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HUGO EDGAR RUIZ MONROY

Un impacto psicológico necesario


Las neuro-ciencias prácticas para la conciencia, y la sensatez, nos dicen que; la
verdad es todo aquello que produce resultados buenos, para todos; en todos los
lugares. La certeza de estos tiempos nos permite advertir desdibujado el futuro de
la especie que le ha dado fundamento al conocimiento.

Un aspecto fundamental, y decisivo para el desarrollo de nuestra especie; fue el


desarrollo cognitivo; así ganamos la capacidad de recordar, y proyectar. Estas ca-
pacidades le permiten a cada individuo percibir selectivamente, clasificar, razonar
y entender su realidad psicosocial, en general; tiene la capacidad para formar con-
ceptos complejos, decidir, hacerse a conocimientos nuevos, a nuevas percepcio-
nes, y a reordenamientos cognitivos de supervivencia sin peso dogmático, tiene la
capacidad de elegir por sí mismo; solo necesita el favor del conocimiento re-
ordenado, y lógico para el convencimiento.

Gran parte de nuestra actitud cotidiana; la derivamos de la poderosa carga emo-


cional-confesional-espiritual-psicosocial; existente en cada uno de los seres hu-
manos de todos los tiempos cognitivos, difícil es encontrar un hombre desprovisto
de estas facetas prácticas de auto-ayuda, auto-superación, auto-motivación, y au-
to gestión –algunos suelen llámala Dios, otros moral, o como a bien tengas; empe-
ro, no podemos negarla-- En el momento en que se individualizo el cerebro; el
hombre se llenó de temor, escasez, y de ilusión, desde entonces; tiene la necesi-
dad infinita de proteger, creer, reproducirse sin control, y esperar milagros.

Sin la faceta practica de Dios, o sin la faceta práctica de la moral; muchos hom-
bres perderían el norte; el concepto de humanidad no tendría ningún sentido prác-
tico; serían muy dispersos, y serian unidades biológicas letales. Hoy día las emo-
ciones perversas, el número, las carencias, y la supervivencia psicosocial; nos
están llevando a la toxicidad de especie, y con facilidad la competencia por los
haberes nos hará entelequias exterminadoras letales, empero primero; seremos
tóxicos después crueles, y además; con bellas palabras nos haremos audaces;
seleccionaremos a nuestros hermanos de especie por la escasez de agua, y de
espacios; en el nombre de Dios.

Somos la comunidad humana más informada y grande que jamás haya existido;
sabemos acerca del bien, acerca del mal, hemos desarrollado una cultura como
especie sin comparación, hasta el día de hoy; no hay con quien compararla.
Creamos academia, obligaciones, derechos, y deberes; empero, nos hemos re-
producido de tal forma que, hoy; el significado de academia, saber, conocimiento;
entrenamiento, pertenencia, ha perdido el valor que corresponde debido en parte a
que dejamos de lado el concepto de hijos de la tierra, y la devastamos sin ninguna

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compasión. Aniquilamos el hábitat, y nos sentamos a esperar milagros; sin querer


descubrir o reconocer que, el auxilio de Dios; no existe, no hay lugar de retorno; la
vida se agota; gota, a gota y la academia no se pronuncia; no informa, no forma,
para las nuevas exigencias ambientales.

Estamos hartos de expertos, de eruditos; empero, nadie habla del tema ambiental,
y la superpoblación con su consabida necesidad; el viejo conocimiento de la aca-
demia, y la cultura dogmática; comunican muy poco, o no comunican nada; se han
hecho viejos, o muy ricos, y por esa simpleza; andamos en orfandad global.

El preservar, proteger, y rendir culto a la madre naturaleza; se le ha llamado paga-


nismo, empero; el hombre está supeditado a ella siendo una más de las especies
que evolucionaron, prosperaron, y la residen. El hombre no puede desvincularse
de este origen, y mucho menos desvincular los derechos que la asisten. A las an-
tropologías ligadas al paganismo se les atribuyen leyes macabras con el fin de
restarle el significado de supervivencia que podemos advertir en ellas; no desco-
nozco las historias que recopilan datos respetables acerca de culturas primitivas, y
bárbaras; ese era el conocimiento del que se disponía; no existían referentes.

El temor; es la primera impronta que se graba en el cerebro, e hizo presa al hom-


bre y su forma de mitigarlo era con sacrificios. Las antropologías que nos asisten
hoy no están lejos de ser las mismas; vivimos una vida llena de sacrificios, necesi-
dades, desnudez, hambruna, hacinamiento, etc., y además; creemos gozar nues-
tra miseria; esperamos premios después de la muerte; es el justo pago por el dis-
frute de una vida miserable. Antes de satanizar estas perspectivas; entendamos
como fue la evolución del cerebro, y la evolución de la cultura humana. Estamos
en la obligación de acceder a una nueva iluminación, a una nueva ilustración; de-
be mutar la cultura humana, o desaparecerá por necedad.

