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Regulación ambiental de los hidrocarburos

en el campo Margarita (Bolivia).


Perspectivas de los actores locales y extra-territoriales

Penelope Anthias

1 Introducción
En la mayor parte de los territorios de Ameé rica Latina, las estructuras econoé micas, las
instituciones formales e informales, asíé como las políéticas conspiran contra el desarrollo
sustentable. Sin embargo, existen excepciones importantes: territorios que han logrado
crecer con reduccioé n de pobreza, mejoramiento de la distribucioé n del ingreso y un
manejo sostenible de los recursos naturales. ¿Queé factores determinan estas dinaé micas
territoriales exitosas? Los estudios del programa Desarrollo Territorial Rural 1
demuestra que un aspecto clave en estas dinaé micas es la existencia de coaliciones
sociales poderosas que las sostengan, que tengan intereé s en ellas, y que disenñ en y
generen los ajustes requeridos a lo largo del tiempo. Dentro de este marco, la presente
investigacioé n se enfoca en entender cuaé les son las condiciones que hacen posible que
ciertas coaliciones sean capaces de disenñ ar y aplicar instituciones ambientales para
modular el funcionamiento de las dinaé micas econoé micas territoriales en una direccioé n
de mayor sostenibilidad ecoloé gica.
El enfoque de este estudio es el campo Margarita, ubicado en la Tierra Comunitaria de
Origen (TCO) guaraníé Itika Guasu en Tarija (Bolivia). 2 Dicho territorio se encuentra
actualmente en medio de una nueva ola de desarrollo de la industria hidrocarburíéfera.
Basado en entrevistas3 con los actores involucrados en esta dinaé mica territorial –tales
como el pueblo guaraníé, los ganaderos, el Estado local, las empresas ligadas a la
extraccioé n de gas– y mediante una serie de observaciones etnograé ficas, el estudio busca
analizar a) queé instituciones de regulacioé n ambiental existen o estaé n emergiendo para
reducir y manejar los impactos ambientales de la actividad gasíéfera en el campo
1
Cfr. la bibliografíéa mencionada en la nota a pie de paé gina 1, p. XXX. La referencia es RIMISP 2011, p. 2-3
(citado en la biblografíéa).
2
Aunque el enfoque principal del estudio es el desarrollo del campo Margarita, tambieé n incluye
informacioé n relacionada con dos otros proyectos de hidrocarburos en del Municipio de Entre Ríéos: la
prospeccioé n síésmica en Salinas y la expansioé n de un gasoducto entre Palos Blancos y Tacuarandi.
3
Este informe se basa principalmente en entrevistas realizadas con los actores identificados arriba. Las
personas entrevistas son: dos dirigentes anoé nimos de la Asamblea del Pueblo Guaraníé de Itika Guasu
(APG IG), la Presidenta de la Asociacioé n Ganadera de la Provincia O’Connor (ASOGAPO), el Presidente
anterior de ASOGAPO, la Responsable de Medio Ambiente del Ejecutivo Seccional de la Provincia
O’Connor, el Responsable de Medio Ambiente de la Alcaldíéa de Entre Ríéos, un informante anoé nimo de
Repsol trabajando en el campo Margarita, un informante de una empresa de consultoríéa ambiental
contratada por Repsol para el Campo Margarita, un dirigente guaraníé de una comunidad adyacente a la
actividad petrolera, una mujer anoé nima de la misma comunidad, Ademaé s de las entrevistas, charlas
informales fueron realizadas con algunas personas locales de Palos Blancos, con trabajadores de varias
subcontratistas trabajando en proyectos petroleros diferentes en el municipio y con algunas mujeres de
dos comunidades guaraníées adyacentes a la actividad petrolera del campo Margarita.. Es importante
destacar que, debido a la poca cantidad de entrevistas realizadas, no es posible llegar a conclusiones
generales con respeto a las perspectivas de estos grupos. Lo que ofrece este informe son algunas
reflexiones preliminarias acerca de las dinaé micas de la regulacioé n ambiental en el campo Margarita,
basado en las perspectivas de las personas entrevistadas.

–1–
Margarita, b) coé mo funcionan estas instituciones en la praé ctica, y c) y coé mo estas son
evaluadas por los actores locales y extra-territoriales. 4
El estudio estaé estructurado de la siguiente manera. Las primeras tres secciones
describen la dinaé mica territorial realizada en el campo Margarita, las instituciones que
existen para regular el impacto ambiental del sector y, finalmente, los actores locales y
extra-territoriales involucrados en la extraccioé n hidrocarburíéfera. La segunda parte
analiza las perspectivas de diferentes grupos de actores respecto a la regulacioé n
ambiental de la actividad petrolera. Tambieé n se analiza coé mo y en queé medida estos
actores participan en la regulacioé n ambiental y asumen el tema ambiental como una
preocupacioé n central en su relacioé n con la extraccioé n del gas.

2 El desarrollo de hidrocarburos en el campo Margarita


El campo Margarita se ubica en la regioé n chaquenñ a del Departamento de Tarija, al
sureste de Bolivia, una regioé n de extensa llanura boscosa y de selva habitada
principalmente por grupos indíégenas, ganaderos y pequenñ os agricultores. Como parte
del Bloque Caipipendi, el campo Margarita contiene las reservas de gas maé s importantes
de Bolivia. 5 Ha sido operado desde el anñ o 1997 por la empresa espanñ ola Repsol YPF S.A.
(a continuacioé n Repsol), junto con sus socios British Gas (BP) y Pan American Energy,
una subsidiaria de la propia BP. 6 La perforacioé n de los primeros cuatro pozos de gas, la
construccioé n de una planta de separacioé n y otra infraestructura de hidrocarburos
fueron terminados entre los anñ os 2000 y 2004.
En el contexto del plan nacional de Bolivia que busca elevar la produccioé n de gas para
garantizar cumplir con la demanda de los mercados de Brasil y Argentina, asíé como el
abastecimiento interno, el campo Margarita entra en la actualidad a una nueva etapa de
expansioé n de las actividades extractivas. El plan de desarrollo de Margarita-Huacaya
preveé un incremento de la capacidad actual de procesamiento de gas de dos millones de
metros cué bicos diarios a catorce millones de metros cué bicos diarios para finales del anñ o
2013, lo cual requiere una inversioé n de US $ 1.500 millones en los proé ximos cinco anñ os.
El plan de desarrollo incluye la ampliacioé n de la planta (Facilidad Central de
Procesamiento) y la construccioé n de nuevos caminos de acceso y de gasoductos. Segué n
un informante de Repsol, estaé previsto perforar cuatro pozos nuevos.
Ademaé s del desarrollo actual del campo Margarita, en el Municipio de Entre Ríéos existen
dos proyectos maé s de hidrocarburos. En el primero, la empresa Petroandina, 7 a traveé s de
su subcontratista Geokinetics, estaé llevando a cabo una prospeccioé n síésmica cerca del
4
Un tema que no se pudo profundizar lo suficiente en este estudio es el de geé nero. Trabajo previo de este
programa ha mostrado que los sistemas de geé nero interactué an con las coaliciones sociales y las
instituciones de manera que tienen efectos causales. Esta investigacioé n se basoé principalmente en
entrevistas con las eé lites (representantes de diferentes sectores), que en general no consideraron el
geé nero como un factor significativo. Una exploracioé n de coé mo las dinaé micas de geé nero entran en juego en
todos los aspectos de esta investigacioé n (por ejemplo, los medios de vida, el empleo, las visiones de
desarrollo, las percepciones del medio ambiente, la participacioé n políética), seríéa necesario llevar a cabo
nuevas entrevistas con hombres y mujeres, dentro y fuera de las autoridades. Hacerlo proporcionaríéa
informacioé n importante sobre los procesos marcados por el geé nero a traveé s de los cuales la gente viene a
dar prioridad a valores o temas particulares en el contexto del desarrollo de los hidrocarburos, y se forma
(o no) coaliciones sociales capaces de asumir un papel activo en la gobernanza ambiental de estos
recursos.
5
Ubicado al norte del campo Margarita se encuentra otro reservorio –Campo Huacaya–, descubierto
recientemente por Repsol. En la actualidad se estaé n realizando algunos estudios para determinar los
líémites de los dos campos y si teé cnicamente son un solo mega campo.
6
Los dos empresas socias tienen una participacioé n del 37.5% y el 25%, respectivamente.

–2–
pueblo de Salinas, al sur de Entre Ríéos. En el segundo, la empresa Yacimientos
Petrolíéferos Fiscales Bolivianos Transportes estaé expandiendo el gasoducto que va de
Villamontes a Tarija, entre los pueblos Palos Blancos y Tacuarandi. Este proyecto
consiste en la construccioé n de un ducto paralelo al existente para incrementar la
capacidad de transporte. Aunque el enfoque principal de este estudio es el campo
Margarita, algunas entrevistas tambieé n hacen referencia a estos otros proyectos.

