquete scrfu
sacrificial: 7,14 llama a las víctimas zbb; 9,2 usa el término semejante tbb, Después de lo dicho en. el estudio de conjunto, poco hay que añadir
Ez 23,41 habla de «mesa aparejada» ilbn <rwk en contexto cúltico. Son indi- •11f 11·l· rada verso.
-cios sin fuerza, pues Sal 23,7 habla también de 'rle sl~n en la imagen del anfi-
trión (o pastor). Finalmente, se apela a la fórmula «viviréis», que tiene 111111 1 • La forma con final -ot se puede tomar como femenino arcaico, al
1·s I ilo en naneo o fenicio, con la T final primitiva y con la vocal A trans-
250 CAPITULO 9,1-6.13-18 BANQUETE DE LA SENSATEZ Y LA LOCURA 251
formada en su derivado fonético O. Ffokmot funciona como nombre pro- asiento y en él Doña Locura. Con todo, hay que contar con la voluntad
pio, sin artículo. Sal 144,12 compara las hijas a «columnas talladas (za- de igualar los dos cuadros del díptico, sobre todo en 14b y 16.
wiyot mehuttabot), estructura de un templo (hékal)».
16. Suena como refrán autónomo. Tiene los rasgos formales nece-
En el número siete algunos autores han visto una referencia a los sarios y hace sentido completo. El carácter de refrán le asegura un valor
siete primeros capítulos ( Hitzig) o a la arquitectura del libro íntegro. general y una pluralidad de sentidos por aplicación, siempre en la esfera
A costa de correcciones que hacen la teoría menos convincente. Además, ética. El sentido sexual, como he indicado antes, parece dominar; véase
el número siete es demasiado común y se presta a múltiples aplicaciones también 30,20, sobre la adúltera, al igual que el Eclesiástico:
(siete cielos, siete zonas terrestres, siete sacramentos, dones del Espíri-
23,18 El que es infiel al lecho matrimonial
tu ... , todas propuestas por autores diversos. Delitzsch). diciéndose: «¿Quién me ve?,
2. Si tb/p se hubiera de distinguir de zbb, sería como no sacrificial la oscuridad me rodea, las paredes me encubren,
nadie me ve, ¿por qué temer? ... »
respecto a sacrificial; pero creo más bien que los términos carecen de
precisión y fijeza. El vino se mezcla con agua, se corta o tempera, según En términos genéricos, comenta Job 20,12.14: «Si le sabía dulce la mal-
costumbre antigua; algunos piensan en aromas o especias. Compárese dad y la escondía debajo de la lengua ... , ese manjar en las entrañas se le
con Ap 14,10: «vino del furor de Dios, escanciado sin diluir en la copa transforma en veneno de víbora» .
.de su cólera». Para la expresión «poner/aparejar la mesa», 'rk slbn, pue- 18. El sujeto de yd' es el mozo que cede a la seducción de la tenta-
.den verse Is 21,5; 65,11; Sal 23,5; 78,19; Ez 23,41. dora. Como una Circe que transformara a sus huéspedes en animales, así
3. El verbo qr&