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FACULTAD DE FILOSOFÍA, LETRAS Y


ESTUDIOS ORIENTALES
ESCUELA DE LETRAS

DEL ARTE AL COMPROMISO: CONVERSACIÓN AL SUR DE MARTA TRABA

PROFESORES: BELLONI, LUCIANA; CÁRCANO, ENZO; CRESPO, MARCELA


ALUMNA: STECCONI, SOFÍA
MATERIA: TEORÍA LITERARIA
TRABAJO FINAL
CAMPUS USAL NUESTRA SEÑORA DEL PILAR
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INTRODUCCIÓN

El Cono Sur fue asediado por severos golpes de estado en la década de los setenta.
En Argentina, el 24 de marzo de 1976, la presidenta María Estela Martínez de Perón fue
derrocada por la última dictadura militar, que llevaba el nombre de Proceso de
Reorganización Nacional al mando de Jorge Rafael Videla.

Al ser un gobierno autoritario, hubo represión, persecución y desaparecidos.


Muchos escritores, estudiosos y, hasta ciudadanos comunes, fueron víctimas de este
período. La literatura y el arte en general eran censurados, por lo cual, muchos textos
tuvieron que rescatarse luego de finalizado el gobierno.

En el año 1983, cae el gobierno militar y se vuelve a instaurar una democracia en la


Argentina. Claudia Hilb hace un estudio sobre la década de los setenta y comenta: “Con el
retorno a la democracia, la sociedad argentina recuperó el habla, se hizo visible para todos
la dimensión inédita de la barbarie que la dictadura del Proceso había instalado durante
siete años en el país” (2013, p. 17). En un entorno distinto, las voces, previamente
silenciadas, buscan un lugar y se posicionan desde la perspectiva de la experiencia.
Surgieron textos que narraron aquello que había pasado y que se sabía pero que nadie había
podido contar.

Muchos intelectuales intentaron buscar respuestas, surgen teorías de los dos


demonios, los buenos y los malos, quiénes tuvieron más responsabilidad, si el gobierno o
los partidos revolucionarios de izquierda, entre otros debates.

En este trabajo analizaremos el rol del intelectual adoptado por Marta Traba en la
novela Conversación al sur y la postura crítica que se adopta en la obra, no solo para
expresar su subjetividad frente a los hechos acontecidos, sino también, para tomar la
responsabilidad y e instalarse en el lugar de una sobreviviente que deja un legado a las
generaciones venideras.
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CONVERSACIÓN AL SUR Y SU ROL

Marta Traba fue una conocida crítica de arte. Nació en 1923, según su padre. Ella
afirma haber nacido en 1930. Su aporte fue el haberse preguntado por la existencia de un
arte netamente latinoamericano. Un arte que «respondiera características y concepciones
propias y no a los criterios establecidos en las metrópolis culturales» (Peppino Barale,
2006, p. 106).

En el año 1981 publica Conversación al sur, una novela adaptada en la década de


los setenta en Argentina y Uruguay. En ella se relata un encuentro de dos mujeres, una
actriz de unos cuarenta años llamada Irene y una joven llamada Dolores, quien visita a la
señora en su casa de Uruguay. En el encuentro establecen una conversación que las lleva a
recordar sus peores momentos en Buenos Aires, mientras regía la dictadura militar de la
cual siguen escapando.

Carmen Perilli comenta sobre la novela que: « El arte narrativo apela a la memoria
y al olvido para armar recorridos alternativos de la historia» (2002, p. 1). En la
reconstrucción de los hechos que las mujeres hacen durante su conversación mediante el
recuerdo, se plantea un discurso subjetivo anclado en un tiempo y espacio precisos de la
historia argentina donde el lector adopta una postura crítica con respecto a lo acontecido.

La novela se constituye como una especie de testimonio ficcionalizado bajo la


óptica de la escritora. Noelia Ibarra Rius opina sobre la forma en la que está confeccionada
la obra que: «Este interés por aproximar el estilo al registro oral es proclamado desde el
mismo título, como también el trabajo sobre el detalle, lo cotidiano, el tono emotivo y
centrado en la subjetividad de los personajes» (2006, p. 342). Todo converge a partir de la
visión personal de la autora frente a la realidad y, luego, el trabajo de configuración de los
personajes y los sucesos.

