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Nombre alumno: Asignatura: José Francisco Treviño Contreras Derechos Humanos Actividad: 9 Maestra: Susana Jaramillo Olivas Grupo:

Nombre alumno:

Asignatura:

José Francisco Treviño Contreras Derechos Humanos

Actividad:

9

Maestra:

Susana Jaramillo Olivas

Grupo:

Administración III 134

2 de Agosto del 2018

Garantías que menores de 12 años y adolescentes con conducta tipificada como delito por las leyes Penales

Introducción

La discusión sobre la responsabilidad delictiva de los menores de edad ha versado principalmente sobre el concepto de imputabilidad o inimputabilidad; el problema se ha centrado en determinar si deben ser sujetos de reproche cuando ejecutan una conducta típica y antijurídica y, en consecuencia, cómo deben ser sancionados. La libertad, es decir, el ejercicio del libre albedrío, es lo que fundamenta la responsabilidad de los actos del hombre, porque elige libremente, y es precisamente de esta libertad que surge la denuncia.

Desarrollo El estado actual de los menores infractores es producto de una historia larga, los menores infractores como entes conflictivos se han constituido en un serio problema social.

En los últimos años en México se ha profundizado tal problema, sumándose a los conflictos de la seguridad pública y, en sentido más amplio, a la problemática nacional, la cuestión no sólo se encuentra como resultado y reto en la sociedad civil, sino también pueden verse sus efectos, y por supuesto algunas de sus causas, en los sistemas administrativos que se encargan de atender a los menores infractores, así como en aquellos reincidentes que constituyen acaso la mayor evidencia de la escasa adaptación del menor infractor en las instituciones actuales que se encargan de ellos.

Para solucionar este tipo de problemas de los menores infractores existen diversas, propuestas desde las diferentes disciplinas que estudian la modernización de la administración de justicia del menor, desde implementar una propuesta correctiva, hasta hacer eficientes y eficaces las normas mínimas procesales de jurisdicción, sin embargo, este problema de la administración de justicia desde la minoría de edad debe responder a una lógica diversa a la administración general de justicia; para nosotros su problemática y soluciones lógicas son una cuestión de implementación de normas, organización y modernización educativa, además de reconocer en la evaluación el bajo grado de éxito con que se proporciona el actual servicio a los menores para su supuesta readaptación, y no sólo de jueces que ineficazmente ajustician benévola, pronta, expedita y Cumplidamente.

EL ESPACIO DE LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA DEL MENOR EN EL ESTADO CONSTITUCIONAL DEMOCRÁTICO Y SOCIAL

Este tipo de administración de justicia desde cierta perspectiva debe ser explicada hoy dentro del paradigma del Estado constitucional democrático y social (ECDS). El cual es analizado desde diversas perspectivas; para algunos, éste es la institucion Jurídica real y no tan sólo nominal de la democracia, en donde la Constitución tiene a un guardián que es un Tribunal Constitucional o, como en nuestro país ocurre, una Suprema Corte de Justicia de la Nación que desempeña ese papel. es necesario realizar las siguientes consideraciones que en mucho nos pueden ayudar a comprender al sistema actual de tutela de menores infractores, el ECDS como máximo avance jurídico en este campo sociopolítico, jurídico es producto de las luchas históricas del ser humano por institucionalizar la democracia, la seguridad jurídica, la seguridad ciudadana y la justicia social, y en nuestro país significa poder transformar a las garantías individuales en sociales, pasar de los derechos humanos de la primera generación a los de las siguientes tres, fortalecer una democracia ya legitimada por medio del voto secreto efectivo, luchar por establecer normas de igualdad y oportunidad para toda la sociedad, entre otras características, y también concebir al derecho de acuerdo a la corriente teórica del garantizo, como un sistema de valores que primero que nada tutela la dignidad y los derechos humanos. El cual se basa en un conjunto de principios, sistema de valores y custodia institucional tutelar efectiva de la Constitución, y cuenta con una eficaz Suprema Corte de Justicia como Tribunal Constitucional: entes operables que dan sentido a la organización social que busca a la justicia de la sociedad posmoderna o del conocimiento

JUSTIFICACIÓN DEL TRASLADO DEL ÓRGANO DE TUTELA DE MENORES INFRACTORES AL PODER JUDICIAL EN COORDINACIÓN CON LA SECRETARÍA DE EDUCACIÓN PÚBLICA

la administración de justicia del menor infractor (antes de la reforma reciente del articulo 18 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos la impartia el Consejo de de Menores,institución del Poder Ejecutivo que al limitar la libertad del individuo en el sentido más estricto quebrantaba el principio de la división de poderes, ya que la limitación de la libertad es función exclusiva del Poder Judicial y al Poder Ejecutivo solo se le permite privar de la libertad al individuo por treinta y seis horas y en el caso del Ministerio Publico solo por cuarenta y ocho horas. el Consejo de Menores estaba despojando de una competencia atribuible por imperio constitucional al Poder Judicial. La única excepcionalidad es la jurisdicción por atribución constitucional, que sólo está permitida para el Tribunal Contencioso Administrativo. Constitucionalmente, al Consejo de Menores no le estaba permitido realizar actos en contra de los derechos de los menores. Por tanto, éste se convertía en un órgano administrativo paralelo al Judicial que suspendía fácticamente la libertad individual del menor. En consecuencia lógica, fue establecido sin sustento constitucional, el Consejo de Menores desvirtúa en este espacio la naturaleza de un Estado constitucional democrático social.

Con la reforma al recientemente citado artículo 18 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el problema sustancial jurisdiccional en principio, en cierta medida se intenta subsanar.

El Constituyente envió al Poder Judicial las facultades como el órgano jurisdiccional competente, con la denominación: magistrado de adolescentes, juez "especializado" para adolescentes y una nueva figura (cuyo nombre es desafortunadamente tétrico) en el ordenamiento mexicano "juez de ejecución de adolescentes". El Constituyente instituyó en la Procuraduría General de la República un "Ministerio Público para Adolescentes" y dejó a cargo de la Secretaría de Seguridad Pública a los llamados centros de tratamiento, denominados ahora "centros de internamiento para adolescentes". Pero también es evidente que la problemática de los menores no se encontraba sustancialmente en el órgano jurisdiccional sino también en los centros de tratamiento.

en 1926, cuando se crea en la ciudad de México el Reglamento para la Calificación de los Infractores Menores de Edad en el Distrito Federal, propiamente no era un tribunal sino un consejo, compuesto por tres personas, el cual sólo calificaba infracciones; el Consejo se componía de un profesor normalista, un médico y un experto en estudios psicotécnicos, que desarrollaban tareas de apoyo con los menores. ; aquí debemos resaltar la importancia de incluir a un maestro desde el principio; en 1928 se instituye la Ley sobre Previsión Social de la Delincuencia Infantil en el Distrito Federal y Territorios Federales, con tres jueces, pero a diferencia del anterior aquí se incluyó a un psicólogo. Con nuevas competencias, estos entes sólo querían atenuar los castigos a los menores que eran llevados a prisiones de adultos.

En el Código Penal de 1929 se establecen por primera vez los diversos castigos a los menores y se incluye en el sistema penal a los menores infractores. En el Código de Organización de competencia y de Procedimientos en Materia Penal del mismo año, ya se mencionan los abogados como parte de los órganos jurisdiccionales para juzgar a los menores. Posteriormente en el Código Penal del Distrito Federal y Territorios Federales, se establecen nuevas normas que regulan a los menores.

El 12 de diciembre de 2005 se emitió una reforma al artículo 18 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que establece un nuevo paradigma para la administración de justicia del menor. La reforma rompe con el esquema anterior y se sitúa en el umbral de la legalidad, que no tan sólo del Estado de derecho democrático y social. Las consecuencias que derivan de ello, es que finaliza la eterna discusión bizantina entre el sistema garantista y tutelar de los menores llamado "infractores".

En cierto sentido la reforma es un avance para administrar justicia a los menores, sin embargo, la reforma tiene serias deficiencias. Se pide un sistema integral de justicia, sin embargo, sólo se modifica la parte jurisdiccional y se olvida el núcleo esencial que es la reforma estructural de los adolescentes que se encuentran internados en los centros de tratamiento (llamados en otra época escuelas correccionales o reformatorios). La cual debería estar a cargo de la Secretaría de Educación Pública (infra). Se recurre a la analogía, para tipificar las conductas del menor, se toma como referente el Código Penal Federal. La analogía está prohibida en la Constitución que establece en su artículo 14: "En los juicios del orden criminal queda prohibido imponer, por simple analogía, y aún por mayoría de razón, pena alguna que no esté decretada por una ley exactamente aplicable al delito de que se trata". Incluso el hacinamiento será mayor en los centros de tratamiento ya que muchos menores caerán en los supuestos penales federales. La mayoría de las conductas tipificadas

como delitos realizadas por los menores se encuadran en la denominación graves. Incluso en el proyecto se establecen los delitos por los cuales el menor puede ser sujeto de internamiento.

