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Daniel Arias Osorio

Magíster en Políticas Públicas y Género Flacso México- Uruguay

Historiador Universidad Nacional de Colombia

Formador en nuevas masculinidades: Escuela de Gobierno y Equidad de Género-


Universidad Nacional

Pensar un país en paz, propuestas de intervención con varones desde una perspectiva
de género. La experiencia de Medellín

Mesa: Estudios sobre hombres y masculinidades

Resumen: Este texto surge como parte de la tesis de maestría en Políticas Públicas y
Género titulada “Inclusión de Varones en Políticas Públicas de Género. Análisis del
proyecto patriarcado, masculinidades hegemónicas y violencias del Museo Casa de la
Memoria de Medellín”. El objetivo de esta ponencia es exponer y presentar cómo
históricamente uno de los marcos de referencia de las masculinidades hegemónicas de
Medellín está asociado con la participación de los varones en el conflicto armado, pues el
uso de la fuerza y las armas ha dado unos valores y atributos masculinos socialmente
aceptados y ha constituido uno de los puntos de prestigio para algunos hombres de la
ciudad. Pensar un país y una ciudad en paz, necesariamente pasa por un proceso que
contribuya en la desarticulación de dichas prácticas y la construcción de otros referentes de
prestigio masculino. Tomando como referencia la experiencia del Museo Casa de la
Memoria de Medellín, esta ponencia pretende poner de relieve cómo ha sido la experiencia
de la ciudad en este proceso y resalta la importancia que tiene trabajar con varones desde
una perspectiva de género en problemáticas asociadas con el conflicto armado del país y de
la ciudad en particular.

Evidencias de un problema público.

El conflicto armado colombiano es uno de los más antiguos del continente; las sistemáticas
violaciones a los derechos humanos, los diferentes momentos en el conflicto unido a los
múltiples actores que han participado durante el mismo, hacen que el tema siempre este
latente dentro de la agenda pública del gobierno colombiano. Cuando se analizan las cifras:
más de doscientos veinte mil muertos, lo equivalente a las/os habitantes de una ciudad
intermedia como Popayán o Sincelejo; o más de cuatro millones de desplazadas/os según el
registro único de víctimas (Basta ya, 2013: 31), se puede percibir la gran cantidad de
población involucrada en este fenómeno y la urgencia por encontrar una solución a dicha
problemática.
Han existido diferentes perspectivas desde las cuales se ha abordado el conflicto armado
colombiano y se han formulado muchos programas y proyectos para su resolución. Se han
desarrollado políticas públicas que han tenido como prioridad asuntos judiciales y penales
como una posible salida al conflicto armado. Otros proyectos se han enfocado en temas
más puntuales, como la erradicación de cultivos ilícitos, el control de las armas, el
incremento de la fuerza pública, entre otros.

A la pregunta sobre cuáles han sido los roles que han jugado los varones en el conflicto
armado, según la información recogida por una de las académicas más activas de Medellín,
Margarita Peláez, quien en información recolectada para una de sus investigaciones logró
concertar que: en 1999 murieron en el país 19.706 hombres y 1.388 mujeres debido a
homicidios, la tasa de mortalidad de los varones llega a ser de 5 a 20 veces más alta en
comparación a la de las mujeres, la población carcelaria de varones para el año 2002
alcanzó a ser el 93,6%, además, los grupos armados están conformados por hombres, se
calcula que para el año 2000 los grupos de autodefensas del país tenían más de 8.000
efectivos en sus filas1.

Los varones históricamente han sido educados para la guerra, esto refleja un problema
público, pues son causas evitables que están dando cuenta de comportamientos y prácticas
de riesgo asociados a la división social de sexo de acuerdo a características fisiológicas, y a
las expectativas de hombría que se esperan de los varones por parte de la sociedad2.

Según el artículo “Hombres sin memoria” de Ana Cristina Restrepo para la revista Arcadia,
el 89% de los victimarios son hombres, incluyendo tanto a los varones que pertenecen a
instituciones estatales como los que operan al margen de ellas3, teniendo como
característica común su situación socioeconómica, pues en concordancia con el primer
informe presentado por el Museo Casa de la Memoria de Medellín son varones
provenientes de ambientes precarios y violentos (Ossa, 2015:60).