Irene y Dolores son testigos y como tal, relatan los hechos. Celiner Ascanio las
piensa como dos tipos distintos. Dolores como testigo-sobreviviente por «La violencia que
se inscribe en el cuerpo de Dolores, que la hace `no ser la misma´, es la que habla desde la
experiencia del cuerpo» (2010, p. 5). La joven narra en un episodio que fue pateada hasta
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que le produjeron un aborto. En cambio, Irene es testigo espectadora, «no es víctima


directa, pero da su testimonio, y éste no se queda en la simple narración; ella, al igual que
Dolores habla desde su subjetividad, arma los recuerdos, se coloca en la posición de par de
Dolores» (Ascanio, 2010, p. 6). Ente las dos y sus diferentes perspectivas, se configuran
dos tipos de subjetividades con una lucha en común contra el gobierno autoritario y la
persecución que sufren tanto ellas como sus amigos y, en el caso de Irene, su propio hijo de
quien no tiene noticias.

Como se mencionó anteriormente, la novela es un entretejido de anécdotas, «El


modelo discursivo va del diálogo entre las dos mujeres al monólogo interior y, de este
modo, encadena los hechos para recomponer el pasado y así poder explicar el porqué del
encuentro y su importancia terapéutica para ambas» (Peppino Barale, 2006, p.106). El
unirse en un lugar las ayuda para poder quitar, en cierta forma, esa presión de lo contenido
y estar en el entorno de confianza que puede propiciar una persona en la misma, o una
situación similar.

En los primeros años de la Democracia, surgen voces ya no censuradas que tienen


un propósito. Bajtín opina: « La vida y el arte no solo deben cargar con una responsabilidad
recíproca, sino también con la culpa» (1982, p. 11). Marta Traba en su función de
intelectual, escritora, crítica de arte, toma una postura con respecto a lo sucedido. La acción
es escribir al respecto, crear una novela que se sitúe en el mismo lugar y espacio para lidiar
con la culpa que muchos tuvieron por haber pertenecido a esa época, esa culpa de haberlo
vivido y sentir que no se hizo nada al respecto o haberlo vivido sin saber qué ocurría
realmente (Cf. Hilb, 2013, pp. 17-20).

Uno de los puntos importantes es tomar la responsabilidad de lo que se crea, «tanto


el arte como la vida quieren facilitar su tarea, deshacerse de la responsabilidad, porque es
más fácil crear sin responsabilizarse por la vida y porque es más fácil vivir sin tomar en
cuenta el arte» (Bajtín, 1982, p. 12). Marta Traba asume un compromiso que derivó en
utilizar su novela para narrar lo «inenarrable», contar, a través de la ficción, una realidad
verosímil por el contexto en el cual la ubica.

Se puede ver en uno de los episodios de la novela, Irene y Dolores conversaban


mientras suena el timbre. Dolores le pedía a Irene que no abriera, le dice: «No abras si no
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esperas a nadie» (Traba 1983, p. 72) y, luego de un momento, continúa la narración con lo
siguiente: «Le alzó la cabeza para hacerla entrar en razón (Irene a Dolores) y vio algo que
nunca había visto. El miedo arrasando un rostro» (1983, p.72). Situaciones de ese tipo eran
normales para ese momento específico. Las personas, cuando escuchaban el timbre, sentían
miedo porque eso podría significar que los estén buscando las Fuerzas Armadas y, en
muchos casos, derivaba en tortura y desaparición.

Jean Paul Sartre consideraba la literatura como un llamamiento, es decir: «Escribir


es pedir al lector que haga pasar a la existencia objetiva la revelación que yo he emprendido
por medio del lenguaje» (1967, p. 71). Traba, como autora, muestra al lector una
posibilidad hecha ficción, el lector es quien completa la interpretación y lo toma como una
posición subjetiva con respecto a lo acontecido. El autor compromete, así, al lector para que
forme parte de lo que se quiere mostrar.

Sartre, sobre los escritores comprometidos, opina: «Si me dan este mundo con sus
injusticias, no es para que contemple con frialdad, sino para que las anime con mi
indignación y para que las revele y cree con su naturaleza de tales, es decir, de abusos que
deben ser suprimidos» (1967, p. 82). En este marco se puede insertar a Traba y su trabajo
en la configuración de la novela.

