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IGNACIO

MIRALBELL

LA ECONOMÍA SOCIAL DE MERCADO DE LUDWIG ERHARDT


Y EL FUTURO DEL ESTADO DE BIENESTAR

C U A D E R N O S
EMPRESA Y HUMANISMO
I N S T I T U T O

62
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I. MIRALBELL LA ECONOMÍA SOCIAL DE MERCADO Y EL FUTURO DEL ESTADO DE BIENESTAR
CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 62

INDICE

ECONOMIA DE MERCADO SIN UNA PECULIARIDAD DE LA


LIBERALISMO PERSPECTIVA DE ERHARD
A ECONOMIA SOCIAL DE MERCADO DE LA ECONOMIA SOCIAL DE MERCADO Y
LUDWIG ERHARD LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA
LAS RAICES INTELECTUALES DE ERHARD EL HUMANISMO CONCEPCIONAL DE
ERHARD
EL CONCEPTO DE “ORDEN” EN ERHARD
Y EN EL ORDO-LIBERALISMO DE NOTA BIOGRAFICA
EUCKEN

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I. MIRALBELL LA ECONOMÍA SOCIAL DE MERCADO Y EL FUTURO DEL ESTADO DE BIENESTAR

ECONOMIA DE MERCADO SIN 3


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de la teoría económica moderna, hace ya
LIBERALISMO algunos años que se ha revelado inviable. La
“Economía positiva” ha idolatrado el
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Economía de mercado ha existido desde “modelo” de la competencia perfecta y ha
muy antiguo en la historia de la humanidad, a exaltado la competitividad empresarial como
partir del momento en que comenzó a circular un valor supremo. Este reduccionismo ideo-
algún tipo de moneda. Productores y comer- lógico heredado de A. Smith, D. Ricardo y -en
ciantes ha habido desde etapas muy antiguas general- de la teoría económica inspirada en el
de la prehistoria. Sin embargo, la interpre- liberalismo ilustrado, constituye, para usar un
tación que se hace desde el pensamiento eco- término de J. K Galbraith, una forma de
nómico liberal de este hecho ancestral y pro- mística o devotio moderna, a saber, la “mística
fundamente antropológico es fruto de una del mercado”. “La retórica de los paises capita-
“ideología” muy determinada que hunde sus listas ricos -dice J. K. Galbraith- alaba con entu-
raíces -por cierto- en ese peculiar modo de siasmo el mercado libre de trabas y restric-
pensamiento que constituye lo que se ha dado ciones; se le hacen reverencias en todo el
en llamar la “mente moderna” (modern mind). mundo industrial y, en verdad, no ha muerto;
pero la realidad moderna es una huida en
La vida y la actividad económica de los
masa de su impredecibilidad. Detrás de las
hombres es susceptible de ser afrontada desde
muy diversas perspectivas y con muy variadas actuales angustias de los países industriali-
actitudes. Depende de las personas y de sus zados están los problemas -no resueltos y en
fines e intenciones, de sus mentalidades y gran medida ni siquiera encarados- de un
valores. Lo que para uno es una operación mundo de grandes organizaciones. La
financiera de “alto nivel” para otro puede ser devoción extrema a la mística del mercado
caer en la usura de la más baja calaña. Lo que lleva a negar que las grandes organizaciones
unos pueden valorar como aprovechamiento lo han cambiado todo. Y, por lo tanto, la
de oportunidades de negocio de alta rentabi- política gubernamental se mantiene adecuada
lidad, para otros puede significar pura especu- a una etapa anterior del proceso histórico”1.
lación. La idea de buscar un modelo deter- Es un error pensar que el modelo de Estado
minado de agente económico racional, típica de bienestar ha terminado. Lo que ha ter-

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minado es el socialismo puro, al igual que el 4


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pugnara Gorbachov, aunque no se le entendió
liberalismo puro, pero las fórmulas más o en su momento- de los pequeños pasos, las
menos equilibradas de conjugar la libertad medidas paulatinas y la necesaria custodia
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económica y una cobertura social segura -fór- político-económica del proceso de animación
mulas que han caracterizado, con diferentes de la vida comercial. Quizás si se le hubiera
variantes, a las economías europeas de la post- dejado a Gorbachov continuar con su lenta
guerrano sólo no han terminado, sino que pero segura “Perestroika” no estaríamos hoy
parecen mostrarse ante las grandes mayorías contemplando el nuevo auge del comunismo
como la única concepción razonable del orden en Rusia.
económico. Pruebas de ello las tenemos en la Así pues, a mi entender, la idea de una eco-
crisis de la era Reagan-Thacher, en la política nomía de mercado regulada y arbitrada en un
económica de Clinton, en el avance del labo- marco político de defensa del bienestar y la
rismo británico, en el nuevo vuelco hacia la seguridad social, no sólo no está en retirada,
social-democracia en Suecia, en el éxito sos- sino que nunca había alcanzado un grado de
tenido de popularidad de la política eco- consenso y aceptación como el actual. No
nómica socialista en España, en las fórmulas estamos asistiendo al final del Estado de Bie-
políticoeconómicas que se están aplicando en nestar, sino a su modesto pero consolidado
casi todos los países latino-americanos, y más triunfo. Es a lo que se tiende y se aspira no sólo
recientemente, en el triunfo del centro- en las economías fuertes sino también en los
izquierda en Italia. procesos de transformación de los países del
Otra prueba evidente de lo desacertado de Este, en los países en vías de desarrollo de Lati-
creer tan ciegamente en las leyes del mercado noamérica -por ejemplo- e incluso, por la vía
lo constituyen los procesos de transformación de los hechos, en la evolución de la economía
de los países del Este. La idea liberal que pro- china. En la práctica, por lo tanto, la fórmula
pugnaba unas medidas drásticas y fuertes de intermedia del estado de bienestar se con-
“inmersión” rápida en la economía de solida, pero en el plano teórico y cultural
mercado, se ha visto desmentida por la propia encuentra problemas para ser justificada y
fuerza de los acontecimientos, y de hecho está aceptada por las mentalidades inercialmente
triunfando la idea moderada -que ya pro- imperantes tanto en los países del Este como

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en los del Oeste. Y es que ha calado muy vacío de concepción provocado por el antago- 5
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hondo en nuestras mentes la cultura de la nismo errático entre liberalismo y socialismo.


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pugna entre liberalismo y socialismo, entre los Por todo ello considero que puede resultar
valores de la libertad y la seguridad, entre los útil hacer un poco de memoria histórica sobre
“intereses” del capital y del trabajo. Pero es quien fue uno de los grandes artífices del
necesario superar el pensamiento “dialéctico” Estado de Bienestar -Ludwig Erhard-, autor de
de antítesis, para buscar un pensamiento dia- aquella famosa obra titulada Bienestar para
lógico y de síntesis. Abandonar el excesivo todos en que su autor explicaba los principios
cientificismo analítico y buscar un pensa- de actuación político-económica que habían
miento humanístico integrador y compatibili- hecho posible que Alemania, en sólo un
zador. decenio, surgiera de las ruinas de la posguerra
y se convirtiera de nuevo en una de las princi-
Pues bien, a mi entender el esfuerzo más pales potencias económicas europeas (el
serio que se ha realizado hasta nuestros días llamado “milagro alemán”). Me propongo,
en este sentido de intentar llegar a una con- pues, en estas líneas, reflexionar brevemente
cepción coherente del orden político-eco- acerca de los principios de la concepción del
nómico, equilibrada y madura, garantizadora orden económico de Ludwig Erhard e
del Estado de Bienestar, y alejada tanto de los intentaré mostrar que dicha concepción res-
radicalismos ideológicos extremos como del ponde a unos presupuestos filosóficos y antro-
puro oportunismo miope del “regate en pológicos mucho más profundos y amplios que
corto”, lo encontramos en el ordo-liberalismo los de las “ideologías” modernas de uno u otro
centroeuropeo y en la Economía Social de cariz.
Mercado de Ludwig Erhard. Así pues, cabría
afirmar que la Economía Social de Mercado de LA ECONOMIA SOCIAL DE MERCADO
Erhard -vigente aún hoy en Alemania como DE LUDWIG ERHARD
marco constitucional de su política económica-
quizás sea la respuesta teórico-práctica más La inspiración de fondo de esta política eco-
acertada y más sólidamente fundamentada nómica llamada “Economía Social de
que se ha producido en el siglo XX ante el Mercado” resulta hoy día con mucha fre-

