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A.·.L.·.G.·.D.·.G.·.A.·.D.·.U.·.

La Posición al Orden y su Simbolismo

Introducción

El conocimiento filosófico de la tradición occidental supone que la entidad humana está


integrada por tres elementos primordiales: el cuerpo, el alma y el espíritu. Estos tres
elementos estarían perfilando, a su vez, tres formas de conocimiento: conocimiento
intelectual, conocimiento psíquico y conocimiento holístico. En el ámbito o territorio
masónico los elementos primordiales y las formas de conocimiento se asimilarían a las
etapas o grados del adepto hacia un nivel avanzado: aprendiz, compañero, maestro, los
cuales, a su vez, están representados por los cargos simbólicos de la logia: Segundo
Vigilante, Primer Vigilante y Venerable Maestro. Estas trilogías tendrían como resultados
espirituales o productos virtuales ciertos valores que se encubren con las palabras Fuerza,
Sabiduría y Belleza.

La tradición universal o conocimiento unánime tiene también una expresión oriental y,


aunque las formas, los estilos y los procedimientos son diferentes, los conceptos esenciales
son los mismos. El taoísmo considera que la entidad humana está constituida por tres
elementos primordiales: Chin, qi y shen. El distingo notable es que el concepto mismo tiene
una connotación dinámica. Esto es, se trata de energías o dimensiones sutiles y no de
esferas limitadas a una forma específica. La primera, es la energía generativa (cuerpo); la
segunda, es la energía vital (alma); y la tercera, es la energía espiritual (espíritu). La otra
diferencia destacable es que los orientales no se limitan a dominar estos conocimientos
desde un punto de vista solamente especulativo, sino que para ellos sólo tienen sentido en
la medida en que el adepto los hace operativos en su ser1.

Todas las tradiciones reconocen que en el ser humano corriente (“materia filosófica”), por
diversas razones o causas, se evidencia una falta de integración, una suerte de
desarmonización de los elementos primordiales que se identificaron anteriormente, lo cual,
no sólo se traducirá en estados espirituales de sufrimiento y en falta de salud, sino que
tendrá un efecto en el alineamiento con los valores o la ética social y repercutirá en la
conducta del colectivo humano. Al mismo tiempo o en forma paralela, las tradiciones ponen
a disposición de los interesados una visión del hombre y del universo y un método para
canalizar los esfuerzos de perfeccionamiento1.

Nuestra visión occidental da cuenta que, en tiempo inmemorial, la entidad humana


consideraba tanto su persona como su entorno en un sentido sagrado. Con el correr del
tiempo, se fue perdiendo el contacto espontáneo consigo mismo y con la totalidad. La visión
holística fue cediendo terreno y hubo que recurrir a la consagración de espacios en los
cuales era posible transmitir y preservar la visión tradicional mediante ritos y símbolos. El
esoterismo conserva la tradición en la medida en que es capaz de trasmitir mediante el rito
y el símbolo un método de conexión con el sí mismo y con el cosmos, mediante el proceso
iniciático. Y ese proceso de iniciación es en gran medida una retrogradación, una vuelta al
origen, a la sustancia primordial. El VITRIOL alquímico, la metáfora de “visitar el interior de
la tierra y de rectificar para encontrar la piedra oculta”, no es más que una sugerencia de
conocerse a sí mismo como condición para lograr la individuación, para recobrar la
creatividad, para abrirse a múltiples formas de la verdad, de tolerancia y de construir
socialmente apegado a una ética1.

Desarrollo

¿Cómo se explicaría el o los signos de la posición al orden?. Wirth expresa que la mano
izquierda levantada afirma la sinceridad. La disposición en escuadra de la mano derecha
afirma que los actos están inspirados en la justicia y la equidad2.
Lavagnini confirma que la posición de los dedos de la mano derecha se corresponde con el
símbolo de la escuadra y agrega que la izquierda corresponde a la figuración de la Estrella
Flamígera4. La mano derecha sobre el corazón tendría el sentido de autodominio. La mano
izquierda sobre la sien, sería el dominio de la quintaesencia. La suma de ambos gestos sería,
además, la conciliación de los contrarios: intelecto/voluntad, pasividad/actividad. Remata
sus consideraciones expresando que el signo del compañero se refiere al trabajo inspirado
por un ideal superior4.

En “Cosmogonía Masónica” se dice allí que los signos “recuerdan evidentemente la


localización de algunos de los centros de energía sutil o chacras”. Estando esos centros
“situados simbólicamente a lo largo de la columna vertebral”, ésta sería “una imagen del
eje del mundo”. El despertar de estos centros dependería de la concentración y reiteración
del rito y estaría relacionado con el despertar o avance hacia un nuevo nivel de conciencia.
Wirth pareciera compartir este enfoque en el Libro del Compañero: “La izquierda capta las
energías exteriores y la derecha las conserva o acumula en el corazón”1.

En una breve referencia, Adoum (2002:25) señala lo siguiente: El poner la mano derecha
sobre el corazón ¨órgano de Vida y Altar de Dios¨ significa “Prometo como Dios Hombre o
Hijo de Dios y reafirmo mi promesa de cooperar en la obra del G.A.D.U”. La mano izquierda
abierta y levantada forma la Estrella de Cinco Puntas, que es el símbolo del hombre
triunfante en sus pruebas5.

Básicamente, seguiremos esta línea argumentativa, analizando el porqué de la relevancia


del corazón y de su conexión con el número 5, como forma de explicar todos los símbolos
pertenecientes a este grupo.