La obra se destaca por la crudeza de algunas descripciones de torturas o hechos


poco afortunados, pero también, pone de relieve la lucha de las Madres de Plaza de Mayo,
lo cual, no es una elección al azar. Marta Traba utiliza su obra, también, para poder narrar la
lucha de estas mujeres. Pone en voz de Irene las anécdotas de las primeras salidas de las
ellas y cuenta: « ¿Así que estas eran las locas de Plaza de Mayo? Increíble tal cantidad de
mujeres y tanto silencio, solo se oían pasos rápidos, saludos furtivos. Ni un carro celular, ni
un policía, ni un camión del ejército en el horizonte» (Traba, 1983, p. 87). Del mismo modo
que las Madres forman un movimiento que se agudiza y se compromete como una de las
luchas más importantes para la historia Argentina, Marta Traba en la ficción le da una
génesis, un relato de los comienzos de esta lucha impulsada por un grupo de mujeres.
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Irene, personaje ficcionalizado de Marta Traba1, cuenta sobre las Madres: « El


sistema era ignorarlas; ignorar la existencia de la plaza y de las locas que pataleaban»
(1983, p. 87). Luego se sumó al tumulto y reconoció en una de esas mujeres a la mamá de
Victoria, entonces comenta: « Le pasé la mano por los hombros y grité con ella» (1983, p.
90). Se puede hacer un paralelo entre Marta Traba e Irene en el sentido de que ambas
conocen y cuentan las desgracias y tragedias de esa época y, también. asumen la
responsabilidad y compromiso con sus realidades. Irene se suma a la lucha de las Madres
por vivir en esa época y Traba narra tiempo después de terminado el horror de la dictadura
y da a una versión de estos primeros movimientos sociales que fueron creciendo con el
tiempo y recuperando desaparecidos.

CONCLUSIÓN
1
Marta Traba utiliza experiencias personales para construir la novela, por ejemplo, el no saber qué ocurrió
con su hijo Gustavo Zalamea y su compañera embarazada Elba Cánforas (Cf. Peppino Barale, 2006, pp.
6-10).
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Para finalizar, se puede decir que la toma de decisiones de las personas que vivieron
gobiernos autoritarios en América del Sur es relativamente proporcional a que hechos
similares no vuelvan a ocurrir. Se puede coincidir con Peppino Barale cuando dice sobre
Traba: «Se trata de una creadora especial, comprometida con su tiempo, con una mirada
crítica obsesivamente renovadora, con una capacidad de trabajo envidiable y una presencia
que trascendió fronteras y continentes» (2006, p. 103). El artista, coincidiendo con Sartre,
debe tomar una posición comprometida, está en la responsabilidad de quien sabe escribir,
poder utilizar este medio para hacer algo con el pasado.

Así como abogados se encargaron de juzgar, con el tiempo, a personas involucradas


en el gobierno autoritario, Marta Traba escribió sobre eso y lo transformó en una novela
con una responsabilidad muy clara, expresar su subjetividad a través de un ojo crítico que
vivió en carne propia el gobierno de los años setenta.

Otro de los aportes de la novela fue crearle una historia emotiva a los primeros
encuentros de las Madres de Plaza de Mayo, quienes, también, se insertan como mujeres
comprometidas con lo que ocurría en ese momento. Irene, al ser una especie de alter ego de
Traba, se suma a la lucha de las Madres y, cuando ella grita al unísono con las Madres es
como si Traba gritara también.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
7

Ascanio, C. (2010), Discurso, memoria y subjetividad: Una aproximación a la novela


Conversación al sur. Una Investig@ción, Vol. II, n°3, 1-10.

Hilb, C. (2013), Usos del pasado. Qué hacemos hoy con los setenta, Buenos Aires: Siglo
Veintiuno Editores.
Ibarra Rius, N. (2006), ¿Literatura periférica?: Conversación al sur, Universitat de
València, España: Centro Virtual Cervantes, 341-349.

Peppino Barale, A. M. (2006), Voces de mujeres, ecos de violencia en Conversación al sur


de Marta Traba. Estudios de las mujeres, Fuentes humanísticas nº 32, 101-114.
Perill, C. (2002), De susurros como gritos. Conversación al Sur de Marta Traba.
Recuperado de

http://critica.cl/literatura/de-susurros-como-gritos-conversacion-al-sur-de-marta-traba.

Sartre, J. P. (1967), ¿Qué es la literatura?, Buenos Aires: Losada.

Traba, M. (1983), Conversación al sur, México: Siglo Veintiuno.