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cuencia malinterpretada2. Parece haberse 6


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expresión que no era del agrado de Erhard,
generalizado cierta desinformación e incluso porque según él mismo afirmaba:
cierta deformación interpretativa acerca de la
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“En Alemania no sucedió ningún milagro,
Economía Social de Mercado. No es infre- sino una política económica basada en prin-
cuente, por ejemplo, la opinión de que la Eco- cipios liberales, que permitió recobrar el valor
nomía Social de Mercado es algo así como y el sentido del trabajo humano, y que hizo
capitalismo con cierto control estatal; o quizás que el esfuerzo y la entrega de un pueblo vol-
una economía de mercado completada por un vieran a ser útiles para la prosperidad
sistema centralizado de seguridad social y de humana”3.
redistribución de ingresos; algo así como una Sin embargo, el éxito político-económico de
política en la que el Estado sería el taller de Erhard fue fruto de algo más que la habilidad
reparaciones de los daños sociales provocados política y el acierto práctico en la dirección de
por el caos del capitalismo comercial. Otras la dramática coyuntura alemana de aquel
veces se interpreta la Economía Social de momento, pues sus decisiones políticas res-
Mercado como la política económica de tipo pondían a toda una concepción del orden eco-
neo-liberal que Ludwig Erhard puso en nómico que Erhard había madurado durante
práctica en la Alemania de la postguerra, pero sus años de investigación y docencia en
que no respondía a una concepción peculiar y materia de teoría económica -pues fue cate-
propia. Ciertamente, Ludwig Erhard -ministro drático de Ciencias Económicas antes de ser
de economía en Alemania desde 1948 hasta ministro-. Erhard insistió mucho en que su
1963- fue mundialmente conocido y reco- éxito político-económico hubiera sido impo-
nocido, ya desde su decisiva reforma mone- sible sin los principios concepcionales en que
taria y económica de 1948. El mundo entero se había inspirado:
quedó sorprendido del rápido proceso de “En Alemania, después del derrumba-
reconstrucción y rehabilitación económica del miento, hemos construido este orden eco-
país, que se produjo durante los años 50 bajo nómico, que nos ha ganado el reconocimiento
el arbitraje y el estímulo de la política eco- mundial. Y, sin embargo, los que hoy seguimos
nómica de Erhard; y se acuñó la célebre pensando en estas categorías (de ‘orden’) fácil-
expresión del “milagro económico alemán”; mente somos tachados de anticuados y retró-

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grados. Es progresista, en cambio, el que ya no Economía Social de Mercado-; tal elemento 7


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piensa en una concepción del orden eco- diferenciador consiste en que, para este
nómico, sino sólo en la acción. También en el
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último, no sólo es determinante el automa-
mundo libre un pragmatismo superficial o un tismo técnico del equilibrio en el mercado, sino
conformismo pernicioso impregnan cada vez también -y en primer lugar- unos principios
más la conciencia política”4. intelectuales y morales. Si tal orden económico
La Economía Social de Mercado de Erhard consistiera tan sólo en el equilibrio entre
era una concepción nueva. No sólo rechazó de oferta y demanda producido mediante una
raíz el colectivismo y la planificación estatal no libre formación de precios en el mercado;
conforme con el mercado libre; sino que entonces no sería con-ceptualmente válido
también partió de un rechazo igualmente para constituir una base de todo un orden
firme del laissez faire del liberalismo clásico, social”6.
que había dado cabida a los métodos inacep- Como es sabido, Erhard y otros científicos y
tables del capitalismo temprano, mancheste-
académicos intelectualmente cercanos a su
riano o “revolucionario”5. La distancia res-
concepción, como fueron Franz Böhm, Alfred
pecto al liberalismo clásico es marcada por
Erhard con fuertes rasgos: Müller-Armack, Friedrich Lutz, Wilhelm Röpke
y Alexander Rüstow, denominaban “Economía
“El planteamiento según el cual la eco- Social de Mercado” a esta concepción nueva
nomía de mercado sería equivalente a un del orden económico. Con palabras del mismo
orden liberal de la economía y de la vida en Erhard:
general, carece de validez (...). Cuando hoy se
habla de economía de mercado nadie piensa “La política de la Economía Social de
ya en las formas ultra-liberales del siglo Mercado viene inspirándose, desde la reforma
pasado, salvo cuando se pretende utilizar esto monetaria del año 48, en la idea de armonizar,
intencionadamente como arma para la crítica sobre la base de una economía de libre compe-
político-social (...). Hay un elemento adicional tencia, la libertad personal con un creciente
que marca la diferencia entre aquel pensa- bienestar y seguridad social, reconciliando a
miento liberal originario y el espíritu moderno los pueblos mediante una política de apertu-
de la economía de mercado -en especial de la rismo mundial”7.

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LAS RAICES INTELECTUALES DE porque conduce forzosamente a la pérdida de 8


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ERHARD la libertad. Tenía que haber un camino -un


tercer camino-, que significara una síntesis
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Las raíces intelectuales de esta nueva con- feliz, una salida. Con la Economía Social de
cepción hay que situarlas en la carrera investi- Mercado yo he intentado señalar un camino
gadora y docente de Erhard como economista, muy cercano a esta orientación suya, pero no
en los años anteriores a la asunción de respon- de forma sentimental sino realista.(.....) En mis
sabilidades vivencias de estos últimos veinte años he expe-
políticas. El Maestro en cuyo círculo de rimentado yo mismo de modo directo este
investigación se formó y bajo cuya dirección debate. Oppenheimer llamó a su doctrina
realizó su tesis doctoral fue Franz Oppen- “socialismo liberal”. Pero cuando uno par-
heimer, profesor de sociología en la Escuela de ticipa activamente -como es mi caso- en la vida
Frankfurt, a cuya teoría socio-económica deno- política, se le plantea con toda crudeza la duda
minaba “socialismo liberal”. El propio Erhard ¿sigues tú ahora sosteniendo u orientando tu
lo puso de manifiesto con ocasión del 100 ani- acción en el sentido del socialismo liberal? Y
versario de Oppenheimer; donde reconoció entonces lo que he hecho es cambiar el sus-
que éste había dejado una profunda huella en tantivo por el adjetivo -cosa que, por cierto,
su mente, y que en muchas ocasiones se había también ha hecho mi amigo W. Röpke- y he
sentido identificado con sus orientaciones y aclarado que un “liberalismo social” cambia
enseñanzas al tomar decisiones políticas: un poco el acento, pero en cuanto a los prin-
cipios últimos de orientación se mantiene fiel
“Hubo algo en él que me impresionó tanto,
a su origen”8.
que no podré jamás olvidarlo; a saber, su
intenso y profundo debatirse con las cues- Es cierto que Erhard se sintió siempre vin-
tiones políticosociales de nuestro tiempo. El culado a toda una serie de economistas de su
detectó en el ‘capitalismo’ el principio que misma generación, que coincidían con él en
conduce a la desigualdad, es más, que se intentar aprender las lecciones históricas de
instala en la desigualdad; pero nada estaba sociedades industrializadas; y que promovían
más lejos de él que cantar una oda al igualita- de uno u otro modo un nuevo espíritu de
rismo. Por otro lado abominó del comunismo, libertad económica, de apertura comercial

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internacional y de búsqueda de un equilibrio 9