3 Instituciones de regulación ambiental del sector hidrocarburífero


Como senñ alan Hinojosa y Hennerman (2010), el proceso de regulacioé n ambiental no ha
cambiado de forma significativa bajo el gobierno de Evo Morales, a pesar de la
redefinicioé n de las reglas que (re)distribuyen los ingresos fiscales del gas. El avance maé s
importante desde el anñ o 2005 es la ampliacioé n de los derechos de los pueblos indíégenas
originarios campesinos que incluyen ahora la consulta previa, la participacioé n en el
monitoreo socio-ambiental y la compensacioé n por impactos socio-ambientales en los
casos en que la extraccioé n se encuentre dentro de sus territorios. El hecho de que el
Estado realice la consulta pué blica es otro cambio importante, ya que anteriormente las
empresas extractivas negociaban directamente con las comunidades afectadas.
La regulacioé n ambiental de la actividad hidrocarburíéfera en Bolivia estaé regulada por las
siguientes leyes y reglamentos. Primero, la Ley de Medio Ambiente 1333 (1992)
establece los límites ambientales permisibles para la actividad hidrocarburíéfera, por
ejemplo, con respeto a la contaminacioé n del aire, las aguas, el suelo y el subsuelo.
Tambieé n establece el proceso de licenciamiento ambiental (ver graé fico 4) y el derecho de
los ciudadanos a participar en la gestioé n ambiental y de intervenir activamente en la
comunidad para la defensa y/o conservacioé n del medio ambiente. Segundo, El
Reglamento Ambiental para el Sector Hidrocarburos (RASH) establece normas teé cnicas
para la proteccioé n del medio ambiente, por ejemplo, para el control del agua, la
proteccioé n de la flora y la fauna, el manejo de desechos soé lidos o líéquidos. 8 Tercero, la
Ley de Hidrocarburos 3058 (2005) –de caraé cter vinculante con el Convenio 169 de la
Organizacioé n Internacional del Trabajo (OIT)– establece los derechos a la consulta y la
participacioé n de los pueblos campesinos, indíégenas y originarios cuando las concesiones
estaé n en sus territorios, y su derecho a compensaciones por impactos socioambientales
directos, acumulados y a largo plazo. Los procedimientos para la consulta y
participacioé n estaé n establecidos en el Reglamento de Proceso de Consulta y
Participacioé n.9
La licencia ambiental es tramitada y otorgada por el Viceministerio de Energíéa e
Hidrocarburos y el Viceministerio de Medio Ambiente y Agua. Todo el proceso de
licenciamiento ambiental tiene los siguientes pasos (graé fico 4). Primero, la Ficha
Ambiental tiene que ser aprobada por ambos ministerios. El RASH establece que la
actividad petrolera siempre es clasificada como de categoríéa 1 o 2, es decir, de alto
riesgo ambiental, que significa que el estudio ambiental requerido es el Estudio de
Evaluacioé n de Impacto Ambiental (EEIA). En el Documento de Informacioé n Pué blica, la
7
Petroandina es un joint-venture entre Yacimientos Petrolíéferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la empresa
estatal Petroé leos de Venezuela S.A. (PVSA).
8
Otros reglamentos relevantes son el Reglamento Sobre Contaminacioé n Híédrica, el Reglamento General de
Gestioé n Ambiental y el Reglamento de Prevencioé n y Control Ambiental.
9
La Consulta se realizaraé en dos momentos. Por un lado, previamente a la licitacioé n, autorizacioé n,
contratacioé n, convocatoria y aprobacioé n de las medidas, obras o proyectos hidrocarburíéferos, siendo
condicioé n necesaria para ello. Por el otro, previamente a la aprobacioé n de los Estudios de Evaluacioé n de
Impacto Ambiental.

–3–
empresa define los posibles impactos socio-ambientales del proyecto y las medidas de
mitigacioé n. El Documento es presentado a la poblacioé n local y las autoridades locales en
el proceso de Consulta y Participacioé n, donde tienen la oportunidad de expresar sus
preocupaciones y demandas sobre estos impactos y medidas, las cuales deben ser
incorporadas en el EEIA. Finalmente, el EEIA tiene que ser aprobado por los dos
viceministerios previo a la otorgacioé n de la Licencia Ambiental.

Gráfico 4. Proceso de licenciamiento ambiental

Fuente: Entrevista con informante de empresa de consultoría ambiental, 2011. Elaboración propia.

Respecto al proceso de Monitoreo ambiental, el RASH establece que el Viceministerio de


Hidrocarburos y Energíéa efectuaraé el seguimiento, vigilancia y control de la
implementacioé n de las medidas de mitigacioé n y adecuacioé n, en coordinacioé n con el
Viceministerio de Medio Ambiente y Agua. En otras palabras, el monitoreo ambiental del
sector de hidrocarburos es la responsabilidad del Estado central. Sin embargo, la Ley de
Hidrocarburos 3058 tambieé n establece normas que garantizan la participacioé n de la
poblacioé n y las autoridades locales en el monitoreo ambiental de la actividad
hidrocarburíéfera. La figura prevista para este monitoreo por parte de la sociedad y el
gobierno local es el Comiteé de Monitoreo Socio-Ambiental de AÁ rea, el cual debe trabajar
en coordinacioé n con un Comiteé de Monitoreo Socio-Ambiental Nacional. El reglamento 10
establece que los comiteé s son conformados por a) un representante de cada seccioé n del
Gobierno Municipal del aé rea de influencia de las Actividades-Obras-Proyectos (AOP)
hidrocarburíéferas, b) dos representantes de los pueblos indíégenas, originarios y/o
comunidades campesinas de cada seccioé n municipal del territorio de influencia de las
AOP hidrocarburíéferas, c) un representante del titular de las AOP hidrocarburíéferas, y d)
un representante del Viceministerio de Medio Ambiente.

4 Los actores
Aunque el proceso de regulacioé n ambiental de la actividad hidrocarburíéfera en el campo
Margarita involucra actores y procesos fuera del territorio, este estudio se enfoca solo
en los actores –sean locales o extra-territoriales– que estaé n presentes en el campo
Margarita. Los actores maé s relevantes son las empresas extractivas, el Estado local, el
pueblo indíégena guaraníé, y los ganaderos.
Como se senñ aloé antes, el campo Margarita estaé operado por Repsol, pero se identificoé
maé s de treinta subcontratistas 11 trabajando actualmente (ver cuadro 1?). La masiva
10
Reglamento de Monitoreo Socio-ambiental en Actividades Hidrocarburíéferas Dentro el Territorio de los
Pueblos Indíégenas Originarios y Comunidades Campesinas, promulgado el 23 de abril de 2007.
11
Esta lista fue generada a traveé s de las entrevistas, la revisioé n de estudios ambientales y observacioé n de
actividad en el campo Margarita. Aunque esta no sea completa, y no haya sido posible clarificar las
posiciones diferentes en la cadena de contratacioé n, demuestra la diversidad y cantidad de las empresas

–4–
subcontratacioé n lleva consigo que de alrededor de 1.500 trabajadores actualmente en el
campo Margarita, solo ochenta sean empleados directamente por Repsol.

Cuadro 1. Empresas trabajando actualmente en el campo Margarita


Nombre de empresa Procedencia Tipo de trabajo
Repsol YPF S.A. Extra-territorial (España) Operador
Técnicas Reunidas S.A. Extra-territorial Contratista, supervisión de todo el trabajo en el
(Venezuela) campo Margarita
Tarija Ecogestión Local (Tarija, Bolivia) Elaboración de informes ambientales
Kaiser Servicios SR Extra-territorial (Santa Ingeniería, construcción y mantenimiento de
Cruz, Bolivia) facilidades
Bolinter (Bolivian) Extra-territorial (Santa Ingeniería y construcción de la planta Margarita
Cruz, Bolivia)
Cosibol Extra-territorial (Santa Tratamiento de agua
Cruz, Bolivia)
Petrovisa Extra-territorial (Santa –
Cruz, Bolivia)
Bultos S.A. – Seguridad industrial y gestión ambiental
Emacruz Bultos (Santa Cruz, Bolivia) –
M-I Swaco Extra-territorial (parte de –
la empresa transnacional
Schlumberger)
EST – –
Techint Argentina Construcción y mantenimiento de ductos

Conducto Construcción y mantenimiento de ductos


Tuboscope, Brandt De la transnacional Construcción y mantenimiento de ductos
National Oilwell Varco
Petrosur –
Inesco Santa Cruz, Bolivia –
Vialco Santa Cruz, Bolivia Construcción de aeropuertos y pistas
Servich Argentina Construcción de caminos
Drilling Logistics and Transnacional Perforación de pozos de gas
Services Corporation
Simein SA – Servicios medicales
Heliamerica – Servicio de helicóptero
Helibol Bolivia Servicio de helicóptero
Seicamp Bolivia Servicio de helicóptero
VyV – Servicio de helicóptero
Aerocon (avión) – Servicio de avión
Falcon Santa Cruz, Bolivia Seguridad industrial
G4S – Seguridad industrial
SGS – Seguridad industrial
Inbolpak Bolivia Catering
Fuente: trabajo de campo, 2011 (ver nota a pied 12). Elaboración propia.

De las empresas identificadas, al menos la tercera parte son empresas bolivianas, la


mayoríéa de las cuales son de Santa Cruz, la capital del departamento del mismo nombre.
La ué nica empresa local que trabaja en el territorio es Tarija Ecogestioé n, la cual tiene un
papel importante en la regulacioé n ambiental, porque produce todos los informes
ambientales para Repsol y sus subcontratistas. Independientemente del origen, La

involucradas.

–5–
mayoríéa de las empresas subcontratistas emplean trabajadores bolivianos y extranjeros;
estos provienen sobre todo de Colombia, Venezuela, Ecuador, Perué y Argentina). Sin
embargo, la proporcioé n de trabajadores extranjeros frente a trabajadores locales
depende del tipo de los servicios prestados. Por lo general, los trabajos que son
teé cnicamente maé s complejos tienden a demandar maé s trabajadores extranjeros.
Las autoridades estatales consideradas en este estudio son el Municipio de Entre Ríéos y
el Ejecutivo Seccional12 de la Provincia O’Connor. Maé s allaé de su papel en la
implementacioé n de normas ambientales nacionales, es importante considerar las
autoridades locales como un posible punto de articulacioé n entre la poblacioé n local y los
actores extra-territoriales. Ambas autoridades cuentan con un solo Responsable de
Medio Ambiente, que fue una de las personas entrevistadas.
El campo Margarita se encuentra dentro de la TCO de Itika Guasu, ubicada al norte de la
Provincia O’Connor. El reconocimiento de la TCO en 1997 (bajo la Ley del Servicio
Nacional de Reforma Agraria de 1996) fue un hito en la lucha por la recuperacioé n
territorial de los pueblos guaraníées de Itika Guasu, los cuales empezaron a organizarse a
finales de la deé cada de 1980, luego de una reciente proceso de colonizacioé n y
sometimiento por la poblacioé n karai (no guaraníé) de la zona. A traveé s del proceso de
titulacioé n, los guaraníées de Itika Guasu han logrado hasta el presente la dotacioé n y la
titulacioé n de 95.393 ha de las 216.000 demandas.
La poblacioé n guaraníé de Itika Guasu es de aproximadamente 3.600 habitantes,
distribuidos en 36 comunidades. Estas comunidades practican diversas actividades
econoé micas, la mayoríéa de las cuales estaé n articuladas al uso de la tierra y de los otros
recursos naturales del territorio.13 En el aé rea de la actividad petrolera, la pesca tiene un
papel importante, principalmente entre los meses de invierno, debido a la presencia del
Ríéo Pilcomayo, que cuenta con abundantes recursos de saé balo en primer lugar y luego,
dorado y bagre en proporciones menores.
Los guaraníées de Itika Guasu estaé n representados por su organizacioé n, la Asamblea del
Pueblo Guaraníé Itika Guasu (APG IG) con sede en la ciudad Entre Ríéos. La estructura
orgaé nica de la APG IG dentro de la TCO tiene tres niveles: el comunal, el zonal y el
regional. Cada una de las comunidades cuenta con un mburuvicha (capitaé n comunal),
quien es elegido por los comunarios. Formalmente, cada comunidad debe contar,
ademaé s de una mujer representante (kuña mburuvicha), con personas responsables en
los aé mbitos de produccioé n, infraestructura, salud, educacioé n, asíé como tierra y territorio.
Ademaé s de las comunidades guaraníées, la TCO Itika Guasu estaé poblada por alrededor
de 123 propietarios privados (agricultores campesinos y ganaderos) y algunas
comunidades campesinas. En el aé rea del campo Margarita, la poblacioé n no guaraníé se
dedica mayormente a la ganaderíéa semi-extensiva. Algunos ganaderos se dedican
tambieé n a otras actividades econoé micas, tales como la explotacioé n forestal, y los
terratenientes maé s grandes tienden a tener otras fuentes de ingreso en Entre Ríéos o