1
Información subministrada en la entrevista a la Socióloga y activista Margarita Peláez, realizada por Daniel
Arias en la ciudad de Medellín, el día 27 de julio de 2016.
2
Información subministrada en la entrevista a la Socióloga Margarita Peláez.
3
Información extraída del artículo Hombres sin Memoria publicado por la revista Arcadia el 21 de marzo de
2014http://www.revistaarcadia.com/impresa/reportaje/articulo/hombres-sin-memoria/36104
De acuerdo con la publicación de febrero de 2014, de la Agencia Colombiana para la
Reintegración– ACR-, las masculinidades que se construyen en contextos de guerra tienen
ciertas particularidades, el ideal militar fomenta valores sobre lo que debería ser la dignidad
humana, la división sexual del trabajo se acentúa entre hombres que van al combate y las
mujeres que se encargan del cuidado en los hogares4. Ellos inhiben expresiones de tristeza,
dolor y llanto, pues simbolizan debilidad, característica vinculada a la feminidad, y ellas
desde su condición de género sufren violencias sexuales, intrafamiliares, entre otras tantas
violencias simbólicas y físicas.

Son escasos los programas que reflexionan sobre las construcciones de género de los
combatientes de la guerra, y cómo sus expresiones de virilidad determinan altísimos costos
para ellos mismos y para la sociedad colombiana en general. Durante los últimos años hubo
algunos procesos de desarme, desmovilización y reinserción –DDR- en el marco de la ley
de Justicia y Paz, pero no hubo ninguna perspectiva de género que documentara y trabajara
con masculinidades militarizadas, contribuyendo a generar símbolos de prestigio
masculinos alternativos.

Algunas propuestas para el fin del conflicto armado en Colombia y Medellín

Han existido varios intentos por lograr “la paz” en Colombia en general y en particular en
Medellín. Desde que empezó La Violencia5 en 1948, con la muerte del candidato liberal a
la presidencia de Colombia Jorge Eliécer Gaitán, hubo muchos intentos por recuperar la paz
y promover el cese al fuego militar. A pesar de que varias guerrillas firmaron acuerdos con
el gobierno colombiano a lo largo de estas décadas, nunca se ha dado un cese a las
actividades guerreristas y de conflicto, que ha operado tanto en espacios urbanos como
rurales.

4
Información extraída del informe de la Perspectiva de Género de la Agencia Colombiana para la
Reintegración. Consultado el 23 de octubre de 2016. In: http://www.reintegracion.gov.co/es/la-
reintegracion/centro-de-
documentacion/Documentos/Perspectiva%20de%20g%C3%A9nero%20en%20el%20Proceso%20de%20Rein
tegraci%C3%B3n.pdf
5 En Colombia se entiende La Violencia con mayúscula a los procesos de conflicto armado que se vienen

desarrollando desde el 8 de abril de 1948, con la muerte del candidato liberal a la presidencia de la república
Jorge Eliécer Gaitán.
En cuanto a las propuestas de políticas públicas planteadas en relación al género han sido
muy escasas o de corto alcance. Por otra parte, las que se han llevado a cabo realizan una
asociación género-mujeres como población específica, sin hacer una lectura de todas las
construcciones de género que están sumergidas en el conflicto, sin desmeritar la acción y
participación de grupos feministas en dicha labor y reconociendo los niveles de
subyugación a los cuales se ven sometidas las mujeres en estos contextos. Con lo cual se
evidencia que la inclusión de la perspectiva de género dentro del problema es muy
incipiente aún por no decir insuficiente.

Resulta importante mencionar que durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010)
hubo un proceso de desmovilización, que llevó a cabo el desarme y reinserción a la vida
civil de los integrantes de los bloques paramilitares que operaban en el país para ese
momento. En este tan sólo el 6% fueron mujeres, y los demás eran varones. Si bien el
programa no tuvo una perspectiva de género, conforma un antecedente por ser un trabajo
que se realizó mayoritariamente con varones y marca un paso hacia la desmilitarización
masculina y de los grupos que operan al margen de la ley en el país.

Este proceso de desmovilización y reinserción a la vida civil se dio en el marco de la Ley


975 de 2005, también denominada Ley de Justicia y Paz, por la cual se institucionalizó la
manera en que cualquier integrante de algún grupo al margen de la ley se puede reintegrar a
la vida civil, acogiéndose a una serie de beneficios como la posibilidad de tener una pena
máxima de 8 años privativas/os de la libertad, y con algunas obligaciones como una
declaración libre ante un tribunal de Justicia y Paz donde se mencionen todos los delitos
que cometieron, con el fin de ayudar en procesos de reparación a las víctimas (Valencia y
Warker, 2010).