En la Constitución se establecen todavía medidas de orientación, protección y tratamiento que no son más que simples penas en estricto sentido, se sostienen determinadas frases valorativas, como "el interés superior del adolescente" aunque en la realidad no se cumplan. La reforma establece que las medidas de internamiento deben ser breves, sin embargo en el proyecto de ley se establecen penas de prisión hasta de siete años. Se utilizan términos calificativos como conductas antisociales que pueden dar lugar a detenciones arbitrarias. La redacción en lo general es repetitiva y contradictoria.

En sentido contrario, los centros de internamiento se convirtieron en auténticas prisiones, con personal mal pagado y sin el perfil adecuado para atender a los menores problemáticos. Los internados paradójicamente tienen la misma triste historia, como si juzgarlos fuera la esencia y no la atención eficiente, eficaz y con calidad de estos menores problemáticos en conflicto con la ley.

LOS CENTROS DE INTERNAMIENTO DE LOS MENORES INFRACTORES

La escuela correccional tiene una historia asimétrica en relación a los tribunales de menores, mientras éstos se "perfeccionaban" e impartían justicia. Los lugares de internamiento eran y siguen siendo lugares de hacinamiento y cárceles en sentido estricto. Incluso con la reciente reforma de noviembre de 2005 al artículo 18 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en los lugares de internamiento de los menores problemáticos no se vislumbran cambios estructurales. Los centros de internamiento de menores han sido tutelados por varias secretarías del gobierno, cuando históricamente la escuelas correccionales deberían de pertenecer en buena lógica a la Secretaría de Educación Pública, esta afirmación es susceptible de demostrarse. En un primer momento, las escuelas correccionales o reformatorios pertenecían a la Secretaría de Estado y del Despacho de Relaciones Interiores y Exteriores. Posteriormente se crea una Secretaría de Justicia e Instrucción Pública donde quedan bajo su tutela, dependencia que enviaba a los menores "delincuentes" a prisiones sin ninguna diferenciación entre adultos y menores, incluso, purgaban sus condenas en los mismos lugares que éstos. Estas condiciones de vida fueron percibidas por diferentes personas preocupadas por el menor. En 1841, don Manuel Eduardo de Gorostiza estableció una casa correccional anexa al Hospital de Pobres, con fondos de la administración municipal. El 7 de diciembre de 1871, el Congreso expidió un decreto con el objeto de que se pusiese en observancia el artículo 13 transitorio del Código Penal que ordenaba que los establecimientos conocidos con los nombres de Tecpan de Santiago y Hospicio de Pobres fuesen destinados para la corrección penal y para la educación correccional de los jóvenes delincuentes. Formalmente, desde esta fecha, a los menores se les ubicó en el sistema penal, y ya desde 1884 los menores que infringían la ley eran enviados al Ex Convento de San Pedro y San Pablo. En ese colegio se les internaba para su reeducación, aunque los menores que cometían delitos más graves eran llevados a la Prisión de Belén, a donde se les encerraba con delincuentes adultos, quienes los pervertían e instruían en el robo y asesinato. La multiplicidad de tareas encomendadas a la Secretaría de Justicia e Instrucción Pública no permitió que se hiciera más eficiente y eficaz la atención a los menores "infractores". Se

requirió dividirla con un personal especializado para cada una de ellas, es así que por decreto del 16 de mayo de 1905, el ramo de la Instrucción Pública fue separado de la Secretaría de Justicia. Esta división administrativa tuvo como finalidad atender con mayor eficacia y eficiencia cada uno de los rubros de la formación de los menores. Sin embargo, los incipientes lugares donde se recluía al infante no fueron contemplados para que se hiciera cargo la nueva Secretaría de Instrucción Pública, que era el lugar que le correspondía por ser menores en formación. Las razones no se encuentran inventariadas, pero suponemos que los menores que infringían una disposición no eran percibidos como niños normales que estaban en proceso de educación. Insertados los menores infractores en la administración de justicia quedaron entre el umbral de lo real y lo ordenado o contenido en las letras de los códigos; entre finalidades reales y aparentes del sistema penal y no del educativo, el 30 de septiembre de 1908 se propone crear un órgano jurisdiccional exclusivo para los menores, con la finalidad de "mejorar sus condiciones de vida" en la correccional. Asimismo, el gobierno del Distrito Federal explica en el proyecto que había dirigido a la Secretaría de Justicia una petición para la creación del órgano jurisdiccional y que ésta no había respondido a su requerimiento, lo que motivó que se dirigiera a la Secretaría de Despacho y Gobernación. Resalta en el oficio que el establecimiento que funciona con el nombre de Escuela Correccional de Artes y Oficios para Varones no se sujeta a los requisitos que el derecho penal prescribe, por lo cual "la Escuela Correccional no es otra cosa que una cárcel con todos los defectos de que vienen adoleciendo los establecimientos de esta especie, desde que la Nueva España se independizó de la metrópoli". El gobierno del Distrito Federal explica, además, que en la escuela correccional se encuentran menores que no son delincuentes; es decir, existen niños menores recluidos abandonados por sus padres, que al contacto con los criminales siguen los pasos de éstos, por lo cual es necesario tomar medidas. Mientras tanto, se termina la construcción del edificio que con gran prisa se está llevando a cabo en la cabecera de la municipalidad de Tlalpan. Asimismo, señalan en el oficio girado a la Secretaría de Despacho y Gobernación que los comisarios de policía no lleven niños a la escuela correccional por peleas simples, por robos insignificantes o que hayan delinquido por primera vez; los menores en estos supuestos deben ser entregados a sus padres. Se indica que los niños abandonados o menores de 14 años sean llevados aun hospicio y no a la escuela correccional, y solicita a la Secretaría de Despacho y Gobernación gestione ante la Secretaría de Justicia dichas propuestas. La respuesta del escrito no fue inmediata, y pasó mucho tiempo antes de ser contestado. Ante la inactividad de la Secretaría de Despacho y Gobernación y la Secretaría de Justicia para resolver la problemática del menor, el Gobierno del Distrito Federal decidió construir un sitio en el que pudiera retener y controlar socialmente a los menores de edad. Por ello, en La Gaceta de la ciudad de México del 25 de octubre de 1908 (año IV, t. II) se describe la estructura de la nueva organización administrativa, donde además se puntualiza el mal funcionamiento del antiguo lugar de reclusión de menores:

DE LO PUNITIVO A LO EDUCATIVO

Por las evidencias históricas presentadas, se puede decir que los centros de internamiento son instituciones pervertidas en sus fines. Existen contradicciones claras entre sus objetivos y sus quehaceres reales. El perfil del personal que atiende a los menores tiene un perfil educativo idóneo (infra), por tanto, lo deseable es que sea la Secretaría de Educación Pública

quien se haga cargo de los menores en coordinación con el Poder Judicial, tal afirmación es susceptible de demostrarse. La Dirección General de Prevención y Tratamiento de Menores, quien esta a cargo de los centros de internamiento de los menores, está integrado por dos tipos de personal: los que procuran justicia y los que intentan prever y formar valores y saberes. A continuación se desglosa el número de personas que trabajan en la institución y su perfil, intentando demostrar que la Dirección General de Prevención y Tratamiento de Menores, en sentido amplio, debería ser en esencia una instancia formativa y no punitiva. La Dirección de Prevención y la Dirección Técnica, encargadas de asignar las tareas a los comisionados, están integradas por cuarenta y tres abogados, tres médicos, siete trabajadores sociales y dos psicólogos, los cuales realizan dos funciones: procurar justicia a los menores y prevenir, por medio de programas educativos, las conductas antisociales del menor. Los comisionados realizan la función de ministerios públicos y peritos. Por sus conocimientos, los abogados, en su mayor parte, tienen asignada la tarea de representar los derechos de la sociedad y son los encargados de defender los intereses legítimos de las personas afectadas por las infracciones que se atribuyen a los menores. Realizan las diligencias conducentes a la comprobación de los elementos constitutivos del delito en los que se presume la participación del menor; además de intervenir en el procedimiento que se instruye al menor ante el Consejo de Menores. En la realidad, los "comisionados" realizan tareas deficientes de representantes de la sociedad, ya que en sus prácticas jurídicas cotidianas sólo se concretan a llenar machotes y realizar resúmenes de los expedientes que les son entregados por el ministerio público local o federal. Son sólo actores en el procedimiento que se le sigue al menor infractor ante el Consejo de Menores. Es escasa su investigación y sólo se concretan a consignar los expedientes que les han sido previamente entregados. Más bien, los comisionados deberían estar regulados por los tribunales locales y federal (como ya se estipuló en el nuevo proyecto), donde se realizan las tareas de procuración con mayor eficiencia y eficacia (por lo menos, supuestamente, en el plano teórico), además de contar con los elementos materiales para realizar cabalmente su función de procuración. La Dirección de Prevención y la Dirección Técnica también son dos instancias que pertenecen a la Dirección General de Prevención y Tratamiento de Menores. La primera dirección está compuesta por seis psicólogos, seis pedagogos, siete trabajadores sociales, dos médicos y cuatro terapeutas familiares, y la segunda cuenta con un pedagogo y cinco trabajadores sociales. En esencia, el personal de la Dirección de Prevención y el de la Dirección Técnica diseñan los programas educativos para evitar que los menores cometan infracciones. Muchas de estas actividades se encuentran en los informes de labores de la Secretaría de Gobernación. Por mencionar un ejemplo de cada informe en 1991-1992, se puso en práctica el programa educativo "Desarrollo Integral del Adolescente", el cual abarca temas como orientación educativa y laboral, familia, sociedad y educación. En el periodo 1992-1993, se implementó el Programa de Atención a Población Abierta. En el informe de labores 1993- 1994, se difundió el Programa Educativo "Evita esta Ausencia. En 1994, en colaboración con la Comisión de Derechos Humanos, el Fondo de las Naciones Unidas a Favor de la lnfancia y los gobiernos de las entidades federativas, se impartieron cinco talleres regionales sobre menores infractores. En 1994-1995, se implantó un programa educativo de prevención denominado Módulos de Orientación y Apoyo. En el periodo 1995-1996, se desarrolló con más énfasis el programa de Escuela para Padres. En 1997-1998, se emprendieron acciones en el país para fomentar valores culturales, legales, cívicos y sociales entre los mexicanos

