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Universidad Modular Abierta

Catedrático: Licenciado Antonio Wilfredo Orellana Recinos

Materia: Derecho Civil V Contratos

Tema: Contratos de Prenda

Estudiante:

María Del Carmen Pérez Delgado

José Luis Zaldivar Valle

Fecha de Entrega: jueves 18 de mayo de 2017

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Contenido
INTRODUCCIÓN ..................................................................................................... I

OBJETIVOS ........................................................................................................... III

CONTENIDO ........................................................................................................... 1

SEGÚN DOCTRINA ................................................................................................ 1

SEGÚN CODIGO CIVIL .......................................................................................... 1

NOCIÓN DE PRENDA ............................................................................................ 1

EL DERECHO REAL DE PRENDA ......................................................................... 2

PARTES QUE INTERVIENEN EN EL CONTRATO DE PRENDA .......................... 9

CAPACIDAD DE LAS PARTES QUE INTERVIENEN ............................................. 9

CAPACIDAD DE LAS PARTES PARA CELEBRAR EL CONTRATO ................... 10

OBLIGACIONES QUE PUEDEN CAUCIONARSE CON PRENDA ....................... 11

CARACTERES JURIDICOS.................................................................................. 11

CRÍTICAS Y OPINIONES ..................................................................................... 12

CAPACIDAD PARA CONSTITUIR LA PRENDA................................................... 14

PRENDA SOBRE CRÉDITOS .............................................................................. 16

EXTENSIÓN DE LA PRENDA .............................................................................. 17

POSESIÓN DEL BIEN PRENDADO POR EL ACREEDOR O UN TERCERO ..... 17

JURISPRUDENCIA DE LA PRENDA CIVIL .......................................................... 18

REALIZACIÓN DE LA PRENDA ........................................................................... 18

i
Venta de la Prenda ................................................................................................ 19

Reglas de Imputación del Precio Alcanzado en la Venta ...................................... 20

Pago de la Deuda y Devolución de la Prenda ....................................................... 20

Forma como se perfecciona la prenda de créditos ................................................ 21

Imposibilidad de constituir prenda sobre cosas embargadas. ............................... 21

Bienes susceptibles de darse en prenda ............................................................... 22

Imposibilidad de constituir prenda civil sobre bienes futuros. ................................ 24

REQUISITOS EXTERNOS DE LA PRENDA CIVIL. ............................................. 26

Caso de la prenda tácita. ...................................................................................... 27

SOLEMNIDADES .................................................................................................. 28

OBJETO ................................................................................................................ 29

DERECHOS Y OBLIGACIONES EN EL CONTRATO DE PRENDA .................... 29

EXTINCIÓN DE LA PRENDA................................................................................ 32

CONCLUSIONES.................................................................................................. 34

Bibliografía ............................................................................................................ 35

ii
INTRODUCCIÓN
El objetivo del presente trabajo es conocer a fondo el tema de las garantías
relacionadas al derecho privado, más propiamente dicho el Derecho Civil, ya que
en particularmente enfocaremos nuestra atención hacia la garantía de prenda, en
nuestro ordenamiento jurídico descansa sobre la base que sólo la ley puede crear
derechos reales.

Es menester en la vida moderna, poseer una buena imagen de record crediticio,


que es el las puertas para adquirir un bien.

Es de todos conocidos que en tiempos anteriores, las cosas eran diferentes, pues
bastaba aún con la palabra de honor y había que respetarla, y otra vece existía
algún tipo de garantía personal, nunca real, en base a los mismos procedentes.

En la actualidad, si bien es cierto todavía existe muchas personas en las cuales se


puede confiar, como respaldo a la palabra es necesario presentar algún tipo de
garantía real o materia a la misma, como manera más efectiva de ejercer el cobro
en caso de que suceda algún imprevisto, es por eso que el hombre tuvo la necesidad
de idear algún tipo de aval más apreciable al tacto que al corazón, para desarrollar
sus actividades diarias en cualquier aspecto de la vida.

En el contexto descrito y en materia de derechos reales de garantía, la prenda es


prácticamente la única institución que ha experimentado cambios significativos en
nuestra legislación.

Ello se debe en nuestra opinión, a dos motivos; en primer lugar porque dentro del
concepto de bien mueble y por tanto, susceptible de ser objeto de prenda, caben
todos los bienes materiales e inmateriales que el intelecto humano es capaz de
crear, lo que no ocurre con los bienes raíces, cuya definición es más bien cerrada.

Por consiguiente, -pero descartando los inmuebles por destinación y cualquiera otra
ficción jurídica-, si todo aquello que no puede ser catalogado como bien raíz ha de
ser forzosamente un bien mueble, es indudable que la posibilidad de realizar
contratos sobre los bienes muebles, es infinita.

I
En segundo lugar y como consecuencia de lo anterior, resulta que la prenda es la
garantía destinada a ser la más utilizada, en especial por la pequeña industria y el
comercio, sector productivo que sufre de desprotección endémica en nuestro país,
todo lo cual da origen a la necesidad que la institución tenga una evolución a la par
con el desarrollo de la actividad económica y las nuevas formas de contratación que
van surgiendo.

Desde la prenda del Código Civil hasta nuestros días, existen dos cambios
importantes en materia de prendas: el primero, con la aparición de las primeras
prendas sin desplazamiento y la otra clase que se trata de una prenda con
desplazamiento. Las dos primeras ponen de relieve dónde se concentraba la
actividad productiva.

II
OBJETIVOS

Objetivos Generales:

Conocer la garantía prendaría, con todas sus características, sus elementos,


apreciar la utilidad que tiene en la vida práctica y entender perfectamente el
funcionamiento de la prenda, para respaldar los créditos otorgados.

Objetivos Específicos:

 Definir el tipo de contrato de prenda y su clasificación dentro del Derecho


Civil
 Describir los caracteres jurídicos y su objeto
 Identificar las partes que intervienen en el contrato de prenda
 Conocer la (s) manera de extinguir el contrato prendario

III
CONTENIDO
SEGÚN DOCTRINA
Contrato y derecho real por los cuales una cosa mueble se constituye en garantía
de una obligación, con entrega de la posesión al acreedor y derecho de éste para
enajenarla en caso de incumplimiento y hacerse pago con lo obtenido. La cosa
sujeta a este contrato y derecho real. Alhaja, mueble o enseres domésticos que se
dan para vender. Lo dado, dicho o hecho como señal o prueba de algo. Toda
garantía o seguridad, aun espiritual; como la palabra, promesa o juramento.
Cualidad, dote, mérito. Ser muy querido.

Alessandri y Somarriva, nos establecen que la prenda es un derecho real, que recae
sobre un mueble, que queda en poder del acreedor para garantizar el cumplimiento
de una obligación.

SEGÚN CODIGO CIVIL


Art. 2,134CC.- por el contrato de empeño o prenda se entrega una cosa mueble a
un acreedor para la seguridad de su crédito.

Según el Art. 567CC el contrato de prenda es un derecho real.

NOCIÓN DE PRENDA
Es fundamentalmente importante al iniciar este estudio, y previo al análisis del
significado que tiene el vocablo “prenda”, en sus diferentes acepciones jurídicas, el
que se comprenda su raíz etimológica, con el objeto de obtener una idea clara y
general de dicho concepto, y que sirva de base para la comprensión en sus
diferentes aspectos, oportunamente a detallar.

El vocablo “prenda” se origina del latín “Pignus”, el cual a su vez se deriva del
“pugnus” que significa Puño. Dentro del lenguaje castellano la palabra prenda se
deriva del vocablo “Prehendre” que significa “Prender, asir, agarrar una cosa”. En
consecuencia se desprende que en ambas lenguas, valga decir, el latín y el
castellano, la definición de la palabra prenda, tienen como característica principal la
de pasar una cosa de unas manos a otras.

1
Establecido su origen etimológico, dentro del campo del derecho dicha figura es
utilizada en la legislación salvadoreña bajo la teoría clásica civilista, en tres
acepciones que son las siguientes:

1) La prenda como derecho real o (el derecho real de prenda).

2) La prenda como contrato.

3) La prenda como la cosa misma.

EL DERECHO REAL DE PRENDA


Al iniciar este contenido, se hace necesario dejar establecido el significado de los
derechos reales y la ubicación que tiene el derecho de prenda dentro de ellos.

Art. 567 Inc. 2 CC el derecho real es el que se tiene sobre una cosa sin referencia
a determinada persona.

Art. 567 inc.3 CC son derechos reales el de dominio, el de herencia, los de usufructo,
uso o habitación, los de servidumbre activa, el de prenda y el de la hipoteca.

