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ARMANDO ROA MODERNIDAD mM POSMODERNIDAD COINCIDENCIAS Y DIFERENCIAS FUNDAMENTALES EDITORIAL ANDRES BELLO Barcelona * Buenos Aires * México D-F. « Santiago de Chile LA MODERNIDAD Existe hoy en todo Occidente, como se acaba de decir, tuna gran disputa respecto a si la historia sigue siendo, moderna, como Io ha sido desde el siglo XVII, si la ‘modernidad se ha agotado, entrandose en otra etapa aun no bien definida, que se ha dado en lamar posinodemidad, Dentro de tal escenario surge también otro debate, que es parte del anterior, sobre si el fin de la historia ha llegado o no. Por el fin de la historia se centiende la idea de Hegel, explicitada en la primera mitad de este siglo por Alexandre Kojéve y revivida hoy en Norteamérica por Fukuyama y otros, de que el Espiritu humano ha terminado de evolucionar desde los estadios infimos, en los cuales vivia inmerso en lo initico y esclavizado a la naturaleza, hasta los estadios altos,en que su inteigencia se ensefiorea de todo y sélo le queda como tarea para el futuro ordenar mejor las estructuras econémicas, politicas y sociales, y continuar avanzando, ahora sin lazos ativicos, en las ciencias y demas dominios del espiritu. Seguira hhabiendo descubrimientos, acontecimientos y formas dde vida muy atractivas y variadas, pero no descensos a periodos arcaicos de barbarie dominados por el miedo 9 ¥ el terror, Naturaimente este porvenir no ha llegado aun a todos los pucblos, sino a aquellos mismos sefialados por Hegel -Europa y Norteamériea-; pero estando cllos asentaclos ya en terra firme, no serd diffe! ‘conducira los otros hacia esa altura, Légicamente, esta discusién acerca de si nos en- contramos o no ante el fin de la historia y si terminaron © no terminaron ya los saltos desde estadios infetiores dle batbarie a tos superiores de civiizacin, forma par te de la disputa sobre moderidad y posnoderniced, Para asomarnos a tal debate, deberemos recordar lo ereido por el hombre en los siglos inmediatamente anteriores, en cuya atmésfera aiin nos movemos, Nos contentaremos al respecto con enunciar escuctamente algunos elementos caracteristicos ‘Como se sabe, lo propio del hombre a partir del Siglo diecisiete y mis atin del diectocho, s la posesién de una serie de convicciones que consttuyen lo lamado moderno -palabra popularizada por Juan Jacobo Rousseau, convicciones centradas, en cierto modo, en torno a lo siguiente: 4) La ereencia absoluta en la exclusividad de la ‘azn para conocer la verdad, debiéndose sospechar {ie todo conocimiento venido de la fe, de la raticidn, de la mera intuicién no comprobada, b) La aspiraciGn a que tales conocimientos se traduzcan en formulas de tipo fsicomatemético, que cualquiera pueda comprender ficilmente y que por «30 mismo marquen el méximo de objetividad, pues 20 todo lo meramente subjetivo es desechable por ajeno a lo real que a su vez es lo comiin a todos los hombres. ©) El concepto de que lo real no s6lo es lo suscep: lible de matematizarse, sino también de ser comprobac ble experimentalmente segiin métodos rigurosos; de hecho, real es, para los modernos, lo accesible a las matemiticas y a las ciencias experimentales. Real es también la poesia y el arte en cuanto producto de 10 imaginario puesto a la vista de todo el mundo: 4) El postular la libertad inconelicionada del hom- bre para regir su destino, De ahi la obligacién de com- Datir toda forma de sujecién a la monarquia absoluta, al poder econémico de grupos o clases, al poder omni modo del Estado, El concepta de autonomia, 0 sea, de arse cada hombre sus propias normas éticas, sera fun damental, ©) Elereer qué la infelicidad humana deriva hasta ahora del empaiiamiento de la razén por las supersti- ciones ~cntre ellas las creencias religiosas-, lo que ha hecho imposible el gozo de la libertad, la configura. ign auténoma del propio destino, 9) Ta creencia en Ia superioridad absoluta det hombre por sobre todos los otros seres de la creacién, 8) El pensar que la democracia es la forma mejor 4e construir una sociedad para seres de esta clase. a