12
Tambieé n conocida como Subgobernacioé n y anteriormente la Subprefectura.
13
Aunque la venta de la fuerza de trabajo ha sobrepasado la agricultura como la fuente de ingreso maé s
importante, 73% de las familias guaraníées de la TCO siguen practicando agricultura, principalmente para
el autoconsumo (Fundacioé n TIERRA, 2010: pp. 306-7). El principal cultivo es el maíéz; otros son maníé,
papa, poroto, soya, calabaza, hortalizas y frutales. Despueé s de la agricultura, el proé ximo fuente de ingreso
maé s importantes es la ganaderíéa, que es de tipo extensivo, con pastoreo libre tanto en pastizales como en
el bosque. El 80% de las familias de la poblacioé n guaraníé de Itika Guasu críéa ganado vacuno y tambieé n
ganado caprino, porcino y aves de corral. La artesaníéa de madera y palma, practicado por las mujeres, es
otra actividad econoé mica importante, representando 13% del ingreso total de las comunidades. Ademaé s
de estas actividades, las comunidades guaraníées aprovechan de varias especies de madera y otros
productos silvestres, tales como: plantas medicinales, miel, frutos, semillas, hojas y cortezas.

–6–
Tarija. Aunque esta poblacioé n vive en mejores condiciones que la poblacioé n guaraníé,
tambieé n estaé n sufriendo de una situacioé n econoé mica difíécil, debido a las sequíéas que
reduce los pastizales y la competencia de productores de carne de Santa Cruz.
Cabe notar que las instalaciones de Repsol se encuentran en propiedades reclamados
por los ganaderos no guaraníé, y los cuales han recibido una compensacioé n –la
“servidumbre”– para el uso de su tierra, a pesar de que la mayoríéa de los propietarios
privados de Itika Guasu no disponen de los tíétulos de propiedad. La organizacioé n
principal de los ganaderos de Itika Guasu es la Asociacioé n de Ganaderos de la Provincia
O’Connor (ASOGAPO).

5 La regulación ambiental en el campo Margarita: percepciones de los


actores involucrados

5.1 Las empresas


La siguiente seccioé n estaé basada en entrevistas realizadas a un representante de Repsol,
el responsable teé cnico de Tarija Ecogestioé n, y en varias conversaciones informales con
trabajadores de las empresas Servich, Techint, Kaiser y Geokinetics. No sorprende que
los informantes de las empresas enfatizaran los altos estaé ndares ambientales de su
trabajo. En cada caso, indicaron que su empresa tiene sus propias normas y
procedimientos ambientales, basados en normas internacionales. El informante de
Repsol proveyoé varios documentos de normas internas de seguridad y medio ambiente
que son aplicadas por la empresa a nivel mundial. Segué n eé l, entre las medidas de
mitigacioé n maé s importantes que implementa Repsol estaé la restauracioé n de las brechas
creadas para el tendido de los ductos a traveé s de reforestacioé n del aé rea con aé rboles de
especies nativos, el control de la erosioé n y el uso de aguas residuales para mitigar el
polvo creado por los camiones.
Todos los informantes destacaron que los estaé ndares ambientales responden a
presiones externas, internacionales, y no a presiones del Estado boliviano. Segué n el
informante de la empresa de consultoríéa ambiental, los estaé ndares ambientales de
Repsol son producto de la preocupacioé n que la empresa tiene por mantener su imagen a
nivel global y de su consciencia del danñ o econoé mico que resultaríéa de un desastre
ambiental. Explicoé que

Repsol estaé en veinte paíéses. Basta que hay un accidente, un accidente con operador.
A nivel de empresa [El danñ o seríéa] total, enorme, grande… Entonces, maé s que todo
es la misma empresa la que dice “No. Aquíé, o sea, tenemos nuestros estaé ndares,
tenemos que cumplir con la ley, porque muchas veces el gobierno o puede ser
corrupto o puede ser que no le importa o no puede, pero no, la empresa tiene que
seguir” (entrevista a teé cnio de Repsol).

El informante de la propia Repsol ofrecioé una perspectiva parecida, tambieé n enfatizando


el danñ o econoé mico a la empresa que resultaríéa de un accidente ambiental.
Todos los informantes indicaron que no existe una fuerte presioé n por parte del Estado
para cumplir los estaé ndares ambientales nacionales, y ofrecieron una variedad de
críéticas del papel del Estado en la regulacioé n ambiental. En primer lugar, las personas
entrevistadas percibíéan que el Estado no teníéa una presencia suficiente en el territorio
para garantizar los estaé ndares ambientales. Segué n el informante de Tarija Ecogestioé n, el

–7–
papel del Estado consiste sobre todo en la revisioé n de documentacioé n por los
viceministerios en La Paz, la capital boliviana.

[El Estado] cumple, maé s que todo cumple. A la distancia, si vale el termino,
revisando y no tanto estando en el campo permanentemente, pese a que tiene gente
que son los fiscales de yacimientos, pese a que hay, pero… No seé , tal vez hay pocos
para la magnitud de obras que se realizan, francamente no seé (entrevista a teé cnico
de empresa de consultoríéa ambiental).

El informante de Repsol presentoé una perspectiva parecida. Segué n eé l, las inspecciones


ambientales realizadas por los viceministerios no son muy rigurosas o frecuentes;
muchas veces sus funcionarios no tienen conocimiento teé cnico y no quedan maé s que
algunos díéas en el campo. De hecho, teníéa la impresioé n que las inspecciones sirven maé s
para chequear el progreso de extraccioé n del proyecto que para verificar la
implementacioé n de estaé ndares ambientales.
Otros informantes tambieé n criticaron la falta de capacidad del Estado con respeto a la
regulacioé n ambiental, especialmente la falta de presupuesto, de personal y el poco
conocimiento ambiental de sus funcionarios. Todos percibíéan que la situacioé n ha
empeorado bajo el gobierno de Evo Morales, debido al cambio de personal y la
contratacioé n de personas por su afiliacioé n políética antes que por su calificacioé n
profesional.

Cuando cambian mucho de personal, entonces, retroceden porque meten nuevos


teé cnicos en el Ministerio [de Medio Ambiente] que no saben. Una gran debilidad del
Ministerio es que meten mucha gente que no saben, entonces, hacen a veces algunas
observaciones que son absurdas (entrevista a teé cnico de empresa de consultoríéa
ambiental).

Las personas entrevistadas tambieé n percibíéan una falta de intereé s generalizada en


temas ambientales por parte del Estado. El representante de Repsol comentoé que el
gobierno de Morales se preocupa maé s por el cumplimiento con sus compromisos de
produccioé n y exportacioé n que por los estaé ndares ambientales de la extraccioé n. Otros
hicieron referencia a la distancia entre el discurso ambiental del gobierno y su políética.
Aunque son percepciones comunes en Bolivia en la actualidad, resulta sorprendente
escucharlas de las empresas contratadas y reguladas por el propio Estado boliviano.
Estas críéticas son especialmente significativas cuando consideramos que, con excepcioé n
de los informes de las inspecciones estatales, toda la informacioé n para la regulacioé n
ambiental es producida por las empresas o por consultoríéas ambientales contratadas
por ellas. Cuando se preguntoé al representante de la empresa ambiental que realiza los
estudios ambientales para Repsol en el Campo Margarita acerca de la objetividad de
estos estudios, hizo referencia a tres “mecanismos de control” que significan que “ya no
uno puede inventarse los estudios”: las inspecciones de los viceministerios, el papel del
Fiscal Ambiental de Yacimientos, que estaé presente en el campo y firma los informes
ambientales, y finalmente el hecho de que la APG IG revisa los estudios ambientales. Sin
embargo, aué n con estos mecanismos –y tomando en cuenta su propia críética de las
instancias estatales de control– queda claro que los protagonistas principales de la
regulacioé n ambiental de la actividad hidrocarburíéfera son las propias empresas. 14

14
Sin llegar a conclusiones sobre la veracidad de la informacioé n, cabe notar que los tres informes de
monitoreo del Campo Margarita revisados para este estudio solo conteníéan conclusiones positivas con
respeto al cumplimiento de estaé ndares ambientales por parte de Repsol y sus subcontratistas.