Estos artículos guardan íntima relación con el siguiente articulo 667 CC.- la tradición
del de los bienes raíces y de los derechos reales constituidos en ellos, salva las
excepciones legales, se efectuara por medio de un instrumento público, en que el
tradente exprese verificarla y el adquiriente recibirla, este instrumento podrá ser el
mismo acto o contrato, y para que surta efecto contra terceros, deberá inscribirse
en el registro público de la propiedad

La legislación Civil Salvadoreña en concordancia con la Teoría Clásica


representada por Aubry y Rau, quienes definen a los derechos reales como
“Aquellos que creando una relación inmediata entre una cosa y la persona a cuyo
poder se encuentra sometida, de una manera más o menos completa, son por esto
mismo susceptibles de ser ejercidos, no solamente contra una persona determinada
sino, frente y contra todos”.

Asimismo cabe mencionar las características de los derechos reales: Son absolutos,
se ejercen contra cualquier persona y pueden, por eso, perseguirse las cosas,

2
contra cualquiera persona en donde se encuentren, por eso también los derechos
reales accesorios otorgan preferencia a su titular para pagarse en caso de concurso
de acreedores.

De tal definición se puede extraer los dos elementos esenciales de los derechos
reales, de la siguiente manera:

a) El sujeto activo o titular del derecho que tiene el poder de aprovechamiento de la


cosa, ya sea en forma total o parcial, nos encontramos frente a un aprovechamiento
total en el caso de la propiedad, pues éste no sólo puede usar la cosa, sino inclusive
destruirla por ese vínculo que directo y sin referencia a otra persona el propietario
ejerce sobre la cosa.

Se habla de poder de aprovechamiento parcial de la cosa, que puede ser mayor o


menor según el derecho real de que se trate cuando la persona titular de un derecho
real está facultada en su relación inmediata sobre la cosa para ejercer derechos
limitados sobre la misma, por ejemplo: el derecho real de uso y habitación, que
como su nombre lo indica es el derecho única y exclusivamente de uso y habitación
que su titular ejerce directamente sobre la cosa, aquí también quedan incluidos el
derecho de usufructo, la prenda y la hipoteca.

b) La cosa objeto del derecho real que debe ser siempre determinada, individual y
específica, esto se debe a que el derecho real tiene siempre por objeto garantizar
el hecho de la posesión, que es necesariamente concreto y que sólo puede existir
tratándose de una cosa determinada en género y especie.

Clasificación de los derechos reales

Retomando la clasificación que hacen los maestros Alessandri y Somarriva, se


tienen dos criterios los cuales se aprecian en el cuadro sinóptico a continuación.

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CUADRO SINÓPTICO DE LOS DERECHOS REALES

CRITERIOS DIVISIÓN SUBDIVISIÓN EJEMPLO

1.1. Principales o Materiales. El dominio, el usufructo


1. CRITERIO y la Servidumbre.

1.2. Accesorios o Formales. La Prensa y la hipoteca.

2.1. Derecho de Dominio o 2.2.1. Derechos Reales Copropiedad y el de


similares. de Goce. herencia.

2.2.2. Derechos Reales


2. CRITERIO 2.2. Derechos limitados de de Garantía. - Usufructo
dominio o de cosa ajena. - Servidumbre

- La Prenda
- La hipoteca

El Primer Criterio que atiende, si los referidos derechos son principales o accesorios
a un derecho de crédito, y se dividen en principales o materiales, ejemplo: el
dominio, el usufructo y la servidumbre; y los accesorios o formales, ejemplo: la
prenda y la hipoteca.

El segundo Criterio de clasificación toma como punto de referencia el dominio,


agrupando por un lado el derecho de dominio y los derechos reales similares a
éstos, como el de copropiedad y el de herencia, y por el otro, los derechos limitados
de dominio o sobre cosa ajena, subdividiéndose este segundo grupo en derechos
reales de goce y derechos reales de garantía.

Los derechos reales de goce, contienen la facultad de uso y goce de la cosa, siendo
su finalidad el aprovechamiento de la misma, ejemplo: usufructo y servidumbre. Los
derechos reales de garantía en cambio, no confieren a sus titulares el uso y goce
de la cosa ajena, facultando la utilización indirecta de la cosa, esta no representa
para aquellos sino un mero instrumento o medio para obtener dinero, la finalidad de
los derechos de garantía es simplemente asegurar la ejecución de una obligación,
ejemplo: la prenda y la hipoteca.

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Prerrogativas de los derechos reales

El derecho real es absoluto, porque puede oponerse a todos y así, a cualquier


persona puede exigírsele que no turbe el ejercicio del derecho de dominio y en caso
de que se le viole, la Ley le concede al titular una acción real.

Del carácter absoluto de derecho real y por afecta a la cosa misma, derivan las
prerrogativas de éste. El derecho real protege la posesión del titular con respecto a
la cosa cualesquiera que sean las manos en que ella se encuentre. Estas
prerrogativas se traducen en el derecho de persecución y en el derecho de
preferencia.

El derecho de persecución, es definido por la doctrina como la prerrogativa del titular


del derecho real para perseguir su ejercicio sobre la cosa misma sometida a él y
contra todo poseedor o detentador de ella.

El derecho de preferencia, es definido como la prerrogativa en virtud de la cual, el


titular de un derecho real puede excluir por lo que se refiere a la cosa objeto de su
derecho, a todos aquellos que sólo tienen un derecho de crédito o que no tienen
más que un derecho real de fecha posterior.

Enumeración de los derechos reales

En doctrina se discute si los derechos reales se circunscriben en su número


(números clausus) a los que establece la legislación o si pueden crearse por los
particulares derechos reales fuera de los que figuran en los textos legales (númerus
apertus).

Muchos autores se inclinan a la teoría del númerus apertus, pero otros como Planiol
se pronuncian por el númerus Clausus o cerrado, porque se arguye que las leyes
que determinan el derecho de propiedad inmueble afectan a la organización social
del país, que no puede quedarse sometida a la libertad contractual.

Al respecto la legislación civil del país, en el Artículo 567 Inc. 3º CC dice: “Son
derechos reales el de dominio, el de herencia, usufructo, uso o habitación, los de
servidumbres activas, el de prenda y el de hipoteca”.

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La redacción de la disposición anterior, deja de manifiesto que lo preceptuado no
es taxativo, pues no dice que los derechos reales son los que enumeran el artículo,
sino que los enumerados son derechos reales, es decir tiene la calificación de
derechos reales, dejando abierta la posibilidad para otros derechos reales fuera de
los comprendidos en el artículo citado.

La prenda como contrato

El Código Civil Salvadoreño, regula el contrato de prenda dentro del Libro Cuarto,
Título XXXVII, a partir del artículo 2,134 CC. Para efecto de la presente
investigación, se hace necesario hacer un breve estudio de esta figura civil, para
que en la mayor medida posible constituya un complemento en el estudio del
contrato de prenda en el derecho mercantil con la finalidad de dejar sustentada la
investigación de éste último.

Características del contrato de prenda

Adentrándonos a la regulación jurídica que tiene el contrato en comento, podemos


partir diciendo, que la mayor parte de tratadistas le atribuyen ciertas características
al contrato de prenda que se enumeran de la siguiente manera:

La Prenda es un Contrato

Capitant, define el contrato diciendo que es “el acuerdo de voluntades entre dos o
más personas, con el objeto de crear entre ellas vínculos de obligaciones”, al
respecto, para que el contrato de prenda tenga existencia en la vida jurídica debe
mediar el acuerdo de voluntades entre deudor y acreedor. De parte del deudor la
voluntad de dar un bien mueble en garantía del cumplimiento de una obligación
principal y del lado del acreedor, la voluntad de aceptar un bien mueble para
garantizar su crédito.

Aclarando, que no siempre el deudor es la persona que constituye la prenda, sino


que cabe la posibilidad de que un tercero ajeno al vínculo obligacional principal,
constituya la prenda. Tal facultad se encuentra plasmada en el Art. 2,138 C.C., que

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dice: “La prenda puede constituirse no sólo por el deudor sino por un tercero
cualquiera, que hace este servicio al deudor”.

La Prenda es un Contrato Unilateral

La Unilateralidad en un contrato, se manifiesta en relación a las partes que resultan


obligadas de la relación jurídica que surge entre acreedor y deudor. El Art. 1,310
C.C., señala: “El contrato es unilateral cuando una de las partes se obliga para con
otra que no contrae obligación alguna; y bilateral cuando las partes contratantes se
obliguen recíprocamente”.

Armonizando con la doctrina, resulta entonces que el contrato de prenda es un


contrato unilateral, por cuanto de éste nacen obligaciones sólo para una de las
partes, valga decir, el acreedor prendario, y la principal obligación de éste es la de
restituir la cosa dada en prenda cuando le ha sido satisfecho su crédito, de tal forma
que la persona que constituye la prenda no queda obligada por el contrato de
prenda.

