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Como enfoque la etnografía es una concepción y práctica de conocimiento que busca comprender

los fenómenos sociales desde la perspectiva de sus miembros (entendidos como “actores”,
“agentes” o “sujetos sociales”).
Las Ciencias Sociales observan tres niveles de comprensión: el nivel primario o “reporte” es lo que
se informa que ha ocurrido (el "qué"); la "explicación" o comprensión secundaria alude a sus
causas (el "por qué"); y la "descripción" o comprensión terciaria se ocupa de lo que ocurrió para
sus agentes (el "cómo es" para ellos)

Las etnografías no sólo reportan el objeto empírico de investigación -un


pueblo, una cultura, una sociedad— sino que constituyen la
interpretación/descripción sobre lo que el investigador vio y escuchó.
Son los actores y no el investigador, los privilegiados para expresar en palabras y en prácticas el
sentido de su vida, su cotidianeidad, sus hechos extraordinarios y su devenir. El investigador es un
sujeto cognoscente que deberá recorrer el arduo camino del des-conocimiento al re-
conocimiento.
Este proceso tiene dos aspectos. En primer lugar, el investigador parte de una ignorancia
metodológica y se aproxima a la realidad que estudia para conocerla. Cuanto más ponga en
cuestión sus certezas, más dispuesto estará a aprender la realidad en términos que no sean los
propios. En segundo lugar, el investigador se propone interpretar/describir una cultura para
hacerla inteligible ante quienes no pertenecen a ella.
El producto de este recorrido, la tercera acepción del término etnografía, es la descripción
textual del comportamiento en una cultura particular, resultante del trabajo de campo. En esta
presentación generalmente monográfica y por escrito (más recientemente, también visual) el
antropólogo intenta representar, interpretar o traducir una cultura o determinados aspectos de
una cultura para lectores que no están familiarizados con ella. Lo que se juega en el texto es la
relación entre teoría y campo, mediada por los datos etnográficos.

Guber
Comparado con los procedimientos de otras ciencias sociales el trabajo de
campo etnográfico se caracteriza por su falta de sistemalicidad. La
"observación participante", consiste precisamente en la inespecificidad de las
actividades que comprende: integrar un equipo de fútbol, residir con la
población, tomar mate y conversar, hacer las compras, bailar, cocinar, ser
objeto de burla, confidencia, declaraciones amorosas y agresiones, asistir a
una clase en la escuela o a una reunión del partido político.

Tradicionalmente, el objetivo de la observación participante ha sido detectar


las situaciones en que se expresan y generan los universos culturales y
sociales en su compleja articulación y variedad. Para obtener información
supone que la presencia (la percepción y experiencia directas) ante los
hechos de la vida cotidiana de la población garantiza la confiabilidad de los
datos recogidos y el aprendizaje de los sentidos que subyacen a dichas
actividades.7 La experiencia y la testificación son entonces "la" fuente de
conocimiento del etnógrafo.

Observar versus participar


La observación participante consiste en dos actividades principales: observar
sistemática y controladamente todo lo que acontece en tomo del
investigador, y participar en una o varias actividades de la población.
Hablamos "participar" en el sentido de "desempeñarse como lo hacen los
nativos"; de aprender a realizar ciertas actividades y a comportarse como
uno más. La "participación" pone el énfasis en la experiencia vivida por el
investigador apuntando su objetivo a "estar adentro" de la sociedad
estudiada.

Según los enfoques positivistas, al investigador se le presenta una disyuntiva


entre observar y participar, cuanto más participa menos registra, y cuanto
más registra menos participa, es decir, cuanto más participa menos observa y
cuanto más observa menos participa. Esta paradoja que contrapone ambas
actividades confronta dos formas de acceso a la información, una externa, la
otra interna.
Ni el investigador puede ser "uno más" entre los nativos, ni su presencia
puede ser tan externa como para no afectar en modo alguno al escenario y
sus protagonistas.
Según los lineamientos positivistas, el ideal de observación neutra, externa,
desimplicada garantizaría la objetividad científica en la aprehensión del
objeto de conocimiento.
Desde esta postura, el investigador debe observar y adoptar el rol de
observador, y sólo en última instancia comportarse como un observador-
participante, asumiendo la observación como la técnica prioritaria, y la
participación como un "mal necesario". En las investigaciones antropológicas
tradicionales, la participación llevada a un alto grado en la corresidencia, era
casi inevitable debido a las distancias del tugar de residencia del investigador.
Pero esta razón de fuerza mayor, encajaba en la concepción epistemológica
de que sólo a través de la observación directa era posible dar fe de distintos
aspectos de la vida social desde una óptica no-etnocéntrica, superando las
teorías hipotéticas evolucionistas y difusionistas del siglo XIX.

