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Razones por las cuales Siskind sostiene que se vive hoy una experiencia generalidad de fin de

mundo:

el desplazamiento de 67,75 millones de refugiados, migrantes, apátridas y desplazados forzados


como resultado de catástrofes ambientales, dificultades económicas y guerras y terror perpetuos a
pequeña y gran escala (el mayor número registrado en la historia [Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR)] Anuario Estadístico 2016]); niños separados por la
fuerza de sus familias inmigrantes y mantenidos en jaulas de alambre dentro de las áreas de
detención controladas por las fuerzas de seguridad de las mismas sociedades democrático-
liberales que reivindican el derecho global a determinar el significado y alcance de los derechos
humanos y el humanitarismo; la espeluznante intensificación de la violencia militar, económica y
simbólica que el estado israelí ejerce sobre el pueblo palestino; en América Latina, África, China,
Rusia y Turquía, la incapacidad o falta de interés de los gobiernos izquierdistas y conservadores
(populistas y / o autoritarios) para reducir la pobreza y la desigualdad socioeconómica; la
demencial y teatral demolición de la institucionalidad republicana en la América de Trump y en
todo el hemisferio occidental; la crisis o la muerte de Europa como un proyecto de reorientación
política y cultural de la hegemonía global estadounidense; y la radicalización de la soberanía global
del capital financiero desde la "recuperación" de la crisis de 2008.

SENTIMIENTO GENERALIZADO DE LA PÉRDIDA DEL MUNDO

“we feel lost in the world and are marked by this structural loss (the loss of the conditions of
enunciation that used to make possible the articulation of the dream, or the illusion, of universal
emancipation), by no longer having a world, or a parcel of the world to call home, no se puede
hacer pie , the experience of being in mid-air right after the rug has been pulled out from under
our feet” (p.7)

“nos sentimos perdidos en el mundo y estamos marcados por esta pérdida estructural (la pérdida
de las condiciones de enunciación que solían hacer posible la articulación del sueño, o la ilusión,
de la emancipación universal), al dejar de tener un mundo, o un mundo parcela del mundo para
llamar hogar, no se puede hacer pie, la experiencia de estar en el aire justo después de que la
alfombra se haya sacado de debajo de nuestros pies” (p.7)

“I believe this describes our present situation quite cogently: there no longer is a world under our
feet” (“Creo que esto describe nuestra situación actual con bastante coherencia: ya no hay un
mundo bajo nuestros pies”)

LAS NOCIONES DE “MULTITUD” (HARD Y NEGRI) Y “VIVIENDA” (HEIDEGGER) SON INVIABLES

“As opposed to the late 1990s when Hardt and Negri were inspired by the anti-globalization
movement to posit the multitude as a new unmediated, immanent, nomadic, collective subject
whose antagonistic force would eventually dislocate the social order of Empire/Globalization in a
true revolutionary event, today there are no subjective forms (or shadows) invested with such
redemptive potential. Emancipation and universal justice are not in the cards for those whose
singularity is defined by the impossibility of dwelling in precarious territorial formations that no
longer amount to what we used to call ‘world’; a landscape of ruins where being and dwelling –
real, essential dwelling (Heidegger)– have become impossible. In “Building Dwelling Thinking”,
Heidegger explains that dwelling depends on a practice of ontological building, building life, a
sense of belonging to a place, a culture, and finally, in the context of my argument, the world.”
P.12

(A diferencia de finales de la década de 1990 cuando Hardt y Negri se inspiraron en el movimiento


antiglobalización para posicionar a la multitud como un nuevo sujeto colectivo no mediado,
inmanente, nómada cuya fuerza antagónica eventualmente dislocaría el orden social del Imperio /
Globalización en un verdadero evento revolucionario, hoy en día no hay formas subjetivas (o
sombras) investidas con tal potencial redentor. La emancipación y la justicia universal no están en
juego para aquellos cuya singularidad se define por la imposibilidad de vivir en formaciones
territoriales precarias que ya no equivalen a lo que solíamos llamar "mundo"; un paisaje de ruinas
donde el ser y la vivienda - vivienda real y esencial (Heidegger) - se han vuelto imposibles. En
"Building Dwelling Thinking", Heidegger explica que la vivienda depende de una práctica de
construcción ontológica, construcción de vida, un sentido de pertenencia a un lugar, una cultura y,
finalmente, en el contexto de mi argumento, el mundo”)

SUJETO DE NO MUNDO

It is a subject whose displacement no longer points to any kind of cosmopolitan jouissance but to
the traumatic impossibility of dwelling as the overdetermined contemporary condition of the end
of the world; dwelling is impossible for everyone everywhere, no matter the bodily or world-
historical scale of the experience of dislocation.

“Es un sujeto cuyo desplazamiento ya no apunta a ningún tipo de goce cosmopolita sino a la
imposibilidad traumática de habitar como la condición contemporánea sobredeterminada del fin
del mundo; la vivienda es imposible para todos en todas partes, sin importar la escala corporal o
histórica mundial de la experiencia de la dislocación” p.14

El FIN DEL MUNDO EN LA LITERATRA

The ghostly subjects of the end of the world ( the legion of wandering orphans as Bolaño calls
them in “Mauricio ‘The Eye’ Silva”, the short story that I will analyze here ) are at the center of
many of the most interesting contemporary narratives whose aesthetic contribution consists of a
programmatic drive to dislocate the possibility of their own Latin American, national, or generally
identitarian reterritorializations.
They narrate the trajectories of characters (or pseudo-characters, undone characters, merely
scribbled and blurred characters, sub-defined characters, and so on) who venture out into a
decomposing world that can barely support their hyperlocal or global displacements.