El hombre es hijo de la tierra, y su libertad es una condición fundamental, el hom-


bre; no está predestinado a la necedad de tener hijos; no está predestinado a nin-
guna estructura inhumana ni divina, empero; no obstante, la ausencia de control
sobre su reproducción es inhumana; predestinándolo a la miseria, y lo aproximara
a los más grandes adefesio producto de la cultura humana. Hay más crueldad en
el dogma que esclaviza; que en la ilustración que ilumina el camino, y le permite al
hombre hacerse libre, protagonista de su propia historia.

El perfeccionamiento biológico, e ideológico; está en el cerebro que decide, y opta


por la supervivencia; sumando a esto el privilegio, y el gozo de estar vivo estable-
ciendo escenarios equilibrados para la supervivencia de los demás seres huma-
nos. No existen seres humanos superiores, ni inferiores, no existe posibilidad al-
guna de ser excluyentes en ninguna latitud planetaria. No hay lugar a políticas bru-

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tales; hay lugar para la ilustración, aún estamos a tiempo. La supervivencia hoy es
del más pensante, del más prudente con su descendencia, del más crédulo; no
hay lugar a luchas, y ni a fatigas egoístas; no existen los indeseables, tenemos
que salvarnos todos mediante una nueva ideología que tenga en cuenta el me-
dioambiente, y la capacidad de carga hallada en él.

Somos unidades biológicas con características emocionales contrastantes; le te-


memos al tema de la muerte, y nacemos condenados a ella. Hablar del control de
la reproducción en humanos para garantizar la supervivencia del planeta, y sus
futuras generaciones; resulta ser un denuesto para muchos; una condena a muer-
te; nada está más lejos de la realidad moral que me asiste. Para infortunio de la
especie muchos piensan más en el próximo fin de semana; que en el futuro de la
especie, y hablar de control reproductivo; es sinónimo de cultura de muerte des-
conociendo que puede ser el auto-control; el constructivismo reproductivo progra-
mado; con un pasado, y sobre todo; con un futuro alcanzable para todos; donde
no seamos remplazados por alternativas; lo que nos puede preservar como espe-
cie; en condiciones de confort.

La academia tiene las posibilidades, la obligación; de, desarrollar habilidades prác-


ticas en la solución de los problemas medioambientales; reales, tiene el conoci-
miento planetario globalizado, tiene la obligación de formar a las jóvenes genera-
ciones para que enfrenten las exigencias, y sean comunicadores; ejemplos, a se-
guir. Como profesionales tienen como desarrollar las habilidades lógicas del pen-
samiento práctico, haciendo uso de la ciencia y de las teorías psicosociales para
trasmitir el mensaje conservacionista, y estadístico de la especie; entendiendo que
cada ser humano que nace; necesita de un lugar en la tierra, difícil resulta encon-
trar un lugar en este mundo superpoblado, y además; con un Dios temperamental
la vida se convierte en una odisea; hemos de reformarnos.

La necesidad, y la responsabilidad de preservar a la especie es tarea fundamental


de la academia. La participación activa en la solución de los problemas multivaria-
dos, actuales, y difíciles que la realidad objetiva plantea; ponen de manifiesto la
relación -academia vida cotidiana- ¿para qué me sirve saber lo que se, y como
puedo desarrollar actividades conservacionistas? El enfoque hoy es; multilateral
teniendo el entorno económico, socio político, ideológico y cultura; empero, sobre
todo ambiental, y psicosocial de todas las sociedades planetarias.

Ningún escenario es más propicio hoy para hablar del medioambiente, y su capa-
cidad de carga; es allí donde se combinan los saberes, las voluntades, las normas,
los valores, la conducta, y además; la academia sabe que, las emociones con en-
trenamiento se pueden hacer altruistas; es el modo de enfrentar la vida actual. El
aprendizaje de conductas nuevas son fuente inagotable para el desarrollo de vo-

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luntades; también, el principio creativo del cerebro humano; es inagotable, los ac-
cesos; son permanentes basta con la motivación académica temprana; porque el
tiempo con que contamos; se agota. Los cambios que se precisan hoy en el mun-
do; requieren del compromiso global; de una unidad indisoluble de fuerzas motiva-
cionales que formen, y sustente la emocionalidad de las nuevas generaciones;
estos tópicos son necesarios para proyectar un futuro seguro para los que aún no
nacen. Tenemos que –formar- a las jóvenes multitudes; porque –informadas- ya
están, y algunas lo están mal, el imaginario colectivo debe ser altruista e incluyen-
te; es una necesidad planetaria.

Hemos dejado que el vandalismo colonice nuestras fronteras por la ignorancia su-
pina, y permisiva, por la corrupción, por las emociones perversas, por la tiranía,
por las dictaduras, por los odios, por los excesos poblacionales de otros, por las
políticas brutales en otras latitudes, por el terrorismo que se hace pandémico, por
el hambre, por el narcotráfico, y por las necesidades insatisfechas de nuestros
hermanos de especie…, en fin, hoy; yacen muertas; en ese orden de ideas; el
control poblacional se hace arduo. La permisividad en la reproducción, la negativa
al control nos hará pasto de inigualable tormento, hoy; cualquier recurso simple
justifica la invasión, el éxodo, y por su puesto damos por necesaria u opcional la
barbarie por el hacinamiento, y por la falta de suministros básicos como el agua. El
control sobre la población humana es innegable, tenemos un recurso llamado vo-
luntad; hagamos uso de él, y detengamos el deterioro de nuestras fronteras.