Partiremos señalando que el corazón, como ya muchos sabrán, no es una representación


de lo sentimental, como se le hace parecer contemporáneamente, sino que constituye el
centro del ser, elemento que se halla presente en las más diversas tradiciones. Este hecho
permite que, esotéricamente, este órgano se constituya como el receptor de las
‘emanaciones celestes’ que vivifican al ser en su totalidad; de allí que se le considere como
el punto de establecimiento del principio divino del hombre, esto es, el espíritu universal o
“quintaesencia” que permite alcanzar al ser humano el resplandor del Logos, disipando la
oscuridad de los instintos. Desde ese momento, disipadas las tinieblas que reinaban en su
interior, brilla la estrella flamígera5.

En la Posición al Orden del C:., por ejemplo, si la mano a la altura de la sien izquierda
representa el pentagrama que nos indica el número esencial del grado, no es menos cierto
que la mano en el corazón nos deja entrever lo que será el anhelo propio del C:. En la
ejecución del signo, la mano se proyecta desde el corazón que irradia, hacia el exterior que
recibe las luces de la inteligencia, por medio de la quintaesencia, o mejor, de la actividad
benéfica del ser humano, producto de la transmutación alquímica de los elementos, la cual
se realiza en el athanor que constituye el propio hombre. No es un proceso externo ni que
involucre elementos materiales en sí, es la naturaleza del propio individuo la que, mediante
diversos trabajos y purificaciones, debe dar paso al “oro” de los alquimistas

Esta irradiación del corazón y su lugar central, en todas las tradiciones antiguas, decía
relación con el Sol. No por nada al Sol se le llama “corazón del cielo”. Así, Proclo (cit. en
Guénon 1946) señala: “Ocupando por sobre el éter el trono del medio, y teniendo por figura
un círculo deslumbrante que es el Corazón del Mundo, tú colmas todo de una providencia
apta para despertar la inteligencia”. Esta última corresponde a la inteligencia pura,
universal, trascendente, no a la razón que se asimila con el cerebro.

Inteligencia y razonamiento es lo que distingue al ser humano de otros seres


biológicamente similares; maravillosa síntesis representada en el simbolismo de la posición
al orden del grado de C:., puesto que es el hombre, en su acción conjunta con los elementos,
es el que ejecuta el trabajo interior que lo llevará a irradiar sus luces a la sociedad.

Ahora bien, ¿cómo se conecta la inteligencia y el razonamiento en la posición al orden del


grado? Dijimos que, con la acción del hombre, quien es representado por la mano derecha
en el corazón, con sus cinco dedos abiertos – en este caso en forma de garra – y con la mano
izquierda en posición a la altura de la sien izquierda. Es la conexión, además, de dos chakras
esenciales del ser humano, considerando que el último, el que reside en la cabeza,
representa precisamente la conexión con la divinidad, simbolizada mediante la flor de loto5.

Los signos del compañero masón, el de orden y de saludo, no solo es un recordatorio del
juramento prestado en este grado, el cual en su parte final señala "y antes que faltar en
todo o en parte a estos solemnes compromisos, quiero que se me arranque el corazón y se
arroje a los buitres para servirles de pasto". Sino que también la escuadra y la estrella de
cinco puntas se hallan aquí perfectamente combinadas; la escuadra hecha con la mano
derecha ha descendido hasta el corazón, indicando así que el compañero no se limita a
frenar y rectificar sus expresiones exteriores, sino que su capacidad de dominarse se ha
extendido a los movimientos interiores del alma, en el mismo centro de su vida, de su ser y
de su individualidad, y la mano izquierda abierta y levantada, forma aquel pentagrama que
los oculistas consideran como el símbolo del poder, del dominio, de la quinta esencia sobre
la tétrada de los elementos; del dominio, de la inteligencia sobre los instintos y las
tendencias inferiores6.

La mano izquierda levantada muestra también el Ideal sobre el cual se fija constantemente
la Inteligencia, que es parte naturalmente pasiva y femenina de nuestro ser. La escuadra de
la mano derecha representa la Voluntad, el lado activo o masculino del ser, constantemente
dirigida para expresar fiel y rectamente, en actividad constructora, los deseos y las
aspiraciones mas nobles del corazón6.

Pero además de lo anterior, el signo de compañero nos hace recordar que al poner la mano
derecha sobre el corazón adquiero el compromiso, de querer a mis hermanos con fervor y
afecto; al levantar la mano izquierda confirmo la sinceridad de mi promesa y al formar una
escuadra con la mano derecha indico que todos mis actos se inspiran en la justicia y la
equidad. También es necesario mencionar que el signo de orden del compañero masón,
hace alusión a otros misterios entre los cuales tenemos, que la mano izquierda levantada
parece que atrae las fuerzas exteriores, que se convierten en energía captada y que la mano
derecha crispada se esfuerza por introducirla en el corazón, donde se acumula. Para
finalizar diremos que el iniciado preparado para arrancarse el corazón, proclama, además,
que ha sabido dominar sus sentimientos y que jamás cederá a un entrenamiento irreflexivo,
esforzándose constantemente en hacer que sus propósitos y acciones se traduzcan en vida
fecunda y activa para beneficio propio y de sus semejantes6.

BIBLIOGRAFÍA
1. Posiciones y Gestos Rituales, un relicto o un potencial olvidado. Ismael Berroeta,
2008.
2. El Libro del Compañero. Oswald Wirth
3. Siete Maestros Masones. 2003. Cosmogonía Masónica. Editorial Kier, Argentina.
253 p.
4. Lavagnini, Aldo. Manual del Compañero.
5. El Retejador del Grado del Compañero. Q:.H:. Manuel Contreras Seitz. R:.L:.
Reflexión Nº103. Gran Logia de Chile
6. El Signo, la Gripa y la Palabra de Pase del H:. C:. Plancha Q:. H:. Luis Peña Riveros