–8–
Como se senñ aloé antes, las empresas transnacionales argumentaron que las deficiencias
en el papel del Estado no teníéan implicaciones para sus propios estaé ndares ambientales,
los cuales se basan en normas internacionales y políéticas empresariales. Sin embargo, es
importante recordar que hay maé s de treinta empresas subcontratadas que trabajan
actualmente en el campo Margarita, al menos diez de ellas bolivianas. Dos preguntas
importantes al respecto son: ¿en queé medida las empresas operadores como Repsol
tienen la capacidad (o la voluntad) de exigir la implementacioé n de sus propias
estaé ndares ambientales por parte de las empresas subcontratistas? Y, ¿en queé medida
las empresas locales o nacionales estaé n sujetas a las mismas presiones internacionales
respecto a los estaé ndares ambientales como las empresas transnacionales?
Aunque no es posible llegar a conclusiones con respeto a la primera pregunta, cabe
notar que un trabajador que anteriormente trabajoé en una empresa boliviana en campo
Margarita (y ahora trabaja en la empresa transnacional), describioé los peé simos
estaé ndares ambientales de su exempresa, y percibíéa que Repsol teníéa una “actitud de
tolerancia” con respeto a los estaé ndares ambientales de sus subcontratistas. No fue
posible aclarar si Repsol sanciona a sus subcontratistas en el caso de que no cumplan
con las normas ambientales. Lo que síé resultoé claro es que el trabajo de supervisioé n de
los estaé ndares ambientales de todos los subcontratistas en el campo Margarita es la
responsabilidad de una sola persona, el Responsable Ambiental de Repsol. Aunque eé l
trabaja en coordinacioé n con los responsables de medio ambiente de los subcontratistas,
los estaé ndares ambientales en el campo Margarita parecen depender en gran medida del
trabajo de este individuo. Sus responsabilidades abarcan la identificacioé n de malas
praé cticas ambientales de las empresas subcontratistas, la implementacioé n de medidas
de mitigacioé n de impactos y, si necesario, la paralizacioé n de actividades que presentan
riesgos ambientales. En cuanto a la segunda pregunta, aunque no ha sido posible hacer
entrevistas con las empresas nacionales (como YPFB Transportes y Petroandina), la
mayoríéa de los informantes de la industria percibíéan que los estaé ndares ambientales de
las empresas estatales y mixtas (con una parte del capital extranjero), son mucho maé s
bajos que los de las empresas transnacionales.
Como se describe a continuacioé n, las personas de empresas entrevistadas teníéan la
percepcioé n de una falta de intereé s ambiental por parte de la poblacioé n local, tanto
guaraníé como ganadera o urbana. Percibíéan que la ué nica preocupacioé n de esta poblacioé n
es sacar beneficios de la actividad petrolera, a traveé s del empleo, los proyectos o la
compensacioé n financiera. Es interesante senñ alar que los entrevistados parecíéan
desconocer las normas juríédicas a traveé s de las cuales los actores locales deben
participar en el monitoreo ambiental.
En otras palabras, las empresas dieron la impresioé n de que son los ué nicos actores con
responsabilidad ambiental, en el contexto de un Estado incapaz, desinteresado y
corrupto, y una poblacioé n local que solo se interesa en la captura de beneficios
econoé micos. Por un lado, estas percepciones pueden basarse en experiencias de
interaccioé n con los otros actores, y pueden ofrecer informacioé n importante sobre los
mismos. Por el otro, tambieé n podríéan reflejar una cultura corporativa que legitima, y
deja de problematizar, el papel de las empresas como los principales reguladores de sus
propios estaé ndares ambientales.

5.2 Las autoridades locales


Las entrevistas con las autoridades estatales locales –el Ejecutivo Seccional de la
Provincia O’Connor y el Gobierno Municipal de Entre Ríéos– revelan que estas instancias

–9–
tienen muy poca participacioé n en la regulacioé n de la actividad petrolera dentro de sus
jurisdicciones.
Como se senñ aloé antes, hay disposiciones legales para la participacioé n de las autoridades
subdepartamentales en el monitoreo ambiental de los hidrocarburos, a traveé s de un
Comiteé de Monitoreo Socio-Ambiental del AÁ rea. 15 Sin embargo, en la praé ctica este comiteé
es casi inexistente y las personas entrevistadas no sabíéan de su existencia en las normas
juríédicas.
Segué n los dos informantes entrevistados, el papel principal de la supervisioé n ambiental
es informar a las autoridades departamentales y nacionales en caso de un pasivo
ambiental, lo cual hasta ahora no ha ocurrido en la zona. La responsable del Ejecutivo
Seccional tambieé n afirmoé que ha participado dos veces en las inspecciones de
monitoreo del campo Margarita, pero generalmente no recibe invitacioé n de los
viceministerios. Asíé, ambos funcionarios expresaron frustracioé n por su falta de
participacioé n en la regulacioé n ambiental y criticaron el “centralismo” del sistema actual.
Es interesante notar que atribuyeron este “centralismo” a los conflictos políéticos por la
distribucioé n de la renta petrolera. El responsable de medio ambiente de la Alcaldíéa
argumentoé que,

[dada] la políética econoé mica del gobierno central, es seguro que a ellos no les
conviene descentralizar la fiscalizacioé n ambiental de los hidrocarburos, porque esto
genera muchos problemas (entrevista a responsable de medio ambiente de la
Alcaldíéa de Entre Ríéos).

La implicacioé n es que el gobierno central se resiste a ceder el control de la regulacioé n


ambiental en un contexto en el que defiende su control sobre la distribucioé n de la renta
de gas, frente a una variedad de demandas regionalistas de descentralizacioé n. Hay
evidencia de que la misma dinaé mica estaé presente a nivel departamental. El informante
de Repsol afirmoé que los funcionarios de la gobernacioé n se quejan de que los
viceministerios llegan al campo Margarita en helicoé ptero para hacer sus inspecciones
sin informarlos previamente. Como respuesta, la gobernacioé n ha mandado su propia
comisioé n de inspeccioé n ambiental al campo al menos una vez. Sin embargo, basada en
su experiencia de acompanñ ar a esta comisioé n, el informante de Repsol percibíéa que el
principal objetivo de estas visitas era establecer los ingresos del Estado central
generados en el campo Margarita. Las preocupaciones ambientales, por tanto, servíéan
como pretexto para definir las demandas de la gobernacioé n en la lucha por la
redistribucioé n de la renta del gas. Como demuestra este ejemplo, las demandas de
autoridades subnacionales por participar en la regulacioé n ambiental no necesariamente
demuestran su intereé s ambiental; tampoco podemos asumir que su mayor participacioé n
seríéa una influencia positiva.
Es importante senñ alar aquíé la poca capacidad que tienen la alcaldíéa y el ejecutivo
seccional para realizar trabajos concernientes al medio ambiente. Segué n las entrevistas,
ninguna de las instancias cuenta con fondos designados al control ambiental, salvo para
pagar el sueldo de un responsable de medio ambiente.
La falta de coordinacioé n efectiva entre el Estado nacional y subnacional parece una
debilidad fundamental en el sistema de regulacioé n ambiental, aué n maé s si se toma en
cuenta los comentarios de la poca presencia del Estado central dentro del territorio.

15
Ley de Hidrocarburos 3058 de 2005 y Reglamento de Monitoreo Socio-ambiental en Actividades
Hidrocarburíéferas Dentro el Territorio de los Pueblos Indíégenas Originarios y Comunidades Campesinas
de 2007.

–10–
Como se senñ aloé anteriormente, esto evidencia la flexibilizacioé n (o no aplicacioé n) de
normas legales cuando existen motivos políéticos para hacerlo.
Otra forma en que las autoridades locales participan en el proceso de regulacioé n
ambiental es a traveé s de la consultas pué blicas. A pesar de que no tienen un papel
especial en la organizacioé n de estos espacios, tienen la oportunidad de expresar sus
preocupaciones ambientales o las de la poblacioé n que representan. El informante del
municipio comentoé que eé l era la ué nica persona que habloé del medio ambiente en la
reciente consulta pué blica de YPFB Transportes para la ampliacioé n del gasoducto Palos
Blancos-Tacuarandi. Su demanda por la reforestacioé n fue acompanñ ada por una demanda
de “compensacioé n ambiental”, otro incidente que indica que a nivel local existe la
tendencia de “transar” entre impactos ambientales y beneficios econoé micos.
Por ué ltimo, es importante notar que, igual que los representantes de las empresas
privadas, ninguno de los dos informantes del Estado local percibíéa una preocupacioé n
ambiental fuerte de la poblacioé n local. Segué n el informante del Municipio, la gente local
“no conoce los proyectos de extraccioé n”. De hecho, argumentoé que hay “cero intereé s
ambiental” entre la poblacioé n del municipio y que la gente local solamente les interesa
“sacar maé s provecho” de la actividad gasíéfera. La informante de la sub-gobernacioé n
percibioé una creciente preocupacioé n ambiental por dentro de la provincia, pero afirmoé
que la gente solamente expresa sus demandas cuando ya siente impactos especíéficos.
En conclusioé n, las dos autoridades locales no parecen sentir una presioé n de la poblacioé n
local por asumir un papel en la regulacioé n ambiental de los hidrocarburos, y se sintieron
impotentes para actuar, debido a su poca capacidad de incidencia, sus escasos
conocimientos de las normas legales y su falta de comunicacioé n y coordinacioé n con las
autoridades nacionales competentes. Todo esto apunta a una falla en la praé ctica de la
regulacioé n ambiental, como un proyecto que involucra a mué ltiples interesados y la
coordinacioé n a traveé s de escalas, algo que estaé previsto en las normas legales.

5.3 El pueblo guaraní


El caso del pueblo guaraníé se distingue en algunos aspectos de los de otros actores
locales, entre otras cosas por la relacioé n con su territorio, sus recursos organizativos
disponibles y su historia de interaccioé n con Repsol.
Las comunidades guaraníées de Itika Guasu tienen una alta dependencia de los recursos
naturales de su territorio. Estos recursos no son entendidos como “servicios
ambientales”, sino como una parte integral de su territorio, el cual se entiende, ademaé s,
como un espacio de reproduccioé n cultural. Es importante recordar que el inicio de la
actividad gasíéfera en 1997 coincidioé con un proceso de recuperacioé n territorial por
parte de los guaraníées de Itika Guasu, la ocupacioé n de nuevos espacios fíésicos por las
comunidades, y la ocupacioé n de nuevos espacios de poder dentro del contexto regional.
Esto es importante porque, como veremos, el impacto ambiental de los hidrocarburos
en el campo Margarita ha sido debatido en el contexto de un conflicto maé s amplio sobre
los derechos indíégenas en el contexto de la extraccioé n. Conviene resumir la historia de
este conflicto para contextualizar e interpretar las perspectivas actuales de los
dirigentes guaraníées con respeto a la regulacioé n ambiental de los hidrocarburos.