No obstante lo anterior, si bien el constituyente de la prenda no contrae obligación


alguna, esto no impide para que a vía de consecuencia en el cumplimiento de este
contrato, pueda resultar obligado el constituyente, lo cual más adelante se estudiará.

La Prenda es un Contrato Real

La característica principal en este tipo de contratos es que para que éste quede
perfeccionado se requiere la entrega material de la cosa a manos del acreedor,
ejemplo el comodato, el depósito, la anticresis y la prenda.

Esta característica, en el contrato de prenda se encuentra plasmada en el Art. 2,134


Inc. 1º C.C., que a la letra dice: “Por el contrato de empeño o prenda se entrega una
cosa mueble a un acreedor para la seguridad de su crédito”. Más adelante se ratifica
lo anterior en el Art. 2,136 C.C., que literalmente expresa: “este contrato no se
perfecciona sino por la entrega de la prenda al acreedor”.

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Los tratadistas al respecto sostienen que esta entrega sirve para dar publicidad al
contrato, lo cual constituye un factor determinante y de gran eficacia de la garantía
prendaria.

La Prenda es un contrato Accesorio

La prenda constituye un contrato accesorio, ya que siempre supone una obligación


principal de la cual depende, en otras palabras, la prenda es un contrato de garantía
y para existir requiere de una obligación principal.

Vale decir, que como consecuencia de esta accesoriedad, si el contrato o la


obligación que garantiza son nulos, también será nula la prenda y no podrá subsistir.
Lo que afecta a la obligación principal afecta a este contrato accesorio. Asimismo,
toda modalidad (plazo, condición o modo) que afecte a la obligación principal,
también afecta a la prenda, ya que ésta sigue todas las variaciones y
particularidades del contrato principal que garantiza.

La Prenda es un Contrato Indivisible

La indivisibilidad de este contrato se puede observar en dos aspectos:

1. La indivisibilidad, referida a que el deudor no puede recobrar en parte la prenda,


mientras no haya satisfecho íntegramente la deuda. Esta comprende, capital e
intereses y los gastos necesarios en que haya incurrido el acreedor para la
conservación de la prenda y además los perjuicios que haya ocasionado la tenencia
de ella. Art. 2,146 C.C.

2. La indivisibilidad de la prenda, con la concurrencia de los herederos, ya sea del


acreedor prendario o del deudor pignoraticio. Esta situación se encuentra regulada
en el Art. 2,155 C.C., que literalmente dice: “El heredero que ha pagado su cuota de
la deuda, no podrá pedir la restitución de una parte de la prenda, mientras exista
una parte cualquiera de la deuda; y recíprocamente, el heredero que ha recibido su
cuota del crédito, no puede remitir la prenda, ni aún en parte, mientras sus
coherederos no hayan sido pagados”.

La Prenda es un Título de Mera Tenencia


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La mera tenencia de una cosa, no faculta al que la detenta para disponer de ella,
sino para conservarla y restituirla en el tiempo convenido.

Sin embargo, excepcionalmente el acreedor prendario, puede previa autorización


del deudor pignoraticio, servirse de la prenda. En tal sentido las obligaciones que
este acreedor contraerá son las del mero depositario, Art. 2,145 C.C.

PARTES QUE INTERVIENEN EN EL CONTRATO DE PRENDA


En el contrato de prenda intervienen dos personas, ellas son: a) El acreedor
prendario que es el titular del derecho real de prenda y titular a la vez, del crédito
que con dicha prenda se garantiza y b) El deudor prendario: que no es más que la
persona que ha constituido el derecho real de prenda, quien simultáneamente
puede ser el deudor de la obligación principal, porque el art. 2133 C.C. que se
garantice con prenda una obligación ajena.
En cuanto a la capacidad de los contratantes, el art. 2137 C.C. establece que para
empeñar una cosa, la persona debe tener facultad para enajenarla, con lo cual no
está indicando que para verificar este contrato se requiere únicamente la capacidad
general para obligarse, contenida en los arts. 1317 y 1318 C.C.

CAPACIDAD DE LAS PARTES QUE INTERVIENEN


Requisitos que deben reunir los contratantes o capacidad de las partes son:

Capacidad del constituyente de la prenda

En las distintas prendas no existen grandes diferencias respecto a las condiciones


que deben tener los contratantes. La prenda civil, puede ser constituida por el propio
deudor o por un tercero, el cual en virtud del contrato de prenda no contrae
obligación personal de ninguna especie, sino que se limita a afectar un bien de su
propiedad para garantizar la obligación del deudor (o sea, sólo contrae una
obligación real). Pero cualquiera que sea el que otorgue la prenda, debe ser
plenamente capaz, y además tener la facultad de enajenar la cosa gravada, como
dice el artículo 2,137 CC, porque según lo hemos dicho, la prenda lleva en sí un
principio de enajenación.

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Capacidad del Acreedor Prendario.

Lo expuesto en el acápite anterior se refiere al deudor o al tercero garante, pero no


al acreedor prendario, a quien le basta la capacidad para obligarse, porque para él
el acto no es de disposición, sino por el contrario, adquiere una mayor seguridad
para el pago de su crédito.

Actuación de mandatarios en la celebración de la prenda.

El contrato de prenda puede celebrarse por medio de mandatario. No hay


excepciones al principio general de que los actos jurídicos, exceptuado el
testamento, pueden celebrarse o ejecutarse por medio de mandatario. El mandato
para constituir o aceptar esta garantía no está sujeto a ninguna solemnidad, y de
acuerdo al artículo 1,884 CC puede otorgarse verbalmente y aún por la
aquiescencia tácita del mandante. Con todo, para otorgar la prenda no basta el
mandato general, porque ella entraña un acto de disposición, y las facultades del
mandatario general son de mera administración. Tampoco sería suficiente para
celebrar la prenda el mandato que una persona tuviera para vender, aplicando por
analogía el artículo 1,904 CC, que excluye en tal caso la posibilidad de hipotecar.
Lo anterior se refiere al mandato para constituir la prenda, porque la facultad de
recibirla por parte del acreedor, no hay duda que está incluida dentro de los poderes
del mandatario general.

CAPACIDAD DE LAS PARTES PARA CELEBRAR EL CONTRATO


Como requisito de validez en la celebración de este contrato debe de figurar que la
persona que constituye la prenda, sea propietaria de la cosa o titular del crédito
(para el caso de dar en prenda un crédito), dado que por constituir un acto de
disposición, cobra vida aquí el aforismo jurídico que dice “Nadie puede transferir
más derechos de los que tiene”. Art. 1,317 y 1,318 CC

Cosas que se pueden dar en prenda

En el Código Civil Salvadoreño, se dice que pueden ser susceptibles de prendarse


todas las cosas muebles corporales e incorporales, excepto aquellas que por

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disposición de ley no pueden ser objeto de este contrato, ejemplo: Las cosas que
no están en el comercio, las embargadas por decreto judicial o cuyo objeto se litiga
a menos que proceda autorización judicial o el consentimiento de las partes, Art.
1,335 C.C.

Puede constituirse prenda sobre créditos, lo cual se encuentra regulado en el Art.


2,139 C.C. que dice: “Se puede dar en prenda un crédito entregando el título, pero
será necesario que el acreedor lo notifique al deudor del crédito consignado en el
título prohibiéndole que lo pague en otras manos”.

De igual manera puede ser objeto del contrato de prenda una cosa ajena, lo cual en
nuestro ordenamiento civil está permitido bajo la siguiente regla:

Con relación al dueño de la cosa: subsiste el contrato de prenda, pero mientras no


lo haya reclamado su dueño y que el acreedor haya estado de buena fe, es decir,
que ignorara el acreedor, al momento de constitución del contrato, que la cosa no
pertenecía a quien se le estaba dando en garantía, Art. 2,140 C.C.

OBLIGACIONES QUE PUEDEN CAUCIONARSE CON PRENDA


La prenda común, como le denominan los autores, sirve para caucionar toda clase
de obligaciones, cualquiera que sea su origen.

Incluso, pueden ser caucionadas con prenda las obligaciones meramente naturales,
tal como lo establece el Art. 1,343 C.C. que dice: “Valdrán las fianzas, hipotecas,
prendas y cláusulas penales constituidas por terceros para seguridad de una
obligación natural comprendida en alguna de las cuatro clases expresadas en el Art.
1,341 C.C., con tal que al tiempo de constituirlas haya tenido conocimiento de la
circunstancia que invalidaba la obligación principal”.

