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¿Qué son los transgénicos?

Los transgénicos son organismos modificados mediante ingeniería genética en


los que se han introducido uno o varios genes de otras especies. Por ejemplo, el
maíz transgénico que se cultiva en España contiene un gen de la bacteria
Bacillus thuringiensis. Si en algún caso ves o escuchas hablar de organismos
modificados genéticamente (OMG), también estarán hablando de transgénicos.

¿Qué tipo de genes se utilizan en los cultivos y productos transgénicos?

Los cultivos y alimentos transgénicos actualmente en el mercado incorporan


básicamente genes de bacterias, pero las posibilidades son muy amplias. Se
investiga con genes de ratones en cerdos, genes de pescado en tomates, genes
humanos en arroz y un largo etcétera.

¿En qué se diferencian de un híbrido o de la mejora tradicional?

Durante siglos se ha utilizado el cruce de los mejores ejemplares de cada


especie para mejorar los cultivos y las razas ganaderas entre una misma
especie. Pero los cultivos y alimentos transgénicos son diferentes: se saltan las
barreras entre especies, introduciendo en ellos genes de especies que no
podrían cruzarse en la naturaleza.

¿Son los transgénicos comerciales resistentes a las sequías?

No. Las únicas características presentes en los cultivos transgénicos


comerciales son: la tolerancia al herbicida glifosato; la resistencia a plagas, y una
mezcla de las dos.

No hay cultivos transgénicos comerciales resistentes a la sequía, o tolerantes a


la salinidad, no los hay más productivos ni más nutritivos.

Los cultivos tolerantes a herbicida son los más extendidos. Representan más del
80% de los cultivos transgénicos del mundo. Permiten aplicar grandes
cantidades de glifosato, un herbicida comercializado también por la multinacional
Monsanto cuya toxicidad está ampliamente demostrada. Pero además, el uso de
estos agroquímicos está desencadenando la adaptación de plagas y malas
hierbas, que van haciéndose resistentes a los agroquímicos.

¿Qué tipo de cultivos transgénicos existen?

Son pocos: básicamente soja, maíz, algodón y colza, que suponen


prácticamente el 100% de la superficie cultivada con OMG a nivel mundial.
¿Oponerse a los cultivos y alimentos transgénicos supone oponerse a la
ciencia o a las aplicaciones médicas de la biotecnología?

No. La ingeniería genética es una herramienta muy importante en campos como


la medicina o la investigación básica. Hay muchos medicamentos obtenidos
mediante ingeniería genética, pero en ambientes confinados, sin contacto con el
exterior.

Con los alimentos y cultivos transgénicos estamos liberando al medio ambiente


e introduciendo en nuestra alimentación seres vivos de los que se conoce muy
poco, desde cómo interactúan en un ecosistema complejo hasta sus posibles
consecuencias en la salud.

Se dice que son los alimentos más seguros de la historia, ¿es cierto?

No existe ningún estudio independiente e imparcial que avale la inocuidad de los


OMG para la salud humana. Los estudios realizados con ratones en algunas
universidades europeas demuestran el daño causado por los transgénicos en la
salud de estos animales.

La industria difunde la idea falsa de que son los alimentos más seguros de la
historia porque necesitan un informe favorable de la Agencia Europea de
Seguridad Alimentaria antes de poder comercializarse en suelo europeo. Pero
estos informes se basan en los datos facilitados por la propia industria, y no en
investigaciones científicas independientes.

¿Cuáles son los beneficios de los transgénicos?

Tras más de década y media de cultivo comercial, la industria biotecnológica no


ha podido demostrar ni un solo beneficio de los transgénicos, ni en aspectos
económicos, ni ambientales, ni para la salud.

Se ha demostrado que no tienen un mayor rendimiento, que los impactos


ambientales son graves (debido principalmente al incremento en el uso de
agrotóxicos) y que los costes socioeconómicos son elevados (debido a la
imposible coexistencia con el sector ecológico y la falta de responsabilidad ante
la contaminación).
Además existen serias dudas sobre sus efectos acumulativos y a largo plazo en
la salud.

¿Quién está detrás de los cultivos y alimentos transgénicos?

Los grandes lobbies internacionales, especialmente alimentados por las


multinacionales del sector agroalimentario, como Monsanto, Syngenta o Bayer.
Éstas recurren a todo tipo de estrategias para introducir sus productos e
incrementar sus beneficios económicos. Sin embargo, la fuerte contestación
ciudadana, especialmente en Europa, ha conseguido que grandes
corporaciones, como BASF, anuncien su retirada del mercado de los cultivos
transgénicos en Europa por la oposición de consumidores y gobiernos.

mpactos en el medio ambiente

Los impactos sobre el medio ambiente de estos cultivos son cada día más
evidentes: un aumento drástico del empleo de agrotóxicos en el campo,
una creciente resistencia por parte de insectos y malezas, contaminación
del suelo, contaminación genética de especies silvestres o pérdida de
biodiversidad, entre otros impactos. En este sentido, la agricultura no
transgénica se encuentra en riesgo: es muy difícil proteger los cultivos
tradicionales y ecológicos de la contaminación por OMG. Los continuos casos
de contaminación de cosechas disuaden a los agricultores de sembrar maíz
ecológico y la dificultad de encontrar piensos ecológicos frena el avance de
este tipo de ganadería.