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liberalismo al uso, según el cual el desarrollo
en la interdependencia de los órdenes sociales. económico conduciría a la armonía preesta-
Hubo un resurgir del impulso liberal tras el
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blecida por generación espontánea”9.
fracaso de la “era de los experimentos inter-
vencionistas”; pero un impulso liberal nuevo, De manera que hay una estrecha relación
distinto, auto-crítico respecto al liberalismo entre la Economía Social de Mercado de
clásico, que había conducido inevitablemente Erhard y el ordoliberalismo de Eucken. No hay
al convulsivo “problema social”. Es lo que se más que leer los escritos de ambos autores
llamó luego “neoliberalismo” y que en el
para advertir la mutua influencia, la comple-
ámbito centro-europeo adoptó la forma del
llamado ordo-liberalismo de la Escuela de Fri- mentariedad entre ellos; cada uno desde su
burgo, fundada por Eucken. A este respecto propio terreno: Erhard desde la praxis político-
Erhard comenta: económica, y Eucken desde la teoría de una
“Se me incluye bajo la categoría general de doctrina y unos principios fundamentales de
los ‘neo-liberales’. No hay inconveniente, no políticaeconómica10.
tengo nada en contra; porque este grupo de Así pues, el maestro de Erhard fue funda-
hombres entendidos (que comienza por
mental-mente Franz Oppenheimer, y los ordo-
Walter Eucken y que cuenta entre sus filas a
Wilhelm Röpke, Alexander Rüstow, Hayek y liberales fueron para él algo así como condiscí-
Franz Böhm, por nombrar sólo a algunos) han pulos y miembros de una misma generación y
hecho propia la provechosa enseñanza de grupo. Otro importante punto de referencia
Oppen-haimer, desde sus más profundos fun- para Erhard lo constituyó el economista W.
damentos; y la han traducido a nuestra proble- Vershofen, fundador de la Escuela de
mática actual, en la que estos autores han sos- Nurenberg (Nürnberger Schule); cuya teoría de
tenido una lucha muy decidida contra las limi-
taciones de la competencia, y sobre todo la “formación” socio-económica (Gestaltlehre)
contra los monopolios. Al igual que Oppen- está en la base de la idea de la “sociedad
heimer, ellos también destruyeron el opti- formada” o “integrada”, que Erhard desa-
mismo tanto de la doctrina clásica como del rrolló en varias ocasiones 11.

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EL CONCEPTO DE “ORDEN” EN ERHARD chaft). Este “orden” no se refiere sólo a 10


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Y EN EL ORDO-LIBERALISMO DE órdenes que haya que “construir” o “crear”.


No se trata simplemente de “organizaciones”;
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EUCKEN ni tampoco de órdenes convencionalmente
Un concepto central del pensamiento de instaurados, o constituidos a partir de una pre-
Erhard es el concepto de “orden económico” suntamente ilimitada espontaneidad inventiva
como uno más entre los diversos órdenes de los sujetos, y de sus respectivos intereses y
sociales. Erhard toma el término “orden” en su proyectos. Erhard está justo en las antípodas
máxima riqueza y amplitud semántica: de ese romanticismo construccionista13, que
tiene sus raíces en el voluntarismo y en una
“’Orden’ no ha de entenderse aquí -señala especie de “metafísica del artista” de tipo
Erhardni exclusiva ni predominantemente nietzscheano, en que se pretende que el juego
como orden jurídico en un sentido esque-
y el equilibrio de las voluntades “espontáneas”
mático; sino como orden vital de una comu-
cree un orden a partir de la nada; lo “cons-
nidad en su más honda significación. Tal orden
puede ser tomado en sentido estricto, pero truya” a partir de un presunto caos originario.
también en sentido amplio, de modo que su Esta idea de la creatividad constitutiva y
alcance se extienda desde la familia hasta el constituyente, lejos de ser un optimismo antro-
Estado; y aunque cambie en cada caso su pocéntrico, como a primera vista pudiera
forma, sin embargo, no cambia su esencia y su parecer, es en realidad una forma de conducir
contenido. Esto significa que cualquier forma la vida social por el derrotero de la angustia
de asociación humana requiere el reconoci- existencial y del más agudo nihilismo des-
miento de reglas del juego vinculantes para tructivo, porque pretender partir del comienzo
todos” 12. absoluto es tanto como pretender partir de la
Se trata pues de un concepto a la vez estruc- negación absoluta de lo previo -de cualquier
tural y dinámico, de carácter no unívoco sino orden previamente dado- es decir, constituye
analógico, y que permite una comprensión del un pernicioso rechazo de cualquier orden
orden “interno” de la realidad social, a lo que “natural”, una renuncia a distinguir entre el
Erhard denominaba con frecuencia sociedad orden “verdadero” y el falso, entre el orden
“formada” o “integrada” (formierte Gesells- “real” y el ficticio; al tiempo que se absolutiza

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la acción humana como medida y fundamento momento. Los pragmáticos son relevados por 11
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de sí misma. Frente a esto, el pensamiento en los oportunistas y, al final, éstos son a su vez
órdenes establece el reconocimiento y acep- relevados por los conformistas sin
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tación de los órdenes dados (es decir, el desve- escrúpulos”14.
lamiento de la inteligibilidad interna de lo La tarea teórica de Eucken como historiador de
real, el conocimiento de su “verdad”) como la economía política, y su monumental obra inte-
condición de posibilidad para el recto desa- lectual fueron un humus concepcional propicio
rrollo de la instauración práctica de órdenes para este nuevo pensamiento en órdenes, que
convenidos, convenientes y convencionales, y Erhard desarrolló de una forma más práctica 1 5.
para la dirección de la acción. En palabras de Este nuevo “pensamiento en órdenes” tiene como
Erhard: trasfondo la conciencia histórica de un pensador
“Fue mérito de la Escuela de Friburgo -es como Eucken, que huyó tanto de la creencia en
decir, de Walter Eucken y sus colaboradores- el un fatal curso forzoso del devenir histórico, como
haber reconducido la economía política a un de la fe ingenua en el progreso continuo o en la
riguroso “pensamiento en órdenes”; no sólo armonía preestablecida; y que intentó abrirse
para conjurar el fantasma de la economía de paso hacia un pensamiento político-económico
planificación estatal o para colocar la naciente más realista, y más adecuado a las posibilidades
“econometría” en su lugar adecuado, sino más de la acción libre de los hombres dentro de sus
todavía para enfrentarse al aburrido e insípido condiciones históricas. Por eso nos interesa dete-
pragmatismo con un orden intelectual. Por mi nernos ahora, aunque sea someramente, en
parte, no tengo reparos en tachar al compor- algunas observaciones de Eucken acerca de la
tamiento pragmatista -hoy tan alabado- de noción de “orden”, tan esencial en su escuela
capitulación ante la verdad y de cobardía ante ordo-liberal, que dan la pista de su genealogía
la realidad. Muchas veces es hoy día consi- filosófica.
derado ‘prudente’ quien ya no sabe por dónde Eucken mismo señala en su obra de madurez
va el camino, el que rehuye tomar decisiones; y (Los principios fundamentales de política eco-
para colmo, es considerado político “hábil” nómica) que el concepto de “orden” que él
quien actúa “pragmáticamente”, es decir, maneja hunde sus raíces en la filosofía clásica -
subordinando sus proyectos a los azares del griega y medieval-, porque no sólo significa el

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conjunto interdependiente de las formas con- 12