CARACTERES JURIDICOS
El contrato de prenda presenta los caracteres jurídicos siguientes: a) Es un contrato
unilateral: porque es de la esencia de ese contrato que únicamente resulta obligado
el acreedor prendario, consistiendo su obligación en devolver la cosa dada en
prenda una vez que se le haya cancelado la obligación principal; b) Según lo

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expresa el art. 2135 C.C., la prenda es un contrato accesorio porque para su
existencia necesita siempre de un contrato principal, c) Es un contrato real: ya que
el art. 2136 C.C., establece que la prenda se perfecciona mediante la entrega de la
cosa. Y d) Finalmente y como último de los caracteres jurídicos de la prenda,
podemos citar la de ser un contrato NOMINADO por tener su reglamentación propia
dentro de nuestra legislación.

CRÍTICAS Y OPINIONES
Encontramos, sí, innecesario en el Código Civil, el artículo 2,135, ubicado luego de
haberse definido el contrato de empeño o prenda, que prescribe que dicho contrato
supone siempre una obligación principal a la que asegura. Si bien aparentemente
se ha pretendido, a través de un artículo expreso, destacar el carácter accesorio de
la prenda, sin embargo ya estaba incorporado en el artículo anterior al referir que la
prenda se entrega para "la seguridad de su crédito".

El artículo 2,136 del Código civil está dirigido específicamente a determinar en qué
momento se constituye ·la prenda. Señala que el contrato de prenda no se
perfecciona sino por la entrega de la prenda al acreedor.

Para el Código Civil, en el que la prenda es vista desde el punto de vista contractual,
el contrato de prenda es un contrato real de manera que para perfeccionarse
necesita de la entrega de la cosa, la doctrina francesa, a partir del código
napoleónico, sigue un tratamiento similar al Código Civil, puesto que no separa el
derecho de prenda del contrato en el que las partes se han obligado a constituirla.
Considera así que cuando existe la obligación de las partes emergentes de una
convención pero sin la entrega de la cosa, no hay contrato de prenda sino· una
simple promesa de prenda.

Empero, siempre nacerá el derecho de prenda con la entrega del bien prendado, de
manera que sin el desplazamiento del bien al acreedor (o a un tercero) no existirá
jurídicamente la prenda. Este requisito tiene su sustento en la necesidad de que la
prenda se encuentre rodeada de la "publicidad" necesaria a fin de que los otros
acreedores del deudor o del propietario del objeto prendado, estén advertidos que

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ese bien está afecto directamente a un crédito cuyo cumplimiento está asegurando,
y no pretendan embargarlo o recibirlo en garantía como bien desafecto o libre de
gravamen.

Uno de los derechos que otorga la prenda al acreedor prendario es sin lugar a dudas
el Derecho de Preferencia, es decir, que el acreedor prendario al recibir un bien en
prenda recibe una garantía específica sobre ese bien, que le va a asegurar que en
caso que su deudor no cumpla con la obligación principal, responderá el bien
prendado; y si existen varios acreedores del mismo deudor, el acreedor prendario
tendrá prelación para hacerse pago de su crédito con el producto de la venta del
bien.

Consideramos una grave omisión del Código civil el que en el título relativo al
contrato de prenda no haya previsto nada al respecto, lo que obliga a recurrir a las
normas contenidas en el Título XLII del mismo Libro IV sobre Prelación de Créditos.
Dentro de estas normas encontramos el artículo 2,217CC que establece que las
causas de preferencia son solamente el privilegio y la hipoteca; siendo estas causas
de preferencia inherentes a los créditos para cuya seguridad se han establecido y
pasan con ellos a todas las personas que los adquieran por cesión, subrogación o
de otra manera. El artículo 2,218CC, prescribe asimismo que gozan de privilegio,
los créditos de la primera, segunda y cuarta clase; y el artículo 2,221 CC se encarga
de establecer que en la segunda clase de créditos se encuentra el acreedor
prendario sobre la prenda.

El Código Civil de esta manera está remitiendo a las reglas sobre concurso de
acreedores la regulación del derecho de preferencia del acreedor prendario sobre
la prenda; y ante el silencio de formalidades requeridas para la oponibilidad de la
prenda hacia los terceros, tenemos que concluir que para dicho código sólo basta
que se pruebe la existencia del contrato de prenda, que dentro de su concepción es
un contrato real perfeccionado con la entrega.

Por su parte, quedará librado a los diversos medios de prueba la determinación de


la fecha de los créditos, para poder establecer la prelación entre los diversos
acreedores.

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CAPACIDAD PARA CONSTITUIR LA PRENDA
Es indudable que en el Código Civil la prenda puede ser constituida por el propio
deudor o por un tercero ajeno a la obligación principal que se garantiza.

El Código Civil en el artículo 2,138 señala expresamente que la prenda puede


constituirse no sólo por el deudor sino por un tercero cualquiera que hace este
servicio al deudor.

Queda así perfectamente establecido este principio.

Ahora bien, puede constituir la prenda ya sea el deudor o un tercero, pero siempre
que tengan capacidad para hacerlo.

Sobre este tema, el código civil en el artículo 2,137, establece que no se puede
empeñar una cosa, sino por persona que tenga facultad de enajenarla.

En resumen, que quien constituya la prenda sea el propietario del bien y tenga
facultad para hacerlo. Debemos advertir que en ninguno caso el código define lo
que debe entenderse por enajenación, empero podemos fácilmente entender que
se refiere a la facultad de disponer y gravar el bien. Sabemos que no basta tener el
derecho de propiedad sobre un bien para poderlo transferir o gravar, puesto si bien
son potestades que surgen ordinariamente del derecho de propiedad, sin embargo
existen casos excepcionales en los que la ley las impide o limita.

Prenda sobre bien ajeno

Tema muy vinculado al anterior es el relativo a la prenda sobre bien que no es de


propiedad de quien ha constituido la prenda, sino de un tercero.

Nuestro Código Civil, parten del principio, como regla, que quien debe constituir la
prenda debe tener capacidad para enajenar y, por lo tanto, ser propietario del bien,
empero la ley no puede dejar de regular situaciones que se presentan cuando no
se ha observado esta regla.

En primer término, el artículo 2,140 CC, señala que si la prenda no pertenece al que
la constituye sino a un tercero que no ha consentido en el empeño, subsiste sin

14
embargo el contrato mientras no la reclama su dueño; a menos que el acreedor
sepa haber sido hurtada, o tomada por fuerza, o perdida, en cuyo caso el mismo
artículo nos ubica entre las normas relativas al contrato de comodato o préstamo de
uso art. 1,941 CC, es decir, que si el acreedor sabía que se trataba de una cosa
hurtada o tomada por la fuerza o perdida, deberá denunciarla al dueño, dándole un
plazo prudencial para reclamarla, bajo la sanción de responder por los perjuicios;
empero, si el dueño no la reclama oportunamente, el acreedor podrá devolverla a
quien constituyó la prenda, obviamente si se ha llegado a cumplir la obligación
garantizada con la prenda.

El artículo 2,141 CC, agrega, que si el dueño reclama la cosa empeñada sin su
consentimiento, y se verificase la restitución, el acreedor podrá exigir que se le
entregue otra prenda de valor igual o mayor, o se le otorgue otra caución
compensante, y en defecto de una y otra, se cumpla inmediatamente la obligación
principal, aunque haya plazo pendiente para el pago.

El Código nos hace mención en el artículo 2,140 CC el cual establece que subsiste
la prenda mientras no la reclama su dueño, de manera que hay que interpretar, a
contrario, que si la llega a reclamar su dueño, la prenda se extingue.

La solución para el deudor es entregar otra prenda; pero finalmente si no ofrece más
garantía, la obligación principal devendrá en exigible aunque no se hubiera vencido
el plazo. El Código le ofrece además la alternativa al deudor de otorgar una caución,
en vez de otra prenda, es decir, una suma de dinero.

Cabe señalar que la regla contenida en el código sobre el vencimiento del plazo es
la generalmente aceptada, de manera que cuando una obligación con plazo no está
respaldada por una garantía a pesar de existir obligación legal o contractual de
otorgarla, el plazo queda sin efecto. Lo que es lógico por cuanto el plazo es otorgado
en principio en beneficio del deudor, pero siempre y cuando el acreedor tenga la
certeza que el diferimiento del cumplimiento de la obligación no lo va a perjudicar,
por lo que exige una garantía de cumplimiento. De no otorgar el deudor garantía
alguna y a pesar de ello mantenerse el plazo, significaría permitir poner en peligro

15
el pago de la deuda, pudiendo el deudor mientras tanto distraer su patrimonio o
afectar sus bienes a otros créditos, en perjuicio del acreedor.

No queremos terminar el análisis de este tema, sin efectuar un comentario a la


última parte del artículo 2,156 CC. El artículo mencionado se refiere a la extinción
de la prenda, y señala que ella se produce cuando en virtud de una condición
resolutoria se pierde el dominio que el que dio la cosa en prenda tenía sobre ella;
pero el acreedor de buena fe tendrá contra el deudor que no le hizo saber la
condición, el mismo derecho que en el caso del artículo 2,141 CC o que ya hemos
comentado, es decir, que el acreedor tendrá el derecho de exigir la constitución de
una nueva prenda o la entrega de una caución, o en su defecto convertir en exigible
la obligación principal.