La observación para obtener información significativa requiere algún grado,


siquiera mínimo, de participación; esto es, de desempeñar algún rol y por lo
tanto de incidir en la conducta de los informantes, y recíprocamente en la del
investigador.
La "participación correcta" (es decir cumpliendo con las normas y valores
locales) no es ni la única ni la más deseable en un primer momento, porque
la transgresión (que llamamos "errores" o "traspiés") es para el investigador y
para el informante un medio adecuado de problematizar distintos ángulos de
la conducta social y evaluar su significación en la cotidianeidad de los nativos.
La participación supone desempeñar ciertos roles locales lo cual entraña,
como decíamos, la tensión estructurante del trabajo de campo etnográfico
entre hacer y conocer, participar y observar, mantener la distancia e
involucrarse. Este desempeño de roles locales conlleva un esfuerzo del
investigador por integrarse a una lógica que no le es propia.

Lischetti
"La Antropología apunta a un conocimiento global del hombre y abarca el objeto en toda
su extensión geográfica e histórica; aspira a un conocimiento aplicable al conjunto de la
evolución del hombre, desde los homínidos hasta las razas modernas y tiende a
conclusiones, positivas o negativas, pero válidas para todas las sociedades humanas,
desde la gran ciudad moderna hasta la más pequeña tribu melanesia" (Lévi -Strauss, C.,
Antropología estructural)

Retomando la definición de Lévi-Strauss, podemos precisar que el campo de intereses de


la Antropología es vasto. Cubre todas las épocas -incluyendo el recorte del campo
arqueológico-, todos los espacios, incorporando en las últimas décadas estudios en
sociedades complejas, todos los problemas políticos, económicos, estudios de parentesco
etc.-. Cubre tanto la dimensión biológica -estudio de hominización, clasificación de las
variedades raciales- como la dimensión cultural.
Pretende explicar tanto las diferencias como las semejanzas entre los distintos grupos
humanos. Pretende dar, también, razón tanto de la continuidad como del cambio de las
sociedades.
En la primitiva división del espacio de realidad sociocultural la línea pasaba por la
diferenciación entre Io superior y lo inferior, entre lo desarrollado y no desarrollado, entre
lo occidental y lo no occidental, y en la actualidad reaparece a partir de una línea que pasa
por lo urbano (modelo de lo desarrollado) y lo campesino (modelo de lo no desarrollado)."
Entonces, ese "otro cultural", objeto de la antropología, habrían sido en el transcurso del
desarrollo histórico de la disciplina en primer término los pueblos etnográficos o
conjuntos sociales antropológicos, luego los campesinos y por último y/o
simultáneamente, las clases subalternas.
En la actualidad, el campo de estudio de la Antropología es la sociedad en su conjunto,
compartiendo como Antropología Social la especificidad con la Sociología, de la que no la
separan diferencias epistemológicas. Con la que cada vez comparte más técnicas y
métodos.

La amplitud y complejidad de nuestra disciplina expresada en la definición de Lévi-Strauss