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profundo de órdenes esenciales o naturales,
cretas en que se desarrollan los eventos no implica que para Eucken los ordenamientos
sociales sino que : “positivos” carecieran de valor; sino que
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“tiene aquí también otro sentido, a saber, abogó por una armonización y una interde-
el orden que corresponde a la esencia del pendencia de ambos tipos de órdenes. De ahí
hombre y de las cosas, es decir el orden en el que, desde un punto de vista práctico, distin-
que consiste la medida y el equilibrio. Ya la guiera también entre dos tipos de órdenes: los
antigua Filosofía desarrolló esta acepción del “órdenes surgidos” (gewachsene Ordnungen)
concepto de orden. Ella buscó en la multipli- y los órdenes instaurados” (gesetzte Ord-
cidad de las cosas el oculto plan arquitectónico nungen) 17. Los primeros son aquellos que se
según el cual está formado el mundo. Esta con- configuran en el devenir histórico sin la
cepción del “orden” fue asimilada también mediación de decisiones conscientes, mientras
por la Edad Media, y fue decisiva para el soste- que los segundos se forman a partir de una
nimiento de todo el edificio de la cultura decisión común, que se expresa en los prin-
medieval. Significaba la conjunción acertada cipios de un ordenamiento constituido.
de lo plural en un todo unitario. Por lo Eucken considera que su propuesta de orden
general, en los períodos en que los órdenes económico libre y competitivo es, por una
“positivos” fracasan o resultan injustos, esta parte, un “orden instaurado” mediante prin-
idea de orden, es decir, del orden esencial o del cipios constitucionales políticamente defi-
orden natural, recobra gran fuerza. En tales nidos; pero por otra parte, no contradice en
casos, la absurdidad de la situación concreta nada a los órdenes surgidos en el devenir his-
otorga el empuje para este redescubrimiento. tórico, sino que se pliega y se acomoda a ellos.
Se busca, entonces, “el” orden que -a dife- Donde se “instaura” un orden competitivo de
rencia de los órdenes dados- corresponde a la mercados abiertos a la libre formación de
razón o a la naturaleza del hombre y de las precios, allí precisamente se hace posible y
cosas”16. necesario el “surgimiento” y formación espon-
El hecho de que los órdenes “positivos” o tánea de múltiples órdenes -reconversiones,
instaurados por el hombre no sean auto-sufi- readaptaciones, asociaciones, fórmulas coope-
cientes, y deban adecuarse a este nivel más rativas, etc.- que provienen de “abajo”. En la

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propuesta de Eucken, pues, ambos tipos de 13


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personas individuales o los grupos pueden rea-
órdenes tienden a converger y a complemen- lizar por iniciativa propia, lo deben hacer ellos
tarse recíprocamente. Probablemente esta bajo su libre responsabilidad, empleando los
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complementariedad es uno de los pilares de la recursos más adecuados. Y el Estado debe
concepción de Eucken, y de la de Erhard, y está intervenir únicamente allí donde no hay más
en estrecha consonancia con el llamado “prin- remedio.
cipio de subsidiariedad”, que desde sus orí- La concordancia entre el principio de subsi-
genes ha propuesto la Doctrina Social de la diariedad y el orden de competencia es mani-
Iglesia. Tanto Eucken como Erhard 18 defen- fiesta. También en el orden de competencia se
dieron este principio, y coincidieron en señalar pone el acento en el desarrollo de las fuerzas
que su realización práctica requería precisa- individuales, mediante la limitación del Estado
mente un orden de libre competencia. Esta a aquellas tareas que el libre juego de las
coincidencia no tiene, por cierto, nada de par- fuerzas no está en condiciones de llevar a
ticular; pues el propio “pensamiento en cabo. En cualquier caso, el orden de compe-
órdenes” en su conjunto había impregnado tal tencia es el único orden económico en que el
Doctrina Social de la Iglesia, desde sus pri- principio de subsidiariedad puede llegar a
meros documentos de finales del siglo pasado. tener plena aplicación” 19.
Como el propio Eucken señaló:
Ahora bien, todo orden es respectivo a fines
“El pensamiento en órdenes está muy pre- pues, como ya señalara Aristóteles, la finalidad es
sente en la gran tradición de la Iglesia Católica, el principio supremo de todo ordenamiento 2 0 .
ya desde Tomás de Aquino. La toma de Donde hay fin y orden, ahí se está manifestando
posición de la Iglesia Católica ante los pro- la obra propia del pensamiento, de la inteligencia
blemas sociales del presente se define en las 2 1. El pensamiento en órdenes, en tanto que
dos grandes encíclicas papales Rerum Novarum trasciende el plano de las meras formas o “for-
(1891) y Quadragesimo Anno (1931). Según malizaciones” es un pensamiento teleológico 2 2.
ellas, el principio fundamental para la configu- De manera que la rehabilitación del “pensa-
ración de la vida social es el principio de subsi- miento en órdenes” tiene bastante que ver con la
diariedad: la formación de la sociedad debe rehabilitación del pensamiento teleológico. Y a su
alcanzarse desde abajo hacia arriba. Lo que las vez la rehabilitación del pensamiento teleológico

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implica una rehabilitación del pensamiento Sólo un pensamiento receptivo se abre y se 14


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antiguo y medieval, frente a las distintas adecúa a esos órdenes dados, aceptándolos,
conservándolos, custodiándolos. La obra de la
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corrientes de pensamiento moderno, en que la
noción predominante no es ni la de orden ni la de inteligencia no es sólo la racionalidad práctica
fin; sino la de poder, la de fuerza, o esponta- sino también la teórica; no sólo la acción sino
neidad autónoma (auto-determinación) y el con- también la contemplación; no sólo instaurar e
siguiente choque o “juego” dialéctico entre esos ingeniar órdenes sino “descubrir”, “hallar” y
poderes o fuerzas 23. penetrar los órdenes “ya” vigentes en el
“mundo de la vida” y de la naturaleza. Sólo un
Pero como decía Tomás de Aquino, la inteli- pensamiento realista es capaz de asumir lo que
gencia a su vez tiene su propio fin, a saber, el “es” tal como es, y de comprender el carácter
de abrirse cognitiva e intencionalmente derivado y secundario de la acción humana.
siempre más amplia y profundamente a la Sólamente un pensamiento realista es capaz
verdad real; es decir, el de adecuarse y confor- de no absolutizar la acción humana de forma
marse intelectivamente con lo real, con su ser- indebida; de reconocer “ordenes” originarios,
real mismo y con su modo de ser-real. De previos a la acción del hombre, y desvelar los
manera que un pensamiento en órdenes fines en que dichos órdenes se fundamentan.
requiere necesariamente un orden del pensa- En el pensamiento teleológico, los “fines”
miento mismo; y ese “orden” del pensamiento no son sólo los “objetivos”, “propósitos”,
mismo en su intrínseca respectividad a lo real “motivos” libremente elegidos y consciente-
es su auto-trascenderse para abrirse a la inteli- mente perseguidos de la razón o de un sujeto
gibilidad de lo ontológicamente dado; es en consciente, sino que ahí el término “fin” tiene
último término, la “verdad”. Solamente un un sentido mucho más amplio y se extiende,
pensamiento así ordenado, puede ser un pen- por ejemplo, a las relaciones órgano-función
samiento que no sólo configure órdenes sino del reino biológico, y a las relaciones estímulo-
que lo haga en sintonía con los órdenes dados, respuesta del orden zoológico. En la teleología
con los ordenes naturales, como es el caso -por de la filosofía griega, especialmente en la aris-
ejemplo- del orden ecológico o del orden totélica, Telos y Kosmos (Orden) son sobre
ético. todo algo que “es”, algo “dado”, son principio

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I. MIRALBELL LA ECONOMÍA SOCIAL DE MERCADO Y EL FUTURO DEL ESTADO DE BIENESTAR