Según las cifras del Alto Comisionado para la Paz entre agosto de 2002 y julio de 2010, se
desmovilizaron 53.659 integrantes de grupos armados organizados al margen de la ley
(Valencia y Warker, 2010:70). Sin que este proceso contara con una perspectiva de género
que lograra poner en evidencia la configuración de prácticas de género asociadas a lo
masculino en el conflicto armado.
En el caso de Medellín son escasos los proyectos que han trabajado con varones. “Hombres
Cuidadores de Vida” fue un programa de sensibilización y formación en masculinidades
género-sensibles que ejecutó la Alcaldía durante el año 2011, en el cual participaron
funcionarios públicos con el fin de generar una reconfiguración en las relaciones de género
y prevenir violencias hacia las mujeres. Este proyecto organizó una serie de talleres con
varones en modelos de sensibilización en género.

En el marco de este proyecto se publicó un texto llamado “Hombres cuidadores de vida.


Modelo de Sensibilización y formación en masculinidades género-sensibles y prevención
de la violencia hacia las mujeres”, el cual trabaja sobre conceptos como masculinidades,
género, machismos. Este documento, publicado en el año 2012, marcó un punto de
referencia para las venideras intervenciones con varones, pues resultó también una guía en
herramientas e instrumentos de trabajo con varones en asuntos de género en la ciudad.

En el plan de desarrollo para los años 2012-2015,6ejecutado durante el período de gobierno


Municipal de Aníbal Gaviria (2012-2015), se incluyó muy someramente la perspectiva de
género en relación a las masculinidades, resaltando la labor de los grupos feministas al
poner en el debate público las desigualdades de género.

Dentro de este plan de desarrollo el proyecto Seguridad Pública para las Mujeres tenía
como objetivo la “promoción de los derechos de las mujeres y de masculinidades no
violentas, movilización y mejoramiento de la calidad de atención a las mujeres víctimas”
(Medellín un Hogar para la vida, 2011:46). Aunque faltan evidencias de los posibles
impactos que pudo tener este proyecto, es posible especular que en la administración
existió una intención de generar “masculinidades no violentas”.

Por otra parte el programa “Jóvenes por la vida”, también incluido en el plan de desarrollo
de la ciudad –Medellín un Hogar para la vida-(2012-2015) estaba diseñado como una
apuesta a la prevención para aquellos jóvenes que fueron considerados vulnerables a
participar en grupos delincuenciales y redes de narcotráfico, éste se trazó el objetivo de
mostrar otras posibilidades de vida diferentes a la participación en grupos al margen de la
ley. El plan de desarrollo de Medellín lo describió de la siguiente manera:
6
En estos momentos se está discutiendo en el Concejo de la ciudad el plan de desarrollo para los próximos
cuatro años.
“Una estrategia de convivencia: promover el acceso de los jóvenes a espacios
promotores de vida, programas de formación integral y el liderazgo, formación
superior, iniciativas empresariales juveniles, y la adecuada utilización del tiempo
libre, entre otros, con el fin de brindarles, como sociedad, oportunidades para la
construcción de su proyecto de vida y prevenir así la vinculación de los jóvenes a los
grupos al margen de la ley, contribuyendo así al mejoramiento de la convivencia
ciudadana” (Plan de Desarrollo, Medellín un hogar para la vida, 2011:177).
Aunque como se mencionó anteriormente no se puede asegurar que estos proyectos
finalmente cumplen con los objetivos que se plantean, porque no se cuenta con un análisis y
evaluación de los resultados de los mismos, lo que se puede argüir es que existe un interés
por dar solución a la organización de bandas al margen de la ley que operan en la ciudad,
aunque también es evidente que la gran mayoría de estos proyectos aún no tienen incluida
la perspectiva de género en su formulación.

Por último la Corporación Educativa Combos, organización no gubernamental -ONG-7 que


opera en la ciudad, realizó varias actividades encaminadas a la construcción de
masculinidades no violentas en contextos donde se presentan altos índices de pobreza y
vulneración de los derechos humanos, con campañas como “Soy valiente: no le apuesto a la
guerra” ejecutado durante el año 2005, donde se realizaron trabajos comunitarios con
adolescentes y jóvenes en las comunas más pobres de la ciudad.