da lugar a que se configuren diferentes ramas de la Antropología General, centradas en
distintos aspectos o dimensiones de la experiencia humana.
La Antropología Biológica o Física fundamenta los demás campos de la Antropología en
nuestro origen animal. Los antropólogos físicos tratan de reconstruir el curso de la
evolución humana mediante el estudio de los restos fósiles de especies antiguas. También
describen la distribución de las variaciones hereditarias entre las poblaciones
contemporáneas para deslindar y medir las aportaciones relativas de la herencia, la
cultura y el medio ambiente a la vida humana.
La Arqueología desentierra los vestigios de culturas de épocas pasadas. Los arqueólogos
estudian secuencias de la evolución social y cultural bajo diversas condiciones naturales y
culturales.
La Lingüística Antropológica aporta el estudio de la gran diversidad de lenguas habladas
por los seres humanos. Se interesa por la forma en que el lenguaje influye y es influido por
otros aspectos de la vida humana. Se interesa también por la relación entre la evolución
del lenguaje y la evolución del Homo Sapiens.
Por último, la Antropología Cultural, la Antropología Social, y la Etnología se ocupan de la
descripción y análisis de las culturas del pasado y del presente.

Otra distinción en las denominaciones es la que existe entre Etnografía y Etnología. Se


denomina Etnografía al "trabajo sobre el terreno". Toma generalmente la forma de un
trabajo monográfico, que contiene la descripción de un grupo limitado. Etnografía
(descripción de las culturas) y la Etnología (teorización acerca de estas descripciones)
como una dicotomía que puede ser engañosa.
Albo

Cuando la madre lo da a luz, este nuevo ser humano tampoco queda suelto a su propia
suerte. Se encuentra inmediatamente rodeado por una nueva matriz, que ya no es física
sino social y cultural. En ella sigue desempeñando un rol fundamental la madre y, junto a
ella, la familia inmediata. Pero de ahí se va abriendo a círculos cada vez más amplios: el
resto de la parentela, la escuela, la iglesia, la comunidad, el barrio, el pueblo o ciudad y
esa ventana a todo el mundo que son los medios de comunicación. Todo ello constituye el
paisaje social y cultural en el que se irá desenvolviendo su vida; todo este conjunto es la
matriz cultural, que hace posible su vida y desarrollo.
La gente que está en su contorno y este mismo contorno ya le van proporcionando pistas,
normas y soluciones prácticas para la inmensa mayoría de los problemas prácticos de la
vida.
Cultura: En su sentido más universal, es el conjunto de rasgos adquiridos por
aprendizaje, en contraste con los biológicamente heredados; y es cultural (y no biológico)
cualquier rasgo aprendido y no trasmitido
biológicamente. Por eso podemos hablar de todo el acerbo cultural humano.
El que alguien sea negro o blanco, calvo, barbudo o lampiño, es biológico. Pero el que
alguien, siendo calvo, se ponga peluca; o, teniendo pelo, se lo tiña, lo deje crecer de una
determinada forma o se afeite, se haga trenza u otros arreglos, ya es cultural.
Más ESPECÍFICO, se llama también cultura al conjunto de rasgos adquiridos por
aprendizaje y compartidos por un determinado grupo social.

Lo fundamental no se aprende de manera aislada e individual, sino a través de un


determinado pueblo o grupo social. Aprendemos en nuestra matriz cultural, que es a la
vez social. La cultura es algo social, salvo en situaciones excepcionales y extremas como
las de esas novelas y películas sobre alguien perdido y criado solo en una isla perdida. Aun
aquellos investigadores, artistas –o incluso los psicópatas– que viven y producen mucho
en solitario, se criaron y adquirieron su modo de proceder en una determinada matriz
cultural, que se puede reconocer en toda su conducta y sus productos.
En consecuencia, ese grupo o grupos culturales que comparte(n) determinados rasgos
suelen identificarse y ser identificados por estos rasgos; y éstos, a su vez, los diferencian
de otros grupos culturales. Por ejemplo, a los chinos no sólo los identificamos por sus
ojitos rasgados (elemento biológico) sino también por la manera que se dejan trenza, se
visten, hablan, se saludan con reverencias, construyen los techos de su casa, etc.

Las tres grandes áreas de la cultura:


 Tecnología: (cultura material, sobrevivencia ante la naturaleza)
- Mantenimiento sostenible del medio ambiente, según cada área ecológica.
- Territorio, ocupación del espacio.
- Vivienda, indumentaria.
- Producción, economía.
- Alimentación y consumo.
- Salud y tratamiento de la enfermedad.

