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Migración y seguridad ciudadana: reflexiones a partir de los mandatos de la VI

Cumbre de las Américas

William Lacy Swing


Director General, Organización Internacional para las Migraciones (OIM)

¿Cómo incide la migración en la seguridad ciudadana en las Américas? ¿Cómo incide la


seguridad ciudadana en la migración que se da en la región? A continuación se presentan
algunas reflexiones a partir del trabajo y experiencia de la OIM y de los mandatos y
declaraciones generadas en el marco de la VI Cumbre de las Américas.

¿Cómo incide la migración en la seguridad ciudadana?

Una respuesta adecuada a esta pregunta requiere partir de la premisa de que los flujos
migratorios, en tanto movimientos de personas, no representan por sí mismos un riesgo
para la seguridad ciudadana. Varios argumentos desmienten la validez de posturas que
responsabilizan a las personas migrantes del deterioro de la seguridad y promueven el
endurecimiento de las políticas y acciones en materia migratoria:
 La gran mayoría de las personas migrantes no delinquen. Los registros
criminales de los países de la región son claros en este sentido.
 Las estadísticas disponibles indican que las personas migrantes no presentan
una incidencia delictiva significativamente superior a la de los nacionales.
 Los datos confirman que no hay relación evidente entre la presencia de
personas migrantes y mayores índices de inseguridad.

Por estas y otras razones, es claro que no es atribuible a las personas migrantes la
situación de inseguridad que existe en partes de la región y que las políticas que
restringen y criminalizan a la migración y a las personas migrantes, pretendiendo así
mejorar la seguridad ciudadana, se sustentan en una relación causa-efecto errada y
contraria a los derechos humanos. Antes bien, estas posturas generan discriminación y
exclusión y pueden servir como justificante para violaciones de los derechos de las
personas migrantes.

Es necesario entonces que desde el ámbito regional se sigan impulsando iniciativas que
combatan la criminalización y discriminación de las personas migrantes. Sólo así se
podrá cumplir uno de los mandatos derivados de la VI Cumbre de las Américas: superar
la marginación y la victimización que viven las personas migrantes y proteger sus
derechos humanos, independientemente de su situación migratoria. En este sentido, la
OIM ha contribuido al combate de los mitos y posturas que criminalizan la migración y a
las personas migrantes, realizando intervenciones preventivas de conflictos y
promoviendo una mayor integración de las personas migrantes.

Si bien existe una relación entre migración y seguridad ciudadana, ésta es indirecta y no
se da bajo todas las circunstancias. La migración puede incidir indirectamente en la
seguridad ciudadana, por ejemplo, en dos casos muy concretos:
 La migración de personas que huyen de la justicia. En la medida en que estas
personas cumplen su cometido, ello puede tener un impacto en la seguridad
ciudadana al generar, en el mediano y largo plazo, impunidad.
 La migración de personas cuyo propósito es delinquir en el país al que se dirigen.
Ésta incluye desde personas que pretenden cometer delitos menores, hasta
personas ligadas al crimen organizado que se desplazan para traficar armas,
municiones, drogas y migrantes; blanquear dinero; tratar personas; cometer
fraudes o actos terroristas, entre otros.

En las Américas, como en cualquier parte del mundo, la movilidad de estas personas se
da entre todos los países. El mejoramiento de las capacidades de detección en las
fronteras de personas que huyen de la justicia o pretenden delinquir, exige la cooperación
bilateral, subregional, regional e internacional, así como la generación y el uso de
información relevante y oportuna, y la coordinación interinstitucional, tal y como ha sido
señalado durante la VI Cumbre. Precisamente por ello, la OIM ha coadyuvado en la
región a restringir la movilidad de estas personas, mediante el fortalecimiento de las
capacidades de las autoridades migratorias y fronterizas, proveyendo capacitación y
herramientas técnicas y tecnológicas para detectar, por ejemplo, pasaportes y documentos
de viaje falsos y alterados, así como tratantes de personas y traficantes de migrantes.
Asimismo, la OIM trabaja en el desarrollo e instalación de sistemas tecnológicos
automatizados de registro y análisis de entradas y salidas y, a través de su trabajo en
diferentes plataformas y mecanismos regionales y subregionales promueve la generación
y el intercambio de datos e inteligencia migratoria entre los países de las Américas.