El día en que cada uno se pregunte, reconozca o se encuentre frente a la miseria,


y la sed atormente a sus hijos, además del que ha hecho con su vida, deseará que
ese día no existiera, la permisividad, y la fe perversa; nos permite tener bien lejos
ese día, -no soy de los que dudan-. No distorsionemos la verdad con falsedades,
no la ocultemos; sabemos que la conocemos; obremos.

El favor está hoy día en las manos de los hombres prudentes; que protegen las
fronteras, dispensan lo que se puede dispensar, particularizan las necesidades, y
reconoce la misericordia; encontrando en ello, grandioso favor a la humanidad. Si
un país; permite que se vandálicen sus fronteras; tarde o temprano se vandáliza
todo el interior; no hay favor en ello para los nacionales; ni para los extranjeros.

Entre las gentes que hoy vivimos hay a quienes se les puede confiar; un nuevo
orden moral, una nueva formación psicosocial, una nueva educación, y reconoce-
rán; además fehacientemente la importancia de obrar en concordancia con la ac-
tualidad, hay otras que dirán; no tengo porque ser escrupuloso con la actualidad, y
habrán de lamentar porque la tiranía les corresponderá; y son justamente la in-
mensa mayoría de gentes quienes van por el mundo intoxicados, enajenados,
guiados por profecías oportunistas, y sueños fantásticos de supervivencia divina

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para los justos, y los elegidos que han de ser numerosos. Es entendible que el
cerebro precise de guía; así funciona el cerebro humano, guiémoslo con nuevas
normas; no está por demás, y será favor apreciable para toda la humanidad.

La nueva norma protege a quien bien la atesora, y todo aquel que malvenda la
idea; no tendrá parte en el nuevo orden. Aquel que instruye con nuevo conoci-
miento, y no duda de la actualidad; será tenido como piadoso en el nuevo orden,
autentica, y veraz será su vida; es una vida recta, merecerá así la vida; ser vivida.

Debemos aferrarnos al nuevo orden; todos juntos, sin selecciones, no existe ma-
yor agravio que aquel de seleccionar a nuestros propios hermanos de especie, no
obstante; de no superar la disonancia cognitiva; enfrentados a ello nos veremos, y
más pronto de lo que creemos; estaremos señalando a unos, y a otros.

La comunidad humana no sobrevivirá; si no transforma lo que debe transformar,


los que dirán que hay maldad, y mentira en estas palabras son desleales con el
medio ambiente; -han dicho a quienes creen en ellos; sigan con su vida y tengan
fe, que nada pasara; habrá quien cargue con la parentela-, empero; no es cierto,
nadie cargara parte alguna de la carga de otro; son falsarios los que así hablan
ellos proceden con desprecio medioambiental. La vida futura la decidimos hoy;
nadie llevaran la carga de nadie, el sufrimiento, la necesidad, la pobreza, la sed, y
el hambre serán disfrutados por los que hoy orientan de forma perversa a la hu-
manidad, no existe en el mundo entero dadiva alguna para mitigar la sed.

Todo aquel que comulgue ciertamente prosperara en el nuevo orden mundial, el


nuevo orden mundial descenderá con la verdad, como con la verdad lo digo; ha
aumentado de forma desmedida la humanidad, y ha arrasado con el hábitat. Y no
descenderá como enviado sino como amonestador para todos; no habrá lugar a
divisiones. Todos los hombres comulgaran, y recitaran aleyas los que queden en
pie, y con para la compra, y aquellos a quienes les fue dada la ciencia; serán obli-
gados a detener el aumento de la humanidad, y los que labren la tierra tendrán
trabajo bien remunerado para toda la vida, y será la empresa; y el haber más ren-
table jamás existente en el orbe, esta es; la única verdad de que dispongo.

Aquel que desconoce la verdad, y pregona la maldad; desconoce el bien que le


corresponde, y también; desconoce el bien que corresponde a sus hermanos; los
conduce con plegaria zalamera, y toxica; a la ruina moral, -quien bien te ama te
protege-. Informar, y formar es la nueva norma; si ya no temen; no hay culpa, no
hay querella, no hay amonestación; teman a la miseria, a la hambruna a los suce-
sores, a la sed, y a la selección que se hará por obligación; no por imposición. Que
no te ensalcen con mentiras de supervivencia milagrosa porque solo son artima-
ñas que conducen al dolor, y destruyen todo lo que haces, a quien así habla; le

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hiere tu bien, y se alegra del dolor, y del hambre de tu parentela. Si estas con el
nuevo orden ningún daño te alcanzara, ni desprecio alguno te corresponderá; te
corresponderá la supervivencia en condiciones de confort, y nada más.