 Relaciones sociales: (cultura y sociedad)


- Organizaciones básicas: familia, entre familias, División interna del
trabajo.
- Relaciones de género y de generación en la familia y otras instancias
superiores.
- Relaciones de producción: división del trabajo, intercambios, reciprocidad y
comercio.
- Comunidad y niveles superiores: su organización, autoridades, asamblea
- Política interna; toma de decisiones, conflictos y su resolución.
- Política frente a otros grupos y a los poderes no indígenas locales y
nacionales.

 Mundo imaginario: (cultura simbólica)


Lengua, mitos y cuentos, historia del propio grupo, relatos culturales.
- “Textos” o lenguajes plásticos (tejidos, cerámica...); sentido de los
intercambios.
- Expresiones artísticas: música, canto y danza; artes plásticas y visuales.
- Religión: ritos, celebraciones y creencias; cosmovisión.
- Ética y valores: en dichos o refranes; en los usos y costumbres.
- Formas de educación y transmisión de la cultura a las nuevas generaciones

Primera distorsión. Cultura no quiere decir tener conocimientos abundantes


o modos de proceder más refinados y prestigiosos. Este uso aparece, por
ejemplo, cuando se dice que “tal persona es culta y tal otra es inculta”, “esta
señora tiene cultura y esta otra no tiene cultura”. El mismo prejuicio se da
cuando se considera que sólo un sector ya está “civilizado” mientras que los
demás siguen “incultos”, “salvajes” o “primitivos”.

Segunda distorsión. Cultura no se refiere sólo a los aspectos intelectuales,


artísticos o religiosos de lo aprendido.
La organización económica, social y política, los avances tecnológicos, etc.
serían una cosa y la cultura quedaría reducida a esta esfera más simbólica.
Pero, en realidad, todos ellos son ámbitos aprendidos y, por tanto, culturales.
Todos ellos están igualmente sujetos a visiones y estilos distintos según el
grupo cultural de que se trate.

Cultura común y culturas particulares


Quién se preocupa ahora por saber de qué cultura específica provienen
elementos culturales tan comunes como servirse un café o unas papas fritas,
tomar notas en un cuaderno o apasionarse en un campeonato de fútbol?

Pero, al mismo tiempo, en un sentido más restringido, hay también una serie
de rasgos compartidos sólo por un determinado grupo social, o un conjunto
de grupos sociales más locales. Estos rasgos que diferencian a un grupo social
de otro, constituyen las culturas particulares.

Desde otra perspectiva, en medio de las semejanzas y diferencias basadas en


el lugar de vida, se puede hablar también de la cultura de la pobreza, de los
jóvenes, de la violencia, de la paz, agraria, militar, urbana, etc. Aunque los
pobres, jóvenes, violentos, etc. de cada lugar se expresan de acuerdo a sus
diversas culturas locales, el hecho de ser todos ellos pobres, jóvenes,
violentos, etc. les lleva también a desarrollar ciertos rasgos semejantes. Sean
árabes, aymaras o negros de Bahía, los pobres tenderán a desarrollar ciertos
mecanismos comparables de sobrevivencia, combinando formas de
colaboración mutua y de adaptación a su situación de carencia, pero cada
uno lo hará dentro de su tradición árabe, aymara o negro bahiana.

Cultura e identidades
La cultura particular de un determinado grupo es el sustento y uno de los
instrumentos más potentes para la creación y el ulterior desarrollo de las
diversas identidades grupales

Los términos nacionalidad y sobre todo nación adquieren así dos sentidos
diferenciados: el reivindicativo de estos pueblos emergentes y el de nación-
estado, fomentado desde los estados y gobiernos. En uno y otro caso, nación
hace referencia a una identidad cultural considerada fundamental. Llegar a
constituirse como nación, implica sentirse ante todo miembro de un mismo
grupo social que comparte un conjunto de valores, propuestas,
organizaciones, símbolos y otros rasgos culturales
En concreto, cuando los movimientos indígenas y negros llaman también a
sus propios pueblos naciones, cuestionan la pretensión monopólica y
uniformadora de los estados-nación. Es decir, rechazan el supuesto de que
sólo se podría ser miembro de una nación, por encima de cualquier otra
identidad.