Claro está, que si el dominio del deudor sobre la cosa prendada ha estado sujeto a
condición resolutoria y el acreedor prendario lo conocía, queda extinguida la prenda
si se cumple la condición, puesto que se entiende que el acreedor prendario ha
recibido la cosa sujetándose a dicha eventualidad. Caso diverso es aquel en que el
deudor no lo hizo saber al acreedor, que es solucionado acertadamente por el
Código Civil forma similar al de la restitución del bien ajeno.

PRENDA SOBRE CRÉDITOS


El artículo 2,139 CC prevé que se puede dar en prenda un crédito entregando el
título pero será necesario que el acreedor notifique al deudor del crédito consignado
en el título, prohibiéndole que lo pague en otras manos.

El CC exige, para la constitución de la prenda que se entregue el título y


adicionalmente, se notifique al deudor.

Pero podemos observar que tiene un vacío acerca de la prenda sobre títulos-
valores, que obviamente tiene particularidades dentro del rubro genérico de prenda
sobre créditos.

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EXTENSIÓN DE LA PRENDA
El Código Civil, prevé en el artículo 2,146 CC la imposibilidad del deudor de reclamar
la devolución de la prenda mientras no haya pagado la totalidad de la deuda en
capital, intereses, gastos de conservación y valor de los perjuicios. Esta disposición
legal, entonces, a la vez que sirve para establecer la indivisibilidad de la prenda,
también advierte sobre su extensión, es decir, sobre los conceptos que son
garantizados por la prenda.

Podemos advertir que el Código otorga una mayor extensión a la garantía prendaria
puesto que también considera que se encuentran garantizados los perjuicios
ocasionados al acreedor por la tenencia del bien, independientemente de los gastos.

POSESIÓN DEL BIEN PRENDADO POR EL ACREEDOR O UN TERCERO


Ya hemos visto que la entrega efectiva de la cosa determina el nacimiento del
derecho prenda. También la continuación en la posesión por el acreedor o un
tercero que ha convenido en poseerla, determinará el que sigan subsistentes los
derechos que adquiere el acreedor pignoraticio.

El artículo 2,143CC, prevé que si el acreedor perdiere la tenencia de la prenda,


tendrá acción para recobrarla, contra toda persona en cuyo poder se halle, sin
exceptuar al deudor que la ha constituido; pero el deudor podrá retener la prenda
pagando la totalidad de la deuda para cuya seguridad fue constituida.

Consideramos que resulta claramente insuficiente el tratamiento legal que el Código


Civil otorga a este tema, dejándolo a la jurisprudencia y la doctrina llegar a ellos. Así
por ejemplo, es a nuestro entender injustificable que no se haya previsto
expresamente que la posesión de la prenda determina la continuación de los
derechos que otorga la prenda; o sobre la posesión del bien prendado por un tercero
a quien las partes le han encargado esa función; o también la continuación de los
derechos de prenda, cuando el acreedor pierde la posesión por pérdida o robo de
la cosa.

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JURISPRUDENCIA DE LA PRENDA CIVIL
Arts. 2134, 2135, 2136, 2143 Revista Judicial abril-Julio de 1920, Pág. 214.

“La tenencia material de la cosa en manos del acreedor, es esencial al contrato de


prenda. Si el acreedor se da por recibida de ella y a su vez la entrega en depósito
al deudor, dicho contrato no existe”.

Art. 2,134 y 2,136 Revista Judicial abril de 1929, Pág. 164.

La entrega de la cosa prendaria debe entenderse realizada en virtud del mero


contrato por el cual el dueño que ha dado la prenda se constituye depositario de ella
respecto al acreedor prendario. No es incompatible con la naturaleza de la prenda
el depósito de la cosa en el deudor dueño de ella. La sentencia que ordena el pago
preferente al acreedor prendario, en esas condiciones no es nula”.

REALIZACIÓN DE LA PRENDA
Prohibición del Pacto Comisario

En Roma, en el derecho antiguo, se permitía que el acreedor en caso de no ver


satisfecho su crédito, pudiera apropiarse de la cosa pignorada. Es lo que se llamó
la "Lex commissoria".

Sin embargo, en la misma Roma, a partir de Constantino se prohibió este tipo de


pactos, y hoy día la legislación reprueban el pacto comisario, atendiendo a razones
de moralidad, toda vez que el deudor necesitado de dinero seguramente va a
aceptar acordar con su acreedor que llegado el momento de cumplir su obligación,
si no lo hace, el acreedor puede hacerse pago con la cosa prendada, a pesar de ser
ésta de mayor valor que la deuda.

Nuestro Código prohíben el pacto comisario, tal como lo analizamos a continuación.

El artículo 2,147 inc. 2, prescribe que no podrá estipularse que el acreedor tenga la
facultad de disponer de la prenda o de apropiársela por otros medios que los
permitidos expresamente en la primera parte del mismo artículo.

Empero, permite al acreedor adjudicarse la prenda en dos supuestos:

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(i) Cuando el valor de la cosa no sea mayor de 200 colones, si lo solicita el propio
acreedor al Juez. En este caso no se procede a la subasta y se adjudicará el bien
al acreedor por su tasación (artículo 2,150); y

(ii) Cuando el acreedor ha pedido que la prenda se venda en pública subasta; y no


habiendo postura admisible, solicita se le adjudique el bien hasta la concurrencia de
su crédito, luego de ser apreciada por peritos (artículo 2,147° inc.1).

Consideramos que estos casos de adjudicación, así concebidos no envuelven un


pacto comisorio, porque se tratan de adjudicaciones· al acreedor rodeadas de
publicidad, asegurándose un justo precio.

Un sector de la doctrina critica este tipo de fórmulas, no mostrándose favorable a


ellas, por considerar que propicia la simulación de los actos, haciéndose aparecer
a estos pactos como celebrados con fecha posterior a la prenda, cuando en realidad
son concertados en acto simultáneo. En este caso se trataría de un verdadero pacto
comisorio, por lo que resulta recomendable su no permisibilidad.

Venta de la Prenda
La venta de la prenda es el vehículo que va a permitir al acreedor hacerse pago de
su deuda. Es el acto dentro del proceso de realización de la garantía, que va a
permitir que la cosa prendada se convierta en dinero, para así satisfacer el pago del
crédito al que se afectó.

Dice el artículo 2,147 CC, que el acreedor prendario tendrá derecho de pedir que la
prenda del deudor moroso se venda en pública subasta para que con el producto
se le pague; o que, a falta de postura admisible, sea apreciada por peritos y se le
adjudique en pago, hasta concurrencia de su crédito, sin que valga estipulación
alguna en contrario, y sin perjuicio de su derecho de perseguir la obligación principal
por otros medios.

El artículo coincide en establecer como regla la venta en pública subasta, pero el


código civil, prevé que de no existir una postura admisible en el remate público, se
apreciará la cosa por peritos y se le adjudicará al acreedor. El Código civil, sin

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embargo, no precisa lo que debe entenderse por postura admisible, que
entendemos se refiere al que sirve de base mínima para las pujas.

Curiosa resulta sin embargo la norma que contiene el artículo 2,148 CC, según la
que, a la licitación de la prenda que se subasta, pueden ser admitidos el acreedor y
el deudor.

El deudor pueda también ser admitido en la subasta, si se tiene en cuenta que la


subasta es la venta forzada de la cosa en la que es obvio que el deudor es el
vendedor. ¿Cómo entonces puede considerarse compatible que en una venta
pueda intervenir el deudor a la vez como comprador? Pensamos que se trata de un
grave defecto de técnica jurídica la que encierra este artículo del Código Civil.

Reglas de Imputación del Precio Alcanzado en la Venta


El Código Civil prevé el caso que al venderse la prenda o adjudicada ésta al
acreedor, no alcanzare su precio a cubrir la totalidad de la deuda. El artículo 2,152
CC, dispone, al efecto, que el precio se imputará primero a los intereses y costos.

Esta solución es generalmente aceptada en las diversas legislaciones. Se


fundamenta en que de imputarse el precio recibido antes al capital que a los
intereses, se está favoreciendo injustamente al deudor moroso en perjuicio del
acreedor, puesto que la deuda ya no podrá generar nuevos intereses, a pesar de
no encontrarse totalmente satisfecha, dado que no cabe generación de interés de
intereses.

El mismo artículo 2,152 CC remite a las reglas de imputación de pago de las


obligaciones a los casos que la prenda se ha constituido para seguridad de dos o
más obligaciones (Art. 1,465 CC), o constituido a favor de una sola y luego se
hubiera extendido a otras.