En Plan de Desarrollo presentado por el Alcalde actual al Concejo de Medellín, menciona


muy someramente los asuntos relacionados con las configuraciones de género involucradas
en el conflicto armado, se hace alusión a las experiencias que viven de forma diferenciada
hombres y mujeres en el conflicto armado, donde se marca la relevancia de utilizar el
enfoque de género en relación a las garantías de la no repetición. Existen tensiones entre los
movimientos sociales y los lineamientos del actual Alcalde pues se realizó un recorte
presupuestal bastante grande a la Secretaría de las Mujeres y a proyectos sociales, pues hay
un interés por incrementar la fuerza pública y las medidas judiciales como método para
combatir la inseguridad en la ciudad, lo que también llevó al recorte del presupuesto en
otras partes de la administración municipal.

7
De aquí en adelante se denominara con la sigla ONG
El Museo Casa de la Memoria de Medellín en la apuesta por la desarticulación de
prácticas masculinas en contextos de guerra

El Museo Casa de la Memoria desarrolló un programa designado Género, Memoria y


Despatriarcalización, encaminado a reflexionar y discernir alrededor de las diversas y
complejas relaciones entre género, conflicto armado, memoria y resistencias no violentas.
Entre noviembre de 2014 y marzo de 2015 se llevó a cabo la fase inicial de un proyecto de
investigación-acción transformador denominado “Patriarcado, masculinidades hegemónicas
y violencias: exploración en torno a la construcción de identidades masculinas que
perpetúan los ciclos de violencia en Medellín, Colombia”, bajo el cual se desarrollaron
actividades tales como tertulias, talleres, con 125 hombres y 36 mujeres de la ciudad de
Medellín, y se trabajaron temas como el heroísmo, las imágenes cotidianas del guerrero, los
mecanismos de socialización masculina, los rituales urbanos de masculinidad, entre otros
tópicos que sirvieron de base para la segunda fase del proyecto, llamado Hombres en
construcción, el cual se desarrolló durante el segundo semestre del 2015.

El proyecto Patriarcado, Masculinidades Hegemónicas y Violencias, que se ejecutó en la


administración de la arquitecta Lucía González, fue innovador al poner en marcha una
lectura de género que no es la convencional, donde se trabajó con varones y mujeres
deconstruyendo posiciones de género hegemónicas, entendiendo el perjuicio del
patriarcado, reconociendo el carácter histórico y social de la construcción de
masculinidades hegemónicas, con el objetivo de transformar estos patrones de opresión y
muerte relacionados de una manera muy estrecha con la guerra. Contribuyendo con ello a la
deconstrucción de ese sistema y fortaleciendo identidades masculinas proclives con la vida
(Museo Casa de la Memoria; 2015, 22).

La socialización masculina en el transcurso de la infancia genera un contundente


alineamiento entre violencia, heroísmo y masculinidad, que deja un profundo vestigio en
las mentes y los cuerpos de los hombres, pues los inclina al uso de la violencia en los
siguientes períodos de sus vidas (Museo Casa de la Memoria; 2015, 36).
Una ciudad que piensa en clave de masculinidades:
Para la creación del proyecto “Patriarcado Masculinidades Hegemónicas y Violencias”, sin
lugar a dudas el recorrido que tuvieron las/os ejecutoras/es previo a la vinculación con el
Museo Casa de la Memoria va a marcar la construcción del mismo y las formas como se
formuló e implementó.

El Museo casa de la Memoria a través de su Directora decidieron construir un proyecto


sobre masculinidades, sus reflexiones antepuestas habían visualizado cuál es la situación en
la ciudad con respecto a las construcciones de género que atañen a masculinidades
hegemónicas y cuáles son los efectos que tienen estas prácticas tanto en la vida de los
varones como en la sociedad en general.

Gran parte del equipo que se encargó de la formulación y ejecución del proyecto son
psicólogas/os de profesión8, con experiencias previas en asuntos de masculinidades, al igual
que ya habían realizado varias intervenciones con varones de la ciudad, pues desde la
Secretaría de las Mujeres de la Alcaldía de Medellín se venían generando acciones
encaminadas a deconstruir prácticas masculinas hegemónicas desde el año 2010.

La Secretaría de las Mujeres y la Universidad de Antioquia desde sus lugares de acción han
logrado contribuir en el muy incipiente posicionamiento del tema en la ciudad, al igual que
han apoyado la sensibilización de profesionales en la reflexión y formas de intervenir con
varones en la desarticulación de prácticas masculinas hegemónicas. Parte del equipo de
profesionales que trabajó en el Museo Casa de la Memoria en el proyecto “Patriarcado,
masculinidades hegemónicas y violencias” han participado en estas rutas que se han venido
desarrollando en la ciudad.