¿Qué cultivos son y dónde están?

Los principales cultivos que se producen son cuatro: maíz, soja, colza y
algodón. Ninguno de ellos se destina a la alimentación directa de las personas,
sin embargo terminan en nuestra alimentación, ya que se destinan a piensos
para animales, además de contar con otros usos industriales como
agrocombustibles, textiles, etc.

El 99% de los cultivos transgénicos existentes están modificados genéticamente


para ser tolerantes a herbicidas o resistir plagas. Pese a la publicidad no existen
transgénicos más nutritivos, más productivos o adaptados al cambio climático.

Según los últimos datos solo seis países cultivan más del 90% de los
transgénicos en el mundo: Estados Unidos, Brasil, Argentina, India, Canadá y
China.

¿Quién se beneficia de los cultivos transgénicos?

Unas pocas empresas acaparan el 100% del mercado de semillas


transgénicas: Dupont, Bayer, Monsanto, Syngenta, BASF y Dow. Pero además,
controlan casi toda la investigación en biotecnología y el 76% de las ventas de
herbicidas y pesticidas a nivel mundial.

España, el paraíso transgénico de Europa


España es el único país de la Unión Europea que cultiva transgénicos a
gran escala mientras la mayoría de nuestros vecinos han prohibido su
cultivo. Sin embargo, la falta de información al respecto es tan grande que no
se sabe cuántos transgénicos se cultivan en nuestro territorio ni dónde. Ya de
por sí los datos de la administración estatal no coinciden con los de las
Comunidades Autónomas.

Por otro lado, España ha acogido durante años más de la mitad de los
experimentos transgénicos en Europa.
Además de ser las puertas de estos cultivos, somos su campo experimental.

Transgénicos en la alimentación

La rápida introducción de los transgénicos en la alimentación contrasta


con la escasez de estudios científicos sobre sus impactos en la salud. Los
transgénicos están presentes en nuestra alimentación ya que la mayoría del
ganado se alimenta con piensos que contienen transgénicos.

Además muchos productos preparados contienen lecitina, harina, almidón o


aceite, la mayoría derivados de maíz y soja. Estos son los cultivos transgénicos
más extendidos por lo que es probable que estos ingredientes sean también
transgénicos. La aparición de nuevos tóxicos en los alimentos o de nuevas
alergias son algunos de los riesgos.

La mayoría de los estudios sobre transgénicos y salud son desarrollados


por las propias empresas que los comercializan. Ninguno estudia los efectos
a largo plazo. Algunos de estos cultivos llevan genes de resistencia a
antibióticos, lo que disminuye la eficiencia de estos medicamentos. Diversas
investigaciones realizadas en mamíferos demuestran cómo los transgénicos
afectan a la fertilidad o aumentan la mortandad.

¿Son seguros los alimentos transgénicos?

No existen evidencias científicas de que los alimentos transgénicos sean


inocuos para la salud humana o el medio ambiente.

Durante años, la industria de los transgénicos y sus gobiernos afines han


construido el mito de que los cultivos transgénicos son los alimentos más
evaluados de la historia y tienen el visto bueno de comités científicos
independientes y responsables. Sin embargo, al analizar la composición o el
trabajo de estos comités, tanto a nivel español como europeo, se demuestra que
las puertas giratorias y los conflictos de interés están muy extendidos y que la
industria de los transgénicos tiene demasiado poder en las decisiones en
torno a estos cultivos.
Amigos de la Tierra con sus informes Las Malas Compañías ha denunciado la
falta de transparencia en las decisiones en torno a los cultivos transgénicos.

No hay consenso científico en torno a la seguridad de los transgénicos

Multitud de científicos e instituciones científicas dudan de la seguridad de


los transgénicos. La industria de los transgénicos y sus defensores promueven
la idea de que el debate sobre su seguridad está superado. Sin embargo la
mayoría de instituciones científicas reconocen importantes lagunas de
conocimiento y la necesidad de seguir investigando sobre los efectos de los
alimentos transgénicos en la salud. Informe: Scientific “Consensus”

A nivel social y económico :

Muy lejos de aportar soluciones al hambre en el mundo, la introducción de


la biotecnología en la agricultura incrementa las situaciones de pobreza,
exclusión social e injusticia, como se ha demostrado por ejemplo en Argentina,
Brasil y Paraguay con la soja, o en la India e Indonesia con el algodón. Avanzar
hacia una agricultura más sostenible no pasa por la biotecnología, que en este
caso está demostrando ser un instrumento en beneficio de unas pocas
multinacionales que controlan buena parte de la agricultura y alimentación
mundial.

Desde un punto de vista económico, los transgénicos están siendo un fracaso.


Estudios de Amigos de la Tierra demuestran que las prácticas agrícolas
sostenibles, como la agricultura ecológica, estimulan en mayor medida la
economía, crean empleo de calidad en el medio rural y cuentan con el apoyo de
los consumidores.

Desde la asociación llevamos denunciando los cultivos y alimentos transgénicos


desde su introducción en España en 1998.