Pago de la Deuda y Devolución de la Prenda


La prenda se constituye para asegurar el cumplimiento de una obligación, de
manera que si ésta es debidamente satisfecha, la cosa pignorada debe ser devuelta
al constituyente.

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Como no podía ser de otra manera, el Código Civil contiene norma sobre la
devolución de la prenda como consecuencia del pago de la obligación garantizada.

El artículo 2,151 CC, señala que satisfecho el crédito en todas sus partes, deberá
restituirse la prenda.

Vinculado a este tema, se encuentra el artículo 2,149 CC, que prevé que mientras
no se ha consumado la venta o la adjudicación, podrá el deudor pagar la deuda, con
tal que sea completo el pago y se incluyan en él los gastos que la venta o la
adjudicación hubieren ya ocasionado. Esta norma que podría parecer innecesaria,
por obvia, completa sin embargo el anteriormente comentado artículo 2,146 CC, en
cuanto a los conceptos cubiertos por la prenda. Según el artículo 2,146 CC, el
deudor no puede reclamar la restitución de la prenda en todo o en parte, mientras
no haya pagado la totalidad de la deuda en capital e intereses, los gastos necesarios
en que haya incurrido el acreedor para la conservación de la prenda, y los perjuicios
que hubiere ocasionado la tenencia.

Forma como se perfecciona la prenda de créditos


Según el art. 2,139 CC, se puede dar en prenda un crédito entregando el título al
acreedor, notificando al deudor y prohibiéndole que lo pague en otras manos. Dos
requisitos deben cumplirse entonces para que se perfeccione la prenda entre el
acreedor y el deudor: Entrega del título al acreedor prendario; Notificación al
deudor del crédito, prohibiéndole que le pague a su acreedor. Cabe precisar que la
notificación al deudor del crédito, a diferencia de lo que acontece en la cesión de
créditos, es indispensable para que la prenda se perfeccione aún entre las partes
que celebran el contrato. La cesión de un crédito en cambio, perfecta entre las
partes por la entrega del título, requiere de la notificación o aceptación del deudor
para que se perfeccione respecto del deudor cedido y los terceros.

Imposibilidad de constituir prenda sobre cosas embargadas.


En la prenda, se requiere que los bienes sobre los cuales la primera recae estén
en el comercio. Por ello, se ha señalado que deben quedar excluidos los bienes
inembargables, así como también los embargados. Se fundamenta lo anterior en lo

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dispuesto en el artículo 1,337 CC, al establecer que hay objeto ilícito en la
enajenación de las cosas embargadas, y en la circunstancia de que la jurisprudencia
ha entendido la palabra “enajenación” en su sentido amplio, quedando incluida en
ella la constitución de prendas.

Bienes susceptibles de darse en prenda


Cosas muebles corporales.

Exigencia común a todas las prendas es que ellas deben recaer sobre bienes
muebles. En la prenda civil, se desprende de las normas del Código Civil que un
bien, para que pueda darse en prenda, además de mueble debe ser susceptible de
ser entregado y encontrarse dentro del comercio. La regla general es que sobre
cualquier bien mueble, sea corporal o incorporal, puede radicarse una prenda. Con
todo, en el caso de las naves, deben tener un tonelaje de registro no mayor a 50
toneladas. Las de un tonelaje superior, pueden hipotecarse.

También el dinero es susceptible de darse en prenda. En la práctica e


impropiamente se la denomina fianza en efectivo. No hay fianza sin embargo, sino
prenda, ya que se entrega al acreedor una cosa mueble para la seguridad de su
crédito. Pero en esta prenda, el acreedor no es mero tenedor sino dueño del bien
dado en garantía, sin perjuicio que una vez cumplida la obligación deba restituir una
suma igual a la recibida.

El contrato de prenda, en este caso, opera como un título traslaticio de dominio. Tal
conclusión se ve corroborada por el artículo 2,145 CC en relación el artículo 1,977
CC. La prenda de dinero y el depósito irregular son instituciones muy semejantes, y
a ellas tenemos que agregar el cuasiusufructo y el mutuo de dinero. Un ejemplo de
una prenda de dinero, encontramos en la garantía, usualmente equivalente a una
renta mensual, que suele exigirse al arrendatario, para responder por los daños de
la cosa arrendadas, una vez expirado el contrato.

Cosas incorporales muebles.

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Sobre las cosas incorporales también puede radicarse una prenda. Tratándose de
los derechos personales el legislador la reglamenta expresamente en el artículo
2,139 CC. Con respecto a estos derechos, se presenta la cuestión de saber si es
posible dar en prenda un crédito no escriturado. Algunos estiman que no es posible,
pues no habría forma de cumplir con el requisito de la entrega, que es necesaria
para perfeccionar el contrato. Sin embargo, puede responderse que el legislador, al
establecer la exigencia de la entrega, sólo se refiere a los créditos escriturados y no
a los que no consten por escrito. Acontecería en este caso lo mismo que ocurre en
la cesión de créditos, donde también es necesario, para que se perfeccione entre
cedente y cesionario, la entrega del título. Sin embargo, recordemos que la doctrina
ha concluido que los créditos no escriturados pueden cederse, porque de lo
contrario tales créditos quedarían fuera del comercio. Por eso, se concluye que la
cesión de estos créditos puede hacerse por una escritura pública suscrita por el
cedente y por el cesionario.

Ahora bien, si es posible la cesión de créditos no escriturados ¿qué razón habría


para no permitir que ellos se den en prenda? Además, debemos considerar que la
constitución de la prenda es un acto de menor trascendencia jurídica que la cesión,
pues mientras la primera es un principio de enajenación, la segunda es
derechamente una enajenación. La posibilidad de dar en prenda un derecho real
es una cuestión que ofrece más dificultades. Desde ya, debemos descartar los
derechos inmuebles, tales como la servidumbre, el derecho de habitación y el de
censo.

Tampoco puede radicarse la prenda sobre la hipoteca o sobre la prenda misma, sin
perjuicio que pueda otorgarse esta garantía sobre un crédito hipotecario o prendario.
Con respecto al derecho de herencia y al derecho de usufructo, siempre que
recaigan sobre muebles, en teoría no se ve inconveniente para que puedan
gravarse con prenda. No obstante, nuestro legislador no ha contemplado el caso,
pues no consigna en el título de la prenda disposiciones análogas a los artículos
2,167 y 2,170 CC ubicados en la hipoteca, que expresamente se refieren a la
hipoteca de cuota y a la hipoteca sobre el derecho de usufructo.

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Por otra parte, no puede darse en prenda un bien a dos acreedores distintos. Se
opone a ello la circunstancia de que el contrato se perfeccione por la entrega real
del bien prendado. Esta exigencia se podría cumplir sólo con respecto al primer
acreedor. Refuerza esta conclusión el hecho de que el legislador, al reglamentar el
privilegio del acreedor prendario, no se ha puesto en el caso de que sobre una
misma cosa pesen gravámenes a favor de diferentes acreedores. De haber sido
posible, no hay duda que se habría dado una solución al conflicto, tal como lo hace
el art. 2,224 CC para la hipoteca.

Imposibilidad de constituir prenda civil sobre bienes futuros.


No basta que la cosa prendada sea mueble, sino que además ha de ser susceptible
de entregarse, dada la calidad de contrato real de la prenda. Respecto de las cosas
futuras, la ley altera el principio que opera en el Código Civil, que excluye la prenda
sobre esta clase de bienes, habida cuenta que es necesario que se produzca la
entrega de la cosa, para que el contrato de prenda civil se perfeccione. En cambio,
tratándose de una prenda sin desplazamiento, obviamente no se produce tal hecho,
pues no estamos ante un contrato real, sino solemne.

Prenda de cosa ajena.

Del art. 2,137 CC, al decir que no se puede empeñar una cosa sino por la persona
que tenga facultad de enajenarla, podría desprenderse que la prenda de cosa ajena
es nula. Pero no es así, como se desprende de los artículos 2,140 y 2,141 CC, que
reglamentan los efectos de esta clase de prenda.

Para analizarlos, debemos distinguir entre la situación del dueño del bien empeñado
y las relaciones entre acreedor y deudor. Con respecto al dueño, el contrato no
produce efectos, porque para él la convención es res inter alios acta, conservando
la facultad para demandar la restitución de la cosa mediante el ejercicio de la acción
reivindicatoria.

