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Elías Hernández Tocohua

América Colonial
29 febrero de 2016

Los grandes acontecimientos de los siglos XV y XVI y la historiografía


La transición de la época medieval al pensamiento renacentista se da en medio de
grandes acontecimientos seguidos de un importante cambio de pensamiento. La autora,
menciona que el proceso de cambio se da en forma lenta, donde el interés del hombre
sobre el mundo estuvo sujeto a la fe en las “Sagradas Escrituras”. Sin embargo, las
Cruzadas, el incremento gradual del comercio y las misiones religiosas forman en
conjunto factores que provocarían un cambio, que aunado a los descubrimientos del
siglo XVI darán pie a una etapa distinta en todos aspectos respecto al Medievo.

Es necesario apuntar que durante la Edad Media, la cultura europea se


encontraba, señala Zoraida Vázquez, encerrada en sí misma. El pensamiento de la época
estuvo enriquecido y más vinculado a una visión fantástica donde las ciudades de plata,
riquezas infinitas, tierras desconocidas, entre otras ideas, nos hablan de las limitantes
pero sobretodo de la iglesia como reina y promotora de un pensamiento basado en la
“imaginación”.

Ya para el siglo XV, numerosas obras comienza a divulgarse. Entre ellas


destacan los estudios geográficos y los mapas antiguos de Macrobio y Ptolomeo.
Asimismo, variados relatos que narran viajes, aventuras y descubrimientos comienzan a
hacer presencia entre estudiosos y navegantes, ejemplo de esto es el libro de Marco
Polo. Por otra parte, los nuevos conocimientos en navegación y cartografía recién
adquiridos, darán pauta a la fundación de escuelas más especializadas en la formación y
estudio náuticos, tal es el caso de la escuela de navegación por Enrique el Navegante, en
Sagres. Y siendo Sagres territorio portugués, serán precisamente ello quienes abrirán el
concierto de exploraciones y descubrimiento de nuevas rutas de comercio con intención
de llegar a Asia. Posteriormente Colón y América, nombrada correctamente, romperán
el pensamiento dominante varios siglos. En pocas palabras, la ideología de un equilibrio
divino y terrenal será quebrantada, o la imagen de un mundo dividido en tres partes
como alegoría a la Trinidad será desechada. De eso, la historiografía es fiel testigo.

Son las crónicas y narraciones las fuentes históricas que influirían en la manera
de concebir el valor histórico de los acontecimientos. El tema preferido de estos escritos
es sin duda, la descripción de todo lo visto, las formas, las costumbres, actitudes, etc.,
que forman parte de la vida en las “nuevas” tierras. Cristóbal Colón inaugura el
conjunto de obras relacionadas a la descripción sobre el hallazgo y las formas de vida en
las “Indias”. Su Diario y sus Cartas resultan importantes documentos en el
conocimiento del nuevo mundo. Colón, en palabras de Josefina Zoraida, es ágil
escritor, sus descripciones sobre la naturaleza dejan ver una gran sensibilidad, y, la
ansiedad de encontrar las maravillas, leídas anteriormente, se notan en las descripciones
hechas por él. Pedro Mártir de Anglería, con las Décadas del Nuevo Mundo, representan
el auténtico escrito a base de retratos dados por los navegantes, pues cabe señalar, Pedro
Mártir nunca piso tierra firme en América. Hernán Cortés y sus Cartas de relación,
forma el tono indudable en la redacción de acontecimientos y características de los
nativos americanos. Cortés describe “todo, aunque claro, con intención al emperador.
Bernal Díaz del Castillo, es ejemplo de una crónica donde la aportación de los “demás”
(el soldado en este caso) es elevada frente al que pareciera el protagonista de la
conquista. Su obra Historia verdadera de la conquista de la Nueva España se ha
tomado como labor más imparcial frente a la de Cortés. Gonzalo Fernández de Oviedo,
a decir de la autora, es el primer gran historiador de las Indias. Su Historia General y
Natural de las Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano y el Sumario de la Natural
Historia de las Indias forman el binomio de escritos donde Oviedo da muestra de la
experiencia narrativa e investigativa que respaldan su trabajo, pues como se menciona,
no escribe sólo de “oídas”. Junto a él, Bartolomé de las Casas también será conocido
como defensor de los indios. Para las Casas, como “Procurador de los Indios”, será
demostrar que los indios no son siervos, oponiéndose a la tesis que pretendía suponer su
adversario Juan Ginés de Sepúlveda. Las obras Historia de las Indias, Apologética
Historia de las Indias y la Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias son clara
muestra de la misión que perseguía. Por otro lado, el jesuita José de Acosta, intentará
una caracterización de la naturaleza del Nuevo Mundo, específicamente analiza
sintéticamente la cultura y la historia tanto de México como del Perú. La Historia
Natural y Moral de las Indias afirma lo anteriormente señalado.