Identificando un problema, pensando un objetivo en común.


Una de las reflexiones que tuvo mayor trascendencia al momento de formular el proyecto
fue la relación que existe entre la construcción de masculinidades y la educación de los
varones para la guerra. A partir de ahí, elaboraron una serie de reflexiones con varones de
diferentes procedencias con el objetivo de sensibilizarlos sobre su participación en la
guerra.

8
Ver apartado: Fuentes de Información del Capítulo 2
Generar un espacio de reflexión sobre cuáles eran los insumos que los varones habían
puesto para la guerra fue uno de los principales objetivos del proyecto, pues en sus
reflexiones también habían identificado que uno de los pilares de las masculinidades en el
país estaba dado por una educación para la guerra. En la documentación y material de
trabajo que manejó el Museo para la formulación de este proyecto se encontró este aparte
en el que se afirma,

“No se nace guerrero, se llega a serlo, esto en la medida que la construcción de la


masculinidad se fomentan unos compartimientos, se reprimen otros, siendo incluso la
masculinidad militarizada algo mediado por los discursos e intereses sociales que
prefiguran y dan contenido a dicha construcción social de masculinidad. El
moldeamiento social es un asunto del que no escapan las mujeres, pero tampoco los
hombres” (Osorio, 2014, p.6).
La identificación de este problema acompañado de otros factores relacionados con la
construcción de masculinidades hegemónicas en la ciudad y los pocos espacios para la
conversación con varones sobre cómo estas construcciones de género han impartido unas
características en sus vidas, y cómo la cultura ha moldeado estos atributos, también con la
finalidad de resaltar la labor de aquellos varones que día a día hacen resistencias a esos
establecimientos culturales, hizo que el Museo diseñara un espacio para la conversación y
la deconstrucción de prácticas masculinas hegemónicas que son nocivas para la sociedad.

Este proyecto logró identificar la manera en que los hombres en sus construcciones de
género ejercen prácticas violentas en el marco de conflictos bélicos, que resultan nocivas
para la sociedad y para ellos mismos, y que constituyen una forma corrientemente aceptada
de ser hombre en la ciudad.

Esto ubicó a las/os profesionales encargados del proyecto bajo un problema en común y
con un objetivo también compartido: desarticular ciertas prácticas masculinas hegemónicas
en el marco del conflicto armado colombiano relacionado con el ejercicio de violencias,
generando espacios donde se debatieran estos temas entre varones, pues estas mismas
construcciones de género no han permitido producir lugares para su disertación.

La metodología utilizada se enfocó en realizar intervenciones que permitieran generar


insumos para la producción de textos y reflexiones sobre las experiencias de varones y la
construcción de masculinidades en Medellín. Sobre este aspecto González comenta:
“Y realmente lo que nos propusimos fue no hacer una investigación, no nos
interesaba hacer una investigación sino abrir una pregunta, una pregunta extendida
porque no nos interesaba generar una hipótesis solamente o construir una tesis o nada
por el estilo, sino abrir la pregunta para que los hombres se preguntaran por ¡su
condición¡, ¿qué es ese proyecto patriarcal que los invalida frente a tantas cosas en la
vida? […] entonces la idea desde el museo Casa de la Memoria era más abrir una
reflexión que le sirviera a la sociedad”(Entrevista Lucía González).
La metodología estuvo enmarcada en una investigación de acción participativa que al
mismo tiempo desarrollara procesos de sensibilización con diversos varones y mujeres de la
ciudad.

La apuesta a una investigación-acción-participativa:


Pensar en una investigación que contribuyera a procesos de transformación de prácticas
masculinas hegemónicas fue la apuesta que decidió emprender en el año 2014, el equipo de
trabajo del Museo Casa de Memoria, acogiendo como metodología la Investigación-acción
participativa, no sólo como un trabajo académico, sino que incluyera acciones puntuales de
sensibilización.

La pregunta transversal de este proceso planteaba la relación que existe entre la


configuración de masculinidades y la guerra. La construcción de masculinidades en la
ciudad y el país está muy atravesada por el conflicto, los varones han desempeñado unos
roles que desde la perspectiva de género se han abordado muy poco. El proyecto del Museo
Casa de la Memoria fue de las primeras intervenciones a nivel nacional que hizo una
exploración de cómo los hombres en nuestros contextos reciben una educación para
enfrentar los conflictos desde las armas y las vías de hecho.