para crear conciencia y hábitos que permitan consolidar la cultura de la prevención del delito. En 1998-1999, se difundieron programas en escuelas de nivel básico. En los años subsecuentes se han dado diversos cursos en el mismo tenor. Así pues, es evidente que estos formadores por su perfil y sus actividades cotidianas pertenecen al sector formativo, ya que esencialmente difunden valores. Sin embargo, su eficacia y eficiencia es escasa, ya que sus programas son efímeros, no son secuenciales y carecen de una metodología que les permita conocer con certeza sus resultados. La antigua escuela correccional, posteriormente llamada escuela de orientación, es el sedimento o base de los actuales centros de tratamiento. Los centros donde se recluyen a los menores son: el Centro de Tratamiento de Varones, el Centro de Diagnóstico de Varones, el Centro de Desarrollo para Menores, el Centro de Desarrollo Integral para Mujeres, el Centro de Diagnóstico y Tratamiento de Mujeres, el Centro de Atención Especial "Dr. Quiroz Cuarón" y el Centro Inter-disciplinario de Tratamiento Externo; los cuales están diseñados para llevar a cabo funciones de prevención especial, tratamiento integral y secuencial. El personal realiza en su mayor parte labores educativas. Cuentan con un director que requiere tener título en pedagogía, psicología o educación especial; experiencia mínima de dos años en el tratamiento de menores infractores y no haber cometido delito intencional. Cada centro de tratamiento supuestamente está diseñado para tratar de atender a menores infractores con diversa personalidad. Para ello cuentan con personal que intenta adaptar al menor a la sociedad. Sin embargo, el personal que labora en los seis centros de tratamiento directamente con los menores corresponde al sistema educativo, y no al clínico como pareciera decir con la palabra "tratamiento". El Centro de Tratamiento de Varones está integrado por diez psicólogos, doce pedagogos, catorce trabajadores sociales, ocho médicos, dos psiquiatras y cuatro odontólogos. El Centro de Diagnóstico de Varones está compuesto de diez psicólogos, diez pedagogos, veintidós trabajadores sociales, once médicos, un psiquiatra y dos odontólogos. El Centro de Desarrollo Integral para Mujeres está constituido por seis psicólogos, cinco pedagogos, seis trabajadores sociales, seis médicos y dos odontólogos. Además, el Centro de Diagnóstico y Tratamiento de Mujeres está integrado por cuatro psicólogos, seis pedagogos, ocho trabajadores sociales, seis médicos, un psiquiatra y un odontólogo. El Centro de Atención Especial "Dr. Quiroz Cuarón", que en realidad es una prisión de alta seguridad, está estructurado por tres psicólogos, tres pedagogos, dos trabajadores sociales y un psiquiatra. El Centro Interdisciplinario de Tratamiento Externo está configurado por cinco psicólogos, cuatro pedagogos, diez trabajadores sociales, dos médicos y dos terapeutas familiares que, en realidad, intentan reformar, adaptar, enseñar, trasmitir conocimientos y valores a los menores, sin que esto sea metodológicamente posible. El total del personal en la Dirección General de Prevención y Tratamiento de Menores es de 1193. De esta cifra el personal dedicado a adaptar a los menores son 223. Aunque el restante personal es de custodia y administrativo, el núcleo esencial que adapta al menor a la sociedad tiene un perfil educativo, incluso sus programas están diseñados de esa forma, por tanto ¿por qué están insertos en un sistema de represión y no de formación? El sistema actual, por su composición, es un ente represivo que está integrado por cuerpos de vigilancia llamados "custodios" que deben acreditar estudios de secundaria, no haber sido sentenciado por delito intencional y aprobar los exámenes biopsicosociales. Este personal con escasa preparación son los que conviven diariamente con los menores; son ellos quienes conocen su vida y preocupaciones. Sin embargo, es poco lo que pueden hacer por ellos. El trato con los menores y su corrección cotidiana están a cargo de los custodios, ¿pero qué pueden saber ellos sobre labores de corrección y enseñanza de valores?

Los custodios deberían desaparecer y ser sustituidos por psicólogos, pedagogos, trabajadores sociales, psiquiatras, médicos y otras carreras afines que entiendan y comprendan su actuar, y que, además, vivan dentro de esos centros. Pero no con la organización represiva diseñada implícitamente por la Secretaría de Gobernación, sino con una formativa, ya que el perfil profesional del personal dedicado a los menores debe pertenecer al de un sistema especializado educativo, y no al de un sistema punitivo. De acuerdo con las evidencias históricas y datos aportados del perfil del personal de los centros de tratamiento (antes llamados escuelas correccionales o reformatorios), éstos deberían operar bajo la dirección de la Secretaría de Educación Pública en coordinación con los poderes judiciales estatales y federal. Su instancia dentro de la Secretaría que controla a la seguridad interior no produce los resultados deseados, ya que las instituciones actuales son deficientes y ensanchan la acción pública represiva, en perjuicio de la acción educativa del poder público. Reconocemos que la administración pública debe proporcionar a los menores infractores verdaderas escuelas donde se permita adquirir los satisfactores básicos formativos para una vida plena, como ordena el artículo 4o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos:

La ley determinará los apoyos a la protección de los menores, a cargo de instituciones públicas. Los niños y las niñas tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral. Los ascendientes, tutores y custodios tienen el deber de preservar estos derechos. El Estado proveerá lo necesario para propiciar el respeto a la dignidad de la niñez y el ejercicio pleno de sus derechos. El Estado otorgará las facilidades a los particulares para que se coadyuven al cumplimiento de los derechos de la niñez

http://www.cndh.org.mx/sites/all/doc/Informes/Especiales/Informe_NNACMNA.pdf

Las últimas reformas que ha tenido la regulación sobre menores infractores en México han abierto un terreno fértil para la discusión jurídica, pues existen varias posturas al respecto. Los autores de este artículo nos muestran la evolución del artículo 18 constitucional encargado de la regulación en la administración de justicia para menores, y explican la interacción que habrá de darse entre el Poder Judicial de la Federación y la Secretaría de Educación Pública, pues en concordancia con los lineamientos internacionales el menor no es un delincuente sino un infractor que requiere de supervisión y educación. Es decir, requiere de un tratamiento de tipo preventivo y formador, más que de tipo correccional, lo cual representa un gran avance en nuestro sistema de impartición de justicia.

Conclusiones del artículo.

El derecho penitenciario adolescente mexicano derivado de la reforma constitucional del año 2005 ha contribuido a generar una introducción temprana de los niños al universo punitivo adulto, la cual genera una reproducción originaria de los patrones carcelarios en el mundo infantil, lo que a su vez conduce al crecimiento de la impunidad y la iniciación temprana en el mundo de la delincuencia organizada, independientemente de cuan violatorio de los derechos del niño resulta someterlo a un procedimiento jurisdiccional sin observar adecuadamente las garantías de audiencia y debido proceso que estipula la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

La adecuación del contenido de la reforma constitucional por parte de las legislaciones del fuero común tuvo un proceso desigual en todos los estados de la República, generando a la vez disparidad e inequidad en la construcción de la percepción jurídica del menor infractor en nuestro país, condicionado por factores tales como las costumbres, el régimen vigente con anterioridad (tutelar o garantista), lo que motivó a su vez la intervención del Poder Judicial Federal, cuya jurisprudencia está modelando un Derecho Correctivo Minoril más acorde al contenido del artículo 18 Constitucional.