Nada te reforzara la verdad más que la evidencia, no dejes tu futuro en manos de


la providencia porque ciertamente lo desdibujaras. El futuro lo refuerzas hoy con tu
decisión sensata, y prudente; no esperes que la falacia llamada suerte te asista;
no existe, no te fortalece. Y para todo aquel que controle los nacimientos la pros-
peridad le será afín, y los paraísos de este mundo le serán análogos. Una vida sin
supervisión adecuada; reprime la humanidad, hace prospera la hambruna, y la
maldad se evidencia en los actos, y en el imaginario colectivo perverso. Se recto,
recta; piensa en las generaciones futuras las cuales; merecen una oportunidad.

Que no te desanimen la palabra, ni plegaria zalamera; porque ciertamente son


distractores conductuales tóxicos que te llevan a la ruina, y al dolor de especie. La
nueva educación es el siguiente peldaño en la escala evolutiva. Todos ganaremos
ciertamente una mejor calidad de vida; empero, si fuéremos creyentes, y obedien-
tes, y cuando por convencimiento propio descubramos que; Dios, odia la pobreza,
y la hambruna; además del estado ingente de la especie; seremos plasma, y nada
más. Oda al hombre de hoy; que supera de manera pronta, y franca la necesidad
futura con decisión sensata.

Los hombres que triunfan en la vida; son hombres laboriosos, rectos, prudentes
hacen de su vida una empresa prospera, los que no prosperan son los que solo
tiene paciencia, hijos, fe y alegría; esperan sentados lo que nadie les debe; ade-
más, hay que resolverles la vida…, en fin; no te cuentes entre ellos porque cierta-
mente padecerás hacinamiento, miseria, sed, y hambruna. Es prudente desear la
muerte antes de corresponderle; después de descubrir la miseria que dejo tras de
sus pasos, y peor aún; cuando teniendo conocimiento del dolor, y de la hambruna
vista por sus propios ojos; se atrevió a dejar descendencia; nada le será perdona-
do. Oh; cuanto placer le produce al cielo ver a este engendro degustar excremen-
to, este hombre que con su plegaria zalamera, toxica y ruin; solo reclama más, y
podemos dar por cierto que lo recibirá. -El excremento es el manjar de los idiotas;
que se reproducen sin control, y sin para la compra-; palabra de Dios, en el nuevo
orden; la gracia de Dios; es inagotable, y su ciencia es; de lo más actual que te
puedas imaginar.

Hemos de pedir auxilio a quien ciertamente lo dará. El nuevo orden, provee a to-
dos los hombres de conocimiento, y sustento en tanto retribuyan con agradeci-
miento, acatamiento, infecundidad inducida, y nada más. Tendrá permiso para
morir todo aquel cuya vida no se traduzca en ganancia, y su descendencia prome-
ta ser numerosa, oprobiosa y menesterosa. Los representantes de Dios, en la tie-

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rra siendo de la confesión que fueren; indultaran los excesos, y los pecados del
nuevo orden; o desaparecerán para siempre, su pecado mayor es, y será; el no
haber hecho nada por los devotos de la tierra, y deformar además; su delicado
intelecto acerca de los nacimientos.

Las gentes atribuladas una, y otra vez por la hambruna, la sed, y la escasez, pedi-
rán a voz en cuello permiso para morir, empero; no estén tristes por estas pala-
bras; esto no ha ocurrido aun, y como estamos informados de la hecatombe; pro-
pongamos un nuevo orden mundial donde todos tengamos un lugar, y así; no lle-
garemos a la tribulación, y tenderemos a mayor seguridad global. No dejemos to-
do en manos de la providencia, empecemos a preguntarnos cada uno de nosotros,
¿tenemos algo que ver con el deterioro del planeta? Todo está en nuestras ma-
nos; ocultar la realidad; no hará que esta desaparezca; solo se acentuara.

Y todo aquel que se reproduce sin control, sin norma, y sin para la compra; aun-
que se quedare en casa, y su plegaria fuere abundante, y zalameramente piadosa;
de nada le servirá; la amonestación no le sorprenderá, le corresponde; sobre ellos,
y para ellos; está escrita la palabra, Dios sabe que hacen con sus carnes inmun-
das, y cuanto diseminan los engendros pútridos que solo sirven para procrear.

Creyentes de la tierra; no estén con los impíos porque ciertamente la pestilencia


habita en sus corazones con sus emociones, y en sus manos se aloja el puñal. Y
vuestro señor hablo; -no tengo elegidos y así como he dado la vida, también daré
la muerte-, Dios bien sabe lo que hacemos.

Hombres píos; consulten sobre este asunto con seres pulcros, y decorosos; no
con gentes impías y ruinosas. En estos tiempos no es prudente esperar que la
naturaleza procure el sustento para todos los seres de la tierra; agotamos la ma-
ma, agotamos el agua, y envenenamos el aire. Nada podrá auxiliarnos más que la
naturaleza; -quien nos protegerá fuera de ella-; no confíen en el bastimento porque
pronto se acabara, y la plegaria zalamera nada lograra; solo lograra aumentar el
trato injusto a los seres en condición de inocencia; que vinieron al mundo a morir
por la condena que irresponsablemente les heredamos, antes de derramar lágri-
mas zalameras por nuestros hijos; seamos prudentes, y nada más.