–11–
5.3.1 El conflicto APG-Repsol y los impactos ambientales
Cuando Repsol empezoé su trabajo 16 en la TCO en el anñ o 1997 no habíéa un proceso de
consulta, ni otra forma de negociacioé n con la APGIG. 17 Como consecuencia, la APGIG no
teníéa conocimiento de los posibles impactos ambientales de la actividad petrolera en su
territorio, ni teníéa una oportunidad inicial de expresar sus preocupaciones o demandas.
Sin embargo, despueé s de algunos anñ os, la APGIG empezoé a reclamar al Estado y a Repsol
los impactos socio-ambientales de la actividad gasíéfera en el contexto de una campanñ a
maé s amplia por el reconocimiento de sus derechos y la compensacioé n por impactos
negativos por parte de la empresa espanñ ola. La APGIG tambieé n denuncioé la falta de un
mecanismo de consulta previa y demandoé el reconocimiento del derecho de propiedad
sobre la TCO y el pago de servidumbres por la tierra ocupada por la empresa. Estas
demandas fueron presentadas con referencia al Convenio 169 de la OIT y la Ley del
Servicio Nacional de Reforma Agraria (INRA).18
Es en el contexto de este conflicto, que duroé aproximadamente ocho anñ os (2003-2010),
que la APGIG empezoé a tomar medidas para mensurar y monitorear el impacto
ambiental de los hidrocarburos, con el apoyo de dos ONG, el Centro de Estudios
Regionales de Tarija (CERDET) y el Centro de Estudios Aplicados a los Derechos
Econoé micos Sociales y Culturales (CEADESC). En el anñ o 2003 se formoé un equipo de
monitoreo para hacer inspecciones de los pozos y campamentos. Tres anñ os maé s tarde,
con el apoyo de las dos ONG, junto con su financiador OXFAM-INTERMON, la APGIG
participoé en una campanñ a internacional para denunciar los impactos ambientales de las
actividades de Repsol. Esta campanñ a incluyoé la publicacioé n de un informe titulado
“Impactos ambientales, sociales y culturales de Repsol YPF en territorios indíégenas de
Bolivia”, el cual presentoé evidencia compilada en campo por las ONG y el equipo de
monitoreo de la APG IG.
Esta campanñ a representa el primer intento de documentar el impacto ambiental de los
hidrocarburos en la TCO Itika Guasu y vincularlo con una demanda de compensacioé n.
Sin embargo, el fracaso de esta campanñ a llevoé a un cambio de estrategia de la APG IG:
desde el anñ o 2006 empezoé a trabajar con una organizacioé n internacional de derechos
humanos, en una campanñ a legal dirigida al sede de Repsol en Espanñ a; esta vez con
resultados maé s positivos para la APG IG. En diciembre de 2010, la APG IG y Repsol
firmaron un “Acuerdo de Amistad” (formalmente llamado “Programa de
Relacionamiento Comunitario”) que incluíéa el pago de US $ 14,8 millones a la APG IG a
traveé s de un Fondo de Inversioé n. Otros puntos clave del acuerdo son el establecimiento
de una auditoríéa ambiental, y el reconocimiento formal por parte de Repsol de los
derechos del pueblo guaraníé, tales como el derecho a la consulta previa y sus derechos
de propiedad sobre la TCO.
Esta historia da lugar a una serie de preguntas críéticas. ¿Como se vincula el monitoreo
de impactos ambientales con la bué squeda de control territorial, reconocimiento o
soberaníéa? ¿Cuaé nto ha cambiado la expresioé n de preocupaciones ambientales tras el
cumplimiento de otras demandas guaraníées en el Acuerdo de Amistad?
Como muestra lo expuesto hasta ahora, la preocupacioé n por el impacto ambiental de los
hidrocarburos estaé íéntimamente ligada con una serie de otros temas. Si bien uno de

16
A traveé s de su entonces contratista MAXUS.
17
Esto fue posible gracias al hecho de todas las construcciones de la empresa quedaba en propiedades
privadas reclamadas por ganaderos de la zona, con quien la empresa negocioé el uso de la tierra.
18
Posteriormente, la APG IG incorporoé en su discurso la Declaracioé n de la Naciones Unidas, la
Constitucioé n de 2009 y las distintas legislaciones nacionales que garantizan los derechos indíégenas en el
contexto de la extraccioé n.

–12–
estos temas es la demanda de compensacioé n, habíéa maé s en juego en este conflicto que el
dinero. Es importante senñ alar que el rechazo de los derechos guaraníées (a la consulta, la
compensacioé n y la servidumbre) por Repsol se basoé en el desconocimiento de los
derechos de propiedad de los pueblos guaraníées. Segué n un informante que observoé las
negociaciones:

Lo que [Repsol] ha dicho es que “si ustedes no son duenñ os de este territorio,
mientras no son duenñ os de este territorio, entonces no pueden cuestionar el trabajo
que estamos haciendo.” Maé s claro no podíéan ser (entrevista con teé cnico de una ONG
local, 2009).

Este desconocimiento ocurrioé en un momento en que los guaraníées de Itika Guasu


estaban enmaranñ ados en una lucha por el reconocimiento de sus derechos de propiedad
despueé s de una historia reciente de colonizacioé n, sometimiento y exclusioé n políética.
Cuando los dirigentes guaraníées se describen los logros del Acuerdo de Amistad, se
refieren muchas veces al hecho de que, por primera vez, Repsol ha reconocido
oficialmente sus derechos propietarios sobre la TCO.
El significado del Fondo de Inversioé n tambieé n va maé s allaé de lo puramente econoé mico:
se celebra como una víéa al desarrollo autoé nomo, que permitiraé a la APG IG evitar la
cooptacioé n o el condicionamiento por las eé lites regionales y el gobierno central. El
hecho de que este dinero se negocioé sobre la base del derecho internacional, y a pesar
de la oposicioé n de otros actores regionales y nacionales, es una fuente de orgullo y
empoderamiento para los dirigentes de la APG IG, quienes sostienen que por fin han
aprendido a defender sus derechos en la praé ctica. En otras palabras, esto era, en esencia,
una lucha por el control territorial. En el contexto de esta lucha, el monitoreo ambiental
no era solo instrumental para otras demandas: representaba un intento de la APG IG
para ejercer el control territorial, en un contexto en el que su derecho a definir el
desarrollo dentro de su territorio estaba en disputa.

5.3.2 Visiones guaraníes sobre las instituciones medioambientales


Las dos entrevistas con la APG IG ofrecen perspectivas diferentes sobre la regulacioé n
ambiental tras el acuerdo con Repsol. Por un lado, el primer dirigente entrevistado
expresoé su confianza en las praé cticas ambientales de la empresa y apuntoé que ahora
estaé haciendo todo bien y que tiene una buena relacioé n con la APG IG. Ademaé s, enfatizoé
los beneficios logrados a traveé s del Acuerdo de Amistad, tales como el Fondo de
Desarrollo, al cual describioé como una ruta hacia la autonomíéa para los guaraníées de
Itika Guasu. Aunque reconocioé que las comunidades siguen expresando sus
preocupaciones ambientales “todo el tiempo”, indicoé que sus preocupaciones son
contestadas por la Unidad de Inspeccioé n Juríédica de la APG IG, cuya responsabilidad es
vigilar el cumplimiento del Acuerdo de Amistad. La entrevista demuestra el relativo
empoderamiento de la APGIG en su relacioé n con Repsol, asíé como su percepcioé n de
poder expresar sus demandas en forma efectiva.
El segundo dirigente de la APG entrevistado ofrecioé una perspectiva diferente respecto a
las preocupaciones ambientales del pueblo guaraníé. A pesar de que tambieé n destacoé los
logros del acuerdo con Repsol, hizo mayor eé nfasis en los impactos ambientales
negativos de la actividad actual en el campo Margarita, y expresoé su poca confianza en
las empresas y el Estado para regularlos. Identificoé una serie de impactos ambientales
especíéficos ya sentidos por las comunidades –el polvo, la contaminacioé n de aceite y la
basura– y afirmoé que no hay suficiente informacioé n sobre los impactos de largo plazo.

–13–
La preocupacioé n no acaba aquíé, va a seguir y hay que estudiarlo un poco maé s: ¿queé
puede pasar en la Zona 1? ¿Queé puede pasar en la Zona 2 en cinco anñ os? ¿Queé puede
pasar en diez anñ os en la Zona 3? ¿Queé pasaríéa si se acaba el petroé leo? ¿Queé pasaríéa
si no llegaríéa a llover? ¿Queé impacto pueden tener las petroleras, queé perjudicaríéan?
¿Queé desarrollo se va a perder? ¿Queé desarrollo puede mejorar, por ahora o maé s
allaé , o va a perjudicar para siempre? Queé dificultades llegaríéa a tener la
organizacioé n? ¿Seraé tierra vacíéa? ¿Seraé tierra donde se siembra? Es re-complicado
pensar muchas cosas.

Es interesante notar que el mismo dirigente reportoé que no toda la gente en las
comunidades guaraníées afectadas comparte sus preocupaciones. Hizo una distincioé n
entre los líéderes mayores que habíéan luchado por su territorio y se preocupan por los
impactos ambientales, y la generacioé n maé s joven que ni se da cuenta de dichos impactos.

[H]ay algunos que saben, estos sienten, sienten que en su TCO les danñ an,[que] las
petroleras danñ an al medio ambiente. En cambio, ahora no conocen ellos. Hay maé s
gente que se siente deé bil. Pero las personas como nosotros, yo me siento… Me hace
dolor la cabeza, porque no es de mi sangre, no es mi vida eso, que tengo que
escuchar motor ruido, un montoé n de gente de diferente clase que habla, diferente
gente te mira lo que tué consumes.