La perspectiva de género en este sentido cobra relevancia pues es una categoría que
acogieron en el proyecto y desde la que se podía visualizar como los varones habían sido
educados para la guerra, cómo las instituciones castrenses tienen una gran importancia al
momento de construir masculinidades en el contexto de la ciudad y el país, pues resulta ser
una forma corrientemente aceptada de cómo los varones pueden demostrar su virilidad.
Esta metodología fuera de explorar estas construcciones, también fue un instrumento para
generar insumos académicos que permitieran contar con mayores reflexiones sobre el tema.
La metodología investigación-acción participativa según Colmenares permite trabajar en
dos procesos simultáneamente: conocer y actuar; de un lado propicia en las/os participantes
reflexiones sobre el contexto en el que viven, al igual que las/os hace conscientes de las
limitaciones, recursos y necesidades que tienen en sus comunidades; por otra parte, el
conocimiento que adquieren de esas realidades les permiten ser propositivos en las posibles
soluciones, mejoras y transformaciones de los ítems que consideren deben cambiar
(Colmenares, 2011: 109)

El proyecto se formuló desde una perspectiva donde todas/os las/os participantes pudieran
expresarse, la metodología investigación-acción participativa plantea un proceso mucho
más incluyente, donde los roles de facilitador/a y estudiantes se desdibuja y todas/os desde
sus experiencias de vida comparten sus saberes, a partir de estos se generan nuevos
conocimientos y se contribuye en la configuración de prácticas masculinas diferentes.

El trabajo con masculinidades en la ciudad tienen muy pocos espacios desde las
instituciones estatales, y es un tema que se viene desarrollando desde hace varias décadas
en la ciudad pero con muy poca incidencia, lo que hace que aún existan muchas
prevenciones con respecto al tema y que sea poco conocido por la población.

Consideraciones finales.

La política pública de Sana Convivencia y Atención Moral y Material a las víctimas de los
conflictos armados, fue el marco institucional a través del cual se dio surgimiento al Museo
Casa de la Memoria, que fue inaugurado en el año 2013. Esta institución ejecutó un
proyecto “Patriarcado Masculinidades Hegemónicas y Violencias” entre el segundo
semestre de 2014 y diciembre de 2015en el cual se hizo una exploración por la
configuración de masculinidades y su relación con la guerra.

El estudio sobre masculinidades es algo que se viene desarrollando en la ciudad desde la


última década del siglo XX. Las intervenciones con varones son mucho más tardías, pues es
sólo a partir de 2010 que la administración pública comienza a generar proyectos y eventos
puntuales con hombres en perspectiva de género.
Estas intervenciones si bien existen, no están atadas a ninguna política pública de género,
sino que se han dado de acuerdo a los intereses y grado de sensibilización de las/os
funcionarias/os que se acercan a estos temas. Para que el asunto de masculinidades tenga
mayores impactos y se pueda generar una reflexión de ciudad, es necesario que este no
dependa de los intereses de las/os funcionaria/os de turno, sino que esté integrada dentro de
las políticas públicas de género y del gobierno. Por esta razón la evaluación de las
propuestas innovadoras en este tema, como lo fue el proyecto que motivó este estudio es de
gran importancia para observar y comprender la importancia social de este tema e ir
construyendo en esta dirección a partir de lo ya implementado por una institución pública
que está en consonancia con el proceso de pacificación que el país como un todo se
propone.

El Museo Casa de La Memoria entre los años 2014 y 2015 logró identificar un problema en
la ciudad en relación a la incidencia que tiene la participación masculina en los fenómenos
de guerra que se han presentado históricamente en la ciudad y el país, los cuales tienen
altos costos económicos, sociales y culturales. Académicamente todavía está pendiente una
investigación que indague más profundamente sobre los costos que tienen estas
configuraciones masculinas en la sociedad, pues aún no se logra determinar cuánto dinero
invierte el estado en cárceles, en la guerra, en accidentes de tránsito, que son
mayoritariamente masculinos (Ossa, 2015).

A través del proyecto “Patriarcado Masculinidades Hegemónicas y Violencias” hizo una


intervención que también produjo insumos académicos y audiovisuales sobre la
construcción de masculinidades en la ciudad, incidiendo además, como intentó
demostrarse, positivamente en la población que participó de las propuestas del proyecto.

Colombia aún no ha podido determinar cuantitativamente cuál ha sido la participación de


los hombres en la guerra, pues parece demasiado evidente cuál ha sido su cuota de
contribución, pero aún no se ha indagado lo suficiente por las construcciones culturales,
económicas e históricas que hay atrás de este proceso.
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