Cuando te sorprenda la desgracia, la pobreza, y la hambruna; después de haber


recibido la notificación; no preguntes ¿de dónde viene esto?, ¿por qué a mí?, hi-
ciste todo lo contrario de lo que se te pidió, la vida remunera a los creyentes y
obedientes, tú mismo serás responsable del fardo que cargaras, y sobre tu mora-
da la necesidad, y ley bajaran a eso se le llamara justicia, la lengua pútrida que
alojas en tus carnes solo servirá para destriparte; empero, todo aquel que escuche
al letrado recibirá magnifica recompensa, y no será por fe, el conocimiento y el

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convencimiento bastara como protector excelente, y por la gracia recibirán favor;


ningún mal los alcanzara, la obediencia es favor inmenso, y alcanzara para todos
los obedientes el favor en el nuevo orden.

No debes ocultar, tampoco divulgar esta verdad; porque está escrita en el entorno
que habitan todos los pueblos de la tierra; ¿será el obediente; el elegido?, no la
ocultes, no la divulgues; solo tenla presente. Gloria a la naturaleza; preservarla es
satisfacción humana, y permanencia como especie, la liberación del fuego será
programada. No se perderá; ni se desconocerá el altruismo, lo mismo si es varón
que si es hembra; son responsables los unos de los otros, no debe existir rivali-
dad; es de esta forma que prosperaras en el nuevo orden mundial.

Cuando la confusión haga pasto de la humanidad, y se haya desconocido el prin-


cipio de preservación; más caos aún se generara, cuando profetas oportunistas
comiencen a predicar su ignorancia como si fuera la verdad, ignorarlos no bastara;
será la legislación quien venga en socorro de la humanidad. Dispendioso será pa-
ra el fuero confesional cual fuere su inspiración; porque siendo el soporte emocio-
nal de la especie; la desprotegieron, y permitieron que se hiciera plaga. Proteger al
hombre prudente es igual que proteger al inocente, la preservación es más valiosa
que cualquier posesión, no faltaran los malignos que quieran manipular estas pa-
labras; llamándolas basura, y nada más. Ignominioso resultara todo aquel que
contradiga la nueva moral. Podemos hacer uso de un modelo pedagógico; una
educación constructiva que permita modificar, y seguir en el aprendizaje cognos-
cente, no tenemos que inventar nada; ni hacer inversiones ingentes en metálico
solo necesitamos del concurso de la voluntad para la enseñanza, para la forma-
ción, para la orientación, y para la acción concreta.

Las proposiciones dogmáticas inducidas; pueden ocasionar desastres al no saber


cómo interpretarlas correctamente, y además; cómo actuar conforme a un pedi-
mento supuestamente divino; los profetas oportunistas solo confunden a la gente
con promesas de bastimento, y salvación lejos de ser reales. Es bien sabido qué;
la simple lógica o la simple deducción no bastan a una especie que necesita que
se le tutele el temor, somos animales de rebaño necesitamos de pastor, además
somos mágicos; nos encanta ahondar en los misterios de la fe; resultando necesa-
ria, y maravillosa para el cerebro humano; con la consabida salvación eterna.

Resguardarte de la procreación sin control; no conviertas tu descendencia en


abominable por la necesidad, y la sed, no la llames a padecer tormento alguno;
donde están, están mejor, no son palabra vanas; son producto de la reflexión. El
hombre es resistente por sí mismo; empero, necesita de protección, y formación
externa para conservar impecable su naturaleza, y así mismo; acceda a estados
emocionales nuevos, y gratificantes. Hoy no necesitamos de iluminados; necesi-

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tamos de nuevas ciencias capaces de evitar el naufragio de toda la humanidad. En


la preservación de la especie ningún hombre está habilitado para imponer leyes;
somos todos los hombres de la tierra los llamados a cooperar, y hacer o lograr
afinidades, la legislación sobre la vida biológica, y la cultura humana; es terea que
a todos nos corresponde por igual, y conocerla a cabalidad es irreversible, desea-
ría que fuera de manera voluntaria, de común acuerdo con la humanidad; no por
métodos de sometimiento, barbaridad, y selección.

Y los profetas ya no son maestros, ni guías, ni intérpretes; ni legisladores, eran


jueces en la época en que éramos más pocos y crédulos, los líos las más de las
veces eran por fe, y por desear la mujer del prójimo. Eran los instruidos, y puestos
como tales; los principios eran los encargos estéticos de su conducta, eran irre-
prochables; eran doctos, su palabra era ley, y vale recordar que, no eran cargos
hereditarios; se accedía a ellos por méritos, y se podían perder por mala praxis; la
tergiversación de estos principios son el origen de la corrupción que azota al mun-
do con la complacencia y cooperación de la ley. Los profetas, y santidades del
mundo ya no tienen el impacto psicológico rector de otrora; necesitamos de refor-
madores que informen sobre el naufragio de toda la humanidad.