¿Cómo incide la seguridad ciudadana en la migración?

La respuesta a esta pregunta cobra especial interés hoy en día para la región,
principalmente debido al hecho de que la seguridad ciudadana tiene impactos directos en
la migración y en las personas migrantes.

La incidencia directa

La inseguridad ciudadana se ha convertido, en forma creciente, en un factor de expulsión


de migrantes en la región. Al desplazamiento que tiene como causa la presencia de
grupos armados que se apoderan de las tierras, bienes y de la libertad de las personas y
que controlan comunidades enteras, se ha sumado más recientemente el desplazamiento
de personas, en algunas partes de la región, provocado por la extorsión y violencia de
bandas delincuenciales.

La merma en la seguridad provocada por estas bandas, genera inestabilidad en las


familias y personas, aún y cuando estas personas no sean víctimas directas de sus delitos.
Así, muchas personas deciden migrar hacia comunidades más seguras. Se presenta
entonces una causalidad directa entre delincuencia, inseguridad ciudadana y migración.

¿Qué hacer con estos flujos? Para las comunidades y países de origen es necesario
mejorar la seguridad de las personas. Para los países de destino, la pregunta aguarda
respuesta. Si bien una respuesta humanitaria, que coloque en el centro a los individuos,
resulta natural en los casos de personas que han sido víctimas directas de estas bandas, en
el caso de los migrantes cuyo desplazamiento responde a un clima generalizado de
inseguridad y no a una agresión directa, la respuesta amerita mayor reflexión.

El bajo nivel de seguridad ciudadana, en algunos casos, también está determinando las
características de los flujos migratorios. La inseguridad en ciertas comunidades
fronterizas ha significado, por ejemplo, el cambio de rutas y de características de la
movilidad de las personas y violenta su derecho humano al libre tránsito. Éste es uno de
los grandes retos que enfrenta la región.

La incidencia indirecta

La seguridad ciudadana incide en la migración y en los y las migrantes también en forma


indirecta. Bajo ciertas condiciones, la inseguridad puede impactar en mayor medida a las
personas migrantes, esencialmente cuando el contexto o sus propias características
personales, asociadas a su movilidad, las hacen más vulnerables. Algunos ejemplos
ilustran esta causalidad indirecta:

 Los altos niveles de impunidad y la diversificación de las actividades del crimen


organizado en la región han significado, entre otras cosas, que su participación en
delitos como el tráfico ilícito de migrantes y la trata de personas esté aumentando.
Así, bandas que en sus orígenes se dedicaban al trasiego de armas, drogas y
lavado de dinero, han incursionado en el tráfico ilícito de migrantes y en la trata
de personas y en partes de la región en el secuestro y extorsión de migrantes. El
status migratorio irregular de los y las migrantes les hace más vulnerables, pues
muchos temen a las autoridades y prefieren mantenerse en la clandestinidad antes
de correr el riesgo de ser deportados o revictimizados si denuncian.
 La migración de niños y niñas migrantes no acompañados, al igual que la de
mujeres migrantes, por sus propias características personales, asociadas al
contexto actual de criminalidad, les hace especialmente vulnerables a ciertos
delitos, por ejemplo, a ser víctimas de explotación infantil, adopción ilegal, trata
de personas y violencia sexual, en particular por parte del crimen organizado. La
VI Cumbre ha coincidido con este diagnóstico y por ello ha instruido fortalecer
los esfuerzos regionales para prevenir el tráfico ilícito de migrantes y la trata de
personas −en particular de mujeres, niños, niñas y adolescentes− y promover la
cooperación de los Estados con ese fin.
 En el contexto actual de buena parte de las Américas, caracterizado al mismo
tiempo por importantes volúmenes de migrantes retornados y fuerte presencia de
la criminalidad organizada, la gran cantidad de migrantes retornados
involuntariamente que cuentan con antecedentes criminales1 puede tener
implicaciones para la seguridad. Estas personas suelen enfrentar mayores
dificultades para reintegrarse a sus comunidades de origen, pues les es sumamente
complicado encontrar trabajo, evitar la discriminación, readaptarse a la cultura y
1
Sólo entre 2007 y 2010, fueron deportados desde Estados Unidos hacia otros países de las Américas casi
medio millón de migrantes que habían sido convictos en aquel país.
alejarse de conductas violentas. Ante ello, corren mayor riesgo de ser vulnerados
o de ser captados por el crimen organizado.