Este comentario ilustra una caracteríéstica comué n de todas las entrevistas con guaraníées:
no existe una distincioé n clara entre los impactos ambientales de la actividad petrolera y
sus impactos socio-culturales (y a veces el cambio cultural en general). Esto se podríéa
atribuir al hecho de que estos impactos se experimentan juntos, o al hecho de que estaé n
tratados juntos en el contexto de las demandas por compensaciones. Por supuesto,
tambieé n es cierto que en la praé ctica no hay una clara distincioé n entre la regulacioé n del
medio ambiente y la gobernanza territorial maé s general.
Estas dos perspectivas revelan la subjetividad de las preocupaciones sobre el medio
ambiente. Tambieé n revelan que las preocupaciones sobre el impacto a largo plazo de la
actividad de hidrocarburos en la TCO no han desaparecido, aué n cuando ya no dominan
el discurso políético de la APG IG.
A pesar de sus diferencias, ambos dirigentes enfatizaron que la APG IG estaé tomando un
papel activo en la regulacioé n ambiental y que el Acuerdo de Amistad establece nuevas
normas ambientales. La medida maé s importante es el establecimiento de una auditoríéa
ambiental de la TCO cada cinco anñ os, que seraé financiada por Repsol, pero realizada por
empresas extranjeras seleccionadas por la APG IG. Seraé la primera auditoríéa ambiental
de la TCO desde el 1997 y la primera vez que una auditoria de este tipo se realiza en
Bolivia. Segué n las entrevistas, la primera auditoríéa se realizaraé durante el proé ximo mes
(octubre-noviembre 2011) por consultores ambientales extranjeros Durante la
celebracioé n del 22avo aniversario de la APG IG en marzo de 2011, el presidente explicoé
que la auditoríéa serviraé

para garantizar que cuando [la actividad de REPSOL] termine, nuestra tierra vuelva
al estado en que estaba y sean las propias empresas las que paguen los danñ os
ambientales y garanticen a nuestros hijos que la tierra no quedaraé contaminada, ni
llena de chatarra inué til (transcripcioé n del discurso - elaboracioé n propia).

En las entrevistas, ambos dirigentes tambieé n hicieron referencia a este compromiso de


“volver la TCO al estado en que estaba”, aunque no queda claro queé significaraé esto en la
praé ctica. Tambieé n enfatizaron que Repsol ha reconocido los derechos de los pueblos

–14–
indíégenas establecido en el Convenio 169 de la OIT y otras normas internacionales.
Entre otras cosas, estas normas establecen su derecho a ser compensados por cualquier
danñ o ambiental a su territorio.
Una pregunta importante que surge es si la identificacioé n de impactos ambientales a
traveé s de la auditoríéa resultaríéa en nuevas medidas de mitigacioé n, o simplemente en
nuevas demandas de compensacioé n (o ambas cosas). La respuesta es ambigua en la citas
mencionadas y en el discurso del otro dirigente, quien explicoé que la auditoríéa aclararaé
“queé valor se estaé perdiendo, queé valor [hay que] recuperar. Si no recuperas, habríéa que
darse otro estudio de coé mo se puede recuperar”. No obstante esta ambiguü edad, el
establecimiento de auditoríéas ambientales independientes es un ejemplo de una
institucioé n alternativa de regulacioé n ambiental establecida por un actor local, en este
caso con el apoyo de actores sociales extra-territoriales.
Ambos dirigentes enfatizaron la necesidad de crear instituciones alternativas de
regulacioé n ambiental con referencia a su falta de confianza en el Estado y en los
profesionales bolivianos.

Quien tiene que preocuparse [para la regulacioé n ambiental] es el gobierno, pero el


gobierno estaé maé s apurado de sacar el petroé leo, porque maneja su políética asíé… El
gobierno necesita manejar su políética, piensa que estaé haciendo bien, pero estaé
fregando su paíés (entrevista con segundo dirigente de la APG IG).

En cambio, el otro dirigente entrevistado desconoce queé estaé n haciendo los


viceministerios para regular el impacto ambiental en el campo Margarita, y que la APGIG
no confíéa en el gobierno. Cabe notar que la relacioé n conflictiva entre la APG IG y el
gobierno es el resultado de su no reconocimiento de las demandas guaraníées en el
contexto de su largo conflicto con Repsol. Se podríéa decir que la falta de coordinacioé n
entre la APG IG y los viceministerios representa una debilidad fundamental en el
proceso de regulacioé n ambiental. Maé s que un problema burocraé tico, es un problema
políético que deriva de la percepcioé n de la APG IG de que el Estado no representa los
intereses de la organizacioé n, sino que es impulsado principalmente por las demandas de
una economíéa basada en la extraccioé n del gas.
Sin embargo, las limitaciones de los intentos de la APG IG de actuar por síé sola son
especialmente evidentes en relacioé n con la cuestioé n del monitoreo ambiental. Los dos
dirigentes afirmaron que la APG IG hace su propio monitoreo de la actividad petrolera a
traveé s del trabajo de la Unidad de Inspeccioé n Juríédica, que incluye inspecciones en
campo acompanñ ado por representantes de Repsol. Sin embargo, uno de los dirigentes
describioé la dificultad de evaluar los impactos ambientales sin acompanñ amiento por
especialistas ambientales.

Vos ves afuera, aquíé yo lo veo [indica afuera]… Pero yo, para ver aquíé, tengo que ver
adentro, tengo que saber… Tengo que saber bien profesionalmente lo subterraé neo y
tambieé n afuera .Entonces eso es costoso, ¿queé se puede hacer?

Explicoé que la falta de conocimiento teé cnico de los dirigentes hace difíécil que sus
preocupaciones u observaciones se conviertan en demandas para la regulacioé n ambiental
(o tal vez por compensacioé n; de nuevo, esto queda ambiguo).

Hay que estudiar un poco maé s, porque vos tienes que sentirte seguro si tal vez hacer
una demanda. Entonces, ¿que tienes que tener? Tienes que tener un profesional que
sea de medio ambiente, tengo que tener especialista que es profesional [y que]
puede justificar, pero yo digo con mi palabra, anoto esto no ha hecho pero como dice

–15–
eso en el medio ambiente, si no conozco bien medio ambiental. Mientras que discuto
yo lo pierdo. Para denunciar yo tengo que estar seguro de ganar.

Estos comentarios revelan las limitaciones de la capacidad de los actores locales en


asumir el trabajo de regulacioé n ambiental sin el apoyo de aliados que tienen presencia
en el territorio y cuentan con recursos adicionales. Si bien la existencia de aliados
transnacionales de la APG IG tiene ventajas importantes –como la posibilidad de
organizar auditoríéas independientes y negociar con Repsol a base de leyes
internacionales– las inspecciones de monitoreo no se pueden realizar por Skype. Hoy en
díéa, los dirigentes critican la campanñ a ambiental realizada por las ONG locales por ser
como “un juego de ninñ os”, una críética que refleja su realizacioé n retrospectiva que estos
aliados carecíéan de los recursos necesarios (experiencia, conocimiento, capacidad) para
presionar Repsol a aceptar sus demandas.
Maé s allaé de sus actividades independientes, la APGIG tambieé n participa en el proceso
estatal de regulacioé n ambiental a traveé s de la consulta pué blica. Hay evidencia de varias
entrevistas con la APG, Repsol y su contratista de consultoríéa ambiental de que los
guaraníées han aprovechado de estos espacios para expresar sus demandas ambientales
(entre otras demandas). Por ejemplo, durante la consulta pué blica para la actividad
actual en el campo Margarita (realizada en diciembre 2010), la APG IG exigioé varias
revisiones al texto del EEIA. Sin embargo, la ué nica demanda que se relacionaba con la
regulacioé n ambiental era que “deberaé adecuarse a lo establecido en el Acuerdo que
entre otras cosas comprende dejar la TCO tal como estaba antes de las Operaciones
Petroleras” (documentacioé n de empresa de consultoríéa ambiental). Esto no es una
demanda especíéfica de regulacioé n ambiental y queda ambiguo como se mediríéa su
cumplimiento en la praé ctica. La APGIG tambieé n revisa y firma los estudios de monitoreo
ambiental producidos por la empresa, aunque no estaé claro si esto se hace sobre la base
de sus propias inspecciones.

5.3.3 Perspectivas de las comunidades afectadas


No ha sido posible hacer suficientes entrevistas a nivel comunal para llegar a
conclusiones sobre los impactos de la actividad hidrocarburíéfera o las perspectivas de
las comunidades. Sin embargo, las entrevistas y conversaciones informales develan
algunos temas interesantes. La comunidad visitada para este estudio es una de las
cuatro comunidades maé s cercanas a la actividad gasíéfera.
Un resultado sorprendente de estas entrevistas es que, por lo general, las
preocupaciones ambientales expresadas no se relacionaron con impactos observados de
la actividad hidrocarburíéfera, sino con la posible relacioé n entre esta actividad y los
problemas ambientales generales de la comunidad. Como los ganaderos, varias
personas especularon sobre la relacioé n entre la actividad petrolera y la sequíéa, aunque
decíéan que podríéa ser “algo de la naturaleza”. Durante los ué ltimos veinte anñ os, la sequíéa
ha tenido un impacto fuerte en las estrategias de vida de las comunidades guaraníées
riberenñ as, afectando su capacidad productiva y seguridad alimentaria y dando lugar a
una creciente migracioé n laboral temporal de los hombres. Este cambio ambiental
parecíéa ser percibido como de maé s importancia y gravedad que los impactos de la
actividad hidrocarburíéfera. Algunas personas tambieé n especulaban que la actividad
petrolera podríéa ser responsable de la disminucioé n de la poblacioé n de peces en el Ríéo
Pilcomayo.19 Los ué nicos impactos ambientales observables mencionados fueron la
19
En 2011, la cantidad de pescado ha sido especialmente baja. Se cree que ello se debe a la construccioé n
de una represa en Paraguay.