Y; de generación en generación se ha transmitido la estructura cognitiva mal-


versada, mal pensante; acerca de una abundancia inexistente, y una salvación
igualmente proba. La reproducción de nuestros hermanos es alentada por los
dogmas con promesas de bastimento que de por sí ya es escaso para todas las
especies del planeta, la corrupción, la difamación, el odio, la envidia, la falacia y la
crueldad se hacen sistémicas, eso es maléfico, es psicosocial colectivo, además;
genera en la especie desprecio por la supervivencia, una esperanza con promesa
fatua de salvación no basta. No existe divergencia sobre el bien, empero; si con-
senso sobre el mal; son las ordenanzas que se derivan de la corrupción y del
dogma mal pensante -son el ejemplo moderno; a seguir e imitar- las autoridades
competentes, no son tan competentes; son en el fondo el principio de las conse-
cuencias con su consabida violencia testamentaria, y pobreza dogmática e indiso-
luble. La dignidad de la especie es motivo de burla o la perdimos por el inmenso
número, la reproducción desmedida es sinónimo de abundancia de -miseria-

Y no bastara con crear leyes urgentes o especiales porque solo sirven para aten-
der la crisis del momento; pero no sirven para preservar la dignidad e identidad de
la especie; ni la integridad de la biomasa de la tierra, debe ser un proceso acadé-
mico, estatal, dogmático, empero; desde ya. Disponemos de la plataforma formati-
va e informativa en todo el planeta que ha moldeado las diferentes culturas; solo
debemos reformarla, actualizarla.

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No seremos tenidos por sabios al reconocer que el hábitat se está colapsando,


seremos sabios, y prudentes, responsables en grado importante; cuando ejerza-
mos la autoridad cada uno sobre la preocupación individual, y sostengamos con
vigor que la vida sobre el planeta no es perpetua, y que indefectiblemente debe-
mos controlar la natalidad so pena de morirnos de hambre en el paraíso.

Si alguien propone enmiendas para preservar el mundo, y la vida en él; sigámoslo,


está en el camino correcto, está en buena dirección; evidencia el deseo intrínseco
de todas las especies de la tierra. Antes de enfrentamos a leyes que serán terri-
blez; por urgentes, permitámonos evaluar nuestro impacto sobre la naturaleza; el
tiempo con el que contamos se agota, y la vida pronto será breve. Como sortear la
enorme crisis planetaria si no informamos con verdad a todos los hermanos de la
tierra, es así que; las decisiones que tomemos serán permanentes; lejos de ser
excluyentes, es decir, no hay lugar a juzgar casos específicos, ni particulares por-
que las leyes de preservación humana no existen, o podrían ser confusas; solo la
nueva moral puede conducirnos a buen puerto; de lo contrario provocaríamos un
caos sin precedentes en la corta historia humana, y si fuere menester un tribunal;
que sea la preservación humana; un ejercicio del mayor rango legal posible.

Como podemos definirnos, la inmensa mayoría; no somos eruditos, empero; si


sabemos qué; no necesitamos de grandes escuelas de pensamiento filosófico, ni
grandes escuelas de pensamiento jurídico, ni basarnos en antropologías de refe-
rencia más allá de la humanista inclúyete, si existiera; -espero que sí exista para la
robustez de este ensayo-, para darnos cuenta de que; con nuestros estilos de vida
reventamos el planeta. La ignorancia de la actualidad, y la del pasado; que pre-
tende hacernos creer que; la vida sobre el planeta es infinita, se evidencia, y ba-
sada -la ignorancia- en profecías alucinantes quiere que sigamos devastando lo
poco que queda del planeta, -seguimos a esperas de un salvador- devoramos el
planeta de costa a costa; no estamos dejando nada para las futuras generaciones;
todo lo agotamos, lo único que seguimos teniendo en abundancia es plegaria za-
lamera, y toxica a nivel global. Puede que estos argumentos resulten estériles, y
absurdos para una inmensa mayoría; me tranquiliza saber que, no; son ellos; los
que determinan el futuro del planeta; sino, la naturaleza humana misma pronun-
ciándose sobre la preservación, no del más apto sino del más prudente.

Para controlar y contener las naciones de la tierra; en estos tiempos, no serán ne-
cesarios los imperios, bastara con la palabra; hablada, el marketing, la palabra
escrita, -la academia, los medios, el ejemplo- La cátedra con un nuevo dogma
convenientemente moralizado, actualizado, y ha de ser; un impacto psicológico
potente para que la especie de estos tiempos reflexione, se conmueva, se com-
prometa a conservar la vida existente principalmente el agua para las futuras ge-
neraciones, contamos con los medios, con la globalización, con las neuro-ciencias,

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con el poder, con la voluntad, y con la obligación perentoria. Tengo fe; en la hu-
manidad, y aunque para algunos esta fe; resulte flaca, absurda, y fuera de época;
no obstante, sigo pensando que; precisamos de una ley, de una iniciativa planeta-
ria de supervivencia, además; con la revolución digital de hoy día; podemos dar
pasos de gigantes, y nada más.