(causa de todas las causas) y no efecto; son mente “formal”; es, sobre todo, un orden 15
CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 62

fundamento (el Fin es para Aristóteles el formal cuyo trasfondo es científico-teórico,


mismo fundamento de todo lo real) y no algo metodológico, analítico, lógico-formal; en
27
fundado. Todo lo real se desarrolla y se sos- cambio en Erhard, el concepto de “orden”
tiene según sus fines, su orden, su naturaleza. parece adquirir más bien un sentido neta-
Tanto el eco-sistema (kosmos), como la admi- mente teleológico; es un orden de fines que
nistración de los recursos humanos (Oeko- implica una jerarquía de valores, es decir, es un
nomía), como el orden ético y civil (ethos), concepto con un trasfondo más bien científico-
tienen sus propios fines y constituyen diversos práctico, ético, antropológico.
órdenes, que están entrañados en la misma
Eucken tiene la pretensión teórica de esta-
naturaleza de los hombres y de las cosas, de
blecer una diferenciación de los “tipos” o
manera que no están totalmente a disposición
“formas” de órdenes y procesos económicos;
de un arbitrio incondicionado o de una pre-
una “morfología” de los mismos; algo así
sunta creatividad ilimitada de los hombres.
como un análisis lógico de los órdenes econó-
micos, y de sus inter-dependencias con otros
UNA PECULIARIDAD DE LA órdenes sociales. Estas pretensiones teóricas
PERSPECTIVA DE ERHARD presuponen, en Eucken, un cierto modelo de
racionalidad y de cientificidad del tipo de la
De todos modos, la noción de “orden” en ciencia moderna, que condiciona bastante su
general, y de “orden económico de compe- punto de vista global. Este condicionamiento,
tencia” en particular, no tienen -a mi juicio- el a mi modo de ver, está ausente en la con-
mismo sentido en Eucken y en Erhard. Se trata cepción de Ludwig Erhard, cuyo realismo
de una diferencia concepcional que quizá se práctico -que no pragmático- le hace más sen-
deba sólo a la diferencia de perspectiva entre sible a los aspectos humanos, y especialmente
un teórico de la economía y un ministro de a los aspectos teleológicos, de la economía.
economía; pero probablemente es también Más que en análisis morfológicos, Erhard se
una diferencia de contenido. Básicamente, la centra en la jerarquía de los fines y de los
diferencia puede expresarse diciendo que en valores, en las personas, en sus motivos y en el
Eucken el término “orden” aún es excesiva- sentido de sus actividades 24.

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Por otra parte la idea de la competencia en 16


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 62
damental el automatismo técnico del equi-
Erhard no tiene el sentido lógico-formal que librio (de la oferta y la demanda) en el
tiene en Eucken. En Eucken la competencia sig- mercado, sino también, y en primer lugar,unos
27
nifica aquella forma de regulación del proceso principios intelectuales y morales.
económico global mediante el mecanismo de Si el orden de libre competencia y la libre
equilibrio espontáneo entre oferta y demanda formación de precios no es más que una mani-
en la formación de los precios, con ausencia de festación de la libertad de las personas en cual-
una planificación y control centralizada. La quiera de sus iniciativas y actividades; entonces
competencia, para Eucken, es, digamos, lo que aparece el hecho de que tal economía de
regula y equilibra el mercado global, cuando mercado es por sí misma “social”, en la misma
nadie lo regula ni controla globalmente. Es un medida en que no es estatal-central; es decir,
principio de “atomización” del control y del en cuanto su dinámica -en el marco del orde-
poder económico. En cambio en Erhard -y en namiento político-económico- sirve al “bie-
la Economía Social de Mercado- la compe- nestar para todos”. No se trata de que el indi-
tencia no tiene este sentido tan estricto, sino vidualismo económico conduzca indirecta-
que es usado más bien en un sentido amplio, a mente al bien común, sino de que la economía
saber, como el modo natural de comporta- de mercado puede perseguir directamente -si
miento económico humano en el mercado sin el ordenamiento estatal la preserva de su
más; es decir, como “el” orden económico propia corrupción- el bien común, o mejor
propio de la vida económica en libertad. dicho, ella misma “es” ya parte esencial de ese
Este trasfondo antropológico y ético de la bien común y por tanto, su realización y cus-
vida y de la actividad económica es lo que todia debe constituir un “fin” de la política
caracteriza la perspectiva concepcional de económica.
Erhard y, por tanto, a la “Economía Social de Que cada persona trabaje, produzca y
Mercado”, respecto a esta tradición liberal en ofrezca servicios en función de las demandas y
la que se inspira. El propio Erhard -como necesidades sociales, con iniciativa y responsa-
hemos visto- señala que lo característico de la bilidad personal, sin que nadie se lo impida, y
Economía Social de Mercado respecto al libe- recibiendo las contra- prestaciones correspon-
ralismo es que para ésta última nosólo es fun- dientes a la calidad del propio trabajo; que las

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personas desarrollen sus iniciativas empresa- 17


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 62
afán de poder y dominación económica, la
riales, y ejerzan el derecho de asociación oposición y contraposición de intereses, la
mediante sistemas de cooperación; que el presión e invasión publicitaria, la insolida-
27
Estado respete la libertad de los ciudadanos y ridad, los daños a la moralidad pública por
se limite -que no es poco- a su función subsi- intereses comerciales, etc. De ahí la impor-
diaria y de arbitraje; todo ello no sólo es la tancia decisiva de la autoridad estatal, de la
forma mejor de alcanzar “directamente” el fin legislación y de una política económica infle-
de la justicia social, sino que “es” parte de esa xible, que no ceda el bien común ni la igualdad
misma justicia social 25. fundamental de los ciudadanos ante las pre-
Por tanto en Erhard hay mucho más que una siones o intereses particulares; y que arbitre
aplicación del “orden de competencia” como con justicia; de ahí también la política de
“forma” económica. Erhard redefine el signi- prohibición de cárteles .
ficado de la expresión “orden de compe-
tencia” en clave ético-antropológica y práctica: LA ECONOMIA SOCIAL DE MERCADO Y
simplemente es “la” economía libre; “la” eco-
nomía que corresponde a la naturaleza
LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA
humana y al destino recibido de Dios; “la” El principio -ya formulado por Eucken 26, y
misma vida económica con sus iniciativas, su bastante antes que él ya propuesto por la Doc-
dinámica de interacciones, sus formas de admi- trina Social de la Iglesia 27- de que el siempre
nistración, su empleo de recursos, su actividad asfixiante “problema social” de las sociedades
laboral, etc. industriales no debía considerarse como algo
Y precisamente porque Erhard traduce el aislado, como un problema adicional o mar-
“orden de competencia” en clave práctico- ginal, sino que era consecuencia esencial y
antropológica es por lo que es capaz de necesaria de la concepción políticoeconómica
apreciar también sus aspectos más oscuros, es global; es vertido por Erhard en el plantea-
decir, su posible degeneración en fenómenos miento práctico de que la economía de
como el aislamiento individualista, el consu- mercado debe servir al objetivo del bienestar
mismo, la lucha por el reparto de los recursos para todos; es decir, debe ser ella misma un
del Estado, la competitividad arruinante, el medio para afrontar el problema social. La

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libertad responsable de las personas en sus conómica muy concreta. Ese humus común es, 18
CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 62

actividades, cuando se gobierna adecuada- a mi entender, de tipo filosófico y consiste fun-


mente, es la fuente principal de riqueza y de damentalmente en el realismo del pensa-
27
bienestar, es más, es ella misma un aspecto miento en órdenes, y en el humanismo cris-
esencial de esa riqueza y de ese bienestar. tiano y personalista.
A mi modo de ver, este fondo antropológico Un aspecto clave de este humanismo de fondo
realista y personalista de la Economía Social de aparece en la concepción del trabajo. Creo que
Mercado, ofrece grandes virtualidades en orden a en Erhard está implícita una nueva “cultura del
una contrastación enriquecedora con los prin- trabajo” 3 1. El “nuevo espíritu de economía de
cipios de la Doctrina Social de la Iglesia, cosa que mercado” de Erhard, en la medida en que se
por lo demás ha sido puesta de manifiesto por caracteriza precisamente por su talante moral y
expertos en la materia desde años atrás 2 8 . Esta humanista, supera por completo la estrecha con-
convergencia vino dada, en parte, por circuns- cepción fisicista del trabajo, en la que se entendía
tancias históricas, como fue el hecho de que como uno de los “factores de producción”, coinci-
Erhard en su etapa de ministro de economía tuvo diendo en esto con la visión del trabajo humano
que dialogar y negociar con frecuencia con el ala que desarrolla, por ejemplo, Juan Pablo II en su
más “social” del Partido Democratacristiano Encíclica Laborem exercens 3 2, según la cual, la
(C.D.U), entre los que había no pocos católicos concepción reduccionista del trabajo es común al
partidarios de la Doctrina Social de la Iglesia 29. materialismo marxista y a los economicismos clá-
Pero no se trata sólo de una coincidencia his- sicos dominantes -al menos desde el punto de
tórica circunstancial; sino que puede hablarse vista teórico- desde el siglo XVIII.
de una auténtica convergencia concepcional, En la Laborem Exercens se reivindica la nece-
de una inspiración común entre la Doctrina sidad de superar esta visión estrecha del
Social de la Iglesia y la Economía Social de trabajo, y se aboga no sólo por reconsiderar la
Mercado, aunque naturalmente, cada una escisión entre capital y trabajo, sino incluso por
desde su plano -la primera como una orien- la supremacía del trabajo sobre el capital 33.
tación teológica y magisterial sobre los prin- Se denuncia también el peligro de considerar
cipios y directrices éticas fundamentales, y la el trabajo como una “mercancía sui generis “ y
segunda como una forma de acción políticoe- de ver al hombre como un instrumento de pro-