Ahora bien, la luz de esperanza se encuentra en el estudio acucioso y profundo que el Alto Tribunal ha realizado del cual se desprende que se considera que los menores infractores no son susceptibles de ser sometidos al mismo procedimiento para la imposición de sanciones que los adultos. El sufrimiento que impone la propia naturaleza de los hechos que le son atribuidos- ciertos o no-, la génesis familiar y personal, la situación económica, el desempleo o el subempleo, la historia sexual previa de los adolescentes y el desarrollo de sus mentes y cuerpos en la etapa de la pubertad, implican la necesidad de emitir una serie de reglas que permitan fijar con claridad y precisión las causales que originaron los efectos que condujeron al menor a cometer un hecho típico que la Ley Penal sanciona como Delito. Asimismo, también debemos considerar indispensable incorporar humanismo, compasión y comprensión del Derecho Penal Jurisprudencial al entendimiento criminológico de la dinámica de los menores infractores.

En este sentido, se hace indispensable cada vez más estudiar y alentar la investigación sobre la inimputabilidad y la capacidad de toma de decisiones del menor tabasqueño, orientándose hacia sus habilidades cognitivas y a la vez, adquirir conocimientos que servirán para el diseño de estrategias educativas realmente enfocadas a retener la atención del menor, disminuir el índice de deserción escolar y encontrarnos, en palabras más sencillas, al nivel de

los niños, niñas y adolescentes de hoy, haciendo a la vez prevención del delito a través de la alta tecnología y los medio de comunicación.

Así pues, vemos que aunque el Derecho Constitucional Penal Ordinario, el Derecho Penitenciario y su reciente alternativismo, la criminologíapenitenciaria y el propio de las entidades federativas evolucionen de una forma más severa, siempre existe la posibilidad de que el amparo promovido ante la Justicia de la Unión morigere el rigor del derecho penal adolescente.

La Federación, los Estados y el Distrito Federal establecerán, en el ámbito de sus respectivas competencias, un sistema integral de justicia que será aplicable a quienes se atribuya la realización de una conducta tipificada como delito por las leyes penales y tengan entre doce años cumplidos y menos de dieciocho años de edad, en el que se garanticen los derechos fundamentales que reconoce esta Constitución para todo individuo, así como aquellos derechos específicos que por su condición de personas en desarrollo les han sido reconocidos. Las personas menores de doce años que hayan realizado una conducta prevista como delito en la ley, solo serán sujetos a rehabilitación y asistencia social.

La operación del sistema en cada orden de gobierno estará a cargo de instituciones, tribunales y autoridades especializados en la procuración e impartición de justicia para adolescentes. Se podrán aplicar las medidas de orientación, protección y tratamiento que amerite cada caso, atendiendo a la protección integral y el interés superior del adolescente.

Las formas alternativas de justicia deberán observarse en la aplicación de este sistema, siempre que resulte procedente. En todos los procedimientosseguidos a los adolescentes se observará la garantía del debido proceso legal, así como la independencia entre las autoridades que efectúen la remisión y las que impongan las medidas. Éstas deberán ser proporcionales a la conducta realizada y tendrán como fin la reintegración social y familiar del adolescente, así como el pleno desarrollo de su persona y capacidades. El internamiento se utilizará solo como medida extrema y por el tiempo más breve que proceda, y podrá aplicarse únicamente a los adolescentes mayores de catorce años de edad, por la comisión de conductas antisociales calificadas como graves."[2]

Esta reforma Constitucional entró en vigor el día 12 de marzo de 2006 en toda la República Mexicana, concediéndose un término para la Vacatio Legisde un año, como es de apreciarse del cómputo del mismo.

Habida cuenta de que el régimen que se llevaba en nuestro país era mixto en algunas jurisdicciones tutelar y en otras garantistas se procedió a iniciar un proceso de revisión nacional de las respectivas legislaciones a través de los poderes Ejecutivos de cada uno de los Estados de la Federación. No obstante, y es aquí donde comenzamos a entrar en la materia de estudio, el Legislador Federal ha sido complementado por el Más alto Tribunal de nuestro país, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ampliando a niveles superiores la comprensión de la problemática tal y como se colige del análisis que realizaremos en este trabajo sobre la jurisprudencia emitida por el Poder Judicial de la Federación.

Uno de los aspectos más sobresalientes de esta Reforma, es el número de veces que el Poder Judicial Federal ha tenido que acotar en un lapso relativamente breve, -adquiriendo plena intervención en la materia a través del juicio de amparo, el proceso protector de las

garantías individuales del mexicano - las facultades del poder ejecutivo de los distintos órdenes de gobierno para hacer valer la plena observancia del artículo 18 Constitucional y perfeccionar sus lagunas. En este sentido, es de verse que el proceso de reforma, cuyo espíritu original busca conceder garantías a los menores a la vez que dio origen a la penitenciarización de los mismos, fue impugnado tratando de hacer valer que dicho proceso fue inconstitucional: impugnación que fue desechada por el Alto Tribunal en vista de que no asistía interés jurídico al promovente de la misma- es decir, no le causaba afectación a sus derechos esenciales-. Esto, como puede verse del texto que a continuación se reproduce:

MENORES INFRACTORES. PARA ACREDITAR EL INTERÉS JURÍDICO PARA IMPUGNAR EL PROCESO DE REFORMA DE LOS PÁRRAFOS CUARTO, QUINTO Y SEXTO DEL ARTÍCULO 18 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOSMEXICANOS (DECRETO PUBLICADO EN EL DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN EL 12 DE DICIEMBRE DE 2005), AUN CUANDO SEAN DE NATURALEZA AUTOAPLICATIVA, DEBEN DEMOSTRAR QUE SE LES ATRIBUYE LA REALIZACIÓN DE UNA CONDUCTA TIPIFICADA COMO DELITO POR LAS LEYES PENALES, SE LES SUJETE AL PROCEDIMIENTO RESPECTIVO O QUE SE LES HUBIERE IMPUESTO UNA MEDIDA DE TRATAMIENTO.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la tesis P. LXII/99, publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo X, septiembre de 1999, página 11, de rubro: "REFORMA CONSTITUCIONAL, AMPARO CONTRA SU PROCESO DE CREACIÓN, EL INTERÉS JURÍDICO DERIVA DE LA AFECTACIÓN QUE PRODUCE, EN LA ESFERA DE DERECHOS DEL QUEJOSO, EL CONTENIDO DE LOS PRECEPTOS MODIFICADOS." estableció que el interés jurídico para promover el juicio contra el proceso de reforma a la Constitución, debe derivar directamente de los efectos que produce la vigencia del nuevo precepto constitucional, pues son éstos los que generan un menoscabo en la esfera jurídica del gobernado. Ahora bien, los párrafos cuarto, quinto y sexto del artículo 18 constitucional, en vigor tres meses después de su reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 12 de diciembre de 2005, son de naturaleza autoaplicativa, al establecer una serie de garantías a todos los infractores mayores de doce y menores de dieciocho años, a quienes se les atribuya la realización de una conducta tipificada como delito por las leyes penales, se les sujete al procedimiento respectivo o se les hubiere impuesto una medida de tratamiento, toda vez que sus efectos inciden de manera automática en su esfera jurídica al no encontrarse supeditados a condición alguna. Por tanto, aun cuando las disposiciones constitucionales de referencia sean de naturaleza autoaplicativa, a fin de acreditar el interés jurídico necesario para impugnar el referido proceso de reforma constitucional, no basta con ser menor de edad, sino que debe demostrarse que se encuentran dentro de las hipótesis legales del sistema de justicia de menores infractores antes precisadas, ya que de lo contrario, no se justifica la afectación concreta y específica que sea susceptible de reparación a través del juicio de amparo, de llegar a declararse la inconstitucionalidad del proceso legislativo impugnado.

SÉPTIMO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL PRIMER CIRCUITO. Amparo en revisión 2067/2006. 11 de enero de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Ricardo Ojeda Bohórquez. Secretario: Erik Zabalgoitia Novales. Nota: Sobre el tema tratado existe denuncia de contradicción de tesis 30/2007-PS, en la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación[3]

Posteriormente, el Alto Tribunal tuvo que pronunciarse a favor de hacer valer la importancia del inicio de la vigencia del nuevo artículo 18 Constitucional en entidades tan disímbolas como por ejemplo, Baja California y Guerrero, como a continuación veremos:

JUSTICIA PARA ADOLESCENTES. LOS ARTÍCULOS TERCERO Y CUARTO TRANSITORIOS DE LA LEY RELATIVA DEL ESTADODE BAJA CALIFORNIA, AL PREVER QUE SE SIGAN APLICANDO LAS DISPOSICIONES DE LA LEY PARA MENORES INFRACTORES DE DICHA ENTIDAD Y, POR TANTO, OTORGAR COMPETENCIA AL CONSEJO TUTELAR PARA MENORES DE SEGUIR CONOCIENDO DE LOS PROCEDIMIENTOS INICIADOS Y LOS QUE SE INICIEN PREVIO A LA VIGENCIA DE AQUÉLLA A PARTIR DEL 1o. DE MARZO DE 2007, TRANSGREDEN EL ARTÍCULO 18 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.