Necesitamos un órgano competente que regule la procreación a nivel mundial;


estamos cometiendo la mayor infracción contra el medioambiente; la capacidad de
carga medioambiental se saturó en todas las latitudes. Supongo que hablar en
estos términos podría para algunos; sino para la mayoría ser atroz, empero; insis-
to, debemos hacer algo; antes de vernos -todos- la humanidad; morir de hambre,
sed, y necesidad. Nadie sobrevivirá, no podemos seguir asidos a discursos dog-
máticos derretidos en el tiempo; estamos esperando que un tribunal humano deci-
da a quien, o que derogar. Debemos ser extremadamente cuidadosos para no ex-
cedernos, debemos proteger a toda la humanidad antes de que sean las mafias, y
la corrupción con su poder mítico, legal, y político; las que decidan quien comerá,
quien beberá, quien sobrevivirá, quien nacerá, quien vivirá, y quien morirá.

Es por eso que invito a la meditación, no para alcanzar el tan deseado nirvana; si
no meditar en el futuro de la especie, y su conservación, en estos tiempos ya no
meditamos; aullamos por dinero; incluso hay quienes matan por él. Compramos,
consumimos, presumimos, derrochamos…, en fin, todos hoy; queremos un altar
lleno de dinero; así la fe, no alcance el descomunal tamaño de un grano de mos-
taza, no importa; ¿para qué?, nos basta con el disimulo, y la pasividad. Es por eso
que necesitamos representantes que decidan que hacer; de otra forma nos llena-
mos de fe, de hijos, y meditación hasta desaparecer para siempre.

Si seguimos todos los procedimientos necesarios para provocar modificaciones,


agregados, y añadiduras a la fe; lo haremos bien, somos extremadamente listos, y
loables, si hacemos un control, una observación acerca de la procreación excesi-
va, y el control a la natalidad, y que además, haga porte del nuevo dogma; será
tomado como bueno, la especie es colectiva, y es fácil de impactar con nuevo iti-
nerario; esto podría ser un agregado de lo más poderoso que exista mediado des-
de luego por las neuro-ciencias actuales, por las voluntades, y por el poder que no
desconoce que el cerebro común permanece siempre en economía, y a esperas
de nuevo conocimiento; empero, digerido.

La gran mayoría de seres humanos no estamos habilitados más que para obede-
cer, vernos en el espejo, presumir, consumir, esperar milagros, y hacer compras
que no necesitamos; además de rezar, y parir para la gloria de Dios; y con un po-
co de suerte, y plegaria zalamera conformamos su ejército, y seremos sus elegi-
dos sin importar cuan pútridos y asquerosos seamos, y nada más. Si algo hoy;

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resulta tremendamente atractivo para la especie; aparte del dinero, es el aprendi-


zaje con pergamino por su puesto. Un entrenamiento; y algo de conocimiento má-
gico y macabro que permita presumir de haber viajado a mundos insospechada-
mente mágicos, y de fortunas fatuas derrochadas por ayudar a otros hacen falta.

Situemos al ser humano en nuevas coordenadas, y démosle motivos para la su-


pervivencia; porque motivos para parir, calumniar, envidiar, matar, mentir, y robar
tiene de sobra; con el beneplácito de la jurisprudencia, y el dogma.

Nada debe producir mayor alarma que la cuestión ambiental, y el tema reproducti-
vo de la especie; no existe discurso más actual que la preservación planetaria,
debemos desarrollar políticas, y programas gubernamentales que apunten a la
preservación de la vida humana. Las prácticas institucionales de planificación, y
gestión ambiental; deben buscar recuperar el vínculo con el medioambiente; dicho
proceso debe darse desde la vida privada como una expresión de responsabilidad
con la necesidad cultural actual que a todos nos asiste.

La población humana como organismo biológico; debe rescatar, y atender todos


los factores que la hacen posible, esta práctica debe procurar o adoptar una ges-
tión nueva de cultura global que apunte a la preservación de todos los escenarios
que soportan la vida contemporánea global. El medio ambiente se ha constituido
desde siempre en el mayor campo de utilidad para la especie, y su gestión actual;
determinara el futuro para todos, y cuando digo todos; me refiero a todos los orga-
nismos de la tierra; no podemos pasarlos por alto; sin ellos no somos. Estamos
inmersos en él medioambiente –somos medioambiente- y dependemos todos sin
excepción alguna de él, es el único soporte del saber cultural; no hay otro que nos
defina como especie cognitiva.

Es claro que la población representa un elemento esencial en la existencia de un


estado; es un factor de poder cuando es controlada, y productiva; representa un
fenómeno trasgresor para el estado cuando no es controlada; generando de por
sí; fenómenos de pobreza, y sufrimiento imposibles de medir, definir, y suprimir, es
lo que determina el desarrollo o subdesarrollo de un estado. En pocos años supe-
raremos en mucho la población actual en el planeta, y sus características serán
dramáticas para los estados; los medios de subsistencia jamás serán correspon-
dientes con las necesidades de la especie; en ese orden es mejor ser un estado
pequeño con poca población, y poderoso; que un estado superpoblado, súper em-
pobrecido; dependiente de importaciones, y subsidios foráneos con consecuencias
nefastas para todo el planeta porque esto provoca éxodos, terrorismo y desequili-
brios en las regiones desarrolladas.