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I. MIRALBELL LA ECONOMÍA SOCIAL DE MERCADO Y EL FUTURO DEL ESTADO DE BIENESTAR

ducción 34, lo cual atenta contra el recto formaciones en la historia, no debe considerarse 19
CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 62

orden de valores y constituye un obstáculo sólo como síntoma de que el ascenso del nivel
para que los hombres puedan comprender y de vida de los trabajadores haya conducido a
27
experimentar la alta dignidad del trabajo un proceso de desproletarización, que sigue
humano en cuanto aspecto esencial del plan desarrollándose; sino también de que, de
divino sobre el hombre y en cuanto colabo- hecho, han desaparecido las divisiones por
ración del hombre con la obra creadora de 35. capitales y profesiones; y de que se han
El trabajo humano no sólo es irreductible a un extendido a amplias capas sociales las posibili-
factor de producción sino que es irreductible a dades de consumo de modernos bienes como
su “dimensión” económica, como pretende el el automóvil, el televisor y todos los aparatos
“economicismo” 36; porque es una realidad que facilitan el trabajo doméstico. (...) En esta
rica, diferenciada, profunda, y compleja el “sociedad sin clases” el problema ya no es el
hombre mismo Dios 37. estamento y la clase, sino el individuo; es el
hombre el que se siente inferior e inseguro
Pues bien, a mi modo de ver, la Economía
frente al todo. El problema de cómo y dónde
Social de Mercado de Erhard apunta, de un
encuentra éste, en la vida profesional y social,
modo práctico, hacia esta revalorización de la
el lugar adecuado a su forma de ser, es -sin
trascendencia del trabajo humano, en relación
duda- más difícil de solucionar aquí que en los
al destino de los hombres y de los pueblos 38.
regímenes de planificación central o dirigistas.
La concepción del trabajo, en Erhard, es huma-
A ello hay que añadir que las coyunturas, los
nista y tiene un trasfondo moral, por lo que
movimientos en el mercado y las transforma-
supera de raíz todo fisicismo materialista o
ciones de las formas de explotación parecen
mecanicista. Esa vieja cotraposición disyuntivo- sujetar a la persona a mecanismos anónimos,
excluyente entre “trabajo” y “capital”, entre que le quitan la satisfacción; porque no con-
minoría propietaria y mayoría trabajadora, es sigue comprender esas fuerzas. (...) Un proceso
combatida por Erhard desde su misma raíz. como el que acabo de describir no sólo tiene
Como él mismo señala: consecuencias que conllevan tanto el peligro
“Se ha caracterizado a nuestra forma de de la atomización individualista, como el de la
sociedad, en sentido figurado, como “sociedad colectivización de la vida social; sino que
sin clases”. Este concepto, que ha sufrido trans- también despierta el deseo del hombre de una

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I. MIRALBELL LA ECONOMÍA SOCIAL DE MERCADO Y EL FUTURO DEL ESTADO DE BIENESTAR

integración armónica en vínculos abarcables; 20


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 62
lucha política contra ella; combatiéndola con
en los que busca y puede encontrar confianza las mismas armas del mercado, y utilizando el
y seguridad. Entonces las comunidades más instrumentario de la política económica para
27
profundas, como son la familia y la Iglesia, se configurar, arbitrar y custodiar un orden eco-
complementan con ese otro tipo de forma- nómico que refleje y sirva a la igualdad funda-
ciones sociales de personas que comparten las mental de todos los ciudadanos, como per-
mismas ideas, fines o aficiones -como son los sonas libres y responsables; y que al mismo
clubs, las tertulias o las asociaciones de tiempo respete sus diferencias en las cuali-
vecinos-. Casi me gustaría decir que la natu- dades, en la formación, en la experiencia, en
raleza humana necesita ese equilibrio interior; las ocupaciones y en las relaciones económicas
el equilibrio psíquico; la reconciliación entre y de propiedad, frente a toda pretensión igua-
las formas de vida profesional en la sociedad litarista. Con ello Erhard está redescubriendo,
de masas, y la exigencia de confianza y segu- en la praxis político-económica, un valor
ridad en agrupaciones cultural-espirituales. Se intrínseco de toda actividad laboral, que es
exigiría demasiado de la Economía Social de centro y núcleo de todos los procesos econó-
Mercado si se le impusiera la responsabilidad micos; expresión de la noble y legítima libertad
de superar las formas de vida de nuestro pre- de la persona; y fruto de su espíritu de servicio
sente, conformándolas según un modelo. y de su eficacia profesional.
Ahora bien, sí que está obligada a adecuarse a Esto se aprecia, en la práctica, cuando
los imperativos de una política social cristiana, Erhard rechaza toda política de fomento de
y a entrar en armonía con ella, formando con “la producción por la producción”; cuando
ella una unidad. Desde el punto de vista de la establece el pleno empleo como uno de los
política económica, el problema debería plan- fines últimos de toda la economía; cuando
tearse como la necesidad de conseguir una lucha persistentemente contra las concentra-
humanización del entorno en todos los ciones de capital o poder económico que
ámbitos vitales, y especialmente dentro de la coarten la libertad de las personas (política
vida económica” 39. anti-cárteles); cuando defiende una política
La Economía Social de Mercado, lejos de monetaria estable, que permita retribuir y con-
“instalarse en la desigualdad”, se instala en la traprestar de acuerdo con la calidad real de los

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servicios y de los productos, evitando las espe- 21


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 62
jamás de vista que todos los sucesos y procesos
culaciones y los procesos inflacionarios; económicos tienen como núcleo y como fin a
cuando aboga por una sociedad “interna- los hombres, cuya existencia no puede divi-
27
mente integrada”, basada más en la confianza dirse, cuya libertad no puede fragmentarse. De
que en el control, en la que predominen los ahí que en la actividad económica, y en su ade-
profesionales autónomos y el nivel de vida cuado ordenamiento político, Erhard ve
medio; y cuando apela continuamente a la implicado nada menos que el destino de las
conciencia de los ciudadanos, a valores personas y de los pueblos, e incluso el de la
morales, y a los fines “trans-económicos” de lo comunidad mundial en su conjunto. Por eso,
económico. en el ámbito de la política exterior, Erhard se
caracterizó por ser un incansable promotor de
EL HUMANISMO CONCEPCIONAL DE una comunidad mundial de mercados lo más
abiertos posible; y abogó por unas relaciones
ERHARD económicas internacionales multilaterales y
Este es un aspecto que deseo recalcar, a coordinadas; por una mayor internacionali-
saber, que en la Economía Social de Mercado zación de la división del trabajo; y por la
hay humanismo; un humanismo que tiene máxima convertibilidad y unidad de los sis-
mucho en común con el “humanismo empre- temas monetarios a nivel mundial. Todo esto
sarial” al que hemos aludido más arriba, sólo también debe ser puesto en relación con el
que en Erhard está visto desde un observatorio principio de la Doctrina Social de la Iglesia
distinto; desde la perspectiva político-eco- según el cual, el hombre fue puesto en la tierra
nómica, que brinda un complemento impres- para multiplicarse y llenarla, de modo que el
cindible a la perspectiva empresarial. De modo crecimiento demográfico y sus consecuencias
que podemos hablar -a mi entender- de un económicas forman parte de los planes de
humanismo político-económico en Erhard. Y Dios; y debe ser puesto también en relación
este es, seguramente, parte del secreto de su con el principio de que la propiedad privada
éxito, y de su grandeza de espíritu. No fue de los bienes económicos es un derecho de la
nunca sólo un “experto”, un “especialista” en persona, pero no un derecho absoluto; porque
los “mecanismos” económicos. No perdió está subordinado al empleo de dichos bienes y