El citado precepto constitucional reformado mediante decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 12 de diciembre de 2005, en vigor a partir del 12 de marzo de 2006, estableció un sistema integral de justicia para menores cuya operación corresponde a instituciones, tribunales y autoridades especializados en la procuración e impartición de justicia para adolescentes. Tal reforma obedeció, de acuerdo con la exposición de motivos y a las declaraciones ahí formuladas, a la necesidad de integrar a nuestro sistema jurídico la concepción garantista en el tratamiento de los adolescentes a quienes se imputa la comisión de una conducta tipificada como delito, en sustitución de la concepción tutelar que consideraba a los menores de dieciocho años como incapaces sujetos a tutela y, en consecuencia paradójica, ajenos a las garantías constitucionales de debido proceso, separación de autoridad acusadora y la que impone las medidas correspondientes, lo que se materializó en la creación de los Consejos Tutelares de Menores, dependientes del Poder Ejecutivo, los cuales se reconocieron como ineficientes para obtener la rehabilitación de los menores infractores y su reintegración plena a la sociedad. Por lo tanto, los artículos tercero y cuarto transitorios de la Ley de Justicia para Adolescentes del Estado de Baja California, al prever que se sigan aplicando las disposiciones de la Ley para Menores Infractores de dicha entidad, otorgan competencia al Consejo Tutelar para Menores para seguir conociendo de los procedimientos iniciados y los que se inicien previo a la vigencia de la Ley de Justicia para Adolescentes, a saber, el 1o. de marzo de 2007, lo que transgrede el artículo 18 de la Carta Magna, no obstante que ordena que los menores únicamente podrán ser sujetos del sistema integral de justicia para adolescentes y ninguna autoridad ajena puede afectar a su persona con motivo de conductas tipificadas como delitos cometidos por ellos antes de los dieciocho años.

CUARTO TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO QUINTO CIRCUITO. Amparo en revisión 403/2007. 11 de enero de 2008. Unanimidad de votos. Ponente: José Encarnación Aguilar Moya. Secretaria: Ida Vargas Arias[4]

En dicho criterio jurisprudencial, la Suprema Corte de Justicia de la Nación se pronunció por acotar definitivamente la competencia de los Consejos Tutelares en aras de hacer respetar el espíritu de la nueva Reforma Constitucional, el cual establece la necesidad de soportar y sujetar a los menores, al sistema integral de Justicia para Adolescentes y ninguna otra puede afectar a su persona por la comisión de conductas tipificadas como delitos para los adultos cometidos por ellos antes de los dieciocho años de edad.

Sin embargo, existen más tópicos interesantes en materia de Vacatio Legis, como se plasma en esta interesante sentencia ejecutoriada, dictada respecto al caso que se plantea en torno a la Justicia para Adolescentes Infractores en el Estado de México, en el cual apreciamos la

precisión matemática del Juzgador Federal para definir con prístina exactitud el inicio de la vigencia de la reforma con base en la aplicación ultra activa de un ordenamiento vigente en una determinada jurisdicción:

JUSTICIA PARA ADOLESCENTES INFRACTORES. AUN CUANDO EL ARTÍCULO CUARTO TRANSITORIO DE LA LEY RELATIVA ABROGA LA LEY DE PREVENCIÓN SOCIAL Y TRATAMIENTO DE MENORES DEL ESTADO DE MÉXICO, DE 20 DE ENERO DE 1995, ELLO NO IMPOSIBILITA SU APLICACIÓN ULTRA ACTIVA EN LA SUSTANCIACIÓN DE LOS ASUNTOS QUE SE ENCUENTREN EN TRÁMITE HASTA SU CONCLUSIÓN ANTE LAS AUTORIDADES ADMINISTRATIVAS CORRESPONDIENTES.

Atento al decreto de reforma denominada "justicia para adolescentes" realizada al artículo 18 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 12 de diciembre de 2005, el Constituyente Permanente otorgó, en el artículo segundo transitorio, autonomía a los Estados de la Federación, así como al Distrito Federal para que crearan, dentro del plazo de seis meses a partir de su publicación, las leyes, instituciones y organismos que se requirieran para la aplicación de la referida reforma, bajo los lineamientos anotados, por lo que el 25 de enero de 2007, la Quincuagésima Sexta Legislatura Local del Estado de México, publicó en su Gaceta de Gobierno la Ley de Justicia para Adolescentes del Estado, la cual, en su artículo cuarto transitorio declaró que al entrar en vigor dicha ley, se abrogaría la Ley de Prevención Social y Tratamiento de Menores del Estado de México -de 20 de enero de 1995-; sin embargo, dicha vigencia no imposibilita la aplicación ultra activa de esta última, así como la sustanciación del trámite respectivo ante autoridades administrativas del Estado de México (Consejo de Menores y el Colegio Dictaminador), pues la nueva legislación local taxativamente establece en su artículo quinto transitorio que los asuntos que se encuentren en trámite en cualquier instancia seguirán su curso hasta su conclusión conforme a la ley abrogada; por tanto, es claro que en atención al principio del derecho adquirido, aun después de la entrada en vigor de la Ley de Justicia para Adolescentes del Estado de México, los asuntos concernientes a menores infractores respecto de los cuales se hubiera iniciado su trámite, con anterioridad al 25 de enero de 2007, deberán sustanciarse hasta su conclusión ante las autoridades administrativas correspondientes y bajo la citada Ley de Prevención Social y Tratamiento de Menores del Estado de México de 20 de enero de 1995, ello sin perjuicio de que en materia de ejecución de sentencias pudieran aplicarse a favor del infractor algunos de los beneficios que contempla la nueva codificación.

CUARTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL SEGUNDO CIRCUITO. Amparo directo 185/2006. 11 de mayo de 2007. Mayoría de votos. Disidente: Reynaldo Manuel Reyes Rosas. Ponente: Jorge Arturo Sánchez Jiménez. Secretario: Javier Pérez Walters. Ejecutoria: 1.- RegistroNo. 20227 Asunto: AMPARO DIRECTO 185/2006. Promovente: Localización: 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; XXVI, Julio de 2007; Pág. 2586; Voto particular: 1.- Registro No. 20772 Asunto: AMPARO DIRECTO 185/2006. Promovente: Localización: 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; XXVI, Julio de 2007; Pág. 2626[5]

El caso que a continuación se señala y que también se concatena con el tiempo como factor clave para la aplicación y ejecución de medidas de seguridaden casos de menores infractores, tiene también el rango de sentencia ejecutoriada. Este criterio nos señala que la operatividad de los centros e instituciones que prestan servicio público en materia de readaptación de menores infractores debe continuar independientemente de la reforma Constitucional y el

inicio de su Vacatio Legis, haciendo una clara distinción entre la entrada en vigencia del nuevo orden jurídico y la administración de los centros:

JUSTICIA PARA ADOLESCENTES INFRACTORES. LA TEMPORALIDAD PREVISTA EN EL ARTÍCULO SEGUNDO TRANSITORIO DEL DECRETO QUE REFORMA AL DIVERSO 18 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS DE 12 DE DICIEMBRE DE 2005, NO IMPLICA QUE UNA VEZ FENECIDO EL PLAZO DE SEIS MESES Y CUMPLIDA LA DISPOSICIÓN POR LOS ESTADOS DE LA FEDERACIÓN Y EL DISTRITO FEDERAL, LAS DEPENDENCIAS VINCULADAS CON LA JUSTICIA PARA MENORES CESEN, SUPRIMAN O SUSPENDAN EL SERVICIO PÚBLICO QUE PRESTAN A LOS HABITANTES DE SU ENTIDAD, NI QUE SE ABROGUEN LAS LEGISLACIONES RELATIVAS (LEGISLACIÓN DEL ESTADO DE MÉXICO).

Por decreto del 12 de diciembre de 2005 el H. Congreso de la Unión aprobó la reforma constitucional denominada "justicia para adolescentes", mediante la cual, al modificar el artículo 18 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos procuró la creación de mecanismos de controljudicial, a través de los cuales nuestra nación esté a la vanguardia en materia de derechos y justicia para adolescentes infractores. Así, en el artículo segundo transitorio del decreto se otorgó a los Estados de la Federación y al Distrito Federal autonomía total, para que por medio de sus diversos poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y dentro del plazo de seis meses a partir de su publicación -12 de marzo de 2006- crearan las leyes, instituciones y órganos que se requirieran para la aplicación de la referida reforma; sin embargo, la temporalidad conferida por el Constituyente no implica de forma alguna que una vez fenecido dicho plazo y cumplida la disposición las dependencias vinculadas con la justicia para menores, siendo en el caso concreto del Estado de México el Consejo de Menores y el Colegio Dictaminador, cesen, supriman o suspendan el servicio público que prestan a los habitantes de su entidad, menos aún, que se abroguen las legislaciones estatales relativas, como la Ley de Prevención Social y Tratamiento de Menores del propio Estado -de 20 de enero de 1995-. Lo anterior es así, pues al atender a la naturaleza intrínseca y teleológica de las normas transitorias del decreto constitucional en cuestión, puede advertirse que establecen, respectivamente, la entrada en vigor del propio decreto, así como un mandato al legislador ordinario (sujeto a plazo determinado), mas no una prerrogativa abrogatoria de la legislación de justicia para menores de los Estados o la desaparición o supresión del servicio público de las autoridades mencionadas. De esta manera, es inconcuso que las autoridades encargadas de la justicia de menores cuentan con la competencia constitucional originaria que les fue reconocida hasta que exista disposición en contrario y, en consecuencia, la legislación secundaria aplicable seguirá vigente para la sustanciación de los asuntos pendientes de resolver hasta su conclusión, mientras no exista norma expresa que la abrogue, pues afirmar lo contrario, sería tanto como validar un estado de impunidad a favor de los infractores.

CUARTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL SEGUNDO CIRCUITO. Amparo directo 185/2006. 11 de mayo de 2007. Mayoría de votos. Disidente: Reynaldo Manuel Reyes Rosas. Ponente: Jorge Arturo Sánchez Jiménez. Secretario: Javier Pérez Walters. Ejecutoria: 1.- Registro No. 20227 Asunto: AMPARO DIRECTO 185/2006. Promovente: Localización: 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; XXVI, Julio de 2007; Pág. 2586. Voto particular: 1.- Registro No. 20772 Asunto: AMPARO DIRECTO 185/2006. Promovente: Localización: 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; XXVI, Julio de 2007; Pág. 2626[6]

Ahora estudiaremos otra vertiente de nuestro análisis: la referente a la asimilación por el Sistema Judicial Federal Mexicano de la Reforma Constitucional Minoril en lo atingente a las garantías esenciales del proceso y los Derechos esenciales de los menores contemplados en las Reglas de Beijing y la Convención sobre los Derechos del Niño, con atención al interés superior del menor. Otra interesante experiencia del Poder Judicial Federal en materia de aclaración y defensa del texto del artículo 18 Constitucional, fue la confrontación del espíritu de la reforma con las Leyes de Cultura Cívica y ordenamientos administrativos para la salvaguarda del orden público con los nuevos derechos de los menores reconocidos por la vía Constitucional; esto, en el Distrito Federal, capital de la Nación:

CULTURA CÍVICA DEL DISTRITO FEDERAL. EL ARTÍCULO 43, PÁRRAFOS CUARTO Y QUINTO, DE LA LEY RELATIVA, PUBLICADA EN LA GACETA OFICIAL DE LA ENTIDAD EL 31 DE MAYO DE 2004, EN CUANTO ESTABLECE LA IMPOSICIÓN DEL ARRESTO A LOS MENORES DE EDAD INFRACTORES DE DICHA LEY, VIOLA EL ARTÍCULO 18 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.

Conforme al citado precepto constitucional, reformado mediante Decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 12 de diciembre de 2005, para efectos del derecho penal tienen carácter de inimputables los menores de catorce años, y quienes cometan conductas antisociales a partir de esa edad y antes de cumplir dieciocho años, pueden ser privados de su libertad sólo si dichas conductas son calificadas como graves. Así, la sola violación a las reglas de comportamiento cívico no autorizan al legislador secundario para sancionar con arresto a los menores de entre doce y dieciocho años, en tanto se ha establecido como una garantía individual asociada a la minoría de edad, que su reclusión requiera la materialización de conductas delictivas consideradas graves. En congruencia con lo anterior, se concluye que el artículo 43, párrafos cuarto y quinto, de la Ley de Cultura Cívica del Distrito Federal, publicada en la Gaceta Oficial de la entidad el 31 de mayo de 2004, en cuanto establece la imposición del arresto a los menores de edad infractores de dicha ley, viola el artículo 18 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en virtud de que disposiciones jurídicas ajenas a las leyes penales -como las de justicia cívica sobre faltas de policía y buen gobierno- no pueden adoptar el aislamiento de los menores como método de castigo por su infracción, pues ello implicaría establecer una excepción interpretativa a un derecho fundamental.

Acción de inconstitucionalidad 21/2004. Diputados integrantes de la Tercera Legislatura de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. 26 de abril de 2007. Unanimidad de diez votos. Ausente: José de Jesús Gudiño Pelayo. Ponente: Margarita Beatriz Luna Ramos. Secretaria:

Claudia Mendoza Polanco. El Tribunal Pleno, el quince de octubre en curso, aprobó, con el número 106/2007, la tesis jurisprudencial que antecede. México, Distrito Federal, a quince de octubre de dos mil siete[7]

Es decir, el menor infractor ya no puede ser arrestado y conducido a internamiento por la presunta comisión de conductas antisociales o violaciones a bandos y regulaciones de carácter administrativo, toda vez que lo protege el artículo 18 Constitucional. La visión del rapazuelo sucio, abandonado y harapiento que caracterizó a la inolvidable cinta clásica paradójicamente Los Olvidados de Luis Buñuel (1950), que es conducido una y otra vez al reformatorio dada su conducta con base en regulaciones administrativas y Bandos de Policía y Buen Gobierno es humanizada a través de este singular criterio judicial que data de diciembre de 2007.

Otro aspecto sustancial a considerar y también altamente relevante para nuestro estudio, se presentó en el sureño estado de Guerrero, entidad federativa cuyas asignaturas pendientes con los Derechos Humanos son notables, tal y como puede verse del Informe Especial de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos sobre el cumplimiento en el ámbito federal, así como en las entidades federativas y el Distrito Federal, a las obligacionesestablecidas en la

Reforma al Artículo 18 Constitucional en materia de Justicia para Adolescentes[8]el cual fue elaborado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos y donde se señalan las serias anomalías constitutivas de violaciones procesales en la aplicación de la reforma constitucional en materia penal y en el orden penal aún vigente al momento de la transformación del ingreso de los menores infractores al universo de las garantías de protección constitucional. En este sentido se pronunció el alto Tribunal, que vertió el siguiente criterio jurisprudencial:

MENORES INFRACTORES. LA LEY DE TUTELA Y DE ASISTENCIA SOCIAL RELATIVA DEL ESTADO DE GUERRERO (PUBLICADA EN EL PERIÓDICO OFICIAL DE DICHA ENTIDAD FEDERATIVA EL 13 DE DICIEMBRE DE 1988), AL NO PERMITIR QUE EN EL PROCESO TUTELAR RESPECTIVO INTERVENGAN EN SU DEFENSA SUS PADRES, TUTORES, QUIENES EJERZAN LA PATRIA POTESTAD O EL PROFESIONAL DE SU CONFIANZA, NI INTERPONER EL RECURSO DE REVISIÓN POR CONDUCTO DE SUS REPRESENTANTES, VIOLA LA GARANTÍA DE AUDIENCIA.

Los artículos 1o., 4o., 14 y 18 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos contemplan garantías de especial apoyo y protección a favor de los menores infractores, de modo que en caso de aplicárseles medidas de seguridad que entrañen privación de su libertad o de sus derechos, debe respetarse, entre otras, la garantía de audiencia, la que no solamente opera en juicios y ante autoridades jurisdiccionales, sino en todo procedimiento y frente a todo tipo de autoridades que pretendan llevar a cabo actos de privación. Bajo estas circunstancias, la Ley de Tutela y de Asistencia Social para Menores Infractores del Estado de Guerrero (publicada en el Periódico Oficial de esa entidad federativa, el 13 de diciembre de 1988) no cumple con dicha garantía, virtud que dentro del procedimiento tutelar que establece, no se da oportunidad al menor de que intervengan en su defensa sus padres, tutores, quienes ejerzan la patria potestad o el profesional de su confianza, beneficio del que gozan aun los adultos procesados penalmente, además de que tampoco se le permite interponer el recurso de revisión por conducto de sus representantes, sin que sea suficiente para subsanar las violaciones señaladas, la creación de la figura del procurador de la Defensa del Menor, como órgano auxiliar oficioso, prevista en los artículos 27, fracción IV, 29, 30, 35, 51, 52 y 72 de la citada ley, sobre el que recaen las facultades tutelares de defensa del menor, inclusive la de interponer recursos, en virtud de que su nombramiento e intervención son impositivos y excluyentes entre sí, pues no se permite al menor afectado que por conducto de su representante legal formule ese nombramiento, por lo que éste no deriva con plenitud de las garantías constitucionales establecidas precisamente en interés del menor, cuyo ejercicio corresponde, en principio, a quien ejerce la patria potestad o tutoría.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIAS PENAL Y ADMINISTRATIVA DEL VIGÉSIMO PRIMER CIRCUITO. Amparo directo 87/2006. 13 de octubre de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Julián Jiménez Pérez, secretario de tribunal autorizado por la Comisión de Carrera Judicial del Consejo de la Judicatura Federal para desempeñar las funciones de Magistrado. Secretario: J. Ascensión Goicochea Antúnez. Nota: El criterio contenido en esta tesis no es obligatorio ni apto para integrar jurisprudencia en términos del punto 11 del capítulo primero del título cuarto del Acuerdo Número 5/2003 del Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de veinticinco de marzo de dos mil tres, relativo a las