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Si no hacemos algo; los procesos sociales en los próximos años difícilmente serán
controlables; no bastara con el cierre de fronteras; no representan solución alguna
para la población que se desgarra por el desequilibrio poblacional; aumentando de
por si la pobreza en el mundo y el desastre medioambiental. Vendrán tiempos ca-
tastróficos para la especie que nadie quiso controlar, las tenciones, las diferencias
y las emociones perversas harán carrera, los conflictos entre las respectivas po-
blaciones será brutal por la tenencia; por el haber, por la existencia, por los discur-
sos ideológicos, etc., no habrá dadiva para todos, cambiaran dramáticamente las
relaciones, y se crearan nuevas fronteras siendo estas absolutamente selectivas;
el intercambio cultural será restringido por temor a la invasión, además; la degra-
dación del medioambiente no la podemos descontar; no conoce de fronteras, y
será global; la interconexión es compleja el aumento de la población tiene implícito
el deterioro ambiental; la terea mundial será controlar la especie, y su pobreza.

Necesitamos un sistema legal, global, cabal, respetable, sin pretensiones arbitra-


rias; ni líderes mesiánicos, eso ya no funciona; el cerebro muto, y no tenemos idea
de cuánto, todo hoy día tiene validez, y aceptación social, lo que parece no tener
validez, ni aceptación social global es el estado ingente de la especie; su pobreza,
la crisis de refugiados, y el tema medioambiental; sabido es que necesitamos de
una nueva educación.

La nueva educación; especialmente en los primeros años, es la etapa en que más


influencia tiene el medioambiente en nuestra vida. En ella se sientan las bases de
lo que más adelante seremos como adultos, como personas, recibimos los valores
y los principios que determinarán nuestra conducta, tanto en el plano individual
como en el plano social, y reproductivo, es el momento de nuestra vida en qué;
entre otras muchas cosas, nos adaptamos al lenguaje, y a los códigos sociales
con los que convivimos, y funcionamos, sobre todo, nos aproximamos a la cultura
en la que estamos inmersos, y a los afectos que suelen ser de lo más importante
para la especie. Siempre hemos enseñado que la finalidad del hombre es –nacer,
crecer, y reproducirse- que todos nuestros sueños los podemos lograr, empero
nunca enseñamos que el (97%) de la especie nacemos desherrados, y que el
(3%) de la especie tiene el poder económico, vamos por la vida siendo lo que po-
demos ser, y que finalmente tenemos que olvidarnos de la que queríamos ser. La
verdad suena cruel; pero es más cruel seguir mintiéndole a la especie. Todos los
logros en la vida precisan de sacrificios, y las cosas bonitas de este mundo son
para el que está dispuesto a sacrificar; aquel o aquella que se sienta a esperar
milagros, o dadivas de extraños; nada logra.

La nueva educación; no solo se debe entender como requisito para acceder a los
tiempos actuales de entendimiento generalizado; es una obligación taxativa. Ha-
blar de las opciones consumistas, laborales, profesionales, habitacionales, y re-

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productivas de la especie; resultan ser de lo más fundamental desde niños, son


las herramientas para la formación de personas independientes, auto suficientes, y
con criterios opcionales propios. La importancia de la educación radica sobre todo
en la información adecuada; la cual da forma al carácter científico, y constructivo
de una sociedad, formando la identidad, la personalidad, la autonomía, el perfil del
ciudadano, y su poder de elección, la nueva educación, y la nueva formación lle-
van implícito el paraqué de los sucesos que elegimos. Las crisis humanitarias del
futuro las podemos evitar con nueva educación; debemos enseñar que; no existe
población más vulnerable que la población humana, es preciso velar por su segu-
ridad, sus derechos, su reproducción a nivel global, no existe mayor elemento que
la educación, y la formación de hábitos nuevos elementales; son la principal pro-
tección a las amenazas que plantea el medioambiente planetario; al disminuir las
opciones reproductivas generamos mayor calidad de vida para los que están.

No nos sentemos a esperar crisis de refugiados; con la brutal, y consabida violen-


cia física, e ideológica de nuestros tiempos; no podemos esperar nada bueno. El
bienestar global de la especie; no debe depender del terror, de políticas brutales;
ni mucho menos del número de muertos, debe depender de la iniciativa de preser-
vación ambiental global, y el manejo adecuado del delicado intelecto acerca de los
nacimientos; ha de ser el gran salto de que precisa la humanidad entera.

Estamos en una época en que lo único que interesa es consumir, presumir, parir
para mendigar, y admitirán algunos que es mejor; -déjalo así-, y pensar mejor en
el próximo fin de semana, y que el profesor –Hugo Ruiz- siga escribiendo; alguien
habrá de leerlo, y con un poco de suerte habrán de creer en él, y nada más.

Sinceramente

HERM

BIBLIOGRAFIA

Alzados en almas HERM

Imaginario colectivo perverso HERM

Psicobioetica, la ética de la especie HERM

HUGO EDGAR RUIZ MONROY

Terapeuta psicosocial Psicoterapeuta Eticista y Bioeticista Humanista

Docente

Titulo original (un impacto psicológico necesario) 2017-2018

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