En las relaciones de los contratantes, son distintos los efectos de la prenda de cosa
ajena según estemos ante las siguientes hipótesis: la cosa prendada ha sido
hurtada, robada o tomada por la fuerza a su dueño o perdida por éste y tales hechos

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son conocidos del acreedor: por mandato del art. 2,140 CC, se aplica al acreedor
prendario lo dispuesto en el artículo 1,941 CC, y conforme a esta disposición, está
obligado a denunciar al dueño el gravamen que se ha constituido, dándole un plazo
razonable para reclamar la cosa, bajo pena de tener que indemnizar los perjuicios
si la restituye a quien constituyó la prenda; de modo que en este caso, el acreedor
puede suspender la restitución de la cosa empeñada al constituyente para dar así
tiempo al dueño a que ejercite sus derechos. Si éste no reclamare la cosa
oportunamente, podrá hacerse la restitución al constituyente; la cosa prendada
no se encuentra en uno de los casos anteriormente indicados o si lo está, el
acreedor desconoce tal circunstancia: el contrato subsiste mientras la cosa no sea
reclamada por su dueño. Ello acontecerá cuando se dicte a favor del tercero
sentencia que le reconozca su dominio. Sea que la prenda de cosa ajena se extinga
porque su verdadero dueño la reclamó judicialmente o cuando ante los hechos
indicados en el artículo 2,140 CC el acreedor prendario puso en conocimiento del
dueño la constitución de la prenda, el acreedor podrá exigir al deudor: que se le
entregue otra cosa en prenda, de igual o mayor valor; que se le otorgue otra
caución; en defecto de una u otra, se cumpla inmediatamente la obligación
principal, aunque haya plazo pendiente para su pago (opera por ende una hipótesis
de caducidad del plazo, art. 1,367 CC). Somarriva estima que si la prenda se ha
constituido por un tercero para garantizar la obligación del deudor, los derechos que
confiere el artículo 2,141 CC pueden ejercitarse contra el deudor y no contra el
tercero garante.

La ley, agrega el autor citado, no lo dice expresamente, pero parece ser esa la
conclusión lógica habida consideración a que el tercero no tiene interés en la deuda
y que se ha obligado en forma gratuita. Pero si dicho tercero ha otorgado la garantía
a cambio de una remuneración pagada por el deudor y resulta que la cosa era ajena
y contra el deudor el acreedor ejercita los derechos del art. 2,141 CC, el deudor
podrá repetir contra el tercero.

Otro efecto interesante de la prenda de cosa ajena es que el acreedor puede llegar
a adquirir el derecho real de prenda por prescripción. No ha podido adquirirlo por

25
tradición, porque el que constituyó la prenda no era dueño del bien empeñado y
nadie puede transferir más derechos de los que tiene. Pero si bien la tradición no
habilita al acreedor para adquirir el derecho real de prenda, en cambio le sirve de
título para poseer y llegar a adquirir por prescripción, de acuerdo al art. 664 CC.
Este artículo es aplicable en este caso, porque el legislador, en el art. 651 CC inc.
2º, después de definir la tradición, agrega que lo que se dice del dominio, se
extiende a todos los otros derechos reales.

Además, no hay duda que el derecho real de prenda puede adquirirse por
prescripción, porque el inciso 2º del art. 2,237 CC señala que se ganan por este
modo, de la misma manera que el dominio, los otros derechos reales que no están
especialmente exceptuados, excepción que en ninguna parte se consigna con
respecto a la prenda. En cuanto al tiempo y requisitos necesarios para adquirir por
prescripción, rigen las mismas reglas generales que en el dominio (art. 2,251 CC):
será de 2 años si el acreedor puede invocar la prescripción ordinaria y de 10 años
en caso contrario.

REQUISITOS EXTERNOS DE LA PRENDA CIVIL.


La prenda civil es un contrato real, que se perfecciona con la entrega de la cosa
empeñada al acreedor.

El requisito de la entrega plantea la cuestión de saber si basta con que ella sea
simbólica o si es necesario que se haga real y efectivamente. Algunos fallos
establecen como suficiente la entrega ficta, aplicando el art. 665 CC.

Pero la jurisprudencia mayoritaria y la doctrina, consideran que la entrega debe ser


real y efectiva, argumentándose:

El legislador contempla en la prenda algunas obligaciones para el acreedor, tales


como conservar y restituir la cosa, que presuponen su tenencia material; La
entrega material es lo que viene a darle publicidad al gravamen, sobre todo en
nuestro CC, porque en él la constitución de la prenda no está sujeta a ninguna
formalidad. Si el deudor, no obstante la prenda, pudiera conservar la cosa, los
terceros podrían ser inducidos a error sobre la solidez de su patrimonio, ya que

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entenderían que el bien continúa exento de gravámenes, por permanecer en manos
del deudor o constituyente. Confirma lo anterior la creación de las prendas sin
desplazamiento, que nacieron por las dificultades que presenta la prenda civil,
evitando que el deudor o el tercero garante se desprendan de sus medios de trabajo
o de producción para obtener créditos. Tratándose de la prenda que recae sobre
cosas corporales, se reputa perfecta tanto entre las partes como respecto a
terceros, por el solo hecho de la entrega.

No obstante, en cuanta a su prueba, rigen las reglas generales y en consecuencia


las normas limitativas de la prueba de testigos (arts.1, 579 CC y siguientes). El CC
nada dispone al respecto, pero la doctrina y la jurisprudencia estima que es posible
la misma figura en la prenda civil. Lo que quiere el legislador es que la cosa
empeñada salga de manos del deudor, para darle publicidad al gravamen, finalidad
que se consigue al entregar la cosa a un tercero.

Caso de la prenda tácita.


Está contemplado en el artículo 2,151 CC. Por regla general, extinguida la deuda,
el deudor puede solicitar la restitución del bien empeñado. Pero el artículo citado
autoriza al acreedor para retener la cosa prendada a pesar de haberse extinguido
la obligación principal, cuando existan otras obligaciones entre acreedor y deudor y
ellas reúnan los requisitos establecidos en dicho precepto.

Se produce entonces lo que los autores denominan “la prenda tácita”.

El legislador la establece interpretando la voluntad del acreedor. Si éste ha exigido


al deudor una garantía para otorgarle crédito, es lógico presumir que de sobrevenir
otra obligación entre ellos, si el acreedor es titular de un nuevo crédito en contra del
deudor, acontece lo anterior en razón de la garantía ya otorgada.

Por esta razón, no se aplica la prenda tácita cuando la garantía se ha dado por un
tercero; además, en tal caso no sería justo que éste permaneciera ligado por las
nuevas obligaciones contraídas por el deudor. Asimismo, para que se aplique la
prenda tácita es necesario que el segundo crédito tenga por origen un contrato
celebrado entre el acreedor y el deudor.

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Por lo tanto, no cabría aplicar el art. 2,151 CC si el nuevo crédito se hubiere
adquirido por cesión, subrogación o tuviere su origen en la responsabilidad
extracontractual del deudor.

Además de los supuestos enunciados, deben cumplirse con los siguientes


requisitos, contemplados en el art. 2,151 CC: Que el nuevo crédito sea cierto y
líquido, es decir, que además de existir, sepamos a cuánto asciende el crédito y que
no esté sujeto a plazo o condición; Que las nuevas obligaciones se hayan
contraído después de la obligación para la cual se constituyó la prenda. Que las
nuevas obligaciones se hayan hecho exigibles antes del pago de la obligación
anterior, es decir, de la obligación que motivó la constitución de la prenda. ¿Qué
debe entenderse por el “pago de la obligación anterior”? Según algunos, el
legislador ha querido referirse a la fecha en que de acuerdo con el contrato debió
efectuarse el pago.

Pero en la opinión mayoritaria de la doctrina, el artículo se refiere al momento en


que éste efectivamente se realiza, puesto que “pago” es la prestación de lo que se
debe, y si el legislador hubiere querido referirse al momento en que de acuerdo al
contrato debía efectuarse el pago, habría empleado la expresión “exigibilidad”.

En ciertos casos sin embargo, y no obstante cumplirse los requisitos anteriores, el


acreedor no puede ampararse en el art. 2,151 CC para negarse a restituir la cosa
prendada.

Son tales: cuando la tenencia de la cosa sale del poder del acreedor y llega a
manos del deudor, quien puede retenerla pagando la obligación garantizada con la
prenda (art. 2,143 CC, inciso 3º); cuando el deudor vende la cosa dada en
garantía o constituye a título oneroso un derecho para el goce o tenencia de la cosa,
y el comprador o el tercero en cuyo favor se constituye el derecho, ofrece al acreedor
pagar la obligación garantizada (art. 2,154 CC).

SOLEMNIDADES
El legislador salvadoreño en el art. 2136 C.C. exige la entrega de la cosa para que
se perfeccione el contrato de prenda o sea que se requiere un desplazamiento

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efectivo de la cosa y para efectos de prueba debemos recurrir a las reglas generales
que señalan los arts. 1580 y siguientes del C.C. según los cuales deberán constar
por escrito los actos o contratos que contengan la entrega o promesa de una cosa
que valga más de doscientos colones.