“Los temas fantasmales del fin del mundo (la legión de huérfanos errantes como Bolaño los llama
en "Mauricio" El ojo "Silva", el cuento que analizaré aquí) están en el centro de muchas de las
narrativas contemporáneas más interesantes cuya contribución estética consiste en un impulso
programático para dislocar la posibilidad de sus propias reterritorializaciones latinoamericanas,
nacionales o generalmente identitarias.

Narran las trayectorias de los personajes (o pseudocaracteres, personajes deshechos, meramente


caracteres garabateados y borrosos, personajes subdefinidos, etc.) que se aventuran en un mundo
en descomposición que apenas puede soportar sus desplazamientos hiperlocales o globales.” P. 19

COSMOPOLITISMO DE LA PÉRDIDA

Cosmopolitanism of loss is a notion that tries to walk today’s thin line between two forces: the
impossibility of assuming ethico-political cosmopolitan subject positions, and the determination
not to give up cosmopolitanism as the discursive structure that still sustains the messianic figure of
a universal justice and reparation we know is not coming anytime soon, but cannot help
continuing to wait for.

“El cosmopolitismo de la pérdida es una noción que intenta recorrer la delgada línea de hoy entre
dos fuerzas: la imposibilidad de asumir posiciones subjetivas cosmopolitas ético-políticas y la
determinación de no abandonar el cosmopolitismo como la estructura discursiva que aún sostiene
la figura mesiánica de una justicia universal y la reparación que sabemos no llegará en el corto
plazo, pero no puede evitar continuar esperando” P.19

CORPUS DE ANÁLISIS

I am thinking of narratives by Roberto Bolaño, João Gilberto Noll, César Aira, Chico Buarque,
Guadalupe Nettel, Mario Bellatin, Lina Meruane, Sergio Chejfec, Eduardo Halfon, Irmgard
Emmelhainz, Mike Wilson, Yuri Herrera, Verónica Gerber Bicecci, Edgardo Cozarinsky, and perhaps
only a few others that I may not know of (certainly not many, at least when it comes to literary
works of aesthetic significance).

HIPÓTESIS

Regardless of their plots, and their characters and non-characters, regardless of whether they
narrate a wide variety of forced and traumatic displacements (although they often do), the formal
features of these narratives haunt the worldliness of the world. They shake up the structures that
once sustained the fiction of the world as a totality of modern/modernist meaning, and the
politically effective fantasy of universal inclusion implied in the obsolete notion of world-
citizenship. These narratives hesitantly trace the cultural shape of a non-world marked by the
decomposition of particular languages and identities that used to be stable, or at least more stable
― or perhaps they were never stable; but even if they were always rickety, they were certainly
cultural-politically effective, which is no longer the case. In this sense –and in order to reconfigure
these narratives as sites that work through the different ways in which the end of the world is
experienced, resisted and survived– it is important to, not so much to de-Latin Americanize them
(if it were still possible to characterize them at all as Latin American narratives) but to de-inscribe
them from a naturalized, zombie-like Latin American cultural-historical hermeneutical frame,
because there is nothing particularly, exceptionally Latin American about the end of the world
even if the way in which it is processed is certainly marked by the specificity of local historical
formations, imaginaries and aesthetic traditions. P.19/20

“Independientemente de sus tramas, y sus personajes y no personajes, independientemente de si


narran una amplia variedad de desplazamientos forzados y traumáticos (aunque a menudo lo
hacen), las características formales de estas narrativas rondan la mundanidad del mundo.
Conmueven las estructuras que una vez sostuvieron la ficción del mundo como una totalidad del
significado moderno / modernista, y la fantasía políticamente efectiva de inclusión universal
implícita en la noción obsoleta de ciudadanía mundial. Estas narraciones rastrean de forma
vacilante la forma cultural de un mundo que no está marcado por la descomposición de lenguas e
identidades particulares que solían ser estables, o al menos más estables, o tal vez nunca fueron
estables; pero incluso si siempre fueron desvencijados, ciertamente fueron culturalmente
políticamente efectivos, lo que ya no es el caso. En este sentido, y para reconfigurar estas
narrativas como sitios que trabajan a través de las diferentes formas en que el fin del mundo se
experimenta, se resiste y sobrevive, es importante, no tanto para des-latinoamericanizarlas (si
todavía eran posibles para caracterizarlos en absoluto como narrativas latinoamericanas), pero si
desinscribirlas de un marco hermenéutico cultural-histórico latinoamericano naturalizado,
parecido a un zombi, porque no hay nada particularmente excepcionalmente latinoamericano
sobre el fin del mundo, incluso si la forma en que se procesa está marcada por la especificidad de
las formaciones históricas locales, los imaginarios y las tradiciones estéticas”

CONCEPTO DE NO-COSMOPOLITA

“The non-cosmopolitan concept in the title to this essay, precisely, tries to name this
universalization of loss that is constitutive of the experience of the displacement of refugees,
migrants, the homeless and the errant orphans for whom there no longer is a world underfoot and
who can only afford to dwell in the time and place of their own dislocation”.

El concepto no cosmopolita en el título de este ensayo, precisamente, trata de nombrar esta


universalización de la pérdida que es constitutiva de la experiencia del desplazamiento de
refugiados, migrantes, personas sin hogar y huérfanos errantes para los cuales ya no hay un
mundo bajo tierra y que solo pueden darse el lujo de vivir en el tiempo y lugar de su propia
dislocación. P. 34