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21-09-2018

Carta curiosa al Ministro de Defensa


Martha Cecilia García V.
Prensa Rural

Señor ministro:

En menos de mes y medio usted ha hecho dos pronunciamientos públicos sobre la protesta social.
La primera vez, antes de su posesión como ministro de defensa, pidió que ésta fuera ordenada y
que representara los intereses de todos los colombianos y no solo de un pequeño grupo. Quisiera
contarle que la protesta es, ante todo, un acto disruptivo que se despliega en escenarios públicos,
mediante el cual grupos diversos expresan demandas o reivindicaciones propias y particulares,
motivo por el cual no puede representar los intereses de todos los colombianos. Las protestas son
una forma de acción política no institucional que pone en evidencia precisamente las diferencias en
el seno de la sociedad. Diferencias culturales, étnicas, de género, generacionales, religiosas,
lingüísticas, de capitales políticos, económicos, de posibilidades de incidir en los asuntos que rigen
la vida colectiva, entre otras.

Señor ministro: no le tema a la diferencia, es parte de este país rico en biodiversidad, es decir en
formas de vidas distintas -humanas y no humanas-, capaces de interactuar. No pida la
homogeneidad, nada más aburrido que ser idénticos, nada más patético y antidemocrático que el
pensamiento único. No le tema a las multitudes en las calles y en las carreteras, más bien
dispóngase al diálogo, a la escucha, a la mirada, al reconocimiento de las múltiples otredades que
hacen este país.

La segunda vez que se refirió a la protesta -precisamente a un día de conmemorarse 41 años del
Paro Cívico Nacional de 1977- la criminalizó al asegurar que es financiada con los dineros ilícitos de
cinco grupos armados organizados. Con tan temeraria afirmación, usted resta la posibilidad de que
múltiples y diversos grupos sociales tengan voz y visibilidad, niega la autonomía de grupos,
organizaciones y movimientos sociales para expresar desacuerdos, necesidades, propuestas,
ocluye la posibilidad del diálogo social al que tantas veces se ha referido el actual presidente y, lo
que es peor, termina recordándonos las palabras del ministro Lemos Simonds y el asesinato de
Bernardo Jaramillo Ossa en 1990.

Sus tesis en esta segunda intervención me suscitaron muchas preguntas y voy a plantearle
algunas, recurriendo a las expresiones que en ella utilizó:

¿Sabe usted cuál de los grupos armados que "corrompen y financian la protesta social" costeó la
marcha llevada a cabo en Pereira y Armenia el 13 de marzo de 1998, convocada por el comité
intergremial, Fenalco, y la Iglesia Católica por el derecho a vivir, después de una oleada de actos

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delincuenciales y asesinatos ocurridos en estas dos capitales departamentales? ¿Cuál de esos
grupos pagó la marcha convocada por la Cámara de Comercio de Caquetá el 13 de mayo de 2014,
en la que participaron comerciantes y sus empleados, y ganaderos, bajo la consigna "Caquetá
sí existe", para pedirle al gobierno poner más atención a la reactivación económica del
departamento y atender las demandas de los paros para que no los afecte a ellos?

¿Cuáles son las mafias organizadas que siempre han estado detrás de las protestas convocadas por
el Centro Democrático contra las Farc y el secuestro (por ejemplo, la del 4 de febrero de 2008) y en
contra de las negociaciones de paz con las Farc y por la dignidad de las Fuerzas Armadas llevadas a
cabo el 7 de agosto de 2015 y 2 de abril de 2016? ¿Esas mafias también empujaron al partido del
presidente actual y a otros promotores del NO a encabezar una marcha para exigir a la mesa de
negociaciones de La Habana que se respetara el resultado del plebiscito del 2 de octubre de 2016 y
se tuvieran en cuenta las propuestas que hicieron, y para mostrar su rechazo a la "ideología
de género" del acuerdo? ¿Han continuado financiando al CD que el 1° de abril de 2017 lideró
una marcha en Villavicencio, en contra del gobierno de Santos bajo la consigna: "No
permitamos que Colombia se convierta en Venezuela"?

Y recurriendo a su buena memoria, sáqueme de una duda, señor ministro: ¿cuáles son las mafias
de verdad que fomentaron aquella protesta incitada por militares del Batallón de Infantería No. 40
‘Coronel Luciano D’elhuyar’, el 29 de marzo de 1992, en El Carmen de Chucurí, con la que se
intentó impedir la detención del alcalde de ese municipio y de 26 personas más investigadas por la
Fiscalía por presuntamente pertenecer y/o auxiliar a paramilitares? ¿Acaso son las mismas que
sufragaron la marcha nacional del 6 de diciembre de 2011, convocada por el Ejército Nacional para
exigir a la guerrilla de las Farc ponerle fin al secuestro y que, según dijo el propio presidente de la
República, fue una manifestación de rechazo a la violencia?

Podría contarme a mí y a otros curiosos ¿cuáles son las mafias supranacionales que respaldaron al
Obispo de Cúcuta cuando lideró una marcha el 11 de octubre de 1984, contra el desempleo, la
desnutrición y el analfabetismo? ¿Son las mismas que prohijaron las marchas lideradas por la
iglesia católica, en septiembre de 1992, para rechazar la abolición de la enseñanza religiosa en los
colegios? ¿Existe alguna relación entre las mafias internacionales que apoyan a dicha iglesia y las
que impulsan las protestas de grupos cristianos como las realizadas entre 2005 y 2006 en diversas
regiones del país en contra de pérdida de valores, contra el aborto y el homosexualismo, y el
"arrodillatón" del 16 y 17 de mayo de 2016 en contra de la decisión de un juez de suspender la
práctica de la oración antes de iniciar las sesiones del Concejo Municipal de Cartagena, atendiendo
el mandato constitucional de no imponer prácticas religiosas de manera obligatoria?

¿Cuál de los cinco grupos armados organizados que usted mencionó pagó las marchas contra el
secuestro llevadas a cabo en diciembre de 1996, convocadas por Francisco Santos, actual
embajador en Estados Unidos, y su Fundación País Libre? ¿Cuál mafia corrompió y financió la
marcha global citada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para el 1° de abril de 1998,
contra las formas intolerables de trabajo infantil?

Como estos, hay miles de ejemplos de protestas sociales en la historia reciente del país en los
cuales, como he querido mostrar, no se podrían hacer señalamientos como los que usted hizo, que

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terminan criminalizándolas.

Señor ministro: buena parte de los manifestantes saben que la protesta es un derecho consagrado
constitucionalmente. Pero ello no basta. Por eso, lo que también se exige en las protestas es contar
con garantías para ejercer este y el derecho a tener derechos como ciudadanos de este país.

Fuente original: https://prensarural.org/spip/spip.php?article23501

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