Reglas para la elaboración, envío y publicación de las tesis que emiten los órganos del Poder Judicial de la Federación, y para la verificación de la existencia y aplicabilidad de la jurisprudencia emitida por la Suprema Corte.[9]

Es decir, se seguía manteniendo vigente en agravio del menor la ausencia de protección durante el proceso que se empleó con tanta saña en su contra durante la vigencia del tutelarismo y su peculiar sistema de aplicación de infracciones a su persona, por lo que solamente el Juicio de Amparo fue la única opción para la protección de los derechos del caso que se señala. Tal y como es de apreciarse en el caso que sigue, puesto que es de apreciarse que la Suprema Corte de Justicia de la Nación se ha avocado con profundidad en el estudio de la protección constitucional de los menores en el caso particular de Guerrero: he aquí otro criterio de sustancial importancia para nuestro estudio:

CONSEJO TUTELAR PARA MENORES INFRACTORES EN EL ESTADO DE GUERRERO. AL SER UN ÓRGANO COLEGIADO FORMALMENTE ADMINISTRATIVO CON FACULTADES JURISDICCIONALES LAS RESOLUCIONES POR LAS QUE IMPONGA UNA MEDIDA DE INTERNAMIENTO EN EL ALBERGUE TUTELAR SON SUSCEPTIBLES DE SER IMPUGNADAS EN AMPARO DIRECTO.

En términos del artículo 18 de la Ley de Tutela y de Asistencia Social para Menores Infractores del Estado de Guerrero, el Consejo Tutelar para Menores Infractores es un órgano con plena autonomía en el ejercicio de sus funciones de carácter eminentemente técnico, y depende de la Secretaría de Gobierno en los aspectos operativo y administrativo. El objeto para el cual fue creado es promover la rehabilitación social de los menores de dieciocho años de edad, mediante el estudio y atención de su personalidad, la aplicación de medidas educativas y de protección, así como la vigilancia del tratamiento; además de que conoce, estudia y resuelve los casos sometidos a su consideración, relativos a conductas antisociales atribuidas a infantes y jóvenes menores de dieciocho años, para lo cual debe instaurar un procedimiento seguido en forma de juicio equiparado al proceso penal que se sigue contra adultos imputables, sólo que el primero es de carácter especial y de naturaleza administrativa, y en él se resuelve la situación jurídica de personas menores de dieciocho años que hayan cometido un hecho calificado como infracción, que se asimila a los tipificados por las leyes penales, máxime si se considera que una de las decisiones que puede adoptar es la de internamiento en el albergue tutelar para menores infractores de la persona a quien se siguió el procedimiento administrativo. Por consiguiente, las resoluciones que dicta el aludido consejo mediante las cuales aprueba el proyecto del consejero instructor, que impone una medida de internamiento en el albergue tutelar, son actos susceptibles de impugnarse mediante el juicio de amparo directo, porque se trata de actos emitidos por un órgano colegiado formalmente administrativo con facultades jurisdiccionales.

PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIAS PENAL Y ADMINISTRATIVA DEL VIGÉSIMO PRIMER CIRCUITO. Amparo directo 403/2005. 14 de octubre de 2005. Unanimidad de votos. Ponente: Jorge Carreón Hurtado. Secretaria: Gloria Avecia Solano[10]

El Alto Tribunal, una vez ya involucrado en el estudio de la profundidad de la reforma constitucional, continuó su proceso tendiente a morigerar el rigor del Derecho Procesal Penal Adolescente en emergencia en México, más ahora, en la vertiente relacionada con el tiempo en que dure el internamiento, el cual ya tiene límites en cuanto a la imposición de medidas de adaptación para los menores infractores; más sin embargo, establece una regla en el caso específico de Chihuahua: la validez de la supletoriedad del Código Penal para la determinación de la prescripción para la imposición de medidas correctivas al Adolescente en

comento, como puede verse en el siguiente cuadro comparativo. La segunda Jurisprudencia solucionó la contradicción de tesis planteada por la primera:

PRESCRIPCIÓN DE LAS MEDIDAS DE READAPTACIÓN PARA MENORES INFRACTORES. LA DETERMINACIÓN DEL TRIBUNAL SUPERIOR PARA MENORES DE ACUDIR AL CÓDIGO PENAL DEL ESTADO DE CHIHUAHUA PARA CONOCER LOS MECANISMOS DE APLICACIÓN DE LA SUSPENSIÓN DE AQUELLA FIGURA JURÍDICA NO VIOLA EL PRINCIPIO FUNDAMENTAL DE QUE LA LEY ESPECIAL DEBE PREVALECER SOBRE LA GENERAL.

MENORES INFRACTORES. LEYES APLICABLES SUPLETORIAMENTE A LOS PROCEDIMIENTOS INSTAURADOS EN SU CONTRA.

El artículo 95 Bis del Código para la Protección y la Defensa del Menor del Estado de Chihuahua señala los términos y los momentos a partir de los cuales deberá contarse la prescripción de las medidas de readaptación impuestas a los menores infractores, sin embargo, no refiere nada en cuanto a los actos que interrumpen dicha figura jurídica. Por otro lado, los juzgadores, en atención al arbitrio que tienen para aplicar la ley al caso concreto, pueden completar o suplir las normas insuficientes y dar a las imprecisas la determinación de que carecen. En esa tesitura, la determinación del Tribunal Superior para Menores en el Estado de acudir al Código Penal del Estado de Chihuahua para conocer los mecanismos de aplicación de la suspensión de la prescripción de las medidas de readaptación para menores, no viola el principio fundamental referente a que la ley especial debe prevalecer sobre la general, lo anterior es así, toda vez que la aplicación del citado Código Penal se lleva a cabo sobre un aspecto jurídico en que la ley especial, en el caso el Código para la Protección y la Defensa del Menor del Estado de Chihuahua, no encuentra regulación, pues el invocado artículo 95 Bis sólo establece el momento en que empezará a contar el término para la prescripción, así como el plazo en el que

De lo dispuesto en los artículos 55, 78 y 128 de la Ley para el Tratamiento de Menores Infractores, para el Distrito Federal en Materia de Fuero Común y para toda la República en Materia de Fuero Federal, se desprende que dicho ordenamiento legal, por lo que corresponde al procedimiento, así como a las notificaciones, impedimentos, excusas, recusaciones, exhortos, pruebas y el procedimiento de extradición, le es aplicable supletoriamente el Código Federal de Procedimientos Penales. Sin embargo, dicha supletoriedad no es única ni absoluta, porque de lo dispuesto en el artículo 1o. de la ley en cuestión, también se advierte que en el mismo se acude de manera supletoria a las leyes penales federales y del Distrito Federal que establezcan conductas que se encuentren tipificadas, entre las cuales pudiera encuadrar el Código de Procedimientos Penales para el Distrito Federal, porque en el código sustantivo de esa materia y fuero, existen diversas conductas que se encuentren tipificadas, para cuya persecución, forma de acreditación o gravedad, entre otras circunstancias especiales o particulares, expresamente remite a su código adjetivo, circunstancias sin las cuales la conducta tipificada variaría en su forma o naturaleza, porque podría perseguirse de distinta manera, integrarse en forma distinta o variarse su gravedad, de donde se concluye

operará, pero no refiere nada en cuanto a su interrupción.

que por regla general en los procedimientos instaurados ante el Consejo de Menores

Contradicción de tesis 133/2003-PS. Entre las

PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIAS PENAL Y ADMINISTRATIVA DEL DÉCIMO SÉPTIMO CIRCUITO. Amparo en revisión 364/2005. 17 de octubre de 2005. Unanimidad de votos. Ponente: Jesús Martínez Calderón. Secretaria: Martha Cecilia Zúñiga Rosas[11]

Infractores, por lo que corresponde a las reglas del procedimiento, resulta aplicable supletoriamente el Código Federal de Procedimientos Penales, y por excepción, cuando el delito que se atribuya al presunto menor infractor tenga características especiales o particulares en cuanto a su forma de persecución, la manera de comprobación o su

gravedad, entre otras, sin las cuales se variaría su naturaleza o forma, debe aplicarse supletoriamente el Código de Procedimientos Penales para el Distrito Federal, que establezca y regule esas características especiales o particulares.

sustentadas por los Tribunales Colegiados Quinto, Sexto, Octavo, Noveno y Décimo, todos en Materia Penal del Primer Circuito. 19 de enero de 2005. Cinco votos. Ponente: José de Jesús Gudiño Pelayo. Secretario: José de Jesús Bañales Sánchez. Tesis de jurisprudencia 12/2005. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión de fecha dos de febrero de dos mil cinco. Ejecutoria: 1.- Registro No. 18779 Asunto: CONTRADICCIÓN DE TESIS 133/2003-PS. Promovente: ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS QUINTO, SEXTO, OCTAVO, NOVENO Y DÉCIMO, TODOS EN MATERIA PENAL DEL PRIMER CIRCUITO. Localización: 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; XXI, Abril de 2005; Pág.