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recursos en orden al bien común, es decir, al nismo ateo de Sartre. Su discurso en la 22


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 62

destino universal de los bienes y recursos 40. Sinagoga judía de Worms lo muestra patente-
mente cuando afirma que:
27
Es también el humanismo concepcional lo
que explica que el discurso económico de “Siempre que el hombre intenta romper las
Erhard no haga nunca “abstracción” del valor leyes y las limitaciones que Dios le ha
ético que tienen los acontecimientos y impuesto, comienzan las desgracias. Siempre
acciones económicas. He ahí otra de las que la materia se impone al espíritu, la vida
razones de su actualidad: su calidad de pre- comienza a perder el sentido y los valores (...).
cursor de esa ética económica o Business- Los hombres, y lo mismo los pueblos, no
ethics, que hoy parece abrirse camino con pueden convivir, no pueden desarrollarse al
cierto impulso entre los intereses y anhelos de margen de las leyes de la civilización y de la
los espíritus. Erhard no moraliza desde fuera, moral. Hasta dónde puede llevar la inobser-
sino que simplemente hace política económica vancia de estos valores en la vida de los
sin “silenciar” la dimensión ética y humana de pueblos y en la política, lo hemos experi-
la realidad con que ésta se topa -a veces com- mentado con suficiente sufrimiento, y precisa-
pleja y ambigua desde fuera, pero bastante mente este lugar es un testimonio en piedra de
clara desde el punto de vista de cada persona y dicha depravación. ¡No desoigamos esta
de su conciencia ante su acción responsable-. advertencia! (...). No debe suceder de nuevo
Por eso su discurso económico traspasa las que lo que se considera natural y honesto en
fronteras de un tiempo concreto o de un país la vida del ciudadano, lo que no puede lesio-
concreto, porque si bien los valores éticos y las narse sin que ello suponga una pérdida de la
verdades antropológicas se encarnan y se viven fama y del honor personal, no deba o no
siempre en determinadas circunstancias y pueda tener validez en el ámbito de la vida
situaciones históricas; sin embargo, no se pública o política. Es nuestra obligación des-
agotan ni se ahogan en ellas, sino que de truir dichos gérmenes nocivos, donde y cuando
alguna manera las transcienden. Pero el huma- se reconozcan. Aquí se puede aplicar el viejo
nismo de Erhard no es “cualquier” huma- proverbio: !extirpad el mal en su raíz!” 41.
nismo. No se deja meter en el mismo saco que Se trata pues de un humanismo cristiano,
el presunto humanismo de Marx o el huma- consciente de que cuando se pretende edificar

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I. MIRALBELL LA ECONOMÍA SOCIAL DE MERCADO Y EL FUTURO DEL ESTADO DE BIENESTAR

un orden socio-económico al margen de “la” global”, y en un continuo engrosamiento del 23


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 62

ley moral o divina, se entra por el camino de la control público “democráticamente legi-
esclavitud respecto a las más arbitrarias con- timado”, condujo al país a una recesión que
27
venciones humanas, y se desemboca en formas comenzó en los años 1974/75, en los que se
más o menos sofisticadas de abuso de poder y llegó a un millón de parados, a un aumento de
de opresión sin escrúpulos. la deuda pública hasta alcanzar cifras muy con-
La impronta dejada por Erhard en la eco- siderables y a una inflación que no se conocía
nomía alemana fue tan fuerte y su éxito en Alemania desde los años 50 42. Esto se
político-económico tan claro, que hay que con- debió, en parte, a la recesión general de los
siderarlo como una de las causas decisivas de años 70 y a la crisis del petróleo, pero también
que el Partido Socialdemócrata alemán (S.P.D.) -sin duda- al enorme aumento de las cargas
-y con él la Internacional Socialistaabandonase sociales (tarifas, seguridad social, pensiones,
definitivamente modelos económicos colecti- subsidios, etc.) y al excesivo aumento del nivel
vistas y adaptase sus programas al marco con- de salarios, que eran consecuencias de la
cepcional de la Economía Social de Mercado, a política económica social-demócrata, y que lle-
partir del Congreso de Godesberg de 1959. Fue varon al país a una situación insostenible a
el socialdemócrata Schiller -que había apoyado comienzos de los años 80.
ya anteriormente la política económica de Pero el período socialista no sólo creó déficit
Erhard en algunos puntos, sobre todo en su ley público, recesión, inflación y paro, sino que
de prohibición de cárteles-, quien en el Con- también condujo a una cierta confusión acerca
greso de Godesberg propuso la nueva inspi- de qué significaba el término “Economía Social
ración políticoeconómica para el partido; en la de Mercado” a la que el S.P.D. seguía “decla-
línea de una interpretación socialista de la Eco- rándose” fiel. El período socialista condujo a
nomía Social de Mercado. Su Slogan era “com- una tecnificación de la política económica, a
petencia en lo posible, planificación en lo una mentalidad pragmatista a la hora de la
necesario”. Pero a la larga, la política eco- planificación estatal, a unas prácticas keyne-
nómica de Schiller y de los ministros socialde- sianas de dirección centralizada, que acabaron
mócratas que le sucedieron, basada en una ins- por diluir y desdibujar ese fondo intelectual,
piración keynesiana de “programación moral y humanista que había inspirado la

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I. MIRALBELL LA ECONOMÍA SOCIAL DE MERCADO Y EL FUTURO DEL ESTADO DE BIENESTAR

política económica de Erhard. Y esta pérdida En estrecha colaboración con la Fundación 24


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 62

de memoria histórica fue la más grave de todas Ludwig Erhard (Bonn), ha llevado a cabo la
las pérdidas, y se puede decir que aún no ha edición castellana de algunos escritos de teoría
27
sido plenamente subsanada. socio-económica de este autor alemán -Ludwig
Erhard-, que tanta importancia ha tenido en la
construcción teórica y práctica de la actual Eco-
NOTA BIOGRAFICA nomía Social de Mercado alemana y en la cons-
Ignacio Miralbell es doctor en Filosofía y trucción del Mercado Unico Europeo. Miralbell
miembro asociado del Instituto Empresa y ha intentado mostrar la plena actualidad de
Humanismo. Ha sido profesor de Historia de la las tesis de este autor, a pesar de ser frecuente-
Filosofía y de Teoría del conocimiento en la mente malinterpretadas o desvirtuadas. (Con-
Universidad de Navarra, y actualmente desa- fróntese la presentación del libro de Ludwig
rrolla sus actividades docentes en Barcelona - Erhard titulado Economía Social de Mercado -
Centro Universitario Fert y Centro de Estudios su valor permanente-, Colección Empresa y
Mireia de Mongat-. Es autor de numerosas Humanimo, ed. Rialp, Madrid, 1994; así como
publicaciones filosóficas, así como del cua- el cuaderno nº 38 de esta misma colección:
derno 24 de esta misma colección. Ludwig Erhard, Hacia una Economía Política
humanista).

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1. J. K. Galbraith, Naciones ricas, naciones 8. L. Erhard, Gedanken aus fünf Jahr- 25


CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 62

pobres, ensayos sobre la persuasión política y zehnten, ECON Verlag, Düsseldorf,1988, p.