El nivel superior dentro de estas identidades culturales específicas es el de


civilización, entendida como la identidad común de un conjunto de grupos
culturales que comparten muchos rasgos en diversos ámbitos de la vida, que,
a su vez, los diferencian a todos ellos de los miembros de otras civilizaciones.
Subrayemos que, en este sentido, no se trata de distinguir entre pueblos
“incultos” y pueblos “civilizados”, algo que ya hemos rechazado como una
primera distorsión y mal uso del concepto cultura.

América Latina o Abya Yala está construyendo su propia civilización, sobre


todo con elementos de las civilizaciones ancestrales (mesoamericana, andina,
amazónica...) y de las civilizaciones trasplantadas: la “occidental” –que
trajeron e impusieron los europeos y ahora también los Estados Unidos– y la
africana que entró con el régimen esclavista, más elementos menores de
otras varias.

Raza
Raza es un conjunto de rasgos biológicos compartidos por determinado
grupo dentro de la misma especie humana, en contraste con los de otro
grupo humano. Por ejemplo, el color de la piel, el tipo de cabello, rasgos
faciales, etc.
El conjunto de creencias y actitudes sobre las diversas razas ya son
construcciones culturales. Empiezan a serlo cuando se maximiza la
importancia de determinados rasgos físicos sin una mayor base biológica
para ello; por ejemplo, al color de la piel, atribuyendo determinadas virtudes
o defectos a quienes tengan uno u otro color. Se desemboca en un pleno
racismo cuando, en función de estas creencias y construcciones culturales,
un grupo se cree superior a otro y, por tanto, con derecho a dominarlo,
discriminarlo o incluso eliminarlo.

La influencia de otras culturas


 Aculturación: que es la adopción de algún rasgo proveniente de otra
cultura.
 Deculturación: es la pérdida de algún rasgo de la propia cultura.

Pero también:
 Transculturación: rechazo de una previa identidad cultural indígena.

Interculturalidad: es cualquier relación entre personas o grupos


sociales de diversa cultura. Por extensión, se puede llamar también
interculturales a las actitudes de personas y grupos de una cultura
en referencia a elementos de otra cultura.

Las relaciones interculturales son negativas si llevan a la


destrucción del que es culturalmente distinto o, por lo menos, a su
disminución y asimilación, como sucede en nuestras sociedades
neocoloniales. Son en cambio positivas si llevan a aceptar al que es
culturalmente distinto y a enriquecerse mutuamente, aprendiendo
de unos y otros. La simple tolerancia del que es culturalmente
distinto, sin un verdadero intercambio enriquecedor, no llega a ser
todavía una interculturalidad positiva.

Identidad y Alteridad (no va)

Canclini

El éxito público de la denominación radica justamente en su


capacidad de reunir a grupos tan diversos, cuya común situación de
subalternidad no se deja nombrar suficientemente por lo étnico
(indio), ni por el lugar en las relaciones de producción (obrero), ni
por el ámbito geográfico (cultura campesina o urbana). Lo popular
permite abarcar sintéticamente todas estas situaciones de
subordinación y dar una identidad compartida a los grupos que
coinciden en ese proyecto solidario. Por eso, el término popular se
ha extendido como nombre de partidos políticos, revoluciones y
movimientos sociales.
Cultura popular: polisemia (tiene varios significados y acepciones)

Colombres

La cultura nacional tendría que ser y estar en co-relación con las


cultura popular, pero muchas veces esto no sucede, sino que esta
cultura, tal vez equívocamente denominada, “nacional” es en
realidad una construcción ideológica de las clases dominantes,
burguesas y capitalistas, que imponen esta cultura como de todos
cuando en realidad lo que se hace es imponerla sobre el otro:
llámese indígena, negro, afroamericano, mulato, mestizo, etc. Es
decir sobre aquellos grupos que son categorizados como inferiores
y dominados de la clase hegemónica. Donde muchas veces estos
sectores deben renunciar a su propia cultura para formar parte de
esta “nación”, sufriendo un proceso de aculturación, y clasificando
a todo aquello que no sea cultura ilustrada, de elite, burguesa,
como cultura popular.