La OIM concentra precisamente gran parte de su labor al objetivo de coadyuvar para que
las personas migrantes vulnerables (en particular los niños, niñas y adolescentes no
acompañados, las mujeres y las víctimas de trata de personas) reciban la protección y
asistencia que requieren para garantizar sus derechos humanos. Para ello, entre otras
cosas, promueve la cooperación interinstitucional, así como binacional, subregional y
regional. Asimismo, realiza actividades de sensibilización a las autoridades, promoviendo
los derechos de personas migrantes y el establecimiento de marcos regulatorios y
mecanismos de respuesta para brindar protección y asistencia a estas personas y
eventualmente favorecer su reintegración. De igual manera promueve el empoderamiento
de las personas migrantes, incluidas aquéllas en situación migratoria irregular, para
promover la denuncia y su acceso a la justicia en caso de violaciones a sus derechos.
Asimismo trabaja en la reintegración de víctimas, facilitándoles capacitación y
oportunidades.

La VI Cumbre: avances y desafíos

La experiencia que la OIM ha recabado a partir de su trabajo en las Américas y en todo el


mundo, nos permite afirmar que las soluciones para combatir los embates del crimen
organizado transnacional y la inseguridad ciudadana no pueden venir de un solo país o
solamente desde los gobiernos, ni desde enfoques tradicionales que colocan al Estado en
el centro y que ubican a la persona en segundo plano, dedicando pocos esfuerzos a
atender la protección de las personas y priorizando en la represión del delito.

Es fundamental que el proceso de implementación de los mandatos de la VI Cumbre de


las Américas transversalice en forma efectiva el tema migratorio. En este sentido, es
esencial que tome debida cuenta de las particularidades de las personas migrantes y las
relacione con el contexto actual, a fin de tomar acciones que aborden sus
vulnerabilidades. Para ello, es fundamental tener en cuenta, entre otras cosas, las
siguientes particularidades de las personas migrantes: su movilidad, las características,
medios y fines de su movilidad, la accesibilidad a redes de apoyo en los países de tránsito
y destino, su pasado en los países de destino, su experiencia a lo largo del proceso
migratorio (incluyendo si han sido víctimas o no de delitos) y la eventual disponibilidad
de oportunidades al retorno. Es importante visualizar también durante este proceso de
implementación a otras poblaciones migrantes vulnerables, como los migrantes
retornados voluntaria o involuntariamente y aquéllos que han sufrido delitos durante su
proceso migratorio como asaltos, extorsión y secuestro.

Asimismo, es necesario relacionar las particularidades de las personas migrantes con el


contexto que enfrentan, por ejemplo, su criminalización en algunos países. En este mismo
sentido, es claro que una de las mayores amenazas es que el crimen organizado en la
región consolide los delitos cometidos en contra y a costa de los migrantes como parte de
sus actividades delincuenciales cotidianas. Es preciso enviar señales claras de que la
región une sus esfuerzos para combatir de manera resuelta el delito y que está dispuesta a
luchar con igual decisión en favor de la seguridad y de los derechos humanos de todas las
personas, incluidas las migrantes y principalmente de las más vulnerables, sin importar su
status migratorio.

De ahí la enorme importancia de los mandatos acordados en la VI Cumbre de las


Américas, los cuales señalan con gran claridad el compromiso de los países de la región
por avanzar decididamente, de manera coordinada, en la lucha contra la trata de personas
y el tráfico ilícito de migrantes, en particular de niños, niñas, adolescentes y mujeres, así
como de luchar contra la marginalización y victimización de las personas migrantes. Este
enfoque coincide en buena medida con los compromisos, objetivos y visión de la OIM y
es por ello que la organización reafirma su compromiso de cooperación para alcanzar
dichos mandatos, poniendo a la disposición de los países de las Américas sus capacidades
y experiencia en la región.

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