399;[12]

Más sin embargo, con motivo de la emisión del primer Criterio de Tesis, encontramos que este puede originar una confusión, porque como podemos apreciar el siguiente criterio - el cual establece que la supletoriedad únicamente será realizada con base en el Código Federal de Procedimientos Penales- tiene el rango de Jurisprudencia y Sentencia Ejecutoriada, es decir, tiene mayor fuerza y vigor que el criterio anteriormente citado:

En la misma tesitura, el Alto tribunal también se pronuncia para la moderación del rigor en el Tratamiento Externo de los Adolescentes Infractores, consistentes en medidas que tiendan a su efectiva readaptación con base en la fijación del término mínimo para el mismo, puesto que dicho lapso es donde se deberá rendir el primer informe por parte del Comité Técnico Interdisciplinario una vez iniciada la aplicación de la medida de adaptación social:

TRATAMIENTO EXTERNO DE MENORES INFRACTORES. AL NO ESPECIFICAR LA LEY RELATIVA UN LÍMITE MÍNIMO DE DURACIÓN, ÉSTA SERÁ DE SEIS MESES QUE ES EL TIEMPO EN QUE DEBE RENDIR SU PRIMER INFORME EL COMITÉ TÉCNICO INTERDISCIPLINARIO UNA VEZ INICIADA LA APLICACIÓN DE LA MEDIDA DE ADAPTACIÓN SOCIAL.

Del análisis sistemático de los preceptos 61, 62, 110 y 119 de la Ley para el Tratamiento de Menores Infractores para el Distrito Federal en Materia Común y para toda la República en Materia Federal se colige que la duración del tratamiento externo no puede ser superior a un año, conforme al último de los artículos citados, el cual no especifica el tiempo mínimo de aplicación; sin embargo, el numeral 110 precisa que el propósito de esa medida consiste en dirigir métodos especializados a un fin específico que es lograr la adaptación social del menor infractor; por su parte, el precepto 61 establece que las autoridades administrativas evaluarán, de oficio, el tratamiento con base en el dictamen que al efecto emita el Comité Técnico Interdisciplinario, en cuya consideración, así como del desarrollo de las medidas aplicadas, podrán liberar al menor de la modalidad impuesta, modificarla o mantenerla sin cambio, según las circunstancias que se concluyan de la evaluación. Ahora bien, el primer informe que permite pronunciarse al respecto, según se advierte del numeral 62 invocado, debe rendirse a los seis meses de iniciada la aplicación de la medida; luego, al no especificarse un límite mínimo para el tratamiento externo, deberá atenderse a la interpretación de la ley, así como a los estudios técnicos y, dado que la finalidad primordial de esa medida no podría llevarse a cabo en un plazo menor de seis meses, ésta debe ser su duración mínima.

CUARTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL PRIMER CIRCUITO. Amparo directo 194/2006. 16 de febrero de 2006. Unanimidad de votos; mayoría en relación con el tema contenido en esta tesis. Disidente: Olga Estrever Escamilla. Ponente: Miguel Ángel Aguilar López. Secretaria: Araceli Trinidad Delgado. Ejecutoria: 1.- Registro No. 19890 Asunto: AMPARO DIRECTO 194/2006. Promovente: Localización: 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; XXV, Enero de 2007; Pág. 2380; Voto particular: 1.- Registro No. 20698 Asunto: AMPARO DIRECTO 194/2006. Promovente: Localización: 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; XXV, Enero de 2007; Pág. 2386[13]

Posteriormente, la Suprema Corte de Justicia de la Nación emite reglas mucho más claras y específicas en torno a la naturaleza de la resolución que imponga la medida de tratamiento en internación: en obediencia estricta al artículo 14 Constitucional, la medida de internamiento debe ser determinada e individualizada, lo que implica un proceso de construcción de la misma basada en estudios y procedimientos que deben revestir un impecable rigor científico y procesal en aras de la importancia del bien jurídico tutelado en juego: el futuro de la adolescencia de la Patria:

MENORES INFRACTORES. LA RESOLUCIÓN QUE IMPONGA LA MEDIDA DE TRATAMIENTO EN INTERNACIÓN DEBE FIJAR SU DURACIÓN DE FORMA DETERMINADA E INDIVIDUALIZADA.

Conforme a la Ley para el Tratamiento de Menores Infractores, para el Distrito Federal en Materia Común y para toda la República en Materia Federal, cuando a los menores se les encuentre responsables de la comisión de conductas ilícitas que ameriten la aplicación de la medida de tratamiento en internación -la cual implica la privación de su libertad- aquélla deberá fijarse de manera individualizada. Así, para que la resolución que imponga el internamiento del menor en un centro de tratamiento respete la garantía de seguridad jurídica, deberá precisar su duración, ya que la circunstancia de que para su aplicación previamente

deba tomarse en cuenta el dictamen elaborado por el Comité Técnico Interdisciplinario, con base en el diagnósticobiopsicosocial del menor, no justifica que el tiempo de internamiento quede señalado genérica e indeterminadamente entre un mínimo y un máximo, pues por tratarse de una privación de la libertad del infractor, tal medida debe individualizarse y determinarse con la mayor precisión posible, a partir de los elementos proporcionados en el dictamen del referido comité. Lo anterior, sin perjuicio de la facultad de los consejeros para liberar al menor de la medida impuesta, si con motivo de nuevas evaluaciones apareciere que éste ha sido readaptado a la sociedad, en términos del artículo 61 de la ley señalada.

Contradicción de tesis 35/2005-PS. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Séptimo y Noveno, ambos en Materia Penal del Primer Circuito. 1o. de junio de 2005. Cinco votos. Ponente: Juan N. Silva Meza. Secretario: Pedro Arroyo Soto. Tesis de jurisprudencia 68/2005. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión de fecha primero de junio de dos mil cinco. Ejecutoria: 1.- Registro No. 18915 Asunto:CONTRADICCIÓN DE TESIS 35/2005-PS. Promovente: ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS SÉPTIMO Y NOVENO, AMBOS EN MATERIA PENAL DEL PRIMER CIRCUITO. Localización: 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; XXII, Julio de 2005; Pág.

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Y finalmente, este particular criterio jurisprudencial que a la letra se cita, el cual es relevante, tiene el nivel de Jurisprudencia, por lo que se encuentra por encima de la Ley Ordinaria que dio origen a la controversia en cita y debe ser rigurosamente aplicado:

JUSTICIA PARA ADOLESCENTES INFRACTORES. PARA DETERMINAR LA DURACIÓN DE LAS MEDIDAS DE INTERNAMIENTO DEFINITIVO DEBEN TENERSE EN CUENTA LA RELACIÓN DIRECTA CON LOS DAÑOS CAUSADOS, LA PROPORCIONALIDAD CON LA CONDUCTA REALIZADA Y LA PENALIDAD PREVISTA EN EL CÓDIGO SUSTANTIVO, Y NO SU PELIGROSIDAD (LEGISLACIÓN DEL ESTADO DE PUEBLA).

El Código de Justicia para Adolescentes del Estado de Puebla contempla una manera de individualizar las medidas que deben imponerse a las personas con una edad comprendida entre los doce y los dieciocho años de edad, que difiere sustancialmente de la prevista para los adultos en el Código de Defensa Social de la entidad, pues mientras este último en su artículo 74, fracción III (dispositivo ubicado en el capítulo décimo octavo, sección primera, relativo a las reglas generales para la aplicación de sanciones), señala expresamente que al aplicar las sanciones deben tomarse en cuenta (entre otros factores) las condiciones especiales en que se encontraba el delincuente, las personales, los vínculos de parentesco, amistad o nacidos de otras relaciones sociales que existan entre el infractor y el ofendido, la calidad de éste, y las circunstancias de tiempo, lugar, modo y ocasión, que en conjunto demuestren su mayor o menor peligrosidad, en contraste, la primera codificación en su artículo 105, no contempla entre sus reglas para la imposición de medidas, que el juzgador aprecie el grado de peligrosidad del infractor, y ello se explica precisamente porque se trata de adolescentes, a quienes por encontrarse en la etapa intermedia entre la niñez y la vida adulta, la sociedad no considera que deba "defenderse" de ellos, sino que busca reencausarlos oportunamente para evitar que al alcanzar la mayoría de edad se vuelvan sujetos peligrosos; por ello, tratándose de la medida de internamiento definitivo (que finalmente implica privación de la libertad), el artículo 162 del Código de Justicia para Adolescentes del Estado señala que para determinar su duración deben tenerse en consideración tres aspectos: 1) la relación directa con los daños causados; 2) la proporcionalidad con la conducta realizada; y 3) la penalidad prevista en el código sustantivo penal del Estado para el o los delitos cometidos. De

consiguiente, solamente a través de la evaluación de esos tres aspectos se debe individualizar la referida medida, y no determinar su duración con base en la "peligrosidad" del adolescente, método que además de ser contrario a la ley especial, da pauta a formas inadmisibles de individualizar la medida.