–16–
peé rdida de fauna y la contaminacioé n atmosfeé rica causada por la presencia de las
empresas.
Es importante senñ alar que, a pesar de estos comentarios, la gente entrevistada al nivel
de la comunidad veíéa la presencia de las petroleras como un impacto positivo en la vida
de la comunidad. El primer beneficio que reciben estas comunidades de la actividad es a
traveé s del empleo de su mano de obra no calificada. Segué n las entrevistas, la mayoríéa de
los hombres estaé n trabajando actualmente en una u otra empresa subcontratista.
Aunque el sueldo no es alto –de hecho, es menos que lo que ganan pescando en la eé poca
de pesca– por el momento ofrece una fuente de ingreso regular.
Las mujeres de estas comunidades tambieé n participan en la economíéa petrolera
haciendo trabajo de lavanderíéa para las empresas subcontratistas. Segué n estas mujeres,
el trabajo fue iniciativa suya y fue incorporado en el “Acuerdo de Amistad” con Repsol.
Es un trabajo que hacen en sus propias casas y que les permite ganar igual que los
hombres que trabajan en las empresas, e incluso mejor que con la artesaníéa, para la
mayoríéa la ué nica fuente alternativa de ingreso. Algunas mujeres de estas comunidades
tambieé n trabajan en los campamentos de las empresas, haciendo cocina o limpieza.
Estas comunidades tambieé n se han beneficiado de la actividad petrolera con una
variedad de proyectos, negociados a traveé s del Acuerdo de Amistad. Estos proyectos
incluyen el mejoramiento de viviendas, la provisioé n de cisternas de agua, la construccioé n
de postas de salud, materiales escolares, un proyecto de apicultura y un proyecto de
artesaníéa con las mujeres.
No es posible determinar hasta queé punto esta percepcioé n positiva afecta al nivel de
preocupacioé n ambiental de estas comunidades. Sin embargo, parece existir una
tendencia a contrastar los impactos ambientales negativos con los beneficios.

5.3.4 Percepciones de los guaraníes por parte de los demás actores


Es importante senñ alar que las entrevistas con otros actores revelaron una percepcioé n
generalizada de que los guaraníées no son “guardianes de la naturaleza” en el contexto
del desarrollo de los hidrocarburos, sino que solo estaé n interesados en la bué squeda de
rentas y otros beneficios. Segué n el informante de la empresa de consultoríéa ambiental:

La misma gente de las tierras comunitarias de origen, llega un momento en que


ellos lo que les interesa es el dinero… Y no –esto es entre nosotros, ¿no?– les
interesa maé s [que] el dinero, de cuaé nto pueden sacar de la empresa, que ahora por
suerte ahora YPFP es la encargada [de la consulta publica]. Lo que ellos esperan es:
“Perfecto, ¿cuaé nta gente vas a emplear?”. “800 personas”. “Cuaé ntos van a ser para
nosotros?” O sino uno puede explicar todo y agarrarse “Bien, ahora negociemos”.
“Cuaé nto?” “5 millones de doé lares”. “Listo”.

Afirmoé que lo mismo ocurre a nivel de las comunidades donde, a pesar de los beneficios
ya recibidos a traveé s del Programa de Relacionamiento Comunitario, los dirigentes
“quieren dinero por abajo”.
Estas percepciones fueron compartidas por la Presidenta de ASOGAPO, quien
argumentoé que fue a causa de este deseo de ver beneficios que los guaraníées no asumen
el medio ambiente como un tema principal en sus negociaciones con las empresas.

Yo lo veo que el indíégena es, coé mo te digo… conformista. Les dan plata para hacer un
escuela, para hacerles provisiones, quizaé s para que les compren, les dan en efectivo,
no les interesa si o no ponen los aé rboles. Eso es, chica. De que estaé n exigiendo

–17–
efectivo [dinero], quieé n sabe, para alimentarse y nunca estaé n exigiendo que
reforesten (entrevista a BT, presidenta de ASOGAPO).

Hasta un cierto punto, estos comentarios reflejan discursos dominantes en Tarija sobre
los pueblos indíégenas, los cuales muchas veces son representados como corruptibles,
irresponsables, flojos e incapaces de manejar el dinero. El acuerdo entre la APG IG y
Repsol ha fomentado la idea de que los guaraníées se interesan principalmente en el
dinero, y ha generado especulacioé n críética de todos lados sobre como la APG IG estaé
manejando, o va a manejar, tanto dinero. Estos discursos se debe entender en el
contexto de una percepcioé n generalizada entre la poblacioé n no indíégena de Entre Ríéos
que los guaraníées, por los derechos especiales que disfrutan, se han beneficiado
econoé micamente de manera desproporcionada de la actividad petrolera.

5.4 Población local no indígena


Como se senñ ala arriba, en el aé rea de campo Margarita, la poblacioé n no indíégena se
dedica mayormente a la ganaderíéa semi-extensiva. La siguiente seccioé n estaé basada en
entrevistas a la presidenta actual y el expresidente de la Asociacioé n de Ganaderos de la
Provincia O’Connor (ASOGAPO). Tambieé n hace referencia a conversaciones informales a
habitantes de Palos Blancos y Entre Ríéos.
Para entender las preocupaciones por el impacto ambiental de los hidrocarburos de los
ganaderos de Itika Guasu, es necesario precisar que actualmente estaé n viviendo una
crisis ambiental debido a la escasez de agua en la zona. 20 El expresidente de ASOGAPO,
ahora el ejecutivo seccional de Entre Ríéos, describioé la situacioé n de la siguiente manera
en una entrevista del anñ o 2009:

Hace muchos anñ os atraé s seguramente era la naturaleza maé s inundada, tenia maé s
cobertura forrajera, teníéa fuentes de agua… Pero el ganado se ha ido sobrepoblando,
ha ido deforestando maé s y maé s y maé s, y eso ha incidido en que se vayan secando las
fuentes de agua, porque no habíéa vegetacioé n. Entonces, la eé poca de sequíéa es la
misma, sino ahora la sentimos maé s. Ya no tenemos monte, el agua se estaé secando y
si no se toma acciones inmediatas a este problema, no solo corre riesgo que como
actividad la ganaderíéa desaparezca, sino que corre un riesgo que el Chaco se vuelve
en desierto. Eso es el riesgo central y allíé no afectaríéas solamente la actividad
econoé mica, estaríéas afectando a la vida de las personas (entrevista a WF,
expresidente de ASOGAPO).

Ambos estos dirigentes reconocieron que las estrategias econoé micas de su sector
contribuyen al problema de la escasez de agua y enfatizaron la necesidad de establecer
líémites ambientales.
Es en el contexto de esta ansiedad sobre el cambio climaé tico en la zona que los dos
informantes –y otra gente local de Entre Ríéos y Palos Blancos– expresaron su
preocupacioé n por el impacto de la actividad petrolera. Las entrevistas revelaron que
existe una especulacioé n bastante generalizada de que la actividad petrolera podríéa
haber contribuido a la sequíéa. En algunos casos, esta especulacioé n se basa solamente en
el hecho de que la sequíéa ha coincidida con la llegada de las petroleras, mientras que

20
Segué n fuentes secundarios, las fuentes de agua dulce estaé n siendo afectadas por una serie de factores de
deterioro como la contaminacioé n, el desvíéo y represamiento, asíé como por la destruccioé n de sus nacientes
(Concejo de Capitanes Guaraníées de Tarija, 2009). El proceso de desertificacioé n estaé exacerbado por la
deforestacioé n causada por el sobrepastoreo y la explotacioé n forestal comercial.

–18–
otras personas elaboraron teoríéas especíéficas acerca de esta relacioé n. La presidenta de
ASOGAPO describioé que su padre, un ganadero de Itika Guasu,

supone que a causa de la empresa petrolera ya no llueve. Eso es lo que piensa, si


alguna vez vas a preguntarle… Que las empresas petroleras han quemado anñ os una
llama de fuego, no seé queé cantidad, cuaé ntos metros de altura… Dicen para identificar
que en el suelo hay gas… Y el mismo han hecho en el [MGR]X-3 (entrevista a BT,
presidenta de ASOGAPO).

Ella, en cambio, enfatizoé la contribucioé n de las petroleras a la deforestacioé n de la zona,


afirmando que sus proyectos de reforestacioé n muchas veces no surten efecto.
Es importante senñ alar que toda la regioé n chaquenñ a se encuentra en un proceso de
desertificacioé n, lo que no es de ninguna manera confinada a las aé reas de la actividad de
hidrocarburos. Lo que revelan estos comentarios es el grado en que las preocupaciones
de la poblacioé n local sobre los impactos ambientales se relacionan con sus propios
medios de vida y experiencias del cambio ambiental.
Si bien estos ejemplos demuestran un cierto nivel de ansiedad sobre la actividad
petrolera como un factor contribuyente a la sequíéa, no hay evidencia de que estas
preocupaciones se convierten en una participacioé n activa en la regulacioé n ambiental por
la poblacioé n ganadera de Itika Guasu. Las razones son varias. Primero, podríéamos
especular que la falta de certeza acerca de los impactos de la actividad petrolera
(relativo a otros factores ambientales) dificulta su expresioé n como demandas de
regulacioé n. Segundo, los ganaderos que viven en el aé rea del campo Margarita son pocos
y los impactos directos de la actividad gasíéfera afecta sobre todo a las comunidades
guaraníées. Tercero, la ASOGAPO ha asumido un papel pasivo en la políética local desde el
2009, debido a la creciente influencia políética del sector campesino y la derrota de los
partidos tradicionales. Cuarto, los ganaderos no cuentan con los mismos derechos que
las comunidades indíégenas, que tienen derecho a ser compensados de forma colectiva
por impactos socio-ambientales de la actividad de hidrocarburos en su territorio. 21
Sin embargo, las entrevistas permiten divisar una razoé n maé s importante para explicar la
deé bil expresioé n de las preocupaciones ambientales de la poblacioé n local no indíégena: en
el contexto de negociaciones con el Estado y las empresas extractivas, otras demandas,
de caraé cter no ambiental, son de prioridad para la poblacioé n local. Asíé, por ejmplo. los
actores entrevistados –el Estado local, las empresas y los dirigentes ganaderos–
reportaron que las consultas pué blicas, realizadas previa a la otorgacioé n de la licencia
ambiental (ver graé fico 4), a pesar de representar un espacio idoé neo para expresar las
preocupaciones ambientales, tienden a ser dominadas por un conjunto de demandas
locales no ambientales, tales como el empleo local, los proyectos de infraestructura u
otros beneficios econoé micos. El informante de la empresa de consultoríéa ambiental
describioé el estilo tíépico de la negociacioé n.