Sin haber pisado las nuevas tierras, Francisco López de Gómara y Antonio
Herrera y Tordesillas, son autores que tratan de mostrar un relato histórico a base de
relatos e informaciones oídas.
Dentro de los más importantes acontecimientos del siglo XVI, la Reforma
Luterana y la Contrarreforma cobran especial valor al ser hechos que transformarán el
eje del pensamiento no sólo religioso sino también del conocimiento de las ciencias que
hasta ese momento se tenía. La Reforma, favoreció la polémica y provocó un
renacimiento en la fe popular. Las Sagradas Escrituras habían cobrado una nueva
vivencia en materia de fe, pero al mismo tiempo había perdido vigencia como fuente de
explicación del mundo. Renato Descartes, aportará dentro del conocimiento científico,
el método que debe seguir todo estudio que aspiré a conocer la verdad plena y única. No
obstante, Jean Baptista Vinco con su obra Ciencia Nueva aportará un bloque novedoso
que “frenará” el procedimiento cartesiano por el cual podía llegarse al conocimiento.
Elías Hernández Tocohua
América Colonial
29 febrero de 2016

De los mitos de las Indias


En el trabajo de Juan Gil, podemos distinguir y señalar aspectos importantes del
pensamiento mágico-fantástico que se tenía hacia las tierras desconocidas, y en
particular sobre las “Indias”. El texto comienza apuntando la concepción que existe
respecto a “la frontera” como límite entre lo conocido y lo ignorado, entre la esperanza
y la realidad. Se sabe de antemano el papel que tiene la mitología griega y los
prodigiosos que de ella derivaban. Ante esto, los marinos y navegantes poseían
pensamientos donde los monstruos, grifos, cíclopes, megalocéfalos, pigmeos, etc.,
conformaban la lista de obstáculos a los que se tenía que enfrentar aquel que desafiara
los inmensos mares desconocidos.

Ya Heródoto y Ctesias hablaban sobre las maravillas que se podían encontrar en


tierra oriental, en la India. El primero, con sus Historias da muestra de las riquezas y
monstruos que uno podía hallarse en esas tierras. Ctesias, que convivió con la cultura
Persa, no es ajeno de apuntar detalles sobre un pensamiento fantástico donde los tesoros
y seres extraordinarios sean base particular de tierra India.

En otro momento, Alejandro Magno y su conquista hacia territorio Persa,


aumentarán el conocimiento sobre la cultura oriental. Sin embargo, soldados suyos y
allegados, aún cuando tienen la oportunidad de conocer la “verdadera” conformación de
esos territorios, en sus descripciones añaden visiones mitológicas que aumentarán más
la “leyenda popular” de Alejandro Magno y seguirán la línea sobre mitos e imaginación.

Posteriormente, con los viajes hacia Oriente por los franciscanos, con propósito
de predicar la fe cristiana, emprende viajes a territorio del Este. No obstante, serán los
mercaderes (la amplitud del comercio mercantil y el paso a una economía monetaria) y
la búsqueda de nuevos consumidores, quienes den pauta al conocimiento científico y los
avances tecnológicos de Oriente. Aun con todo ello, los mitos sobre los pueblos
desconocidos y las tierras no-descubiertas irán en aumento, por lo cual las navegaciones
se harán siempre de manera precavida y pausada.

En último momento, el autor, señala el limitado acceso que tenía la sociedad de


la época a la lectura de escritos cartográficos u obras que contenían los recién
adquiridos conocimientos de exploración. Ejemplo de ello, es la tripulación que
acompañaban a Colón, pues estaba compuesta de analfabetos y de pilotos que apenas
podían estampar su nombre en los documentos oficiales. Pero sobretodo, es necesario
aclarar que el libro como objeto de lectura, constituía una mercancía de lujo a la cual
muy pocos tenían acceso.

Así entonces, la oralidad y los relatos que transcurrían a oídas, constituyen parte
esencial (por no decir la más importante) en la motivación e impulso que recibían
marinos que decidían emprender un viaje (o sólo por aventuras) a tierras
indocumentadas.