OBJETO
El objeto del contrato de prenda está constituido por las cosas que se dan al
acreedor, en garantía del pago de la obligación principal y debe llenar los siguientes
requisitos: a) La cosa debe ser mueble, el inciso primero del art. 2134 C.C. señala
este requisito. b) Que la cosa esté en el comercio. Este requisito se exige porque
es necesario que la cosa pueda enajenarse y c) Que las cosas estén
individualizadas y solo pueden ser objeto del contrato estudiado, a partir del
momento en que existan, esto es así, porque la prenda es un contrato real.

DERECHOS Y OBLIGACIONES EN EL CONTRATO DE PRENDA


El contrato de prenda, como tal impone derechos y obligaciones para las partes que
en él intervienen, los cuales se describen a continuación:

Derechos del Acreedor y del Deudor

* Derechos del Acreedor:

- Derecho de Retención.

El principal derecho que corresponde al acreedor pignoraticio, es la facultad de


retener la prenda y de perseguirla contra cualquier tercero hasta que su crédito sea
satisfecho. En este caso el acreedor puede oponerle su derecho de retención a los
terceros (comprendiendo bajo este aspecto incluso al dueño de la cosa) mientras
no se le haya pagado íntegramente capital, interés y los gastos.

Cuando la prenda recae sobre cosas divisibles, el acreedor pignoraticio tiene el


derecho de retenerla en su integridad, aun cuando se le haya pagado una parte de
la deuda, en otras palabras, el acreedor tiene el derecho a retener la prenda, si el
deudor o el heredero sólo le ha pagado parte y no toda la deuda; y por otro lado, el

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heredero del acreedor que haya cobrado su parte, no puede devolver tampoco
parcialmente la prenda en perjuicio de los coherederos no pagados, Art. 2155 C.C.

Asimismo, también opera el derecho de retención, cuando el deudor ha contraído


para con el mismo acreedor otros créditos con posterioridad a la constitución de la
prenda y que esa deuda se haya convertido en exigible antes del pago de la primera,
en doctrina esta prenda es conocida como prenda tácita, Art. 2151. C.C.

El derecho de retención que opera en el contrato en estudio, tiene de acuerdo al


tratadista Ramón Meza Barros dos excepciones, contempladas en la legislación
salvadoreña en el Art. 2146 Inc. 2º y 3º C.C., que establece:

1. Que el acreedor puede estar obligado a restituir, cuando el deudor pide que se le
permita reemplazar la prenda por otra; y

2. Cuando el acreedor abusa de la prenda, debe el acreedor restituir aun cuando no


se le haya pagado. Este caso puede darse cuando el acreedor usa la cosa, no
estando autorizado por el deudor para ello.

- Derecho de Persecución.

Consecuencia del derecho de retención, es el derecho de persecución que tiene el


acreedor prendario con el objeto de asegurar la eficacia de la prenda, pues sin este
derecho, el deudor o un tercero podrían burlar al acreedor privándolo de su derecho
de retención.

Este derecho se manifiesta cuando el acreedor se encuentra desposeído


involuntariamente de la cosa prendada. En este caso tiene el acreedor la acción
reivindicatoria, vía que le permite al acreedor prendario recuperar la posesión de la
prenda. Al respecto el Art. 893 Inc. 1º C.C., manifiesta: “Los otros derechos reales
pueden reivindicarse como el de dominio; excepto los derechos de hipoteca y
herencia”.

- Derecho de Venta.

Este derecho consiste en que el acreedor pueda pedir que la prenda constituida a
su favor por el deudor moroso se venda en pública subasta para que con lo

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producido se pague o que a falta de postura admisible se le adjudique en pago hasta
concurrencia de su crédito, Art. 2147 C.C.

Relacionado con lo anterior, le está prohibido al acreedor realizar la prenda en venta


privada, igualmente le está vedado el pacto en donde se autorice verificar de esa
manera la venta o apropiársela sin acudir a la autoridad judicial, las cuales se
tendrán por no escritas.

- Derecho de Preferencia.

Esta prerrogativa consiste en que al ser vendida la cosa pignorada, el acreedor


prendario tenga el derecho de cobrar el precio con privilegio y preferencia sobre los
demás acreedores quirografarios.

- Derecho de Indemnización de Gastos y perjuicios.

Dentro de la conservación, el acreedor puede reclamarle al deudor el reembolso de


los gastos en que haya incurrido para la conservación de la prenda. Estas expensas
necesarias se entienden como aquellos gastos y listas que el acreedor tuvo que
invertir en la conservación de la cosa.

Asimismo tiene el derecho al pago de perjuicios con ocasión de tener el acreedor


en su poder la cosa empeñada.

* Derechos del Deudor.

Los derechos del deudor pignoraticio son:

- El derecho para reclamar la entrega de la prenda, siempre y cuando haya


satisfecho la obligación.

- Derecho de reclamar la restitución inmediata, si el acreedor abusa de la prenda,


Art. 2146 Inc. 3º C.C.

- Derecho de ser indemnizado de los deterioros que la prenda haya sufrido por
hecho o culpa del acreedor, Art. 2144. C.C.

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Obligaciones del Acreedor y del Deudor

* Obligaciones del Acreedor.

Las obligaciones del acreedor en el contrato de prenda se resumen en tres,


descritas brevemente así:

- Obligación de Restituir la Prenda.

La obligación principal del acreedor es restituir la cosa cuando haya cobrado


totalmente el capital, intereses y gastos, Art. 2151 C.C.

La restitución a que se alude, debe efectuarse con los aumentos que haya recibido
la cosa, ya fuere por causas de la naturaleza o del tiempo, esto en virtud de que el
constituyente, solamente se ha desprendido de la tenencia pero continua
conservando el dominio de ella.

- Obligación de Conservar la Prenda.

Esta obligación, significa que el acreedor debe emplear el cuidado y la diligencia de


un buen padre de familia en la conservación de la cosa, Art. 2144 C.C.

- Obligación de no usar la Prenda.

El Acreedor no puede usar la cosa sin autorización del dueño, pues de lo contrario
puede el constituyente pedir la restitución inmediata de la misma, Art. 2145 C.C.

* Obligaciones del Deudor.

Este contrato, como se ha explicado que por ser unilateral no implica obligaciones
para el deudor, pero eventualmente éste puede resultar obligado a pagar al
acreedor los gastos necesarios y los perjuicios que a éste le haya ocasionado la
tenencia de la cosa.

EXTINCIÓN DE LA PRENDA.
La extinción de la prenda puede ser de dos modos:

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Por vía Consecuencial: al extinguirse la obligación principal expira el contrato de
prenda en virtud de que lo accesorio sigue la suerte de lo principal.

Por vía Directa o Principal: la cual a su vez presenta tres modalidades:

- Por destrucción de la prenda de manera total y además que sea el resultado del
caso fortuito o fuerza mayor, acá opera el modo de extinción denominado
“Imposibilidad en la Ejecución”.

- Por adquisición del dominio de la cosa por parte del acreedor, Art. 2156 Inc. 2º
C.C.

- Por el evento de la condición resolutoria. Este modo de extinción opera cuando en


virtud de una condición resolutoria se pierde el dominio que el que la constituyó
tenía sobre ella.

Y asimismo debemos de agregar, los modos generales de extinguir cualquier tipo


de contrato, tal como lo establece el art. 1438 CC.

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CONCLUSIONES
Al finalizar este breve estudio resulta fácil darnos cuenta como la Prenda
contemplada por el Derecho Civil es factor decisivo de la política crediticia en
particular; en efecto, la prenda coadyuva a ordenar y estimular los esfuerzos de los
particulares hacia el fomento de la producción en todas sus ramas mediante el
otorgamiento de créditos de fácil y rápida obtención, lográndose un adecuado
financiamiento ya sea para abrir nuevas empresas, solventar alguna necesidad o
cualquier imprevisto, por insuficiencia de financiamiento.

Es realmente notable observar como la figura de la Prenda, ha cobrado y cobra


cada día más uso, a la vez que aumenta su importancia dada su efectividad y
practicidad garantía de obligaciones pecuniarias surgidas a raíz de la apertura de
créditos.

En efecto, esta variante de la Prenda fue creada con un marcado espíritu de


desarrollo, y así lo ha logrado puesto que sus resultados positivos son palpables y
sus demostraciones de efectividad se notan en todas las partes en donde se
emplean.

La Prenda tal como ha sido estudiada de la entrega de la cosa pignorada al


acreedor, que es la que tiene un sentido de actualidad por el carácter económico
que le caracteriza, es decir, la Prenda debe estar regulada de una manera acorde
a las necesidades actuales y futuras a fin de lograr una completa compaginación de
la figura con la realidad, para que su aplicación sea afectiva y su uso sea atractivo
para todos los sectores de la producción, divulgando su empleo como un
instrumento efectivo de afianzamiento.

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Bibliografía
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