861.
27
económica, Ariel, Barcelona, 1986, p. 75.
2. H. F. Wünsche, “Verlorene Masstäbe in 9. Ibidem.
der Ordnungspolitik”, Hamburger Jahrbuch 10. Cfr. referencias de Erhard al “pensa-
für Wirtschafts- und Gesellschaftspolitik, 35, miento en órdenes” de Eucken en el que él se
1990, pp. 53-74. inspira, Ibidem. p. 861,p.1046, etc. Por parte de
W. Eucken, cfr. frecuentes referencias a la
3. L. Erhard, Gedanken aus fünf Jahr- política económica alemana a partir de 1948
zehnten, ECON Verlag, Düsseldorf,1988, p. en Grundsätze der Wirtschaftspolitik UTB (Paul
549. Siebeck, Tübingen,1990, por ejemplo, p. 218.
4. Ludwig Erhard, Economía Social de 11. Cfr. Ludwig Erhard, Economía Social de
Mercado. Su valor permanente, ed. Rialp, Mercado. Su valor permanente, cit., pp. 40 y
Madrid, 1994, p. 129 63.
5. Erhard distingue entre “procesos” de 12. Ibidem, pp. 130-131.
industrialización y “revoluciones industriales”. 13. Ibidem, p. 85.
Es el espíritu revolucionario como elemento 14. p. 129.
desintegrador de todo orden y de toda estabi-
lidad social lo que no acepta porque, entre 15. Téngase en cuenta que W. Eucken fue
hijo del filósofo Rudolph Eucken, lo cual
otras cosas, tal espíritu responde al principio
explica en parte la amplia y profunda for-
de la primacía de la acción, que Erhard
mación filosófica que demuestra en sus obras -
rechaza. Ludwig Erhard, Economía Social de especialmente en los Grundsätze der Wirts-
Mercado. Su valor permanente, cit., pp. 43 y ss; chaftspolitik.
pp. 121 y ss.
16. W. Eucken, Grundsätze der Wirtschafts-
6. Ibidem, p. 121. politik, cit. p. 372.
7. Ibidem, p. 40 17. Ibidem. pp. 372-374.

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I. MIRALBELL LA ECONOMÍA SOCIAL DE MERCADO Y EL FUTURO DEL ESTADO DE BIENESTAR

18. Cfr. Ludwig Erhard, Economía Social de and Co. Münschen, 1981. En cuanto a la reha- 26
CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 62

Mercado. Su valor permanente, cit., pp. 126 y bilitación del pensamiento político antiguo
ss. donde Erhard señala la necesidad de con- frente al moderno iniciado por Maquiavelo y
27
jugar el principio de subsidiariedad y el prin- Hobbes, cfr. L. Strauss, Natural Right and
cipio de solidaridad, lo cual forma parte History, University of Chicago Press, 1971; y
también de la Doctrina Social de la Iglesia. Qué es Filosofía Política, Madrid, Guadarrama,
19. W. Eucken, Grundsätze der Wirtschafts- 1970.
politik, cit, p. 348. 24 . Sobre el “sistema de fines” que subyace
20. Cfr. Aristóteles, Metafísica, libros XI y XII. en el pensamiento político-económico de
Erhard, cfr. F. H. Wünsche, Ludwig Erhards
21. Cfr. la quinta vía tomista de demos- Gesellschafts und Wirtschaftskonzeption,
tración de la existencia de Dios, Suma Teo- Verlag Bonn-aktuell, Stuttgart, 1986, pp. 36-
lógica, I, p. I, q. 2, a. 3, respondeo. 41.
22. Algunas implicaciones del pensamiento 25. En el fondo esta idea es la versión
teleológico de Aristóteles, y especialmente macro-económica de algo que en el ámbito de
sobre su modo de superar el plano hile- la economía de empresa es cada vez más mani-
mórfico en orden a un modelo causal morfoe- fiesto, a saber, que la actividad empresarial
nergo-télico, cfr L. Polo, Curso de Teoría del tiene de suyo un rendimiento social. Sobre este
Conocimiento (Tomo I), Eunsa, Pamplona,
tema hay una abundante bibliografía en las
1985.
publicaciones de “Empresa y Humanismo”. Por
23. Sobre la rehabilitación actual del pensa- ejemplo, cfr. Jose María Basagoiti, El rendi-
miento teleológico, cfr. R. Spaemann, “La miento social de la empresa, Cuaderno nº 18.
naturaleza como instancia de apelación
26. W. Eucken, Grundsätze der Wirtschafts-
moral” en El hombre, Inmanencia y Trascen-
politik, cit. pp. 11-13 y 185-193.
dencia (Volumen I), Servicio de Publicaciones
de la Universidad de Navarra, Pamplona, 1991, 27. Leon XIII, Carta Encíclica Rerum novarum
pp. 49-72. También: R. Spaemann y R. Low, Die (1891), Pio XI, Carta Encíclica Quadragesimo
Frage Wozu: Geschichte und Wiederent- Anno (1931), y Juan XXIII, Carta Encíclica Mater
deckung des teleologischen Denkens, Piper et Magistra (1961).

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I. MIRALBELL LA ECONOMÍA SOCIAL DE MERCADO Y EL FUTURO DEL ESTADO DE BIENESTAR

28. Cfr. los escritos del Cardenal Höffner, de 34. Ibidem, cap. II, a. 7. 27
CUADERNOS EMPRESA Y HUMANISMO Nº 62

E. Nawsroth, B. Streithofen, Eberhart Belty, O. 35. Ibidem. cap. II, a. 4 y 9. Una recopilación 27
V. Nell-Breuning, y otros autores alemanes de de estudios sobre esta Encíclica se halla en F.
esa época, expertos en Doctrina Social de la Fernández Rodríguez (coordinador), Estudios
Iglesia. sobre la Encíclica Laborem exercens, B.A.C.
29. Otra circunstancia fue el hecho de que Madrid, 1987.
en la época de Erhard hubo algunos represen- 36. Ibidem.
tantes sindicales inspirados por la Doctrina
Social Católica, como por ejemplo, Nell- 37. Piénsese, por ejemplo, en fenómenos
Breuning. También hubo iniciativas de for- como las tareas domésticas, las labores asisten-
mación para trabajadores y organizaciones de ciales, y otras formas de ayuda al prójimo y de
la pastoral obrera de la Iglesia que difundieron auto-ayuda, que pueden tener un carácter
su Doctrina Social, como por ejemplo la de profesional, a pesar de su marginalidad desde
Adolf Kolping, que desplegó su actividad un punto de vista “macro”-económico.
también en los años de Erhard. 38. Cfr. Manfred Glombik, “100 Jahre Rerum
30. Sobre esta convergencia, cfr Ernest. F. novarum. Uber die Arbeiterfrage”, en Orienti-
Enzelsberger, “Ein Sozialhirtenbrief als rungen zur Wirtschafts und Gesellschaftspo-
Bekenntnis zur Sozialen Marktwirtschaft” en litik, nº 47 (Marzo de 1991).
Orientirungen zur Wirtschafts und Gesells- 39. Cfr. Ludwig Erhard, Economía Social de
chaftspolitik, nº 47 (Marzo de 1991). Mercado. Su valor permanente, cit., pp. 43-44.
31. Sobre esta cuestión, cfr. Hans Thomas 40. Juan Pablo II. Carta Encíclica Laborem
(Hg), Chancen einer Kultur der Arbeit. Abs- Exercens, cap. III, a. 14 y 15.
chied von der Entrfemdung, Lindenthal-Ins- 41. Cfr. Ludwig Erhard, Economía Social de
titut, Verlag Busse, Herford, 1990. Mercado. Su valor permanente, cit., p. 92.
32. Juan Pablo II, Carta Encíclica Laborem 42. Cfr. F. U. Fack, Economía social de
Exercens, cap. III. artículo 3. mercado, una introducción, Frankfurt & Mein,
33. Ibidem, cap. III, a. 11 y 12. p. 58.

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