Ellos [la poblacioé n local] agarran, van a la consulta pué blica: “perfecto el proyecto”.
Igual que los indíégenas, esperan cuaé nto se van a invertir, por decir que el proyecto
cuesta cincuenta millones de doé lares. “Ah ya,” [dicen y] despueé s ya hacen sus
negociaciones con el Gobierno.

Las entrevistas tambieé n indicaron que si los impactos ambientales entran en la


negociacioé n, es para “transar” entre estos impactos y los beneficios econoé micos

21
Los acuerdos realizados con propietarios ganaderos son reservados y de acuerdo con la cantidad de
terreno afectado por la actividad hidrocarburíéfera, y no dependen en la prueba de impactos ambientales.

–19–
demandados. La Presidenta de ASOGAPO describioé que en una consulta reciente, para el
proyecto de ampliacioé n del gasoducto Villamontes-Tarija, las comunidades afectadas
presentaron quejas sobre el impacto ambiental del proyecto pero solamente “para que
la empresa tiene que retribuirles”, en este caso con la instalacioé n de una llave de gas en
cada comunidad. Las autoridades locales parecen participar en la negociacioé n de estos
beneficios. El concepto de "compensacioé n ambiental" (mencionado por el informante
del Municipio de Entre Ríéos) es interesante en este contexto, porque indica que los
actores locales imitan la demandas de compensacioé n de los pueblos indíégenas, a pesar
de que no gozan de los mismos derechos legales.

5.4.1 Actividad petrolera y desarrollo local


Al margen de estas compensaciones, los impactos ambientales negativos del desarrollo
de los hidrocarburos tienden a ser sopesados frente a sus impactos positivos. En este
sentido, es importante senñ alar que la mayoríéa de la poblacioé n local percibe la actividad
petrolera no solo como algo necesario para el desarrollo nacional, sino tambieé n como
algo positivo para la economíéa local.
Hay varias maneras en las que la poblacioé n local participa en la economíéa de los
hidrocarburos. Una es a traveé s del empleo. Segué n el informante de Repsol, la empresa y
sus subcontratistas buscan dar 20% de los trabajos a la poblacioé n local. La distribucioé n
de estos puestos, la gran mayoríéa de los cuales son de mano de obra no calificada, se
negocia a traveé s de las Organizaciones Territoriales de Base (OTB), el gobierno
municipal de Entre Ríéos y la APGIG en el caso de la poblacioé n guaraníé. Esto no lleva
necesariamente a la igualdad de oportunidades para la poblacioé n local: hay evidencia de
que los puestos de trabajo tienden ser distribuidos en primer lugar a parientes y redes
sociales de la gente que ocupan los espacios de poder, ya que la actividad de
hidrocarburos es una de las pocas fuentes de empleo en una regioé n con una alta tasa de
desempleo y subempleo.
La actividad gasíéfera tambieé n genera otras oportunidades econoé micas para la gente
local, tanto hombres como mujeres. En Puerto Margarita (Itika Guasu) hay algunas
familias que venden pescado y bebidas a los trabajadores petroleros. En Palos Blancos y
Entre Ríéos, varios negocios y comerciantes locales benefician del flujo constante de los
equipos de trabajo de las empresas y del ingreso aumentado de las familias locales. En
Palos Blancos, dos restaurantes locales se han convertido en empresas locales de
“catering”, y cocinan todas las noches para los trabajadores de varias empresas. En
ambos pueblos, una parte de los hoteles y hostales ha sido alquilada de forma semi-
permanente por empresas subcontratistas. Las entrevistas revelaron que hay
consciencia de que estos beneficios son de corto plazo y que la actividad petrolera no
representa una fuente de desarrollo econoé mico sostenible para la provincia. La mayoríéa
de los trabajadores locales tienen contratos de corto plazo y se espera que la demanda
para mano de obra no calificada –y el movimiento econoé mico maé s amplio que genera la
actividad– disminuiraé raé pidamente al terminar la expansioé n de la infraestructura
hidrocarburíéfera. Como una comerciante en Palos Blancos comentoé : “las empresas
vienen y se van, pero el pueblo sigue muerto”.
Por este tipo de reflexiones, muchos de los encuestados llegaron a la conclusioé n de que
la actividad extractivista tuvo un impacto general negativo en el desarrollo regional. Sin
embargo, en lugar de que esto sea un pretexto para dar prioridad a las preocupaciones
ambientales, parece aumentar la determinacioé n de maximizar los escasos beneficios de
la actividad de hidrocarburos, mientras esto sea posible. Un elemento central en esta

–20–
permanente negociacioé n es la distribucioé n de la renta del gas. 22 La consulta pué blica –
negociada con el Estado, a traveé s de la YPFB– es la principal oportunidad para la
expresioé n de demandas que buscan redefinir de alguna forma la relacioé n econoé mica
entre la poblacioé n local y la actividad petrolera.

6 Conclusiones
La informacioé n recogida a traveé s de las entrevistas a actores locales y extra-territoriales
reveloé que las instituciones y praé cticas de regulacioé n ambiental de los hidrocarburos en
el campo Margarita estaé n determinadas principalmente por las empresas extractivas
transnacionales que actué an segué n normas empresariales y las normas y procedimientos
nacionales, asíé como los viceministerios de medio ambiente y de hidrocarburos que
actué an en base de normas legales nacionales; y las empresas.
En este contexto, seríéa algo evidente asumir que la presioé n principal por la
implementacioé n de estaé ndares ambientales viene del Estado central pero, como hemos
visto, esto no parece ser el caso. Hay evidencia de que el Estado central carece de
capacidad, voluntad políética y presencia en el territorio para regular el impacto
ambiental de los hidrocarburos. Estas empresas, segué n sus representantes, responden
principalmente a presiones externas, que estaé n vinculadas a la existencia de poderosas
coaliciones sociales extra-territoriales a nivel internacional, compuestas por los
consumidores, las accionistas y las ONG ambientales. A pesar de estas presiones
externas, el estudio muestra la falta de una regulacioé n independiente de las empresas, la
aparente falta de auto-críética por las mismas, la poca participacioé n del gobierno local y
de la poblacioé n local apunta a la falta de un sistema eficaz de regulacioé n ambiental en el
campo Margarita.
Resulta que las coaliciones sociales a nivel subnacional podríéan desempenñ ar un papel
esencial en la aplicacioé n de normas ambientales nacionales o en la creacioé n de
instituciones alternativas. Sin embargo, parece que, hasta ahora, la poblacioé n local de
municipio de Entre Ríéos no ha asumido un papel significativo en la regulacioé n
ambiental, ni siquiera en la medida en que se preveé en las normas legales. Tampoco hay
evidencia de que esteé n emergiendo coaliciones sociales interesadas en, o capaces de
exigir, la creacioé n de nuevas instituciones ambientales.
La razoé n fundamental de esto parece ser que las coaliciones sociales no surgen o no se
movilizan en torno a las preocupaciones ambientales. En el contexto de los cambios
políéticos recientes, las coaliciones sociales en Tarija se encuentran en un proceso de
transformacioé n. Este es el resultado de articulaciones complejas y cambiantes entre las
demandas sectoriales y locales, y los diferentes proyectos políéticos del gobierno del
Movimiento al Socialismo (MAS) y las eé lites regionales (Cortez 2010). Aunque la
identificacioé n de estas coaliciones sociales no era el objetivo principal de esta
investigacioé n, lo que se puede decir es que su formacioé n parece ser impulsada
principalmente por las expectativas de los diversos sectores sociales por acceder a estos
beneficios de la actividad hidrocarburíéfera de manera directa o indirecta.

22
Aunque existen reclamos departamentales de una mayor parte de la renta nacional de gas, su queja
principal trata de la distribucioé n de la renta petrolera dentro del Departamento. Tras un conflicto de
líémites entre Entre Ríéos y los municipios chaquenñ os, el 45% de los recursos de regalíéas y del Impuesto
Directo a los Hidrocarburos del campo Margarita es entregado a la provincia Gran Chaco y no a Entre Ríéos.
La frustracioé n es mayor en las comunidades maé s cercanas a la actividad petrolera que han histoé ricamente
recibido poca inversioé n del municipio.

–21–
Esto tiene una serie de efectos. En primer lugar, significa que los espacios locales donde
se discuten los impactos de la actividad de hidrocarburos, tales como la consulta
pué blica, tienden a ser dominados por la expresioé n de demandas relacionadas con la
distribucioé n de los beneficios. En segundo lugar, el deseo de maximizar los beneficios da
lugar a una competencia entre los sectores, lo que hace difíécil la formacioé n de
coaliciones de composicioé n social amplia que sean capaces de asumir un papel en la
regulacioé n ambiental de los hidrocarburos. Estas divisiones sectoriales se ven
acentuadas por la existencia de derechos de base eé tnica en el contexto de la extraccioé n.
De la misma manera, la lucha políética entre el gobierno central del MAS y las eé lites
departamentales sobre la distribucioé n nacional de la renta petrolera, impide una
coordinacioé n eficaz entre el Estado central y autoridades subnacionales. Como hemos
visto, esto se traduce en la falta de implementacioé n de las normas nacionales de
regulacioé n ambiental, que preveé n la participacioé n del estado local y departamental.
En el caso de la APG IG, en tanto presenta un ejemplo de innovacioé n institucional y
alianzas a traveé s de diferentes escalas geograé ficas, su falta de aliados locales y su
relacioé n conflictiva con el Estado central se constituyen en limitaciones en cuanto a su
capacidad de participar en la regulacioé n ambiental de forma efectiva y continua.
Tambieé n es importante reconocer que el derecho legal de compensacioé n puede ser leíédo
como una invitacioé n abierta a transar entre los impactos ambientales y los beneficios
econoé micos. Hasta queé punto esto debilita o reorienta demandas de regulacioé n
ambiental es una pregunta abierta.

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–23–