Frente a la cultura nacional y popular, suele ponerse a la cultura


universal, que más que la suma de todas las culturas, termina
siendo la cultura de los países dominantes, universalizada con
pretensiones de dominio, con miras a suprimir las raíces de la
diversidad, que impide la conquista del mercado e impide la
desintegración moral de los pueblos.

La cultura de masa es la peor enemiga de la cultura popular, la cual


es una campaña embrutecedora de los pueblos apoyadas en lo que
Margulis “medios de incomunicación de masas”, pues apunta a
dificultar la real comunicación entre los hombres.
También para Galeano la cultura de masas es la expresión del
imperialismo cultural. Enseña a competir, no a compartir. La cultura
popular es una cultura compartida, mientras que la cultura
burguesa se consume como una droga, no se crea; reduce la cultura
a una industria de artículos de lujo.

Por cultura popular debe entenderse sólo la creada por el pueblo.


En este sentido apunta Margulis que la cultura de masas no es un
producto de la interacción directa de los grupos humanos, sino de
un pequeño núcleo de especialistas que difunden por los medios de
comunicación masivos las formas culturales dominantes.
La cultura de masas no se difunde sólo a través de los medios de
comunicación masivos, sino también del sistema educativo y todos
los aparatos mistificadores; su finalidad no es otra que la de
acrecentar la pasividad del hombre.

Stavenhag en señala la dura disyuntiva: o la cultura popular se


diluye, o se la rescata para defender la identidad y fortalecer la
conciencia. Este rescate no llevará sólo un afán preservacionista;
buscará sobre todo capacitar y dinamizar a los elementos más
conscientes de las comunidades para que participen activamente
en la creación colectiva de su propia cultura actual y con
temporánea. Estos modelos alternativos, añade, tendrán validez a
nivel local y comunal, pero no a nivel nacional.

Cultura
No hay ser humano que no esté inmerso en la cultura, o sea en sus
propias creaciones como género, y no es posible definir aquello
cuyo fin, o sea cuyo límite, no logramos ver ni desde dentro ni
desde fuera. Cualquier definición no pasa de ser una muletilla, un
intento de explicarnos lo que queremos conocer.
Si aceptamos como punto de partida que " cultura" es un conjunto
de creaciones humanas, veremos que no hay grupo humano, desde
la familia hasta la más compleja nación pluriétnica, que carezca de
ellas.
En toda sociedad se establecen valores respecto de la propia
cultura y respecto de la cultura de otras sociedades, ya sea que se
considere que la propia cultura es superior, igual o inferior a la de
otro grupo humano, e internamente también se otorga mayor valor
a la cultura de un sector del propio grupo que a la de otro sector.
No hay sociedad que no jerarquice las creaciones humanas,
conozca o no el concento de "cultura". La destrucción o el
sometimiento de una cultura para imponer otra, o de una sección
de la cultura para imponer otra sección derivan de esa
jerarquización.
Así, está el prejuicio de pensar que sólo es cultura lo que un grupo -
generalmente el que domina dentro de su sociedad-acepta como
tal. Ejemplo: cultura es ponerse corbata o asistir a una
representación teatral, ausencia de cultura es usar sólo un
taparrabos y participar en una grotesca danza alrededor de una
fogata.
Otro prejuicio consiste en afirmar que de entre las creaciones humanas sólo
algunas son suficientemente "valiosas" como para ser incluidas en lo que es
cultura: en las sociedades occidentales está muy arraigado el prejuicio de que
lo "mejor", lo "más valioso", lo que verdaderamente es "cultura", son las
creaciones que llamamos "arte" - bien ,entendido, el arte creado de acuerdo
con determinados cánones establecidos por el propio sector dominante de
esas sociedades, a saber, la élite político-económico-intelectual. En tal
sentido, cultura es el conjunto de obras arquitectónicas, escultóricas,
pictóricas, literarias y musicales creadas por ese sector dominante de las
sociedades de Occidente; en Oriente, por cierto, sucede lo mismo.

Antropología e Historia: qué aporta la una a la otra (PUEDE SER PREGUNTA DE PARCIAL)
Común:
- cultura oral
- conflictos (como algo necesario)
Diferencia:
- Diacronía y sintonía